EE UU elimina la visa a las parejas de diplomáticos gais que no estén casados

La nueva medida, que también afecta a los funcionarios de la ONU, ha sido criticada porque en solo el 12% de los estados miembros es legal el matrimonio homosexual

Una pareja activista en una marcha a favor de los derechos LGBTI. En vídeo, declaraciones de la portavoz del Departamento de Estado. AFP / VÍDEO: EPV

Para ser diplomático o funcionario de la ONU con pareja en Estados Unidos hay que estar casado. Al menos los que quieren que su acompañante tenga un visado con sus mismas condiciones. Una regla antigua para los heterosexuales, pero una novedad para los gais. Estos quedaban exentos del requisito en un contexto donde en solo 25 de los 193 países miembros de las Naciones Unidas es legal el matrimonio homosexual. Como el panorama global no ha variado notoriamente, la comunidad LGTB ha mostrado su rechazo a la nueva política de la Administración de Donald Trump. El Departamento de Estado defendió este martes que “no es un ataque” si no “un avance hacia el trato igualitario”. Las 105 familias que viven en el país que presume de abrazar la libertad y se ven afectadas por la normativa tienen tres meses para casarse o perderán el visado.

“Los esposos del mismo sexo de los diplomáticos de Estados Unidos ahora podrán disfrutar de los mismos derechos y beneficios que los cónyuges del sexo opuesto”, rezaba una declaración del Departamento de Estado cuando adelantó las nuevas reglas en julio. El cambio revierte una política implementada en 2009 por la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton. La demócrata incluyó a las parejas de hecho de los diplomáticos y de los funcionarios de las Naciones Unidas en los susceptibles a obtener un visado conocido como G-4. El Departamento de Estado explicó este martes que la modificación responde a la decisión del Supremo en 2015 de aprobar el matrimonio homosexual. “La nueva política es un espejo de cómo son las leyes en EE UU”, explicó un funcionario. El secretario de Estado Mike Pompeo ha dicho que se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo, pero ha prometido tratar a todos los empleados con respeto.

La exembajadora de EE UU ante las Naciones Unidas Samantha Power ha calificado la medida vigente desde el 1 de octubre de “innecesariamente cruel e intolerante”. “Solo el 12% de los estados miembros de la ONU permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo”, argumentó Power en su cuenta de Twitter para justificar su rechazo. La ONU-GLOBE -la rama de defensa de los LGBTQI en el organismo- también repudia la nueva política. Alfonso Nam, presidente de la organización, sostiene que la intención del Departamento de Estado es tratar a todas las parejas igual, pero remarca que no hace más que limitar las opciones de los homosexuales. “Un hetero solo tiene que casarse y venir. Pero para un gay de un país donde se criminaliza la homosexualidad no funciona así. Muchos quieren trabajar en EE UU precisamente porque pueden vivir con su pareja sin problema, pero ahora deben casarse antes”, explica.

Una de las preocupaciones que azota a Nam es que a una pareja que se tenga que casar en Estados Unidos se la persiga cuando regrese a su país. David Stacy, director de asuntos gubernamentales de la Campaña de Derechos Humanos, refutó ese temor afirmando que los diplomáticos forman parte de una clase de élite y que “es poco probable” que sean perseguidos. Otro escudo del Departamento de Estado ante las críticas es que se hará una excepción con los representantes de países donde es ilegal la homosexualidad, siempre y cuando sus naciones reconozcan a los cónyuges de los diplomáticos estadounidenses del mismo sexo. El problema es que los funcionarios enviados a la ONU no representan a un gobierno extranjero, por lo que no hay excepción que valga.

En el colegio a Xabi, de cinco años, ya le llaman Nora

Una niña transexual vizcaína pide a sus compañeros de clase que asuman su cambio con naturalidad

Con apenas cinco años, Nora -nombre ficticio- se ha convertido sin saberlo en un icono de valentía al no temer vivir libremente su identidad de género. Esta pequeña vizcaína, a la que hasta hace unas semanas le llamaban Xabi, ha decidido dar un paso al frente acompañada de su familia. A través de una emotiva carta, enviada a los padres y madres de la escuela y que se ha hecho viral en las redes sociales, explican cómo su hija les ha ido guiando en este proceso desde que comenzó a expresarse, hasta pedirles este año que la llamaran Nora y no Xabi, el nombre que decidieron «erróneamente, fijándonos únicamente en sus genitales».

Aunque queda mucho camino por recorrer, en ocasiones salen a la luz historias que muestran la valentía de niños con vulva y niñas con pene a la hora de vivir su identidad de género arropados por su familia. El pasado 4 de mayo, Nora escribió otro capítulo en esa historia. Fue el día en el que decidió dejar de ser Nora solo en casa, para serlo también «en la escuela, en la plaza, en el parque, en el cine…».

Ha sido un camino en el que reconocen haber tenido «dudas», pero en el que optaron por respetar sus ritmos y sus tiempos. «Si a los mayores en ocasiones nos cuesta tanto decidir qué zapatos ponernos o dónde ir de vacaciones, cómo no le va a costar a una niña de cuatro o cinco años decir a todas las personas que conoce que están equivocadas, que ella no es un niño sino una niña, y que si tiene pitilín es porque hay otras muchas niñas que también lo tienen, del mismo modo que hay niños que tienen vulva, y que a partir de ahora quiere que le llamemos por su verdadero nombre, que es Nora, y no por el que por error le asignaron su aita y su ama…».

«Ni la primera ni la última»

‘Ni neska naiz’ (‘soy una niña’) fue, como aseguran en la carta, la primera frase que pronunció Nora. «Nos equivocamos en su día, hace ya cinco años y un mes, pero en nuestra casa muy pronto caímos en la cuenta de nuestra equivocación». Desde muy pequeña «vimos, supimos y comprendimos que Xabi, como le llamábamos entonces (y como le hemos estado llamando hasta hace escasos días), era una niña. Una niña con pene, es cierto. Ni la primera ni la última. Pero una niña», explican en la carta.

