Mi hermana y yo somos homosexuales, pero solo uno de nosotros encontró comprensión en la escuela

Una mujer camina junto a una pintada de dos corazones con los colores del arcoíris en Dublín, Irlanda. EFE

Mi hermana Lily y yo estamos todavía más unidos que muchos hermanos porque somos miembros de un club exclusivo de hermanos: el de “los dos son homosexuales”. Aunque lo cierto es que nuestros casos no son iguales. Nuestra experiencia en el instituto fue completamente diferente. Mi hermana Lily se levantó el lunes con la noticia de la carta firmada por 34 líderes de escuelas anglicanas de Sidney que defiende el derecho de las escuelas religiosas a discriminar a profesores y alumnos que son como nosotros. En el metro, de camino a la escuela, vi un mensaje de nuestro padre en el chat familiar con un enlace a la carta. “Mirad quién la ha firmado”, afirmaba.

Me gradué en la Trinity Grammar School de Sidney el año pasado. El nuevo director de la escuela, Tim Bowden, firmó la carta. La escuela donde he pasado los últimos 12 años de mi vida ha decidido apostar abiertamente por la homofobia. Lily se graduó en la Uniting Church School en 2015, una escuela que tiene una filosofía muy distinta con sus profesores y alumnos LGTBI. Inmediatamente hablamos por Skype. Cara a cara, en países distintos, los dos teníamos la misma expresión facial: extenuación. Puede que nos hayamos graduado, pero nuestro enfado por el trato recibido permanece.

Lily y yo hemos hablado largo y tendido de nuestras experiencias como alumnos de instituto. Los dos somos conscientes de que hemos sido unos privilegiados porque hemos ido a institutos privados. También hemos tenido mucha suerte por el hecho de haber crecido en una familia que nos dio amor y a la que no le importó que fuéramos homosexuales.

En el caso de Lily, esta sensación de aceptación también se extendía a la escuela. En mi caso, me gradué en Trinity sin traumas, pero no estoy seguro de que sea el caso de otros compañeros homosexuales. Sin duda, resulta algo extraño ser alumno de una escuela que considera la homofobia parte de su “ethos”. Esto no hace que seamos menos homosexuales, pero sí nos impide ver otros alumnos como nosotros. Nos hace sentir que estamos solos.

A medida que me fui haciendo mayor, reaccioné a la homofobia de la escuela y mostré mi homosexualidad de la forma más visible que pude, casi como si se tratara de una cuestión de activismo. No puedo dejar de pensar que de pequeño mi experiencia como alumno habría sido muy diferente si hubiera visto que otros estudiantes mayores mostraban su homosexualidad sin complejos. Quería que otros tuvieran un referente que yo no tuve.

Lily consideraba que el hecho de que me mostrara como soy obedecía a una necesidad: “Todavía lamento no haber hecho más. Podría haber mostrado mi homosexualidad de una forma más abierta, pero tal vez no sentí que fuera necesario. Ser homosexual es solo una parte de mi experiencia escolar. En cambio para ti fue una parte esencial”.

Las reacciones homófobas eran una constante en mi escuela. En los pocos casos en los que denuncié la actitud de algún estudiante, la escuela reaccionó. Y le estoy agradecido por ello. Sin embargo, la escuela nunca trató de corregir la cuestión de fondo. Cuando crecí, el acoso cesó. No fue gracias a ninguna medida impulsada por el centro, sino simplemente porque los estudiantes maduraron y rechazaron la homofobia a la que la dirección de la escuela se había adherido. Todavía me sorprende el hecho de que mis compañeros de 17 años tuvieran una mejor educación en torno a esta cuestión que las personas que supuestamente nos tenían que formar.

En el instituto, tenía un grupo de amigos que mostraban su homosexualidad con orgullo y algunos amigos heteros que estaban dispuestos a plantar cara a las actitudes homófobas. Queríamos cambiar la mentalidad y mostrarnos tal y como éramos formaba parte de nuestra rebelión. Sin embargo, lo cierto es que ser un modelo a seguir para los estudiantes más jóvenes e intentar que se sintieran aceptados no hubiera tenido que ser mi trabajo a esa edad.

La página web de la escuela muestra mi cara y la de otros estudiantes gays de mi curso, con el objetivo de promocionarla. En sus publicaciones, la escuela incluye imágenes de obras de arte que hizo mi novio. Le ha pedido a un amigo homosexual que coordine algunos debates. Los responsables de los grupos de música y de los equipos deportivos son gays. Es decir, muchos alumnos homosexuales hemos contribuido a que la escuela sea lo que es. El centro educativo donde nos formamos no puede afirmar que nuestras tendencias sexuales no son acordes a sus valores y luego utilizarnos con fines publicitarios.

La carta en cuestión empodera a las escuelas a predicar sus prejuicios bajo la excusa de su “ethos”. Cuando tenía 14 años tuve que permanecer sentado en el laboratorio mientras un profesor nos explicaba que la bisexualidad era tan nociva como una violación. Unos años más tarde, un profesor nos explicó largo y tendido la, según él, obvia relación entre homosexualidad y pedofilia.

Obviamente con ello no estoy diciendo que Lily y yo no hayamos tenido profesores extraordinarios en el instituto. Muchos de los profesores preferidos de Lily eran homosexuales.

“Si eres un niño gay, tienes superpoderes secretos para captar los pronombres que utiliza tu profesor cuando se refiere a su pareja. Cuando no tienes ningún compañero de clase gay, pero sí profesores que lo son, te sientes acompañada. Es como un reconocimiento de que vas a estar bien en el futuro, un futuro en el que podrás encontrar a una pareja que te quiera y un trabajo que te guste. Para un niño gay que todavía no ha salido del armario no hay nada más potente que descubrir que no está solo. Es un arma que tendrás de por vida”.

En mi caso, no fue consciente de que tenía profesores homosexuales hasta que me gradué en el instituto. Tuve un profesor increíble que me ayudó a crecer y me inspiró. Cuando me gradué descubrí que era gay. Me avergüenza reconocer que mi primera reacción fue juzgarlo: a los 14 yo hubiera matado por tener un profesor abiertamente homosexual que me sirviera como referente. Pensé que el hecho de que lo hubiera mantenido en privado era un acto egoísta. Ahora entiendo que esta opinión es muy ingenua. No puedo imaginar cómo es trabajar en un ambiente para el que una parte esencial de mi forma de ser pudiera comportar mi despido.

