Author: Jaime Mendia

  • Logran eliminar el VIH en seis pacientes con trasplantes de células madre

    Una investigadora trabaja en un laboratorio.

    BARCELONA. La investigación, que publica hoy la revista ‘Annals of Internal Medicine’, ha confirmado que los seis pacientes que recibieron un trasplante de células madre tienen el virus indetectable en sangre y tejidos e incluso uno de ellos ni siquiera tiene anticuerpos, lo que indica que el VIH podría haber sido eliminado de su cuerpo.

    Los pacientes mantienen el tratamiento antirretroviral, pero los investigadores creen que la procedencia de las células madre -de cordón umbilical y médula ósea-, así como el tiempo transcurrido para lograr el reemplazo completo de las células receptoras por las del donante -dieciocho meses en uno de los casos- podrían haber contribuido a una potencial desaparición del VIH, lo que abre la puerta a diseñar nuevos tratamientos para curar el Sida.

    La investigadora del IrsiCaixa Maria Salgado, coprimera autora del artículo, junto con Mi Kwon, hematóloga del Hospital Gregorio Marañón, ha explicado que el motivo de que actualmente los fármacos no curen la infección por el VIH es el reservorio viral, formado por células infectadas por el virus que permanecen en estado latente y no pueden ser detectadas ni destruidas por el sistema inmunitario.

    Este estudio ha señalado ciertos factores asociados con el trasplante de células madre que podrían contribuir a eliminar este reservorio del cuerpo.

    Hasta ahora, el trasplante de células madre se recomienda exclusivamente para tratar enfermedades hematológicas graves.

    El estudio se ha basado en el caso de ‘El Paciente de Berlín’: Timothy Brown, una persona con VIH que en 2008 se sometió a un trasplante de células madre para tratar una leucemia.

    El donante tenía una mutación llamada CCR5 Delta 32 que hacía que sus células sanguíneas fueran inmunes al VIH, ya que evita la entrada del virus en ellas.

    Brown dejó de tomar la medicación antirretroviral y hoy, 11 años después, el virus sigue sin aparecer en su sangre, con lo que se le considera la única persona en el mundo curada del VIH.

    Desde entonces, los científicos investigan posibles mecanismos de erradicación del VIH asociados con el trasplante de células madre.

    Para ello, el consorcio IciStem creó una cohorte única en el mundo de personas infectadas por el VIH que se sometieron a un trasplante para curar una enfermedad hematológica, con el objetivo final de diseñar nuevas estrategias de cura.

  • 17 activistas trans anuncian una huelga de hambre para exigir a Podemos que tramite la ley integral de este colectivo

    La medida de presión, que comienza este martes, fue anunciada por la Plataforma por los Derechos Trans en las escalinatas del Congreso. Un total de 17 activistas de nueve comunidades se han sumado a esta huelga indefinida. Unidos Podemos niega que la ley se haya guardado en un cajón y afirma que se están buscando los apoyos necesarios para que salga adelante cuando se presente.

    Miembros de la plataforma trans a las puertas del Congreso tras el registro de la ley por Unidos Podemos. EFE

    Un total de 17 personas trans y activistas por los derechos de este colectivo han iniciado este miércoles una huelga de hambre indefinida. Lo anunciaron en las escalinata del Congreso de los Diputados, donde han exigido a Unidos Podemos que presente ya en el la Cámara Baja la ley integral de transexualidad.

    El pasado 23 de febrero, el Grupo Confederal Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea anunció a bombo y platillo el registro en el Congreso de la primera proposición de esta ley, una norma clave para el colectivo trans, que había sido elaborada y consensuada durante más de un año con un amplio abanico de organizaciones sociales.

    Ocho meses después de dicha presentación, las distintas asociaciones integradas en la federación de organizaciones trans denuncian que este proyecto se ha guardado en un cajón y que no han podido arrancar a la formación morada ni siquiera una fecha para su presentación y debate en el pleno.

    “Estamos preocupados, porque haber llegado hasta aquí nos parece una torpeza política, pero prolongar esta situación nos parece ya una violencia política hacia las personas trans”, afrimó Mar Cambrollé, Presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucia-Sylvia Rivera y de la Federación de Asociaciones Trans.

    Según Cambrollé, la ley pasó el protocolo de los 30 días sin que el Gobierno (entonces del PP) hubiera vetado la tramitación de la norma y corresponde a Unidos Podemos presentarla en el pleno para su debate. Afirman que tras preguntar reiteradamente por su tramite y haber exigido una fecha de presentación, no han obtenido respuesta ni fecha concreta.

    “Nos parece que esto se traduce en un secuestro de los derechos de las personas trans por un lado, y por otro lado impide que otros grupos que puedan presentarla o votarla, porque el grupo proponente no la lleva al pleno. Por otro lado queremos desenmascarar a esos grupos que se opongan a que las personas trans seamos iguales en derechos que el resto de la ciudadanía”, afirma Cambrollé.

    “Entendemos que si esta ley clave para nuestros derechos no se ha presentado en ocho meses, es porque no ha sido una prioridad. Lo que estamos reclamando es una fecha. Porque esto supone un secuestro de nuestros derechos. Pero si siguen enrocados en no fijar una fecha, esto pasa de ser una torpeza política a una tortura política. Porque supone someter a las personas trans a arriesgar sus vidas por algo tan simple como es pedir ser iguales en derechos”, concluye Cambrollé.

    No es la primera vez que este colectivo recurre a la amenaza de huelga de hambre. Ya en 2007, cuando se estaba negociando la ley de cambio de nombre, este colectivo anunció una medida similar. “Entonces el Gobierno tardó menos de 24 horas en aprobarla”, afirma Cambrollé. Entonces, entre los promotores de la huelga figuraba la hoy diputada de la asamblea de Madrid, Carla Antonelli.

    Buscando los apoyos necesarios

    Desde Unidos Podemos niegan que la ley esté en un cajón. “Lo que le hemos transmitido desde que registramos la ley, tanto a la Plataforma de Asociaciones Trans, como a otros grupos que han participado en su elaboración, es que esta ley no está guardada en ningún cajón y que está siguiendo su cauce parlamentario“, afirma la diputada por En Comú Podem, Mar García Puig.