Los progenitores narran cómo la pequeña ha ido «marcando los tiempos» y se ha manifestado como chica cuando «se sentía protegida», en su hogar o en vacaciones donde nadie sabía si era niño o niña, y más adelante en ocasiones en donde la gente «se vestía de forma especial». Por último, cuando después de Semana Santa pidió que comenzaran a llamarle Nora. «Xabi pasaba automáticamente a ser Nora en el preciso instante en que se sentía a salvo del ‘qué dirán’, en cuanto se sentía acompañada».

El paso al frente de Nora la ha hecho «la persona más feliz del mundo», según sus padres. Acompañados del asesoramiento de profesionales, expertos y miembros de las asociaciones que trabajan en este ámbito, como Chrysalis, agradecen también el «trato exquisito en lo profesional e impagable en lo humano» de la escuela. Ahora piden a los otros padres y madres que, aunque se confundan, respeten la decisión de Nora y la llamen por su nombre. «La práctica ayuda. Cuantas más veces dices Nora, más quieres a Nora. Pruébalo y verás», subrayan.

La guía de Miren, la niña trans que mostró a sus padres qué hacer en cada momento

Los progenitores de una menor de cinco años piden con una carta dirigida a los padres de los niños de su ‘ikastola’ que respeten la decisión de su hija

Miren, nombre ficticio, les dijo a sus padres que era una niña cuando apenas tenía dos años. LOUIS BLYTHE

“Este viernes, 4 de mayo, Miren va a dejar de ser Miren solo en casa: también va a ser Miren en la ikastola, en la plaza, en el parque, en el cine…, y en los lunes de otoño que llueva, y los jueves de invierno que nieve”. Los padres de una niña trans de cinco años que vive en el País Vasco han relatado a través de una carta dirigida a otros padres de su escuela cómo su hija les ha guiado, marcando los tiempos y decidiendo qué hacer en cada momento, hasta pedirles que la llamen Miren y no por el nombre masculino que decidieron “erróneamente” al nacer. El padre, con el que se ha puesto en contacto EL PAÍS, ha pedido que no se faciliten datos personales que puedan identificar a su hija. Los nombres de pila han sido cambiados. Con el escrito, en el que muestran su inmensa gratitud a la labor realizada por el colegio —”nos equivocamos al asignarle el sexo, pero no al elegir la ikastola“—, animan al resto de progenitores a que respeten la decisión que su hija ha adoptado “libre y felizmente” y a que la traten como lo que es y quiere ser: “Una persona normal y feliz”.

Los tres años de recorrido de la familia de Miren aparecen resumidos en una emotiva carta de siete párrafos y una posdata. El escrito ha circulado en los últimos días por las redes sociales sin que los autores lo hayan autorizado, según asegura el padre. En el texto, los padres viajan hasta el nacimiento de Miren y reconocen que “hace ya cinco años y un mes” se confundieron cuando pensaron que era un chico. “Le pusimos de nombre Jon y le traspasamos la ropa de su hermano, y no la de su hermana… ¡Cómo no íbamos a equivocarnos si le asignamos su sexo fijándonos únicamente en sus genitales!”, detallan. A pesar de ello, reconocen que se dieron cuenta “muy pronto” de su equivocación. “No sabríamos precisaros exactamente cuándo, si al año, al año y medio o a los dos años, pero muy pronto vimos, supimos y comprendimos que Jon, como le llamábamos entonces (y como le hemos estado llamando hasta hace escasos días), era una niña. Una niña con pene, es cierto. Ni la primera ni la última. Pero una niña”.

Ni neska naiz” (Soy una niña). Los padres de Miren jurarían que esta fue la primera frase con sujeto, verbo y predicado que construyó su hija. “Una frase que no ha dejado de pronunciar un solo día desde entonces, y habrán pasado ya unos tres años… o más”, precisan. “En todo este tiempo, y tras superar las lógicas dudas iniciales, siempre hemos visto y querido a Jon como una niña, pero hemos respetado sus ritmos y sus tiempos. Si a los mayores en ocasiones nos cuesta tanto decidir qué zapatos ponernos o dónde ir de vacaciones, cómo no le va a costar a una niña de cuatro o cinco años decir a todas las personas que conoce que están equivocadas, que ella no es un niño sino una niña, y que si tiene pitilínes porque hay otras muchas niñas que también lo tienen, del mismo modo que hay niños que tienen vulva, y que a partir de ahora quiere que la llamemos por su verdadero nombre, que es Miren, y no por el que por error le asignaron su aita y su ama…”, continúa la carta.

Los padres relatan cómo la pequeña “ha marcado los tiempos” y se ha ido abriendo cuando se sentía segura. “Ella ha decidido qué hacer en cada momento. Nosotros nos hemos limitado a acompañarla, a arroparla, a comprenderla, a quererla y a hacerla sentirse acompañada, arropada, comprendida y querida. Al principio, solo se manifestaba como chica cuando se sentía protegida, en espacios de confort: nuestra casa, la casa de aitite (abuelo) y amama (abuela), el baserri de amama (caserío de la abuela), donde izeko (la tía) y osaba (el tío) o de vacaciones, donde nadie sabía si era Jon, Miren, niño, niña”.

El siguiente paso la llevó a vestirse “como lo que se siente y como lo que es, una niña”. Miren “aprovechó aquellas ocasiones en las que ella, observadora, detectaba que la gente se vestía de forma… especial”, como fiestas patronales o periodos de vacaciones. “Pasaba automáticamente a ser Miren en el preciso instante en que se sentía a salvo del ‘qué dirán’, en cuanto se sentía acompañada por las personas que ya conocíamos su ‘secreto’: “Ni neska naiz” (Soy una niña)”. El último paso, lo dio en Semana Santa, mientras estaban de vacaciones. Fue entonces cuando pidió que la llamaran Miren. “Pero, en un principio, solo los de casa. En la Ikastola y en la calle, un poco más tarde. Sin prisa”.

