El turismo gay aporta 6.100 millones al año en España

Se trata de un segmento en auge y uno de los más rentables dentro de la oferta turística que tiene su propio espacio en Fitur 2016

El turismo gay aporta 6.1000 millones de euros al año a la economía española, lo que supone un 37,5% más que el turismo de negocios con unos ingresos de 4.400 millones de euros, un segmento en auge y uno de los más rentables dentro de la oferta turística que tiene su propio espacio en Fitur 2016.

El 90% de los expositores de Fitur Gay – LGBT, que cumple este año su sexta edición, son empresas y destinos que tratan de darse a conocer en este segmento, que crece al ritmo del 10% anual.

Cada año la zona expositiva de Fitur Gay crece, lo que muestra el retorno de la inversión en un segmento fiel, desestacionalizado y con un 40% más de poder adquisitivo, con diversas jornadas y actividades que comienza hoy. La propia subsegmentación dentro de los LGBT ha obligado a crear por petición de las propias mujeres un área especial dedicada a ellas.

España se encuentra entre los cinco primeros destinos favoritos de viaje de la comunidad de lesbianas, gays, bixesuales y transexuales (LGBT) en los EE UU y entre los tres primeros más demandados en Europa, según confirman desde Comunity Marketing. Ibiza, Sitges, Barcelon o Madrid son los preferidos por este tipo de turismo.

Los países que reciben este tipo de turismo son mucho más abiertos en todo tipo de avances sociales para este segmento, tal y como refleja el primer e histórico informe realizado por la Organización Mundial del Turismo (OMT), que se presentó en la edición Fitur 2012.

Cuando solo Buda entiende

La comunidad LGBT de Camboya, uno de los países más pobres del sudeste asiático, lucha por salir de su aislamiento y combate la discriminación reafirmándose a sí misma

John, transexual camboyano, convertida en Jessie J en su camerino de Phnom Penh.

John, transexual camboyano, convertida en Jessie J. en su camerino de Phnom Penh. Ignacio Marín

“Simplemente, un día la gente se dio cuenta de que existíamos”, concluye tras reflexionar unos instantes la menuda Leaphy Heng. Sentada en el suelo de la pequeña asociación proLGBT para la que trabaja, Leaphy ofrece té a los visitantes mientras explica con desenvoltura que ahora tiene un novio, pero antes fue una novia, y que puede afirmarlo con orgullo. Aun así, es consciente que su caso marca la excepción y no la regla. Leaphy, que empezó a colaborar con RocK (Rainbow Community Kampuchea)hace un par de años, sabe del largo camino que queda por recorrer en Camboya en la defensa de los derechos de personas de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Aunque en textos del siglo XIII ya aparecen referencias a relaciones entre personas del mismo sexo en este país, la realidad de la comunidad gay sobre el terreno ha permanecido invisibilizada hasta hace relativamente pocos años, constata un amplio informe de 2014 de la agencia de la ONU para el Desarrollo (PNUD) y la organización estadounidense USAid.

A diferencia de lo que ocurre en sociedades de cultura cristiana o musulmana, donde la religión conlleva fuertes prejuicios sobre la homosexualidad, el budismo practicado mayoritariamente en Camboya y en otros países de la región no tiene ese componente homófobo, señala el mismo informe, pero la tolerancia que preconiza este credo no basta para acabar con los prejuicios sociales.

La tradición en el reino jemer señala un camino de sentido único: matrimonio e hijos, algo que difícilmente encaja con orientaciones sexuales distintas a la heterosexual. “La homosexualidad nunca ha sido un delito en nuestro país, pero la presión social es muy fuerte”, recuerda la portavoz de RocK. “En Camboya hay que casarse y tener hijos; si no, te conviertes en una deshonra para tu familia”.

A los 15 años, Pipi se dio cuenta de que su cuerpo y su mente no se correspondían. “Me sentía hombre y tenía cuerpo de mujer”, explica este joven de 21 años de gestos suaves y rostro aniñado. “Mi familia me rechazó cuando se lo conté: me quitaron el teléfono móvil, me impidieron ir a la escuela, los vecinos me insultaban… Aun hoy, mis padres y mi abuela siguen sin aceptarme”.

Cuando un joven gay camboyano decide dar el paso, a menudo debe enfrentarse a una dura estigmatización, tanto en casa como en el colegio. El sentimiento de discriminación es tan fuerte que según una reciente encuesta de la empresa TNS, casi un tercio de las personas del país que se reconocen como LGBT aseguran no haber salido del armario y una de cada cinco desearía ser heterosexual.

En busca de una identidad

Los jóvenes LGBT, especialmente las lesbianas y los transexuales masculinos, son con frecuencia obligados a contraer matrimonio con personas del sexo opuesto o son separados a la fuerza de sus parejas por padres, que en algunos casos recurren a las autoridades locales y acusan de secuestro a los compañeros sentimentales, sostiene el activista Sron Srurn, fundador de la asociación juvenil CamASEAN, que también habla de “curas milagrosas” que incluyen aislamiento, golpes y quemaduras.

“En nuestra cultura, los roles de género están muy delimitados y el conflicto viene si existe ambigüedad, si no te comportas como un hombre o una mujer en sentido estricto”, explica la portavoz de RocK. “Por eso muchas lesbianas optan por solucionar el problema convirtiéndose en hombres”.

Kim Maurice, expatriada canadiense fundadora de una red mujeres gays en Phnom Penh, apunta: “En Camboya las lesbianas tomboy (literalmente, marimacho, aunque en el mundo gay no es un término peyorativo) adoptan frecuentemente un nombre masculino, se consideran a sí mismas hombres, y se comportan como tales”, explica.

Es el caso de Sokhan, que trabaja en control de calidad en una fábrica textil a las afueras de Phnom Penh. El año pasado completó su metamorfosis y no se arrepiente. “Cuando iba vestido como una mujer, todo era más difícil”, explica. Ahora puede mostrarse de forma más abierta con su pareja, de la que muestra orgullosa decenas de fotos.

Huir de casa

Pero el peso de la tradición coexiste con motivos puramente económicos: en un contexto de extrema pobreza, en los hogares se espera que todos los hijos aporten a la economía familiar y la salida del armario es vista como un gesto de irresponsabilidad.

El PNUD señala en su informe que muchos hombres gais aceptan casarse con mujeres para no romper lazos con sus seres queridos mientras siguen manteniendo sexo esporádico con otros hombres. La sociedad camboyana tolera estas conductas si se producen de forma discreta y no afectan a la estructura familiar tradicional.