    Según esta diputada, desde que se registró el pasado 23 de febrero, Unidos Podemos ha llevado a pleno tan sólo dos leyes claves, también. Una sobre los permisos de maternidad y de paternidad y otra sobre la PAH y que la idea es llevar también esta ley lo antes que se pueda.

    “Estamos analizando y hablando con otros grupos políticos para encontrar el mejor momento para que encaje bien en la actividad parlamentaria y asegurar esta ley pueda seguir su curso. Lo que sería contraproducente es que se frenara. Se trata de una ley prioritaria para nosotros, tanto que la hemos incorporado en la mesa bilateral con el Gobierno de cara a la negociación de presupuestos. Esta es una ley fundamental e irrenunciable para nosotros”, añade García Puig.

    “Respetamos las acciones que se lleven a cabo de presión en el activismo, que encontramos normales, aunque no las compartamos. Entendemos la preocupación y la urgencia. Si las negociaciones que estamos llevando a cabo tienen frutos, entendemos que la vía más rápida para su aprobación sería que el Gobierno la propusiera y que formara parte de estos acuerdos. Pero seguimos buscando los consensos para llevarla a pleno y asegurar que sale adelante”, concluye.

    Estas explicaciones no contentaron al colectivo. Cambrollé afirmó que las explicaciones de la formación morada “ofenden a la inteligencia hasta de un adolescente”, pues según ha indicado, ese trabajo de negociación ya los hicieron los colectivos transexuales durante la elaboración del texto, que ellos mismos impulsaron. Afirmó que la ley cuenta con la aprobación de Esquerra Republicana (ERC), Ciudadanos y PSOE. Además, añadió el PP no se atrevería a votar en contra en los tiempos actuales. “Quizás se abstiene”, ha apuntado. A su juicio, la composición parlamentaria actual “es de apoyo al colectivo trans”.

    Entre las 17 personas que han iniciado la huelga de hambre, figuran activistas trans de nueve comunidades autónomas, tres de ellas madres de personas de este colectivo. Harán la huelga en su propio territorio y están decididas a no abandonarla hasta obtener un compromiso para la tramitación de la ley.

  • La justicia confirma que la agresión a una pareja al grito de “maricones” no es delito de odio al no ver motivos homófobos

    Álvaro, uno de los denunciantes / Foto cedida

    La Audiencia Provincial de Valladolid ha ratificado que la agresión a una pareja de chicos llamándoles “maricones” y “homosexuales” no es un delito de odio. El tribunal desestima el recurso interpuesto por los dos jóvenes  contra la decisión de un juzgado que tampoco encajaba lo ocurrido en este tipo penal.El argumento de la Sección Segunda es que, previamente, se había producido un incidente por el que los dos jóvenes llamaron la atención de un grupo de unas seis personas, entre las que se encuentran los agresores, por tirar piedras a unos cisnes a la entrada de un parque de la capital vallisoletana. “Esto y no la condición sexual de los denunciantes, es lo que motiva los hechos que surgen con posterioridad”, explican los magistrados en un auto.

    Álvaro y José Manuel denunciaron la agresión en junio de 2017, cuando paseaban agarrados de la mano sobre las 23.45 horas, según el escrito. En ese momento, relatan, vieron a un grupo “tirando piedras a una pareja de cisnes con unas crías” al que se acercan para reprocharles su actitud y afirmar que llamarán a la Policía si prosiguen.

    Es entonces cuando uno de los miembros del grupo “dice al resto en actitud de mofa ‘vienen de ahí atrás –señalando el parque– de darse por el culo’”, continúa la denuncia, que relata cómo algunos de los presentes se acercan a Álvaro y José Manuel “gritando y mostrando una actitud amenazante y agresiva”, repitiendo “varias veces los insultos “maricones y homosexuales” –algo que, dicen, se repitió durante toda la agresión–. Uno de ellos “intenta agredir” a Álvaro, que saca el móvil para llamar a la Policía. Posteriormente relatan empujones y una patada a cada uno con expresiones como “separaos, que tiene sida” o “vamos a llamar a la Policía para decirles que os hemos visto tocando al niño”.

    La Audiencia Provincial de Valladolid ratifica la decisión del Juzgado de Instrucción nº3 de Valladolid, en el que recaló el caso, que en un auto de finales del año pasado decreta el sobreseimiento y el archivo de las diligencias en lo que respecta al delito de odio. Para que este se produzca debe darse un móvil relacionado con la pertenencia o conexión de la víctima con un grupo que puede estar basado en la raza, el origen, la religión, las creencias o la orientación sexual e identidad de género, entre otros motivos.

    El tribunal ha desestimado el recurso presentado por Álvaro y José Manuel por entender, al igual que la Fiscalía, que “la esencia del problema tiene relación con el antecedente que dio lugar a las expresiones vertidas contra los denunciantes y con la agresión sufrida”. Un antecedente sin el que “probablemente estaríamos ante el delito de odio”. Sin embargo, “tales expresiones y agresión no pueden desconectarse del hecho previo que da lugar a los hechos que nos ocupan”, por lo que el hecho de recriminar a los denunciados su actitud “es lo que motiva los hechos” y no la condición sexual de la pareja, argumentan los magistrados en el auto fechado el 16 pasado 16 de marzo y contra el que no cabe recurso.

    No proseguirán con el proceso

    Álvaro y José Manuel, activistas de la asociación Valladolid Diversa, han acogido con sorpresa e indignación la decisión. “Los agresores no nos pegaron por decirles nada de los cisnes, nos pegaron por ser gays, ellos mismos lo gritaron bien alto. No nos llamaron ‘animalistas’, ni ‘ecologistas de mierda’, ni ‘fanáticos de los cisnes’. Nos llamaron ‘maricones’”, explica el primero.

    “Lo que motivó que este grupo de homófobos decidiera pasar de la conversación tranquila y respetuosa con la que nos dirigimos a ellos a los insultos, amenazas y agresión fue nuestra orientación sexual, claramente reconocida por ellos debido a nuestra estética y a que paseábamos cogidos de la mano. Si lo de los cisnes se lo hubieran dicho dos heterosexuales muy machotes, no les habrían tocado ni insultado”, continúa José Manuel.

