El Movimiento Feminista critica la actitud de la Ertzaintza y Policía Municipal tras agresión lesbófoba

El Movimiento Feminista de Gasteiz ha denunciado la agresión lesbófoba sufrida por dos mujeres que fueron expulsadas de un bar por besarse. Una manifestación ha partido a las 20.00 de la Virgen Blanca para terminar frente a dicho local.

El Movimiento Feminista de Gasteiz ha denunciado «la expulsión a empujones», este pasado sábado, de dos mujeres que se besaban de un bar de la capital alavesa por los responsables del establecimiento.

En una rueda de presa, este colectivo ha criticado que quienes expulsaron a las dos mujeres les explicaron que lo hacían porque, al estar besándose, «molestaban». «Nos parece absolutamente inaceptable y lo consideramos una agresión», han añadido.

Según ha precisado, cuando ocurrieron los hechos, las dos expulsadas llamaron a la Policía Municipal, que tan solo les recomendó que lo denunciaran «si lo consideraban necesario». Ambas decidieron interponer denuncia ante la Ertzaintza, pero, según el Movimiento Feminista, «como viene siendo habitual», éstas «recibieron un trato inadecuado, ya que cuestionaron su testimonio y no dieron validez a que hubiesen sido agredidas».

Ante ello, este colectivo ha asegurado que no tolerarán «este tipo de agresiones de odio, que no sólo se han dado en Gasteiz, sino que hace unas semanas también sufrieron dos compañeras en un bar de Bilbo».

«Que dos mujeres se besen debe estar absolutamente normalizado. No somos enfermas, ni molestamos cuando nos visibilizamos. Las agresiones no son únicamente los asesinatos, golpes y violaciones. Recriminar, agredir o no permitir que dos mujeres muestren señas de afectos en un espacio público también son agresiones, ya que atentan directamente contra nuestra libertad y suponen una discriminación por orientación sexual», ha apuntado.

Ya por la tarde se ha llevado a cabo una manifestación que, bajo el lema «Lesbofobiarik ez», ha partido a las 20.00 desde la Virgen Blanca para terminar ante el local denunciado.

Ser transexual en Uganda: morir en vida

En uno de los países más homófobos del mundo, la comunidad transgénero pelea por sus derechos con mucho miedo y pocas perspectivas

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Miss Pride, 18 años. Sus fotos salieron publicadas en los periódicos, se vio obligada a irse de su casa y empezó a trabajar de prostituta. TOMASO CLAVARINO

Hajjati está sentado con las piernas cruzadas. Una alfombra de plástico cubre el suelo de tierra y una cortina cierra la entrada a la habitación. Esta habitación es su escondite desde hace dos meses. Tuvo que huir de su casa y buscar refugio aquí, en las chozas de hojalata de los alrededores del centro de la ciudad de Kampala. Primero sus padres, luego sus amigos; uno tras otro, todos lo abandonaron. No podían aceptar que Hajjati fuese transexual. No podían aceptarlo. No en Uganda, uno de los países más homófobos del mundo, en el que el perpetuo presidente Museveni llama a los homosexuales ekifiire (muertos vivientes), y en el que, cíclicamente, se proponen nuevas leyes para criminalizar y castigar la homosexualidad.

“Era 2013. Yo tenía 19 años”, cuenta Hajjati. “Al principio ni siquiera sabía qué significaba ser transexual. Creía que era gay, pero la verdad es que me sentía una mujer, me gustaba maquillarme en secreto. Entonces investigué un poco y ese fue el mejor momento de mi vida”. Un momento muy breve, sin embargo, porque, desde ese momento, su existencia se transformó en una auténtica pesadilla. “Hablé con mi familia, pero su reacción fue cruel. Me echaron de casa. Intenté hablar con algunos amigos, pero ellos tampoco querían saber nada de mí”, prosigue Hajjati. “Varias veces tuve que pedir cobijo a diferentes personas. Luego encontré un apartamento en Rubaga, pero alguien le prendió fuego”. Estuvo vagando de un sitio a otro para encontrar un lugar seguro donde quedarse, donde poder vivir su vida. Expulsado de casa, sin ninguna fuente de ingresos ni posibilidad de encontrar empleo, porque aquí, en Uganda, nadie contrataría jamás a una persona transexual, Hajjati se vio obligado a lo que todos, o casi todos, los jóvenes trans hacen en este país: vender su cuerpo para sobrevivir.

