Brutal agresión homófoba a un joven de 20 años en Ciudad Real

Los atacantes se dirigieron a la víctima gritándole “maricón” y le propinaron un fuerte golpe en la cara, que le ha hecho perder dos dientes y parte del hueso de la mandíbula. La familia del joven pide colaboración para identificar a los agresores. 

El joven perdió dos dientes y sufre graves daños en la mandíbula | periodicoclm.es

CIUDAD REAL.- Dos dientes menos y el hueso de la mandíbula roto es el resultado de la agresión de tintes homófobos que este fin de semana sufría un joven de veinte años en Ciudad Real.

Los hechos sucedían a primera hora de la mañana del domingo. Eran en torno a las seis y media de la mañana cuando el joven acudía a buscar a un amigo en la zona de bares del Torreón, pero no le encontró.

Sí estaba allí un grupo de chicos que se fijó en la víctima. Sin mediar palabra por su parte y tras gritarle “maricón”, uno de sus miembros propinó un fuerte golpe al joven, ocasionándole graves daños en la mandíbula y la dentadura. En concreto, según explican los familiares de la víctima, ha perdido dos dientes y parte del hueso. Lesiones que le van a obligar a someterse a un “largo y costoso tratamiento”, señala la familia.

Tras recibir el golpe, el joven habría quedado aturdido. Según explican los familiares, una chica le ayudó en aquellos primeros instantes, y luego fueron dos chicos ‑al parecer médicos‑ quienes le atendieron y llamaron a la ambulancia.

La familia considera que los agresores se fijaron en el joven porque iba solo y era para ellos “una víctima fácil”.

Tras recibir atención médica, acudía a la Policía Nacional a presentar la correspondiente denuncia, a la que adjuntó el parte de lesiones. Se iniciaban así las investigaciones para tratar de identificar a los agresores, aunque por el momento “no hay nada”, señalan los familiares en declaraciones a PeriódicoCLM.

Una familia que confía en que, tras la repercusión que está teniendo lo sucedido, alguien que pudiera ver algo el domingo se decida a ofrecer su testimonio y colaborar en la investigación.

CONDENA Y SOLIDARIDAD CON LA VÍCTIMA 

Una agresión que ha denunciado públicamente la Asociación Wado LGTBI+Castilla‑La Mancha, desde la que lamentan “la reacción de muchas personas”, que tras conocer lo sucedido a través de las redes sociales abogaban por “quitarle hierro al asunto”, calificándolo como “algo no tan grave” o a lo que “no merece la pena conceder tanta atención”.

La asociación considera que no se deben permitir hoy en día “este tipo de sucesos” y, sobre todo, “la insensibilidad de la ciudadanía al respecto”. Y es que, el hecho de que el agredido no sea LGTBI, pone sobre la mesa que cualquiera puede ser objeto de este tipo de agresiones homófobas.

También ha condenado la agresión el PSOE de la provincia de Ciudad Real, desde el que han manifestado su solidaridad con la víctima y su familia. Así lo ponía de manifiesto su secretaria de Organización y diputada regional, Blanca Fernández, para quien es “terrible” que en pleno siglo XXI “haya personas que se crean con capacidad para agredir, insultar, humillar y hasta propinar una paliza como la ocurrida a esta persona joven”.

Fernández mandaba un abrazo a la víctima y condenaba así este tipo de agresiones, expresando su confianza en que “la fuerza de la ley caiga sobre los agresores”.

Condena que también ha hecho pública el Ayuntamiento de Ciudad Real. La alcaldesa, Pilar Zamora, se ha interesado personalmente por la situación del joven y ha mostrado su solidaridad y la del resto del Consistorio hacia él y su familia.

En un comunicado, el Consistorio ciudadrealeño manifiesta su “enérgica repulsa”a sucesos como este y confía en el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad para que identifiquen al agresor, de modo que pueda ser puesto a disposición judicial.

Refugiados por su orientación sexual: los gays marroquíes del CETI de Ceuta

Nueve de los 10 migrantes que han solicitado asilo en España alegando discriminación. ANTONIO SEMPERE

Después de cenar, mientras el fotógrafo prueba el flash en el aparcamiento de la playa del Trampolín en Ceuta, frente a una pequeña mezquita, un grupo de chavales marroquíes baja sonriendo y abrazados por la cuesta que sube hasta el CETI. Quedan 50 minutos para que el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes cierre sus puertas a las 23:00 horas y que ya nadie pueda ni entrar ni salir. Llegan ocho chicos y una chica. Lo primero que hacen es dar las gracias por permitirles contar su historia en nuestra bocina de papel.

El primero en alzar la voz es el joven que lleva pantalones cortos rosas. Se llama Reda, nació hace 22 años en Tetuán, estudiaba Económicas y es el que mejor habla español del grupo. Llegó hace dos meses a Ceuta huyendo de su familia y de la Policía. “Estaba en un pub de Ceuta con mi novio, que es de Extremadura. Unos primos que viven aquí me vieron y se chivaron a mi familia. Al volver a mi casa en Marruecosmis padres me dijeron que me iban a denunciar por ser gay y que llamarían a la Policía. Yo lo llevaba en secreto y no me quedó otra que escaparme a España y pedir asilo”, cuenta.

A su lado está Yassin, repeinado y con bigote. Tiene 28 años, es de Tánger y cruzó la frontera esta semana. “Hace 10 años, cuando mi familia se enteró de que era gay, me echaron de casa. He estado todo este tiempo viviendo con amigos, pero no podía aguantar más”, cuenta. “Lo que más recuerdo son las veces que me agredían por la calle y, cuando lo denunciaba a la Policía, me detenían a mí por ser gay. He dormido varias veces en el calabozo. Los agentes me explicaban que era muy femenino para ser un hombre y que eso era delito“.

El código penal marroquí criminaliza los “actos contra natura con un individuo del mismo sexo” y las penas pueden ser de hasta de seis años de prisión. “Allí somos unos apestados, una humillación para nuestras familias”, grita en inglés la única chica del grupo. Es de la ciudad de Castillejos y llegó hace ocho meses. Sus padres la echaron de casa cuando se enteraron de que era lesbiana y que tenía novia. Y su hermana la denunció a la Policía. “Estaba estudiando en la universidad y dejé la carrera de Negocios y Comunicación para venir aquí. Ahora me gustaría seguir formándome”, dice.

