Euskaltzaindia y Bizkaisida firman un acuerdo en favor de un lenguaje libre de estigma asociado al VIH y el Sida

ANDRÉS URRUTIA Y MARTA PASTOR EUSKALTZAINDIA

La Academia Vasca de la Lengua, Euskaltzaindia, y la asociación Bizkaisida han firmado un acuerdo de colaboración para la actualización y recomendación de la terminología vasca empleada en el ámbito del VIH y el Sida, con el fin de “trabajar sobre un lengua libre de estigma” asociado a ambos.

Según ha explicado la Academia de la Lengua vasca, el acuerdo se enmarca dentro del compromiso de Euskaltzaindia de “aproximación a la realidad social vasca” y de “la demanda social canalizada por Bizkaisida en la lucha contra el estigma asociado al VIH en el ámbito del lenguaje”. Sus responsables advierten, en este acuerdo, de que “el estigma es uno de los problemas más importantes que rodean al VIH a día de hoy” y, además, no sólo afecta a las personas con VIH, sino que también actúa como “barrera a la hora de conseguir objetivos importantes para la sociedad”, como el diagnóstico precoz de la infección. Según remarcan, en la base de ese estigma está “el miedo”. “Para hablar de este miedo hay que hablar de los inicios de la infección, la escasa información que se disponía sobre vías de transmisión y la ausencia de tratamientos eficaces”, recuerdan. Más de 30 años después, añaden, cada una de estas cuestiones ha cambiado” y existen tratamientos “seguros, sencillos y eficaces”, que impiden el desarrollo de la enfermedad. “Las personas seropositivas en tratamiento efectivo ya no transmiten la infección y, además, tienen una esperanza de vida idéntica a la de la población general”, subrayan. Sin embargo, a pesar de estos avances, “el miedo y el estigma siguen prácticamente intactos” y, según indican desde Euskaltzaindia y Bizkaisida, “de alguna manera se han perpetuado en nuestra sociedad, incluso en personas que han nacido después de la llegada de los tratamientos de gran actividad en la década de los 90, que hicieron del VIH una infección crónica manejable”. “Por ello, hoy en día, continuar la lucha contra el VIH significa revertir esta situación injusta. Y puesto que el lenguaje genera pensamiento, adecuar el lenguaje con el que nos aproximamos a la realidad del VIH es ganarle la batalla al miedo”, explican. De este modo, se incide en que la utilización de palabras como “contagio”, “contaminado” o “contagio de Sida”, además de no ser “precisas”, también fomentan el estigma. En este sentido, se advierte de que “rodear el tema de VIH de conceptos relacionados con la promiscuidad, la moral, o ciertas conductas sexuales, sólo hace alejar injustificadamente al VIH de la sociedad”. Por ello, los firmantes del acuerdo urgen a “positivizar la comunicación” en torno al VIH para poder “normalizar conversaciones” en relación a su diagnóstico y a “la vida tan larga y buena que pueden tener las personas” que lo padecen. “Las personas con VIH, no son enfermas. El VIH no es lo mismo que el Sida. El Sida no se puede transmitir, ni contagiar. Es un estadio clínico, no una infección. Las personas tienen VIH o viven con VIH o son seropositivas. Ya no se utiliza el término portador de VIH. Las personas con VIH que toman un tratamiento efectivo no transmiten el virus”, recoge el acuerdo. Asimismo, incide en que el VIH no es una infección que se contagie, sino que se transmite. “La diferencia -se señala- es de enorme importancia, ya que cuando oímos que algo es contagioso, nos apartamos de ello como medida preventiva y por prudencia”. El VIH, por su parte, “se puede transmitir sólo a través de mecanismos muy concretos y, por tanto, existen muchas medidas preventivas”. En este marco, consideran que “tiene sentido trabajar en la actualización y definición de palabras como ‘kutsatu’ para hablar de la infección del VIH, puesto que sus connotaciones negativas favorecen el estigma asociado al VIH y convierten a los ciudadanos vascoparlantes en cómplices involuntarios del mismo”.

El colectivo LGTBI+ valora en positivo las jornadas de Iruñea

Los colectivos LGTBI+ reunidos en Iruñea exigieron en una declaración final a todas las instituciones públicas del Estado «una mayor implicación y compromiso» con la diversidad sexual y de género. Valoraron positivamente el trabajo de los organismos navarros.

La tercera y última jornada de los XXX Encuentros Estatales LGTBI+ se celebró ayer en el Auditorio Baluarte de Iruñea, con el objetivo de generar un espacio de reflexión, debate y generación de propuestas en torno a la diversidad sexual y de género, así como fortalecer lazos entre los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales del Estado español y aportar una declaración conjunta con las reclamaciones a las instituciones públicas.

Kepa Yécora y Ruth Iturbide, miembros del comité científico de los encuentros; Vanesa Eguiluz, técnica de Igualdad y LGTBI+ del Ayuntamiento de Iruñea; y Xabier Sánchez, coordinador de Kattalingorri, fueron los encargados de trasladar al público las conclusiones de estas jornadas, que valoraron «positivamente». Así, los organizadores hicieron un recorrido de los pasos que se han ido dando durante los últimos años. A destacar, «la activación de los servicios públicos». En este sentido, calificaron las relaciones con las instituciones públicas como «muy buenas», resaltando el papel de Harrotu, servicio municipal LGTBI del Ayuntamiento de Iruñea, como una asociación de asistencia «individual y colectiva fundamental», y de Kattalingune, servicio LGTBI del Gobierno de Nafarroa «para llegar a las zonas más rurales de Nafarroa».

Las personas asistentes destacaron el enfoque «innovador» de estos servicios, que se constituyen como «referentes para otras regiones», junto con la implicación de las instituciones y el programa de coeducación Skolae, según quedó de manifiesto a lo largo de los encuentros de Iruñea.

