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Las centrifugadoras que separaban el plasma del resto extendieron el VIH hasta la epidemia
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Xinwei perdió a su esposa, a su padre y ahora prepara el entierro de su madre. No sabe cuanto le queda

Ding Hongjun, de 27 años, yace en su lecho de muerte en la aldea de Dongguan QILAI SHEN
Cuando Wang Erxuan descubrió que no alcanzaba los kilos requeridos para comerciarcon su sangre -él sólo pesaba 52 y el mínimo exigido eran 56- decidió rellenarse los bolsillos con trozos de metal. Apenas tenía 16 años, pero ya se había ofuscado bajo la euforia general que propició la llamada “economía del plasma”.
“Teníamos que ir a media noche al hospital para conseguir un puesto en la cola. Había cientos de personas. Nos empujábamos en las filas. Había incluso un eslogan: ‘Si quieres mejorar, vende tu sangre’, rememora el campesino.
La aldea de Meng Lou donde vive Wang no difiere mucho del resto del entorno. La planicie de la provincia de Henan siempre fue el granero de China. Una región azotada en repetidas ocasiones por catástrofes naturales y tragedias motivadas por el designio humano como la terrible hambruna que propició el maoísmo. Los restos de las ingentes canalizaciones construidas durante la Revolución Cultural -encaramadas sobre arcos al estilo romano- son testigo de aquellos atribulados años, donde la pobreza más absoluta fue una constante.
El vehículo se mueve entre carreteras repletas de baches, motocarros y tractores, extensiones interminables de cultivos y riachuelos anegados por la basura. La mayoría de las viviendas dispone de enormes portones de color rojo decorados con imágenes deGuan Yu, el dios de la fortuna, o frases que intentan atraer la suerte que siempre ha sido esquiva con esta región. “Si la familia permanece unida, el futuro es brillante”, se lee en una.
Es una imagen de la China profunda muy distante de los trenes de alta velocidad y el desarrollo que domina Pekín, pero los lugareños recuerdan que el pasado fue mucho peor. “La gente vendía sangre porque no teníamos para comer. Los que ganaron algún dinero [con ese negocio] compraron ladrillos y pudieron construirse una casa. Antes usábamos barro”, recuerda Ma Shenyi, de 46 años.
El campesino deambula por los sembrados y se acerca a tres túmulos de tierra. Son las tumbas de su esposa, su hermano y su padre. Ella fue la primera en morir, en 2001. Su progenitor falleció en 2007 y cinco años más tarde, su hermano.
Es entonces cuando el visitante se percata de que las parcelas están salpicadas por los mismos montículos, que no son sino enterramientos al estilo tradicional de esta zona.

Los tres familiares de Ma distan mucho de ser los únicos a los que se llevó la enfermedad. “Aquella tumba es de otro que también murió de eso y aquella otra… Hubo unos meses en los que moría mucha gente. Sólo en mi calle fallecieron tres en cuestión de semanas. En esta aldea han muerto más de 50”, recuerda el vecino de Wenlu mientras señala hacia las sepulturas.
Durante años, lugares como Wenlu, Meng Lou y toda una plétora de pequeños villorrios de Henan eran conocidos como las “aldeas del sida”. Fueron los mismos enclaves que durante la década de los 90 se vieron dominados por la fiebre de la compraventa de sangre apadrinada primero por las autoridades locales y después por toda una legión de avispados negociantes.
Ma Shenyi se sienta en el pequeño habitáculo donde dormita su madre. Ella también esseropositiva. Lo mismo que dos de sus hijos y su cuñada. De la pared cuelga una bolsa repleta de fármacos con un lema: “Toma las medicinas de forma regular, cuida de tu vida”.
“Empecé a donar sangre en 1992 o 1993. Lo hice decenas de veces. Al principio la gente iba a los hospitales. El problema surgió cuando aparecieron los comerciantes privados. Solían venir por las noches para evitar que los detuvieran. Te pagaban 45 yuanes [poco más de seis euros] por 800 centímetros cúbicos. Sólo te quitaban el plasma y te volvían a introducir el resto en las venas”, recuerda. En una época en la que ganar 100 o 200 dólares anuales [entre 88 y 177 euros] se consideraba toda una proeza, esas cantidades parecían una fortuna. “Era dinero fácil”, añade Ma.
La campaña pública derivó en frenesí colectivo. Todos los lugareños consultados para este reportaje coinciden en describir el mismo escenario: miles de empobrecidos campesinos agolpándose en hospitales, viajando de una ciudad a otra para poder volver a vender su sangre… Las autoridades permitieron que se crearan cientos de “bancos de sangre” en la provincia, no sólo en hospitales sino bajo el auspicio de unidades militares, factorías o minas de carbón. El proyecto era vender ese “producto” a las firmas extranjeras. El propio responsable del departamento de Salud de Henan, Li Quanxi, viajó a EEUU para promocionar este “negocio”.
Es la misma descripción que hace el escritor Yan Lianke en la novela que dedica a este suceso –El sueño de la aldea Ding-, que basa en su propia investigación. “Lo que comenzó como un goteo, pronto se convirtió en un torrente. No tardó mucho en ser elboom de la sangre. Se instalaron bancos de sangre en los mercados, en los cruces de carretera, en las casas y hasta en establos”, escribió Yan.
Wang Erxuan asiente. “Toda la provincia vendía sangre”, ratifica. Él mismo llegó a vivir durante un mes en un hotel junto a otra veintena de personas que sólo se dedicaban a comerciar con su flujo interno. “Pagábamos 10 yuanes [1,3 euros] por dormir allí. Cada mañana venía un comerciante y decía: ”¡A ver, quiero del tipo A!”. No hacían análisis ni nada. Ese mes yo vendí 30 veces, en ocasiones dos por día”, explica Wang. A él le pagaban 75 yuanes por los 800 cc. Se ganaba más si se dejaban extraer todo el líquido y no sólo el plasma. Aquello le salvó. Él no contrajo el VIH.
Los otros se hacían extraer el líquido a través de centrifugadoras que separaban el plasma y mezclaban el resto de la sangre -plaquetas y glóbulos rojos- con la de otros vendedores del mismo grupo sanguíneo, volviendo a inyectar ese compuesto en las venas de sus clientes. “Pensábamos que era más seguro así, porque no perdíamos toda la sangre”, precisa Zhany Junxi, un vecino de Zheng Lou, otro de los poblados afectados por la expansión del VIH. Un error que marcó la vida de decenas de miles de personas. Todas las víctimas consultadas se infectaron al utilizar las “máquinas”, como se refieren a ellas.
Zhany tenía 20 años cuando se inició en el “negocio”. Vendió su sangre más de media docena de veces a lo largo de un año. “Una vez tuve que ir a las dos de la mañana para pillar sitio. Debíamos ser unos 200”, rememora. Otra víctima de este comercio, Xing Xinwei, de 46 años, alude al dicho que se usaba en esos días. “Extiende el brazo y te caerá el dinero”, repite. “Los compradores de sangre venían a las aldeas y se metían en tus casas con las máquinas. Hasta en las cocinas. Nadie te hacía análisis”, añade.
Durante aquellos tiempos de fervor común, algunos consiguieron mejorar de forma ostensible su nivel de vida. Los locales se percataron cuando les vieron construir nuevas viviendas. “Si tenías muchos miembros en la familia y todos donaban sangre, podían ganar dinero”, admite Ma Shenyi. Aunque fueron casos aislados, puntualiza. El beneficio que obtenían los campesinos seguía siendo ínfimo. El mismo Wang Erxuan, tras la maratón que realizó aquel mes en el que se dejó extraer sangre decenas de veces, volvió a su casa con 300 yuanes de ganancia (36 euros).
