La homosexualidad en América antes de su colonización

Artículo publicado en Cáscara Amarga

Hernán Cortés comenzó con lo que sería la primera campaña homofóbica en el continente, al declarar “sodomitas” a todos los mexicanos de la costa atlántica. Vasco Núñez de Balboa, en la zona ístmica se dedicó a perseguir y quemar a todos los homosexuales.

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Según el portal La Página, hay que dejar de ver al pueblo como un menor de edad en cuanto al tema de la sexualidad, como ha sido la posición conservadora hasta hoy. Es necesario partir de que la diversidad sexual es debida a los avances democráticos una esfera de los Derechos Humanos. Si se declaran liberales en lo económico, ¿debido a qué no lo son en lo social y político?

Por otro lado, ¿cuánto de extraño es para el latinoamericano la homosexualidad? Cabe decir que es antiguo. El Chilam Balam nos menciona que fue habitual que durante la cuarta edad del mundo existiesen las relaciones entre personas del mismo sexo: las flores del Naxcit y sus compañeros.

En San Antón, México, los conquistadores encontraron ídolos de oro y barro en donde se aprecian dos hombres cabalgando uno sobre otro, en forma de acto homosexual. Otra cerámica similar se puede observar en el museo del oro en Bogotá, Colombia.

Entre los Mayas-Yucatecosse encuentran figuras de barro en una perfecta orgía gay. En la cultura Mochica, asimismo, existen representaciones de este comportamiento sexual. Podemos apreciar otras figuras en el museo Rufino Tamayo de Oaxaca o en el museo de arte precolombino de Chile.

Hernán Cortéscomenzó con lo que sería la primera campaña homofóbica en el continente, al declarar “sodomitas” a todos los mexicanos de la costa atlántica. Así refería el conquistador: “Hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable vicio”.

El cronista Bernal Díaz del Castillo dice al respecto: “Además desto eran todos ellos sodomitas y en especial los que vivían en las costas y tierras calientes, en tanta manera que andaban vestidos de en habito de mujeres, muchachos a ganar con aquel abominable vicio”.

La ciudad de Panuco, para sorpresa de los españoles, era una sociedad exageradamente homosexual, a tal punto que eran públicos sus amancebamientos, llegando a reunir a mil y más de ellos.

Vasco Núñez de Balboa, en la zona ístmica se dedicó a perseguir y quemar a todos los homosexuales. ¿Los primeros crímenes de odio? La etnia en cuestión es la de los indios cuevas, en donde lo que él pensó un vicio era una institución social. En efecto, tenían una costumbre que obligaba a determinados individuos a educarse, vestirse y comportarse como mujeres. Y esto, para sorpresa de los españoles, ocurría en la mayoría de los territorios de América.

A esta clase de institución indígena se le conoce con el nombre de Bardaje. Álvar Núñez Cabeza de Vaca se los encontró en la Florida, EEUU. En Sudamérica existieron bardajes en casi toda la zona llanera: salivas, piapocos, guahibos.

Los Laches en Colombia, por explicar alguno tenían por ley que si la mujer paría cinco varones continuados sin parir hembra, uno de los hijos podía hacer de mujer; criados de aquella manera eran femeninos en el talle, ademanes, que nadie podía diferenciarlos de las mujeres. De igual manera, en algunos aborígenes venezolanos se encuentra este tipo de tradición. Otro ejemplo, los Tupinambos del Brasil tenían por valiente al varón activo dentro de la relación homosexual y por proeza esa conducta.

Es entre los aztecas que encontramos la actitud represiva y que castigaba severamente lo que los españoles llamaban el pecado nefando. La pena era la muerte para ambos. Muy similar en lo violenta e inhumana al Antiguo Testamento cristiano y al Coram islámico. Incluso entre los aztecas existía la costumbre del arresto de homosexuales en plan delincuencial. Es dentro de esta cultura que vemos que se reconoce el lesbianismo, ya que al igual que se capturaba al hombre vestido de mujer, de igual se hacía con la mujer vestida de hombre, según consigna el cronista Jerónimo de Mendieta. En el actual México antiguo Tenochtitlán las uniones gais son legales.

Los Incastenían la categoría de delito que se castigaba con inmolación no sólo de la persona sino la quema de todos sus bienes materiales. Aplicada ésta no solo a los que se les demostrara ser homosexuales, sino también a los que lo parecieran. Guardar las apariencias era vital para la subsistencia.

El celibato-sacerdocio-homosexualidad

Este trinomio es viejo dentro de la historia amerindia. En efecto, otra vez Bernal Díaz del Castillo anota que en Cipalcingo, México, los sacerdotes eran hijos de principales y no tenían mujeres, pero practicaban la sodomía.

En Perúsimilar situación recoge Pedro Cieza de León: en los templos de los yungas, tienen uno o dos hombres vestidos de mujeres desde el tiempo de su niñez, hablando como tales, en sus maneras y demás remedando a las mujeres. Con estos celebran las fiestas y días principales, casi por religión y vía de santidad, los señores principales.

La palabra sodomía fue acuñada por una mal interpretación hecha por el monje benedictino Petrus Damianus en el siglo XI, él asoció conducta homosexual con este término.

La Biblia, releyéndola en relación a los sucesos de Sodoma y Gomorra condena la violación de un hombre así como el desacato a la tradición judía de la hospitalidad en instancia última, no a la homosexualidad en sí.

Burla, miedo a la obviedad femenina, muerte moral u física, instalación en las mentes de la gente que homosexualidad es algo perverso, llevando a la sensación de verse enfermos a sí mismos, sentimiento de culpa, autodestrucción, baja autoestima de los homosexuales y toda la parafernalia discriminadora denominada homofobia, son claramente algunas de las consecuencias que se perpetuaron con las ideas de la conquista.

La reforma constitucional salvadoreña

Algo que se ha perseguido por siglos que no es delito o enfermedad, que se resiste a desaparecer debería ser motivo de un abordaje distinto al que la historia ha evidenciado como una solución justa.

Igual es de hacer notar que las principales civilizaciones precolombinas persiguieron como forma de control social la homosexualidad, pero la toleraban en los niveles altos y religiosos. La doble moral de la España oscura encontró muy buen caldo de cultivo entre estas civilizaciones. Por el contrario en las etnias menos pendientes por el poder que vivían más cerca de la tierra y sus ancestrales raíces se mostraban tolerantes con esta conducta siendo para ellos muy natural. Las dos visiones encontradas en la actualidad.

Unos 500 años después de la llegada española a América, España legalizó las uniones homosexuales y la posibilidad de adopción entre parejas del mismo sexo. Los conquistadores enmendaron así un histórico error. La mayoría de países del hemisferio debido a sus insuperables ideologías, desconocimiento y temores sobre este tema El Salvador entre estos no se han atrevido a esta otra justa reparación en el continente. Violan derechos aunque se amparen en Dios cuando blindan a una forma de familia, dejando en el limbo la posibilidad de uniones, contratos o similar figura jurídica para los LGBTI.

