Dos hombres en situación de transexualidad narran sus vidas

Dos hombres en situación de transexualidad narran qué ha supuesto esta peculiaridad en sus vidas

ares piñeiro y xabier lozano

Ares Piñeiro y Xabier Lozano

ARES Piñeiro López es uno de los tantos hombres que viven en Bilbao. Al igual que a muchos vascos, le gusta la buena comida, pasar tiempo con los amigos y sobre todo el fútbol -si bien confiesa que no es del Athletic-. “También me encanta el squash, pero por un problema de rodilla últimamente no he pisado mucho la pista”. Después de todo, los 43 años empiezan a pesar. Se levanta a las 8 de la mañana, toma un café y marcha a trabajar. En general, la vida de Ares no dista demasiado de la de cualquier otro bilbaino, salvo porque Ares no ha sido siempre su nombre: antes tenía uno socialmente considerado como femenino.

Nacido en 1972, los médicos clasificaron oficialmente a Ares como mujer en base a los genitales y ello condicionó su vida durante su juventud: juguetes “para niñas”, ropa femenina, color rosa, etc. Pero él, desde el primer momento, se sintió hombre. “Mi madre dice que empecé a insistir y a pedir un pitilín por Reyes sobre los 4 o 5 años”. Aun así, se lo tomaron a broma y lo dejaron pasar. Después de todo, que un niño pudiera haber nacido con vulva parecía tan inimaginable que ni siquiera se lo llegaron a plantear. “Era otra época y de aquella no se conocía ni siquiera la palabra transexualidad, no hablemos ya de lo que significa”.

Sin embargo, la identidad sexual reside en el cerebro y no es fruto del libre albedrío y mucho menos de los genitales. “Puedes luchar contra ti mismo, contra el mundo entero o darte cabezazos contra la pared hasta abrirte la cabeza, pero si tu cerebro dice que eres hombre o que eres mujer, no hay manera de cambiarlo”. Todo ello al margen del resto del cuerpo y de cómo uno sea clasificado sexualmente por el resto de la sociedad. Y movido por esta inamovible condición de sí mismo, Ares continuó luchando para que le reconocieran como el hombre que es.

Entre otras cosas, esto hizo que Ares no tuviera una buena experiencia en el colegio. “Se metían bastante conmigo, así que cuando lo hacían yo respondía pegando, lo que me metió en algunos problemas”. Pero los años pasaron y este santurtziarra siguió en sus trece y, según fue creciendo, se dio cuenta de que los Reyes Magos no existían y que ni su pitilín ni su deseado scalextric llegarían por arte de magia. “Así que, a los 16 años, dejé los estudios y me puse a trabajar”.

Independizarse económicamente le ayudó a emanciparse y ello le abrió un mundo de posibilidades: “Pude comprar mi ropa, mis cosas y tener la vida del hombre que soy desde que he nacido y que seré hasta el día que me muera”.

No obstante, a Ares les faltaba algo: dar el paso definitivo. “Es muy complicado, porque siempre está presente el miedo a perder la relación con la familia, entre otros muchos problemas”. Y así transcurrieron los años hasta que hace una década, a sus 32, ya no pudo más: “Tenía que hacerlo, así que fui a casa y solté que iba a empezar con el proceso de transición”.

En un principio, Ares se lo contó a su madre y a su hermana. Ellas se lo tomaron bien, ya que lo sabían desde que había nacido y solo estaban esperando a que lo dijese. “Aseguraron que me apoyarían en todo lo que pudieran y solo me pidieron una cosa a cambio: que no se lo contara a mi padre, porque le iba a dar un infarto”.

De origen gallego, Ares explica que su padre estuvo viviendo 23 años en Venezuela -“un país muy machista”- y que, además, era una persona muy religiosa y practicante. “Era tan puritano que cuando yo era pequeño, si salía en la tele un beso o una teta, la apagaba directamente, y a día de hoy todavía nunca le he visto en calzoncillos por casa”.

Pero Ares sentía que no podía vivir engañando a su padre y por ello, durante una comida en casa de sus padres, en la que estaban su hermana, su sobrino, su madre, su padre y él, no pude contenerse y pronunció las palabras: “Tengo que decirte algo”. Recuerda que inmediatamente se hizo un silencio sepulcral en la mesa, porque todos sabían lo que iba a venir. “Aita, soy un hombre, y si no soy hombre no soy feliz y me quiero morir”. Entonces su padre se levantó y le dio un abrazo al tiempo que respondía: “Aquí estoy para lo que necesites y siempre vas a tener mi apoyo”. Paradojas de la vida, Ares asegura que al final el que casi se desmaya fue él, ya que se esperaba la reacción opuesta. “Desde ese momento empezó a tratarme en masculino y por mi nombre: Ares”.

UN FINAL FELIZ A día de hoy, cuando Ares viaja con su padre a su Galicia natal le lleva con orgullo y va presentando a su hijo a todos los que se encuentra por el camino. “La gente le mira como si estuviera loco, pero él sigue”. Y desde la confesión de Ares nunca se ha equivocado tratándole por el sexo equivocado, no como su esposa, a la que a veces corrige cuando “se le va la olla”. “Le admiro muchísimo, porque la capacidad que ha tenido para gestionar la situación con las creencias con las que venía marcado significa que ha tenido que hacer un enorme trabajo en su interior”.

