Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua
  • KOSA hausnarketa zikloa
  • Yogyakartako Printzipioak
  • Beheatokia
  • Nortzuk gara
    • Nortzuk gara
    • Aldarrikapenak
    • Helburu orokorrak
  • Fitxategia
    • Prentsa
    • Kultura
    • Homofobia
  • Search
  • Menu Menu

Marruecos advierte de que castigará a quien se tome la justicia por su mano

3 July, 2015/in Africa, Agresiones, EL CORREO, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad, Noticia @es, Política, Transexualidad /by Editorea
  • La agresión a un travesti ha despertado una ola de indignación en el país y en numerosos medios marroquíes, alarmados por los repetidos casos de intolerancia

El Gobierno marroquí advierte que perseguirá judicialmente a toda persona o grupo de personas que se tomen la justica por su mano, después de que el pasado lunes un grupo de marroquíes lincharon a un travesti en el centro del país.

En un comunicado, el Ministerio de Justicia insistió sobre el carácter “totalmente ilegal de todo acto que pretende sustituir a la justicia o a las fuerzas del orden”. El ministerio recordó a los ciudadanos marroquíes que tendrán que avisar a las autoridades judiciales, a los servicios de policía o la Gendarmería Real (policía rural) cuando constatan alguna infracción.

Dos marroquíes fueron detenidos este miércoles por haber participado el pasado lunes en el linchamiento a un travesti en la ciudad de Fez, en el centro del país, que pudo salvarse gracias a la intervención de un policía.

La agresión al travesti ha despertado una ola de indignación en las redes y en numerosos medios marroquíes, alarmados por los repetidos casos de intolerancia sobre cuestiones morales registrados en las últimas semanas en distintos lugares de Marruecos.

La homosexualidad, además de estar castigada con penas de entre seis meses y tres años, sufre en Marruecos de una gran reprobación social.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-03 08:52:052015-10-13 13:19:43Marruecos advierte de que castigará a quien se tome la justicia por su mano

En Chueca, con tacones y a lo loco

3 July, 2015/in EL CORREO, España, Homosexualidad, Libertad sexual, Noticia @es /by Editorea
  • Miles de personas visitan esta semana Madrid en las fiesta del Orgullo Gay. Este jueves se ha celebrado la tradicional carrera sobre plataformas de vértigo

Chueca ha iniciado este jueves las fiestas del Orgullo Gay con dos de las actividades más curiosas que se incluyen en el programa de celebración del popular barrio madrileño. La primera tuvo lugar en la segunda planta del Café Figueroa, donde la marca de preservativos Control, ha promovido el primer concurso de puesta de preservativos, que consiste en poner rápidamente en un tiempo máximo de 1 minuto 10 preservativos a 10 consoladores, con un premio de mil euros.

La ganadora ha sido una chica madrileña que ha conseguido colocar 9 de los 10 preservativos posibles. Alicia Ortega, responsable de la unidad de negocio de la marca, ha explicado que el objetivo es promover un sistema llamado ‘Easy Way’ que facilita la puesta rápida del preservativo, y a su vez, fomentar el uso entre jóvenes que, según un estudio demuestra que el 95% de los jóvenes no lo usa por la dificultad a la hora de ponerlo.

La actividad principal de la tarde ha sido la ya conocida ‘carrera de tacones’. En ella 20 participantes de diferentes edades compitieron corriendo con tacones de diferentes estilos y altura, vestidos con pelucas y maquillados a lo largo de la calle Pelayo. Los competidores, organizados al inicio de la calle, se han ido eliminando en cuatro carreras, distinguidos por unos brazaletes que ha entregado el personal de la organización. Los 3 finalistas han sido premiados en el número 27 de la misma calle por la conocida Drag Queen ‘Chumina Power’, con zapatillas, cenas, copas y bonos de dinero para gastar en las tiendas de la zona. El ganador final ha sido un joven peruano afincado en España, de nombre Jason.

Entre los espectadores, decenas de prensa nacional e internacional y cientos de vecinos y turistas se agolparon a lo largo de la calle y alrededores para apreciar y grabar con sus móviles y cámaras la carrera. Como anécdotas se pudieron ver fuertes caídas, y algunos que no pudieron terminar el concurso y regresaban con los tacones rotos y en la mano.

Las fiestas del Orgullo Gay, que se prolongarán hasta este domingo, tendrán como plato fuerte la manifestación que se llevará a cabo el sábado por el centro de Madrid.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-03 08:50:022015-07-03 08:50:02En Chueca, con tacones y a lo loco

¿Y qué pasa con las lesbianas?

2 July, 2015/in EL PAIS, Feminismo, HOMOFOBIA @es, Lesbianismo, Mujer, Opinión /by Editorea

Visibilidad, sí, ¿pero para todos?

Fototeca Storica Nazionale

Me llena de orgullo y satisfacción decir que soy bollera y mujer (si alguna vez escucho esto en el discurso real me convierto a la Corona, lo prometo). Para algunas personas lo que acabo de decir resultara repetitivo. ¿No se es ya mujer si una se considera bollera? En fin, en esta época posmoderna en la que nos cuestionamos hasta las etiquetas de la ropa todo vale, oigan. Yo soy bollera y mujer porque son dos títulos “honoríficos” que me definen en la jerarquía social que habito. Uno me sitúa detrás de las maricas. El otro me posiciona un escalafón por debajo de los hombres. Vamos, que estoy jodida por partida doble.

Las desviadas como yo celebramos nuestro aniversario por estas fechas. El 28 J y esas cosas, ya saben. Y aún así, llámennos quisquillosas si lo desean, pero no terminamos de sentirnos integradas ni en nuestro propio cumpleaños. Orgullo se escribe en masculino y a ese sector poblacional representa: a ellos. No hablemos ya de la degeneración que ha sufrido lo que, si mal no recuerdo, era una reivindicación y no una fiesta del consumismo. Parece que el 69 solo nos suena a una postura del Kamasutra y no al año en que tuvieron lugar los disturbios de Stonewall. Lo llaman capitalismo rosa y no tiene que ver con la prensa del corazón, sino más bien con el corazón del funcionamiento de este sistema en que vivimos. Lo que ayer era una subversión a la norma hoy se acepta, sí, pero a un precio. Tenga usted la orientación sexual que quiera, de acuerdo, no nos molesta. Siempre que cuente con una cartera abundante y tienda usted a encajar en nuestros marcos normativos, ¡sea bienvenido!

Ya ven que se repite un poco el modelo del heteropatriarcado. Para quien no lo sepa, se refiere a que el cabeza de familia, de esta gran familia que es la humanidad al fin y al cabo, sea preferentemente hombre, heterosexual, blanco y de clase media-alta. Una definición que encierra la totalidad de privilegios posibles. Fíjese usted qué cosas, quienes gobiernan el mundo suelen llevarla escrita en la frente. Pues bien, en estas fechas señaladas, no contentas con sufrir el famoso palabro  heteropatriarcado todos y cada uno de nuestros días,una nueva realidad queda patente: el homopatriarcado. Resulta que son las maricas las que se llevan de calle esos privilegios. El ocio, el consumo, la visibilización desde los medios les conceden el protagonismo. Bolleras, trans, bisexuales, intersexuales, asexuales y un largo etcétera son solo anexos, ya ven.

