El Orgullo Gay después de Orlando

EE UU ha demostrado que la conquista de derechos se alcanza cuando, en un carril paralelo, también avanza el rechazo a la intolerancia y la homofobia

La marcha del Orgullo en Nueva Orleans. GERALD HERBERT AP

La marcha del Orgullo en Nueva Orleans. GERALD HERBERT AP

Las parejas homosexuales de Estados Unidos tienen derecho a casarse, a compartir seguros médicos, a hacer declaraciones de impuestos conjuntas o adoptar niños. La opinión pública respalda esos derechos a niveles más altos que nunca. La candidata demócrata a la Casa Blanca desfila en las celebraciones del Orgullo Gay de Nueva York. El presidente de la nación hace referencia a las reivindicaciones por la igualdad de los transexuales en un discurso a las dos Cámaras del Congreso y acaba de crear el monumento nacional a los derechos LGBT. Cuando habla de esta comunidad, no se queda en las siglas: habla de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Es el relato de los avances hacia la igualdad de todos los ciudadanos estadounidenses que han visto cómo la ola del cambio se aceleraba y ganaba fuerza en el último lustro. Cualquiera que mirase atrás hacia estos últimos años podría preguntarse ¿qué más queda por ganar? Pero la misma oleada chocó el pasado 17 de junio, de golpe, con el muro del terror. Una masacre en un club gay de Orlando, la peor en la historia de EE UU, acabó con la vida de 49 personas y dejó otras 53 heridas.

Mirando atrás se lee también el relato de cuatro décadas de avances incuestionables, como el hecho de que EE UU haya celebrado este fin de semana el primer aniversario de la plena igualdad de derechos, interrumpidos únicamente por instantes en los que la homofobia y el odio recuerdan que la verdadera igualdad, la apuntalada en la aceptación y el respeto en toda la sociedad, aún no está lograda. El ataque de Orlando ha sido el último.

Las marchas del Orgullo de todo el mundo recuerdan a las víctimas de Orlando. En la imagen, la de San Juan, en Puerto Rico, el pasado 26 de junio. ALVIN BAEZ REUTERS

Las marchas del Orgullo de todo el mundo recuerdan a las víctimas de Orlando. En la imagen, la de San Juan, en Puerto Rico, el pasado 26 de junio. ALVIN BAEZ REUTERS

Más de dos semanas después de la masacre se desconoce aún el verdadero motivo de Omar Mateen, que juró su lealtad a ISIS durante el tiroteo, pero también mostró señales de dudas sobre su identidad, habiendo visitado el club en varias ocasiones y como usuario de aplicaciones para citas entre homosexuales. Para la comunidad LGBT, ninguna de estas razones oculta que el hecho de ser un club gay lo convirtió en objetivo.

“Tenemos trabajo por hacer cuando personas LGBT de todo el mundo todavía se enfrentan a un aislamiento increíble, pobreza, persecución, violencia e incluso la muerte”, dijo Obama en una ceremonia en la Casa Blancaapenas dos días antes de la masacre. Según las autoridades estadounidenses, el 22% de los crímenes de odio perpetrados en el país son contra homosexuales o transexuales.

La reacción en EE UU a la masacre de Orlando ha sido la de la defensa de espacios como el club Pulse, necesarios aún para la comunidad LGBT. “La existencia de estos lugares es en sí un acto de rebeldía. Representan la reivindicación de espacios por parte de personas que viven en los márgenes de la sociedad”, escribe Julio Capó, profesor de la Universidad de Massachusetts.

El recuerdo a las víctimas de Orlando en la puerta de Stonewall Inn, en Nueva York. LUCAS JACKSON REUTERS

El recuerdo a las víctimas de Orlando en la puerta de Stonewall Inn, en Nueva York. LUCAS JACKSON REUTERS

Pero quienes han conocido estos lugares como el único sitio donde sentirse aceptados, comprendidos y donde nadie les iba a tratar desde la diferencia, también saben que esas cuatro paredes pueden convertirse rápidamente en un velo fácil de rasgar. “Mis primeras visitas a clubs gais eran operaciones clandestinas y, debo decir, es difícil ser gay sin que nadie se dé cuenta y a la vez ir vestido adecuadamente para salir una noche”, escribió hace una semana Matt Thompson, columnista de The Atlantic, hijo de inmigrantes y miembro de la comunidad gay de Orlando en los 80 y los 90. El atentado ha recordado que muchos miembros de la comunidad LGBT todavía tienen en estos locales —desde Orlando a Detroit, Nueva Orleans o Nueva York— el único espacio donde viven en completa libertad y aceptación.

