El armario sellado del fútbol

De los más de 10.700 futbolistas que han jugado en Primera, ninguno ha dicho ser homosexual. La AFE, la FEF y LaLiga carecen de planes específicos de apoyo como los de otros países europeos

Justin Fashanu, con la selección inglesa. PETER ROBINSON – EMPICS EL PAÍS

La cuenta de Twitter del Wolfsburgo envió el 5 de octubre a la del Bayern un gif que repetía en bucle el baile de dos mujeres en una fiesta. Incluía un mensaje: “Os deseamos lo mejor, divertíos celebrando”. Respondía a un tuit de la sección femenina del club bávaro que anunció la boda de dos de las jugadoras: la delantera checa Lucie Vonkova, de 26 años, y la lateral holandesa del segundo equipo, Claudia van den Heiligenberg, de 33, ahora Claudia Vonkova.

El gif con el que el Wolfsburgo saludó la primera boda entre dos futbolistas del mismo sexo en activo podría servirle para futuras ocasiones (decenas de jugadoras han salido del armario, entre ellas Mapi León, del Barça). “Que sea más fácil salir del armario para una mujer creo que tiene que ver con la cultura de “macho” de los hombres. Quizá también con que estén preocupados por sus carreras, o por perder patrocinadores. En el fútbol femenino, las parejas gais son tan aceptadas como las hetero, al menos aquí en Alemania y en Holanda”, dice Van den Heiligenberg. El Wolfsburgo no necesita buscar por ahora un gif con dos hombres bailando.

No se conoce un futbolista gay en activo en la Bundesliga, la Premier, el Calcio o LaLiga. Desde su primera temporada, la 1928-29, han disputado al menos un partido en la Primera española 10.722 futbolistas, según BDFútbol. Ninguno dijo ser homosexual.

“Aunque solo sea por estadística, no puede ser”, dice Rubén López, presidente del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, miembro de la ejecutiva de Arcópoli y exresponsable de deportes de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). “Solo puede ser por dos razones: o estos futbolistas no son capaces de llegar a la élite, porque se rinden antes, o cuando llegan no pueden decirlo”, afirma.

López recuerda un caso del segundo tipo: “En 2009, en Madrid, se acercó a una asociación un futbolista extranjero de un club de Primera, porque tenía la intención de salir del armario. Los primeros contactos fueron a través de sus abogados y luego ya hubo una reunión con el futbolista. Y allí le desaconsejaron que lo hiciera. Le dijeron que el momento no era adecuado, que el entorno no estaba preparado”.

Aparte de las dificultades que pueda suponerle al principio hablar de su orientación con el entorno próximo (familia, amigos), el futbolista profesional se coloca cada tres días en el centro de un circo repleto de varias decenas de miles de aficionados. “Los estadios son probablemente el mayor foco de expresión espontánea e impune de homofobia en nuestro país ahora mismo”, dice López.

Existe una queja generalizada entre los colectivos que defienden los derechos de la comunidad LGTB sobre la actual ley del deporte, en trámite de sustitución por una nueva. Lo explica David Guerrero, presidente de la asociación Deporte y Diversidad: “En un campo no puedes llamar ‘negro’, pero sí ‘maricón’. Si un futbolista sale del armario, ¿cuál va a ser el insulto cuando falle un penalti?”, dice. “Nos encantaría que un jugador saliera del armario. Necesitamos faros. Ayudan a normalizar y son referentes para chavales que se encuentran en un proceso de autoaceptación. Pero no es justo achacar la responsabilidad solo a los jugadores. La responsabilidad es de todos”, dice Guerrero.

El caso fallido de la Premier

Hay países europeos que han conseguido que los estadios sean algo más amigables para los homosexuales. Muchos de los equipos de la Premier cuentan con peñas de aficionados gais, que cuelgan sus pancartas en la grada los días de partido y reciben apoyo de las directivas de los clubes. Están los Gay Gunners (Arsenal), los Canal Street Blues (Manchester City), los Proud Lilywhites (Tottenham), los Chelsea Pride (Chelsea). Uno de los miembros de estos últimos, Ed Connell, también presidente de la Gay Football Supporters’ Network, la red de aficionados homosexuales, explica que, pese a que en la Premier se ha combatido mucho contra la homofobia los últimos cuatro años, cree que no tendrán un futbolista gay durante un tiempo.

Recuerda un episodio que comenzó en octubre de 2015 y acabó mal. Un periódico publicó que había dos futbolistas de la Premier, uno de ellos internacional inglés, en disposición de salir del armario. Los responsables de la federación dijeron en público que era “el momento correcto”. Y lo parecía. Pero se produjo un giro perverso. “Algunos medios empezaron a intentar adivinar quiénes eran. Y luego todo el mundo intentó adivinar. Empezaron a salir jugadores a decir: ‘No soy yo’. Aquello se convirtió en una historia negativa. Es triste ver que tienen que salir a decir ‘no soy yo”.

Aquello quedó almacenado en el cajón de lo fallido, que en la Premier sigue marcado por la tragedia de Justin Fashanu. El futbolista inglés, nacido en 1961, hijo de un abogado nigeriano, fue en 1981 el primer jugador negro por el que se pagó un millón de libras. En 1990 se convirtió también en el primero en activo en declararse públicamente homosexual. Todavía sigue siendo el único en una de las principales ligas (el alemán Hitzlsperger lo hizo ya retirado). Su anuncio, en The Sun, fue recibido de manera hostil por la prensa, los aficionados y muchos futbolistas.

Una reacción del mismo tenor que la que había sufrido antes en el vestuario del Nottingham Forest. Su entrenador, Brian Clough, que fue quien decidió pagar el millón, lo apartó del equipo, enfurecido al enterarse de que frecuentaba locales de ambiente. En su autobiografía, Clough recoge esta escena: “¿Dónde vas si quieres una barra de pan?, le pregunté. A la panadería, supongo. ¿Dónde vas si quieres una pierna de cordero? A la carnicería. ¿Entonces por qué sigues yendo a ese maldito club de maricones?”. Fashanu se ahorcó en 1998. Cinco años después del suicidio, Clough reconoció a The Observer que uno de sus mayores arrepentimientos seguía siendo su reacción con él.

Fashanu aún es el único, y Connell lo lamenta: “El fútbol está en el corazón de la sociedad británica. Tenemos referentes en todos los campos, pero en este no nos sentimos representados. Es como si el fútbol no nos perteneciera del todo”.