Claves para desmitificar el amor romántico, las princesas y los príncipes azules

Artículo publicado en Otras formas de quererse
principe y princesa
En los cuentos que nos cuentan desde nuestra más tierna infancia, a los varones les enseñan tres cosas sobre el amor:
  • Hay cosas más importantes en la vida que el amor romántico.
  • Hay una mujer destinada a ti.
  • El amor es inagotable e incondicional (como el amor de mamá).
A las mujeres nos enseñan otras tres cosas:
  • No hay nada en la vida más importante que el amor romántico.
  • Hay un hombre destinado a ti.
  • Las mujeres nacen con un don para amar inagotable e incondicionalmente (por eso su objetivo en la vida es ser esposa y mamá).
En los cuentos que nos cuentan, a unos les lanzan un mensaje, y a las otras nos lanzan otro. Para los hombres, el mensaje principal es que el amor es eso que sucede al final de la aventura, después de haber pasado por mil situaciones diferentes, después de que el héroe ha demostrado su fuerza, su valentía, su capacidad para ganar y someter a los enemigos que le van saliendo en el camino, y a los monstruos internos que a veces le paralizan de miedo. Si logra vencerlos, será digno del amor de la Princesa Que Espera, y si fracasa, se quedará solo.
El príncipe azul sabe que vencerá porque siempre se siente querido. Las dudas de amor son para las princesas con mucho tiempo libre que gustan de atormentarse. Ellos prefieren sentirse queridos, útiles, importantes y necesarios para su país o para su comunidad. Los príncipes se saben deseados por las mujeres, respetados por sus enemigos, admirados por sus amigos, venerado por sus súbditos, y mitificados por una bella  muchacha que sufre lo indecible (o que se aburre infinitamente) mientras espera la llegada de su Salvador.
Otro de los mensajes que suelen lanzarnos desde las producciones culturales es que el príncipe azul lleva consigo el amor incondicional de su madre grabado en el corazón, por eso sólo podrá ofrecerle el trono del reino a una mujer que le ame como su madre: de un modo total, sin peros, sin condiciones. Así que nosotras tenemos que sustituir a su madre y convertirnos también en madres de sus hijos e hijas, y ellos, ya saben que las madres aguantan de todo y que por muy mal que te portes, nunca dejarán de quererte.
El mensaje que nos lanzan a las mujeres es que si somos elegidas, tenemos que sentirnos inmensamente afortunadas, porque somos el grandioso premio a su heroicidad, el símbolo del triunfo masculino, el descanso del guerrero, y el botín de guerra que les pertenece por haber salvado al mundo (de las hordas de orcos, de los comunistas rusos, de los terroristas islámicos, de los alienígenas, de los indios norteamericanos, de los mafiosos italianos, de los robots inteligentes y malvados).
Las princesas, nos cuentan, tienen que ser muy pacientes, porque en casi todas las historias el amado siempre tiene mucho trabajo. Y es que por encima del amor está la misión del héroe, que es mucho más grandiosa que la princesa y que él mismo. El héroe primero sirve a la patria, y después obtendrá su recompensa por su trabajo, pero tiene que ganársela: el protagonista de los cuentos de hadas y de las películas de acción ha de demostrar que es un hombre con pleno control sobre sus emociones y mucha “sangre fría” para actuar. Tiene que olvidarse de su tierno corazoncito para matar, aniquilar y destruir al enemigo. Tiene que demostrar que es duro como una piedra, que ejecuta órdenes con la fidelidad de un robot, que es capaz de aguantar el cansancio, el hambre, el dolor de las heridas, el sueño acumulado y todo lo que le echen encima. El premio a sus sacrificios es la princesa que espera en su castillo, les dicen a los niños.
A las niñas les lanzan este mensaje: para la princesa el amor sí es lo más importante, porque la liberará de su encierro o su desgracia. Ella ama el amor porque cree que su vida mejorará, y porque no le han enseñado a pensar en otra cosa que en casarse y cumplir lo que se espera de ella: ser una mujer eternamente agradecida y entregada a su Salvador con absoluta devoción.
Los príncipes han de esforzarse mucho para obtener su recompensa, las princesas sólo tienen que aguantar, esperar, y ser pacientes para que nos amen para siempre. Y esperar solas, claro, sin rivales alrededor.
No es casualidad que las princesas siempre estén solas y desprotegidas, a merced de las circunstancias, y soñando con que alguien se encargue de ella. Nunca tiene un plan propio para escapar del encierro, ni redes de solidaridad y afecto que le ayuden. Las princesas en general son vulnerables, frágiles, sensibles, dulces, heterosexuales, de piel blanca y cabellos rubios. Se aburren mucho, suspiran mucho, y piensan en su príncipe azul a todas horas, creyendo que junto a él encontrarán la felicidad eterna y nunca más estarán solas.


A los chicos les encanta pensar que existe una princesa que lo ama porque sí y sólo piensa en él. Pero además, hay otras mujeres que les desean mucho, como es natural en un macho alfa. El mensaje que les lanzan a ellos es que han de ser fuertes para evitar las tentaciones. En el camino hacia el amor, el héroe se verá seducido por maléficas figuras femeninas que lo atraen hacia el lado oscuro, pero él nunca dejará de pensar en su princesa que espera pacientemente en el castillo a ser rescatada.
El mensaje patriarcal de los cuentos para niños, adolescentes y hombres adultos es que estas maléficas mujeres son libres, potentes, atractivas, y peligrosas, así que sólo has de acercarte a ellas para satisfacer tus necesidades básicas y divertirte un rato antes de encontrarte con tu legítima amada. Sabes que serás perdonado porque son meras necesidades sexuales que “nada tienen que ver” con el sublime romanticismo que le lleva a la Princesa Que Espera.
Al final de la aventura, el hombre puede por fin rendirse ante el amor: es cuando el héroe abre su corazón gracias a la ternura de la amada. Ya ha demostrado lo fuerte y valiente que es, ya ha ganado todas las copas y trofeos, ya ha llegado el momento de asentar la cabeza y formar una familia para asegurar la perpetuación de su estirpe. En los cuentos que nos cuentan, los finales son siempre felices: el héroe rescata a la princesa, se casan y viven para siempre comiendo perdices. Él la protegerá, ella lo cuidará para siempre, ambos vivirán encerrados en su palacio de cristal.
Sin embargo, la Realidad es siempre diferente a la ficción romántica: como cualquier pareja, los enamorados se arrugan y engordan, pierden belleza y alegría, se pelean, se aburren, se hastían, se traicionan, se reconcilian, y nada es tan bonito como nos habían contado. Las princesas y los príncipes no son tan perfectos, por lo que sus historias de amor tampoco lo son.
Descubrirlo personalmente nos decepciona y nos frustra, porque nos sentimos engañados, o porque pensamos que tenemos mala suerte en el amor. Para poder sufrir menos y disfrutar más, tenemos que aprender a despatriarcalizar y a desmitificar el amor romántico, inventarnos otros cuentos con otros mensajes, y construir otras formas de querernos.
He aquí algunas claves para desmitificar el romanticismo patriarcal y para aprender a relacionarse amorosamente con personas de carne y hueso:

