La policía turca dispersa con gases y balas de goma una marcha gay en Estambul

Los manifestantes desplegaron una bandera con los colores del arcoíris y después quisieron leer un comunicado, algo que los agentes impideron desplegando todas sus fuerzas

La policía turca dispara gases lacrimógenos

La policía turca dispara gases lacrimógenos. / Afp

La policía turca ha disparado gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a unos 50 militantes del colectivo de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGBT) congregados cerca de la famosa plaza Taksim de Estambul.

Varios cientos de policías antidisturbios rodearon esta emblemática plaza, situada en la orilla europea de la megalópolis, para impedir esta manifestación en pleno mes de ayuno musulmán del ramadán.

Los manifestantes de esta marcha del “orgullo trans”, inscrita en el marco de la semana LGBT en Turquía, fueron apoyados por simpatizantes de esta causa.

Ante el asalto de las fuerzas del orden, los manifestantes escaparon por las callejuelas adyacentes. Al menos dos manifestantes fueron detenidos, indicaron los medios turcos.

Los manifestantes que se reunieron delante de uno de sus locales, situado cerca de Taksim, desplegaron primero una bandera con los colores del arcoíris que representa a la comunidad LGBT, y después uno de ellos quiso leer un comunicado, delante de los numerosos periodistas congregados en el lugar, pero un jefe de la policía se lo impidió.

Las autoridades de Estambul anunciaron el viernes la prohibición de la “gay pride”, que debía celebrarse el 26 de junio en la ciudad, para “preservar la seguridad y el orden público”, algo que provocó la indignación de la sociedad civil.

policia-estambul1-kLRE--660x400@RC

policia-estambul2-kLRE--320x320@RC

policia-estambul3-kLRE--320x320@RC

Las celebraciones del orgullo gay en el mundo se celebran este año días después de que Omar Mateen, un estadounidense de origen afgano, matara el 12 de junio a 49 personas en un club frecuentado por homosexuales en Orlando (sureste de Estados Unidos).

Un poco antes de la intervención policial en Estambul este domingo, las fuerzas de seguridad detuvieron a una decena de manifestantes homófobos, que irrumpieron cerca de Taksim, informó la agencia de prensa Dogan. “¡Somos otomanos, no queremos esta gente aquí!”, gritó uno de ellos, según las imágenes.

A principios de esta semana, un grupo ultranacionalista pidió a las autoridades anular la manifestación, advirtiendo que se encargaría él mismo de impedirla si su petición no era escuchada.

La tradicional “marcha del orgullo” en Estambul tuvo lugar en 12 ocasiones sin incidentes en los últimos años, en las que participaron miles de personas para defender los derechos de las minorías LGBT, convirtiéndose en la más importante de este género en un país musulmán de Oriente Medio.

Las autoridades prohibieron todas las concentraciones en la plaza de Taksim, sistemáticamente dispersadas por la fuerza, desde el levantamiento antigubernamental de junio de 2013 contra la “deriva islamista” y “autoritaria” del presidente islamoconservador Recep Tayyip Erdogan.

La Policía y los ultranacionalistas revientan la marcha del Orgullo Transexual de Estambul

Manifestantes se protegen, ayer en Estambul, de los gases disparados por la Policía

Manifestantes se protegen, ayer en Estambul, de los gases disparados por la Policía AFP

Una bandera arcoíris y un mensaje en recuerdo de los masacrados en Orlando desataron la vorágine. Docenas de policías turcos, desordenados y desbocados como una manada de reses en San Fermín, pasaron la tarde de este domingopersiguiendo y disparando balas asfixiantes por los callejones del centro de Estambul contra quienes mostraron estos dos elementos. Trataban de marchar por la céntrica calle Istiklal a favor del Orgullo Transexual, una marcha prohibida días antes por el delegado del Gobierno.

Según la Plataforma de Solidaridad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) hubo trece detenidos, entre ellos un reportero, además de un número indeterminado de heridos leves. Entre los damnificados, según fue testigo EL MUNDO, hubo un joven al que una turba de ultra nacionalistas e islamistas golpearon en plena calle Istiklal, repleta de antidisturbios que asistían indolentes al acto. Tras la agresión, y cumpliendo con la convocatoria hecha días antes por dos grupos ultras, estos marcharon por Istiklal sin obstáculos.

Quienes sí se toparon con el muro policial fueron los pro LGBT, miles de los cuales pretendían, como cada año, formar la mayor marcha transexual en un país musulmán. Alegando una amenaza terrorista, el Ejecutivo turco había prohibido la concentración. Para hacer cumplir la orden, sellaron el corazón turístico de Estambul con cerca de 300 antidisturbios, apostados en todas las bocacalles de Istiklal y la próxima plaza de Taksim. Alrededor de las cinco de la tarde empezaron a vaciar bares y pisos del barrio ocupados por pro LGBT.

