Category: Asia

  • El Ejército y el Parlamento israelí reconocen a las familias LGTBI

    En Israel no existe el matrimonio civil, aunque sí se reconocen los enlaces civiles realizados fuera, también entre personas del mismo sexo. El Ejército ya no solicitará el nombre del padre y de la madre sino que requerirá los datos del “progenitor 1” y “progenitor 2”.

    Bandera de la comunidad LGTBI / EUROPA PRESS

    El Ejército y Parlamento israelíes han dado un paso hacia la pluralidad con el reconocimiento de las familias LGTBI, un avance en un país en el que no existe el matrimonio civil, aunque sí se reconocen los enlaces civiles realizados fuera, también entre personas del mismo sexo.

    La decisión del Ejército israelí ha quedado reflejada en los formularios de reclutamiento que, después de muchas peticiones, ya no solicitará el nombre del padre y de la madre sino que requerirá los datos del “progenitor 1” y “progenitor 2”, informó hoy la radio militar.

    La Knéset (Parlamento), también anunció tras la formación de la nueva Cámara esta semana de que dará el mismo reconocimiento a las familias de diputados heterosexuales y homosexuales, lo que afecta a cinco parlamentarios gay de un total de 120, una cifra récord hasta ahora, recogió el diario Ynet.

    Este cambio afecta a un formulario en el que se pedía a los diputados que informaran si tienen pareja de hecho, pero solo se refería como unidad familiar a la compuesta por marido y mujer, ante lo que se negó uno de los parlamentarios de la formación opositora Azul y Blanco, Eitan Ginzburg, casado con un hombre.

    De acuerdo a las nuevas instrucciones dadas por el director general de la Knéset, Albert Sajarovij, todos los cónyuges de los diputados, independientemente de su orientación sexual, serán registrados igual, tendrán acceso permanente a la Cámara, serán invitados a las ceremonias y eventos oficiales, y podrán conducir los vehículos asignados a los parlamentarios.

    En Israel no existe el matrimonio no religioso, pero las autoridades reconocen los enlaces civiles celebrados fuera, incluidos los homosexuales.

    Tel Aviv es considerada una de las ciudades más abiertas del mundo para la comunidad gay, pero en el resto del país, y especialmente en la conservadora Jerusalén y en otras ciudades de mayoría religiosa (musulmana, judía o cristiana), la sociedad es más intolerante con la comunidad LGTBI, hasta el punto de que en Jerusalén el desfile del Orgullo se desarrolla con extrema protección policial.

  • Brunéi comienza a castigar con lapidación la homosexualidad y el adulterio

    El sultán de Brunéi, Hassanal Bolkiah. FOTO: AFP VÍDEO: REUTERS-QUALITY

    La reforma legislativa del Código Penal supone consumar el giro conservador de esta nación musulmana del sudeste asiático gobernada con puño de hierro por el sultán Hassanal Bolkiah, quien ejerce de máximo representante del islam en el país.

    El nuevo Código Penal incluye la lapidación por delitos de homosexualidad y adulterio; la mutilación de la mano o el pie por robo; la pena capital por blasfemia, difamar el nombre del profeta Mahoma y la apostasía; y la flagelación por aborto, entre otras.

    La alta comisionada de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, señaló esta semana que la aplicación de estas leyes “supondría un serio retroceso de los derechos humanos en Brunéi“.

    “El nuevo Código Penal es brutal en su núcleo al imponer estos arcaicos métodos de castigo a actos que no deberían ser considerados crímenes”, ha declarado este miércoles Phil Robertson, subdirector para Asia de Human Rights Watch.

    La oficina del primer ministro, puesto ocupado por el sultán (72 años), afamado por su vida opulenta y varios escándalos amorosos, anunció el sábado la medida con un breve comunicado donde apunta que la sharia ayudará a mantener “la paz y el orden” y tiene como objetivo “educar, respetar y proteger los derechos legítimos de todos los individuos de cualquier raza y fe”.

    El sultanato, próspero gracias a sus ingentes reservas de petróleo y gas, comenzó a introducir los castigos basados en la ley islámica en 2014, con una primera batería de enmiendas para las condenas menos duras, en un plan de dos años por etapas que fue suspendido temporalmente por la campaña internacional de boicot contra el entramado de negocios bajo el patronazgo del país.

    Matthew Woolfe, fundador de la organización The Brunei Project, señaló que los cambios en el ordenamiento penal crean miedo y ansiedad entre los habitantes, muchos de los cuales no se atreven a hablar o lo hacen bajo condición de anonimato.

    Entre ellos un bruneano, que se encuentra en proceso de solicitar asilo en Canadá y abandonó el país por miedo al futuro que le esperaba siendo transgénero.

    El actor estadounidense George Clooney renovó, en una columna publicada por el medio Deadline, el boicot contra los hoteles de Brunéi, entre ellos el Beverly Hills en Los Ángeles, Plaza Athenee en París o Eden en Roma, una medida a la que se han sumado otros famosos, políticos y colectivos en favor de los derechos humanos.

    “Cada vez que nos alojamos, reunimos o comemos en cualquiera de esos nueve hoteles, estamos dando dinero a los que eligen lapidar o pegar latigazos hasta la muerte de sus propios ciudadanos por ser gais o acusados de adulterio”, escribió Clooney. El cantante británico Elton John apoyó el llamamiento de Clooney. 

    Aunque el actual Código Penal ya contempla la pena de muerte, Brunéi no ha realizado ninguna ejecución desde 1957.

    La nueva legislación se aplicará principalmente a los ciudadanos que profesen la fe musulmana, quienes representan el 70% de la población del sultanato (unos 300.000 bruneanos), aunque en algunos casos también se utilizará con extranjeros o fieles de otras creencias, en su mayoría budistas y cristianos.

    “Obviamente, la apostasía, que conlleva pena de muerte, solo se aplica a musulmanes. Entre los castigos más crueles, el adulterio y la sodomía entre dos hombres —penada con la lapidación— se aplicará si una o ambas de las personas son musulmanas. En caso de no ser creyente en el islam, no se aplicará”, apunta Woolfe.