La argelina Khanina y el marroquí Chain, enseñando su tarjeta roja de asilo ANTONIO SEMPERE

Son tres testimonios de una situación que se repite. Se autodenominan “refugiados por su orientación sexual”. Son los marroquíes gays y lesbianas que huyen de su país por la represión y violencia que sufren. Tanto en la calle como en sus hogares. Su intención es ir a la Península, pero la primera parada que hacen tras pedir el asilo en España está en los CETI de Ceuta y de Melilla. Allí pasan meses, incluso años, hasta que les dan el permiso para cruzar. “Algunos tenemos la tarjeta roja (que permite residir en España), y podríamos movernos libremente pero en el puerto no nos dejan subir a los ferris que van a Algeciras” denuncian.

Quieren salir cuanto antes del CETI, donde comparten espacio con el resto de inmigrantes que han llegado a Ceuta, tanto por la frontera, como por pateras o saltando la valla. De los cerca de 600 internos del centro, la gran mayoría son subsaharianos y argelinos. “Los trabajadores se portan muy bien con nosotros y nos cuidan, el problema lo tenemos con el resto de inmigrantes. Muchos nos agreden, incluso sexualmente. Nos molestan en el comedor, en el patio, tienen una mente muy diferente”, aseguran varios de los chicos.

“Me pasó un día con un subsahariano. Se dio cuenta que soy gay y me intentó meter mano. Llamé a la seguridad del centro pero, al día siguiente, me pegó”, cuenta Reda. La chica asiente con la cabeza explicando que también se burlan de ella. “Aquí, en Ceuta, también sufrimos violencia e insultos”. Este año, la ONG Human Rights Watch emitió un informe denunciando que los migrantes LGTBI que llegan a Ceuta padecen “hostigamiento y abusos indiscriminados, tanto en el centro de inmigración como en las calles”.

Mohamed (24 años, de Casablanca) dice que lleva cinco meses sin ver a su novio, que vive en Marruecos y no se pudo escapar con él. “Nos gustaría ir a Madrid y ser felices sin que nadie nos pueda decir nada. No pedimos tanto”. Chain es el veterano del grupo y es de los pocos que no le importa dar la cara. Tiene 39 años y llegó hace un año y medio de Tetuán. La semana pasada pidieron asilo en Ceuta otros cuatro chicos. Ayoub (25) cuenta que le han intentado matar en Marruecos. Thami (33) busca libertad y Hamza Omar, de 19 años, disfrutar de su sexualidad sin tener que ocultarse.

La mañana siguiente, en la puerta del CETI, también aparece Khanina, una chica lesbiana que lleva 28 días en Ceuta. Ella viene de Argelia y completa el grupo de las 10 personas del centro que han pedido asilo alegando discriminación por su orientación sexual. “En Argelia también somos perseguidos. Estaba en la universidad con mi novia, unos chicos me hicieron una foto y se la mandaron a mi hermano. Entonces mi familia se enteró y me fui”, cuenta.

Hace unas semanas, el ministro de Justicia y Libertades marroquí, Mustafa Ramid, estuvo en Ginebra Ccompareciendo ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Se negó a despenalizar la homosexualidad en Marruecos, pese la petición del Consejo.

Getxo Kirolak pone en marcha medidas para facilitar la práctica deportiva a los transexuales

Un joven agita la bandera LGTBI en el Día del Orgullo. / AGENCIAS

Propiciar que los transexuales hagan ejercicio físico en las instalaciones municipales en las mismas condiciones que el resto de ciudadanos es una de las pretensiones del Ayuntamiento. Para conseguirlo, una resolución orienta, sensibiliza, asesora y forma a la comunidad deportiva y al personal de Getxo Kirolak.

El documento recoge orientaciones a la hora de actuar ante las personas abonadas transexuales en los servicios deportivos municipales, al efecto de evitar el abandono de la práctica deportiva, garantizar sus derechos y evitar situaciones de transfobia o exclusión. Además, tras recibir la comunicación de que no coinciden la identidad sexual y el sexo asignado al nacer, la dirección del organismo identificará las necesidades deportivas y organizativas, garantizará su derecho de intimidad y, en el caso de personas menores, si se estima conveniente, se les asignará una persona de apoyo. Además, se respetará el derecho a utilizar el nombre que elijan y se adecuará la documentación administrativa a su elección.

La Justicia cierra tres meses un bar de ambiente gay del Casco Viejo por funcionar como discoteca

Los jueces dan la razón al Ayuntamiento de Bilbao en la batalla legal que mantenía con el Modesto. Las partes estudian ahora cuándo y de qué forma ejecutarán la sentencia

 

Cientos de personas se manifestaron en el verano de 2015 en Barrenkale en apoyo del Modesto y del Pin Up. / PEDRO URRESTI

 

Los jueces han dado finalmente la razón al Ayuntamiento de Bilbao y han avalado la orden municipal de tres meses de cierre contra el bar Modesto por funcionar como discoteca, superar el aforo máximo autorizado y ofrecer espectáculos en directo sin contar con licencia para ello. Ubicado en el Casco Viejo, el establecimiento está considerado uno de los símbolos culturales del movimiento LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) en la capital vizcaína. En el verano de 2015, el castigo impuesto por el Consistorio suscitó una fuerte polémica y despertó una ola de solidaridad. Cientos de personas se concentraron delante de su puerta para protestar contra la clausura.

Hasta la fecha, los dueños del local habían podido evitar la sanción al haber elevado el caso a los tribunales. Los magistrados aceptaron su petición inicial de dejar en suspenso el precinto, como medida cautelar hasta que se resolviera el litigio. Pues bien, desde hace unas semanas, el fallo es firme y pone fin a una larga batalla legal que se ha prolongado más de dos años.El Ayuntamiento y los propietarios del bar mantuvieron ayer una primera reunión para tratar de abordar cuándo y de qué manera se ejecutará la sentencia. En este tipo de situaciones, las autoridades municipales suelen ser flexibles y ponen sobre la mesa varias opciones o dejan al hostelero elegir el momento en el que cumplirá el castigo. Por ahora no hay nada decidido.

El caso, que llegó a suscitar incluso duras críticas políticas por una parte de la oposición, vuelve de nuevo al primer plano de la actualidad, en un momento en el que la sensibilidad vecinal por los ruidos derivados de la actividad hostelera nocturna en Bilbao está a flor de piel. Los residentes en la zona de Rodríguez Arias llevan tiempo denunciando la actividad de la sala de fiestas Moma. El negocio ha vuelto a ser clausurado recientemente por exceso de ruido, tras cumplir una primera sanción de cuatro semanas.