Asistentes, este domingo en Estambul, a la marcha del Orgullo Transexual

Asistentes, este domingo en Estambul, a la marcha del Orgullo Transexual. REUTERS

La amenaza policial rebajó rápidamente el volumen de la marcha. Aun así, al menos trescientas personas trataron de dialogar con los uniformados para sostener su convocatoria, aunque fuese bajo mínimos. La Policía aceptó permitirles permanecer sólo en la calle Mis, una conocida zona de bares, pero bajo prohibición de cantar eslóganes LGBT o enseñar banderas arcoíris. La tregua duró lo que tardó un pequeño grupo en recordar a las víctimas de Orlando: entonces empezó la carga.

Durante una hora, por los callejones del distrito de Beyoglu, los antidisturbios corrieron de un lado a otro detrás de los pro LGBT, que iban y venían según la calle por la que se atacaba cantando “¡¿Dónde estás amor!?” y “¡Si los maricones somos libres agitaremos el mundo!”. Los uniformados dispararon con evidente saña un tipo de bala plástica que contiene un polvo que provoca tos y asfixia. Al ver que no podían atajar la concentración, los antidisturbios, nerviosos, empezaron a golpear a periodistas.

 Este correcalles se acabó poco a poco, con los pro LGBT dispersándose. Aun así, poco después, según un testigo, policías se dedicaron a entrar en bares y cafeterías de la zona y echar de allí a “personas con apariencia LGBT”. La represión a la marcha del orgullo transexual, combinada con la vía libre que se dio a la concentración ultra nacionalista e islamista, atestigua, para las víctimas, un deterioro veloz de las libertades individuales en Turquía.
Un policía turco pisa con su bota la bandera gay

Un policía turco pisa con su bota la bandera gay. AFP

“Antes quería ir a comer y un policía que me encontré empezó a acosarme a preguntas”, explica Sinem, una participante de la marcha. “En vez de proteger, los policías se dedican a amenazar, atacar y detener. Turquía va camino de la charía“, añade esta joven, refiriéndose a la ley religiosa que impera en países como Arabia Saudí o Qatar. “Con el mes del Ramadán, la presión contra quienes bebemos alcohol o no apoyamos a este gobierno, sólo partidario de la familia, va en aumento”, zanja Roja, otra asistente.

En Turquía gobierna, desde 2002, el islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP). Durante los primeros años su administración mostró su lado liberal. Pero desde las protestas antigubernamentales por el parque de Gezi de 2013, el Ejecutivo, teledirigido por el presidente Recep Tayyip Erdogan aunque su cargo no lo permite, ha reforzado su discurso piadoso y nacionalista para ganarse el voto rural y conservador. Este discurso ha incluido mensajes de odio contra LGBT y algunas minorías.

El resultado se mostró, además de este domingo, el último viernes noche. Unos 30 islamistas atacaron con palos una fiesta para escuchar Radiohead, en un barrio turístico de Estambul, con la excusa de que sus asistentes estaban bebiendo alcohol en pleno mes de ayuno del Ramadán. El alcalde del distrito, del AKP, señaló a los melómanos insinuando que el hecho de haber grabado el asalto era una “provocación”. Uno de los agresores fue detenido brevemente. Los propietarios de la tienda donde se celebró la fiesta, The Velvet Indieground, han cerrado el negocio momentáneamente por miedo a más ataques, ya habituales.

Ecologistas y vecinos en contra de un Orgullo Gay más ruidoso

Escenario en la plaza de Chueca durante el Orgullo Gay de 2012

D:\DATOS\jmendias\e28\migrazioa\20160617

Los cuatro grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de la capital han recibido una carta en la que se les pide que tengan en cuenta «el derecho al descanso de los ciudadanos» a la hora de valorar la posibilidad de darle un marco normativo distinto al Orgullo Gay, al estilo del de las Fallas de Valencia o los Sanfermines de Pamplona. Ésta es la solución esbozada por el Gobierno de Ahora Madrid para tratar de evitar que se multe a los organizadores de estas fiestas por exceso de ruido, aunque será el Pleno municipal el que tendrá que aprobar o rechazar en su caso la medida.

La misiva de advertencia la firman Ecologistas en Acción, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) y la Asociación de Vecinos de Chueca. En ella exponen que hay que diferenciar entre el «acto reivindicativo» de los derechos del colectivo homosexual, que es «la manifestación propiamente dicha, que se desarrolla durante horas, en un solo día», del «evento mercantil con ánimo de lucro de escenarios con conciertos y decenas de barras al aire libre», que este año se prolongará del 29 de junio al 3 de julio.

