Las victorias incompletas del movimiento LGTB en Colombia

A pesar de los avances en la ley, no existen garantías para el acceso a los derechos que evidencian la igualdad

ana y veronica lograron que el constitucional les reconociera la adopción de los hijos biológicos de una de ellas

Un anuncio de página entera en un diario nacional los tildaba de enfermos, decía que eran abusadores de niños y que estaban propagando el sida en el país. El aviso, pagado por un grupo religioso y algunos políticos de la derecha de Colombia, originó que a principios de los años 2000, el movimiento LGTB se consolidara en el país. Se unieron para defenderse y buscar garantías ante la ley.

Desde el 2004 el país empezó a vivir avances importantes en materia de igualdad, aunque el mismo Estado ha dificultado el acceso a los derechos que la Corte Constitucional ha amparado. “La legislación es maravillosa, pero hacemos un reclamo para que se cumpla”, dice Marcela Sánchez, de la ONG Colombia Diversa, una de las organizaciones que trabaja por el respeto de las garantías en pro de la igualdad.

Colombia ha sido pionera en aprobar derechos patrimoniales y de pensión de sobrevivientes a parejas del mismo sexo, así como dar vía libre al matrimonio y la adopción gay. Sin embargo, abundan los casos que quedan solo en el papel. Las demandas para que el Estado cumpla con lo que le corresponde parecen ir en aumento a medida de que se aprueba una nueva ley a favor del movimiento LGTB. El desconocimiento de la normativa jurídica por parte de los empleados públicos y la presión de la Iglesia e instancias como la Procuraduría han hecho que a la hora de la verdad, sea difícil hacer valer lo que se ha ganado en la legislación. Estos son algunos casos.

La primera pareja con aval para adoptar no ha podido hacerlo

Ana Elisa Leiderman y Verónica Botero

Ana Elisa Leiderman y Verónica Botero. JUAN CARLOS ZAPATA

Desde 2014, Ana Elisa Leiderman y Verónica Botero están esperando que se cumpla la decisión de la Corte Constitucional que les permite adoptar a los dos hijos biológicos de una de ellas. Su caso fue catalogado como “histórico” y aunque la justicia reiteró que la condición sexual de una pareja no es motivo para negar el derecho a adoptar, ellas siguen luchando contra un sistema que se opone a reconocerlas como familia.

Los dos niños, de ocho y seis años, nacieron a través de inseminación artificial. Ana Elisa fue la encargada de llevarlos en el vientre, pero las dos son las mamás. “Tenemos la vida de una familia normal. Los llevamos al colegio, a vacaciones, no les falta nada”, dice Verónica, que para la ley es una desconocida para sus propios hijos. Ana Elisa y Verónica, que formalizaron su relación fuera del país, ahora batallan contra una petición elevada desde la Procuraduría que exige que para que el proceso se dé, deben encontrar al padre biológico de los menores.

“Ahora nos piden que busquemos al donante para que reconozca a los niños como suyos y nos entregue la patria potestad. Nuestro caso abrió la puerta para que otras parejas pudieran adoptar, pero nosotras seguimos sin poder hacerlo”, lamenta Verónica, que recuerda que la decisión del Constitucional reiteró que el derecho de los menores a tener una familia está por encima del deseo de las parejas de tener hijos. “Toda esta pelea es por los niños, necesitamos darles garantías jurídicas”, dice Ana Elisa.

Si llegara a faltar la mamá biológica, los niños quedarían en manos del Instituto de Bienestar Familiar (ICBF), una instancia del Estado en donde en la actualidad al menos 4.000 menores abandonados esperan por una familia que los adopte. “No los podría tener yo, a pesar de que he asumido el papel de mamá desde que nacieron”, señala Verónica.

Se unieron como pareja, pero siguen siendo “solteras”

Tatiana Peláez y Viviana Jordan

Tatiana Peláez y Viviana Jordan. JUAN CARLOS ZAPATA

Tatiana Peláez y Viviana Jordan, de 31 y 27 años, conviven desde hace tres años bajo la figura de unión marital de hecho. Algo así como una “etapa más que un noviazgo, pero menos que un matrimonio”, dicen ellas. Después de que en 2013, la Corte Constitucional encargó al Congreso legislar sobre las uniones de parejas del mismo sexo, quienes querían formalizar sus relaciones se tropezaron con un limbo jurídico. Algunas lograron que los jueces y notarios las casaran, pero otras solo encontraron como opciones la unión marital de hecho y la unión solemne, documentos que no les garantizaban los mismos derechos que un matrimonio civil.

“Llamábamos a pedir información en las notarías y el tono de quienes nos atendía cambiaba cuando le decíamos que éramos dos mujeres que queríamos casarnos”, cuenta Viviana. “La primera solicitud fue rechazada porque la Procuraduría intervino para decir que un matrimonio solo podía darse entre un hombre y una mujer”, relata Tatiana. Hicieron dos intentos más hasta que firmaron la unión marital de hecho, una figura que no es reconocida en todo el mundo y que no tiene los mismos efectos civiles que un matrimonio, un derecho al que sí pudieron acceder decenas de parejas durante el vacío jurídico que hubo desde el año 2013.

“Yo no estoy en contra del matrimonio de las personas del mismo sexo, pero sé que a los jueces que los han celebrado, la Procuraduría los acosa”, recuerda Tatiana, cuando habla de una de las respuestas que le dio un juez. Ahora, que el Constitucional se pronunció de nuevo sobre el tema y señaló que los jueces y notarios están en obligación de celebrar matrimonios a parejas del mismo sexo, Tatiana y Viviana esperan decir muy pronto que están casadas. “No queremos seguir dando explicaciones sobre esa figura que firmamos y que nadie entiende, ni que nuestro estado civil siga siendo el de solteras”, insiste.

Laura Weins.

Laura Weins. JUAN CARLOS ZAPATA

“Que el sistema de salud reconozca nuestra identidad”

Laura Weins ha asumido su identidad como transexual para llevar el liderazgo de esta población, a través del Grupo de acción y apoyo a personas trans (GAAT). Aunque habla de los logros que han tenido en la ley, como la posibilidad de cambiar de nombre y de género en el documento de identidad, ve con preocupación cómo otras garantías, que también están en el papel, no se cumplen. Menciona el cambio de sexo o los tratamientos hormonales que el sistema de salud les debería conceder. También denuncia la violencia de la que son víctimas y la falta de oportunidades laborales. “Mientras algunos luchan por casarse y adoptar, nosotros solo pedimos que nos respeten la vida y que nos den oportunidades laborales”.

Weins dice que la edad promedio de vida de los transexuales en Colombia es de 30 años y cuenta que un alto porcentaje de los que sobreviven a la violencia termina en la prostitución. Asegura que mientras la mayoría de esfuerzos se han destinado a la lucha de parejas del mismo sexo, a los trans los tienen en el olvido. “Ya es hora de que piensen en nosotras”, reclama.