En cuestión de un mes, los padres han recabado información y opiniones para afrontar de la mejor manera esta nueva situación. “Hemos escuchado a profesionales, expertos y miembros de las asociaciones que trabajan en este ámbito”, explican.  Aunque Miren había previsto anunciarlo a sus compañeros de clase un viernes, terminó haciéndolo un miércoles y, según el testimonio de sus padres, dar a conocer su decisión la hizo “la persona más feliz del mundo”.

Para terminar y como posdata, los padres de Miren reconocen que tienen un gran lío en casa con el tema de los nombres y quitan importancia a que se produzcan equivocaciones. Con todo, garantizan que “la práctica ayuda”. “Cuantas más veces dices Miren, más quieres a Miren. Pruébalo y verás”, animan en un escrito en el que apelan a valores como el respeto, la solidaridad y la generosidad.

La emotiva carta de los padres de una niña transexual de Zornotza al resto de padres de la ikastola

Con esta carta los padres de una niña transexual de Zornotza, detallan a los progenitores de los y las compañeras de aula, el camino recorrido por la niña y piden respeto a su decisión.

 

Esta es la carta del aita y la ama de una zornotzarra de cinco años que pese haber nacido con pene su primera frase fue «ni neska naiz» – yo soy una niña-. Ahora, cinco años y un mes después de su nacimiento, sus progenitores se dirigen con esta carta a los padres de los y las compañeras de aula para que a partir de ahora todas y todos le llamen por su verdadero nombre, el nombre elegido por la niña, y no con el nombre, que como ellos mismos reconocen, le asignaron por error; «¡Cómo no íbamos a equivocarnos si le asignamos su sexo fijándonos únicamente en sus genitales!», aseguran sus padres.

La carta, que ha tenido gran difusión en Facebook, descubre el camino realizado por la niña desde su nacimiento hasta ahora. Destaca cómo a su temprana edad, era capaz de diferenciar los espacios y las personas con las que se sentía a salvo y podía dejar «ver su secreto». «Ella ha marcado los tiempos. Sus tiempos. Ella ha decidido qué hacer en cada momento. Nosotros nos hemos limitado a acompañarle, a arroparle… Al principio, solo se manifestaba como chica cuando se sentía protegida, en espacios de confort (nuestra casa, la casa de aitite y amama, el baserri de amama, donde izeko y osaba o de vacaciones, donde nadie sabía si era niño, niña, de Zornotza o de Sebastopol…). El siguiente paso le llevó a vestirse como lo que se siente y como lo que es, una niña, en aquellas ocasiones en que ella, observadora, había detectado que la gente se vestía de forma… especial… Si nos hubiésemos encontrado este agosto, habríais visto a nuestra hija con un bikini naranja, un vestido blanco o una falda rosa. Lo que queremos explicaros con estos ejemplos es que pasaba automáticamente a ser niña en el preciso instante en que se sentía a salvo del ‘qué dirán’, en cuanto se sentía acompañada por las personas que ya conocíamos su ‘secreto’: “Ni neska naiz”».

El último gran paso lo dio en las pasadas vacaciones de Semana Santa pidiendo a sus padres que la llamaran por el nombre elegido por ella misma. Pero en el escaso mes que ha pasado desde entonces, se ha sentido segura y arropada para presentarse también en la ikastola. Y esta carta es muestra de ello.

Con esta carta los padres se dirigen al resto de progenitores de la Ikastola Zornotzako Andra Mari para pedir respeto a la decisión de la niña y para que le traten como lo que es, una niña. « No estamos en posición de exigiros nada, y menos aún en aquello que incumba a la educación de vuestros hijos e hijas, –asegura la carta–. Tampoco os pedimos comprensión, aunque mentiríamos si dijéramos que no la agradeceríamos. Sí nos atrevemos a animaros a que respetéis la decisión que ha adoptado libre y felizmente y a que, a partir de ahora, le llaméis por su nombre y le tratéis como lo que es y lo que quiere ser, una persona normal y feliz».

Los progenitores de la niña muestran mediante esta carta una gratitud inmensa hacia la labor realizada desde la Ikastola, «de quienes hemos recibido un trato exquisito en lo profesional e impagable en lo humano. ¡Nos equivocamos al asignarle el sexo, pero no nos equivocamos al elegir la Ikastola!» se congratulan en la carta.

Tu madre también sale del armario: qué pasa cuando la familia se enfrenta a la homofobia de su entorno

Un manifestante sostiene una pancarta durante el Orgullo Crítico de 2017 en Madrid. ÁLVARO MINGUITO

“Mi hija es lesbiana y tiene novia”. A Elena no le ha resultado fácil pronunciar estas palabras. Desde que hace casi tres años su hija le dijera que le gustan las mujeres, Elena ha atravesado un proceso en el que se ha topado con comentarios y actitudes en su entorno que denotan el grado de homofobia que sigue existiendo a pesar del escenario de avance de derechos LGTBI. Y es que los familiares de personas lesbianas, gays o bisexuales también tienen que salir del armario al hablar de la orientación sexual de sus hijos, hermanas o sobrinas en el trabajo, en el grupo de amigos o con los vecinos del barrio.

“Parece que nunca encuentras el momento, sobre todo si has escuchado hablar mal de la homosexualidad y es algo que en determinados grupos no se ha tratado con naturalidad. Te da miedo a que rechacen a tus hijos e hijas, a que les vayan a etiquetar fuera de lo que se considera ‘normal’ o a mirar de otra manera. Yo es un temor que he vivido y con el que cuesta romper”, explica Elena, que a sus casi 60 años recuerda la sorpresa con la que reaccionó parte de su entorno cuando habló del lesbianismo de su hija.

Eso entre hombres y mujeres de una generación educada en la dictadura franquista, para la que la diversidad sexual y de género era motivo de persecución y, en muchos casos, cárcel. Los avances normativos y sociales de los últimos años han querido corregir esa herencia y “en general, la cosa ha cambiado mucho porque hay más información”, dice Isabel Martínez, miembro de la Junta Directiva de la asociación andaluza Familias por la Diversidad. Sin embargo “ todavía hay una parte de la sociedad que ignora y rechaza estos temas sin conocer la realidad. En los colegios lo vemos muy claramente. Hay niños y niñas que son discriminados porque sus hermanos o hermanas son LGTBI”, añade.