Mientras, en el exterior, la sociedad estadounidense es el ejemplo de que, en un carril paralelo al de la conquista de los derechos, es necesario que avance el rechazo a la intolerancia y la homofobia. Las redadas del Stonewall Inn tuvieron por respuesta la creación de un movimiento de protestas y activismo por la igualdad de gais y lesbianas que ha durado varias décadas. Sobre esas protestas se sustenta la reacción a la iniciativa el año pasado de una funcionaria de Kentucky que se negaba a casar a parejas homosexuales.

Cuando poco después dos Estados sureños aprobaron leyes que permiten negar servicios a parejas homosexuales, la comunidad empresarial del país se pronunció rápidamente a favor de la igualdad de derechos. Y hace apenas dos meses fue el mundo de la cultura y el cine el que boicoteó a Carolina del Norte tras aprobar una ley que niega el acceso a los baños públicos a los transexualesque quieran emplear el servicio del género con el que se identifican.

El último ejemplo también pasa por Orlando. Decenas de personas crearon murallas humanas en los funerales de las víctimas del ataque para que ni las familias ni las cámaras de televisión pudieran apreciar la presencia de activistas que portaban mensajes homófobos. Harvey Milk, el primer político electo en San Francisco tras revelar su homosexualidad y asesinado en 1978, afirmó “si una bala me atraviesa la cabeza, dejen que esa bala destruya las puertas de todos los armarios”. Su deseo aún no se ha cumplido, pero la oleada del cambio solo avanza en una dirección.

Calles e instituciones se unen en la exigencia de respeto a la diversidad

Las capitales de Hego Euskal Herria se vistieron en la tarde de ayer con los colores de las banderas arcoiris del colectivo LGTBI. En una jornada de marcado sabor reivindicativo, las instituciones también dieron su apoyo a la lucha por el derecho a la diversidad sexual. En Iruñea recibieron por primera vez a la plataforma 28J y colgaron la enseña multicolor en la fachada del consistorio como un «gesto simbólico pero significativo, que lanza un mensaje alto y claro».

2016-06-28, Bilbo. LGTBI nazioarteko eguna dela eta, mobilizazioa. 28-06-2016, Bilbao.  Movilización en Bilbo con motivo del Día Internacional por los derechos de GLTIB.

Movilización en Bilbo con motivo del Día Internacional por los derechos de GLTIB.

Donostia, Iruñea, Gasteiz y Bilbo se llenaron de banderas arcoiris en las marchas organizadas para ayer por la tarde con motivo del Día del Orgullo LGTBI. Una vez más, los colores, los disfraces y el buen humor inundaron las calles sin dejar de lado las reivindicaciones por la diversidad y la libertad sexual.

Mientras, a lo largo del día, diferentes instituciones mostraron su apoyo al colectivo LGTBI a través de declaraciones. En este contexto de respaldo generalizado, el paso más llamativo fue el dado por el Ayuntamiento de Iruñea, que recibió a un grupo de representantes de la plataforma 28J por primera vez. Además, colocaron la bandera arcoiris en la fachada del edificio consistorial. El alcalde, Joseba Asiron, lamentó que aún «persistan ataques de odio contra la población LGTBIQ» y recordó a las víctimas de Orlando. «Son todavía muchos los países, demasiados, los que castigan y discriminan a la población con motivo de su orientación sexual o identidad de género», denunció, pero consideró que también «hay mucho que celebrar» por los pasos que se han dado hasta ahora como la visibilización de la bandera que es, según dijo el primer edil, «un gesto simbólico pero significativo, que lanza un mensaje alto y claro».

Por su parte, el representante de la plataforma 28J, Raúl López, calificó de «muy emocionante» verse reconocidos por la corporación municipal cuando «siempre nos veíamos fuera de las instituciones», añadiendo a renglón seguido que «se nos abren expectativas nuevas que algunas veces no nos imaginábamos ni que hubiéramos podido conseguir».

Una cascada de

Por otro lado, la Diputación de Gipuzkoa aprobó una declaración institucional en la que apuesta por el desarrollo de políticas destinadas a «proteger y potenciar» los derechos políticos, ideológicos y civiles de personas LGTBI de acuerdo con los principios fundamentales de libertades públicas y privadas.

En Gasteiz también aprobaron una declaración institucional en la que el Ayuntamiento se compromete a seguir trabajando en defensa de «la plena igualdad y el derecho a la libertad afectivo-sexual». A su vez, expresó su «rotundo rechazo» ante cualquier tipo de violencia, «incluida la LGTBfobia».

El Ayuntamiento de Barakaldo se sumó asimismo a las reivindicaciones y pidió «una conciencia basada en la solidaridad, que permita modificar las actitudes y eliminar los prejuicios, las fobias y los odios» hacia el colectivo LGTBI.

De igual manera, en Getxo se aprobó por unanimidad una declaración en la que los corporativos indican su voluntad para «trabajar por la visibilización social y pública del colectivo LGBT» para llegar a conseguir que «la sociedad asuma una visión respetuosa e inclusiva que acabe con los estereotipos creados por la ignorancia».

