Más de 3.000 adolescentes reciben educación sexual

El Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento hace balance de los cursos

BILBAO – El Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Bilbao ha dado a conocer los resultados de los cursos de educación afectivo sexual que ha llevado a cabo recientemente con más de 3.000 jóvenes bilbainos de Centros Educativos Públicos y centros de Formación Profesional Básica (FPB).

La educación sexual es mucho más que hablar del coito, del SIDA y facilitar preservativos. El Área de Salud y Consumo lleva casi tres décadas trabajando la educación sexual con adolescentes, jóvenes, púberes, sus familias y las instituciones escolares.

Lo que hasta hoy ofrecían familia y escuela como modelos de identificación válidos para adolescentes y jóvenes, están siendo sustituidos por las nuevas tecnologías de la información (TICs) y su red de contactos, lo que provoca contradicciones que dan lugar a inseguridad, a confusión y a una realidad falsa que no favorece el crecimiento ni la toma de responsabilidades.

Todo ello ha llevado al Área de Salud y Consumo a plantear un trabajo entendido como un proceso a través del cual se ofrece la oportunidad a los púberes, adolescentes y jóvenes de adquirir unos conocimientos que les ayuden a reducir ansiedades y les permitan disfrutar de una vida sexual activa y consciente, pero también adquirir responsabilidades y criterios de realidad para desarrollar una sexualidad exenta de riesgos.

Estos años de trabajo han dado como conclusión que para lograr una educación sexual, saludable hay que integrarla en el contexto del desarrollo psico-afectivo y social de cada edad, cada lugar y cada momento histórico. Los programas del Área de Salud y Consumo intentan adaptarse a la realidad de cada uno de los grupos con los que trabaja. Se ha constatado la falta de constancia en el uso del preservativo y un desconocimiento significativo con respecto a los métodos anticonceptivos, la sexualidad y la reproducción. – DEIA

Un estudio asegura que todas las mujeres son bisexuales o lesbianas

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¿Recuerdas aquel “todos somos bisexuales” de El otro lado de la cama que marcó un antes y un después en tu percepción de las relaciones de pareja? Pues no estaba tan desencaminado. Al menos, eso afirma un estudio realizado por la Universidad de Essex (Reino Unido), en el que se analizó la respuesta sexual de más de 500 mujeres ante estímulos masculinos y femeninos.

Las participantes heterosexuales mostraban la misma excitación de sus órganos íntimos al observar imágenes provocativas de hombres, como de mujeres. “Fisiológicamente, las mujeres se excitan por igual ante estímulos de ambos sexos“, afirma el autor del estudio, Gerulf Rieger.

En este caso, la excepción son las lesbianas. Las participantes homosexuales sí mostraban una respuesta física claramente preferente hacia los estímulos femeninos. Se estudiaron, en sucesivas pruebas, tanto la irrigación de su vulva como la dilatación de sus pupilas, y su reacción fue “típicamente masculina”.

Una sexualidad diferente

“La sexualidad femenina es aún una incógnita para la mayoría de la gente”, reconoce Rieger a FCINCO. De ahí que las reacciones a su artículo, publicado a finales del pasado año en la revista científica Journal of Personality and Social Psychology, no fueran todas positivas. “Muchos asumen que la sexualidad femenina es similar a la masculina, pero esta investigación subraya que no es así”, asegura el autor.

La explicación a tan curioso descubrimiento podría estar, siempre según las hipótesis de este grupo de científicos, en una causa biológica. “Los hombres han evolucionado con fuertes impulsos sexuales, muy orientados hacia un género, y esta combinación está destinada a facilitar la reproducción. Sin embargo, y dado que la cópula forzada se da en muchas especies animales y en la sociedad humana, una más fácil excitación de la mujer ante cualquier estímulo sexual podría servir para mitigar el riesgo de un trauma genital“, explica Rieger.

“Otros estudios añaden que, a nivel psicológico, la mujeres también son más flexibles en cuando a su atracción por los dos sexos que los hombres. Supongo que tendrá que ver con que sus cuerpos les permitan excitarse tanto con estímulos masculinos como femeninos, que es lo que hemos investigado nosotros, pero no existe aún una prueba contundente que lo demuestre”, destaca.

Para llevar a cabo la investigación, el equipo de la Universidad de Essex publicó anuncios en internet en áreas próximas a centros universitarios.

Cárcel a los gays que ‘salgan del armario’ en Rusia

Una pareja gay se abraza en su casa de San Petersburgo

Una pareja gay se abraza en su casa de San Petersburgo. MADS NISSEN | Contacto

Si un ruso duerme con una persona del mismo sexo, es mejor que mantenga la boca cerrada en el trabajo. Y si intenta hacer bandera política de lo que en realidad es un ‘defecto’, saliendo a la calle a manifestarse, la multa está casi asegurada. Se puede ser gay o lesbiana, pero no reivindicarlo en el espacio público. En Rusia, la homosexualidad está condenada, sobre todo como movimiento social. Ni la literatura, ni la prensa ni la política pueden enarbolar la bandera gay. Pero ahora, la ‘cacería’ puede pasar al nivel individual.