Por otro lado, en la declaración aprobada de forma unánime por las organizaciones y personas LGTBI+ reclamaron a las instituciones públicas una «mayor implicación y compromiso» en la atención a la diversidad sexual y de género, con la puesta en marcha de servicios de atención integral a estas personas, así como la implementación de proyectos de sensibilización y de intervención.

En esta línea, solicitaron un posicionamiento «claro y contundente» de apoyo a la diversidad, con la dotación de recursos, tanto económicos como personales, a los proyectos con los avances en la atención y apoyo a las personas LGTBI+.

Para ello, instaron a las Cortes Generales del Estado español, gobiernos autonómicos, municipios y organizaciones internacionales que, en el ámbito de su competencia, aprueben y pongan en marcha de manera «urgente» los mecanismos y procedimientos necesarios para la consecución de estos objetivos, y envíen un mensaje «claro y unitario» a la sociedad en relación a la diversidad sexual y de género.

Al acabar, anunciaron que Los Encuentros LGTBI+ de 2019 se celebrarán en Castilla la Mancha.

HOMENAJE

La 30ª edición de los encuentros estatales terminaron con un homenaje al movimiento LGTBI+ de Nafarroa. En el acto participaron los activistas Raúl López, Oscar Sada, Nines García, Charo Berzosa y Ángel Leranoz.

AMAIA BARRENA (ORGANIZADORA DE LOS ENCUENTROS LGTBI+ ) : «¿Por qué la estatua a los Fueros no puede llevar una fusta sado?»

Kattalingorri ultima los preparativos del primer encuentro estatal LGTBI+ que se celebrará en Iruñea. Amaia Barrena, licenciada en Psicología y especializada en Sexología, es una de las trabajadoras del colectivo implicada en este proyecto.

¿En qué consistirán los XXX encuentros estatales LGTBI+ que preparan en Iruñea?

El próximo fin de semana celebraremos una serie de ponencias y talleres sobre distintos temas en Baluarte. Y el domingo cerraremos los encuentros con una kalejira y un acto de homenaje a los impulsores de distintos movimientos LGTBI+ de Nafarroa. Habrá una declaración con las conclusiones de todo lo hablado, pero que se centrará en políticas públicas y servicios LGTBI+ públicos, algo que consideramos importantísimo. Los colectivos que tomen parte se adherirán al manifiesto para reivindicar luego esa línea de trabajo allá donde vienen.

¿Cuántos colectivos participan?

Hay más de 150 participantes y se siguen apuntando. Entre partidos, sindicatos y demás, hablamos de más de 30 entidades de distintas zonas de la Península: Madrid, Balears, Barcelona, Murcia, Galiza…

¿Qué reto supone llevar adelante un evento así?

Los encuentros estatales tratan temáticas que son de interés general del colectivo, pero al final de cada uno se dejan puertas abiertas e hilos que hay que seguir desarrollando cuando se recoge el testigo. De Iruñea saldrán otros. Acertar en eso es fundamental. Y el otro reto pasa por mostrar la realidad de Nafarroa, cómo es el colectivo LGTBI+ de aquí, qué recursos hay, qué políticas hay, qué necesidades… De estos encuentros tienen que surgir reflexiones que nos ayuden a seguir avanzando aquí en Nafarroa. Y a esta parte teórica hay que sumar la logística, dónde duermen y comen los que vienen, dónde discurrirán las actividades… Apostamos por Baluarte, porque da un aire de seriedad y estos encuentros constituyen algo importante.

En Iruñea tiene un enorme peso lo carca, el Opus, el tradicionalismo. En su cartel aparece la Estatua a los Fueros con bigotón, empuñando una bandera multicolor y una fusta sado. ¿Podrá el movimiento LGTBI+ de subvertir todo eso?

La temática del encuentro no es que sea revolucionaria en sí, pero si la comparamos con lo anterior, sí que supone un cambio radical. Venimos de un tradicionalismo católico con olor a rancio y ahora nos sentamos a hablar de políticas públicas que ya están en marcha. El logo sí que resulta subversivo. Aunque, más que eso, yo diría que apropiador. Pasó también con la bandera, que se unió a un movimiento político concreto hasta que la gente dijo «oye, que yo también soy navarro», y empezó a reivindicarla. Las personas del colectivo LGTBI+ también somos navarros y hay una ley propia de 2017 que supuso una victoria histórica para el colectivo. ¿Por qué no va a empuñar la estatua a los Fueros nuestra bandera? ¿Y por que no va a llevar una fusta sado representando eróticas que forman parte de la diversidad? Es una fusta que además es hisopo de los joaldunak. Y lo del bigotillo… pues permite jugar con la ambigüedad de la figura. ¿Es un hombre, es una mujer? ¿Por qué tiene que ser una cosa u otra?

Uno de los temas centrales de los encuentros es la interseccionalidad. ¿Qué significa exactamente?

Significa entender que a las personas nos atraviesan diferentes realidades y que podemos estar sujetas a múltiples discriminaciones. Una persona puede ser discriminada por su orientación sexual, pero además por ser mujer, inmigrante, pobre… Y eso implica la necesidad de activar políticas públicas integrales y hay que tenerlo en cuenta a la hora de legislar. Ese será un temas central, como también lo será la violencia intragénero y cómo se interrelacionan los feminismos con lo LGTBI+.

¿Todo va a ser así de serio?

Las ponencias son la parte más seria. Los talleres son mucho más vivenciales y la gente se suelta más. Haremos un miniakelarre y una performance con los cuerpos. El domingo saldremos en kalejira con una txaranga. También habrá fiesta, un momento de encuentro, en Geltoki. Es un momento para encontrarnos, para conocernos después de tanto hablar. Será cerrada para los inscritos.

