
De izquierda a derecha, el trabajador social Iván Zaro y Eddie, trabajador del sexo. ÁNGEL NAVARRETE | GIULIO PIANTADOS
«Condones, lubricantes, folletos VIH, dónde hacerse la prueba, dónde saber si tengo gonorrea, qué pasa si me detienen, dónde se puede solicitar un abogado gratuito…». Toda esta enumeración habita la mochila de Iván Zaro, su «despacho portátil», las herramientas con las que, desde hace 12 años, patea las calles madrileñas con un único objetivo, que los hombres que ejercen la prostitución en la capital conozcan sus derechos sociales y sanitarios. Acaba de publicar el libro La difícil vida fácil (Punto de Vista Editores), un volumen que recoge su experiencia como trabajador social y 12 testimonios sobre prostitución masculina.
Tras las páginas hay historias como la de Eddie, brasileño de 28 años que llegó a España con 22, creyendo que le esperaba una vida mejor, «estable y estudiando». No fue lo que se encontró. «La persona que me recibió en España, brasileño también, acabó cogiéndome el pasaporte, me introdujo en las saunas y me fui adaptando a esa vida. Cuando me devolvieron el pasaporte, ya estaba dentro».
Sin embargo, la de Eddie es hoy una historia de éxito, y fue precisamente conocer a Iván lo que fomentó el punto de inflexión hacia un nuevo camino. A día de hoy continúa ejerciendo la prostitución, sobre todo a través de internet, en páginas web como telechapero.com, pero también se está formando.
«Estudio desde casa un curso técnico en desarrollo de ONG, siempre quise estudiar y quiero hacer Trabajo Social», relata a EL MUNDO. Pero aún no tiene la tarjeta de residencia en España y, además, tuvo que superar una enfermedad, justo cuando el protocolo sanitario español viró y las personas sin papeles dejaron de tener asistencia médica.
«Para mí era una especie de proxenetismo, el Estado le estaba obligando a prostituirse para poder pagar unos medicamentos tan caros, todo lo que Eddie ganaba era para la medicación, no tenía ni para el alquiler ni para nada», sostiene Zaro. «Tuve que gastar mucho dinero, unos 2.500 euros y, psicológicamente, aún no estoy recuperado», prosigue Eddie.
Zaro conoce la realidad de la prostitución desde mucho antes de que comenzara su andadura como trabajador social especializado en el asunto. «Crecí en el madrileño barrio de la Concepción, donde vi muchas cosas desde bien pequeño. Mi abuela tenía una vecina arriba que era prostituta, y he visto a la señora Conchita discutir y reír con su hija, que también ejercía. Para mí, la prostitución no era algo ajeno», relata.
A Eddie lo conoció «en su momento más delicado, su problema de salud era urgente, acuciante, y se le cerraban todas las puertas;en los hospitales le decían que se fuera a su país» y le acompañó «en todo el periplo de exigir, reivindicar y denunciar públicamente la violación de derechos humanos».
Es más, Zaro reconoce que «en la prostitución masculina la inmigración juega un papel fundamental». «La gran mayoría son extranjeros aunque los españoles, a consecuencia de la crisis económica, cada vez tienen mayor representatividad. Los clientes también son mayoritariamente masculinos, aunque también hay un sector femenino en la clientela», resume.
Se acuerda de este Iván, con mochila al hombro de sauna en sauna y también por algunos locales nocturnos, el poeta Luis Antonio de Villena, que presentó el pasado día 19 este compendio de historias y que ha escrito el prólogo que les da pie. «Le recuerdo repartiendo condones cuando acuciaba el sida…», comienza a rememorar el escritor.
«Iván suele emplear el término trabajador sexual, no prostituto. Cuando me pidió el prólogo del libro sólo puse como condición que la profesión se reflejara en él con dignidad y respeto. Y así es como Iván lo ha hecho», avanza.
«La prostitución ejercida por hombres es muy diferente de la que ejercen las mujeres. En el caso de ellas, se repite la figura del chulo que, al mismo tiempo que protege, explota. No lo he visto en el caso de los hombres», cuenta.
Se acuerda de Villena de antaño, cuando los trabajadores sexuales masculinos en España «eran españoles, pobres en su mayoría que se prostituían, en la calle y en algunos bares, y porque necesitaban dinero» practicaban la prostitución. «La expresión que empleaban es ‘me hago una chapa’, dinero que empleaban, por ejemplo, para invitar a su novia», relata. También Zaro menciona en su libro esta expresión, «me hago una chapa», de la que, recuerda Villena, deviene el actual término chapero, para referirse a los trabajadores del sexo.
Sin embargo, según detalla Zaro, es el término gigoló, su estereotipo, el que hace daño. «Mantener este estereotipo es machista y trasnochado, supone perpetuar la aprobación de un rol hipersexual sólo y exclusivamente si eres hombre y heterosexual. Sin embargo, cuando nos referimos a una mujer y a personas LGTB sexualmente activas, parece que la mirada se torna más oscura, se tiende a pensar más en el lado perverso o, aun peor, en el paternalismo de creer ‘que sólo valen para eso’ o ‘no dan para más’», amplía.
También apunta este trabajador social convertido en escritor que «la sociedad se sorprendería al conocer que, en la prostitución masculina, los casos de víctimas de trata con fines de explotación sexual son anecdóticos. Es más bien una forma con la que hacer frente a las necesidades económicas aunque de manera inestable».
Su libro muestra lo invisible: el caso de un niño huérfano de 12 años, edad en la que se inicia en la prostitución, la Puerta del Sol de Madrid como epicentro de la prostitución masculina, los picos -pocos- en los que muchos hombres se acuestan por dinero con otros, las saunas -65 en España dirigidas sólo a hombres-, la prostitución a través de internet -cada vez mayor-, los locales de ocio… Las últimas páginas están reservadas a la esperanza, y ofrecen el caso de tres personas que consiguieron abandonar la espiral de la prostitución.