Si bien en el aspecto familiar la historia de Ares ha tenido un final feliz, sí que ha habido más de un altibajo en otros aspectos de su vida, como en el ámbito laboral. Primero en el ayuntamiento de Santurtzi y después como conductor de autobús, trabajo no le faltó hasta que empecé su proceso de transición. “Cuando veían que mi imagen no coincidía con mi DNI quedaba descartado automáticamente”.

En cuanto a su proceso de transición, tampoco fue sencillo, ya que hace diez años no existía la Unidad de Género en el hospital de Cruces. Primero acudió al médico de cabecera, que a su vez le mandó al psiquiatra y este último le comentó que él no peritaba ese tipo de asuntos. “Yo le contesté que no era una vehículo para que me peritasen y que necesitaba ayuda”. Y continuó dando tumbos sin saber dónde acudir hasta que encontró un sexólogo que le asesorase. Al final, tuvo que operarse el cambio de genitales por lo privado, aunque con las hormonas tuvo “más suerte”, ya que le explicó su caso al endocrino y éste le apoyó.

Ahora Ares es sexólogo y su trabajo en Errespetuz consiste en ayudar a otras personas que estén viviendo en una situación similar a la suya. “Cuando empecé yo no había dónde ir, pero ahora gracias a esta y otras iniciativas sí que hay”. El objetivo: evitar en la medida de lo posible que las personas en situación de transexualidad sufran por su identidad sexual a través del asesoramiento, el apoyo y la sensibilización de la sociedad.

OTRO CASO Por otra parte, Xabier Lozano es un joven azkoitiarra que vive en Azpeitia y estudia Antropología Social en Donostia. Al igual que Ares, siempre ha sabido que era un hombre y desde niño lo ha reivindicado en la familia, en el colegio y en todos los lados, pese a que todos le clasificasen como mujer en base a sus genitales. Aun así, no fue hasta hace tres años, cuando cumplió los 18, cuando se decidió a sincerarse completamente con su cuadrilla y su familia. “Por suerte, la mayoría se lo tomaron mejor de lo que me esperaba y me apoyaron mucho”.

Sin embargo, Xabier lo pasó “bastante mal” durante su primera etapa escolar. “Se mezclaron muchas cosas: ser de Azkoitia viviendo en Azpeitia, ser el diferente, ser transexual, etc.”. Pese a todo, explica que nada más cambió a un instituto de Azkoitia se convirtió en uno más y en la universidad, como desde el primer momento le conocieron como Xabi, tampoco hubo ningún problema.

Tanto Ares como Xabier coinciden en que la vida de una persona en situación de transexualidad es complicada y que todavía queda mucho trabajo por hacer para evitar tanto la discriminación como con la transexomisia. “La sociedad ha mejorado mucho, pero la transexualidad a día de hoy todavía continúa muy estigmatizada”.

Denuncian una nueva agresión homofóbica en Madrid

Un chico gay de 25 años fue increpado y golpeado en la calle Cea Bermúdez de Madrid por tres jóvenes en la madrugada del sábado al grito de maricón.

El joven volvía a su casa el sábado a las seis de la mañana cuando se cruzó con tres chicos de unos 25 años que le increparon al grito de maricón. A continuación los tres chicos le rodearon y le golpearon por todo el cuerpo, con puñetazos y una patada en el estomago de la cual tiene marcas visibles. Rápidamente varios testigos de la agresión acudieron a socorrerle y los agresores huyeron, han comunicado desde la asocación Arcópoli.

En el mismo momento de la agresión, uno de los testigos informó a Arcópoli y rápidamente nos pusimos a su disposición. La victima fue atendida por la policía en la misma calle y más tarde acudió a la Fundación Jiménez Díaz para ser atendido por las múltiples contusiones y solicitar un parte de lesiones. A continuación la victima acudió a interponer la denuncia en la policía nacional.

Desde Arcópoli añaden que han ofrecido una labor de acompañamiento, asesoría jurídica y psicológica y han puesto en conocimiento de estos hechos al comisario de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid, a la fiscalía de Delitos de Odio y al concejal de seguridad del ayuntamiento de Madrid.

Yago Blando, coordinador de Arcópoli señala que “tristemente en menos de 24 horas, el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia ya ha recibido la primera denuncia por delito de odio, lo que demuestra que esta iniciativa era indispensable y solicitamos el apoyo de las administraciones madrileñas. Desde Arcópoli lanzamos un claro mensaje a los homófobos: estos delitos ni son impunes ni van a quedar impunes.”

¿Liquidación de la Cámara de la Propiedad o “barra libre” con dinero público?

