Detenido por cambiar lubricante por ácido clorhídrico en un bar gay

No hubo heridos porque los dispensadores tenían alarmas y el personal del club pudo detener al hombre rápidamente. El arrestado, de 62 años, ya ha sido puesto en libertad condicional bajo fianza. 

A pedestrian walks across a rainbow pedestrian crossing painted on Sydney's Oxford street, the city's main gay district April 4, 2013. REUTERS/David Gray

Un peatón pasa por una calzada pintada con los colores de la bandera gay arcoiris en la calle Oxford, de Sydney. REUTERS/David Gray

MADRID.- La Policía australiana ha detenido a un hombre de 62 años por cambiar el lubricante que había en un dispensador de un bar gay de Sidney por ácido clorhídrico.

Cuando la Policía acudió al club Aarrows, el personal del local ya tenía reducido al sospechoso, según publica The Independent. En los dispensadores había alarmas debido a otros intentos de boicot. Cuando el hombre hizo el cambiazo, el personal se dio cuenta al momento e identificó al culpable, de modo que no hubo ningún herido.

El hombre fue detenido bajo las sospechas de administrar veneno con la intención de dañar o causar dolor, por entrar en un edificio con la única intención de cometer el delito y por conducir mientras estaba suspendido para ello.

El hombre fue detenido esa misma noche, pero ya ha sido puesto en libertad condicional bajo fianza. El próximo 20 de septiembre deberá dar explicaciones ante el tribunal local. De momento, no ha trascendido el motivo que le llevó a cambiar el lubricante por un potente ácido.

Por su parte, uno de los asistentes declaró a ABC News que “podría haber habido una gran cantidad de daños. El ácido clorhídrico no es la mejor cosa con la que andar jugando” ya que la exposición de modo breve produce irritación de garganta y a niveles más altos puede producir respiración jadeante estrechamiento de los bronquiolos, coloración azul de la piel, acumulación de líquido en los pulmones e incluso la muerte.

La OMS presenta nuevas directrices para tratar enfermedades de transmisión sexual

En los últimos años ha aumentado el número de casos de resistencia a los antibióticos

En la imagen, test de detección del VIH

En la imagen, test de detección del VIH. (José Mari Martínez)

GINEBRA. La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó hoy nuevas directrices para tratar tres enfermedades de transmisión sexual, clamidia, gonorrea y sífilis, ante el aumento de los casos de resistencia a los antibióticos.

Se estima que anualmente, 131 millones de personas se infectan con clamidia, 78 millones con gonorrea, y 5,6 millones con la sífilis.

Las tres enfermedades son causadas por una bacteria y, normalmente, deberían ser tratadas con antibióticos.

No obstante, a causa del mal uso y el abuso de los antibióticos, estas enfermedades no pueden ser curadas correctamente porque el cuerpo ha creado resistencia a estos fármacos.

En los últimos años se ha detectado resistencia a los fármacos en casos con las tres enfermedades, pero especialmente con la gonorrea.

Cuando estas enfermedades no se tratan, pueden generar complicaciones graves para las mujeres, como embarazos ectópicos (en las trompas de falopio), abortos y nacimiento de bebés muertos.

Según estima la ONU, la transmisión de la sífilis de la madre al feto provocó en 2012 unos 143.000 abortos o nacimientos de niños muertos, 44.000 nacimientos de niños prematuros; y 62.000 muertes prematuras de bebés.

Además, si no se usa la profilasxis correcta al nacer, bebés nacidos de madres con gonorrea pueden quedar ciegos.

Tanto la gonorrea como la clamidia pueden causar infertilidad tanto en hombres como en mujeres si no se curan.

Las tres infecciones aumentan entre dos y tres veces el riesgo de contraer el VIH.

Asimismo, puede haber consecuencias incluso más graves como que la infección llegue al cerebro o al corazón y causen la muerte.

“Lo más importante es intentar parar el crecimiento de la resistencias y eso se hace prescribiendo el tratamiento correcto y usándolo tal y como se ha prescrito, por lo que la responsabilidad es doble, del doctor y del paciente”, dijo en rueda de prensa Teodora Wi, experta de la OMS.

Ante esta situación, la OMS recomienda que, en el caso de la gonorrea, los países hagan un estudio nacional para saber cual es la tasa de resistencia a cada antibiótico y prescriban el que menor tenga.

Con respecto a la sífilis, la OMS recomienda una sola dosis de penicilina benzathin, un antibiótico inyectable.

La clamidia es la que menos resistencia presenta por ahora a los antibióticos por los que se recomienda que se siga usando la azitromicina.

Para prevenir las infecciones, el método más seguro y efectivo sigue siendo el uso del preservativo de forma regular, concluye la OMS.

