El primer menor transexual operado en España se sentía mujer desde los cinco años

El colectivo transexual pide que los menores puedan cambiar de sexo sin autorización judicial

El adolescente de 16 años al que por primera vez en España se ha sometido a una operación de cambio de sexo sufría una disforia de género desde los cinco años, según ha explicado este martes el doctor Iván Mañero, cirujano que a principios de diciembre realizó la intervención en Barnaclínic, un centro privado ubicado en el recinto del Hospital Clínico de Barcelona, el único público del país que cuenta con una unidad específica para tratar la disforia de género. Mañero ha señalado que el chico, que fue operado tras recibir en noviembre la autorización judicial para esta intervención, “tenía una cabeza de mujer en un cuerpo que se desarrollaba como un hombre”.

La joven, que se encuentra perfectamente y lleva una vida normal, estuvo en el quirófano unas dos horas y media, y en ese tiempo se le creó un espacio para dotarle de una vagina en el periné, que se recubrió con la piel del pene. Además, con un trozo de glande y los nervios dorsales del pene se le construyó un clítoris “plenamente funcional y totalmente sensible”, y se le cortó la uretra hasta dejarla como la de las mujeres, al nivel de la entrada vaginal. En la intervención también se eliminaron los testículos y con el escroto se reconstruyeron los labios mayores, hasta conseguir, según el doctor Mañero, una vagina como la de cualquier mujer.

Para este cirujano, el hecho de que los síntomas de esta disforia de género suelan aparecer en edades tempranas “hace pensar que pueda ser un problema de nacimiento, que ahora se diagnostica con un test psiquiátrico, pero que quizá algún día se haga con un análisis de sangre o mediante otro tipo de prueba”.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha mostrado su satisfacción por la cirugía de reasignación sexual realizada por primera vez en España a un menor, pero ha pedido que en este tipo de casos no sea necesaria la autorización de un juez. El trámite judicial “retrasa inexplicablemente” la operación quirúrgica y “vulnera el derecho al libre desarrollo del o la menor”, señala la FELGTB en un comunicado. La ley permite la intervención quirúrgica de reasignación de sexo a los menores de 18 años siempre que tengan el permiso de un juez.

El doctor Mañero ha puntualizado que “no hay ninguna diferencia entre operarse a los 16 o a los 18 años, siempre que el diagnóstico sea claro, y aunque cada caso es particular, operarse lo antes posible comporta más beneficios”. Ha insistido en que aunque la orden judicial autoriza la operación, no obliga a que se haga, y “siempre prevalece el criterio del médico”.

La coordinadora del Área Trans de la FELGTB, Mar Cambrollé, ha reclamado una modificación en los protocolos de los hospitales públicos para que den cabida a las operaciones de menores transexuales, ya que, ha apuntado, ésta ha sido la razón por la que el menor operado ha tenido que acudir a un centro privado para someterse a la cirugía.

El primer menor transexual operado en España se sentía mujer desde los cinco años

El colectivo transexual pide que los menores puedan cambiar de sexo sin autorización judicial

El adolescente de 16 años al que por primera vez en España se ha sometido a una operación de cambio de sexo sufría una disforia de género desde los cinco años, según ha explicado este martes el doctor Iván Mañero, cirujano que a principios de diciembre realizó la intervención en Barnaclínic, un centro privado ubicado en el recinto del Hospital Clínico de Barcelona, el único público del país que cuenta con una unidad específica para tratar la disforia de género. Mañero ha señalado que el chico, que fue operado tras recibir en noviembre la autorización judicial para esta intervención, “tenía una cabeza de mujer en un cuerpo que se desarrollaba como un hombre”.

La joven, que se encuentra perfectamente y lleva una vida normal, estuvo en el quirófano unas dos horas y media, y en ese tiempo se le creó un espacio para dotarle de una vagina en el periné, que se recubrió con la piel del pene. Además, con un trozo de glande y los nervios dorsales del pene se le construyó un clítoris “plenamente funcional y totalmente sensible”, y se le cortó la uretra hasta dejarla como la de las mujeres, al nivel de la entrada vaginal. En la intervención también se eliminaron los testículos y con el escroto se reconstruyeron los labios mayores, hasta conseguir, según el doctor Mañero, una vagina como la de cualquier mujer.