Que el movimiento LGTBI+ navarro haya apostado por organizar estas jornadas da la impresión de que pasa por un buen momento.

No puedo hablar por todos. Muchos grupos tienen un punto anarco y libertario, pero todos ven bien que haya una ley, un servicio público. Y sí que es cierto que lo LGTBI+, como movimiento, está hoy más visible. Hemos pasado de solo existir en las calles a estar también en el discurso político. Que haya estos encuentros, locales, subvenciones municipales… impulsa a moverse, a hacer actividades. En Zona Media ha surgido otro colectivo y eso está muy bien, porque si no todo está en Iruñea. Estamos muy vivos.

Girl, la bailarina que nació siendo chico

Nora Monsecour quería ser bailarina. Era su sueño desde que dio sus primeras lecciones de ballet, con apenas cuatro años. Tenía el talento, la determinación y la elegancia necesarias para llegar a la élite. Sólo había un problema: había nacido en un cuerpo masculino. Su historia personal es la principal inspiración para Girl, película que logró el 19º Premio Sebastiane y el Premio del Público Ciudad Donostia a Mejor Película Europea en el pasado Festival de Cine de San Sebastián.

Tráiler de Girl, la bailarina que nació siendo chico VÉRTIGO

El éxito festivalero la precede: recibió varios premios en Cannes, entre ellos la Cámara de Oro a mejor ópera prima, y ha sido seleccionada por Bélgica para competir por el Oscar a Mejor Película Extranjera. Más allá de nominaciones, galardones y buenas críticas está lo más importante: situar en el centro del debate el punto de vista de los jóvenes que se sienten prisioneros del género que se les asigna al nacer.

El director de ‘Girl’, Lukas Dhont, en el pasado Festival de San Sebastián. EFE

Lukas Dhont (Gante, 1991), el jovencísimo director de la película, empezó esta aventura en 2009, antes incluso de ser cineasta. Tenía 18 años cuando leyó un artículo en un periódico belga sobre Nora, una adolescente por aquel entonces. En un primer momento, la llamó para hacer un documental sobre su historia y su vida cotidiana. “Lo que admiré de ella”, afirma Dhont por teléfono sobre ese primer contacto, “es que era alguien capaz de autoexcluirse de las reacciones adversas de los demás y que tenía aspiraciones muy ambiciosas. Estaba decidida a mantenerse firme con quién quería ser y me parecía un tema muy urgente sobre el que hablar”.

Nora no quiso rodar ese documental, “pero sí aceptó escribir una historia de ficción conmigo”. Así empezó un proceso en el que Dhont ha estado inmerso durante la última década. “Sus padres son muy buenas personas, tienen una asociación que comparten con otros padres de jóvenes trans. Conocí muy de cerca su mundo, así como las experiencias de otras personas transgénero y también conseguí mucha ayuda del equipo médico del Hospital Universitario de Gante”.

Todo ese caudal de información se convierte en Girl en un retrato a flor de piel, intenso y también doloroso, del día a día de Lara, personaje ficticio basado en Nora e interpretado con asombrosa naturalidad por el joven bailarín Victor Polster.

Fotograma de la película ‘Girl’,

“El principal desafío de la película fue encontrar a alguien capaz de interpretar el papel protagonista”, resume Dhont. Tras un exigente proceso de casting por el que pasaron más de 500 adolescentes (chicos y chicas cis y trans), desde el momento en que Victor hizo la audición el cineasta lo tuvo claro: sólo él tenía las cualidades necesarias para interpretar el papel y bailar como un aspirante a bailarín profesional. “Cuando lo conocí sólo tenía 14 años y en su vida todo giraba en torno a la danza. Puede que no haya hecho antes ninguna película, pero sabe lo que es actuar, es alguien acostumbrado a utilizar su cuerpo para interpretar un papel y mostrar emociones”.

Lo habitual en las películas cuyo personaje protagonista es transgénero es que estén en permanente conflicto con su entorno y la sociedad en general. La serie Transparent, Boys Don’t Cry o La chica danesa son buenos ejemplos de ello. En el caso de Girl, el foco recae en la vida interior de Lara y la cárcel en la que se ha convertido su cuerpo. “Para mí era muy importante hacer una película con un protagonista trans que no fuera una víctima. Su entorno la acepta como es. Quería un personaje que no tuviera que estar peleando con el mundo exterior, para poder enfocarme totalmente en ella y en su lucha consigo misma. Pensé que eso ofrecía una perspectiva que quizá nunca se había visto antes. Es una manera de hacerla más humana”.

El monólogo interior se produce aquí a través de la expresividad corporal del actor y de tensas secuencias en las que Lara observa su reflejo en el espejo, sumida en el más conmovedor de los silencios.

Sobre las recientes polémicas tanto en EEUU como en España a raíz de losproyectos en los que actores cisgénero interpretan a personajes trans (con Scarlett Johansson y Paco León como víctimas colaterales), Dhont esgrime una argumentación tan nítida como el mensaje de su película: “La clave es el amor y el respeto por el colectivo al que representas. La conversación debería girar hacia que las personas transgénero también pueden interpretar todo tipo personajes. La exclusión nunca es buena, ni en un sentido ni en el otro”.

Harro, ez ‘pride’

Jakin berri dugu EPOAk (European Pride Organisers Association) hurrengo bilera Bilbon egingo duela, 2019ko irailean. Bilbao Bizkaia Pride delakoa antolatzen dutenena izan da ekimena, Europride ospakizuna Bilbora ekartzeko asmoz.