La Iglesia irlandesa ordena que se investigue el uso de la aplicación Grindr en un seminario

El arzobispo de Dublín ha puesto el seminario de San Patrick en cuarentena y ha mandado a algunos de sus seminaristas a estudiar a Roma

El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin

El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin. NIALL CARSON

Los seminaristas de St Patricks College, en la localidad irlandesa de Maynooth, son usuarios de la aplicación para encuentros homosexuales Grindr, según ha admitido el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, en medios de comunicación irlandeses irlandeses. El St Patrick es uno de los seminarios más antiguos e importantes del mundo con más de 200 años de antigüedad y, en la actualidad, 55 jóvenes se instruyen para convertirse en sacerdotes.

La Iglesia irlandesa ha ordenado una investigación acerca de la manera en que los seminaristas utilizan las redes sociales y se ha solicitado al seminario que revise su política de redes sociales.

“Hay una serie de acusaciones internas acerca de la creación de una cultura gay en el lugar e incluso hay preocupación porque se esté produciendo una sexualidad promiscua“, admitió Martin en una entrevista para la RTE Radio. “Los estudiantes han estado utilizando una app para encuentros homosexuales que se llama Grindr”, dijo. La aplicación conecta a personas cercanas geográficamente –es la predecesora de Tinder- y está dirigida a facilitar encuentros entre personas del mismo sexo.

“De ser así no sería adecuado para los seminaristas, no sólo porque son instruidos para el celibato sino porque estarían siendo partícipes de algo que fomenta la promiscuidad sexual”, añadió. “Ciertamente no es de ninguna manera la visión madura de la sexualidad que un cura debería tener”, considera.

Aunque todo se mantiene de puertas para afuera como algo sin corroborar, tienen información interna porque las palabras del arzobispo han obligado a los gestores del seminario, incluyendo los clérigos, a reunirse para abordar la crisis.

“Viendo el gran revuelo que se ha causado, y la inquietud de los fieles, debemos asegurarnos de que nuestros alumnos se formen como sacerdotes siguiendo las indicaciones del Buen Pastor“, aseguraron. “Ciertamente no hay lugar en la formación seminarista para ningún comportamiento o actitud que contradiga el ejemplo y las enseñanzas de Jesucristo”.

No es el primer caso de este año. En mayo, un sacerdote y profesor de una escuela católica fue obligado a tomarse un “permiso de ausencia” tras ser descubierto mandando fotos desnudo en Grindr.

De momento el arzobispo parece haber puesto el seminario en ‘cuarentena’ tras llevarse a algunos de los seminaristas a estudiar al Colegio Pontificio Irlandés de Roma, a pesar de que el St Patrick’s está cerca de Dublín, por la “atmósfera” de la “cultura gay” del lugar.

Las primeras medidas a las que se han comprometido para abordar esta crisis son las de revisar tanto las políticas de uso de las redes sociales e internet en el centro como el sistema para de denuncias internas. Además, pedirán en la Conferencia Irlandesa de Obispos la creación de un grupo que estudie las “necesidades pastorales” y el futuro de la formación sacerdotal, como cambiar el hecho de que todos sean hombres en el entorno educativo clerical.

“Esto aunaría las necesidades pastorales con la Irlanda contemporánea y haría caso a la reciente recomendación del Papa Francisco”, aseguraron los administradores del seminario. “La presencia de personas laicas, familias y especialmente de mujeres durante la formación promueve una apreciación de la diversidad y la complementariedad de las diferentes vocaciones de la Iglesia“, aseguró el máximo representante de la institución católica.

“No hay pruebas“, ha alegado un portavoz del seminario, según publica el diario The Journal.

Un colectivo LGTB pide a la Comunidad de Madrid que actúe contra una web para curar la homosexualidad

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Captura de la página web www.elenalorenzo.com que vende terapias para “dejar atrás” la homosexualidad.

La terapia estrella de la página web www.elenalorenzo.com es “dejar atrás” la homosexualidad, presentada como problema contra el que se pueden aportar “soluciones” psicológicas. “Es como una terapia de curación, lo que consideramos que debe ser sancionado según la nueva La ley LGTB de la Comunidad de Madrid”, explica Rubén López, vocal de la asociación Arcópoli. El colectivo LGTBI ha presentado un recurso ante la administración regional para que actúe contra el sitio web.

La página esta mañana ya no estaba disponible, después de que se hiciera público el recurso de la organización. El portal de Elena Lorenzo contenía en su presentación una galería de imágenes en las que se anima a dar el paso para enfrentarse a la orientación sexual (“sí, es posible”, dicen). “Hay una terapia que te ayuda a cambiar”, apunta la web.

López recuerda que  la nueva ley regional contra la LTGBfobia “sanciona como muy graves las terapias de curación de la homosexualidad”. Por ello, han presentado una solicitud de procedimiento sancionador ante la Consejería de Políticas Sociales, “ya que consideramos que es la vía que propone la norma”.  La Comunidad está estudiando el caso, según ha adelantado la Cadena Ser.

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“Soluciones” a la homosexualidad

Elena Lorenzo se presenta como “coach profesional y terapeuta especializada en orientación sexual dirigido a personas con Atracción al Mismo Sexo (AMS) y que desean un acompañamiento y crecimiento personal. También personas con adicción a la pornografía”.

