Drogas, sexo y vicio a oscuras: me colé en una ‘sex party’ gay y esto fue lo que pasó

Los pasillos se llenan de hombres semidesnudos. JAVIER TERRÉN

 

Tarde de un sábado de octubre y lo único que da vueltas en mi cabeza es pensar en el plan estipulado para pasar la noche. No he estado en ningún sitio parecido antes y, por si no estoy ya suficientemente nervioso, repaso una y otra vez las fotos de la fanpage de Facebook de la sesión discotequera a la que iré en unas horas. Mientras tanto, me tranquiliza Juan, mi mejor amigo. He decido que sea él el elegido para acompañarme porque ya conoce la fiesta, no va a sorprenderse por nada, además ha vivido muchos años en Berlín y sabe lo que nos espera en este tipo de garitos.

No sabemos qué ponernos porque en las instantáneas que aparecen en las redes sociales no hay ni dress ni codela ropa brilla por su ausencia. Yo me decido por algo básico: unos vaqueros, una camiseta negra y una riñonera. En cambio, Juan, de un estilismo más característico, me avisa: “Hay que ir medio porno”. Él ha decidido ataviarse un look común del Berghain, la discoteca más cool de Alemania, aunque más bien parece haber salido de una ruta de senderismo: unas zapatillas de montaña, calcetines altos, shorts amarillos y una básica negra; también acompaña su indumentaria de una riñonera.

Mientras hacemos tiempo, tomo un par de Red Bull -sólo de pensar en lo que se viene encima…- y miramos embobados La 2. Por casualidad están emitiendo un programa de La Noche Temática titulado “Revoluciones Sexuales”. Nos viene que ni pintado. Pasadas las 02:00 de la mañana nos ponemos rumbo hacia la sala, por el camino conseguimos hacernos con el flyer informativo de turno, llave QR para poder obtener “un precio especial”.

El derecho de admisión está reservado exclusivamente a hombres, y nos llama la atención que en la hoja no aparece la palabra “sexo” por ninguna parte; lo disfrazan de atmosfera gay fetish. Nada más lejos de la realidad, al llegar a la entrada, el taquillero nos recibe sin camiseta, nos cobra y nos proporciona preservativos y lubricante gratis. ¿Quién diría que estamos entrando a una discoteca? Pero oye, mejor prevenir que curar. Tras la peculiar bienvenida, bajamos las escaleras y llegamos a la planta principal, la pista. Recibo el primer impacto visual.

Mi amigo viste bermudas deportivas y riñonera: “Hay que ir medio porno”. JAVIER TERRÉN

El dancehall no está del todo lleno; un centenar de hombres medio vestidos y con arnés se mueven -sin romperse demasiado- al ritmo del beat electro-house. Bailan de lejos, y hacen protagonista a un hombre que se contonea solo, en pleno centro del meollo. Está completamente desnudo. Mi amigo no se inmuta pero yo no puedo retirar la mirada. Mi cara de asombro es digna de cámara oculta y nunca se me olvidará la estampa; me pregunto a mí mismo como puede mantener el tipo aquella erección con ese tamaño durante tanto tiempo.

Tardo en asimilar la imagen casi un cuarto de hora y le intento dar normalidad. Desvío la mirada y decidimos ir a la barra. No puedo evitar fijarme en los presentes, la gran mayoría portan botellines de agua. Juan pide una copa y yo -para variar- un Red Bull. Escuchamos a unos chicos jóvenes decir que el precio del agua es levemente inferior al del alcohol, con una diferencia de entre 2 y 3 euros. Nunca el H2O había estado tan cotizado.

Damos una vuelta por la pista y entendemos por qué parece estar medio vacía. Los recovecos de los alrededores, con poca luz, máquinas de humo, y vallas de obra de atrezzo consiguen crear un laberinto artificial y cuarto oscuro donde vislumbramos todo tipo de siluetas; conseguimos esquivarlas sin molestar demasiado. Pasadas las 03:00 percibimos que la intensidad de los focos disminuye y el volumen de la música se eleva, con un ritmo reiterativo y casi hipnótico. El gentío se mueve de aquí para allá. Preguntamos por los baños y los camareros nos derivan a una planta inferior. Como habitualmente la discoteca tiene público heterosexual, por inercia accedemos al aseo masculino.

Los pasillos se llenan de hombres semidesnudos. JAVIER TERRÉN

Empujo la puerta y entre tantos, encuentro a dos hombres de 35-40 años conversando mientras se frotan, en sendos lavabos, sus genitales con agua y jabón. Otro chico, apoyado en la pared, se acopla al diálogo. Mientras contemplo la escena mi amigo Juan consigue hacerse con un cubículo libre. Me produce reparo usar los urinarios y decido pasar al aseo femenino, -pienso que menos concurrido-, así que aviso a mi amigo para darnos encuentro en unos minutos.

Por un momento me alegro y me digo a mí mismo: “Qué poco barullo, las luces no están ni encendidas”. Busco el interruptor pero en cuestión de segundos, antes de encontrarlo, caigo en el juego: otro cuarto oscuro. Efectivamente, la luz no funciona, sólo dentro de los baños. Saco el móvil del bolsillo para iluminar el espacio y me sorprende un chico apoyado en una esquina, quieto, mirando y sin decir nada.

Con el corazón en la garganta y sin soltar el teléfono, busco un váter libre (la pablara “inodoro” no hace justicia). En un cuarto abierto percibo que dos hombres mantienen sexo, están de pie y en un break se preguntan la procedencia; uno es venezolano, el otro de Colombia. Estamos a un metro escaso de distancia, así que cruzo por delante con rapidez. Del siguiente baño -esta vez con bombilla- salen 3 chicos, cada uno con un pequeño frasco, riendo escandalosamente, entro, pongo el pestillo y me tomo mi tiempo. Apesta al olor químico del popper, la droga gay por excelencia, mezclado con el tabaco. Al salir al vestíbulo todo sigue igual.

Mi amigo no está. Me asomo al aseo masculino y tampoco lo veo. Sé que he tardado y pienso que puede estar buscándome, así que investigo un poco por mi cuenta hasta que aparezca. Me dispongo a subir las escaleras que conducen a la pista. No me había fijado antes: frente a los escalones hay una puerta abierta por la que ni sale ni entra apenas gente, una zona semi-oscura que parece estar poco transitada. La curiosidad mató al gato pero allá que voy. Es un poco raro ver a un chico, móvil en mano, completamente vestido, así que me quito la camiseta y hago uso de la riñonera. La poca luz proviene de la planta superior, y es que el suelo de la pista es un grueso cristal translucido, techo de la habitación en la que me ubico, dividida en tres espacios.