La oposición parlamentaria no es precisamente una ayuda. El Partido Comunista Ruso ha propuesto que ‘salir del armario’ sea castigado por la ley. Dos diputados del partido rojo, Ivan Nikitchuk y Nikolai Arefeyev, quieren multar con 58 euros a quien exprese comportamientos ajenos “a las relaciones sexuales tradicionales”. El arresto para quien se declare gay estando cerca de centros educativos o culturales sería de hasta 15 días de duración. La propuesta se debatirá la semana que viene en la Duma [cámara baja del Parlamento ruso], y pretende prohibir los besos entre parejas gays y hasta confesar públicamente la homosexualidad. El comunista Nikitchuk ve a los gays como gente “enferma y loca” y espera que su ley pare lo que considera “una estrategia de Occidente para invadir las mentes rusas, corromper a la juventud y debilitar nuestra tasa de fertilidad”, según ha dicho al portal de noticias Meduza.

Desde el Kremlin, preguntados por el asunto, ha evitado pronunciarse aduciendo que no conocían la propuesta. Rusia Unida, el partido que respalda al presidente Vladimir Putin, sí apoyó la actual legislación. Sobre la vuelta de tuerca que proponen los comunistas ha hablado un líder del partido gubernamental, Dimitri Vyatkin, para calificarla como “superflua”.

Una encuesta del Centro Levada revela que el 37% de los rusos ven la homosexualidad como una desviación. Un 18% cree que deberían ser procesados.Irina Fedotova, una conocida activista gay rusa, se marchó a Luxemburgo este verano después de haber recibido una paliza: “He luchado lo que he podido. Y cuando no he podido más, me he ido”.

Según denuncia un informe de Human Rights Watch (HRW), la ley contra la propaganda gay instaurada en Rusia en 2013 ha disparado los episodios deviolencia contra los homosexuales. No hay una contabilidad general de agresiones, puesto que sólo existen asociaciones en unas pocas ciudades grandes. Pero el centenar de entrevistas en 16 municipios que llevó a cabo HRW apunta a un deterioro de la situación. Lo mismo han contado todos los gays y lesbianas contactados por EL MUNDO para este reportaje: “Vamos a peor, porque la ley ha dado luz verde a los ataques a los gays”, se queja Ilya, un homosexual de 26 años que vive en San Petersburgo. “Antes esta ciudad era la más tolerante, ahora no se puede caminar de la mano por la calle”, añade.

Acoso y derribo a profesores

La ‘postura oficial’ está clara: ser gay o lesbiana no es estar sano, y su modo de vida -e incluso ellos mismos- pueden ser un problema para los niños, por eso no pueden reivindicarse en público en virtud de una ley que imposibilita el activismo gay. En la calle y en los despachos la gente mete a gays y pedófilos en el mismo saco con mucha frecuencia: como si fuesen bombas de relojería que nadie quiere tener circulando por ahí. Hay temor al castigo estatal y todavía más al odio ciudadano. “Lo que más me asusta es que la mayoría de la gente no conoce a un solo gay o lesbiana pero repiten lo que dice la Iglesia y el Gobierno”, se ha quejado María Morozova, una joven profesora rusa. Su gremio está especialmente amenazado por una legión de activistas que se dedican a cazarlos y destrozarles la vida.

Pocas historias definen mejor el hostigamiento que sufren los gays como la de Olga Bajaeva. Tiene 24 años y vive en Magnitogorsk, una ciudad industrial de los Urales. Logró un trabajo dando clase en una escuela emparedada entre industrias metalúrgicas, esas catedrales de hierro que fueron la punta de lanza de los planes quinquenales de Stalin. Allí queda muy lejos el debate y la agitación de la nueva clase media urbana que despierta en Moscú, pero las redes sociales le pusieron delante de sus narices una historia que la hizo dar un salto de indignación. EnvKontakte (una red social tan importante en el país como Facebook) leyó la noticia de un profesor perseguido por ser gay. “Dejé un comentario diciendo queyo soy lesbiana y también trabajo en un centro educativo“. En mal momento se le ocurrió hacer tal cosa: “En un par de horas me llegó un mensaje de un tal Valkiria Repina que me conminaba a dimitir“.

Valkiria Repina gestiona, bajo seudónimo, un grupo llamado Padres de Rusia, a través del cual distribuyó la identidad de Olga, fotos suyas y algunos detalles‘desagradables’ sobre su vida. Olga, consciente de lo que se estaba desatando contra ella, decidió guardar silencio. Pero pronto a su bandeja de entrada llegó otro mensaje: “¿Por qué no contestas? Dinos qué has decidido. Si dejas el trabajo no distribuiremos esta información“. No contestó. Y la historia pasó a los medios de comunicación, recibió la llamada de un reportero, la prensa local relanzó la historia, y también el canal de televisión de la ciudad.

“Desde San Petersburgo alguien llamó al Departamento de Educación para informar de que había una lesbiana trabajando entre ellos, preguntando por qué no me habían despedido”, recuerda Olga. La directora del centro al principio la apoyó, y finalmente le dijo que si quería seguir trabajando ahí bastaba con no colgar contenido LGBT en su muro, cosa que ella jamás había hecho: “Me dijo que si seguía colgando cosas sobre política y criticando al Kremlin tendría que cambiar de profesión”. Se negó a irse. La pusieron a limpiar la escuela, pero la humillación no acabó ahí. Un padre, cuyo hijo en realidad estudiaba en otro colegio de la ciudad, la denunció porque el niño había visitado su página y había empezado a hacer preguntas sobre el matrimonio gay. La citaron delante de todos los profesores: “Olga Bajaeva actuó de manera imprudente”, clamó la directora dando comienzo a una especie de auto de fe al mas puro estilo soviético. Todos los profesores callaron. Olga dimitió aquel día.

