Manifestación en favor de los derechos de las personas transgénero REUTERS
El Gobierno de centro-izquierda sueco ha propuesto este lunes una ley que otorgaría una indemnización a hombres y mujeres transgénero que tuvieron que someterse a la esterilización para cambiar de sexo legalmente. Los transgénero suecos estaban obligados a ser esterilizados para poder cambiar de género legalmente hasta 2013. El proyecto de ley permitiría que cerca de 800 personas reclamaran 225.000 coronas (23.500 euros) cada una en compensación del Estado.
“La esterilización como condición para obtener un cambio de género era una expresión de una visión de la cual la sociedad de hoy en día se aleja“, ha asegurado en un comunicado el ministro de Sanidad sueco, Gabriel Wikstrom.
La Federación sueca para los Derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero (LGBT) ha amenazado en reiteradas ocasiones con demandar al Gobierno por la esterilización y quiere que cada individuo afectado reciba una compensación de 300.000 coronas (31.400 euros).
“Es muy positivo que el Gobierno, el primero en el mundo, pague una compensación y reconozca los crímenes cometidos por el Estado contra las personas transgénero”, ha señalado la Federación.
Muchos países europeos, como Finlandia, Suiza y Grecia, aún obligan a las personas que quieren cambiar su sexo de forma legal a someterse a la esterilización, según Transgender Europe.
La práctica de la esterilización involuntaria ha sido ampliamente declarada como una violación de Derechos Humanos, en particular por Naciones Unidas.
Lo que suele ser menos conocido es que la palabra feminismo, antes de ser una etiqueta política, era usada como insulto.
La palabra feminismo nace muy lejos de la lucha civil y de las reclamaciones políticas con las que hoy asociamos el término. La acuña el médico francés Fanneau de La Cour a finales del siglo XIX para referirse al cuadro clínico que presentaban los hombres enfermos de tuberculosis que perdían los caracteres sexuales secundarios: se decía que los pacientes tuberculosos a los que se les caía la barba y se les redondeaban las facciones sufrían de feminismo, porque parecía que se feminizaban.
En 1872, Alejandro Dumas hijo (hijo del Alejandro Dumas de ‘Los Tres Mosqueteros’ y también escritor) retoma la palabra feminista en un folleto con el muy prometedor título de ‘El hombre-mujer’ para referirse con desprecio y cierto cachondeo a los hombres que apoyan la causa sufragista. Según Dumas, aquellos hombres que simpatizaban con la lucha de las mujeres por sus derechos sufrían de feminismo, es decir, eran (metafóricamente) hombres que habían perdido su virilidad y se habían feminizado, como les ocurría a los tuberculosos. Unos años más tarde, la sufragista francesa y pionera feminista Hubertine Auclert se reapropia del término feminismo para usarlo en el sentido político con el que hoy lo conocemos.
Feminista es solo un ejemplo más del proceso de reapropiación de un insulto por parte del colectivo al que se busca atacar. Puta, bollera o maricón son otros casos recientes de palabras acuñadas y usadas en su origen con intención peyorativa que han sido reclamadas y asumidas con orgullo por el propio colectivo insultado.
Además de ser una forma ingeniosa de desmontar al interlocutor, la reapropiación del insulto es un acto de reivindicación política. Cuando nos reapropiamos de un insulto, lo que estamos haciendo es abrazar con alegría aquello con lo que los otros aspiraban a estigmatizarnos, dejando claro que no sentimos ninguna vergüenza ni deshonra por aquello que intentan afearnos. Al hacer bandera de la ofensa, no solo se desactiva el insulto y se desmonta el ataque, sino que además se le da la vuelta a la tortilla poniendo en evidencia a quien intentaba herir.
Los insultos funcionan como el dinero o como el prestigio: solo tienen valor mientras el grupo se lo otorgue, así que si el propio colectivo insultado pasa a autodenominarse con el término con el que se le intenta ofender, el insulto deja de funcionar.
Queer es una palabra que se ha colado en los últimos años en el activismo LGTB+ y en la rama de la filosofía que analiza de forma crítica y disidente la identidad y la orientación sexual hegemónicas. Hay teoría queer, movimiento queer, activismo queer, cine queer, hasta tango queer. Si no conocemos la historia de la palabra, en español queer nos puede parecer un tecnicismo académico propio de manifiestos activistas o disertaciones filosóficas. Pero bajo su aspecto inofensivo, la palabraqueer también esconde la historia de un insulto reapropiado.