«Las ordenanzas de la ciudad son de obligado cumplimiento por todos los ciudadanos y las propuestas y decisiones de los partidos políticos no deben ser contrarias ni a los objetivos ni a los preceptos de las mismas», señalan las tres organizaciones en su escrito ante la eventual autorización de excepciones en la normativa que regula la Protección Contra la Contaminación Acústica durante las celebraciones anuales del Orgullo Gay.

Los ecologistas y los representantes vecinales consideran que «debería establecerse una solución para que de una vez por todas este evento cumpla las medidas correctoras necesarias para que sea viable, pero siempre y cuando se garantice el derecho al descanso» de la gente que vive en Chueca. «Esto incluyealejar la parte más molesta y ruidosa del evento de las áreas residenciales y no al revés, como algunos grupos han anunciado en los medios de comunicación», concluyen.

Cómo decimos “gay”

El poco uso de la voz española “gayo” dificultó que se le añadiese la nueva connotación de su palabra hermana

La matanza perpetrada en Orlando ha aumentado la circulación de la palabra “gay” en estos días, y por esa lamentable razón se ha podido observar con intensidad el uso de tal término en los medios: La prensa lo muestra sin cursiva y con el plural españolizado: gais. Pero en la radio (lo que coincide quizás con el lenguaje oral común) oímos con más frecuencia la pronunciación guei y gueis, en vez de la correspondiente naturalización fonética gai y gais. Por tanto, este vocablo está librando una lucha interior entre su grafía y su sonido. La Academia decidió que la escritura “gay” marcara la pronunciación en español, pero quién sabe si la costumbre de los hablantes obligará a seguir algún día el trayecto contrario.

El término “gay” tiene su origen lejano en el latín gaudium (gozo), de donde pasó como “gai” al occitano (lengua romance de esplendor medieval en el sur de Francia). En español, la voz “gai” derivó en “gayo”, con el significado de “alegre” y “vistoso”. Corominas y Pascual datan esa aparición hacia 1400. Por su parte, Covarrubias (1611) hace equivaler “gayo” con “alegre” y “apacible”; y tiempo después el diccionario castellano de Esteban Terreros y Pando (1787) le añadirá por vez primera al femenino “gaya” la acepción de “mujer pública”. Este sentido lo incorporó también la Academia (en 1852), pero se desvanecería a principios del siglo XX (lo borró del Diccionario en 1939).

Mientras tanto, en las Galias ya se venía usando “gai” como equivalente de “alegre, amigo de los placeres”. Siglos más tarde nombraría asimismo en francés (tal vez por esa desnortada idea de la “vida alegre”) a las prostitutas. Según Gregorio Doval (Palabras con historia, 2002), en los antiguos teatros británicos el galicismo “gay” (alegre) designaba al personaje femenino promiscuo y picante. Y como todos los papeles eran representados por hombres (incluidos los de mujer), se asociaron luego las dos ideas y se fijó su connotación de homosexual.

Por tanto, los términos “gayo” y “gaya” funcionaron en nuestro idioma como espejo de las evoluciones que en inglés y francés afectaron a “gay” y “gai”, excepto en lo que se refiere a la homosexualidad.

El poco uso de esa alternativa en castellano dificultó que se le añadiese la nueva acepción de su palabra hermana; y el español periodístico adoptó “gay” desde el inglés, para dejar en segundo plano “homosexual”.

Su consagración en el Diccionario usual se produjo en 2001, con esta definición: “Gay. Del inglés gay; propiamente ‘alegre’, y este del francés gai, ‘alegre’. Dicho de una persona, especialmente de un hombre: homosexual. ‘Sus mejores amigos son gais”. Sin embargo, el largo recorrido de esta palabra no ha concluido. Quince años después de esa bendición académica, la escribimos en redonda pero todavía la decimos en cursiva.

Maricas, lesbianas, bisexuales y trans, siempre en el punto de mira

El reputado periodista del The Guardian Owen Jones se levantó el otro día, en plena entrevista, de un plató de Sky News donde dos de sus colegas de profesión negaban la naturaleza homófoba del reciente atentado en el club gay de Orlando. Se largó visiblemente indignado, como lo estamos todas las personas con dos dedos de frente ante el negacionismo que hemos tenido que soportar tras la masacre del Pulsar. Esas voces que niegan la relación entre el crimen y la opción sexual o la identidad de género de las víctimas, que niegan la evidencia de que el ataque se produjera en un club gay, ¿no establecerían relación alguna en el caso de que el asesino hubiera abierto fuego en, por ejemplo, el interior de un iglesia católica llena de fieles? El propio Jones, que pertenece a la comunidad LGTBI, ha usado una comparación semejante.