Para quienes deciden ser consecuentes, escapar de su hogar se convierte muchas veces en la única salida. Cientos huyen de casa cada año, algunos con no más de diez años de edad, según un estudio del Centro Camboyano para los Derechos Humanos (CCHR). Cuando llegan a ciudades como Phnom Penh se convierten en víctimas del alcoholismo, la drogadicción, y en presa fácil de las redes de prostitución o el abuso infantil, apunta el mismo documento.

En la puerta del Blue Chilli Bar, uno de los locales gais más conocidos de Phnom Penh, un pequeño cartel iluminado por luces de neón anuncia que esta noche habrá show de drag queens. Son las diez de la noche de un viernes y en el interior deambula una mezcla de jóvenes camboyanos, solos o con amigos, hombres blancos maduros, y alguna turista europea que ha venido a ver el espectáculo. Los camareros, todos jóvenes y atractivos, coquetean entre sonrisas con la clientela y sirven cócteles al ritmo de música comercial que suena a volumen discreto.

En el camerino, una minúscula sala donde se amontonan pelucas, boas de plumas y vestidos de cuero y lentejuelas, el calor es asfixiante. El viejo ventilador, que parece a punto de expirar, no ayuda demasiado. John, de 23 años, se maquilla con esmero frente al espejo antes de salir al escenario transformado en Jessie J. Mientras aplica con cuidado sucesivas capas de rímel en unas pestañas interminables, este estudiante de Marketing explica que se marchó de casa pronto para no “convertirse en una carga” para sus padres. El travestismo y el show vinieron como algo natural: “Me encanta bailar y descubrí que se me daba muy bien”, remarca.

El resto de divas (Rihanna, Leona Lewis…), terminan de prepararse entre comentarios afilados como dardos y bromas sexuales. Todos dicen tener cumplidos los 18, aunque en algunos casos queda la duda. Se saben afortunados, porque a pocas manzanas de distancia, en los alrededores de la Universidad Nacional y el templo de Phnom Wat, otros chicos de su edad alquilan su cuerpo por horas y se exponen continuamente a la violencia de la calle.

En los últimos cinco años, numerosos locales para público homosexual han abierto en la capital camboyana y en otras grandes ciudades del país, como Siem Riep y Battambang. Camboya se está convirtiendo en un incipiente destino turístico gay y el Gobierno, consciente de los ingresos que genera este tipo de público, trata de reforzar la idea de aperturismo.

El Blue Chilli, inaugurado hace justo una década a pocos metros del palacio presidencial, fue pionero en acortar el apelativo “gay friendly” y dejarlo en gay a secas, explica orgulloso el propietario del local, Sokha Kem, de 36 años. “En los últimos diez años, la situación de la comunidad LGBT ha mejorado mucho en este país”, asegura el empresario, bisexual y activista pro derechos gais, quien cree que las autoridades y la sociedad son cada vez más tolerantes.

Avances políticos

Lo cierto es que sí ha habido progresos, al menos en el plano político. En 2004, el veneradísimo rey Sihanouk (fallecido en 2012) se pronunció por primera vez a favor del matrimonio gay en Camboya. Recientemente, el Gobierno ha puesto en marcha a través del ministerio de la Mujer varias iniciativas legislativas para promover la igualdad de género y el empoderamiento femenino, y el año pasado lanzó un documento sobre violaciones de derechos en grupos vulnerables, centrado precisamente en la discriminación que sufren lesbianas y mujeres bisexuales, a las que el ministerio de Género ha incluido en su Plan Nacional de prevención de la violencia contra la mujer. Para las asociaciones pro derechos LGBT camboyanas, estas iniciativas marcan hitos en la defensa de los derechos gais.

Organizaciones como RocK, creada en 2009, o CamASEAN suponen un fuerte respaldo para los jóvenes que decide salir del armario. La primera asociación da apoyo e información, organiza talleres y trata de crear una estructura a nivel nacional con misiones en las zonas rurales para sacar a las personas LGBT de su aislamiento.

Las autoridades camboyanas están moviendo ficha y convirtiéndose en un “gran apoyo”, admite Srorn Srun, de CamASEAN. Muestra de ello son las ya mencionadas iniciativas del ministerio de la Mujer, y otras “como las del ministerio de Educación, Juventud y Deporte, que ha iniciado un programa de formación a profesores sobre orientación sexual e identidad de género para evitar el acoso escolar”, ejemplifica.

La existencia de la comunidad LGBT en Camboya va haciéndose más presente: los medios angloparlantes camboyanos abordan asiduamente temas relacionados con la comunidad gay y este año nació la primera revista queer, Q Cambodia.

El colectivo ha encontrado un aliado inesperado entre los monjes budistas. “El budismo no conlleva los prejuicios de las religiones de Occidente, en ese sentido es mucho más tolerante”, explica Leaphy. “Buda consideraba que la gente tiene derecho a amar a quien sea, que la gente tiene derecho a ser amada, sin importar su género o su orientación sexual”, asegura. En el día del Orgullo Gay, que cada año crece en afluencia en Phnom Penh, los religiosos bendicen a personas homosexuales para mostrar su adhesión a la causa, otro espaldarazo en un país en el que el más del 95% de la población practica el budismo.

Pero ¿qué es lo que impide entonces un avance real en la aceptación de la homosexualidad en Camboya? Paradójicamente, “las instituciones avanzan más deprisa que la sociedad y las mayores reticencias, al igual que en otros países de la región como Vietnam, Tailandia o Laos, vienen de la propia familia”, lamenta Srun, cuya asociación trata de involucrar al entorno familiar en la aceptación de la orientación sexual de sus hijos y también al resto de la sociedad camboyana.

Aunque no es tan optimista como sus compañeros sobre la actitud de las autoridades y cree que la comunidad LGBT “no es una prioridad para el Gobierno”, Leaphy quiere acabar con un pensamiento positivo: “Si aceptamos lo que somos, si Buda nos entiende… un día la sociedad lo hará también”.

Bilbao se adentra en Fitur Gay para atraer al turista LGBT

El turismo no es un sector emergente en el País Vasco, sino uno ya emergido. Así lo afirman desde la Oficina de Turismo Bilbao-Bizkaia, por ello su plan se basa en centrarse en sectores estratégicos como el LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) para potenciar el flujo de visitantes y el gasto en el territorio histórico vizcaíno.

Uno de los primeros pasos para atraer este nicho es la primera presencia de Bilbao-Bizkaia en Fitur Gay, una de las áreas expositivas de la feria Fitur 2016 que se inaugura mañana en Madrid. La marca turística dispondrá de un espacio en el stand Euskadi del Gobierno vasco, de nueve metros cuadrados, en Ifema, donde se celebra la quinta edición de la feria.