    “Para la mutilación de extremidades en caso de robo, el castigo se aplica independientemente de si la persona es musulmana o no”, incide el fundador de The Brunei Project.

    Los no musulmanes ya tenían prohibido desde 2014 utilizar 19 palabras islámicas, incluida “Alá”, y son sancionadas la impresión, divulgación, difusión y la distribución de las publicaciones contrarias a la enseñanza islámica.

    La homosexualidad ya era ilegal en el sultanato. El delito por vestir ropa clasificada como indecente acarrea una pena de hasta seis meses de cárcel, y el consumo del alcohol en lugares públicos se castiga con hasta los dos años de prisión.

    Brunéi cuenta con un sistema jurídico doble que combina los tribunales civiles, basados en las leyes británicas —el sultanato fue protectorado británico hasta 1984— y las islámicas.

  • Indonesia quiere convertir en delito el sexo homosexual y extramatrimonial

    Activistas pro-derechos del colectivo LGTB protestan contra la reforma del código penal que penalizaría el sexo entre homosexuales y otras medidas contra la libertad sexual a las puertas del Parlamento en Yakarta (Indonesia) el 20 de febrero de 2018. EFE/ Mast Irham EFE

     

    “Las personas que no estén unidas por un matrimonio legal y que mantengan relaciones sexuales podrán ser condenadas a una pena de hasta cinco años de prisión”.

    – “Quienes convivan como marido y mujer sin haber contraído matrimonio legalmente podrán ser castigados hasta con un año de cárcel”.

    Esas son las polémicas frases que el parlamento de Indonesia quiere incluir en la reforma de los artículos 484 y 488 del código penal, que hacen referencia al sexo extramatrimonial y a la cohabitación. Como el matrimonio entre personas del mismo sexo está prohibido en Indonesia, esta reforma supone, de facto, la criminalización de la homosexualidad. Es la fórmula que los políticos han encontrado después de que, el año pasado, el Tribunal Constitucional rechazase una petición para ilegalizar las relaciones homosexuales.

    Es también reflejo del gran paso atrás que el archipiélago está dando en materia de derechos y de libertades. Es lo que piensa Amir, que se enfrenta a diario a la discriminación por ser homosexual en la capital, donde vive. “Es el resultado del explosivo binomio que crean la política conservadora y el auge del islamismo integrista”, opina.

    Una persecución creciente

    La ley indonesia ya recoge el adulterio como delito. Pero, para que una relación sea tipificada como tal es necesario que uno de los protagonistas esté casado. La nueva formulación, con el mero cambio de unas pocas palabras, es la que provoca un vuelco en la situación.

    La reforma, que aún está siendo debatida en el Parlamento, se suma a la creciente persecución que sufre el colectivo LGTBI en el país: el Gobierno ha prohibido aplicaciones de móvil para citas populares entre homosexuales y la Policía ha incrementado las redadas contra bares gais y la detención de sus clientes.

    Además, el Ministerio de Salud ha incluido la homosexualidad en la lista de ‘desórdenes mentales’. En la provincia de Aceh –regida por la ‘sharia’–, dos hombres fueron fustigados 83 veces por mantener relaciones homosexuales y 12 mujeres transexuales fueron forzadas a cortarse el pelo y vestir ropa de hombre en público.

    “Ser homosexual en Indonesia supone vivir atemorizado de por vida. Antes ya era suficiente castigo el estigma social que acarrea, pero ahora va a ser todavía peor. Va a ser un crimen”, se lamenta Amir. El Gobierno, sin embargo, afirma que la ilegalización servirá para aplacar a los colectivos más conservadores y evitar ataques violentos contra la comunidad LGBTI. Es más, asegura que la reforma supondrá una mayor protección para los homosexuales, algo que la organización Human Rights Watch ya ha tachado de “sinsentido”.

    Los promotores de las enmiendas también esgrimen que los indonesios están a favor de la reforma legal, y algunas encuestas así lo corroboran: en diciembre, un 87,6% de quienes respondieron a las preguntas de la consultoría Saiful Mujani afirmaron que el colectivo LGBTI “representa una amenaza social”.

    Activistas proceden a quemar un muñeco durante una concentración en contra del colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB) en Banda Aceh, Indonesia, el pasado febrero. EFE

    La aprobación de las enmiendas estaba prevista para San Valentín  –no se sabe si como muestra de humor negro – pero fue retrasada un par de meses. En cualquier caso, como la iniciativa cuenta con el visto bueno de los diez partidos políticos más relevantes, pocos dudan que se terminará llevando a cabo.

    El 81,5% justificó su opinión argumentando que “la religión prohíbe ese tipo de sexualidad”, y solo el 57,7% consideró que los no heterosexuales “tienen derecho a la vida”. Un diputado islamista, Muslin Ayub, fue más allá y propuso castigar a los gais con la pena de muerte.

    Dita Reninda, una periodista de Yakarta, es una de las voces que apoyan la nueva redacción propuesta. Sus argumentos evidencian su normalizada homofobia. “La homosexualidad puede ser dañina para la sociedad, porque la mayoría de los gais se camuflan detrás de una apariencia normal y no son honestos. Tampoco con sus esposas, lo cual provoca que muchas mujeres se vean infectadas con el VIH porque sus maridos mantienen relaciones homosexuales sin protección y a escondidas”, comenta.

    Otros colectivos afectados

    Naciones Unidas ha pedido que Indonesia no apruebe la reforma del código penal. “La retórica de odio contra la comunidad LGTB se está cultivando con objetivos políticos muy cínicos y solo provocará sufrimiento y una mayor división innecesaria. La discriminación en base a la orientación sexual, o por cualquier otra razón, es intolerable”, afirmó en febrero Zeid Ra’ad Al Hussein, comisario de la ONU para los Derechos Humanos.

