«El colectivo gay reclama normalización, pero consigue lo contrario con tantas carrozas»

Entrevista publicada en La Opinión de Zamora

«Hay personas que me comentan que la lectura del libro debería ser obligatoria para la asignatura de Educación para la Ciudadanía»

DIEGO GONZÁLEZ Martín Lobo es un zamorano que ha saltado recientemente a la fama gracias a la publicación de su obra «Diario de Martín Lobo». Se trata de una novela en primera persona en la que se tratan las vivencias de un personaje gay que vive en la gran ciudad, el cual, según el autor «sólo trata de encontrar el amor». El escritor, que también trabaja en un diario nacional, se dio a conocer debido a su blog en Internet «Blogback Mountain».

Un cargo importante en un periódico y un libro a sus espaldas. ¿Se considera periodista o escritor?

Pues creo que soy más escritor porque a mí lo que más me gusta es escribir. No soy el típico periodista que se pasa el día llamando por teléfono a mil fuentes y tiene una gran agenda. En diez años de profesión puedo asegurar que no tengo el teléfono de nadie. Me gusta más entretener que informar, hacer las noticias agradables para el lector.

¿Qué le impulsó a lanzarse al mundo de la literatura?

Pues la causa fundamental fue el éxito que tuvo el blog que escribía habitualmente, que llegó a tener tres millones de lectores. Cuando abandoné el blog me llamaron de la editorial y me propusieron hacer un libro. En principio mi intención era hacer una recopilación de lo que ya había escrito, pero me pidieron algo nuevo y lo hice basándome en la misma persona del blog. Fue difícil porque tuve que inventarme personajes nuevos, una trama…

Para que luego digan que Internet no tiene potencial…

Si yo no hubiera tenido el blog hubiera sido mucho más difícil publicar la obra. Desde la editorial me dicen que si simplemente les hubiera presentado el libro posiblemente no estaría publicado. Internet es el responsable de todo.

¿Cree que la novela se puede considerar literatura gay?

En mi opinión no se trata en absoluto de una novela gay. Que el protagonista sea homosexual tiene la misma importancia, para mí, que si tuviera los ojos marrones. Es sólo una excusa para contar una serie de cosas que nos pasan a todos. Además se desmarca mucho de lo que es una novela gay, que suelen ser muy frívolas y eróticas.

¿Cómo ve, desde su posición, al colectivo homosexual en la actualidad?

No me gusta nada. Yo lo digo desde la perspectiva de Madrid, dónde la agresividad del mundo gay es excesiva. Por un lado reivindicamos normalización y conseguimos lo contrario con todo el tema de las carrozas del Orgullo. Creo que se está convirtiendo en un colectivo clasista, dónde están mal vistos los que no son homosexuales. Hay barrios en Madrid, como Chueca, que se han convertido en algo así como un parque temático, están condenados a morir de éxito. Es un grupo sin valores, que sólo se preocupa de ir al gimnasio para estar «cachas» en la fiesta del sábado. Hablo, claro está, del colectivo más visible.

Aun así ha costado mucho que los gays no estén mal vistos…

Hay gente que ha peleado mucho en otras épocas e incluso algunos han ido a la cárcel. Hemos luchado bastante para que ahora lleguen cuatro descerebrados, se suban a una carroza con un tanga puesto y se carguen lo que nos ha costado tanto conseguir. Lo que pasa es que estos son los que salen en la televisión, porque a los medios les interesa más este grupo que un homosexual que trabaja en un banco y hace vida normal. Están haciendo de una condición sexual un espectáculo y es algo en lo que yo me niego a participar. Por eso dejé de hacer el blog, porque escribirlo por el hecho de ser gay es como escribir otro porque soy pelirrojo, por ejemplo.

¿Considera que ha ayudado a personas homosexuales con su libro?

Pues es posible. Incluso hay gente que me comenta que la lectura del libro debería ser obligatoria en la asignatura de «Educación para la Ciudadanía». Creo que hay personas que están en casa solas y con una gran angustia por no poder expresar lo que sienten, y que gracias a la lectura del libro se sienten un poco más liberados. Ves que hay gays mas allá de los que salen en la tele, que tienen una vida normal, que trabajan, pagan sus impuestos y no se diferencian a simple vista de un heterosexual. El libro puede ayudar a la gente a ver que hay vida más allá de su habitación o fuera del pueblo dónde viven.

¿Habrá una segunda parte?

Depende de muchas cosas. Ahora me planteo hacer algo que no tenga nada que ver con el mundo gay, y en tercera persona. Escribir en primera persona implica mucho al autor de un libro.