Dice Iván Zaro, el trabajador social que ha hecho posible el libro, que la prostitución masculina tiene un mayor estigma que la femenina porque «hablamos de hombres con hombres. No es lo mismo subrayar tu rol viril, porque culturalmente en España un hombre que va de putas es viril y macho». También desmiente Zaro la idea «de que las mujeres no usen prostitutos». «Se cree que las mujeres pueden follar siempre con quien quieran y es mentira. Pero si son clientes de prostitución no pueden decirlo. Es una sexualidad mermada».
La vida invisible de los prostitutos
/in Artículo, Cultura, EL MUNDO, España, Homosexualidad, ProstituciónDe izquierda a derecha, el trabajador social Iván Zaro y Eddie, trabajador del sexo. ÁNGEL NAVARRETE | GIULIO PIANTADOS
«Condones, lubricantes, folletos VIH, dónde hacerse la prueba, dónde saber si tengo gonorrea, qué pasa si me detienen, dónde se puede solicitar un abogado gratuito…». Toda esta enumeración habita la mochila de Iván Zaro, su «despacho portátil», las herramientas con las que, desde hace 12 años, patea las calles madrileñas con un único objetivo, que los hombres que ejercen la prostitución en la capital conozcan sus derechos sociales y sanitarios. Acaba de publicar el libro La difícil vida fácil (Punto de Vista Editores), un volumen que recoge su experiencia como trabajador social y 12 testimonios sobre prostitución masculina.
Tras las páginas hay historias como la de Eddie, brasileño de 28 años que llegó a España con 22, creyendo que le esperaba una vida mejor, «estable y estudiando». No fue lo que se encontró. «La persona que me recibió en España, brasileño también, acabó cogiéndome el pasaporte, me introdujo en las saunas y me fui adaptando a esa vida. Cuando me devolvieron el pasaporte, ya estaba dentro».
Sin embargo, la de Eddie es hoy una historia de éxito, y fue precisamente conocer a Iván lo que fomentó el punto de inflexión hacia un nuevo camino. A día de hoy continúa ejerciendo la prostitución, sobre todo a través de internet, en páginas web como telechapero.com, pero también se está formando.
«Estudio desde casa un curso técnico en desarrollo de ONG, siempre quise estudiar y quiero hacer Trabajo Social», relata a EL MUNDO. Pero aún no tiene la tarjeta de residencia en España y, además, tuvo que superar una enfermedad, justo cuando el protocolo sanitario español viró y las personas sin papeles dejaron de tener asistencia médica.
«Para mí era una especie de proxenetismo, el Estado le estaba obligando a prostituirse para poder pagar unos medicamentos tan caros, todo lo que Eddie ganaba era para la medicación, no tenía ni para el alquiler ni para nada», sostiene Zaro. «Tuve que gastar mucho dinero, unos 2.500 euros y, psicológicamente, aún no estoy recuperado», prosigue Eddie.
Zaro conoce la realidad de la prostitución desde mucho antes de que comenzara su andadura como trabajador social especializado en el asunto. «Crecí en el madrileño barrio de la Concepción, donde vi muchas cosas desde bien pequeño. Mi abuela tenía una vecina arriba que era prostituta, y he visto a la señora Conchita discutir y reír con su hija, que también ejercía. Para mí, la prostitución no era algo ajeno», relata.
A Eddie lo conoció «en su momento más delicado, su problema de salud era urgente, acuciante, y se le cerraban todas las puertas;en los hospitales le decían que se fuera a su país» y le acompañó «en todo el periplo de exigir, reivindicar y denunciar públicamente la violación de derechos humanos».
Es más, Zaro reconoce que «en la prostitución masculina la inmigración juega un papel fundamental». «La gran mayoría son extranjeros aunque los españoles, a consecuencia de la crisis económica, cada vez tienen mayor representatividad. Los clientes también son mayoritariamente masculinos, aunque también hay un sector femenino en la clientela», resume.
Se acuerda de este Iván, con mochila al hombro de sauna en sauna y también por algunos locales nocturnos, el poeta Luis Antonio de Villena, que presentó el pasado día 19 este compendio de historias y que ha escrito el prólogo que les da pie. «Le recuerdo repartiendo condones cuando acuciaba el sida…», comienza a rememorar el escritor.
«Iván suele emplear el término trabajador sexual, no prostituto. Cuando me pidió el prólogo del libro sólo puse como condición que la profesión se reflejara en él con dignidad y respeto. Y así es como Iván lo ha hecho», avanza.
«La prostitución ejercida por hombres es muy diferente de la que ejercen las mujeres. En el caso de ellas, se repite la figura del chulo que, al mismo tiempo que protege, explota. No lo he visto en el caso de los hombres», cuenta.
Se acuerda de Villena de antaño, cuando los trabajadores sexuales masculinos en España «eran españoles, pobres en su mayoría que se prostituían, en la calle y en algunos bares, y porque necesitaban dinero» practicaban la prostitución. «La expresión que empleaban es ‘me hago una chapa’, dinero que empleaban, por ejemplo, para invitar a su novia», relata. También Zaro menciona en su libro esta expresión, «me hago una chapa», de la que, recuerda Villena, deviene el actual término chapero, para referirse a los trabajadores del sexo.
Sin embargo, según detalla Zaro, es el término gigoló, su estereotipo, el que hace daño. «Mantener este estereotipo es machista y trasnochado, supone perpetuar la aprobación de un rol hipersexual sólo y exclusivamente si eres hombre y heterosexual. Sin embargo, cuando nos referimos a una mujer y a personas LGTB sexualmente activas, parece que la mirada se torna más oscura, se tiende a pensar más en el lado perverso o, aun peor, en el paternalismo de creer ‘que sólo valen para eso’ o ‘no dan para más’», amplía.