Lily fue a una escuela que le dio la libertad para involucrarse en temas en torno a la homosexualidad. Recuerdo que me sentí orgulloso, y celoso, cuando regresó a casa y me contó que había dado un discurso en su escuela con motivo del día Wear it Purple [Lleva algo morado, un día de concienciación LGTBI para jóvenes que se celebra especialmente en Australia].

“Los religiosos y los profesores de la escuela apoyaban a los estudiantes gays. Di un discurso ante un grupo de chicas que lucían cintas moradas en el pelo y cordones morados en los zapatos. Poder pronunciar este discurso todos los años era una especie de catarsis para mí. Hablar con mis compañeros, hacerles escuchar ese mensaje, era importante”.

Los chicos de Trinity también necesitan esa libertad y liderazgo que tuvo mi hermana. ¿Cómo puedo justificar que amo un lugar que quiere proteger su derecho a rechazarme y a rechazar a personas que son como yo?

La diócesis anglicana afirma que las escuelas no expulsan a los estudiantes ni despiden a los maestros por sus tendencias sexuales. Sin embargo, sí mantienen el derecho a hacerlo y esto consolida la noción de que es inaceptable ser gay. La carta es un símbolo para los jóvenes que no han tenido el apoyo que Lily y yo tenemos y para los aplicados maestros que necesitan sus trabajos. Nos dice que no somos bienvenidos y que nuestra homosexualidad nos deja desprotegidos. 
Las instituciones religiosas no necesitan más protecciones, pero los estudiantes y profesores homosexuales, sí.

Luc estudia moda en la Ecole de la Chambre Syndicale de la Couture de París. Lily estudia derecho y escritura creativa en la University of Technology de Sidney.

Traducido por Emma Reverter

El colectivo LGTBI+ valora en positivo las jornadas de Iruñea

Los colectivos LGTBI+ reunidos en Iruñea exigieron en una declaración final a todas las instituciones públicas del Estado «una mayor implicación y compromiso» con la diversidad sexual y de género. Valoraron positivamente el trabajo de los organismos navarros.

La tercera y última jornada de los XXX Encuentros Estatales LGTBI+ se celebró ayer en el Auditorio Baluarte de Iruñea, con el objetivo de generar un espacio de reflexión, debate y generación de propuestas en torno a la diversidad sexual y de género, así como fortalecer lazos entre los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales del Estado español y aportar una declaración conjunta con las reclamaciones a las instituciones públicas.

Kepa Yécora y Ruth Iturbide, miembros del comité científico de los encuentros; Vanesa Eguiluz, técnica de Igualdad y LGTBI+ del Ayuntamiento de Iruñea; y Xabier Sánchez, coordinador de Kattalingorri, fueron los encargados de trasladar al público las conclusiones de estas jornadas, que valoraron «positivamente». Así, los organizadores hicieron un recorrido de los pasos que se han ido dando durante los últimos años. A destacar, «la activación de los servicios públicos». En este sentido, calificaron las relaciones con las instituciones públicas como «muy buenas», resaltando el papel de Harrotu, servicio municipal LGTBI del Ayuntamiento de Iruñea, como una asociación de asistencia «individual y colectiva fundamental», y de Kattalingune, servicio LGTBI del Gobierno de Nafarroa «para llegar a las zonas más rurales de Nafarroa».

Las personas asistentes destacaron el enfoque «innovador» de estos servicios, que se constituyen como «referentes para otras regiones», junto con la implicación de las instituciones y el programa de coeducación Skolae, según quedó de manifiesto a lo largo de los encuentros de Iruñea.

Por otro lado, en la declaración aprobada de forma unánime por las organizaciones y personas LGTBI+ reclamaron a las instituciones públicas una «mayor implicación y compromiso» en la atención a la diversidad sexual y de género, con la puesta en marcha de servicios de atención integral a estas personas, así como la implementación de proyectos de sensibilización y de intervención.

En esta línea, solicitaron un posicionamiento «claro y contundente» de apoyo a la diversidad, con la dotación de recursos, tanto económicos como personales, a los proyectos con los avances en la atención y apoyo a las personas LGTBI+.

Para ello, instaron a las Cortes Generales del Estado español, gobiernos autonómicos, municipios y organizaciones internacionales que, en el ámbito de su competencia, aprueben y pongan en marcha de manera «urgente» los mecanismos y procedimientos necesarios para la consecución de estos objetivos, y envíen un mensaje «claro y unitario» a la sociedad en relación a la diversidad sexual y de género.

Al acabar, anunciaron que Los Encuentros LGTBI+ de 2019 se celebrarán en Castilla la Mancha.

HOMENAJE

La 30ª edición de los encuentros estatales terminaron con un homenaje al movimiento LGTBI+ de Nafarroa. En el acto participaron los activistas Raúl López, Oscar Sada, Nines García, Charo Berzosa y Ángel Leranoz.

Una ciudad de Tanzania crea una unidad especial de policía para identificar y castigar a homosexuales

Protesta celebrada en Kenia por los derechos LGTBI. EFE

Centenares de activistas LGTBI en Tanzania se han visto obligados a esconderse tras el anuncio de la creación de una fuerza especial para identificar y castigar a los homosexuales en Dar es Salam.

Paul Makonda, jefe administrativo de la ciudad, ha anunciado la creación de un equipo de policías y oficiales contra los homosexuales. En un contexto de intensificación de la campaña de discriminación contra la comunidad LGTBI, sus miembros pueden enfrentarse a largas penas de prisión.

En una entrevista subida a Youtube, Makonda pidió a los ciudadanos que denunciasen a los gays e informó en una rueda de prensa que ya había recibido más de 5.700 mensajes de la gente, incluidos más de 100 nombres.

“Están haciendo redadas en casas. Es algo horrible y solo va a empeorar. Mucha gente está saliendo de la ciudad. Están huyendo. Están yendo contra los activistas alegando que promovemos la homosexualidad. Nos tenemos que esconder”, cuenta un activista LGTBI que prefiere mantenerse en el anonimato.

Otro activista de la ciudad describe la atmósfera como “temporada de caza de gays” e informa que se están publicando listas de nombres en las redes sociales para “sacar del armario” a gente. “Te puedes imaginar lo que eso está haciendo a la gente y a las familias”, añade.

El Ministerio de Exteriores de Tanzania ha señalado que la campaña de Makonda representa solo su visión y no la posición oficial del Gobierno. Sin embargo, las autoridades han apoyado en varias ocasiones medidas homófobas desde que John Magufuli llegó a la presidencia en 2015 con un programa contra la corrupción.

Grupos activistas han acusado a Tanzania de seguir un “camino peligroso”. El país también se enfrenta a críticas por supuestos abusos de derechos humanos.