Zamora, 1980

Martín Lobo es un zamorano de 31 años, licenciado en Historia por la Universidad de Pamplona, aunque también curso diferentes asignaturas de la carrera de periodismo. Además, en su currículum consta un máster oficial de periodismo que cursó una vez terminada la licenciatura. Empezó trabajando como becario en el diario «El Mundo», dónde pasó a ser redactor y, posteriormente, redactor jefe. Actualmente es el jefe de sección del área de suplementos especiales publicados por la editorial del medio en el que trabaja. Lo que le ha atraído desde siempre es el mundo de la escritura, hasta el punto que de hace unos meses publicó su primera obra, titulada «Diario de Martín Lobo», de la que se siente muy orgulloso. Todo empezó gracias al éxito cosechado por su espacio en Internet, titulado «Blogback Mountain», una serie de pequeñas historias en las que se ponía en la piel de un polémico personaje ficticio. El blog consiguió reunir a más de 3.000.000 de lectores a lo largo de su corta historia, ya que tan sólo se publicó durante un año. La media que cosechó fue de 250.000 visitas por cada nuevo texto que se publicaba en Internet. Se considera un periodista de esos a los que les gusta contar historias más que informar, «Muchas veces tardo más en redactar el primer párrafo de la noticia que el resto, porque me gusta que quede impecable», afirma.

El Supremo mexicano declara legal que los gays adopten

Por nueve votos a dos, el Tribunal Supremo de Justicia de México declaró ayer legal que los matrimonios de personas del mismo sexo adopten menores. Con su veredicto, el máximo tribunal mexicano desechó el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Gobierno federal contra la legislación de la ciudad de México, que en diciembre pasado permitió las bodas gay.

La ratificación de la Corte llegó tras ataques de grupos conservadores, particularmente de la Iglesia católica. En las últimas dos semanas, en distintos pronunciamientos, dos cardenales han considerado que los jueces tienen una conducta “aberrante” y que se han dejado corromper por autoridades del Distrito Federal, gobernado por el izquierdista PRD.

Tras siete rondas de debates, los magistrados desecharon ayer el recurso interpuesto por el fiscal, perteneciente al Gobierno de Felipe Calderón. En su alegato, demandaban que la corte declarara inconstitucional los matrimonios homosexuales con el argumento de que en la Carta Magna se establece un modelo de familia compuesto únicamente por un hombre y una mujer y porque la adopción de homosexuales atenta contra el derecho de los niños.

Nueve votos a dos

Uno a uno los alegatos del fiscal fueron desechados. Al final, el resultado fue de nueve votos a dos a favor de la adopción por parte de homosexuales. Hace dos semanas, el tribunal aceptó la constitucionalidad de la ley de la capital mexicana. Posteriormente, obligó al resto de estados a aceptar las bodas que realice el DF.

La Iglesia católica atacó a la Corte en la víspera de la sesión final. Desde Guadalajara, uno de los dos estados que se sumaron a la fiscalía en su impugnación a la nueva ley, el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez dijo el domingo que los jueces habían sido “maiceados” (corrompidos con dinero) por las autoridades DF y por “organismos internacionales”. “No sé si a alguno de ustedes les gustaría que lo adoptaran un par de lesbianas o un par de maricones. Creo que no”, declaró ante los periodistas el cardenal de Guadalajara, que se refirió al tribunal como la “suprema decepción”.

Los jueces aprobaron de manera unánime al inicio de la sesión una moción de censura en rechazo a las declaraciones del purpurado. Los magistrados concluyeron con un llamamiento a evitar conductas y prácticas discriminatorias.

Retiran un filme sobre zombis gays y necrofilia

Una película pornográfica sobre zombis homosexuales que muestra a alienígenas practicando la necrofilia ha sido retirada del mayor festival de cine de Australia al ser rechazada por la censura, informó la prensa local. ‘L.A. Zombie’, que también incluye desnudos frontales masculinos y sexo homosexual explícito, es el primer filme vetado desde hace siete años en el Festival Internacional de Cine de Melbourne.

“Las prostitutas tenemos muy pocos amigos en la izquierda”

La activista Pye Jakobson defiende que se legalice su trabajo

“Hartas” de aparecer como víctimas y de no tener voz propia, las trabajadoras del sexo reclaman el derecho a decidir sobre su cuerpo como ejercicio de libertad, aferradas a la bandera de los derechos universales. La activista sueca Pye Jakobson, con 24 años de prostitución a la espalda, pretende lograr ese click mental y “hacer a las personas pensar”. Ya lo ha hecho ante el Parlamento de Inglaterra, en Hong Kong o Escocia. “A todo el mundo le gusta el dinero y el sexo; la combinación no es tan complicada dentro del sistema capitalista”. Precisamente en Suecia la ley tipifica como delito la compra de un servicio sexual desde el año 1999.