El Modesto fue expedientado al mismo tiempo que el Pin Up, otro local de ambiente gay ubicado a escasos metros de distancia, en la misma calle (Barrenkale). En el primero de los casos se impuso un cierre de tres meses, mientras que en el segundo se dejó en dos: no había constancia documental de que se hubiera superado el aforo máximo permitido. La Policía Municipal presentó pruebas de que en ambos establecimientos se estaban realizando actuaciones en vivo sin permiso. Al tiempo, se observó que había celebrado «una actividad de baile». La actuación de la guardia urbana se había producido a raíz de la queja de un vecino y poco después de que algunos residentes hubieron iniciado una cruzada contra los ‘after’ que funcionaban en el barrio. Denunciaban ruidos, molestias, el uso de la vía pública como urinario y el consumo, a plena luz del día, de sustancias estupefacientes.

Los propietarios de ambos negocios decidieron pedir amparo a los jueces. Sin embargo, el recorrido que han seguido los dos recursos han sido diametralmente opuestos. El Pin Up –que acabó cerrando sus puertas hace unos meses para abrir como cantina mexicana– obtuvo una primera sentencia favorable. Los magistrados consideraron que la instrucción del expediente por parte de Seguridad Ciudadana no fue correcta y estaba repleta de contradicciones. Sin embargo, hace unas semanas, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco revisó el fallo y acabó dando la razón al Consistorio, al considerar que el Pin Up incumplió la normativa vigente. Con todo, le conmutó el castigo de cierre por dos multas de 900 euros.

El exceso de aforo, clave

La decisión sorprende, sobre todo, porque contrasta con la que se ha acabado por dictar contra el Modesto. En la sentencia del otro bar de ambiente gay de Barrenkale, los mismos magistrados del TSJPV han considerado proporcional el castigo impuesto por el Consistorio, un escarmiento que prevé un mes de cierre por cada una de las faltas: abrir como discoteca, actuaciones en directo y superar el aforo máximo permitido. Las dos primeras violaciones de la ordenanza son idénticas a las cometidas por el Pin Up. Los jueces habrían dado más importancia, en el Modesto, a que el exceso de aforo detectado (57 personas en su interior para una capacidad de 40)supone «un riesgo» para los presentes. Esa es la principal diferencia entre ambos supuestos.

Un decisión «proporcionada» y basada en informes «claros»

En su sentencia, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) dictamina que la sanción de tres meses de cierre impuesta por el Ayuntamiento de Bilbao al Modesto es «proporcionada». Una de las líneas de defensa de su abogado fue alegar una excesiva dureza en el castigo. Los magistrados no sólo avalan la decisión municipal sino que advierten de que la orden de clausura podría haberse prolongado «por periodo de un año, según estipula la ley».

Las otras dos alegaciones que guiaron el recurso de los propietarios del bar se basaban en que el expediente abierto generó indefensión y que se cuestionó su presunción de inocencia. El TSPJV descarta todos estos argumentos. Sostiene que las inspecciones giradas por la guardia urbana fueron ajustadas a derecho y que sus informes resultaron «claros e inequívocos». También han valorado el hecho de que el Modesto hubiera publicitado sus espectáculos con anuncios en los que se vendía la presencia de un DJ en el bar.

En su contexto

57 personas

    • halló la Policía en el Modesto el día de la inspección. Su aforo máximo está fijado en 40 clientes. Polémica en el pleno

Polémica en el pleno

    • . El cierre del Modesto y el Pin Up se convirtió en una cuestión municipal de primer orden durante varias semanas. EH Bildu, UdalBerri y Goazen Bilbao dirigieron duras críticas al equipo de gobierno. Calificaron las órdenes de clausura de «fraude» y tildaron de «inadmisible» la actitud mantenida por el Gabinete de Juan María Aburto. Los tres partidos enviaron un escrito conjunto al regidor en el que demandaban «otras alternativas correctoras». El alcalde respondió asegurando que la actuación municipal no respondía a «ningún tipo de prejuicio».

27 meses

    han tardado los jueces en resolver la batalla judicial que ha enfrentado al Modesto y al Pin Up con el Consistorio.

De 33.000 familias, solo cinco han pedido adoptar niños con VIH

Denuncian que la ignorancia, el miedo y los prejuicios dificultan su adopción

 

MADRID – Pese a que los niños con VIH pueden llevar una vida completamente normal si reciben el tratamiento adecuado, menos de cinco de las cerca de 33.000 familias españolas declaradas idóneas para adoptar han solicitado acoger a estos pequeños, una cifra muy baja en comparación con la de otros países europeos. Así lo aseguró la presidenta de la Asociación Familias de Colores, Susana Morales, durante la inauguración de la jornada Adopta en positivo, organizada por la Coordinadora Estatal de VIH y Sida (Cesida) para informar y sensibilizar a las familias sobre cómo ha cambiado la realidad por la infección de este virus respecto a décadas anteriores. “Los datos son muy tristes; en España menos de cinco familias a día de hoy han solicitado acoger o adoptar a un menor con el VIH”, apenas cincuenta en la última década, censuró.

Se estima que en 2016 había 2,1 millones de menores en el mundo con VIH, año en que se produjeron 160.000 nuevas infecciones en menores de 15 años (sobre todo en África, seguida de Latinoamérica, Asia y Europa del este) y murieron más de 120.000 por causas relacionadas con ese virus. En España, el año pasado se diagnosticaron 39 casos en menores de 18 años, ocho de los cuales tenían menos de 15, cuatro niños y cuatro niñas, y solo uno de ellos había nacido en nuestro país, explicó la responsable del área asistencial y de investigación del Plan Nacional sobre el Sida, Rosa Polo. Una cifra que aumenta en los adolescentes, de forma que se detectaron un total de 31 infecciones en jóvenes de entre 15 y 18 años, sobre todo chicos (23), de los que la mayoría tuvieron relaciones sexuales con otros hombres. De ellos, 15 eran españoles; 14 procedían de otros países y de dos no consta esta información.

“Los niños son los grandes olvidados del VIH”, lamentó Polo, quien puso como ejemplo que la Agencia Europea del Medicamento no implantó la investigación pediátrica hasta 2007 y que aún existen tratamientos no adaptados a los menores. De ahí que haya exigido “dar la misma importancia a los niños que a los adultos e invertir en el futuro”, con un aumento de estudios y ensayos clínicos en niños y adolescentes, disponibilidad de mayor información epidemiológica o concienciación de la importancia de la educación en VIH.