    Otros colectivos también han denunciado que los cambios propuestos en el código penal van a tener un impacto muy negativo en las mujeres, homosexuales o no, porque afectará también a las parejas más pobres, que, sobre todo en las zonas rurales, no contraen matrimonio de forma legal.

    También sufrirán sus efectos las minorías étnicas que profesan el animismo y que se casan con una ceremonia religiosa sin validez en el registro civil, porque no está amparada por los seis cultos reconocidos. La reforma dejará en situación de vulnerabilidad a las víctimas de violaciones: bastará que el violador asegure que fue una relación consentida para que la mujer pueda ser acusada de mantener relaciones extramaritales.

    “Si la mujer no prueba que hubo violencia o amenazas durante la relación, podría convertirse en imputada”, explicó el representante del Instituto para la Reforma de la Justicia Criminal, Erasmus Napitupulu. Las trabajadoras del sexo también podrían ser perseguidas por este delito, que, como han apuntado algunos juristas, incluso se podría utilizar contra turistas y residentes extranjeros que no hayan contraído matrimonio y mantengan una relación sentimental.

    Finalmente, la reforma del código penal tiene un cariz autoritario. Afecta también a los artículos 238 y 239 sobre la difamación del presidente y del vicepresidente. Aunque el Tribunal Constitucional se ha mostrado contrario a la redacción propuesta, la nueva ley recogerá penas de hasta cinco años de prisión para quienes insulten o difamen a los mandatarios en público o de forma visible.

    “Poco a poco, un país que se enorgullecía de ser moderado en su visión del islam se está radicalizando hasta niveles difíciles de creer. Pensábamos que, con el desarrollo económico, poco a poco Aceh se iría abriendo como el resto del país; pero es el resto del país el que se está cerrando como Aceh”, critica Amir.

  • La justicia india revisará una ley homófoba de la era colonial británica

    Celebración del Día del Orgullo en Mumbai, India/ AP photos

    India está a punto de lograr una victoria importante para los derechos de las personas LGTBI después de que el Tribunal Supremo del país haya accedido a revisar una ley de la era colonial que prohíbe mantener relaciones sexuales entre hombres. El tribunal dijo este lunes que remitirá la cuestión de la validez del artículo 377 del Código Penal indio al plenario para que lo analice antes de octubre de este año.

    El artículo 377, inspirado en la legislación británica del siglo XVI, prohíbe “las relaciones sexuales contra natura con cualquier hombre, mujer o animal” y establece una pena de cadena perpetua. En el año 2015, se registraron unos 1.347 casos. La mayoría fueron ataques sexuales cometidos contra menores.

    En el año 2013, el Tribunal Supremo observó que menos de 200 personas habían sido condenadas por actos homosexuales bajo dicha legislación. Sin embargo, los  activistas aseguran que sí se utiliza normalmente para extorsionar e intimidar a indios LGTBI así como para obstaculizar los esfuerzos para prevenir el sida.

    “La gente o las personas que ejercen su derecho a elegir nunca deberían hacerlo en estado de miedo constante”, dijo el tribunal, respondiendo a un caso presentado por activistas LGTBI en el que sostenían que la prohibición les había puesto en un riesgo constante de arresto.

    “No se puede permitir que el derecho a elegir traspase los límites de la ley, pero los límites de la ley no pueden aplastar ni limitar el derecho intrínseco de todas las personas que reconoce el artículo 21 de la Constitución”, señaló. “Ninguna persona será privada de su libertad personal o de su vida, salvo con arreglo a los procesos establecidos por la ley”, dice el artículo 21 de la Constitución india.

    El veto a las relaciones sexuales homosexuales fue anulado por el Tribunal Superior de Delhi en 2009, pero fue restablecido por el Tribunal Supremo cuatro años después en una sentencia que provocó una condena generalizada, también por parte de la ONU.

    Se supo que la ley podría ser objeto de impugnación jurídica desde que se dictó una sentencia histórica en septiembre que reconocía que el artículo 21 garantizaba el derecho a la privacidad. Varias cortes supremas han señalado que la orientación sexual forma parte del derecho a la privacidad.

    Anand Grover, abogado que defendió el caso que inicialmente revocó la ley, dijo que, en vista de la sentencia a favor de la privacidad, el desafío de este año “no tenía más remedio que tener éxito”.

  • Homosexualidad en Japón ¿Son los japoneses homofóbicos?

    Artículo publicado en Japon and more.

    Tabla de Contenido

     

    La cultura Japonesa se diferencia de la occidental en miles de aspectos, tanto, que aveces incluso nos es difícil encontrar similitudes. Desde Japónandmore trabajamos para acercar nuestras culturas y facilitaros la comprensión sobre uno de los países con mayor historia y cultura de todos los tiempos.

    Hace poco compartíamos con vosotros un artículo en el que os explicamos los dos conceptos del Honne y Tatemae. Hoy refrescamos la memoria, sobre como la cultura japonesa diferencia en gran medida los sentimientos e ideas propios(Honne) y la actitud o ideas que deben adoptarse en una situación pública (Tatemae). Es indispensable mantener en todo momento esta idea en mente para comprender como trabaja la sociedad nipona en relación a la homosexualidad.

    ¿Pueden dos personas del mismo sexo besarse en público en Japón?

    La respuesta es más compleja de lo que pueda parecer en un primer momento, pero sin lugar a dudas no recibiría un buen acogimiento entre los presentes.

    Pero, ¿significa esto que Japón mantiene una cultura homofóbica?

    No se trata de que físicamente no pueda hacerse, o de que esté considerado un acto ilegal. Pero tenemos que recordar que la cultura japonesa considera cualquier muestra de cariño en público como un acto indecoroso y fuera de lugar. Lo que significa que cualquier tipo de pareja, con cualquier tipo de sexualidad, está comprometida en esta regla. Por lo tanto no podemos decir que los japoneses seanhomofóbicos en este aspecto, más bien mantienen una mentalidad según la cual cualquier muestra de cariño, esté a quien esté destinada, debe ofrecerse en un ámbito mucho más privado. Incluyendo a las parejas heterosexuales.