También les digo, poca envidia siento si ser el foco de atención acarrea la imposición de un consumo determinado y la implantación de un canon de belleza concreto. Pero claro, a una también le gusta visibilizarse. Un poquito de ese protagonismo, pero a nuestra manera, eso sí. No queremos ser bolleras que despiertan un “¡uy, si apenas se te nota!”.Queremos que se nos note, seamos femeninas o camioneras, llevemos el pelo largo o corto, utilicemos dildo o no. Queremos que se nos note, que se nos vea, que se nos escuche, que se nos sienta. Porque no, no somos amigas, resulta que nos comemos el coño, fíjese usted. Y estamos orgullosas de ello. Visiblemente orgullosas.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-02 20:11:442015-10-13 13:20:13¿Y qué pasa con las lesbianas?

El Orgullo Gay rinde tributo a Zerolo

2 July, 2015/in España, Homosexualidad, Libertad sexual, Noticia @es, Política, PUBLICO /by Editorea

El pregón de inauguración de las fiestas en Madrid recuerda al histórico socialista, fallecido este año: “Está al otro lado del arcoíris” 

madrid 28j-2015-1

EFE/Nacho Pacho

MADRID.- El pregón de las fiestas del Orgullo Gay de Madrid se convirtió anoche en untributo al político socialista e histórico activista de la lucha de los derechos del colectivo LGTB Pedro Zerolo, fallecido a comienzos del pasado mes de junio.

A pesar los más de 35 grados, miles de personas abarrotaron la Plaza Chueca para asistir al arranque del Madrid Orgullo (MADO) 2015 y dar paso a la jarana, el jolgorio y el alboroto de la marea arcoíris que inundará las calles madrileñas hasta el domingo.

Una hora antes del comienzo del pregón, los accesos a Chueca y la plaza estaban atestados, por lo que Metro de Madrid tuvo que cerrar poco después de las 19.30 horas la estación.

Del cartel Metro de la Estación de Chueca colgaba una pancarta con el rostro de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, impreso sobre los seis colores de la bandera del colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales, con el lema: “Quereos como queráis. Madrid os quiere exactamente como sois” -extraído de un tuit de la regidora madrileña-.

Muchos vecinos refrescaban con agua desde sus balcones a la muchedumbre que espera el inicio del sarao, e incluso uno ha sacado la regadera de la ducha por la ventana para aliviar el calor al gentío.

A las 20.30horas en punto, la Plaza de Chueca se ha puesto a bailar al son de “It’s my life”, de Bon Jovi.

madrid 28j-2015-2

La presentadora de televisión Sandra Barneda tomó entonces la palabra para presentar los premios del festival cultural “Muestra-T”, que en su categoría internacional ha recaído en la Asociación Europea de Organizadores de Orgullos, mientras que la nacional ha sido para la figura de Pedro Zerolo. A partir de entonces el grito “Pedro, Pedro, Pedro” fue, casi a modo de mantra, el común denominador de todo el pregón.

Toni Poveda, amigo de Zerolo, recogió el premio al político del PSOE, quien, como ha recordado Sandra Barneda, fue el “loco” que convenció en 2004 al entonces secretario general socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, de incluir en su programa electoral el matrimonio entre personas del mismo sexo, que finalmente se convirtió en una ley un año más tarde, en 2005.

“Zerolo está del otro lado del arcoíris y sonriendo”, sentenció Poveda, quien recordó unas de sus frases: “Nuestra lucha no consiste en vencer, sino en convencer”.

Tras los premios “Muestra-T”, llegó el turno de los pregoneros, la actriz Cayetana Guillén Cuervo -vestida con el pantalón de cuero y la camiseta de Irene Larra, el personaje lésbico que interpreta en la serie “El Ministerio del Tiempo”- y el director de cine Alejandro Amenábar.

Ambos han señalado que el Orgullo 2015 es especial por el décimo aniversario de la aprobación del “matrimonio igualitario” en España -momento en el que Amenábar ha lucido con una sonrisa su alianza-; la reciente pérdida de Zerolo, y la legalización hace unos días del matrimonio de personas del mismo sexo en todos los estados de EEUU.

madrid 28j-2015-3

Pedro Sánchez acudió a Chueca para escuchar el pregón del Orgullo Gay 2015. EFE/Zipi

Otra novedad de este MADO ha sido que por primera vez,según han subrayado los organizadores, han asistido al pregón representantes del Ayuntamiento: el concejal de los distritos de Chamberí y Centro, Jorge García Castaño, y el portavoz del Grupo Municipal del PSOE, Antonio Miguel Carmona, entre otros. En la parte trasera del escenario, también ha estado el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Concluido el pregón, La Plexy, la “drag queen” que una vez más ha ejercido de maestra de ceremonias, ha invitado a los asistentes a cantar a capela “A quien le importa”, de Alaska.

Lo cierto es que este año a nadie le ha importado el límite de 55 decibelios impuesto por el anterior equipo municipal de Ana Botella y Chueca se ha vuelto a convertir en epicentro del Orgullo, aunque han sido muchos los que han reclamado que en 2016 las fiestas vuelvan a este barrio.

Chueca no será el único escenario del Orgullo

Pero Chueca no será el único escenario durante los próximos días, ya que también hay actividades en los nuevos espacios del Shangay Platea y la Plaza de la Luna, así como en los tradicionales escenarios instalados en la Plaza de Callao y la Plaza del Rey, que acogerán conciertos, exposiciones pictóricas, propuestas teatrales y una subasta solidaria.

Un año más, la calle Pelayo se convertirá mañana, a partir de las 18.00, en una pista de atletismo “sui generis” para la celebración de la célebre Carrera de Tacones.

Y el punto fuerte de esta fiestas llegará el sábado, con la celebración del tradicional desfile reivindicativo, a la par que lúdico y festivo, que este año discurrirá, bajo el lema “Leyes por la igualdad real ¡Ya!”, entre Atocha y Colón.

El colofón final será el domingo, cuando la Plaza de Rey albergará la gala de clausura del MADO 2015, con la vista puesta ya en el Orgullo de 2017, cuando Madrid se convertirá ensede del “World Pride”, el mayor evento mundial del colectivo LGTB.

 

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-02 13:41:542015-07-02 13:42:28El Orgullo Gay rinde tributo a Zerolo

26 millones de usuarios cambian su foto de Facebook en apoyo a los gais

2 July, 2015/in EL PAIS, Homosexualidad, Libertad sexual, Noticia @es, REDES SOCIALES /by Editorea
  • Los usuarios de la red social aplicaron un filtro arcoíris sobre su fotografía de perfil para celebrar el mes del orgullo LGTB y la aprobación de matrimonio igualitario en EE UU
  • Noticias sobre el movimiento gay
Página de Arnold Schwarzenegger en Facebook, con una imagen de Terminator y los colores del arcoíris

Página de Arnold Schwarzenegger en Facebook, con una imagen de Terminator y los colores del arcoíris. / FACEBOOK

acebook se autoproclama “orgulloso” de apoyar a la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Para demostrarlo, ha puesto en marcha una iniciativa relativamente local y otra a escala mundial con motivo de la legalización en el Tribunal Supremo de EE UU del matrimonio igualitario la pasada semana y la celebración, esta, del Orgullo Gay.

