¿Por qué no encontramos cura para el sida?

Los mayores expertos mundiales ponen en común los últimos avances contra el VIH en la conferencia internacional de sida de Durban. La victoria no está cerca

Activistas de la asociación Granmothers Unite se manisfiestan a las puertas de centro de conferencias de Durban, donde se celebrará el congreso internacional de sida

Activistas de la asociación Granmothers Unite se manisfiestan a las puertas de centro de conferencias de Durban, donde se celebrará el congreso internacional de sida. ABHI INDRARAJAN IAS

Si hay una enfermedad contra la que la humanidad haya reaccionado rápido, ésa es el sida. Desde su descubrimiento hasta hallar un tratamiento efectivo transcurrieron menos de dos décadas. De sentencia de muerte a dolencia crónica. Pero el siguiente paso, conseguir curarla, no está resultando tan sencillo. De las tres grandes pandemias (tuberculosis, sida y malaria) es la única para la que no hay remedio. Mientras tras un brote de ébola que segó la vida de 11.300 personas se aceleraron las investigaciones y, en meses, se halló una vacuna efectiva, después de más de 34 millones de muertesno existe inmunización para el VIH. Es un virus distinto a todos los que hemos conocido hasta ahora.

Si hay una enfermedad contra la que la humanidad haya reaccionado rápido, ésa es el sida. Desde su descubrimiento hasta hallar un tratamiento efectivo transcurrieron menos de dos décadas. De sentencia de muerte a dolencia crónica. Pero el siguiente paso, conseguir curarla, no está resultando tan sencillo. De las tres grandes pandemias (tuberculosis, sida y malaria) es la única para la que no hay remedio. Mientras tras un brote de ébola que segó la vida de 11.300 personas se aceleraron las investigaciones y, en meses, se halló una vacuna efectiva, después de más de 34 millones de muertesno existe inmunización para el VIH. Es un virus distinto a todos los que hemos conocido hasta ahora.

Si bien eliminar por completo al virus de las personas infectadas es una aspiración, la comunidad científica se daría más que por satisfecha si en el medio —incluso largo— plazo se diera con la tecla para que los pacientes lograran mantener la carga viral a niveles indetectables en plasma. Es lo que consiguen las modernas terapias antirretrovirales (ARV), que propician que las personas seropositivas puedan hacer una vida normal y reduzcan tremendamente (entre un 95% y un 97%) el riesgo de infectar a otras.

“Con 37 millones de personas viviendo con VIH y otros dos millones de nuevos afectados cada año, una aproximación efectiva para curar o lograr una remisión significativa sería un avance innovador en la salud global. Todavía estamos en una etapa inicial, pero se han producido hallazgos reseñables”, aseguraFrançoise Barré-Sinoussi, que ganó el premio Nobel por descubrir el virus.

Existen varias líneas de investigación para encontrar una cura. La mayoría de ellas maneja la idea de reforzar al sistema inmune para que pueda defenderse. Esto se puede hacer por distintos métodos que, sin embargo, hasta ahora han fracasado. Uno de ellos es hallar una vacuna, que no solo podría ser útil para evitar la transmisión a población sana, sino también para ayudar al sistema inumne de los portadores a controlar al virus. Se parte de una que se probó en Tailandia entre 2003 y 2006. Consiguió unos resultados modestos (31% de efectividad), insuficientes para generalizarla, pero sentó las bases para posteriores experimentos que se han realizado con modificaciones para mejorarla. Los resultados esperanzadores de un estudio que verá la luz el martes permiten ya afirmar que un nuevo ensayo a gran escala empezará en breve con varios miles de pacientes implicados en el sur de África. Esta fase será crucial para determinar la capacidad de protección de esta novedosa variante de la vacuna.

Más allá de una vacuna, los expertos ponen muchas esperanzas en que los nuevos métodos para combatir el cáncer sirvan también para luchar contra el VIH. Son medicamentos de última generación que precisamente ayudan al sistema inmune contra las células cancerígenas. “No necesariamente estamos hablando de usar los mismos fármacos, aunque podría ser, es más bien utilizar su filosofía contra el virus”, explica Steven Deeks, profesor de medicina en la Universidad de California y miembro del programa de sida del Hospital General de San Francisco. Estas terapias de última generación, que son muy prometedoras a medio plazo en el ámbito oncológico, están todavía lejos de llegar al tratamiento contra el VIH. “En primer lugar, por un problema de rentabilidad para las empresas farmacéuticas, lo cual es legítimo [los remedios contra el cáncer son mejor negocio que los del sida]. En segundo, quizás no se presta tanta atención porque con el VIH ya hemos encontrado una forma de frenar la muerte, algo que no sucede siempre con el cáncer”, reflexiona. La colaboración entre estos dos mundos es algo que quieren potenciar los investigadores que se han dado cita en Durban.

Una tercera vía para dar con la sanación es la de las células madre. De hecho, solo existe constancia de una persona en toda la historia que se haya curado; y fue por este método. Es el conocido como paciente berlinés, que además padecía leucemia y recibió un transplante de médula. Los médicos buscaron un donante con una mutación genética llamada delta-32, que inmuniza al portador de la mayoría de las cepas del VIH. Un consorcio europeo conocido como Epistem monitoriza pacientes que han recibido trasplantes de médula para comprobar si se puede replicar este caso. Hasta el momento no ha sucedido. Los resultados, conocidos este sábado en Durban, muestran significativas reducciones de la carga viral, si bien no se descartan rebotes. De forma parecida, varios estudios buscan la manera de insertar células madre que propicien este rechazo al virus. Pero siguen siendo métodos agresivos cuya implementación no es hoy día segura. Incluso si se hallasen formas de conseguirlo sin riesgos sería, a priori, una fórmula muy cara, solo aplicable en países ricos, y no donde están los mayores focos de VIH, según coinciden los expertos consultados.

A pesar de estas tenues luces de esperanza, queda mucho camino por recorrer en la búsqueda de una cura para el VIH. Los esfuerzos en investigación se vienen multiplicando en los últimos años: de los 80 millones de euros que se invertían en 2012 hemos pasado a 183 en 2015. Con solo 17 millones de personas recibiendo tratamiento antirretroviral frente a los 20 millones que carecen de él, algunos activistas abogan por poner el foco en cubrir a todos los enfermos. Los expertos que forman el comité en busca de una cura de la Sociedad Internacional de Sidaexplican que los esfuerzos para hallar una sanación no se deberían detraer de los programas de prevención y tratamiento. La prioridad, coinciden, es el control del virus. “Sin embargo, es un imperativo que los donantes, los Gobiernos y la comunidad de personas implicadas en la lucha contra el sida haga viable y sostenible la inversión económica para la investigación de una cura para el VIH”, concluyen.

Misty Plowright, la primera candidata transgénero al Congreso de Estados Unidos

La candidata transgénero a diputada estadounidense Misty Plowwright

La candidata transgénero a diputada estadounidense Misty Plowwright. MISTY FOR CONGRESS

Misty Plowright cree que vivirá lo suficiente para ver a gente a la que, cuando se presente a elecciones, solo se le pregunte sobre verdaderos temas electorales: inmigración, control de armas, impuestos a los ricos, energía nuclear, sanidad universal, aborto.