El juicio que se ha seguido esta semana en la Audiencia de Bizkaia contra el delegado de Vivienda en Bizkaia en la etapa del consejero Javier Madrazo(Ezker Batua-IU), José María Gonzalo, y contra Jon Alonso, contratado por el propio Gonzalo para realizar labores de contable en la citada Cámara de la Propiedad, ha puesto de manifiesto el descontrol que se vivió en el uso del dinero de este organismo durante el proceso de liquidación de la cámara, iniciado en febrero de 2006.

El caso es relativamente sencillo: el entonces consejero de Vivienda y Asuntos Sociales, Javier Madrazo, nombró en 2006 como delegado liquidador de la Cámara de la Propiedad de Bizkaia a su entonces responsable de Vivienda en ese territorio, José María Gonzalo. Pero entre los años que duró ese proceso -en el que se trataba de inventariar los bienes, integrar los trabajadores de la cámara en la Administración pública y proceder a liquidarla definitivamente- se produjeron una serie de gastos que la Fiscalía y la acusación particular en nombre del Gobierno vasco consideran malversación de fondos o, en su caso, apropiación indebida  por los que el Ministerio Público  pide para Gonzalo una pena de 5 años y 9 meses de prisión, además de inhabilitación absoluta por 9 años y medio. En concreto, José María Gonzalo autorizó unas obras de rehabilitación del edificio que albergaba la Cámara en Bilbao, desvió fondos de la cuenta de la Cámara -en la que solo él tenía autorización como liquidador- a la asociación Aukeratu -de la que era administrador único- para financiar la película de temática gay ‘Ander’ y también otra cantidad de dinero al contable de la Cámara, al margen de la nómina que ya cobraba Alonso por su trabajo en la citada institución.

La Fiscalía sostiene que Gonzalo “transfirió 106.653 euros desde la cuenta de la Cámara de la Propiedad a la cuenta de Jon Alonso” en ingresos sucesivos desde el 23 de junio de 2008 hasta el 8 de julio de 2009. Asegura que con el mismo ánimo lucrativo, “transfirió desde la misma cuenta a la de una asociación de la que era administrador 420.000 euros” [Aukeratu] también entre 2008 y 2009 y pagó con cargo a la Cámara de la Propiedad gastos por importe de 34.681 euros, además de compras destinadas a la rehabilitación del edificio, adquisición del mobiliario y enseres incurriendo “en unos gastos totales de 1.815.584 euros”. Y todo lo hizo fuera de los cometidos del “proceso de liquidación” en marcha y “actuando al margen de los órganos competentes para estas contrataciones y de cualquier procedimiento administrativo”.

El hecho de que Jon Alonso haya admitido los hechos, devolviera en 2008 cerca de 50.000 euros de los 106.653 euros que le dio Gonzalo y, según el informe final de la Fiscalía, haya “contribuido con su confesión al esclarecimiento de los hechos”, ha dejado a Gonzalo en una situación más que comprometida. Su abogado, el penalista Javier Beramendi, que ya se preguntó al principio de la vista oral si no se había producido un acuerdo entre el abogado defensor de Alonso y la Fiscalía a tenor de las declaraciones del acusado, este viernes comprobó sus sospechas al ver cómo Alonso conseguía una rebaja en las penas que, de hecho, le libran de la cárcel (dos años le piden ahora fiscal y la acusación en nombre del Gobierno vasco, frente a los cuatro que solicitaban ambos inicialmente como cooperador necesario en la malversación). “Había pacto cerrado en el que se debía implicar al señor Gonzalo”, ha clamado Beramendi.

“La contabilidad de la Cámara era un caos”

El perito encargado por el Gobierno vasco para auditar la situación de la Cámara tras la liquidación, Jesús María Marín, ha ofrecido al tribunal de la Audiencia de Bizkaia un testimonio demoledor sobre las cuentas en la etapa de Gonzalo y Alonso, sobre todo a partir de 2007. “La contabilidad era un caos, no cuadraba nada”, ha asegurado, al tiempo que cuestionaba el trabajo como contable de Alonso. “No tenía mucho conocimiento práctico de contabilidad”, “aquello era una contabilidad caótica” y, en todo caso, había gastos que “no eran propios de un proceso de liquidación”, ha sostenido Marín en su declaración este viernes.

A los 106.653 euros de la cámara que fueron a parar a las manos de Alonso, hay que sumar los 420.000 que fueron a la asociación Aukeratu para pagar la película ‘Ander’ y otros 34.600, que según el relato de la acusación en nombre del Ejecutivo vasco, sirvieron para pagos muy variados. Entre ellos, el agua, el gas y la luz de un piso de la cámara ocupado por el exportavoz de Ezker Batua-IU Serafín Llamas, que había sido realojado allí después de separarse de su pareja, el hermano de José María Gonzalo. O los gastos de un viaje a un festival de cine en Montevideo. U otros 28.700 euros en mobiliario para el edificio de la Cámara. Y todo ese movimiento de dinero fue ordenado y autorizado por José María Gonzalo, que ha sido definido por las acusaciones como una persona que se creía con libertad total para actuar en su cargo de liquidador de la Cámara de la Propiedad de manera “personalista”, arbitraria, a “capricho” y “como si fuera el gestor de una empresa privada”, en palabras utilizadas por el fiscal en su informe final. Ajeno a cualquier control. El propio consejero Madrazo reconoció en la vista que Gonzalo no tenía que darle cuenta sobre todo lo relacionado con los “fondos, patrimonio y personal” del proceso de liquidación.