Cordones arcoíris

Mientras, el mes que viene regresa la campaña de los cordones arcoíris, que podrán verse en las botas de decenas de futbolistas de la Premier. En su sexto año, abarcará tres jornadas (del 17 de noviembre al 7 de diciembre) en lugar de una, como solía. Tiene el apoyo de todos los clubes y el respaldo público de la Federación Inglesa (FA). Según la fundación Stonewall, que organiza la campaña, el año pasado tuvo el efecto de reducir un 8% el número de aficionados de entre 18 y 34 años que pensaba que el lenguaje homófobo resultaba aceptable.

En España, la FELGTB trató de impulsar una campaña similar en 2015, en la jornada liguera del 21 y 22 de febrero, la más cercana a la fecha de nacimiento de Fashanu, 19 de febrero. Se unieron el Rayo, el Racing, el Leganés y, a título individual, Saúl Ñíguez y Raúl Jiménez, del Atlético. Después, apenas han seguido el Rayo y el Leganés, cuyo capitán llevó la temporada pasada un brazalete arcoíris, campaña de la revista Panenka, contra el Real Madrid el 21 de febrero. “Solemos ayudar con todas las causas sociales que podemos. Nuestra forma de ser es que la ciudad esté orgullosa de su club”, dicen desde el Leganés.

“Se han hecho campañas contra el racismo y la xenofobia en el fútbol, pero ninguna contra la homofobia”, lamenta David Guerrero. “Ser negro no se puede ocultar”. Cuando Arcópoli se reunió con responsables de LaLiga para animarles a poner en marcha campañas de este tipo, la respuesta que recibió Rubén López fue que no era necesario: “No hay homofobia en el fútbol español. Nos lo habrían dicho los futbolistas. Por eso no hacemos campañas”.

Tampoco ha visto la necesidad la Federación Española (RFEF), sin ningún programa inclusivo en línea con los de la inglesa, alemana, holandesa y danesa. Ni la AFE, durante décadas sindicato único de jugadores, y hasta hace dos años solo de hombres, al que no ha acudido a solicitar ayuda ningún futbolista gay. “Nunca se ha dirigido nadie a nosotros. Si algún día alguno lo hace, tenemos a disposición de los asociados el servicio jurídico, por si quiere poner una denuncia por acoso contra algún compañero”, dice una fuente oficial.

Amenazas a Zero

Anudadas a las razones socioambientales van las económicas. En 2006, la revista Zero preparaba un reportaje con una decena de futbolistas. “En aquella época —recuerda su director, Miguel Ángel López—, malacostumbramos a la sociedad con una secuencia de salidas del armario en sectores recalcitrantes, como el Ejército y la Iglesia. Y se echaba de menos el fútbol. El que más me insistía era el propio Zapatero”. Su Gobierno había impulsado la aprobación del matrimonio homosexual en julio de 2005.

Durante la gestación del reportaje, la noticia llegó a sus equipos y representantes. “Eran dos o tres del Athletic, dos o tres de la Real Sociedad, uno o dos del Madrid y uno o dos del Barcelona. De primer orden. Se armó la marimorena. Recibí amenazas de los clubes: ‘Vamos a hundir tu revista’. La principal fue del Madrid, tan cómica, tan patética: ‘En nuestro club no tenemos jugadores homosexuales, pero si sacáis alguno…”, recuerda López. “Luego uno de ellos me contó que lo que más le preocupaba era su entorno personal y no tanto el vestuario. Otro hablaba de cómo le vería la sociedad, la pérdida de influencia, el dinero, por el poco tiempo duraban sus carreras”, dice López.

Ya retirados tampoco encuentran incentivos para hacer pública su orientación. Joaquín Gasca, periodista de la revista Shangay, cuenta el caso de un exfutbolista de Primera y de la selección española, que bien entrada la cuarentena, alejado de cualquiera de las derivadas del fútbol, y casado con el que había sido su novio, prefiere seguir con la misma discreción: “Me dice: ‘¿para qué? No tengo la necesidad’. Entiendo que no quiera convertirse en una especie de mártir”, dice Gasca. Coincide López: “No quiero mártires. Quiero ayudarles a estar bien. No puedo garantizarles que no va a pasar nada, pero sí se puede trabajar en crear el ambiente para que vivan como los heteros”.

Lesbianismo y Art Decó

El Palacio de Gaviria acoge una retrospectiva de Tamara de Lempicka, personalidad sin par de la Belle Epoque

Leyenda de la transgresión, icono de la modernidad, precursora en la naturalidad y declaración de su bisexualidad, la reina del Art Déco Tamara de Lempicka es la protagonista de la nueva exposición de Arthemisia, que se podrá ver en el Palacio Gaviriahasta el próximo 24 de febrero.

Una gran fotografía en blanco y negro recibe al visitante de esta muestra representando ya la distinción y el aire glamuroso de una artista que, a pesar de su nacimiento en una familia acomodada, rodeada de lujos, no cerró los ojos ante realidades tristes y oscuras que presenció en su vida. 200 obras, procedentes de más de 40 colecciones privadas, museos y prestadores revelan, en esta primera retrospectiva dedicada a Lempicka en Madrid, una dimensión desconocida de la creadora, además, por supuesto, de ilustrar magníficamente su trayectoria artística.

Las obra de Tamara de Lempicka -un viaje en el que se descubren la estética de los años 20, la geometría del cubismo, elementos heredados del futurismo y una poderosa influencia de la Bauhaus- conviven en la exposición con fotografías (con Dalí, con Otto Preminger…), lámparas, muebles, jarrones, biombos… y otros objetos art déco, y con vestidos, sombreros y delicados zapatos (diseños de Salvatore Ferragano), con los que la comisaria Gioia Mori propone una inmersión en el ambiente en el que desarrolló su arte la pintora.

Una mujer para la eternidad

Un precioso Autorretrato de 1936, los conocidos cuadros La bufanda azulMujer ante el espejo o el Retrato del príncipe Eristoff están acompañados en la muestra por unos sugerentes estudios de desnudos, expuestos junto al hermoso lienzo La bella Rafaëla en verde y al de El doble 47 (el número representa la dirección oculta de una de las casas “sólo para mujeres” que frecuentaba). Estos últimos forman parte de la sección Las amazonas, que era el nombre con que se denominaba a las mujeres lesbianas a principios del pasado siglo.

Las dos rarezas de esta exposición, por su singularidad, son el peculiar dibujo El despertar del principito y un retrato de Alfonso XIII en el exilio y que jamás había salido a la luz. “Nunca había pintado a un modelo tan charlatán”, declaró entonces la artista.

Y de la realeza a los marginados. Tamara de Lempicka. Reina del Art Déco acoge una pieza, oscura, triste, que contrasta enormemente con los colores brillantes de la mayoría de su obra, Los refugiados, y que permite una transición sin demasiados sobresaltos a creaciones inspiradas en mitos y en la pintura religiosa, así como a su propia condición de madre.