    ¿Es ilegal ser gay en Japón?

    No. Todo lo contrario a lo que pueda pensarse popularmente, no existe ninguna ley en contra de la homosexualidad en Japón, sin embargo si existen leyes de protección a la comunidad LGBT+ en el país nipón.

    La única ley contra la homosexualidad en Japón se mantuvo en rigor durante un muy corto periodo de tiempo (1873-1880), época en la que Japón luchaba por abrir sus puertas al mundo y integrarse entre los países occidentales, los cuales si mantenían una moral cristiana muy profunda y por lo tantohomofóbica. El deseo de integración de la población japonesa fue tal, que incluso a día de hoy se ha mantenido esta práctica sexual en el ámbito de los tabús, muy lejos de cómo era considerada en la antigüedad.

    Los Samuráis consideraban las relaciones entre hombres como la forma más pura del amor.

    Encontramos miles de referencias literarias, artísticas e históricas en cuanto a este tema, aunque hoy en día se hayan despopularizado. En la época de los grandes samuráis los matrimonios arreglados eran el pan de cada día, al igual que en nuestra cultura, la occidental. Siendo así el matrimonio una muestra de poder, más que del amor tal y como lo concebimos hoy en día. De estos matrimonios nacían sus descendientes pero no necesariamente implicaban una relación romántica en el ámbito conyugal, en realidad, era todo lo contrario. Una de las practicas más conocidas de los samuráis era su costumbre de dormir siempre acompañados de su katana(espada japonesa), por si su mujer decidía intentar asesinarlo mientras el hombre dormía. En aquellos tiempos de peligro continuo las relaciones entre samuráis, compañeros de guerra, eran consideradas las muestras del amor más puro. Otras situaciones de la época que podemos encontrar es la prostitución de jóvenes hombres vendidos a grandes emperadores, hombres feudales de la época e incluso en monasterios budistas.

    Panel de mediados del siglo XVIII. Pintado a mano sobre seda, muestra a un samurái con su joven amante masculino. – Wikipedia.

    La homosexualidad en Japón en tiempos actuales.

    A pesar de su larga historia de tolerancia, Japón es uno de los pocos países tan desarrollados que mantiene el matrimonio homosexual fuera de la ley. A día de hoy diferentes organizaciones gubernamentales luchan desde la política para cambiar este hecho, pero parece ser un proceso muy a largo plazo. Como dato extra Sapporo en Hokkaido desde el año pasado reconoce a las parejas del mismo sexo otorgándoles el estatus de relación matrimonial. Sapporo siguió los pasos de los municipios de Shibuya y Setagaya (Tokio), Iga (Mie), Takarazuka (Hyogo) y Naha (Okinawa). Aunque este “contrato matrimonial” permite a parejas del mismo sexo reconocerse ante la ley como tal, aún dista mucho de un matrimonio como se reconoce en muchos países occidentales. Podríamos decir más bien, que es un contrato legal que permite a los conjugues acceder a ciertos derechos maritales, tales como la compra de un piso, o herencia en caso de fallecimiento.

    Esto se debe a la doble moral japonesa que os recordábamos al principio de este artículo. Los japoneses consideran este y muchas otras prácticas sexuales de un carácter muy privado, y por lo tanto, incluso aquellos pertenecientes al colectivo LGBT+ japonés desistirían de casarse y hacer pública su inclinación sexual aunque la ley lo permitiese. Obviamente no todos los japoneses del colectivo comparten esta idea, pero si su mayoría. Según las últimas estadísticas el 9,2% de la población masculina y el 5,1% de la población femenina han tenido un encuentro homosexual. Posicionando a Japón como el país asiático con más población perteneciente al colectivo.

    La doble moral japonesa y la homosexualidad

    Uno de los puntos tal vez más chocantes para los occidentales en cuanto a este tema en concreto es la permisividad televisiva en contenido homosexual. Llegando al límite en el que muchos cómicos japoneses adoptan estilos emulando pertenecer al colectivo aunque no compartan sus prácticas sexuales. Por supuesto no estamos hablando de contenido para mayores de edad, pero en muchos programas cómicos o de debate “tele-basura” se incluyen personajes homosexuales los cuales en la mayoría de los casos no pertenecen realmente al colectivo. Esto se debe a que los japoneses tienen una idea cómica muy extendida sobre el colectivo.

    De la misma forma, todo japonés conoce la existencia del famoso barrio Shinjuku Ni-choume(2 zonas) donde se encuentran todo tipo de locales destinados a un público puramente homosexual. Desde discotecas a bares travestis, esta zona de la ciudad de Tokio se convierte cada noche en la viva imagen de la tolerancia. Permitiendo a todo el colectivo japonés LGBT+ deshacerse de su máscara pública(Tatemae) en un ambiente tolerante. De la misma forma se han popularizado en los últimos tiempos aplicaciones como Grindr(Tinder gay), o rutas turísticas por todo el país de cara a un público únicamente homosexual, recorriendo todas y cada una de estas escondidas zonas.

    El manga y el anime y la homosexualidad

    Y como no, terminamos este articulo hablando de uno de los rasgos más significativos y populares de la cultura japonesa. La homosexualidad se encuentra presente en muchos aspectos de la misma, y el manga y el anime no son una excepción.

    Con contenidos Yuri(Lesbian)y Yaoi(Gay) como principales protagonistas, el mundo otaku también recoge a la homosexualidad entre sus infinitos géneros. La mayor peculiaridad sin embargo, es el público que los consume. Lejos del colectivo LGBT+ que cabría esperar, el Yuri(contenido lesbian) está mayormente dirigido a un público masculino heterosexual, el cual incluye infinitos géneros y por lo tanto queda muy atrás en cuanto a popularidad si lo comparamos con su hermano el Yaoi(contenido Gay). El cual se dirige mayormente a las mujeres heterosexuales, que fuera de todo pronóstico, supone un gran número de consumidoras tanto dentro como fuera del país. Con tal popularidad que ya tienen dentro de la sociedad japonesa un nombre especifico para ellas, las fujoshis, y fudanshis para todo hombre que consuma contenido Yaoi, pertenezca o no al colectivo LGBT+.