Para este cirujano, el hecho de que los síntomas de esta disforia de género suelan aparecer en edades tempranas “hace pensar que pueda ser un problema de nacimiento, que ahora se diagnostica con un test psiquiátrico, pero que quizá algún día se haga con un análisis de sangre o mediante otro tipo de prueba”.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha mostrado su satisfacción por la cirugía de reasignación sexual realizada por primera vez en España a un menor, pero ha pedido que en este tipo de casos no sea necesaria la autorización de un juez. El trámite judicial “retrasa inexplicablemente” la operación quirúrgica y “vulnera el derecho al libre desarrollo del o la menor”, señala la FELGTB en un comunicado. La ley permite la intervención quirúrgica de reasignación de sexo a los menores de 18 años siempre que tengan el permiso de un juez.

El doctor Mañero ha puntualizado que “no hay ninguna diferencia entre operarse a los 16 o a los 18 años, siempre que el diagnóstico sea claro, y aunque cada caso es particular, operarse lo antes posible comporta más beneficios”. Ha insistido en que aunque la orden judicial autoriza la operación, no obliga a que se haga, y “siempre prevalece el criterio del médico”.

La coordinadora del Área Trans de la FELGTB, Mar Cambrollé, ha reclamado una modificación en los protocolos de los hospitales públicos para que den cabida a las operaciones de menores transexuales, ya que, ha apuntado, ésta ha sido la razón por la que el menor operado ha tenido que acudir a un centro privado para someterse a la cirugía.

Primer cambio de sexo a un menor realizado en España

Un juez dio luz verde a la operación

Se trata de un adolescente, de 16 años, que por fin ha conseguido ser una chica

Se trata de un adolescente, de 16 años, que por fin ha conseguido ser una chica / AGENCIA ATLAS

Una joven de 16 años ha sido sometida en una clinica privada de Barcelona a la primera operación de cambio de sexo que se realiza en España a un menor. La chica llevaba más de año y medio sometida a tratamiento hormonal. La operación, realizada a principios de diciembre y no conocida hasta ayer, ha corrido a cargo del doctor Iván Mañero.

Mañero, que es jefe de la Unidad de Trastornos de Género del Hospital Clínico de Barcelona, diagnosticó el caso.Fuentes de este hospital explicaron ayer que la operación no pudo realizarse en este centro público porque no hay ninguno en España que contemple en sus protocolos las operaciones de cambio de sexo a menores. El centro médico donde se ha hecho la operación es el Instituto de Cirugía Plástica Iván Mañero, integrado en Barnaclinic.

La operación dura dos horas y la convalencia seis días, explicó ayer el doctor que la ha hecho. “Está muy feliz”, añadio el médico. Extirpan los testículos y hacen una inversión peneana, que consiste en introducir el tejido del pene para construir un túnel interior, dice el doctor. Con el glande se hace un clítoris.

Los padres de la menor transexual se enteraron de que su hija, como se consideraba ella, no podía ser operada hasta que cumpliera la mayoría de edad. Pero no querían esperar a que su hija cumpliera 18 años. La menor ha estado más de año y medio en tratamiento psiquiátrico y hormonal. Se trata de un caso en el que el cambio de sexo estaría totalmente justificado, ya que no es mayor de edad, el caso no ha presentado dudas desde el punto de vista médico y existió un dictamen favorable de los médicos forenses para que el adolescente, que nació varón, se haya convertido en chica.

La ley permite la intervención quirúrgica para cambiar de sexo a los que tienen menos de 18 años, pero siempre que cuenten con una autorización judicial. La familia de la menor decidió por eso recurrir a la justicia para hacer posible el cambio de sexo, que finalmente autorizó que la operación se llevara a cabo el pasado mes noviembre.

Mejor antes de adulto

El cirujano Iván Mañero ha asegurado que es mejor realizar esta intervención antes de la edad adulta, incluso de los 18 años, que es la que establece la legislación española, debido a que los riesgos son menores. Para Mañero, este es “un debate abierto en todo el mundo”, aunque “probablemente habrá más casos que no hayan trascendido a la opinión pública”.

El doctor dice que si una chica de 16 años es madura para abortar sin decírselo a los padres, como contempla la nueva ley, también se deben autorizar estas intervenciones. “Casos como éste hay muchos, pues todos los transexuales pasan alguna vez por ser menores”.

“Hay que seleccionar cada caso. Puede haber mayores no preparados y menores que sí. La edad cronológica no es determinante”, opina este experto.El tratamiento de la transexualidad también se inicia en edades tempranas en otros países desarrollados.

El paciente, un adolescente de 16 años, llevaba más de un año y medio siguiendo un tratamiento hormonal y psiquiátrico como paso previo para someterse a una operación de este tipo.