Para ellos:

  • Buenas noticias: no hace falta que salves a la Humanidad, ni que seas un héroe, ni que demuestres que eres fuerte, violento, agresivo o dominante para que te amen. Ya no estás obligado a responsabilizarte de todo, y no hace falta que seas el ganador y el vencedor absoluto en todas las áreas de tu vida. No tienes por qué sentirte culpable si no das la talla o no cumples con las expectativas sobre tu virilidad. Basta con que seas una buena persona capaz de construir una relación bonita.
  • El amor es para disfrutar, no para sufrir. El amor es para hacernos la vida más fácil y bonita los unos a los otros, no es un medio para negociar y conseguir otras cosas, ni es un sacrificio que hay que hacer para tener asegurado el cuido y el placer (olvídate de la esposa-criada complaciente que atienda todas tus necesidades como mamá, para más información, el siguiente punto).
  • Definitivamente, la princesa rosa ya no existe. Las mujeres ya no esperan toda la vida ni te aman incondicionalmente: si no te portas bien, si no hay buen trato, si no alimentas la relación, si pactas fidelidad y no cumples, te dejan. La mujer a la que amas no está sentada esperando a que llegues,  no está siempre disponible para ti, ni es tuya, ni su amor es para siempre. Es una mujer libre que está contigo porque quiere estar contigo, sencillamente, en el presente que compartís.
  • No mitifiques a una sola mujer y desprecies a todas las demás. No existen las mujeres buenas y las mujeres malas, por lo que no hace falta que montes jerarquías afectivas que sitúen a una sola mujer en la cúspide del éxito, y a todas las demás las minusvalores. Las mujeres no son “santas” o “putas”, son seres imperfectos y complejos como tú, con sus virtudes y sus defectos, sus errores y sus aciertos. Igual que tú nunca podrás ser tan maravilloso como el príncipe azul, ellas tampoco podrán cumplir con las expectativas del mito de la princesa. Las mujeres libres con autonomía no son peligrosas. No hace falta dominarlas para poder amarlas. No tengas miedo a relacionarte con una mujer de carne y hueso sin la coraza: no muerden.
  • El amor no supone rendirse, no es un virus que te posee y te roba la voluntad, no es el fin de tu juventud, no te convierte en prisionero de nadie, no te convierte en propietario, ni en dominador o dominado. El amor no te roba la autonomía, no es el fin de tu libertad, no te convierte en un “calzonazos”, no te rebaja la virilidad. Así pues, eres libre para relacionarte desinteresadamente con las mujeres o los hombres a los que amas, y para dejarte seducir por la magia del compañerismo romántico que nos sitúa a todos en el mismo plano horizontal. Practicar el amor sin las antiguas estructuras de dominación y sumisión, te liberará de la necesidad de ser superior o de luchar por el poder, con lo cual podrás disfrutar más del amor.
  • Aprende a compartir protagonismos: antes los personajes femeninos de las historias de amor ejercían un papel pasivo, ahora van en su propio caballo, matan a sus propios dragones, toman decisiones, resuelven enigmas, se emparejan y se separan, eligen a sus compañeros, se equivocan, rectifican, y reivindican su derecho a moverse con libertad, y a ser protagonistas de sus propios relatos. Las mujeres son tus compañeras, y los hombres son tus compañeros, y se trabaja siempre mejor en equipo que en solitario. Di no a la soledad, que te hace más dependiente y más vulnerable, y júntate a la gente para dar y recibir amor, para vivir aventuras, para celebrar la vida.
  • El amor no culmina con un final feliz, se construye día a día. No existe la fuente de amor inagotable, no dura para siempre, y no es gratis: para ser amado hay que amar, para recibir hay que dar, para que te traten bien tienes que tratar bien. El amor puedes disfrutarlo en cualquier momento de tu vida si tienes las herramientas y los conocimientos necesarios para construir una relación bonita. No es una meta a la que llegar, es un proceso que se vive en el presente inmediato y se nutre con nuestra creatividad, nuestra generosidad, nuestra capacidad de empatía y de disfrute.
  • Libérate de las cargas del príncipe azul. Por mucho que lo intentes, nunca podrás estar a la altura de los mitos de la masculinidad hegemónica, ni cumplir con todas las expectativas que se despiertan en torno a la figura del héroe con superpoderes mágicos. Ningún hombre es tan guapo, bondadoso, rico, valiente, potente sexualmente, sensible, honrado, luchador, generoso, sabio, culto, divertido, ni tan perfecto como los vemos en las películas (excepto Brad Pitt, y seguro que algún defecto tiene el hombre). Con la edad irás engordando, perdiendo fuerzas y reflejos, tendrás achaques, puede que te quedes calvo, que se arruine tu negocio, que dejes de tener éxito en la vida, que te abandone la buena suerte. Sabiendo que nunca podrás ser tan maravilloso como un príncipe azul, estás liberado de la carga que supone estar siempre demostrando que eres muy hombre, o que eres el mejor: así puedes dedicar tu tiempo y energía a otras cosas más provechosas, como por ejemplo practicar la autocrítica amorosa para conocerte mejor, o trabajarte los miedos que te impiden disfrutar del amor.
  • Los miedos no desaparecen mágicamente, hay que trabajarlos constantemente: en los cuentos los miedos se superan con pócimas, con talismanes, con conjuros o hechizos, con tótems o con magia. Muchos de ellos los has heredado de tu cultura patriarcal: el miedo a no dar la talla en la cama, el miedo a enamorarse ciega e irracionalmente, el miedo a quedarse solo, el miedo a salir de los armarios, el miedo a la infidelidad o la deslealtad de la persona amada, el miedo al “qué dirán”, el miedo al rechazo o a no ser correspondido, el miedo al compromiso, el miedo a que te dominen o te manipulen, el miedo a que se cuestione tu virilidad o tu heterosexualidad, el miedo a perder tu autonomía y tu libertad, el miedo a que te hagan daño, el miedo a fracasar, el miedo que nos da saber que no somos imprescindibles para nadie… hay que liberarse de los miedos, entonces, para poder relacionarse con la gente con libertad, con generosidad, con ternura.