El amor cierra esta muestra, donde se pueden ver algunas piezas que Tamara de Lempicka dedicó a Ira Perrot, con quien mantuvo durante décadas una relación, o a Rafaëla, modelo de su desnudo más erótico, musa de su poderoso La bella Rafaëla (1927), que brilla sobre un fondo oscuro. “Mi vida no ha tenido nada convencional. No soy el tipo de persona clásica”, reconocía la artista públicamente. Ahora sus palabras se confirman con este recorrido por su obra.

Girl, la bailarina que nació siendo chico

Nora Monsecour quería ser bailarina. Era su sueño desde que dio sus primeras lecciones de ballet, con apenas cuatro años. Tenía el talento, la determinación y la elegancia necesarias para llegar a la élite. Sólo había un problema: había nacido en un cuerpo masculino. Su historia personal es la principal inspiración para Girl, película que logró el 19º Premio Sebastiane y el Premio del Público Ciudad Donostia a Mejor Película Europea en el pasado Festival de Cine de San Sebastián.

Tráiler de Girl, la bailarina que nació siendo chico VÉRTIGO

El éxito festivalero la precede: recibió varios premios en Cannes, entre ellos la Cámara de Oro a mejor ópera prima, y ha sido seleccionada por Bélgica para competir por el Oscar a Mejor Película Extranjera. Más allá de nominaciones, galardones y buenas críticas está lo más importante: situar en el centro del debate el punto de vista de los jóvenes que se sienten prisioneros del género que se les asigna al nacer.

El director de ‘Girl’, Lukas Dhont, en el pasado Festival de San Sebastián. EFE

Lukas Dhont (Gante, 1991), el jovencísimo director de la película, empezó esta aventura en 2009, antes incluso de ser cineasta. Tenía 18 años cuando leyó un artículo en un periódico belga sobre Nora, una adolescente por aquel entonces. En un primer momento, la llamó para hacer un documental sobre su historia y su vida cotidiana. “Lo que admiré de ella”, afirma Dhont por teléfono sobre ese primer contacto, “es que era alguien capaz de autoexcluirse de las reacciones adversas de los demás y que tenía aspiraciones muy ambiciosas. Estaba decidida a mantenerse firme con quién quería ser y me parecía un tema muy urgente sobre el que hablar”.

Nora no quiso rodar ese documental, “pero sí aceptó escribir una historia de ficción conmigo”. Así empezó un proceso en el que Dhont ha estado inmerso durante la última década. “Sus padres son muy buenas personas, tienen una asociación que comparten con otros padres de jóvenes trans. Conocí muy de cerca su mundo, así como las experiencias de otras personas transgénero y también conseguí mucha ayuda del equipo médico del Hospital Universitario de Gante”.

Todo ese caudal de información se convierte en Girl en un retrato a flor de piel, intenso y también doloroso, del día a día de Lara, personaje ficticio basado en Nora e interpretado con asombrosa naturalidad por el joven bailarín Victor Polster.

Fotograma de la película ‘Girl’,

“El principal desafío de la película fue encontrar a alguien capaz de interpretar el papel protagonista”, resume Dhont. Tras un exigente proceso de casting por el que pasaron más de 500 adolescentes (chicos y chicas cis y trans), desde el momento en que Victor hizo la audición el cineasta lo tuvo claro: sólo él tenía las cualidades necesarias para interpretar el papel y bailar como un aspirante a bailarín profesional. “Cuando lo conocí sólo tenía 14 años y en su vida todo giraba en torno a la danza. Puede que no haya hecho antes ninguna película, pero sabe lo que es actuar, es alguien acostumbrado a utilizar su cuerpo para interpretar un papel y mostrar emociones”.

Lo habitual en las películas cuyo personaje protagonista es transgénero es que estén en permanente conflicto con su entorno y la sociedad en general. La serie Transparent, Boys Don’t Cry o La chica danesa son buenos ejemplos de ello. En el caso de Girl, el foco recae en la vida interior de Lara y la cárcel en la que se ha convertido su cuerpo. “Para mí era muy importante hacer una película con un protagonista trans que no fuera una víctima. Su entorno la acepta como es. Quería un personaje que no tuviera que estar peleando con el mundo exterior, para poder enfocarme totalmente en ella y en su lucha consigo misma. Pensé que eso ofrecía una perspectiva que quizá nunca se había visto antes. Es una manera de hacerla más humana”.

El monólogo interior se produce aquí a través de la expresividad corporal del actor y de tensas secuencias en las que Lara observa su reflejo en el espejo, sumida en el más conmovedor de los silencios.

Sobre las recientes polémicas tanto en EEUU como en España a raíz de losproyectos en los que actores cisgénero interpretan a personajes trans (con Scarlett Johansson y Paco León como víctimas colaterales), Dhont esgrime una argumentación tan nítida como el mensaje de su película: “La clave es el amor y el respeto por el colectivo al que representas. La conversación debería girar hacia que las personas transgénero también pueden interpretar todo tipo personajes. La exclusión nunca es buena, ni en un sentido ni en el otro”.

“Esquizofrenia u homosexualidad afeminada”: los apuntes tránsfobos de Medicina en la Universidad Complutense

Un grupo de estudiantes denuncia que el profesor titular de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre utiliza material docente que patologiza a las personas trans, a las que en un manual recomendado se califica de “histriónicas” y “superficiales en las relaciones personales”.

Facultad de medicina de la UCM./EUROPA PRESS

A pesar de los esfuerzos de multitud de asociaciones y grupos para visibilizar la realidad de las personas trans en España, que han llevado incluso a que este año 2018 el Orgullo LGTBI se celebrase dedicado a dicho colectivo, la sociedad todavía se encuentra lejos de haber erradicado la transfobia normalizada. Esta adopta manifestaciones diversas, pudiendo ir desde las agresiones físicas –la Plataforma Trans, que aglutina a multitud de estas asociaciones, denunciaba este mismo verano cómo se estaba produciendo un aumento “alarmante” de este tipo de agresiones– hasta las más simbólicas. Y manando a través de todo tipo de actores sociales.

Así, un grupo de estudiantes de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha denunciado ante el Decanato de dicha facultad lo que consideran podría ser un caso de “incitación al odio” contra las personas trans a través de textos utilizados como herramienta docente.

El motivo, según el documento presentado y al que ha tenido acceso este periódico, habrían sido unos apuntes correspondientes a la asignatura de Psiquiatría, impartida por el profesor titular del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre y Director del Área en dicho centro, Gabriel Rubio Valladolid.