Amanda

Amanda. JUAN CARLOS ZAPATA

Batallando por sus derechos hasta el final

Amanda se refiere a “su compañera de vida” cuando evoca a Amparo, su esposa. A sus casi sesenta años recuerda lo difícil que era hasta hace un par de décadas reconocer que era lesbiana. “Si una mujer soltera con hijos era mal vista, imagínese lo que pensaban de nosotras”, cuenta. Cuando quisieron garantizar la seguridad patrimonial de Amanda ante el cáncer que padecía su pareja, se encontraron con un Estado que no las quería reconocer, a pesar de llevar más de 30 años de convivencia.

“Con la enfermedad, aumentó la preocupación por lo que podría pasar ante la ley si ella faltara”, cuenta. Estuvieron más de un año intentando hacer trámites para garantizar los derechos pensionales, hasta que meses antes de la muerte de Amparo lograron que un juez en la costa colombiana aceptara casarlas. “Todos nos daban excusas y ella ya se sentía muy enferma. Al final encontramos un lugar en donde había un funcionario dispuesto a ayudarnos”.

Al poco tiempo Amanda quedó viuda y tras esperar varios meses pudo obtener los derechos que le correspondían. “Hay gente que sigue creyendo que solo pueden existir las parejas de hombres y mujeres. No entienden que las familias son diversas y que todos tenemos derecho a amar”, dice.

La odisea de Sun y Hu o la lucha por el matrimonio homosexual en Asia

Sun Wellin (izquierda) hace una llamada junto a su pareja Hu Mingliang (derecha)

Sun Wellin (izquierda) hace una llamada junto a su pareja Hu Mingliang (derecha). EL MUNDO

Tras entablar conversación en un chat, los chinos Sun Wenlin y Hu Mingliang no tardaron mucho en conocerse en persona. A esa primera cita le siguieron muchas otras, con paseos por el parque, veladas de cine y palomitas o noches de copas en los bares. Cuando ya llevaban un año juntos, estos dos hombres decidieron dar un paso más y casarse.

El 23 de junio de 2015, su primer aniversario, acudieron a la oficina del registro civil local de Furong, en la provincia china de Hunan, para inscribir oficialmente su unión. Sin embargo, su alegría se vio empañada cuando un empleado se negó a hacerlo arguyendo que la ley del país no permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Lejos de desistir, Sun demandó a esta oficina y, para sorpresa de muchos, un tribunal de Changsha admitió a trámite la demanda. Aunque el proceso debía comenzar a finales de enero, se suspendió a última hora hasta el 13 de abril. Ese día, poco duraron las esperanzas de estos dos jóvenes y sus cientos de partidarios reunidos a la puerta del tribunal. A las pocas horas, el juez se pronunció en su contra y desestimó la demanda. La pareja recurrió.

“Tanto si me quiero casar como si no, debería ser yo quien lo decida. Es un derecho humano básico y quiero poder disfrutarlo”, declaró Sun, de 27 años, a los medios congregados en enero para cubrir la vista. “Había tenido otras relaciones, y ya me había planteado el casarme antes. El Estado no me lo permite, mi familia no me lo permite. Hay demasiados obstáculos“, dijo por su parte Hu, guardia de seguridad de 37.

Aunque China dejó de catalogar la homosexualidad como enfermedad en 2001 y se han producido pequeños avances en los últimos años, mucha gente todavía oculta su orientación sexual a familiares y miembros de su entorno por temor a ser rechazados. La presión social por casarse es tal que, según informes de medios locales, en el país hay miles de “matrimonios falsos” en los que un gay y una lesbiana se casan para mantener las apariencias mientras llevan una vida paralela.

No obstante, cada vez son más los miembros de la comunidad LGTB china que han decidido pelear por hacer valer sus derechos, y aunque se enfrentan a enormes dificultades, estos colectivos han ido ganando con los años presencia pública, sobre todo en las grandes ciudades.

No es un asunto occidental sino global

“Antes, las generaciones más mayores pensaban que este era un asunto occidentalque no concernía a los países de Asia, pero poco a poco esa concepción está cambiando. Hay que trabajar más para que se acepte que la cuestión de los derechos LGTB es un hecho global, y que todos los países deben respetarlos”, cuenta a esta diario Xiao Tie, directora ejecutiva del Centro LGTB de Pekín.

Según ella, la iniciativa de Sun y Hu es la última de una serie de acciones que desde 2009 han llevado a cabo diferentes colectivos para reivindicar su derecho a casarse, y espera que su caso “sirva de ejemplo y ayude a que más gente pelee contra la discriminación y en apoyo de las uniones entre personas del mismo sexo”.

En julio de 2015, la activista Li Tingting y su pareja Teresa Xu organizaron una ceremonia nupcial informal en Pekín para demandar este derecho. “El caso de estos dos chicos va más allá del resultado”, declaró Li en las redes sociales. “Es un paso adelante para intentar abrir el diálogo con las autoridades por medios legales”.

De entre los 22 países que a día de hoy han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, no hay ningún asiático en la lista. Pese a que la región más oriental del continente ha sido testigo en las últimas décadas de cómo sus comunidades LGTB han logrado una mayor aceptación social y pequeños avances legales, nadie esconde que su situación es todavía altamente discriminatoria y está lejos de alcanzar la normalidad de la que disfrutan en otras naciones.

De acuerdo con un informe del Comité de Derechos Humanos para Corea del Sur,muchos jóvenes LGTB sufren acoso en el colegio, mientras que los mayores corren el riesgo de perder su trabajo por su orientación sexual o identidad de género. Según otro estudio, el intento de suicidio entre esos jóvenes asciende a un sorprendente 45,7% de los encuestados.

Nara Lee, del grupo Solidaridad para LGTB de Corea del Sur, explica cómo la mayoroposición viene desde la conservadora derecha radical cristiana, que incluso ha llegado a protagonizar ataques violentos contra actos en los que se reclamaban mayores libertades para el colectivo. “Los jóvenes están más dispuestos a aceptarnos”, dice por email Lee, “pero se necesita más tiempo. Leyes como la del matrimonio entre personas del mismo sexo no serán posibles hasta pasados unos años”, añade.

Situación similar es la que se vive en Hong Kong, región autónoma que pertenece a China pero que cuenta con leyes propias. En esta moderna ciudad, diferentes agrupaciones llevan más de 20 años luchando por la aprobación de una ley contra la discriminación por orientación sexual, pero todavía no se ha conseguido. Para la mayoría, el matrimonio homosexual es un objetivo que queda muy lejos.

Taiwán es la esperanza de muchos

Ahora, las esperanzas de muchos están puestas en Taiwán, lugar en el que el colectivo LGTB disfruta de mayor aceptación y derechos. “Más de la mitad de la población apoya el matrimonio gay”, declaró a este diario Victoria Hsu, renombrada activista de la isla. Para ella, el momento actual es el apropiado, con una recién elegida presidenta Tsai Ing-wen que ya ha declarado públicamente su apoyo a la aprobación de una ley que permita el enlace entre personas del mismo sexo. “Pero deben darse prisa. Cuatro años pasan muy rápido y, si no lo hacen, miles de personas se van a sentir muy defraudadas”.