    Ambos han decidido no participar en el juicio por un delito leve de lesiones que sí imputó la jueza de instrucción y también confirma la Audiencia Provincial de Valladolid. Para los jóvenes “es insuficiente juzgar a los agresores por un delito leve de lesiones aisladas, totalmente desconectadas de la homofobia de los agresores, que es lo que realmente se debería condenar”, explican tras convocar a una movilización el próximo sábado en Valladolid aprovechando el Día contra la LGTBIfobia que se celebra este jueves.

    La abogada especializada en derechos LGTBI y delitos de odio Charo Alises opina que la decisión no está suficientemente fundamentada “porque la determinación de la motivación es una cuestión compleja que requiere de una investigación y un estudio detenidos y en profundidad”. Para esta experta, el auto demuestra la complejidad probatoria de los delitos de odio porque “en la motivación para cometer un delito entra la subjetividad del autor”.

    Por ello, la letrada apuesta por investigar de forma exhaustiva una serie de indicadores que no entran a valorar los jueces en su auto: la percepción de las víctimas, las expresiones vertidas –que ni en la instrucción ni la Audiencia han puesto en duda– o cómo las víctimas hacen visible su orientación sexual al ir paseando de la mano. “La cuestión es que la sentencia no toma en consideración esos indicios a la hora de considerar que se trató de un delito de odio y se basa únicamente en un incidente anterior que considera el verdadero y único motivo de la agresión”, zanja.

     

  • Iruñean ere Ekai omendu eta aniztasuna balio gisa hartuko duen gizartea aldarrikatu dute

    Ehunka pertsonek egin dute bat Kattalingorri elkarteak deitutako elkarretaratzearekin, Ondarroan bere buruaz beste egin duen nerabe transexualaren omenez.

     

    Iruñeko udaletxearen parean egin dute elkarretaratzea, 12:00etan, Ekai, Nafarroa zurekin. Navarra contigo lelopean. Hamar minutuko isilunea egin dute bertaratu direnek, genero aniztasunaren aldeko banderaren inguruan bilduta. Txaloekin eta lore eskaintzarekin eman diote amaiera ekitaldiari.

    Antolatzaileek “maitasuna eta babesa” agertu nahi izan diote Ekairen sendiari. 16 urteko nerabeak bere buruaz beste egin zuen ostegunean. Osakidetzan hormona tratamendu noiz hasi zain zegoen. Chrysallis elkarteak adierazi zuen “borroka gehiegi” bizi izan dituela bere identitatearen arabera bizi ahal izateko.

    Iruñeko elkarretaratzean hainbat ordezkari politikok parte hartu dute; besteren artean, Aranzadiko Laura Berrok, EH Bilduko Patricia Perales eta Aritz Romeok, Eduardo Santos Nafarroako Ahal Dugu-ko idazkari nagusiak, Koldo Martínez Geroa Baiko parlamentariak eta Nafarroako Berdintasun Institutuko zuzendari Mertxe Leranozek.

    Kattalingorri eta Transkolore elkarteko kide banak manifestu bat irakurri dute. Ekairen heriotzak “min handia” eragiten duela adierazi dute, nerabeak “bizitza osoa aurretik” zuelako, eta ezbeharra “bizitzea egokitu zaigun gizarte transfoboaren ondorioz” izan dela gaineratu dute. “Hau ez da gertakari isolatu bat, izateko eredu zurrunak inposatzen dituen sistema zapaltzaile baten parte baizik”.

    Hala, gizartean aldaketak sumatzen diren arren, oraindik “bide luzea” falta dela ohartarazi dute, “guztiok gizarte honetan tokia izan dezagun”. Deitzaileek gizarte “justuagoa” eraikitzera deitu dute; aniztasuna “balore bat” bezala hartuko duen gizartea, eta ez “borrokatu beharreko zerbait” gisa ulertuko duena.

    Helburu hori lortze aldera galdegin dute legeen babesa, genero anistasunari arreta eskainiko dioten hezkuntza eta osasun sistema eta norberaren izatearen arabera “libreki bizi eta autodeterminatzea” eragozten duten oztopo administratiboak ezabatzea.

  • Ondarroa recuerda a Ekai, el menor transexual que se quitó la vida esperando tratamiento hormonal

    El Ayuntamiento ha declarado tres días de luto por la muerte del adolescente transexual

    BILBAO. Cientos de vecinos de Ondarroa han recordado este sábado a Ekai, el joven de 16 años de edad que se encontraba a la espera de recibir en la ‘unidad de género’ del Hospital de Cruces “el tratamiento hormonal que necesitaba”, y que este pasado jueves se quitó la vida.

    En la movilización, desarrollada en silencio en la plaza del Ayuntamiento de Ondarroa y convocada por la Asociación de Familias de Menores Transexuales, Chrysallis Euskal Herria, los participantes han dibujado en el suelo con velas un corazón en cuyo interior se leía Ekai.

    Asimismo, han situado en el lugar un centro con flores junto a una pancarta en la que se podía leer ‘Ekai maite zaitugu’.

    Con la movilización, en la que se han podido ver numerosas banderas con el arco iris, símbolo del colectivo, los convocantes han querido denunciar la situación que viven “niñas, niños y jóvenes a quienes se les está negando una y otra vez su identidad”.

    Tras diez minutos de concentración, representantes de la Asociación de Familias de Menores Transexuales han leído un comunicado en el que han indicado que sienten “el corazón roto, dolor y mucha rabia”, pero “vamos a seguir trabajando, no desde el sentimiento de rabia y dolor, vamos a trabajar desde el amor que sentimos hacia nuestros hijas e hijos”.

    En este sentido, el Ayuntamiento de Ondarroa, que ha declarado tres días de luto por la muerte de Ekai, ha apostado también por luchar contra la transfobia.

    Asimismo, ha incidido en la necesidad de garantizar “los derechos de todas las personas, sin ningún tipo de discriminación” y ha resaltado que seguirán trabajando para que muertes como las de Ekai no se repitan.