     

  • Taiwán se convierte en el primer país de Asia en aprobar el matrimonio homosexual

    El máximo tribunal taiwanés declaró inconstitucional la parte de la ley matrimonial que afirma que “personas del mismo sexo no pueden entrar en un matrimonio legal” y exigió su enmienda en el plazo de dos años.

    Dos integrantes de la comunidad LGBT se abrazan mientras celebran la decisión del Tribunal Constitucional sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo ante el Parlamento en Taipei / EFE

    La Corte Suprema de Justicia de Taiwán ha declarado inconstitucional la restricción del matrimonio a uniones de personas de distinto sexo y ha exigido la legalización del matrimonio homosexual, lo que convierte a la isla en el primer lugar de Asia en permitirlo.

    El máximo tribunal taiwanés declaró inconstitucional la parte de la ley matrimonial que afirma que “personas del mismo sexo no pueden entrar en un matrimonio legal” y se exigió su enmienda en el plazo de dos años, anunció el secretario de la corte, Lu Tai-lang, en rueda de prensa.

    La declaración de los 14 jueces de la Corte Suprema responde a consultas sobre la constitucionalidad de la actual ley matrimonial presentadas por el veterano activista de los derechos de los homosexuales Chi Chia-wei y el gobierno municipal de Taipei.

    “Se ha hecho realidad un sueño que llevo esperando más de 16 años”, dijo Chi, tras conocer la decisión, en medio de la algarabía de numerosos grupos a favor del matrimonio homosexual que esperaban expectantes la sentencia.

    En 1986, en un momento clave de la ley marcial de Taiwán, Chi hizo lo que para muchos era impensable en esa época, declarase públicamente como homosexual, lo que le costó 162 días de cárcel.

    Hace 16 años, en un nuevo asalto a las convenciones sociales, Chi fue el primero en desafiar las leyes que impedían el matrimonio a personas del mismo sexo y pidió -sin éxito- el registro legal de su unión desde 1988 con su pareja.

    En 2015, tras un nuevo intento fallido, elevó una consulta de interpretación al Supremo por considerar que la prohibición violaba los derechos de los artículos 7 y 22 de la Constitución, que establecen que todas las libertades y derechos del público que no perjudiquen el orden social o el bienestar público están garantizados.

    Por el contrario, grupos religiosos y conservadores recibieron con protestas y consternación la decisión, que según ellos asesta un duro golpe a la tradición china de la isla, la familia tradicional y la moralidad social.

    En el campo político, tanto la presidenta, Tsai Ing-wen, como la mayoría de los legisladores del gobernante Partido Demócrata Progresista se han manifestado a favor del matrimonio homosexual.

    Ya a finales del 2016, cuando se introdujo un proyecto de enmienda de la ley matrimonial en el Parlamento, se registraron multitudinarias manifestaciones a favor y en contra, pues en la sociedad hay una fuerte división de opiniones.

    Grupos religiosos y conservadores, como la Alianza de los Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, han pedido que la cuestión se someta a referéndum y han advertido de los efectos nocivos de la legalización, que presenta un modelo sexual y familiar en conflicto con la tradición.

  • La Corte Suprema de Taiwán respalda el matrimonio homosexual

    La comunidad LGBT de Taiwan celebra la legalización del matrimonio homosexual RITCHIE B. TONGOEFE

    La Corte Suprema de Justicia de Taiwán dictaminó este miércoles que las leyes de la isla deben ser modificadas para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que convierte a esta isla en el primer lugar de toda Asia en respaldar este derecho.

    El histórico fallo establece que la ley actual, que restringe el matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer, viola las garantías constitucionales de igualdad para todas las personas y de libertad de matrimonio. Por ese motivo, el panel de 14 jueces encargado del caso ha otorgado un plazo dos años al Parlamento para enmendar o promulgar nuevas leyes que garanticen este derecho.

    “Éste es un gran éxito para el movimiento LGTB y para el matrimonio igualitario en Taiwán”, declaró poco después de conocer el fallo el activista local Wayne Lin, a la CNN. “Queremos enmendar el Código Civil para que las parejas del mismo sexo puedan casarse, nuestro objetivo es que todo el proceso se complete este año”, recalcó entre las decenas de personas reunidas en las cercanías del tribunal para festejar el fallo.

    Desde hace tiempo, Taiwán se ha convertido en un oasis regional de libertad para la comunidad LGTB, que cada año acoge la mayor Fiesta del Orgullo de toda Asia. Aun así, el tema de la legalidad del matrimonio homosexual es un asunto que sigue dividiendo a su población, por lo que, durante los últimos meses, el país ha sido testigo de cómo cientos de manifestantes de uno y otro bando tomaban las calles para airear su apoyo o rechazo a la petición.

    El fallo emitido es el resultado al proceso iniciado en 2015 por el activista de los derechos de los homosexuales Chi Chia-wei, después de que el gobierno de la ciudad de Taipei rechazara su solicitud para casarse con su pareja en 2013. Ésta era la tercera vez que este hombre de 59 años, que en 1986 declaró públicamente ser gay -lo que le costó cinco meses de cárcel-, solicitaba una interpretación constitucional del artículo 972 del Código Civil, algo sobre lo que la Justicia siempre había fallado en su contra. “La sociedad de Taiwán ha sancionado la verdadera igualdad de género. Eso significa que ya puedo morirme sin remordimientos“, aseguró, gozoso, tras conocer la decisión judicial.

    Respaldo popular

    En una entrevista con EL MUNDO hace unos meses, la conocida activista Victoria Hsu aseguraba que “más de la mitad de la población apoya el matrimonio gay“, una proporción que es mayor entre los jóvenes pero que pierde adeptos entre los más mayores. “La mayoría de los que superan los 60 años todavía sienten la homosexualidad como algo anormal y se oponen al matrimonio gay”, aseguraba por su parte Chi hace unos días.