Lorenzo apunta: “Me importa la PERSONA independientemente de su orientación sexual”, pero sus servicios de Coaching de Identidad profundizan en los servicios para ‘ayudar’ a las personas homosexuales a “dejar atrás” su orientación sexual.

La página justifica que estos servicios de re-orientación no están pensados para todas las personas, solo para aquellas que no están conformes con estos sentimientos. La supuesta especialista habla, sin embargo, de la “heterosexualidad innata” de las personas y alude de manera algo crítica la tendencia actual de asumir y aceptar siempre los deseos homosexuales.

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Captura de la página web www.elenalorenzo.com que vende terapias para “dejar atrás” la homosexualidad, denunciada por el colectivo Arcópoli.

“Las personas del colectivo LGTBI no necesitan que les digan que se puede curar la homosexualidad, ya que no es algo malo. Necesitan que les digan qué es la homofobia y cómo se puede luchar contra ella”, condena Rubén López.

Arcópoli recuerda además que la homosexualidad “no tienen cura porque no es una enfermedad”, como reconoció la Organización Mundial de la Salud a principios de los noventa.

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En la web se ofrecen vídeos como este, titulado “Soluciones al comportamiento homosexual, de Richard Cohen”.

Arcópoli advierte de que este tipo de páginas “fomentan el discurso de odio y la homofobia”. En lo que va de año, la organización ha recogido “161 agresiones, insultos, escupitajos, y otros ataques homófobos en la Comunidad de Madrid”.

La entidad lamenta que  muchas agresiones no llegan a convertirse en denuncias ante las autoridades. Para aumentarlas, Arcópoli aconseja invertir en una educación inclusiva, en una mayor formación de la Policía Local y Nacional, y aumentar las campañas institucionales positivas sobre el colectivo LGTBI.

Las perlas de Lorenzo

Elena Lorenzo difunde también sus ideas a través de la página Sapiencia Coaching Dimensional y en un blog en Religión en Libertad. En sus artículos pueden encontrarse frases como estas:

“¿Cómo se puede animar a un chico de 13 años a que tome la decisión enormemente significativa de que ‘es gay’? Esta es una decisión que no puede ser tomada por un adolescente, no cuenta con la madurez para ello”.


“Emma [una supuesta paciente de Lorenzo que ahora reniega de la homosexualidad] no se ha conformado con las migajas y la pobreza que se ofrece por ahí tan mezquinamente “acepta que eres así y calla”.


“El término ‘gay’, ya sea hombre o mujer es alguien que acepta en su vida los deseos homosexuales y se declara sentirse a gusto con ello. El ‘homosexual no gay’, experimenta atracción hacia personas del mismo sexo, pero no se siente a gusto con ello”.


“Cuarto mito: ‘La homosexualidad es normal en cualquier sentido’. A mí me gusta hacer la distinción entre normal y común. Es curioso, la persona gay en televisión o en medios de comunicación son siempre lo que son normales, los bien adaptados, son los que se visten bien, están contentos, son guapísimos, están en paz consigo mismo y son los heterosexuales los ‘nerd’ y los inseguros con su sexualidad”.


“Me gusta hacer una distinción entre la tolerancia y la aprobación. Puedo ser tolerante con la persona gay ya que todos tenemos ese bien preciado y sagrado que es la libertad (…) pero esto no quiere decir que tenga que aprobarlo, lo respeto y mucho. Y algo más, desaprobar, no es homofobia, palabra que sale a colación a menudo cuando no se ha entendido adecuadamente; tolerar vs aprobar”.

Denuncian una web que ofrece «curación para la homosexualidad»

La página ofrece terapias que permiten cambios para aquellas personas que estén sufriendo o vivan infelices

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La asociación Arcópoli de apoyo y defensa de LGTB -lesbianas, gais, transexuales y bisexuales- ha denunciado ante la Consejería de Políticas Sociales y de Familia de la Comunidad de Madrid, en virtud de la nueva ley contra la LGTBfobia, la página web creada por una “autodenominada terapeuta” que ofrece técnicas de “curación de homosexualidad”.

La página ofrece terapias que permiten cambios para todas aquellas “personas que viven una homosexualidad no deseada que les hace vivir infelices e insatisfechos”. Arcópoli, considera que estos sistemas de “curación” son “falsas, acientíficas y únicamente juegan con los sentimientos de personas que sufren por la homofobia que persiste en la sociedad, no por su homosexualidad”

Además ofrece, según la asociación querellante, “irresponsables testimonios no comprobables” de supuestas personas que se habrían sometido a estas técnicas con frases como ‘Me di cuenta de que no era gay’ o ‘Leonora, dejando atrás el lesbianismo’.

El comunicado denunica que estas supuestas terapias les proporcionan a sus impulsores “considerables cantidades económicas” en base a “falsas esperanzas de poder dejar atrás lo que no es sino una cualidad humana: la diversidad sexual y de género”.