Muchos esperan que la aprobación de esta ley, la primera del continente, suponga un revulsivo que anime a otros países del entorno a adoptar legislaciones similares. Como dice Sun, “mi sueño es que cuando alguien vea a una pareja gay o lesbiana paseando de la mano por la calle, no los miren como bichos raros o los observen curiosos. Somos como cualquier otra persona, por lo que seguiremos luchando por nuestros derechos”.

El desfile del Orgullo Gay toma Tel Aviv con 200.000 personas

Desfile del Orgullo Gay en Tel Aviv

Desfile del Orgullo Gay en Tel Aviv

¡Ay Tel Aviv cómo te quiero! Aquí se vive la libertad. Por algo la llaman ciudad-burbuja. Nosotros lo desarrollamos antes y ahora ellos lo desarrollan y muy bien”, nos dice el madrileño Enrique (“Orgulloso de ser de Atocha”) en el Paseo Marítimo de la ciudad israelí mientras alrededor numerosos móviles fotografían su espigado y casi desnudo cuerpo. Conocido también como “Menor”-o al menos eso nos dice- ha participado junto alrededor de 200.000 personas en la 18ª edición del Desfile del Orgullo Gay en un viernes soleado y caluroso.

Tel Aviv- la “gran burbuja” no sólo por el enorme poder y presencia de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Transgénero)- cierra una intensa semana de muchas fiestas y reivindicaciones. El colorido desfile es sólo el postre. El elemento más esperado y sabroso. El postre, ya saben.

La marcha ha desembocado en el Paseo Marítimo cerrando un evento que va más allá de la música, los colores del arco iris, los maquillajes exagerados y necesarios para la ocasión y la escasa tela usada para taparse.

Gabriel y Eric Dieguez han llegado desde Miami. La pareja no esconde su sorpresa. “Estamos por primera vez en Israel. Es una tierra encantadora y con mucha libertad”, cuenta Gabriel. Y añade: “Como homosexuales, nos sentimos muy seguros en Tel Aviv. Hemos paseado sin pausa muchas horas y nadie nos dice nada”. Tras destacar “la diversidad de cultura y orígenes procedentes de todas partes del mundo”, su marido Eric revela que estuvo en las ciudades palestinas de Jericó y Belén: “Sentimos un poco de tensión pero no tuvo problemas pese a llevar la pulsera con los colores de la comunidad”.

“Caminamos lentamente hacia una sociedad más igualitaria y que permita a cada uno expresarse como crea oportuno”, declaró el alcalde de Tel Aviv Ron Huldai al inaugurar el acontecimiento tan asociado a su ciudad.

Una de las diferencias más visibles respecto al año anterior es la mayor presencia policial. Nadie quiere asumir riesgos después de la gravísima negligencia que permitió el pasado verano al ultraortodoxo radical Yishai Shlissel-que había salido de la cárcel tras herir a un gay en un desfile en Jerusalén- asesinar a Shira Banki(16). El apuñalamiento provocó una herida mortal en la joven israelí, que había acudido al desfile del Orgullo Gay en Jerusalén para apoyar a sus amigos gays, y conmocionó a una sociedad que suele presumir de su tolerancia hacia la comunidad LGTB.

No sorprende este aumento de las medidas de seguridad teniendo en cuenta además que el responsable policial de Jerusalén durante el ataque del año pasado, Moshé “Chico” Edri es hoy el máximo responsable policial de la zona de Tel Aviv. “Es verdad que hay más policías pero espero que todo acabe bien. Queremos mostrar al mundo que nosotros caminamos con la cabeza bien alta para conseguir la igualdad”, comentaba por la mañana a ELMUNDO Amit (19) tan emocionado por la presencia de cámaras como por la llegada esta semana de miles de turistas gays a Israel.

“Como abogado te puedo decir que desde los 90, hemos conseguido muchos avances“, comenta Ariel. Pero el camino aún es largo.

Gabriel y Eric Dieguez han viajado desde Miami a Tel Aviv

Gabriel y Eric Dieguez han viajado desde Miami a Tel Aviv. SAL EMERGUI

La participación en el desfile de la ministra de Cultura, Miri Regev (Likud) y de numerosos diputados de la coalición y de la oposición ha sido aprovechada por el alcalde para lanzarles un mensaje:”Los diputados que están aquí deben saber queel verdadero examen es una legislación que permita a cada uno a casarse, tener hijos y vivir como lo desea”.

Efectivamente hay diferencias entre los avances sociales, la opinión de la calle y la sensación de libertad e igualdad de los gays con la posición gubernamental en el Parlamento (Knésset) de Jerusalén.

Según una encuesta publicada esta semana por la Fundación Smith, el 76% de los israelíes apoya la instauración de los matrimonios del mismo sexo. Mensaje a la coalición de Gobierno: el 74 % de los votantes del Likud, el 80% de los votantes de Israel Beitenu (liderado por el nuevo ministro de Defensa, el derechista Avigdor Lieberman), el 93 % de los electores del centrista Kulanu y el 57% de los que votaron al partido religioso nacionalista Bayit Yehudi.

En la comunidad gay israelí señalan que el primer ministro Benjamín Netanyahu les apoya además de citarles como ejemplo de tolerancia de su país en la ONU frente a la brutal represión contra los homosexuales en los países árabes e Irán pero al mismo tiempo no avanza leyes que igualen plenamente los derechos.

La prensa local destaca hoy que la primera decisión de Lieberman como titular de Defensa es cumplir lo prometido por su antecesor Moshé Yaalón de garantizar que las parejas homosexuales de soldados muertos en combate o acciones terroristas reciban los mismos derechos que los familiares heterosexuales.

El diputado del Likud, Amir Ohana-único homosexual declarado en la Knésset- ha participado en el desfile escoltado por un guardia debido a amenazas recibidas. Ohana cree que éstas proceden de miembros de la comunidad gay. El motivo sería que prefirió someterse a la disciplina de voto de la coalición antes que apoyar iniciativas de ley presentadas por la oposición a favor de la comunidad LGTB.

Tel Aviv cierra una semana iniciada con el primer certamen “Trans 2016” en la historia de Israel que ganó la árabe cristiana Talin Abu Hana.

Ya cuando el festival de música toca su fin, preguntamos al venezolano Jonathan Cohen sobre la vida de los homosexuales en su país. El joven, que ahora vive en Israel, contesta con una triste sonrisa: “En Venezuela no funciona nada ya seas gay o no”.

CHICO O CHICA, UN HORIZONTE MUY VARIADO QUE NO SE LEE ANTES DE LOS SEIS AÑOS

Young woman lives in a man's body illustration

Gasteiz, Irun… Varios casos recientes han sacado a la luz preguntas nuevas para asuntos que en realidad son antiguos, pero quedaban ocultos o estigmatizados. ¿A qué edad se define una persona como hombre o mujer? ¿Qué hacer si no coincide con su cuerpo?