Los buenos datos turítisticos de este año han propiciado que Bilbao-Bizkaia pase a centrarse en nichos como las personas con discapacidad o, en este caso, el colectivo homosexual. Según la Oficina de Turismo, el perfil de este tipo de turista es bastante concreto. Su edad oscila entre los 30 y los 55 años, tiene un nivel cultural medio alto y un poder adquisitivo superior a la media. De hecho, estos turistas consumen un 40% más que el turista heterosexual.

Además, son visitantes muy urbanos, en búsqueda de una oferta atractiva de ocio y cultura. Otro los motivos por los que Bilbao-Bizkaia se centra en atraerlos es que no se trata de un tipo de cliente estacional. Se alejan del perfil del turistas de verano y son más constantes en el consumo.

La Diputación vizcaína y el Ayuntamiento bilbaíno han destacado hoy, en un comunicado, que “Bilbao, como ciudad moderna y diversa, es un referente friendly (amable con los homosexuales) del panorama europeo con numerosos espacios dirigidos a turistas LGBT”. Entre esos espacios, la Oficina de Turismo destaca los locales de ocio nocturno y las playas más salvajes, “libres de homofobia”, como Barrika, Barinatxe y Meñakoz.

El diputado foral vizcaíno de Desarrollo Económico y Territorial de Bizkaia, Imanol Pradales, y el concejal bilbaíno de Desarrollo Económico y Empleo, Xabier Ochandiano, acudirán mañana a la inauguración de Fitur en representación de Bilbao-Bizkaia y el jueves, la directora de Turismo de la villa bilbaína, Mercedes Rodríguez, participará en un panel informativo. Allí defenderá el potencial de Bilbao-Bizkaia como destino para el turismo homosexual.

Sexo y discapacidad, ¿un tabú que empieza a romperse?

Artículo publicado en MAGNET

sexo y discapacidad

La familia Kardashian es una fuente de memes, discusiones y controversias variadas en internet, y una de las últimas fue una portada de Kylie Jenner para la revista Interview en la que posaba, para el fotógrafo Steven Klein, vestida con un corpiño negro brillante en una silla de ruedas. Se suponía que era una imagen sexy y, al mismo tiempo, desconcertante, y desde luego que dejó desconcertadas a bastantes mujeres que van en silla de ruedas.

Por supuesto, las portadas de las revistas no ofrecen una imagen real de las mujeres, en este caso, y bastantes discapacitadas que necesitan utilizar una silla de ruedas decidieron, además, publicar sus propias versiones de la portada de Interview, desmitificando ese glamour que se le había querido dar con Kylie Jenner. Y, al mismo tiempo, intentando sacar del armario un gran tabú en todo eso: el sexo y la discapacidad.

En busca de visibilidad

en busca de visibilidad

La portada de Interview motivó fotos en redes sociales como ésta de Erin Tatum, que afirmaba que “he intentado crear, lo mejor que he podido, una versión más auténtica de la portada de Interview de Kylie Jenner, teniendo en cuenta que soy de verdad discapacitada y una usuaria real de silla de ruedas. Apenas puedo conseguir que la gente haga contacto visual conmigo, y mucho menos, conseguir una portada. Si estar en una silla de ruedas es tendencia, parece que he sido unatrendsetter desde antes de que Kylie naciera”.

Lo que molestaba a estas mujeres era que se banalizara la silla de ruedas, que ellas necesitan para poder realizar su vida diaria, como un accesorio de moda, pero había otras que pensaban que esa portada podía suscitar una conversación sobre la sexualidad de las personas discapacitadas que era muy necesaria, y que podía contribuir a dar una mayor visibilidad a este colectivo.

Una de las personas que se expresó de esa manera (en TMZ) fue la actriz Ali Stroker, que lleva en una silla de ruedas desde que tenía dos años y que participó este otoño en una producción en Broadway del musical ‘Spring awakening’ en la que había también actores sordos, y toda la obra se traducía simultáneamente en el lenguaje de signos. Stroker explicó al tabloide que tenía sentimientos encontrados sobre la portada de Kylie Jenner:

“Creo que la comunidad discapacitada está lista para representarse a sí misma. Que alguien pose en una silla de ruedas molesta a nuestra comunidad. Pero también me entusiasma porque creo que está ocurriendo una conversación sobre sexualidad y discapacidad, y eso es lo que me interesa”.

La representación de los discapacitados en el cine y la televisión no es, todavía, algo común. Lo más habitual es que defina a un personaje, como ocurre con Jason Street en ‘Friday Night Lights‘, o que toda la historia gire, por ejemplo, alrededor del deseo del protagonista discapacitado por dejar de ser virgen antes de morir, caso de ‘Las sesiones‘.

Los primeros pasos en presentar con más naturalidad a esta comunidad los están dando los reality shows y programas como ‘Push Girls‘, que sigue a cinco amigas, en silla de ruedas, a lo largo de su vida cotidiana. Estos primeros pasos son los que luego pueden ayudar a que esa conversación sobre sexo y discapacidad que mencionaba Ali Stroker pueda darse sin que sea visto como algo extraordinario.

Los mitos del sexo en discapacitados

Evidentemente, que alguna parte del cuerpo esté paralizada, por ejemplo, es algo a tener en cuenta a la hora de tener relaciones sexuales, pero ahí entran otras consideraciones y hasta “leyendas urbanas” sobre este tema. Suele haber variosmitos sobre la sexualidad de los minusválidos que se unen a los estigmas o tabúes que ya puede haber asociados a ella de manera habitual.

Algunos de ellos son que carecen de interés y deseos sexual, que las personas con algún tipo de deficiencia mental son “hipereróticas”, o que las lesiones medulares causan impotencia… Cada persona tiene necesidades diferentes y estos mitos no dejan de ser eso, mitos. En un reportaje de The Guardian sobre este tema, la escritora Penny Pepper afirmaba que “lo que los discapacitados necesitan es derechos totales e igualitarios. Una sociedad inclusiva, que no cree barreras”.

 

Muchas asociaciones trabajan por desmentir estas concepciones sobre la sexualidad de personas con alguna minusvalía. El vídeo de arriba corresponde, por ejemplo, a ‘Realidades ajenas‘, un corto documental de la Asociación de Mujeres Cineastas (CIMA) que busca arrojar luz, y tratar con normalidad, este aspecto importante de la realización personal del individuo. También hay un Kamasutrapara discapacitados y organizaciones que buscan dar asistencia a discapacitados que quieren saber lo que es el sexo, y que no tienen la oportunidad de conseguirlo por sí mismos.