LGTBfobia

Arcópoli recuerda que la aprobación de la nueva normativa, en vigor desde el pasado 11 de agosto, permite presentar este tipo de denuncias y entiende que este caso incurre en sanción “muy grave” por ofrecer terapias de curación de homosexualidad, lo que es un caso de “aversión” a esta condición sexual aparte de ser una presunta “estafa”, según expone a Europa Press el vocal de delitos de odio de la organización, Rubén López. “Lo que hay que erradicar es la homofobia”, subraya.

Por su parte, el coordinador de Arcópoli, Yago Blando, ha afirmado en un comunicado que intentar hacer creer a alguien que se le puede “curar” su deseo homosexual solo le genera “falsas esperanzas que agravarán su sufrimiento e impedirán el pleno desarrollo de su personalidad”.

Por su parte, un portavoz de la Consejería de Políticas Sociales y Familia ha explicado a Europa Press que el departamento va a abrir una investigación para analizar este caso y aplicar la Ley contra la LGTBfobia.

El Bronx acoge la primera exposición dedicada al impacto del sida en el arte

Art AIDS America, con obras de Haring, Maplethorpe o Leivobitz, estará en Nueva York hasta el 23 de octubre

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Exhibición de arte relacionada al VIH/SIDA en el MoMA Bronx de Nueva York. MARISOL DIAZ (QUALITY)

Cuando Keith Haring realizó su última obra no podía levantarse de su cama de un hospital del Nueva York de 1990. Tenía 31 años y su asistente le ideó un mecanismo para que, pese a todo, pudiera realizar aquel canto de cisne: le preparó un molde de cera y en él el artista estadounidense pudo dibujar con el dedo su último festival de siluetas infantiles, bailarinas y optimistas pese a que la obra se titulara Altar Piece, fuera un tríptico al que no le faltaban la Madonna con el niño ni un pueblo esperando la salvación y estuviera tomada por el miedo a una muerte inminente. Esta pieza es uno de los principales reclamos y una excelente síntesis de las emociones divididas que se agitan en la coctelera de Art AIDS America. Incertidumbre, infección, dolor, estigma, sentimiento religioso in extremis, folclore, activismo, sentimiento de culpa, sangre y semen conviven en la primera exposición que analiza el impacto del sida en el arte no solo entonces, sino también ahora.

Still Here reza un cuadro de Deborah Kass, pintado en 2007, para un doble recordatorio: que todavía duelen las heridas de la época más destructiva de la enfermedad y que, aunque el virus ya no cause la carnicería de los años 80, sigue allí, se sigue transmitiendo, sigue siendo incurable y sigue arrastrando una considerable desinformación. Art AIDS America ha recalado, no por casualidad, en el Museo del Bronx de Nueva York, que hasta el 23 de octubre lanza un grito más político que artístico, aunque sea a través de 125 obras con nombres tan importantes como, además de Haring, Robert Maplethorpe, Annie Leibovitz, Derek Jackson o los latinos Félix González-Torres, Tino Rodríguez o Luis Cruz Azaceta. “¿Por qué se ha tardado tanto?”, exclamaba desde el New York Times el crítico de arte y ganador del premio Pulitzer Holland Cotter. Y aseguraba que el sida había sido para Estados Unidos el segundo Vietnam.

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“Ante todo queríamos abrir un debate”, explica a EL PAÍS el director del museo, Sergio Bessa, que ha completado la exposición con un ciclo de conferencias y proyecciones. “La exposición creó cierta polémica en Tacoma (estado de Washington, donde arrancó un recorrido que terminará en Chicago) por no tener suficiente representación latina y afroamericana (…) Además, el Bronx fue una comunidad especialmente afectada por el sida de una manera diferente: más por las drogas y las transfusiones de sangre que por la homosexualidad. Eso implicó que los archivos oficiales y la prensa no registraran sus cifras ni sus efectos”, añade.

La exposición ha sumado así varias obras importantes, entre ellas el documentalTongues Untied (lenguas desatadas) del fallecido Marlon Riggs, que sirve de prólogo de lo que luego vendrá en una muestra dividida en cuatro capítulos temáticos: cuerpo, espíritu, activismo y camuflaje, como si fueran fases evolutivas de la propia enfermedad.

“La primera respuesta a la crisis del sida llevó a los artistas hacer obras sobre el impacto físico de la enfermedad, sea con fotografías o trabajos que trabajan con sangre, piel… Pero también había otra gente, particularmente los infectados, intentaron encontrar una salvación espiritual”, argumenta Bessa. De un lado se pueden ver obras donde las erupciones cutáneas se traducen en lienzos abultados y sanguinolentos cual sarcoma de Kapozy, como la impactante obra del artista israelí Izhar Patkin, todavía vivo, realizada irónicamente con látex y titulada Desvelando una manera moderna de castidad (1981). Pero también duele la sábana santa surgida de una máquina de gimnasio que forma parte de la serieIcaria, de Daniel Goldstein.