La red social ha apoyado a uno de sus usuarios en su campaña en favor de los derechos LGBT en la región agrícola del Valle Central de California, “conservadora” según la red social. Justin Kamimoto, un joven homosexual, creó un grupo en la red que —señalan desde Facebook— ha ayudado a “innumerables adolescentes y jóvenes adultos” a encontrar apoyo. Cuenta su historia en un vídeo difundido en inglés por la red social.

Pensando en sus usuarios en todo el mundo, Facebook lanzó hace unos días un filtro reivindicativo que cualquiera puede incorporar a su perfil en la red. La utilidad permite que sobre la foto del usuario se sobreimpresionen los colores de la bandera del movimiento LGBT. 26 millones de usuarios en todo el mundo lo han utilizado, según ha hecho pública la red social. También ha difundido los datos del número interacciones —hacer clic en “me gusta” o añadir un comentario— que han suscitado esas fotografías: más de 565 millones hasta el momento del anuncio, la pasada noche.

La campaña ha logrado especial éxito en Estados Unidos. Figuras públicas como el actor y exgobernador de California Arnold Schwarzenegger, antes contrario al matrimonio igualitario y ahora firme defensor, modificaron sus fotos para añadir la insignia del arcoíris. Schwarzenegger contestó con un “hasta la vista” a un seguidor que no daba crédito a su apoyo a la causa gay. Sus colegas Leonardo di Caprio y Anne Hathaway hicieron lo propio, junto a la editora Arianna Huffington. También ha mostrado su apoyo a la iniciativa la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

El filtro es obra de dos becarios de Facebook; lo pergeñaron durante una hackaton (una maratón de edición de la web) la pasada semana. La compañía asegura que la idea se hizo muy popular dentro de la empresa y decidió abrirla a todos usuarios dos días después, el pasado 26 de junio.

Revistas del prestigio de la norteamericana The Atlantic han publicado un artículo en el que se especula que el filtro pueda formar parte de un experimento de la red social para conocer a sus usuarios. Consultadas por EL PAÍS, fuentes de la red social en España han asegurado que el recurso “no es ni un experimento ni un test, sino más bien un instrumento para permitir que la gente muestra su apoyo a la comunidad LGBT en Facebook”. La compañía ha declarado también que “no usará [el filtro] para personalizar anuncios y que su objetivo no es obtener información sobre las personas” que lo han utilizado.

6 millones de usuarios LGBT

Facebook cuenta con más de seis millones de usuarios solo en EE UU que se identifican a sí mismos como gais, lesbianas, bisexuales, transexuales o disconformes con su género.

Casi un millón de personas en el país norteamericano forman parte de un grupo de apoyo al colectivo LGBT en la red social.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-02 12:54:222015-07-02 12:54:2226 millones de usuarios cambian su foto de Facebook en apoyo a los gais

El amor que gana a los murmullos y la represión: tres historias de parejas LGTB en el mundo

2 July, 2015/in Artículo, EL DIARIO, Familia, Homosexualidad, Lesbianismo, Libertad sexual /by Editorea
  • Solo existe el matrimonio igualitario en cerca de 20 países, la mitad europeos: tres parejas LGTB de Venezuela, Uganda y Vietnam cuentan cómo superan los desafíos a los que se enfrentan
  • Las ugandesas Qwin Mbabazi y Julz tienen que esconder su relación y fingen que son hermanas: las dos han sufrido ataques homofóbicos
  • Gerardo y Rafael viven juntos en Venezuela, pero afirman que queda mucho por hacer para legitimar socialmente las relaciones entre personas del mismo sexo
Yen y Huong, Gerardo y Rafael, y Qwin Mbabazi y Julz comparten con eldiario.es su experiencia como parejas LGTB

Yen y Huong, Gerardo y Rafael, y Qwin Mbabazi y Julz comparten con eldiario.es su experiencia como parejas LGTB. / Imágenes cedidas.

Desde Venezuela hasta Vietnam, mantener una relación estable con una persona de tu mismo sexo supone afrontar en muchos casos no solo el rechazo familiar sino leyes que penalizan y consideran delito esta forma de amar. Hace diez años, España legalizó el matrimonio homosexual. Fue el cuarto país en hacerlo. Hoy en día, las parejas homosexuales pueden casarse en una veintena de países del mundo, la mitad de ellos europeos.

Este derecho todavía está lejos convertirse en una realidad para las ugandesas Qwin y Julz. En el continente africano tan solo Sudáfrica contempla el matrimonio gay. Pero que no sea legal o que la homosexualidad constituya un crimen, como es el caso de Uganda, no significa que no se produzan uniones informales. Qwin y Julz cuentan aleldiario.es cómo organizaron su boda simbólica y secreta justo un día después de la aprobación en su país de la conocida y polémica Ley Anti-Gay.

Venezuela también está a la cola en reconocimiento de derechos LGTBI dentro de América Latina, muy por detrás de países con legislación más avanzada como Argentina, Uruguay o Brasil. Allí viven su relación “completamente fuera delcloset” Gerardo y Rafael, una pareja de comunicadores que trabaja en su propia empresa de diseño web.

Donde sí pueden casarse desde principios de este año las parejas LGTBI es en Vietnam, aunque la unión no es equiparable a un matrimonio en términos legales. Una pareja de lesbianas como Yen y Huong ya no sería multada por hacerlo. Ellas no han tenido que pensar en si tendrán hijos o no. La niña ya estaba ahí, fruto de una relación anterior.

Tres historias en tres continentes. Tres parejas LGTBI comparten su experiencia, cada una con sus matices pero todas ellas con esa idea de fondo que expresa con sencillez la ugandesa Julz: “También somos humanos”.

Uganda: Qwin Mbabazi y Julz

Qwin Mbabazi y Julz han sufrido agresiones y amenazadas por su orientación sexual en Uganda

Qwin Mbabazi y Julz han sufrido agresiones y amenazadas por su orientación sexual en Uganda. / Imagen cedida.

Qwin Mbabazi y Julz habían planeado casarse el 21 de diciembre de 2013, aunque en su país, Uganda, la homosexualidad es un crimen y la unión carecería de valor legal. Por paradojas del destino, un día antes, el parlamento aprobaba la polémicaLey Anti-gay, un texto que endurecía las penas y que fue finalmente tumbado por la Corte Constitucional ugandesa en agosto de ese año. “Para mí fue el momento más difícil de nuestra relación. Muchos de nuestros amigos invitados no quisieron venir pues temían por sus vidas, por la amenaza de que fueran arrestados durante la ceremonia”, cuenta desde Kampala Julz, de 30 años. Por suerte, todo fue bien y ahora siempre sonríe cuando recuerda a Qwin aquel día.