Cada tiempo trae sus nuevas preguntas. Hasta hace unos años, la cuestión de la identidad de género se resolvía primero en el momento del parto y, ahora, en la ecografía. Una ecuación sin margen de duda: pene=niño, vagina=niña. Jesús Estomba (representante de Gehitu y del servicio Berdindu del Gobierno de Lakua) lo definió ayer como «el oráculo»: a partir de ese momento tan importante, todo el resto terminaría llegando «automáticamente», quedaba ya plenamente determinado (la preferencia sexual, la forma de ser, la ubicacion en el mundo…). Sin embargo, la realidad siempre es mucho más compleja y se revela cada vez con más claridad y más temprano. En los medios proliferan últimamente los casos de padres y madres decididos a cambiar a sus hijos e hijas de género, e incluso de sexo.

De todo ello se habló ayer en una mesa redonda en Donostia, organizada por el Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa. Junto a Estomba se sentaron Javier Gómez Zapirain, profesor de la Facultad de Sicología de la UPV y experto en estos temas, y Oihana Etxabe, matrona y máster en Sexología. El asunto resulta tremendamente amplio, como se verá en las siguientes líneas, pero el gancho de la charla era lo más perentorio, ese tema de actualidad y casi de cierta ansiedad generalizada: ¿A partir de qué edad se determina la identidad sexual?

Gómez Zapirain se animó a darle respuesta: desde los tres años se ha construido de forma básica, pero hasta los seis años no se asienta. Contó como anécdota ilustrativa el caso del hijo de un amigo que a los cuatro años decía: «De mayor seré mujer, porque quiero ser médico». El pequeño asociaba el concepto de género al de profesión porque su madre efectivamente era médica, por lo que quedaba claro que su afirmación no tenía mayor valor.

A partir de los seis años, los conceptos se van estabilizando, aunque la adquisición de la identidad sexual se prolongará hasta los 13-14, según explicó con la ayuda de un gráfico. Pero ocurre que entre medio llega la pubertad, el desarrollo corporal, que obviamente será una fuente de problemas si la identidad del menor («cómo se percibe a sí mismo, su verdad», en palabras de Etxabe) no se corresponde con lo que refleja su cuerpo. Zapirain admitió que «si estuviésemos seguros, sería mejor empezar desde aquí, desde los seis años, y no hacerles pasar por eso», pero no resulta una decisión fácil y además «¿quién la toma?», dejó en el aire.

El poder de la identidad propia

El tema se va desarrollando socialmente y como prueba en la CAV acaba de «salir del horno» un protocolo para ayudar a «menores trans» en las escuelas, explicó Estomba. Se intuye que hay situaciones duras, pero Gómez Zapirain quiso dejar claro que también existe mucha gente que afronta estos procesos sin mayores problemas: «Muchos no necesitan un sicólogo para nada», remarcó. Desde su experiencia, Estomba añadió que habitualmente se trata de «personas jóvenes con mucha fortaleza interna, una determinación increíble, y que solo necesitan información».

Lo realmente importante es apuntalar la identidad, coincidieron los tres expertos. Ese «trans» no es en realidad más que «un tránsito para mantener el protagonismo, para ser yo», resumió Gómez Zapirain. Entre otras múltiples anécdotas, este profesor recordó la primera vez que quedó con personas transexuales para una cuestión de trabajo. Era en una cafetería. «Cuando entraron por la puerta, no tuve dudas de que eran quienes habían quedado conmigo, porque ví a unos hombres vestidos de mujer. Pero a los cinco minutos ya sabía que eran mujeres, no había duda alguna, la identidad es tan poderosa…»

En paralelo consideraron esencial que la sociedad acabe entendiendo que las opciones de identidad de género o identidad sexual no son solo dos, en la medida en que «hay tantas maneras de ser hombre o mujer como personas somos», dijo el profesor. La matrona confirmó que «no existen dos biografías sexuales iguales, sino tantas sexualidades como personas». Así que Gómez Zapirain abogó por tomarse los conceptos de masculinidad y feminidad como dos meras balizas que marcan los límites del camino y «sirven para orientarnos», pero entre las que cabe absolutamente todo.

Siendo así la realidad, apuntó que lo que toca es ir sustituyendo el «modelo de congruencia» que ha regido desde siempre –y que ejemplificó con el test de personalidad MMIP que mide la masculinidad o feminidad de cada uno y aún se sigue usando– por un «modelo andrógino», en el que se asuma que todo se mezcla en nosotros y nosotras mucho más de lo que se parece y se acepta. «Hay toda una gama entre los dos sexos», recordó Etxabe. Una gama que empieza en cuestiones físicas como que el vello corporal no es exclusivo de los hombres ni estos son siempre más altos que las mujeres, y que se traslada del mismo modo a la orientación sexual (hetero, homo, bi…). Al fin y al cabo, los genitales masculinos y femeninos son solo variantes de un mismo elemento común inicial, las gónadas.

Una de las discusiones que nunca faltan en este terreno es la de si el género nace con la persona o se hace, es decir, el debate entre «los biologicistas, que solucionan rápido este tema, y los culturalistas, como las feministas, que dicen que es la cultura la que define el género. ¿Y qué decimos los sicólogos? –continuó Javier Gómez Zapirain–. Pues que ni una cosa ni la otra… o las dos juntas. Para mí esto es como lo que nos enseñaron de pequeños sobre la superficie, que es la base por la altura. Es la superficie lo que importa, la resultante. Así que esa discusión es un poco bizantina, no sirve de mucho a la hora de la práctica», zanjó.

La «factura social» y el futuro

Hubo coincidencia también en señalar que se va avanzando en todo esto, pero queda mucho por hacer. Para Estomba, esta realidad tan plural se ha intentado encajar en un marco conceptual muy reducido «como si fuera el zapato que se probaban las hermanas de Cenicienta. Y claro, no cabe». De ahí se deriva lo que llama «la factura social» que se sigue pagando, y en la que incluye tanto los ataques a la diversidad que no cesan como la necesidad continua de implantar normas legales, medidas educativas, protocolos, presupuestos, campañas…

Que la normalización queda lejos lo esbozó Gómez Zapirain al señalar que todo será más fácil el día en que la sociedad asuma por ejemplo que hay mujeres con pene. En la misma línea, Estomba apuntó que «si alguien tiene que ‘transitar’, quizás sea la sociedad», no los y las actuales «trans».

PRÓXIMOS RETOS: LESBIANAS INVISIBLES, INTERSEXUALES…

Euskal Herria ciertamente parece más avanzada que su entorno si nos ceñimos a algunos datos aportados por estos tres expertos. Etxabe citó positivamente la Unidad existente en el Hospital de Cruces para cuestiones como la transexualidad y Estomba apuntó el nuevo protocolo para centros educativos o las reformas legales ya materializadas, tras recordar que hasta 1993 la OMS mantuvo la homosexualidad catalogada como enfermedad.

Con todo, Gómez Zapirain matizó que cuando empezó en la profesión hace 30 años siempre oía que «la sexualidad es algo delicado» y hoy día, a punto ya de jubilarse, sigue escuchando lo mismo: «¿Por qué no podemos hablar de la sexualidad como hablamos de si va a haber terceras elecciones o no?», se preguntó. Y, por su parte, Estomba indicó que todavía les llegan «madres a las que se les han fundido los plomos porque su hijo les ha dicho que es gay».