“CONDENADOS A MUERTE” Y es que un niño que tenga este virus pero sea tratado correctamente puede llevar una vida “completamente normal”, de lo contrario “están condenados a muerte”, subrayó el presidente de Cesida, Juan Ramón Barrios, que destacó que aún hoy el miedo, la ignorancia y los prejuicios dificultan la adopción de estos críos. La infección por VIH es multisistémica y, en ausencia de tratamiento antirretroviral, produce una afectación profunda del sistema inmunológico. En el caso de los niños, la progresión de la enfermedad es más rápida en comparación con los adultos.

De la misma forma, mientras que los hijos de las madres infectadas que son tratadas tienen menos del 1 % de probabilidades de nacer con el virus en España, ese porcentaje se eleva a entre el 21 y el 40% en el caso contrario.

Ante todo ello, la directora general de Servicios para la Familia y la Infancia, Pilar Gonzálvez, aplaudió el gesto de “doble generosidad” de las familias que adoptan un niño con VIH, al tiempo que reclamó una mayor implicación de las administraciones para dotarlas a ellas y a los menores de todo el apoyo que necesiten. – Efe

Luis Alegre: “Los homosexuales somos en cierto sentido más libres”

 

Luis Alegre, miembro del equipo fundador de Podemos, durante la entrevista. ANTONIO HEREDIA

Luis Alegre. Miembro del equipo fundador de Podemos, ha sido secretario general en Madrid de esa organización. Pero se ha cortado la coleta de la primera línea política para volver a lo que más le gusta: dar clase de Filosofía.

Usted ha publicado un ensayo recientemente que se titula Elogio de la homosexualidad [Editorial Arpa]. ¿Qué tiene de elogioso la homosexualidad?

La homosexualidad nos hace más libres a todos, nos hace ver y cuestionarnos las casillas consolidadas en las que nos instalamos sin darnos cuenta y que marcan hasta los últimos detalles de nuestras vidas. Como los homosexuales no encajamos en ninguna de esas casillas, no podemos eludir reflexionar sobre ellas. Ese ejercicio reflexivo es algo por lo que pasamos todos los homosexuales, todos los gays nos vemos obligados a analizar ese paquete completo de construcciones que recibimos de nuestros ancestros.
Perdone, pero yo soy mujer, soy heterosexual, y también reflexiono sobre ello…
Mi libro es feminista, bebe mucho de las autoras en el campo de la igualdad de género. La casilla de ser mujer existe, está estandarizada, asumida, e incluye un archivo completo establecido por nuestros antepasados. Hay mujeres que la cuestionan, pero hay otras que no lo hacen y se insertan en ella con normalidad, ya que la consideran el orden natural de las cosas. Los homosexuales, sin embargo, tenemos por pura supervivencia que analizar las casillas, porque hasta ahora no encajábamos en ninguna. Y ese análisis nos permite descubrir lo que esas construcciones tienen de artificial.
¿Habla de una superioridad homosexual?
En algunos conceptos sí creo que se puede hablar de una superioridad homosexual. Esa obligación de analizar las casillas establecidas, de mirar desde fuera, nos coloca a los homosexuales en una posición privilegiada.
Pero también existen categorías de gays. Desde el gay que va a los cuartos oscuros y es promiscuo sexualmente hasta el gay casado y que ha adoptado hijos…
Ahora las hay, antes no. Y es normal que las haya, los humanos nos relacionamos a través de categorías.
¿Los homosexuales odian más?
No, al revés. Los homosexuales, como colectivo, odian menos y odian mejor. Hemos sufrido mucha persecución, y no siempre ocurre que se reaccione a eso con apertura. Los homosexuales hemos sido discriminados y atacados, y sin embargo somos un colectivo lúdico y activo.
¿Y por qué los homosexuales odian mejor?
Es raro que un colectivo como tal respete el principio de imputabilidad individual. Lo que dice por ejemplo el cardenal Cañizares los homosexuales se lo imputamos a él, no a toda la jerarquía de la Iglesia ni a todos los católicos. Sólo a él.
¿Comulga con el Papa Francisco?
Yo no comulgo en absoluto. Pero éste es el mejor Papa que podía haber, siento por él un gran respeto y admiración. Es imposible encontrar un líder mundial que genere tanto consenso como el Papa Francisco. Pero este Papa social no deja de ser una anomalía, la jerarquía de la Iglesia española debe estar espantada con él. Al fin y al cabo, la jerarquía de la Iglesia española no se moviliza por la precariedad laboral, por los desahucios o por el exilio de los jóvenes, y sí lo hace en defensa de la familia y del matrimonio tradicional.
¿Llegará el homopatriarcado?
Espero que no. Mal haríamos en sustituir un patriarcado por otro. Los ciudadanos debemos de ser iguales en dignidad y en derechos.
¿Hay políticos en el armario?
No se sabe. Lo que sí es seguro es que si en un espacio político no hay ningún gay visible, ahí hay un problema.
¿Hay algún partido político sin gays?
Creo que Ciudadanos. No quiero difamarles, pero ahora mismo no me viene a la cabeza ningún gay en el partido de Albert Rivera.

Acelerar el diagnóstico del VIH de meses a minutos

Descentralizar la prueba en 10 países africanos salvará la vida a 16.000 bebés y ahorrará 200 millones de dólares en cinco años. Unitaid financia el proyecto con 149 millones

Una enfermera prepara el material para obtener una gota de sangre del pie de un bebé en el centro de salud de Ndlavela, Mozambique. GLÒRIA PALLARÈS

Una madre seropositiva acude con su bebé al centro de Salud de Ndlavela, en el sur de Mozambique. La criatura nació hace 30 días. Se sabe su sexo y su peso, pero lo que toca desvelar hoy es si porta el VIH. Hasta hace poco, las muestras debían trasladarse hasta uno de los pocos laboratorios centrales del país y las clínicas tardaban hasta seis meses en recibir los resultados. Para entonces, muchos de los bebés infectados ya habían fallecido. Hoy, se resolverá la incógnita en 50 minutos y, si es positivo, se iniciará el tratamiento de inmediato. En el caso del VIH infantil la velocidad importa, y mucho: sin un diagnóstico y tratamiento precoz, un tercio de las criaturas infectadas morirá antes del primer año de vida —la mortalidad se dispara a los tres meses— y la mitad antes del segundo.