Impulsora del sindicato sueco Rose Alliance de “trabajadoras del sexo”, Pye acudió ayer a la Semana Galega da Filosofía que impulsa el Aula Castelao para reclamar igualdad no sólo como mujeres sino como trabajadoras: “No son necesarias leyes especiales para mí porque no soy tan diferente y crean más problemas, tenemos que reconocer que esto es un trabajo”. Lamenta además ese afán proteccionista de la sociedad y gobiernos como el de su país, cuya dicotomía moral se palpa a pie de calle: mientras se empeñan en “colgarnos la etiqueta de víctimas”, el sexo cibernético gana la carrera a la acera. Un colectivo, sostiene, siempre vinculado a las drogas, los abusos o el tráfico de personas y que, pese a esa realidad, reivindica la existencia también de mujeres libres y “normales” que deciden tomar un camino que se recorre “con la cabeza, no con el estómago”.

“Tenemos muy poco amigos en la izquierda [están más cerca de los liberales no conservadores] y me duele en el corazón”, señala. En el sur de Europa la situación es “más honesta, más pragmática, porque no gusta pero se entiende”. Sin embargo en su país la filosofía es otra. En este punto, dibuja una gruesa línea divisoria entre prostitución y tráfico de mujeres e insiste en que, curtida como está por las atroces historias de muchas compañeras, la tragedia para ellas no fue vender su cuerpo sino haber sido forzadas o engañadas.

Las razones de Jakobson pasan por la elección libre ante la prueba de la supervivencia. Ella reclama la libertad de decidir si quiere “trabajar como mujer de la limpieza o sufrir más y ganar el doble”. “Ésa es la opción de esa mujer, su cuerpo y su vida”, añade. La realidad es que pese a las 3.000 trabajadoras del sexo que contabiliza la ponente en Suecia, sólo 25 son activistas de un sindicato que sobrevive prácticamente en la clandestinidad. Una asociación de drogadictos les ha hecho un hueco en sus oficinas para que tengan donde reunirse. En su país, Pye no suele prodigarse. Podría perder su piso.

Marcela y Elisa, casadas en 1901

Más de 2.000 mujeres lesbianas se han casado en España gracias a la ley de Zapatero de 2005. Pero este avance social tiene un sorprendente precedente: Marcela y Elisa se casaron en A Coruña en 1901. Por la Iglesia. Pero las descubrieron, la justicia las persiguió y la prensa se ensañó con ellas. Una valiente historia feminista recogida ahora en un libro.

Marcela y Elisa (vestida de hombre), en la foto de su boda

Marcela y Elisa (vestida de hombre), en la foto de su boda / FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR LIBROS DEL SILENCIO

14Miren a la izquierda. Dos muchachas serias. Vestidas de negro. No es un entierro. La imagen parece triste, pero es una foto de boda. El triunfo personal de Elisa y Marcela. Se casaron en 1901. Por amor. Porque querían ser libres. Porque sí. La foto no cuenta los palos que les dio la vida. Comienza una historia real que parece novela.

-¡Ay, mamá! ¡Si vieses qué amiga más simpática y más buena tengo! Estoy encantada.

Un día, Marcela le soltó esto a su madre, y ya nunca se separaría de Elisa. La relación entre las dos chicas fue intensa desde el principio. Sentían la necesidad de estar juntas siempre. A toda costa. La madre de Marcela diría a un periodista: “Yo, que dominaba a mi esposo y que podría dominar a un regimiento con caballos y todo, no pude hacer nada bueno de ella”. Marcela y Elisa se fueron a vivir juntas a Dumbría, un pueblecito coruñés a cuya escuela fue destinada la primera. Después de un tiempo, las dos muchachas fingieron pelearse. Era parte de una estrategia: Elisa dijo que no aguantaba más, que se iba; Marcela anunció que se casaría con Mario, un primo de su amiga, y se anticipó a los futuros comentarios:

-No he visto cosa más parecida a Elisa. Es de su misma estatura, tiene la misma voz e iguales maneras. ¡Hasta su mismo genio!

Elisa se fue un tiempo a A Coruña para transformarse en Mario: se cortó el pelo y empezó a usar trajes de chaqueta y a fumar. Para casarse, tenía que estar bautizado como hombre, así que se presentó ante un cura para convertirse al cristianismo. El cura ni lo miró bien: no dudó en ganar un creyente para la causa católica.