Gauza jakina da Bilboko Udalak eta Bizkaiko Aldundiak bultzatutako Pride ekitaldiak, Bizkaiko Ekainaren 28ko Koordinakundearen laguntzarik ez izateaz gain, haren iritzi eta gogoen kontra antolatzen direla. Ez da horren ezaguna, aldiz, Josu Bergarak, Bizkaiko Aldundiko Gizarte Ekintzako arduradun zelarik, Koordinakundeari eskaini ziola gerora Pride izango zena antolatzea, behar izango genituen baliabide guztiak ziurtatuta, eta Koordinakundeak ezezko borobila eman ziola, ez baikenuen parte hartu nahi mota horretako inongo asmotan.

Dena ez da erabat negatiboa delako Pride ospakizunetan; hori ere argi daukagu. Orain gutxi arte marjinala izan den giza multzo bati ikusgarritasuna ematen diote, eta, nolabait, berorren botere-adierazpena ere bada. Gainera, badago horri baino erantzuten ez dion jenderik. Aniztasunarekiko begirunea europar proiektu politikoaren ikur bilakatu da, eta Pride-a da errealitate horren ageriko adierazpena. Bere eragina munduan —Europan ere bai— ukaezina da.

Pride-ak duen balioaren aitortze horrekin batera, ezinbestekotzat jotzen dugu horren positiboak ez diren alderdiez ere hausnartzea, hala nola ondo pentsatzea gaur egun Bilbo ote den bilatzen duten errekonozimendua merezi izateko bezain friendly.

Pride-a gaytasunaren gorespen-erakustaldia da. Baina gaytasun oso zehatz baten goraipamena baino ez: gizon heldu (oraindik gazte), zuri, gay, zis eta Schengen hiritartasuna eta ongizate ekonomikoa dituenarena. Pride ospakizunetan parte hartzen duten gehienek betetzen dituzte baldintzok, edo bete nahiko lituzkete. Pride-k ez dio inolako kritikarik egiten kategoria horiek dakartenari; are txarragoa dena, bedeinkatu eta betikotu egiten ditu, kategoriotan sartzen ez direnak kanporatuz. Lagun horiek ikusezin bihurtu, zokoratu egiten ditu, eta babesik gabe utzi, gure gizartea ez baita gauza beste errealitate horiek ikusteko Pride-n distirak itsuturik. Norbait marikoia bada, baina baita ere txiroa, gaixoa, zaharra, etorkina… homo-les-transfobia jasan ez ezik, bere txirotasunean bizitzera zigortuta dago. Horregatik guztiagatik, Pride-kin kritiko garenok diogu ez dela egiatan askatzailea, geure eskubideen salerosketa baizik. Gizarte heteropatriarkalak buldak saltzen dizkigu bere pribilegioez gozatu ahal izan dezagun, erosteko diru nahikoa izanez gero, noski.

Eta Bilbon, nola gaude? Udalaren esanetan, gay-friendly gara. EPOAko Bilboko hautagaitzaren esanetan, «Bilbo lideratzen ari da elkartasun — eta ikusgarritasun— LGTB+ espazioa ardatz atlantikoan». Bilbok eta Bizkaiak milaka euro xahutu dituzte azken urteotako Pride-ak antolatzean eta Europan zeharko hainbat bileratan. Baina, badakizue zenbat gastatu duten azken urteotan LGTB+ adinekoei edo gaixoei artatzeko? Egoitzetan daudenen beharrak ezagutzeko eta bideratzen saiatzeko? LGTB+ etorkinen egoeraren berri izateko? Eta ijitoenaren berri? Homo-les-transfobiaren eragina emaitza akademikoetan zein den jakiteko? Eta txirotasunean? Gorroto-delituen kontra borrokatzeko? Erantzuna erraza da: 0 euro. Benetan, uste duzue esan litekeela Bilbo zerbait lideratzen ari dela lotsaz lehertu gabe?

Ezin ahaztu, gainera, 2010ean onartua izan zen eta indarrean dagoen Bilboko Udalaren espazio publikoaren arautegiko 16. artikuluak debekatzen dituela espazio publikoan izaera intimo eta pertsonaleko adierazpen afektiboak, eta, artikulu hori aplikatuta, udalak eragotzi zuela orain ez asko hainbat gunetan cruising-ean aritzea.

Euskal Herrian usu esan eta entzuten da jaia eta borroka uztartu behar direla. Ados. Betiere jaiak estaltzen ez badu aldarrikapena. Gure ustez, tamalez, oraindik asko dugu aldarrikatzeko gure herrian askatasun afektibo-sexualari dagokionez, eta Pride bezalakoetan, nahiz eta ekitaldi kultural franko egoten diren, ukaezina da jaiak indargabetzen duela aldarrikapen oro, entzunezin bihurtu arte. Antola dezatela, gura izanez gero, gay edo dena delako inauteri, jaialdi… nahi beste, eta jar diezaiotela Pride izena gustuko badute; baina utz dezatela bakean ekainaren 28a, hori erreibindikazio eguna baita.

Amaitzeko, ezkerreko erakundeen jokabideaz ere hausnarketa txikia: ez dute txintik esaten gaiaz. Edo pozarren daude Pride delakoarekin, planteamenduekin erabat ados. Edo beldur dira, kritikarik txikiena ere eginez gero, homofobotzat jo lezaketelako. Azken hori bada kasua, lasai egon daitezke, alde izango gaituzte eta.