Joan Nyanyuki, director regional para África Oriental, el Cuerno de África y la región de los Grandes Lagos de Amnistía Internacional, afirma: “La idea de la unidad especial sirve para incitar el odio entre la población. La comunidad LGTBI en Tanzania ya sufre discriminación, amenazas y ataques sin declaraciones llenas de odio como estas”.

Michelle Bachelet, la comisaria de derechos humanos de la ONU, ha señalado que teme que “una caza de brujas se podría interpretar como una licencia para poder ejercer violencia, intimidación, acoso y discriminación a aquellos percibidos como LGTBI”.

En 2016, Tanzania prohibió a las ONG distribuir lubricante gratis a los gays como parte de los esfuerzos por controlar el sida, aunque algunos expertos sanitarios advirtieron que cerrar tales programas podrían poner a más población en riesgo de infección.

En una redada el año pasado, al menos 12 hombres fueron arrestados en una reunión en un hotel en Dar es Salam. Las autoridades alegaron que era un encuentro para fomentar las relaciones entre personas del mismo sexo.

La homosexualidad sigue siendo un tabú en buena parte de África y los homosexuales sufren discriminación o persecución. Además, a menudo los grupos de derechos humanos se muestran reticentes a hablar en público en defensa de los derechos de los homosexuales.

Una condena por tener “conocimiento carnal con cualquier persona contra el orden natural” puede traducirse en 30 años de cárcel en Tanzania.

Dos líderes de la oposición fueron condenados a cinco meses de prisión en febrero por insultar al presidente Magufuli y un líder de la oposición fue acusado el viernes pasado de sedición y de incitar al odio días después de la muerte de varias personas en enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y pastores en su distrito, en la parte occidental de país. Las autoridades han rechazado esta acusación.

Zitto Kabwe, un crítico habitual del Gobierno, señaló el domingo durante una rueda de prensa que al menos 100 personas han muerto durante los enfrentamientos en Kigoma de mediados de octubre. Fue detenido tres días después y posteriormente, el viernes, acusado en los tribunales y puesto en libertad bajo una fianza de 10 millones de chelines (3.900 euros), según informó su partido Alianza por el Cambio y la Transparencia.

El comandante de policía de Kigoma, Martin Ottieno, informó a Reuters que dos pastores y dos policías habían muerto durante una operación para impedir a los pastores seguir guardando ilegalmente a su ganado en un terreno de propiedad del Gobierno.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

El auge del populismo en Europa amenaza los derechos del colectivo LGTBI

Los activistas denuncian un incremento de las agresiones verbales y ataques a sedes en los países del Este

Celebración de la Baltic Gay Pride en Riga (Letonia), el pasado junio. / ILMARS ZNOTINS (AFP/GETTY)

El auge del nacionalismo y el populismo amenaza de nuevo los derechos y libertades del colectivo LGTBI. En especial en varios países del Este de Europa donde estos movimientos han llegado al poder. Lejos de aspirar a la conquista del matrimonio y la adopción por parte de parejas del mismo sexo, los activistas de estos países se ven obligados a protegerse de la violencia verbal que vierten sobre ellos las corrientes conservadoras y de extrema derecha. Esa escalada se acentuó en la campaña del fallido referéndum convocado en Rumania para vetar los matrimonios gais en su Constitución. Asociaciones de países como Polonia o Lituania han denunciado, además, haber sufrido varios ataques en sus sedes este año.

Mirka Makuchowska, activista polaca de Campaña contra la Homofobia, denunciaba en la conferencia anual de asociación internacional ILGA-Europe –que aglutina a decenas de entidades del continente—, celebrada en Bruselas, la deriva autoritaria del gobierno ultraconservador de Ley y Justicia. Justo cuando hablaba, recibía la noticia de que multitud de escuelas se veían obligadas a cancelar actividades que habían programado para promover la tolerancia en las escuelas.  El Ministerio de Educación había advertido a todos los directores y había pedido a los padres que denunciaran a los centros que albergaran esos eventos.

“Todo ha ido a peor”, resume Makuchowska. Los activistas polacos denuncian una escalada de actuaciones para socavar los movimientos por los derechos civiles privándoles de acceso a fondos públicos. “Estamos viendo cómo se usa un lenguaje virulento y se vuelve a emplear palabras que hacía tiempo que no escuchábamos, como ‘sodomitas’ o ‘pervertidos’. Y ese discurso del odio envalentona a chavales que pasan por un local que tiene la bandera del arco iris y no dudan en apedrearlo”, denuncia.

Esos mensajes cargados de prejuicios soportaron también los ciudadanos rumanos el pasado mes de septiembre, durante la campaña de un referéndum que perseguía vetar en la Constitución los matrimonios del mismo sexo. Líderes del gubernamental Partido Social Demócrata esparcieron en las televisiones la cantinela de que esas uniones ponían en riesgo la familia. El referéndum hizo aguas al no concitar los sufragios mínimos para ser validado. “Los líderes de ese populismo lo presentan como un movimiento del pueblo, pero es al revés, viene desde arriba y buscan ganarse a la gente a costa de los más débiles”, advierte la activista y periodista rumana Teodora Ion-Rotaru.

La hostilidad de los gobiernos de países como Hungría, Polonia, Rumania o Bulgaria hacia los colectivos LGTBI ha encendido las alarmas de la Comisión Europea. Su vicepresidente primero, Frans Timmermans, advirtió en esa conferencia del regreso del “lenguaje del odio” de la mano de los movimientos populistas y nacionalistas. El primer ministro húngaro, Victor Orban, ya irritó el año pasado a Bruselas al albergar un congreso de un grupo antiLGTBI en que criticó a la Unión Europea por estar dominada por una “ideología relativista y liberal que es un insulto a las familias”.

No obstante, Timmermans reprendió sobre todo a los socialistas búlgaros y rumanos, de su familia política europea, por querer conseguir apoyos empleando planteamientos homófobos. “Si quieren formar parte de nuestra familia, tienen que entender que el respeto por la igualdad es un elemento esencial”, afirmó.

En la cola en derechos civiles

Casi todos los países del Este se hallan en la zona roja del informe que cada año elabora ILGA-Europe. Desde hace años, permanecen atrapados en ese territorio que raya la discriminación y la violación de los derechos humanos. Letonia es el país peor situado de la Unión Europea. “No queremos estar ahí, pero desde 2006, cuando adoptamos legislaciones en el ámbito laboral, no se ha hecho nada más”, lamenta Kaspars Zalitis, activista de Mozaika.