El caso de Olga se repitió en San Petersburgo: otra profesora, Anastasia, recibió los mismos mensajes extorsionadores (con fotos sacadas de su Facebook en las que sale abrazando a su novia) por otro grupo de activistas anti-gay, que se jactan de haber desenmascarado a 30 profesores por todo el país. Hoy es una activista gay con ganas de “zarandear el sistema y dar esperanza”. Cada día, dice Anastasia, recibe mensajes de gays que han perdido su trabajo por culpa de su condición sexual.

‘Cacerías’ de gays

Nikita prefiere no dar su nombre real: “En cuanto a los temores cotidianos lo que me aterra es conocer a alguien por internet y que cuando llegue haya una banda preparada para lincharme“, concluye. Su temor está bien fundamentado porque existe un grupo llamado Occupy Pedophilia que se dedica a cazar y pegar a homosexuales. Son safaris a la caza del “maricón”, que quedan documentados en vídeo para escarnio público en las redes sociales.

La moda de cazar gays y sacarlos en la web ha sido imitada en algunas ciudades rusas. HRW analizó en 2014 hasta 78 ataques a gays, y ha notado que ha cambiado la dinámica: ya no se ataca tanto a homosexuales que se significan. Ahora el objetivo son los que intentan pasar inadvertidos.

Algunos políticos de Rusia retratan a los gays como personas “peligrosas” y para muchos rusos se trata de “enfermos” nocivos para los niños. Así lo ve Vitaly Milonov, un conocido político ultraconservador de San Petersburgo convertido enlátigo de los gays, las lesbianas, los transexuales y otro tipo de “desviados” que, según ha sugerido, “violan a niños”. Es famoso por organizar redadas en locales de alterne, pero niega que haya opresión alguna: “Por amor de Dios, no consigo cerrar ni un solo club de maricones, y están por todas partes”.

EDDIE REDMAYNE: “Lucho por ser auténtico”

Eddie Redmayne protagonista de la película 'The Danish Girl'

Eddie Redmayne protagonista de la película “The Danish Girl”. / KEVORK DJANSEZIAN (REUTERS)

La noche del 22 de febrero de 2015 Eddie Redmayne ganó el Oscar al mejor actor. Dio las gracias a su mujer, a todos los que padecen la ELA [Esclerosis lateral amiotrófica] y al físico Stephen Hawking, al que interpretaba en La teoría del todo. Poco después, cogió un avión de Los Ángeles a Londres. Soltó la estatuilla por ahí, se subió a un coche y se fue al set a trabajar. La emoción que casi le impidió articular un discurso coherente había desaparecido. Y estaba dispuesto a asumir otro gran desafío. Ese día Redmayne (Londres, 1982) fue a meterse en la piel de una mujer para La chica danesa.Precisamente por ese papel ha vuelto a ser nominado a los Oscar y a los Bafta, en un año en el que, por cierto, también opta a los Razzies, los premios a lo peor del cine mundial.

“Ya había recibido el guion antes deLa teoría del todo. Solo supe decirle a Tom [Hooper, el director] que era el mejor que había leído jamás”, contaba el intérprete en el festival de Venecia, donde celebró un encuentro con la prensa internacional. En efecto, cuesta quedarse indiferente ante la historia real de La chica danesa, basada en la novela homónima de David Ebershoff y que se estrena hoy en España: la de cómo el pintor Einar Wegener se liberó de la cárcel de su cuerpo, acudió a la cirugía para convertirse en Lili Elbe y, de paso, inspiró a decenas de transexuales venideros.

Para acercarse a un papel tan complejo, Redmayne aplicó un método parecido al de La teoría del todo: documentación y más documentación. En este caso, el proceso empezó con encuentros de miembros de la comunidad transgénero: “Me impresionaron su gentileza y sus ganas de ser completamente transparentes. Todos me dijeron: ‘Pregunta cualquier cosa que se te ocurra”. ¿Y qué preguntó? “Por ejemplo, un amigo siguió con su pareja durante todo el proceso de transición y me hablaron de cómo su vida sexual se vio afectada por el cambio”.

Constató que el momento en que Lili se desnuda ante un espejo en la película es algo que varios transexuales han experimentado. Y descubrió esa fase que uno de sus interlocutores llamó “hiperfeminización”. “Empiezas tu transición y comienzas a investigar cosas como el maquillaje, la ropa, la manera de caminar, y terminas por exagerar, por forzarlo demasiado”, lo resume Redmayne.

A sus charlas el actor sumó una particular. La primera persona que le introdujo en ese mundo fue Lana Wachowski —Laurence antes de la operación—, directora de Matrix junto con su hermano Andy. “Me explicó la responsabilidad que llevó Lili y como fue un icono para la comunidad transexual”, relata el actor. Wachowski también le dejóConundrum, de Jan Morris, primero de una serie de libros que leyó sobre el argumento.