En ese sentido, el Ayuntamiento de la localidad navarra de Oltza Zendea manifestó que quiere «desterrar toda acción que suponga el más mínimo desprecio a la vida, a la integridad física y a la dignidad de las personas, cualquiera que sea su opción sexual o su identidad de género».

En Ipar Euskal Herria ya celebraron el su desfile por los derechos de las personas LGTBI a principios de junio en Baiona. Es habitual que, aunque el día de referencia internacional sea el 28 de junio y la mayoría de las celebraciones tengan lugar en esa fecha, haya variaciones. Por ejemplo, el mayor desfile del Estado español –y de Europa–, el de Madrid, tendrá lugar el sábado; el de Barcelona, será el 9 de julio, para que no se solapen.

Las 88 agresiones homófobas en Madrid que no llegan a la comisaría

Arcópoli ha contabilizado 105 agresiones homófobas o tránsfobas en Madrid en lo que va de año

Arcópoli ha contabilizado 105 agresiones homófobas o tránsfobas en Madrid en lo que va de año EFE

Casi 50 años después de que un grupo de trans, lesbianas y gays hicieran frente a la policía de Nueva York en los alrededores del pub Stonewall Inn, el colectivo LGTB sigue contabilizando agresiones homófobas y tránsfobas en Madrid. Frecuentemente se considera aquel 28 de junio el inicio de la lucha contra todo un sistema que perseguía a aquellos que no respondían a los patrones sexogenéricos impuestos. Pero aún hoy a muchos siguen pisándoles los talones cuando vuelven a casa por la noche y muchos evitan esa calle para no palpar el riesgo de recibir una paliza.

Como Sergio, que perdió el conocimiento tras uno de los empujones que les dieron a él y a su amigo al grito de ‘banda de maricones'”. La que sufrió este joven madrileño es una de las 105 agresiones homófobas o tránsfobas que ha contabilizado la asociación LGTB Arcópoli en la capital desde el inicio del año. De ellas, solo se han denunciado ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado 17. Es decir, 88 agresiones son invisibles para la Policía.

Algo similar ocurre con los datos que proporciona el Ministerio del Interior en su informe anual de delitos de odio. El último, correspondiente a 2015, contabilizó 169 incidentes por homofobia en toda España. Pero en la estadística solo se incluyen aquellos que han sido puestos en conocimiento de un agente. Según relató a eldiario.es, Sergio acudió a comisaría poco después de la agresión para denunciar ante un policía.

Pero la formación de los agentes es “insuficiente”, según sostiene el jefe de la Policía Local del municipio madrileño de Fuenlabrada y portavoz de la Plataforma por la Gestión Policial de la Diversidad, José Cano. Arcópoli, a través de su Observatorio contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia, imparte cursos a varios cuerpos de policía madrileños, pero “es fundamental poner en marcha un proceso de formación intensiva”, explica Cano. Y ejemplifica: “Si un agente presencia un puñetazo a un chico que se estaba besando con otro, puede dudar si es un ataque de odio, pero si el agresor tiene tatuado en el brazo ’88’ –símbolo del saludo Heil Hitler– podrá identificar mejor la motivación”.

Pero eso requiere, matiza Cano, que “los policías lo sepan, y muchos aún no tienen esa formación”. El portavoz asegura que los de odio, como los homófobos, son “delitos complejos, que requieren muchos medios de prueba… y por ello se necesita tanta información para identificarlos”.

La normalización de la violencia

Sergio sí denunció, pero no lo hizo el amigo que le acompañaba y al que también agredieron. “Por vergüenza y por miedo”, contó el joven. La Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea –FRA– elaboró en 2013 un estudio que cuantificaba en un 80% el número de victimas de discriminación que viven las agresiones en el ámbito privado, sin denunciar.

Entre los motivos para no poner en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado la agresión, el informe enumera  la desconfianza en que la policía hiciera algo al respecto –32%– o pudiera hacerlo –19%–, el miedo a la reacción de los agentes –19%–, el temor a las represalias –16%– o la vergüenza –15%–. Sin embargo, la razón más frecuente –48%– es “no se me ocurrió” o “no me pareció lo suficientemente grave”.

Rubén López, vocal de delitos de odio de Arcópoli, recibe casi diariamente llamadas de chicos y chicas a los que han agredido junto a insultos homófobos o tránsfobos. Ve en ellos y ellas su reticencia a denunciar. El experto identifica la normalización de la violencia como uno de los factores fundamentales. “Lo ven como algo normal, que está aceptado que alguien les agreda o insulte”, sostiene. Pero también la creencia de que no sirve para nada y la desconfianza motivada “porque el colectivo LGTB ha tenido una historia muy dura con la policía que sigue en el imaginario”.