Jaime Mendia eta Imanol Alvarez – Bizkaiko EHGAMeko kideak

2018ko irailak 18

«VAN A IR MUY POCOS GITANOS A VERLA»

EL CORREO invita a tres gitanas de Bilbao de distintas generaciones a ver ‘Carmen y Lola’, que hoy se estrena en los cines rodeada de polémica

Yaneri Rodríguez, Saioa Saez y Soraya García ayer en la redacción de EL CORREO en Bilbao. / MAIKA SALGUERO

En este pase de prensa solo hay un periodista. Soraya García, su hija Saioa Saez y una amiga de esta, Yaneri Rodríguez, aceptaron la invitación de EL CORREO para ver ‘Carmen y Lola’ un día antes de su estreno en los cines. Tres gitanas ante una película que cuenta una historia de amor entre gitanas. Las tres habían oído hablar de la ópera prima de la bilbaína Arantxa Echevarría, que llega precedida de la polémica por los ataques de un colectivo de gitanas feministas. Nada más empezar, Saioa, 16 años, elegida Miss Gitana el año pasado, apunta a la pantalla y exclama: «¡Pero si esa es Zaira, la sigo en Instagram!».

Efectivamente, los gitanos del siglo XXI están tan colgados de las redes sociales como los payos. Saioa y Yaneri, de 15 años, sonríen cuando la Lola de ficción wasapea con Carmen y chatea con desconocidas en un chat de lesbianas. Asienten en señal de reconocimiento con expresiones que han oído mil veces: «¡Como se entere tu padre nos mata!», «¡Ya está esta gitana…!». No les chirría nada de lo que aparece en pantalla, aunque la UVA (Unidad Vecinal de Absorción) de Hortaleza en Madrid, escenario del rodaje, no tenga mucho que ver con Txurdinaga y Miribilla, donde ellas viven.

«¿Es una película de bajo coste?», inquiere Soraya García, 40 años, mediadora social con negocios de hostelería. «Todo resulta tan cutre… Las casas, la ropa, la manera en que hablan… Si fuera una historia de amor entre payas la harían diferente», lamenta. Las tres se sienten incómodas en las pudorosas escenas de amor, cuando las protagonistas se besan y acarician. Hasta el punto de apartar la vista de la pantalla.

«No me da asco, pero lo natural es un chico y una chica. Dios hizo a la mujer para el hombre y así debería ser», establece Saioa, que augura que la cinta «va a estar muy criticada entre los gitanos». Ellas ya no van a la Iglesia evangélica, una presencia constante en su comunidad que no sale muy bien parada en la película. Les llama la atención que el padre de Lola beba cerveza y blasfeme. «Si vas al culto no puedes jurar ni beber alcohol», apuntan.

Las bodas pactadas desde niños parecen cosa de otro siglo viendo a estas tres bilbaínas con sus Nike y bolsos de Michael Kors. Pero confirman que todo lo que cuenta Arantxa Echevarría es real. «Saioa estaba apalabrada con su primo desde que nació», relata su madre. «Pero han crecido, no se quieren y se ha roto el compromiso. Una lástima, porque el chaval estudia ciencias políticas, habla tres idiomas y tiene unos ojazos verdes… Quiere ser político. Mira tú, un político gitano».

Sacar el demonio

Cuando se le pregunta a Saioa si tiene novio, sonríe y mira a su madre. Curiosamente, ahora son los más jóvenes los que quieren casarse cuanto antes. No tanto por tradición, sino para irse de casa. Otros apuntes sociológicos de la película también resultan muy reales: servir primero la comida en la mesa al padre, la ceremonia de la pedida de mano, el retrato de los chicos gitanos «más presumidos que las chicas», los cantos y bailes en celebraciones, la presencia constante de la familia, el inmiscuirse en la vida ajena -«somos muy cotillas»-, la vecina racista…

Una frase de la pequeña Lola –«las gitanas, por no tener, no tenemos ni sueños»– conmueve a Soraya. «Es verdad. Y, si los tienes, puedes acabar marginada». Yaneri, en Tercero de la ESO, añade: «Te tienes que imponer a los hombres». Las tres espectadoras se emocionan cuando el padre de Lola descubre el idilio prohibido de su hija y corre al pastor a que la exorcice. No ven exagerado que se hable de sacar un demonio. «Ha buscado la ruina a su familia. Si un padre gitano descubre que su hijo es homosexual, se encierra en casa y ya no sale por el qué dirán». A las protagonistas, coinciden, no les queda otra que irse del barrio. «Pero no por ellas, sino por su familia».

Conclusiones de la crítica de cine que firmarían Soraya, Saioa y Yaneri. Las madres gitanas siguen «sacando la cara» por las niñas, pero los padres no son tan cafres como en la película, donde prefieren que tengan hijos pronto a que estudien. Todas conocen gays gitanos, pero nadie habla de ello. «Sus familias también lo saben, claro que sí, pero lo mantienen tapado. No quieren que les discriminen».

«La película es bonita. No te aburres, tiene intriga. Pero empeora la imagen de la comunidad gitana», reflexiona Yaneri. «Le falta muchas cosas, solo sale lo malo», añade Soraya. «No muestra la unión que tenemos, somos un pueblo donde siempre nos echamos un capote todos. Yo creo que van a ir muy pocos gitanos a verla».

 

Carmen y Lola, gitanas y lesbianas

Llega a los cines la ópera prima de la bilbaína Arantxa Echevarría, la crónica de un amor prohibido. El rodaje cambió la vida a sus protagonistas, Rosy Rodríguez y Zaira Romero

Rosy y Zaira, Carmen y Lola en la ficción, en una de las escenas de la película. / ÓSCAR CHAMORRO

Rosy Rodríguez tiene 21 años y vive en Ciempozuelos. Se casó a los 17 y ahora no trabaja. «Quiero esperar a que salga la peli y que la gente la vea», dice. Zaira Romero, 18 años, es de Villaverde. Trabajó como esteticién pero está en paro. En el horizonte, una película en la que hará de nieta de Carmina Barrios. Rosy es gitana y Zaira merchera. Ellas son Carmen y Lola, las dos protagonistas del primer largometraje de la bilbaína Arantxa Echevarría, que tardó seis meses en encontrar a sus actrices tras ver a 1.250 gitanos. Este viernes se estrena en los cines tras pasar por el Festival de Cannes y ser seleccionado para representar a España en los Premios del Cine Europeo junto a ‘Handia’ y ‘Petra’.