Manchas en la piel
Y entonces, un día apareció la fiebre. Nadie sabía qué significaba el sida. “La gente pensaba que era un resfriado. No tenían ni idea de lo terrible que es esta enfermedad”, dice Ma Shenyi. A él le diagnosticaron que era seropositivo en el año 2000. Todo comenzó con “un poco de fiebre y manchas en la piel… La gente tomada pastillas pero no se le curaba”, dice
La “plaga” se extendió “por la planicie”. “Se abatió sobre nosotros como una inundación, envolviendo a docenas, quizás cientos de aldeas. Y cuando eso ocurrió, la gente moría como hormigas… Murieron como hojas de un árbol muerto; caían al suelo y se los llevaba el viento… Era raro que pasara una semana sin que muriera alguien”, escribió Yan Lianke en su memorable texto.
Los funerales se convirtieron en un acontecimiento repetitivo. “En la aldea de Nan Dawu murieron ocho personas en el mismo día”, asevera Wang Erxuan.
Aunque las propias víctimas comenzaron a denunciar el escándalo en 1998, el Gobierno no reconoció la magnitud del problema hasta agosto de 2001, cuando asumió que entre 30.000 y 50.000 personas se habían contagiado. El viceministro de Salud de aquellas fechas, Yin Dakui, reconoció que era una estimación a la baja y que podían ser hasta 100.000. Los activistas que denunciaron lo ocurrido multiplicaron por cinco o 10 esos guarismos y alertaron de que el azote se había extendido por al menos cinco provincias, aunque Henan fuera el epicentro del polémico comercio.

las tumbas del campesino ma shenyi. Aquí, junto a los tres túmulos de tierra donde enterró a su esposa, su hermano y su padre. Murieron de sida tras contagiarse al vender su sangre. JAVIER ESPINOSA
En realidad nadie conoce con precisión la magnitud del infortunio, pero los habitantes concuerdan en que más de la mitad de los que comerciaron con su sangre se infectó. “En esta aldea hubo más de 100 personas que la vendieron y la mitad enfermaron. Hoy sólo quedamos vivos una decena. El resto murió”, aduce Zhang Junxi, el vecino de Zheng Lou. Entre los fallecidos figuraban su hermano y su cuñada.
Bajo la presión del escándalo, Pekín prohibió la venta de sangre en 1998 e intentó minimizar el alcance de la controversia. Muchos de los expertos que alertaron de las graves consecuencias, como la veterana doctora Gao Yaojie, el también médico Wang Shuping o el activista Wan Yanhai, tuvieron que exiliarse. Las visitas de los periodistas extranjeros a los villorrios del sida solían concluir con su detención y expulsión de la zona.
Dientes blancos y rotos
Los residentes locales todavía rememoran con cierta aprensión la jornada de 2003, en la que cientos de policías asaltaron uno de los villorrios y apalearon a sus habitantes después de que éstos protagonizaran un tumulto cuando pretendían acceder a una oficina oficial para protestar por la situación de los enfermos. “Estaba lloviendo. Llegaron por la noche y comenzaron a pegar con palos a todo el mundo. A varios les rompieron los dientes, el brazo…”, relata Wang Erxuan.
Todavía hoy las reclamaciones pueden concluir en prisión. Es lo que le pasó a la esposade Wang, Li Xiaohe. Su marido muestra la sentencia que la condena a dos años de cárcel por “crear problemas”. Li había participado en varias ocasiones en los viajes que organizaban hasta Pekín grupos de víctimas del VIH de Henan, que intentaban aprovechar las reuniones del Parlamento local para exponer sus reclamaciones. En febrero de 2012, la Policía se personó en su domicilio de Meng Lou y se la llevó. “Sólo pedía que el Gobierno le diera una ayuda para tratar a nuestro hijo, enfermo de sida”, asegura Wang Erxuan.
Li sufre la misma dolencia. Su marido dice que se infectó en un hospital público “y sólo vendió sangre dos veces”.
El condado de Shangcai, del que dependen todos los villorrios del área de Wenlu y Meng Lou, se convirtió en una especie de zona cero de la epidemia. De las 38 aldeas que el Gobierno identificó como las más afectadas, más de la mitad pertenecía a ese distrito donde habitan 1,3 millones de personas.
El legado sigue siendo devastador. En la región es habitual ver orfanatos de niños cuyos familiares sucumbieron a la enfermedad y hospitales que intentan paliar su expansión. Los muros de muchos pueblos están salpicados de carteles que anuncian servicios médicos.
El número real de menores que nacieron con el VIH a consecuencia de este infortunio tampoco se conoce, pero el vástago de Wang y Li es uno de ellos. “Aquí hay cerca de 600 o 700 niños que nacieron con el VIH. Sólo en esta aldea eran media docena pero únicamente dos siguen vivos”, estima su padre.
El joven Wang Xuefeng asiste a la conversación cabizbajo. A sus 23 años, preocupaciones tan normales en este contexto como buscar una posible esposa ni se le pasan por la cabeza. “¿Quién se va a querer casar con un enfermo de sida?”, inquiere. El estigma forma parte de la truculenta herencia que dejó la “economía del plasma”. “Toda mi vida me he sentido discriminado. Aún hoy. Los niños no querían jugar conmigo en el colegio. Salían corriendo al verme”, comenta.
Después de que el Gobierno comenzara a distribuir de forma gratuita medicamentosantirretrovirales a partir de 2003, las muertes se frenaron. Aunque no todas.
La familia de Zhou Yulan se encuentra reunida en torno a su cama desde hace días. Tienen tal certeza sobre su inmediato futuro que ya le han preparado la ropa que vestirá durante su funeral. Una chaqueta roja brillante y unos pantalones oscuros. “No creo que sobreviva muchos días”, admite su hijo, Xing Xinwei. “Las medicinas no funcionan. Le producían problemas en el estómago. Tiene la boca totalmente podrida y no puede comer”, dice.
El poblado de Xiongqiao es otro de los nombres más emblemáticos de las “aldeas del sida” de Henan. En el clan de Xing Xinwei seis personas desarrollaron la enfermedad, incluido él mismo. Su padre y su esposa murieron hace años. La salud de Xing también se encuentra muy resentida. Respira con dificultades. “Tengo mal el estómago”, aclara.
Como su madre, Xing sólo comenzó a medicarse hace tres años, aunque sabe que es seropositivo desde 1992. “Empecé a vender sangre con 17 años. Era algo normal. Oculté que era seropositivo porque no quería avergonzar a mi familia. Hoy, muchos siguen sin decirlo”.
Xing reparte la responsabilidad de esta adversidad entre las autoridades y él mismo. “El Gobierno fue quien inició este negocio pero nadie me obligó a vender la sangre”, puntualiza. Es una opinión compartida por otros. “Fue una especie de sueño colectivo. Nadie nos forzó”, apunta Zhang Junxi. Para Wang Erxuan, toda la culpa es del “Gobierno”. “Nos engañaron, no nos dijeron lo peligroso que era”, defiende.
Ma Shenyi prefiere aferrarse al pragmatismo: “Da lo mismo quién fue el culpable. Ya nadie puede quitarme el sida o devolverme a mi esposa. Fue todo muy triste“, concluye.
El fiscal no ve homofobia en el ataque a una pareja gay al grito de “¡Ni un paso más, maricones!”
/in Agresiones, España, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad, Noticia @es, Política, REDES SOCIALESNoticia publicada en InfoLibre
Acusa además de una falta de lesiones a uno de los miembros de la pareja gay agredida en una playa nudista de Almería en 2014
La jueza que lleva el caso propuso incluso llevar a juicio por exhibicionismo al matrimonio atacado
Las víctimas de la agresión homófoba, Ricardo y Luis. EFE
La Fiscalía no ve tintes homófobos en el incidenteregistrado entre un hombre y su yerno, y un matrimonio gay en la playa de Torregarcía de la capital almeriense en junio de 2014, ni tampoco aprecia en la actitud de estos últimos, quienes estaban practicando nudismo, “exhibición obscena o libidinosa” que pudiera “perjudicar la formación psíquica” de los dos menores que estaban en la misma playa.