La cuestión tras el atentado de Orlando no solo pone de manifiesto la obviedad de que la comunidad LGTBI estuviera en el punto de mira de Omar Mateen, sino que deja patente que los maricas, las lesbianas, las bisexuales, los trans están siempre en el punto de mira de una sociedad homófoba. Tan homófoba que cuando matan a 49 personas que están en un club LGTBI se niega lo determinante de esa circunstancia para, como insistía la periodista que compartía tertulia con Owen, defender que se trata de “un atentado contra la humanidad”. Con la patraña de la universalidad se incurre en la falacia de una presunta defensa de la comunidad LGTBI que, sin embargo, evita su visibilidad.

Pero lo del Pulsar no es nuevo. Maricas, lesbianas, bisexuales y trans han estado y están en el punto de mira: el tercer Reich metió en los hornos a personas LGTBI por el hecho de ser personas LGTBI; las cárceles franquistas estaban llenas de personas LGTBI por el hecho de ser personas LGBTI; la dictadura militar argentina asesinó y encarceló a personas LGTBI por el hecho de ser personas LGTBI; el ISIS defenestra personas LGTBI por el hecho de ser personas LGTBI; en Arabia Saudí y Emiratos Árabes las personas LGTBI pueden ser condenadas a muerte, así como en Irán, Afganistán y varios países africanos; en Irak y Siria han sido decapitadas miles de personas LGTBI por el hecho de ser personas LGTBI; muchos de los refugiados que llegan a Europa o que se han ahogado en el Mediterráneo tratando de llegar son personas LGTBI que han huido de la persecución por el hecho de ser personas LGTBI.

Lo de Pulsar no es nuevo, no: los hooligans rusos son homófobos y Putin los jalea; el Vaticano rechaza por homofobia a un embajador y Francia se lo permite; el obispo Cañizares vomita declaraciones homófobas y no se le aparta de su ejercicio público. Todo ello significa que maricas, lesbianas, bisexuales y transexuales están cada día, todos los días, en el punto de mira, en muchos puntos de mira. La discriminación familiar y escolar por el hecho de ser una persona LGTBI es un punto de mira: incapaces de soportarlo, con frecuencia son los propios adolescentes quienes disparan contra sí mismos. La discriminación laboral y profesional por el hecho de ser una persona LGTBI es un punto de mira transversal que obliga a obreros o a directivas a esconder su orientación sexual o su identidad de género.

En el Informe de Delitos de Odio que publicó recientemente el Ministerio del Interior los ataques homófobos están en cuarto lugar, aún teniendo en cuenta, como denuncia la FELGTB, que el 70% de los mismos no son denunciados. Esto significa que el colectivo LGBTI está permanente amenazado, incluso en los países, como España, donde sus derechos han avanzado más. Negar que las personas LGTBI están en un punto de mira permanente, puesto que la homofobia es una lacra social, es un insulto a las víctimas de Orlando, que se encontraban en el Pulsar por ser o por estar en compañía de maricas, lesbianas, bisexuales y transexuales. Y es un insulto a todas las personas LGTBI que son discriminadas a diario por el hecho de serlo. La homofobia encuentra su caldo de cultivo en el radicalismo islamista, sí, pero también en el radicalismo católico, en la nueva ultraderecha europea y norteamericana, en la educación heterosexista, en la publicidad heterosexista, en los medios de comunicación heterosexistas, en las oficinas, en los colegios, en los bares, en los estadios de fútbol, en las comunidades de vecinos, en los partidos políticos.

El club Pulsar está en Orlando, Florida. Un Estado donde la comunidad LGTBI no podía donar sangre. Hasta que fue tiroteada por un presunto islamista. Queda todo dicho. Queda bien claro por qué Owen Jones se levantó de un plató donde se negaba la homofobia del ataque. Los atentados homófobos lo son contra los derechos humanos universales, sí. Pero por homofobia. Porque las personas LGTBI están siempre en el punto de mira.

Leonard Martin, activista del LGBT “Hace falta gente valiente que denuncie comportamientos homófobos”

Leonard Martin, activista del movimiento Lesbianas, Gays, Bixesuales y Transexuales (LGTB), asegura que Existen numerosas formas de discriminación que hacen que cosas cotidianas sean mucho más complicadas para personas y parejas homosexuales.

activista-Leonard-Martin_EDIIMA20160617_0497_4

El activista Leonard Martín.