‘Carmen y Lola’ es una película pequeñita pero estará entre las grandes del año. Se atreve con valentía a abordar un tema tabú en la comunidad gitana: la homosexualidad. Lo hace con una mirada casi documental y con la verdad que desprenden dos mujeres que se la han jugado por aceptar besarse y tocarse ante la cámara. En la ficción, Zaira estudia y pinta grafitis de pájaros en las paredes del madrileño barrio de Hortaleza. Chatea a escondidas en un cíber con otras lesbianas, pero nunca se atreve a dar el número de móvil. Un día de lluvia en el mercadillo, Carmen le sonríe empapada y luminosa. Ella ya está «pedida» a un gitano y sueña con montar una peluquería.

«No nos parecemos en nada a nuestros personajes», advierte Rosy. «Carmen es muy echada para adelante y yo soy muy tímida en la vida real». Zaira asiente. «Lola es muy masculina y yo lo contrario. Me gusta pintarme, arreglarme, alisarme el pelo… Ponme una cámara y te hago una pose. A mí me gusta ir comiéndome el mundo». Ambas disfrutan estos días de las entrevistas y el jaleo promocional. Cuando fueron a Cannes perdieron el avión. Una vez allí se sintieron «princesas». «Había una cola para entrar a un cóctel y se apartaron para dejarnos entrar. Nos subió mucho la autoestima».

Tatuajes y piercings

Arantxa Echevarría no es nada complaciente en el retrato de una sociedad patriarcal, machista y anclada en las tradiciones. Los padres que aparecen en la película viven de la venta ambulante. No quieren que sus hijas estudien, sino que se casen cuanto antes y tengan muchos hijos. El culto evangélico, mayoritario en la comunidad gitana hoy en día, tampoco sale muy bien parado.

«Mi marido al principio se enfadó un poco, no por Lola, sino por el chico con el que me voy a casar en la peli», recuerda Rosy. «No lo entendía, pero le convencí de que era todo ficción, una tontería». Zaira, por su parte, no aceptó el papel hasta que su abuelo dio el plácet. Las dos dicen conocer gitanos homosexuales. «Yo tengo una prima merchera por parte de madre y gitana de padre. Es lesbiana y vive con su pareja y su hija. El hermano de la mujer de mi primo también es homosexual. No es como antiguamente, ya no está tan tapado», asegura Zaira. La familia de Rosy nunca había hablado con un primo gay. «Le he llamado pidiéndole perdón, de hecho va a venir al estreno».

El rodaje de ‘Carmen y Lola’ no fue fácil. El equipo recibió insultos y algún que otro escupitajo cuando algunos gitanos se enteraban de qué iba la historia. El pase en Pamplona en una muestra de cine de mujeres se anuló tras las presiones del colectivo Gitanas Feministas para la Diversidad. Sin embargo, para sus protagonistas la experiencia ha cambiado sus vidas. «Vinimos de la nada y hemos aprendido mucho en muy poco tiempo. Y no solo trucos de interpretación. Aunque resulte paleto decirlo, nos han enseñado muchísimos valoresEducación. No nos daban nada si no decíamos por favor y gracias. Ahora lo decimos todo el tiempo…».

El mapa de la piel de Rosy y Zaira también habla de la película. Arantxa Echevarría tuvo que prometerles un tatuaje gratis si se abstenían de hacerse piercings durante el rodaje. Zaira se regaló un colibrí y el nombre de su difunto padre; Rosy tatuó en su pierna: «Mi madre, mi marido, mis hermanos, mi latido». Ambas abominan del retrato que el programa de Cuatro ‘Gipsy Kings’ hace de la comunidad gitana: «No somos tan superficiales». Saben chistes de gitanos, pero no contarán ninguno. «Todos son ofensivos». ¿Por qué los gitanos deberían ver ‘Carmen y Lola’? Rosy: «Es una película muy especial que cuenta que el amor puede existir en cualquier persona». Zaira: «Puede abrir los ojos a muchos. Los homosexuales son personas con derechos, como nosotros».

El terremoto de tocar por primera vez al ser deseado

«Por no tener, las gitanas no tenemos ni sueños», lamenta Lola en un momento del filme, ahogada por el peso de una cultura que la condena a vivir sin amor. La historia de dos amantes de mundos opuestos, Romeo y Julieta, se ha contado muchas veces. Arantxa Echevarría obra el milagro de que veamos con otros ojos a una comunidad que siempre ha estado ahí, tan lejos, tan cerca.

Su cámara penetra en los mercadillos y en las casas de gitanos que se interpretan a sí mismos. El empleo de actores no profesionales a veces chirría, pero la mayor parte del tiempo inunda la pantalla de naturalidad y potencia dramática, como es el caso de los padres de Lola.

La realizadora bilbaína no solo se muestra didáctica en la descripción de los usos y costumbres de la comunidad gitana: la pedida de mano, los cantos y bailes, el culto evangélico… También inunda de emoción y poesía el drama del primer amor, el vértigo de saberse diferente, el terremoto de tocar por primera vez al ser deseado.

‘Carmen y Lola’ es un espejo que no gustará a quienes se reflejan en él, pero nadie podrá acusar a Echevarría de buscar el morbo o el tremendismo en su delicada e impecable puesta en escena.