La boda se celebró el sábado 8 de junio en la iglesia coruñesa de San Jorge. A las siete y media de la mañana. Discreción. La pareja se hizo un retrato en el estudio del fotógrafo francés José Sellier. Como toda pareja feliz. Y al día siguiente volvieron a Dumbría en la típica diligencia de la época. Una señora que también iba dentro no se pudo reprimir:

-Si no es doña Elisa, es el diablo en su figura.

La mentira duró poco.

Así fue la primera boda homosexual en España de la que se tiene constancia, 104 años antes de que Zapatero promulgara la ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo. A comienzos del siglo XX, dos maestras de escuela reventaron las conciencias santurronas y biempensantes de la época de la Restauración. A nadie le entraba en la cabeza.

Narciso de Gabriel, catedrático y decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de A Coruña, ha investigado la historia en profundidad durante 15 años. La ha reconstruido. El resultado es el libro Elisa y Marcela. Más allá de los hombres, que se publicó en gallego hace unos años y ahora la editorial Libros del Silencio lo saca en castellano la próxima semana. De Gabriel ha rastreado periódicos antiguos (de donde se han extraído la mayoría de las palabras de los personajes para este reportaje), ficheros, registros y bibliotecas con polvo. Antes que él, el colectivo coruñés Milhomes reivindicó las figuras de estas dos mujeres como precursoras del feminismo y la lucha contra la discriminación sexual. Esta asociación incluso otorga el premio Elisa y Marcela a las iniciativas que luchan por los derechos de gays, lesbianas y transexuales. Y hace tiempo que piden una calle con sus nombres en A Coruña. Aún no lo han conseguido.

Y por cosas como ésta, las primeras esposas no son conocidas en España. Gonzalo Canedo, el editor de Libros del Silencio, no tenía ni idea de las dos valientes. Cuando leyó el volumen en gallego, no dudó en traducirlo. “Me sorprendió que todo esto sucediera en una ciudad de provincias como A Coruña. Sí me lo podría haber imaginado en Nueva York o Londres, pero no aquí”. Tanto le inspiró la historia que el título inaugurará la colección A contracorriente, en la que Canedo pretende publicar textos narrativos, biográficos o ensayísticos sobre personas que se sentían libres y les cortaron las alas. Por sus ideales sexuales, religiosos o políticos. “Es una defensa de los que han sufrido las injusticias de una sociedad que arremete contra el que haga peligrar su concepto de normalidad”, señala Canedo. Quiere que retumbe la voz de los silenciados.

Marcela y Elisa fueron pioneras. El 22 de julio de 2005 hubo codazos entre los cámaras de televisión, los fotógrafos y los periodistas en la boda de las primeras mujeres que se casaron por la ley de Zapatero. El acontecimiento tuvo lugar en los juzgados de Mollet del Vallès (Barcelona). Una española y una argentina. Sebastiana y Verónica. Pareja de hecho desde hacía años. Estrenaron la reforma del Código Civil. Eran las primeras mujeres que se unieron en matrimonio en España. Y ninguna se tuvo que travestir porque todo era legal.

En julio de 2010 se cumplen cinco años de la entrada en vigor de la ley. Desde 2005 y hasta junio del año pasado se han casado 2.121 mujeres en España (no están disponibles datos más actualizados). El caso de Elisa y Marcela toma nueva vigencia. Refleja la invisibilidad de las lesbianas durante siglos. Hasta que un gobierno las sacó al escaparate social. A ellas y a los gays. Elisa y Marcela se adelantaron a la pareja de Cataluña. También a ellas se les abalanzó la prensa. Pero de otra forma.

“Novios de contrabando” fue uno de los titulares más conocidos. O “Asunto ruidoso. Un matrimonio sin hombre”. La prensa estaba tras las chicas coruñesas, pero también las autoridades. Las amadas se escaparon a Oporto. Pensaron que en otro país estarían a salvo. Pero la vida les dio un guantazo de los grandes: las arrestaron. Al día siguiente, todo Oporto conocía la historia de la boda de dos mujeres ante Dios. Entre tanto, Mario juraba que era hombre. Sólo quería justificar todo el embrollo. Pero dos médicos la reconocieron y concluyeron que su sexo era femenino. La obligaron a vestirse de mujer. Acababan tres meses de travestismo.

Un paréntesis. Quizá usted lo está pensando. Si ya vivían juntas y llevaban una vida de pareja, ¿por qué se empeñaron en casarse y asumir riesgos? Raquel Platero es hoy profesora de Secundaria en Madrid, una de las pocas investigadoras sobre el lesbianismo en España, y adelanta una respuesta: “Hacerse esa pregunta forma parte de un presentismo perverso. Hay que contextualizar las cosas del pasado en su momento. En la historia de las dos muchachas subyace todo un discurso sobre la masculinidad. Elisa se convierte en hombre porque eso refuerza la idea de persona controladora. Ahora nos puede parecer fatal, pero es comprensible porque venimos de una tradición muy machista”. Además, recalca Platero, la boda no fue un acto de rebeldía, sino una continuación con los patrones de la época. Casarse en una iglesia significaba estar en sociedad. Ser normales.