El letrado del Gobierno vasco, que ejerce la acusación particular, Mikel Casas, ha hablado en su informe de “barra libre” para definir cómo se había empleado el dinero de la cuenta de la Cámara de la Propiedad y como se había actuado por parte de Gonzalo en todo el proceso de liquidación de dicha entidad. “La función que tenía Gonzalo no podía ser otra que la de liquidar la Cámara (…) Y nada legitima ni justifica el desmadre”, apuntó. “Ese dinero ha desaparecido y Gonzalo no tenía capacidad para hacer lo que hizo”, añadió Casas, para sostener su acusación de malversación de fondos públicos. “Los dos sabían [Gonzalo y Alonso] que se habían metido en un lío”, del que el contable ha querido sacar la pata en el último momento admitiendo los hechos y pactando con las acusaciones.

Y, pese a todo, el abogado de Gonzalo ha puesto todo este relato en cuarentena en su alegato final. Javier Beramendi ha apuntado que su defendido tenía cobertura legal para actuar como lo hizo porque el decreto por el que se declaraba extintas a las cámaras le confería “todas las facultades de los órganos de Administración de las Cámaras”. Ha negado en todo momento el carácter público de esos organismos, para cuestionar así la viabilidad los delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos, y ha cuestionado que las órdenes de los pagos las realizara su defendido. “De los 40 cheques, 24 no se le pueden atribuir al señor Gonzalo”, ha asegurado Beramendi.

En el turno final de palabra que el presidente de la Sección Segunda de la Audiencia de Bizkaia ha concedido a los dos acusados ambos se han enzarzado en un cruce de acusaciones. Primero ha tomado la palabra José María Gonzalo, quien ha calificado de “falso e injusto” lo dicho por Jon Alonso, al tiempo que ha lamentado su “ensañamiento contra mí”. Después se ha acercado al micrófono el contable, quien ha afirmado que “todo es verdad” y ha reconocido que “aceptar el dinero [los 106.000 euros] fue malo por mi parte”. Confesó que tuvo una conversación antes del juicio en el que Gonzalo le dijo textualmente en relación a esa cantidad de dinero: “Ese es tu problema, a mí no me metas”. Y sin mirar para atrás, donde se encontraba Gonzalo, ha concluido diciendo: “A mi sí que me duelen puñaladas traperas de este tipo”.

El juicio ha quedado visto para sentencia.

El programa sobre sexo para los niños noruegos que escandaliza a los mayores

El programa sobre sexo para los niños noruegos que escandaliza a los mayores

 

Sin nada que ocultar. Es lo que persigue la televisión pública de Noruega con ‘Newton’, un programa dirigido a los pequeños de la casa que incluye una miniserie sobre educación sexual. Como no podía ser de otra forma, el espacio ha escandalizado a muchos espectadores por sus imágenes demasiado explícitas, como los primeros planos de los órganos sexuales masculinos y femeninos. Por si fuera poco, sus capítulos se cuelgan en Youtube, lo que ha provocado que el servicio de vídeos de Google advierta de que pueden ser inadecuados para algunos usuarios. Da igual. Sus capítulos, que se caracterizan por su estilo desenfadado y falta de pudor a la hora de explicar a los niños todo lo concerniente a las relaciones más íntimas, se han hecho virales en Internet.

Un ejemplo de ello es un episodio donde Line Jansrud, la presentadora de la serie de ocho capítulos titulada ‘Pubertet’, está en los vestuarios de un gimnasio. De repente, arranca la toalla a un hombre y a una mujer que pasaban por allí para dejar al aire sus atributos. Todo para explicar al detalle, y con un lenguaje sencillo y directo, los órganos masculinos y femeninos, mientras los toca sin ningún tipo de vergüenza y con un claro objetivo didáctico. «Ahora que eres pequeño, sólo usarás el pito para hacer pis. Pero más adelante lo necesitarás para más cosas», comenta divertida.

En los programas, los niños aprenderán todo lo relativo al crecimiento de sus órganos más íntimos, los cambios que experimentarán su voz, la menstruación, el acto sexual o la reproducción. Siempre utilizando modelos reales, es decir personas de carne y hueso, lo que sorprende teniendo en cuenta que se trata de un programa orientado a un público infantil. En comparación, el programa de TVE ‘Hablemos de sexo’, presentado por la psicóloga Elena Ochoa en 1990 y dirigido por Narciso Ibáñez Serrador, era bastante más mojigato, ya que no se veían este tipo de imágenes tan explícitas. Pese a todo, en Noruega aseguran que ‘Newton’ es un programa para todos los públicos. Menos para los que se escandalizan con estos temas, claro está.

