Decenas de personas se han concentrado este domingo en la Puerta del Sol de Madrid para besarse y reclamar así “respeto y tolerancia” para los homosexuales. / ALBERTO MARTÍN (EFE)
La empresa ha confirmado estos extremos en un comunicado en el que asegura que ya ha cerrado “el expediente informativo motivado por el lamentable correo enviado por parte de un técnico a una empresa de seguridad” de Metro. En esa comunicación, la empresa señala que el jefe destituido “debería haber supervisado el envío del documento”.
La comunicación que despertó la polémica fue entregada a los interventores. En la misma vienen reflejados los puntos de la red en los que tienen que prestar servicio. En letras mayúsculas se citan las estaciones y, en determinados casos, donde deben hacer especial incidencia los revisores. Destaca por ejemplo el tramo de la línea 2 entre Sol y Las Rosas, donde se pide que se centren en “músicos, mendigos y gais”. Esta circular fue denunciada por el comité de empresa y el sindicato UGT, que pidieron a la empresa que se asumieran responsabilidades.
Metro ha reiterado tras el cese del responsable de seguridad que “no comparte en absoluto ni el contenido ni las expresiones de dicho correo” y rechaza que sea “oficial de la compañía”. El consejero delegado de Metro de Madrid, Ignacio González Velayos, se reúne este lunes con asociaciones LGTB y de personas sin hogar para explicarles “en primera persona las circunstancias que han rodeado el envío del documento y las medidas a adoptar por parte de la compañía para evitar que situaciones tan lamentables vuelvan a tener lugar en Metro”, según la nota.
Hace poco discutía con mi novia y una amiga que la homofobia sigue a la orden del día y me dijeron que en qué país vivía. Hoy, jueves, en uno en que un homínido italiano, para defender el juego duro del Atlético de Madrid, se cuelga él solo la etiqueta de orangután, dicho sea sin ánimo de ofender a los orangutanes, que son animales delicados y sensibles que, como tantos otros mamíferos, también practican la sodomía y el lesbianismo en sus ratos libres. El mismo país donde un empleado de seguridad del metro de Madrid insta a aumentar la vigilancia sobre diversos colectivos, a saber, mendigos, músicos y gays. Los dos primeros son fácilmente reconocibles: los mendigos, por la miseria de sus atuendos y la fea costumbre que tienen de sacar a pasear su hambre en los subterráneos; y los músicos por la tendencia a cargar de vagón en vagón con guitarras, micrófonos, acordeones y amplificadores.
Ahora bien, lo de vigilar a los gays ya me parece más difícil, porque no todos son unas locazas que van por ahí como en las películas de Almódovar ni tampoco visten siempre como entrenadores de fútbol. “Mendigos, músicos y gays” es un cartel de búsqueda policial que recordaría los mejores tiempos del franquismo si no fuese porque, lamentablemente, la homofobia sigue instalada a sus anchas en el imaginario de la cultura cristiana (no digamos ya en la musulmana) a lo largo y ancho de varios continentes. En la Rusia de Putin la costumbre de perseguir, torturar e incluso matar a los homosexuales ha llegado el punto de intentar repintar la biografía de Tchaikovski, una de las cumbres más altas de la música occidental y un compositor gay hasta el último pelo de su bendita barba.
Hace apenas un mes, cuando fui a ver a Shangay Lily en su espectáculo Palabra de artivista, comentamos la tragedia de Alan Turing, uno de los grandes genios del pasado siglo, padre de la inteligencia artificial y responsable del desciframiento del código Enigma, que permitió la victoria aliada en el Atlántico. La muy civilizada Gran Bretaña pagó el esfuerzo a este héroe de guerra (según algunos especialistas, la contribución de Turing a la derrota alemana fue tan grande como la del general Eisenhower) sometiéndolo a un juicio por conducta inmoral y dándole a escoger entre la cárcel o la castración química. Turing eligió el tratamiento hormonal, engordó como una bestia, perdió su físico de maratoniano, cayó en una depresión terrible y acabó suicidándose. Ahora hay una película en los cines conmemorando su martirio y hace sólo unos años que Su Muy Graciosa Majestad (hay que ver la gracia que tiene) le concedió el perdón a Turing, cuando su único delito fue acostarse con un ladronzuelo. Tiene razón Capello, el macho alfalfa: ni el fútbol es para mariquitas ni este mundo tampoco. Por eso habría que ir pensando en cambiarlo.