El chico que quería ser chica contaba con el apoyo de su familia y de los médicos, pero la ley solo permite la operación de cambio de sexo en menores de 18 años si cuentan con una autorización judicial.

Concentraciones para exigir que la transexualidad deje de ser «siquiatrizada»

Decenas de personas se concentraron ayer tarde en Bilbo, Gasteiz y Donostia para sumarse a la iniciativa mundial que reclama que la transexualidad deje de ser catalogado como un «trastorno de identidad».

En la plaza de la virgen Blanca, se ha celebrado una concentración en apoyo a los derechos de los transexuales.

En la plaza de la virgen Blanca, se ha celebrado una concentración en apoyo a los derechos de los transexuales.

La transexualidad está considerada hoy en los libros de cabecera de la Psiquiatría mundial como un «trastorno de identidad sexual». Ayer, en numerosas ciudades de todo el mundo se llevaron a cabo concentraciones de protesta contra esta «patologización». Las capitales de Bilbo, Gasteiz y Donostia acogieron movilizaciones para reclamar, como en otros muchos lugares del planeta que en la revisión que se hará en 2012 de los manuales de enfermedades mentales, se retire la transexualidad de ellos.

Con el fin de obtener ese objetivo, surge la Red Internacional por la Despatologización Trans, la cual insiste en denunciar «la psiquiatrización de nuestras identidades y las graves consecuencias del llamado `trastorno de identidad sexual o de género’». Al mismo tiempo, esa protesta añade que se quiere «hacer visible la violencia que se ejerce sobre las personas intersexuales mediante los procedimientos médicos vigentes». Esta Red cuestiona que la actual clasificación médica sobre la transexualidad «continúe sin ser interrogada».

Protesta en Durango

Un centenar de personas se concentró ayer en la plaza Andra Mari de Durango, en solidaridad con Markel Ganboa y para condenar los ataques homófobos y sexistas, criticando al Gobierno de Lakua por «no tomar suficientes medidas para que esto no se repita».

‘Considerar al transexual un enfermo es perpetuar la discriminación’

La OMS lo cataloga de ‘patología’

Un momento de la concentración realizda en Madrid

Un momento de la concentración realizda en Madrid. | Efe

Más de 35 ciudades de todo el mundo acogen este fin de semana diferentes manifestaciones por la desclasificación de la transexualidad como enfermedad en el catálogo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Madrid ha sido la primera en alzar su voz con una marcha que partió ayer de la plaza de Chueca encabezada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

Esta plataforma se suma a la convocatoria promovida por la Red Internacional por la Despatologización de la Transexualidad 2012para denunciar, a partir de hoy, que “seguir considerando esta condición como una enfermedad es querer perpetuar la estigmatización y discriminación hacia los hombres y mujeres transexuales”.

La estela de la homosexualidad

Con esta reivindicación, la FELGTB recoge el sentir del coletivo transexual en todo el mundo, que pretende conseguir lo que en su día se logró con la homosexualidad.

Hasta 1973, esta opción sexual estaba incluida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), un listado de gran influencia, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría, que se acepta de manera unánime en la comunidad científica para abordar homogéneamente el tratamiento de las patologías.

Tras una extensa revisión sobre el tema, los expertos encargados de actualizar dicho catálogo decidieron excluir la homosexualidad del mismo, además de instar a todos los profesionales sanitarios e instituciones a rechazar toda la legislación discriminatoria contra gays y lesbianas.

Sin embargo, la OMS tardó bastante más en seguir esta senda y no fue hasta 1990 cuando eliminó la homosexualidad de su catálogo de enfermedades.

“Llevamos tanto tiempo como nuestros compañeros homosexuales con esta reivindicación”, señala Mar Cambrollé, coordinadora del Área Transexual de la FELGTB, “ahora quizá estamos haciendo más ruido porque se acerca la revisión del DSM y del catálogo de la OMS, que será en 2012, y queremos hacernos oír“, afirma, en alusión al retraso con el que se están aplicando estas medidas.

A pesar de que la Ciencia, por regla general, acepta que la transexualidad no es una enfermedad ni un trastorno mental, sino una discordancia entre la identidad sexual que tiene el cuerpo y la que registra la mente, lo cierto es que su inclusión en este tipo de listados oficiales condiciona negativamente la vida de los transexuales.