ONU publica serie de sellos postales en defensa de la comunidad LGTB

Noticia publicada por Antena 3

La ONU pondrá a la venta a partir de este viernes una serie de sellos postales que, por primera vez, promoverá la defensa de los derechos de la comunidad LGBT y celebrará la diversidad sexual.

Los dibujos de los sellos son obra del artista Sergio Baradat, uno de los diseñadores de la UNPA

Los dibujos de los sellos son obra del artista Sergio Baradat, uno de los diseñadores de la UNPA

La serie, que fue lanzada hoy en la sede central de la ONU en un acto al que participaron embajadores y altos funcionarios de Naciones Unidas, utiliza el lema “Libres e Iguales”, el mismo de una campaña que viene promocionando Naciones Unidas.

La idea es, según la ONU, “despertar globalmente la conciencia frente a la violencia homofóbica y transfóbica y frente a la discriminación”.

La serie, con seis diseños, son puestos a la venta por la Administración Postal de la ONU (UNPA, en inglés), que vende sellos en dólares, en francos suizos y en euros, con equivalencias de acuerdo con los valores en la divisa estadounidense.

Los dibujos de los sellos son obra del artista Sergio Baradat, uno de los diseñadores de la UNPA.

La Guardia Civil impide que una agente lesbiana sea condecorada

A Vanesa Fraga, que intentó suicidarse por el acoso homófobo que sufría tras casarse, se le concedió una medalla por su actuación en un accidente de rally, pero sus mandos han frenado el proceso, forzando que la distinción recaiga en su general

Palmarés final del Rally de Carral, en el que en el lugar de Vanesa Fraga, aparece su general como ganador de la Mención especial.

Palmarés final del Rally de Carral, en el que en el lugar de Vanesa Fraga, aparece su general como ganador de la Mención especial.

MADRID.- El 5 de septiembre de 2015 uno de los vehículos participantes en el Rally de Carral (Galicia) se salió del recorrido, atropellando a más de una veintena de personas. Siete de ellas murieron, incluyendo dos niñas y una mujer embarazada de nueve meses. Pese a la magnitud de la tragedia, ésta pudo ser aún mayor de no ser por la actuación de las fuerzas de seguridad y los servicios de asistencia, que lograron que 16 personas heridas de gravedad fueran trasladadas rápidamente al hospital.

Una de las que ayudaron a las víctimas fue la agente de la guardia civil Vanesa Fraga. Su actuación en el accidente le valió ser propuesta para recibir una mención especial de la Federación Gallega de Automovilismo, que le fue concedida. Sin embargo, Vanesa no recibirá dicha medalla.

En diciembre de 2015 Vanesa denunció en Twitter que estaba siendo sometida a un acoso insoportable en el cuerpo por su condición de homosexual. La agente se había casado recientemente con su mujer, mudándose a un pabellón de su cuartel que habían reformado. El 8 de diciembre Vanesa no aguantó más la presión y se pegó un tiro en el pecho. Sobrevivió.

Palmarés de la Mención especial del Rallie de Carral, concedida por la Federación Gallega de Automovilismo, en el que aparece concedida a Vanesa.

Palmarés de la Mención especial del Rallie de Carral, concedida por la Federación Gallega de Automovilismo, en el que aparece concedida a Vanesa.

Sus denuncias por el acoso homófobo que sufrió y su presencia en la prensa debido a su intento de suicidio no han rebajado la presión que sufre por parte del cuerpo. Más bien al contrario: los altos mandos de al guardia civil intentan transformar su carrera y hacerla pasar por una mala agente.

Prueba de ello son las presiones a los organizadores del Rally de Carral, para que le retiraran la condecoración que iba a recibir por su actuación en el accidente que tuvo lugar el año anterior. La organización había llegado a publicar la lista oficial de ganadores de la mención, que incluía a Vanesa.

Sin embargo, la Guardia Civil ha forzado que la medalla recaiga sobre un superior, en concreto el general José Feliz Cadenas. Este alto mando ni siquiera estaba presente en el accidente, pero recibirá la mención Presidente, que se entregará el próximo 13 de febrero.

Una condecoración de la Guardia Civil, también olvidada

El equipo médico del Rally de Carras, Team Medical Sport, también hizo un esfuerzo para que Fraga fuera reconocida por la ayuda que prestó en la crisis que generó el accidente. Por ello, envió un comunicado a la Comandancia de la Guardia Civil para que otorgara a la agente algún tipo de mención honorífica.

Durante la convalecencia de Vanesa en la UCI tras su intento de suicidio, algunos altos mandos de la Guardia Civil transmitieron a su familia su intención de concederle también la medalla que había sido propuesta por Team Medical Sport. Sin embargo. esa voluntad también ha caído en saco roto.

La ciudad donde los baños no tienen distinción de sexo

San Francisco vuelve a ponerse a la cabeza de iniciativas que borran cualquier discriminación

San Francisco ha sido cuna del movimiento gay. Harvey Milk, el concejal que puso el barrio de Castro en el centro de la polémica, tiene un parque en su nombre. El paso del tiempo no ha apagado las reivindicaciones. Al contrario, ha conseguido que la identidad sexual forme parte del discurso vital de cada cual con total naturalidad.