La legislación actual establece como límite los 13 años
El Grupo Parlamentario Popular en el Senado ha decidido mantener la edad mínima para que una relación sexual se considere consentida en 16 años, tal y como figuraba en el proyecto de Ley de reforma del Código Penal que le fue remitido desde el Congreso, mientras los grupos de la oposición proponen fijarla en 14 o 15 porque consideran que de otro modo, se criminalizarían determinadas relaciones.
Si se mantiene la redacción actual, la realización de actos de carácter sexual con menores de dieciséis años será considerada, en todo caso, como un hecho delictivo, salvo que se trate de relaciones consentidas con una persona próxima al menor por edad y grado de desarrollo o madurez. Se establecen agravantes si, además, concurre violencia.
“Estamos totalmente en desacuerdo en la elevación de la edad de consentimiento sexual, de 13 a 16 años, criminalizando en exceso una realidad social y, además, teniendo en cuenta que el Código Civil establece que se pueden celebrar matrimonios a partir de los 14 años”, dice en su propuesta de veto la Entesa Catalana de Progrès.
La formación ha presentado el mismo texto de enmienda que elGrupo Socialista sobre este asunto. Proponen subir la edad del consentimiento sexual de los 13 actuales a 14 años “como están haciendo la mayoría de los ordenamientos cercanos” y “mantener el principio de respeto y garantía de la libertad sexual de las personas de 14 y 15 años, cuando actúan con consentimiento libre y voluntario”.
Para estos adolescentes, PSOE y Entesa piden “una específica protección”, que consiste en que “no se considerará que hay consentimiento cuando la diferencia de edad de la otra persona sea superior a 4 años”.
CiU no ha presentado enmiendas sobre la edad de consentimiento sexual en el Senado y el PNV, por su parte, propone fijar la edad en 15 años porque entiende que la edad “debe adecuarse a la realidad de la educación sexual en la actualidad”.
“Modificar, como hace el proyecto de ley, la edad para tal consentimiento a los 16 años nos parece despreciar la madurez afectiva y sexual de las personas menores de dicha edad pero que ya con 15 años están preparadas para decidir sobre su afectos emocionales y sexuales, como pasa en los países europeos del entorno”, explica la formación vasca.
Fuentes del Grupo Parlamentario Popular consultadas por Europa Press, aseguran que la actitud ante la negociación de este punto del proyecto de Ley es “de diálogo”, aunque reconocen que es elMinisterio de Sanidad quien fija el criterio.
En paralelo, el Gobierno ha impulsado otra reforma legislativa, la Ley de Jurisdicción Voluntaria, actualmente en el Congreso, que contempla elevar a 16 la edad mínima para contraer matrimonio en España, equiparándola así con la previsión de que el Código Penal fije en 16 la de las relaciones sexuales consentidas.
MADRID.- El consejero de Presidencia, Justicia y portavoz del Gobierno regional, Salvador Victoria, ha incidido este jueves en que el empleado de Metro de Madrid que habría mandado un correo electrónico en el que se insta a los revisores a aumentar sus peticiones de tickets a determinados grupos como “gays, músicos” y “mendigos”, ha sido apartado cautelarmente de sus funciones y se le ha abierto un expediente disciplinario.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, Victoria ha calificado de “condenable y lamentable” lo sugerido por el correo electrónico de este empleado de Metro, que es un técnico del departamento de seguridad. “No es ninguna circular ni ninguna instrucción”, ha incidido el consejero.
Así, al trabajador se le ha impuesto una suspensión cautelarmientras se tramita el expediente disciplinario. De esta forma, el empleado podrá ejercer su derecho de defensa durante la tramitación del expediente y, tras la resolución de éste, el trabajador podría ser sancionado según el reglamento de la compañía.