También apunta este trabajador social convertido en escritor que «la sociedad se sorprendería al conocer que, en la prostitución masculina, los casos de víctimas de trata con fines de explotación sexual son anecdóticos. Es más bien una forma con la que hacer frente a las necesidades económicas aunque de manera inestable».
Su libro muestra lo invisible: el caso de un niño huérfano de 12 años, edad en la que se inicia en la prostitución, la Puerta del Sol de Madrid como epicentro de la prostitución masculina, los picos -pocos- en los que muchos hombres se acuestan por dinero con otros, las saunas -65 en España dirigidas sólo a hombres-, la prostitución a través de internet -cada vez mayor-, los locales de ocio… Las últimas páginas están reservadas a la esperanza, y ofrecen el caso de tres personas que consiguieron abandonar la espiral de la prostitución.
Hombre con hombre, más estigma
Dice Iván Zaro, el trabajador social que ha hecho posible el libro, que la prostitución masculina tiene un mayor estigma que la femenina porque «hablamos de hombres con hombres. No es lo mismo subrayar tu rol viril, porque culturalmente en España un hombre que va de putas es viril y macho». También desmiente Zaro la idea «de que las mujeres no usen prostitutos». «Se cree que las mujeres pueden follar siempre con quien quieran y es mentira. Pero si son clientes de prostitución no pueden decirlo. Es una sexualidad mermada».
El viaje interior de Mario a María
/in Artículo, Educación, EL MUNDO, Entrevista, España, Familia, Política, TransexualidadAna y David cuentan cómo descubrieron que su hijo nacido varón en 2010 mostraba una conducta claramente femenina.
Daniel(a) es Daniela
Ser o sentirse diferente a la mayoría suele tener precio. Un precio a veces muy alto. A lo largo de la historia los colectivos minoritarios diferentes han sido sistemáticamente marginados, discriminados y en ocasiones borrados del mapa. En algunos lugares todavía sigue ocurriendo. Cuando la sexualidad entra en juego se exacerban las reacciones. Como las que han sufrido los transexuales, cuyos genitales, al nacer, no se corresponden con el género con el que mentalmente e identifican. No son hombres atrapados en cuerpos de mujer o viceversa, ni mujeres que mudan en hombre o a la inversa.
Ana y David son neuroeducadores. Su trabajo consiste en buscar los mejores métodos de aprendizaje de acuerdo con la capacidad mental de cada persona. Viven y trabajan muy compenetrados y decidieron tener cinco hijos, no por motivos religiosos, sino por ser el modelo de familia ideal a la que aspiraban. Lo que no imaginaban es la sorpresa que el penúltimo de sus cinco vástagos, nacido 2010, iba a depararles. Considerado varón, apenas tuvo uso de razón y capacidad de expresarse mostró claramente una conducta femenina. «En sus juegos adoptaba roles de chica, tenía un gran instinto maternal y con apenas dos años declaraba categóricamente que de mayor sería niña y que tendría tres hijos», cuenta Ana. «Al principio estábamos desconcertados, nos peguntábamos si se trataba de un juego, de una actitud pasajera. Sólo su hermano mayor supo ver claramente la realidad y siendo todavía muy pequeño afirmaba: ‘Mario es una niña’».
Tras un tiempo de dudas e incertidumbre la respuesta llegó a través de un reportaje publicado en EL MUNDO sobre la Fundación Daniela que ofrece información y apoyo a las familias con hijos transexuales. «Nos recomendaron que lo primero que debíamos hacer era verificar si la conducta de Mario se debía a su condición de transexual o simplemente a un comportamiento de género no normativo. Se me ocurrió pedirles a todos mis hijos que pintaran sus autorretratos .Cuando vi el suyo en el que se había representado con pelo largo lo tuve claro. Desde entonces fue María en mi corazón».
De la mano de la Fundación comenzó lo que llaman el tránsito, que no afecta al menor, sino a su entorno: familia, colegio, amistades. El de María fue suave y fluido. Sus parientes la aceptaron como lo que realmente es y acude al colegio de primaria con su pichi y falda.
«Celebramos una reunión con los profesores y otra con los padres de los otros alumnos y no hubo ningún problema», recuerda Ana. «Al contrario, hicimos amistades más profundas con algunos de ellos. Pero tengo que reconocer que durante una época viví muy angustiada ante la posibilidad de que María sufriera rechazo».
Elsa tiene la misma edad de María y su tránsito fue muy parecido. «Con sólo año y medio ya mostraba sus preferencias por la ropa y complementos de chica como las diademas», cuenta su madre Conchi. «Poco después empezó a adoptar roles de juegos femeninos y quería que la llamáramos Princesa».
Tras superar el recelo a un «mundo desconocido y con cierta connotación negativa», acudieron a la Fundación Daniela que les ofreció las claves del cambio. Uno de sus sexólogos dio una charla en el colegio de Elsa y no se produjo ningún conflicto ni problema. «Sus dos hermanas mayores lo han asumido, aunque a la pequeña le costó un poco», dice Conchi.
Ley de Transexualidad
Una vez realizado felizmente el tránsito, la próxima fase que atraviesan los niños trans se inicia con la pubertad. Cuando se llega a esa edad, se deber recurrir a los bloqueadores de hormonas u hormonación cruzada para que los caracteres sexuales secundarios no se manifiesten. Una vez son mayores de edad, deciden si desean someterse a cirugía con el fin de remodelar sus genitales.
La Ley Integral de Transexualidad que se tramita en la Comunidad Valenciana contempla incluir las operaciones de cambio de sexo en la cartera de servicios de la Consellería de Sanidad. De momento funcionan dos unidades, en el Doctor Peset y en el Hospital General de Alicante, donde se realizan operaciones para extirpar matriz y ovarios. Actualmente hay 70 personas trans en lista de espera. La futura ley no incluye sólo este aspecto, sino también educativos y administrativos para acabar definitivamente con la transfobia.