Algún día, las otras preguntas no surgirán, porque a los votantes ya no les preocuparán. “¿Cuándo te diste cuenta de que habías nacido en el cuerpo equivocado? ¿Cuánto tardaste en convertirte en una mujer? ¿Cómo es ser la primera candidata transgénero al Congreso, o al Senado, o a gobernadora, o a presidenta? ¿De verdad crees que los votantes están preparados para alguien como tú?”.

Plowright tiene motivos para tener esperanzas. Incluso mientras la batalla por el acceso a los baños públicos se propaga por el país, los derechos transgénero han dado grandes pasos adelante en los últimos días.

El martes de la semana pasada, Plowright, que vive en Colorado y tiene 33 años, se convirtió en la primera candidata transgénero en ganar las primarias de un gran partido a la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Al mismo tiempo, Misty K. Snow, nacida en Utah y de 30 años, fue la primera candidata transgénero en hacer lo mismo para el Senado estadounidense.

Y el jueves, el secretario de Defensa, Ash Carter, anunció que los hombres y mujeres transgénero podrán servir abiertamente en el Ejército dentro de un año. También dijo que los miembros de las Fuerzas Armadas podrán pasar por una transición de género mientras están en ejercicio.

Plowright, veterana del Ejército, afirma en una entrevista con the Guardian que “ya va siendo hora” de que las Fuerzas Armadas –y la política también– se vuelvan más inclusivas. “Cualquiera que quiera servir”, explica, “que sea capaz de hacer el trabajo, debería poder hacerlo”.

Para algunos, esto marca un momento trascendental en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, un impulso para los 1,4 millones de adultos que se identifican como transgénero, según un estudio publicado este jueves, que eleva la población transgénero en EEUU al doble de lo que se pensaba que era.

“Las actitudes hacia la identidad sexual han cambiado mucho más rápido y de forma más radical de lo que nadie podría haber anticipado hace una década”, valora John J. Pitney, politólogo en el Claremont McKenna College. “En 2004, los republicanos usaban la lucha contra el matrimonio entre personas del mismo sexo para movilizar a sus filas”.

“Este es uno de los cambios más rápidos y profundos de la opinión pública en la historia de las encuestas”, afirma Pitney. “Es mucho más rápido que el cambio en las relaciones raciales”.

Un camino escarpado hacia la victoria

Los votantes demócratas de Utah y Colorado dieron la espalda a candidatos más tradicionales para elegir a Plowright y Snow como sus abanderados para las elecciones de noviembre. Sin embargo, estas dos mujeres progresistas y de clase trabajadora se están presentando en zonas profundamente republicanas, lugares en los que muchos demócratas se han rendido.

Sus caminos hacia la victoria son escarpados, cuanto menos. Sin embargo, ganen o pierdan, tienen la oportunidad de cambiar percepciones a nivel nacional en un momento en el que los estadounidenses parecen cada vez más receptivos.

“Esto es política inteligente”, explica Ted Trimpa, estratega político de Denver. “Dándote cuenta de que tienes una batalla cuesta arriba, utilizas la plataforma de una carrera hacia el Congreso estadounidense para que la gente vea que las personas transgénero son como todas las demás, con las mismas luchas. Que las vean en carne y hueso, en la vida real”, precisa. “Me parece brillante. Estoy celoso porque no se me ocurriera a mí”.

Las personas transgénero han conseguido cargos electos en el pasado, pero sus victorias han tenido lugar en niveles políticos más bajos y en regiones del país que son más liberales que Utah o el quinto distrito parlamentario de Colorado.

Stu Rasmussen fue elegido alcalde de Silverton (Oregón) en 1988 y 1990 –cuando aún se vestía como hombre– y de nuevo en 2008, 2010 y 2012 bajo su nueva identidad transgénero, según Los Angeles Times. Rasmussen se sigue identificando principalmente como hombre, pero se ha puesto implantes mamarios, se viste como mujer y a veces usa el nombre de Carla Fong. Fue el primer alcalde abiertamente transgénero elegido en Estados Unidos.

Victoria Kowalski transitó en 1989 durante su último año en la Facultad de Derecho y se sometió a una cirujía de reasignación de sexo dos años después. Consiguió un asiento en el tribunal superior del condado de Alameda, en el norte de California, en 2010. Se convirtió así en quien se cree que fue la primera jueza abiertamente transgénero del país.

“No es para nada imposible”

Plowright, que venció a su rival en las primarias esta semana con unos 16 puntos porcentuales de ventaja, no se presenta al Congreso para hacer historia. Esta seguidora de Bernie Sanders cree que el sistema político está corrupto y que ha dado la espalda a la gente que más lo necesita. Plowright quiere cambiar eso.

Es una demócrata inusual –una política inusual– más allá de su identidad de género. Experta tiradora con el rifle, no le gustan las armas pero no se las quitaría a los demás. También le gustaría tener una AR-15 de Hello Kitty. Autoproclamada “geek de los ordenadores”, cree que el próximo gran movimiento de derechos civiles tratará de la inteligencia artificial y los problemas éticos que surgirán “si creamos una inteligencia sensible”.

Pero, por encima de todo, la crió una madre soltera que tenía que tener tres trabajos y aun así apenas lograba salir adelante. Recuerda el mes en que su madre ganó 50 dólares más de lo habitual y perdieron las prestaciones del Gobierno que les ayudaban a sobrevivir: vivienda subvencionada, vales de alimentación y comedor escolar gratuito.

“Sinceramente, no creo que haya mucha gente en el Parlamento que sepa lo que es trabajar duro y aun así no llegar a fin de mes”, señala. “Yo he pasado por quedarme mirando comida para gatos y preguntarme si de verdad tenía tanta hambre. Nadie en el Congreso sabe lo que es sentir eso”.

Sobre un sándwich con mucho beicon, lechuga y tomate en un bar del centro de Denver, Plowright reconoce que sus posibilidades de ganar a su rival republicano, ya en el cargo, “no son buenas, pero no es para nada imposible”. Dice que el sentimiento anti-establishment que impulsó a Sanders y a Donald Trump juega a su favor.

Pero vive en lo más profundo de Colorado Springs, que está rodeada de bases militares y es el hogar del grupo cristiano conservador Focus on the Family (Centrados en la Familia). Y sabe que el diputado Doug Lamborn “hará todo lo que pueda” contra ella cuando se enfrenten en noviembre.

“Me va a atacar por el asunto trans”, prevé. “Probablemente no me tratará con el género adecuado. Y me va a golpear por mi relación poliamorosa”.

El poliamor al que se refiere Plowright es su situación de convivencia inusual, que menciona de pasada en su web de campaña. Su mujer, Lisa, y ella, que llevan juntas nueve años, comparten su casa y su vida con Sebastian. Lo describe como “un caballero al que conocemos desde hace años”. “Hace dos años, estábamos en Las Vegas para la Serie Mundial de Póker. Le compramos un anillo. Consideramos eso como nuestro matrimonio con él”.

Plowright dice que el mayor obstáculo para el éxito en noviembre no es el hecho de que sea transgénero –”a mucha gente con la que hablo le da igual”–. Tampoco es su relación poliamorosa, aunque reconoce que “ha fruncido algunos ceños”. “Creo que la mayor dificultad a superar –dice– será la D junto a mi nombre”. La D de demócrata.