Su asociación cuenta con una guía para padres y madres en la que concibe la salida del armario como familias visibles de personas LGTBI como un paso clave y una “verdadera demostración” para los hijos e hijas. Además, recomienda “decir la verdad si alguien pregunta en nuestro entorno cercano, reconociendo así a nuestros hijos para que puedan normalizar las relaciones familiares, sin tener que esconder sus sentimientos y sin tener que mentir”.

La homofobia sutil

“La gente no quiere hacer daño y por eso en mi caso desde que dije que mi hija es lesbiana la cosa ha cambiado y ya no se dicen cosas tan directas”,  apunta  Elena, que tiene claro que la diversidad afectivo sexual aún no está asumida del todo. Lo percibe en su entorno, entre sus amigas, en el trabajo, pero no en un escenario de rechazo evidente,  sino de homofobia sutil y encubierta que la hace menos reconocible. “Algunos comentarios sí se hacen, pero lo más común es el silencio. Se convierte en un tema tabú y ya nadie te pregunta. Ni siquiera aunque tu hija tenga novia…como si se hace en el caso de alguien heterosexual”.

Elena celebra los avances en derechos LGTBI de los últimos años, pero sigue notando una atmósfera en la que se deja entrever esa idea de “si mi hijo no es gay o mi hija no es lesbiana, mejor”, ejemplifica. “No hay convencimiento, hay contención. Y en ello hay un punto de peligro porque yo creo que si un día vuelve a no estar mal visto rechazar públicamente a personas homosexuales o bisexuales, mucha gente hablaría de nuevo en esos términos. Por eso es tan importante la pedagogía”.

Pepa Nolla, presidenta de honor de la Asociación de Madres y Padres de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales (AMPGYL) y madre de un chico gay, asegura que es algo “que vivimos constantemente” y sobre lo que “hay que intervenir”. Por ello, desde AMPGYL intentan ofrecer herramientas a las familias para que puedan afrontar este tipo de situaciones. “La mayoría de gente intenta no hacerlo, pero si no han cambiado el chip de la heteronormatividad para dar paso a la diversidad es difícil porque está muy arraigado”.

Las familias en las leyes

Lo que viven muchas de estas familias se llama discriminación por asociación, que la Ley LGTBI que actualmente tramita el Congreso de los Diputados, define como la que se da como consecuencia “de su relación con una persona, un grupo o familia LGTBI”. La ley andaluza, aprobada el año pasado, quiso incluir también la realidad de los familiares de personas LGTBI y les extiende las medidas que contempla. Uno de sus impulsores, Juan Andrés Teno, a su vez portavoz de Familias de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) asegura que se trata de “un tipo de discriminación indirecta”.

Aunque desde la FELGTB la atención se ha centrado en las situaciones que atraviesan los niños y niñas que viven en familias homoparentales, “las madres, padres o hermanos de una persona LGTBI también viven ese clima de homofobia que sigue pensando en el imaginario colectivo” y que se une al propio proceso interno, condicionado “muy claramente en el caso de generaciones anteriores” por “una herencia cultural que se lo pone difícil”. “Para mi madre mi marido no es mi marido, sino mi pareja”, ejemplifica Teno, que nombra como paradigma de la discriminación por asociación la que viven las familias de menores trans, abordada en este reportaje. “Mi hijo no ha sufrido tanta transfobia como yo”, decía la madre de un niño trans.

En este sentido, Emilio García, coordinador del grupo de familia del colectivo madrileño COGAM y padre de un joven trans apunta a algunas cuestiones relacionadas con la orientación sexual: “Hay una incomprensión de que se puede ser trans y lesbiana o trans y bisexual. A veces recibimos algunas preguntas incómodas, por ejemplo, si ven a tus hijos con personas de su mismo sexo, pueden decir ‘¿pero no se había cambiado de sexo?’ Yo creo que la clave es que depende de cómo te pregunten las cosas y la intención con la que se haga”, cuenta.

Elena hace hincapié en la importancia de intervenir ante determinados comentarios o expresiones. Algo que, en algunos casos, le han valido acusaciones de “suspicaz”.  Sin embargo, al mismo tiempo celebra la visiblidad: “para mí la conclusión tras este proceso es que hay una homofobia que no se percibe fácilmente, pero que está ahí. Y tú sientes ese miedo al rechazo pero al final hay que sobreponerse. Yo me dije a mí misma que quería ser valiente por mi hija. Y eso es lo que me ha ayudado”.

“Si los ultracatólicos se hacen los dueños de las familias, de alguna forma están atacando a mis hijas”

Adelaida Campillo, presidenta de Asfagalem

Adelaida Campillo (Cieza,1978) es maestra de primaria en Molina de Segura (Murcia) y junto a su mujer son madres de dos mellizas de 19 meses, exactamente el mismo tiempo que existe Asfagalem (Asociación de Familias de Gays y Lesbianas de la Región de Murcia).

 Campillo es la presidenta de esta asociación y se decidió a fundarla “para mejorar la vida” de sus hijas. Actualmente reúne a 26 familias en la Región de Murcia, la mayoría de ellas con niños de cero a dos años. “Cuando estamos en el parque y le digo a alguien que una de mis hijas está con mi mujer me mira siempre un poco atónito”.

Campillo se muestra indignada ante la suspensión de las charlas escolares sobre diversidad sexual por parte del Gobierno murciano debido a presiones del Foro de la Familia. La consejería de Educación de Murcia especificó el pasado martes que se retomarían las charlas sin precisar una fecha concreta, aunque habría que solicitar permiso paterno.

¿Cómo ves la suspensión de las charlas escolares sobre diversidad sexual o la necesidad de un permiso paterno para que los alumnos asistan a ellas?