En este sentido, un portavoz de Metro de Madrid ha concretado que se comprobará si algún cargo superior pudo ver y pasar por alto el contenido de la comunicación, que llegó a la empresa de seguridad de la que dependen los revisores. Además, ha indicado que se van a revisar los protocolos de comunicación con las empresas de seguridad.
Metro de Madrid ha abierto una investigación interna para determinar el origen y el autor de una comunicación interna entregada a los revisores en la mañana de ayer. En la misma se recoge que se pida el billete a homosexuales, músicos, mendigos, pedigüeños y vendedores, según ha informado la cadena SER. El secretario de UGT en el Metro, Teodoro Piñuelas, ha pedido que se depuren responsabilidades y que se despida a las personas responsables del escrito.
La comunicación que ha levantado toda la polémica fue entregada a los interventores entre la noche del ayer y la mañana de hoy al inicio de sus turnos. En la misma viene reflejados los puntos por los que tienen que prestar servicio. En letras mayúsculas se citan las estaciones y, en determinados casos, donde deben hacer especial incidencia los revisores. Destaca por ejemplo el tramo de la línea 2 entre Sol y Las Rosas, donde se pide que se centren en “músicos, mendigos y gais”.
Según Piñuelas, se ha montado cierto alboroto al recibir esta comunicación. Los interventores han protestado por esta discriminación y han respondido que no iban a hacerle caso. Como estaba presente en las oficinas el abogado del Consorcio Regional de Transportes, le han consultado de dónde había salido esa circular. Supuestamente, el origen es la dirección de Seguridad de la compañía metropolitana. El propio letrado les ha dicho que no se podía aplicar. “No comprendo por qué se da a entender que los homosexuales no pagan el billete y que se vigile a estas personas. ¿Y por qué no a los altos, a los rubios o a los que lleven gafas?”, critica Piñuelas.
Metro de Madrid se ha desvinculado del contenido de ese documento: “La compañía no tiene conocimiento ni ha dado su consentimiento para que se redacte un documento en estos términos”, ha señalado una portavoz de la compañía. De hecho, ha abierto una investigación interna para ver quién ha redactado el texto, que no es “en ningún caso oficial de la empresa”, y los motivos por los que se ha distribuido.
La portavoz ha anunciado que se tomarán medidas disciplinarias contra la persona o personas que lo hayan redactado. “Desde Metro de Madrid se rechaza este tipo de expresiones, que nada tienen que ver la compañía”, ha concluido la portavoz.
Metro de Madrid ha abierto una investigación para descubrir la autoría de un documento interno en el que se insta a los revisores a aumentar sus peticiones de tickets a determinados grupos como “gays”, “músicos” y “mendigos”, una situación que ha provocado que los empleados se hayan opuesto de forma rotunda a acatar esta orden al considerar que atentan contra los derechos de los viajeros.
Fuentes de la empresa que gestiona el suburbano han señalado a que ya se ha abierto una investigación para depurar responsabilidades y tomar medidas al respecto, lamentando que se haya producido un hecho de esta índole.
El conocimiento de Metro de este documento se ha producido a raíz de una denuncia de UGT, que ha exigido que se depuren responsabilidades sobre los autores de este documento que atenta contra los derechos fundamentales de los viajeros.
En el texto se puede observar cómo se indica que en determinadas estaciones como la de Sol se incida en las peticiones de tickets a “músicos”, “mendigos” y “gays”.
El secretario general de Metro de Madrid, Teo Piñuelas, ha manifestado que les ha sorprendido la existencia de este documento, ya que es algo “gravísimo” que se hagan rutas para que los trabajadores persigan a unos viajeros. “Creemos que los trabajadores se han negado de forma rotunda porque entienden que cualquier viajero es totalmente respetable”, ha aseverado.