Para ellas:

  • No te esfuerces en cumplir el mito de la princesa rosa: nunca serás tan buena, guapa, joven, sana, dulce, paciente, obediente, conformista y pasiva como esta heroína tradicional, por mucho empeño que le pongas. Además, los palacios son lugares enormes, solitarios, fríos, aburridos, y resulta muy difícil escapar de ellos cuando estás dentro. Dedica tus energías a construir tu propio personaje, y a ser la mujer que te dé la gana de ser.
  • No te esfuerces en buscar al príncipe azul, no existe el hombre ni la mujer perfecta. Somos más felices cuando querremos a la gente tal y como es, sin mitificarla, sin endiosarla, sin rebajarla.
  • El amor no es la solución a todos tus problemas. Si te pasa como a las princesas de los cuentos, que están hartas de la explotación laboral a la que están sometidas, o sencillamente te aburres y tienes ganas de transformar su vida, no esperes a la llegada del Salvador que te rescate de tu situación. Ponte manos a la obra para generar cambios que mejoren tu vida sin depositar esa responsabilidad en nadie más que en ti.
  • Esperar es inútil: en estos tiempos en los que las horas y los meses pasan volando, ya no podemos pararnos a esperar a nadie. Esperar es un acto pasivo que deja en manos de los demás nuestra propia felicidad. No sabemos si nos queda una semana o diez años de vida, así que mejor disfrutar del presente,que es el único tesoro que tenemos.
  • El amor no es sacrificio, renuncia, ni rendición: no tienes por qué olvidarte de ti misma ni de tus necesidades sólo porque tengas pareja. No tienes por qué entregarte en cuerpo y alma si la otra persona no se entrega. No tienes por qué aguantar todo lo que te echen encima “por amor”. Amar no es sufrir: es disfrutar.
  • Hay muchas fuentes de afecto, de placer y felicidad en nuestras vidas, por eso el amor romántico no puede ser tu único objetivo: estas rodeada de gente estupenda que te quiere, y hay mucha más gente estupenda a la que conocer. El romanticismo en pareja es una experiencia hermosa, pero también hay mucho que aprender, que vivir, que experimentar con los demás. El amor es importante en la medida en que no se limite a una sola persona, y en la medida en que nos permita crecer y evolucionar, y repartir amor a la gente que nos rodea.
  • Trabaja tu autonomía económica y tu independencia personal para poder construir relaciones desde la libertad, y no desde la necesidad o el interés. Déjate seducir por la magia del compañerismo romántico, y quiérete mucho, para poder dar amor a los demás. Practica la autocrítica amorosa para conocerte mejor y trabajarte lo que pueda hacerte mejorar. El amor es un arte, y cuantas más herramientas tengas para relacionarte con los demás, más podrás disfrutarlo.
  • Libérate de tus miedos, sal de tus armarios, y no te sientas culpable si te enamoras, o si te desenamoras. Las mujeres no nacemos con un don para amar eterna e  incondicionalmente, y tenemos derecho a juntarnos o separarnos de nuestras parejas cuando lo deseemos. Y siempre estamos mejor acompañadas por otras, que solas.
  • Di no a la soledad: las protagonistas de las historias siempre están solas: no descuides tus redes sociales y afectivas, porque son tu mayor tesoro. Solas somos vulnerables y dependientes, rodeadas de gente a la que queremos somos más libres y tenemos más posibilidades de vivir el amor sin reducir todo a una sola persona. Expande y diversifica tu amor.
  • Disfruta de tu papel protagonista en la historia de tu vida: tú eres la narradora, la guionista, la directora, y la actriz principal. Tú elijes a la gente con la que quieres compartir, tú tomas las decisiones, y tú confías en ti misma a la hora de construir tu historia. Tú eres la que inventas, la que te equivocas, la que rectificas. Trata con mimo a tu propio personaje y a los que te acompañan, os merecéis el mejor trato del mundo.

Desmontando el amor romántico

1. El amor (no) es para siempre: dura lo que dura. Algunos amores duran veinte años, otros dos meses, otros dos días… por eso hay que saborear el presente, y no trasladar tu mente al futuro incierto: la plenitud está en el momento que estamos viviendo, amar es estar presente, parar los relojes, disfrutar del…

Dos años de prisión y una multa de 5.500 euros por golpear e insultar en “un contexto homofóbico”

La víctima sufrió varias lesiones en el rostro y la cabeza, y precisó de 21 días de curación

 

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a dos años de prisión a dos vecinos de Cartaya por un delito de lesiones, con el agravante de abuso de superioridad y de obrar por motivos que obedecen a la discriminación de la identidad u orientación sexual de la víctima, después de que insultaran en “un contexto homofóbico” y golpearan a un joven de la localidad en la celebración de los carnavales.

Según reza en la sentencia, también los condena al pago de una indemnización de 5.495 euros a la víctima.

El tribunal considera probado que entre las 21,00 y las 22,00 horas del día 1 de marzo de 2014 cuando este joven participaba disfrazado en el pasacalles del carnaval de Cartaya “fue reiteradamente molestado” por un grupo de personas, entre las que se encontraban los dos condenados, increpándole con insultos homofóbicos y tirándole de la capucha del disfraz.

Posteriormente, cuando éste se encontraba con unos amigos en una plaza de Cartaya, los componentes del citado grupo, que se hallaban a escasa distancia, la emprendieron a golpes con él comenzando por uno de ellos que le propinó un bofetón, acción que fue continuada por el resto, propinándole golpes y patadas en el rostro y en la cabeza.

A consecuencia de esta agresión, la víctima sufrió varias lesiones en las citadas zonas, precisando 21 días de curación, quedando con unas secuelas físicas tras la perdida de pieza dental y un perjuicio estético.

Durante el juicio los condenados negaron los hechos y aseguraron que intervinieron en la pelea para paralizarla, sin embargo la víctima asegura que le insultaron y le pegaron, aunque sin poder decir quien le pegó, versión que fue ratificada por dos testigos.

En la sentencia, el juez señala que este testimonio sirve para “centrar los hechos en un contexto de homofobia”, puesto que las relaciones entre los intervinientes previas a este episodio eran inexistentes, por lo que considera que únicamente “movía a estas personas una actitud de desprecio por su condición sexual y un ánimo mantenido de humillarle por ello, que culminó con la agresión física”.

La homofobia tiene cárcel

No todos los jueces pasan por alto la homofobia ni siempre ésta queda impune. En esta ocasión, lo que los condenados pudieron considerar una simple broma pesada de dos ‘machotes’ reafirmando su ‘hombría’ era en realidad un delito

Cartel de una campaña contra la homofobia.

Cartel de una campaña contra la homofobia.

No todos los jueces pasan por alto la homofobia ni siempre ésta queda impune. En esta ocasión, lo que los condenados pudieron pensar inicialmente que se trataba de una simple broma pesada de dos ‘machotes’ reafirmando su ‘hombría’ era en realidad un delito. Un grave delito penado con cárcel.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a dos años de prisión a dos vecinos de Cartaya por un delito de lesiones, con el agravante de abuso de superioridad y de obrar por motivos que obedecen a la discriminación de la identidad u orientación sexual de la víctima, después de que insultaran en “un contexto homofóbico” y golpearan a un joven de la localidad en la celebración de los carnavales.

Según reza en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, también los condena al pago de una indemnización de 5.495 euros a la víctima.

El tribunal considera probado que entre las 21,00 y las 22,00 horas del día 1 de marzo de 2014 cuando este joven participaba disfrazado en el pasacalles del carnaval de Cartaya “fue reiteradamente molestado” por un grupo de personas, entre las que se encontraban los dos condenados, increpándole con insultos homofóbicos y tirándole de la capucha del disfraz.

Posteriormente, cuando éste se encontraba con unos amigos en una plaza de Cartaya, los componentes del citado grupo, que se hallaban a escasa distancia, la emprendieron a golpes con él comenzando por uno de ellos que le propinó un bofetón, acción que fue continuada por el resto, propinándole golpes y patadas en el rostro y en la cabeza.