Traducción de Jaime Sevilla Lorenzo

Tony Bogaert: “Ser asexual y tener una relación es muy difícil y complicado”

 

El sexólogo Anthony Bogaert en lugar de trabajo en la Universidad de Brock

El sexólogo Anthony Bogaert en lugar de trabajo en la Universidad de Brock. EL MUNDO

Suyo es un dato que se repite en cuanto uno empieza a interesarse por la asexualidad y a leer sobre el asunto, que el 1% de la población mundial carece de deseo sexual. Lo recabó en un estudio publicado en 2004 y, en 2012, todo su conocimiento al respecto se integró en el volumen Entendiendo la asexualidad(editorial Rowman), considerado por los fundadores de la comunidad asexual como “esencial” para explorar “cómo la asexualidad está transformando nuestra visión del sexo”. Ejerce como profesor de psicología y ciencias de la salud en laUniversidad Brock, en la ciudad canadiense de Ontario.

¿Se encuentra la comunidad asexual en los prolegómenos de su revolución, como la comunidad LGTB lo estuvo en los años 60 y 70?
Así es. Las personas asexuales están dando los primeros pasos hacia la formación de una identidad y también hacia la construcción de un movimiento social, parecido al que vivió durante las décadas de los 60 y 70 la comunidad LGTB. Las identidades nos permiten conocer lo que somos y reivindicar nuestros derechos como algo digno de reconocimiento. También nos permiten compartir vivencias con personas como nosotros. Por eso, no es extraño que, para algunas personas asexuales, reunirse como grupo y darse a conocer es importante. La identidad también es política o ayuda a conseguir retos políticos. Las personas asexuales, más si tienen interés en lo político, pueden necesitar identificarse como medio para ser aceptados.

¿Cómo se diferencia una persona asexual de una que carece de deseo por una enfermedad?
De su grado de felicidad. Si una persona asexual es feliz consigo misma, no será nunca diagnosticada. Además, la falta de interés sexual no está reconocida como enfermedad a menos que vaya acompañada de la angustia.

¿Cómo son las relaciones sentimentales de las personas asexuales?
Pueden disfrutar de distintas formas de amor romántico o relaciones románticas con personas sexuales. Y algunas personas asexuales son románticos incluso aunque no sientan ningún tipo de atracción por nadie. Sin embargo, la ausencia de interés sexual puede causar problemas en las relaciones, y creo que puede ser incluso algo muy difícil de superar para muchas parejas.

Le parece que ha habido avances importantes en lo que respecta a la aceptación de la comunidad asexual en los últimos tiempos?
En realidad, la diversidad sexual se ha ido reconociendo a lo largo de la Historia. Algunos sexólogos pioneros, como Kinsey en la década de los 50, señaló la asexualidad en un artículo académico. También es cierto que fue en 2004, con la publicación de uno de mis artículos al respecto en la revista científica New Scientist, que es muy conocida, cuando se despertó cierto interés científico y por parte del público en la época actual. Este aumento de interés, junto al desarrollo de diversas páginas web, como AVEN, han permitido probablemente que cada vez más personas asexuales se interesen por conocerse a sí mismos, así como cierta curiosidad por parte de la personas sexuales.

Así se vive sin deseo sexual

Javier Cuesta 22/06/2016 Madrid. Reportaje sobre asexualidad, estos tres chicos se declaran asexuales. Rafael Campillo (pajarita), Alexander Semenychev y Maria Lopez. el mundo

Estos tres chicos se declaran asexuales. Rafael Campillo (pajarita), Alexander Semenychev y Maria Lopez.

Con él se consiguen un par de cosas presuntamente fundamentales en la vida:procrear y orgasmar, clímax por partida doble y en sólo cuatro letras. Por eso, las personas que en este reportaje ofrecen su testimonio suelen escuchar que se están perdiendo lo mejor de la vida: practicar sexo, el sonido de los cuerpos y el crepitar del deseo.

Pero ellos no tienen sensación de pérdida. Rafa, María y Alex carecen de interés por el sexo, no les brota el pálpito y ningún latido viaja en su cuerpo de arriba a abajo. Son los fundadores, junto a medio centenar de personas más, de la primera asociación de asexuales de España : Asexual Community España (ACE).

“Hasta el pasado febrero éramos una comunidad virtual sin entidad jurídica. Hacíamos quedadas pero quisimos organizarnos formalmente, sobre todo quienes queremos hacer activismo”, explica Rafa, 27 años, de profesión astrofísico. Y con activismo se refieren, fundamentalmente, a hacerse visibles.

Rafael tiene 27 años, es físico y está terminando un máster en Astrofísica

Rafael tiene 27 años, es físico y está terminando un máster en Astrofísica. (Foto: Javi Cuesta)

“La visibilidad es lo que más nos interesa”, prosigue Alex, 23 años e informático: “La comunidad gay y lesbiana está reconocida, la gente sabe que existen, tienen reconocidos una serie de derechos… y respeto. Nosotros buscamos la visibilidad,que la gente reconozca que la asexualidad existe, y también que se reconozca como una orientación”.

Ésta es la postura de Asexuality Visibility and Education Network (AVEN), la primera plataforma virtual sobre asexualidad, de habla inglesa, que en 2006 da pie a la formación de AVENes, su filial de habla hispana, de donde emerge la actual asociación en España (ACE).

“Si las orientaciones sexuales se definen hacia qué sexo o qué género se siente uno atraído de forma sexual (el opuesto, el mismo, varios), la combinación de no sentir atracción sexual por ninguno es también una orientación sexual aunque sea en el caso nulo“, explica Marta Torca, conocida en la comunidad asexual virtual (y cada día más real) como Baikal y que se ocupa de las relaciones con la prensa.

Alex tiene 23 años y no sólo se siente asexual sino también arromántico

Alex tiene 23 años y no sólo se siente asexual sino también arromántico. (Foto: Javi Cuesta)

Y así lo demandaron el pasado 28 de junio durante la celebración del llamado Orgullo Crítico, en el que asociaciones vecinales y LGTB reclamaban un modelo de fiestas más reivindicativo. En este Orgullo Indignado quedó claro que la “asexualidad existe”.

Las siguientes líneas formaban parte del manifiesto que aquel día leyeron: “Las personas asexuales no somos ni célibes ni castas, si queremos tenemos relaciones sexuales y las disfrutamos. Si nos apetece nos masturbamos. Todo ser humano tiene derecho a expresar sus emociones de forma libre, sin ningún tipo de veto social que lo juzgue, castigue o lo trate de enfermo. No somos inmadures, ni demasiado jóvenes, no nos falta conocer a ese alguien. No insistas, lo tenemos claro. No somos personas reprimidas, ni amargadas. Somos personas felices y plenas”.

Inmadures no es una errata. Este colectivo emplea la letra e con un objetivo: el de la integración, más allá del género como división binaria. Ni inmaduras ni inmaduros: inmadures. Los términos son nuevos y, por tanto, también los conceptos. Existe por delante un futuro para reflexionar. Al respecto, cuenta María López, profesora de apoyo en una academia, y presidenta de la asociación, que fue una quedada de la comunidad asexual nacida en internet en Madrid el pasado febrero encendió la mecha.