A pesar de la falta de avances, Zalitis es más optimista que otros activistas. Él sí percibe cambios sociales. Hace apenas unos años, cuenta, en las marchas bálticas del Orgullo tenía que aguantar junto a otro puñado de compañeros cómo le lanzaban excrementos. Este año, unas 8.000 personas marcharon por las calles de Riga sin sufrir ningún incidente. “Por supuesto, nos preocupa el populismo, pero es algo que también viven Francia o Holanda”, añade. No en vano, en el furgón de cola del índice de la asociación europea está también Italia, donde su vicepresidente recientemente ha rechazado las adopciones por parte de parejas del mismo sexo alegando el derecho de los niños a tener “un padre y una madre”.

En Letonia, añade Zalitis, dos partidos con representación parlamentaria que pueden ser decisivos para formar gobierno han situado ya en su agenda la igualdad LGTB. Algo que no pueden decir Simeon Vasilex y Lilya Dragoeva, dos activistas búlgaros. “Ningún partido que esté en el Congreso se plantea esa cuestión”, afirma Dragoeva. “El nacionalismo trata de atraer votos. Y usa el discurso de que la ideología occidental quiere infiltrarse en nuestro país”, lamenta Vasilex. “Esas fuerzas divisivas nos recuerdan a todos una verdad básica: estas amenazas nos conciernen a todos”, remacha Evelyne Paradis, directora ejecutiva de ILGA-Europe.

“QUEREMOS IR HASTA EL FINAL”

El colectivo LGTBI se apuntó una victoria después de que la Corte de Luxemburgo sentenciara que los matrimonios homosexuales deberán tener los mismos derechos de residencia en la UE que los heterosexuales, incluso en los países donde estas uniones no sean legales. La batalla la inició Adrian Coman, de origen rumano, que contrajo matrimonio con un ciudadano estadounidense en Bruselas. Dos años después de su boda, pidieron a Rumania permiso de residencia para el marido. La petición fue inicialmente rechazada, pero el TJUE dictaminó que Bucarest debía reconocerlo.

Coman, que asistió a la conferencia de Bruselas, explica que se ha clarificado la legislación, pero aún aguarda a que la justicia rumana resuelva su caso. “Queremos ir hasta el final”, sostiene Coman, en referencia a que aún puede toparse con algún “agujero” legal. Aun así, la sentencia de Coman ha abierto la puerta a que otras parejas puedan reclamar que se reconozcan sus matrimonios celebrados en otros países de la Unión Europea en los que uno de los cónyuges hayan residido. De hecho, se esperan resoluciones en breve en Polonia y Lituania.

Hoy Coman vive en Estados Unidos. Esa opción, la de dejar el país, es por la que optan muchos jóvenes. Sucede en Rumanía, según denuncian las organizaciones por los derechos civiles de ese país. Pero también en Lituania. Una encuesta realizada recientemente por la mayor organización LGTBI de Lituania entre jóvenes del país arrojaba que el 90% de los preguntados tenían pensado o estaban considerando irse al extranjero cuando tras acabar sus estudios. En los países bálticos, de hecho, los colectivos se quejan de estar sufriendo la falta de tolerancia rusa. “Tenemos un problema de bullying en las escuelas, pero las instituciones no lo afrontan. Consideran que toda información sobre el colectivo LGTBI es propaganda y seguimos sintiendo la presión de la Iglesia”, sostiene el presidente de la entidad, Vladimiras Simonko, quien denuncia que hace apenas dos meses su sede fue atacada.

AMAIA BARRENA (ORGANIZADORA DE LOS ENCUENTROS LGTBI+ ) : «¿Por qué la estatua a los Fueros no puede llevar una fusta sado?»

Kattalingorri ultima los preparativos del primer encuentro estatal LGTBI+ que se celebrará en Iruñea. Amaia Barrena, licenciada en Psicología y especializada en Sexología, es una de las trabajadoras del colectivo implicada en este proyecto.

¿En qué consistirán los XXX encuentros estatales LGTBI+ que preparan en Iruñea?

El próximo fin de semana celebraremos una serie de ponencias y talleres sobre distintos temas en Baluarte. Y el domingo cerraremos los encuentros con una kalejira y un acto de homenaje a los impulsores de distintos movimientos LGTBI+ de Nafarroa. Habrá una declaración con las conclusiones de todo lo hablado, pero que se centrará en políticas públicas y servicios LGTBI+ públicos, algo que consideramos importantísimo. Los colectivos que tomen parte se adherirán al manifiesto para reivindicar luego esa línea de trabajo allá donde vienen.

¿Cuántos colectivos participan?

Hay más de 150 participantes y se siguen apuntando. Entre partidos, sindicatos y demás, hablamos de más de 30 entidades de distintas zonas de la Península: Madrid, Balears, Barcelona, Murcia, Galiza…

¿Qué reto supone llevar adelante un evento así?

Los encuentros estatales tratan temáticas que son de interés general del colectivo, pero al final de cada uno se dejan puertas abiertas e hilos que hay que seguir desarrollando cuando se recoge el testigo. De Iruñea saldrán otros. Acertar en eso es fundamental. Y el otro reto pasa por mostrar la realidad de Nafarroa, cómo es el colectivo LGTBI+ de aquí, qué recursos hay, qué políticas hay, qué necesidades… De estos encuentros tienen que surgir reflexiones que nos ayuden a seguir avanzando aquí en Nafarroa. Y a esta parte teórica hay que sumar la logística, dónde duermen y comen los que vienen, dónde discurrirán las actividades… Apostamos por Baluarte, porque da un aire de seriedad y estos encuentros constituyen algo importante.

En Iruñea tiene un enorme peso lo carca, el Opus, el tradicionalismo. En su cartel aparece la Estatua a los Fueros con bigotón, empuñando una bandera multicolor y una fusta sado. ¿Podrá el movimiento LGTBI+ de subvertir todo eso?

La temática del encuentro no es que sea revolucionaria en sí, pero si la comparamos con lo anterior, sí que supone un cambio radical. Venimos de un tradicionalismo católico con olor a rancio y ahora nos sentamos a hablar de políticas públicas que ya están en marcha. El logo sí que resulta subversivo. Aunque, más que eso, yo diría que apropiador. Pasó también con la bandera, que se unió a un movimiento político concreto hasta que la gente dijo «oye, que yo también soy navarro», y empezó a reivindicarla. Las personas del colectivo LGTBI+ también somos navarros y hay una ley propia de 2017 que supuso una victoria histórica para el colectivo. ¿Por qué no va a empuñar la estatua a los Fueros nuestra bandera? ¿Y por que no va a llevar una fusta sado representando eróticas que forman parte de la diversidad? Es una fusta que además es hisopo de los joaldunak. Y lo del bigotillo… pues permite jugar con la ambigüedad de la figura. ¿Es un hombre, es una mujer? ¿Por qué tiene que ser una cosa u otra?