Así lo recoge en su escrito de calificación provisional, consultado por Europa Press, el Ministerio Público, que resuelve formular acusación, por un lado, contra J. E. M .V., padre de los dos menores, como autor de un presunto delito de lesiones, y por otro, contra su suegro, F. M. G., y contra uno de los dos cónyuges de la pareja homosexual, Ricardo de Frutos, porsendas supuestas faltas de lesiones.
Cabe recordar que la titular del Juzgado de Instrucción 4 de Almería, la magistrada María del Mar Cruz, propuso que el matrimonio formado por Ricardo y Luis Guillermo de Frutos fuese a juicio por la supuesta comisión de un delito de exhibicionismo ya que estaban practicando nudismo en un arenal “para el que no consta autorización municipal para este uso” según el escrito que el Ayuntamiento de Almería remitió en respuesta a un oficio con que pretendía indagar si en esta franja litoral de la capital estaba “prohibida” esta opción. A la pareja, de 68 y 54 años, también les imputó una falta de lesiones.
A continuación, según relata el escrito, les “recriminó” queestuviesen desnudos tan cerca de su familia y les pidió que se marchasen, si bien el matrimonio se negó, lo que desembocó en un “alterado intercambio de reproches verbales” durante el cual “F. M. G. y Ricardo de Frutos iniciaron un forcejeo físico en el que ninguno de los dos resultó lesionado”. Por este episodio, para cada uno de ellos interesa el pago de 20 días con una cuota diaria de 12 euros como presuntos autores de sendas faltas de lesiones.
El detalle de hechos del Ministerio Público sostiene que el padre de los dos menores y yerno del otro acusado, J. E. M. V., al ver el forcejeo, “acudió al punto del conflicto empujando fuertemente a Ricardo de Frutos“, a quien hizo caer al suelo, “provocándole un hematoma leve en la cadera derecha que precisó tan solo primera asistencia facultativa y cinco días para su curación”.
J. E. M. V. habría golpeado, además, en el rostro a Luis Guillermo de Frutos, “causándole erosión y herida inciso contusa en mejilla derecha, para lo que precisó primera asistencia facultativa y sutura, con siete días para su completa recuperación”. Solicita para él siete meses de prisión como autor de un delito de lesiones y el pago de 30 días de multa a razón de 12 euros al día por una falta de lesiones, además de interesar que indemnice a la pareja con la cuantía global de 360 euros.
El fiscal remarca en el escrito elevado al juzgado instructor que no consta que los hechos narrados vinieran motivados por “la orientación sexual de los nudistas“, ni que el desnudo de éstos “fuese acompañado de actos de exhibición obscena o libidinosa que pudieran perjudicar la formación psíquica de los menores que se encontraban en la playa”.
El sexo, un tabú peligroso para las personas con síndrome de Down
/in Artículo, DEIA, Educación, Familia, SexualidadLas personas con síndrome de Down han ido ganado autonomía en los últimos años, acceden al mercado laboral y muchos viven de forma independiente, pero la sociedad y a veces sus familias tienden a infantilizarles y les ocultan información sobre sexualidad, dejándoles en una situación de “peligro enorme”.
Las familias tienden a infantilizarles y les ocultan información sobre sexualidad, dejándoles en una situación de “peligro enorme”.
MADRID. “El tema de la sexualidad es complicado tanto para las familias como para los educadores. Los padres normalmente no hablan con los hijos de estos temas y existe el fantasma o miedo de que hablar de la sexualidad incita a la práctica con lo cual son temas que no se abordan y se les pone en una situación de riesgo”.
Así lo asegura a Efe, con motivo del Día Internacional del Síndrome de Down, la coordinadora del Servicio de Atención Terapéutica del Centro Down y miembro de la Fundación Catalana de Síndrome de Down, Beatriz Garvía Peñuelas, que advierte de los riesgos de no ofrecer información sexual a estas personas.
La falta de información impide que la persona se desarrolle sexualmente, pero también les pone en una situación de riesgo de abusos e incluso de embarazos no deseados, lamenta.
Y es que las personas con síndrome de Down, como cualquier otra persona, tienen deseo sexual. “Quizá tienen una sexualidad un poco más infantil y hay muy pocos que lleguen al coito”, pero si uno de los dos miembros de la pareja no tiene esta discapacidad, sí se pueden dar embarazos no deseados.
Esta experta considera que muchos padres tienen precisamente este miedo a un embarazo, sin embargo, asegura que cuando se habla, normalmente son ellos mismos los que renuncian a tener hijos porque son conscientes de la dificultad que tiene la crianza.
“Hay que tener en cuenta que los hijos no son propiedad privada y, mientras aquellos que no tienen discapacidad se rebelan contra el control paterno, los hijos con síndrome de Down no tienen esa fuerza y se crean dependencias mucho más grandes que las que implica la discapacidad”, advierte.
Garvía Peñuelas subraya que las personas con discapacidad también tiene derecho a la sexualidad “como todo el mundo”. “Lo que yo me pregunto es por qué si tienen derecho a la sexualidad no lo practican. Qué le pasa a esta sociedad para no permitirles llegar a tener una vida en pareja cuando se les está dando apoyo para todo lo demás, para trabajar, para independizarse…”.
“Parece que si no practican la sexualidad, los padres se quedan más tranquilos, pero también se les está privando de algo maravilloso como son las relaciones afectivas y sexuales”, señala.
Sin embargo y aunque se está normalizando la figura de las personas con síndrome de Down en la sociedad, todavía es muy extraño ver a una pareja de este colectivo de la mano por la calle.
“La sociedad sigue teniendo la imagen de estas personas como si fueran niños, cuando el tema de la sexualidad y de las relaciones se debe tratar casi desde el momento del nacimiento, al igual que con el resto de los menores”, apunta.
En este sentido, indica que todavía hay familias en las que no se impide que las personas de este colectivo tengan pareja, “pero no se les deja espacio para la intimidad”, y cuando la relación avanza, se llega a romper el vínculo”.
Por eso las familias desempeñan una labor fundamental en este sentido. Es fundamental que educadores y familiares faciliten el conocimiento del propio cuerpo y el del sexo contrario, que respondan a sus inquietudes sobre sexualidad e identidad de género y orientación sexual. También para evitar los abusos sexuales.
Los abusos se suelen dar casi siempre en el núcleo cercano o en la familia y, en un principio, ellos lo ven como una muestra de afecto, “no entienden que están siendo abusados”, por lo que no se oponen.
“Por eso es importante que se les enseñe a decir que no, que sepan que su cuerpo es de ellos y que no tienen que dejarse tocar por nadie que no sea su pareja”, explica.
Las mejores películas LGTB basadas en una historia real
/in Artículo, Cultura, Homosexualidad, Lesbianismo, REDES SOCIALES, TransexualidadPublicado en Oveja Rosa
PRIDE
Esta película narra la historia del grupo de activistas LGBT “Lesbianas y Gays apoyan a los mineros” que, en 1984, recaudó dinero para apoyar la huelga de los mineros británicos contra la política liberal de Margaret Thatcher. El Sindicato Nacional de Mineros se negó a aceptar la ayuda por temor a que los relacionaran con los gays. Aquí empieza una hermosa historia real que abrió los ojos al pueblo británico. Totalmente recomendable.
THE IMITATION GAME
Varias son las películas sobre Alan Turing. No es de extrañar, ya que el matemático logró descifrar el código Enigma de los nazis, permitiendo su derrota y el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, ni siquiera salvando a su País de una irreversible derrota, el estado estaba dispuesto a “pasar por alto” sus “desviaciones” sexuales. Una historia que sobrepasa la ficción.
(HARVEY) MILK
Esta película de 2008, protagonizada por Sean Penn, cuenta la vida del político Harvey Milk, elegido concejal del distrito de San Francisco y ferviente activista. No te contamos más: como es una película imprescindible, preferimos que la veas.