López explica que el perfil de las víctimas suele ser un hombre joven que va en pareja porque para el agresor, un hombre la mayoría de las veces, “dos chicos dándose un beso supone una traición al concepto de masculinidad”, pero que lo hagan dos chicas, “lo ve morboso y excitante”. Por otro lado, continúa, “el contacto físico entre dos hombres en público es más tabú”, aunque “últimamente estamos observando un aumento de denuncias de chicas”.

Ante esta situación que los colectivos LGTB llevan años vigilando, exigen la aprobación de una ley de igualdad LGTB que incluya la formación de jueces, fiscales y abogados en esta materia e incorpore la diversidad afectivo sexual “en todos los ámbitos: sanidad, educación…”, dice López. Además, que contemple medidas y herramientas concretas para combatir la homofobia desde las instituciones. Sin embargo, el Partido Popular, que ha ganado las elecciones de este 26J, es el único partido que no incluía esta medida en su programa electoral, al contrario que el PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos.

Instituciones y partidos vascos abogan por una sociedad libre de homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia

El Kursaal donostiarra, iluminado con los colores del arco iris

El Kursaal donostiarra, iluminado con los colores del arco iris.Foto: Efe

EL 28 de junio de hace 47 años, una redada policial en el pub Stonewall Inn de Nueva York encendió la mecha de las protestas consideradas hoy el origen del movimiento moderno por los derechos LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) en el mundo. Medio siglo después, la homosexualidad está perseguida en 76 países, en algunos incluso con la pena de muerte. Mientras, en otros estados, como el español, las organizaciones sociales siguen luchando por una sociedad libre de LGBTfobia y un reconocimiento real de los derechos y libertades de este colectivo.

Con motivo del Día Internacional del Orgullo LGBT, que este año lleva por lema Leyes por la igualdad real ya. Año de la visibilidad bisexual en la diversidad, las instituciones vascas se sumaron ayer al reclamo de una sociedad inclusiva. El Ayuntamiento de Gasteiz aprobó una declaración institucional en la que pidió leyes para “la igualdad real” y alertó de la invisibilidad que sufren los bisexuales así como de la homofobia que padecen todas las personas LGBT. “Sufren la discriminación de una sociedad heteropatriarcal que ni respeta ni acepta la diversidad”, señala la declaración, que insta a las administraciones públicas a “trabajar para construir una sociedad diversa donde todas las personas, independientemente de su identidad de género u orientación afectivo-sexual sean respetadas”.

Por su parte, la Diputación de Gipuzkoa y el consistorio donostiarra reclamaron la protección de los derechos del colectivo con medidas como la retirada de ayudas forales a entidades que discriminen a homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales o acciones encaminadas a erradicar la LGBTfobia de los clubes deportivos. En este sentido, el Ayuntamiento promoverá entre los clubes deportivos de la ciudad la adhesión a la campaña La liga arco iris, puesta en marcha por la Asociación de Gais, Lesbianas, Transexuales y Bixesuales del País Vasco (Gehitu) con el objetivo de erradicar la homofobia en el ámbito deportivo. Asimismo, el consistorio se comprometió a impulsar en los centros escolares la lucha contra las actitudes homófobas así como a “acompañar y apoyar” al alumnado que sufre discriminación por este motivo.

EL ARCO IRIS En Bilbao, la semana dedicada al Orgullo LGBT culminó con la iluminación, ayer, del Ayuntamiento con los colores del arco iris. Antes, entre el jueves y el domingo, la capital vizcaina acogió numerosas actividades festivas y reivindicativas en el muelle Marzana, así como un desfile único por la diversidad que llenó la ría con todos los colores de la bandera del Orgullo.

Las declaraciones también llegaron por parte de los partidos políticos. Entre ellos, el PNV se comprometió a incluir en su agenda política los temas de diversidad sexual e identidad de género. En un manifiesto hecho público ayer, la formación jeltzale denuncia “la exclusión, la violencia y la representación que se hace socialmente de este colectivo, olvidando que es mucho más que una identidad de género o la orientación afectivo-sexual de una persona”. “Queremos que la sociedad asuma una visión respetuosa e inclusiva que acabe con los estereotipos creados por la ignorancia y que conducen a la transfobia, así como a las otras LGBTfobias. Creemos imprescindible trabajar por la visibilización social y pública del colectivo LGBT, asumiendo el compromiso expreso de hacer visible su realidad cuando trabajemos cuestiones relativas a la diversidad sexual e identidad de género”, agrega el texto.

El PNV destaca la importancia de alcanzar amplios consensos para mejorar la legislación vigente, con el objetivo de que se tenga en cuenta la realidad de los mismos, y tratando de evitar de esta manera situaciones “contrarias a la igualdad”.