En ellos, entregados al alumnado por el docente a través de un pendrive, según fuentes del estudiantado, se hallan afirmaciones tales como que ante el “diagnóstico del trastorno de la identidad sexual o transexualismo”, deben “descartarse otros trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, el fetichismo transvestista y la homosexualidad afeminada”. El texto continúa exponiendo que “los rasgos narcisistas, histriónicos y límites son relativamente frecuentes”, ya que, continúa el documento, “muchos transexuales aparecen como ensimismados y demandantes”, además de “superficiales en las relaciones interpersonales”.

El contenido del documento está extraído íntegramente del manual Fundamentos de Psiquiatría: Bases científicas para el manejo clínico (Editorial Médica Panamericana, 2015), cuyo editor es el mismo Dr. Rubio y que se encuentra actualmente entre los volúmenes de bibliografía básica recomendada por la Facultad. En el prefacio del libro, firmado por este médico, se describe su función como la de conseguir que “los alumnos de Medicina puedan comprender qué le ocurre al paciente que padece un trastorno mental”, y “una forma de aprender la asignatura de psiquiatría que es la que en el momento actual se emplea en el Hospital Universitario 12 de Octubre”.

Por su parte, el docente ha declarado a Público que los polémicos apuntes fueron difundidos en el año 2013 y que remiten a una clasificación denominada DSM-5 que elabora la Asociación de Psiquiatría Americana. También puntualiza que él recomienda a su alumnado otros manuales didácticos, aunque admite haberles instado a utilizar esos apuntes “circulantes” en su lugar. Aun así, Rubio asegura que, para él, la transexualidad “no es un trastorno”. En el manual editado por él mismo, sin embargo, no se hace mención a ninguna perspectiva alternativa al respecto de la situación referida a las personas trans.

A su vez, el citado DSM-5 únicamente alude en su clasificación a la “disforia de género” –algo que también es fuertemente criticado por las distintas asociaciones de personas trans en lucha contra su patologización–, en ningún caso a la transexualidad en sí, la cual se caracteriza necesariamente porque exista “un malestar clínicamente significativo o un deterioro en lo social, escolar u otras áreas importantes del funcionamiento”. A este respecto, la Organización Mundial de la Salud, en la última revisión de su clasificación internacional publicada el pasado mes de junio (ICD-11), daba un paso más allá y dejaba de considerar la disforia una patología, cambiando su categoría a la de “incongruencia de género”.

Al respecto de la polémica, la Vicedecana de Estudiantes de la Facultad de Medicina, Elena Vara Ameigeiras, relata a Público que el docente le había explicado que los apuntes constituían un “documento de trabajo para leer” con el fin de realizar posteriormente “un debate” que simulase cómo se debía actuar ante ciertas situaciones una clínica de psiquiatría. Por otro lado, la responsable incide en que “en la Facultad de Medicina de la Complutense no se enseña eso de manera oficial”, y atribuye las afirmaciones tránsfobas del libro recomendado en la web del departamento a “un problema de la editorial”.

Varios estudiantes denuncian contenido tránsfobo en el grado en Medicina de la UCM./Público

Contra la patologización, leyes y protocolos

Las consecuencias de patologizar a las personas trans pueden ser altamente perjudiciales para su bienestar, y conseguir evitarlo empieza por brindar una formación adecuada a los profesionales. Emilio García, padre de una persona trans y activista de COGAM, cuenta cómo a su hijo, le estuvo tratando un psiquiatra que se dedicaba a “darle pastillas, lo que era un tratamiento incorrecto; lo que había que hacer era favorecer su empoderamiento como persona trans”.

Por eso, García insiste en que “estas cosas en docencia son muy graves, porque los futuros médicos pueden salir con ese concepto”, el cual, explica, “no está adecuado a la visión que tenemos las personas vinculadas al colectivo de las identidades trans”. “Es una irresponsabilidad impartir enseñanzas relativas que parecen más adecuadas al siglo XIX que al momento en el que estamos, igual que también lo es que un profesional médico, cuando recurre a él una persona trans, le diga que es un enfermo”.

Ante esta situación, los estudiantes a través de la queja presentada exigen “la activación de manera efectiva de los protocolos oportunos por acoso por identidad de género”, que en el caso de esta universidad madrileña son competencia de la Unidad de Igualdad de Género. La institución cuenta con la reciente creación de una Oficina de Diversidad Sexual e Identidad de Género, que hasta el momento ha elaborado un protocolo referido a la libre determinación de la identidad de géneroen el ámbito administrativo.

Este tipo de medidas son las obligatorias para las instituciones universitarias desde que en el año 2016 se aprobara la ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid, conocida como “ley trans”, aunque en los dos últimos años su aplicación se haya caracterizado por ser significativamente deficiente. En ella, existe un apartado íntegramente dedicado a las universidades (Art. 26), en el que se especifica que los centros deben “evitar la impartición de contenidos discriminatorios hacia las personas por motivos de identidad y/o expresión de género”.

Por último, la denuncia firmada por más de una quincena de personas, apela a “la retirada de los apuntes, la retractación pública por parte del Departamento y la formación activa inclusiva al alumnado y al profesorado”.

La Complutense crea primer máster oficial en estudios LGBTIQ+ en habla hispana

Esta titulación es, segú la UCM, pionera en habla hispana ya que los estudios de los movimientos sociales en favor de los derechos de gais, lesbianas y transexuales, y las teorías queer, han tenido importancia sobre todo en el mundo anglosajón.

Concentración en Madrid con motivo del pregón del Orgullo 2018. / EFE

La Universidad Complutense de Madrid ha aprobado la creación de un máster en Estudios LGTBIQ+, la primera titulación oficial en este ámbito de habla hispana, que este centro pretende poner en marcha el próximo curso 2019-2020.

El Consejo de Gobierno de la universidad madrileña ha aprobado la propuesta de creación del máster oficial, que remitirá a la Fundación para el Conocimiento Madri+d para que sea acreditado.

La Universidad Complutense explica que esta titulación es pionera en habla hispana ya que los estudios de los movimientos sociales en favor de los derechos de gais, lesbianas y transexuales, y las teorías y pedagogías queer, han tenido importancia sobre todo en el mundo anglosajón “tanto en términos académicos como profesionales”.

La construcción histórica, social y educativa de las diversidades sexogenéricas; los fundamentos teóricos de los estudios LGBTIQ+; estudios y políticas trans; movimientos sociales LGBTIQ; teorías y pedagogías queer; gestión de la diversidad sexual e identidad de género en las organizaciones; y la perspectiva LGBTIQ+ en el ámbito artístico y cultural son algunos de los contenidos del nuevo título.

La Complutense detalla que los estudios LGBTIQ+ incluyen los estudios gais y los queer, que ponen en cuestión el modelo binario de la sexualidad o la “identidad/orientación de género/sexual única” y dan visibilidad a personas de género fluido, género no definido, sexualidades alternativas, disidentes y diversidades sexualidades e identidades de género.