Por ello, UNICEF y la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud (CHAI) están trabajando con Ministerios de Salud de 10 países africanos para integrar sistemas de diagnóstico precoz en los programas nacionales. La iniciativa, enmarcada en una inversión de 149 millones de dólares por parte de Unitaid, prevé salvar la vida a 16.000 bebés y generar eficiencias por valor de 200 millones de dólares entre 2016 y 2020. En concreto, se propone derribar barreras en la lucha contra el VIH mediante exámenes diagnósticos en el punto de atención —es decir, con aparatos que no requieren laboratorios ni personal técnico especializado, y que son rápidos, resistentes y pueden instalarse en clínicas locales para aumentar el acceso de las comunidades al diagnóstico.

Tradicionalmente, los programas nacionales para detectar el VIH se han apoyado en los laboratorios convencionales. Ello requiere buenas infraestructuras, profesionales altamente capacitados y cadenas de distribución adecuadas para los productos científicos, justamente los elementos que escasean en los países en vías de desarrollo, que acumulan el grueso del problema. Consecuencia: largos tiempos de espera para recibir los resultados; dilación en la toma de decisiones médicas y graves retrasos en el inicio de la terapia antirretroviral (TAR), por lo que muchos pacientes se descuelgan del seguimiento médico.

Aunque los bebés se sometan a la prueba, en torno al 43% jamás recibe los resultados. “La dificultad y el coste de desplazarse desde las zonas rurales significa que las personas hacen un gran esfuerzo para ir a la clínica; todo para llegar, una y otra vez, y que los resultados no estén disponibles”, explica en Ndlavela la experta del Instituto Nacional de Salud de Mozambique, Bindiya Meggi. Este vasto país, por ejemplo, se extiende a lo largo de 2.300 kilómetros entre Sudáfrica y Tanzania. Su sistema de salud se derrumbó a raíz de una guerra civil que concluyó en 1992 y, en la actualidad, tiene uno de las peores ratios de trabajadores sanitarios de África y una prevalencia de VIH en adultos del 12,3%, según Onusida.

El problema se repite en el resto de países del proyecto (Kenia, Malawi, Tanzania, Uganda, Zimbabue, Camerún, República Democrática del Congo y Senegal), pero el pronóstico es esperanzador. Según los resultados de la fase piloto, el diagnóstico precoz en el punto de atención (POC EID por sus siglas en inglés) logra que el 87,4% de los bebés seropositivos empiece la terapia a los 60 días de realizar la prueba, frente a un 12,8% cuando se remite la muestra de sangre a un laboratorio convencional.

“Es como poner un laboratorio dentro de una máquina del tamaño de una batería de coche”, ilustra la directora de CHAI en Mozambique, Lise Ellyin. “Aunque es un aparato altamente sofisticado, es muy sencillo de utilizar y de mantener”. Las propias enfermeras lo manejan y dan inicio al tratamiento en el mismo día.

Madres e hijos esperan el turno de visita en el área de Infancia en Riesgo del centro de salud de Ndlavela. El 45% de las muertes de menores de cinco años en Mozambique está vinculada a la malnutrición, según Unicef, y la prevalencia del VIH es del 12,3%, según Onusida. UNITAID/J.DENGUNCHO

Múltiples beneficios

El mismo aparato que realiza la prueba —la reacción en cadena de la polimerasa o PCR— en bebés de hasta 18 meses también permite medir la carga viral en niños y adultos en tratamiento. Por ello, el proyecto trabaja para aumentar el acceso a ambas pruebas, además de crear un mercado sostenible para los productos de diagnóstico en punto de atención, y de reforzar los laboratorios nacionales como herramienta complementaria. La meta es avanzar hacia los objetivos 90-90-90 de Onusida para 2020 (90% de los casos, diagnosticados; 90% de los diagnosticados, en tratamiento, y 90% de los medicados, con una carga viral indetectable).

La carga viral es un indicador de la eficacia del tratamiento, la adherencia del paciente y la aparición de resistencias a los fármacos. Hacer un seguimiento periódico de esta carga es clave para garantizar que el paciente toma los fármacos debidamente, lo que frena el desarrollo de resistencias y mantiene la eficacia de los tratamientos de primera línea. Además, ayuda a identificar los casos de fallo terapéutico y agiliza el cambio a tratamientos de segunda línea. El éxito de la iniciativa está siendo tal que “las clínicas privadas, sobre todo en Maputo, están mandando sus pacientes al sistema público para que se hagan las pruebas con esta tecnología; algo extremadamente revolucionario”, remarca Ellyin de CHAI.

Para aumentar el impacto del proyecto, el diagnóstico en el punto de atención debe combinarse con otras inversiones en el sistema sanitario, incluyendo en recursos humanos, digitalización de datos, cadenas de suministro y estándares de calidad, detalla Meggi del Instituto Nacional de Salud.

Otra clave es la integración de los servicios sanitarios para reducir los desplazamientos a la clínica. Según Ellyin de CHAI, ahora se atiende a madres e hijos en el mismo lugar y día, y se somete a los menores en situación de riesgo a un examen completo para descartar desde neumonía, hasta VIH pasando por tuberculosis. Las vacunaciones son otro momento ideal para detectar indicios de malnutrición y VIH. “Si se observan síntomas clínicos de VIH, se realiza el examen diagnóstico tanto al bebé como a la madre, que puede no saber su propio estado”.

Creencias y comportamientos

La tecnología, la inversión y el entusiasmo del personal sanitario están allí. Sin embargo, persisten algunos obstáculos culturales. “En este sentido, nuestro mayor reto es que el marido permita a su esposa traer a los hijos al centro de salud”, señala Ellyin. “A menudo, se culpa a la mujer por ser seropositiva, aunque haya sido el hombre quien le ha transmitido el virus a ella” e, indirectamente, a su hijo. No es de extrañar muchas mujeres seropositivas ni tan siquiera se atrevan a revelar su condición.

Máquina de PCR para diagnosticar el VIH en la clínica sin tener que enviar la muestra a un laboratorio en la capital. Esta innovación reduce de seis meses a 50 minutos el tiempo de espera para obtener los resultados y permite iniciar el tratamiento el mismo día. GLÒRIA PALLARÈS

Los maridos y suegras también se oponen, a veces, a que las embarazadas tomen antirretrovirales (ARV) durante el embarazo, añade Meggi del Instituto Nacional de Salud. “Ahora animamos a los maridos a acompañar a sus esposas embarazadas a la clínica para someterse a la prueba diagnóstica del VIH”, señala la experta. “Si vienen en pareja están autorizados a saltarse la cola, pero los hombres no quieren perder un día de trabajo para venir a la clínica; por ello, la prevalencia en este grupo sigue siendo un problema”. Y los escollos no acaban aquí. “A los afectados no les gusta comprar el tratamiento en establecimientos como las farmacias porque el estigma todavía es muy fuerte”.