Entre las cuestiones que le preocupan en el presente y futuro, el miembro de Gehitu y Berdindu aludió al déficit en la visibilización de las lesbianas. Junto a ello, hizo algunos apuntes preocupantes y a la vez emotivos sobre cuestiones como la intersexualidad, es decir, las personas que nacen con una ambigüedad genital. Aportando a la audiencia algún ejemplo bastante triste, censuró que todavía haya quien esté «jugando a ser dios» mediante el deplorable sistema de resolver estos casos a golpe de bisturí, aunque en el fondo Estomba se declara consciente también de que el problema de fondo es una intolerancia social hacia esa ambigüedad, como expresión algo más compleja de la diversidad.

«Es un auténtico drama lo que ha pasado con algunos menores intersexuales. Se ha optado por hacerles vaquero o indio, uno de los dos», reflejó con una metáfora cruda pero real.

La televisión mata a las lesbianas

Xena, todo un referente para la comunidad lésbica

Xena, todo un referente para la comunidad lésbica

Keren Manzano

Ser lesbiana es peligroso. Eso es lo que dan a entender los finales trágicos que sufren en las series de televisión. Tras la muerte de Lexa, una de las protagonistas lesbianas más queridas por la audiencia de Los 100 el pasado marzo, el colectivo lesbiano y bisexual se ha movilizado. La denuncia es clara: la industria televisiva mata desaforadamente a las lesbianas, a menudo de forma muy violenta. Desde entonces, las muertes de las lesbianas en las series han ido in crescendo hasta alcanzar las 15 en lo que va de año. Felicity de la serie The Catch, recibe el disparo de un hombre, Camilla de Empire muere envenenada y Mimi Whiteman de la misma serie corre igual suerte. Nora y Mary Louise de Crónicas Vampíricasdirectamente se suicidan. No es de extrañar viendo el panorama.

Algunos dirán que también mueren muchos personajes heterosexuales. Eso es indiscutible, pero las lesbianas mueren mucho más. Ya se han hecho números. Desde finales de los 70 y hasta el 2016, el 35% de las lesbianas que aparecen en las series norteamericanas, muere. Es una cifra muy alta, pero para los que encuentren que no es suficiente justificación añadiré que las que no mueren no tienen un destino mucho más alentador. Solo un 16% tiene un final feliz. ¿Cuál es el porqué de esa condena?

Lo sabemos. Cuando un personaje de ficción va a morir en una película de terror lo sabemos. Un comentario inoportuno, un gesto demasiado extravagante y la intuición se dispara. “Este será el primero en morir”, decimos, y la persona que se sienta a nuestro lado asiente con la cabeza. Lo hemos visto en muchas ocasiones. La industria audiovisual penaliza las conductas “incorrectas”. No hay nada aleatorio en la elección de las sentenciadas, casi siempre muere quien transgrede lo códigos de lo aceptable. Y si es así es porque la audiencia lo desea.

Las espectadoras y espectadores miran la televisión con la esperanza de ver lo que quieren que pase: que este y aquella acaben juntos, que el protagonista logre vengarse de sus enemigos. Detrás de la muerte y la desgracia de todas esas mujeres se esconde el deseo de sancionar al colectivo lésbico porque las lesbianas son disruptivas solo por existir. Y si, además, su existencia es feliz, lo son todavía más.

Los clásicos son un ejemplo. Xena, un icono de la cultura popular para muchas lesbianas muere decapitada por un samurai en 2011. Gabrielle, su compañera, llora su muerte. Un año después, en 2002, la relación entre Willow Rosenberg y Tara Maclay de Buffy Cazavampiros termina, tras la muerte de la segunda por un disparo al corazón. La series españolas no son una excepción. Uno de los personajes más entrañables de Los hombres de Paco (2010), la científica forense Silvia Castro León, recibe el disparo de un gánster justo después de casarse con Pepa, su pareja. En Amar es Para Siempre (2014), la secuela de Amar en tiempos revueltos se sabe que Ana y Teresa han muerto a causa de un incendio. En resumen, si eres lesbiana no puedes tener una relación feliz y, además, es probable que mueras violentamente.

Hay algunas excepciones. En febrero del año pasado las animadoras de Glee(2009), Brittany y Santana se casaban poniendo el broche de oro a una relación que se había iniciado temporadas atrás. En España, la pediatra y la enfermera que conquistaron a la audiencia de Hospital Central (2000), Maca y Esther, se mudan a Argentina. Las dos se quedan viviendo allí, juntas. Series como Orange is the new black  o Transparent también nos aportan referentes lésbicos diversos.

Pero el colectivo lesbiano merece más y no es que no se pueda echar mano de una escritura más creativa. Matar a las pocas lesbianas representadas en televisión significa condenarlas a la inexistencia. Una condena que siempre ha pesado sobre el colectivo. Porque silenciadas no, ocultadas tampoco, las lesbianas han sido inexistentes. La industria televisiva puede cambiar la situación. Tiene el poder de decidir quién merece existir. Solo tiene que representarlo, -vivo, a ser posible-. Por eso digo que cuando la televisión mata a una lesbiana da la espalda al público lésbico. Porque agrava la falta de referentes que significan el lesbianismo y permiten que exista.

Hace poco, leía en un comentario escrito debajo de un artículo sobre una serie de humor que cada vez hay más lesbianas representadas en TV. El autor del comentario expresaba esto como si fuera algo digno de celebración. Y podría serlo, desde luego. Pero el comentario seguía: las actrices que interpretan el papel de las lesbianas son las que están más buenas, nada que ver con la realidad. No sé si hay algo que celebrar pero tengo claro que no me conformo con las migajas. Las lesbianas en las series no deben estar para satisfacer los deseos eróticos de algunos hombres heterosexuales. Deben estar porque existen. Dejad de matarlas.

Para leer más:

“Las lesbianas tenemos que madurar como audiencia”: ‘Go Fish’ y ‘The L Word’ marcaron a dos generaciones de lesbianas que se vieron por fin representadas por productos audiovisuales que ponían el acento en la amistad y no en el drama.

Hey, hey, hey: Esto es lo que pasa por ser bollera: Las críticas al videoclip del grupo chileno Los Tres obvian que dos de los asesinatos son fruto de la lesbofobia.

La Universidad Católica de Valencia equipara la homosexualidad con una enfermedad

Fran Ferri, portavoz de Compromís, en las Corts Valencianes

Fran Ferri, portavoz de Compromís, en las Corts Valencianes

El síndic de Compromís en las Corts Valencianes, Fran Ferri, ha denunciado que la Universidad Católica de Valencia utiliza en su máster de Bioética un informe, firmado por José Luis Pérez Requejo, miembro del Observatorio de Bioética de la citada universidad, que es “absolutamente ofensivo hacia las personas homosexuales”.

Según explica Ferri, el autor empieza su informe manifestando que ha querido ser “respetuoso” con las personas homosexuales, pero de su lectura “se desprende que esta afirmación se realiza desde el cinismo, porque el documento es un constante ataque homófobo”. En opinión del portavoz valencianista, las instituciones universitarias deben ser lugares para el conocimiento, “y no instrumentos para difundir mentiras sobre colectivos minoritarios en base a teorías sin ningún fundamento científico”.