Este máster no solo se orienta a iniciar al estudiante en la investigación universitaria y a su posible incorporación al doctorado, sino que también puede ser útil para especializarse en Educación, Filología, Trabajo Social, Sociología, Cultura o Arte.

Complutense asegura que hay “atractivas perspectivas en el mercado de trabajo” en este ámbito y explica que en Estados Unidos muchas empresas tienen oficinas especializadas en identidad sexual y diversidad de género y en España hay empresas que ya siguen la estela de estas compañías.

«VAN A IR MUY POCOS GITANOS A VERLA»

EL CORREO invita a tres gitanas de Bilbao de distintas generaciones a ver ‘Carmen y Lola’, que hoy se estrena en los cines rodeada de polémica

Yaneri Rodríguez, Saioa Saez y Soraya García ayer en la redacción de EL CORREO en Bilbao. / MAIKA SALGUERO

En este pase de prensa solo hay un periodista. Soraya García, su hija Saioa Saez y una amiga de esta, Yaneri Rodríguez, aceptaron la invitación de EL CORREO para ver ‘Carmen y Lola’ un día antes de su estreno en los cines. Tres gitanas ante una película que cuenta una historia de amor entre gitanas. Las tres habían oído hablar de la ópera prima de la bilbaína Arantxa Echevarría, que llega precedida de la polémica por los ataques de un colectivo de gitanas feministas. Nada más empezar, Saioa, 16 años, elegida Miss Gitana el año pasado, apunta a la pantalla y exclama: «¡Pero si esa es Zaira, la sigo en Instagram!».

Efectivamente, los gitanos del siglo XXI están tan colgados de las redes sociales como los payos. Saioa y Yaneri, de 15 años, sonríen cuando la Lola de ficción wasapea con Carmen y chatea con desconocidas en un chat de lesbianas. Asienten en señal de reconocimiento con expresiones que han oído mil veces: «¡Como se entere tu padre nos mata!», «¡Ya está esta gitana…!». No les chirría nada de lo que aparece en pantalla, aunque la UVA (Unidad Vecinal de Absorción) de Hortaleza en Madrid, escenario del rodaje, no tenga mucho que ver con Txurdinaga y Miribilla, donde ellas viven.

«¿Es una película de bajo coste?», inquiere Soraya García, 40 años, mediadora social con negocios de hostelería. «Todo resulta tan cutre… Las casas, la ropa, la manera en que hablan… Si fuera una historia de amor entre payas la harían diferente», lamenta. Las tres se sienten incómodas en las pudorosas escenas de amor, cuando las protagonistas se besan y acarician. Hasta el punto de apartar la vista de la pantalla.

«No me da asco, pero lo natural es un chico y una chica. Dios hizo a la mujer para el hombre y así debería ser», establece Saioa, que augura que la cinta «va a estar muy criticada entre los gitanos». Ellas ya no van a la Iglesia evangélica, una presencia constante en su comunidad que no sale muy bien parada en la película. Les llama la atención que el padre de Lola beba cerveza y blasfeme. «Si vas al culto no puedes jurar ni beber alcohol», apuntan.

Las bodas pactadas desde niños parecen cosa de otro siglo viendo a estas tres bilbaínas con sus Nike y bolsos de Michael Kors. Pero confirman que todo lo que cuenta Arantxa Echevarría es real. «Saioa estaba apalabrada con su primo desde que nació», relata su madre. «Pero han crecido, no se quieren y se ha roto el compromiso. Una lástima, porque el chaval estudia ciencias políticas, habla tres idiomas y tiene unos ojazos verdes… Quiere ser político. Mira tú, un político gitano».

Sacar el demonio

Cuando se le pregunta a Saioa si tiene novio, sonríe y mira a su madre. Curiosamente, ahora son los más jóvenes los que quieren casarse cuanto antes. No tanto por tradición, sino para irse de casa. Otros apuntes sociológicos de la película también resultan muy reales: servir primero la comida en la mesa al padre, la ceremonia de la pedida de mano, el retrato de los chicos gitanos «más presumidos que las chicas», los cantos y bailes en celebraciones, la presencia constante de la familia, el inmiscuirse en la vida ajena -«somos muy cotillas»-, la vecina racista…

Una frase de la pequeña Lola –«las gitanas, por no tener, no tenemos ni sueños»– conmueve a Soraya. «Es verdad. Y, si los tienes, puedes acabar marginada». Yaneri, en Tercero de la ESO, añade: «Te tienes que imponer a los hombres». Las tres espectadoras se emocionan cuando el padre de Lola descubre el idilio prohibido de su hija y corre al pastor a que la exorcice. No ven exagerado que se hable de sacar un demonio. «Ha buscado la ruina a su familia. Si un padre gitano descubre que su hijo es homosexual, se encierra en casa y ya no sale por el qué dirán». A las protagonistas, coinciden, no les queda otra que irse del barrio. «Pero no por ellas, sino por su familia».

Conclusiones de la crítica de cine que firmarían Soraya, Saioa y Yaneri. Las madres gitanas siguen «sacando la cara» por las niñas, pero los padres no son tan cafres como en la película, donde prefieren que tengan hijos pronto a que estudien. Todas conocen gays gitanos, pero nadie habla de ello. «Sus familias también lo saben, claro que sí, pero lo mantienen tapado. No quieren que les discriminen».

«La película es bonita. No te aburres, tiene intriga. Pero empeora la imagen de la comunidad gitana», reflexiona Yaneri. «Le falta muchas cosas, solo sale lo malo», añade Soraya. «No muestra la unión que tenemos, somos un pueblo donde siempre nos echamos un capote todos. Yo creo que van a ir muy pocos gitanos a verla».

 

Carmen y Lola, gitanas y lesbianas

Llega a los cines la ópera prima de la bilbaína Arantxa Echevarría, la crónica de un amor prohibido. El rodaje cambió la vida a sus protagonistas, Rosy Rodríguez y Zaira Romero

Rosy y Zaira, Carmen y Lola en la ficción, en una de las escenas de la película. / ÓSCAR CHAMORRO

Rosy Rodríguez tiene 21 años y vive en Ciempozuelos. Se casó a los 17 y ahora no trabaja. «Quiero esperar a que salga la peli y que la gente la vea», dice. Zaira Romero, 18 años, es de Villaverde. Trabajó como esteticién pero está en paro. En el horizonte, una película en la que hará de nieta de Carmina Barrios. Rosy es gitana y Zaira merchera. Ellas son Carmen y Lola, las dos protagonistas del primer largometraje de la bilbaína Arantxa Echevarría, que tardó seis meses en encontrar a sus actrices tras ver a 1.250 gitanos. Este viernes se estrena en los cines tras pasar por el Festival de Cannes y ser seleccionado para representar a España en los Premios del Cine Europeo junto a ‘Handia’ y ‘Petra’.