En Albacete, las paredes de la ciudad y algunos comercios comenzaron a servir de soporte para carteles de una Campaña de Masculinidades para la igualdad promovido por el consistorio, y que ha generado mucha controversia. “Mariconadas las justas” rezaba tal cartel, que ya ha sido retirado tras las críticas que ha generado por parte de la concejala de Izquierda Unidad de tal localidad Victoria Delicado. En un comunicado, ha puntualizado que ese mensaje se colgó en la puerta del Centro de la Mujer, siendo parte de una campaña educativa que dicho centro imparte, en relación a nuevas masculinidades.
La política de la oposición cree que el eslogan es “una expresión homófoba sin ningún género de dudas”, y señala que el centro de la Mujer “tiene entre otras finalidades, la promoción de la igualdad, el respeto a la diversidad y, el deber de luchar contra los estereotipos y la homofobia”. “Las técnicas publicitarias deben seleccionarse según el objetivo que se persiga y esta frase, si bien resulta llamativa, difunde un pensamiento homófobo frente al cual los poderes públicos y ese Centro de la Mujer, deben actuar. No se me ocurre que frases como ‘quien bien te quiere, te hará llorar’ o ‘la mujer y la sartén, en la cocina están bien’ deban ser los mensajes de carteles que supuestamente luchan contra la violencia de género o la igualdad entre hombres y mujeres, respectivamente”, añadió Delicado en el escrito que IU ha hecho llegar a los medios.
Pese a todo, la web www.yalosapo.es, perteneciente a tal campaña, sigue en activo y aún se lee este eslogan en su págima de bienvenida.
A Carlos le extrañó que no hubiera nadie en el aparcamiento de la plaza de toros de Las Ventas. No era la primera vez que iba a buscar un contacto a ese conocido punto de encuentro gay. Pero sí sería la última. Cuando llegó, a eso de las 23.30, sólo había otro chico en un coche. Cerró el suyo y se acercó a él.
— Qué raro, no hay nadie —le comentó.
Después, los ojos de terror de ese chico al que acababa de conocer. Giró la cabeza y les vio: “Eran siete u ocho, todos vestidos de negro”, recuerda.
—¡Maricón! —gritaron, rodeándoles.
Corrió por el terraplén de salida del aparcamiento, se topó con la valla que sirve de perímetro a la carretera de la M-30. Sintió una descarga en el hombro. Tropezó. Se protegió la cabeza con los brazos mientras recibía decenas de patadas en el suelo. Pudo abrir los ojos unos segundos y vio un hueco en la cerca de alambre, se dejó caer al arcén de la autovía: “Menos mal que no había mucha altura, no sabía adonde me estaba tirando, solo quería huir de ellos”.
Sin dejar de correr, miró hacía atrás y vio cómo pateaban a aquel chico, del que no volvió a saber nada hasta que un día le llamó la policía.
Hoy se cumple un mes de aquella agresión homófoba. Carlos no se llama Carlos. Pero prefiere no hacer público su verdadero nombre. Tiene 43 años. Trabaja como administrativo. Bueno, trabajaba, porque desde entonces está de baja en su casa. Tiene el hombro roto por varios sitios: “Cuatro fragmentos de húmero proximal izquierdo con lesión neurológica asociada tras agresión, refiere que le dieron una descarga eléctrica en región de hombro, con disestesias y pérdida de fuerza para la movilización de mano y dedos desde ese momento”, reza el parte médico del hospital Ramón y Cajal, adonde le llevó una ambulancia del Samur después de que un viandante le prestase ayuda. Carlos tiene una parálisis “nervio-radial” desde el ataque.
“No quería denunciar”, recuerda. “Lo hice porque me convenció mi familia. Tengo miedo”.
A las 20.00 horas del 21 de enero, nada más salir operado del hospital, se presentó en la comisaría de Alcobendas. Aparte de relatar esos mismos hechos, tal y como consta en el atestado, solo pudo aportar que los agresores eran todos varones jóvenes, de entre 20 y 30 años.
Las cámaras de seguridad del aparcamiento de Las Ventas ayudaron a identificar a tres de ellos. “Según me dijo la policía cuando me llamó, todos tenían antecedentes por otras agresiones”, cuenta. Carlos no quiso ir a la rueda de reconocimiento. “Temo que me reconozcan y que tomen represalias. Yo solo quiero recuperarme y olvidar todo esto”.