El activismo, como el propio arte, llega como respuesta a una sociedad que no responde institucionalmente: el silencio llegaba tanto desde la administración de Ronald Reagan como de las grandes instituciones artísticas. “Tomó mucho tiempo hasta que los políticos reaccionaron como crisis sanitaria, pensaron que era una cuestión de subcultura”, asegura Bessa, quien también señala obras fotográficas de este bloque de la exposición que muestran mensajes de castigo moral a los infectados. De hecho, la obra más grande de la muestra se llamaSilencio = Muerte creada con neones por el colectivo Gran Fury en 1987.

Con el camuflaje llega el decir sin decir y, con él, algunas de las piezas más poéticas: La Cortina Azul de González-Torres, que al abrir se asoma a la obra de David Wognarowicz Buffalo, una impactante fotografía de estos animales despeñándose por un barranco, símbolo de la brutal estampida del sueño americano con la llegada del neoliberalismo radical de los años 80.

Sin embargo, pese a la fuerza de los artistas más afectados por la enfermedad y más involucrados en la escena homosexual, Art AIDS America lucha por dar voz a los enfermos menos estandarizados y es por eso que Bessa destaca dos artistas: el heterosexual Willie Cole que hace un juego léxico en una pizarra en su Cómo deletreas América y el trabajo de la veinteañera Kia Labeija, que nació en 1990 con VIH y desde entonces vive como miembro de una de las casas de voguingque sobreviven, la Casa Labeija, y retrata con exuberancia y el colorismo una existencia marcada por un virus que algunos se atreven a pensar que ha pasado de moda.

El reto de envejecer con VIH

Quienes no combatieron el virus en las primeras fases han sometido a su sistema inmune a un estrés que se acaba pagando con los años

Una paciente mayor con VIH en un hospital de Camboya. MASARU GOTO BANCO MUNDIAL

A Bill O’Loughlin le ha vuelto a entrar el miedo a morir por culpa del VIH. Seropositivo desde 1982, este australiano de 59 años compara el presente con los escalofriantes años ochenta y principios de los noventa para los portadores del virus, cuando la muerte les acechaba a la vuelta de la esquina: “No digo que sea exactamente igual, pero vuelvo a ver a amigos enfermando y muriendo; me recuerda a aquellos tiempos”.

Desde principios de este siglo, el VIH es una enfermedad crónica que se trata con antirretrovirales (ARV). Con ellos, los pacientes pueden hacer una vida normal. Al menos en teoría. Con las terapias modernas aplicadas desde las primeras etapas de la infección, tal y como recomiendan los estándares de la Organización Mundial de la Salud, es probable que los enfermos tengan una vejez relativamente plácida a pesar de tomar una pastilla diaria durante décadas. Pero el panorama suele ser bien distinto para aquellos que portan el virus desde hace muchos años, que comenzaron a recibir la medicación cuando el virus ya se había multiplicado de manera masiva o que tomaban los primeros fármacos, más agresivos y menos eficaces.

En estos casos, el sistema inmunitario ha estado sometido a un tremendo estrés durante mucho tiempo y, más allá de las enfermedades relacionadas directamente con el VIH, como la tuberculosis, otras comienzan a aparecer de forma más temprana y agresiva que para las personas seronegativas. “No sabemos las causas exactas, pero el virus parece acelerar el proceso de envejecimiento”, explica Sharon Lewin, directora del Instituto Peter Dotherty de Melbourne en el Congreso Internacional de Inmunología que se está celebrando esta semana en la ciudad australiana.

Existe suficiente evidencia que demuestra el envejecimiento prematuro, pese a que queda mucha investigación para conocer por qué sucede y dar soluciones adecuadas. Varios estudios muestran un deterioro celular entre 10 y 14 años más temprano en mujeres que han sufrido a lo largo de sus vidas una gran activación del sistema inmunitario. Tony Kelleher director de inmunovirología y patogénesis del Instituto Kirby, explica que las enfermedades de riñón, los infartos y ciertos tipos de cáncer aparecen como promedio entre 5 y 10 años antes en estos pacientes.

La activación del sistema inmune, el estrés constante, es algo que no solo les ocurre a las personas con VIH. Es frecuente en las poblaciones de los países pobres, donde son comunes los parásitos, como el que causa la malaria. El organismo tiene una sobrecarga de trabajo para luchar contra estos y otros microorganismos que suelen estar presentes en lugares con falta de higiene, y más aún en personas sin una alimentación adecuada. Esto, a la larga, conduce a un considerable empeoramiento en la calidad de vida y se ha observado que las afecciones cardiovasculares son más recurrentes en estos entornos.

Por eso, cuando oye que el sida (en realidad es el VIH) se ha convertido “simplemente” en una enfermedad crónica, O’Loughlin salta como un resorte. “Se está presentando como que es una situación simple, que se solventa con tomar una pastilla al día, pero hay mucho alrededor. Más allá de los problemas de salud por otras enfermedades que vienen con el virus, a menudo quienes lo portan sufren problemas psicológicos, soledad, estrés, alcoholismo y adicciones a estupefacientes”, relata.