La cortina deja entrever las piernas de algunos participantes. JAVIER TERRÉN

Lo que veo allí me marcará para siempre. En el primer espacio (separado de los otros dos por un tabique) un chico -de unos 18-20 años- en cuclillas practica una felación a otro hombre mucho mayor apoyado en la pared. Cerca de ellos, otros dos ocupan un columpio de cuero. Desde una perspectiva lejana sólo alcanzo a verles la zona lumbar, porque el que permanece de pie balancea al otro, tumbado, amarrando las correas mientras le penetra en la postura del misionero.

Paso a las dos zonas colindantes, divididas por una pequeña cortina negra que deja entrever las piernas del público. Un lado está completamente vacío. En cambio, en el otro se atisba una gran orgía. El suelo está pegajoso.

En el centro del área más abarrotada se instala una litera. En la cama inferior, tres hombres arrodillados, totalmente desnudos y con la cabeza agachada. Los acorralan más de una veintena. Rodeo el grupo y consigo convertirme en un mero voyeurSe reparten a los pasivos como si fuesen cachos de carne. En ese momento me doy cuenta de que no he visto a nadie en toda la noche utilizando preservativos. Se me eriza el bello mientras veo como esos hombres van rotando mientras penetran primero a uno y luego a otro sin ningún tipo de protección. Esas personas receptoras parecen objetos inertes.

Uno de los activos en acción se gira, no me quita ojo. Se separa del compañero y se posiciona frente a mí, apoyándose en la estructura de la litera superior, me da la espalda esperando quizás a que me baje los pantalones y juegue con él. Un escalofrió recorre mi cuerpo. Me dan nauseas sólo de pensar en un posible contacto, por mínimo que sea. Me alejo, me pongo la camiseta y salgo de ese antro dejando al hombre a merced de algún otro. Juan está en el pasillo buscándome. Decidimos irnos, ya es suficiente.

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Los colectivos LGTBI denuncian “el injustificable retraso” de la tramitación en el Congreso de su ley integral

Un momento de la rueda de prensa organizada por la FELGTB.

Mediante 18 ruedas de prensa simultáneas en diferentes ciudades, colectivos LGTBI han denunciado “el injustificable e indignante retraso” de su ley integral, que actualmente tramita el Congreso. Bajo el nombre de “Ciudades en pie por la Igualdad LGTBI”, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha organizado una jornada de movilización para exigir a todos los grupos políticos que se comprometan con una ley, registrada por Unidos Podemos- En Comú Podem- En Marea,  cuya toma en consideración fue aprobada por la cámara baja en septiembre de 2017. 

“Estamos hartas e indignadas. La inacción de la Comisión de Igualdad  ha asegurado la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, en la rueda de prensa celebrada en Madrid. “No nos temblarán la voz ni la mano para decir a otros partidos que tampoco van a estar en el Orgullo si no realizan el trabajo que tienen que hacer”, ha añadido en referencia a la manifestación del Orgullo LGTBI que se celebra todos los años en la capital y a cuya cabecera suelen acudir dirigentes de los principales partidos políticos. Este año, de hecho, la FELGTB no invitó al Partido Popular por haberse abstenido en la toma en consideración de su ley integral.

La norma se encuentra desde el pasado mes de febrero en la Comisión de Igualdad, que según los trámites parlamentarios debe reunirse cada cierto tiempo para avanzar en las negociaciones y discutir las enmiendas presentadas por cada grupo. “Se han visto pocos artículos, en algunas reuniones se alargan discutiendo algunos que ni están enmendados e incluso ha habido reuniones que se han suspendido a pesar de estar agendadas. Nos han dado motivos como que no ha habido pleno y los diputados y diputadas no iban a ir”, explica Sangil.

La FELGTB ha registrado en el Defensor del Pueblo una petición para que pregunte en el Congreso qué ocurre con la Ley LGTBI, la primera estatal de derechos del colectivo a la que ya en su primera sesión se le auguró una larga tramitación debido a las enmiendas que los grupos políticos anunciaron que presentarían. El PP, por su parte, presentó una a la totalidad que rebajaba el contenido de la norma y la convertía en una iniciativa de mínimos.  Su proposición fue rechazada en el Congreso el pasado mes de febrero. 

En este sentido, la FELGTB apunta directamente al Gobierno del PSOE, al que insta a que “apure a su grupo, el grupo socialista, a que no haya más demoras” porque “nos consta que en este grupo se están poniendo trabas al contenido de la ley que tiene que ver con la autodeterminación de género de las personas trans”, ha explicado la presidenta de la federación, que pone en entredicho el alto número de enmiendas presentadas por el PSOE, casi 100, lo que, a su juicio, “es casi una enmienda a la totalidad”.

La FELGTB exige a los partidos “que de una vez por todas asuman su compromiso y trabajen definitivamente para la aprobación de la ley”, ha exigido Sangil acompañada de representantes de algunas organizaciones que la componen, entre ellas, Cogam, Galehi, Voces LGTBI y Kifkif.

Actualmente, el Congreso tramita tres proposiciones de ley que tienen que ver con el colectivo LGTBI. A la toma en consideración de esta integral,  le siguió el inicio del proceso parlamentario de una reforma de la Ley de 2007 que regula la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. Ahora la norma establece una serie de requisitos médicos que dificultan la elección del nombre y el sexo legal de las personas trans y excluye a los menores y a las personas extranjeras que viven en nuestro país. También la cámara baja sigue con los trámites para aprobar una ley integral trans que engloba medidas en varios ámbitos.

 

Las vidas arcoíris acaban en Villaverde

La Fundación 26 de Diciembre levanta desde hace meses una residencia de ancianos dedicada al colectivo LGTBi

Interior del edificio que alojará la primera residencia de ancianos LGTBi del mundo. En vídeo, jubilados explican por qué es importante para ellos este centro. FOTO: F.P. | VÍDEO: EPV

Lavabos rotos y restos de otras cerámicas yacen amontonados por el suelo de un baño común. En las puertas de aquella dependencia, unos lamparones dejan intuir dónde se colocaron, en algún momento, carteles que dividían la estancia en dos mitades: una para hombres y otra para mujeres. Ese aseo, al igual que la antigua residencia de ancianos en la que se encuentra, en el distrito de Villaverde, lleva una década abandonado. Algo que quizá cambie el año que viene, si esta logra volver a abrir al público. Aunque los letreros azul y rosa no volverán a colgarse. “Si lo hiciéramos, ¿dónde ponemos a los transexuales? ¿Les colocamos en un tercer baño?”, se pregunta el activista Federico Armenteros. Lo cuenta mientras camina por la que, desde que la pisó, el agosto pasado, sueña con ser una de las primeras residencias de ancianos dedicada a la diversidad sexual. Y la primera de corte público en todo el mundo.