BOYS DON´T CRY
Esta película es una obra de arte. Pero lo inenarrable es la actuación de su protagonista, Hilary Swank. Su papel de Brandon Teena es tan exacto y perfecto que sublima la ficción y toca la realidad. Su música, su fotografía, su guión son inmejorables, haciendo de esta dolorosa historia real una película digna de ser amada.
FREEHELD
Famosa antes de su estreno por ser la película donde Ellen Page interpreta a una mujer lesbiana después de haber salido del armario, Freeheld es, sin duda, mucho más. Narra la lucha de una mujer por dejar su herencia a su pareja, otra mujer, y cómo esta batalla se hizo más grande de lo que ella nunca pudo haber imaginado. Magnífica.
WILDE
Esta película británica de 1997 es la mejor manera de acercarse a la interesante vida del genio. Protagonizada por Sthephen Fry y Jude Law. Una película disfrutada por crítica y público, que ya es un clásico.
THE DANISH GIRL
Su estreno en 2016 ha generado una gran expectación, pues el magnífico Eddie Redmayne enfrenta triunfante un riquísimo papel: el de la primera mujer transexual de la historia. Lili Elbe fue la primera persona en el mundo que se sometió a una cirugía de reasignación de sexo. Imprescindible.
ANTES DE QUE ANOCHEZCA
Te guste o no te guste el actor, la actuación de Javier Bardem en esta película es una obra de arte. La película cuenta le vida del poeta Reinaldo Arenas, desde su infancia en un ambiente rural hasta la persecución que más tarde sufriría como escritor y homosexual en la Cuba castrista. Una película obligada para los amantes del celuloide.
La prostitución en Barcelona: hacia un escenario de derechos
/in Catalunya, EL DIARIO, Mujer, ProstituciónLas putas también son mujeres, también se organizan, también tienen una voz y por supuesto también tienen derechos, por mucho que a muchos y muchas les incomode”, asegura la concejala de Feminismos del Ayuntamiento de Barcelona
El viernes asistí atónita al inicio de una campaña política contra el Ayuntamiento de Barcelona, una campaña de recogida de firmas de cargos públicos de Catalunya que plantea el rechazo a las políticas de protección de derechos de las trabajadoras del sexo que se está trabajando desde el Ayuntamiento de Barcelona. Este lanzamiento de campaña, en rueda de prensa, ha sido apoyada presencialmente por la presidenta de la Diputación de Barcelona, Mercè Conesa y por las alcaldesas Núria Parlon y Lluïsa Moret, de Santa Coloma y Sant Boi de Llobregat respectivamente.
Esta rueda de prensa no ha sido un acto de defensa de las mujeres. Ha sido un acto partidista y cargado de ligereza. El abordaje de esta problemática no puede hacerse sólo desde el escenario de la comodidad; desde el parapeto de la respetabilidad que disfruta el cargo público es sencillo tratar situaciones complejas como si no lo fueran. El problema es el efecto que producen estas iniciativas. Exactamente lo contrario a lo que dicen defender. La brecha entre los problemas reales de la ciudadanía y las instituciones ha quedado patente el viernes, y lo peor es que, lejos de defender los derechos de las mujeres, ha generado aún más subalternidad y sustrae la dignidad de todo un colectivo, como ellas mismas afirmaban en un comunicado de la Asamblea Pro Derechos Trabajo Sexual de Cataluña.
Nos preocupa el uso estratégico de los derechos de las mujeres por parte de algunos partidos políticos que se han caracterizado precisamente por negar la voz de muchas de estas por el solo hecho de dedicarse profesionalmente al trabajo sexual. Las putas también son mujeres, también se organizan, también tienen una voz y por supuesto, también tienen derechos, por mucho que a muchos y muchas les incomode. Barcelona cuenta con un movimiento de putas feministas potente que ha sido invisibilizado, infantilizado y despreciado históricamente. Para nosotros, sin embargo, son actores imprescindibles a la hora de diseñar estrategias de empoderamiento de las mujeres, y sobre todo, son aliadas firmes en la lucha contra la trata de mujeres con fines de explotación sexual. El argumento persistente de que cualquier estrategia que implique el reconocimiento de los y las trabajadoras sexuales es una forma de normalización de la trata es inaceptable. Barcelona, y todos los gobiernos, deben tener políticas firmes contra la trata y el tráfico pero nunca a costa de los derechos de las mujeres.
De la mano de estas políticas contra la trata hay que apostar pues por los derechos de las que ejercen voluntariamente. En Barcelona hemos aprobado una propuesta para garantizar espacios de trabajo dignos, con condiciones sanitarias y de seguridad y con conexión con los servicios municipales. También estamos facilitando procesos de escucha activa donde las propias trabajadoras sexuales recojan sus necesidades y demandas y las expongan a las instituciones. Asimismo estamos financiando nuevos proyectos para garantizar a todas aquellas que quieran salir de la prostitución itinerarios de empleo no estigmatizadores, y que realmente permitan un cambio cuando así lo decidan.
Estas actuaciones, de forma añadida, deben ir de la mano de políticas que luchen contra la feminización de la pobreza, y desde el gobierno de Barcelona estamos diseñando una estrategia específica con este objetivo. Estas políticas sin embargo, más de fondo, suelen quedar en un segundo plano en el debate sobre la prostitución y en especial en el discurso de quien criminaliza a las mujeres que, sin demasiadas alternativas laborales, deciden prostituirse.
Quiero pedir en este sentido más consistencia y exactitud en los discursos. El nivel municipal no tiene competencias para regular la prostitución otorgando derechos laborales, ni para abolirla. Ahora bien, lo que sí tenemos es la obligación y la capacidad de mejorar las condiciones de vida de las mujeres que la ejercen, de respetar las decisiones de las mujeres, de ofrecer alternativas, y de luchar en coordinación con el resto de administraciones y de actores judiciales y sociales contra la trata con fines de explotación sexual.
En este sentido, creemos que debemos sumar entre todas las fuerzas políticas para poner en marcha medidas estructurales y de cambio que al final reviertan en la defensa de los derechos de las mujeres.
El Ayuntamiento de Barcelona impulsa un nuevo modelo de atención a transexuales
/in Catalunya, Noticia @es, Política, REDES SOCIALES, TransexualidadLa información
El Ayuntamiento de Barcelona impulsará un nuevo modelo de atención a personas transexuales basado en una perspectiva de diversidad de género.
Un informe encargado por la Concejalía de Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI ha analizado como se están cubriendo las necesidades del colectivo transexual, en materia de salud y en servicios municipales, ha informado este domingo el consistorio en un comunicado.
Este informe ha puesto de manifiesto que los discursos oficiales que circulan y que regulan la vida de las personas transexuales indican que “se está muy lejos del reconocimiento de la experiencia ‘trans’ como parte de la diversidad de género”.
El Ayuntamiento quiere garantizar que las personas ‘trans’ accedan al reconocimiento de su nombre en el documento municipal, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de este colectivo, y “erradicar la transfobia”.
Además, se creará un Servicio de Acogida y Acompañamiento Trans dentro del Centro Municipal de Recursos LGTBI de Barcelona.
En las aldeas chinas del sida
/in Artículo, Asia, CHINA, EL MUNDO, VIH SIDAVendían su sangre porque no tenían que comer, había largas colas para vender la sangre
Las centrifugadoras que separaban el plasma del resto extendieron el VIH hasta la epidemia
Xinwei perdió a su esposa, a su padre y ahora prepara el entierro de su madre. No sabe cuanto le queda
Ding Hongjun, de 27 años, yace en su lecho de muerte en la aldea de Dongguan QILAI SHEN
Cuando Wang Erxuan descubrió que no alcanzaba los kilos requeridos para comerciarcon su sangre -él sólo pesaba 52 y el mínimo exigido eran 56- decidió rellenarse los bolsillos con trozos de metal. Apenas tenía 16 años, pero ya se había ofuscado bajo la euforia general que propició la llamada “economía del plasma”.