Uno de los temas centrales de los encuentros es la interseccionalidad. ¿Qué significa exactamente?

Significa entender que a las personas nos atraviesan diferentes realidades y que podemos estar sujetas a múltiples discriminaciones. Una persona puede ser discriminada por su orientación sexual, pero además por ser mujer, inmigrante, pobre… Y eso implica la necesidad de activar políticas públicas integrales y hay que tenerlo en cuenta a la hora de legislar. Ese será un temas central, como también lo será la violencia intragénero y cómo se interrelacionan los feminismos con lo LGTBI+.

¿Todo va a ser así de serio?

Las ponencias son la parte más seria. Los talleres son mucho más vivenciales y la gente se suelta más. Haremos un miniakelarre y una performance con los cuerpos. El domingo saldremos en kalejira con una txaranga. También habrá fiesta, un momento de encuentro, en Geltoki. Es un momento para encontrarnos, para conocernos después de tanto hablar. Será cerrada para los inscritos.

Que el movimiento LGTBI+ navarro haya apostado por organizar estas jornadas da la impresión de que pasa por un buen momento.

No puedo hablar por todos. Muchos grupos tienen un punto anarco y libertario, pero todos ven bien que haya una ley, un servicio público. Y sí que es cierto que lo LGTBI+, como movimiento, está hoy más visible. Hemos pasado de solo existir en las calles a estar también en el discurso político. Que haya estos encuentros, locales, subvenciones municipales… impulsa a moverse, a hacer actividades. En Zona Media ha surgido otro colectivo y eso está muy bien, porque si no todo está en Iruñea. Estamos muy vivos.

Los colectivos LGTBI denuncian “el injustificable retraso” de la tramitación en el Congreso de su ley integral

Un momento de la rueda de prensa organizada por la FELGTB.

Mediante 18 ruedas de prensa simultáneas en diferentes ciudades, colectivos LGTBI han denunciado “el injustificable e indignante retraso” de su ley integral, que actualmente tramita el Congreso. Bajo el nombre de “Ciudades en pie por la Igualdad LGTBI”, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha organizado una jornada de movilización para exigir a todos los grupos políticos que se comprometan con una ley, registrada por Unidos Podemos- En Comú Podem- En Marea,  cuya toma en consideración fue aprobada por la cámara baja en septiembre de 2017. 

“Estamos hartas e indignadas. La inacción de la Comisión de Igualdad  ha asegurado la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, en la rueda de prensa celebrada en Madrid. “No nos temblarán la voz ni la mano para decir a otros partidos que tampoco van a estar en el Orgullo si no realizan el trabajo que tienen que hacer”, ha añadido en referencia a la manifestación del Orgullo LGTBI que se celebra todos los años en la capital y a cuya cabecera suelen acudir dirigentes de los principales partidos políticos. Este año, de hecho, la FELGTB no invitó al Partido Popular por haberse abstenido en la toma en consideración de su ley integral.

La norma se encuentra desde el pasado mes de febrero en la Comisión de Igualdad, que según los trámites parlamentarios debe reunirse cada cierto tiempo para avanzar en las negociaciones y discutir las enmiendas presentadas por cada grupo. “Se han visto pocos artículos, en algunas reuniones se alargan discutiendo algunos que ni están enmendados e incluso ha habido reuniones que se han suspendido a pesar de estar agendadas. Nos han dado motivos como que no ha habido pleno y los diputados y diputadas no iban a ir”, explica Sangil.

La FELGTB ha registrado en el Defensor del Pueblo una petición para que pregunte en el Congreso qué ocurre con la Ley LGTBI, la primera estatal de derechos del colectivo a la que ya en su primera sesión se le auguró una larga tramitación debido a las enmiendas que los grupos políticos anunciaron que presentarían. El PP, por su parte, presentó una a la totalidad que rebajaba el contenido de la norma y la convertía en una iniciativa de mínimos.  Su proposición fue rechazada en el Congreso el pasado mes de febrero. 

En este sentido, la FELGTB apunta directamente al Gobierno del PSOE, al que insta a que “apure a su grupo, el grupo socialista, a que no haya más demoras” porque “nos consta que en este grupo se están poniendo trabas al contenido de la ley que tiene que ver con la autodeterminación de género de las personas trans”, ha explicado la presidenta de la federación, que pone en entredicho el alto número de enmiendas presentadas por el PSOE, casi 100, lo que, a su juicio, “es casi una enmienda a la totalidad”.

La FELGTB exige a los partidos “que de una vez por todas asuman su compromiso y trabajen definitivamente para la aprobación de la ley”, ha exigido Sangil acompañada de representantes de algunas organizaciones que la componen, entre ellas, Cogam, Galehi, Voces LGTBI y Kifkif.

Actualmente, el Congreso tramita tres proposiciones de ley que tienen que ver con el colectivo LGTBI. A la toma en consideración de esta integral,  le siguió el inicio del proceso parlamentario de una reforma de la Ley de 2007 que regula la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. Ahora la norma establece una serie de requisitos médicos que dificultan la elección del nombre y el sexo legal de las personas trans y excluye a los menores y a las personas extranjeras que viven en nuestro país. También la cámara baja sigue con los trámites para aprobar una ley integral trans que engloba medidas en varios ámbitos.

 

Las vidas arcoíris acaban en Villaverde

La Fundación 26 de Diciembre levanta desde hace meses una residencia de ancianos dedicada al colectivo LGTBi

Interior del edificio que alojará la primera residencia de ancianos LGTBi del mundo. En vídeo, jubilados explican por qué es importante para ellos este centro. FOTO: F.P. | VÍDEO: EPV

Lavabos rotos y restos de otras cerámicas yacen amontonados por el suelo de un baño común. En las puertas de aquella dependencia, unos lamparones dejan intuir dónde se colocaron, en algún momento, carteles que dividían la estancia en dos mitades: una para hombres y otra para mujeres. Ese aseo, al igual que la antigua residencia de ancianos en la que se encuentra, en el distrito de Villaverde, lleva una década abandonado. Algo que quizá cambie el año que viene, si esta logra volver a abrir al público. Aunque los letreros azul y rosa no volverán a colgarse. “Si lo hiciéramos, ¿dónde ponemos a los transexuales? ¿Les colocamos en un tercer baño?”, se pregunta el activista Federico Armenteros. Lo cuenta mientras camina por la que, desde que la pisó, el agosto pasado, sueña con ser una de las primeras residencias de ancianos dedicada a la diversidad sexual. Y la primera de corte público en todo el mundo.