“Pareces un maricón bailando”, le dijo un chico a Leonard Martin cuando estaba entrenando en una escuela de circo. Leonard Martin, 35 años de San Sebastián, es activista en diversos ámbitos sociopolíticos. Cuenta sus experiencias y la vida diaria de las personas homosexuales en España con una energía y emoción que hacen comprender la magnitud de dedicación y compromiso que asume para dejar huella con sus proyectos de concienciación contra la homofobia.

¿En los proyectos que lleva a cabo contra la homofobia, que le parece destacable?

Cuando se habla de homofobia, la mayoría de la gente piensa en actos violentos. Sin embargo estos son solo la cumbre del iceberg. Existen numerosas formas de discriminación que hacen que cosas cotidianas sean mucho más complicadas para personas y parejas homosexuales. Quiero concienciar a la sociedad de que queda mucho por hacer para garantizar que todas y todos podamos disfrutar de cosas tan fundamentales como la libertad y el amor.

Ha mencionado las complicaciones en la vida diaria. ¿Me podría dar un ejemplo?

Por ejemplo lo de “maricón” que siempre se utiliza para denominar cosas negativas. O estos comentarios de personas que opinan que ser homosexual es una fase que se pasará. O conversaciones extrañas en las que el otro está intentando explicar a la indirecta que ser gay es algo equivocado. Otros ni intentan ser sutiles e insultan y amenazan directamente. El amor es algo tan esencial y universal. El estar expuesto todo el rato a este tipo de discriminaciones genera un estrés constante que no solo amarga la vida si no que también puede llegar a causar depresión.

¿Y la vida en pareja, como se ve limitada?

En primer lugar se trata de aspectos visibles. Por ejemplo una pareja homosexual no puede cogerse de la mano y besarse en público con la misma naturalidad que lo hace una pareja heterosexual. Siempre está el miedo a insultos, miradas de odio y otros comportamientos que hacen que la mayoría de las parejas homosexuales tengan miedo a mostrarse abiertamente en público. Pero esto también depende del estatus social. Si un famoso o rico sale a cenar con su novio, la gente lo acepta más que si es alguien corriente.

Aparte de estos problemas en los espacios públicos, ¿existen otros en la esfera privada?

Para empezar es importante mencionar que muchas personas homosexuales no revelan su identidad sexual por miedo a la discriminación. Conozco a varios hombres cuyos padres no saben que tienen una pareja del mismo sexo. Lo ocultan por miedo a las reacciones por parte de la familia y los amigos. Las relaciones se dañan porque el espacio en el que se pueden vivir es demasiado escaso. Yo tuve un novio que me presentaba a sus amigos como otro amigo o de forma indirecta. Cuando le invitaron a una boda, prefirió ir solo. Esto me hizo sufrir mucho porque me hubiese encantado conocer a su familia, sentirme apoyado, querido y digno de ser su novio. Ninguna pareja heterosexual dudaría en ir juntos a una boda.

¿Y cómo afecta este tipo de discriminaciones a nivel personal?

Todos los seres humanos, desde que nacemos, buscamos la aprobación en nuestro entorno. Si a un niño nadie le respeta y no se siente estimado por nadie, siempre tendrá problemas de autoestima. Y luego de mayor si uno oye constantemente comentarios negativos de desaprobación y le faltan el respeto, esto también baja el autoestima y el ánimo. Si alguien no tiene apoyo el cúmulo de experiencias discriminativas puede causar estrés, depresión y en algunos casos llevar al suicidio.

Aparte, en una relación de pareja uno quiere sentirse apreciado, amado. Pero si por el miedo al comportamiento de terceros una pareja no puede vivir su amor libremente, esto limita mucho. Parece mentira, pero las reglas y los tabúes sociales de unos pocos pueden llegar a limitar la libertad de muchos. Es un absurdo que una persona desconocida pueda limitar un aspecto tan fundamental de mi vida sin que le concierna en nada. Todos los seres queremos ser amados y poder amar a quién queramos. Es un derecho fundamental.

Leonard Martín.

Leonard Martín.

¿Qué relación crees que existe entre el machismo y la homofobia?

En una sociedad católica patriarcal como la española, se considera que los hombres tienen la legitimidad de concentrar el poder. Esto significa por otro lado que las mujeres y todos aquellos hombres que disponen de características que no se clasifican como masculinas, como por ejemplo homosexuales, bisexuales y trans, son vistos como inferiores.