Clovis Palmer, director de inmunometabolismo del Burnet Institute de Melbourne, reclama especial cuidado para los pacientes que viven durante largo tiempo con el virus, así como herramientas para tratar de detectar de forma temprana otras enfermedades que pueden venir asociadas.

Varias investigaciones en curso tratan de lograr estos objetivos y retrasar el envejecimiento prematuro que provoca el estrés de las defensas del cuerpo. Una de las dolencias más comunes asociadas al virus es el daño al tracto gastrointestinal, donde el sistema inmunitario al que ataca el VIH no es completamente normalizado con los tratamientos antirretrovirales. Un estudio de intervención en 20 pacientes mostró el año pasado que la toma de probióticos mejoraba su salud gastrointestinal.

Una de las ventajas de este experimento es que la administración de probióticos está prácticamente exenta de efectos secundarios, ya que otro de los grandes problemas de los portadores del virus es la gran cantidad de pastillas que a menudo han de ingerir. Más allá del ARV diario para mantener al virus a raya, es frecuente que se necesiten otros fármacos para aminorar sus consecuencias adversas y luchar contra otras dolencias que suelen aparecer, como altos niveles de colesterol, estreñimiento y osteoporosis.

“Es un problema tratar los efectos de los medicamentos con más medicamentos. Esto es algo que, esperamos, no sucederá con quienes están tomando los ARV más modernos. Pero hay que permanecer alerta, nada sale gratis cuando hablamos de fármacos”, advierte Kelleher.

Travestismo de hierro y papel

La colección de fotos del cineasta Sébastien Lifshitz en Arlés recorre los orígenes del movimiento transgénero a través de imágenes anónimas de mercadillos de medio mundo

Hombre en esmoquin rodeado de seis travestis. Alemania, invierno de 1937

Hombre en esmoquin rodeado de seis travestis. Alemania, invierno de 1937. EL PAÍS

Seguirá exasperando a los reaccionarios más furibundos, pero el travestismo es tan antiguo como la humanidad: ahí están los mitos griegos, las vidas de santos, las leyendas chinas y el teatro barroco para demostrarlo. Con la invención de la fotografía, a mediados del siglo XIX, aparecen las primeras muestras visibles de una práctica proscrita durante siglos en nombre del orden sexual, sobre el que reposaba también el social. El Antiguo Testamento consideraba que el travestismo suponía “una abominación a los ojos de Yahvé”, mientras que la ley civil de muchos países europeos lo castigó con la pena capital hasta el siglo XVIII, cuando quedó sustituida por una simple multa y fue catalogada como perversión clínica.

Esta firme prohibición no impidió que parte de la humanidad siguiera vistiéndose con el atuendo del género opuesto. La colección fotográfica del cineasta francés Sébastien Lifshitz supone una prueba adicional de ello. Su archivo, formado por 2.000 imágenes anónimas rastreadas en mercadillos de medio mundo durante los últimos 20 años, se expone por primera vez en los Encuentros Fotográficos de Arlés, que se celebran en la ciudad francesa hasta finales de septiembre. La colección también ha dado lugar a un libro, recién publicado, Mauvais genre(Éditions Textuel), que traza una historia anónima del travestismo durante el último siglo.

Dos ferrotipos decimonónicos retratan a proletarias vestidas con el atuendo masculino, tal vez porque sus empleadores no pusieron cortes femeninos a su disposición. Aparecen mujeres vestidas de esmoquin en la Inglaterra victoriana y prisioneros de un campo de guerra alemán durante la Primera Guerra Mundial, engalanados con ropajes femeninos en un contexto enigmático. Después, la colección se adentra en las bambalinas de un cabaret transformista en el Nueva York de 1960 y en un exuberante concurso de drag queens, un par de décadas más tarde. El conjunto recorre los cambios en el significado social del travestismo, a través de imágenes que no fueron tomadas para ser expuestas en público. “Recogen una memoria privada y secreta. Por ese motivo, hay quien considera que mostrarlas en público es una violación”, reconoce Lifshitz, que no comparte esa opinión. “Estas fotos nos pertenecen a todos. Reflejan la historia de una manera distinta: no a partir de los nombres ilustres, sino de la microhistoria, de las vidas anónimas y olvidadas”, sostiene el cineasta de 48 años, que se ha especializado en retratar la diferencia sexual a través de la ficción y el documental, con títulos como Primer verano o Les invisibles.

Sin estar siempre animada por una voluntad subversiva, esta práctica terminó adquiriendo un cariz político innegable, más allá del aspecto paródico que suele asociarse al transformismo. “El objetivo de estos hombres y mujeres no era solo burlesco. A veces, tenemos la sensación de descubrir una especie de pretransexualidad, un precedente al actual movimiento transgénero”, afirma Lifshitz. La historiadora francesa Christine Bard, autora del ensayo Historia política del pantalón (Tusquets), sostiene la misma tesis en el catálogo: “Como en el desorden autorizado durante los carnavales, implica una suspensión temporal de la prohibición de invertir los roles. Estas imágenes hacen visibles los marcadores de género. Los desnaturalizan y revelan que son un código, una arbitrariedad cultural”.