Después supo también que aquel chico del aparcamiento, tras pasar varios días en el hospital, con la nariz rota y operada y todo el cuerpo contusionado, puso su correspondiente denuncia. “Él está dispuesto a tirar para adelante”, dice Carlos que le dijo el agente. Lo que nunca supo es que los tres chicos que detuvieron los miembros de la Policía Judicial eran menores de edad y que pasaron a disposición del Grupo de Menores (GRUME).
Yashinari Effinger besa a su esposa Adrian Thomas al contraer matrimonio esta semana en Alabama. / GARY COSBY JR. (AP)
En pleno debate sobre la legalización delmatrimonio homosexual en Estados Unidos, el reverendo Phil Snider se dirigió hace tres años a su congregación en Misuri con un discurso a favor de la discriminación sexual. A los pocos minutos de comenzar, se detuvo. “Lo siento, creo que he tomado prestados los argumentos del siglo equivocado”. Snider había convencido a la audiencia de que la discriminación era justificable cambiando los términos “integración racial” por “derechos de los homosexuales” en un discurso que ya había sido empleado para defender la segregación contra las minorías raciales en el sur.
Su intervención se convirtió en uno de los vídeos virales del momento. Snider había demostrado que los argumentos que fallaron en la defensa de la segregación, también son insuficientes para negar la igualdad a los homosexuales. Ahora, como hace medio siglo, la región que más tiempo oprimió a las minorías raciales, ha sido la última en sumarse a esta batalla por los derechos civiles, la de los homosexuales.
Decenas de parejas del mismo sexo aguardaban el lunes pasado en juzgados de Alabama para contraer matrimonio. Querían ser las primeras, del primer estado delDeep Southen acceder a un derecho que ya reconoce la mayor parte del país. No faltó tensión. Un juez de Alabama, Roy Moore, había dictaminado la noche anterior que no se firmaría ningún acta de matrimonio hasta que se pronunciara el Tribunal Supremo en Washington. Apenas unas horas después, el Supremo negó la petición de Moore y declaró que Alabama no tiene competencias para prohibir el matrimonio igualitario.
Hasta ahora, la comunidad homosexual de Alabama había visto cómo los avances conquistados en el resto del país no cruzaban sus fronteras. El límite estaba hasta ahora en el sur, pero el cambio ha llegado con la decisión de los jueces del Supremo.
La oleada de cambio que en apenas dos años ha barrido la opinión pública estadounidense empieza así a conquistar el sur. La región más conservadora del país es la que menos respalda las uniones entre personas del mismo sexo, apenas un 41%, frente a un 61% que lo apoya en la costa Este, según datos recientes del Centro Pew. Siete de cada 10 estadounidenses viven en uno de los 37 estados donde el matrimonio homosexual está legalizado. Otra mayoría, un 72%, considera que el matrimonio entre personas del mismo sexo es ya inevitable, según datos del Centro Pew.
Pero bajo la piel conservadora de Alabama, Georgia y Louisiana se adivinan profundas transformaciones culturales y demográficas que han situado a los ciudadanos a favor del matrimonio igualitario. A pesar de mantenerse en la retaguardia de uno de los cambios sociales más importantes de las últimas décadas, el ritmo sí ha sido el mismo que en el resto del país y en la misma dirección. Desde 2003, el apoyo en el sur ha pasado de un 25% a un 44%, similar al salto de 21 puntos que dio la costa Este (del 40% al 61%) en el mismo período.
Alabama debe acatar ahora la decisión del Supremo. Pero esto no quiere decir que el alto tribunal haya reconocido el derecho a casarse de los homosexuales;en junio tendrá que pronunciarse sobre elloy su decisión afectará a todo el país.
Shante Wolfe y Tori Sisson fueron la primer pareja en casarse en el conservador estado de Alabama, al sur de EE UU. / MICKEY WELSH (AP)
“Las autoridades pueden permitir la vigencia de esas uniones o quedar como estúpidos orgullosos por intentar arrancar a maridos y esposas de sus parejas”, decía este lunes la revistaThe Atlantic. “Nadie se ganó a los estadounidenses partiendo en dos sus certificados de matrimonio”.