He observado que cuando dos chicas van de mano dada por las calles o se besan en público, parece haber más aceptación que cuando lo hacen dos chicos. En una sociedad machista parece que se admite mejor que una chica al querer a otra chica asuma el lugar del chico que a la inversa. Está mal visto cuando un hombre homosexual se muestra algo afeminado. Se asocia a vulnerabilidad y debilidad. De ahí viene también que todo lo que no equivale a lo que se considera masculino se llama de forma despectiva “maricón”.

¿Qué habría que cambiar en la sociedad española a este respecto?

Para poder garantizar que todas las personas, independientemente de su orientación sexual puedan disfrutar de los mismos derechos y la misma libertad, es necesario crear una sociedad más respetuosa en la que nadie sufra consecuencias negativas por querer vivir su amor. Hasta un pequeño comentario que uno suelta sin pensar puede coartar la libertad de otra persona. Para cambiar esto tenemos que estar alerta y denunciar cada comportamiento o comentario discriminatorio que presenciemos. Es esencial concienciar y educar a las personas para que las víctimas sean aquellos que discriminan.

Desgraciadamente, es una minoría quien denuncia esta clase de hechos, dando la sensación de no considerarse un problema grave. Pero es justo el contrario. Es un tema que afecta profundamente a mucha gente y que sin embargo pocos denuncian porque al tener poca visibilidad, se piensa que equivocadamente que se trata de casos aislados.

¿Entonces lo que se reclama es los ciudadanos se impliquen?

Lo que hace falta es gente valiente. Que sepa identificar comportamientos homófobos y tenga el coraje de denunciarlos. Y personas valientes que se enfrentan al rechazo incluso dentro de la propia familia. He conocido muchas culturas y situaciones diferentes. Quiero mejorar la situación porque sé que puedo. Lo hago. A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de estudiar y vivir esta situación en ambientes y culturas diferentes. Estoy convencido de que cada uno de nosotros puede contribuir a su mejora.  Por eso, lo hago.

Un portavoz del PP en Mallorca quiere celebrar el ‘día del machote’

El portavoz del PP, Carles Simarro, con Juan Ruiz en una imagen de archivo.

El portavoz del PP, Carles Simarro, con Juan Ruiz en una imagen de archivo.

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sóller, Carles Simarro, ha propuesto la celebración del “día del machote” y la “semana de la señorita de toda la vida” en contestación a una moción promovida por los grupos Més, PSOE y Guanyem que instaba a hacer visible la diversidad sexual de las personas y garantizar los derechos de lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales y para erradicar la fobia que aún existe hacia estos colectivos.

La moción, que recoge la reciente ley aprobada en el Parlament Balear con el apoyo de todos los partidos, prosperó en Sóller gracias a los votos de los tres partidos progresistas y obtuvo la abstención del PI y del PP, y el voto negativo particular de un concejal popular, Joan Ruiz.

Las caras de los miembros del equipo de gobierno parecían un poema a medida que tanto Jaume Bestard (PI) como Carles Simarro (PP) iban explicando sus argumentos para no apoyar la moción. Situados en órbitas diametralmente diferentes no fue posible el entendimiento entre los dos bloques pese al debate que se estableció durante la recta final del pleno del martes por la noche.

Catalina Esteva (Més) fue la encargada de defender un texto institucional que llega a Sóller poco después de la aprobación en el Parlamento balear de una ley que pretende acabar con las situaciones de discriminación, acoso o violencia contra las personas que forman parte de estos colectivos. Esteva defendió que “Orlando nos debe hacer reflexionar sobre una lacra social que no está superada”.

Desde el PP, Simarro señaló que “esta no es una tarea que nos compete como Ayuntamiento” y animó a los miembros del Consistorio a mejorar la limpieza de las calles. Sostuvo que “nunca en este Ayuntamiento ha habido discriminación por ninguna orientación sexual”, dijo que “las mujeres tienen más derechos que los hombres” y se interesó sobre los compromisos que adquiría el Consistorio con la aprobación del texto y las consecuencias que de ellas se derivarían. El portavoz del PP acusó a los promotores de la moción de “aprovecharlo para parecer aún más progresistas” y reivindicó “la celebración del día del machote” y “la semana de la señorita de toda la vida” o también “del día de los músicos o el de los heterosexuales“.

El fondo

En un discurso similar, Bestard aseguró que estaba de acuerdo con el fondo de la propuesta, pero no con la forma, considerando que “aprobar este texto puede llegar a tener el efecto contrario al deseado” y que “puede haber problemas si cada uno reivindica el suyo”. Para Bestard “la legislación es bien concisa y de cada día más gente lo tiene claro”.