‘Carmen y Lola’ es una película pequeñita pero estará entre las grandes del año. Se atreve con valentía a abordar un tema tabú en la comunidad gitana: la homosexualidad. Lo hace con una mirada casi documental y con la verdad que desprenden dos mujeres que se la han jugado por aceptar besarse y tocarse ante la cámara. En la ficción, Zaira estudia y pinta grafitis de pájaros en las paredes del madrileño barrio de Hortaleza. Chatea a escondidas en un cíber con otras lesbianas, pero nunca se atreve a dar el número de móvil. Un día de lluvia en el mercadillo, Carmen le sonríe empapada y luminosa. Ella ya está «pedida» a un gitano y sueña con montar una peluquería.

«No nos parecemos en nada a nuestros personajes», advierte Rosy. «Carmen es muy echada para adelante y yo soy muy tímida en la vida real». Zaira asiente. «Lola es muy masculina y yo lo contrario. Me gusta pintarme, arreglarme, alisarme el pelo… Ponme una cámara y te hago una pose. A mí me gusta ir comiéndome el mundo». Ambas disfrutan estos días de las entrevistas y el jaleo promocional. Cuando fueron a Cannes perdieron el avión. Una vez allí se sintieron «princesas». «Había una cola para entrar a un cóctel y se apartaron para dejarnos entrar. Nos subió mucho la autoestima».

Tatuajes y piercings

Arantxa Echevarría no es nada complaciente en el retrato de una sociedad patriarcal, machista y anclada en las tradiciones. Los padres que aparecen en la película viven de la venta ambulante. No quieren que sus hijas estudien, sino que se casen cuanto antes y tengan muchos hijos. El culto evangélico, mayoritario en la comunidad gitana hoy en día, tampoco sale muy bien parado.

«Mi marido al principio se enfadó un poco, no por Lola, sino por el chico con el que me voy a casar en la peli», recuerda Rosy. «No lo entendía, pero le convencí de que era todo ficción, una tontería». Zaira, por su parte, no aceptó el papel hasta que su abuelo dio el plácet. Las dos dicen conocer gitanos homosexuales. «Yo tengo una prima merchera por parte de madre y gitana de padre. Es lesbiana y vive con su pareja y su hija. El hermano de la mujer de mi primo también es homosexual. No es como antiguamente, ya no está tan tapado», asegura Zaira. La familia de Rosy nunca había hablado con un primo gay. «Le he llamado pidiéndole perdón, de hecho va a venir al estreno».

El rodaje de ‘Carmen y Lola’ no fue fácil. El equipo recibió insultos y algún que otro escupitajo cuando algunos gitanos se enteraban de qué iba la historia. El pase en Pamplona en una muestra de cine de mujeres se anuló tras las presiones del colectivo Gitanas Feministas para la Diversidad. Sin embargo, para sus protagonistas la experiencia ha cambiado sus vidas. «Vinimos de la nada y hemos aprendido mucho en muy poco tiempo. Y no solo trucos de interpretación. Aunque resulte paleto decirlo, nos han enseñado muchísimos valoresEducación. No nos daban nada si no decíamos por favor y gracias. Ahora lo decimos todo el tiempo…».

El mapa de la piel de Rosy y Zaira también habla de la película. Arantxa Echevarría tuvo que prometerles un tatuaje gratis si se abstenían de hacerse piercings durante el rodaje. Zaira se regaló un colibrí y el nombre de su difunto padre; Rosy tatuó en su pierna: «Mi madre, mi marido, mis hermanos, mi latido». Ambas abominan del retrato que el programa de Cuatro ‘Gipsy Kings’ hace de la comunidad gitana: «No somos tan superficiales». Saben chistes de gitanos, pero no contarán ninguno. «Todos son ofensivos». ¿Por qué los gitanos deberían ver ‘Carmen y Lola’? Rosy: «Es una película muy especial que cuenta que el amor puede existir en cualquier persona». Zaira: «Puede abrir los ojos a muchos. Los homosexuales son personas con derechos, como nosotros».

El terremoto de tocar por primera vez al ser deseado

«Por no tener, las gitanas no tenemos ni sueños», lamenta Lola en un momento del filme, ahogada por el peso de una cultura que la condena a vivir sin amor. La historia de dos amantes de mundos opuestos, Romeo y Julieta, se ha contado muchas veces. Arantxa Echevarría obra el milagro de que veamos con otros ojos a una comunidad que siempre ha estado ahí, tan lejos, tan cerca.

Su cámara penetra en los mercadillos y en las casas de gitanos que se interpretan a sí mismos. El empleo de actores no profesionales a veces chirría, pero la mayor parte del tiempo inunda la pantalla de naturalidad y potencia dramática, como es el caso de los padres de Lola.

La realizadora bilbaína no solo se muestra didáctica en la descripción de los usos y costumbres de la comunidad gitana: la pedida de mano, los cantos y bailes, el culto evangélico… También inunda de emoción y poesía el drama del primer amor, el vértigo de saberse diferente, el terremoto de tocar por primera vez al ser deseado.

‘Carmen y Lola’ es un espejo que no gustará a quienes se reflejan en él, pero nadie podrá acusar a Echevarría de buscar el morbo o el tremendismo en su delicada e impecable puesta en escena.

Rosy y Zaira en una de las escenas de la película ‘Carmen y Lola’. / ÓSCAR CHAMORRO

Rupert Everett vivió aterrorizado tras revelar su homosexualidad

Rupert Everett, en una imagen de archivo. GTRES

El actor Rupert Everett (58) se define como bisexual y está en contra del matrimonio entre contrayentes del mismo género porque antes estuvo en contra del matrimonio entre contrayentes de distinto género. “Ceremonias, promesas de amor y pasteles de boda que al cabo de dos años amargan el divorcio, todos acaban igual”, dice en una de sus declaraciones. Estos días hace muchas para presentar la película ‘The Happy Prince: Oscar Wilde’s untold story’, que él protagoniza, dirige y es guionista.

Además de estos tres papeles en el cine (actor, guionista y director), Everett es escritor de novelas, músico y realizador de documentales televisivos como el dedicado al poeta Lord Byron. Fue uno de los primeros personajes conocidos en salir del armario en un tiempo en el que los gays estaban marginados. “Durante tiempo viví aterrorizado por el sida, pero antes sufrí marginación laboral y discriminación en el trabajo“, comenta el actor. Publicó sus memorias en el 2006 revelando episodios como que fue amante de Paula Yates –ex esposa de Bob Geldof, fallecida por una sobredosis de droga como su hija- durante seís años o también reveló que cuando llegó a Londres se dedicó a la prostitución para pagar sus estudios de arte dramático.