El autor, miembro del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, reconoce que la ciencia ha descartado que la homosexualidad sea una enfermedad, pero “parece que él no está del todo de acuerdo porque se dedica a cuestionarlo continuamente y llega a equiparar la homosexualidad con un problema de salud tan grave como el tabaquismo, por el cual cada año mueren millones de personas y que es combatido por todos los organismos sanitarios internacionales”.

El citado documento relata: “Es difícil entender por qué, por ejemplo, una persona adicta al tabaco, no siendo el tabaquismo una enfermedad ni una actividad ilegal, pueda consultar con un médico o un psicólogo para vencer su adicción, y un adulto que quiera potenciar su heterosexualidad, no pueda hacerlo. En aras de la coherencia, deberíamos también respetar a los científicos que valoran y tratan la homosexualidad como una alteración de la identidad sexual” .

Según denuncia Ferri, este texto,  alojado en la página web de la Universidad Católica, dice respetar el criterio científico que niega que la homosexualidad sea una enfermedad pero a la vez “lo cuestiona desacreditando la manera con la cual la comunidad científica llegó a este consenso”. Así, asegura que la homosexualidad dejó de ser considerada una enfermedad por una cuestión “circunstancial y discretamente mayoritaria”, y se pregunta: “¿Y si un día una reunión de endocrinólogos, basándose en que muchos de sus pacientes fueran diabéticos, decidieran que la diabetes no es una enfermedad?”.

Insiste el diputado de Compromís en que el autor estigmatiza la homosexualidad desde una perspectiva acientífica enumerando unas posibles causas de su aparición en las personas como consecuencia de experiencias traumáticas en la niñez en lo que, asegura, “supone un insulto inaceptable hacia las personas homosexuales y sus familias”. En este sentido, explica Pérez Requejo que “parece haber cierto consenso en que la figura paterna o materna en la infancia (cuando se desarrolla la identidad de género), trastornos emotivos durante el desarrollo, violencia, soledad, tristeza o abusos en la infancia (lo que Juan Pablo II denominó “huérfanos con padres vivos”), primeras experiencias sexuales decepcionantes, inseguridad y falta de autoestima y déficit de refuerzos adecuados en la orientación sexual durante la adolescencia, pudieran aportar datos sobre el desarrollo de la homosexualidad en un individuo dado, ya que no hay datos suficientemente probados o relevantes, físicos, genéticos, endocrinológicos, hormonales, psicogenéticos o psicoanalíticos, que expliquen y justifiquen los cambios de la orientación sexual”.

La homosexualidad “tiene cura”

Encontramos también en este informe del Máster de Bioética de la Universidad Católica, insiste Ferri, “un clásico de los textos homófobos”, la referencia a que la homosexualidad tiene cura, “en este caso nombrando a un pretendido especialista que ha conseguido prevenirla y curarla”. Se refiere el parlamentario a este párrafo: “El psicólogo holandés Gerad van den Aardweg, gran experto en la materia, niega todo condicionamiento biologista o innato de la homosexualidad y acepta y lo ha demostrado en numerosas personas, que las influencias emotivas que la generaron durante la infancia y adolescencia, pueden ser prevenidas y tratadas con éxito”.

En una situación de aumento de ataques de odio por la orientación sexual, para Ferri resulta de especial repugnancia el posicionamiento pretendidamente equidistante del autor entre los que atacan a los homosexuales y quienes los defienden, en una argumentación que acaba siendo “un ataque frontal al movimiento de defensa de los derechos de los homosexuales”. El documento dice textualmente: “Algunos colectivos, tan equivocados como los homófobos, usan esa palabra [homófobo] para etiquetar peyorativamente a cualquier persona que no opine según la línea del homosexualismo extremo, político y militante o se atreva a disentir públicamente de sus objetivos” .

A juicio de Ferri, el autor “demuestra una obsesión tan grande contra el mundo LGTB que llega a desacreditar como violentos los actos de los activistas históricos de este movimiento”. En esta línea, José Luis Pérez Requejo aprovecha para dejar “muy clara” su ideología “reaccionaria” posicionándose en contra de que los homosexuales tengan algún tipo de protección como minoría desde los poderes públicos: “Si, por el contrario, no es una enfermedad, sino la libre y no coactiva escogencia de una forma distinta de elección sexual, no tendría que gozar de protección estatal, especial o diferente a cualquier otra persona que en aras de su libertad escogiera cualquier opción vital, en preferencias sexuales o en cualquier otra faceta de su vida”.

Paradigma de la homofobia

Este informe destaca como una de sus conclusiones que “la homosexualidad es no sólo contraria a la naturaleza racional del hombre, sino también a la naturaleza instintiva del animal”. Según Ferri, “estamos ante un texto que es paradigma de la homofobia de nuestro tiempo, aquella que ataca frontalmente los derechos de las personas LGTB advirtiendo previamente que no quieren ser homófobos”.

A Compromís le preocupa esta “escalada de ataques” contra gays, lesbianas, transexuales y bisexuales por parte de la jerarquía eclesiástica, así como la“equidistancia” del Partido Popular y su líder, Isabel Bonig. Por ello, les instan a que se definan: “O están con la libertad, o están con los que promueven el odio. O están con las víctimas de la homofobia o están con los que la fomentan. Posicionamientos como el del Arzobispo, o el del Máster de Bioética de la Universidad Católica no pueden tener cabida en una sociedad avanzada, diversa y democrática como la nuestra”.

Míster España 2016: “Soy un homosexual como cualquier otro”

Daniel Rodríguez, nuevo Mister España 2016

Daniel Rodríguez, nuevo Mister España INSTAGRAM

España tiene nuevo rey de belleza. Porque este fin de semana en Playa de Aro, Gerona, se llevó a cabo la XX versión del certamen nacional de Míster España, donde -entre 48 guapísimos participantes- un tinerfeño ha resultado ganador. Se trata de Daniel Rodríguez, de 23 años, que espera conquistar el mundo de la televisión y la moda con su actitud y ojos azules. Pero Daniel no sólo es noticia por ser el español más guapo, sino también por ser el primer Míster España en declararse abiertamente gay.

En una entrevista exclusiva a La Otra Crónica, Rodríguez contó lo sorprendido y emocionado que aún se encuentra por el resultado del concurso. Con una gran humildad, el nativo de Arona explicó a LOC que aunque sabía que era uno de los candidatos más fuertes, jamás se esperó ser él el más guapo. “Da para sentirse orgulloso”, añadió entre risas.

Asimismo, el ganador comentó que el deporte ha sido la clave para la preparación del certamen. “El running es imprescindible para mí, y no sólo por mantenerme en forma, sino que también poder despejarme”. Una actividad que describe como fundamental en su día a día, que incluso le llevó a tomar la decisión de estudiar para quiromasajista. Oficio al que se dedica, además del modelaje.

mister españa 2016

En cuanto a su vida antes de llegar a las pasarelas, Rodríguez comentó que ya, incluso antes del concurso, tenía sus objetivos muy claros. Desde hace un tiempo tiene la mirada fija en estudiar interpretación -estudios que ya se encuentra cursando- y así poder convertirse en actor, un profesión que le llama profundamente la atención: “Me picó el gusanillo, me lo plantee y voy a por ello”, remarcó.