Facebook, contra la homofobia

Viñeta de la guía ¡Acaba con el acoso a la comunidad LGTB'

Viñeta de la guía “Acaba con el acoso a la comunidad LGTB”. Tomada de la guía

El gigante de las redes sociales, Facebook, ha puesto en marcha una iniciativa para prevenir y denunciar aquellos casos de discriminación contra el colectivo LGTB.“Acaba con el acoso a la comunidad LGTB. Sé respetuoso en Internet” es la guía, pensada para los más jóvenes, que ofrece consejos desde este miércoles.

La red social subraya cómo la tecnología ha borrado las distancias entre familiares y amigos creando una comunidad global. Sin embargo, “no todo el comportamiento que presenciamos o experimentamos en internet es el correcto“, resalta la empresa.

La guía destaca la lucha que el ser humano comparte para erradicar la “intolerancia y los prejuicios” de la vida física. Una pugna que no se libra de igual forma en la red y que exige el esfuerzo de todos “a la hora de combatir el acoso” y hacer de Internet un lugar “más cordial”.

Facebook y sus colaboradores optan por dos objetivos: proporcionar confianza y apoyo al usuario para que denuncie estas situaciones y ofrecer información sobre las herramientas y normas de la red social para “ayudar a protegerte”.

“Acaba con el acoso” brinda tres consejos para “influir positivamente” en la red. El primero, es “escucha, detén la situación y no seas un mero espectador”, con el que animan a defender a las personas. “Sé positivo” es la segunda sugerencia, una forma de llenar de likes y emoticonos favorables las publicaciones, al mismo tiempo que sugiere recibir con humor las publicaciones negativas. El último es “Piénsalo bien”, es decir, reflexiona antes de publicar para sopesar si puedes hacer daño.

Para mantener la seguridad, Facebook recomienda que conozcas tu entorno: saber quién va a recibir tus publicaciones, mantener círculos alrededor de personas conocidas y de confianza y, no tener miedo a la denuncia, al bloqueo o a la eliminación de la amistad.

En este instrumento han colaborado con la compañía de Zuckerberg la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), COLEGAS, Confederación LGTB Española, y la Fundación Triángulo.

El PP, partido ‘non grato’ en el Orgullo

El colectivo LGTB pide al futuro Gobierno una ley de transexualidad

Solicita también una ley de igualdad de las personas LGTB, un pacto de Estado frente al VIH/sida y un acuerdo nacional educativo con medidas para frenar el acoso escolar

 

El colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB) pide al próximo Gobierno una ley de igualdad de las personas LGTB, una ley de transexualidad, un pacto de Estado frente al VIH/sida y un acuerdo nacional educativo con medidas para frenar el acoso escolar. Estas cuatro demandas para avanzar hacia la igualdad real y la reivindicación de la bisexualidad protagonizarán las pancartas de cabecera de la manifestación estatal del Orgullo Gay que tendrá lugar el próximo sábado, señala en una entrevista con Efe el presidente de la Federación estatal de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (Felgtb), Jesús Generelo.

Un crespón negro junto a los lemas de la marcha rendirá homenaje a las víctimas de la matanza del club homosexual Pulse de Orlando en Florida (Estados Unidos), en el que murieron medio centenar de personas. En el Día Internacional del Orgullo Gay, reclama una ley de igualdad LGTB, con medidas en los ámbitos educativo, sanitario, de los servicios sociales y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Destaca la importancia de impulsar de forma urgente una ley integral de transexualidad, por tratarse del colectivo “más estigmatizado, más excluido y con más dificultades de acceso al mercado laboral”.

Tras recordar que cuatro comunidades autónomas ya cuentan con leyes de igualdad LGTB y que siete disponen de leyes de transexualidad, subraya la necesidad de unificar la situación en el conjunto del Estado y evitar los “desequilibrios” entre regiones. Otra de sus peticiones es la consecución de un pacto de Estado educativo para lograr la inclusión de la diversidad sexual, de género y familiar en el currículo escolar y en el día a día de las escuelas, además de contribuir a frenar el acoso escolar por LGTBfobia.

Aboga asimismo por un pacto de Estado frente al VIH/sida, contra el estigma y la discriminación que supone esta infección con el objetivo de establecer unas políticas preventivas que permanezcan en el tiempo al margen de los cambios que se produzcan en el Ejecutivo en cada momento. Generelo alberga esperanzas de que cualquier pacto de Gobierno que se alcance permita sacar adelante estas iniciativas en la primera parte de la legislatura, ante el consenso que suscitan entre los principales partidos políticos.

“Ninguneados”

Este año la manifestación del Orgullo Gay pide por primera vez visibilidad para las personas bisexuales dentro de la diversidad del colectivo LGTB y dentro de la sociedad. “Se sienten ninguneados. Hay un binarismo social que hace que te tengas que definir como homosexual o heterosexual. La bisexualidad parece que está en un terreno de nadie, en el que se pone en cuestión que realmente exista”, explica. El presidente de la Felgtb considera que hay que acabar con los estereotipos y el desconocimiento sobre las personas bisexuales, que sufren mayores índices de depresión, de somatización de enfermedades y de intentos de suicidio, por la inseguridad y la ansiedad con la que viven su orientación sexual.