A partir de ahí, Redmayne añadió sus ideas, sus sentimientos, su lado femenino, que ya explotó en varios roles de mujer en la escuela así como haciendo de Viola en Twelfth Night, su debut en las tablas en 2002. “Relacioné el filme con la idea de encontrarte a tí mismo. Ser auténtico, verdadero, es algo por lo que lucho y que damos por hecho pero para los transexuales no es tan fácil”, asegura. En realidad, esa caza a la verdad es la que también lleva a cabo frente a la cámara y sobre el escenario: “Si pudiera alcanzar la autenticidad total incluso en un solo momento de actuación, sería maravilloso”. A juzgar por las candidaturas a los premios, parece que lo consigue.

Eddie Redmayne: a por el Oscar con ‘cambio de sexo’ incluido

Eddie Redmayne en La Chica Danesa

Eddie Redmayne en ‘La chica danesa’

Decía Otto Weininger que «la mujer no es otra cosa que sexualidad; el hombre, en cambio, es sexual». Y ahí lo dejaba. Pasiva una, activo el otro. Conceptual la primera, sensual el segundo. El austrohúngaro de la Viena de entreguerras arrojaba su reflexión en la monumental Sexo y carácter, una obra tan erudita como controvertida; tan brillante como, finalmente, misógina. Además de antisemita y, apurando, hasta disparatada. Lo tenía todo, para entendernos. Y pese a ello, Weininger no hacía más que poner luz sobre uno de los silencios más culpables de la civilización. La nuestra. De paso, anclaba en el papel buena parte de los lugares comunes que vendrían después.

Y hasta hoy. La prueba es La chica danesa, la película de Tom Hooper, que, a su manera, llega a la cartelera con la intención evidente de abrir puertas, airear el patio y refutar lugares demasiado comunes. «Obviamente, ésta no es una película política, pero sí cumple una función política. Si mi trabajo sirve para abrir una discusión, para facilitar que se hable de ello, para condenar la situación de loshomosexuales en Rusia, por ejemplo, pues bienvenida sea», dice Eddie Redmayne. Y lo dice como midiendo las palabras, dejando que cada uno de los fonemas que sale de su boca tropiecen en el aire en un gesto tan cursi como afectado; tan interesante como, admitámoslo, magnético. Se nota, en definitiva, que el actor de 33 años más premiado y aplaudido de su generación, incluido el Oscar al mejor actor por La teoría del todo (2014), está educado como dios manda. No en balde, visitó los mejores colegios de Inglaterra, aquellos que delimitan el espacio real de la real realeza.

SEDA SOBRE LA PIEL. La película, para situarnos, narra la historia de un pañuelo de seda deslizándose sobre la piel. O, por lo menos, ahí empieza. Cuenta David Ebershoff en el libro homónimo en el que hace pie el director deEl discurso del reyque un buen día la pintora de retratos Gerda Gottlieb (atentos a la perfección deAlicia Vikander en pantalla) se quedó sin modelo. Desesperada, o no tanto, le rogó a su marido y también pintor, Einar Magnus Andreas Wegener, que cubriera la vacante. Aunque sólo fuera un instante. Y así, hasta que el suave tacto del satén sobre el tobillo (o más adentro) descubrió un mundo nuevo. En ese momento preciso, Einar inició un viaje que le convertiría en Lili Elbe. Es decir, la primera persona que se sometió a una operación para cambiar de sexo. Transexual pues.

«Yo, como todo el mundo, vivo rodeado de prejuicios. Intentas mantenerte al margen, pero no es fácil. Ahora puedo decir que, desde un punto de vista personal, no sólo profesional, la experiencia de esta película ha sido una de las más intensas de mi vida», explica a modo de presentación. ¿Y qué es eso que tanto le ha cambiado? «Básicamente, lo que he aprendido es que los conceptos de masculino y femenino no son binarios, son dos conceptos fluidos que admiten muchos estadios intermedios. Todos los hombres tenemos un lado femenino, y viceversa. Por alguna razón nos han educado en que las cosas o son blancas o negras. Y eso es un gran error. El sexo, además, no es una cuestión física que tenga que ver con el cuerpo. O no sólo. Es algo mucho más emocional e interno que está directamente unido a lo que uno es», dice, se toma un respiro y concluye: «Para mí, esta película es una historia de amor, sobre el alma de una persona». Irrefutable, sin duda.

Eddie Redmayne en 'La teoría del todo'

LA IGNORANCIA MÁS ABSOLUTA. Cuenta el actor que para poder soltar sin titubear el párrafo precedente, antes tuvo que informarse. Y mucho. «Me llevó muchísimo tiempo prepararme. Partía desde la ignorancia más absoluta. No soy un actor de método, pero recopilar toda la información posible sobre lo que iba a hacer era básico», reconoce antes de ofrecer un listado detallado de todas sus lecturas y de todos los encuentros con personas que han vivido una experiencia similar a la de Lili. Esto sin olvidar su puntual conocimiento de las estadísticas del asunto. «¿Sabe que en las personas transgénero, no sólo transexuales, el índice de intentos de suicidio es del 41%? Una cifra así debería hacernos reflexionar a todos». Más allá de la pseudoautobiografía de la propia Lili Elbe (Man into a woman) y de la novela de Ebershoff citada y recientemente publicada en español (Anagrama), lleva años (más de tres) ocupando sus noches y días con toda literatura sobre el asunto que cae en sus manos. Y aquí coloca en lugar de excepción Conundrum, el libro de memorias de 1974 de Jan Morris y hasta la serie británica My transsexual summer.