En septiembre la escuela primaria Miraloma, en el barrio de Portola, fue la primera en dejar solo unos baños, sin hacer distinción por sexo entre los pequeños. Desde el 12 de enero los comercios, bares, restaurantes y lugares públicos en general tienen la obligación de adaptar sus WC a personas que sean transgénero o que, sencillamente, prefieren no definirse públicamente al escoger una puerta.

La medida pretende ir a más. Se hace también pensando en discapacitados o personas mayores que requieren de ayuda, y en las que podría darse el caso de que su cuidador no fuera del mismo sexo con lo que no podría asistirle en el aseo, o padres con niños pequeños.

La medida provoca una curiosa paradoja. Los comercios que cuenten con un solo baño, cuyo uso carezca ya de distinción, no tendrán que hacer cambios. Sin embargo, los que cuenten con dos, orientados para damas y caballeros, sí tendrán que hacer reformas.

Esta medida refleja la preocupación que existe en la zona por proyectar la igualdad sin hacer distinción de la orientación sexual. La red social Ello, sin publicidad ni modelo de negocio detrás, surgió como reacción a las políticas de Facebook en este mismo apartado.

Sister Roma, una drag queen de la ciudad, artista reconocida, miembro de la Hermandad de la Indulgencia Perpetua, emprendió una cruzada contra el servicio creado por Mark Zuckerberg al no poder darse de alta con su nombre artístico. Tampoco como transgénero. Dos años después, los de Menlo Park accedieron a las peticiones de la comunidad. Hoy, en inglés, ya permiten hasta 58 opciones de género distintas.

Víctimas de acoso escolar: “Los profesores contribuyen a que se banalice la violencia”

“Cualquiera puede ser un acosador. El perfil no es el del típico macarra”

Nidia Represa, Enrique Fonseca y Francisco Polo

Nidia Represa, Enrique Fonseca y Francisco Polo. ANTONIO HEREDIA

“¿Y tú no has hecho nada?” “Qué raro que siempre te toque a ti” o “No me cuentes tu vida, que yo también sufro mucho” son algunas de las frases que más escuchaba Enrique Fonseca, 28 años ahora, cuando denunciaba a sus profesores que sufría acoso escolar. Que en los intercambios de clase le aplastaban contra la pared tres o cuatro compañeros, que le escupían, le pegaban, le daban collejas. Y que fue así sistemáticamente y a diario durante dos años.

“Nunca me atreví a decírselo a mi familia. Hubiera sido como reconocer que era un pringao. Trataba de ocultarlo por todos los medios. Y si llevaba algún moratón, me lo tapaba”, recuerda. Pero sí avisó a sus maestros, de un colegio de Valladolid, sobre lo que estaba ocurriendo. Sí buscó ayuda en ellos, sin éxito. Por eso, en una reunión que ha mantenido esta mañana con el Ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, para tratar el asunto, esta víctima de acoso escolar le ha pedido que haga algo para que “los colegios presten más atención a los niños que denuncien”. Y que se pongan los medios para que “no haya ni impunidad ni desprotección”.

Junto a este joven, que luego ha sacado sus fantasmas a través del activismo político y ahora vive en Praga, han dado su punto de vista al ministro otras dos víctimas de acoso. Nidia Represa, autora del libro Bajo mi piel, y Francisco Polo, director de la plataforma de Change.org en España.

Todos ellos han coincidido en una cosa, que han transmitido a Méndez de Vigo, quien se ha comprometido a estudiar todas sus propuestas para ver cómo incluirlas en el Plan Estratégico de Convivencia Escolar. Es la siguiente: “En todos los colegios hay casos de acoso y no sólo uno. Las escuelas son una minisociedad en la que impera la ley del más fuerte”.

Uno de los principales problemas que Enrique Fonseca ve a la hora de abordar el acoso escolar es que todos los informes fallan en lo mismo, “en dibujar el perfil del acosador como el típico macarra, como el Nelson de ‘Los Simpsons’, pero no es real. Cualquiera puede ser un acosador si se dan las circunstancias propicias para ello, casi actúan así por instinto de supervivencia”, admite este joven, que explica que ahora se lleva bien con sus acosadores.

También ve un error en que “los profesores censuran acciones leves pero no graves y esto contribuye a que la agresión se banalice. Los niños están en un momento en el que están aprendiendo lo que es la justicia y hay que orientarles”.

Las medidas para combatirlo

Nidia Represa cree que lo prioritario para paliar el acoso es “educar” y “dar charlas en los colegios para explicar cómo se siente un chico acosado y que los profesores se puedan dar cuenta de su situación”. Habla con conocimiento de causa. Sufrió bullying en la escuela y le ha costado mucho salir de eso. Tanto, quesufrió estrés postraumático y hay muchos episodios de aquella mala época que no recuerda. “Lo mío era un acoso psicológico. Me insultaban por lo bajo y la profesora me regañaba a mí y si lloraba me decía que era una excusa para escaquearme de decir la lección”.