Y opina que hay un incremento de las denuncias por agresiones por orientación sexual gracias a la labor de sensibilización, acompañamiento, asesoramiento y motivación para que la gente pierda el miedo y no permita ningún tipo de agresión o discriminación. Solo en la Comunidad de Madrid, se han producido más de ochenta agresiones por orientación sexual en lo que va de año, aunque la violencia contra el colectivo LGTB se registra de forma generalizada en ciudades pequeñas, medianas y grandes de todo el país. “El nivel de agresiones que sufre el colectivo LGTB es intolerable. La solución a los delitos de odio no solamente hay que buscarla en el Código Penal. La prevención es fundamental en el sistema educativo, que vive de espaldas a la diversidad sexual, de género y familiar”, resalta.

De cisgénero a intersexual: diccionario del arcoíris LGBTI

Cada vez más opciones sexuales se cobijan bajo el mismo paraguas de igualdad de este colectivo

En los últimos años, las siglas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero) han englobado a las personas no heterosexuales. Recientemente se sumó la letra i de intersexuales, que incluye al género neutro. Se trata de aquellas personas que muestran, en grados variables, caracteres sexuales de ambos sexos y que antes conocíamos como hermafroditas. Coincidiendo con la celebración del Orgullo Gay 2016 en España, elaboramos un breve glosario con algunos de los términos que también define otras condiciones sexuales.

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Andrógino/a

Son aquellas personas cuyos rasgos externos no se corresponden con los propios de su sexo de forma definitiva, ni necesariamente con los del sexo contrario. Esa ambigüedad estética no significa que pertenezcan a una u otra tendencia sexual.

Aunque en ocasiones se utiliza como sinónimo de hermafrodita, en la mayoría de los casos hace referencia a una simple cuestión de imagen. Dos ejemplos obvios de apariencia andrógina: los de David Bowie y Tilda Swinton.

Asexual

Son personas que no experimentan deseo sexual hacia ningún género. A pesar de la ausencia de este impulso, son perfectamente capaces de enamorarse.Algunos estudios apuntan que un uno por ciento de la población es asexual: 70 millones de personas en el mundo.

El pasado mes de mayo, Verne publicaba un testimonio en primera persona que hablaba de ello: “Hasta que no supe que era una cuestión de orientación sexual, no era capaz de explicar mi forma de ver el sexo”. El actor Stellan Skarsgard interpreta para el director Lars Von Trier a un asexual en la cintaNymphomaniac.

Cisgénero

Con este término que designa a la persona que se siente a gusto con su sexo de nacimiento. Género sexual y cuerpo están acordes. Al igual que heterosexual es lo contrario que homosexual, una persona cisgénero es lo contrario a una persona transgénero.  El género sexual y la tendencia sexual (heterosexual, homosexual, bisexual) son cosas diferentes.

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Drag / Travestido

Término procedente de la expresión inglesa dragging up. Son aquellos hombres que se visten de mujer y aquellas mujeres que se visten de hombre.

Vestirse de un género distinto no está necesariamente relacionado con la homosexualidad o la heterosexualidad, y no son transexuales. En la películaBelle Epoque, Jorge Sanz y Ariadna Gil protagonizaban un baile en el que ambos estaban travestidos. Él iba disfrazado de doncella y ella de hombre soldado.

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Intersexual

“No hay personas intersexuales, sino personas que nacen con genitales intersexuales”, cuenta a Verne Gabriel J. Martín, quien fue criado como niña en su infancia a pesar de ser hombre. Como decíamos, se trata de aquellas personas que muestran, en grados variables, caracteres sexuales de ambos sexos y que antes conocíamos como hermafroditas. Al nacer, estas personas cuentan con genitales masculinos y femeninos, lo que plantea un problema a sus padres a la hora de tener que optar por la cirugía que defina el futuro del bebé.

Australia y Alemania son los dos primeros países del mundo que han abordado este problema, admitiendo de forma legal el género neutro o tercer sexo. Un ejemplo cinematográfico: la cinta argentina XXY, en la que Ricardo Darín interpreta al padre de una adolescente intersexual. Lucha por que Álex, como se llama el personaje protagonista, crezca libre de prejuicios hasta que llegue el momento de decidir qué camino seguir.

Queer

Término que significa en inglés “raro” y que en principio se empleaba en el pasado de forma despectiva para definir a homosexuales. Ahora, se usa a menudo en el propio colectivo, algunos consideran que de forma desafiante y como método de autoafirmación, como apunta el Rainbow Project de la Unión Europea. Todo aquel que no quiera englobarse en los patrones y arquetipos heteronormativos puede considerarse queer, por tanto, es una forma genérica de definirse miembro de la comunidad LGBT, aunque sin adjudicarse ninguna etiqueta concreta dentro de este colectivo.