“Por ahí cunde la idea de que los hombres gais somos ricos. Pero, si nos fijamos en los mayores, encontramos miseria y exclusión: los 380 euros al mes de la pensión no contributiva”, relata el militante. Por ello, hace ocho años levantó la Fundación 26 de Diciembre, quien firma este proyecto.Una organización encaramada en un pequeño local de Lavapiés. Aunque, desde que nació, esta aspiraba a poner al servicio de los ancianos LGTB unas dependencias como estas: de más de 3.000 metros cuadrados y cinco pisos de altura. Tras llegar a un acuerdo con la Comunidad de Madrid, dueña del edificio, y quien lo ha prestado a la causa durante los próximos 30 años, la fundación planea alojar allí a 62 internos. Otra colaboración, en esta ocasión junto al Ayuntamiento de Madrid —y los 65.000 euros que este ha aportado este año— permitirá que en aquellas dependencias pasen la jornada, al tiempo, los 28 usuarios de un centro de día.

No harán falta grandes obras, comenta Armenteros. Solo reformarlo y tirar algún tabique, para crear espacios diáfanos. Los primeros pisos del edificio alojarán salones de baile, un gran comedor y hasta una biblioteca. Y un bar que acogerá, también, a quienes quieran acercarse a ella. “Será un espacio abierto al público. También a los heterosexuales”, cuenta.

A su paso, los tubos que debían permanecer ocultos en los techos se amontonan junto a las paredes. Muebles viejos y cubiertos de polvo pueblan los rincones ya desde el bajo del inmueble. Todo ello cambiará, si los bancos con los que la fundación está en conversaciones les conceden un crédito de, estima el activista, 1.800.000 euros. Una vez logrado el apoyo de las instituciones, la organización ha acudido no solo a la llamada banca ética, sino al tejido empresarial de Chueca. Y hasta al padre Ángel, que en mayo recibió un premio de mano de algunas asociaciones LGTB.

De momento, le ayudan a limpiar aquello diez voluntarios cedidos por Instituciones Penitenciarias. Personas que han condonado alguna sentencia por trabajos para la comunidad. Como arguye, espera que algún día, cuando la residencia esté colmada por la diversidad sexual, aquel lugar sirva para educar y reinsertar a los condenados por delitos de odio. Las alrededor de 40 personas que trabajen en ella pertenecerán a grupos en peligro de exclusión social: los enfermeros, cocineros y psicólogos que poblarán el edificio, en la calle del Arroyo Bueno, serán personas transexuales, mujeres o mayores en paro que, aún en edad de trabajar, se vean con pocas posibilidades de volver al mercado laboral.

Carlos, que pasa de las 70 primaveras, aspira a residir entre aquellas paredes. “Convivir con un sinfín de mayores heterosexuales no me resultaría sencillo. ¿Cómo voy a convencer a un anciano de que respete algo que siempre ha despreciado?”, argumenta.

“La disforia de género es como estar con un grupo de gente que no te cae bien”

Alba Palacios es la primera mujer trans en jugar al fútbol en una liga federada en España. En esta entrevista relata el proceso, habla de sus miedos y repasa las diferencias entre un vestuario de hombres y otro de mujeres. 

Alba Palacios, primera jugadora trans de una liga de fútbol.- RICHI ESQUILAS

Alba Palacios es jugadora de Las Rozas C.F, un equipo de Preferente femenino. Las aspiraciones de este humilde equipo pasan por ascender de categoría y Alba, que hace las veces de central, lateral o extremo, lleva tres goles. De momento, son las líderes de la división.

La vida de Alba, de 33 años, no sería noticiosa si no fuese porque hace dos años empezó un proceso de cambio de sexo que está cercano a finalizar. Aún no tiene nuevo DNI, pero la Federación madrileña de fútbol expidió un permiso especial para que pudiese competir con mujeres.

Hasta hace nada, Alba era Álvaro y, de puertas para fuera, nadie podía presagiar el cambio. Tenía trabajo, pareja, una buena relación los padres, un equipo donde jugar los domingos y desfogarse… Pero un buen día decidió acudir a un psicólogo para intentar resolver una cuestión de llevaba arrastrando toda la vida: desde que era pequeño, pensaba que tendría que haber nacido mujer. Ella insiste en que por suerte, nada de eso que era el eje central de su vida social ha cambiado.

Ya sea división de élite o en campos embarrados, lo cierto es que Alba se ha convertido en la primera mujer trans federada en una liga de fútbol en España. ¿Y qué se siente al ser la primera persona en hacer algo?: “Me considero tan simple que no me lo creo. Tampoco me creo que sea referente, aunque luego te vengan y te digan que sí”, dice Palacios.

“Yo creo que es una enfermedad—la disforia de género—, porque es algo que te pasa sin que tú lo puedas asimilar. Sé que suena muy bruto, pero es como el cáncer. El cáncer es una célula que se desarrolla diferente y no eliges que te pase eso, pues con esto igual”, asegura Alba, queriendo ser bien entendida y evitando las polémicas en todo momento. “Tenía todo en mi vida, ser transexual no es una opción. Hacer ese cambio y tener el miedo de perderlo todo… A ver quién tiene las narices de hacer esto”, remarca. Sin embargo, pese a iniciar el proceso ya en la treintena, asegura que desde los siete años sentía incomodidad con su sexo.

Dice que los médicos del Hospital Ramón y Cajal nunca pretendieron que tomara medicación psiquiátrica, porque la mayor parte de esos tratamientos solían acabar en suicidios. Aún sin ese tipo de terapias, Alba comenta bajando la mirada que sí intentó quitarse la vida en el pasado. Fue al empezar su tratamiento hormonal cuando su cabeza y su cuerpo empezaron a estar en sintonía.

Del mito de jugadora frustrada a la sencilla realidad

Alba se ha convertido en la gran protagonista de su liga, totalmente amateur, en la que ninguna jugadora puede vivir del fútbol. Ha pasado por muchos medios nacionales y dice que, para hacer callo, se lee todos los comentarios que ponen donde hablan de ella. Un ejercicio kamikaze si conoces la falta de sensibilidad de Internet: “Al principio me dolía pero me hago más fuerte”.

Además, se toma con humor la manera en la que se ha contado su historia: “Dicen que he tenido una carrera frustrada y exageran todo. Yo tengo trabajo y es lo que me da de comer”, cuenta con franqueza. Lo ha vivido como una cosa más. “La gente se cree que lo único que tenía era el fútbol y que era mi obsesión”, dice riéndose. Lleva nueve años en su trabajo y aún tiene pendiente el cambio de nombre, entre otras cosas, de sus títulos formativos. La vida no es solo fútbol.

Alba Palacios durante la entrevista. Foto de Richi Esquilas.