Puedo entender que el Foro de la Familia tenga sus ideas, pero no entiendo que la Consejería haga lo que le pidan. Nuestras familias también son familias. Necesitamos que se hable de diversidad familiar y homosexualidad para que los niños entiendan por qué sus compañeros tienen dos mamás o dos papás.

Nuestras familias van al parque, van al médico, estamos en la sociedad. No entiendo que nos quieran ocultar. Y cuando permites la autorización paterna para asistir a la charla estás mandando el mensaje de que es algo malo.

¿Por qué son importantes estas charlas?

Son importantes en primer lugar para que los hijos de familias homoparentales no sufran acoso, para que tampoco lo sufran los niños LGTBI y también por lo que se conoce como `homofobia interiorizada´, que es el rechazo del homosexual hacia su propia orientación sexual. Hay que luchar contra la invisibilización y mandar el mensaje de que no pasa nada porque si no estamos plantando pequeñas semillas de homofobia.

La escuela, además, es el lugar donde aprender la igualdad.

No hay una igualdad real y nuestras familias son tan válidas como las suyas. Soy maestra y esto se soluciona con educación, pero ya desde primaria. En secundaria llegamos tarde. Es difícil cambiar la perspectiva de una persona de 50 años, pero vamos que no entiendo el peligro de explicar la diversidad sexual a un niño. Explicar, por ejemplo, que nosotras somos dos mamás criando a dos mellizas de 19 meses. Uno de los principales acosos en los institutos es el acoso homofóbico. Porque si no: ¿quién protege a nuestras familias? Si los ultracatólicos se hacen los dueños de las familias, de alguna forma están atacando a mis hijas.

Es muy importante que nuestros hijos vean a su familia reconocida en la escuela, porque ya tenemos un bombardeo continuo a diario por ejemplo en la televisión. Nadie nos está protegiendo de un obispo que nos está discriminando y diciendo barbaridades de sus madres.

¿Qué otros obstáculos te encuentras en tu vida cotidiana?

Para empezar todos los formularios y las aplicaciones de la administración que pone madre y padre. Hay que adaptarlos. A los dos días de parir mellizas con cesárea tuve que ir personalmente al Registro a firmar con mi mujer porque con mi DNI, a diferencia de lo que les sucedía al resto de madres que estaban en el hospital, no era suficiente.

También habéis hecho campañas para que en el colegio se celebre el Día de la Familia, en lugar del Padre o de la Madre.

Que El Corte Inglés haga lo que quiera, pero en el colegio no puedes tener a algunos niños sin hacer actividades ese día porque no cuentan con un padre o una madre. Y ya no hablo solo de de familias homoparentales, sino de viudos o familias monoparentales.

Hasta la fecha no nos habíamos dedicado a hacer activismo, pero te das cuenta de que es muy importante para mejorar la vida de nuestras hijas. El matrimonio homosexual se aprobó en 2005. Y tenemos claro que tenemos derecho a todo.

En la Asamblea Regional se aprobó por unanimidad la nueva ley de igualdad social de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales que avanza en la protección, derechos y contra la discriminación en mayo de 2016

Exactamente. Y con esa ley no se ha hecho nada. Ni siquiera el prometido Observatorio contra la Homofobia, que es un órgano muy importante en el que se pueden solucionar rápidamente los conflictos, en lugar de empezar con demandas. Ni siquiera hay una persona asignada para el colectivo LGTBI.

Una campaña busca sacar a la luz el maltrato en las parejas del mismo sexo

Exigen una ley para erradicar una lacra que afecta a un tercio de las relaciones y que al menos derivó en 15 asesinatos en una década

Los primeros detalles del crimen de Priego se han conocido el mismo día que Colegas, una de las principales asociaciones LGTB españolas, ha puesto en marcha una campaña en las redes sociales para intentar sacar a la luz un grave problema, «oculto e invisible» para la mayoría de la sociedad, como es el alto porcentaje de violencia y maltrato en las parejas del mismo sexo.

El presidente de Colegas, Francisco Ramírez, alertó de que con la denominada «violencia intragénero» pasa algo muy similar a lo que ocurría en España antes de 2004, antes de que la ley integral contra el maltrato machista pusiese en marcha un cambio legal, policial y social que permitió contabilizar, al menos en parte, la magnitud de esa lacra y favorecer su denuncia y erradicación. En la actualidad, la violencia entre parejas o exparejas de gais y lesbianas tiene una dimensión desconocida, porque es una realidad social «oculta» y «un asunto tabú» incluso para la absoluta mayoría de víctimas, que no denuncian; porque el Ministerio del Interior no contabiliza los casos ni los investiga como delitos concretos; y porque no existe ninguna estructura social y asistencial para socorrer a los afectados y animarles a dar el paso y visibilizar su problema.

Pese a que no existen cifras oficiales de esta lacra, Ramírez indicó que los estudios realizados en Canada o EE UU señalan que entre el 30% y el 60% de las parejas homosexuales están afectadas por la violencia intragénero, con mayor propensión entre las lesbianas. La proporción la corroboró un estudio hecho en España por COGAM, que señaló que un 30% de los homosexuales encuestados admitió haber ejercido violencia sobre su pareja, con un 26,5% en el caso de los gais y un 33,85% en el de las lesbianas. Es una proporción incluso superior a la de la violencia machista, que la UE estima que la padecen en España el 22% de las mujeres de más de 15 años.

Colegas, según añadió su presidente, calcula por miles los casos de maltratos físicos y psicológicos, vejaciones o coacciones y tiene contabilizados en España, a través de las reseñas de prensa, hasta 15 asesinatos fruto de violencia intragénero en la última década, «aunque debe haber muchos más».

La campaña, titulada ‘El arcoíris no enmascara la violencia intragénero’, que quiere subrayar el maltrato oculto tras la imagen alegre y festiva del colectivo, busca concienciar a las víctimas y a la sociedad de la magnitud del problema y de la necesidad de denunciar, pide a Interior que individualice y cuantifique estos delitos, y, sobre todo, exige la elaboración de una ley contra la violencia intragénero, que la equipare con las medidas de protección y asistencia social a que tienen derecho las víctimas de la violencia machista. Quieren un teléfono específico para pedir ayuda, órdenes rápidas de protección y juzgados especializados, pisos de acogida, asistencia legal y psicológica, y ayudas sociales y a la inserción laboral.