Con profesionales del sexo

Una de las opciones que más se está discutiendo en los últimos años, y que ‘Las sesiones’ llevó a primer plano, es la contratación de profesionales del sexo para prestar esos servicios a personas minusválidas. Es algo que levanta cierta controversia incluso entre la comunidad discapacitada. El activista británico Mik Scarlet, por ejemplo, afirmaba que:

“Es como si el mundo te dijera que los discapacitados son tan poco sexy, que la única manera posible de que tengan sexo es pagar por ello. Si fueras discapacitado desde niño, o alguien que acaba de tener una discapacidad, ¿cómo afectaría como te sientes sobre ti mismo? No quiero un mundo en el que es más fácil para los discapacitados visitar a profesionales del sexo. Quiero un mundo que ve a los discapacitados como sexuales y válidos compañeros potenciales”.

Por otro lado, hay unas cuantas asociaciones que buscan que los gobiernos europeos legislen esta posibilidad para las personas con una munisvalía. La organización Sex Asistent, en Cataluña, fue una de las primeras en tratar abiertamente el asunto en España, ya que su objetivo es superar los estigmas sexuales asociados a la discapacidad y fomentar que puedan utilizarse asistencias por parte de profesionales del sexo.

En un reportaje en La Vanguardia, Anna Gilabert, del Instituto Guttman (uno de los más activos en este asunto desde su actividad en la rehabilitación física de personas discapacitadas), declaraba que “el beneficio está en dar salida a unas necesidades que algunas personas no pueden satisfacer, aunque en función de la discapacidad, hay un impacto diferente en el cuerpo, ya sea motor o sensitivo”. Explicaba que ellos trataban este asunto con los pacientes y sus parejas, pero que no se cerraban a ninguna posibilidad.

EN ESPAÑA EMPIEZA A PEDIRSE UNA REGULACIÓN DE LA FIGURA DEL ASISTENTE SEXUAL PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Estas asociaciones piden un marco legal similar al de Suiza, en el que la asistencia sexual está regulada, o al modelo belga, que funciona más en un vacío legal, y desde una de ellas, Tandem Team, se reivindicaba que las personas que se acercaban a la asociación “aquí se quitan una mochila que les pesa mucho, y en muchos casos durante muchos años. Hablan del silencio, de la soledad, de esas murallas invisibles… el resultado es un sufrimiento muy intenso. Esa faceta sexoafectiva está guardada en un cajón”.

En Argentina también se estaba debatiendo, hace un par de años, la necesidad dereconocer la figura del acompañante sexual, que habitualmente suelen ser mujeres y sus usuarios, hombres. Ese reconocimiento ayudaría a romper los tabúes existentes sobre la sexualidad de las personas discapacitadas y, tal vez, contribuiría a que se tratara el tema con mayor naturalidad.

Aunque, teniendo en cuenta que es más fácil que una película sea calificada NC-17 en Estados Unidos por sus escenas de sexo que por su violencia, está claro que es un asunto que no está resuelto ni en su vertiente “normal”.

Imagen | Tim & Selena Middleton

Piden a la RAE una definición de “bisexual” acorde con la realidad

SOCIEDAD Campaña en Change.org

La asociación Arcópoli quiere que en 2016, Año de la Bisexualidad, la Real Academia Española (RAE) cambie en su diccionario la definición de la palabra “bisexual” e incluya una acorde con su realidad, que es diferente al hermafroditismo y no implica alternar prácticas ni orientaciones sexuales.

Es “imprescindible” poner en marcha medidas de visibilidad de la bisexualidad, según Arcópoli, que quiere promover la presencia de “una definición adecuada” en el diccionario de la RAE, ya que “la lengua es un reflejo de la sociedad”.

Las personas bisexuales sufren “discriminación” y no sólo esconden a menudo su orientación entre personas heterosexuales, sino que dentro del colectivo LGTB tampoco se sienten cómodas y son “menos propensas a salir del armario”, ha destacado Arcópoli en un comunicado.

La RAE ofrece una definición con dos “acepciones erróneas” -explica esta asociación madrileña-, que son “hermafrodita” y que para ser bisexual es necesario “alternar prácticas homosexuales con heterosexuales” como si fuera preciso “alternar” prácticas u orientaciones sexuales para poder sentirse bisexual.

En realidad, tal como refleja el “DiccioArcópoli”, bisexual es “la persona cuya orientación sexual está enfocada hacia otras de sexo o género igual o diferente al propio, no necesariamente al mismo tiempo ni del mismo modo o con la misma intensidad”.

Arcópoli quiere que aparezca en el diccionario de la RAE esa definición y ha solicitado ya una reunión con esta institución.

Asimismo, Arcópoli va a lanzar una campaña en la plataforma ciudadanaChange.org para recoger firmas que legitimen aún más su reivindicación.

Paco León reconoce su bisexualidad: “Cuando conocí a mi mujer, yo tenía novio”

TELEVISIÓN  En el programa de Bertín Osborne

Paco León, paseando por las calles de Madrid con su pareja, Anna Rodríguez Costa

Paco León, paseando por las calles de Madrid con su pareja, Anna Rodríguez Costa. Gtres

Después de ser el protagonista de dimes y diretes, ha decidido hablar claro sobre su orientación sexual. Lo ha hecho en el programa de Bertín Osborne, En la tuya o en la mía, donde Paco León (41) revela su bisexualidad: “Cuando yo conocí a Anna, tenía novio. Tenía novio yo, no ella”, confiesa el actor en una entrevista que emite TVE en el prime time de este miércoles 20.

El sevillano se refiere a Anna Rodríguez Costa, la guionista catalana con la que Paco tuvo a la pequeña Manuela en marzo de 2010. Pero esta unión trajo más niños a casa, puesto que la novia del artista aportaba otro hijo. Por ello, León ya ha asegurado que no piensa en aumentar la familia: “Yo me planto, que ya tengo dos. Una mía y otro postizo”.

Un momento de la entrevista con Bertín Osborne

Un momento de la entrevista con Bertín Osborne | TVE

No piensa en pasar por el altar

Por otro lado, el actor tampoco piensa en formalizar su relación con Anna, ya que siente que los papeles son innecesarios a la hora de vivir su amor. Quizá influya que Paco no pare de trabajar en el cine: el próximo 29 estrena la películaEmbarazados y, en abril, su primer proyecto como director, Kiki.

Aun así, ya ha confesado a LOC que sus compromisos no le quitan tiempo para estar con su hija, Manuela, quien no quiere ver a su padre en el mundo de la interpretación: “Cuando aparezco en la televisión, me dice que lo quite y que le ponga dibujitos”. Viniendo de un clan de actores y rodeada de otros tantos amigos de la familia, a la niña de casi seis años tampoco le sorprende este mundo: “Es un poco normal para ella. Porque ve también a amigos: a Eduardo [Casanova], a Pepa, a mi hermana, la tita María [León]… Todo el mundo sale en la tele. Para ella es una cosa normal”.