Queer era una palabra habitual en inglés para referirse despectivamente a toda aquella persona que se salía de los estrechos márgenes de la normalidad sexual imperante y que fue reapropiada por el activismo LGTB a finales de los años ochenta. El equivalente en español más cercano podría ser rarito, desviado o maricón, según el contexto. Al traernos queer tal cual al español, hemos perdido por el camino toda la connotación histórica que la palabra tenía en su origen, y, por lo tanto, también nos hemos quedado sin buena parte de su fuerza política, puesto que su significado original es opaco para los hispanoparlantes.
La palabra queer no es solo una etiqueta para denominar una identidad, sino que es en sí misma un acto de reivindicación que perdemos cuando importamos el anglicismo. Basta con imaginar el cortocircuito mental que habría producido a LGTBfóbicos y hazteoiristas en general descubrir que hay seminarios universitarios dedicados a “teoría marica” y “estudios transmaricabollo” para comprobar la ausencia de connotación política que tiene en español la aparentemente inocua queer.
Feminismo y queer son dos palabras que, a pesar de gozar de buena salud lingüística en español, han perdido parte de su memoria histórica por el camino: en el caso de feminismo, por amnesia colectiva; en el caso de queer, porque al traernos el extranjerismo, necesariamente nos quedamos sin la tradición histórica que arrastra en su lengua original.
Conocer y recordar el origen de estas palabras es una forma de reivindicar y mantener vivas las luchas políticas que nos han traído hasta aquí.
El autobús tránsfobo de HazteOir no ha acabado bien su paso por Nueva York. Este viernes ha aparecido en la ciudad con agujeros en sus cristales y con varias pintadas con mensajes como “Liberación trans” o “Dererechos de los trans ya”.
El presidente de HazteOir, Ignacio Arsuaga, ha difundido el vídeo en Twitter, quejándose de que “radicales LGTB atacan el autobús rompiéndole los cristales”. Otro usuario de la red social ha difundido imágenes del autobús.
Hace unos días el autobús tránsfobo de HazteOir comenzó su gira estadounidense con la intención de recorrer varias ciudades del país, entre ellas Washington, Philadelphia y Nueva York. El grupo presentó el vehículo coincidiendo con la 61ª Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer convocada por la ONU, en la que HazteOir tiene un órgano consultivo.
El vehículo incluye en sus laterales mensajes tránsfobos en inglés: “Es biología. Los niños son niños… Y siempre lo serán. Las niñas son niñas… Y siempre lo serán. No puedes cambiar de sexo. Respeto para todos”. A diferencia del autobús español, que hace unos días pasó por Pamplona, evitan mencionar las palabras “pene” o “vulva” e incluyen “”XX” en la niña y “XY” en el niño.
La campaña en Estados Unidos ha sido impulsada por CitizenGo, una plataforma creada en 2013 por el mismo HazteOir como una especie de “rama internacional” y en la que está integrado desde hace algunas semanas. Cuenta con el apoyo de organizaciones estadounidenses contrarias al movimiento LGTBI como la Organización Internacional para la Familia.
Cerca de 300 personas se han manidestado hoy en Madrid para apoyar el autobús tránsfobo de la asociación ultra Hazte Oir. /EFE
La plataforma Hazte Oír ha llevado a cabo este domingo una manifestación en el centro de Madrid. Bajo el título ‘Manifestación por la libertad’, cientos de personas han partido desde la Plaza de Neptuno hasta la de Cibeles para protestar por la censura que, según ellos, sufrió el autobús de la organización hace unos días cuando circulaba por las calles de Madrid.
El presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, ha asegurado ante los medios que con esta manifestación la plataforma demuestra “estar a favor de la libertad de expresión y en contra del adoctrinamiento de las escuelas donde se está enseñado la ideología de género. Queremos que se nos respete el derecho a educar a los niños conforme a nuestra conciencia”.