Hombre maquillado en una imagen de fotomatón en Estados Unidos, 1920

Hombre maquillado en una imagen de fotomatón en Estados Unidos, 1920. EL PAÍS

La estadounidense Virginia Prince, que nació llamándose Charles, se convirtió en una pionera del activismo transgénero con su revista Transvestia,que empezó a publicar en 1960. Desde sus páginas, dejó clara la separación entre sexo y género (el primero corresponde a la biología; el segundo, al rol que se le atribuye culturalmente). “Se confunde el sexo con el género. Yo siempre soy de sexo masculino, pero cuando me convierto en Virginia tengo género femenino”, dejó escrito. Se anticipaba así a la tercera ola de feminismo que arrancó en los noventa y a los grandes nombres de la teoríaqueer, como Judith Butler, autora deDeshacer el género, volumen de referencia publicado en 1990.

Para la historiadora de la fotografía Isabelle Bonnet, el valor de este archivo es considerable, ya que “apenas existen autorrepresentaciones de las minorías transgénero previas a los movimientos de liberación gais y lésbicos de finales de los sesenta”. Es decir, anteriores a la revuelta de Stonewall en 1969. “Su historia nos concierne a todos, porque examina los estereotipos ligados a la sexualidad y al género. El pensamiento binario de una virilidad —positiva— opuesta a una feminidad —negativa— no es ni natural ni demasiado antiguo. Se desarrolla en el siglo XIX y comporta una fobia de la afeminación de los hombres”, asegura Bonnet en el libro. De ahí surgirá la llamada “gran renuncia masculina”, teorizada por el psicoanalista John Carl Flügel: la imposición de un vestuario desprovisto de ornamentos para los varones.

Las imágenes más enigmáticas de la colección son las que se alejan tanto de los parámetros políticos como de los burlescos, para inscribirse “en un extraño deseo de normalidad”, como apunta Bonnet. Por ejemplo, una larga serie de fotos describe las fiestas de un grupo de hombres que, durante los años treinta y cuarenta, se reunieron a puerta cerrada en sus domicilios de la periferia de Washington para vestirse y maquillarse como mujeres. Pero no emulaban el estilo de las estrellas de Hollywood, sino el de amas de casa de suburbio residencial. Mientras tanto, en las universidades estadounidenses para mujeres se celebraban los llamados mock weddings (o bodas de broma), documentados en este archivo: una estudiante se vestía de hombre y la otra, de mujer. La vida estudiantil suponía un paréntesis en el que la bisexualidad estaba tolerada, antes del acceso a la vida adulta. En el viejo continente tampoco faltan los ejemplos. En algunas regiones francesas, las mujeres solteras solían vestirse de hombre durante las fiestas de Santa Catalina, patrona de las célibes, hasta el primer tercio del siglo XX. La depresión económica y el clima de preguerra hicieron que estos ejemplos de travestismo lúdico cayeran en desuso, “aplastados por el conformismo moral de los años treinta”, como apunta Bard.

LA REALIDAD IGNORADA

La publicación de Mauvais genre coincide con un momento de visibilidad creciente del colectivo transgénero en la cultura. Lo demuestran películas como La chica danesa o Tangerine, aplaudidas series como Transparent y Orange is the new black, o los artistas Zackary Drucker y Rhys Ernst, que reflejaron sus operaciones de reasignación de sexo en Relationship, un proyecto fotográfico presentado en la pasada bienal del Whitney de Nueva York. Esos ejemplos apuntan a una normalización relativa de una realidad que, hasta no hace tanto, era ignorada o tratada de manera truculenta o caricaturesca. “Se ha necesitado tiempo. La historia de la transexualidad es muy reciente, porque no empieza hasta la posguerra europea, a excepción de tres o cuatro casos”, contextualiza Sébastien Lifshitz, que retrató a un personaje transgénero en Wild side, una de sus primeras películas. “En los últimos 15 años, se les ha empezado a prestar una atención fuerte en el cine y el resto de la cultura, pero también en los estudios de sociología y de historia. El problema es que los textos de la teoría queer no suelen contar con imágenes que reflejen un fenómeno más complejo y diverso de lo que habíamos imaginado”, afirma el director. Su colección supone, en ese sentido, un referente visual bienvenido.

La transexual agredida en Málaga: “Si no fuera por mi compañera, ahora estaría muerta”

La víctima de la agresión homófoba relata el episodio por el que ahora trabaja con miedo.

Cristal, en una imagen reciente

Cristal, en una imagen reciente. Cedida

Cristal es colombiana y lleva 25 años ejerciendo la prostitución. Durante ese tiempo, “jamás” había sido agredida por su identidad de género. La semana pasada, en un polígono de Málaga, cuatro jóvenes se acercaron hacia ella en un coche; se bajaron y la golpearon con una barra de hierro por todo el cuerpo, también en la cabeza, donde le tuvieron que poner 15 grapas. Además le robaron el bolso. “Psicológicamente estoy mal, ahora cuando se acercan varios chicos en un coche paso mucho miedo”, explica esta transexual a EL ESPAÑOL.