María López, 27 años, profesora, llegó a valorar si era homosexual en la adolescencia, antes de definirse como asexual

María López, 27 años, profesora, llegó a valorar si era homosexual en la adolescencia, antes de definirse como asexual. (Foto: Javi Cuesta)

“¿Por qué no abrir puertas y conseguir así que nos tomen en serio? Yo siempre noté que era diferente en muchas cosas. Con la llegada de la adolescencia, más... Y cuando llegas a los 18 y te das cuenta de que sigues igual empiezas a plantearte cosas, yo pensé si era homosexual, tuve todo tipo de etapas, pero tampoco me interesan las chicas…”, resume. Como la incertidumbre persistía, decidió “preguntar a Google”, y entonces apareció ante sus ojos la plataforma AVEN. Y un chorreo de términos: asexual, alosexual (que significa sexual) demisexual (pueden sentir atracción sexual sólo con quienes comparten un fuerte vínculo emocional) grisexual (sienten deseo esporádicamente)… El glosario es extenso.

Y el debate también. Para José Luis Beiztegui, sexólogo y miembro de laAsociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS) “emplear el término asexual para describir a quien carece de deseo sexual no es lo más correcto”», puesto que sexo significa, etimológicamente “sección o diferenciación entre hombre o mujer”.

“Habría que estudiar el fenómeno desde la erótica, más que desde el sexo”, propone. Y matiza también la consideración de la asexualidad como una orientación puesto que la “asexualidad se orienta hacia nadie”. Sin embargo, prosigue Beiztegui, hay que acercarse a la asexualidad “más que con la espada combativa con comprensión y con respeto”.

Aunque parece formar parte de su campo académico, hasta ahora la asexualidad no era motivo de estudio para la sexología, aunque en 1948 el autor del informeKinsey elaboró una escala del deseo que reconocía no sólo la homosexualidad y la heterosexualidad sino también la asexualidad. Los llamó X, los llamó incógnita.

Reconoce Beiztegui que, en este proceso, tiene mucho que ver el reciente anuncio de la marca de colchones Flex, en el que los protagonistas se describen como asexuales. EL MUNDO ha hablado con algunas de las personas asexuales que aparecen en el anuncio, y también con Sra Rushmore, la agencia responsable del mismo. Ángela Cadiñanos, Elena Delgado y Ana Herrero son las mujeres responsables de que hoy, ahora, esté usted leyendo esto.

“70 millones de asexuales en el mundo”

“La marca quería rejuvenecer y acercarse a los jóvenes. Como es una firma de colchones, nuestra primera idea fue el sexo. Pensamos: vamos a hacer lo contrario, reivindicar el derecho a no tener sexo“, relatan. En el anuncio se señala que “70 millones de personas en el mundo son asexuales” .

El dato lo extraen de la cifra que más se repite si de asexualidad se habla, que un 1% de la población carece de deseo. Lo recabó el sexólogo Anthony F. Bogaert -al que hemos entrevistado para este reportaje- en uno de sus estudios sobre asexualidad y, desde entonces, es la mayor referencia numérica al respecto. “Bogaert preguntaba a las personas en su encuesta si les gustaban los hombres, las mujeres o nadie”, recuerda Rafa, nuestro astrofísico, “y yo sigo lo que dice Bogaert porque me fío de su criterio”, finaliza.

El deseo romántico

Una de las personas asexuales en el anuncio de Flex es Lucía Lietsi, autora del libro Diario de una asexual, para quien “la emisión supuso un paso de gigante para la causa”. “La asexualidad es la pieza que le faltaba al puzzle”, reflexiona Lietsi, “nosotros la consideramos una orientación tan legítima como cualquier otra. En la heterosexualidad, la atracción se dirige a individuos del sexo opuesto, en la homosexualidad hacia el mismo; en la asexualidad, simplemente no se da hacia ninguno. La gente piensa que no somos sexuales pero es un error. Muchos de nosotros tenemos una vida sexual plena, incluso en pareja, porque una cosa es tu orientación sexual y otra tus comportamientos sexuales”.

Cuando parecía que se aclaraba algo, el asunto vuelve a complicarse. Si las personas asexuales carecen de deseo sexual, ¿qué tipo de vida sexual tienen? Lo explica la psicóloga y sexóloga Nuria Jorba: “Existe la grisexualidad y también la demisexualidad, personas que tienen atracciones románticas pero no sexuales, ¿cuántas veces comemos sin tener hambre?, en una relación sexual entre un alosexual (sexual) y un asexual no habrá pasión ni desenfreno, sino un compartir íntimo, conectar con la otra persona, como si yo no tengo ganas de cenar pero te hago la cena. Lo viven como una necesidad del otro, como algo más romántico. El problema es que se impongan o les impongan mantener esa relación sexual. Los asexuales también se masturban, es un tocarse a veces mecánico, como un estímulo físico”.

“No es que pensemos así, es que somos así”

La forma de rechazo que reciben las personas asexuales por parte de la sociedad es la negación. Así lo cuenta Marta, la responsable de prensa de Avenes, cuando se le pregunta qué tipo de rechazo o rechazos recibe la comunidad asexual.

“Se tiende a pensar que esto es una ‘tonteria’ más. A la gente le cuesta asimilarlo, lo que es entendible ya que rompe con muchos supuestos y algunos lo toman como una especie de ‘estilo de vida’. No es que pensemos así, es que somos así, pero el ser es algo que no se acepta tanto. Otros tiran de achacarlo a un problema mental o de hormonas y que, por tanto, es algo transitorio y que tiene cura. Vuelven a lo mismo: negar que haya gente asexual”.

Se refiere Marta a dos disfunciones sexuales que se suelen mencionar cuando de asexualidad se habla: el trastorno hipoactivo del deseo y la aversión sexual. El propio Bogaert, considerado como el académico que más tiempo ha empleado en analizar la asexualidad, afirma que “futuras investigaciones deberían tratar el asunto”, aclarando las diferencias entre unos y otros casos.

En una línea similar se expresa la también psicóloga y sexóloga Martina González Veiga, para quien “el problema no es la asexualidad sino la concepción que tenemos de las relaciones de pareja y la sexualidad”. “Si hay comunicación, si hay equipo, si tienes educación sexual, las cosas no se complican tanto. Lo que sí ofrece la asexualidad es otra manera de ver las relaciones de pareja y los encuentros sexuales”, cree.

“El amor romántico forma parte de la sexualidad”

Se desmarca el doctor José Díaz Morfa, presidente de la Asociación Española de Sexología Clínica y consultor de la sección de Psiquiatría y Sexualidad Humana de la World Psychiatric Association (WPA). “Se acerca al trastorno hipoactivo, pero no a la aversión sexual. Además, el amor romántico es parte de la sexualidad. Pueden tener algún conflicto larvado que les lleva a bajo deseo”.

El mundo LGTB cubano visto por un irlandés

viva

Para comentar “Viva” (2015), todos se están acordando de “Fresa y chocolate” (1993), pero la película de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío abordó la problemática homosexual en un periodo de la historia cubana muy diferente al actual. Además, la película que ha representado a Irlanda en los Óscar, ofrece la mirada de un extranjero que cuando visitó La Habana se sintió atraído por los cabarets nocturnos en los que actúan “drag queens” haciendo sentidos play-backs de las grandes damas de la canción cubana. Y no cabe duda de que en lo musical Paddy Breathnach se ha asesorado bien, porque no falta niguna de esas añoradas voces, como las de Rosita Fornes, Lourdes Torres, Gina León, Blanca Rosa Gil, Maggie Carles, Elena Burke, Annia Linares o Zoraida Marrero. Lo más curioso de todo es que el tema principal es de una cantante foránea, ya que se trata de “El amor” interpretado por la más que reconocible Massiel.