El autobús que creó la polémica ha encabezado la manifestación, precisamente, Arsuaga también ha criticado la actuación del Ayuntamiento de Madrid con el trato que recibió el autobús hace unos días. “La alcaldesa Carmena ha mandado a la Policía Municipal para, de forma ilegal, multarnos y para secuestrar nuestro autobús. Vivimos en un estado de democracia y nuestro derechos deben ser respetados”, ha indicado el presidente de la plataforma.
Además, Arsuaga ha señalado que no buscan “provocar”. “Tenemos el derecho de expresar las ideas en público, no hemos provocado. Decir que los niños tienen pene debería pertenecer a la capacidad de los ciudadanos de expresarnos libremente”, ha explicado el máximo representante de la plataforma.
A la manifestación también ha acudido, Charlotte Goiar, la primera mujer a la que el Tribunal Supremo permitió la resignación de sexo. “Apoyo el sí a libertad de expresión y no al adoctrinamiento sexual que se impone en los colegios”.
Las protestas han finalizado frente al Ayuntamiento de Madrid, donde los asistentes han pedido “libertad de expresión y de educación”. A pocos metros se encontraba un grupo de personas en contra de la plataforma Hazte Oír. Alfonso, un chico transexual, ha asegurado que este tipo de actos “están cortando” su libertad de expresión. “Somos personas igual que ellos, somos humanos y también sufrimos”, ha finalizado.
El autobús del odio pasa al lado de la Torre Trump en Nueva York
“Los niños son niños…y siempre lo serán. Las niñas son niñas… y siempre lo serán” es el mensaje que muestra el nuevo autobús de Hazte Oír, aunque esta vez el mensaje es en inglés y se pasea por Nueva York y ya ha obtenido el rechazo de figuras como Chelsea Clinton. La hija de Bill y Hillary Clinton publicó un tuit en el que pidió que “por favor, no traigan estos autobuses a Estados Unidos (ni a ningún otro lugar)”.
Los mensajes tránsfobos de la organización salen de España y llegan a Estados Unidos coincidiendo con la 61ª sesión sobre La situación jurídica y social de la mujer. El nuevo mensaje incluye los dibujos de una niña con que en su falda lleva “XX” y un niño con “XY” haciendo alusión a los cromosomas sexuales.
“Es biología”, pone en el autobús de la plataforma ultracatólica que sigue su lucha contra los derechos de los transexuales afirmando que si se es niña, solo se puede ser niña e igual si se nace niño. El mensaje ha pasado por la Torre Trump, Times Square, Columbus Circle y el Rockefeller Center.
La asociación pretende recorrer con el vehículo ciudades como Boston, Filadelfia y Washington.
Dozenaka lagunek bat egin zuten protesta bilkurarekin. JUANAN RUIZ / ARGAZKI PRESS
GASTEIZ.Dozenaka pertsonak transfobiaren kontrako aldarria entzunarazi zuten atzo Gasteizen. Hazte Oir elkartearen autobusa Eusko Legebiltzarrera iritsiko zela zabaldu zuten goizean sare sozialetan, eta arbuioa adierazteko bilkurara deitu zuten mugimendu feministak eta LTGBI kolektiboak. EH Bilduk, Elkarrekin Podemosek eta PSEk bat egin zuten protestarekin. Autobus transfoboa, baina, ez zen agertu.
Friedrich Schmehling, uno de quienes sufrió la ley homófoba. / TOBIAS SCHWARZ (AFP)
Alemania abrió el proceso para rehabilitar e indemnizar a los cerca de 50.000 hombres condenados por homosexualidad basándose en un texto nazi que siguió en vigor después de la Segunda Guerra Mundial. “La rehabilitación de los hombres que fueron llevados delante de los tribunales por su homosexualidad tendría que haberse hecho hace mucho tiempo”, declaró en un comunicado el ministro de Justicia Heiko Maas, tras la adopción de un proyecto de ley sobre este tema en el consejo de ministros.
“Fueron perseguidos, castigados y deshonrados por el Estado alemán sólo por su amor por otros hombres”, añadió el ministro socialdemócrata, que para imponer su texto tuvo que perseverar con empeño ante las reticencias del ala conservadora del partido de la canciller Angela Merkel, durante meses de negociaciones.