  • Tu novia es “tu amiga especial” o la confusión del recepcionista: la homofobia sutil que la ley no combate

    Manifestantes del Orgullo Crítico de 2017 en Madrid ÁLVARO MINGUITO

    Ir con tu pareja al mostrador del hotel, que la recepcionista ponga cara de extrañeza, mire de nuevo a la pantalla del ordenador y asegure que se debe tratar de “un error” al ver que sois dos chicos. Que tu madre te pregunte siempre por tu “amiga especial” a pesar de que sabe que eres una mujer bisexual y ahora tienes novia. Que los primeros días de trabajo no dejen de preguntarte si tienes novio porque eres una chica. Que tu grupo de amigos se sienta incómodo en una discoteca LGTBI, lo comente y decida irse.

    Los avances normativos de los últimos años han dibujado un escenario de cierto consenso social contra la homofobia y a favor de la diversidad afectivo sexual. Sin embargo, permanece un tipo de discriminación sutil, más invisible y menos directa que el insulto o la paliza y también menos reconocible.

    “Comportamientos que antes eran tolerables están prohibidos por ley y hay cierto consenso social en rechazarlos. Pasa con todos los colectivos. El prejuicio, que antes se manifestaba de manera violenta y directa, ahora cambia y busca otra forma de articularse. Y es que el prejuicio no se puede prohibir por decreto ley, está muy instalado y no cambia de la noche a la mañana”, explica Fernando Molero, el investigador principal de  un reciente estudio elaborado con la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) sobre la discriminación sutil y manifiesta.

    No significa que las agresiones motivadas por la orientación sexual no se produzcan, pero hay un clima de condena. Los resultados de la investigación –realizada sobre una muestra de casi 500 mujeres lesbianas y hombres gays, no bisexuales– concluyen que la discriminación sutil percibida es mayor que la directa porque “a pesar de la existencia de legislación avanzada y de la aparente tolerancia, hay una amplia evidencia de que en la sociedad española aún hay prejuicios y discriminación”.

    El prejuicio encubierto

    Al preguntar a varias personas sobre este tipo de discriminación, Ana nombra los chistes en los grupos de amigas y las miradas por la calle al ir de la mano con una mujer o que su madre diga, cuando le preguntan por los maridos de sus hijas, que su hermana vive con su pareja y que ella es “muy independiente”, a pesar de tener también pareja. A Sara su padre le pregunta por “su amiga especial” y el primo de Sergio le dijo que no tenía ningún problema cuando le presentó a su novio, pero que quizás se sentiría incómodo si se besaban delante de él. Son muchas las mujeres lesbianas que relatan  la presunción de heterosexualidad a la que se enfrentan en las consultas ginecológicas.

    No solo ocurre, lejos de lo que pudiera parecer, entre personas nacidas en una época en la que la orientación sexual era duramente reprimida e invisible, sino que también se da entre jóvenes. De hecho,  un estudio de 2016 del Gobierno vascoidentificó que los prejuicios sutiles son uno de los tipos de violencia que se dan en las aulas hacia el alumnado homosexual o bisexual. Un tipo de fobia que, asegura el informe, perdura en la población adolescente, aunque no se atreven a manifestarla en público.

    En este caso se trata de “una forma encubierta de prejuicio que no siempre se traduce en conductas hostiles o de claro rechazo más presentes años atrás. Hay adolescentes que no muestran conductas fóbicas racionales, pero pueden sentir incomodidad antes lesbianas y gays o mostrar desagrado ante manifestaciones de afecto entre personas del mismo sexo”. Algunos ejemplos reales que recoge el informe son: “A mí no me gusta que los chicos estén con chicos, pero lo acepto. De aquí a unos años quizá me guste”. Una idea que refleja “la aceptación social o normativa y, a su vez, el rechazo o reparo individual”.

    Difícil de combatir

    Muchas de las personas consultadas para este reportaje coinciden en afirmar que el trabajo es uno de los espacios en los que más perciben este tipo de discriminación sutil. No es poco frecuente el relato de hombres y mujeres que disimulan su pluma para ajustarse a un marcado consenso no explícito entre lo que es aceptable y lo que no. La “plumofobia”, de hecho, es un tipo de discriminación muy relacionada: el típico “gay sí, pero que no se note” o “¿por qué tienes que hacer bandera de tu condición sexual?”.

    “En el ámbito laboral o familiar hay una cierta apariencia de tolerancia o aceptación, pero en realidad se admite tu presencia pero no tu existencia. Suele verse claramente en los espacios informales al conversar sobre planes de fin de semana con parejas o de vacaciones. No es poco frecuente que se produzca una omisión de preguntarte a no ser que tengas una actitud muy proactiva, la gente no sabe muy bien cómo incorporarte o cómo comportarse contigo”, ejemplifica la jurista especializada en derechos LGTBI Violeta Assiego.

    La investigadora Donatella Di Marco  lleva años estudiando la discriminación por orientación sexual que se da en el empleo para concluir que suele considerarse un espacio no demasiado seguro para salir del armario. Entre otras cosas, por los prejuicios sutiles que se dan y que “pueden ser tan dañinos como la discriminación manifiesta. Además, son más difíciles de identificar para las víctimas y para las organizaciones y, por ende, más difíciles de combatir”, explica Di Marco, que actualmente trabaja en el Instituto Universitario de Lisboa.

    “La ley de la homofobia”

    El estudio de la UNED también concluye la dificultad para combatir este tipo de homofobia sofisticada porque “percibes rechazo pero no te lo están comunicando directamente. Quizás sientes que algo pasa, que no te miran igual, pero a la vez te están diciendo que te aceptan”, resume Molero, que hace hincapié en que provoca indenfensión, inseguridad e impotencia.

    “Ante el rechazo directo la víctima sabe claramente cómo posicionarse, pero ante este no”. Algo en lo que también influye la escasa complicidad social, que mayoritariamente sí se posiciona en contra de la violencia directa.

    Kika Fumero es profesora y especialista en diversidad afectivo sexual. Asegura que es más difícil de combatir porque es “un acuerdo social tácito” que emana de que “seguimos siendo percibidos como una realidad ajena, extraña y no cotidiana”. La docente nombra la invisibilidad y el silencio como dos formas de este tipo de discriminación que hacen que se mantenga lo que Ignacio Pichardo, profesor de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid, ha llamado “la ley de la homofobia”.