Los occidentales, los chinos y muchos ugandeses son los clientes de estos chicos que se esconden en sus casas durante el día y salen a toda prisa para no ser vistos y dirigirse a los hoteles y los apartamentos de los alrededores de la capital. Clientes que a menudo les pegan, los violan, les roban, y, aun así, quedan impunes. “La gente sabe que puede hacer lo que quiera con nosotras, que tenemos muy pocas armas para defendernos”, se lamenta Edwine, de 19 años, que vive en 20 metros cuadrados con otras seis jovencísimas chicas transexuales. Se maquillan unas a otras, se intercambian la ropa, se hacen fotos para publicar en las redes sociales, porque solo entre esas cuatro paredes pueden ser ellas mismas. “Si intentamos ir a la policía nos maltratan, nos encierran en una celda y se ríen de nosotras”. Además, también son víctimas de la violencia y del robo en sus propias casas. Las bandas de los suburbios irrumpen en sus viviendas, les cogen lo poco que tienen, las pegan y se van.

Alicia va caminando por el mercado de Nakesero. De repente se detiene, agacha la cabeza y aguza el oído. En la radio, un predicador evangélico arremete contra los homosexuales. Los llama “seres inhumanos”, “contra natura”. Todo el mundo la mira fijamente. “Ya lo ve. Pasa cada día. Salgo de casa y la gente me mira. En el mejor de los casos, se ríen de mí, pero la mayoría me insulta”, dice con pesar.

Hace unos años, Alicia empezó a trabajar con Transgender Equality Uganda, una organización que ofrece ayuda legal y asistencia médica a la comunidad transexual del país. Efectivamente. Porque, en Uganda, las personas transexuales no son bienvenidas en los hospitales. “Cuando vamos al hospital, los médicos y las enfermeras empiezan a preguntarnos si somos hombres o mujeres, se burlan de nosotras y nos ignoran”, cuenta Alicia, “así que no tenemos más remedio que irnos sin que nos hayan hecho ninguna prueba ni nos hayan dado tratamiento. Todos los sectores de la sociedad nos discriminan y nos marginan”. Incluso la comunidad LGBT, que luchó y sigue luchando duramente contra los proyectos del Gobierno de Kampala y sus discriminaciones.

Puesto que las personas trans son más evidentes, les resulta más difícil pasar desapercibidas en una sociedad sexista y homófoba; les cuesta más ocultar su identidad y no expresar su feminidad. Sin embargo, justo en esa comunidad defenderlas públicamente o acogerlas puede llegar a ser realmente autodestructivo, incluso para quienes comparten con ellas la carga de la discriminación y la violencia.

Muchas veces, la violencia la provocan y la alientan los medios de comunicación del país, que, junto con la Iglesia, siembran el odio contra los transexuales y contra el colectivo LGBT en general. Eso fue lo que le pasó a Shamim, de 20 años, registrada como Richard: “Siempre me he sentido una mujer, así que, siempre que podía, me vestía como tal. Una vez fui a un hotel con un cliente, y cuando descubrió que en realidad era un hombre, llamó a la policía. Me golpearon hasta que perdí el conocimiento, luego llamaron a la televisión y mostraron mi cara a toda Uganda y la publicaron en las redes sociales”. Fue entonces cuando su familia descubrió la verdadera identidad de Shamim y que era seropositiva. No dudaron ni vacilaron un momento: “Me echaron de casa. Ahora mi familia son mis hermanas transexuales”.

Esta es una comunidad obligada a vivir con miedo, sin derechos, esperanza ni perspectivas. Sueñan con el día en que podrán acceder a la terapia de hormonas para cambiar de sexo, pero en Uganda eso es imposible. Tienen que irse a Kenia, pero muy pocas pueden permitírselo, así que siguen comerciando con sus cuerpos para sobrevivir, escondiéndose como ladronas, ocultando su identidad.

Agreden a una pareja gay que caminaba abrazada por la Puerta del Sol

La asociación Arcópoli denuncia que un grupo de entre 10 y 15 personas se había juntado “para reírse y agredir verbal y físicamente a las dos víctimas”

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Vista de la bandera arcoíris desplegada en la fachada del Ayuntamiento de Madrid. EFE/Javier Lizón

MADRID.- Una docena de personas insultaron y agredieron este martes de madrugada a una pareja de chicos que iba abrazada paseando por la Puerta del Sol de Madrid, ha denunciado la asociación Arcópoli.