“¿Realmente ella te hace feliz?”, preguntaron a Qwin sus hermanos cuando les habló de Julz. “Eso fue todo lo que les importó”. Qwin no le ha dicho abiertamente a su madre que es lesbiana. “Creo que ella se lo imagina y ver que le tiene mucho cariño a Julz me hace realmente feliz. Sabe que vivimos juntas”. Qwin salió del armario por primera vez ante sus mejores amigas. “Fue un shock para ellas, algunas lloraron, pensaban que me habían perdido pero les aseguré que seguía siendo yo y con el tiempo se acostumbraron a verme salir con chicas”, relata.

Conoció a Julz en una fiesta de cumpleaños en 2012. “Hubo química a primera vista aunque Julz entonces estaba saliendo con otra persona”. Julz dice que no está “dentro del armario pero tampoco fuera”. “La mayoría de mis amigos y familiares lo saben pero por mi estilo de vida. Tal vez en un futuro se lo digamos a nuestros padres pero todavía tenemos miedo de su reacción”, confiesa.

Uganda es uno de los países africanos con peor historial en lo que se refiere a la situación de las personas LGTBI, no obstante, también cuenta con un sólido movimiento de activistas y organizaciones que reivindican sus derechos y luchan contra la homofobia. “Ser una pareja de lesbianas en Uganda es difícil por el odio y la homofobia. Las probabilidades de violaciones correctivas y colectivas son muy altas. Eso nos preocupa, por eso seguimos diciéndole a nuestros vecinos o compañeros de trabajo que somos hermanas”, indica Qwin, que tuvo que renunciar a un trabajo porque descubrieron su orientación sexual y la amenazaron con contárselo a su padre mientras que sus superiores, cuenta, la chantajeaban y le pedían sexo a cambio de guardarle el secreto.

Las dos han sido objeto de agresiones homofóbicas. “Una vez unos hombres golpearon a Qwin en un club porque ella rechazó sus insinuaciones, nos tiraron las bebidas encima y nos insultaron. También hemos recibido mensajes desde cuentas falsas amenazándonos con exponernos públicamente en los medios de comunicación”, detalla Julz. Ataques en las redes sociales, amenazas, incluso de vez en cuando invitan a amigos varones a sus casas para que se hagan pasar por sus novios y les digan cosas como “cariño, y todo eso”, dice.

Aunque no es su caso, Qwin y Julz cuentan que en Uganda es habitual que las familias deshereden a las personas LGTBI. “A muchas personas las ha desheredado, les han pegado o les han negado el acceso a la escuela por ser gays. Afortunadamente también hay familiares que los apoyan aunque eso no sea bien recibido por el resto de miembros”, señala Qwin.

“Yo cambiaría las actitudes homofóbicas de la gente, les haría ver que las personas LGTBI también somos humanos, que nacimos así. Qwin y yo estamos juntas porque nos amamos. Es fantástico tenerla al lado. Nos completamos”, concluye Julz.

Venezuela: Gerardo y Rafael

“Llegó un momento en el que tuvimos que asimilar que lo nuestro era algo más que un polvo”, dice sin tapujos el caraqueño Gerardo Márquez, que lleva bien al día las cuentas de su relación con Rafael Vanezca. “El día 16 de octubre cumplimos ocho años”. Gerardo asegura que él ya estaba “muy fuera del closet [armario]”. A Rafael le costó un poco más. “Yo lo llevaba calladamente. Salí del closet muy viejo, a los 26, a raíz de un accidente cerebrovascular. En ese momento decidí vivir mi vida”, cuenta.

Tras la boda de una hermana a la que asistió solo a pesar de llevar años emparejados, tomó la decisión de hacer pública su relación. “El día siguiente de la boda les dije: “Miren, yo tengo una relación con Gerardo” y me dijeron que ya lo sabían, como lo más normal del mundo. Después lo dije en la oficina, en la calle y ya todo normal”.

En Venezuela la homosexualidad no está penalizada aunque el país, recalca Gerardo, “está atrasadísimo junto a Guyana [donde es ilegal], Bolivia, Perú y Paraguay en cuanto a reconocimiento de derechos LGTBI. Aquí todavía se sigue considerando al gay menos válido que al hombre normal”, lamenta. El rechazo, “que curiosamente es mayor cuanto más arriba se esté en la escala social”, matiza, lleva por ejemplo a que la orientación sexual se haya utilizado en algunas ocasiones como arma arrojadiza para desprestigiar a algún candidato político.

“No hay ningún diputado luchando por el matrimonio LGTBI, no hay representantes LGTBI en la Asamblea y si los hubiera están en el closet”, apunta Gerardo, quien no cree que las cosas vayan a mejorar en el corto o medio plazo: “No hay una voluntad política ni por parte del gobierno ni de la oposición de crear un marco legislativo”. En su país, sostiene, “el gay es la loca de la serie de televisión, el maricón de los chistes, se le da un trato muy denigrante”, afirma este licenciado en Comunicación Social.

Gerardo y Rafael viven su relación de manera pública en Venezuela

Gerardo y Rafael viven su relación de manera pública en Venezuela. / Imagen cedida.

Pese a todo, reconocen que a nivel social y cultural las cosas han mejorado en los últimos años. No hablan de homofobia aunque reconocen que todavía se dan situaciones extremas. Hablan, por ejemplo, de un amigo cuyo padre era alcohólico y se veía obligado a dormir con un bate porque algunas madrugadas “llegaba borracho y le tumbaba la puerta de la habitación plantándose con un cuchillo a matarlo porque él no iba a tener un hijo marico“. O de una familia que no acudió a la graduación de su hijo. “Pudo más la vergüenza del hijo homosexual que el orgullo del hijo graduado”, sentencia Gerardo.

En su día a día, Rafael y Gerardo, que colaboran en la fundación  Reflejos de Venezuela impartiendo charlas o difundiendo materiales educativos dirigidos principalmente a familias con hijos o hijas LGTBI, han aprendido a “des-sexualizar” las tareas domésticas. “Aquí los roles el patriarcado son un gran tema. ¿Quién lava los platos?, te preguntan. Los platos no tienen género. La cosa es que esto lo hago yo no porque sea hombre o mujer sino porque para mí es menos incómodo. Hemos visto casos de parejas en las que esto se convierte en motivo de separación, ¡la casa se los come!”.

Cuando se les pregunta cuál ha sido la experiencia más difícil para ellos no dudan en decir que la muerte de la madre de Rafael. “Ahí ya la familia de Rafael lo sabía pero claro, una cosa es eso y otra que se entere hasta el hijo de la vecina”, añade Gerardo, quien subraya que aquello los unió mucho como pareja, “poder estar en las malas”.

En las malas y en las buenas. Como unas vacaciones en Lima hace tres años. “Allí nos dimos nuestro primer beso emblemático en lugares públicos”, desvela Rafael. Y empezaron a coleccionar besos: frente a la catedral de Lima, en el balcón de la alcaldía de la capital de Perú, frente al Palacio de la Moneda en Chile, ante el Congreso de la República de Venezuela… “Hay gente que piensa que esto es contra natura, una elección, una inclinación, pero nosotros no vivimos a 45 grados”, dice Gerardo inclinándose sobre sí mismo entre risas. “Vivimos como el resto”.