De todas formas, Paco León prefiere que a la pequeña no siga sus pasos. “Yo espero que no, aunque a mí me hace gracia porque es muy cómica”, declara a este medio. ¿El motivo por el que espera que su hija se dedique a otra cosa? “No se lo recomiendo”, contesta el sevillano.

Torturas, destierro y examen anal

TÚNEZ En el quinto aniversario de la revolución

Un grupo de homosexuales se manifiesta en Túnez

Un grupo de homosexuales se manifiesta en Túnez. CHEDLY BREN IBRAHIMCORBIS

A M. lo encerraron en prisión como a sus otros cinco compañeros. Allí vivieron un auténtico calvario. Los golpearon, les cortaron el pelo a cero. Los metieron en una celda con otros 190 presos, que les pegaron, les insultaron, les obligaron a bailar desnudos y les violaron con palos. Fueron suspendidos por los brazos y golpeados con un cable. Así 20 días, cotidianamente. Su delito: ser homosexuales.

M. no quiere dar su nombre. Está traumatizado. Su rostro ensombrecido todavía es la expresión del sufrimiento. Se cubre su cabeza con la capucha de su sudadera negra. “Sólo quiero volver a sonreír. Mi vida ya no tiene futuro. He perdido a mi familia, mis estudios. Ya no tengo nada”, dice a EL MUNDO, sentado en un café a las puertas de la kasbah. Tiene 21 años y era estudiante de Filología inglesa. “Quiero irme del país. ¿Adónde iré? No lo sé”, concluye.

Una mueca en sus labios anuncia las lágrimas. M. intentó quitarse la vida en prisión, robando los medicamentos de un preso diabético. Seca sus ojos y le abraza con delicaceza B. Él ha vivido lo mismo. Está muy delgado y pálido, pero fuma compulsivamente. Un gorro de lana color canela oculta su cabeza rapada. Estudiaba segundo curso de Filología árabe. Ya no podrá acabar su carrera, al menos no por ahora.

“Fui a la facultad a hacer un examen y sólo pude quedarme apenas una hora. Todos los compañeros me acosaron y me amenazaron, incluso los que eran mis amigos. Tuve que irme para salvar la vida. Si me hubiera quedado allí un minuto, me hubieran linchado”, relata. B. cuenta que ya no es sociable, que tiene miedo. “No puedo quedarme en Túnez. Todo el mundo ha participado en esta tortura. Tengo que salir del país”, afirma.

M. y B. son parte de un grupo de seis estudiantes de Kairuan (en el interior de Túnez) que fueron detenidos en diciembre, juzgados y condenados a tres años de prisión y cinco de destierro por “prácticas homosexuales”. Uno de los acusados fue condenado a otros seis meses de cárcel más por “atentado contra el pudor”, al encontrar un vídeo pornográfico en su ordenador.

Vidas truncadas

Los chicos fueron forzados a someterse a un examen anal para ‘probar’ su culpabilidad. “El test anal es un ataque contra los derechos humanos y está considerado por la ONU como una forma de tortura”, denuncia Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams, una asociación que defiende los derechos de los homosexuales en Túnez.

“Hemos visto cómo la vida de estos jóvenes ha sido destruida. Sufren un gran trauma psicológico. No pueden dormir, tienen miedo de salir a la calle. Han sido rechazados por sus familias. Han perdido sus estudios”, remarca Ben Amor, que a sus 19 años es la cara visible de la asociación Shams.

Los jóvenes -cuatro tienen 18 años y dos de ellos, 21- fueron puestos en libertad provisional el 7 de enero, a la espera del juicio de apelación, el 25 de febrero. Mientras, están escondidos. Su caso ha levantado una fuerte indignación en la sociedad tunecina. Numerosas personalidades progresistas y asociaciones defensoras de las libertades civiles dentro y fuera de Túnez han llamado a la necesidad de abolir el artículo 230 del Código Penal, que criminaliza la homosexualidad.

“Tenemos una nueva Constitución, pero un Código Penal que data de la época de la colonización francesa y que falla en la aplicación de la ley. La represión contra los gays es contraria a la imagen idílica que Túnez comercializa“, afirma el joven activista.

Prácticas ‘inhumanas’ y ‘degradantes’

En los últimos meses, los colectivos homosexuales han visto incrementada la presión social y de las autoridades. La propia Shams, después de que en mayo de 2015 se convirtiera en la primera asociación que milita por los derechos LGBT que era legalizada en Túnez, sufre ahora el acoso del Gobierno. En noviembre, el ex ministro de Sanidad y diputado del partido islamista En Nahda Abdellatif Mekki lanzó una diatriba en el Parlamento que sostenía que Shams era un peligro para la sociedad. Poco después, un tribunal suspendió sus actividades por 30 días, acusándola de violar la ley de ONG. La vista en la que se juegan su legalidad se celebra este martes 19 de enero.

Han quemado nuestra sede tres veces. Hay una estigmatización en la que han participado medios de comunicación como la televisión Zeituna [próxima a los islamistas de En Nahda], que apeló a la lapidación de los homosexuales, lo que ha devenido en un estado de violencia contra nuestro colectivo”, cuenta Ben Amor.

El caso de M., B. y sus otros cuatro compañeros no es el único. En septiembre, otro joven fue condenado a un año de prisión por “prácticas homosexuales” y sometido a un examen anal. Esta práctica ya fue denunciada entonces por las asociaciones civiles por “cruel”, “inhumana”, “degradante”, contraria a las leyes internacionales y asimilada a un acto de “tortura”. Pero la historia volvió a repetirse con los ‘seis de Kairuan’.

“La situación va de peor en peor en Túnez. Los gays recibimos amenazas de muerte, insultos y agresiones en la calle. La ausencia del Estado permite que esta gente ejerza su odio y su complejo de masculinidad contra nosotros”, denuncia Ben Amor.

Berlín abrirá un centro para refugiados homosexuales y transexuales

El proyecto tendrá una capacidad para entre 100 y 120 residentes y  previsiblemente entrará en funcionamiento el próximo marzo con objetivo de protegerlos de los frecuentes casos de abusos y agresiones sexuales de los que son víctimas.

Un refugiado se sienta dentro de un autobús que llega desde la ciudad bávara de Landshut al edificio Cancillería en Berlín

Un refugiado se sienta dentro de un autobús que llega desde la ciudad bávara de Landshut al edificio Cancillería en Berlín. REUTERS

BERLÍN.- La ciudad-estado de Berlín se propone abrir un albergue de refugiados específico para homosexuales y transexuales con el objetivo de protegerlos de los frecuentes casos de abusos y agresiones sexuales de los que son víctimas.

Fuentes del departamento de Migración e Integración de la capital alemana informaron hoy del proyecto, que tendrá una capacidad para entre 100 y 120 residentes y que previsiblemente entrará en funcionamiento el próximo marzo.