    “Cuando voy con mi pareja por la calle prefiero soportar que una persona me grite ‘lesbiana’ que las miradas silenciosas que se giran”, dice Fumero. Miradas que, probablemente, pertenecen a personas que aseguran tolerar la diversidad de orientación sexual.  En palabras de Pichardo: “Las encuestas dicen que la mayoría de personas son respetuosas. Si hay alguien que tiene que dejar de arbitrar un partido de fútbol porque le llaman maricón en el campo no es porque haya 300 personas llamándole maricón. A lo mejor son diez, cinco, ocho personas, pero las otras 280 se callan y con ese silencio están permitiendo que la ley de la homofobia se mantenga”.

  • La red europea trans: “La jurisprudencia del tribunal ha reconocido con fuerza la identidad de género

    “Todes somos personas, todes tenemos derechos”, pancarta en la manifestación del Orgullo Crítico en Madrid este 2017. Álvaro Minguito

    “Escandaloso”, “triste”, “grave”. Son algunos de los adjetivos que los colectivos LGTBI utilizan para calificar las declaraciones de la jueza  María Elósegui, que representará a España en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Las declaraciones, en las que afirma que “la homosexualidad produce patologías” o que las personas trans deben someterse a terapias “psicológicas y psiquiátricas”, han indignado a las personas trans, bisexuales, lesbianas y gays, que dudan de las garantías que una magistrada con este tipo de opiniones puede darles ante el tribunal.

    La sorpresa por sus comentarios ha llegado hasta Europa. Transgender Europe, una red de distintas organizaciones por los derechos trans, pone el foco en la jurisprudencia del propio tribunal al que ha ascendido la magistrada, que “ha reconocido con fuerza y consistencia que la identidad de género es una de las partes más íntimas de la persona”, explica a eldiario.es Richard Kölher, coordinador de asuntos políticos de la organización.

    Transgender Europe confía en que el tribunal “siga defendiendo los derechos humanos en Europa y liderando el camino contra la patologización y la discriminación de las personas trans”. Kölher nombra los avances que en los últimos años se han dado en el contexto europeo y el papel del Consejo de Europa, que en 2015  adoptó una resolución que  insta a los Estados a “ garantizar que las personas transexuales, incluidos las menores, no sean considerados como enfermos mentales”. 

    En España, los colectivos LGTBI también muestran su indignación: “No se puede contemplar una perspectiva de derechos humanos ni defenderlos sin tener en cuenta los derechos de las personas LGTBI y con opiniones directamente homófobas”, explica Jesús Generelo, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). “Nos parece muy triste que este Gobierno siga dejando de lado como una cuestión menor temas tan importantes como la LGTBIfobia”.

    Lo mismo opina Rubén López, portavoz del Observatorio Madrileño contra la LGTBIfobia, que concluye: “El Gobierno de Rajoy ha propuesto una jueza homófoba para el tribunal. Es algo escandaloso”. Aunque el Ejecutivo intentó colocar  al magistrado Francisco Pérez de los Cobos, fracasó y finalmente la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa eligió a la catedrática María Elósegui, una de los tres propuestos. 

    “Opiniones estigmatizantes”

    Para López, las afirmaciones que la jueza hace vinculando promiscuidad y patologías con la homosexualidad “recuerda al pasado” y evoca “prejuicios que ya deberían ser eliminados de la sociedad española y, sobre todo, que no se esperan de una funcionaria pública que va a trabajar en uno de los tribunales más importantes del mundo”. 

    La doctrina de Elósegui aparece desarrollada en varios artículos, libros y publicaciones en las que carga contra la transexualidad al asegurar que “quienes construyan su comportamiento sexual de acuerdo a su sexo biológico desarrollarán una conducta equilibrada y sana, y quienes se empeñen en ir contra su biología desarrollarán distintas patologías”.

    La Plataforma por los Derechos Trans hace hincapié en que sus opiniones son contrarias a lo que establecen la mayor parte de organismos internacionales y las legislaciones más avanzadas, que han iniciado el camino de la despatologización de la transexualidad. “Es muy grave y una gran contradicción que esta representante no respete la identidad humana en toda su diversidad y que haga declaraciones, no solo tránsfobas, sino obsoletas”, dice la presidenta de la plataforma Mar Cambrollé. “¿Qué confianza nos puede dar a las personas LGTBI?”, se pregunta.

    De hecho, la propia ley que critica Elósegui en sus intervenciones, la Ley de Identidad de Género aprobada por el gobierno socialista en 2007,  ya ha iniciado los trámites en el Congreso para reformarse. Precisamente para que las personas trans puedan modificar su sexo y nombre legalmente sin declararse enfermas. La propuesta contó con el apoyo de casi todos los grupos el pasado mes de noviembre, salvo el PP y UPN. La base de la misma es la autodeterminación del género.

    “Es lo que dicen organismos internacionales como el Consejo de Europa o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y organizaciones como Amnistía Internacional”, concluye Cambrollé. 

    Generelo también recuerda la línea que han marcado los organismos internacionales: “Es muy preocupante que una defensora de los derechos humanos tenga opiniones tan estigmatizantes”. El presidente de la FELGTB recuerda que la homosexualidad logró salir definitivamente de la lista de trastornos mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990. La transexualidad, por su parte, continua en el manual,  pero en la actuación que publicará en 2018 saldrá del capítulo de trastornos y pasará a llamarse “incongruencia de género”.