“Teníamos que ir a media noche al hospital para conseguir un puesto en la cola. Había cientos de personas. Nos empujábamos en las filas. Había incluso un eslogan: ‘Si quieres mejorar, vende tu sangre’, rememora el campesino.
La aldea de Meng Lou donde vive Wang no difiere mucho del resto del entorno. La planicie de la provincia de Henan siempre fue el granero de China. Una región azotada en repetidas ocasiones por catástrofes naturales y tragedias motivadas por el designio humano como la terrible hambruna que propició el maoísmo. Los restos de las ingentes canalizaciones construidas durante la Revolución Cultural -encaramadas sobre arcos al estilo romano- son testigo de aquellos atribulados años, donde la pobreza más absoluta fue una constante.
El vehículo se mueve entre carreteras repletas de baches, motocarros y tractores, extensiones interminables de cultivos y riachuelos anegados por la basura. La mayoría de las viviendas dispone de enormes portones de color rojo decorados con imágenes deGuan Yu, el dios de la fortuna, o frases que intentan atraer la suerte que siempre ha sido esquiva con esta región. “Si la familia permanece unida, el futuro es brillante”, se lee en una.
Es una imagen de la China profunda muy distante de los trenes de alta velocidad y el desarrollo que domina Pekín, pero los lugareños recuerdan que el pasado fue mucho peor. “La gente vendía sangre porque no teníamos para comer. Los que ganaron algún dinero [con ese negocio] compraron ladrillos y pudieron construirse una casa. Antes usábamos barro”, recuerda Ma Shenyi, de 46 años.
El campesino deambula por los sembrados y se acerca a tres túmulos de tierra. Son las tumbas de su esposa, su hermano y su padre. Ella fue la primera en morir, en 2001. Su progenitor falleció en 2007 y cinco años más tarde, su hermano.
Es entonces cuando el visitante se percata de que las parcelas están salpicadas por los mismos montículos, que no son sino enterramientos al estilo tradicional de esta zona.
Los tres familiares de Ma distan mucho de ser los únicos a los que se llevó la enfermedad. “Aquella tumba es de otro que también murió de eso y aquella otra… Hubo unos meses en los que moría mucha gente. Sólo en mi calle fallecieron tres en cuestión de semanas. En esta aldea han muerto más de 50”, recuerda el vecino de Wenlu mientras señala hacia las sepulturas.
Durante años, lugares como Wenlu, Meng Lou y toda una plétora de pequeños villorrios de Henan eran conocidos como las “aldeas del sida”. Fueron los mismos enclaves que durante la década de los 90 se vieron dominados por la fiebre de la compraventa de sangre apadrinada primero por las autoridades locales y después por toda una legión de avispados negociantes.
Ma Shenyi se sienta en el pequeño habitáculo donde dormita su madre. Ella también esseropositiva. Lo mismo que dos de sus hijos y su cuñada. De la pared cuelga una bolsa repleta de fármacos con un lema: “Toma las medicinas de forma regular, cuida de tu vida”.
“Empecé a donar sangre en 1992 o 1993. Lo hice decenas de veces. Al principio la gente iba a los hospitales. El problema surgió cuando aparecieron los comerciantes privados. Solían venir por las noches para evitar que los detuvieran. Te pagaban 45 yuanes [poco más de seis euros] por 800 centímetros cúbicos. Sólo te quitaban el plasma y te volvían a introducir el resto en las venas”, recuerda. En una época en la que ganar 100 o 200 dólares anuales [entre 88 y 177 euros] se consideraba toda una proeza, esas cantidades parecían una fortuna. “Era dinero fácil”, añade Ma.
La campaña pública derivó en frenesí colectivo. Todos los lugareños consultados para este reportaje coinciden en describir el mismo escenario: miles de empobrecidos campesinos agolpándose en hospitales, viajando de una ciudad a otra para poder volver a vender su sangre… Las autoridades permitieron que se crearan cientos de “bancos de sangre” en la provincia, no sólo en hospitales sino bajo el auspicio de unidades militares, factorías o minas de carbón. El proyecto era vender ese “producto” a las firmas extranjeras. El propio responsable del departamento de Salud de Henan, Li Quanxi, viajó a EEUU para promocionar este “negocio”.
Es la misma descripción que hace el escritor Yan Lianke en la novela que dedica a este suceso –El sueño de la aldea Ding-, que basa en su propia investigación. “Lo que comenzó como un goteo, pronto se convirtió en un torrente. No tardó mucho en ser elboom de la sangre. Se instalaron bancos de sangre en los mercados, en los cruces de carretera, en las casas y hasta en establos”, escribió Yan.
Wang Erxuan asiente. “Toda la provincia vendía sangre”, ratifica. Él mismo llegó a vivir durante un mes en un hotel junto a otra veintena de personas que sólo se dedicaban a comerciar con su flujo interno. “Pagábamos 10 yuanes [1,3 euros] por dormir allí. Cada mañana venía un comerciante y decía: ”¡A ver, quiero del tipo A!”. No hacían análisis ni nada. Ese mes yo vendí 30 veces, en ocasiones dos por día”, explica Wang. A él le pagaban 75 yuanes por los 800 cc. Se ganaba más si se dejaban extraer todo el líquido y no sólo el plasma. Aquello le salvó. Él no contrajo el VIH.
Los otros se hacían extraer el líquido a través de centrifugadoras que separaban el plasma y mezclaban el resto de la sangre -plaquetas y glóbulos rojos- con la de otros vendedores del mismo grupo sanguíneo, volviendo a inyectar ese compuesto en las venas de sus clientes. “Pensábamos que era más seguro así, porque no perdíamos toda la sangre”, precisa Zhany Junxi, un vecino de Zheng Lou, otro de los poblados afectados por la expansión del VIH. Un error que marcó la vida de decenas de miles de personas. Todas las víctimas consultadas se infectaron al utilizar las “máquinas”, como se refieren a ellas.
Zhany tenía 20 años cuando se inició en el “negocio”. Vendió su sangre más de media docena de veces a lo largo de un año. “Una vez tuve que ir a las dos de la mañana para pillar sitio. Debíamos ser unos 200”, rememora. Otra víctima de este comercio, Xing Xinwei, de 46 años, alude al dicho que se usaba en esos días. “Extiende el brazo y te caerá el dinero”, repite. “Los compradores de sangre venían a las aldeas y se metían en tus casas con las máquinas. Hasta en las cocinas. Nadie te hacía análisis”, añade.
Durante aquellos tiempos de fervor común, algunos consiguieron mejorar de forma ostensible su nivel de vida. Los locales se percataron cuando les vieron construir nuevas viviendas. “Si tenías muchos miembros en la familia y todos donaban sangre, podían ganar dinero”, admite Ma Shenyi. Aunque fueron casos aislados, puntualiza. El beneficio que obtenían los campesinos seguía siendo ínfimo. El mismo Wang Erxuan, tras la maratón que realizó aquel mes en el que se dejó extraer sangre decenas de veces, volvió a su casa con 300 yuanes de ganancia (36 euros).
Manchas en la piel
Y entonces, un día apareció la fiebre. Nadie sabía qué significaba el sida. “La gente pensaba que era un resfriado. No tenían ni idea de lo terrible que es esta enfermedad”, dice Ma Shenyi. A él le diagnosticaron que era seropositivo en el año 2000. Todo comenzó con “un poco de fiebre y manchas en la piel… La gente tomada pastillas pero no se le curaba”, dice
La “plaga” se extendió “por la planicie”. “Se abatió sobre nosotros como una inundación, envolviendo a docenas, quizás cientos de aldeas. Y cuando eso ocurrió, la gente moría como hormigas… Murieron como hojas de un árbol muerto; caían al suelo y se los llevaba el viento… Era raro que pasara una semana sin que muriera alguien”, escribió Yan Lianke en su memorable texto.
Los funerales se convirtieron en un acontecimiento repetitivo. “En la aldea de Nan Dawu murieron ocho personas en el mismo día”, asevera Wang Erxuan.