Poco después de la 1 de madrugada de este martes cuando la pareja volvía a casa caminando por la Puerta del Sol compartiendo un paraguas cuando recibió empujones y golpes.  Se trataba, según los denunciantes, de un grupo de entre 10 y 15 personas las que se habían juntado “para reírse y agredir verbal y físicamente a las dos víctimas”, que finalmente pudieron huir del lugar.

Tras lo ocurrido, Arcópoli se puso en contacto con ellos y uno de los chicos acudió ayer al centro de salud por los hematomas y dolores sufridos en cabeza y brazo. Ya por la tarde, la víctima ha interpuesto una denuncia en las dependencias de Policía Municipal (Unidad de Gestión de la Diversidad) acompañado de personal del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia. Es el ataque número 186 que han registrado en lo que va de año.

De hecho, el Observatorio ha puesto en conocimiento de Policía Nacional, del concejal presidente del distrito Centro, Jorge García Castaño, y de la Fiscalía de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid el caso para poder profundizar en los delitos de odio al colectivo LGTB. Es el ataque número 186 que han registrado en lo que va de año.

Las agresiones al colectivo LGTB siguen produciéndose con total impunidad en la ciudad de Madrid. En los últimos días hemos tenido conocimiento de 3 denuncias por homofobia. La respuesta de las instituciones ha de ser contundente y transmitir el mensaje de‘Tolerancia cero’ ante la mínima agresión“, ha señalado el coordinador de Arcópoli, Yago Blanco.

Denuncian una agresión homófoba en Madrid de una decena de personas a un chico gay

Madrid ha vivido una nueva agresión homófoba que eleva el número de ataques de este tipo a 186 en lo que llevamos de año, según los datos del colectivo LGTB Arcópoli. Este martes a la una de la mañana F.P y su novio volvían a casa abrazados por el centro de la capital cuando el primero recibió un empujón, según la denuncia que ha interpuesto ante la Policía Municipal a la que ha tenido acceso eldiario.es.

Cuando F.P se dirigió al hombre, que se encontraba en el lugar, para pedir explicaciones, éste le propinó un puñetazo que le hizo caer al suelo. “Que por este motivo y al ver que la motivación de la agresión era por su orientación sexual, al levantarse del suelo le dio un beso a su novio”, asegura la policía según el relato del chico.

En ese momento, narra la denuncia, entre 10 y 15 personas se abalanzaron sobre la pareja  y comenzaron “a reírse y agredir verbal y físicamente” a F.P, que finalmente pudo huir con su pareja con la ayuda de un testigo que se encontraba en el lugar de los hechos, según afirma Arcópoli, que ha acompañado a los dos hombres a interponer la denuncia a través del  Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia.

Los agresores, que no hablaban español, afirma la denuncia, le “propinaron patadas y puñetazos, profiriendo gritos en su idioma en tono burlesco”, que hicieron que F.P “se sintiera intimidado y vejado durante toda la agresión”. Pocas horas después de lo sucedido, F.P compartió lo ocurrido a través de una publicación de Facebook.

“Además de que me duele la oreja y todo el lado izquierdo de mi cabeza, aunque nada grave me haya pasado, no dejo de pensar que por ir abrazado a mi novio terminé ahí tirado en el suelo”, contaba. “Ya van muchas agresiones contra el colectivo LGBT”, asegura, “y esto sólo me da más ganas y me reafirma quién soy.. iré agarrado de la mano con quien me de la gana e iré abrazado o besando a quien me de la gana de amar y estar enamorado”.

Yago Blando, Coordinador de Arcópoli, ha declarado que”las agresiones al colectivo LGTB siguen produciéndose con total impunidad en la ciudad de Madrid. En los últimos días hemos tenido conocimiento de 3 denuncias por homofobia. La respuesta de las instituciones ha de ser contundente y transmitir el mensaje de Tolerancia cero ante la mínima agresión”.

Fútbol, homofobia y política desideologizada

Decía el otro día el escritor Juan José Millás que la política española está desideologizada y se ha convertido en una permanente discusión futbolera. No estaba hablando de la homofobia sino del vergonzoso espectáculo que están dando los partidos políticos

En aplicación de la Ley contra la homofobia, el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia de la Generalitat ha impuesto la primera multa por insultos homófobos. Son solo 300 eurillos, pero a lo mejor al próximo que quiera insultar por ahí le duela un poco el bolsillo (probablemente lo único sensible a lo largo y ancho de su cuerpo) y se corte el pelo suficiente para mantener la boca cerrada. Es el efecto positivo de las sanciones y condenas ejemplarizantes. La letra con ley entra.