  • OSU UNANUE JUNTERO DE EH BILDU Y EXPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN T4: “Tengo diarios de compañeros que fallecieron de sida. Me gustaría poder dárselos a sus hijos”

    UNA ENTREVISTA DE ANE ARALUZEA FOTOGRAFÍAS BORJA GUERRERO

    Josu Unanue, Juntero de EH Bildu y expresidente de la asociación T4 (BORJA GUERRERO)

    BILBAO  El mismo año en el que el estadio de Wembley acogió el concierto homenaje a Freddie Mercury frente a 72.000 personas se fundó la asociación T4, en 1992. En aquel entonces el virus del VIH sesgaba cada año la vida de cientos de personas en Euskadi, pero la sociedad vasca aún no estaba preparada para asimilar las consecuencias de esta lacra y el miedo era generalizado. En ese contexto, Josu Unanue se erigió como una de las caras visibles de la enfermedad, llevando la militancia -de esa que ya no existe, a su juicio- a un terreno muy personal. “He tenido compañeros que he acogido y han fallecido en mi casa”, afirma el bermeotarra, juntero de EH Bildu en la actualidad. Desde entonces, la evolución de la sociedad ha permitido que haya recursos ante posibles discriminaciones, porque el sida aún no se ha erradicado sino que, en el mejor de los casos, se ha cronificado. ¿Pero por qué ya no se escucha hablar de este virus? Porque la enfermedad se sigue llevando en silencio, y ahora ni siquiera hay referentes abanderados.

    Cuando se fundó la asociación T4 hace 25 años, ¿qué es lo que se sabía acerca del sida?

    -Pese a lo que digan había muy poca información, más bien había miedo y muchos prejuicios. El 92 era el año en el que peleábamos con todo, con sectores de la iglesia que hablaban de que era un castigo divino, con parte de la sociedad que decía que teníamos que ir a vivir a guetos… Había mucha discriminación, tener VIH bastaba para que no te dieran un trabajo.

    ¿Estaban preparados los centros sanitarios vizcainos para atender a los enfermos de sida?

    -Había plantas específicas en los hospitales, la séptima en Galdakao, la duodécima en Gurutzeta y el pabellón Gandarias en Basurto. Teníamos muy buenos médicos, muy valientes, que muchas veces ponían más de lo que realmente les correspondía porque muy poca gente quería trabajar con nosotros. Esa era la realidad, era muy difícil. La esperanza de vida con sida se calculaba en una media de dos años desde que te diagnosticaban.

    ¿Cómo afectó el discurso moral que solo atribuía la infección a las personas promiscuas, a los homosexuales o a los consumidores de droga?

    -Ese discurso nos hizo mucho daño, se perdió un tiempo maravilloso. Las medidas de prevención ya se conocían, si se hubieran puesto en marcha seguramente no estaríamos en la situación en la que estamos. Hay países en vías de desarrollo en los que el VIH sigue siendo la lacra que supuso aquí hace 30 años.

    El problema de los discursos morales es que se traducen en consignas como no utilizar preservativos.

    -Eso es, lo teníamos a mano. ¿Por qué no se utilizaba? Porque la moral se impuso a lo que realmente tenía que ser la lógica. ¿Por qué las farmacias no quisieron vender condones o jeringuillas? La gente valoraba más que la persona que necesitaba una jeringuilla fuera consumidor de droga que la verdadera necesidad de no transmitir el virus. El desconocimiento y la intolerancia van en un pack.

    ¿Le da rabia pensar en ello?

    -Nunca he vivido con rencor, pero creo que algunas voces que se oían tendrían que reflexionar sobre lo que ha pasado. Esto no ha sido nuevo, pasó con la lepra, la tuberculosis… El miedo lleva a la discriminación, es la defensa que automáticamente tiene la sociedad. Se pensaba que en el siglo XX no se reproducirían estas actitudes porque éramos más cultos, pero se repitieron. Creo, y eso me produce miedo, que ante cualquier otro tipo de brote la sociedad volvería a actuar igual. Es cíclico. Mucha gente no ha muerto de VIH, ha muerto de miedo, sin ilusión por vivir, con depresión.

    Y en una exclusión absoluta.

    -Recuerdo, siempre con horror, cómo en los años 87-88 morían muchísimos jóvenes y lo habitual era decir que fallecían por cáncer. Incluso los familiares se avergonzaban de ir al entierro. Ahora la gente ha vuelto a un segundo plano porque cree que la sociedad no ha evolucionado tanto como pensamos.

    Pero sí ha habido caras visibles entre las personas con VIH. Usted, sin ir más lejos.

    -Hasta el año 90 no se conocía ninguna imagen de una persona viviendo con el VIH, eso nos hizo mucho daño. Cuando una serie de personas decidimos que íbamos a dar la cara se produjo un cambio. Al final fuimos unos pocos: Jon Salaberri, gran amigo que ya falleció, Manolo Trillo, yo y poco más. Ese fue el gran cambio, cuando se vio que podíamos ser profesores, amigos de una cuadrilla… Hasta entonces la gente pensaba que todos éramos drogadictos y viciosos.

    En sus inicios la persona infectada podía ser la única que sabía sobre su enfermedad.

    -Todavía hay muchos casos de esos. Una de las cosas que más me llama la atención es que a veces me encuentro con que me contactan y buscan el mayor de los anonimatos. Que nadie les identifique, que no les vean conmigo… Me parece razonable y justo, aunque no se dan cuenta del daño que me hacen. Las personas que decidimos ser la cara pública dimos un paso y no nos sentimos parte de los miedos que tienen ellos.

    ¿El enfermo se sigue sometiendo a un aislamiento implícito?

    -Cuando es deseado es justo, pero muchas veces no es la voluntad propia, sino es producto del miedo. La gente se tiene que dar un tiempo y pensar que si no están dispuestos a evolucionar no tienen que pedir ayuda. Si pides ayuda a ti también te van a exigir que hagas la cadena, que seas el siguiente eslabón. Eso no ha ocurrido en nuestro colectivo.

    ¿A qué se debe?

    -El grado de compromiso y militancia que tuvo una gente determinada, entre los que la mayoría han fallecido, ya no la veo. Nosotros trabajábamos pero dedicábamos un tiempo de nuestra vida para cuidar a la gente. He tenido compañeros que he acogido y han fallecido en mi casa, ese tipo de activismo actualmente no existe. Vivimos muy cómodos y pensamos que es arriesgar mucho. Si no das una parte de tu tiempo a otros, exigir que otra gente te lo dé es injusto, hay que ser más solidario.

    ¿Faltan militantes abanderados?