A consecuencia de esta agresión, la víctima sufrió varias lesiones en las citadas zonas, precisando 21 días de curación, quedando con unas secuelas físicas tras la perdida de pieza dental y un perjuicio estético.

Durante el juicio los condenados negaron los hechos y aseguraron que intervinieron en la pelea para paralizarla, sin embargo la víctima asegura que le insultaron y le pegaron, aunque sin poder decir quien le pegó, versión que fue ratificada por dos testigos.

En la sentencia, el juez señala que este testimonio sirve para “centrar los hechos en un contexto de homofobia”, puesto que las relaciones entre los intervinientes previas a este episodio eran inexistentes, por lo que considera que únicamente “movía a estas personas una actitud de desprecio por su condición sexual y un ánimo mantenido de humillarle por ello, que culminó con la agresión física”.

La historia de la mujer que se remanga y enseña músculo

Convertida en icono de la emancipación femenina, pasó cuarenta años sin saber que la protagonista del mítico cartel era ella

Geraldine Hoff Doyle

Geraldine Hoff Doyle.

Geraldine Hoff Doyle, fallecida en diciembre de 2010, descubrió al leer una revista que una foto suya fue la que había inspirado el cartel pop en el que aparece aparece una chica con el gesto decidido, el pelo recogido bajo una cinta roja y subiéndose las mangas de la camisa para mostrar sus músculos. Tenía 18 años cuando le hicieron la imagen y trabajaba como planchadora de metal en la fábrica American Broach & Machine Company, un empleo en el que estuvo apenas dos semanas por miedo a lesionarse. Ella era música, tocaba el chelo, y no nació precisamente con la voluntad de empoderar a la mujer. Del dibujo que inspiró sólo era suyo el rostro, no el cuerpo. «No tenía unos brazos grandes, musculosos», explicaría su hija a su muerte. «Ella era muy delgada, una niña glamourosa. Las cejas arqueadas, labios bonitos…».

Un fotógrafo de United Press International que estaba haciendo un reportaje en la fábrica donde estaba Geraldine la retrató en plena faena. Poco después, la compañía estadounidense Westinghouse Power Company, empresa manufacturera americana encargada de elaborar suministros para la aviación, encargó en 1942 al artista J. Howard Miller que reflejara de alguna manera la importancia de que las mujeres acudieran a trabajar. Querían hacer campaña para contener las posibles huelgas de las trabajadoras y alentarlas a no faltar en sus puestos ante la falta de mano de obra en tiempos de guerra en un momento en que muchos hombres estadounidenses habían abandonado sus puestos de trabajo para partir al frente. (La propaganda fue, de hecho, bastante efectiva; de 1941 a 1945 el porcentaje de mujeres trabajadoras en EE UU subió del 27 al 37%, pero cuando los combatientes volvieron de la batalla ellas regresaron a su puesto de amas de casa).

El artista vio la foto de Geraldine en los periódicos y se le ocurrió hacer una ilustración para animar a las mujeres a unirse al mundo laboral al grito de ‘We can do it!’, ‘podemos hacerlo’. El movimiento feminista se apropiaría con el tiempo de este dibujo en los años 80, y desde entonces la imagen ha pasado a simbolizar el poderío de las mujeres. El resto es historia del consumo. Del póster ha pasado a camisetas, chapas, mecheros, imanes, sellos, llaveros… Y casi cualquier objeto personalizable. La imagen del famoso poster, que no tiene un origen muy feminista aunque hoy forma parte de la cultura popular colectiva de occidente, ha sido replicada por grandes estrellas, como Pink en su vídeo ‘Raise your glass’, Beyoncé, además de Marge Simpson en la popular serie. El eslógan también se ha traducido a todos los idiomas posibles.

Cuando Geraldine Hoff Doyle, nacida el 31 de julio de 1924 en Inkster, Michigan, dejó la acería al enterarse de que la mujer a la que susituía estaba de baja porque se había aplastado una mano con una plancha industrial, acabó con un empleo en una librería. Con los años dejó el chelo, se casó, tuvo seis hijos y acabó trabajando hasta los 75 años como gerente de la consulta odontológica de su marido, Leo Doyle. Cuando sobre 1984 se reconoció en la foto y comenzó a hacerse popular, habló muy pocas veces del cartel en público y, cuando lo hizo, fue con mucha modestia. «Se supone que una no debe tener demasiado orgullo, pero no puedo evitar estar algo orgullosa de ese póster… Solo me hubiera gustado saber que era yo unos cuántos años antes», advertía. La imagen original del ‘We can do it’ está archivada en el Museo Nacional de Historia Americana de Washington.

ICONOS DE LA EMANCIPACIÓN FEMENINA isla-mujeres-2--320x320 isla-mujeres-3--320x320

La canción

A veces se asocia equivocadamente este póster inspirado por Geraldine con la historia de otra mujer estadounidense llamada Rose Will Monroe, que trabajó como remachadora en la construcción de los bombarderos B-29 y B-24 estadounidenses. Al igual que Geraldine, Rose protagonizó un reportaje, en este caso televisivo, donde se hablaba de «este trabajo femenino». Cobró popularidad, hasta el punto de que en 1943 se le dedicó una canción. La compusieron Redd Evans y John Jacob Loeb. El tema habla de Rosie y su novio Charlie, un marine que fue llamado a la guerra. «Está haciendo historia, trabajando para la victoria, Rosie la remachadora», dice la letra.

En todo caso, fue un símbolo de lo que el gobierno de Estados Unidos buscaba entonces, como en el caso de la ilustración de Geraldine; mujeres que mantuvieran la producción industrial intacta para abastecer al frente de guerra. Ese mismo año, 1943, el ilustrador Normal Rockwell hizo un dibujo de una chica algo regordeta y pelirroja inspirada en esta joven. La chica aparecía de cuerpo entero, vestida con un mono de mecánico, comiendo un bocadillo y con un pie apoyado sobre la autobiografía de Adolf Hitler. Se publicó como portada de varias revistas. Todo el mundo ha acabado fundiendo ambas historias, la de Geraldine y la de Rose. Lo que no quita que ambas mujeres estuvieran en el embrión de la emancipación laboral femenina.

Karra Elejalde: “Eduardo Blanco Amor fue condenado por homosexual y gallego”

artículo publicado en Cáscara Amarga

karra elejalde

Karra Elejalde

Karra Elejalde, galardonado este sábado como mejor actor en el festival Cinespaña de Toulouse por su trabajo en A esmorga, declaró que la obra del escritor y autor del texto que inspiró la película, Eduardo Blanco Amor, no trascendió porque era homosexual y gallego.

“Eduardo Blanco Amor (1897-1979) fue condenado por homosexual y gallego, y por eso su obra se dejó de lado”, declaró Elejalde durante esa muestra cinematográfica celebrada en el sur de Francia.

El actor vitoriano, que compartió galardón con sus compañeros de reparto Miguel de Lira y Antonio Durán ‘Morris’, subrayó la complejidad de su trabajo, pues siendo vasco tuvo que recitar todas sus frases en gallego y “con acento de La Coruña”.