    La posibilidad de que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio es una cuestión que se ha debatido abiertamente durante la última década en Taiwán, aunque las diferentes propuestas nunca han llegado muy lejos. El asunto fue retomado con fuerza el año pasado, después de que un residente de origen francés, Jacques Picoux, se suicidara a causa de la depresión que le provocó la prohibición de poder tomar ninguna decisión médica sobre los momentos finales de su pareja durante 35 años, que estaba enfermo de cáncer.

    Pese a que ninguno de los dos partidos mayoritarios de Taiwán han adoptado hasta ahora una postura clara sobre el matrimonio igualitario, la presidenta del país, la progresista Tsai Ing-wen, sí que ha llegado a expresar públicamente su apoyo a esta posibilidad en más de una ocasión. Su formación, el gobernante Partido Democrático Progresista (PDP), presentó en octubre de 2016 una propuesta de enmienda a ese artículo 972 del Código Civil, la cual pasó la primera lectura en el Parlamento con voto favorable, la primera de las tres fases necesarias para su aprobación. Desde enero de este año, las parejas del mismo sexo pueden registrar legalmente sus uniones en 11 de las ciudades y condados de Taiwán, un 80% de su territorio.

    Persecución

    La decisión adoptada hoy por la Justicia sitúa a Taiwán a la vanguardia de la lucha por el matrimonio igualitario en un continente en el que reside más de la mitad de la población mundial y en donde los derechos de los miembros del colectivo LGTB no gozan de gran respaldo o son directamente perseguidos.

    El pasado martes, dos hombres fueron ajusticiados con 83 latigazos en la conservadora provincia indonesia de Aceh por haber mantenido relaciones sexuales consentidas entre ellos. En ese mismo país, 140 gays fueron arrestados el fin de semana en una sauna de la capital, Jakarta, sospechosos de tener relaciones sexuales durante una fiesta, mientras que otros 27 varones fueron detenidos la semana pasada en una situación similar en Bangladesh. Este mismo miércoles, un tribunal militar de Corea del Sur ha condenado a seis meses de prisión a un capitán que mantuvo relaciones íntimas con otro uniformado, el último episodio de la “caza de brujas” homofóbica que, según grupos de derechos humanos, se está llevando a cabo en el seno de las fuerzas armadas de ese país.

  • Arresto masivo en una supuesta fiesta gay en Yakarta

    La policía indonesia arrestó a 141 hombres que supuestamente participaban en una fiesta gay en un sauna, informaron este lunes las autoridades, en una de las últimas operaciones de represión contra los homosexuales en el país musulmán más poblado del mundo.

    Las autoridades se presentaron tarde el domingo en el edificio Atlantis de la capital Yakarta, que alberga un sauna y un gimnasio.

    “Nuestros agentes realizaron una investigación encubierta y realizaron una redada en el lugar el domingo”, informó a la AFP el detective de alto rango Nasriadi, que como muchos indonesios se identifica con un sólo nombre.

    La homosexualidad no es ilegal en Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, salvo en la conservadora provincia de Aceh.

    Nasriadi precisó que 10 de las personas arrestadas podrían ser acusadas de cargos relacionados con la dura legislación contra la pornografía.

    En ellos están los supuestos organizadores del evento y también hombres que presuntamente ejercían la prostitución o eran bailarines de striptease.

    Estos cargos están penados con hasta 10 años de prisión.

    Los otros detenidos todavía están siendo interrogados por la policía con potenciales testigos del caso, informó el detective.

    En Indonesia hay una creciente intolerancia hacia la comunidad LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgéneros), que desde el año pasado recibe ataques verbales de ministros, religiosos conservadores y grupo islámicos influyentes en la sociedad.

  • El calvario de las minorías sexuales en Japón

    Publicado en Nippon.com por Nagayasu Shibun

     

    El juicio a raíz del suicidio de un estudiante de posgrado de la Universidad Hitotsubashi tras revelarse su homosexualidad ha arrojado luz sobre el arraigo de los prejuicios y la discriminación de las minorías sexuales en Japón, a pesar de que se considere que se trata de una sociedad tolerante para con estos grupos. Esta noción se debe en parte a la popularidad de varias personas transgénero en el mundo del entretenimiento.

    Sacado del armario por la aplicación de mensajería Line

    Un estudiante de Derecho de la Escuela de Posgrado de la Universidad Hitotsubashi se suicidó en agosto de 2015, meses después de que un amigo suyo lo sacara del armario mediante la aplicación de mensajería Line. Un año después, la familia del fallecido presentó, ante un tribunal de distrito de Tokio, una querella contra el centro académico y el joven que reveló su homosexualidad. Según el pedimento a la corte, entre otros documentos –medios de comunicación como el periódico Asahi también informaron al respecto–, en abril de 2015 el estudiante le había confesado a un compañero sus sentimientos hacia él, y este había procedido a contárselo a otros siete amigos en una conversación en grupo en la citada aplicación. La parte demandante exige una indemnización por considerar que la universidad no respondió de la manera adecuada cuando el estudiante acudió a la oficina encargada de atender los casos de acoso para pedir asesoramiento por el daño psicológico que le había infligido su compañero, y a este último por ser el autor de dichos daños. A raíz de estos hechos, la redacción de Nippon.com le pidió al autor de este artículo que escribiera sobre la aceptación de las minorías sexuales en Japón, quizás porque este es abiertamente homosexual y trata la cuestión como parte de su actividad profesional.