    -Y referentes. Gente que tenga la cabeza bien amueblada y que hable por sí misma, teniendo conciencia de colectividad. Y sin valorar, en T4 es lo que decíamos, que no podíamos valorar a nadie.

    El lazo rojo contra el sida ha dejado paso a otros símbolos como el lazo rosa contra el cáncer de mama.

    -Me suelo rebotar con eso. El lazo rojo comienza en Estados Unidos, donde unen la lucha con el color rojo de la sangre. El primer lazo me lo trajo Manolo Trillo. “¡Qué cosa más fea!”, pensé. La forma que tiene costó mucho, el símbolo no es una moda. No quito el valor a otro tipo de luchas, pero la falta de creatividad que ha habido nos ha perjudicado. En un momento dado nuestro símbolo fue prostituido, utilizado para un montón de cosas. Si tuviéramos normalizada nuestra lucha… El 1 de diciembre del 92 Bermeo era de ver, todo estaba lleno de sábanas con lazos rojos. ¿Por qué ahora no se ponen?

    ¿Quizás porque se ha debilitado la percepción del peligro que supone el sida?

    -Se habla mucho de cronificar, pero el que sea crónico no significa que se cura, sino que vives con ello. Mucha gente fallece de enfermedades relacionadas con el VIH, que lo que hace es quitarte las defensas ante cualquier enfermedad oportunista, como una gripe o una neumonía. Se ha interpretado que ya hay tratamientos para todos, es mentira. El mensaje que la gente ha entendido es que esto está solucionado. La Arcadia Feliz cree que si tienes sida puedes tener las mismas oportunidades laborales que otra persona. No es verdad.

    ¿Tienen conocimiento los adolescentes de lo que es el sida?

    -Nada. Hay un dato que me llama la atención: Alrededor mío ha habido una serie de personas que han fallecido de VIH y sus propios hijos no saben nada. Es algo que me duele mucho. Tendrán fotos en casa, en las cuales verán un deterioro físico como aquel que han identificado en su momento con Rod Hudson o Freddie Mercury. La amnesia voluntaria puede ser individual, pero la colectiva me llama mucho la atención. Tiene que ser difícil vivir con esa especie de vergüenza de no poder hablar de tu aita o ama. Tengo diarios en casa de compañeros que han fallecido. Me gustaría poder dárselos a sus hijos, para que supieran lo que pensaban. Yo no los he leído. Eso queda ahí conmigo.

    En los últimos años las campañas contra el sida se dirigen al colectivo LGTB. ¿Es un error focalizar el problema?

    -Creo que sí. El colectivo es el humano. Está bien que algunas medidas de prevención se relacionen con ciertos colectivos: si no eres consumidor de droga no tiene sentido que te hablen del intercambio de jeringuillas. Pero en África, por ejemplo, difícilmente se puede hablar de colectivos.

    ¿Qué tipo de discriminaciones puede sufrir una persona seropositiva a día de hoy?

    -De lo que me cuentan, sé que en Euskal Herria hay menos casos que en otras parte, pero es cierto que suelo relativizar. La situación personal te lleva a ver fantasmas donde no hay. Pensar que la sociedad está pendiente de tu vida es una chorrada. Cada uno tiene bastante con el día a día suyo. Si hubiera una situación de discriminación las cosas han cambiado lo suficiente como para poder denunciar y abrir una vía para solucionarlo. No estamos en la época en la que no nos hacían transplantes por el mero hecho de ser seropositivo.

    ¿Se sigue manteniendo alguna creencia errónea acerca de la forma de contagio, por ejemplo?

    -Antes se hacía el típico chiste en el que se decía que si saltaba uno a la piscina contagiaba a todos; o que el chicle que recogía un crío en la calle podría haber sido arrojada por un seropositivo; o que un mosquito te podía picar después de haber picado a un enfermo… Me cuesta creer que la gente sea todavía tan ignorante. Aunque algunas personas siguen teniendo prejuicios a la hora de besar. A finales de los 80 hubo una campaña que decía Besarse no mata, los prejuicios y la indiferencia sí. Era en contra de la idea de que al besar transmitíamos el virus a través de la saliva.

    ¿Ha cambiado la tolerancia hacia esta enfermedad ahora que lo políticamente correcto es promulgar un discurso donde la diferencia está bien vista?

    -No nos conocen, por lo tanto no nos pueden admitir. Es una hipocresía comedida: yo acepto todo mientras no esté cerca. Si fuera público se vería cuál es la reacción. La gente se casa de blanco y sana, pero cuando una persona enferma o tiene un accidente las relaciones cambian.

    las claves

    “Teníamos muy buenos médicos, muy valientes, poca gente quería trabajar con nosotros”

    “El grado de militancia que tuvo una gente determinada, entre los que la mayoría ha fallecido, ya no la veo”

    “Si hubiera una situación de discriminación las cosas han cambiado lo suficiente como para poder denunciar”

  • La Audiencia de Madrid permite de nuevo circular al autobús de HazteOír

    Autobús que publicitaba la campaña anti transexuales del grupo ultracatólico Hazte Oir E. M.

    La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado el levantamiento de la medida cautelar de inmovilización del autobús de HazteOír que contenía el lema “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva” al estimar el recurso de apelación de esta asociación ultracatólica.

    En un auto hecho público hoy, la sección número dos de la Audiencia Provincial entiende que no puede considerarse un “atentado a la juventud y la infancia que una asociación legalmente constituida pueda dirigirse a los padres -en general- y a quienes la Constitución garantiza el derecho a formar a sus hijos ‘de acuerdo con sus propias convicciones’”.

    Admitir la persecución de ideas que molestan a algunos o bastantes no es democrático y supone apoyar una visión sesgada del poder político como instrumento para imponer una filosofía que tiende a sustituir la antigua teocracia por una nueva ideocracia”.

    El Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid ordenó el 2 de marzo, tal y como solicitó la Fiscalía, la inmovilización del vehículo si no retiraba el mensaje publicitario, pues el que lucía parecía, según el Ministerio Fiscal, “dirigirse a las personas con una orientación sexual distinta, negándosela, lesionando de esta manera su dignidad”.