Ni siquiera a los del sur. El juez Moore ha ignorado la nueva demografía y el cambio de ideas en la región, destino en los últimos 20 años de una oleada de trabajadores, especialmente de minorías raciales, que regresan del norte. Les caracteriza, según escribeel demógrafo William Frey en su radiografía de la explosión demográfica que está definiendo a los nuevos EE UU, tanto su edad como su “capital humano”. En los setenta y ochenta, los afroamericanos regresaban solo un poco mejor económicamente que sus nuevos vecinos. Ahora, según Frey, “son jóvenes y con un nivel educativo muy alto”.
La generación del milenio, la más diversa de las últimas décadas, muestra un respaldo sin precedentes a los derechos de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). Según datos del Public Region Research Institute, un 69% de los jóvenes entre 18 y 33 años defiende el matrimonio homosexual, frente a un 37% de los mayores de 68 años, losbaby boomersque han liderado la opinión pública hasta hace apenas una década.
El sur ya no está aislado y se acaba de sumar a los cambios de una sociedad que hace apenas cinco años no se imaginaba que en 2015 podría estar a las puertas de legalizar el matrimonio homosexual.
Un juez de Alabama reta al Supremo
C. F. PEREDA
La estrategia del juez Roy Moore para detener los matrimonios entre personas del mismo sexo en Alabama es habitual: los magistrados pueden pedir al Tribunal Supremo que bloquee la ejecución de una ley hasta que la corte decida si ésta se ajusta a la Constitución o no. En este caso, el Supremo estudiará en abril cuatro casos que pueden resolver la pregunta clave en la penúltima batalla por los derechos civiles del país: ¿tienen los estadounidenses el derecho a casarse con una persona del mismo sexo?
Dos de los nueve jueces del Tribunal Supremo manifestaron esta semana su rechazo a la decisión de no bloquear los matrimonios entre personas del mismo sexo en Alabama hasta que la corte resuelva esta pregunta. Los conservadores Clarence Thomas y Antonin Scalia, en una sentencia redactada por el primero, alertaron de que la decisión de la corte “puede ser interpretada como una señal de que el Tribunal ya ha respondido la pregunta”, en referencia a los casos que estudiará en abril.
El Supremo declaró en 2013 que la ley federal que definía el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, así como la ley de California que prohibió las uniones de parejas del mismo sexo, violaban la Constitución al discriminar en contra de los homosexuales. Esos dos casos, considerados como el avance más importante en materia de igualdad de derechos de la comunidad LGBT, no resolvieron sin embargo la cuestión de si existe el derecho al matrimonio a nivel federal. Para Thomas, una mayoría de jueces del Supremo han adelantado la respuesta.
Nacho es homosexual y fue uno de los primeros en denunciar la violencia intragénero
Nacho, de 38 años, ganó un juicio contra su marido por malos tratos. JOSÉ CUÉLLAR
Tiene 38 años, es homosexual y fue una de las primeras personas en la Comunidad Valenciana que denunció un caso de violencia de pareja entre personas del mismo sexo. Y ganó el juicio. “Durante siete años sufrí maltrato físico y psicológico por parte del que entonces era mi marido: humillaciones, vejaciones y agresiones. Me mató la autoestima“, relata Nacho, como prefiere que le llamen. Confiesa que perdió el control de su vida, que tuvo dos intentos de suicidio y que hoy, después de que todo haya acabado, e incluso después de que esté rehaciendo su vida con otro hombre, sigue en tratamiento psiquiátrico.
“El maltrato empezó después de casarnos. Estuvimos año y medio de novios y la relación fue perfecta. Luego empezó todo. Las dos primeras veces fueron agresiones físicas y durante los años siguientes fue maltrato psicológico: me controlaba, me vejaba y minó mi autoestima”. Cuando ocurrió la última agresión no estaban juntos, sino intentando recuperar la relación. Firmaron la separación en 2013 y durante un año y medio trataron de retomar la relación. “Quise hacerlo porque, pese a todo, le quería con toda mi alma y tenía mucha dependencia de él”, confiesa. En junio de 2014 terminó todo: “Me agredió nuevamente y fue entonces cuando me atreví a denunciar”.