    La tolerancia para con las minorías sexuales en Japón: una concepción errónea

    Al hablar de discriminación en Japón, se dice con frecuencia que el país es tolerante para con las minorías sexuales. Por lo que respecta a la homosexualidad, desde la Edad Media se habla del amor por los jóvenes que profesaban los samuráis y los monjes budistas, que se tilda de práctica. Además, es bien conocida la relación que existía entre el shogún Ashikaga Yoshimitsu (1358-1408) y el afamado actor de nō Kanze Motokiyo (1363-1443), así como entre el señor feudal Oda Nobunaga (1534-1582) y su vasallo Mori Ranmaru (1565-1582). En estos casos se utilizaba el término danshoku, que podría traducirse como “sodomía” o “pederastia”. En tiempos modernos, en el período Edo (1603-1868), el poeta Ihara Saikaku (1642-1693) escribió sobre la práctica de la sodomía entre las clases populares. En cuanto a las personas transgénero, la caracterización como individuos del sexo opuesto no resulta extraña en Japón: los actores de teatro kabuki que interpretan papeles de mujer y las actrices de la compañía teatral Takarazuka que se visten de hombre son ejemplos representativos. Además, es frecuente ver a hombres “convertidos” en mujeres y viceversa en festivales y otros acontecimientos fuera de la vida cotidiana.

    En la actualidad, personajes como la drag queen Matsuko Deluxe y la transgénero Haruna Ai gozan de gran popularidad, con apariciones en programas de variedades y anuncios publicitarios. Además, novelas y cómics estetas cuya historia gira en torno a las relaciones homosexuales entre hombres –género conocido como BL o Boys Love­– ven aumentar su fama, incluso en el extranjero, como manifestaciones de la faceta más moderna de la cultura japonesa. Por otro lado, se señala también que el amor entre personas del mismo sexo no es motivo de violencia ni castigado por la ley en Japón; a este respecto, tampoco existen tabúes similares a los de religiones como la cristiana y la musulmana.

    Por este motivo, se cree que las minorías sexuales no están discriminadas en el país, y que los japoneses las aceptan, pero hay quienes cuestionan la veracidad de esta afirmación, dado que solo se tiene en cuenta un aspecto de la cuestión.

    Minorías sexuales: un aborrecimiento que abarca del ridículo a la ignorancia

    ¿Qué ocurre en Japón cuando una persona hace pública su homosexualidad o su condición de transgénero? Se la considera anormal; se la ridiculiza; se la aborrece; es blanco de la violencia; además, se la ignora.

    Hasta 1991, en el Kōjien, el diccionario por excelencia de la lengua japonesa, se describía la homosexualidad como una conducta sexual anormal. Además, la Sociedad Japonesa de Psiquiatría y Neurología, una entidad de renombre en su ámbito, no dejó de considerarla un trastorno mental, teniendo en cuenta los criterios de diagnóstico internacionales, hasta 1995. Sin embargo, no puede decirse que la noción de perversión que se tiene de las relaciones carnales entre personas del mismo sexo, que data de la era Taishō (1912-1926), haya desaparecido completamente entre la opinión pública.

    En Japón la respuesta generalizada al surgimiento de fenómenos y personajes relacionados con las minorías sexuales es, por “compromiso”, un chiste ridículo, quizás porque ridiculizar en grupo a estas personas se convierte en una prueba de que no se es una de ellas. Los programas de espectáculos y entretenimiento, representativos de la televisión, se encargan de reproducirlos, y las bromas se van repitiendo en diversas comunidades: en los centros escolares, los lugares de trabajo… Sin embargo, en el momento en que se tiene consciencia de que las personas objeto de burla no viven solo en televisión, sino que son reales y forman parte del entorno de uno, las minorías sexuales de carne y hueso tienden a ser blanco de aborrecimiento y aversión.

    El rechazo en los lugares de trabajo

    Según datos publicados en noviembre de 2015 por el Instituto Nacional de Investigación sobre Población y Seguridad Social, adscrito al Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, y por un grupo de investigadores de universidades, entre otros, a la pregunta de qué pasaría si una persona de su entorno fuera homosexual, el 39 % de quienes respondieron dijo que no le gustaría –o que no le gustaría hasta cierto grado– si se tratara de alguien de su vecindario; esta fue también la respuesta del 42 % si fuera un compañero de trabajo; y del 72 % en el caso de un hijo o una hija. Más del 70 % de los hombres con edades comprendidas entre los 40 y los 49 años dedicados a puestos de gestión manifestó que sentiría repulsa si un compañero de trabajo fuera gay.

    Además, en agosto de 2016, la Federación de Sindicatos de Trabajadores de Japón, el organismo central de los sindicatos en el país, divulgó los resultados de un estudio según el cual una de cada tres personas siente rechazo hacia la presencia de homosexuales o bisexuales en su lugar de trabajo. Este rechazo se traduce en diversos tipos de acoso, e incluso en violencia. En el año 2000, varios jóvenes y mayores de edad atacaron, e incluso asesinaron, a homosexuales en el parque de Shin-Kiba, en Tokio. Durante el juicio, los autores de los hechos contaron que las agresiones contra estas personas no se denuncian ante la policía. Tras esta actitud reside el hecho de que las minorías sexuales no se consideran un problema de la humanidad en su conjunto, sino una mera cuestión de una decisión personal respecto a lo que ocurre entre las sábanas. La existencia de las minorías sexuales es un tema del que se habla en voz baja; las leyes y el sistema las ignoran. En los centros escolares, en los lugares de trabajo y en los hogares, la tónica reinante es su inexistencia.

    La demanda de 1991 por la negativa del Gobierno Metropolitano de Tokio a que un grupo de homosexuales se alojara en la Casa de la Juventud de Fuchū se tradujo en el primer juicio en Japón en el que se cuestionaban los derechos humanos de estas personas y arrojó luz sobre cómo la sociedad las ignora. Seis años después, el Tribunal Superior de Tokio dictaminó que la Administración debe tener en consideración a la minoría homosexual y tratarla con sumo cuidado, y que no se puede permitir un trato sin interés ni conocimiento por parte de quienes ejercen el poder público. Sin embargo, 20 años después de todo esto, no existe todavía una ley sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, ni para la protección de sus derechos humanos.