Se tratará del primer albergue de estas características en Alemania, país que el año pasado recibió a 1,1 millones de peticionarios de asilo y al que se espera llegue a lo largo de este 2016 una cifra similar.

La gestión correrá a cargo a la Asesoría para los Homosexuales de Berlín, organización de apoyo al colectivo gay en la ciudad.

Ese organismo estima que el cómputo total de homosexuales y transexuales entre los refugiados residentes en la capital alemana se sitúa entre las 3.500 y las 5.000 personas.

En declaraciones al diario berlinés Der Tagesspiegel, fuentes de esa oficina alertaron de la situación que sufre el colectivo en los centros de acogida y alojamientos para refugiados, así como en las dependencias de la Oficina de Sanidad y Asuntos Sociales (LaGeSo) donde se centraliza su registro como solicitantes de asilo.

Los miembros del colectivo son frecuentemente víctimas de palizas y agresiones sexuales y sufren ataques verbales y marginalidad generalizada por parte de los restantes residentes, además de un trato discriminatorio del personal de vigilancia.

En las dependencias de LaGeSo, de por sí desbordadas en su capacidad de gestión por la llegada incesante de refugiados, hay apenas cinco voluntarios que se encargan específicamente de estos colectivos, según el rotativo.

La situación de discriminación o agresiones afecta tanto a los homosexuales y transexuales llegados con la gran oleada migratoria del año pasado como a aquellos a los que en su día se concedió asilo en Alemania por sufrir persecución en sus países de origen a causa de su inclinación sexual.

El juez admite a trámite la querella presentada contra Abel Azcona por su exposición sobre la pederastia

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona ha acordado abrir diligencias previas tras la querella presentada por la Asociación Española de Abogados Cristianos contra el artista a raíz de la exposición en la que exhibió 242 formas consagradas creando la palabra ‘pederastia’

pederastia-abel azkona

Abel Azcona, junto a su obra Pederastia

Tras la decisión del juez de admitir a trámite la querella, comenzará ahora la fase de instrucción, en la que el autor “será investigado por un presunto delito reiterado de profanación y otro contra los sentimientos religiosos”, según ha explicado la Asociación Española de Abogados Cristianos en un comunicado.

La asociación ha señalado también que más de 110.000 personas pidieron al Ayuntamiento de Pamplona a través de la plataforma Change.org que se retirase “esta grave profanación pública”. La exposición finalizó este domingo, 17 de enero.

Las consecuencias de la “gaytrificación”: Cómo la subida de precios de los ‘barrios gay’ podría expulsar a este grupo

Con dinero y sin niños, o así lo afirma la leyenda urbana, la comunidad LGBT siempre ha visto el potencial de los barrios degradados de la ciudad y ha contribuido a su transformación. Sin embargo, el fenómeno de la gentrificación(el progresivo aburguesamiento de barrios populares) amenaza los barrios gay más conocidos

Atlanta-engalanada-celebrar-Orgullo-Gay_EDIIMA20160115_0631_4

La ciudad de Atlanta engalanada para celebrar el Orgullo Gay. EFE

El asistente personal Brenden Michaels se pregunta si sus días en Brooklyn están contados. Todavía se aferra al piso que alquiló a buen precio en el más que aburguesado barrio de Williamsburg, pero es consciente de que los alquileres de la zona se han disparado. Ahora sospecha que las mejoras que hizo en el apartamento se volverán en su contra.

“Volví a pintar todo el apartamento, puse plantas en el balcón donde está situada la escalera de incendios y he reparado muchos desperfectos”, explica: “Si tengo que dejar este apartamento, se lo van a encontrar mucho mejor de lo que estaba cuando entré. Y haciendo todo esto, he aburguesado mi casa y he contribuido a mi propia expulsión del edificio”.

De algún modo, la experiencia de este joven de 29 años es muy parecida a la de muchos otros gays, lesbianas, bisexuales y transexuales urbanitas. Suelen buscar un tipo de vecindario que los acepte y con alquileres asequibles, y a menudo terminan en barrios baratos y degradados de la ciudad; como era el caso de Williamsburg. Sin embargo, su mera presencia en estas zonas ha contribuido a la transformación de las calles y ha acelerado el proceso de ‘aburguesamiento’, con el consiguiente aumento de los alquileres.

Esta larga marcha de la comunidad LGBT por los barrios de la ciudad no solo está relacionada con la vivienda. También tiene que ver con los negocios que afloran a su paso. Los bares de ambiente han conseguido atraer a un tipo de clientela con más dinero en barrios como el Soho londinense o el East Village de Nueva York.

Muchas ciudades del mundo occidental han sufrido recientemente una epidemia de cierres de negocios vinculados a la comunidad LGBT. En Londres, más de diez establecimientos de este tipo han cerrado desde 2010. Este fenómeno también ha afectado a bares y clubes que no son de ambiente. La diferencia es que estos no corren el riesgo de convertirse en una especie en vías de extinción.

neoyorquina-Gay-Street_EDIIMA20160115_0611_18

La neoyorquina Gay Street. WIKICOMMONS

Las razones de estos cierres no siempre son negativas. En la actualidad, los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales pueden ir al bar que les plazca sin sufrir acoso, y gracias a Internet no necesitan ir a un bar de ambiente para conocer a gente. Sin embargo, las mudanzas y los cierres están inquietando a muchos miembros de esta comunidad, que se preguntan si el aburguesamiento podría llegar a convertir los barrios gay en cosa del pasado.

En el Reino Unido, la mayoría de los barrios gay se concentra en Londres, en cambio en otros países se trata de un fenómeno más diseminado. En Estados Unidos, muchos negocios “gay” de Nueva York, Boston, Seattle y San Francisco han tenido que mudarse de barrio. En Europa está pasando algo parecido en el barrio parisino de Le Marais, el barrio berlinés de Prenzlauer Berg, y el barrio Glockenbachviertel en Munich. Muchos lugareños han tomado cartas en el asunto para proteger sus lugares de encuentro pero junto con un sentimiento de solidaridad se percibe la confusión.

Cosecharás tu siembra

Por un lado, existe la convicción de que este tipo de barrios deben ser protegidos. Por el otro, resulta evidente que los que frecuentan estas zonas (y en especial los gay) han jugado un papel decisivo en este aburguesamiento. Adinerados y sin hijos, o así lo afirma la leyenda urbana, este grupo siempre ha estado en la vanguardia de nuevas zonas a rehabilitar, expulsando a los lugareños que pagaban alquileres baratos y dejando a su paso un gran número de tiendas de muebles de diseño de “mirar pero no tocar” y cafeterías que sirven un café a precio de oro.