Aunque las propias víctimas comenzaron a denunciar el escándalo en 1998, el Gobierno no reconoció la magnitud del problema hasta agosto de 2001, cuando asumió que entre 30.000 y 50.000 personas se habían contagiado. El viceministro de Salud de aquellas fechas, Yin Dakui, reconoció que era una estimación a la baja y que podían ser hasta 100.000. Los activistas que denunciaron lo ocurrido multiplicaron por cinco o 10 esos guarismos y alertaron de que el azote se había extendido por al menos cinco provincias, aunque Henan fuera el epicentro del polémico comercio.
las tumbas del campesino ma shenyi. Aquí, junto a los tres túmulos de tierra donde enterró a su esposa, su hermano y su padre. Murieron de sida tras contagiarse al vender su sangre. JAVIER ESPINOSA
En realidad nadie conoce con precisión la magnitud del infortunio, pero los habitantes concuerdan en que más de la mitad de los que comerciaron con su sangre se infectó. “En esta aldea hubo más de 100 personas que la vendieron y la mitad enfermaron. Hoy sólo quedamos vivos una decena. El resto murió”, aduce Zhang Junxi, el vecino de Zheng Lou. Entre los fallecidos figuraban su hermano y su cuñada.
Bajo la presión del escándalo, Pekín prohibió la venta de sangre en 1998 e intentó minimizar el alcance de la controversia. Muchos de los expertos que alertaron de las graves consecuencias, como la veterana doctora Gao Yaojie, el también médico Wang Shuping o el activista Wan Yanhai, tuvieron que exiliarse. Las visitas de los periodistas extranjeros a los villorrios del sida solían concluir con su detención y expulsión de la zona.
Dientes blancos y rotos
Los residentes locales todavía rememoran con cierta aprensión la jornada de 2003, en la que cientos de policías asaltaron uno de los villorrios y apalearon a sus habitantes después de que éstos protagonizaran un tumulto cuando pretendían acceder a una oficina oficial para protestar por la situación de los enfermos. “Estaba lloviendo. Llegaron por la noche y comenzaron a pegar con palos a todo el mundo. A varios les rompieron los dientes, el brazo…”, relata Wang Erxuan.
Todavía hoy las reclamaciones pueden concluir en prisión. Es lo que le pasó a la esposade Wang, Li Xiaohe. Su marido muestra la sentencia que la condena a dos años de cárcel por “crear problemas”. Li había participado en varias ocasiones en los viajes que organizaban hasta Pekín grupos de víctimas del VIH de Henan, que intentaban aprovechar las reuniones del Parlamento local para exponer sus reclamaciones. En febrero de 2012, la Policía se personó en su domicilio de Meng Lou y se la llevó. “Sólo pedía que el Gobierno le diera una ayuda para tratar a nuestro hijo, enfermo de sida”, asegura Wang Erxuan.
Li sufre la misma dolencia. Su marido dice que se infectó en un hospital público “y sólo vendió sangre dos veces”.
El condado de Shangcai, del que dependen todos los villorrios del área de Wenlu y Meng Lou, se convirtió en una especie de zona cero de la epidemia. De las 38 aldeas que el Gobierno identificó como las más afectadas, más de la mitad pertenecía a ese distrito donde habitan 1,3 millones de personas.
El legado sigue siendo devastador. En la región es habitual ver orfanatos de niños cuyos familiares sucumbieron a la enfermedad y hospitales que intentan paliar su expansión. Los muros de muchos pueblos están salpicados de carteles que anuncian servicios médicos.
El número real de menores que nacieron con el VIH a consecuencia de este infortunio tampoco se conoce, pero el vástago de Wang y Li es uno de ellos. “Aquí hay cerca de 600 o 700 niños que nacieron con el VIH. Sólo en esta aldea eran media docena pero únicamente dos siguen vivos”, estima su padre.
El joven Wang Xuefeng asiste a la conversación cabizbajo. A sus 23 años, preocupaciones tan normales en este contexto como buscar una posible esposa ni se le pasan por la cabeza. “¿Quién se va a querer casar con un enfermo de sida?”, inquiere. El estigma forma parte de la truculenta herencia que dejó la “economía del plasma”. “Toda mi vida me he sentido discriminado. Aún hoy. Los niños no querían jugar conmigo en el colegio. Salían corriendo al verme”, comenta.
Después de que el Gobierno comenzara a distribuir de forma gratuita medicamentosantirretrovirales a partir de 2003, las muertes se frenaron. Aunque no todas.
La familia de Zhou Yulan se encuentra reunida en torno a su cama desde hace días. Tienen tal certeza sobre su inmediato futuro que ya le han preparado la ropa que vestirá durante su funeral. Una chaqueta roja brillante y unos pantalones oscuros. “No creo que sobreviva muchos días”, admite su hijo, Xing Xinwei. “Las medicinas no funcionan. Le producían problemas en el estómago. Tiene la boca totalmente podrida y no puede comer”, dice.
El poblado de Xiongqiao es otro de los nombres más emblemáticos de las “aldeas del sida” de Henan. En el clan de Xing Xinwei seis personas desarrollaron la enfermedad, incluido él mismo. Su padre y su esposa murieron hace años. La salud de Xing también se encuentra muy resentida. Respira con dificultades. “Tengo mal el estómago”, aclara.
Como su madre, Xing sólo comenzó a medicarse hace tres años, aunque sabe que es seropositivo desde 1992. “Empecé a vender sangre con 17 años. Era algo normal. Oculté que era seropositivo porque no quería avergonzar a mi familia. Hoy, muchos siguen sin decirlo”.
Xing reparte la responsabilidad de esta adversidad entre las autoridades y él mismo. “El Gobierno fue quien inició este negocio pero nadie me obligó a vender la sangre”, puntualiza. Es una opinión compartida por otros. “Fue una especie de sueño colectivo. Nadie nos forzó”, apunta Zhang Junxi. Para Wang Erxuan, toda la culpa es del “Gobierno”. “Nos engañaron, no nos dijeron lo peligroso que era”, defiende.
Ma Shenyi prefiere aferrarse al pragmatismo: “Da lo mismo quién fue el culpable. Ya nadie puede quitarme el sida o devolverme a mi esposa. Fue todo muy triste“, concluye.
“Quiérete mucho, maricón”, un manual cómplice de autoestima para homosexuales
/in España, Gay, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad, PUBLICO, SexologíaEs la frase con la que Gabriel J. Martín se despide de sus lectores en sus artículos sobre psicología afirmativa gay, y ha sido el título elegido para el libro que acaba de presentar.
Es la frase con la que Gabriel J. Martín se despide de sus lectores en sus artículos sobre psicología afirmativa gay, y ha sido el título elegido para el libro que acaba de presentar.
BELÉN ESCUDERO (EFE)
Madrid.- “Quiérete mucho, maricón” es la frase con la que Gabriel J. Martín se despide de sus lectores en sus artículos sobre psicología afirmativa gay, y ha sido el título elegido para el libro que acaba de presentar y con el que, en un lenguaje cómplice, pretende ayudar a los homosexuales a ser más felices.
Es, por encima de todo, según dice su autor en una entrevista a Efe, un manual sobre autoestima para que, “queriéndote a ti mismo, puedas querer mejor a los demás y ser más feliz con ellos”. “Tanto -añade en su libro- como tú te mereces, maricón”.
¿Maricón? ¿No cree que se puede ofender alguien?
Hombre… si yo empezara diciendo ‘¡eres tonto maricón!’ entendería que se molestara alguien, pero cuando alguien empieza diciendo ‘¡quiérete mucho’, igual maricón no lo está diciendo con mala idea, sino con algún tipo de complicidad, que es lo que remarco.
El título es la expresión con la que acabo todos mis artículos desde 2012. Cuando nos la decimos dos gais, estamos usando una marca lingüística, de complicidad, la que existe entre dos hombres que comparten las grandes líneas de sus biografías y que pueden entenderse mucho mejor que con otros.