Con respecto a su homosexualidad, Daniel responde que no se siente con ninguna responsabilidad especial por ser el primer Míster español que ha hablado de su condición sexual con su reinado en vigencia. “Me considero un homosexual como cualquier otro de este país, no hay reparos. (Al declararme gay) No he modificado nada”, comenta con seguridad.

Por otro lado, también hace hincapié en que le gustaría ser reconocido como y por él mismo, antes que como Míster y como homosexual. “Antes de todo, soy Daniel Rodríguez, quiero que me conozcan como Daniel Rodríguez. Encuentro peyorativo que te encacillen como el primer Míster España que es gay y no destacar por haber ganado un certamen nacional”, finalizó.

MARY ELLEN CAMPBELL VICEALCALDE DE BELFAST Y MILITANTE REPUBLICANA:«Quisiera trabajar con unionistas gais en temas de igualdad»

Mary Ellen Campbell es desde hoy la primera persona del colectivo LGBT en acceder a un cargo institucional en el Ayuntamiento de Belfast al pasar a ser vicealcalde de la ciudad. Orgullosa de ser republicana, confiesa que le gustaría trabajar con gays unionistas.

Mary Ellen Campbell es desde hoy la primera persona del colectivo LGBT en acceder a un cargo institucional en el Ayuntamiento de Belfast

Mary Ellen Campbell

IGUALDAD REAL

«Yo espero ver el día en que el hecho de ser gay no signifique nada remarcable, que sea algo normal, porque ese día disfrutaremos de igualdad real»

RACISMO

«Detesto el sectarismo, detesto el racismo, detesto la homofobia. Como republicana van en contra de todo en lo que creo»

RELEVANCIA

«Para el colectivo gay es importante que se vean personas relevantes en las que puedan sentirse reflejados»

Concejal por el distrito electoral del norte de Belfast desde 2010, el 1 de junio se convertirá en la primera persona del colectivo LGBT en acceder a un cargo institucional en el Ayuntamiento de Belfast al pasar a ser vicealcalde de la ciudad. Su militancia republicana se remonta a los años 1970, la cual posteriormente le llevó a cumplir una sentencia de cuatro años en prisión.

Va a acceder al cargo de vicealcalde de Belfast en un año de tremenda relevancia histórica en Irlanda.

Es el momento correcto, en el centenario del levantamiento de 1916. Nosotros, los republicanos, creemos en la declaración que se hizo en aquel momento. Debe ser más que un simple documento pegado a la pared. Nosotros lo vivimos a diario. Pienso que el hecho de que mi partido me haya propuesto para este puesto es una defensa de los valores de la declaración de 1916.

Republicana, mujer, expresa, gay… Unas cuantas etiquetas y cada una de ellas tiene su grupo de detractores. ¿Cómo se ve confrontando esos grupos?

Todo eso y… de clase trabajadora. La verdad es que la manera de hacerles frente va a ser la misma que he aplicado toda mi vida: cuestionaré la intolerancia allí donde la encuentre independientemente de que sea dirigida hacia mí o no. Detesto el sectarismo, detesto el racismo, detesto la homofobia, creo que como republicana van en contra de todo en lo que creo. Creo que va a haber gente que no va a estar contenta con mi nombramiento como vicealcalde, pero ese es su problema, no el mío. Yo voy a estar ahí para hacer mi trabajo, para trabajar por la gente de Belfast, y la visibilidad es una parte muy grande e importante de mi labor.

Pero algunos tendrán problemas…

Ese no es mi problema, ese es su problema. Yo estoy ahí para cumplir una función, para hacer un trabajo, para servir a los ciudadanos de Belfast. Voy a ser muy honesta contigo. La única cosa que soy y por la que estoy orgullosa es ser una activista republicana. Todas las otras etiquetas… Soy una activista republicana primeramente, por encima de todo lo demás.

Vicealcalde. ¿No es solo un nombre pomposo para un cargo sin ningún poder real?

Como cualquier otro cargo, todo depende de lo que hagas con él. Mi intención es la de usarlo para aumentar la visibilidad para el colectivo LGBT. La visibilidad es muy importante porque rompe con el aislamiento y el aislamiento cría homofobia. Para el colectivo gay joven y no tan joven es importante que se vea que existen personas relevantes en las que puedan sentirse reflejados. Cuando yo era una joven republicana me inspiraba en republicanos mayores que yo. Lo mismo ocurre con el colectivo LGBT. Es importante que tengan ejemplos de gente de su misma comunidad en los que poder inspirarse.

Tan pronto como se mencionó su nombre como posible vicealcalde y el hecho de que era gay, surgieron voces que protestaban por el hecho de que se mencionara su carácter de persona homosexual.

Una parte de mí piensa que es una locura que en 2016 estemos hablando de esto como novedad. Yo espero ver el día en que el hecho de ser gay no signifique nada remarcable, que sea algo normal, porque ese día disfrutaremos de igualdad real.

La reacción por parte de la inmensa mayoría ha sido positiva, si bien es verdad que se han dado algunos comentarios negativos. Desgraciadamente en 2016 todavía queda gente que nos dice que tenemos que seguir siendo invisibles. La discriminación contra la comunidad LGBT se ha traducido en problemas mentales y emocionales, y por eso es tan importante la visibilidad. Por eso voy a usar este año para ello. Tenemos que ser visibles de manera que podamos romper las barreras que mantienen encerrados a otros, confrontar la homofobia. Me encanta mi ciudad y mi país; Belfast para mi es la mejor ciudad del mundo y su gente, extraordinaria, pero queremos que nuestra ciudad crezca y sea una ciudad mejor para todos sus habitantes, incluidos los que están llegando ahora. ¿Y cómo logramos eso? Siendo una ciudad de acogida para aquellos que llegan pero también necesitamos acoger a aquellos que viven en la ciudad, a todos, aceptándonos entre nosotros. Cuando hablo de una ciudad de iguales, digo lo que pienso, a mí no me va la retórica, yo asumo que mi trabajo es que todo el mundo tenga el mismo acceso a los servicios que les corresponden. Yo lucharé por que eso sea así, ya que para mí esa es la definición de activista.

¿Existe algún colectivo con el cual tendría problemas a la hora de trabajar?

Yo soy una republicana irlandesa, estoy segura de mis convicciones políticas, segura de quién soy, no necesito permiso de nadie para ser quien soy. Por eso mismo, porque estoy segura, no miro a nadie con desdén a no ser que sea un intolerante; si es un intolerante, me enfrentaré a él. Independientemente de que seas hetero, gay, unionista, protestante, católico, republicano, nacionalista o cualquier otra casilla en la que quieras incluirte, eso no hace ninguna diferencia en cómo te voy a tratar, y no me va a ofender porque yo estoy segura de quién soy. Ahora, si eres un intolerante, o estás maltratando a alguien por su religión, raza, género u orientación sexual… eso me ofende y voy a enfrentarme contigo.