Vietnam: Nguyen Hai Yen y Huong

La historia de Yen y Huong no es de dos sino de tres. Cuando Yen conoció a Huong esta tenía un bebé de su anterior matrimonio. “Llevamos ya cuatro años juntas pero al principio no fue fácil. Por un lado, porque nuestra relación no era aceptada por ser del mismo sexo y por otro, porque mi pareja había estado casada y tenía un bebé así que fue muy furo para ella que su familia la entendiera y aceptara la relación”, recuerda Yen por correo electrónico desde la ciudad vietnamita de Ho Chi Minh.

Estar juntas iba a ser un reto. En Vietnam las relaciones entre personas del mismo sexo no están penalizadas por ley. De hecho, el 1 de enero de 2015 entró en vigor una enmienda en virtud de la cual los matrimonios homosexuales dejaban de estar prohibidos aunque seguirían careciendo de validez legal, es decir, desde ese día las parejas pueden celebrar bodas simbólicas sin el riesgo de ser multadas aunque no serán legalmente un matrimonio a todos los efectos y derechos de los que gozan los matrimonios heterosexuales. La adopción todavía está lejos de ser una realidad.

“Durante los dos primeros años de estar juntas tuvimos que criar a la hija de Huong y hemos demostrado que podemos cuidar a una niña como cualquier otra pareja. Los padres aman a sus hijos y eso hacemos nosotras también”, explica Yen, que gradualmente se ha ido ganando la aceptación y el apoyo de la familia de su novia.

Las vietnamitas Yen y Huong han demostrado en su entorno que pueden criar a una niña como cualquier pareja

Las vietnamitas Yen y Huong han demostrado en su entorno que pueden criar a una niña como cualquier pareja. / Imagen cedida.

Yen es miembro activo de la organización de defensa de los derechos LGTBI “Living my life”. Los desafíos para las parejas del mismo sexo son muchos en Vietnam, reconoce Yen. “Antes del año 2008 no teníamos ninguna información sobre LGTB o sobre orientación e identidad sexual. No había una ley que nos criminalizara pero el matrimonio estaba prohibido. Éramos una comunidad totalmente invisible y carente de autoestima”, admite.

Invisibles por un lado y señalados en los medios de comunicación “como el mal, como pecadores, seguidores de un estilo de vida occidental contrario a la tradición”, apunta. “Ni las familias nos aceptaban ni se hablaba de esto en la escuela. Lo masculino era respetado, la heteronormatividad era el único estándar social”, añade la vietnamita quien resalta que ni tan solo dentro de las comunidades LGTBI se entendían unos a otros. “No había solidaridad entre nosotros pero ahora las cosas están cambiando”.

“Ahora nos podemos dar la mano en la calle o incluso besarnos con más facilidad que antes, pero somos conscientes de que todavía hay mucha gente que no entiende la homosexualidad. Hace falta tiempo”.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-02 10:16:402015-11-30 10:22:18El amor que gana a los murmullos y la represión: tres historias de parejas LGTB en el mundo

El porno español revoluciona la universidad de Buenos Aires

2 July, 2015/in América latina, Cultura, Educación, EL MUNDO, Feminismo, Lesbianismo, Libertad sexual, Noticia @es /by Editorea
  • Las integrantes del grupo español PostOp montan un número de sexo explícito

  • Ha estallado en las redes sociales a través del hashtag #fsoc y se ha hecho trending topic

Las integrantes del grupo español PostOp durante su número

Las integrantes del grupo español PostOp durante su número. TWITTER

A la misma hora exactamente en que la presidenta peronista Cristina Fernández, viuda de Kirchner, hablaba por cadena nacional a toda Argentina desde la Casa Rosada y ponderaba a las universidades públicas, en la facultad de Ciencias Sociales de Buenos Aires tenía lugar un evento pornográfico.

Las integrantes del grupo español PostOp y varias activistas feministas argentinas han montado el numerito de sexo explícito“Postporno, miércoles de placer”, echadas sobre los chiringuitos de los partidos trotskytas y marxistas, que día a día compiten allí por captar a los estudiantes de las carreras de Sociología, Comunicación y Trabajo Social.

Esta vez en vez de sesudos debates en torno al estructuralismo y laEscuela de Frankfurt -dos tópicos en las asignaturas de esa facultad de la pública Universidad de Buenos Aires (UBA)– los alumnos y profesores presenciaron en directo a señoritas desnudas protagonizando escenas que parecían salidas de una película deNacho Vidal.

La convocatoria ya había advertido a los universitarios de qué iba la movida. “El posporno llega a Sociales, se pasea por los pasillos de la facultad y va sexualizando todo a su alrededor. Una propuesta para ampliar el imaginario pornográfico y experimentar otras formas sexualizadas de habitar el espacio universitario”.

Enseguida la novedad ha estallado en las redes sociales a través del hashtag #fsoc y se ha convertido en trending topic. Las imágenes colgadas en twitter no han dejado dudas de que se trató de un espectáculo auténtico y no de una mera actuación.

El Centro de Estudiantes, controlado por la izquierda, ha aclarado que no participó del evento. Lucía Romano, presidenta del cuerpo, aseguró al diario digital Infobae que el evento forma parte de “un programa de las autoridades de la carrera de Comunicación”. Y denunció que a las ‘actrices’ porque “hicieron pis en las mesas y se negaron a limpiar”.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-02 08:32:592015-07-02 08:32:59El porno español revoluciona la universidad de Buenos Aires

Una década de Orgullo y juzgados

2 July, 2015/in EL MUNDO, España, Homosexualidad, Libertad sexual, Opinión, Política /by Editorea

Corren tiempos de conmemoración en estos días. Se ha cumplido una década de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo que coincide, como en el momento de su aprobación, con la semana en que se celebra el día del Orgullo, con una histórica sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos y con los emotivos homenajes por la reciente pérdida de uno de los activistas más importantes que hemos tenido en España en relación con las libertades civiles y de la lucha contra la discriminación por opción e identidad sexual: Pedro Zerolo, a quien tristemente despedimos hace unos pocos días.

orgullo madrid

Pero además, el aniversario de la modificación del Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo presenta un balance positivo en lo cuantitativo, ya que ha habido más de 31.600 parejas, 19.410 de hombres y 12.200 de mujeres, desde julio de 2005, como en lo cualitativo, ya que, a pesar de que sin duda quedan retos pendientes, se ha contribuido de manera significativa a la normalización de las relaciones afectivas entre personas del mismo sexo.

Además el reciente cambio político en el ámbito municipal ha permitido una celebración simbólica, aunque no por ello de menor importancia, que ha sido la colocación de las banderas en una buena parte de los ayuntamientos de toda España. En definitiva, un balance positivo de una década de aplicación de la Ley que en estos días ha reafirmado.

Pero también en estos días se cumplen otras conmemoraciones legislativas. El pasado 29 de junio se han cumplido 10 años de la puesta en funcionamiento de los Juzgados de Violencia de género. Pero lejos de contar con grandes referencias informativas y actos conmemorativos, apenas una tímida nota de prensa del Consejo General del Poder Judicialy otras discretas valoraciones institucionales, han sido todas las menciones de esta tan señalada fecha.