“Por ahí cunde la idea de que los hombres gais somos ricos. Pero, si nos fijamos en los mayores, encontramos miseria y exclusión: los 380 euros al mes de la pensión no contributiva”, relata el militante. Por ello, hace ocho años levantó la Fundación 26 de Diciembre, quien firma este proyecto.Una organización encaramada en un pequeño local de Lavapiés. Aunque, desde que nació, esta aspiraba a poner al servicio de los ancianos LGTB unas dependencias como estas: de más de 3.000 metros cuadrados y cinco pisos de altura. Tras llegar a un acuerdo con la Comunidad de Madrid, dueña del edificio, y quien lo ha prestado a la causa durante los próximos 30 años, la fundación planea alojar allí a 62 internos. Otra colaboración, en esta ocasión junto al Ayuntamiento de Madrid —y los 65.000 euros que este ha aportado este año— permitirá que en aquellas dependencias pasen la jornada, al tiempo, los 28 usuarios de un centro de día.

No harán falta grandes obras, comenta Armenteros. Solo reformarlo y tirar algún tabique, para crear espacios diáfanos. Los primeros pisos del edificio alojarán salones de baile, un gran comedor y hasta una biblioteca. Y un bar que acogerá, también, a quienes quieran acercarse a ella. “Será un espacio abierto al público. También a los heterosexuales”, cuenta.

A su paso, los tubos que debían permanecer ocultos en los techos se amontonan junto a las paredes. Muebles viejos y cubiertos de polvo pueblan los rincones ya desde el bajo del inmueble. Todo ello cambiará, si los bancos con los que la fundación está en conversaciones les conceden un crédito de, estima el activista, 1.800.000 euros. Una vez logrado el apoyo de las instituciones, la organización ha acudido no solo a la llamada banca ética, sino al tejido empresarial de Chueca. Y hasta al padre Ángel, que en mayo recibió un premio de mano de algunas asociaciones LGTB.

De momento, le ayudan a limpiar aquello diez voluntarios cedidos por Instituciones Penitenciarias. Personas que han condonado alguna sentencia por trabajos para la comunidad. Como arguye, espera que algún día, cuando la residencia esté colmada por la diversidad sexual, aquel lugar sirva para educar y reinsertar a los condenados por delitos de odio. Las alrededor de 40 personas que trabajen en ella pertenecerán a grupos en peligro de exclusión social: los enfermeros, cocineros y psicólogos que poblarán el edificio, en la calle del Arroyo Bueno, serán personas transexuales, mujeres o mayores en paro que, aún en edad de trabajar, se vean con pocas posibilidades de volver al mercado laboral.

Carlos, que pasa de las 70 primaveras, aspira a residir entre aquellas paredes. “Convivir con un sinfín de mayores heterosexuales no me resultaría sencillo. ¿Cómo voy a convencer a un anciano de que respete algo que siempre ha despreciado?”, argumenta.

Lesbianismo y Art Decó

El Palacio de Gaviria acoge una retrospectiva de Tamara de Lempicka, personalidad sin par de la Belle Epoque

Leyenda de la transgresión, icono de la modernidad, precursora en la naturalidad y declaración de su bisexualidad, la reina del Art Déco Tamara de Lempicka es la protagonista de la nueva exposición de Arthemisia, que se podrá ver en el Palacio Gaviriahasta el próximo 24 de febrero.

Una gran fotografía en blanco y negro recibe al visitante de esta muestra representando ya la distinción y el aire glamuroso de una artista que, a pesar de su nacimiento en una familia acomodada, rodeada de lujos, no cerró los ojos ante realidades tristes y oscuras que presenció en su vida. 200 obras, procedentes de más de 40 colecciones privadas, museos y prestadores revelan, en esta primera retrospectiva dedicada a Lempicka en Madrid, una dimensión desconocida de la creadora, además, por supuesto, de ilustrar magníficamente su trayectoria artística.

Las obra de Tamara de Lempicka -un viaje en el que se descubren la estética de los años 20, la geometría del cubismo, elementos heredados del futurismo y una poderosa influencia de la Bauhaus- conviven en la exposición con fotografías (con Dalí, con Otto Preminger…), lámparas, muebles, jarrones, biombos… y otros objetos art déco, y con vestidos, sombreros y delicados zapatos (diseños de Salvatore Ferragano), con los que la comisaria Gioia Mori propone una inmersión en el ambiente en el que desarrolló su arte la pintora.

Una mujer para la eternidad

Un precioso Autorretrato de 1936, los conocidos cuadros La bufanda azulMujer ante el espejo o el Retrato del príncipe Eristoff están acompañados en la muestra por unos sugerentes estudios de desnudos, expuestos junto al hermoso lienzo La bella Rafaëla en verde y al de El doble 47 (el número representa la dirección oculta de una de las casas “sólo para mujeres” que frecuentaba). Estos últimos forman parte de la sección Las amazonas, que era el nombre con que se denominaba a las mujeres lesbianas a principios del pasado siglo.

Las dos rarezas de esta exposición, por su singularidad, son el peculiar dibujo El despertar del principito y un retrato de Alfonso XIII en el exilio y que jamás había salido a la luz. “Nunca había pintado a un modelo tan charlatán”, declaró entonces la artista.

Y de la realeza a los marginados. Tamara de Lempicka. Reina del Art Déco acoge una pieza, oscura, triste, que contrasta enormemente con los colores brillantes de la mayoría de su obra, Los refugiados, y que permite una transición sin demasiados sobresaltos a creaciones inspiradas en mitos y en la pintura religiosa, así como a su propia condición de madre.

El amor cierra esta muestra, donde se pueden ver algunas piezas que Tamara de Lempicka dedicó a Ira Perrot, con quien mantuvo durante décadas una relación, o a Rafaëla, modelo de su desnudo más erótico, musa de su poderoso La bella Rafaëla (1927), que brilla sobre un fondo oscuro. “Mi vida no ha tenido nada convencional. No soy el tipo de persona clásica”, reconocía la artista públicamente. Ahora sus palabras se confirman con este recorrido por su obra.