Chantaje y homofobia

La psicóloga Mari Luz López, coordinadora del Centro LGTB de Madrid, señaló que la violencia intragénero, a diferencia de la machista, no está centrada en los roles de género sino en desigualdades de poder en la pareja basadas en cuestiones económicas, educativas, de raza o situación legal en España, salud, o edad, entre otras. Se manifiesta con vejaciones y ataques, como en las parejas de distinto sexo, y también busca minar, controlar y doblegar a la víctimas.

Sin embargo, explicó que hay dos tipos de violencias muy características de las parejas de gais y lesbianas. La primera, el chantaje y la amenaza de «sacar del armario a la pareja», como instrumento para lograr su control. Y la segunda, los ataques homófobos. Comentó que, debido a las agresiones y vejaciones que por su condición sexual ha sufrido desde la infancia, el agresor «proyecta toda su frustración en su pareja».

Los obispos alemanes se plantean bendecir las uniones gays mientras los españoles hablan de “amenaza totalitaria”

“si la Iglesia bendice automóviles y quién sabe cuántas cosas más, no debe negar la bendición a las personas del mismo sexo”, demanda la corriente católica Somos Iglesia

El arzobispo de Granada bendice unas motos.

Bendicen animales, motos, patrullas de la Guardia Civil, barcos, edificios, aviones… Incluso el túnel ferroviario de San Gotardo (Suiza), el más largo y profundo del mundo, recibió agua del hisopo. Pero jamás el amor entre dos personas del mismo sexo. Pese a las puertas abiertas que el papa Francisco parece decidido a imponer, lo cierto es que la prohibición y la condena continúan siendo el pan nuestro de cada día para aquellas uniones igualitarias que, siguiendo su fe, buscan participar, en plano de igualdad, en la Iglesia católica. Sin embargo, el debate parece más que abierto, siempre que se mire fuera de España.

¿Aceptará la Iglesia católica que sus curas bendigan a las parejas homosexuales en sus templos? “¿Quién soy yo para juzgar?”, apuntaba, hace unos meses, Francisco en una entrevista, al ser preguntado sobre el tema. Siguiendo esa tesis, el obispo de Osnabrück (Alemania), Franz-Josef Bode, ha pedido “debatir detenidamente” sobre este asunto.

Se trata de un tema que la Iglesia alemana lleva tratando desde hace años, y que ya es práctica habitual en otras iglesias cristianas, como anglicanos o luteranos, que incluso tienen algún obispo abiertamente homosexual en sus filas, y que han abierto, incluso, el debate sobre las bodas igualitarias.

La Iglesia católica no llega, ni mucho menos, tan lejos. Pero monseñor Bode sí insiste en que “deberíamos debatir detenidamente al respecto”, pues “el silencio y los tabúes no conducen a nada y crean confusión”.

¿Cómo hacerlo? “Se podría, por ejemplo, pensar en una bendición que no debe confundirse con un enlace matrimonial”, agrega el prelado, que apunta que la existencia de parejas del mismo sexo “es una realidad política y social” en todo el mundo, y que la Iglesia debe tener una palabra al respecto.

“Debemos preguntarnos cómo podemos encontrarnos con aquellos que tienen esas relaciones y que también se implican en parte en la Iglesia. ¿Cómo los acompañamos pastoral y litúrgicamente?”, se pregunta el obispo.

Condena al funeral por Zerolo

La opinión de Bode es también compartida por la corriente católica Somos Iglesia, que insiste en que “si la Iglesia bendice automóviles y quién sabe cuántas cosas más, no debe negar la bendición a las personas del mismo sexo”. En Alemania, desde el pasado mes de octubre, las parejas homosexuales alemanas gozan de los mismos derechos que las heterosexuales, incluyendo el matrimonio.

Sin embargo, en el caso de la Iglesia española nada ha cambiado, y cualquier mínimo atisbo de apertura es fulminado. Así le sucedió al conocido padre Ángel García, párroco del templo 24 horas de San Antón en Madrid, cuando ofició un funeral-homenaje al socialista Pedro Zerolo. En una abarrotada iglesia, se rindió homenaje al político socialista, con la participación (como no podía ser de otro modo) de su marido. Las protestas de los grupos ultraconservadores obligaron al cardenal Osoro –quien en público se ha mostrado a favor de la inserción de las parejas gays en la Iglesia– a reconvenir al sacerdote: su celebración había sido motivo de escándalo para muchos.

A vueltas con la “ideología de género”

Nada que ver con el ejemplo del propio Papa, quien hace unos meses bendijo por carta a la familia de un matrimonio homosexual brasileño con motivo del bautizo de sus tres hijos, o la especial relación que Francisco mantiene con el transexual español Diego Neria y su mujer. Más aún: algunos obispos españoles han comenzado una nueva cruzada contra la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación, que consideran “totalitaria”.

Especialmente brutales han sido los comentarios de los obispos andaluces, quienes la semana pasada emitieron un comunicado en el que subraya que la normativa (en este caso, la aplicación efectuada por el Parlamento de Andalucía), “en el fondo, asume todo el entramado lingüístico de la ideología de género, que pretende eliminar los conceptos de varón y mujer”, separando así la identidad de la corporalidad e intentando “deconstruir el cuerpo humano, el matrimonio y la familia”.

Para estos prelados, se trata de una ley que “excede con mucho su objetivo de combatir la discriminación” y consideran que “no es justo que, en nombre del bien común, se imponga una antropología y una determinada visión moral, que es de hecho una amenaza para la vida familiar, la educación y el ejercicio de la medicina”.

Se trata, en su opinión, de una ley que compromete a su juicio la libertad de pensamiento, conciencia, educación y enseñanza, además de la religiosa, cuando su misión debe ser la de “hacer crecer la justicia y no imponer legalmente una determinada idea moral”.