Aun así, no hay que distraerse y olvidar que lo que importa en esta historia es la persona que vive, parafraseando el título, la letra de la canción a través de su puesta en escena, con esa melodramatización tan propia del transformismo. Y quien se transforma lleva consigo otra existencia detrás, que es la de un joven que quiere subir al escenario convertido en mujer, y mientras espera su oportunidad peina a las artistas del local y ejerce como peluquero en el día a día. Sus sueños libres se ven amenazados al enterarse de que no está solo y sin familia, pues la salida de la cárcel de su padre boxeador tensará la convivencia y la aceptación de su condición sexual.

Héctor Medina, visto en “El rey de La Habana” (2015), se convierte en la gran revelación de la película, dando réplica a nada menos que Jorge Perugorría, dentro de una difícil relación paternofilial que pasará del rechazo inicial al acercamiento.

CATHERINE CORSINI

DIRECTORA DE «UN AMOR DE VERANO»

Nacida en Dreux (Estado francés) en 1956, el descubrimiento de la identidad sexual es un tema recurrente en la mayoría de sus películas, muchas de las cuales han participado en el Festival de Cannes. Con «Un amor de verano», estrenada la semana pasada coincidiendo con el día del orgullo LGTB, la cineasta nos brinda su filme más luminoso con una historia ambientada en los convulsos años 70.

«También los homófobos han salido del armario, es algo que me da pavor»

Protagonizada por Cécile de France e Izïa Higelin, “Un amor de verano” narra el encuentro entre Delphine, una joven campesina que, consciente de su lesbianismo, opta por vivirlo en secreto y Carole, una militante feminista enemiga de reprimir sus pasiones, en una época donde el mero hecho de luchar constituía un motivo de alegría.

¿Cuál fue el punto de partida de «Un amor de verano»? Da la sensación de que se basa en recuerdos muy personales.
Fue mi productora y pareja Elisabeth Pérez quien me animó a contar esta historia de amor entre dos mujeres. Yo no las tenía todas conmigo dado que el personaje de Delphine estaba muy próximo a mí y la idea de construir un relato que estuviera salpicado de elementos autobiográficos me generaba una cierta incomodidad. En parte por eso decidí ambientar la historia en los años 70, no solo porque se trataba de una época muy interesante desde el punto de vista dramático, sino porque me permitía tomar cierta distancia.

Al margen de eso me imagino que ambientar su historia en un momento tan convulso, con el movimiento feminista en su máximo apogeo reivindicativo, fue algo deliberado.
Absolutamente, pero no quería recrearme en lo anecdótico ni en lo folclórico. No quería convertir la película en un muestrario de pantalones de campana y melenas al viento. Lo que me interesaba era captar la energía de la palabra y del pensamiento y a partir de ahí aniquilar tópicos absurdos y lugares comunes, como ese que dice que las feministas de aquella época eran marimachos resentidas, cuando lo cierto es que al ver los testimonios gráficos que hay sobre sus asambleas, te das cuenta de que eran mujeres muy femeninas y estilizadas.

Antes ha comentado que cuando le propusieron hacer esta película tuvo sus dudas. ¿A qué se debieron?
Al ser una historia que sentía tan cercana pensaba que me daría mucho pudor plasmar la pasión amorosa que se da entre las dos protagonistas desde el punto de vista del encuentro físico. Creí que no iba a ser capaz de hacerlo. Pero fueron esas dudas las que hicieron surgir, dentro de mí, la determinación de rodar esta película, en primer lugar para demostrarme a mí misma que era capaz de hacerla y segundo para no defraudar a Elisabeth, no solo por su implicación en este proyecto como productora, sino por la confianza y el amor que siempre me ha transmitido.

El personaje de Delphine vive el conflicto de no querer hacer público algo que ella asume que pertenece a su ámbito privado. Por lo que me cuenta, sus recelos a la hora de rodar esta película vinieron dados también por eso.
Sí, de hecho hacer esta película lo he vivido como una especie de ‘salida del armario’ y creo que se trata de un ejercicio muy sano porque poder manifestar abiertamente lo que uno es, es algo muy bello que genera mucha alegría. Esa necesidad de abrirse al mundo yo la veo semejante al florecimiento de una planta y ese tono de revelación, de felicidad y de libertad es el que yo quería para la película.

¿Es por eso que, a pesar de retratar una época donde la confrontación y la represión estaban a la orden del día, optó por un tono tan luminoso?
Es que creo que, a pesar de todas las dificultades, los años 70, fueron una época especialmente luminosa precisamente por ese espíritu contestatario que dejó tras de sí ‘mayo del 68’, con una juventud en lucha por ocupar su propio espacio. Si he puesto el foco en el movimiento feminista es porque de todas las revoluciones que se dieron entonces, fue la que produjo avances más concretos, y eso es algo que se debe al carácter pragmático de las mujeres que dirigieron sus reivindicaciones sobre objetivos muy claros: el reconocimiento de la violación como delito, la despenalización del aborto o el uso de anticonceptivos.

Habrá quien interprete que esa luminosidad que guía la película, lo que denota, en el fondo, es una mirada plena de nostalgia.
Sí, y no me molesta porque, de hecho, yo soy una persona terriblemente nostálgica y creo que eso es algo que también está en la propia naturaleza del cine como medio de expresión. Dicho lo cual tengo que reconocer que entre la gente de mi generación existe una cierta nostalgia de la utopía porque, de hecho, llegamos a pensar que el futuro sería mejor. En mi caso también hay una cierta nostalgia por lo que fueron los valores del ‘colectivo’, cuando nos movíamos todos a una guiados por unos sueños compartidos, no como ahora donde lo que impera es el individualismo y una cultura pequeño burguesa que hace que la idea de futuro esté ligada a la consecución de unos fines materiales: un buen trabajo, un buen sueldo, una buena casa…

¿No cree que las luchas que se daban entonces eran más transversales que las de hoy, donde las reivindicaciones son mucho más sectoriales?
Absolutamente, de hecho en los años 70 había filósofos que iban a las fábricas a fin de difundir su pensamiento entre el proletariado que se había visto excluido del sistema educativo. Existía una energía y una disposición que hoy en día no abunda y, sobre todo, había una sincera alegría en el hecho de luchar. Actualmente cabe encontrar focos de resistencia y de movilización, pero suelen ser movimientos duros, por así decirlo. Además, la izquierda política se ha diluido y le resulta imposible hacer una demostración de fuerza como lo prueban las recientes manifestaciones en París donde, a pesar de todo, no se ha conseguido la tan deseada unidad de acción entre trabajadores, estudiantes e intelectuales. Creo que la diferencia fundamental es que entonces se discutía todo, empezando por los fundamentos del sistema y hoy, sin embargo, estos no se cuestionan, al contrario, se aceptan.

No obstante, en lo que se refiere al reconocimiento de la diversidad sexual aquella fue una época oscura.
Es verdad que entonces la homosexualidad se vivía de una manera casi clandestina y que hoy en día tenemos muchos más derechos y que si los hemos conquistado es porque hemos dejado de ser invisibles, pero, en paralelo, también los homófobos han salido del armario y cada vez son más los que exhiben y hacen visible ese sentimiento de odio. Es algo que me da pavor.

“Al ser una historia tan cercana pensaba que me daría mucho pudor plasmar la pasión entre las dos protagonistas desde el punto de vista del encuentro físico”.