Rumania da la espalda al referéndum para vetar los matrimonios del mismo sexo

La baja participación, de solo el 20,4%, invalida la consulta y alivia a Bruselas, inquieta por las reformas judiciales y la corrupción del país

La primera ministra, Viorica Dancila, votando en el referéndum sobre el veto al matrimonio igualitario. FOTO: DANIEL MIHAILESCU (AFP) | VÍDEO: ATLAS

Rumania dio la espalda este fin de semana de forma abrumadora al referéndum que planteaba vetar constitucionalmente los matrimonios del mismo sexo. Con un 20,4% de participación, la consulta no alcanzó el umbral del 30% necesario para ser válida. El fracaso de la jornada supone un varapalo para el Gobierno socialdemócrata, acuciado por los escándalos de corrupción y los requerimientos de las instituciones europeas. Estas advierten de que las reformas emprendidas en el país socavan la independencia judicial y dificultan perseguir la corrupción.

El referéndum, impulsado por la conservadora Coalición por la Familia y apoyado por la Iglesia Ortodoxa, necesitaba el 30% para salir adelante. Sin embargo, solo el 20,4% de los ciudadanos fue a votar. Y ello pese a que, de forma inusual, el Gobierno dio dos días para ejercer el derecho al sufragio. Las asociaciones por los derechos humanos y activistas LGTBI habían llamado a la abstención para boicotear la jornada. La consulta planteaba si la Constitución debía ser modificada para cambiar la definición de “matrimonio”. La ley ahora fija que es “la unión libremente consentida entre dos esposos”. El cambio sometido a referéndum lo ciñe al vínculo “entre un hombre y una mujer”.

Ante las críticas internacionales y el tremendo malestar en su familia política europea, la primera ministra rumana, la socialdemócrata Viorica Dancila, aseguró que su partido no haría campaña. Y a eso se han vuelto a agarrar los líderes socialdemócratas tras constatar el rechazo de la ciudadanía a participar en el referéndum. Pero en la práctica no ha sido así. Vlad Viski, director ejecutivo de la organización LGTBI rumana MozaiQ, ha denunciado una campaña que ha definido “llena de odio”. “Ha habido un lenguaje agresivo, violento, en el que se ha llegado a decir que si gana el no se abriría la puerta a matrimonios con animales o a la poligamia”, ha denunciado. El activista se refiere a las palabras del líder del Partido Social Demócrata, Liviu Dragnea, que en una entrevista en la televisión rumana dijo que podían producirse uniones “entre un hombre y un animal”.

Los impulsores del referéndum han defendido que Rumania quiere recuperar los valores “conservadores” frente a las ideas progresistas de los países occidentales de la Unión Europea. Sin embargo, la sociedad civil del país advierte de una “cortina de humo” del Gobierno para tapar sus vergüenzas. “A los dirigentes del Partido Social Demócrata no le importan los matrimonios del mismo sexo, sino evitar la cárcel”, sostiene Sorin Ionita, miembro del think tankForum Expert y consultor de varias organizaciones internacionales. De hecho, en su etapa de europarlamentaria la actual primera ministra votó a favor de una resolución que instaba a los países a reconocer los matrimonios del mismo sexo.

Rumania ha vivido en los últimos tiempos manifestaciones multitudinarias contra la corrupción. Y justo este lunes Dragnea, líder del partido gubernamental, acude a los tribunales tras haber recurrido su segunda condena por abuso de poder. “Quieren hacer este referéndum para poder ir a Europa con un discurso emocional y populista. Pretenden decir: ‘¿Cómo vamos a ir a prisión si tenemos el apoyo de los ciudadanos?”, añade Ionita.

De momento, el Gobierno no podrá usar ese argumento, lo cual es un alivio para Bruselas. Pero solo en parte. El Gobierno rumano se ha convertido en el tercer quebradero de cabeza de las instituciones europeas en Europa del Este, después de la deriva de Hungría y Polonia, que han forjado una alianza para evitar un procedimiento disciplinario para investigar la degradación de sus sistemas democráticos. Y justo a las puertas de que, entre enero y junio del año que viene, ostente la presidencia rotatoria de la Unión Europea.

El Parlamento Europeo debatió esta semana la situación de Rumania, que se halla bajo supervisión desde su adhesión a la Unión Europea para verificar las reformas en materia de justicia y economía. Tras rebajar la participación necesaria para sacar adelante un referéndum del 50% al 30%, la UE teme que el Gobierno pueda aprobar reformas constitucionales de carácter populista. El vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, fue contundente al mostrar la “preocupación” de Bruselas por reformas que a su juicio socavan la separación de poderes y el castigo de la corrupción.

Advertencias de Bruselas

A finales de este mes, la Comisión tendrá en sus manos un nuevo informe de la Comisión de Venecia sobre los avances o retrocesos de Rumania. Y Timmermansdijo que “no dudará”, si es necesario, en acudir al Tribunal de Justicia de la UE. “Si la Comisión ha de ser severa en su evaluación, lo será. Si tiene que usar otros instrumentos, lo hará”, advirtió. Y, pese a no poder impedir la consulta, Timmermans recordó que los tratados comunitarios garantizan la igualdad de todos sus ciudadanos con independencia de su “orientación sexual”.

Rumania ya recibió, de hecho, un varapalo de la Corte de Luxemburgo, que la obligó a dar residencia a un ciudadano de Estados Unidos casado con otro del país. Rumania fue uno de los últimos países de la UE en despenalizar la homosexualidad, en 2001, y está a la cola de los países miembros (en la posición 25 de 28) en legislación igualitaria, según la organización ILGA-Europe.

El referéndum de este domingo también ha provocado malestar entre los socialdemócratas europeos, una delegación de los cuales se reunió con Dancila para recordarle los valores progresistas de la formación. El eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar, que presidió la comisión de Libertades, Justicia e Interior de la Cámara, sostiene que Rumania no puede compararse con Hungría o Polonia pese a que las reformas del poder judicial y el código penal y los “casos de corrupción en el manejo de fondos europeos” suscitan “preocupación”.

“Rumania ha atendido las resoluciones del Tribunal de Justicia de la UE, la Comisión de Venecia y del Tribunal Constitucional del país”, afirma. Aun así, rechaza la posición de los socialdemócratas rumanos con el referéndum de este fin de semana. “Le dije a la primera ministra que debían tener el coraje de defender la posición contraria a esa reforma. El apoyo a la prohibición es inaceptable e incompatible con los valores del Partido Socialdemócrata europeo”, zanja.

“Terapias” para homosexuales y guerra al feminismo: así son los obispos que desafían al Papa Francisco

Unos 15 miembros de la jerarquía eclesiástica defienden posturas homófobas y antifeministas que chocan con las posiciones aperturistas del Pontífice. Entre otras cosas, aseguran que los homosexuales tienen cura.