El texto todavía tiene que ser aprobado por el Parlamento. Establece 3.000 euros de indemnización por condena y 1.500 euros por año de detención. Además, el gobierno invertirá 500.000 euros por año en un fundación especializada en le memoria histórica sobre este asunto. “Los homosexuales condenados no tienen que sufrir más este estigma”, que en muchos casos “destruyó su trayectoria profesional y su vida, simplemente”, recalcó el ministerio de Justicia.
Esta iniciativa tiene lugar meses después del anuncio de una ley similar en Inglaterra y Gales, aunque en estos casos el texto solo se aplica a los difuntos. Escocia sin embargo anunció que también quería rehabilitar a los hombres afectados todavía en vida.
Durante 122 años, desde 1872 hasta su derogación en 1994, el artículo 175 del código penal alemán castigaba con penas de cárcel “los actos sexuales contra natura (…), ya sean entre hombres de sexo masculino o entre hombres y animales”. Las penas fueron recrudecidas en 1935 por una enmienda nazi que establecía hasta 10 años de trabajos forzados. Más de 42.000 hombres fueron condenados por esta causa durante el Tercer Reich, enviados a la cárcel y a campos de concentración.
Pero este artículo 175 se mantuvo después de la guerra, convirtiéndose durante décadas en el único vestigio legal de las persecuciones nazis y conllevando 50.000 nuevas condenas bajo la joven democracia de la Alemania occidental. “Eran perseguidos, expulsados de sus trabajos, interrogados por sus colegas, sus amigos y los miembros de sus familias”, recordaba recientemente el diario Süddeutsche Zeitung, que habló de una “muerte social”.
Varios condenados explicaron a la prensa la tragedia de llevar una vida quebrada y el miedo constante a ser perseguidos por sus amores clandestinos. Hasta el punto de que, según el Süddeutsche Zeitung, después de la guerra se produjeron una serie de castraciones voluntarias. “Teníamos un pie en la letrina y otro en la cárcel”, recuerda “Fritz” en la revista gay Siegessäule, al tiempo que lamentaba no haber podido “disculparse” con uno de sus amantes, condenado a siete años y medio de cárcel mientras que él, siendo menor pero que consintió la relación, fue detenido varias semanas.
Los juicios por homosexualidad se efectuaron en su mayoría hasta 1969, cuando el artículo 175 volvió a su versión anterior a 1935. En Alemania del Este, el dicho artículo fue restablecido automáticamente en su primera versión y fue suprimido en 1968. En 1957, la Corte Constitucional alemana seguía atribuyendo a los hombres homosexuales un “comportamiento sexual descontrolado”, sinónimo de peligro social, asegurando en cambio que las mujeres homosexuales eran más “pasivas”.
Para la comunidad homosexual en Alemania, la anulación de las condenas supone un paso más para su reconocimiento. Otra reivindicación, más actual, es la del matrimonio entre personas del mismo sexo, que sigue prohibido en el país. El partido socialdemócrata decidió militar en su favor en las próximas elecciones legislativas, en septiembre, frente al partido de la canciller, cuya ala en Baviera, la más conservadora en estos temas, se opone.
La plataforma Hazte Oír ha llegado a Estados Unidos para presentar #ElBusDeLaLibertad (#FreeSpeechBus, en inglés) en Nueva York, una iniciativa que coincide con la 61ª sesión sobre La situación jurídica y social de la mujer, convocada por Naciones Unidas, y después de que Chelsea Clinton, hija de Bill y Hillary Clinton, mostrara su rechazo al autobús.
Además, la campaña está respaldada por la organización internacional Citizen Go, a la que pertenece Hazte Oír, que también ha detallado que la presentación tendrá lugar en la Plaza Dag Hammarskjold a las 11.30 (hora local).
Hazte Oír ha recordado también que un vehículo similar al que se presentará en Nueva York está recorriendo varias ciudades españolas desde los primeros días del mes de marzo.
“Sus mensajes han provocado una enorme polémica en España. Así, el Ayuntamiento de Madrid y el Gobierno de Cataluña han censurado e inmovilizado el autobús, mientras grupos de violentos han atacado el autobús en Barcelona y Pamplona“, ha expresado la organización.