Alba cuenta que, pese a que pueda parecer ciencia ficción, hay cosas que se han dado demasiado bien para los malos presagios que ella tenía. Las instituciones, el ambiente, el entrenador… Todos vieron con buenos ojos que participase y los casos de transfobia han sido escasos. ¿Alguien se imagina si la situación fuese a la inversa? Una persona trans queriendo jugar con hombres no parece un escenario dulce para aquel que tenga que plantarle cara.

El fútbol masculino es muy machista. Nunca me atreví a decir nada cuando estaba en un equipo de hombres. Solo se lo dije a mi entrenador y a dos compañeros: uno se mareó y decía que no se lo creía y el otro se lo tomó bien pero no me volvieron a llamar. Me llevaba muy bien con ellos antes”, dice Alba con cierta resignación.

Es algo innegable que el ambiente de los vestuarios masculinos, por norma, no son lugares fáciles para alguien diferente: “No salen los gais, y te digo que hay gais, pero en un equipo masculino solo se habla de cuantas tías te has follado, de lo guay que eres…”, dice la jugadora.

Igualmente, pese a que su equipo aceptó su situación con total naturalidad, hubo equipos que pretendieron que no jugase en la liga: “Hay dos equipos que no querían que jugase en la liga. Se quejan de mí y al partido siguiente pierden 4-0. A ver qué excusa ponen ahí”, dice Alba. “Hay equipos que se han quejado y dicen que es imposible pararme físicamente”, algo que le molesta especialmente, dado que lo ha pasado mal con el proceso de hormonación. De cualquier jugadora se diría que es mejor que el resto; de ella se dice que es porque es trans.

Lo mejor de Alba es lo claro que se explica. Ya sabe que cualquiera puede leer lo que ella dice y prefiere colaborar en visibilizar la causa trans. Su manera de explicar lo que siente una persona con disforia de género es muy fácil de transmitir: “Es una sensación parecida a cuando estás con un grupo de gente que no te cae bien”.

El tratamiento, la vida en familia y la operación final

Sin embargo, asegura que apenas habla de este tema con su familia. Y pese a que dice que cada cuál tiene que ser libre para sentir o hacer lo que le plazca, ella prefiere guardar un perfil conservador en su día a día: “No me siento parte del Orgullo. Lo de las plumas y tal no me representa, aunque la verdad, a mí me da igual lo que haga la gente”, dice Alba. Dice que se ve más como votante de centro-derecha, aunque no quiere saber nada de Vox. La política tampoco es una de sus obsesiones.

El tratamiento de hormonas ha sido tan fuerte que ha perdido siete kilos de masa muscular en apenas medio año. Aún le queda la operación visualmente más importante, pero desde hace un tiempo Alba ya se siente una mujer. Todo gracias a la química. “Todavía no me desnudo completamente con mis compañeras, porque no me siento bien con mi cuerpo”, dice la jugadora. Y no es ninguna insconsciente, así que no niega el peligro de la operación, así como su propio miedo: “A mí me acojona muchísimo. El peligro es que se pasen y te penetren hasta el recto, así que tendrías que llevar bolsa hasta que cicatrice”.

El toque de ironía final lo pone ella, que de la noche a la mañana ha pasado de ser un hombre a una “dulce flor del jardín”. Ha notado mucho el cambio en el trato ahora que es mujer. Nunca es tarde para sufrir micromachismos en tus propias pieles. La vida es demasiado corta para afrontar sin sorpresa los giros de 180 grados, pero por suerte no todo se ha transformado, y ella podrá desfogarse como toda la vida, jugando al fútbol los domingos.

Alba Palacios jugando al fútbol. Foto de Richi Esquilas

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Lesbianismo y Art Decó

El Palacio de Gaviria acoge una retrospectiva de Tamara de Lempicka, personalidad sin par de la Belle Epoque

Leyenda de la transgresión, icono de la modernidad, precursora en la naturalidad y declaración de su bisexualidad, la reina del Art Déco Tamara de Lempicka es la protagonista de la nueva exposición de Arthemisia, que se podrá ver en el Palacio Gaviriahasta el próximo 24 de febrero.

Una gran fotografía en blanco y negro recibe al visitante de esta muestra representando ya la distinción y el aire glamuroso de una artista que, a pesar de su nacimiento en una familia acomodada, rodeada de lujos, no cerró los ojos ante realidades tristes y oscuras que presenció en su vida. 200 obras, procedentes de más de 40 colecciones privadas, museos y prestadores revelan, en esta primera retrospectiva dedicada a Lempicka en Madrid, una dimensión desconocida de la creadora, además, por supuesto, de ilustrar magníficamente su trayectoria artística.

Las obra de Tamara de Lempicka -un viaje en el que se descubren la estética de los años 20, la geometría del cubismo, elementos heredados del futurismo y una poderosa influencia de la Bauhaus- conviven en la exposición con fotografías (con Dalí, con Otto Preminger…), lámparas, muebles, jarrones, biombos… y otros objetos art déco, y con vestidos, sombreros y delicados zapatos (diseños de Salvatore Ferragano), con los que la comisaria Gioia Mori propone una inmersión en el ambiente en el que desarrolló su arte la pintora.

Una mujer para la eternidad

Un precioso Autorretrato de 1936, los conocidos cuadros La bufanda azulMujer ante el espejo o el Retrato del príncipe Eristoff están acompañados en la muestra por unos sugerentes estudios de desnudos, expuestos junto al hermoso lienzo La bella Rafaëla en verde y al de El doble 47 (el número representa la dirección oculta de una de las casas “sólo para mujeres” que frecuentaba). Estos últimos forman parte de la sección Las amazonas, que era el nombre con que se denominaba a las mujeres lesbianas a principios del pasado siglo.

Las dos rarezas de esta exposición, por su singularidad, son el peculiar dibujo El despertar del principito y un retrato de Alfonso XIII en el exilio y que jamás había salido a la luz. “Nunca había pintado a un modelo tan charlatán”, declaró entonces la artista.

Y de la realeza a los marginados. Tamara de Lempicka. Reina del Art Déco acoge una pieza, oscura, triste, que contrasta enormemente con los colores brillantes de la mayoría de su obra, Los refugiados, y que permite una transición sin demasiados sobresaltos a creaciones inspiradas en mitos y en la pintura religiosa, así como a su propia condición de madre.

El amor cierra esta muestra, donde se pueden ver algunas piezas que Tamara de Lempicka dedicó a Ira Perrot, con quien mantuvo durante décadas una relación, o a Rafaëla, modelo de su desnudo más erótico, musa de su poderoso La bella Rafaëla (1927), que brilla sobre un fondo oscuro. “Mi vida no ha tenido nada convencional. No soy el tipo de persona clásica”, reconocía la artista públicamente. Ahora sus palabras se confirman con este recorrido por su obra.