Es una palabra que empleamos para estar por encima de su uso insultante, para señalar que ya no nos duelen las palabras, sino las intenciones. La usaron durante muchos años para hacernos daño y por eso doy en el libro muchas razones de por qué la utilizo.
¿Cuales son los prejuicios que han hecho más daño a los homosexuales?
Hay uno muy fuerte y con el que más reticencia me encuentro en los sectores homófobos y es que piensen que la homosexualidad es algo que se ha elegido o algo que en algún momento de tu vida, por algún tipo de error en la educación, has ido adquiriendo.
Es el debate de si uno nace o se hace, que es muy antiguo y que el mundo académico tiene muy superado. En la calle todavía no, y por eso es muy bueno que se hable de esto.
Si piensas que algo ocurrió dentro de ti durante tu infancia que te torció hacia la homosexualidad, siempre irás con la sensación de que tienes algún tipo de tara y que tendrías que haber sido heterosexual. Pero cuando te das cuenta de que no, entiendes que eres tan natural como tu hermano heterosexual.
Es decir, se nace siendo gay….
La evidencia científica te dice que es imposible que la homosexualidad sea aprendida porque es una conducta que contraviene manifiestamente todas y cada unas de las leyes del aprendizaje.
Se nace siendo gay, otra cosa es que tardes más o menos en descubrirlo. La orientación sexo-afectiva se considera innata. La homosexualidad no es algo elegido, no es una construcción social (…)
No se decide, por tanto, ser homosexual
Nadie decide ser homosexual. Lo máximo que puedes hacer es intentar vivirlo con la mayor dignidad posible. Se trata de que una persona homosexual no se sienta avergonzada en su trabajo cuando le preguntan por su vida personal o por estar enamorada y mostrar ese cariño en público.
Se trata de que sea asertiva cuando lo hable con su familia, que se sienta muy contenta de ser quien es. Queriéndote a ti mismo, puedas querer mejor a los demás y ser más feliz.
Y el libro es el resultado de muchos años de trabajo en su consulta… Es psicólogo desde 1996 y lleva desde hace ocho años atendiendo exclusivamente a hombres homosexuales
He tratado a más de mil homosexuales por distintos motivos. Hombres a los que les cuesta un poco asumir su homosexualidad o que tienen estrés postraumático como consecuencia del acoso homofóbico, que conviven con el VIH o que tienen problemas con sus parejas o pocas habilidades sociales. El libro está salpicado de anécdotas y de casos que han pasado por mi consulta.
‘Quiérete mucho…’, un manual de éxito para homosexuales
/in Cultura, EL MUNDO, Entrevista, España, Gay, Homosexualidad, SexologíaEl psicólogo Gabriel J. Martín publica un libro sobre qué es ser gay y cómo aceptarlo
“Ser gay tiene que ver con de quién te enamoras, no con quien te acuestas”
“El mundo del toro y del deporte son muy homófobos aún”
Gabriel J. Martín, autor de ‘Quiérete mucho, maricón’. BERNARDO DÍAZ
“Cada vez que un personaje famoso dice: ‘Soy una persona que se enamora de personas’, muere un gatito, se le cae un diente al hada de las obviedades (¿acaso las demás personas nos enamoramos de farolas? y, lo que es peor, da una vuelta más a la cerradura de algunos armarios”. Lo de enamorarse de personas se dice, se lee y se escucha a menudo. El resto es aportación de Gabriel J. Martín, pionero de la psicología gay afirmativa (gay affirmative psychology) en el mundo hispano, que acaba de publicar un extenso (527 páginas) “manual de éxito psicoemocional para hombres homosexuales”. Ni más ni menos.
Pero antes de llegar a esa aclaración técnica está el título, mucho más ilustrativo que cualquier explicación. El libro se llama Quiérete mucho, maricón. Directa y sin medias tintas, la frase define la filosofía de vida del autor, que quiere reforzar la autoestima de los gays y, además, establece un guiño cómplice con el colectivo al utilizar una palabra “a la que hemos quitado la connotación negativa e insultante y la convertimos en un apelativo cariñoso”.
¿Qué esconden las páginas de este manual? Pues un cóctel bien mezclado de historia de la homosexualidad, ciencia sobre si el gay nace o se hace, qué significa ser homosexual, cómo se asume esta condición, qué secuelas deja la homofobia, cómo disfrutar de la sexualidad con diversión y precaución, un recorrido por las ITS (infecciones de transmisión sexual), información para desenvolverse en el ambiente gay, la aportación de las nuevas tecnologías a la hora de ligar y un poco de jerga de “culturilla marica”. Todo en tono desenfadado pero con muchos datos y referencias científicas y salpicado por textos de García Lorca, Gustavo Adolfo Bécquer, Luis Cernuda o Jaime Gil de Biedma, entre otros.
Gabriel J. Martín habla con pasión del libro, de su trabajo, de la vida. Y toca con naturalidad el sexo y los tabúes que le rodean. Gaditano residente en Barcelona, cuenta a EL MUNDO que lo único que ha hecho ha sido “aplicar una corriente psicológica que está muy extendida en otros países. Me daba rabia que no tuviéramos nada parecido aquí. Pero yo no me he inventado nada. Esto empezó en los años 70. Yo creo que nacimos al mismo tiempo la psicología afirmativa y yo”. Se trata de una línea de trabajo que ayuda a los pacientes gays a asumir su homosexualidad y vivirla con naturalidad y gozo.
El mensaje va para quienes le acusan de haberse montado un “chiringuito gay”. “Ya estaba todo creado, yo sólo le he dado forma y lo he traído a España”, afirma. No hay más misterio.
Está acostumbrado a los ataques “porque aún hay mucho homófobo”, y destaca que hoy en día todavía es “muy complicado ser gay en determinados entornos -el mundo del fútbol, del toro…-“. Le da igual que le acusen de subirse al carro del “lobby rosa”, porque afirma, con convicción, que esta obra era “necesaria” y “es muy útil para todos los homosexuales y sus familias”.
Algunos puntos que deja claros en el libro son los siguientes: “Ser gay tiene que ver con de quién te enamoras, no con quien te acuestas”. “La homosexualidad es innata y por eso está omnipresente en la naturaleza y en la historia”. “Al contravenir manifiestamente las leyes del aprendizaje es imposible que la homosexualidad sea adquirida. Es innata y biológica”.
Y, para los que dicen que es algo elegido… narra: “claro, y por eso te dejas ahorcar en Arabia Saudí o en Irán o apedrear en Rusia. Eliges ser gay para que los niños del colegio te peguen y te insulten, para que tu padre se avergüence de ti, para que tu madre calle cuando las vecinas le pregunten si ya tienes novia… Eso no es ser maricón, ¡eso es ser un tocapelotas! ¿Podría existir algo más estúpido que creer que alguien podría elegir un ‘estilo de vida’ que le pone en el punto de mira de todas las agresiones?”
¿Qué hacer si eres homosexual y te acosan en el trabajo?
/in 20 MINUTOS, España, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad, Lesbianismo, TransexualidadPor estos insultos, y el continuo trato vejatorio dispensado a su empleada, el responsable de un supermercado de la Gran Vía de Barcelona, ha sido condenado a 14 meses de prisión como autor de un delito contra la integridad moral -por el Juzgado de lo Penal nº 17 de la capital catalana- obligándole a indemnizar a la víctima con 5.000 euros en concepto de daños morales.
El acoso que ésta sufrió durante los seis meses que duró su contrato de trabajo, le provocó ansiedad, insomnio y estrés emocional. El condenado recurrió la sentencia y su recurso fue desestimado por la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Barcelona, mediante una resolución en la que este Tribunal afirmó:
¿Qué puedes hacer si sufres acoso laboral por orientación sexual o por identidad de género?