“Aunque todos nos creemos que el estigma contra los gays ha finalizado, aconsejo a los jóvenes actores que no revelen su homosexualidad si no quieren perder oportunidades de trabajo como las que perdí yo por mostrarme homosexual, entonces la sexualidad era una aventura para mi”, dice el actor, quien añade lo siguiente: “Ahora he perdido todo el interés por el sexo que tenía antes”.

Nacido en un pueblo de la Inglaterra profundamente conservadora del condado de Norfolk -allá donde la reina posee la hacienda de Sandringham- y procedente de una familia de régimen militar, Rupert se dio a conocer como actor en 1981 en el teatro de Londres haciendo de alumno gay en la obra Another Country junto a Kenneth Branagh. En 1984 la obra de teatro se convirtió en película con Colin Firth con quien protagoniza ahora la biografía de los últimos años de la vida del escritor Oscar Wilde. “A Colin nunca le pagaré lo que ha hecho por mí en estos últimos diez años en los que me he ocupado de la película”.

El papel cinematográfico del amigo gay se convirtió en cliché en su carrera. En 1997 hizo de mejor amigo homosexual de Julia Roberts en ‘La boda de mi mejor amigo’ y en el 2000 hizo lo mismo con Madonna en ‘The Next Best Thing’. En la década de 1990 residió temporalmente en París. De 2006 a 2010 se instaló en Nueva York hasta su regreso a Londres para estar junto a su padre. En el 2012 protagonizó en el Hampstead Theatre, norte de Londres, y el West End la obra sobre Oscar Wilde ‘The Judas’ Kiss’. El personaje de Wilde, condenado a prisión por su homosexualidad, ha sido llevado a la pantalla grande en numerosas ocasiones. Sin embargo, Rupert dice que “la mayoría de las películas acaban cuando él entra en prisión, la mía empieza cuando sale de la prisión”.

Querido hijo

publicado en Cuarto Poder

Querido hijo:

Vas a llegar a un mundo maravilloso lleno formas de vida tan diferentes entre sí que no te vas a creer que vivamos todas juntas en el mismo planeta. Verás cuando descubras el agua, el sol, el fuego, el mar, las montañas, las nubes, los elefantes, las jirafas, los ratones, los escarabajos, ¡los perros!, las serpientes, los delfines, las medusas, y cuando veas volar en las alturas a los guacamayos en pareja… Y las secuoyas gigantes, el musgo, los tulipanes, el romero…

¡Enseguida te vas a dar cuenta de que “lo normal” en el universo es la diversidad!

Tú perteneces a la familia humana: el animal más peligroso de la Tierra. No tienes que tener miedo, solo conciencia. Aprende de tu mamá, que no teme a nada. Ella te pondrá una mochila en cuanto pueda y nos llevará a conocer lugares que te van a encantar. Yo, tu papá, me pondré a hablar hasta con las piedras y nos contaremos la vida con la gente que nos vayamos encontrando. Aprenderás mirando a los ojos que hay muchas culturas y maneras de entender la vida. Todas son válidas mientras no hagan daño a los demás. No eres más que nadie y tampoco menos que nadie. Eres único. Un pequeño milagro en el universo.

De momento, tú estás dentro de la tripilla de la mamá (no sabes lo gracioso que se mueve, parece que acaba de llegar a la Luna en una misión espacial), y la gente cuando nos ve, aún sin conocernos, nos pregunta qué eres. “¡Esperemos que una persona, señora!”, contestamos y sonreímos. También les decimos, si insisten mucho, y perdona la indiscreción, que nos han dicho que tienes pito. Sí, no tiene ningún sentido para nosotros tampoco, pero la sociedad a la que llegas está súperinteresada en lo que tienes entre las piernas, aunque luego también se ocupe de inculcarte que te lo tienes que tapar muchísimo, llevarlo siempre escondido, y que te tiene que dar una vergüenza horrible que te lo vean. Aunque por otra parte, si excede de determinada medida, debe ser un gran orgullo. Sí, un lío…

Ah, sí, que qué es un pito, que me voy por las ramas. Pues mira, hijo, los cuerpos humanos tienen partes. Ya te explicaré más en profundidad pero, por ejemplo, seguramente tendrás una cabeza, dos brazos, dos piernas, dos pies, dos orejas, dedos, una nariz, una boca, dientes, puedes tener un pito, una vulva, una mezcla de las dos, no sé; luego, por dentro tienes órganos que no se ven pero que son necesarios. La cosa es que hay partes a las que la gente les da más importancia, yo creo que es simplemente porque sobresalen un poco del cuerpo… Pues el pito, ya lo verás cuando se te active la vista (la vista es un sentido), bueno, que es como una especie de dedo, para que me entiendas, que está fuera de las manos y los pies y que no tiene hueso, que tiene sus propios mecanismos y que sirve básicamente para que saques el líquido de tu cuerpo, para que tengas bebés y para que te lo pases muy bien solo o con otras personas que tengan ganas de pasárselo bien contigo y con tu pito. Hay otro modelo que es lo mismo pero que tiene su propia estructura y sus propios mecanismos, que es la vulva.

Pues resulta que hay gente que, aunque seguramente nunca te verá el pito, la vulva o lo que sea que tengas, se imaginará lo que tienes y te tratará de una manera específica en consecuencia. Por ejemplo, si piensan que tienes vulva te dirán que eres una chica, querrán pagar menos por tu trabajo, pensarán que eres más frágil y menos resolutiva, te dirán que te tienen que gustar los chicos e incluso algunos querrán tocar tu cuerpo sin tu permiso… Y si presuponen que tienes pito te dirán que eres un chico y que te gustan los deportes y el liderazgo, te exigirán que seas duro, dirán que te tienen que gustar las chicas y que no puedes tener miedo ni llorar si estás triste.

No hagas caso de nada.

Según la estadística, la mayoría de la gente que tiene pito suelen ser chicos. Eso no quiere decir que todas las personas con pito lo sean. A nosotros nos vas a perdonar que nos tiremos a la piscina sin saber y, por comodidad, nos refiramos a ti en masculino. Si no hemos acertado y eres una nena con pito o una persona no binaria, no tienes más que decírnoslo. Sólo tú sabes quién eres en ese sentido. Los papás siempre te van a apoyar para que seas quien has venido a ser y, además, van a intentar que crezcas ajeno a los estereotipos de género. No te preocupes.