“En los años 70 se discutía todo, empezando por los fundamentos del sistema. Hoy, sin embargo, estos no se cuestionan, al contrario, se aceptan.De todas las revoluciones que se dieron entonces, la feminista fue la que más avances concretos produjo, y eso es algo que se debe al carácter pragmático de las mujeres”.

Ni más ni menos que una de las patas para acabar con el sida

Las pastillas profilácticas para frenar el contagio del VIH pueden ser una herramienta fundamental contra el virus, pero solo como un complemento entre poblaciones de riesgo

Materiales para prevención de sida en poblaciones de riesgo

Materiales para prevención de sida en poblaciones de riesgo. TRINN SUWANNAPHA BANCO MUNDIAL

El tratamiento profiláctico contra el sida (conocido como PrEP por sus siglas en inglés) fue una de las estrellas en el congreso internacional de sida que se celebró hace justo un año en Vancouver. Aunque la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) lo había aprobado en 2012, los estudios que se presentaron en Canadá sirvieron para certificar, con consenso científico, que el uso de estas pastillas entre la población de riesgo puede ser una herramienta eficaz para acabar con la epidemia del VIH. Este es, nada menos, el objetivo que se ha propuesto la comunidad internacional de aquí a 2030, dentro de losObjetivos de Desarrollo Sostenible.

El tratamiento, una combinación de principios activos antirretrovirales, ha demostrado una eficacia del 90% a la hora de frenar la transmisión sin preservativo. Muchos de los investigadores implicados en los diferentes ensayos que se presentaron en Vancouver aseguraban que la protección se aproximaba mucho al 100% entre los sujetos que tomaban la medicación religiosamente.

Todo esto ha propiciado que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiende, como precaución adicional, el uso de PrEP en la población de riesgo: trabajadores sexuales, transexuales, hombres homosexuales, personas que coitan sin protección. Los especialistas lo contemplan como una de las patas sobre las que se tiene que asentar la lucha contra la enfermedad, junto al tratamiento antirretroviral para todos los infectados en cuanto se detecta el virus. Con ambas medidas “se podrían evitar 21 millones de muertes y 28 millones de nuevos casos de aquí a 2030”, según la OMS.

Esto no quiere decir que los científicos alienten dejar el condón de lado. Seguirá como un arma crucial contra el sida, entre otras cosas, porque el PrEP tardará en llegar a todos los que lo necesitan y porque no es un tratamiento indicado para la gran mayoría de la población. No deja de ser un agresivo cóctel farmacológico entre personas sanas, y todo medicamento tiene efectos secundarios. Si insisten en sus bondades es porque se ha asumido como inevitable que no todo el mundo use preservativos, que se rompan o que haya descuidos, así que puede ser un buen complemento. Han concluido que los riesgos son menores que los beneficios, siempre entre estos grupos de riesgo.

Una de las preocupaciones que se expresaron en Vancouver fue que al sustituir los condones por este nuevo tratamiento se disparasen otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Sin embargo, los estudios que se han hecho hasta el momento han demostrado que la prevalencia de otras ITS entre quienes usaron PrEP no había aumentado.

En unos días comenzará la edición de este año del congreso mundial sobre sida, esta vez en Durban (Sudáfrica). Varios de los estudios que allí se presentarán mostrarán más detalles sobre el éxito (o no) de este tratamiento.

Cada vez más homosexuales confían en una pastilla para prevenir el sida

Un español explica cómo consigue la Profilaxis Pre-exposición contra el VIH, que en España aún está en un limbo legal, y con la que prescinde del condón

Pastillas del antirretroviral Truvada, utilizado como profilaxis del VIH

Pastillas del antirretroviral Truvada, utilizado como profilaxis del VIH. JUSTIN SULLIVAN (GETTY)

Cada treinta días exactos, Íñigo tiene que ir a un hospital y reelaborar su historia. Contar una nueva mentira. “Voy a la clínica de enfermedades sexuales y digo que he tenido una relación de riesgo, desprotegida, o que se me ha roto el condón”, explica. El objetivo es conseguir que le receten un antirretroviral llamado Truvadaque inhibe los efectos del VIH/Sida en personas infectadas. Pero Íñigo es seronegativo. Quiere el fármaco para poder mantener relaciones sexuales sin preservativo con su pareja, que sí es positivo.

“No es que estemos locos ni seamos inconscientes”, apunta. Él es uno de los muchos homosexuales que emplean Truvada para evitar la infección del VIH, lo que se conoce como profilaxis preexposición (PrEP, por sus siglas en inglés). En 2010 se llevaron a cabo los primeros ensayos clínicos que demostraron cómo estos medicamentos (tenofovir y emtricitabina) administrados a personas sanas en riesgo de exposición, funcionaban. Además de un resultado terapéutico eran preventivos y evitaban la transmisión con idéntico suministro: una pastilla diaria, que popularmente ha pasado a denominarse como “la pastilla antisida” o “píldora del día de antes“.

A Íñigo la información le llegó por el boca a boca, pero lejos de España. En el contexto internacional de su trabajo, varios europeos y americanos le iniciaron en el método: “En España no había nada de información, sin embargo ellos llevaban tomándolo tiempo y era un debate muy presente en la comunidad gay”, apunta.

Superada la desconfianza inicial, constató que incluso la Organización Mundial de la Salud ha recomendado el PrEP a todos los hombres que mantienen sexo con otros hombres. Así que siguió el cauce oficial: “Fui al Hospital Universitario doctor Peset de Valencia, y planteé mi caso. Descubrí que efectivamente podían recetármelo, pero el tratamiento costaba 800 euros al mes”. El elevado coste se debe a la situación irregular de su tarjeta sanitaria. La imposibilidad de costeárselo le empujó a buscar alternativas.

evolución del sida en españa

“Puedes comprarlas en el mercado negro, pero ofrece las garantías que ofrece: pocas. No sabes si lo que te llega es realmente Truvada”, explica. Los mismos recelos le hicieron descartar las ofertas de los camellos que proliferan cada vez más en nuestro país. No le quedó otra que aprender a rimar la mentira y la media verdad en los centros hospitalarios (muchos ya son partidarios de administrar el PrEP a parejas serodiscordantes, con un miembro seropositivo y el otro negativo) hasta que en España el tratamiento abandone el limbo legal.

En EEUU cuesta 2.500 euros al mes, pero lo cubren muchos seguros privados. De hecho, existe un protocolo de aplicación desde que los resultados de diversos estudios concluyeron que el PrEP reducía en más de un 90% el riesgo de transmisión de VIH. En EEUU se aprobó en 2012 y se recomienda activamente su uso, pero en Reino Unido la situación es más compleja. No la cubre el seguro público y en muchas ocasiones es el propio doctor quien proporciona un documento donde figuran las web para adquirirlo. Legalmente, pero al margen del sistema sanitario. Lo envían por correo desde Hong Kong y te cuesta 50 libras al mes.

La experiencia de un trabajador sexual con la pastilla para prevenir el VIH

Un dispensador de comprimidos con tapa electrónica controla si se han realizo o no las tomas diarias del medicamento que podría frenar la infección entre la población de riesgo

 

Brandon Gacheru (nombre ficticio), tiene 25 años y se gana la vida manteniendo sexo con personas a las que apenas conoce. Está especializado en relaciones con otros hombres. “No siempre puedo usar condón. Y, cuando lo uso, a veces se rompe”, afirma. “Como tengo muchas parejas, sé que corro el riesgo de padecer infecciones de transmisión sexual”.