“Terapias” para homosexuales y guerra al feminismo: así son los obispos que desafían al Papa Francisco

Unos 15 miembros de la jerarquía eclesiástica defienden posturas homófobas y antifeministas que chocan con las posiciones aperturistas del Pontífice. Entre otras cosas, aseguran que los homosexuales tienen cura.

De izq. a dcha., el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, el cardenal Antonio Rouco Varela, el arzobispo de Valencia Antonio Cañizares, el jefe de la Iglesia en Córdoba Demetrio Fernández González y el obispo de Getafe, Joaquín María López Andujar. / EFE – EP

Su traje lucía impoluto. Su voz, pausada y fuerte, mantenía en vilo a los fieles. De repente, lo soltó: “os aseguro que encuentran el infierno”. La sentencia del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, iba dirigida a las personas homosexuales. Aquella frase, que recorrió telediarios de distintas parte del mundo, le convirtió en uno de los rostros visibles del sector ultraconservador de la Conferencia Episcopal. Nunca se retractó, ni siquiera cuando el Papa Francisco empezó a dar señales en otro sentido. La línea dura de la Iglesia española, en la que se ubica Reig Pla, sigue fiel a sus postulados.

El sector más radical está compuesto por una quincena de obispos. La mayoría de ellos figura en uno de los rankings con peor prestigio del país: el listado de obispos homófobos que elabora el Observatorio Español contra la LGBTfobia (STOPLGBTFobia), coordinado por la confederación Colegas. No es casualidad que este colectivo que trabaja por la igualdad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en toda España lleve tres años haciendo un seguimiento de la jerarquía eclesiástica más homófoba: este tema ocupa uno de los lugares predilectos en el argumentario de los religiosos ultraconservadores. Según su estudio, uno de cada seis obispos mantiene posiciones de este tipo.

“Evidentemente, chocan con las posiciones más aperturistas que ha manifestado el Papa Francisco”, afirma a Público Paco Ramírez, presidente del observatorio y responsable de Colegas. “Las declaraciones de estos obispos son muy contrarias a la aceptación que preconiza el Papa, utilizando además un lenguaje vejatorio y poco edificante. De hecho, lo consideramos como un discurso del odio contra las personas LGTBI”, comenta el activista. En cualquier caso, advierte que “esto no quiere decir que en todo este momento el Papa no haya dejado de echar una de cal y otra de arena, quizás por la presión de los fanáticos y el conservadurismo más atroz”.

Peligrosos, pero curables

En el número uno de ese listado figura el cardenal Antonio Cañizares, actual arzobispo de Valencia, quien cree que existe –literalmente– un “imperio gay” que ejerce como polo de poder en España, e incluso llegó a identificar el matrimonio entre personas del mismo sexo como uno de los “principales peligros para la Constitución”. ¿Soluciones? El Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, tiene una bastante original: “curar” a los homosexuales, como si de personas enfermas se tratase. De hecho, él asegura que ya lo ha conseguido con algunos gays.

Otro de los obispos señalados en el ranking homófobo es Reig Pla, actual responsable de la Iglesia en Alcalá de Henares e integrante de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal. A su juicio, homosexualidad es sinónimo de “prostitución”. No en vano, antes del verano puso en marcha el servicio “Sexólicos Anónimos” para ayudar a los fieles que así lo deseen a “liberarse de la lujuria y alcanzar la sobriedad sexual”.

Entre los obispos que chocan con las declaraciones aperturistas del Papa Francisco también se encuentran el responsable de la diócesis de Getafe, Joaquín María López de Andújar y su número dos, José Rico Pavés, Obispo Titular de Mentesa y Auxiliar de Getafe. Asimismo, el ranking incluye al jefe de la Iglesia en Córdoba, Demetrio Fernández González, y a su homólogo en Sevilla, Juan José Asenjo“Eso de que cada cual pueda elegir su sexo nos parece una aberración. La ley de la ideología de género nos dice que el sexo no es algo de la naturaleza sino que es algo que uno elige libremente”, decía este último en una entrevista publicada en febrero pasado por el conservador ABC.

Feministas y marxistas

Precisamente, a los obispos de la línea dura les une otro objetivo: luchar contra lo que denominan “ideología de género”, nombre que habitualmente utilizan para referirse a la lucha feminista. Uno de los más rimbombantes a la hora de hablar de este tema ha sido el Obispo de Alcalá de Henares. En un escrito que figura en la web de su Obispado, Reig Pla asegura que los “feminismos ideológicos” se desarrollan “en un contexto mundialista de capitalismo tecno-nihilista que -para hacer de todo mercancía, incluido el cuerpo- ‘fagocita’ e ‘integra’ en el ‘sistema’ toda disidencia, incluso las propuestas de matriz marxista a las que ‘domestica’ y ‘comercializa’”.

Las preocupaciones del Papa Francisco, en cambio, parecen ir en otro sentido. En el prólogo del libro Diez cosas que el Papa Francisco propone a las mujeres –escrito por María Teresa Compte Grau– la máxima autoridad terrenal de la Iglesia Católica critica que “siga persistiendo cierta mentalidad machista, incluso en las sociedades más avanzadas, en las que se consuman actos de violencia contra la mujer, convirtiéndola en objeto de maltrato, de trata y lucro, así como de explotación en la publicidad y en la industria del consumo y de la diversión”.

Rouco y Munilla

Sin embargo, los obispos más ultras centran habitualmente su discurso en el feminismo, y no precisamente para alabarlo. El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, es uno de los azotes del movimiento que defiende los derechos de las mujeres, acción en la que también destaca el obispo Munilla, una de las voces más polémicas de la Iglesia.

El sector ultraconservador de la Conferencia Episcopal también se opone a la apertura mostrada por el Papa Francisco hacia las personas divorciadas. Ni hablar de cualquier mínimo gesto de comprensión hacia aquellas mujeres que deciden libremente abortar. Munilla prefiere hablar directamente de “holocausto”.

“Como en la Edad Media”

En el Movimiento por un Celibato Opcional (MOCEOP) creen que existe una “guerra sucia” contra el Papa Francisco para tratar de hacerle dimitir. “Todos esos obispos y cardenales no quieren que las cosas se muevan, porque eso supone que pierdan control y poder”, afirma la presidenta de este colectivo, Tere Cortés. A su juicio, Jorge Mario Bergoglio tiene enfrente a unos “carcas” que buscan que “todo se quede como en la Edad Media”. Ante esa situación, su movimiento “apoya al Papa Francisco en esa lucha contra todos aquellos que buscan cortar cualquier intento de avance“.