Tendrás la oportunidad de conocer a muchas personas y de comprobar que ser mayoría no es ser mejor. Solo es ser más gente. Y que, como en el resto de la naturaleza y como le oirás decir a tu abuela Carmen, hay de todo como en botica. Y en todos los formatos.

Las realidades, simplemente, son. Los conceptos a los que las ligamos son constructos humanos que al principio se dictan por los poderosos que asumen que su verdad es la única y la mejor. Después, la gente que ya existía pero con la que no se ha contado para escribir “la norma” tiene que trabajar muy duro para que se le reconozca y se le haga un hueco. A veces, esa “norma” está tan instalada que no quiere reconocer que estaba equivocada. Porque, a menudo, alrededor de la norma se inventan prejuicios que sirven para que la gente que está dentro de lo establecido se sienta superior a la que se ha dejado fuera. Y así se van construyendo privilegios para los de dentro. Y cuando llegan los de fuera a explicar que existen, los de dentro se sienten amenazados. Y tienen miedo. Y el miedo, hijo mío, es la mayor herramienta de control que existe. Por eso se inventan los enemigos. Para poder manipular a las masas. Así se tiene a la gente controlada fijándose en las diferencias con los demás y no en las cosas que se tienen en común.

A algunos les parecerá naif, pero yo estoy convencido de que la única herramienta que hará que se terminen los problemas será la empatía. Un arma infalible y la más poderosa. La más difícil de lograr, porque hay que apartar la rabia y amainar los miedos para conseguirla. La empatía y el amor son la energía más poderosa para establecer un entendimiento duradero. Ojalá definitivo. Lo demás es perdernos en los instintos que puede que nos calmen a priori pero que luego no sirven para nada. No te voy a decir que no te defiendas, pero piensa. Mantén la calma. Mantente despierto.

Seguramente ahora no me entiendas. Tenemos toda la vida para conversar. Será más divertido cuando esto sea un diálogo.

Sobre todo… Crea, mi amor. Crear es mil veces más poderoso que destruir. Construye tu espacio, ama sin medida y rodéate de quien te ame sin miedo. Sé buena persona. Sé feliz. No seas ajeno al dolor. Sé empático. Respétate y respeta. No seas parte de la injusticia. No abuses de tu poder ni dejes que nadie abuse de ti. Protege a tus hermanos animales. Báñate desnudo en el mar. Ríe. Llora fuerte hasta que te limpies la tristeza si tienes que hacerlo. Canta. Escribe. No te avergüences de sentir. Vive e intenta dejar el mundo mejor de lo que lo has encontrado.

Ya te quiero.

Kai Etxaniz
Músico y Autor
Activista por los derechos humanos Trans y antiespecista

El creador de ‘Hannibal’, contra el tráiler de ‘Bohemian Rhapsody’ por silenciar la homosexualidad y el sida

Los más de cuatro millones y medio de visualizaciones del tráiler de la películaBohemian Rhapsody en YouTube en un sólo día demuestran la gran expectación y revuelo que ha causado el adelanto de la película protagonizada por Rami Malek.

Su distribuidora, 20th Century Fox, define  el film como una celebración de la música de Queen y de su cantante Freddie Mercury. Sin embargo, ni el tráiler ni su descripción han tenido la respuesta que esperaban. En seguida han surgido algunas críticas como la formulada por Bryan Fuller, creador de series comoHannibal o Pushing Daisies, que arremetió en su cuenta de Twitter contra este avance. El productor denuncia la invisibilización del sida que terminó con la vida del cantante en 1991 y sus relaciones con hombres, mientras que sí que deja ver su atracción por las mujeres.

En otro tuit dirigido a 20th Century Fox, Fuller critica su sinopsis por señalar que el filme incluye la actuación de Freddie Mercury en un concierto de 1985 en un momento en el que luchaba contra “una enfermedad que amenazaba su vida”, sin mencionar que esta enfermedad era el sida. “Hacedlo mejor”, les contestó. Incluía en su mensaje el hashtag #HETWASHING, haciendo referencia al heterosexual washing – lavado heterosexual –  usando el término que define la modificación de un contenido para alcanzar un mayor público, como los casos en los que personajes negros han sido interpretados por actores blancos.

Un usuario de la red social contestaba reafirmando esta idea de silenciar el nombre de la enfermedad como señal de miedo e ignorancia, y que este silencio equivale a la muerte. La ilustración pertenece al grupo de acción ACT UP que, precisamente este año, ha sido protagonista de otra película, esta vez francesa y ganadora del Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes 120 pulsaciones por minuto, de Robin Campillo.

Entre los comentarios negativos, se enfatiza cómo el tráiler podría augurar una producción que ofrezca una imagen equivocada del cantante para aquellos que no conocen realmente su historia. Por el momento, la distribuidora no ha emitido respuesta alguna ante las críticas.

Esta no ha sido la única polémica que ha acompañado la producción de la película. En 2010, se confirmó, como recogió The Guardian, a Sacha Baron Cohen como el elegido para dar vida a Mercury en el biopic sobre el cantante. Tres años después, el actor abandonó el proyecto debido a diferencias creativas, como también expuso el medio inglés.

En la promoción de la película Agente contrainteligente, visitó  el programa de Howard Stern, donde explicó no haber estado de acuerdo con el planteamiento de la película en la que pretendían que Freddie Mercury muriera en la mitad para contar después qué pasó con el resto de la banda.

Posteriormente, nombres como Daniel Radcliffe o Dominic Cooper se rumorearon como posibles sustitutos, pero nunca hubo confirmación oficial. En diciembre de 2013 se anunció que Ben Whishaw interpretaría al cantante y Dexter Fletcher sería el director. Así lo publicó BBC News. Meses más tarde, el actor abandonó el proyecto de nuevo por diferencias creativas.

En diciembre de 2016 Brian Singer tomó el relevo como cineasta y Rami Malek fue elegido como nuevo candidato a dar vida a Mercury. El 30 de agosto Singer compartió la primera imagen del set de rodaje pero a finales de año se dio a conocer por medio de un comunicado que el director había sido apartado del filme por “comportamientos no profesionales” y sus recurrentes enfrentamientos con el protagonista. Horas después Singer respondió aclarando que Fox no permitió que tuviera tiempo para visitar a uno e sus padres que estaba enfermo.

Finalmente, como anunció Indie Wire, Dexter Fletcher regresó para ser el nuevo director y quien definitivamente aparece como tal en los créditos de la película. Ben Hardy, Joseph Mazzello, Allen Leech y Lucy Boynton son quienes completan el reparto.

En España, habrá que esperar hasta el 31 de octubre para el estreno del biopic de Freddie Mercury que, de momento, ha sido presentado con polémica.