“Si se parte de la base de que somos enfermos, todos los protocolos médicos que se nos aplican no son como los de cualquier persona; además, eso favorece las políticas discriminatorias. En definitiva, contribuye a prolongar la exclusión que sufrimos”, explica Cambrollé.

En España, habrá concentraciones en Barcelona, Bilbao, Coruña, San Sebastián, Vitoria, Madrid, Zaragoza, Granada, Las Palmas de Gran Canaria, Oviedo o Valencia, entre otras ciudades, y se pedirá al Gobierno que apoye con una declaración institucional la desclasificación de la transexualidad como enfermedad en los manuales de la OMS.

Aparece el cadáver de una mujer en avanzado estado de descomposición

Un empleado de la funeraria transporta el cuerpo por el portal del inmueble hacia la calle

Un empleado de la funeraria transporta el cuerpo por el portal del inmueble hacia la calle. | Raúl Ochoa

La Policía investiga la muerte violenta de una transexual, de nacionalidad colombiana, cuyo cadáver se encontró este jueves en el salón de la vivienda del cuarto piso del inmueble con el número 5 de la calle de los Alfareros, en el barrio de San Pedro y San Felices.

El cuerpo, que presentaba heridas de arma blanca, pero que falleció casi con toda seguridad por asfixia, llevaba varios días -de entre tres y cuatro, según fuentes consultadas-, en la vivienda.

La fallecida, cuyo nombre se corresponde con las iniciales Linsia C. C. y de unos cuarenta años de edad, vivía sola en el piso y se dedicaba a la prostitución.

La Policía acudió a la vivienda al recibir la llamada de una tía de la fallecida que llevaba varios días intentando ponerse en contacto con ella sin conseguirlo. Además de la imposibilidad de hablar con ella, se percibía en la planta mal olor debido a que se había iniciado ya el proceso de descomposición del cadáver. Otra llamada alertaba a los Servicios de Emergencia del 112 al filo de seis y veinte de la tarde.

La causa y la fecha de la muerte se conocerá con más detalle cuando este vierees se efectúe la autopsia del cadáver en el Instituto Anatómico Forense. Una primera hipótesis indica que la muerte pudo ocurrir después de que la víctima se peleara con su o sus agresores, aunque en principio se cree que fue una sola persona quien cometió el crimen.

La puerta de la vivienda no estaba forzada

Los policías encontraron rastros de sangre en la estancia donde aparecio el cadáver. La puerta de la vivienda no estaba forzada, por lo que se considera que la abrió bien porque era una cita concertada o alguien conocido.

Las primeras investigaciones para determinar la autoría de este crimen se centran en conocer a quiénes frecuentaba la víctima y cuál era su círculo de relaciones. Varios allegados prestaron declaración en las dependencias de la Comisaría de Policía.

Algunos vecinos del inmueble se había quejado ya con anterioridad del número de entradas y salidas de personas de la vivienda. De hecho, los investigadores hablaron con varios vecinos en el mismo lugar de los hechos. Una de las personas interrogadas señaló con posterioridad a este periódico que ni había observado nada extraño ni escuchado ruidos anormales en la vivienda donde apareció el cadáver durante estos días.

Sí confirmó que era un piso alquilado en el que entraban y salían diferentes personas a cualquier hora del día. Tres miembros de la Policía Científica de la Comisaría de Burgos permanecieron durante más de dos horas en la vivienda. Abandonaron el inmueble poco antes de que los servicios funerarios trasladaran el cuerpo sobre las ocho y media de la tarde, pero regresaron de nuevo al piso poco después. Fuentes consultadas señalaron que estos agentes volverán hoy al piso para, ya con luz natural, efectuar una inspección ocular y un registro más exhaustivo del lugar donde ocurrieron los hechos.

La presencia de varios coches patrulla de la Policía atrajo la atención de vecinos y transeúntes que permanecieron en los alrededores observando las idas y venidas de policías y miembros de los servicios sanitarios.

El primer cambio de sexo de un menor en España, a la espera de un fallo judicial

Un juez de Barcelona deberá decidir si el chico de 16 años puede ser intervenido

La primera operación de cambio de sexo a un menor que se realizaría en España, a un chico de 16 años que lleva más de año y medio en tratamiento hormonal y psiquiátrico, depende de un fallo judicial. Un juez de Barcelona deberá decidir si concede la autorización para que el joven pueda someterse a la intervención quirúrgica.