Por la plena diversidad

Con todo, las cosas parece que están cambiando. Así, este verano se celebrará en Dublín, con la asistencia del Papa, el Encuentro Mundial de las Familias. Uno de los obispos responsables del evento, el prelado de Limerick, Brendan Leahy, ha invitado a que “se haga espacio para la plena diversidad de las familias” en la reunión de las familias católicas.

“Estamos viviendo tiempos de cambios y la familia también está cambiando”. Una diversidad, añade, que también tendría que incluir a las familias de padres divorciados y vueltos a casar, sino también a las familias de padres y madres gays. En Irlanda, donde en 2015 se aprobó el matrimonio homosexual, la situación no es diferente a la de España. Pero sí en la Iglesia. No en vano, monseñor Leahy afirma que en el país “hemos tenido el referéndum a favor del matrimonio gay y mucha gente votó en él: todos están igual de bienvenidos a juntarse a esta celebración de la familia”.

“Mi esperanza para el evento de este verano sea para todas las familias”, finalizó el obispo Leahy. “Para las familias tradicionales y monoparentales, para personas en segundas relaciones, personas divorciadas y vueltas a casar por lo civil, gente de mucha fe y gente de poca, gente que coincide con la Iglesia y gente que no”.

Una asociación católica echa a Porno Eskola de las aulas

El proyecto educativo gasteiztarra proponía la pornografía feminista como un recurso más para la educación sexual

BILBAO– La pornografía es la educación sexual de hoy en día. Al menos, así lo cree la sexóloga gasteiztarra Iratxe Gil. “Ante la carencia de una educación sexual real en las escuelas y la falta de preparación de las familias, los adolescentes buscan la información sobre relaciones afectivo-sexuales a través de la pornografía”. Esto, de por sí, no tendría por qué suponer ningún problema si no fuera porque, en su opinión, el porno comercial que se consume a día de hoy reproduce y legitima un modelo machista y violento hacia la mujer. Ante esta situación, Iratxe se vio en la necesidad de aportar su granito y así surgió Porno Eskola, el proyecto que buscaba darle la vuelta a este producto cultural para convertirlo en un recurso pedagógico más y mostrar alternativas al porno comercial. Sin embargo, esta iniciativa cerró sus puertas el pasado miércoles antes de empezar debido a la Federación Alavesa de Asociaciones de Padres de Alumnos de Centros Concertados (Fapacne).

“Nos quieren denunciar al juzgado del menor por las ilustraciones y las imágenes que pudiéramos utilizar si el proyecto llegara a las aulas”, explica Iratxe Gil. La noticia les llegó el pasado miércoles a través del jefe del Departamento de Juventud del Ayuntamiento de Gasteiz. “Nos comentó que había llegado a oídos de Iñaki Susilla, concejal de Cultura del PNV, que Fapacne tenía intención de denunciar tanto al Ayuntamiento como a Porno Eskola”.

Nada más conocer esta intención, lo primero que hicieron fue eliminar las ilustraciones de la página web y enviar un correo electrónico a los colegios con los que habían contactado para que solamente las utilizaran con mayores de edad. Sin embargo, ese mismo día decidieron también eliminar la propia página web del proyecto. “No tenemos nada que hacer contra ese tipo de asociaciones que tienen poder en la sombra”.

Fapacne es una federación de las AMPA de centros concertados de Gasteiz como el colegio Sagrado Corazón Corazonistas, La Milagrosa Ikastetxea o Virgen Viña Ceu. De corte católico y con vinculación con el Opus, según Gil, esta federación -que ha rehusado responder a las preguntas de este periódico- en ningún momento se ha puesto en contacto directo con ellos y todas las negociaciones las están llevando a cabo con el Ayuntamiento de Gasteiz, que financió el proyecto educativo Porno Eskola. La reunión de Fapacne con el Consistorio tendrá lugar esta semana, según diferentes fuentes.

Sin embargo, no han sido únicamente las AMPA de los colegios religiosos los que han cargado contra este proyecto. El viernes Gil se reunió con un concejal de Podemos, dado que la crítica también les ha llegado desde algunos centros no religiosos de la capital alavesa y varios colectivos feministas. “Aunque al final no nos denuncien, ha sido una coacción en toda regla”, sentencia Gil.

UNA INICIATIVA FAMILIARPorno Eskola, que parece haber apelado a las inseguridades y moral de parte de la sociedad vasca, surgió a raíz de una iniciativa familiar. Jon Gil, ilustrador del proyecto, había participado en 2016 en el proyecto Haziak del Ayuntamiento de Gasteiz y le propuso a su hermana Iratxe que planteara un tema sobre educación sexual. Tras darle vueltas, decidieron desarrollar una guía didáctica sobre pornografía con el apoyo de su otro hermano, Endika. Al Ayuntamiento le gustó la propuesta y decidieron subvencionarlo. Pero estos tres hermanos se quedaron con ganas de más y así surgió Porno Eskola.

Esta iniciativa pedagógica, dirigida principalmente a educación Secundaria, constaba de cuatro unidades didácticas bilingües en las que no se tenía previsto visionar imágenes pornográficas. “Aunque en otros países de Europa se hace, aquí es tal el tabú que resulta impensable”.

Su principal objetivo era que estas se convirtieran en recursos de referencia para abordar la pornografía en el aula, pero también sacar a la palestra la necesidad de mejorar la educación sexual que se ofrece en Euskadi. “Es primordial para el desarrollo de la persona y no solo en Secundaria, sino desde los 3 añitos, para que cuando lleguen a la adolescencia tengan herramientas suficientes para entender que lo que se ve en la pornografía no es real”.

Precisamente, la primera de las unidades didácticas trataba de responder a si la pornografía es realmente la educación sexual de hoy en día. Desde Porno Eskola aseguran que ante la deficiente, insuficiente o incluso inexistente educación sexual que se da en las aulas, estos productos culturales son sin duda la educación sexual del siglo XXI. “Todos los adolescentes tienen móvil, tablets, ordenadores… y aunque tengan controladores parentales, la pornografía sale por todos los lados, incluso cuando quieres ver una serie cualquiera o tu película favorita”.