Susana Sina (Guanyem) contestó detallando que el Ayuntamiento puede realizar una “buena labor de educación para normalizar todas las orientaciones sexuales” mientras que Esteva dijo de Simarro que tiene “una visión estrecha, porque piensa que hacer política municipal es sólo limpiar las calles”. Para Esteva “todo lo que pasa en el mundo nos interesa porque podríamos haber tenido un hijo estudiando en Orlando”, y detalló que la moción “no obliga a exhibir la bandera multicolor en el balcón del Ayuntamiento una vez al año y a tener esta cuestión en cuenta a la hora de organizar actos”.

Simarro concluyó que no quería aprobar un texto con el que muchos vecinos de Sóller no se sintieran cómodos, negó la existencia de ningún problema de discriminación y atribuyó la presentación de esta moción a la “falta de operatividad del Ayuntamiento”. Además, instó a los tres partidos que presentaban la iniciativa a defender sus tesis como partido, pero no como institución municipal.

Ya más tarde, y a raíz de la polémica desatada en el municipio con sus declaraciones, Simarro afirmó a este medio que no pretendía ofender a nadie y que su intención era destacar que “la sexualidad entra en el ámbito privado”. Insistió en que con sus intervención en ningún momento quiso “ridiculizar nada ni ofender a nadie”.

El colectivo LGBT lo califica de «infame atentado terrorista»

Considera que el Estado Islámico y el islamismo radical constituyen en la actualidad la mayor amenaza internacional para ellos

Flores en las cercanías del lugar en el que se ha producido la matanza.

Flores en las cercanías del lugar en el que se ha producido la matanza. / EFE

Colegas-Confederación LGBT ha mostrado este domingo su más enérgica condena por la matanza ocurrida en el club gay Pulse de Orlando (Florida), que ha causado 50 muertos y 53 heridos y que la Policía investiga como “un acto de terrorismo”.

Colegas ha enviado una carta de condolencias al embajador de Estados Unidos en España, James Costos, por este “infame atentado terrorista”, y ha mostrado su solidaridad con los amigos y allegados de las personas muertas y heridas en la masacre.

El colectivo LGBT ha convocado una concentración a las 20.00 horas a las puertas de la Embajada de Estados Unidos en apoyo a las víctimas y ha animado a la ciudadanía a depositar flores y velas ante la sede diplomática.

“Desde Colegas consideramos que el Estado Islámico y el islamismo radical constituyen en la actualidad la mayor amenaza internacional contra la población LGBT, convirtiendo las zonas ocupadas de Oriente Medio en un auténtico gaycidio, ante el silencio y la complacencia del mundo”, subraya el presidente de Colegas, Francisco Ramírez.

En un comunicado, Ramírez hace un llamamiento a “actuar con contundencia” frente a los islamistas que pretenden “exportar el terror hacia Europa y otros países de Occidente, imponer su fundamentalismo religioso y exterminar a todos aquellos que no piensen como ellos”.

Aprovecha la ocasión para felicitar al Parlamento canario por haberse convertido en la primera Cámara legislativa del mundo en reconocer que la persecución penal de personas LGBT es un crimen de lesa humanidad.

Ramírez anima a otras comunidades autónomas, al Gobierno español y a otros países a seguir el ejemplo y promover una causa contra el gaycidio ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, de forma que tanto el Estado Islámico como otros países y personas sean debidamente investigados, encausados y condenados.

“El mundo no puede cometer de nuevo el mismo error cuando ignoró a Adolf Hitler mientras comenzaba uno de los mayores crímenes perpetrados contra la humanidad. Ya dijo el pensador irlandés Edmund Burke que para que el mal triunfe, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”, apunta Ramírez.

«Le corresponde a Dios juzgar a los homosexuales»

Seddique Mateen, padre del autor de la matanza de Orlando, ha colgado un vídeo en su página de Facebook en el que expresa su “tristeza” ante el atentado

Varias personas, durante la vigilia

Varias personas, durante la vigilia. / Efe

Seddique Mateen, padre del autor de la matanza de Orlando, el estadounidense de origen afgano Omar Mateen, ha expresado su “tristeza” en un vídeo colgado el lunes en su página Facebook, y ha afirmado que le corresponde “a Dios juzgar a los homosexuales”.

“Le corresponde a Dios juzgar a los homosexuales por sus actos, no a sus servidores. Estoy entristecido por esta noticia. Que Dios guíe a la juventud y le permita seguir el verdadero Islam”, declara Seddique Mateen, vestido con traje oscuro y corbata roja y negra, en idioma dari, uno de los dos oficiales de Afganistán, frente a una bandera afgana.