Pero la cosa no acabó ahí… «Durante el rodaje de El destino de Jupiter tuve ocasión de hablar largo y tendido con el director y transexual Lana Wachowski. Ella [dice con cuidado] me sirvió de inspiración y le estoy muy agradecido. Es más, fue ella la que sugirió el estilo art-nouveau de la película como la mejor representación de una época en el que las líneas masculinas y femeninas, aunque fuera desde un punto de vista metafórico, se mezclan. Con el modernismo se feminizó todo. Fue un tiempo en el que los hombres que marcharon a la guerra dejaron a las mujeres a los mandos. Cambió todo. La cultura se volvió mucho más andrógina con los pelos cortos de ellas. Fue un tiempo de libertad que hoy, me temo, hemos perdido».

Y quizá algo de razón tiene en lo de la pérdida. Si a ella le sumamos la mojigatería o, simplemente, la estupidez, algo nos dice que vamos hacia atrás. Un detalle. Justo antes de hacer la entrevista en Venecia, donde se presentó La chica danesaen el pasado mes de septiembre, el publicista (es decir, la persona que está entre el actor y el periodista) exigió la firma en un papel en el que se especificaba que nada de lo hablado a continuación se sacaría de contexto. Y añadía: «Las opiniones del actor sobre sexo se refieren a la película. No son personales». En efecto, estamos tontos. Pero sólo es un detalle.

MOMENTO TRANS. Sea como sea, lo cierto es que la película llega a las carteleras en un momento, digamos, favorable. Sin que quede claro la razón, el clima ayuda.Los 11 Emmys a una serie como Transparent sobre un padre de familia transgénero son sin duda un indicio. Tiempo atrás películas como Brokeback mountain (2005) o, mucho más cerca, Dallas buyers club (2013), se atrevieron a romper un tabú llevando al gran público una historia generalmente reducida al estrecho margen de lo independiente, de lo invisible. Eso no evitó que el prototipo de transexual ande siempre muy cerca de la caricatura. No en balde, la película ha estado en el cajón desde hace ya 15 años. Por la dirección, antes de Hooper, pasaron los nombres de Tomas Alfredson y Lasse Hallstrom y mucho antes de Redmayne, el/la designada para interpretar a Lili fue Nicole Kidman. ¿Cómo se quedan? «Creo sinceramente que en muy poco tiempo el panorama ha cambiado mucho. El que se haya aprobado la ley de matrimonios del mismo sexo en Estados Unidos es un síntoma o una consecuencia, según se mire», comenta.

¿Y qué tiene que decir a las quejas de la comunidad LGBT sobre la inmadurez que demuestra Hollywood al dar el papel de transexual a un actor hombre como usted?

Bueno, en realidad, no es a mí a quien corresponde contestar a esa pregunta. Yo sólo puedo decir que ha sido un honor poder meterme en la piel de una persona como Lili Elbe.

Un honor y, cabría añadir, una oportunidad casi única para acercarse a ese sueño al alcance de muy pocos. Es más, sólo de uno. Fue Tom Hanks el que en 1994 y 1995 alcanzó la gloria de ser condecorado, pues de eso se trata, con dos Oscar seguidos. Primero por Philadelphia, a continuación, por Forrest Gump. El año pasado por estas fechas, Redmayne subía al estrado del teatro Kodak para emocionarse a la salud (ya muy deteriorada, todo sea dicho) de Stephen Hawking.La teoría del todo, de Jane Marsh, le valía la estatuilla y este año, si nadie lo remedia, volverá a estar entre la nómina de candidatos gracias a Lili Elbe. «Sé que este tipo de papeles, además de un reto, hace que todo el mundo se fije en ti. Intentaré vivir mi momento», dice protocolario. Recuerda que la ceremonia de los Oscar le cogió justo en el rodaje de La chica danesa. Es más, fue soltar su discurso de agradecimiento y horas después volvía en avión al trabajo. «Es muy raro. Es un chute de adrenalina en mitad de un esforzado trabajo de concentración. Creo que durante unos días me volví loco», dice.

Redmayne se sabe afortunado. Hollywood adora los papeles desmesurados, inabarcables. Para meterse en la piel de Lili se autoexigió adelgazar casi siete kilos partiendo de una fisonomía al límite. «Mi mujer [Hannah Bagshawe, con la que se casó poco antes del atracón de los Oscar] fue testigo del cambio. El problema es que si adelgazaba demasiado se pronunciaba demasiado la nuez y los pómulos. Y quedaba muy masculino. Sólo una cosa me ayudó. Siempre me quejo de que jamás podré dar vida a un tipo con barba, porque apenas me crece. Bueno, ahora, la verdad, fue una ventaja», comenta, se ríe y sigue: «De todas formas, el error, por mi parte, sería creer que todo esto gira en torno a un cambio corporal. Lili no quería ser un hombre que actuaba como una mujer; sino que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Ya había dado vida a una mujer enNoche de reyes, de Shakespeare, en el teatro isabelino eso era lo común. Pero esto es otra cosa. Y mi esfuerzo ha sido siempre alcanzar esa otra cosa».

Sobre la pantalla, el Redmayne que vemos se antoja mucho más comedido y sabio de lo que un papel como éste promete. O, por lo menos, lo que los prejuicios prometen. Weininger, en su desmedida demencia, fue de los primeros en imaginar y teorizar «los estados sexuales intermedios». En su tosquedad misógina, los nombró y ahí, y pese a él, quizá empezó todo. «Esto es una historia del alma. No de cómo se transforma un cuerpo», concluye el actor. Y le creemos.