De izq. a dcha., el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, el cardenal Antonio Rouco Varela, el arzobispo de Valencia Antonio Cañizares, el jefe de la Iglesia en Córdoba Demetrio Fernández González y el obispo de Getafe, Joaquín María López Andujar. / EFE – EP

Su traje lucía impoluto. Su voz, pausada y fuerte, mantenía en vilo a los fieles. De repente, lo soltó: “os aseguro que encuentran el infierno”. La sentencia del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, iba dirigida a las personas homosexuales. Aquella frase, que recorrió telediarios de distintas parte del mundo, le convirtió en uno de los rostros visibles del sector ultraconservador de la Conferencia Episcopal. Nunca se retractó, ni siquiera cuando el Papa Francisco empezó a dar señales en otro sentido. La línea dura de la Iglesia española, en la que se ubica Reig Pla, sigue fiel a sus postulados.

El sector más radical está compuesto por una quincena de obispos. La mayoría de ellos figura en uno de los rankings con peor prestigio del país: el listado de obispos homófobos que elabora el Observatorio Español contra la LGBTfobia (STOPLGBTFobia), coordinado por la confederación Colegas. No es casualidad que este colectivo que trabaja por la igualdad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en toda España lleve tres años haciendo un seguimiento de la jerarquía eclesiástica más homófoba: este tema ocupa uno de los lugares predilectos en el argumentario de los religiosos ultraconservadores. Según su estudio, uno de cada seis obispos mantiene posiciones de este tipo.

“Evidentemente, chocan con las posiciones más aperturistas que ha manifestado el Papa Francisco”, afirma a Público Paco Ramírez, presidente del observatorio y responsable de Colegas. “Las declaraciones de estos obispos son muy contrarias a la aceptación que preconiza el Papa, utilizando además un lenguaje vejatorio y poco edificante. De hecho, lo consideramos como un discurso del odio contra las personas LGTBI”, comenta el activista. En cualquier caso, advierte que “esto no quiere decir que en todo este momento el Papa no haya dejado de echar una de cal y otra de arena, quizás por la presión de los fanáticos y el conservadurismo más atroz”.

Peligrosos, pero curables

En el número uno de ese listado figura el cardenal Antonio Cañizares, actual arzobispo de Valencia, quien cree que existe –literalmente– un “imperio gay” que ejerce como polo de poder en España, e incluso llegó a identificar el matrimonio entre personas del mismo sexo como uno de los “principales peligros para la Constitución”. ¿Soluciones? El Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, tiene una bastante original: “curar” a los homosexuales, como si de personas enfermas se tratase. De hecho, él asegura que ya lo ha conseguido con algunos gays.

Otro de los obispos señalados en el ranking homófobo es Reig Pla, actual responsable de la Iglesia en Alcalá de Henares e integrante de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal. A su juicio, homosexualidad es sinónimo de “prostitución”. No en vano, antes del verano puso en marcha el servicio “Sexólicos Anónimos” para ayudar a los fieles que así lo deseen a “liberarse de la lujuria y alcanzar la sobriedad sexual”.

Entre los obispos que chocan con las declaraciones aperturistas del Papa Francisco también se encuentran el responsable de la diócesis de Getafe, Joaquín María López de Andújar y su número dos, José Rico Pavés, Obispo Titular de Mentesa y Auxiliar de Getafe. Asimismo, el ranking incluye al jefe de la Iglesia en Córdoba, Demetrio Fernández González, y a su homólogo en Sevilla, Juan José Asenjo“Eso de que cada cual pueda elegir su sexo nos parece una aberración. La ley de la ideología de género nos dice que el sexo no es algo de la naturaleza sino que es algo que uno elige libremente”, decía este último en una entrevista publicada en febrero pasado por el conservador ABC.

Feministas y marxistas

Precisamente, a los obispos de la línea dura les une otro objetivo: luchar contra lo que denominan “ideología de género”, nombre que habitualmente utilizan para referirse a la lucha feminista. Uno de los más rimbombantes a la hora de hablar de este tema ha sido el Obispo de Alcalá de Henares. En un escrito que figura en la web de su Obispado, Reig Pla asegura que los “feminismos ideológicos” se desarrollan “en un contexto mundialista de capitalismo tecno-nihilista que -para hacer de todo mercancía, incluido el cuerpo- ‘fagocita’ e ‘integra’ en el ‘sistema’ toda disidencia, incluso las propuestas de matriz marxista a las que ‘domestica’ y ‘comercializa’”.

Las preocupaciones del Papa Francisco, en cambio, parecen ir en otro sentido. En el prólogo del libro Diez cosas que el Papa Francisco propone a las mujeres –escrito por María Teresa Compte Grau– la máxima autoridad terrenal de la Iglesia Católica critica que “siga persistiendo cierta mentalidad machista, incluso en las sociedades más avanzadas, en las que se consuman actos de violencia contra la mujer, convirtiéndola en objeto de maltrato, de trata y lucro, así como de explotación en la publicidad y en la industria del consumo y de la diversión”.

Rouco y Munilla

Sin embargo, los obispos más ultras centran habitualmente su discurso en el feminismo, y no precisamente para alabarlo. El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, es uno de los azotes del movimiento que defiende los derechos de las mujeres, acción en la que también destaca el obispo Munilla, una de las voces más polémicas de la Iglesia.

El sector ultraconservador de la Conferencia Episcopal también se opone a la apertura mostrada por el Papa Francisco hacia las personas divorciadas. Ni hablar de cualquier mínimo gesto de comprensión hacia aquellas mujeres que deciden libremente abortar. Munilla prefiere hablar directamente de “holocausto”.

“Como en la Edad Media”

En el Movimiento por un Celibato Opcional (MOCEOP) creen que existe una “guerra sucia” contra el Papa Francisco para tratar de hacerle dimitir. “Todos esos obispos y cardenales no quieren que las cosas se muevan, porque eso supone que pierdan control y poder”, afirma la presidenta de este colectivo, Tere Cortés. A su juicio, Jorge Mario Bergoglio tiene enfrente a unos “carcas” que buscan que “todo se quede como en la Edad Media”. Ante esa situación, su movimiento “apoya al Papa Francisco en esa lucha contra todos aquellos que buscan cortar cualquier intento de avance“.

En un comunicado difundido hace algunas semanas, el MOCEOP advertía precisamente que ese sector “está abiertamente en contra de las reformas y cambios que está propiciando el papa Francisco, porque está acabando con las situaciones de poder y privilegio que ellos han mantenido hasta ahora en una estructura inmovilista y cerrada de la Iglesia”, señalaban.