Aun así, A Coruña, Madrid y Barcelona se llevaron las manos a la cabeza. Los periódicos se vendían como puñados de garbanzos. Algunos medios obviaron el caso y cuestionaron los detalles pornográficos de otros. Incluso la escritora Emilia Pardo Bazán, en La Ilustración Artística, se lamentaba: “¡Cuánto siento que sea tan escabrosa la inaudita novela que estos días se ha divulgado en la prensa!”. Los periódicos luchaban por tener los detalles más suculentos. El semanario Nuevo Mundo, que incluía imágenes, vendió 19.000 ejemplares sólo en Madrid en dos días. De los periódicos madrileños, fue El Imparcial el que más espacio le dedicó a la historia, con titulares como “Un folletín en acción. Dos mujeres que se casan”. El Heraldo de la Industria fue más allá: “España, país de locos”.

El pueblo portugués se volcó con Elisa y Marcela. Las consideraban dos desgraciadas. El juez las dejó en libertad, por la presión popular, tras pasar 13 días en prisión. Las amadas continuaron viviendo en Oporto. La historia quedó disuelta en el recuerdo, pero el Día de Reyes de 1902 ocurrió algo que fue más que un tornado: Marcela tuvo una niña de no se sabe quién. El autor del libro sostiene la teoría de que fue otra estrategia: dar más credibilidad al matrimonio con Elisa y tener descendencia. Los periódicos, encantados, volvieron a ocuparse de ellas. Muchos textos eran caricaturas, como refleja este extracto: “Marcela ha tenido una niña de generación espontánea, como las lombrices”. Elisa, con su pronto, se enfrentó a un periodista:

-¿Es cosa del otro mundo que nazca un niño o una niña? No hay nada más natural: ¡una mujer tiene un hijo! (…) ¡No somos dos criminales!

La desesperación. Y, aun así, siguieron adelante con su vida. Raquel Platero cree que existen más casos de lesbianas que nunca se escondieron a pesar de los tiempos opresivos. “Esta historia la conocemos porque hay fallos en el plan trazado”, arguye. “No sabemos nada de las historias de éxito porque salieron bien”. Platero no cree que ausencia de información significa inexistencia. Ella ha investigado sobre el lesbianismo en el franquismo. “Casi todos los libros dicen que fue inconcebible en esta época. Lo que era pecado, también era delito y enfermedad. Una tríada. La mujer era un ser infantil y tutelado. Pero empiezas a escarbar en la historia y ves que no es así”.

No es así porque ha descubierto que, aunque la ley de vagos y maleantes era férrea, las mujeres lesbianas se las apañaban para sortear la represión. Estaban las mujeres que vendían aguardiente en el Retiro y mantenían relaciones sexuales entre ellas. Estaban las salas de matrimonios en las cárceles femeninas para aquellas que tenían pareja. Estaban las pandillas de lesbianas barcelonesas que quedaban para ir de cámping y se reconocían al preguntarse si eran libreras o del asunto. Y de todo esto poco se sabe. Platero se queja de que el lesbianismo prácticamente no se ha investigado en España.

Elisa y Marcela están esperando su final. Sigue así: cansadas de pasarlas canutas, decidieron partir a Buenos Aires, como miles de gallegos, en 1902. A ver si las dejaban en paz. Trabajaron un tiempo como criadas, pero no podían verse todo lo que deseaban. Había que hacer algo: Elisa se casó con un anciano al que no le quedaban muchos años de vida. La idea era no trabajar para poder estar más tiempo con Marcela y volver con ella cuando enviudara del viejo. Pero éste se enteró de todo. Y montó en cólera. Y las denunció. La prensa bonaerense apenas se ocupó del caso, quién sabe por qué. La pista de las enamoradas invencibles y libertarias se perdió de repente. No se sabe si fueron felices o se pasaron la vida huyendo.

Miren la foto del principio. Todo esto pasó recién abierto el siglo XX.

 

Las bambalinas del trágico fin de carrera de un travesti luso

Las bambalinas del trágico fin de carrera de un travesti luso

En Bilbo, entrevista al director de cine portugues Joao Pedro Rodrigues.

En Bilbo, entrevista al director de cine portugues Joao Pedro Rodrigues.