50 minutos después

El proyecto de Unitaid ha tenido que demostrar que el aparato diagnóstico resiste entornos austeros —con polvo y sin cadenas de frío—, y que la calidad del servicio se mantiene al descentralizarlo. Hasta la fecha, puede decir prueba superada: la máquina de PCR puede trabajar durante siete horas sin suministro eléctrico, y un módem transmite la información de cada prueba a una base de datos digital. De este modo, los gestores pueden ver cuántas pruebas se realizan e, incluso, de qué modo han insertado el cartucho las enfermeras —profesionales como Lucía que, pasados los 50 minutos, imprime el resultado diagnóstico del bebé de 30 días.

La visión del proyecto es promover los diagnósticos en el punto de atención más allá de los países piloto. Con este fin, trabaja para que estas innovaciones sean más asequibles y sostenibles, y disemina aprendizajes a través de la Sociedad Africana de Medicina de Laboratorio (ASLM). Los abordajes en el punto de atención —allí donde está el paciente— suponen una auténtica inflexión porque “abren una nueva vía para realizar diagnósticos muy complicados, como los del VIH pediátrico y la preeclampsia en embarazadas”, destaca Ellyin de CHAI.

En el centro de salud de Ndlavela, medio centenar de mujeres con criaturas envueltas en fardos esperan su turno, sentadas en bancos de cemento al aire libre. Entre ellas, se abre paso una madre seropositiva que sale de la consulta de Lucía. Una chica de 34 años con su hija cargada a la espalda y un documento que no tiene precio: VIH-1, no detectado; VIH-2, no detectado. Resultado: negativo.

Recuerdos del ‘gulag gay’ de Rusia: “Cada día me decían cómo me iban a matar”

Maxim Lapunov, en rueda de prensa en Moscú. ALEXANDER NEMENOVAFP-PHOTO

El horror que padecen algunos homosexuales en Rusia ya tiene un rostro, con nombres y apellidos. Maxim Lapunov, de 30 años, asegura haber estado detenido 12 días en una oscura celda con manchas de sangre por el suelo. Fue golpeado con palos, amenazado y humillado por la policía en Chechenia, una república del sur de Rusia. “Apenas podía gatear cuando me soltaron”, recuerda. Su madre estuvo esperando una llamada para ir a recoger su cadáver.

Su testimonio llega seis meses después de la aparición de informaciones que hablaban de una “cacería de gays” por la cual hombres homosexuales estaban siendo detenidos ilegalmente y torturados en Chechenia.

Lapunov trabajó en Chechenia dos años hasta que, una noche del pasado mes de marzo pasado, fue detenido por unos presuntos agentes vestidos de paisano. Fue interrogado y golpeado en una comisaría. “Entraban cada 10 o 15 minutos gritando que yo era gay y que me iban a matar”, recordó hace unos días en una rueda de prensa en Moscú convocada por activistas de derechos humanos: “Me pegaban con un palo durante mucho tiempo”.

El caso ha horrorizado a muchos rusos, generalmente ajenos a los problemas de los gays. “Cada día me aseguraban que me iban a matar y me decían cómo”, narra su testimonio. Su historia coloca al gobierno ruso en una posición difícil. Aunque en Rusia impera una ley que proscribe la propaganda de la homosexualidad, el Gobierno siempre ha explicado que los gays, mientras estén callados, viven con normalidad en Rusia. Slava, activista LGTB afincada en San Petersburgo que rechaza dar su nombre real por razones de seguridad, es pesimista respecto a si pueden cambiar las cosas a partir de estas revelaciones: “Investigar este crimen sería admitir que todo lo que se ha dicho antes es falso”. O peor, reconocer la falta de control de Moscú sobre lo que pasa en Chechenia, que según la oposición es el rancho privado de Ramzan Kadyrov, el ‘virrey’ de Vladimir Putin en la zona.

A Lapunov lo soltaron después de que su familia denunciara su desaparición y sus amigos colocaran carteles buscándolo. Pero antes tuvo que firmar un documento donde declaraba su homosexualidad y prometía no hablar de lo sucedido. A pesar de haber informado a las autoridades, su abogado dice que no se ha abierto una investigación.

Las revelaciones del ‘gulag’ gay de Chechenia empezaron gracias al periódico ruso ‘Novaya Gazeta’, que publicó en febrero un artículo sobre la detención de al menos 100 “sospechosos de ser homosexuales”. Al menos tres de ellos fueron asesinados, según les confirmaron fuentes policiales.

La noticia de redadas a la caza de homosexuales ha despertado la preocupación de líderes extranjeros como la canciller alemana, Angela Merkel, o el presidente francés, Emmanuel Macron. Por eso en mayo, el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió a las fuerzas de seguridad que apoyasen a la defensora de los derechos humanos en lo que llamó “rumores” de abusos en Chechenia.

“Si permitimos esto, puede pasar en cualquier región. Y nadie sabe quien será el siguiente”, concluye Lapunov. Según la BBC, 27 homosexuales con experiencias similares han escapado de esta república del Cáucaso desde el día en el que se informó de su violenta persecución en la prensa rusa. Algunos de los que escaparon han recibido asilo en el extranjero. En su evasión cuentan con el apoyo de un colectivo ruso llamado Red-LGTB. Su líder, Igor Kochetkov, recuerda que “hay otros gais que han denunciado torturas”, pero sólo Lapunov estaba dispuesto a declarar públicamente: “La diferencia es que él no tiene familia en Chechenia”. Con frecuencia los familiares de los gays chechenos son amenazados por las autoridades, pero también por otros vecinos debido al asfixiante código de honor que impera en esa sociedad.

De hecho en algunos casos las familias colaboran para que los gays amenazados salgan del país, pero otras veces los parientes son los primeros en vengarse. Algunos de los ‘exiliados’ han narrado cómo fueron torturados con descargas eléctricas. “La excusa de las autoridades hasta ahora era que las víctimas no habían declarado”, dice Tanya Lokshina, de la ONG Human Rights Watch: “Ahora por fin ya tienen una”.