En un comunicado difundido hace algunas semanas, el MOCEOP advertía precisamente que ese sector “está abiertamente en contra de las reformas y cambios que está propiciando el papa Francisco, porque está acabando con las situaciones de poder y privilegio que ellos han mantenido hasta ahora en una estructura inmovilista y cerrada de la Iglesia”, señalaban.

“Esquizofrenia u homosexualidad afeminada”: los apuntes tránsfobos de Medicina en la Universidad Complutense

Un grupo de estudiantes denuncia que el profesor titular de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre utiliza material docente que patologiza a las personas trans, a las que en un manual recomendado se califica de “histriónicas” y “superficiales en las relaciones personales”.

Facultad de medicina de la UCM./EUROPA PRESS

A pesar de los esfuerzos de multitud de asociaciones y grupos para visibilizar la realidad de las personas trans en España, que han llevado incluso a que este año 2018 el Orgullo LGTBI se celebrase dedicado a dicho colectivo, la sociedad todavía se encuentra lejos de haber erradicado la transfobia normalizada. Esta adopta manifestaciones diversas, pudiendo ir desde las agresiones físicas –la Plataforma Trans, que aglutina a multitud de estas asociaciones, denunciaba este mismo verano cómo se estaba produciendo un aumento “alarmante” de este tipo de agresiones– hasta las más simbólicas. Y manando a través de todo tipo de actores sociales.

Así, un grupo de estudiantes de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha denunciado ante el Decanato de dicha facultad lo que consideran podría ser un caso de “incitación al odio” contra las personas trans a través de textos utilizados como herramienta docente.

El motivo, según el documento presentado y al que ha tenido acceso este periódico, habrían sido unos apuntes correspondientes a la asignatura de Psiquiatría, impartida por el profesor titular del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre y Director del Área en dicho centro, Gabriel Rubio Valladolid.

En ellos, entregados al alumnado por el docente a través de un pendrive, según fuentes del estudiantado, se hallan afirmaciones tales como que ante el “diagnóstico del trastorno de la identidad sexual o transexualismo”, deben “descartarse otros trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, el fetichismo transvestista y la homosexualidad afeminada”. El texto continúa exponiendo que “los rasgos narcisistas, histriónicos y límites son relativamente frecuentes”, ya que, continúa el documento, “muchos transexuales aparecen como ensimismados y demandantes”, además de “superficiales en las relaciones interpersonales”.

El contenido del documento está extraído íntegramente del manual Fundamentos de Psiquiatría: Bases científicas para el manejo clínico (Editorial Médica Panamericana, 2015), cuyo editor es el mismo Dr. Rubio y que se encuentra actualmente entre los volúmenes de bibliografía básica recomendada por la Facultad. En el prefacio del libro, firmado por este médico, se describe su función como la de conseguir que “los alumnos de Medicina puedan comprender qué le ocurre al paciente que padece un trastorno mental”, y “una forma de aprender la asignatura de psiquiatría que es la que en el momento actual se emplea en el Hospital Universitario 12 de Octubre”.

Por su parte, el docente ha declarado a Público que los polémicos apuntes fueron difundidos en el año 2013 y que remiten a una clasificación denominada DSM-5 que elabora la Asociación de Psiquiatría Americana. También puntualiza que él recomienda a su alumnado otros manuales didácticos, aunque admite haberles instado a utilizar esos apuntes “circulantes” en su lugar. Aun así, Rubio asegura que, para él, la transexualidad “no es un trastorno”. En el manual editado por él mismo, sin embargo, no se hace mención a ninguna perspectiva alternativa al respecto de la situación referida a las personas trans.

A su vez, el citado DSM-5 únicamente alude en su clasificación a la “disforia de género” –algo que también es fuertemente criticado por las distintas asociaciones de personas trans en lucha contra su patologización–, en ningún caso a la transexualidad en sí, la cual se caracteriza necesariamente porque exista “un malestar clínicamente significativo o un deterioro en lo social, escolar u otras áreas importantes del funcionamiento”. A este respecto, la Organización Mundial de la Salud, en la última revisión de su clasificación internacional publicada el pasado mes de junio (ICD-11), daba un paso más allá y dejaba de considerar la disforia una patología, cambiando su categoría a la de “incongruencia de género”.

Al respecto de la polémica, la Vicedecana de Estudiantes de la Facultad de Medicina, Elena Vara Ameigeiras, relata a Público que el docente le había explicado que los apuntes constituían un “documento de trabajo para leer” con el fin de realizar posteriormente “un debate” que simulase cómo se debía actuar ante ciertas situaciones una clínica de psiquiatría. Por otro lado, la responsable incide en que “en la Facultad de Medicina de la Complutense no se enseña eso de manera oficial”, y atribuye las afirmaciones tránsfobas del libro recomendado en la web del departamento a “un problema de la editorial”.

Varios estudiantes denuncian contenido tránsfobo en el grado en Medicina de la UCM./Público

Contra la patologización, leyes y protocolos

Las consecuencias de patologizar a las personas trans pueden ser altamente perjudiciales para su bienestar, y conseguir evitarlo empieza por brindar una formación adecuada a los profesionales. Emilio García, padre de una persona trans y activista de COGAM, cuenta cómo a su hijo, le estuvo tratando un psiquiatra que se dedicaba a “darle pastillas, lo que era un tratamiento incorrecto; lo que había que hacer era favorecer su empoderamiento como persona trans”.

Por eso, García insiste en que “estas cosas en docencia son muy graves, porque los futuros médicos pueden salir con ese concepto”, el cual, explica, “no está adecuado a la visión que tenemos las personas vinculadas al colectivo de las identidades trans”. “Es una irresponsabilidad impartir enseñanzas relativas que parecen más adecuadas al siglo XIX que al momento en el que estamos, igual que también lo es que un profesional médico, cuando recurre a él una persona trans, le diga que es un enfermo”.

Ante esta situación, los estudiantes a través de la queja presentada exigen “la activación de manera efectiva de los protocolos oportunos por acoso por identidad de género”, que en el caso de esta universidad madrileña son competencia de la Unidad de Igualdad de Género. La institución cuenta con la reciente creación de una Oficina de Diversidad Sexual e Identidad de Género, que hasta el momento ha elaborado un protocolo referido a la libre determinación de la identidad de géneroen el ámbito administrativo.

Este tipo de medidas son las obligatorias para las instituciones universitarias desde que en el año 2016 se aprobara la ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid, conocida como “ley trans”, aunque en los dos últimos años su aplicación se haya caracterizado por ser significativamente deficiente. En ella, existe un apartado íntegramente dedicado a las universidades (Art. 26), en el que se especifica que los centros deben “evitar la impartición de contenidos discriminatorios hacia las personas por motivos de identidad y/o expresión de género”.