En su caso, quien se dio cuenta de que algo pasaba fue su madre. “Yo estaba bloqueada, no se lo conté a nadie. Me costó mucho verbalizarlo. Incluso cuando me cambiaron de colegio me seguían acosando por Tuenti y las redes sociales. Mi madre me salvó, se dio cuenta de que algo iba mal”.

Por su experiencia, insiste a los profesores y a los padres de que estén atentos a los cambios de los hijos y alumnos. “Yo me ponía el pelo por la cara, para ocultarme. Cambió la relación con mi familia, dejé de hacer los deberes… Pueden parecer cosas nimias, pero indican que algo pasa”, afirma.

Por su parte, Francisco Polo ha recordado que sufrió dos tipos de acoso: “Uno, por ser el diferente. Soy gay y de niño llamaban a mi padre para decirle que tenía un hijo maricón. Yo lo pasaba fatal. Y, el segundo, porque era el estudioso de la clase”. Este empresario de éxito afirma que el acoso no es “un juego de niños”,que hay que desterrar esta idea, esta expresión, porque no es ninguna broma. Y ha advertido del problema aún mayor que tienen los niños homosexuales o transexuales porque “son incapaces de verbalizar su sexualidad y, por tanto, tampoco cuentan nada del acoso que sufren”.

El Secretario de Estado de Educación ha declarado que ha sido una reunión muy productiva. Entre las medidas que ya hay propuestas en el borrador del Plan de Convivencia, destaca el teléfono de atención a las víctimas de acoso, que funcionará 365 días al año y será gratuito; una guía para padres e itinerarios de formación del profesorado en convivencia.

Por su parte, Francisco Polo le ha propuesto al titular de Educación habilitar un espacio en la web Change.org para que todos los implicados en el ámbito educativo puedan hacer propuestas para combatir el acoso.

Cate Blanchett: “¿Si soy lesbiana? Eso no debería interesar a nadie”

“Esto es como el amor de Romeo y Julieta pero entre Julieta y Julieta”.

Fotograma de 'Carol'

Fotograma de ‘Carol’

«¿Qué día es hoy? ¿Lunes? Entonces fue ayer cuando me llamó mi madre para felicitarme el cumpleaños. Le dije: ‘Ven a ver la película, aunque… hay una escena de sexo en la que beso el pezón de una chica. Sólo para que lo sepas’. Entiéndame, no es que estuviera preocupada, simplemente quería que lo supiera».Cate Blanchett se sienta, suelta el entrecomillado de arriba y consigue, de golpe y por orden: a) desarmar al periodista (ya tiene con qué empezar el artículo y, de paso, impresionar a su jefe y a los ingenuos. O al ingenuo de su jefe); b) dejar claras las reglas de la conversación que sigue (manda ella); c) reventar un spoiler que, la verdad, no es tal (o mejor, lo es, pero ¿cómo resistirse a contarlo?), y d) ganarse un fan (que le den el tercer Oscar, ya).

Cate Blanchett, para situarnos, no es sólo un actriz, es una manera muy particular de entender el negocio del cine y, ya puestos, el mundo entero. Sólo ella, desde lo más alto de su elevadísimo glamour, se permite usar en mitad de un párrafo la expresión shitting bricks (literalmente ‘cagando ladrillos’) y no pasa nada. Sí, la chica Armani habla de caca si lo cree conveniente. Y no pasa nada.

La conversación tiene lugar en la terraza del pomposamente denominado Palacio del Cine de Cannes. Estamos en mayo, acaba de presentarse Carol (que se estrena el 5 de febrero en España) y todo hace pensar que la película dirigida porTodd Haynes será la encargada de procurar a la actriz australiana de 46 años recién cumplidos en este momento (por eso lo de la mamá) su tercer Oscar (el que exigimos). De otra manera, nos enfadamos.

«Bueno», inicia cauta ante una pregunta descaradamente pelota (lo sentimos) sobre la cantidad de halagos que pisotea a su paso, «eso es lo que la gente te dice a la cara. Sinceramente, no sé todo lo que dirán a mis espaldas. Estoy encantada y cada piropo lo entiendo como un halago a todo al trabajo del equipo empezando por el director… Pero, siempre que ocurre esto me digo a mí misma lo mismo: prefiero no pensar en ello. Si te crees lo que dicen bueno de ti, te tienes que creer también lo que dicen malo. Está en el contrato. Y eso no. A los que me critican, ni agua». Y ahí lo deja. No hay nada como una respuesta rápida para dejar en ridículo a una pregunta estúpida. Cosas que pasan.