La familia ya no es lo que era: historias que nuestros abuelos no imaginaban

La mitad de los niños nacen en parejas que no están casadas. FERNANDO SÁNCHEZ

No hace mucho que Paula y Joaquín se fueron a vivir juntos. No es su primera convivencia en pareja ni tampoco tienen en mente casarse. En su nueva casa hay dos habitaciones: la que usarán ellos y otra en la que jugarán y dormirán sus hijos. Sus hijos que no son sus hijos en común, sino los que cada uno tuvo con su anterior pareja. Paula llevaba un tiempo separada, Joaquín decidió dejar a su pareja para embarcarse de lleno en su nueva relación. “Es raro porque cuando tienes un hijo tus decisiones tienen otra trascendencia, ya no estás tú solo. Pero apostamos por esto y ahora somos una especie de nueva familia aunque los niños tienen a su padre y a su madre biológica y también convivirán con ellos, no sabría bien cómo llamarlo”, duda Joaquín.

La suya es una de las llamadas “familias reconstituidas”, un término rimbombante que alude a la “gente que se ha separado o divorciado que se vuelve a unir y que tienen hijos de relaciones anteriores”, explica la profesora de antropología social de la Universidad Complutense de Madrid Ana María Rivas. Un fenómeno cada vez más común y que muestra hasta qué punto ha cambiado el relato familiar y afectivo de la sociedad: la historia de que un hombre y una mujer se casan, tienen sexo, nacen los hijos y forman una familia para siempre ya no sirve para explicar lo que pasa en los hogares.

“La familia tradicional, entendida como una unión conyugal heterosexual nuclear y biparental no ha desaparecido, sigue siendo el modelo de referencia, pero convive cada vez más con muchas otras fórmulas que se van normalizando. La diversidad es cada vez más normal y tiene más reconocimiento social”, apunta Rivas. En España, por ejemplo, prácticamente la mitad de los niños nacen ya de parejas que no están casadas, casi dos millones de hogares son monomarentales o monoparentales, es decir, un adulto solo convive con sus hijos, y cada año nacen más de 30.000 criaturas por técnicas de reproducción asistida.

Esas técnicas son las que permitirán a María ser madre. No tiene pareja estable o sí la tiene, ni siquiera se atreve a definirlo. Pero, más allá del hombre con el que mantiene una relación de idas y venidas, hay una cosa que tiene clara: quiere ser madre. Con 37 años y una menopausia precoz que le acecha ya ha congelado sus óvulos en una clínica privada a razón de 4.500 euros.

“Es algo que me gustaría hacer con pareja, siempre lo he imaginado así. Por la parte romántica y por la parte práctica, me parece algo maravilloso pero también una gran responsabilidad que prefiero compartir y que me apetece vivir con alguien”, explica. Fallo ovárico precoz, recuento de folículos, hormona antimulleriana. María maneja con soltura los términos que le están forzando a tomar una decisión: “Con o sin pareja lo intentaré”. Eso sí, en la sanidad privada para evitar esperas y sortear requisitos y con la ayuda económica de su familia.

De la Ley del Divorcio al semen por Internet

Las leyes del divorcio de 1981 y 2005, el matrimonio homosexual y el derecho a la adopción, los avances en reproducción asistida, el reconocimiento de las parejas de hecho, el acceso de las mujeres a la independencia económica, la equiparación en derechos de los hijos dentro y fuera del matrimonio… Los hitos que han favorecido esta explosión de nuevas formas de afrontar las relaciones y las familias se han sucedido en los últimos treinta años. “La familia ya no es el sujeto principal, ahora es el resultado de aquello que pactan los individuos, que además puede ir cambiando. Esos pactos van adoptando una enorme variedad de formas”, dice la catedrática de sociología de la Universidad Carlos III de Madrid Constanza Tobío, que recuerda que en España el proceso ha sido especialmente acelerado porque hasta los años 80 “pasó poco”.

Lo primero que el padre de Carmen le soltó cuando le contó que le gustaban las mujeres fue un estereotipo del pasado. “Ah, entonces me olvido de ser abuelo”, masculló. Estaba lejos de la realidad. “Para mí no era nada extravagante pensar en ser madre, desde niña quería serlo. Cuando conocí a Silvia ella estaba planteándose la maternidad y ese proyecto de vida me atrajo”, cuenta Carmen. Ahora, las dos buscan su primer bebé.

Cansadas del largo proceso de la sanidad pública y de la sucesión de pruebas médicas y protocolos “frustrantes”, decidieron probar un método casero: compraron semen por Internet a una empresa danesa por 650 euros. “Nos parecía una idea bonita que implicaba tanto a mi pareja como a mí y que nos permitía hacerlo en casa, en la intimidad, con un orgasmo”, relata Carmen. El embarazo no llegó y sus nombres siguen en la lista de espera de la pública. Eso sí, es probable que hagan otro intento casero. La adopción también está sobre la mesa. El tiempo dirá de qué forma llega su criatura.

Nuevas normas para nuevas familias

El matrimonio no es importante para Sonia y Jorge. Nueve años de relación y dos hijos después, siguen sin papeles que certifiquen su unión salvo el libro de familia. “No hemos tenido necesidad de hacerlo, de buscar un reconocimiento público de nuestra relación”, señala Jorge, que asegura estar rodeado de casos como el suyo. Ahora, sin embargo, se plantean inscribirse en el registro de parejas de hecho de su comunidad, más por seguridad que por convicción. “Hasta ahora donde trabajamos no nos han exigido papeles si a alguno le pasaba algo o queríamos acompañar al otro al médico, pero tengo amigos a los que sí les ha pasado. Estamos, además, pensando en inscribirnos por si a alguno de los dos le pasa algo tener más seguridad”, explica.

El relato de Jorge da con una de las claves que rodean esta transformación social. La sociedad cambia, pero ¿lo hacen las normas al mismo ritmo? “La estructura no está reaccionando de la misma manera a los cambios personales”, responde Constanza Tobío. Las prestaciones sociales, los permisos o las pensiones aún siguen pensados para una familia tradicional de dos miembros que conviven.

Incluso el propio concepto de maternidad y paternidad, aún muy ligado a la biología, no casa con una sociedad donde muchas personas ejercen como padres sin tener lazos de sangre. “A veces las prácticas de la gente y el ordenamiento jurídico van por separado. Ese ordenamiento está aún muy impregnado de un modelo de la familia biogenético”, explica Ana María Rivas. ¿Qué pensiones de viudedad necesita una sociedad donde las mujeres ya tienen sus propios empleos y las parejas cambian a lo largo de la vida?, ¿quién debe tener derecho a permiso para cuidar de un menor cuando las familias reconstituidas son ya una realidad?, ¿qué medidas de conciliación hay que plantear para que en las familias monoparentales se pueda trabajar y cuidar?