Fundación Daniela
Las familias de Ana y Conchi son unas de las 60 con hijos transexuales o transgénero, como algunos prefieren ser llamados, residentes en la Comunidad Valenciana conectados a la Fundación Daniela. Esta asociación privada nació en septiembre de 2014, «con el fin de dar una información veraz sobre la transexualidad y potenciar nuevas redes de profesionales, tanto en el ámbito clínico como el de la intervención social, la psicología y la educación», explica su creadora, África Pastor. «Nuestro equipo cuenta con un área socio-educativa, otra legal, una médica y coordinadoras provinciales». Pastor es autora de El Libro de Daniela, un texto ilustrado en el que cuenta el caso de su hija que la impulsó a comprometerse con esta tarea que realiza sin ningún tipo de subvención ni ayuda institucional. «Lo escribí para denunciar una situación vergonzosa, el silencio que existía sobre la realidad de los niños y niñas transexuales. Es el libro de mi hija, que ha conseguido que ese silencio tan incómodo deje de serlo».
La Iglesia escocesa vota a favor de los matrimonios gays entre sus pastores
/in EL CORREO, Europa, Homosexualidad, Noticia @es, ReligiónNo obstante, prohíbe todavía a los miembros homosexuales de su clero contraer matrimonio
La Iglesia protestante de Escocia aprobó este sábado en Edimburgo la ordenación de hombres y mujeres casados con una persona del mismo sexo, tres años después de aceptar la ordenación de homosexuales.
En 2015, la iglesia escocesa había aplazado su decisión sobre los miembros del clero casados para consultar a las parroquias y tener tiempo para debatir la cuestión.
Ese mismo año, autorizaron en cambio la ordenación de personas homosexuales habiendo contraído una unión civil, pero no matrimonio. “Para muchos, hoy se trataba de clarificar la situación y de adaptarse a la legislación escocesa”, comentó el reverendo John Chalmers. La moción se adoptó por 339 votos a favor y 215 en contra.
Esta iglesia protestante ya adoptó en 2013 una moción que autorizaba la ordenación de homosexuales tras años de debate entre el sector liberal y el tradicionalista. Por su parte, la Iglesia de Inglaterra prohíbe todavía a los miembros homosexuales de su clero contraer matrimonio.
‘BESTE SEXUALITATEAK’ Sozial Antzokia eta Ehgamen arteko antolatutako zine jaialdiak, ekaineko ostegunetan
/in Bizkaia @es, EHGAM Berri, Euskal Herria @esBolivia aprueba una ley que permite a los transexuales el cambio de género y nombre
/in América latina, EL DIARIO, Noticia @es, Política, TransexualidadEl vicepresidente del gobierno boliviano celebró que “a partir de hoy les da vida social” a las personas transgénero y transexuales
El cambio de nombre y género en los documentos de identidad será confidencial: las instituciones deberán adaptarse en los próximos tres meses
Promulgan en Bolivia una ley que permite a los transexuales el cambio de género y nombre
El Gobierno boliviano promulgó este sábado la ley de Identidad de Género que permitirá a las personas transexuales y transgénero cambiar el nombre y género en sus documentos de identificación legal.
La norma fue firmada por el vicepresidente Álvaro García Linera, que ejerce la Presidencia interina del país por el viaje de Evo Morales a Cuba, en un acto al que asistieron parlamentarios y representantes de colectivos de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales (GLBT).
García Linera aseguró sentirse “contento” de firmar la norma que, según dijo, “a partir de hoy les da vida social” a las personas transgénero y transexuales.
“Ustedes existieron y existirán, pero por primera vez el Estado garantiza su reconocimiento social como personas con derechos, independientemente de su identidad de género”, sostuvo.
Admitió que no será “fácil ni rápido el reconocimiento en el propio Estado” por los “prejuicios” que prevalecen en sus estructuras, por lo que recomendó a los beneficiados por la ley que “reeduquen” a los empleados estatales y les enseñen sus derechos.
La norma promulgada hoy fue impulsada por colectivos LGTB con el respaldo del Ministerio de Justicia y el partido oficialista.
La ley cuenta con once artículos y permite a personas transexuales (que se han recurrido a alguna operación quirúrgica para adecuar su sexo a su género) y transgénero (sin intervenciones) mayores de 18 años hacer el cambio de nombre y género en sus documentos personales.
Uno de los artículos establece que “el cambio de nombre propio, dato de sexo e imagen será reversible por una sola vez, luego de lo cual no podrán modificarse nuevamente estos datos”, según información difundida por el Senado. El trámite será confidencial y se debe llevar adelante ante el Servicio de Registro Cívico (Sereci).
Una vez aprobado el cambio de identidad, el Sereci deberá notificar a todas las instituciones que corresponda, incluidos el Servicio de Identificación Personal, la Dirección de Migración, las cajas de salud pública y el Registro Judicial de Antecedentes Penales, entre otros.
La norma prohíbe el uso de los documentos personales anteriores al cambio de identidad, salvo en caso de sentencias o procesos judiciales o administrativos.
También se estableció un plazo de tres meses a partir de la promulgación de la ley para que las instituciones públicas y privadas donde se consignen datos de identidad adecúen sus normas y procedimientos internos.
La Iglesia escocesa, a favor de permitir los matrimonios homosexuales entre sus pastores
/in EL MUNDO, Europa, Familia, Homosexualidad, Noticia @es, ReligiónUna iglesia en Escocia. E.M.
La asamblea general de la Iglesia de Escocia votó este sábado a favor de permitirque sus pastores puedan estar casados en matrimonios homosexuales y seguir ejerciendo dentro de esa institución.
La histórica votación, celebrada en Edimburgo en la jornada inaugural de ese encuentro, posibilita que los pastores estén casados con personas de su mismo sexo, aunque no se les permite celebrar bodas homosexuales dentro de la iglesia.