La cineasta ‘trans’ Lana Wachowski, nueva musa de Marc Jacobs

Lana Wachowski en la campaña de Marc Jacobs

Lana Wachowski en la campaña de Marc Jacobs. Foto: @themarcjacobs .

La cineasta Lana Wachowski será una de las protagonistas de la campaña de primavera-verano 2016 de la firma Marc Jacobs. El diseñador no ha elegido a la directora de Matrix por ser transexual, tampoco por ser una cara conocida de Hollywood, sino por ser toda una fuente de inspiración para él.

Este ‘fichaje’ lo ha hecho público el mismo Marc Jacobs en su cuenta de Instagram para presentar ante sus ‘fans’ una de sus colecciones más personales. En esa misma publicación, el director creativo explicaba cómo llegó Lana Wachowski (que saltó a la fama con el nombre de Larry) a su vida hace unos años, cuando vio el discurso que dio tras recibir el Premio Visibilidad.

“Expresó pensamientos e ideas que han llenado mi cabeza y corazón siempre, pero nunca había sido tan elocuentemente capturado en un lenguaje tan tangible, inteligente, conmovedor y lleno de posibilidades”, comentaba en el mismo ‘post’.Lana Wachowski se convirtió en un referente para la comunidad transexual cuando decidió comenzar su reasignación de sexo.

Y es que esta campaña es una de las más íntimas del diseñador, ya que, junto al fotógrafo David Sims y estilista Katie Grand, ha plasmado su visión de América a través de personas que representan “la belleza de la igualdad”. Eso también explica por qué la actriz Sandra Bernhard será también parte de la campaña.

Diesel ficha a un modelo andrógino

En los últimos años, el mundo de la moda ha apostado por ‘maniquís’ mucho más plurales. La última firma en hacer un fichaje estelar que se sale del canon tradicional ha sido Diesel. Su última campaña cuenta con el andrógino Stav Strashko como protagonista.

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Y es que la firma ha decidido darle un giro a su nueva colección con una campaña mucho más juvenil, contando con los ídolos ‘teen’ más variados para abarcar el mayor público posible. El cantante Joe Jonas es otro de sus rostros conocidos, en la que además han introducido ’emojis’ .

Be Basque acudirá a eventos como la fiesta gay de Ámsterdam

Be Basque acudirá a eventos como la fiesta gay de Ámsterdam o el Oktober Fest de Múnich
Intensificará la promoción en Francia para aprovechar la capitalidad cultural de Donostia

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BILBAO – Eventos multitudinarios de gran calado que se celebran a pie de calle en diferentes puntos del planeta. Bilbao y Bizkaia han puesto el foco en nuevos mercados e intensificarán su presencia en esas celebraciones que mueven a miles de personas como la Oktober Fest de Múnich o la celebración gay de Ámsterdam. Además de continuar con la promoción en ferias y en congresos, la marca Be Basque tiene claro que su presencia en este tipo de fiestas puede beneficiarle a la hora de captar la atención de futuros visitantes. “Debemos abrir nuevos horizontes, buscar espacios donde promocionar lo que tenemos”, destacó ayer el diputado foral de Desarrollo Económico y Territorial de Bizkaia, Imanol Pradales.

¿Qué es un heterodoxo sexual?

Los cinco gestos de un heterodoxo sexual

Lady Gaga, adalid de la libertad sexual y hábil a la hora de romper convenciones

Lady Gaga, adalid de la libertad sexual y hábil a la hora de romper convenciones. Foto: Gtresonline

Puede ser que a Manuel González Peeters, el abogado de Diego Torres, el cansancio le jugase una mala pasada y en pleno juicio Nóos se declaraseheterodoxo sexual. Pero su ‘lapsus linguae’ arrancó, aparte de las risas de los allí presentes, una duda: ¿Existe la heterodoxia sexual? ¿Cómo sería la sexualidad de este abogado si realmente viviese su sexualidad desde la heterodoxia?

La heterodoxia sexual existe y alude a un modo de erotismo divergente. Es sexo que no se ajusta a ningún patrón y escapa de lo normativo. Como tal, despierta una curiosidad muy morbosa. Podríamos decir que, sin pretenderlo, el abogado ha devuelto al término un vigor espléndido que permite recordar la variedad de formas de sexualidad que ha vivido el ser humano a lo largo de la historia. Además, vuelve con ese guiño cómico que tuvo en otras épocas. Y así lo recoge el ensayista Ramón Martínez en un artículo publicado en la revista ‘Anagnórisis’ bajo el título ‘Maricones, travestis y embrujados’, que recalca cómo la heterodoxia sexual del varón ha sido un recurso cómico muy efectivo en el teatro. Y en general en toda la literatura.

Son numerosos los artistas y escritores que se han dejado tentar por todas las formas proscritas de sexualidad, al menos artísticamente: incesto, homosexualidad, adulterio… David Bowie, que acaba de fallecer, puso música a la heterodoxia sexual durante décadas, compensando así la invisibilidad de los desobedientes sexuales y de los cuerpos disidentes. O Lady Gaga, adalid de la libertad sexual y hábil a la hora de romper convenciones.