Rosy y Zaira en una de las escenas de la película ‘Carmen y Lola’. / ÓSCAR CHAMORRO

«Le conocí en un portal de contactos, me drogó y me desvalijó la casa»

La Ertzaintza investiga al menos cuatro denuncias interpuestas por robo en domicilio por sumisión química. Las víctimas encontraron al autor en una red social para gais

Las víctimas encontraron al autor de los robos en un portal de contactos para gais. / PEDRO URRESTI

«Creo que aquí en Bilbao el tipo puede haber hecho miles de desastres, pero la gente que está dentro del armario no denuncia por vergüenza». Enrique, nombre ficticio, es una de las víctimas de un individuo al que busca la Ertzaintza tras recibir al menos cuatro denuncias por robo en domicilio por sumisión química. Él se ha decidido a contar su caso «para que no le ocurra a nadie más. Lo que yo he perdido ya no lo voy a recuperar», se resigna. «No tengo ningún problema en ir a juicio, enfrentarme a él y decirle: ‘Fuiste tú’, pero es lo que temen los otros. Quiero que encierren a ese tío un buen tiempo», proclama.

El autor emplea en todos estos casos el mismo modus operandi. Moreno, con barba, complexión fuerte y unos treinta años, habla con acento caribeño. Encuentra a las víctimas, de edad madura y que supone puedan tener importantes ingresos económicos, a través del portal Grindr para contactos entre gais, cuyo uso se ha generalizado en los últimos años. Una vez que consigue acceder al domicilio de la víctima, les suministra una sustancia sedante en la bebida y cuando están dormidos, les roba a placer.

 

Enrique entró en su perfil el pasado 27 de agosto, lunes, y le «llamó la atención que le gustaba cocinar». Daba un nombre que probablemente sea falso y se identificaba como latinoamericano y productor de televisión. Decidió enviarle un mensaje esa misma tarde, pero él no le contestó hasta horas después. A medianoche, le pidió su número de teléfono para mantener una vídeollamada a través de whatsapp. Durante la conversación quedaron en que, como ya era tarde, él acudiría a la casa de Enrique a tomar algo. «Estaré ahí en ocho minutos», le anunció. Como él no bebe y no tenía ninguna bebida alcohólica en casa, el desconocido se ofreció a comprarlas en un ’24 horas’.

Enrique bajó a recibirle y vio cómo pagaba las dos latas de cerveza con una tarjeta de crédito, ahora cree que sería robada. Le extrañó que no esperara a llegar a casa para abrirlas y que lo hiciera cuando caminaba a su espalda. Sospecha que fue en ese momento cuando vertió la droga en la bebida. Rechazó varias veces la cerveza, pero el joven se puso muy insistente. «No me puedes hacer este desplante», le repetía. Al final accedió, pero apenas mojaba los labios, por lo que aquel individuo llegó a darle la bebida a la boca. Enrique empezó a tener los primeros síntomas de sueño, «pero pensé que era porque era muy tarde». Entonces, «empezó a sobarme el brazo y hasta ahí me acuerdo».

No despertó hasta dos días después, el jueves por la mañana. «Había perdido la noción del tiempo, pensaba que era martes». Al abrir los ojos se encontró con todos los cajones abiertos. Le había robado un reloj Festina de acero, varias cadenas de oro, unos zapatos nuevos, el teléfono móvil y la tarjeta de crédito, con la que realizó esos días varias pequeñas operaciones.

«Atemorizado»

Un amigo le acompañó al hospital de Basurto, donde le sometieron a varias analíticas de sangre y orina. Cuando recibió el alta, horas después, acudió a una comisaría de la Ertzaintza a interponer una denuncia y allí le confirmaron que había otros casos. Ha contactado con uno de ellos, al que también le ofreció una lata de alcohol que le hizo dormirse profundamente. «A él sólo pudo robarle unas monedas extranjeras porque tenía cámaras por la casa». Desde entonces, Enrique se siente «atemorizado» y piensa que la dosis de sedante era tal que «podía haberme llevado al otro barrio». «Llego a casa y miro en el baño, detrás de la puerta… No he vuelto a quedar con nadie y estos días no voy a trabajar». Enrique ha visitado de nuevo el perfil de este individuo, pero «cambia la foto y los datos». Está convencido de que ya no está en Bilbao, sino que ha ido a otra ciudad en busca de nuevas víctimas.

Bilbao aspira a ser sede de la gran cita europea del orgullo gay

El primer paso es acoger la asamblea anual de la asociación que reúne a los colectivos LGBT del continente, cuyo anfitrión se decidirá el sábado en Viena

La ‘Ur Parade’ que cruza la ría se ha convertido en el acto con mayor tirón del programa de Bilbao Bizkaia Pride. / IGNACIO PÉREZ

Bilbao y Bizkaia llevan años apostando fuerte. Lo hicieron con el BBK Live, las finales de rugby, los ‘50 best‘, los premios MTV… y les salió bien. Por eso, el territorio parece decidido a seguir pujando. Lo que está en juego ahora es convertirse en anfitrión el próximo año de la asamblea general anual de EPOA, la Asociación Europea de Organizaciones del Orgullo, que ya cuenta con más de 70 miembros. ¿Con qué fin? El de aspirar a organizar a medio plazo la gran cita del orgullo gay en el viejo continente, el Europride.

Representantes de la Diputación y el Ayuntamiento viajarán este fin de semana a Viena para arropar a los miembros de Bilbao Bizkaia Pride, la plataforma que defenderá la candidatura de la villa para traerse la reunión anual de la EPOA. La pelea será dura, porque tendrán que vérselas con aspirantes potentes, Atenas e Ibiza, pero ilusión les sobra. La ‘Ur Parade’, el desfile de embarcaciones que desde hace tres años surca la ría navegando por la diversidad, será el emblema que presentará el colectivo en la capital austríaca. La votación se celebrará este sábado.