También esta Ley presenta un notable balance cualitativo; se han pasado de los 17 juzgados creados inicialmente a los 106 actuales, además de más de 350 compatibles, que han instruido más de un millón cuatrocientos mil delitos y han dictado más de 200.000 sentencias con un porcentaje de condenas que ronda el 80%. Se han solicitado en este tiempo más de 300.000 órdenes de protección de las que se han concedido sobre un 60%.

Datos del propio Consejo General del Poder Judicial que pueden impresionar en términos absolutos pero que revelan que tan sólo se obtienen sentencias condenatorias en un porcentaje muy bajo de las instrucciones y que se deniegan cada vez más órdenes de protección en un escenario social en el que los casos de violencia de género no solo no bajan, sino que suben especialmente en ciertos grupos de edad si hacemos casos a la última macroencuesta publicada, aunque el número de denuncias no deja de bajar.

Puede, además, haber contribuido a esta ausencia de valoraciones el escenario incierto que para los delitos de violencia de género va a suponer la entrada en vigor de la reciente reforma del Código Penal, que a pesar de un aparente mayor compromiso con determinadas formas de violencia contra las mujeres, con nuevos delitos sobre acoso o matrimonios forzados, complica algunos aspectos procesales y en relación con la nueva calificación de delitos leves.

Pero además no dejamos de conocer resoluciones judiciales que siguen sin aplicar recomendaciones de la ley en materia de protección a menores, conmocionados con asesinatos de mujeres y menores en los que resulta inexplicable los fallos de los mecanismos de protección o datos sobre cumplimiento de condenas o reincidencia de los agresores sobre los que se informó en este mismo diario hace unos días que no son un buen balance.

Desde luego no pretendo oponer ni comparar estos dos escenarios que sólo tienen en común la coincidencia temporal de su conmemoración de una década de su entrada en vigor, pero que entre sus muchas diferencias se encuentran las de un balance de unos logros bien distintos que permite expectativas de futuro también muy diferentes.

Si 20 años son nada, como nos dice la canción, una década es exactamente la mitad. Pero parece evidente que incluso la mitad de nada, en términos históricos, sirve para evaluar el avance y la aplicación de la legislación y los avances de los derechos de las personas, o no tanto.

Marisa Soleto

Directora de la Fundación Mujeres.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-02 08:30:152015-07-02 08:34:27Una década de Orgullo y juzgados

Los invisibles. Homosexualidad en la vejez

1 July, 2015/in Artículo, Euskal Herria @es, Familia, GARA @es, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad /by Editorea

Entre las personas mayores, la heterosexualidad se da por descontada. En la vejez, los homosexuales desaparecen del imaginario colectivo y se vuelven invisibles. Hoy, los que vivieron el franquismo y lucharon por sus derechos temen la vuelta al armario y piden servicios específicos para evitarlo.

project: The Autumn Flowers

project: The Autumn Flowers

Los que tenemos más de 60 años hemos vivido, si no la guerra, la postguerra y el franquismo, la falta de libertades y la falta de educación en un ambiente abierto y relajado. Ahora nos encontramos con que el ‘armario’ puede abrirnos de nuevo las puertas. Tengo mujer, pero si un día deben ingresarme en una residencia de ancianos, ¿tendría la libertad de expresar mi vida emocional allí?».

Paulina Blanco es una activista de 65 años. Es parte de una generación que salió a las calles para exigir la equiparación de derechos de las personas homosexuales. En aquel entonces luchaba por conseguir más libertad. Hoy se trata de mantenerla y evitar la “vuelta al armario”. Su preocupación la comparten muchos otros ancianos del colectivo LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales), que con un pasado de lucha a sus espaldas, exigen espacios en los que se sientan seguros y respetados.

«Tengo la sensación de que me robaron la vida». Marià vive solo en un piso social. A sus 88 años se apaña como puede sin ninguna ayuda ni asistencia. Estuvo casado pero, desde su divorcio, no tiene relación con sus hijas. «Cuando era joven tuve novias, me parecían dulces, pero siempre me sentí atraído por los hombres. Me esforzaba para apartar de mí este fantasma. Al mismo tiempo, sentía la presión del entorno para que me casase. En aquella época si tardabas con el matrimonio todo el mundo te miraba raro, te hacía preguntas: ¿Qué, no tienes novia? ¡Seguro que sales con alguna chica! Yo salía con un chico y creí que la mejor manera de cortar las habladurías era casarme».

zahartzaroan2

A los 23 años, trabajando de publicista en un laboratorio, Marià llegó a inyectarse un extracto testicular. «Quería hacerme más ‘hombre’. Nunca me consideré enfermo, pero tenía miedo a ser descubierto. En casa, mi padre reprimía cualquier comportamiento mío que a su parecer fuera demasiado femenino. Una vez, en plena calle, me gritó: ‘¡Camina bien, como un hombre’. Llegó a denunciarme por ser maricón y tuve que ir a declarar a la policía.

»Un día, durante el franquismo, la policía me pilló con un chico en la calle. Nos detuvieron y nos pidieron dinero. Dijeron que si pagábamos no nos pasaría nada. Yo estaba ya casado y la idea de que mi mujer se enterase me aterrorizaba. Entonces, saqué dinero del banco y pagué».

Marià se casó en 1960 y al principio «la cosa no fue mal». «Pero lo poco de hombre macho, jefe de una familia, que había en mí se acabó rápidamente. Fue un error mío, y lo pagué. No podía esconder ni cambiar mi verdadera naturaleza. Hablaba en sueños y mi mujer se dio cuenta de qué pasaba. Dijo que no lo entendía pero que iba hacer un esfuerzo para tolerarlo. Esto me hundió. No podía seguir así y me fui. Sin nada, pero me daba igual. Lo único que quería era acabar esta farsa».

Desde entonces, Marià vive solo. No tiene ayuda y hace todo solo: compras, limpieza, la cocina. De vez en cuando, alguien de la Cruz Roja le lleva alimentos. Son ellos también los que le acompañaron al hospital, cuando tuvieron que operarle. «Podría buscarme un cuidador, pero ¿con qué dinero? Tengo una pensión de 426 euros al mes, lo que apenas permite sobrevivir. Además, temo que venga alguien y no me sienta a gusto. ¿Cómo reaccionará cuando vea mi piso, mis libros, mis pinturas, e intuya que soy homosexual? Mucha gente todavía piensa que ser gay es una cosa fea. No podría vivir con eso en mi propia casa».

Tampoco habla de su homosexualidad con sus parientes. «Ni se plantean que podría ser gay y a veces hacen comentarios despectivos». Antes de hablar con cualquiera, Marià necesita ver puede confiar en él, «para que no se aleje de mí o empiece a tratarme con disgusto». «Me gustaría tener pareja, pero ya es tarde para mí. Tengo la sensación de que me robaron la vida, que no pude hacer las cosas como habría querido cuando tenía 20 o 30 años. Estoy cansado y pronto me iré, pero se quedará mi voz y ojalá contribuya a cambiar la mentalidad de la gente».

zahartzaroan3

Transexual, vivió como cualquier otra mujer casada. La comunidad LGTB ha ignorado a la vejez durante muchos años. Hoy, las primeras generaciones que lucharon por la igualdad de derechos llegan a la jubilación y el tema se impone en la agenda del colectivo. «Es necesario ocuparse de esta cuestión –subrayan activistas como Paulina–. En un país donde el cuidado de los ancianos dependientes recae en el 86% de los casos sobre hijos y familia, los servicios de asistencia resultan vitales para nosotros. Muchos no tuvimos descendientes, mientras que otros los perdieron en el proceso de auto-afirmación».