En primer lugar, debemos tener presente que para poder acreditar el acoso laboral por orientación sexual o por identidad de género, es fundamental recopilar todas las pruebas posibles:
En estos casos, además de acreditar que hemos sufrido acoso laboral, debemos probar, que ese acoso ha venido motivado por nuestra orientación sexual o por nuestra identidad de género. En este sentido es fundamental aportar datos que avalen tal discriminación: si nuestra orientación sexual o identidad de género era conocida en la empresa, comentarios despectivos que hiciesen hacia el colectivo LGTB, la forma en la que nos trataban, si hubo insultos, de qué clase fueron…
Las vías que tenemos a nuestra disposición en casos de acoso laboral por orientación sexual e identidad de género, son:
La vía extrajudicial:
La vía judicial:
– Demanda por tutela de derechos fundamentales para la defensa de la dignidad de la persona acosada de forma que el Juez constate el acoso y obligue a su cese. Es un procedimiento urgente y preferente.
– Procedimiento para extinguir la relación laboral para pedir que se extinga tu relación laboral con la empresa debido al acoso y que se te reconozca la máxima indemnización, como si se tratara de un despido improcedente con la posibilidad de pedir prestación por desempleo.
-En los dos casos anteriores, se puede pedir a la empresa una indemnización por los daños y perjuicios que el acoso te haya causado. Habrá que cuantificar los daños y demostrarlos.
En estos procedimientos, se puede solicitar al Juez que exima a la persona acosada de la obligación de asistir al puesto de trabajo mientras se solventa el procedimiento pudiendo cobrar el salario mientras tanto. En estos casos hay que demandar tanto al acosador como a la empresa. En los procedimientos por acoso, la persona acosada deberá presentar indicios del acoso y la empresa tendrá que demostrar que el acoso no ha existido.
El acoso laboral por orientación sexual e identidad de género es un delito de odio que se debe denunciar. La denuncia puede hacerse de forma verbal o por escrito. Se puede presentar ante el Juzgado de Instrucción, el Juzgado de Paz del domicilio de la víctima, la Fiscalía para la Tutela Penal de la Igualdad y contra la Discriminación, la Comisaría de Policía de ámbito nacional, autonómico o local y el cuartel o dependencia de la Guardia Civil. En la denuncia haremos constar todos nuestros datos personales, relataremos lo sucedido, daremos todos los datos que conozcamos de la persona que nos acosa y aportaremos las pruebas que tengamos así como los datos personales de los testigos de los hechos.
Podemos presentar una demanda civil para pedir una indemnización por daños y perjuicios a quién nos haya acosado, si no es el empresario.
Cuando se es funcionario público no se debe acudir a la vía laboral sino a la vía contenciosa. En la Administración Pública existe un protocolo contra el acoso para solicitar a los superiores jerárquicos que se acabe con esa situación. En el caso de que la Administración no actúe, existe la posibilidad de demandarla ante los Juzgados Contencioso-Administrativo, así como pedir una indemnización por daños y perjuicios.
Estos son los recursos con los que cuentas si eres víctima de acoso laboral por tu orientación sexual o por tu identidad de género. Utilízalos y defiende tus derechos. Has de saberlos. Y también que puedes y debes pedir apoyo, estás en tu derecho de no aceptar que otros te amedrenten en tu trabajo y carrera profesionalpor ser homosexual, bisexual o trans. Las organizaciones LGBT te pueden echar un cable si necesitas ayuda, y hay guías como la de la FELGTB que te pueden orientar más en profundidad.
No aguantes aquello que atenta contra tu dignidad, lucha por ti.
Un centenar de niñas y niños guipuzcoanos son transexuales
/in Euskal Herria @es, Noticia @es, NOTICIAS DE GIPUZKOA, TransexualidadLa asociación Chrysallis estima que esta realidad afecta a uno de cada 1.000 menores
Pide a la Diputación campañas de visibilización y demanda una mayor formación de los profesionales sociales
“Apostamos por la difusión del conocimiento de esta realidad porque es la mejor lucha contra el acoso” “Nuestros niños no son enfermos sino parte de la diversidad existente y tienen que ser felices”
DONOSTIA – La asociación de familias con menores en situación de transexualidad Chrysallis estima que un centenar de familias de Gipuzkoa están viviendo esta circunstancia. Además, temen que más del 90% abordan este proceso en la intimidad, con las dificultades y angustias que ello conlleva, ya que se trata de una realidad desconocida para la gran mayoría de las personas, que muchas veces carecen de las herramientas necesarias para hacerle frente.
Chrysallis se constituyó el 8 de marzo de 2015 en Euskadi con ocho familias. Un año después, ya atiende a 24 -ocho de ellas en Gipuzkoa-, una cifra que se eleva a 250 en el conjunto del Estado. No obstante, la asociación estima que el número de personas que no recibe ningún apoyo para afrontar esta realidad es mucho mayor. Tomando como referencia diversos estudios internacionales, calculan que uno de cada 1.000 niños nace con unos genitales que no les corresponde. Así, un centenar de familias guipuzcoanas podrían tener menores en situación de transexualidad.
Dos representantes de Chrysallis, Aingeru Mayor y Abi Labaien, comparecieron ayer en las Juntas Generales para dar cuenta de la situación que viven las familias que integran esta asociación, que apenas tiene un año de vida en Euskadi. Y lo hicieron con un propósito claro: reclamar a la Diputación de Gipuzkoa que ponga en marcha una campaña informativa que permita visibilizar la realidad que viven estos menores y su entorno y pedir una mayor formación o especialización de los profesionales sociales para que puedan llevar a cabo el proceso de acompañamiento de la mejor manera posible.
Partiendo de la base de que la tasa de intentos de suicidio de los transexuales -que se sitúa en el 41%- está directamente ligada con la aceptación de su identidad durante la infancia, la asociación demanda que se pongan en marcha campañas que permitan a las familias afectadas “entender qué está pasando y aprender a ver a sus hijos conforme a los que son y no conforme a unos genitales”, señaló Mayor.
De esta forma, pidieron a la Diputación que aproveche las marquesinas o la inserción de publicidad en los medios de comunicación para visibilizar la realidad de este colectivo. En este sentido, consideraron que la herramienta más efectiva para luchar contra el acoso que pueden sufrir estos niños es la información.
Asimismo, demandaron una mayor formación de los profesionales que trabajan en el sector de los servicios sociales. “En el último año, en Gipuzkoa ha habido dos casos de menores en los que los profesionales desconocían la realidad de la transexualidad y no se ha hecho el acompañamiento que se debía. No es que la acogida o la atención no hayan sido buenos, pero el acompañamiento no ha sido el que debía”, expuso Mayor, que subrayó la importancia de que en este tipo de servicios “haya una persona de referencia que pueda realizar el seguimiento” oportuno.
Sin embargo, estas no son las únicas reclamaciones que hace Chrysallis a las instituciones. La asociación, que está en “contacto permanente” con el Gobierno Vasco, pide al Departamento de Educación la creación de un Plan Integral de Formación en los centros escolares. Entienden que el trabajo que se está haciendo con los docentes es “muy bueno”, valorando muy positivamente la creación de un protocolo de actuación en los centros cuando se encuentran con un menor en estas circunstancias. No obstante, creen necesario formar también al resto de padres del aula, así como hacer una intervención pedagógica con todos los niños.
En esta misma línea, reclaman que se cree material escolar para que los docentes puedan abordar la transexualidad en sus clases.
Asimismo, al Departamento de Salud le instan a crear un servicio específico de atención y acompañamiento de estas familias. Además, piden a las instituciones que se involucren y promocionen la creación de literatura sobre transexualidad en menores, porque todavía es “inexistente”.
Finalmente, exigen que se avance en la Guía de la Atención de Personas Transexuales y lamentan que, el DNI transitorio con su nueva identidad que se otorga a quienes no han sido sometidos a una reasignación genital “no sirve de nada”, ya que no hace mención alguna al sexo de la persona, sino únicamente a su nuevo nombre, por lo que será solo “una base de datos” que “no garantizará los derechos” de este colectivo.