    Superando el aislamiento y la exclusión sociales

    Si se analizan aspectos como la percepción de anormalidad, la ridiculización, el aborrecimiento y la ignorancia, se constata que es totalmente erróneo decir que Japón es un país tolerante para con las minorías sexuales. En la mayoría de los casos, estas personas ocultan férreamente su condición y viven el día a día temiendo la reacción de su entorno. El apoyo por parte de la sociedad es escaso; apenas existen recursos para la asistencia. Perduran el aislamiento y la exclusión sociales, y son muchas las personas que se plantean el suicidio como opción.

    En una sociedad como la japonesa, con peculiaridades como las mencionadas, cabe pensar que el estudiante de la Universidad Hitotsubashi se vio empujado hacia el suicidio tras haberse revelado, por un descuido, su homosexualidad y ante las sucesivas respuestas inadecuadas de aquellos a quienes acudió en busca de consejo.

    No obstante, nos llegan algunas noticias buenas: la sociedad comienza a actuar, e incluso se puede hablar de un auge del movimiento LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales), con medidas como la creación, por parte de varias autoridades locales, de un certificado que equipara las uniones entre personas del mismo sexo al matrimonio, al igual que los cambios que han realizado algunas firmas al conocer esta medida. En las elecciones locales de 2015, así como en los comicios al Senado, celebrados un año después, se notó una mayor presencia de candidatos y partidos que hablaban de mejoras en los derechos humanos de las minorías sexuales. Cabe pensar que en la sesión extraordinaria de la Dieta, en el tercer trimestre de 2016, estará presente, en cierta medida, la cuestión de una legislación para la protección de los derechos humanos de estas personas. No obstante, lo más importante es, al fin y al cabo, la tranquilidad que inspira el que haya aumentado el número de individuos de estos grupos que se enfrentan a la discriminación y los prejuicios y han comenzado a moverse en este sentido.

    Está claro que el optimismo no tiene cabida aquí, pero con estas acciones, pueden desaparecer las malinterpretaciones y los prejuicios también entre la población, y es posible esperar que se vaya extendiendo la noción de que la presencia de las minorías sexuales en los lugares de trabajo, los centros escolares, las comunidades y los hogares es algo natural en una proporción determinada, así como las oportunidades de interactuar con estas personas en la vida diaria. Quizás todo esto pueda ayudar al descanso del alma del estudiante que se vio empujado hacia la muerte sin quererla.

    (Traducción al español del original en japonés del 21 de septiembre de 2016)

    Imagen de la cabecera: Participantes en el Tokyo Rainbow Pride 2016. El 8 de mayo de 2016, 5.000 personas, entre miembros de minorías sexuales y quienes los apoyan, desfilaron por el distrito tokiota de Shibuya a favor de la diversidad de la vida y de la sexualidad (Jiji Press).

    Escribano, escritor y editor freelance nacido en la prefectura de Ehime en 1966. Se gradúa en Literatura China por la Universidad de Tokio. Tras trabajar en una editorial dedicada a las humanidades y los libros de texto, en 2001 se hace autónomo. Además de participar en actividades de la comunidad gay, en su faceta de escritor aborda temas como el problema de las personas portadoras del VIH y la vejez de los homosexuales. En 2013 obtiene la licencia para ejercer de escribano y crea su propia notaría en Higashi-Nakano, en Tokio, a través de la cual brinda asistencia a las minorías sexuales. En ese mismo año, funda también la organización sin fines lucrativos Purple Hands, de la que es secretario general. Entre sus obras, destacan Futari de Anshinshite Saigomade Kurasu tame no Hon (El libro para llevar una vida en pareja con tranquilidad hasta el final; editorial Tarōjirō, 2015) y Dōsei Partner Seikatsu Dokuhon (Libro de lecturas sobre la vida en una pareja homosexual; editorial Ryokufū, 2009).

  • Una ley para que los transexuales sean “productivos” en la India

    Varias personas celebran el Día del Orgullo Gay en Nueva Delhi
    Varias personas celebran el Día del Orgullo Gay en Nueva Delhi MANAN VATSYAYANA

    El Gobierno de la India ha presentado este miércoles en el Parlamento una ley que pretende mitigar “el estigma” y hacer de los transexuales “miembros productivos de la sociedad”, en un país en el que están reconocidos como “tercer género” pero en el que las relaciones homosexuales son ilegales.

    El Ejecutivo de Narendra Modi introdujo para su debate en la sesión parlamentaria de verano la Ley de Personas Transexuales (Protección de Derechos) de 2016, que busca “el reforzamiento social, económico y educacional” de esta comunidad, según explicó en un comunicado.”La ley beneficiará a un gran número de transexuales, mitigará el estigma, la discriminación y el abuso contra esta sección marginada y les traerá al seno de la sociedad”, subrayó en la nota.

    El Gobierno de Modi recalcó que la norma “conducirá a una mayor inclusión y hará a los transexuales miembros productivos de la sociedad“, en la que actualmente representan “una de las comunidades más marginadas en el país porque no entran en las categorías estereotipadas de hombres o mujeres“.

    Los travestis sufren discriminación en acceso al empleo, la educación o la sanidad, reconoce el Ejecutivo. El Tribunal Supremo de la India reconoció en 2014 a los transexuales como un “tercer género” diferente al masculino y femenino, en una sentencia en la que pidió al Gobierno que les considere un grupo “social y económicamente subdesarrollado” y que reserve trabajo público y plazas en centros educativos para ellos.

    El pasado febrero, el máximo órgano judicial del país reabrió la puerta a la legalidad de las relaciones homosexuales al aceptar la revisión de una sentencia de 2013 que las declaraba ilegales.

    El artículo 377 del Código Penal indio, una ley británica que data de la época victoriana, penaliza los actos “contra natura” entre personas del mismo sexo y había sido derogado en 2009 por la Corte Superior de Nueva Delhi por anticonstitucional, pero en 2013 el Supremo ratificó su validez.

    De acuerdo con el último censo de 2011, en la India hay medio millón de transexuales, en un país de 1.250 millones de habitantes.

    Este colectivo sufre una palpable discriminación pese a la aceptación social de las “hijras“, travestidos que por una antigua tradición bendicen a recién nacidos y matrimonios.