Gacheru vive en Nairobi, la capital de Kenia. La prostitución es ilegal en su país. Sin embargo, en 2012, en este país de África oriental había 200.000 trabajadores dedicados al comercio sexual, de los que 15.000 eran hombres, según un estudio del Programa Nacional de Control del Sida y las Infecciones de Transmisión Sexual.

Gacheru tiene relaciones orales y anales con sus clientes. Según el marco estratégico de Kenia contra el sida para el periodo de 2014-2015 a 2018-2019, solo unas tres cuartas partes de los hombres afirmaron haber usado un preservativo la última vez que tuvieron sexo anal con otros hombres. El coito anal sin condón hace que los varones que tienen relaciones sexuales con otros sean especialmente vulnerables a la transmisión del VIH: los estudios han puesto de manifiesto que es la clase de relación con más riesgo de contagio. Un estudio publicado en 2015 en la revista International Journal of Epidemiology señala que la probabilidad o el riesgo de infección por VIH en cada coito anal sin protección es unas 18 veces superior a la del coito vaginal sin protección. Ambos miembros de la pareja —el activo y el pasivo— pueden contagiarse del VIH, pero para una persona seronegativa es mucho más peligroso ser el miembro pasivo.

A causa de su trabajo, Gacheru actúa a menudo como miembro pasivo durante el coito anal. “Por desgracia, uno no puede arreglárselas para evitar todos los riesgos”, afirma. “Y, lo que es aún peor, pueden violarle”.

Truvada: una pastilla para reducir la infección por VIH

Gacheru, que es seronegativo, forma a compañeros suyos en LVCT Health, una organización no gubernamental que ofrece servicios de salud sexual y lleva a cabo investigaciones sobre la prevención del sida. En ese centro de formación ha descubierto una pastilla llamada Truvada que puede tomar para reducir el riesgo de infección por el VIH.

Brandon Gacheru, trabajador sexual en Nairobi (Kenia)

Brandon Gacheru, trabajador sexual en Nairobi (Kenia). KIUNDU WAWERU

Truvada contiene dos ingredientes, emtricitabina y tenofovir, que se emplean en los medicamentos antirretrovirales que toman las personas infectadas por el VIH. En distintos estudios se ha comprobado que, cuando una persona seronegativa toma esta pastilla una vez al día, puedereducirse la probabilidad de que se infecte por el virus en más de un 90%.

A finales del año pasado, Kenia se convirtió en el primer país africano, después de Sudáfrica, que aprobó el uso de Truvada como forma de prevención del sida, método conocido como profilaxis previa a la exposición (PPrE).

La PPrE resulta especialmente útil para aquellas personas que corren más riesgo de contagiarse que la población general. La Organización Mundial de la Salud ha identificado a tres de estos grupos: los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, las mujeres jóvenes (entre 15 y 24 años) y los trabajadores sexuales.

En Kenia, distintas organizaciones llevan a cabo ensayos para investigar cuál es la mejor forma de administrar el tratamiento de PPrE a quienes lo necesiten. Gacheru participa en uno de esos estudios organizado por LVCT Health. De esta manera, recibe las pastillas de PPrE de forma gratuita. El estudio realiza un seguimiento durante un año de 2.100 usuarios de la PPrE repartidos por tod el país para averiguar, entre otras cosas, si toman las píldoras de forma correcta: todos los días a la misma hora, más o menos. Cuanto menor es la frecuencia con la que un usuario de la PPrE toma Truvada, menor es su eficacia. El medicamento también funciona mejor si se toma a la misma hora todos los días.

Gacheru es uno de los 250 participantes masculinos que tienen relaciones sexuales con hombres en Nairobi. Le resulta difícil seguir las pautas de la medicación correctamente. “La tomo a diario a las 11 de la noche. Pero a veces estoy fuera de marcha a esa hora y no la tengo”, dice. “No suelo llevar encima ninguna pastilla de Truvada por miedo al estigma. La gente no se creería que la tomo para prevenir la infección. Pensarían que soy seropositivo”.

El sistema de control MemsCap

Gacheru recibe el suministro mensual de Truvada en un vial con una tapa electrónica llamada MemsCap. Mems es la sigla en inglés de sistema de control de actos de medicación. La tapa tiene un monitor digital que crea una nota electrónica cada vez que se abre y se saca una pastilla.

Una vez al mes, Gacheru tiene que visitar a los investigadores del estudio. Le rellenan el MemsCap y le hacen la prueba del VIH. Pero antes de recibir el suministro de pastillas del mes siguiente, los investigadores descargan la información almacenada en el MemsCap mediante un programa específico. Este analiza la adhesión al tratamiento de Gacheru y genera una gráfica que muestra la fecha y la hora en que se tomó cada pastilla.

El jefe de investigación de LVCT, Jordan Kyongo, dice que en caso de que el paciente abra el vial pero no se tome la pastilla, los médicos pueden hacerle análisis de sangre intermitentes que muestren la cantidad de Truvada que hay en el organismo.

Más de 500.000 pacientes en más de 70 países han usado el sistema MemsCap durante los últimos 20 años, según Bernard Vrijens, que trabaja para Aardex Group, el fabricante de las tapas electrónicas. Afirma que, aparte de Kenia, también Nigeria, Senegal e India, entre otros, utilizan el MemsCap para comprobar el cumplimiento de la PPrE.

Vrijens explica que el sistema MemsCap “ayuda a los profesionales sanitarios a entender el comportamiento de sus pacientes, lo cual es importante a la hora de diseñar las intervenciones”. “El uso del MemsCap varía según se trate de ensayos clínicos o de medir la adhesión al tratamiento con nuevos medicamentos en diversos ámbitos, desde la hipertensión hasta la oncología, pasando por la depresión y el sida. Algunos de los resultados de estos proyectos se han publicado en 700 revistas con revisión científica externa”, señala Vrijens.

Afirma que la PPrE es una “intervención médica que cambia la vida en la batalla contra el VIH”, pero que la “guerra” solo puede ganarse si los pacientes siguen el tratamiento farmacológico prescrito.

El futuro de la PPrE

Los resultados del estudio en el que participa Gacheru se publicarán en abril de 2017. Un informe publicado el pasado abril en la revista de acceso abierto PLOS ONE, en el que se entrevistó a 80 hombres que mantenían relaciones sexuales con otros hombres en Kenia, reveló que el 83% de ellos estaba dispuesto a tomar una pastilla diaria para la PPrE.

El Gobierno de Kenia está redactando unas directrices clínicas para los médicos sobre el uso de la PPrE. Según Helgar Musyoki, directora del plan para poblaciones clave del Programa Nacional de Control del Sida y las Infecciones de Transmisión Sexual, las directrices se publicarán el 14 de julio.

El Memscap, un dispensador con tapa electrónica utilizado para controlar el consumo de la píldora para prevenir el VIH

El Memscap, un dispensador con tapa electrónica utilizado para controlar el consumo de la píldora para prevenir el VIH. KIUNDU WAWERU

“La pastilla se suministrará [llegado el momento] en centros públicos [a los grupos de alto riesgo], aunque en el borrador de las directrices se propone que también se dispense directamente [en las farmacias]”, explica Musyoki. “Pero nadie podrá acceder a Truvada [ni a su equivalente genérico] sin una receta de un profesional sanitario. No se trata de una solución milagrosa y tiene que ir acompañada de otras medidas de prevención”.