Sin embargo, según planteaba Iratxe Gil en la segunda unidad, que la pornografía sea la educación sexual de hoy en día no significa por ello que ofrezca un buen modelo educacional. Es más, en el caso de la pornografía convencional esta sexóloga indica que resulta precisamente todo lo contrario. Para empezar, porque se ofrece únicamente un modelo erótico y, para continuar, porque este además está basado en la dominación del hombre y en la mayoría predomina la violencia. “No es de extrañar que si las adolescentes basan su desarrollo identitario sexual en esos modelos luego tengamos datos como que un 10% de las adolescentes consideran normal la violencia dentro de la pareja o que hayan aumentado los repuntes de VIH y de sífilis”.

Por todo ello, Iratxe considera que es complicado desarrollar un imaginario de fantasías alejado de todo esto. “No solo es la pornografía, sino la publicidad, los medios de comunicación, etc. Todo fomenta este imaginario”. De ahí que la tercera unidad de Porno Eskola se dedicara a explicar cómo se construyen los deseos, que estos se descubren en vez de decidirse, etc.

UNA ALTERNATIVA FEMINISTAAnte este panorama, desde Porno Eskola ofrecían el porno feminista como alternativa. “A diferencia del comercial, es equitativo, visibiliza la sexualidad de la mujer, se enseñan relaciones cotidianas y además se negocia de manera visible todo lo que se va a hacer y cómo se va a hacer”, explicaba Jon Gil, ilustrador del proyecto. Como referente señalaba a la directora Erika Lust. “La mayor dificultad es que como de momento es un producto minoritario, el coste de estos vídeos es bastante alto, pero al final en Internet se puede acceder a todo”.

Aun así, Jon insiste en que el objetivo de Porno Eskola no era que la sociedad dejara de ver porno convencional, pero sí señalar que existen alternativas al mismo y que, de consumirse, al menos se sea de forma crítica y se pueda distinguir qué se está viendo. “No es un buen modelo educacional y eso hay que tenerlo claro”.

“Estamos teniendo muy buenas críticas, pero de vez en cuando también nos encontramos con gente que está totalmente en contra de la pornografía”. Esto lo decían hace una semana escasa. Desde el miércoles todo ha cambiado y lo que fue un sueño educativo se ha estrellado con una conservadora realidad. El porno se ha vuelto a quedar fuera de las aulas incluso antes de entrar, aunque no por ello estará más lejos del alcance de los móviles y tabletas que Olentzero regalará.

De 33.000 familias, solo cinco han pedido adoptar niños con VIH

Denuncian que la ignorancia, el miedo y los prejuicios dificultan su adopción

 

MADRID – Pese a que los niños con VIH pueden llevar una vida completamente normal si reciben el tratamiento adecuado, menos de cinco de las cerca de 33.000 familias españolas declaradas idóneas para adoptar han solicitado acoger a estos pequeños, una cifra muy baja en comparación con la de otros países europeos. Así lo aseguró la presidenta de la Asociación Familias de Colores, Susana Morales, durante la inauguración de la jornada Adopta en positivo, organizada por la Coordinadora Estatal de VIH y Sida (Cesida) para informar y sensibilizar a las familias sobre cómo ha cambiado la realidad por la infección de este virus respecto a décadas anteriores. “Los datos son muy tristes; en España menos de cinco familias a día de hoy han solicitado acoger o adoptar a un menor con el VIH”, apenas cincuenta en la última década, censuró.

Se estima que en 2016 había 2,1 millones de menores en el mundo con VIH, año en que se produjeron 160.000 nuevas infecciones en menores de 15 años (sobre todo en África, seguida de Latinoamérica, Asia y Europa del este) y murieron más de 120.000 por causas relacionadas con ese virus. En España, el año pasado se diagnosticaron 39 casos en menores de 18 años, ocho de los cuales tenían menos de 15, cuatro niños y cuatro niñas, y solo uno de ellos había nacido en nuestro país, explicó la responsable del área asistencial y de investigación del Plan Nacional sobre el Sida, Rosa Polo. Una cifra que aumenta en los adolescentes, de forma que se detectaron un total de 31 infecciones en jóvenes de entre 15 y 18 años, sobre todo chicos (23), de los que la mayoría tuvieron relaciones sexuales con otros hombres. De ellos, 15 eran españoles; 14 procedían de otros países y de dos no consta esta información.

“Los niños son los grandes olvidados del VIH”, lamentó Polo, quien puso como ejemplo que la Agencia Europea del Medicamento no implantó la investigación pediátrica hasta 2007 y que aún existen tratamientos no adaptados a los menores. De ahí que haya exigido “dar la misma importancia a los niños que a los adultos e invertir en el futuro”, con un aumento de estudios y ensayos clínicos en niños y adolescentes, disponibilidad de mayor información epidemiológica o concienciación de la importancia de la educación en VIH.

“CONDENADOS A MUERTE” Y es que un niño que tenga este virus pero sea tratado correctamente puede llevar una vida “completamente normal”, de lo contrario “están condenados a muerte”, subrayó el presidente de Cesida, Juan Ramón Barrios, que destacó que aún hoy el miedo, la ignorancia y los prejuicios dificultan la adopción de estos críos. La infección por VIH es multisistémica y, en ausencia de tratamiento antirretroviral, produce una afectación profunda del sistema inmunológico. En el caso de los niños, la progresión de la enfermedad es más rápida en comparación con los adultos.

De la misma forma, mientras que los hijos de las madres infectadas que son tratadas tienen menos del 1 % de probabilidades de nacer con el virus en España, ese porcentaje se eleva a entre el 21 y el 40% en el caso contrario.

Ante todo ello, la directora general de Servicios para la Familia y la Infancia, Pilar Gonzálvez, aplaudió el gesto de “doble generosidad” de las familias que adoptan un niño con VIH, al tiempo que reclamó una mayor implicación de las administraciones para dotarlas a ellas y a los menores de todo el apoyo que necesiten. – Efe