Transgénero

Persona que vive con un sexo/género que no es el que le fue asignado al nacer, pero que no ha pasado por cirugía de reasignación de género. En el mundo hay al menos 25 millones personas cuya identidad de género no coincide con el sexo que se les asignó al nacer y hasta un 60 por ciento de ellas sufre depresión, apunta un estudio de la revista médica The Lancet que recoge Materia.

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Transexual

Término legal que designa a una persona transgénero que está en vías de completar o que ya ha completado una cirugía de reasignación de sexo. Un ejemplo reciente que aborda estos dos últimos conceptos en televisión es la comedia dramática Transparent. En ella, un hombre padre de tres hijos decide comenzar a vivir como una mujer pasados los 60. Aunque Maura no se somete a ninguna operación, sí toma hormonas que reajusten su cuerpo. El actor Jeffrey Tambor ha ganado un Emmy por su trabajo en esta serie.

28-J: Del orgullo al reconocimiento

Pese los avances en el terreno de la igualdad, perviven estructuras sociales y culturales que continúan generando odios y exclusiones

Día del Orgullo Gay 2016 Participantes de la Marcha por el Orgullo Gay en la ciudad mexicana de Guadalajara. ULISES RUIZ BASURTO (EFE)

Día del Orgullo Gay 2016 Participantes de la Marcha por el Orgullo Gay en la ciudad mexicana de Guadalajara. ULISES RUIZ BASURTO (EFE)

Stonewall, Orlando, tu ciudad, mi ciudad. Todos habitamos espacios en los que hoy continúa cultivándose el miedo al diferente, la negación del otro, el no reconocimiento del que rebasa la línea de la normalidad. Espacios habitados por seres vulnerables que nos piden a gritos que este año el 28 de junio sea una fecha más reivindicativa que de celebración. Las cada vez más preocupantes cifras de delitos de odio y discriminación, las tan frecuentes reacciones homófobas en las redes sociales o el aumento de los casos de acoso escolar basado en la orientación sexual o la identidad de género, nos demuestran que estamos lejos de la deseada igualdad, y que en incluso estamos asistiendo a un cierto retroceso con respecto a lo que pensamos que ya eran conquistas irreversibles. Las múltiples crisis que sufrimos están alimentando, como ha sido habitual en otros momentos históricos, la reivindicación extrema de un orden construido a imagen y semejanza de mayoría empoderada. Incluso en países como el nuestro, en el que es innegable el avance producido en la última década en cuanto a la protección jurídica del libre desarrollo de la afectividad y la sexualidad, la realidad se empeña en demostrar que en cuestión de derechos es imposible bajar la guardia.

Deberíamos empezar pues por asumir que no vivimos en el paraíso que un día soñamos. Que como mucho hemos alcanzado unos niveles mínimos de tolerancia, que siempre es perversa porque implica una relación jerárquica entre el “tolerante” y el “tolerado”, pero que aún no hemos alcanzado el reconocimiento como iguales de las múltiples maneras en que un ser humano puede expresar su identidad. Seguimos condicionados por un régimen heteronormativo que, en permanente alianza con el patriarcado, no solo prorroga la subordinación de la mitad femenina sino también la de todos los sujetos que desbordan el paradigma del varón heterosexual. Es fundamental, por tanto, que empecemos asumir que el movimiento feminista y el LGTBI luchan, o deberían hacerlo, contra un mismo opresor y que mejor nos iría a todas y a todos si aprendiéramos a tejer redes y alianzas.

La asunción de que las raíces de la discriminación del colectivo LGTBI se hallan en ese heteropatriarcado que algunos se resisten a identificar, no sé si por ignorancia o por interés en mantener determinados privilegios, nos obliga a poner el foco en unas estructuras sociales y culturales que hoy continúan generando odios y exclusiones. De ahí que si bien las reformas jurídicas continúan siendo necesarias, deberíamos ir más allá y plantear una superación de un sistema que continúa clasificándonos en virtud de dualismos jerárquicos. Todo ello pasa por actuar de manera mucho más incisiva en ámbitos como la educación y la cultura, así como por el desarrollo de políticas sociales y económicas que distribuyan por igual identidad, participación y recursos.

Por otra parte, no deberíamos olvidar que las siglas LGTBI encierran múltiples realidades y que, en consecuencia, cada una de ellas exige una atención específica y diversa. En este sentido, no podemos obviar la discriminación de tipo interseccional que sufren las mujeres lesbianas, como tampoco las singulares dificultades que sufre el colectivo trans ante un marco jurídico que continúa patologizándolo. De misma forma que deberíamos hacer visible como en muchos casos la respuesta a la intersexualidad acaba convirtiéndose en una auténtica mutilación genital. Todo ello nos obliga a reclamar no solo estrategias de resistencia sino también estructuras -políticas, administrativas, culturales– que no multipliquen la vulnerabilidad y que no olviden la debida conexión que debiera existir entre igualdad, bienestar y justicia social.