Una de las primeras en dar la voz de alarma fue Beatriz Gimeno, activista y expresidenta de la Federación Española LGTB. En un ensayo de 2002 destaca que muchos de los ancianos homosexuales viven en un contexto en el que la heterosexualidad se da por descontada y se estigmatiza o niega cualquier forma de comportamiento o de identidad no heterosexual. El miedo a la discriminación refuerza el aislamiento de estas personas que a menudo ni siquiera solicitan servicios que necesitan.

El aislamiento y la vulnerabilidad pueden ser aún más agudos en el caso de las personas transexuales. Al recibir cuidados físicos, ya sea en casa, en el hospital o en una residencia para ancianos, estas personas temen la reacción ante su sexo biológico, que no corresponde a su género. A la transfobia se junta la precariedad económica en que viven muchos de ellos. En su juventud, la mayoría se vio obligada a trabajar ilegalmente en el mundo del espectáculo o de la industria del sexo y hoy se encuentra sin recursos y sin derecho a una pensión de jubilación.

Lola empezó trabajar como cantante y bailarina cuando tenía 14 años. Nunca cotizó. Hoy, a sus 64 años, recibe solo una subvención de 426 euros. Vive en un piso cerca de Barcelona y ninguno de sus vecinos sabe que es transexual. Siempre fue muy femenina, lo que probablemente la salvó de palizas que muchas de sus amigas recibieron durante el franquismo. Hoy a nadie se le ocurre pensar que podría ser transexual, ni a ella le parece necesario explicarlo.

Vivió como cualquier otra mujer casada, compartiendo piso con Josep, su pareja durante 40 años, y llegaron incluso a “tener” una hija. «Por accidente», dice Lola, porque la hija de una vecina no quiso conservar su bebé. «Si tú no la quieres, me la llevo», bromeó. «Nos ocupamos de ella durante 15 años, como si fuera nuestra hija. Un día llegó su madre biológica diciendo que la necesitaba de vuelta. Se nos rompió el corazón, pero ¿qué quieres?, legalmente no podíamos hacer nada».

A diferencia de la mayoría de transexuales, la familia de Lola siempre la apoyó mucho. «La primera vez que fui con Josep a visitar a mis padres, me encontré con una cama de matrimonio en mi antigua habitación. ‘¿Qué? –me soltó mi madre– No dormiréis por separado, ¿no?’».

El fantasma de la soledad apareció cuando Josep murió hace dos años. Al dolor de la pérdida se sumaron problemas económicos y nuevos miedos, como el de transfobia, que antes Lola nunca tenía en cuenta.

zahartzaroan4

Rebelde, monja, madre, pareja… «Es importante formar al personal médico y auxiliar que atiende a las personas mayores», subraya Javier Irujo, un trabajador social. El primer paso sería suponer que hay usuarios LGTB entre los ancianos y asumir que no se pueden identificar. «Una vez fuimos a una residencia que acogía a más de 200 personas», dice Paulina, «y cuando preguntamos cuántas personas LGTB había, nos contestaron que ninguna. Nos echamos a reír. ¿Quién podía creer eso?». Estudios como el de Alfred Kinsey (1948) estiman que entre el 5% y el 10% de la población es homosexual. Pero muchos, al entrar en una residencia lo ocultan por miedo a ser rechazados o a que les maltraten, ya sea el personal o los propios usuarios. «En ocasiones, también vuelven al armario en su propia casa», añade Javier. «Cuando contratan a los auxiliares esconden elementos que podrían revelar su orientación o piden a según qué amistades que no les visiten mientras estas personas están en casa. ¿Se imaginan qué estrés supone eso?».

Maite se mudó hace tres años a un edificio de pisos para ancianos. Quería estar cerca de su hija. «Necesita que le eche una mano y a menudo me ocupo de mis nietas. En el edificio tengo buenos vecinos, muy amables, pero no le dije a nadie que soy lesbiana. Estos temas producen aquí un rechazo total. Para muchos somos como tigresas asalta-mujeres. A una vecina le tachan de ‘lesbiana’ solo por llevar pantalones. No tengo ni idea si lo es o no. Pero ojalá esta mujer viniera un día a decirme: ‘Maite, ¡que soy así!’. ¡Qué alegría me daría! ¡Ya no me sentiría tan sola aquí!».

Maite tiene 74 años. Desde pequeña sentía algo especial por algunas amigas, pero no sabía lo que era. «¡Me estás hablando como un chico habla a una chica!», le soltó un verano una muchacha. Era rebelde, se subía a los árboles y a los tejados. Una “machota”, como decía su madre. A los 18 decidió entrar en un convento. «Quizás la idea de compartir la vida con mujeres me atraía. Y nada, ingresé. La comida era escasa y mal preparada. Nos imponían una disciplina pensando que el fervor religioso pasaba por la humillación. Yo me sentía mal y después de algunos meses me fui. Pero lo echaba de menos y entré otra vez, en uno de clausura. Las reglas eran mucho más suaves allí y pasé dentro 8 años muy felices. Pero cuando me enamoré de una compañera empezaron los problemas. Tenía fuertes dolores de cabeza, insomnios, estaba agresiva. Iba a un psicólogo, pero no le podía decir nada. Nunca estaba a solas con él. El único que conocía mis ‘problemas’ era mi confesor. Me incitaba a que me dominara. Yo lo intentaba pero solo obtenía más dolores de cabeza y más insomnio. Finalmente me fui».

Maite pasó por un periodo tumultuoso de experiencias bisexuales. Se quedó embarazada y «arregló» un matrimonio con un señor con dos hijos. «La cosa fue mal. Durante años intentaba ser la mujer y madre perfecta. Luchaba conmigo misma hasta que un día ya no pude más». En las Navidades, con su hijo de 9 años y su hija de 8, se fueron de casa «en bicicleta». «Mi familia reaccionó muy bien. Siempre tuve mucho apoyo en ella. Mi madre me envió una carta: ‘Papá y yo siempre hemos sabido que eras diferente’, ponía.

»Me enamoré de Rosa a primera vista. Ella tenía hijos también, y juntas formamos una gran familia. Fuimos muy felices durante 14 años. En público nos hacíamos pasar por primas. Las dos éramos cuidadoras y temíamos por nuestro trabajo. Pero en el barrio se daban cuenta. A veces llamaban por teléfono y gritaban: ‘¡Tortillera, asquerosa, lesbiana!’. No le dábamos importancia. Como nosotras había muchas. En general, pasábamos desapercibidas, porque a nadie se le ocurría que dos mujeres podían hacer algo». «Muchas mujeres de mi edad siguen así hasta ahora –continúa Maite–. La invisibilidad nos da libertad pero, por otro lado, en muchos sitios no podemos compartir nuestras vivencias. En donde yo vivo no lo puedo hacer y lo echo de menos. Me siento aislada».