Tras esa última agresión, Nacho contactó con su abogada. “Después fui al centro de salud, donde me exploraron y me hicieron un parte de lesiones que llevé a la Guardia Civil de Burriana (Castellón). Un día después se celebró el juicio”, relata. No hubo una sentencia firme porque los abogados y el fiscal llegaron a un acuerdo: una multa de 150 euros, trabajos sociales y una orden de alejamiento.
Su abogada, María Jesús Bodí, reconoce que no sabían cómo tratar una situación de este tipo. Al final, siguieron el mismo protocolo que con un caso de violencia de género, por lo que la redacción está en femenino. Por eso, cree que “es importante que la ley se modifique, al menos en la redacción. Es un componente para avanzar”, opina Bodí.
En España, la violencia entre parejas de personas del mismo sexo aún no ha salido del armario y, como afirman los expertos, está en una situación en la que se encontraba hace años la violencia de género.
El psicólogo Juan Macías Ramírez, cofundador del Servicio de Atención a la Violencia Intragénero (Savi), explica que “la evolución sociocultural que en estos años se ha producido con la mujer” a la hora de identificar una situación de maltrato y sentir el respaldo profesional, legal y social, “no ha tenido lugar con las víctimas de violencia en parejas LGTB”, las siglas que agrupan a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, “donde existe todavía una dificultad para identificarlas y reconocerlas”.
Comunidades autónomas como Extremadura quieren reconocer como violencia de género este tipo de maltrato. Sin embargo, y en opinión de Anes Orellana, psicóloga del grupo Babalon Psicoterapia, “no se deben mezclar las violencias. Cada cual necesitaría su normativa y abordaje específico, ya que no estamos hablando de lo mismo”.
La violencia entre parejas del mismo sexo en España es todavía invisible. De hecho, hay ciertas confusiones con la terminología. No se puede llamar violencia de género, «porque violencia de género implica violencia a una mujer por el hecho de ser mujer, donde se incluye, por supuesto, la pareja», afirma esta especialista. Aquí se usa como sinónimo violencia intragénero, pero el término más internacional sería violencia de pareja entre personas del mismo sexo. Anes Orellana explica que es en EEUU y los países anglosajones donde existe más legislación y programas específicos. También en Alemania y Francia se están realizando algunos proyectos.
En nuestro país se está empezando a tener en cuenta este tipo de violencia por parte, principalmente, de las asociaciones LGTB. Pero todavía las administraciones “no tienen conciencia de estos casos. Es necesario empezar a hacerlo y, sobre todo, empezar a formarse”, afirma.
Una de las razones de la falta de visibilidad es que apenas hay estudios al respecto.
Otro elemento que influye es que la orientación sexual “puede ser un elemento de chantaje” en este tipo de relaciones -“Te voy a sacar del armario en tu trabajo si me dejas” o «”e lo voy a decir a tu madre”-.
“Igualmente, la homofobia, interiorizada a nivel familiar o social, debilita y hace más vulnerable a la persona implicada en una relación violenta”, explica Macías Ramírez.
Por ello, los expertos insisten en que es importante asistir a centros de ayuda específica, preguntar en las diferentes asociaciones LGTB y valorar cada situación. Se trata de tomar conciencia de la situación y de que la persona recupere el control sobre sí misma. “Cuando se ejerce la violencia, una persona quiere tomar el poder sobre la otra. Por tanto, el trabajo consiste en devolver a la persona el poder que se le ha quitado“, explica Macías Ramírez.
Ahora, pasados unos meses de la celebración del juicio, Nacho se pronuncia tajante sobre la violencia intragénero. “Animo a toda persona que esté en iguales o similares circunstancias a las que estuve yo a que no tengan miedo. Que denuncien. Que tomen de nuevo las riendas de su vida“.
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