Fotograma de 'Carol' 2

Blanchett nació a la interpretación en el teatro (siempre que puede corre a desmentir que debutara en el cine en una película egipcia: «Sólo hice de extra») y sufre desde hace tiempo un ejercicio de adulación ininterrumpida. Priapismo agasajador, se podría llamar. Sea como doble de Katherine Hepburn en El aviadorcomo Galadriel enEl señor de los anillos o como el mismísimo Bob Dylan enI’m not there, sin contar su última exhibición en Blue Jasmine de Woody Allen, cada uno de sus papeles le colocan en ese extraño terreno de lo intocable. «Todo esto me resulta muy extraño. Recuerdo que cuando hice Elizabeth la impresión que tenía era que todo acababa ahí sin haber siquiera empezado. Luego, cuando no hace tanto [en 2008] decidí dedicarme al teatro en Sydney con mi marido, todos a mi alrededor me lo desaconsejaban. ‘Eres idiota. Estás tirando todo por la borda’, me decían. Pero no, creo que eso me hizo mejor actriz y, además, me encanta trabajar con Andrew (Upton) en familia. A mis hijos (tiene cuatro) también les apasiona», explica. Y la creemos.

En Carol, película que llega poco después de otra (Verdad), da vida a una mujer enamorada. Sin más. Sobre el relato de Patricia Highsmith (en inglés The Price of salt), la película cuenta el encuentro de dos mujeres (ella y la que interpretaRooney Mara) en el Nueva York de los años 50. Como en el texto original, la idea es describir el pautado, dulce y doloroso (a la vez) trayecto que va desde la sorpresa al tacto dulce de la piel dulce. Y todo ello, con la mirada acosada, en permanente estado de pánico. Estamos hablando de una obra maestra y de un crimen. Eso, lo primero, es la película y eso, lo segundo, era la homosexualidad en ese tiempo.

«Entonces», corrige la propia Blanchett, «y ahora también. En casi un centenar de países todavía es delito. Hay que dejar claro que la homosexualidad es un asunto privado. A menudo ocurre que si eres homosexual tienes que hablar de ello. De repente, pasa a segundo plano cualquier otro aspecto de tu trabajo y de tu personalidad. Sucede lo mismo con el cine y la discriminación de las mujeres. Las actrices y las directoras nos pasamos entrevista tras entrevista hablando de lo mismo. El hecho de que sea un tema de conversación quiere decir que algo va mal en la sociedad. Haynes siempre insistía en que esta es una historia de amor comoRomeo y Julieta, pero entre Julieta y Julieta».

Fotograma de 'Carol' 3

Variety publicó unas declaraciones suyas en que decía que había tenido relaciones con mujeres y se armó…
No fue Variety, fue internet. La red es una herramienta fantástica, pero es como la parte de atrás de la puerta del váter. Toda conversación puede ser convertida en un rumor.
Pero…
¿Que si soy gay? ¿Es ésa es la pregunta? Hágala pues. No todavía. Tu trabajo de actor es hacer que el público llegue a pensar que las cosas pueden ser de otro modo. Es, si se quiere, un trabajo antropológico, social y político. Esa es la parte de mi trabajo que adoro. Mi orientación sexual o mis ideas políticas no deberían interesar a nadie.

Queda claro. Pero, como sea que un revolcón nunca es suficiente, es el momento de volver a la escena de sexo. «Tengo claro que mi atractivo sexual reside en la mirada. Imagino que por eso fui contratada la primera [se ríe]. En cuanto se caen mis pantalones, se acabó el atractivo [vuelve a reírse]. Todo fue muy fácil. Rooney Mara y yo nos llevamos bien y tenemos el mismo concepto práctico del trabajo. Nos tomamos el trabajo muy en serio, pero no hacemos lo mismo con nosotras mismas. No hablamos mucho de las escenas de sexo, pero estábamos muy abiertas la una a la otra en el día del rodaje».

¿Se desnudó también el equipo de rodaje?
Se ofrecieron, pero les dije que no. [rompe a reír]

Perfecto, pero una pregunta: ¿Dónde dice lo de ‘Cagando ladrillos’ que se anunciaba en el primer párrafo? Respuesta: «Cuando Martin Scorsese me ofreció interpretar a Katherine Hepburn en su medio, en Hollywood, durante El aviador... estaba cagando ladrillos, y perdón por mi francés…».

En realidad, simplemente quiere decir que estaba asustada, pero de otra manera mucho más clara; mucho más Blanchett.

Y no pasa nada.

Lanza ONU sellos postales para promover derechos de comunidad LGBT

Publicado en El Siglo de Torreón

La ONU pondrá a la venta a partir de este viernes una serie de sellos postales que, por primera vez, promoverá la defensa de los derechos de la comunidad LGBT y celebrará la diversidad sexual.

Los dibujos de los sellos son obra del artista Sergio Baradat, uno de los diseñadores de la UNPA

La serie, que fue lanzada hoy en la sede central de la ONU en un acto al que participaron embajadores y altos funcionarios de Naciones Unidas, utiliza el lema “Libres e Iguales”, el mismo de una campaña que viene promocionando Naciones Unidas.

La idea es, según la ONU, “despertar globalmente la conciencia frente a la violencia homofóbica y transfóbica y frente a la discriminación”.

La serie, con seis diseños, son puestos a la venta por la Administración Postal de la ONU (UNPA, en inglés), que vende sellos en dólares, en francos suizos y en euros, con equivalencias de acuerdo con los valores en la divisa estadounidense.

Los dibujos de los sellos son obra del artista Sergio Baradat, uno de los diseñadores de la UNPA.