En definitiva, mientras sigamos amparando, y en muchos casos alimentando, un orden político y cultural basado en binomios que excluyen –masculino/femenino, heterosexual/homosexual– difícilmente superaremos la fase de la tolerancia. De la misma manera que hasta que toda la sociedad no asuma que estamos ante una cuestión de ciudadanía y, por tanto, de exigencia democrática, no podremos acabar con las víctimas que continúa provocando un régimen opresor. Celebremos pues, claro que sí, la diversidad gozosa del ser humano, el inevitable carácter fluido y hasta nómada de las identidades, pero no olvidemos en este 28 de junio que continúa siendo necesario pasar el orgullo a la acción política. O, lo que es lo mismo, de las banderas con el arco iris en los balcones al compromiso real de todas y todos, instituciones y ciudadanía, en la superación del miedo a la diversidad.

Octavio Salazar Benítez es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba y miembro de la Asociación Personas por la diversidad afectivo-sexual y de la Red Feminista de Derecho Constitucional.

El 60% de las personas transgénero sufre depresión

Un especial de la revista médica ‘The Lancet’ pide que se tomen medidas para eliminar el estigma que agrava los problemas de salud de más de 25 millones de personas en el mundo

Carla Antonelli (derecha) es la única mujer transexual que ejerce el cargo de diputada en España

Carla Antonelli (derecha) es la única mujer transexual que ejerce el cargo de diputada en España KIKE PARA

En el mundo hay al menos 25 millones personas cuya identidad de género no coincide con el sexo que se les asignó al nacer: hombres que la sociedad considera mujeres y viceversa, además de otras identidades. Con esta cifra, que podría ser superior debido a la capacidad del estigma para ocultar a las personas transgénero, la revista médica The Lancet llama la atención en un número especial sobre la necesidad de mejorar el cuidado sanitario de una parte de la población (entre el 0,4 y el 1,3%) que los sistemas de salud suelen descuidar.

En una serie de artículos se recuerda la situación de exclusión legal y social a la que se enfrentan muchas personas trangénero, algo que incrementa los riesgos para su salud. Hasta el 60% sufre depresión, y el rechazo de la familia o en el entorno laboral favorece la adopción de comportamientos de riesgo, como la prostitución, que aumenta un 50% su riesgo de contraer VIH. Además, la violencia supone una amenaza mortal. Entre 2008 y 2016 se registraron 2.115 asesinatos de personas transgénero en todo el mundo y es probable que fuesen más aunque no se documentasen.

Entre las medidas para enfrentarse al problema, los autores reclaman que la Organización Mundial de la Salud (OMS) modifique su manual diagnóstico para que los tratamientos para las personas transgénero desaparezcan del apartado de trastornos mentales y de comportamiento y se incluyan en la sección de salud sexual. En buena medida, este cambio ayudaría a reducir el estigma social que agrava la enfermedad mental.

Los autores del trabajo publicado enThe Lancet también proponen algunas políticas generales respecto al tratamiento de personas transgénero. Por un lado, se pide que los tratamientos hormonales para los cambios de sexo se financien de la misma manera que el resto de cuidados de salud. En este sentido, destacan que estos tratamientos de reasignación de sexo, entre los que se encuentran las hormonas o algunas cirugías, tienen resultados positivos cuando se aplican durante la adolescencia.

Por otro lado, se pide que se eliminen las cirugías que tratan de definir el sexo de los bebés justo después del nacimiento cuando los genitales son ambiguos. Estas intervenciones, que por cuestiones de menor dificultad técnica suelen optar por la construcción de genitales femeninos, pueden provocar problemas de identidad sexual en el futuro. Los expertos señalan que muchos países están comenzando a fomentar un enfoque médico más abierto en el que la cirugía se retrasa hasta que el niño tiene una identidad de género clara y es capaz de decidir si quiere ser operado.

Además de los tratamientos médicos, los autores del informe destacan la necesidad de desarrollar estrategias para impulsar la aceptación de las personas transgénero como base para mejorar su salud. Se reclama que los médicos reciban una formación específica para comprender las necesidades sanitarias de esta parte de la población, que se promulguen leyes contra la discriminación de las personas transgénero y que las escuelas eduquen sobre la diversidad de género y favorezcan la inclusión. Por último, señalan que, aunque en muchos países desarrollados y en algunas partes de Asia se ha impulsado la investigación de este fenómeno global, hay grandes partes del mundo, como África, Oriente Medio o Rusia donde el desconocimiento es aún muy grave y los niveles de discriminación extremos.