Fue Mar, una compañera de Cristal, quien llamó aquella noche a la policía y trató de defenderla. “Si no es por ella, ahora estaría muerta”, indica. De hecho, la intervención de los cuerpos de seguridad fue “tan rápida” que lograron detener a los agresores. “Estos días están muy cerca de nosotras para que no pase nada”, cuenta.

No solo Cristal fue agredida esa noche, pero se llevó “la peor parte”. “Los jóvenes lanzaron piedras e insultaron a todas las que estábamos ahí”, añade.

“ME HE SENTIDO MUY APOYADA”

Durante estos días, Cristal se ha sentido arropada “tanto por mis compañeras como por la policía”, explica. También por “el colectivo LGTB”, que se ha preocupado por “denunciar lo ocurrido”. El Observatorio Español contra la LGTBfobia, de hecho, se va a presentar como acusación popular.

Este Observatorio puso el jueves en conocimiento de la Fiscalía Especializada en delitos de odio de la provincia de Málaga los hechos acaecidos, y solicitó una “exhaustiva investigación” sobre todas las personas “vejadas, amenazadas y agredidas por los detenidos”.

“DEBERÍA HABER MÁS DENUNCIAS”

Para Santiago Rubio, representante en Málaga del Observatorio Español contra la LGBTfobia, hay “menos denuncias” de las que debería.”Esto ocurre continuamente, pero no suele ser denunciado, quizá por miedo”, explica.

“Nos aseguraremos de que se apliquen los agravantes de odio correspondientes, para evitar que no haya impunidad ni sanciones irrisorias como sucede habitualmente a personas LGTB”, cuentan desde el Observatorio, que reclama “más seguridad y control”.

Cristal volverá a trabajar esta noche, todavía “con miedo”. “A veces me asusto, pero sé que estoy bien acompañada”, concluye.

Protesta en Estambul por el crimen de la joven trans: ‘Hande Kader está aquí ¿dónde están sus asesinos?’

Alrededor de mil personas se han manifestado este domingo en el centro de Estambul por el asesinato de la activista y prostituta transexual Hande Kader, de 22 años. El cuerpo mutilado y quemado de la joven apareció el 12 de agosto en el barrio de Zekeriyakoy en Estambul. Sus amigos la habían visto por última vez subiendo a un coche de un cliente.

“Queremos morir por causas naturales” decía la pancarta principal de la manifestación. “Casi ninguna llega a los 60 años, menos si te ves forzada a ejercer la prostitución” dice Esra, prostituta transexual, que ha dejado su puesto en una calle cercana para acudir a la manifestación. “Nos matan y nos olvidan. Y nadie nos protege” añade. La policía, que ha rodeado en todo momento la concentración, no ha permitido una marcha por la calle Istiklal, centro habitual de las protestas, por lo que se ha reducido a un breve encuentro. “Estoy muy triste por su asesinato. Ojalá sirva para poder cambiar algo y tener más derechos” dice Ramtin, un activista LGBTI y amigo de Hande. “Ella estaba en todas las manifestaciones y no merecía esto, bueno, nadie merece morir así” añade. “A pesar de todo, estamos caminando para actuar”, comenta.

Varios colectivos LGBTI y feministas han acudido a la protesta, también ciudadanos que normalmente no son activistas, como Ezgi. “No sabía quién era, pero a través de amigos me llegó su imagen, la del día del orgullo gay. Hay que hacer justicia, no se pueden olvidar estos asesinatos”, explica. Los manifestantes gritaron consignas a favor de la justicia y la libertad y por los derechos de los transexuales, como “Hande Kader está aquí, ¿dónde están los asesinos?” o “Un asesinato trans es política”.

Hande Kader se convirtió en un icono activista trans al aparecer en numerosas imágenes del día del Orgullo gay en Estambul. Una marcha que fue prohibida por el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. Los activistas salieron a la calle igualmente y se enfrentaron con la policía, que disparaba balas de goma y gases lacrimógenos.

Su asesinato se produjo dos semanas después de la decapitación de un joven homosexual sirio en Estambul.

Según un informe de Transgender Europe, Turquía tiene la tasa más elevada de asesinatos de transexuales de Europa. El hashtag #HandeKaderSesVer (Haced ruido para Hande Kader) ha dado visibilidad a su asesinato, que apenas ha aparecido en los medios locales turcos.

La diputada Selin Dogan, del partido socialdemócrata CHP, ha llevado su asesinato al Parlamento turco. Dogan denuncia que “la falta de castigo” termina “legitimando la violencia contra las mujeres y el colectivo LGBTI”. Y añadió quedesde el año 2008, 45 mujeres transexuales han sido asesinadas. Aunque la homosexualidad no es un delito en Turquía la homofobia está muy extendida.

Según el centro de estudios PEW, casi el 80% de los turcos cree que la homosexualidad es “moralmente inaceptable”.