    El Ayuntamiento de Madrid consideró que el autobús, en el que se leía literalmente “los niños tienen pene. Las niñas vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer seguirás siéndolo”, violaba dos ordenanzas municipales, la de Circulación y la de Publicidad Exterior, “independientemente de si incita o no al odio con sus mensajes”.

    También la Delegación del Gobierno en Madrid denunció ante la Fiscalía al autobús por incurrir en un “hecho de relevancia penal”. En concreto, la Abogacía del Estado ha concluido en un informe que la circulación de un autobús con las leyendas entrecomilladas, podrían ser constitutiva de los delitos tipificados en el artículo 510.1 A y 510.2 A del Código Penal referidos a los delitos cometidos con ocasión de del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizadas por la Constitución.

  • “Madrid ha estado a la altura”

    Madrid, orgullosa capital del amor

    El WorldPride 2017 ha sido un evento para recordar. Durante la tarde ayer, miles de personas se congregaron en las inmediaciones del Paseo del Prado hasta la plaza de Colón para disfrutar, festejar y reivindicar. El lema de este año, “Viva la vida”, pretendía también poner el foco de atención en la despatologización de las personas transexuales.

    Las fuertes medidas de seguridad generaban, para muchos, un entorno tranquilizador. El ruido del helicóptero de la Policía que sobrevoló la manifestación hacía levantar los ojos al cielo; como decían José Manuel Palomino y su novio Joaquín: “Madrid está a la altura”. “Con todo lo que está sucediendo, nos sentimos muy protegidos”, añadía Palomino.

    El toque internacional de esta edición del WorldPride se dejó sentir por lo variado de las nacionalidades de los que se agolpaban a lo largo del recorrido. Sebastian, un polaco afincado en Edimburgo, había volado ayer a Madrid con una intención clara: “Quiero encontrar el amor”, explicaba. Con lo que ha dado Daniel en Madrid, siendo natural de Etiopía, ha sido con un refugio. En su país, ser homosexual está penado con la cárcel: “Lo que más siento es vivir a espaldas de mi familia. Estoy escondido”. A su lado le abrazaba Laura Ferreira, su amiga de Guinea Ecuatorial, que se sentía orgullosa de que sus familiares sí aceptaran su homosexualidad. “En mi país no hay problemas por ser quien quieras”, decía.

    Las carrozas del Desfile del WorldPride 2017, a su paso por la plaza de Cibeles Víctor LerenaEFE

    Como antesala a las carrozas, una batucada y una representación de diversos Orgullos alrededor del mundo recordaban que ciudades como Bruselas, Hamburgo, Estocolmo, Sidney, Puerto Rico u Orlando también tenían algo que celebrar. Al pasar el grupo con las pancartas recordando que en Rusia la homosexualidad no se puede vivir libremente, los asistentes no dejaban de aplaudir.

    Pedro Iglesias y su hermano llegaron el viernes de Miami y no tenían más que buenas palabras para la enorme presencia policial. “No podemos dejar que el miedo nos gane. Hay que salir a disfrutar mientras podamos”, recalcaba Pedro. Sin embargo, para él, la fiesta podría haber ido un poco más allá. “Me falta música por todas partes, por la calle”.

    Maider Sánchez y su marido llegaban de Guipúzcoa y también echaban en falta más ruido. “Pensaba que Madrid se iba a animar más a salir de fiesta”, se sinceraba Maider.

    Muchos de los niños que acudieron se quedaban sin palabras ante los esperpénticos disfraces de quienes desfilaban y que hacían más llevadera la espera: barbas con purpurina, unicornios, hadas, tacones kilométricos… Y banderas, muchas banderas. Los nietos de María José se hacían fotos con todo aquel que accediera, y ella les animaba. “Su tío antes se llamaba Juanjo y ahora es Claudia. Y no pasa nada. Hay que educar en la normalidad“, explicaba, alisándose su banda arcoiris.

    Precisamente de la falta de educación es de lo que se queja la presidenta de la Asociación de Madres y Padres de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales (AMPGYL) en la Comunidad Valenciana, Dolores Domínguez. Con el lema “Somos vuestros padres, somos vuestras madres, estamos a vuestro lado”, Domínguez afirmaba que “para las familias aún sigue siendo una mala noticia tener un hijo o hija LGTBI porque no hay espacios seguros para ellos”.

    “Esto es una manifestación, no un desfile”

    Saida García, vicepresidenta de la asociación de familias de menores transexuales Chrysallis, centraba la atención en todo el trabajo que queda por hacer, según ella, una vez finalice el Orgullo. “Para empezar, esto es una manifestación y no un desfile. Claro que es una fiesta, pero la reivindicación está en el día a día. A nivel legal, aún se considera a los transexuales como enfermos y eso tiene que cambiar”, aseveraba.

    A pesar de que las pancartas que iniciaban la marcha defendían “los derechos LGTBI en todo el mundo”, Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales recordaban que el año pasado el lema era la visibilización bisexual y que el objetivo no se ha cumplido ni de lejos. “Queremos que nos tengan más en cuenta: se habla de los gays, pero, ¿qué pasa con los bisexuales? Aún queda mucho por hacer en ese aspecto para que no se nos deje en el olvido”, afirmaba Lucía Cruz, coordinadora del área de políticas bisexuales de la FELGTB.

    Muchos de los asistentes se protegían del calor a la sombra de los árboles, refrescándose con pistolas de agua y con mucha bebida; los más previsores acarreaban neveras de camping. Algunas pequeñas pancartas se hacían notar entre la multitud: “Gay, OK” o “Mi orgullo son tus derechos” salpicaban la calle. Los voluntarios ofrecieron a los asistentes abanicos de colores en los que se podían leer palabras como “orgullo”, “derechos” o “diversidad”.

    “Hay demasiada gente, parecen unos carnavales y eso tampoco es”, se quejaba Miguel desde primera fila, para lo que había tenido que esperar dos horas a pleno sol. “Cuando salíamos sólo 500 personas sabíamos que tenía sentido, pero ahora la mayoría piensa que es una fiesta”, decía. De su misma impresión es Manolo López, activista de 78 años que acudió solo: “Sentía que tenía que estar hoy aquí, recordando que me siento y siempre me he sentido orgulloso de ser como soy”.