Tônia ofrece su espectáculo de travestismo en un pequeño club de Lisboa. Deseosa de un cambio de sexo, éste nunca llegará a cumplirse y, finalmente, morirá como un hombre. Es la trágica historia de «Morrer como un homem», el tercer largometraje del luso João Pedro Rodrigues. El director de «O fantasma» y «Odete» ya estuvo en Bilbo en 2007 y, tras su paso por Cannes o Xixon, vuelve a Zinegoak porque «me gusta ir a lugares en los que conozco a la gente. En los festivales pequeños me siento mejor acogido y es más fácil llegar al público». Esta vez presenta su trabajo más femenino con un reparto curiosamente masculino, realizando un guiño a la comedia «The women», de George Cukor, de los años 30.

«Es la historia del final de la carrera de un transexual travesti. Pero no aparece nunca en el espectáculo. Es como si estuviera siempre en los camerinos», explicó a GARA el cineasta. «Me interesaba más la vida del personaje, la relación que tiene con su compañero que es mucho más joven… Quería hacer un retrato de una diva, pero sin el lado del espectáculo, mostrar la intimidad de una diva», añadió.

Para conocer de primera mano los sentimientos de estas personas, Rodrigues entrevistó a travestis de todas las edades. «Al principio yo no sabía muy bien cuál era la historia que quería contar. Entrevisté a travestis porque estaba buscando historias. La idea no era contar la historia de alguien. Muchas cosas me han inspirado para crear la historia que al final la película cuenta», explicó. Pero en ningún momento ha querido definir lo que supone ser travesti: «Las películas no deben dar definiciones. Yo no quiero que las personas que vayan a ver la película piensen que la transexualidad o el travestismo es así. Ésta es una historia particular de un personaje y es una ficción», aclaró.

«Yo quería hacer una tragedia y no todas las historias que he oído son trágicas. Las vivencias de los más jóvenes son muy felices. Siempre con dificultades como el largo proceso de los médicos por el cambio de sexo, los papeles…, pero, en general, son felices», añadió.

A Rodrigues le gusta trabajar con actores no profesionales, «me interesa encontrar la persona que pueda hacer el personaje que yo me he imaginado». En esta ocasión, el papel principal lo interpreta Fernando Santos, uno de los travestis más conocidos de Portugal que no es transexual y que ya ha cumplido los cincuenta años.

El Papa arremete contra un proyecto de ley británico que evita la discriminación a gays

El anuncio del primer viaje papal en casi tres décadas se ha visto eclipsado por la polémica. El Papa Benedicto XVI ha confirmado este lunes que visitará Reino Unido al tiempo que arremetía contra el proyecto de ley de igualdad que actualmente debate la Cámara de los Lores y que podría obligar a la Iglesia a contratar a homosexuales o transexuales. Según el Sumo Pontífice, es una violación de la “ley natural”.

En un discurso a los obispos de Inglaterra y Gales, el Papa se refirió a la planeada Ley de Equidad, que las Iglesias temen que les prive de su actual derecho a rechazar a aspirantes a un puesto de trabajo si son activamente homosexuales o han cambiado de sexo. Actualmente la ley está siendo discutida en la Cámara de los Lores.

El Papa ha dicho a los prelados que este proyecto de ley amenaza la “larga tradición británica” de libertad de expresión, en declaraciones recogidas por The Times.

‘Realmente viola la ley natural’

“Vuestro país es muy conocido por su firme compromiso con la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad. Sin embargo… el efecto de alguna de la legislación diseñada para conseguir este objetivo ha sido el de imponer una injusta limitación sobre la libertad de las comunidades religiosas para actuar de acuerdo con sus creencias”, dijo a los obispos.

“En algunos aspectos realmente viola la ley natural en la que se basa y que garantiza la igualdad de todos los seres humanos”, ha dicho.

La Iglesia británica, madre de la Iglesia Anglicana, ya ha expresado su preocupación sobre la legislación, advirtiendo al Gobierno que si la aprueba, el clero puede verse obligado a casar a parejas en las que uno de sus miembros haya cambiado de sexo.

Otros grupos religiosos también han expresado sus preocupaciones y los católicos ya habían advertido de que podrían verse forzados a admitir mujeres en el sacerdocio.

Sigan insistiendo sobre su derecho a participar en un debate nacional mediante el diálogo respetuoso con otros elementos de la sociedad”, dijo el Papa, instando a los obispos a hacerse oír y defender “convincentemente” las enseñanzas de la moral católica.

Protestas en su próxima visita

El Sumo Pontífice explicó a los obispos que estaba deseando presenciar de primera mano la fe de los católicos de Inglaterra y gales durante “mi próxima visita apostólica a Gran Bretaña”.