Los urbanitas gay que ven como sus locales y puntos de encuentro desaparecen, ¿Están recogiendo los frutos que ellos sembraron? ¿O es erróneo asociarlos con el fenómeno de aburguesamiento?

imagen-Gay-Street-Manhattan_EDIIMA20160115_0595_4

La neoyorquina Gay Street. WIKICOMMONS

Desde que abrió en 2002 hasta que cerró sus puertas en noviembre, el pub George and Dragon (San Jorge y el Dragón), de Richard Battye, situado en el barrio londinense de Shoreditch, era el epicentro de la comunidad LGBT del este de Londres. Battye vive en el barrio desde la década de los noventa del siglo pasado y está descontento con la transformación de la zona. Sin embargo, es consciente del papel que jugaron establecimientos como el suyo en este cambio: “En los noventa, no prestamos la suficiente atención a los miembros de la comunidad que siempre había vivido aquí; algunos nos acogieron con los brazos abiertos y disfrutaron del ambiente, mientras que otros vivieron la transformación con perplejidad”, explica: “La mayoría de nosotros no éramos hombres de negocios, simplemente nos estábamos divirtiendo, y de hecho mi pub nunca fue una gran máquina de hacer dinero”.

Lamenta que “los alquileres han subido y ya no quedan pisos asequibles porque se han vendido, y los negocios de noche están amenazados porque la gente ha invertido en vivienda y no quiere problemas”. “Lo siento por la comunidad LGBT, que está perdiendo gran parte de sus lugares de reunión, pero lo cierto es que nosotros hemos desempeñado un papel en este cambio”, concluye.

Los miembros de la comunidad LGBT que llegan a un barrio son una pieza minúscula del engranaje que empuja la transformación. Es importante recordar que a menudo sus elecciones se deben a motivos muy distintos a los de sus vecinos heterosexuales. La elección de la vivienda no gira exclusivamente en torno al precio. Como señala Michael, un hombre de Oregón que se mudó a Nueva York y tiene unos ingresos por debajo de la media: “No me fui del interior del país porque quise, me empujaron a ello. Como muchos homosexuales que crecieron en este país no sentía que el campo fuera un lugar seguro, acogedor y económicamente viable para mí, ya que solo en las áreas urbanas podía conseguir unos ingresos estables. Incluso ahora, si regresara, los lugareños no me estarían esperando con los brazos abiertos y estaría muy limitado al buscar pareja”.

Algunas barreras de tipo práctico han empujado a la comunidad LGBT a buscar barrios más baratos y menos codiciados. En los ochenta, las familias no tradicionales tenían dificultades para acceder a una hipoteca. Los que tenían el dinero buscaban casas que fueran lo suficientemente baratas como para ser compradas al contado. Por ejemplo. El Soho londinense de los años cincuenta (para los gays) y Hebden Bridge, West Yorkshire de la década de los sesenta y setenta para las lesbianas. Las posibilidades de tener hijos también eran más limitadas, y eso les daba una mayor flexibilidad si querían mudarse, ya que la calidad de las escuelas del barrio no era importante. Y no todo eran razones de tipo práctico. Esta comunidad intentó congregarse en grandes ciudades porque en otros sitios no siempre encontraron la aceptación que buscaban.

Lesbianas, las primeras expulsadas

La asociación entre la comunidad LGBT y la transformación de las ciudades no es nueva. Lo que sí es novedoso es el importante papel que se les ha asignado en debates sobre urbanismo y la gentrificación de los barrios.

Se remonta a la publicación de El crecimiento de la clase creativa, de Richard Florida, que situaba a los gays en el epicentro de la regeneración de las ciudades, integrantes de la vanguardia transformadora junto con la comunidad artística, los trabajadores del sector de la computación y la bohemia más adinerada. Esta vanguardia contribuyó a que se repoblaran y rehabilitaran zonas urbanas deprimidas. Crearon barrios en los que “los creativos ricos” querían vivir y que atrajeron una mayor inversión económica. Si a la tolerancia hacia los homosexuales se le suma un mayor porcentaje de residentes extranjeros y una mayor diversidad racial, es probable que el barrio atraiga al tipo de mentes creativas que propician el éxito económico de la ciudad. En otras palabras, cuantos más gays, más tolerancia.

libreria-gay-Chueca-Madrid_EDIIMA20160115_0593_20

Una librería gay en Chueca, Madrid. EFE

El argumento de Florida sobre que la tolerancia sexual no es el único factor sino una prueba de fuego para medir la capacidad para atraer grupos diversos ha quedado apartado. A menudo ha llevado a concluir que los residentes miembros de la comunidad LGBT son sinónimo de crecimiento automático.

Este enfoque puede parecer un poco simple pero no carece de fundamento. Según el profesor de sociología Amin Ghaziani, que analizó esta cuestión al escribir su libro There Goes the Gayborhood (Ahí va el barrio gay) hay suficientes pruebas como para demostrar que la comunidad LGBT provoca el aumento de los precios de la vivienda.

“Sabemos que en aquellas zonas con concentraciones elevadas de gays y lesbianas, el precio de la vivienda experimenta una mayor subida que la media nacional”, indicó Ghaziani en relación a Estados Unidos: “En zonas en las que los hogares formados por dos hombres suponen más del 1% de la población (tres veces por encima de la media nacional) el precio sube un 14%. En zonas con el mismo porcentaje de hogares formados por dos mujeres el aumento es del 16,5%, en comparación al umbral nacional del 10%”.

Curiosamente, los gays no empezaron este proceso. Según la socióloga Sharon Zukin, las lesbianas, mucho más vulnerables, propician el cambio. Las mujeres, con salarios más bajos que los hombres, suelen formar parte de la vanguardia que transforma un barrio tras ser expulsadas de zonas que ya no se pueden permitir.

Esto no siempre resulta evidente por el hecho de que la presencia de lesbianas es menos llamativa que la de los gays. Ghazani lo explica: “Las lesbianas llegan primero, pero son muchos los elementos que impiden que nos demos cuenta de este hecho. Suelen adaptarse y frecuentan los establecimientos que ya existen en esa zona, como cafeterías, teatros, tiendas. En cambio, cuando llegan los gays optan por abrir nuevos establecimientos, como restaurantes, tiendas, bares, y el precio de los inmuebles sube. Los heterosexuales son los últimos en llegar, las lesbianas son expulsadas, y la rueda sigue.

El falso mito de los gays con dinero

El modelo norteamericano podría parecer demasiado simple para describir el tejido urbano británico, con una mayor mezcla social. En Estados Unidos, la extensión de las ciudades ha facilitado la proliferación de barrios residenciales y de ocio para la comunidad LGBT, mientras que los barrios y pueblos gay del Reino Unido no responden al mismo esquema. Incluso en los momentos de mayor decadencia, el Soho londinense estaba controlado por el mercado inmobiliario comercial y era demasiado caro como para poder atraer en masa a residentes gay.