El resultado de la votación -con 339 votos a favor frente a 215 en contra– sigue a un año de deliberaciones sobre un asunto que ha generado divisiones dentro de la Iglesia de Escocia. El pasado año, la Asamblea dio luz verde a que los pastores homosexuales de esa institución formaran uniones civiles.
La Iglesia Nacional Escocesa -conocida como The Kirk– adopta una postura por la que mantiene un punto de vista tradicional sobre el matrimonio entre hombre y mujer, pero autoriza a las congregaciones individuales a decidir por sí mismas si desean nombrar a un pastor o a un deán homosexual, que se encuentre casado en un matrimonio o unión civil gay.
Cualquier otra consideración más amplia del enfoque teológico del matrimonio homosexual no se llevará a cabo hasta que el Foro Teológico presente un informe a la Iglesia escocesa el próximo año.
La votación de este sábado diferenciará a esta institución de la Iglesia de Inglaterra en que esta última prohíbe a sus religiosos estar casados o en uniones civiles con personas de su mismo sexo y se ha negado a permitir las bodas homosexuales religiosas.
A la ceremonia formal de inauguración de la Asamblea de este año de la Iglesia escocesa asistió la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, y durante el acto se leyó una carta de la reina Isabel II.
“En un momento de agitación en el mundo, es reconfortante escuchar que la Iglesia de Escocia ha hecho que sea una prioridad trabajar para desarrollar una respuesta coordinada a problemas que afectan a refugiados y solicitantes de asilo”, rezó la misiva de la monarca, centrada en la actitud escocesa hacia los refugiados.
Denunciarán al cardenal Cañizares por sus declaraciones sobre el “imperio gay” y el feminismo
/in España, Familia, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad, Legislación antigay, Libertad sexual, Noticia @es, Política, PUBLICO, ReligiónEl colectivo LGTB de Valencia, Lambda, toma la medida por los “comentarios homófobos y machistas” del arzobispo
El arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares.
VALENCIA.- El colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de Valencia, Lambda, ha anunciado hoy la presentación de una denuncia conjunta de varios colectivos contra el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, por sus declaraciones sobre el “imperio gay” y el movimiento feminista.
Lambda ha explicado en un comunicado que la denuncia se interpondrá ante la Fiscalía de Delitos de Odio “por sus comentarios homófobos y machistas que sólo hacen que incitar al odio contra las personas que no entran dentro de los arcaicos modelos que defiende la jerarquía católica”.
En una misa celebrada en Valencia el pasado miércoles, Cañizares defendió el “bien precioso de la familia cristiana” ante lo que ha tachado de “escalada contra ella de dirigentes políticos, el ‘imperio gay’ y ciertas ideologías feministas“.
“Ya estamos hartos de las humillaciones continuadas por parte de la intolerancia religiosa y del menosprecio de los derechos humanos básicos”, ha afirmado al respecto la coordinadora general de Lambda, Fani Boronat.
Hasta el momento, se han sumado a la denuncia partidos como València en Comú,Compromís o Verds Equo València, grupos como Joves PV-Compromís o sindicatos como CCOO PV, Intersindical Valenciana o UGT PV.
En cuanto a asociaciones y entidades, se incluye el Movimiento Contra la Intolerancia, la asociación alicantina Diversidad, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de la Safor (CLGS), la asociación de familias homoparentales Galesh y el Colectivo para la Diversidad Afectivo-Sexual, Castellón LGTBI.
La Fundación Daniela, la Asociación de Familias contra la Intolerancia por Género (AMPGYL), la Coordinadora Feminista de Valencia, el Bloc d’Estudiants Agermanats (BEA), la asociación Atenea València, la Coordinadora d’Associacions de Lluita contra el VIH-Sida (CALCSICOVA), MARIola o la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, también firmarán la denuncia.
Lambda ha informado que le ha hecho llegar una invitación a Cañizares para que compartiera el Orgullo Creyente con los miembros del grupo de Asuntos Religiosos de Lambda el próximo día 4 de junio.
Según el coordinador de dicho grupo, Rafa Abad, las declaraciones del arzobispo son “fruto del desconocimiento de nuestra realidad y no de la mala fe.”
Diputados holandeses reciben clases de sexualidad en el Parlamento
/in EL MUNDO, Europa, Libertad sexual, Noticia @es, Política, Sexualidad“Que los diputados reciban clases de sexo es clave para la felicidad nacional”, opina la sexóloga que imparte las clases
Holanda permite pagar con sexo clases para aprender a conducir
Interior del parlamento holandés en La Haya EL MUNDO
“Que los diputados asistan a clases de sexo es clave para la “felicidad nacional”. Así lo manifestó la sexóloga y presentadora de televisión flamenca Goedele Liekens, encargada de impartir un seminario de educación sexual este jueves en el Parlamento holandés.
El evento, pionero en la cámara de representantes de Países Bajos, se celebró a iniciativa del Comité de Educación de la Cámara Baja con la intención de explorar vías para mejorar la educación sexual en colegios e institutos. A la sesión acudieron representantes de todos los partidos (PvdA, SP, D66, VVD y PVV), aexcepción de los cristianodemócratas (CDA, SGP y Unión Cristiana). En declaraciones a la cadena ‘Nos’, Michel Rog, diputado del CDA, justificó su ausencia alegando que “son las escuelas las que tienen que decidir qué entra en el currículum, no Goedele Liekens”.
Para las formaciones cristianas, el sexo es un tema que se debe enseñar en casa. Sin embargo, algunos de los estudiantes de entre 14 y 17 años que participaron en la jornada se mostraron escépticos ante este punto de vista. Julie, de 14 años, explicó que no habla de ello con sus padres porque “para ellos es un tema difícil”.
Aunque la sexóloga había garantizado a los críticos con el evento que allí se hablaría de “mucho más que de penes y vaginas”, la tradicional práctica consistente en poner condones no se hizo esperar -tampoco para los parlamentarios-. Sin embargo, este ejercicio no es ya lo más útil, según el diputado Norbert Klein: “La penetración cada vez resulta menos necesaria para los holandeses”, opinó, añadiendo que “en el momento del sexo, prevalecen las caricias“.