La carrera por arrastrar a la EPOA hasta el botxo arrancó a principios de este año. Así, la ejecutiva de la asociación, dedicada a apoyar a las organizaciones de orgullo locales, se reunió en marzo en la villa. Fue entonces cuando las instituciones le trasladaron su interés por que repitiera visita a Bilbao, la próxima vez para celebrar en 2019 su asamblea general. La organización es, además, la que escoge la ciudad que cada año se encarga de organizar el Europride.

Un territorio abierto

Bilbao y Bizkaia «han abierto la puerta a acoger futuras conferencias y eventos de sus organizaciones», advirtieron la Diputación y el Ayuntamiento a los responsables de EPOA, a quienes subrayaron su compromiso con los derechos LGBT+. «Bilbao-Bizkaia es un destino que ha ido ganando fuerza como territorio abierto y ‘friendly’ en los últimos años. El Orgullo está activo aquí y va a más», destacaron. De hecho, en 2017 más de 15.000 personas participaron en este evento, que suma en cada edición nuevas actividades.

La capital vizcaína conocerá en cuatro días sus verdaderas opciones de hacerse con la fiesta gay por excelencia, cuyos anfitriones para los dos próximos años ya están decididos. Así, en 2019 Viena cogerá el testigo a Estocolmo y Gotemburgo, las dos ciudades suecas que por primera vez en la historia de esta cita han compartido el protagonismo este año, y dentro de dos le tocará el turno a Thessaloniki, en Grecia, que se ha impuesto a Bergen, Bruselas y Hamburgo.

A la espera de lo que ocurra en Austria, Bilbao contempla seis objetivos para los próximos ejercicios, entre ellos, fomentar la inclusión LGBT+ y la diversidad entre todas las organizaciones públicas y privadas del territorio, proyectar al resto del mundo una imagen de Bizkaia «auténtica e inclusiva», y sensibilizar y profesionalizar la actividad empresarial desde una óptica abierta con este colectivo.

En su contexto

1992
Londres inauguró el Europride. En aquella edición, más de 100.00 personas se sumaron a la fiesta del orgullo gay.
15.000
personas participaron el pasado año en las actividades en apoyo a la diversidad que se celebraron en Bilbao.
2019
Bilbao-Bizkaia se postula como sede de la asamblea general de la EPOA, asociación que reúne a 70 colectivos LGBT de Europa

Un joven sufre un ataque homófobo en el recinto de txosnas de Sestao

La víctima, que ha denunciado los hechos ante la Ertzaintza, recibió dos puñetazos en el ojo y en la barbilla

Decenas de vecinos del municipio expresaron su rechazo a la conductas que atentan contra la dignidad de las personas. / FERNANDO GÓME

A. B., de 29 años y vecino de Erandio, sufrió un ataque homófobo la madrugada del pasado sábado durante las fiestas patronales de Sestao. Según el parte médico, reflejado en la denuncia que ha interpuesto ante la Ertzaintza, sufre una contusión en la cabeza y sendas heridas en la barbilla y en el pómulo y la zona del ojo. La última ha necesitado puntos de aproximación. El documento no refleja, sin embargo, la rabia e impotencia que sufre la víctima.

Al filo de las cuatro y media de la madrugada, el joven se encontraba disfrutando con sus amigos en el recinto de txosnas. Era el día grande de los ‘sampedros‘ y el ambiente, inmejorable. Todo iba bien hasta que acudió a miccionar. «Estaba con mis amigos y en un momento me alejé unos diez metros. Ya sé que no se debe hacer, pero me metí tras unos contadores a orinar. A una distancia considerable, de espaldas, vi a otro ‘tío’ haciendo lo mismo. Le observé sin más. Justo se giró y cruzamos la mirada», relata. Lo que encontró en los ojos del desconocido no le gustó demasiado, así que, terminó lo que estaba haciendo y regresó con sus amigos «con bastante prisa».

Sin embargo, aquel individuo le siguió y comenzó a insultarle. «Me dijo, entre otras muchas lindezas que no recuerdo, ‘eres un puto maricón de mierda y te voy a dar de hostias’», cuenta. Ni a él ni a sus compañeros les dio tiempo a reaccionar. «Creo que el primer puñetazo fue en la barbilla. Me quedé tan sorprendido que no recuerdo bien», admite. Sin tiempo para oponer resistencia, recibió el segundo golpe. «Lo sentí en el ojo y fue tan fuerte que me caí de espaldas. No sé ni cómo, me levanté y eché a correr», explica. Sin mirar atrás, porque «solo quería salir de allí y que aquello acabara».

Como pudo y sin pararse a pensar en que estaba sangrando, ni en sus amigos, llegó al metro y se fue a casa: «Me metí en la cama y nada más». Al día siguiente, fue su madre la que le situó ante la realidad. «Cuando vio cómo estaba, me dijo que teníamos que ir al médico. Entonces comencé ser consciente de lo que me había pasado», admite. «Pasó todo muy rápido, pero recuerdo que era de aquí y que tendría unos 24 ó 25 años», describe. La Ertzaintza continúa con la investigación para tratar de dar con el agresor.

Concentración de repulsa

La noticia conmocionó a la localidad, que salvo este ataque homófobo, ha vivido unos festejos tranquilos. Sestao Iris Taldea, un grupo en contra de la homofobia, bifobia y transfobia, contactó con la víctima para mostrarle su apoyo. La asociación convocó ayer una concentración de repulsa en las escalinatas del Ayuntamiento, a la que se sumaron todos los grupos políticos y decenas de vecinos. En un comunicado, las autoridades municipales quisieron mostrar «su apoyo y solidaridad» con el joven. «Estos hechos son intolerables y muy graves, suponen un ataque a la libertad e igualdad de las personas», zanjaron.