«Fumaba negro para ser más ‘hombre’». Algo empieza a cambiar, pero de manera muy puntual. Entre 2008 y 2010, en Barcelona y Madrid se crearon fundaciones LGTB que atienden a los ancianos. La Fundación Enllaç, en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona, organizó un grupo de trabajo y forman personal médico y cuidadores de personas mayores. Pero falta convencer a residencias y centros de atención para que las lleven a cabo. En paralelo, en colaboración con el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Barcelona, están ultimando la primera investigación que se realiza en el Estado sobre LGTB y tercera edad. Según este estudio, «la mayor parte del colectivo quiere servicios específicos, siente que la atención que pueden recibir es poco respetuosa y temen que perder la autonomía les suponga la vuelta al armario», asegura Josep Maria Mesquida, profesor e investigador del Grup de Recerca e Innovació en Treball Social y responsable de la investigación. «Después de una vida llena de lucha –añade Paulina–, de haber pagado impuestos mientras se nos negaban derechos básicos durante muchos años, llegando a la vejez exigimos poder disponer de espacios en donde se tenga en cuenta nuestra trayectoria y se nos respeten los afectos».

El desarrollo de estos servicios necesita apoyo y financiación de la Administración pública. «Ya hemos visto proyectos de construcción de residencias o de complejos de pisos para personas LGTB mayores –destaca Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de Diciembre en Madrid–. Resultan caros, no hay socios para financiarlos y las administraciones públicas tienen miedo de guetización. Ahora apostamos por un geriátrico LGTB abierto a todo aquel que estuviera de acuerdo con la política del centro. Tenemos sitio, pero nos falta dinero para restaurarlo y adaptarlo. Mientras tanto, pusimos en marcha un centro diario. Hacemos comidas, talleres de costura, teatro. La gente viene porque aquí se sienten menos solos y pueden hablar abiertamente de todo. Estamos en el centro de Lavapiés y vienen no solo los homosexuales. Hay también abuelitas del barrio».

La convivencia en ambientes abiertos existe, pero es todavía la excepción que confirma la regla. «Yo por fin puedo disfrutar del día a día –dice Pako, de 73 años–. Me mudé a un pueblo para estar cerca de mi hija. Tenía mis dudas. ‘¿Y si le causo problemas a ella?’, me decía, ‘¿Si vuelven los comentarios acerca de mi persona?’. Afortunadamente, me equivoqué. La gente aquí me acepta y me siento respetado. Pero creo que es un pueblo especial. Tiene mucha actividad cultural y mucha gente está relacionada con el mundo de arte. Imagino que en otros sitios te puedes convertir fácilmente en la ‘maricona’ del pueblo, y esto sería horrible».

De joven, Pako luchó por no ser homosexual. Siempre quiso tener una familia. Empezó un noviazgo, pero poco antes de casarse le asaltaron las dudas. «Fui a hablar con un cura que conocía desde pequeño. ‘Esto es una barbaridad –le dije– no lo puedo hacer’. Él me aseguró que con fuerza de voluntad podría cambiar. Pronto me di cuenta de que fue un error, pero ya tenía hijos. El tiempo pasaba y la bola se hacía cada vez más grande. Pensaba que con un hombre solo podría tener sexo, y cuando a los 30 me enamoré de uno, la bola estalló».

Tras el divorcio, Pako se sintió liberado. «Pero para mis hijos, que eran pequeños, tuvo que ser traumatizante. ¡De repente te enteras de que tu padre es gay! Con mis hijas tengo ahora una relación fantástica. Con mi hijo mayor la cosa está aún cuesta arriba, pero estoy seguro de que con tiempo todo se arreglará».

«Ahora me siento realmente yo –concluye Pako–. Antes constantemente me controlaba para que no se me notara. No cruzaba las piernas cuando me sentaba. Llevaba las manos en los bolsillos porque cuando hablo gesticulo mucho. Me decía ‘las mueves tanto que se te notará’. Fumaba negro para ser más ‘hombre’. Hasta que un amigo me dijo: ‘Ten cuidado cómo coges el cigarrillo’. ¡Imagínate vivir así! Me costó mucho llegar a donde estoy y jamás volvería al armario. El pasado queda detrás y quiero disfrutar del presente».

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-01 18:47:472015-10-13 13:20:43Los invisibles. Homosexualidad en la vejez

San Petersburgo prohíbe la celebración del orgullo gay

1 July, 2015/in EL MUNDO, HOMOFOBIA @es, Homosexualidad, Noticia @es, Política, Rusia /by Editorea
  • La decisión se basa en una ley aprobada en 2013 que censura la ‘propaganda homosexual’

  • Activistas de los derechos de los homosexuales habían organizado un desfile en agosto

Manifestación en contra de la ley de propaganda homosexual frente a la embajada de Rusia en Madrid

Manifestación en contra de la ley de propaganda homosexual frente a la embajada de Rusia en Madrid EL MUNDO

27Activistas de los derechos de los homosexuales han denunciado que las autoridades de San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de Rusia, han prohibido la celebración de un desfile del orgullo gayprevisto para el próximo 2 de agosto.

“Las autoridades han puesto como pretexto que ley prohíbe la propaganda de la homosexualidad entre los menores de edad y este evento la podría violar”, explicaron los activistas de la ONG GayRussia en un comunicado.

Los mismos organizadores ya habían solicitado la celebración de un desfile del orgullo gay para el pasado 25 de julio en San Petersburgo, pero también fue rechazada por la administración de la ciudad por “más o menos las mismas razones”, dicen en el mismo comunicado.

Según los medios locales, una asociación de veteranos de guerra, incluyendo ex paracaidistas, había expresado su “indignación” por la celebración del orgullo gay el 2 de agosto, día tradicional de celebración para las fuerzas aéreas de Rusia.

La homosexualidad en Rusia

Rusia, donde la homosexualidad era considerada un crimen hasta 1993 y como una enfermedad mental hasta 1999, aprobó en 2013 una ley en la que castiga con multas y hasta con penas de prisión todos los actos de “propaganda” de la homosexualidad ante menores de edad.

Según Human Rights Watch, los homosexuales sufren en Rusia cada vez más violencia, a menudo tolerada o incluso “alentada” por las autoridades. Hace unas semanas, un video viral en Youtubemostraba la agresividad con la que los ciudadanos de Moscú reaccionan al ver a dos chicos que paseaban agarrados de la mano.

https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png 0 0 Editorea https://ehgam.eus/wp-content/uploads/2025/11/logo-ehgam-300x138.png Editorea2015-07-01 15:15:242015-08-01 15:18:56San Petersburgo prohíbe la celebración del orgullo gay
Page 297 of 466«‹295296297298299›»

.

© Copyright - Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua - powered by Enfold WordPress Theme
Scroll to top
This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish.Accept Read More
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary
Always Enabled
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
SAVE & ACCEPT