La educación sexual debería comenzar “en la guardería”
Como si un debate parlamentario más se tratase, los políticos no dudaron en expresar sus puntos de vista a lo largo del seminario. También escucharon con atención a los adolescentes y mostraron su preocupación al conocer que “salir del armario” sigue implicando tener que soportar “comentarios desagradables” en el colegio, según indicó Julie.
La homosexualidad fue, de hecho, la cuestión que alarmó particularmente a Liekens, así como a la mayoría de políticos, que se encontraron con que la mitad de los jóvenes allí presentes no la aprobaban abiertamente. Para un país como Holanda, que fue pionero en el mundo en legalizar el matrimonio gay, “es demasiado”, se lamentó la experta.
Esta es una de las razones por las que, a su juicio, “la enseñanza de la sexualidad ha de ir mucho más allá de la anticoncepción y las enfermedades de transmisión sexual. Las relaciones entre personas del mismo sexo, así como el consentimiento sexual, son temas que deberían tratarse con mayor profundidad en los centros educativos”. Para Liekens, la educación sexual debería comenzar “incluso desde la guardería”.
Los errores sexuales de los políticos, al descubierto
Educación sexual básica es lo que podría faltar a algunos de los políticos que participaron en la jornada, como quedó al descubierto cuando tuvieron que responder a cuestiones planteadas por la sexóloga. Por ejemplo, Paul van Meenen (D66) y el representante de la extrema derecha (PVV) Harm Beertema, contestaron ‘no’ a la pregunta: “¿Puede una mujer quedarse embarazada cuando está menstruando?”. “La probabilidad no es alta, pero claro que puede”, explicó Liekens. “Están ustedes en la zona de peligro”, les dijo, reprochándoles su desconocimiento.
Tampoco en este evento perdieron la oportunidad los ultraderechistas paraculpabilizar a los solicitantes de asilo de los casos de sexo no deseado, como vienen haciendo desde los sucesos que sacudieron Alemania las pasadas Navidades. Lo hizo Martin Bosma, también diputado del PVV. Su líder, Geert Wilders, terminó instando a la sexóloga a que se fuera a impartir clases “a la Edad Media, o sea, al centro de refugiados más cercano, e intente hablar con los árabes. Sólo así será una verdadera heroína”.
El obispo de Valencia defiende la familia cristiana ante el “imperio gay” y el feminismo
/in EL PAIS, España, Feminismo, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad, Noticia @es, ReligiónAntonio Cañizares critica la “escalada” de dirigentes políticos contra la familia
Antonio Cañizares, en una imagen de archivo. M. BRUQUE (EFE)
El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha defendido este jueves el “bien precioso de la familia cristiana” ante lo que ha tachado de “escalada contra ella de dirigentes políticos, el imperio gay y ciertas ideologías feministas”.
En una misa celebrada en el Instituto Juan Pablo II de Valencia, Cañizares ha recordado a Benedicto XVI cuando, antes de su llegada a Valencia en 2006 para el quinto Encuentro Mundial de las Familias, animó a todos los pueblos a “no ignorar el bien precioso de la familia” fundada sobre el matrimonio.
Según informa el Arzobispado, el cardenal ha dicho a continuación que ese llamamiento papal sigue siendo especialmente necesario en España, que en los últimos años “ha asistido a una importante escalada contra la familia por parte de dirigentes políticos, ayudados por otros poderes como el imperio gay y ciertas ideologías feministas”.
“España ocupa uno de los últimos lugares de Europa en política familiar; junto con Grecia es el país con más bajo índice de natalidad, donde la población juvenil ha decrecido más en los últimos veinte años; y donde más se ha incrementado el número de abortos, las rupturas matrimoniales y las uniones de hecho”, ha señalado el titular de la archidiócesis de Valencia.
En cuanto a la próxima aprobación en la Comunidad Valenciana y en otras regiones de “leyes que fomentan la ideología de género”, Cañizares ha opinado que se trata de “la más insidiosa que ha habido en toda la historia de la humanidad”.
Todo ello, a su juicio, provoca que se esté socavando “el núcleo central de toda sociedad, que es la familia, ámbito inigualable de la solidaridad y escuela de convivencia pacífica que merece toda tutela y ayuda para cumplir su cometido”.
Ante esta situación, el cardenal ha destacado que la Universidad Católica de Valencia “no puede permanecer inerte en absoluto” a estos “ataques”, sino que toda la comunidad universitaria “debe trabajar por la familia, ya que es ahí donde está el futuro del hombre y de la humanidad”.
Drogas, webcams y poco dinero: El crudo relato de un ‘prostituto’ en España
/in Cultura, EL PAIS, España, Homosexualidad, ProstituciónIván Zaro es el autor de ‘La díficil vida fácil’, un libro que narra los testimonios de 12 trabajadores sexuales en nuestro país. Hablamos con él y con uno de estos chicos para descubrir cómo funciona la prostitución masculina en nuestro país.
El sueldo medio de un trabajador del sexo masculino es de 1.500/2.000 euros al mes. Foto: Joan Crisol
Edinilson Da Silva tiene 28 años y ya se ha hecho algunos retoques estéticos. Un poco de ácido hialurónico en los labios, una pizca de botox en el rostro y depilación láser en todo el cuerpo. No es uno de esos jóvenes engatusado por la dictadura de la belleza. Lo suyo son exigencias del trabajo. Sus clientes, casi siempre unos cuantos años mayores que él, valoran mucho que se cuide, esté en forma y se haga tratamientos rejuvenecedores. De lo contrario le resultaría mucho más difícil llamar su atención entre los más de 4.000 hombres registrados en telechapero.com, la principal página de escorts masculinos en nuestro país. Da Silva, brasileño de nacimiento y madrileño de corazón, se dedica a la prostitución masculina. Comenzó a ejercerla en 2009 cuando viajó desde São Paulo hasta Barcelona en busca de un porvenir mejor. “Si me quedaba en Latinoamérica mi futuro se quedaba reducido a trabajar en telemarketing. Vine a España con el sueño de tener un trabajo normal pero me encontré las puertas cerradas y acabé intercambiando sexo por dinero. Al principio fue muy duro. No sabría explicarte mi primera experiencia porque la borré totalmente de mi cabeza. Después te vas acostumbrando a verlo como algo normal”, explica a S Moda sentado en la terraza de un bar de la madrileña plaza de Tirso de Molina, el mismo lugar en el que se hospedó por primera vez cuando llegó a Madrid.