Era la primera vez que el Papa confirmaba en público el viaje. No dio una fecha concreta, aunque fuentes de la Iglesia han dicho que se espera que se celebre en septiembre e incluya una visita a Escocia, que tiene su propia Conferencia Episcopal. Será la primera visita de un Papa a Reino Unido desde que Juan Pablo II visitó la isla en 1982.

Tras sus palabras, grupos en defensa de los derechos homosexuales criticaron la intervención del Papa y amenazaron con organizar marchas de protesta y campañas contra su visita.

Los transexuales buscan la protección sanitaria, laboral y educativa por ley

Un grupo transexuales, lesbianas, gays, y bisexuales canarios visitó ayer el Parlamento para entregar el borrador de una proposición de ley que aspira a regular la integración de los transexuales en las Islas a través del establecimiento de parámetros médicos, sociales y psicológicos que respeten su identidad de género.

La Coordinadora de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (LGTB) presentó ayer, en el Parlamento regional, el borrador de una proposición de ley que busca asegurar la integración de los transexuales y erradicar su discriminación en el ámbito sanitario, educativo y laboral de las Islas.

La Coordinadora está compuesta por las asociaciones federadas Algarabía, Gamá, Altihay y Lánzate, que destacan como “positiva” la respuesta que les han dado los responsables políticos a la iniciativa, que esperan tome forma durante 2010, que han declarado año para TRANS-formar y dedicado a la lucha por los derechos de las personas trans.

En la exposición de motivos, el borrador señala que “no basta con que la ley estatal reconozca la voluntad de la persona a cambiar de sexo, sino que la ley canaria debe habrá de recoger la necesidad íntima de las personas transexuales cuando así se expresa libremente, de recibir el tratamiento médico adecuado que los aproxime lo más posible en lo físico al sexo asumido”.

Además, destaca la necesidad de establecer criterios médicos, sociales y psicológicos individualizados y centrados en la persona con pleno respeto a la identidad de género de la persona transexual y establecer que la atención a prestarle no se centre sólo en una cirugía de reasignación de sexo que, en una gran parte de los casos, “ni siquiera constituye la parte esencial de un proceso que abarca procedimientos tan diversos como la asistencia psicoterapeútica, las terapias hormonales sustitutivas para adecuar el sexo morfológico a la propia identidad de género, las intervenciones plástico-quirúrgicas necesarias en algunos casos sobre caracteres morfológicos de relevancia en la identificación de la persona como el torso o la nuez, por citar algunos, o prestaciones complementarias referidas a factores como el tono y la modulación de la voz o el vello facial, entre otros”.

El texto subraya también que “la precariedad y la falta de un empleo estable es una de las carencias más importantes para la integración social de las personas transexuales, y se halla enraizada con la estigmatización social, que da lugar a un amplio abanico de trayectorias de inserción laboral muy complejas y precarias”.

Por este motivo, el texto propuesto establece que el sistema sanitario canario proporcionará diagnósticos y tratamientos en el marco de las prestaciones gratuitas en la Sanidad pública y de la Carta de los Derechos y los Deberes de los Pacientes y Usuarios Sanitarios.

En materia laboral, el texto establece que para garantizar la igualdad de oportunidades, las administraciones canarias tendrán en cuenta la situación de las mujeres transexuales en el establecimiento de acciones positivas para erradicar la discriminación por razón de sexo. Además, ordena a las administraciones públicas de las Islas a promover acciones para eliminar la discriminación por orientación sexual y transexualidad, garantizando la libertad de decisión individual.

El primer menor transexual operado en España se sentía mujer desde los cinco años

El colectivo transexual pide que los menores puedan cambiar de sexo sin autorización judicial

El adolescente de 16 años al que por primera vez en España se ha sometido a una operación de cambio de sexo sufría una disforia de género desde los cinco años, según ha explicado este martes el doctor Iván Mañero, cirujano que a principios de diciembre realizó la intervención en Barnaclínic, un centro privado ubicado en el recinto del Hospital Clínico de Barcelona, el único público del país que cuenta con una unidad específica para tratar la disforia de género. Mañero ha señalado que el chico, que fue operado tras recibir en noviembre la autorización judicial para esta intervención, “tenía una cabeza de mujer en un cuerpo que se desarrollaba como un hombre”.

La joven, que se encuentra perfectamente y lleva una vida normal, estuvo en el quirófano unas dos horas y media, y en ese tiempo se le creó un espacio para dotarle de una vagina en el periné, que se recubrió con la piel del pene. Además, con un trozo de glande y los nervios dorsales del pene se le construyó un clítoris “plenamente funcional y totalmente sensible”, y se le cortó la uretra hasta dejarla como la de las mujeres, al nivel de la entrada vaginal. En la intervención también se eliminaron los testículos y con el escroto se reconstruyeron los labios mayores, hasta conseguir, según el doctor Mañero, una vagina como la de cualquier mujer.