Resulta, no obstante, curioso que esta condena de la homofobia llegue dos años después de la aprobación de esa Ley por el Parlament. Es tarde. Porque sabemos que en estos dos años ha habido muchos insultos homófobos, tanto en el ámbito privado como en el público. En concreto, 181 denuncias interpuestas en Cataluña, de las que solo 81 se han tramitado, como señalan el Observatorio Contra la Homofobia (OCH) y otros colectivos LGTBI. Lo que diferencia la sanción de ahora y todas las que no se han impuesto antes es únicamente la voluntad (política, moral: ideológica) de tomarse en serio una de esas ciento ochenta y una denuncias.

El agredido, trabajador en una residencia de mayores, recibió, entre otros insultos, el famoso “maricón de mierda”. No es un caso aislado. El Observatorio Contra la Homofobia denunció hace unos meses los insultos homófobos que recibió en el Camp Nou el futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo. Eugeni Rodríguez, presidente del OCH, recordó que, según la Ley, “los funcionarios y administración tienen el deber de intervenir ante el conocimiento de hechos de homofobia”. Durante el minuto de silencio en memoria de Cruyff se oyeron gritos de “Cristiano maricón”. Todo el mundo lo oyó y muchos manifestaron su reproche con silbidos, pero los responsables del campo no hicieron nada. Deben de estar acostumbrados.

Quien no se ha acostumbrado es el árbitro Jesús Tomillero, que ha denunciado no solo insultos homófobos similares, sino amenazas de muerte posteriores. Tomillero es el primer árbitro de fútbol español que salió públicamente del armario, y ha tenido que retirarse de su actividad profesional por las consecuencias que la libertad y la visibilidad le han acarreado. Una libertad y una visibilidad que no ampara el Código Penal tras la reforma involucionista del PP: si bien las agresiones físicas homófobas están penalizadas, no así las agresiones verbales. Tienen que abrirte la cabeza para que la LGTBIfobia sea considerada violencia.

Decía el otro día el escritor Juan José Millás que la política española está desideologizada y se ha convertido en una permanente discusión futbolera. No estaba hablando de la homofobia sino del vergonzoso espectáculo que están dando los partidos políticos. El símil futbolero viene al pelo. Porque la política no debiera ser una cruenta lucha de poder, sino una audaz lucha de ideas. La concepción de un común que sea mejor porque lo es para los individuos.

Si el escenario político no fuera también la grada infame del “maricón de mierda”, no haría ya falta que colectivos que defienden lo básico tuvieran a estas alturas de partido que proponer una Ley de Igualdad LGTBI y de No Discriminación. Hace falta aún y lo ha propuesto la FELGTB. Han tenido que dirigirse, para tan elemental principio, al Defensor del Pueblo. Es el resultado de la preocupación por el aumento en el Estado español de agresiones a las personas LGTBI y la necesidad urgente de su protección: ideología. Una cuestión de derechos humanos desatendida aún en este país de portadas y titulares destinados a los desideologizados.

El colectivo LGTBI propone sanciones de hasta 20.000 euros por discriminación

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales presenta una propuesta de ley contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

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Miembros de la FELGTB y de diversos partidos políticos, este martes, en la presentación del proyecto de ley.

MADRID.-  “Los poderes públicos removerán los obstáculos que impidan que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas”. Lo dice el artículo 9 de la Constitución, pero laLGTfobia es una de las principales causas de los delitos de odio y el motor de la mayoría de casos de acoso escolar. Para acabar con este tipo de discriminación y subsanar las carencias legislativas que todavía persisten, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha presentado este miércoles un proyecto de ley contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género” que busca el apoyo de todos los partidos políticos.

La propuesta tiene un espíritu pedagógico y plasma medidas en el ámbito laboral, sanitario, educativo, familiar, judicial, de la cooperación y del derecho de asilo. Aunque pretende prevenir más que castigar, también contempla sanciones que oscilan entre los 3.000 y los 20.000 euros. “Trabajamos contra siglos de estigma y la invisibilidad de la discriminación ha acabado desembocando en la impunidad ante ella”, ha explicado el presidente de la FELGTB, Jesús Generelo.