La profesora Ana María Rivas subraya que otros países donde la diversidad está más avanzada ya cuentan con cambios estructurales que responden a los nuevos modelos de relaciones y familias. Es el caso de las bajas y permisos en Suecia. En Canadá o Francia, por ejemplo, debaten el concepto de “autoridad parental”: las personas que conviven con los hijos de sus parejas y que, de facto, ejercen como padres y madres también tendrían derecho a coger un permiso para cuidar de esos menores y a participar en la toma de decisiones que les afecten. Rivas lo tiene claro: “Las situaciones son cada vez más diversas y las normas tendrán que ir adaptándose”.

La reproducción asistida, entre el tabú y la normalidad

El perfil más convencional de esta historia lo ponen Julia y Alberto: tres años después de comenzar su relación se casaron por lo civil y se olvidaron de los anticonceptivos. “No estábamos pendientes de nada, de los días que ovulaba y esas cosas”, cuenta Julia. Los meses pasaron sin novedades y comenzaron a impacientarse: empezaron entonces a mirar el calendario, a utilizar test de ovulación, a hacerse los primeros análisis.

Dos años después tienen un diagnóstico –infertilidad de origen desconocido–, que no ha impedido que Julia esté embarazada. La inseminación artificial en una clínica privada, por la que han pagado unos 3.400 euros, ha conseguido que estén esperando su primer hijo. Aunque saben que su proceso es cada vez más frecuente ni siquiera su familia sabe que el embarazo es fruto de un tratamiento de reproducción asistida.

“Hay gente que habla de esto de forma muy natural, pero también hay mucho postureo, gente que te dice todo el rato que todo le ha ido fenomenal y que te hacen sentir rara. Es mentira porque las propias estadísticas dicen que hay muchísimas parejas con problemas para concebir, pero sentimos que aún hay tabú”, cuenta ella. Tanto Julia como Alberto son conscientes de que la llegada de su hijo será posible gracias a unas técnicas con las que sus abuelos ni siquiera soñaban. “Y lo volveremos a intentar porque queremos dos hijos. Esto no nos ha quitado las ganas”.

Un homosexual ruso denuncia persecución y atroces torturas sufridas en Chechenia

Maxim Lapunov, de 30 años de edad, se ha atrevido a narrar públicamente el calvario padecido

Dos policías detienen a participantes en una concentración LGTB en Moscú. / SERGEI ILNITSKY (EFE)

Después de que las autoridades rusas y chechenas negaran durante meses las informaciones del rotativo ruso, Nóvaya Gazeta, sobre muertes, desapariciones, torturas y arrestos masivos de homosexuales en la república norcaucásica de Chechenia, una de las víctimas, Maxim Lapunov, de 30 años de edad, se ha atrevido a narrar públicamente el calvario padecido. Ha sido el único por el momento, pese a las amenazas recibidas. Lo hizo el lunes a través del canal de televisión de Nóvaya Gazeta en una comparecencia en compañía de defensores de los derechos humanos y entrevistado por la periodista Elena Miláshina.

“Me apalearon durante mucho tiempo con pesadas porras de goma mientras me daban patadas y golpeaban con los puños”, cuenta Lapunov refiriéndose al primer día de arresto en un lúgubre sótano en la que, según sus impresiones, debió ser la Dirección General de la Policía de Chechenia en Grozni. “Pude oír los gritos de dolor de otros detenidos”, aseguró. A él no le aplicaron descargas eléctricas, pero, según su testimonio, sí a otros que allí se encontraban.

Lapunov, natural de la ciudad siberiana de Omsk, se trasladó hace dos años a Chechenia por motivos de trabajo y todo iba bien hasta que, el 16 de marzo pasado, fue detenido por dos agentes cuando se encontraba en un centro comercial. El joven asegura que no llevaba una vida abiertamente homosexual, por lo que no relacionó el arresto con tal circunstancia.

Sin embargo, ya en las dependencias policiales, fue increpado por ser gay. “No deberían existir personas como tú en el mundo (…) no merecéis la consideración de ser humano”, cuenta Lapunov que le espetaron sus torturadores durante el interrogatorio. El suelo de aquella cámara de los horrores, añadió, “estaba encharcado de sangre (…) los detenidos llegaban sin cesar”.

“Me acusaron de haberme instalado en la república con la idea de seducir a chicos chechenos y me conminaron a que identificase a mis amigos y a todos los que pudieran tener vínculos con homosexuales”, declaró. El martirio se prolongó por espacio de 12 días y luego fue liberado bajo la advertencia de que lo pasaría “muy mal” si contaba a alguien lo sucedido. “Cuando salí de allí no podía andar, me movía casi arrastrándome”, cuenta Lapunov. Según sus palabras, “tuve que estampar mis huellas dactilares en una pistola”, forma de intimidación para hacer creer que con el arma será asesinado alguien y él terminará siendo acusado del crimen.

Nóvaya Gazeta publicó la pasada primavera varios artículos sobre casos de persecución a homosexuales en Chechenia, república rusa de mayoría musulmana, incluyendo tres supuestas ejecuciones extrajudiciales y la existencia de cárceles secretas para recluirlos y torturarlos. La cerrazón de las autoridades chechenas impidió a la prensa hacer sus averiguaciones mientras que la investigación judicial ordenada por Putin insiste en que no hay pruebas de tales atrocidades.

Las organizaciones rusas LGTB opinan los contrario y aseguran que por lo menos 40 gais han tenido que ser sido evacuados de Chechenia y enviados al extranjero. Human Rights Watch (HRW) ha acusado en un informe a la Policía de Chechenia de detener, torturar, golpear y humillar a decenas de hombres homosexuales y bisexuales en un intento por “excluirles” de la sociedad.

La defensora del pueblo, Tatiana Moskalkova, estuvo el mes pasado en Chechenia para investigar los hechos. Se reunió con el líder de la república, Ramzán Kadírov, quien siempre ha negado las denuncias de desapariciones, ajusticiamientos sumarísimos y persecución de miembros de las minorías sexuales, pese a que tachó una vez de “demonios” a los gais. Moskalkova dijo que llevaría el caso al Comité de Instrucción, pero no hay todavía en curso ninguna nueva investigación judicial al respecto.

El pasado mes de junio, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo dictaminó que la ley vigente en Rusia contra la “propaganda homosexual” entre los menores es “discriminatoria” y “alienta la homofobia”.