Por último, la denuncia firmada por más de una quincena de personas, apela a “la retirada de los apuntes, la retractación pública por parte del Departamento y la formación activa inclusiva al alumnado y al profesorado”.

Desconvocada la huelga de hambre de los 17 activistas trans ante el compromiso de Podemos de tramitar su ley

El grupo parlamentario confederal ha incluido además esta propuesta en la mesa bilateral de negociaciones presupuestarias abiertas con el Gobierno de Pedro Sánchez.

17 activistas trans llevan a cabo durante unas horas una huelga de hambre para exigir a Podemos que tramite la ley integral de este colectivo. TWITTER/@PlataformaTrans

La Plataforma Trans ha desconvocado la huelga de hambre que este miércoles por la mañana iniciaron 17 de sus activistas tras haber obtenido de Podemos su compromiso de llevar al pleno del Congreso la Ley Estatal Trans antes de agosto de 2019 e incluirla en la mesa de negociaciones presupuestarias con el Gobierno.

Así lo ha informado a Efe  la presidenta de la Plataforma, Mar Cambrollé, quien ha mostrado su satisfacción porque su exigencia de tener una fecha para que la iniciativa que Unidos Podemos registró en febrero inicie su periplo parlamentariose haya satisfecho con éxito en tan poco tiempo.

“No era una medida simbólica, había gente dispuesta a llevarla hasta sus últimas consecuencias”, ha añadido Cambrollé sobre la huelga de hambre, con la que querían que Podemos dejara de tener “secuestrados sus derechos en un cajón”.

El grupo parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea ha incluido además esta propuesta en la mesa bilateral de negociaciones presupuestarias abiertas con el Gobierno de Pedro Sánchez, según ha informado IU en una nota de prensa en la que reafirma su “total compromiso” con la iniciativa.

Persigue con ello que el Ejecutivo socialista “ayude a traerla al pleno del Congreso y contribuir así a hacer propias” entre todos “las demandas de un colectivo que sólo busca que la justicia y la reparación alcance también a quienes los integran”.

IU opina que “debe hacerse todo lo posible para acelerar esta tramitación” pese al “reducido” cupo que tiene el grupo para registrar iniciativas legislativas, lo que lleva a que “algunas acumulen ya cerca de dos años de espera para que se tramite su toma en consideración”.

A su juicio, la huelga de hambre iniciada por 17 activistas de la plataforma, entre ellos madres y jóvenes transexuales, “puede contribuir a dar un impulso a esta iniciativa” y ayudar a “resolver la deuda social, moral y de incumplimiento de derechos que existe en este momento con este colectivo”.

El texto, fruto del consenso de las organizaciones de transexuales y respaldada por más de 150 colectivos sociales, despatologiza la identidad trans en todos los ámbitos, ya sea el sanitario, educativo, laboral o deportivo, y tiene en cuenta a menores, mayores o inmigrantes.

De este modo, propone que las personas transexuales de hasta 16 años puedan acceder a los tratamientos hormonales sin permiso de sus padres y que se nombre a un defensor judicial para los menores de esa edad que no tengan consentimiento de ninguno de sus progenitores.

También prevé esta misma fórmula para los menores que deseen cambiar en el registro su nombre y su sexo, que podrá ser masculino, femenino o no binario, o que el Sistema Nacional de Salud pase a cubrir los tratamientos como los hormonales y de modulación del tono y timbre de voz, entre otras medidas.

 

Activistas trans inician una huelga de hambre para exigir la tramitación de la ley integral del colectivo

Representantes de Unidos Podemos e integrantes de la Plataforma por los Derechos Trans durante el registro de la ley. DANI GAGO

Un total de 17 activistas han iniciado este miércoles una huelga de hambre para exigir el “desbloqueo” de la ley integral sobre la protección jurídica de las personas trans. Lo han anunciado a las puertas del Congreso de los Diputados, donde han avisado de que tiene carácter indefinido “que solo terminará” cuando Unidos Podemos, grupo que registró la iniciativa el pasado mes de febrero, la lleve a pleno.

Las personas que han iniciado la huelga son activistas y madres de menores trans que pertenecen a la Plataforma por los Derechos Trans, un colectivo de ámbito estatal impulsor de la ley.

“Han pasado más de siete meses y Unidos Podemos se niega a darnos una fecha para llevar el proyecto al Pleno para su votación a tramite”, explican desde la Plataforma. “Esto –prosiguen– supone el secuestro de nuestras esperanzas, anhelos de igualdad y nuestros derechos, así mismo impide que otros grupos políticos puedan votar el trámite”.

Desde Unidos Podemos niegan el retraso y aseguran que la iniciativa está en cauce parlamentario con los plazos habituales. “Vemos bien la huelga. El Gobierno tiene la oportunidad de acelerar el proceso a través de un proyecto de ley, nosotras ya se lo hemos planteado en la mesa de negociación”, explican fuentes del partido.

Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma e impulsora de la huelga, a la que han denominado #FuriaTrans,  explica en un vídeo los motivos de la acción: “No es una ley de privilegios, es una ley que va a protegernos de la discriminación a las personas trans y posibilitar a través de un marco jurídico que seamos iguales al resto de ciudadanos en el ámbito educativo, sanitario, en el deporte, a los menores, a las personas migrantes…”.

“Las personas trans hemos sufrido un apartheid social, laboral, afectivo, político y médico. Somos las más ‘nadies’ de los nadies’, las castigadas entre los castigados, las humilladas entre los humillados y, en el franquismo y la Transición, fuimos lo peor de lo peor entre los presos sociales, y también hemos sido las olvidadas de la democracia”, ha asegurado a las puertas del Congreso.

Unidos Podemos registró el pasado mes de febrero la iniciativa, basada en el principio rector de la libre determinación de la identidad y la expresión de género. Entonces, la portavoz Irene Montero calificó de “histórico” el inicio del camino parlamentario de la norma, que esgrime medidas concretas en diversos ámbitos. Entre otras, prevé que las personas trans sean tratadas en base a su género sentido en todos los espacios, tanto públicos como privados, que su nombre elegido sea respetado en todos los documentos e incide en el reconocimiento de las personas no binarias.

La ley pretende la creación de protocolos para asegurar la no discriminación de las personas trans en el ámbito sanitario, educativo y laboral, además de la implementación de programas de formación para los profesionales de la justicia y la salud. En este sentido, prevé el desarrollo de un nuevo modelo despatologizador, que garantice el apoyo, la atención y la no discriminación de las personas trans en el acceso a la salud.

Despatologización trans

Varias comunidades autónomas ya tiene sus propias leyes trans, una situación que, en palabras de Cambrollé, dibuja “un mapa de desigualdad territorial”, al que debe poner freno la ley estatal. “Las personas trans hemos tenido que esperar muchísimos años para tener gestos que nos consideraran ciudadanía a la que hay que tener en cuenta”, reclama la activista.