A día de hoy Da Silva trabaja, sobre todo, en Internet. “Conocí a un hombre muy influyente en Alemania que me paga por tener sexo a través de la webcam y unos tres o cuatro encuentros presenciales al año. Parte del dinero que me envía es para que consuma drogas durante las sesiones y el resto para mi vida personal. Pero cuando tenemos cibersexo le engaño sustituyendo la cocaína por harina de trigo y finjo el colocón, no soy idiota”, confiesa. Antes de comenzar a trabajar en la red, este joven menudo y de aspecto algo aniñado ejercía en saunas y pisos dándose a conocer a través de anuncios en los periódicos. Su testimonio tiene mucho en común con las otras doce historias en primera persona que recoge La difícil vida fácil. Doce testimonios sobre prostitución masculina (Punto de vista editores, 2016), el primer libro que aborda este tema en España. Su autor, el sociólogo especializado en trabajadores masculinos del sexo Iván Zaro, comparte mesa con nosotros. “Decidí escribir el libro porque hay poca literatura sociológica sobre el tema. Es necesario que la gente sepa que la prostitución masculina existe y que, a pesar de que afortunadamente la trata no es común, tiene muchos sinsabores y muchos tópicos”, defiende. Con este objetivo, Zaro ha reunido durantre cuatro años de investigación las historias de doce hombres que la ejercen en distintos ámbitos y contextos. Desde las vivencias de Javier, un madrileño de 36 años que lleva haciendo la calle desde que se quedó huérfano a los 12, hasta la historia de Leonardo Lucatto, la estrella del porno internacional que se convirtió en el escort más reputado de Europa. Una pequeña muestra de cómo es la vida de los aproximadamente 5.000 hombres que cambian sexo por dinero en nuestro país. “No es lo mismo trabajar en un local nocturno que en una sauna, ni es igual hacer travestismo que BDSM o hacerlo de forma puntual a cambio de una chaqueta o un móvil, por eso he querido ejemplificar cada ámbito para que quienes son ajenos a este mundo puedan entenderlo”, explica el autor.
El 30% de los hombres que ejerce la prostitución masculina no es homosexual. Foto: Joan Crisol
Para comprender bien el fenómeno, menos marginal de lo que muchos piensan y más ignorado por la sociedad de lo que debería, es necesario entender primero qué tipo de hombres frecuentan estos locales y requieren los servicios de estos chicos.“En España lo más frecuente es encontrarte señores jubilados homosexuales pero, tanto yo como otros compañeros, hemos tenido a curas y a personas conocidas. Te sorprendería saber la cantidad de políticos, toreros o futbolistas que reclaman nuestros servicios”, apostilla socarrón Da Silva mientras juguetea con las gafas de sol que lleva sobre su pelo teñido. Igual que el abanico de usuarios es amplio y variado (algunas mujeres también los frecuentan), tampoco es tan sencillo bosquejar el perfil medio de un trabajador sexual en España. Un primer dato llamativo: no todos son gays. En torno al 31% –según cifras recogidas en el estudio Trabajadores masculinos del sexo– son heterosexuales.Algunos tienen mujer e hijos y la carga familiar les obliga a ejercer la prostitución con hombres porque son la mayor parte de los clientes. “Pretty Woman ha hecho mucho daño. Una gran parte hacen prácticas sexuales que no les agradan. De ahí viene el título del libro: puede ser dinero rápido pero para nada es dinero fácil”, comenta el autor. Por lo demás, el perfil más frecuente es el de Damián, otro de los protagonistas de esta obra sociológica. Un chico que tenía estudios, un trabajo normalizado y moralmente aceptado y, de repente, se quedó en el paro y se vio en la necesidad de vender su cuerpo para sobrevivir. “Por mucho que nos digan que muchas personas se prostituyen para mantener un determinado estatus, la realidad es que la mayoría lo hacen por necesidad. Sobre todo a raíz de la crisis”, aclara el experto.
La recesión económica aparece varias veces en nuestra conversación. Es la culpable de los principales cambios que se están sufriendo en el mundo de la prostitución masculina, así como del aumento de la misma. Antes de 2008, el negocio del sexo masculino en nuestras fronteras iba ligado a la inmigración, siendo los latinoamericanos, especialmente brasileños, los más numerosos. Ahora las cosas han cambiado: cada vez hay menos inmigrantes en el negocio (a excepción de un incremento de venezolanos), mientras que el número de españoles se ha multiplicado por tres. “No hay duda: la prostitución masculina se está europeizando”, sentencia Da Silva. Por otro, los clientes pagan menos y las tarifas han tenido que bajar. “En la calle se están haciendo servicios por el irrisorio precio de 10 euros y podemos situar el sueldo medio de estos chicos en unos 1.500 o 2.000 euros al mes”, afirma Zaro.