“Estoy tan entristecido por este incidente, y así lo he dicho a los norteamericanos”, asegura, en un mensaje de tres minutos, dirigido al “buen pueblo de Afganistán y a todos mis compatriotas” en el que alude a la muerte de su hijo, abatido por la Policía. “Anuncio aquí la muerte de mi hijo, es una triste noticia”, dice.

“Me pregunto por qué ha hecho esto en este mes sagrado del ramadán” añade. “Mi hijo Omar Mateen era una muy buena persona. Estaba casado y era padre de un niño. Respetaba a su familia”, prosigue. “No sabía que tuviera este odio en el corazón”, agrega. Explica que su hijo “trabajaba para una sociedad de seguridad que le había dado un arma. No lo comprendo. Fue a un club para homosexuales y mató a 50 de ellos”.

Omar Mateen, de 29 años, que abrió fuego el domingo en un club gay de Orlando, en Florida, causando 49 muertos, nació en 1986 en Nueva York y vivía a unos 200 km al sudeste de Orlando, en Port Saint Lucie, según la prensa estadounidense. No tenía antecedentes penales. Su padre había anunciado en febrero de 2015, en una emisión en dari en un cadena comunitaria, su candidatura a la presidencia afgana, denunciando “el control de los extranjeros” en Afganistán y la “corrupción generalizada”.

Los homosexuales, en el punto de mira del Daesh

Desde el inicio de su implantación en Siria y en Irak, el grupo terrorista ha difundido escritos y vídeos propagandísticos para denunciar la homosexualidad

Banderas de la comunidad LGBT ondean en un hotel de París en recuerdo de las víctimas de Orlando

Banderas de la comunidad LGBT ondean en un hotel de París en recuerdo de las víctimas de Orlando. / Bertrand Guay (Afp)

Los homosexuales, principales víctimas de la matanza de Orlando, son uno de los objetivos habituales del grupo terrorista Daesh, que ha matado a varias decenas de ellos en los territorios bajo su control en Siria e Irak.

La investigación abierta en Estados Unidos deberá determinar los motivos que llevaron a Omar Mateen a matar a 49 personas en un club emblemático de la comunidad homosexual en Orlando (sureste de Estados Unidos). Sin embargo, el grupo Daesh ha reivindicado este lunes el ataque especificando que ese “soldado del califato” atacó un “club nocturno de los adeptos de Lot”, como se califica a los homosexuales en los textos sagrados.

PUBLICIDAD

inRead invented by Teads
Desde el inicio de su implantación en Siria y en Irak, este grupo extremista ha difundido escritos y vídeos propagandísticos para denunciar la homosexualidad, al mismo nivel que el adulterio, la brujería y otros comportamientos a su juicio “desviados”. Los vídeos, especialmente horribles, muestran a personas “condenadas por sodomía” siendo lanzadas desde la azotea de un edificio o lapidadas en público.

La ONG OutRight Action International, una asociación de defensa de los derechos de la comunidad LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales), ha recopilado unos 30 vídeos o series de fotos difundidos desde diciembre de 2014, aunque no ha podido confirmar la veracidad de los hechos.

Costumbres “desviadas”

El último documento gráfico es del 7 de mayo y muestra a un grupo de hombres y niños, algunos de ellos muy jóvenes, congregados en el norte de la provincia siria de Alepo para asistir a la “ejecución de la sentencia” contra un joven. El ajusticiado es lanzado desde lo alto de un edificio de cuatro plantas y, posteriormente, su cuerpo es lapidado, según las fotos difundidas.

Estas ejecuciones se pronuncian en base al “código penal” que el Daesh estableció en 2014 inspirándose, según ellos, en los principios de la ‘sharia’ practicada en los inicios del islam.

Activistas han afirmado en las redes sociales que, en algunas ejecuciones, los hombres habían sido asesinados por oponerse a los yihadistas, quienes utilizaron su presunta homosexualidad como pretexto para matarlos. Naciones Unidas acusa a este grupo extremista sunita de crímenes contra la Humanidad por sus atrocidades (decapitaciones, crucifixiones, esclavitud, etc.).

El Daesh denuncia asimismo frecuentemente las costumbres “desviadas” en los países occidentales. Su revista ‘Dabiq’ escribió en 2015 que los musulmanes que se marchaban de sus países rumbo a Europa se encontrarían allí “bajo la amenaza permanente de la fornicación, de la sodomía, de las drogas y del alcohol”.

En el mundo árabo-musulmán, los homosexuales se enfrentan frecuentemente al rechazo de sus familias, al ostracismo social y a la prisión en virtud de las leyes que castigan las relaciones sexuales “contra natura”. En algunos países como Arabia Saudí, Irán o Yemen, las relaciones entre personas del mismo sexo están castigadas con la pena de muerte.