Añadió, entre carcajadas, que la filmación de la película fue una ‘esmorga’ (parranda, en gallego) y que “pasaron mucha risa pero también hizo mucho frío” durante los 15 días que pasaron “encerrados en una residencia en la montaña que daba pánico” y que recordaba a la película de El resplandor, de Stanley Kubrick.

La cinta en la que participa Elejalde es obra del director Ignacio Vilar (Petín, Ourense, 1951), quien fue recompensado por el certamen con el premio al mejor director. El cineasta, que lleva al cine el manuscrito de Blanco Amor en gallego, el idioma en que el autor concibió la novela, subrayó que actualmente es una obra de “lectura obligatoria en todas las escuelas gallegas” y que, sin embargo, estuvo “censurada durante mucho tiempo”.

No solo el idioma en el que se rueda es el original, sino que los colores grisáceos y el sonido de la lluvia que acompaña a los espectadores durante todo el filme ayudan a trasladarse a la ciudad en cuestión, A Coruña Vilar, que sueña con llevar a la gran pantalla las Comedias bárbaras, del también escritor gallego Ramón María del Valle-Inclán, señaló que las culturas locales lo están “pasando mal” en una “globalización mal entendida” y reivindicó la “necesidad de crear espacios comunes”.

Eduardo Blanco Amor fue un dramaturgo y periodista que emigró a Argentina y defendió desde allí la legalidad Republicana durante la Guerra Civil española. Su obra contribuyó a la renovación de la narrativa gallega, junto a la de Álvaro Cunqueiro y Ánxel Fole.

El libro de Blanco Amor A esmorga ya había sido llevado al cine de la mano de Gonzalo Suárez, quien tituló su largometraje Parranda (1977) y rodó en Asturias; la película que se ha estrenado durante el festival en Francia es más fiel al manuscrito.

Esta comedia dramática retrata una parte de la sociedad gallega de los años cincuenta durante la represión franquista a través de las vivencias de sus tres personajes en el día en que se arruinaron la vida.

En A esmorga la imagen juega un papel muy importante, y esto también lo ha sabido reconocer Cinespaña que ha otorgado el premio a su director de fotografía, Diego Romero Suárez-Llano.

El festival Cinespaña de Toulouse clausuró su vigésima edición, que contó con la actriz Marisa Paredes como invitada de honor y premió con la Violette d’Or a la mejor película al largometraje A cambio de nada, de Daniel Guzmán.

Kzysztof Charamsa: “El Papa se enfrenta a una oposición fóbica e irracional”

El cura expulsado tras revelar que es homosexual y que tiene pareja habla de la Iglesia actual

El cura y teólogo Charamsa decidió el día 3 ‘salir del armario’

El cura y teólogo Charamsa decidió el día 3 ‘salir del armario’. (EFE)

BARCELONA – El cura y teólogo Kzysztof Charamsa, expulsado del Vaticano tras revelar que es homosexual y tiene pareja estable, denuncia que la Iglesia es “una heterodictadura” anclada en el pasado y afirma que “el Papa Francisco es una esperanza”, pero se enfrenta a una oposición “fóbica e irracional”. En una entrevista, el sacerdote polaco (1972) explica que, el pasado día 3, decidió “salir del armario” y revelar que tiene como pareja a un catalán horas después de enviar una carta al Papa, en la que le exponía la necesidad de no esconderse más y de denunciar que “la Iglesia es homofóbica”.

“Yo no puedo ser cínico, fariseo o hipócrita, ni llevar una doble vida”, asegura el sacerdote, que ha sido expulsado como oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como secretario adjunto de la Comisión Teológica Internacional y como profesor de Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Charamsa ha recibido ya una carta de su obispo en Polonia, como preludio a ser apartado del ejercicio sacerdotal, en la que le acusa de “ir contra las Sagradas Escrituras y contra el magisterio de la Iglesia”, acusaciones que el sacerdote rechaza.

Aunque no ha recibido respuesta de su carta al Papa, reconoce que Francisco “ha hecho ya muchísimo” para modernizar una Iglesia que es “homofóbica, irracional y paranoica”, pero ha advertido de que se enfrenta “a resistencias que son obstáculos insuperables”. “Pese a que oficialmente el Papa tiene el poder absoluto, no cada palabra suya es cátedra, ni la Iglesia es el gobierno de una sola persona”, ha dicho Charamsa en alusión a la “potente” curia romana que, según él, se opone a las tesis del Papa.

Charamsa anuncia su intención de escribir un libro porque tiene “necesidad de explicar más pausadamente todo lo que he pasado” y “cómo decidí salir de la desesperación de mi situación”. El prelado asegura que dentro de la Iglesia católica su caso “no es único”, aunque le intenten presentar “como una excepción”, y afirma que aunque no hubiese dicho que tiene pareja y sólo hubiera revelado su homosexualidad “habría sido igualmente expulsado”.

El cura recuerda que su congregación dictó en 2005 una instrucción “ridícula” que prohíbe a los homosexuales ser ordenados sacerdotes: “¿Cómo van a verificar los rectores de los seminarios la sexualidad de sus seminaristas?”.

Según Charamsa, los documentos de la Congregación para la Doctrina de la Fe “estigmatizan y discriminan” la homosexualidad y son “casi racistas” porque les excluyen. Estos documentos, según el exoficial de este dicasterio, describen a los gais “como personas que tienen dificultades para relacionarse en sociedad, que son inmaduros” y que son fruto de padres que les han prestado poco cariño y por eso sufren “un desorden y viven en sufrimiento”.

CLAN DE ‘LOS ROMANONES’ En otro orden de cosas, la defensa del padre Román, considerado el cabecilla del clan de Los Romanones,presentó ante el Juzgado que investiga supuestos abusos sexuales de sacerdotes contra menores en Granada 151 documentos para intentar desmontar el testimonio del joven que con su denuncia dio origen a esta causa. En un escrito notificado a las partes, el abogado Javier Muriel aporta al Juzgado 151 documentos entre los que se incluyen certificados, informes, facturas, fotografías y correspondencia de algunos de los supuestos implicados. La presentación de esta prueba documental se produce tras confirmarse la negativa a citar, para que prestara declaración como testigo, al primer denunciante de los supuestos abusos sexuales.

Los documentos aportados demuestran, según el abogado, las “falacias y mentiras” vertidas por el denunciante y sus “secuaces” a lo largo de la instrucción y tratan de poner de manifiesto la “falta de credibilidad, veracidad” y demás requisitos exigidos para desvirtuar la presunción de inocencia.

El controvertido romance gay que persiguió a Julio César

Los rivales políticos del dictador romano utilizaron los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar su autoridad

Busto de Julio César

Busto de Julio César. / EFE

En la política romana, las referencias a la vida privada de los senadores eran algo habitual e incluso se veía como legítimo que se ridiculizaran los defectos físicos de los rivales políticos dentro de los debates. Julio César, conocido en su vida privada por sus numerosas aventuras sexuales con mujeres, fue un excelente abogado y un orador brillante que parecía inmune a las bajezas de esta peculiar forma de hacer política, salvo en lo tocante a su supuesto romance con el monarca de Bitinia durante su juventud. La acusación le persiguió hasta sus últimos días con la intención de socavar su autoridad.