La iniciativa también incluye la reforma de la Ley 3/2007 de 15 de marzo, que regula la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. El sentido de la modificación implica que las personas trans no sean tratadas como enfermas para poder acceder al cambio de nombre y sexo legal en los documentos oficiales. Actualmente, un médico debe diagnosticarles disforia de género y la regulación actual les obliga a pasar dos años de tratamiento hormonal.

Por otro lado, excluye a los menores de esta posibilidad y exige como requisito la nacionalidad española, por lo que también deja de lado a las personas extranjeras que residen en nuestro país.

Al igual que la ley integral trans, una proposición de ley del PSOE cuya toma en consideración se aprobó en noviembre de 2017 en el pleno, modifica estos aspectos con el objetivo de lograr la despatologización de la transexualidad.

17 activistas trans anuncian una huelga de hambre para exigir a Podemos que tramite la ley integral de este colectivo

La medida de presión, que comienza este martes, fue anunciada por la Plataforma por los Derechos Trans en las escalinatas del Congreso. Un total de 17 activistas de nueve comunidades se han sumado a esta huelga indefinida. Unidos Podemos niega que la ley se haya guardado en un cajón y afirma que se están buscando los apoyos necesarios para que salga adelante cuando se presente.

Miembros de la plataforma trans a las puertas del Congreso tras el registro de la ley por Unidos Podemos. EFE

Un total de 17 personas trans y activistas por los derechos de este colectivo han iniciado este miércoles una huelga de hambre indefinida. Lo anunciaron en las escalinata del Congreso de los Diputados, donde han exigido a Unidos Podemos que presente ya en el la Cámara Baja la ley integral de transexualidad.

El pasado 23 de febrero, el Grupo Confederal Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea anunció a bombo y platillo el registro en el Congreso de la primera proposición de esta ley, una norma clave para el colectivo trans, que había sido elaborada y consensuada durante más de un año con un amplio abanico de organizaciones sociales.

Ocho meses después de dicha presentación, las distintas asociaciones integradas en la federación de organizaciones trans denuncian que este proyecto se ha guardado en un cajón y que no han podido arrancar a la formación morada ni siquiera una fecha para su presentación y debate en el pleno.

“Estamos preocupados, porque haber llegado hasta aquí nos parece una torpeza política, pero prolongar esta situación nos parece ya una violencia política hacia las personas trans”, afrimó Mar Cambrollé, Presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucia-Sylvia Rivera y de la Federación de Asociaciones Trans.

Según Cambrollé, la ley pasó el protocolo de los 30 días sin que el Gobierno (entonces del PP) hubiera vetado la tramitación de la norma y corresponde a Unidos Podemos presentarla en el pleno para su debate. Afirman que tras preguntar reiteradamente por su tramite y haber exigido una fecha de presentación, no han obtenido respuesta ni fecha concreta.

“Nos parece que esto se traduce en un secuestro de los derechos de las personas trans por un lado, y por otro lado impide que otros grupos que puedan presentarla o votarla, porque el grupo proponente no la lleva al pleno. Por otro lado queremos desenmascarar a esos grupos que se opongan a que las personas trans seamos iguales en derechos que el resto de la ciudadanía”, afirma Cambrollé.

“Entendemos que si esta ley clave para nuestros derechos no se ha presentado en ocho meses, es porque no ha sido una prioridad. Lo que estamos reclamando es una fecha. Porque esto supone un secuestro de nuestros derechos. Pero si siguen enrocados en no fijar una fecha, esto pasa de ser una torpeza política a una tortura política. Porque supone someter a las personas trans a arriesgar sus vidas por algo tan simple como es pedir ser iguales en derechos”, concluye Cambrollé.

No es la primera vez que este colectivo recurre a la amenaza de huelga de hambre. Ya en 2007, cuando se estaba negociando la ley de cambio de nombre, este colectivo anunció una medida similar. “Entonces el Gobierno tardó menos de 24 horas en aprobarla”, afirma Cambrollé. Entonces, entre los promotores de la huelga figuraba la hoy diputada de la asamblea de Madrid, Carla Antonelli.

Buscando los apoyos necesarios

Desde Unidos Podemos niegan que la ley esté en un cajón. “Lo que le hemos transmitido desde que registramos la ley, tanto a la Plataforma de Asociaciones Trans, como a otros grupos que han participado en su elaboración, es que esta ley no está guardada en ningún cajón y que está siguiendo su cauce parlamentario“, afirma la diputada por En Comú Podem, Mar García Puig.

Según esta diputada, desde que se registró el pasado 23 de febrero, Unidos Podemos ha llevado a pleno tan sólo dos leyes claves, también. Una sobre los permisos de maternidad y de paternidad y otra sobre la PAH y que la idea es llevar también esta ley lo antes que se pueda.

“Estamos analizando y hablando con otros grupos políticos para encontrar el mejor momento para que encaje bien en la actividad parlamentaria y asegurar esta ley pueda seguir su curso. Lo que sería contraproducente es que se frenara. Se trata de una ley prioritaria para nosotros, tanto que la hemos incorporado en la mesa bilateral con el Gobierno de cara a la negociación de presupuestos. Esta es una ley fundamental e irrenunciable para nosotros”, añade García Puig.

“Respetamos las acciones que se lleven a cabo de presión en el activismo, que encontramos normales, aunque no las compartamos. Entendemos la preocupación y la urgencia. Si las negociaciones que estamos llevando a cabo tienen frutos, entendemos que la vía más rápida para su aprobación sería que el Gobierno la propusiera y que formara parte de estos acuerdos. Pero seguimos buscando los consensos para llevarla a pleno y asegurar que sale adelante”, concluye.

Estas explicaciones no contentaron al colectivo. Cambrollé afirmó que las explicaciones de la formación morada “ofenden a la inteligencia hasta de un adolescente”, pues según ha indicado, ese trabajo de negociación ya los hicieron los colectivos transexuales durante la elaboración del texto, que ellos mismos impulsaron. Afirmó que la ley cuenta con la aprobación de Esquerra Republicana (ERC), Ciudadanos y PSOE. Además, añadió el PP no se atrevería a votar en contra en los tiempos actuales. “Quizás se abstiene”, ha apuntado. A su juicio, la composición parlamentaria actual “es de apoyo al colectivo trans”.

Entre las 17 personas que han iniciado la huelga de hambre, figuran activistas trans de nueve comunidades autónomas, tres de ellas madres de personas de este colectivo. Harán la huelga en su propio territorio y están decididas a no abandonarla hasta obtener un compromiso para la tramitación de la ley.