Aunque todo depende de cómo te lo montes. Da Silva, que durante un tiempo ejerció la prostitución mientras estaba casado con un hombre al que jamás ocultó su oficio, explica que siempre investiga a su cliente para saber si le interesa. “Me convierto en una especie de detective y averiguo quién es, a qué se dedica o cuánto dinero tiene. Así es como conocí al alemán de los encuentros online. Él ha sido quien ha estado financiando mi vida los últimos tiempos pagándome unos 14.000 euros al año”, admite. Antes de que Internet revolucionara la prostitución (a día de hoy registrarse como profesional en uno de estos portales es gratuito y tan fácil como hacerlo en Tinder), Da Silva trabajaba en un piso de chicos. “Afortunadamente la explotación es anecdótica en el caso de ellos y solo he encontrado dos ejemplos en doce años. Otra cosa es que sepan las condiciones reales. En estos pisos la vida es similar a la esclavitud. Tienen que pagar el 50% de las ganancias al gerente en concepto de alquiler y están prácticamente encerrados 24 horas”, explica Iván Zaro. “Teníamos unas tres horas, de nueve a doce de la mañana, para salir a la calle. Después volvíamos al piso y no podíamos salir hasta el día siguiente. Aunque puedes dormir estás siempre ‘de guardia’ por si viene algún cliente. Es entonces cuando te levantas y te paseas en ropa interior junto a tus compañeros para ver si eres uno de los elegidos. Yo atendía a unos cinco o seis al día pero todo depende del éxito que tengas al desfilar. La prostitución es como una pasarela de moda”, sentencia el joven.
Los clientes son, sobre todo, jubilados. Pero rostros famosos, futbolistas o curas también requieren sus servicios. Foto: Joan Crisol
Durante aquella época invertía sus ganancias en curar su enfermedad. “Pasé por una situación muy jodida en España cuando empezaba la crisis. Tengo VIH y no tenía acceso a la medicación porque no tenía papeles. El estado me estaba prostituyendo porque me estaba quitando el acceso a la sanidad y yo tenía que ejercer para sobrevivir”. Desgraciadamente, el caso de Da Silva es otro más de los que se suman a la lista de chicos afectados. En el estudio de la Fundación Triángulo publicado hace unos años, el 97% de los encuestados afirmó que ‘siempre’ usaba preservativo. Sin embargo, los contagios siguen existiendo. “Ellos entienden el preservativo como una barrera física que les distancia de algo que les desagrada. Por eso con los clientes suelen utilizarlo pero no lo hacen cuando mantienen relaciones sexuales por placer con compañeros o amigos. Entonces ya no sienten que tengan que defenderse o poner límites y es cuando se transmite”, detalla Zaro. Tal y como nos cuentan, el sexo por placer suele tener lugar, sobre todo, después de haber consumido drogas con clientes. Por un lado, los chicos toman las llamadas ‘drogas profesionales’ como popper (vasodilatadores) o la viagra. Pero a esto hay que sumarle el alcohol y, en muchos casos, la cocaína que comparten con sus clientes. “En Madrid y Barcelona está muy en boga ahora mismo el chemsex, que no es otra cosa que mantener sexo durante horas con desconocidos consumiendo mefedrona. Esto es peligroso para ellos porque altera la percepción del riesgo”, explica Zaro. Pero también es rentable. Los llamados ‘clientes de colocón’ dentro del argot son los más provechosos en cuanto a rendimiento económico. “Cuando un cliente te dice que va a hacer fiesta tú ya sabes que vas a ganar mucho dinero. Pon la hora a 80 euros y multiplica. Puedes sacarte 700 euros en una noche”, añade el trabajador sexual.
Remontar después de una bacanal de estas características y volver al trabajo como si tal cosa no es tan sencillo. Los hombres que ejercen esta profesión deben estar en buena forma física para poder satisfacer las necesidades de sus clientes, siempre más exigentes que las mujeres. “En el caso de ellas, el encuentro es un proceso que va más allá del puro sexo y abarca la seducción o las caricias. Pero ellos exigen prácticas que requieren un esfuerzo físico importante”, describe Zaro. La relación que mantienen entre hombres no está, sin embargo, basada en el poder como en el caso de la prostitución femenina. Por eso es más sencillo fijar los límites –qué están dispuestos a hacer y qué no– y mantener el respeto, siendo mucho menos numerosos los episodios de violencia que en el caso de ellas. Las agresiones, si bien son puntuales, a veces son perpetradas por los propios chicos hacia los clientes (sobre todo en prostitución callejera) y no al revés.
A pesar de la parte más sórdida de la profesión, tanto el sociólogo como el trabajador del sexo entienden el oficio como unafunción social. Da Silva, al igual que otros compañeros, ha atendido a ancianos, personas discapacitadas o gente con problemas para tener sexo sin dinero de por medio. Algunos ni siquiera exigen contacto físico, solo tumbarse desnudos junto a otro chico y hablar. “Lo único positivo que le veo a mi profesión es que he conocido mejor al ser humano y he aprendido idiomas y hasta psicología”, reconoce el joven. “Por lo demás, espero poder dejarlo del todo pronto y continuar con la formación como educador social que he empezado gracias a Imagina MÁS (Iván Zaro es uno de los fundadores de esta asociación)”, confiesa. Sin embargo no es fácil dejarlo, sobre todo, si eres hombre o transexual. La invisibilidad de esta realidad hace que existan menos recursos de reinserción que en el caso de las mujeres y al estigma social hay que sumarle la homofobia. En palabras del sociólogo, “los chicos piden ser reconocidos, que la sociedad les mire y les eche un cable. No podemos seguir estigmatizándolos como ‘pobrecitos’ si no les ayudamos porque entonces creen que solo sirven para eso, se frustran y vuelven a la calle”.
Esa es la causa por la que Da Silva lucha y da la cara: pide visibilidad y legalización. Quieren que su trabajo se regularice como trabajadores del sexo (nada de masajistas ni similares) para que tengan derechos y puedan cogerse la baja si pillan una sífilis. El autor de La difícil vida fácil lo resume a la perfección: “Detrás de la prostitución existen necesidades humanas de afecto y sexo. Y sus trabajadores, para mí, son héroes que sobreviven ante la adversidad. Son personas con las mismas necesidades que cualquiera. Es hora de aceptarlo y regularlo”.