La homosexualidad en la Antigua Roma, sin ser un crimen penal, aunque lo era en el ejército desde el siglo II a.C, estaba mal vista en todos los sectores sociales, que la consideraban, sobre todo en lo referido a la pederastia, una de las causas de la decadencia griega. Como recuerda el historiador Adrian Goldsworthy en el libro ‘César, la biografía definitiva’ (La Esfera de los libros, 2007), «aquellos senadores que tenían amantes varones solían hacerlo con discreción, a pesar de lo cual con frecuencia los opositores políticos les ridiculizaban públicamente». En este sentido, los romanos hacían una importante diferenciación sobre quién ejercía el papel de activo y quién el de pasivo en la pareja, tanto a nivel sexual como social. Y ese fue siempre el principal problema de los rumores contra Julio César, que era apodado por sus enemigos como ‘la Reina de Bitinia’.

Corrompido por la «depravación oriental»

Los opositores a Julio César usaron los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar la autoridad del dictador romano. Con 19 años, Julio César fue destinado ciertamente a una misión diplomática durante su primer servicio militar en el extranjero, concretamente en la costa norte de Turquía, con el propósito de reclamar el apoyo militar de Bitinia, un reino aliado de Roma, en un inminente ataque a Mitilene. El anciano rey de Bitinia recibió a César con mucha efusividad en recuerdo de su amistad con el padre de éste, también llamado Cayo Julio César. El joven romano, que apenas había salido hasta entonces de su entorno familiar, fue acusado de alargar su visita más de lo razonable y de verse entretenido por el lujo asiático, fuertemente influido por la tradición helenística que tanto admiraba una parte de la aristocracia latina.

Con el tiempo, las especulaciones sobre el retraso adquirieron connotaciones sexuales. Comenzaron a circular versiones que presentaban a Julio César como un amante servicial y pasivo, que había quedado sometido tanto sexualmente como políticamente por Nicomedes. Un relato muy repetido aseguraba que en una ocasión los ayudantes del soberano, en presencia de comerciantes romanos, condujeron al joven patricio hasta el dormitorio real, donde fue vestido con ropajes púrpuras y le dejaron reclinado en un diván dorado esperando a Nicomedes. El hecho de que César hubiera ejercido así un papel pasivo significaba una actuación completamente inadecuada incluso para un esclavo en Roma; y le situaba inmerso en un escenario -las cortes asiáticas- considerado propicio para la depravación sexual y las intrigas políticas.

Los rivales del futuro dictador de la República romana emplearon la historia a modo de arma arrojadiza en una infinidad de veces sin que les importara mucho que el relato fuera cierto o no. En un ambiente político exageradamente difamatorio, los rumores dieron lugar al apodo de ‘Reina de Bitinia’ y a la definición de que Julio César era el «marido perfecto de toda mujer y la esposa de todo hombre». No en vano, también los propios soldados usaron el rumor para burlarse de su comandante en varias situaciones, sin que por ello disminuyera el enorme respeto que sentían por él.

Hoy en día, la veracidad de la historia sigue puesta bajo cuestión, aunque Julio César se afanó en negarla en todo momento hasta el extremo de ofrecerse a jurar ante testigos que se trataba de una mentira. Su firmeza y el hecho de que no se conozcan otras supuestas relaciones homosexuales en su biografía ha hecho suponer a la mayoría de los historiadores que realmente se trataba de una difamación con el objetivo de despertar la cólera de César. ¡Y tanto que lo hacía! Con el paso de los años, el asunto se convirtió en una de las pocas cosas que podían hacerle perder los estribos en público.

Un mujeriego con predilección por las ‘senadoras’

Paradójicamente, si por algo es conocida la vida sexual de Julio César es por su apetito insaciable con el género femenino y por la falta de moderación en sus aventuras extramatrimoniales, en muchos casos con las mujeres de otros senadores. César se desposó por primera vez a los 16 años con Cornelia -la hija de Lucio Cornelio Cina, uno de los principales líderes del partido de Cayo Mario- a quien trató con mucho respeto para los estandartes de la época como demuestra el hecho de que se negara a divorciarse como le ordenó Cornelio Sila con el cambio de régimen, pero que no se libró de las infidelidades. En cualquier caso, las relaciones fuera del matrimonio eran comúnmente aceptadas en la sociedad romana para satisfacer los deseos más vergonzosos que una esposa romana, la encargada de asegurar la siguiente generación de activos familiares, no debía padecer.

César, un hombre que vestía de forma llamativa y cuidaba mucho su aspecto físico -la calvicie fue una preocupación persistente en su vida-, tuvo un elevado número de aventuras fuera del matrimonio. El historiador clásico Suetonio relata que a menudo pagó precios muy altos por prostitutas de lo que hoy llamaríamos ‘de lujo’, y que era «dado a los placeres sensuales y manirroto para conseguirlos», incluso con «mujeres de la nobleza» como Cleopatra. En total, Suetonio enumera que fueron al menos cinco las relaciones con esposas de senadores, entre ellas Servilia, mujer de Marco Junio Bruto y posiblemente su amante favorita. La relación, de hecho, fue la que más se prolongó en el tiempo. «Amó como a ninguna a Servilia», afirma Suetonio sobre una relación que los años demostraron de alto voltaje. Así, el hijo de Servilia, también llamado Marco Junio Bruto, fue el famoso senador que dio una de las últimas y más dolorosas puñaladas a Julio César el día del magnicidio en el Senado. Para más coincidencia, el hermanastro de la aristócrata romana era Catón ‘el Joven’, uno de los opositores políticos más encarnizados de César, que estuvo dispuesto a extraerse los intestinos con sus propias manos antes que a rendirse al ejército del dictador.

Javier Liñera, sobre las tablas de la libertad

Javier Liñera.

Javier Liñera.

GETXO – “Barro Rojo alude a lo que pasaba en los campos de concentración, donde caía la sangre en la tierra”. En Alemania, los prisioneros eran identificados con un sistema de marcaje y los gais tenían un triángulo rosa invertido. En España, el término homosexual estuvo ligado durante muchos años a dos tipos de crónicas: la negra y la rosa. Este mapa de colores refleja una realidad lúgubre, muy oscura: la de la repugnante persecución que sufrieron los homosexuales en la Alemania de Hitler y en la España de Franco. Sobre esos sucesos infames versa Barro Rojo la obra teatral de Javier Liñera.