¿Cómo es la situación de la comunidad gay en el norte de Irlanda?

Hay homofobia, eso no se puede negar. Por ese mismo motivo es importante salir y aceptar la responsabilidad que ello conlleva. Eso ayuda a combatir la homofobia. Gente joven y no tan joven están siendo víctimas de crímenes de odio y nosotros tenemos que confrontarlo. Todo el mundo. No es solo mi trabajo el defender a gente; todo republicano debe defender a aquellos que están siendo discriminados, independientemente de su raza, religión, genero u orientación sexual.

Ya sois tres concejales abiertamente gais en el Ayuntamiento de Belfast.

Así es, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Yo fui la primera cuando accedí al Ayuntamiento en 2010, y tras los últimos comicios en 2014 pasamos a ser tres tras la elección de Julie-Anne Corr, del Progresive Unionist Party, y de Jeff Dudgeon, del Ulster Unionist Party.

Siendo los otros dos concejales abiertamente gais pertenecientes a partidos unionistas, ¿se puede esperar que trabajen juntos en temas relacionados con la igualdad?

Por supuesto. Lo que hace de Belfast una ciudad tan maravillosa es la diversidad de su gente. Yo soy republicana y pienso que mi posición política es la correcta, pero no por ello voy a denigrar la posición política de otros. Respeto su posición política y el mandato que han recibido por parte de los electores. Me encantaría que vinieran a trabajar conmigo en temas de igualdad. Les he hecho una oferta al respecto en el pasado.

¿Cree que podrá llegar a los ciudadanos unionistas?

Espero que la gente me acepte y creo que finalmente lo harán si hago un buen trabajo. Ese es mi plan. Yo adopto siempre los valores republicanos en cualquier puesto al que accedo; mi principal tarea es ser miembro de mi familia y una activista republicana. Tengo seis hermanas y cuatro hermanos mayores, me hubiera encantado que mis padres todavía vivieran, especialmente mi padre, porque él trabajó en el Ayuntamiento como ujier y seguramente hubiera estado muy orgulloso de mí. Él conocía mi trabajo por la comunidad y por el movimiento republicano y estaba muy orgulloso de ello. Creo que ahora también lo estaría.

El número de muertes por sida baja un 26% en los últimos cinco años

El porcentaje de contagios, sin embargo, apenas ha variado en los últimos años. En 2015 se registraron 2,1 millones de trasmisiones.

17 millones de personas de todo el mundo reciben tratamiento antirretroviral

17 millones de personas de todo el mundo reciben tratamiento antirretroviral./ EFE

NAIROBI.- El número de muertes por sida ha bajado un 26% en los últimos cinco años gracias a que 17 millones de personas de todo el mundo reciben tratamiento antirretroviral, indica el informe presentado hoy por el Programa de Naciones Unidas para la Lucha contra el Sida (UNAIDS).

La cobertura del tratamiento contra el VIH aumentó a nivel global, especialmente en la región más afectada, el sur y este de África, donde el acceso a los antirretrovirales pasó del 24% en 2010 a un 54% en 2015, lo que ha posibilitado el tratamiento de más de 10 millones de personas.

“Animamos a todos los países a que aprovechen esta oportunidad sin precedentes para poner en marcha los programas de prevención y tratamiento contra el sida con el objetivo de poner fin a la epidemia en 2030”, afirmó el director ejecutivo de UNAIDS, Michel Sidibé, durante la presentación del informe en Nairobi.

La reducción de la mortalidad ha sido mayor entre las mujeres (33%) en comparación con los hombres (15%), debido a que estos últimos inician el tratamiento de forma más tardía, apunta el informe.

Sin embargo, el porcentaje de contagios apenas ha variado en los últimos años, y en 2015 se registraron 2,1 millones de trasmisiones. En África Subsahariana, las jóvenes sufrieron el 25% de los nuevos contagios, mientras que las mujeres el 56%, debido a “las desigualdades de género, el acceso insuficiente a la educación y servicios de salud sexual y reproductiva, la pobreza, la inseguridad alimentaria y la violencia”.

UNAIDS insistió en que la lucha contra el sida tiene que prestar mayor atención a trabajadores sexuales, consumidores de drogas inyectables, presos, transexuales y homosexuales, ya que son los grupos que están expuestos a un mayor riesgo de contagio.

Sidibé también recordó que “acabar con la discriminación que conlleva el sida es uno de los retos más difíciles a los que nos enfrentamos, pero también uno de los más importantes” en la actualidad.

El próximo miércoles, la Asamblea General de la ONU se reunirá en Nueva York para abordar las nuevas estrategias a seguir durante los próximos años para acabar con la epidemia en 2030, uno de los objetivos de la nueva agenda para el desarrollo.

El número de muertes por sida baja un 26% en los últimos cinco años

NAIROBI. El número de muertes por sida ha bajado un 26 por ciento en los últimos cinco años gracias a que 17 millones de personas de todo el mundo reciben tratamiento antirretroviral, indica el informe presentado hoy por el Programa de Naciones Unidas para la Lucha contra el Sida (UNAIDS).

La cobertura del tratamiento contra el VIH aumentó a nivel global, especialmente en la región más afectada, el sur y este de África, donde el acceso a los antirretrovirales pasó del 24% en 2010 a un 54% en 2015, lo que ha posibilitado el tratamiento de más de 10 millones de personas.

“Animamos a todos los países a que aprovechen esta oportunidad sin precedentes para poner en marcha los programas de prevención y tratamiento contra el sida con el objetivo de poner fin a la epidemia en 2030”, afirmó el director ejecutivo de UNAIDS, Michel Sidibé, durante la presentación del informe en Nairobi.

La reducción de la mortalidad ha sido mayor entre las mujeres (33%) en comparación con los hombres (15%), debido a que estos últimos inician el tratamiento de forma más tardía, apunta el informe.

Sin embargo, el porcentaje de contagios apenas ha variado en los últimos años, y en 2015 se registraron 2,1 millones de trasmisiones.

En África Subsahariana, las jóvenes sufrieron el 25% de los nuevos contagios, mientras que las mujeres el 56%, debido a “las desigualdades de género, el acceso insuficiente a la educación y servicios de salud sexual y reproductiva, la pobreza, la inseguridad alimentaria y la violencia”.

UNAIDS insistió en que la lucha contra el sida tiene que prestar mayor atención a trabajadores sexuales, consumidores de drogas inyectables, presos, transexuales y homosexuales, ya que son los grupos que están expuestos a un mayor riesgo de contagio.

Sidibé también recordó que “acabar con la discriminación que conlleva el sida es uno de los retos más difíciles a los que nos enfrentamos, pero también uno de los más importantes” en la actualidad.

El próximo miércoles, la Asamblea General de la ONU se reunirá en Nueva York para abordar las nuevas estrategias a seguir durante los próximos años para acabar con la epidemia en 2030, uno de los objetivos de la nueva agenda para el desarrollo.