Federico García Lorca también sugirió su heterodoxia, pero en esta ocasión, lejos de ser un lapsus, lo hizo con la delicadeza de su pluma a través de una carta dirigida a un colega: “Me siento un pobre muchacho apasionado y silencioso que tiene dentro una azucena imposible de regar y presento a los ojos bobos de los que me miran una rosa muy encarnada con el matiz sexual de la peonía”. Francisco Umbral decía que precisamente esa heterodoxia era una de las condiciones clave del escritor como creador maldito, algo así como una etiqueta sutilmente reivindicativa. Lorca no la nombraba, pero dejaba que saliera en sus versos con una fuerza desenfrenada y arrolladora.

Eran otros tiempos, cuando la heterodoxia se reservaba al hombre afeminado, al travesti o al homosexual. ‘Queer’, dirían los ingleses, otro modo discreto de decir raro o desviado. Lo curioso es que el sexo gay aún se vive como heterodoxo en ciertos ámbitos en los que continúa siendo difícil de metabolizar. Sin ir más lejos, el fútbol.

Pero hoy este término se ajustaría más al sexo indefinido y hermafrodita. Heterodoxa sería ahora una persona que no se identificase sexualmente con un género específico. Ni masculino ni femenino.

Si la declaración del letrado no hubiese sido un lapsus, seguramente nadie habría puesto el grito en el cielo. Al contrario. Pero para que resultase creíble debería haber acompañado su confesión con alguno de los rasgos que definen el sexo heterodoxo:

  1. Debería haberse presentado a la sala vestido de mujer y con gestos excesivamente amanerados al estilo de los invitados a las bodas burlescas que se celebraban en la corte en el siglo XVII, en las cuales la mayor parte vestía con indumentarias del sexo opuesto.
  2. Incluiría en su vida sexual alguna práctica que, desde su criterio moral, pudiese considerarse transgresora, digna de castigo o aniquiladora de su virtud, como ocurrió durante mucho tiempo con la sodomía, muy común durante la conquista de América.
  3. También podría emular al millonario y enigmático Christian Grey seduciendo a la inocente Anastasia Steele para dar rienda suelta a sus heterodoxos deseos, como azotar y practicar sadomasoquismo.
  4. Sobre todo, exhibiría una actitud sexualmente provocativa, igual que hicieron escritores como Marcel Proust u Oscar Wilde o el pintor Salvador Dalí.
  5. Se dejaría tentar por alguna forma de sexualidad insólita o declararse disidente sexual. Por ejemplo, podría reclamar para sí el género neutro como ya hacen ciudadanos australianos desde que su país aprobase esta posibilidad.

Con tarea más que suficiente para los próximos cien días, seguramente no estará en el ánimo del abogado emprender una nueva cruzada, esta vez sexual, por más que le reportase alegrías mayores que el juicio en ciernes.

Agreden a una transexual en Madrid al grito de “tú eres un maricón”

Una mujer transexual fue insultada y agredida el domingo con gran violencia y pérdida de consciencia en la plaza de Lavapiés de Madrid, según ha denunciado este martes la asociación de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales y heterosexuales de las Universidades Politécnica y Complutense de Madrid (Arcópoli).

Se trata del tercer delito de odio de este tipo del que tienen conocimiento en los primeros días de 2016. El 1 de enero un joven fue agredido a la salida del Metro, en el madrileño barrio de Salamanca, por su condición homosexual.
En este caso, la víctima, una mujer transexual de más de 50 años, atendió a unos chicos que le pidieron tabaco. Al abrir el bolso los varones empezaron a agredirla brutalmente al grito de “tú eres un maricón”.

A continuación, recibió un fuerte golpe en la cara que le ha provocado varios hematomas, y como consecuencia perdió brevemente la consciencia, recuperándola tras haber recibido golpes por todo el cuerpo y encontrarse caída en el suelo.
Tras la huída de los agresores, la mujer fue atendida allí mismo por el Samur-Protección Civil, que la llevó a un hospital para ser examinada. Se le encontraron varios hematomas y contusiones por todo el cuerpo con pronóstico leve.

“Éste es uno de los más brutales ataques por LGTBfobia de los que hemos tenido noticia en los últimos meses e indica que queda muchísimo trabajo que realizar con las instituciones para erradicar esta lacra. Hay que dar una respuesta urgente a la ola de agresiones contra personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales. Demandamos la colaboración absoluta de los diferentes gobiernos para garantizar la seguridad de las personas LGTB en la vía pública”, ha declarado el coordinador de de Arcópoli, Yago Blando.

Arcópoli ha recordado que llevan dos años trabajando duramente en la denuncia de agresiones por delitos de odio, y que se reunirán en breve con el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, que les ha brindado todo el apoyo municipal contra la LGTBfobia. “Reclamaremos mayores herramientas para poder trabajar por la erradicación de los delitos de odio”, han señalado.

Asimismo, la asociación ha pedido “mayor implicación autonómica” y la aceptación de un plan de impacto contra agresiones que reclaman a las instituciones desde hace más de un año.
Con respecto a la Policía, Arcópoli solicitará hoy mismo una reunión con Delegación de Gobierno y el comisario especializado en delitos de odio para seguir mejorando los protocolos. Además, está trabajando de forma muy estrecha con la Policía Local de Fuenlabrada para el desarrollo de una campaña de concienciación de la importancia de la denuncia que publicarán en las próximas semanas.