El colectivo de ‘hackers’ Anonymous reaccionó lanzando un ataque informático contra la web de CitizenGO. Además, en un mensaje de Twitter, Chelsea Clinton criticó los mensajes de la campaña, rechazando la posibilidad de que el vehículo fuera a Estados Unidos”. “Por favor, no traigáis estos autobuses a Estados Unidos (o a ningún otro lugar)”, solicitaba la hija del ex presidente de Estados Unidos en un mensaje publicado en su cuenta oficial de Twitter.
Hazte Oír ha adelantado que, en su campaña, incluyen un texto en inglés que dice así: “Es biología. Los niños son niños… Y siempre lo serán. Las niñas son niñas… Y siempre lo serán. No puedes cambiar de sexo. Respeto para todos”.
#FreeSpeechBus (el bus de la libertad) también cuenta con el apoyo de la Organización Internacional para la Familia. Su presidente, Brian Brown, habla así: “El autobús tiene como objetivo informar sobre el adoctrinamiento ideológico de género en las aulas“. Y ha avanzado que el vehículo recorrerá Nueva York, New Haven, Boston, Filadelfia y Washington D.C. en las próximas dos semanas.
El alcalde de Getxo, Imanol Landa, ha reclamado al Juzgado que adopte las medidas cautelares pertinentes para evitar la entrada en la localidad del autobús de la asociación Hazte Oír «ya que no favorecería en nada la convivencia». El regidor reiteró así su rechazo a la campaña contraria a la transexualidad y diversidad sexual puesta en marcha por el citado colectivo,cuyo vehículo lleva impreso el lema ‘Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen». Ayer, las Juntas Generales también manifestaron en una declaración institucional su rechazo a la iniciativa «tránsfoba» de Hazte Oír, «cuyos mensajes y autobuses no son bien recibidos en nuestras calles».
El mensaje, escrito en inglés, dice que “los niños son niños…Y siempre lo serán. Las niñas son niñas…Y siempre lo serán. No puedes cambiar de sexo”
Ha pasado por lugares emblemáticos como Stonewall Inn, el bar que en 1969 protagonizó las revueltas que dieron lugar al Día del Orgullo considerado un símbolo de resistencia a la LGTBfobia
El autobús de HazteOir atraviesa Times Square / Foto de la cuenta de Twitter de CitizenGo
El autobús tránsfobo de HazteOir ha comenzado su gira estadounidense y recorre este jueves las calles de Nueva York. El grupo ultracatólico, que ha anunciado que visitará otras ciudades como Philadelphia o Washington, ha presentado el vehículo coincidiendo con un acto en el que participará su presidente, Ignacio Arsuaga, en el marco de la 61ª Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer convocado por la ONU, en la que HazteOir tiene estatus consultivo.
Este autobús incluye los mensajes tránsfobos en los laterales en inglés: “Es biología. Los niños son niños… Y siempre lo serán. Las niñas son niñas… Y siempre lo serán. No puedes cambiar de sexo. Respeto para todos”. A diferencia del bus español, que hace unos días pasó por Pamplona, evitan mencionar las palabras “pene” o “vulva” e incluyen “XX” en la niña y “XY” en el niño.
La campaña en Estados Unidos ha sido impulsada por CitizenGo, una plataforma creada en 2013 por el mismo HazteOir como una especie de “rama internacional” y en la que está integrado desde hace algunas semanas. Cuenta con el apoyo de organizaciones estadounidenses contrarias al movimiento LGTBI como la Organización Internacional para la Familia.
El autobús ha pasado por delante de la Torre Trump, Times Square e incluso lugares tan emblemáticos para el colectivo LGTBI como Stonewall Inn, el bar en el que el 28 de junio de 1969 se dieron las revueltas contra la persecución y el hostigamiento policial a la comunidad LGTBI y que se ha constituido como el Día del Orgullo a escala internacional.
Ignacio Arsuaga ha colgado en su cuenta de Twitter un mensaje en el que adjunta una foto en la que se ve el autobús pasando por delante del bar, algo considerado como una “provocación” por otros usuarios de la red social. El vehículo ha sido rechazado públicamente por Chelsea Clinton. La hija de Bill y Hillary Clinton publicó un tuit a principios de marzo en el que pidió “por favor, no traigan estos autobuses a Estados Unidos (ni a ningún otro sitio)”.
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