Para este cirujano, el hecho de que los síntomas de esta disforia de género suelan aparecer en edades tempranas “hace pensar que pueda ser un problema de nacimiento, que ahora se diagnostica con un test psiquiátrico, pero que quizá algún día se haga con un análisis de sangre o mediante otro tipo de prueba”.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha mostrado su satisfacción por la cirugía de reasignación sexual realizada por primera vez en España a un menor, pero ha pedido que en este tipo de casos no sea necesaria la autorización de un juez. El trámite judicial “retrasa inexplicablemente” la operación quirúrgica y “vulnera el derecho al libre desarrollo del o la menor”, señala la FELGTB en un comunicado. La ley permite la intervención quirúrgica de reasignación de sexo a los menores de 18 años siempre que tengan el permiso de un juez.

El doctor Mañero ha puntualizado que “no hay ninguna diferencia entre operarse a los 16 o a los 18 años, siempre que el diagnóstico sea claro, y aunque cada caso es particular, operarse lo antes posible comporta más beneficios”. Ha insistido en que aunque la orden judicial autoriza la operación, no obliga a que se haga, y “siempre prevalece el criterio del médico”.

La coordinadora del Área Trans de la FELGTB, Mar Cambrollé, ha reclamado una modificación en los protocolos de los hospitales públicos para que den cabida a las operaciones de menores transexuales, ya que, ha apuntado, ésta ha sido la razón por la que el menor operado ha tenido que acudir a un centro privado para someterse a la cirugía.

El primer menor transexual operado en España se sentía mujer desde los cinco años

El colectivo transexual pide que los menores puedan cambiar de sexo sin autorización judicial

El adolescente de 16 años al que por primera vez en España se ha sometido a una operación de cambio de sexo sufría una disforia de género desde los cinco años, según ha explicado este martes el doctor Iván Mañero, cirujano que a principios de diciembre realizó la intervención en Barnaclínic, un centro privado ubicado en el recinto del Hospital Clínico de Barcelona, el único público del país que cuenta con una unidad específica para tratar la disforia de género. Mañero ha señalado que el chico, que fue operado tras recibir en noviembre la autorización judicial para esta intervención, “tenía una cabeza de mujer en un cuerpo que se desarrollaba como un hombre”.

La joven, que se encuentra perfectamente y lleva una vida normal, estuvo en el quirófano unas dos horas y media, y en ese tiempo se le creó un espacio para dotarle de una vagina en el periné, que se recubrió con la piel del pene. Además, con un trozo de glande y los nervios dorsales del pene se le construyó un clítoris “plenamente funcional y totalmente sensible”, y se le cortó la uretra hasta dejarla como la de las mujeres, al nivel de la entrada vaginal. En la intervención también se eliminaron los testículos y con el escroto se reconstruyeron los labios mayores, hasta conseguir, según el doctor Mañero, una vagina como la de cualquier mujer.

Para este cirujano, el hecho de que los síntomas de esta disforia de género suelan aparecer en edades tempranas “hace pensar que pueda ser un problema de nacimiento, que ahora se diagnostica con un test psiquiátrico, pero que quizá algún día se haga con un análisis de sangre o mediante otro tipo de prueba”.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha mostrado su satisfacción por la cirugía de reasignación sexual realizada por primera vez en España a un menor, pero ha pedido que en este tipo de casos no sea necesaria la autorización de un juez. El trámite judicial “retrasa inexplicablemente” la operación quirúrgica y “vulnera el derecho al libre desarrollo del o la menor”, señala la FELGTB en un comunicado. La ley permite la intervención quirúrgica de reasignación de sexo a los menores de 18 años siempre que tengan el permiso de un juez.

El doctor Mañero ha puntualizado que “no hay ninguna diferencia entre operarse a los 16 o a los 18 años, siempre que el diagnóstico sea claro, y aunque cada caso es particular, operarse lo antes posible comporta más beneficios”. Ha insistido en que aunque la orden judicial autoriza la operación, no obliga a que se haga, y “siempre prevalece el criterio del médico”.

La coordinadora del Área Trans de la FELGTB, Mar Cambrollé, ha reclamado una modificación en los protocolos de los hospitales públicos para que den cabida a las operaciones de menores transexuales, ya que, ha apuntado, ésta ha sido la razón por la que el menor operado ha tenido que acudir a un centro privado para someterse a la cirugía.