¿Es apropiado que un hombre interprete a ‘La chica danesa’?

El papel de Eddie Redmayne como Lili Elbe en La chica danesa reabre el debate sobre si es apropiado que personas cis den vida a personajes trans (abajo lo explicamos todo)

Eddie Redmayne en La Chica Danesa

Eddie Redmayne en La Chica Danesa

En La Chica Danesa cuenta la historia de Lili Elbe, una de las primeras mujeres transexuales que se sometió a cirugía de reasignación de género. La película, que se estrena el 15 de enero en las salas españolas y está ambientada en los años 20, es una seria candidata al Oscar. Ha sido recibida por parte del movimiento GSRDI (un término cada vez más empleado por considerarse  más inclusivo que LGTB) positivamente.

Pero también ha levantado la polémica. Muchos activistas han protestado porque a Elbe la interprete un hombre cis (una persona cuya identidad de género se corresponde al género que le asignaron al nacer) y no una mujer trans. En este caso, el actor Eddie Redmayne, ganador de un Oscar por La Teoría del Todo. Algunos colectivos defienden que la actuación tendría más profundidad y se les daría a los actores y actrices trans su espacio en la industria.

No ha sido la única controversia por este tema de los últimos meses. En Estados Unidos, el pasado verano algunos sectores de la comunidad trans llamó directamente al boicot a la película About Ray antes de que pudiera verse en cines. Elle Faning interpreta en esa cinta a un chico transgénero que debe iniciar contacto con su padre tras 16 años para que le dé permiso para comenzar a someterse a un tratamiento hormonal.

tweets sobre la chica danesa 1

Explicaciones y controversias

La directora, Gaby Dellal, explicó su decisión de una manera que, lejos de acallar el boicot, lo avivó. Dellal, a pesar de haber dirigido una película sobre el asunto, no pareció en sus declaraciones tener muy claro cómo tratarlo. En sus argumentos empleó constantemente el pronombre “ella” para referirse al chico trans protagonista de su película: “Ella es sólo una chica que está siendo ella misma y está buscando la oportunidad de comenzar el tratamiento hormonal. Así que en realidad que la interpretara un chico trans no era una opción porque no es esa la historia que quería contar”.

Elle Faning en About Ray

Elle Faning en About Ray

De cualquier modo, llamar al boicot no parece un modo de que los productores quieran seguir visibilizando la problemática del colectivo trans. El director de La chica danesa, por su parte,  ha argumentado que pensó desde el principio en Redmayne porque percibió en él “cierta fluidez de género” y “feminidad” que le pareció interesante para el papel.

Redmayne ha declarado que desde el principio fue consciente de la responsabilidad del papel y se documentó bien, llevando a cabo un proceso que incluyó largas conversaciones con personas trans. “Acabo de interpretar a un hombre de unos cincuenta años con una enfermedad neurológica. Simplemente, estoy actuando”,  declaró Redmayne sobre el tema recordando su papel en La Teoría del Todo.

No es la primera vez que se da esta polémica. Hubo una reacción similar después de que Jared Leto ganase el Oscar a Mejor Actor de Reparto por su papel de mujer trans en Dallas Buyers Club. Una de las voces más críticas en aquella ocasión fue la de la activista Paris Lees , que  se preguntaba en Independent cuándo el cine abriría la puerta a los actores y actrices trans. Sin embargo, Lees ha elogiado la interpretación de Redmayne, por su empeño en comprender bien al personaje. “No creo que si hiciesen una película sobre mi vida me gustaría que me interpretase un hombre cis (…) pero si sucediese, sería feliz si fuese Eddie”, declaró Lees.

El caso Laverne Cox

Algunos activistas que protestan por la elección de personas cis para interpretar a trans denuncian que es una muestra más de la transfobia presente en la sociedad y la cultura. Recuerdan los tiempos en los que en el teatro no podían actuar mujeres y los hombres realizaban papeles femeninos. O cuando los blancos se pintaban la cara para interpretar a negros ( antes de las cabalgatas de reyes).

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ero lo cierto es que es muy difícil que se den increibles casualidades como la deOrange is the new black. En esa serie de Netflix hay un personaje transexual, Sophia Burset, que lo interpreta la actriz trans Laverne Cox. Cox tiene un hermano gemelo, M. Lamar, que ha podido dar vida a Sophia en las escenas que muestran su vida pretransición. No siempre es tan sencillo que un actor o actriz interprete a un personaje en esas diferentes etapas. La no identificación del género del actor o actriz con el del personaje hubiese existido sí o sí: si una mujer trans hubiese sidoLa chica danesa, hubiese tenido que adquirir un aspecto masculino. Lo mismo si lo hubiese hecho una mujer cis.

Otras voces, como la de Lees, apuntan a que el asunto es que Eddie Redmayne es el oscarizado y alabado Eddie Redmayne. No hay ningún actor ni actriz trans que actualmente tenga su prestigio. Y quizá ahí esté el quid de la cuestión. Los actores y actrices trans deberían tener cada vez un hueco más grande en la industria. En el blog el color del cine recuerdan en un post que, mejor o peor, estas cintas visibilizan la problemática del colectivo. Desde ahí llaman a que el público las visualice de manera responsable y crítica, las protagonicen según la ocasión personas cis o trans. En cualquier caso, el debate está servido.