El objetivo del borrador de la ley —desarrollada en 18 capítulos y 96 artículos con una perspectiva transversal— es “cambiar el imaginario colectivo” y, de momento, todos los partidos excepto el PP han asumido en sus programas la mayoría de artículos del documento. De hecho, han sido las comunidades autónomas las que han marcado el ritmo de este proceso. Catalunya, Galicia, Extremadura, Balears, Murcia y Madrid ya han aprobado leyes de Igualdad LGTBI y Andalucía, Aragón, Asturias, Navarra y País Valencià las tienen en proceso. Hay leyes integrales de Transexualidad en Navarra, País Vasco, Andalucía, Canarias y Madrid, y Asturias, Aragón y País Valencià ya están trabajando en ellas. “España es un país a 12 velocidades en materia de Derechos Humanos”, ha denunciado Generelo.

Para lograr cierta unidad en la legislación, la FELGTB propone la creación de órganos públicos: un consejo Estatal contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, una comisión interministerial de Políticas LGTBI, varias fiscalías de Delitos de Odio, un Plan Integral sobre educación y diversidad y un Centro Nacional de Memoria Histórica LGTBI.

La proposición de ley recoge el derecho a la autodeterminación de la identidad de género, la despatologización de la transexualidad y la protección de las uniones de hecho y de derecho entre parejas del mismo sexo y sus hijos. Como ha detallado Charo Alises, abogada y miembro del grupo de juristas de la FELTGB, el texto refleja la prohibición de terapias que quieran revertir la orientación sexual, el acceso igualitario a las técnicas de reproducción asistida “a cualquier persona capaz de gestar”, la inscripción al registro civil de hijos nacidos por gestación subrogada cuando al menos uno de los progenitores es español y la supresión del requisito de matrimonio a parejas de lesbianas para que se reconozca la filiación de la madre no gestante.

El documento —fruto de “meses de trabajo, consultas a expertos y reflexión interna” dentro de la federación— es una “ley del pueblo para el pueblo”, en palabras de Generelo, que supone “un paso adelante hacia la igualdad real”. En la presentación del borrador estaban presentes la diputada socialista, Ángeles Álvarez; el portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví; el secretario de Derechos y Libertades del PP, Iñaki Oyarzabal; y la diputada socialista en la Asamblea de Madrid, Carla Antonelli.

El Ayuntamiento de Bilbao condena la agresión lesbófoba de Iturribide y ofrece ayuda

Pone a disposición de las afectadas los servicios municipales de atención psicológica y asesoramiento jurídico. El Consistorio se compromete a acudir en todos los actos de repulsa convocados

El Ayuntamiento de Bilbao ha condenado y expresado su «más profunda indignación» por la agresión lesbófoba ocurrida el pasado sábado en esta ciudad y ha puesto a disposición de las afectadas en este caso, y en otros, los servicios municipales de atención psicológica y asesoramiento jurídico.

El pasado sábado, un hombre agredió a dos mujeres cuando se besaban en la calle Iturribide. Esta agresión se produjo horas después de que tuviera lugar un acto de protesta para denunciar un presunto caso de «discriminación» ocurrido el jueves anterior en un bar de la capital vizcaína. Alí, dos mujeres fueron «invitadas» a salir, precisamente «por estar besándose».

Tras estas agresiones, el consistorio ha difundido hoy una declaración suscrita por todos los grupos municipales en la que afirma que «se trata de un delito que supone un atentado a la integridad física y moral, y una grave e intolerable vulneración de todos los derechos humanos». El Ayuntamiento participará en todos los actos de repulsa que se convoquen y anima, a su vez, a la ciudadanía a que también secunde las protestas; tanto la propia sociedad como las instituciones, recalca, tienen la responsabilidad de promover cambios sociales para hacer efectivo el reconocimiento del derecho a la igualdad, el respeto y la libertad en la orientación sexual.

Tras comprometerse a trabajar con ese objetivo, el Ayuntamiento expresa también su reconocimiento a las organizaciones que trabajan por la defensa de los derechos de las personas que integran el colectivo LGTBI.

El Ayuntamiento de Bilbao condena una agresión lesbófoba

  • Un hombre agredió a dos mujeres cuando se besaban en la calle Iturribide

  • El Ayuntamiento de Bilbao ha condenado y expresado su “más profunda indignación” por la agresión lesbófoba ocurrida el pasado sábado en esta ciudad y ha puesto a disposición de las afectadas en este caso, y en otros, los servicios municipales de atención psicológica y asesoramiento jurídico.