La ley solo permite la operación de cambio de sexo en menores de 18 años si cuentan con una autorización judicial. El visto bueno de los padres no es suficiente. Según el doctor Iván Mañero, jefe de la Unidad de trastornos de género del Hospital Clínico de Barcelona, en este caso la operación está totalmente justificada, ya que, a pesar de que el joven no es mayor de edad, no presenta dudas desde el punto de vista médico. La familia del chico que quiere ser chica acudió a este médico en busca de una solución, y este les explicó las dificultades legales del procedimiento.

“La transexualidad es algo que se tiene que tratar. Todos nos llevaríamos las manos a la cabeza si nos dijeran que un menor de edad con leucemia no se puede tratar hasta que cumpla 18 años”, ha asegurado Mañero. “Hace 10 años los jóvenes de 16 años no sabían qué hacer con su situación, pero ahora descubren cuál es su problema y saben que tiene solución”, ha agregado.

La presidenta de la Asociación de Transexuales de Cataluña, Gina Serra, confía en que el juez autorice la operación del menor. A su juicio, “un menor con ocho años ya sabe lo que quiere ser y lo que no, aunque todo depende del apoyo que encuentre en su familia”. El menor, ha explicado Serra, se dirigió hace dos años a la asociación en busca de ayuda:”tuvo problemas porque los demás alumnos se metían con ella y se vio obligada a cambiar de colegio”. Serra ha asegurado que una sentencia favorable serviría para “abrir nuevas perspectivas para el colectivo transexual”.

Según Mañero, el juez encargado de tomar la decisión solicitó la opinión de peritos médicos independientes, quienes dieron un dictamen favorable a la intervención. Si se aprueba la operación, sería la primera que se realiza en España a una persona menor de 18 años y uno de los pocos casos registrados en todo el mundo.

“Que no te peguen por gay es una suerte”

Más de un centenar de menores homosexuales y transexuales relatan las agresiones y el aislamiento que padecen

Charla sobre diversidad sexual en el instituto Duque de Rivas en Madrid

Charla sobre diversidad sexual en el instituto Duque de Rivas en Madrid. / RICARDO GUTIÉRREZ

A los 14 años, Pedro ya lo tenía claro: era gay. Después de tantear a sus amigos -“lo aceptaron bien, sin problemas, aunque no con naturalidad”-, afrontó su siguiente reto. Sus padres eran “modernos y liberales”, dice. Por eso su reacción le dejó aún más descolocado. “Me dijeron que era imposible que ya supiera que era gay, que era muy pequeño y que me olvidara del tema”. Hace tres años de aquello.

Pedro -su nombre, como el de otros protagonistas de esta historia, es supuesto- tiene 17 años y estudia 2º de Bachillerato en La Rioja. Todavía le remuerde lo que sucedió. “Yo fui incapaz de decir nada, de contestarles, de explicarles que estaba segurísimo de lo que sentía. Desde entonces no he vuelto a hablar con mis padres del tema, que se ha convertido en algo tabú. Lo que sucedió me marcó mucho, me dejó destrozado, pasé unos días horribles, y todavía ahora sigo sintiéndome incapaz de volver a sacar el tema con ellos, a pesar de que sé que debo hacerlo”, cuenta por correo electrónico.

Algo parecido le pasó a Inés. “Mi madre no se creía que a los 14 años ya pudiera tener definida mi condición sexual. Me dijo que no tenía nada en contra, pero que sencillamente no se lo creía aún. Con 15 me volvió a preguntar si me seguían gustando las chicas. Y le dije que sí. Ella a su bola… seguía empeñada en que era una fase. A los 16 volvió a preguntar…y le dije que sí. Añadí que de hecho tenía novia. Entonces acabó creyéndolo”, escribe desde Alcobendas (Madrid).

“Cuando descubres tu homosexualidad con 13 años te sientes absolutamente desamparado. Nadie te ha explicado que eso te pudiera pasar y no tienes ayuda de nadie. Eres un crío de 12, 13 o 14 años, casi un niño, que te encuentras con un problemón que te tienes que tragar tú solito. Yo quería vivir con absoluta normalidad, soñaba con un mundo donde poder expresarme libremente, donde todo el mundo me entendiera, donde no tuviera que esconderme ni estar callado; pero salía a la calle y me encontraba otro mundo, otra sociedad. Una sociedad que parece creer que los homosexuales sólo existimos a partir de los 18 años. Es indignante”, insiste Pedro.

“Creo que a los jóvenes homosexuales no se nos tiene en cuenta para nada. Es como si la homosexualidad apareciera a partir de los 18, 19 años por lo menos”, remacha Vanessa.