El público de Las Arenas aplaudió ayer esta función que se desarrolló en el marco de las Jornadas de Teatro de Getxo. Hoy, mañana y el próximo fin de semana continuarán con el telón levantado. “Es una historia que surge por una necesidad. Es algo que debo a la gente que ha luchado y que ha muerto y que, por eso, yo ahora puedo estar aquí tranquilamente”, se sincera este actor getxotarra, de alma y corazón teatrero. La siguiente parada de Barro Rojo será el próximo a las 19.30 horas en La Fundición, dentro del Festival BAD de Bilbao. Y en 2016, esta obra viajará hasta París, donde Liñera estudió y, con casi toda probabilidad, hasta Chile también, de donde es Daniela Molina, una de las mujeres que junto a Linda Wise dirige esta pieza escrita por el propio intérprete vizcaino. En Barro Rojo, Liñera se enfrenta en soledad -e incluso con tacones- a los espectadores desde el escenario y da un salto en su carrera, después de diez años actuando para un gran abanico de compañías. “Me apetecía hacer algo solo, ya volveré a trabajar en grupo”, reconoce.

Su dilatada trayectoria, que le ha permitido hasta realizar una secuencia de la película Mortadelo y Filemón 2. Además de participar en el videoclip de la canción Que amanece de nuevo, de Doctor Deseo, que le ha transportado también por los teatros de países como Argentina, Colombia o Brasil. Siempre, unido al teatro. “Es un mundo complicado y aquí en Euskadi no estamos del todo mal. Es cierto que requiere mucho esfuerzo y hay que moverse mucho. Pero, por ejemplo, estuve hace poco en Madrid y me propusieron un papel para una producción. Al hablar de cifras económicas, me respondieron:Bueno, ya se verá. Es que en Madrid no hay dinero. Me comentaron:Puedes trabajar de camarero. Y yo les contesté que no, que yo nunca había sido camarero. Se quedaron asombrados: ¿Cómo? ¿Un actor que no ha trabajado de camarero? Yo he podido dedicarme siempre a las artes escénicas en diferentes ramas”, cuenta Liñera.

TAMBIÉN PROFESOR De hecho, este getxotarra también ha seguido el camino de la formación. “Dirijo a los grupos de teatro de las asociaciones de mujeres de Barrika y Sopela, y a dos grupos de teatro en Abadiño y Amurrio. También he trabajado con niños y adolescentes y con estos últimos he disfrutado mucho, he aprendido mucho con ellos”, destaca Liñera. Con las mujeres de Barrika, Emakumeen Hitza Elkartea, puso en marcha una interesante iniciativa, en la que aún están sumergidos. “Empezamos a trabajar con los oficios de las mujeres de la comarca y nos pusimos a investigar sobre el tema: leer libros para ver los oficios que allí había en el pasado y sobre todo, las historias de la vida de cada mujer. Por eso, también hicimos entrevistas. Aún nos falta una fase para terminar el proyecto”, explica este intérprete que siempre se acuerda de Myriam Rodet, profesora de las clases de teatro municipales. “Ella prendió la mecha en el colegio Andra Mari. Mi pretensión nunca fue ser actor hasta que llegó el momento de decidir de verdad…”. Y Liñera escogió la opción acertada.

Así funciona una unidad de atención a personas transexuales en la sanidad pública

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Niños transgénero / www.atandalucia.org

La unidad de atención a las personas transexuales del Hospital Universitario Doctor Peset en Valencia nació en el año 2008 aunque, años antes, psicólogos como Felipe Hurtado ya atendían a estos pacientes sin el amparo específico de la sanidad pública. Hurtado lleva más de quince años trabajando con personas transexuales y asegura que los comienzos fueron muy complicados. “Fue muy difícil. Durante cuatro o cinco años atendíamos a pacientes sin tener la cobertura oficial. Corríamos el riesgo de que nos pudieran llamar la atención”, hace memoria el especialista.

Desde aquel momento y hasta hoy ya son más de 500 personas las que han encontrado apoyo psicológico, tratamiento hormonal y cirugía en la unidad de referencia valenciana. “Yo atendía a las personas trans pero era necesario que los servicios públicos se hicieran cargo. El papel de las asociaciones y los movimientos fue clave para la creación de esta unidad”.

En España solo nueve comunidades autónomas (Andalucía, Madrid, Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana, Aragón, Canarias, Navarra y Asturias) cuentan con una unidad especializada de atención a personas transexuales lo que ha hecho que personas de comunidades donde no existe la prestación busquen empadronarse en otras ciudades para poder recibir este servicio. La primera se creó en Andalucía en el año 1999. “La mitad de España no tiene una unidad específica para transexuales”, lamenta Hurtado.

Un tercio de las personas atendidas son menores

Cada año el número de personas que acude a estas consultas se va incrementando. En lo que va de 2015 Hurtado ya ha atendido a 34 pacientes nuevos de los cuales un tercio son menores. “Lo mejor es que vengan cuanto antes. Sea cual sea la edad todos y todas coinciden en que se empezaron a notar de forma diferente desde que eran muy jóvenes”, explica el sexólogo. “La mayoría detecta la disforia entre los cuatro y cinco años e incluso algunos padres son capaces de verlo durante la infancia de sus hijos”.

El sexólogo Felipe Hurtado pasando consulta en la unidad de atención a las personas transexuales del Hospital Universitario Doctor Peset

El sexólogo Felipe Hurtado pasando consulta en la unidad de atención a las personas transexuales del Hospital Universitario Doctor Peset

Hurtado también destaca la importancia de acudir cuanto antes a los especialistas porque, algunas veces, los jóvenes que no están conformes con su cuerpo sufren problemas derivados como la anorexia. “Algunas no quieren tener pecho, no quieren tener la regla, entonces dejan de comer para que no se les note el pecho o interrumpir el periodo”. Para Hurtado lo más importante es detectar el problema y tratarlo cuanto antes, mucho mejor si es antes de la pubertad.

En estos momentos se está intensificando el trabajo en los procedimientos que se tienen que seguir para los menores de edad. La educación en los colegios es esencial para que durante el proceso no se experimente rechazo o para que los padres entiendan la situación. “Hay padres que se echan las manos a la cabeza cuando un niño va al lavabo de una niña. Hay que asesorar a los padres y a los docentes. Es muy importante”, expone el doctor.

El papel de las asociaciones y de las redes sociales

Uno de los principales problemas que encuentran los transexuales es la falta de información. El primer punto de consulta al que tienen que acudir es al médico de familia o al pediatra pero, según explica Hurtado, todavía “hay algunos médicos que no saben a dónde derivar a estos pacientes”. “Muchas personas me dicen “lo que me ha costado llegar hasta aquí, me he enterado por las redes sociales”, comenta sorprendido.

Una vez que la persona es derivada a la unidad especializada, se le realiza un estudio psicológico y se le remite un informe al endocrino que es el encargado de iniciar el proceso de hormonación. Después de un año de hormonación, si la persona quiere seguir modificando su sexo, el siguiente paso es la cirugía.

No en todas las unidades de atención a personas transexuales existe la posibilidad de llevar a cabo una cirugía con todas las prestaciones. En la unidad valenciana por ejemplo sí que se intervienen las mamas (a mujeres y a hombres) y a las mujeres biológicas se les extirpan los ovarios y el útero, “lo único que falta por añadir es la reasignación de genitales”. “Igual que una persona se opera porque no ve bien, pues a una persona que tiene una identidad sexual contraria a su nacimiento hay que ayudarla”, concluye el sexólogo.