Tiendas-coloridas-tipica-Soho-londinense_EDIIMA20160115_0599_4

Tiendas coloridas en una típica calle del Soho londinense. COMMONS WIKIMEDIA

La pauta que describía Ghaziani todavía se percibe en el Reino Unido. El aburguesamiento del este de Londres, por ejemplo, fue liderado en parte por las lesbianas. En los ochenta, en los círculos de izquierdas era frecuente comentar que el barrio londinense de Hackney era algo así como una comuna de lesbianas. Cuando a principios de los noventa el productor cinematográfico Alex Thiele se mudó a un apartamento situado en la zona de Dalston/Stoke Newington todavía no era considerado un barrio de clase media.

“Cuando nos mudamos, el barrio era barato pero no necesariamente seguro. Teníamos un fumadero al lado y bastante delincuencia callejera, incluso percibía las miradas de piedad de mis conocidos heterosexuales cuando les contaba donde vivía. Al mismo tiempo, la zona estaba de moda entre las lesbianas; había bastantes bares y las lesbianas eran una parte tan esencial del barrio que la gente solía bromear sobre ello. Muchos de los heterosexuales que en ese momento no se hubieran mudado allí, ahora lo harían encantados, solo que ahora ya no se lo pueden permitir”.

Es difícil comprender el papel que desempeñan las minorías sexuales en transformación como esta porque la información disponible es escasa. En el Reino Unido no se disponen de datos, ya que el censo no clasifica a las personas por orientación sexual (algunos factores como la cantidad de negocios o las asociaciones orientadas a este grupo proporcionan pistas fiables). El censo de Estados Unidos sí deja constancia de los hogares formados por personas del mismo sexo, pero estos datos incluyen muchas personas heterosexuales con compañeros de piso del mismo sexo. Recientemente han empezado a registrar datos más veraces relativos a hogares formados por personas del mismo sexo con hijos, pero no se puede llegar a una conclusión general a partir de este nicho.

La simple identificación de la comunidad LGBT con el aburguesamiento de un barrio presenta un problema mayor y más obvio: toma un nicho pequeño y muy comentado, por lo general gays y lesbianas blancos, y los presenta como si fueran toda la comunidad LGBT. En el mundo real, las minorías sexuales son más pobres que los heterosexuales.

Ghaziani indica: “A pesar del mito sobre la riqueza de los gays, las minorías sexuales en general suelen ser más pobres. El 11,9% de los hogares de los Estados Unidos formados por parejas del mismo sexo son pobres, comparado con el 5,7% de los hogares formados por parejas del sexo distinto. Los ingresos medios de los hogares integrados por parejas del mismo sexo son 15.000 dólares inferiores a los que tienen las parejas heterosexuales con niños”.

En el Reino Unido un estudio reciente ha evidenciado que algunos segmentos de la población LGBT se han empobrecido. Peter Matthews, de la Universidad de Stirling, vio que en los distritos más pobres de Escocia vive un mayor número de integrantes de minorías sexuales. El 17% de los escoceses no heterosexuales vive en estos barrios, en comparación al 13% de heterosexuales. Los investigadores no esperaban llegar a esta conclusión, ya que es muy diferente a la imagen de riqueza que proyectan los gays.

Banderas-gay-calle-Washingtin-DC_EDIIMA20160115_0601_4

Banderas gay en la calle 17 de Washington DC.

“Cuando analizamos los datos, nos sorprendió la cifra desproporcionada de personas no heterosexuales que residen en barrios pobres”, indica Matthews: “En las zonas más desfavorecidas de Escocia hay muchas viviendas sociales, así que la información sugiere que estas personas tienen menos oportunidades. También descubrimos que son ligeramente mayores que la población heterosexual que vive en el barrio, así que creemos que se trata de personas que 20 o 40 años atrás tenían mucha dificultad para elegir vivienda. Podría ser que que no fueran buenos estudiantes o no les fuera bien en el mercado laboral. También vemos que muchas personas sin techo son miembros de minorías sexuales, y creemos que podría tratarse de personas que se han quedado sin hogar porque han sido expulsadas de sus familias”.

Sin duda, no estamos hablando de las minoría sexuales con dinero e independencia que suelen centrar el debate mediático. Si bien puede haber un elemento “LGBT” en todo movimiento vanguardista que rehabilita y pone de moda un barrio deprimido,  no se puede hacer una asociación automática entre minoría sexual y el aburguesamiento de un barrio porque sería ignorar la realidad de muchas personas que pertenecen a este grupo, que no aparecen en los medios de comunicación ni viven en los mejores barrios.

¿RIP ‘barrio gay’?

Todavía es demasiado pronto como para anunciar que el concepto de ‘barrio gay’ ha muerto. En algunas ciudades, donde las minorías sexuales todavía son discriminadas y marginadas, estos barrios son protegidos y cuidados por la comunidad LGBT. En Detroit, la organización en defensa de las minorías sexuales ha intentado propiciar la fundación de un barrio gay como una vía para proporcionar más apoyo y muestras de solidaridad a un grupo que se siente débil porque está geográficamente disperso.

Como explica el director de la Organización, Curtis Lipscomb: tras la Segunda Guerra Mundial, los integrantes de las minorías sexuales se mudaron a algunas zonas concretas, pero muy pronto los gays y lesbianas blancos se mudaron al norte de la ciudad. Ahora nos gustaría crear una zona que fuera claramente para esta comunidad. No queremos obligar a nadie a vivir en un barrio concreto pero nos gustaría que tuvieran la oportunidad de elegir.

Sin embargo ¿promover un barrio gay no podría provocar en el futuro que esta comunidad se vea obligada a mudarse debido al fenómeno de gentrificación, incluso en el deteriorado Detroit? Lipscomb no lo cree: “San Francisco y Nueva York son ciudades de paso con personas que constantemente llegan y se van, pero este no es el caso de Detroit”.

“Aquí tenemos una comunidad bastante conservadora y religiosa. Así que aunque puedes encontrar algunos residentes heterosexuales que pueden mostrar interés en un barrio tolerante con los gays si ha sido rehabilitado, la mayoría seguirá manteniendo sus prejuicios. Esta es una comunidad aún muy tradicional que considera que las minorías sexuales se merecen un trato distinto”, explica.

Muchos barrios gay son vulnerables; una piedra en el camino del proceso de aburguesamiento. Sin embargo, en Detroit y en ciudades parecidas las razones que hacen que su existencia sea tan necesaria están vivas y coleando.

Traducción de Emma Reverter