Pero si la relación con la familia es problemática, la mayor exclusión se vive en los centros educativos. “Por suerte soy fuerte de carácter. Muchas veces me insultaron, me tiraron escupitajos, me golpearon. En el colegio es un acoso continuo. Pasas por una ventana y te dicen: ‘¡Maricón!”, relata Jaime, que tiene 17 años y vive en San Sebastián. “Del colegio sólo una profesora [sabe que soy gay]. Mejor así, que los alumnos allí buscan amargarte”, dice José, de 17 años, en un correo que envía desde Algeciras (Cádiz).

Pedro, Inés, José y Vanessa son algunos de los más de 100 adolescentes no heterosexuales de entre 12 y 18 años que han participado en el estudio Adolescencia y sexualidades minoritarias, elaborado por la Comisión de Educación del Cogam (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid) en colaboración con el departamento de Antropología Social de la Universidad Autónoma madrileña.

“Resulta curioso que la a hora de hablar, recurran a la palabra suerte: han tenido suerte con sus amigos, han tenido suerte en no recibir palizas… Situaciones que para otros adolescentes forman parte de la normalidad”, reflexionan los autores del estudio, Jesús Generelo, José Ignacio Pichardo y Guillem Galofré. “Con los que no pasa nada, te haces amigo, puedes ir al cine con ellos, lo saben y no te pegan”, cuenta David, un transexual de Barcelona que ya ha cumplido los 18 años. “Que no te peguen por ser gay es una suerte”, afirma José.

El problema se extiende a todos los ámbitos. Ni las revistas para jóvenes, ni los videojuegos, ni la televisión, ni los lugares de ocio, ni los educativos. Ni siquiera las asociaciones son un lugar asequible para ellos. En muchas, el estigma que asocia pederastia con homosexualidad, unida a la falta de subvenciones, impide que tengan programas de atención específicos. En el de Atención a Lesbianas, Gays y Transexuales de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, a los menores se les pide que acudan acompañados de sus padres. Pero, ¿cómo van a hacerlo cuando lo que quieren es ayuda para decirles que no son el hijo o la hija heterosexual que ellos esperaban?.

La solución, coinciden encuestados e investigadores, está en Internet. “Sin Internet y sin amigos que conozcan lo tuyo, es más complicado ligar. He tenido la suerte de que tengo esas dos opciones, por lo que me ha sido fácil. Si a eso le sumas que vas a discotecas donde hay gente con tu misma opción, la cosa se multiplica por 10”, dice José, quien tuvo su primer novio con 15 años y ahora mantiene una relación con otro chico, que no vive en su ciudad.

Pero incluso este recurso les está, a veces, vedado. En algunas librerías públicas y centros educativos tienen instalados filtros que impiden que los jóvenes accedan a las webs de las asociaciones y otros grupos de ayuda, “aunque sí permiten entrar en otras de contenido homófobo”, indica el estudio. Por eso, Pedro y tres adolescentes más han puesto en marcha un ciber-lugar de encuentro: Pisando fuerte (http://adolescentesglbt.blogspot.com).

Y una última reflexión de los investigadores: estos testimonios son de adolescentes que tienen clara su orientación. ¿Qué estará pasando con todos los que tienen dudas, no disponen de Internet o son menos fuertes?

El modelo de Rivas

Cuando casi lo más seguro para un adolescente no heterosexual es quedarse en el armario, hay iniciativas que ofrecen un atisbo de esperanza. El estudioAdolescencia y sexualidades minoritarias no ha podido dejar de destacar una excepción: la tarea del instituto Duque de Rivas en Rivas-Vaciamadrid (Madrid).Ahí, un profesor ha creado -con el apoyo del claustro- una tutoría específica para alumnos gays, lesbianas o transexuales. Hasta ahora ha atendido a ocho, dos de manera presencial y el resto por Internet.La tutoría ha sido el último paso de una intensa campaña de sensibilización iniciada por José Joaquín Álvarez, que comenzó invitando al Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam) a dar una charla sobre sexualidad.Pero estas actuaciones son una excepción. En muchos centros ha bastado que un padre protestara ante el “adoctrinamiento” o el “proselitismo” homosexual de sus hijos para que actuaciones similares -o más sencillas, como repartir una guía sobre sexualidad- se suspenda. En Rivas, una madre protestó, pero la directora del instituto le explicó el objetivo del programa, y le ofreció que su hija no participara si no quería. Tras la reunión, la alumna asistió, sin más problema, a las siguientes actividades.