BILBAO. El pasado sábado, un hombre agredió a dos mujeres cuando se besaban en la calle Iturribide.

Esta agresión se produjo horas después de que tuviera lugar un acto de protesta para denunciar un presunto caso de “discriminación” ocurrido el jueves anterior en un bar de la capital vizcaina, del que dos mujeres fueron “invitadas” a salir, precisamente “por estar besándose”.

Tras estas agresiones, el consistorio ha difundido hoy una declaración suscrita por todos los grupos municipales en la que afirma que “se trata de un delito que supone un atentado a la integridad física y moral, y una grave e intolerable vulneración de todos los derechos humanos”.

El Ayuntamiento resalta que participará en todos los actos de repulsa que se convoquen y anima, a su vez, a la ciudadanía a que también secunde las protestas porque considera que tanto la propia sociedad como las instituciones tienen la responsabilidad de promover cambios sociales para hacer efectivo el reconocimiento del derecho a la igualdad, el respeto y la libertad en la orientación sexual.

Tras comprometerse a trabajar con ese objetivo, el Ayuntamiento expresa también su reconocimiento a las organizaciones que trabajan por la defensa de los derechos de las personas que integran el colectivo LGTBO+.

El Consejo vasco de la Juventud denuncia una agresión lesbófoba en Bilbao

La organización ha demandado a éstos que si son testigos de ataques no callen y actúen

El Consejo de la Juventud de Euskadi -EGK, según sus siglas en euskera- ha denunciado hoy que dos mujeres jóvenes fueron agredidas por un hombre el pasado sábado en Bilbao por estar besándose en la calle.

BILBAO. En un comunicado, la organización citada ha explicado que la agresión se produjo horas después de una protesta desarrollada para denunciar un presunto caso de “discriminación” ocurrido el jueves pasado en un bar de Bilbao, del que dos mujeres fueron “invitadas” a salir “por estar besándose”.

La agresión del sábado, según ha indicado, se produjo en la calle Iturribide de Bilbao y ha sido denunciada por la vía jurídica.

Las personas que acompañaban a las víctimas siguieron al presunto agresor y una de ellas “acabó con una herida en el labio hecha por una botella de cristal”, según la misma fuente.

El Consejo de la Juventud de Euskadi ha considerado “completamente inaceptable” la violencia contra el colectivo LGTB y ha lamentado que se dé entre los jóvenes.

La organización ha demandado a éstos que si son testigos de ataques no callen, actúen y ofrezcan ayuda a la víctima.

También ha reclamado a la Administración la adopción de medidas para combatir este tipo de violencia y la constitución de un observatorio para conocer todos los tipos de discriminación que padece el colectivo y poder trabajar en favor de sus derechos.

Denuncian la agresión a dos mujeres que estaban besándose en Iturribide

La agresión se produjo horas después de una protesta para denunciar un presunto caso de «discriminación» ocurrido el jueves pasado en un bar de Bilbao cuando dos chicas fueron expulsadas por una «actitud indecorosa»

concentracion-frente-al-bar-baserri-el-pasado-sabado

Concentración frente al Bar Baserri el pasado sábado. / Telepress

 

El Consejo de la Juventud de Euskadi -EGK, según sus siglas en euskera- ha denunciado que dos mujeres jóvenes fueron agredidas por un hombre el pasado sábado en Bilbao por estar besándose en la calle.

En un comunicado, la organización citada ha explicado que la agresión se produjo horas después de una protesta desarrollada para denunciar un presunto caso de «discriminación» ocurrido el jueves pasado en un bar de Bilbao, del que dos mujeres fueron «invitadas» a salir «por estar besándose».

La agresión del sábado, según ha indicado, se produjo en la calle Iturribide de Bilbao y ha sido denunciada por la vía jurídica.

Las personas que acompañaban a las víctimas siguieron al presunto agresor y una de ellas «acabó con una herida en el labio hecha por una botella de cristal», según la misma fuente.

El Consejo de la Juventud de Euskadi ha considerado «completamente inaceptable» la violencia contra el colectivo LGTB y ha lamentado que se dé entre los jóvenes. La organización ha demandado a éstos que si son testigos de ataques no callen, actúen y ofrezcan ayuda a la víctima.

También ha reclamado a la Administración la adopción de medidas para combatir este tipo de violencia y la constitución de un observatorio para conocer todos los tipos de discriminación que padece el colectivo y poder trabajar en favor de sus derechos.