Ya en su piso de Nairobi, Gacheru se prepara para salir a trabajar por la noche. A causa de la fuerte competencia que hay en la ciudad, usa una aplicación para teléfono móvil, Grindr, que le sirve para examinar el perfil de los posibles clientes. También informa sobre la ubicación de los usuarios en cada momento.

Y, lo más importante, explica Gacheru, es que la bandeja de entrada de la aplicación le permite negociar condiciones como el uso de protección, antes de reunirse con los posibles clientes.

“Pero, sencillamente, no siempre se pueden tener relaciones sexuales seguras. Cuando no puedo usar condón, me siento muy agradecido por tener también acceso a una pastilla que me protege de la infección por VIH. Pero tengo que tomármela a diario, con condón o sin él”.

 

Urtaran llama a vivir las fiestas de Vitoria sin actitudes sexistas y homófobas

Izal, Dvicio, Esne Beltza, Reincidentes y Celtas Cortos, los platos fuertes de las fiestas de la Virgen Blanca, del 4 al 9 de agosto

El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, ha llamado hoy a vivir las fiestas patronales de la Virgen Blanca de Vitoria con unas relaciones basadas en el “respeto, la igualdad y la convivencia” para erradicar toda actitud u agresión sexista y homófoba.

Urtaran ha ofrecido una rueda de prensa en el consistorio vitoriano junto con la concejal de Cultura, Estíbaliz Canto, para presentar el programa de fiestas del 4 al 9 de agosto y ha adelantado que en las próximas semanas se dará a conocer un protocolo contra agresiones.

Los platos fuertes de la programación musical tendrán lugar en la plaza de los Fueros a partir de la medianoche, con Izal el día 4, seguido por Dvicio el día 5,Esne Beltza, el 6, Reincidentes el 7 y Celtas Cortos el 8 de agosto.

La edil de Cultura ha explicado que el presupuesto total de las fiestas asciende a 704.500 euros, similar al de ediciones anteriores.

El programa cuenta con 350 actos y, según ha manifestado Canto, se caracteriza por la presencia de grupos locales, el fomento de la participación ciudadana y una apuesta por el euskera, así como por la introducción de criterios de “igualdad y sostenibilidad”.

Canto ha anunciado que habrá espacios íntegramente “euskaldunes”, como la programación completa en euskera de la plaza del Matxete, donde volverán a celebrarse cinco conciertos en lengua vasca tras el parón de los últimos cinco años.

La plaza de los Fueros contará con la actuación de Esne Beltza, el recinto de Txosnas con Eskean Kristo y En Tol Sarmiento, la plaza de la Provincia con el espectáculo “Cuba canta a Euskal Herria” y el “Rincón del humor” con Joseba Usabiaga y Jose Cruz Gurrutxaga.

Entre los grupos locales destaca el concierto de Izal en Fueros, Kodigo Norte en la plaza del Matxete y Gorka Aginalgalde en el “Rincón del humor”.

Los fuegos artificiales tendrán lugar entre el 5 y 8 agosto en Mendizabala a partir de las 23.00 horas con los hermanos Fernández de Murcia el día 5, Pibierzo de León el 6, Martí de Castellón el 7 y cerrará Gironina de Valencia. El público elegirá en una votación popular a través de la web municipal a la pirotecnia ganadora.

Para mejorar la accesibilidad este año se adaptarán la mayoría de los espacios festivos para eliminar barreras para personas con algún tipo de dificultad.

Así, se traducirá el pregón al lenguaje de signos, habrá monitores especializados en este lenguaje en el Espacio Aventura y en los conciertos en los Fueros se reservará un espacio vallado destinados a personas con movilidad reducida.

Las prefiestas arrancarán el martes 2 agosto con el pregón en honor a la Virgen Blanca a las 21.30 horas en la plaza Nueva a cargo de escritora vitoriana Karmele Jairo, seguido de un concierto a cargo de la Banda de Música Municipal.

Por otra parte el alcalde ha anunciado que partir de hoy y hasta el 18 de julio la gente que lo desee puede apuntarse en la web municipal para el sorteo de 50 invitaciones dobles de acceso a la balconada de San Miguel donde vivir la tradicional bajada de Celedón y el “txupinazo” en la plaza de la Virgen Blanca, el 4 de agosto a partir de las 18.00 horas. El sorteo del total de 100 entradas se realizará el 22 de julio.

El drama de Natasha, refugiada transexual

El periplo de Natasha de Pakistán a Grecia

El periplo de Natasha de Pakistán a Grecia EL MUNDO

Los rumores sobre el inminente desalojo del campamento de refugiados de Idomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia, se confirman en la tarde del pasado 23 de mayo. Cientos de policías griegos de paisano peinan todas las tiendas de campaña y comienzan a expulsar a voluntarios y periodistas de la zona. No quieren testigos. Las expulsiones van a tener lugar de madrugada y por la fuerza.

Entre las sombras, un grupo de españoles se mueve a gran velocidad. Intentan sacar de allí, sin ser detectados, a una joven pakistaní que atiende al nombre de Natasha. No pueden dejarla en Idomeni: no tiene dinero, documentación, amigos ni familiares y no domina el inglés; de quedarse, tendría muchas posibilidades de acabar siendo devuelta a Turquía o quizá algo peor.

Sólo 24 horas antes, Natasha había tenido que trasladar su pequeña tienda de campaña a una zona vigilada del improvisado campamento. Durante meses había sufrido abusos, burlas, palizas y robos, principalmente por parte de sus compatriotas, por el único motivo de ser transexual. Casos como el suyo dan sentido a la semana del Orgullo Gay, que se está celebrando estos días en España y otros países para defender el fin de la persecución contra la diversidad sexual y de género. Su situación era límite.

“Tengo miedo, pero también tengo esperanzas”, decía entre lágrimas antes de subirse a un taxi junto a dos voluntarias con las que conseguiría burlar los controles y refugiarse en un piso franco mientras se intentaba tramitar su solicitud de asilo.

Acababa de ser aislada para evitar que siguieran abusando de ella y, sin embargo, no dejaba de sonreír. Cuando uno le preguntaba por sus problemas en Idomeni, señalaba a los chiquillos que correteaban cerca y decía: “Hay muchos niños que sufren y nadie piensa en ellos. Ellos sí que tienen problemas”.

Natasha, maquillada antes de salir de Pakistán, y, a la derecha, en el campo de refugiados de Idomeni, en Grecia

Natasha, maquillada antes de salir de Pakistán, y, a la derecha, en el campo de refugiados de Idomeni, en Grecia. ÁLBUM FAMILIAR / JESÚS BLASCO DE AVELLANEDA

¿Cómo definiría, en una sola palabra, su vida en los campamentos?, le preguntamos. “Soledad. Me siento sola, muy sola. No siento que ésta sea yo“, susurraba con la mirada puesta en la alambrada de una frontera que le cerraron en las narices y que la dejó bloqueada durante meses en el norte de Grecia. Cada noche dormía entre el fango abrazada a sus pocas pertenencias y rezando para que no entraran a pegarle o a intentar violarla, algo que ocurría con demasiada frecuencia.

Generosa, vital y femenina, Natasha no dejaba de sentirse viva y mujer. Se tapaba la cara y se mostraba inquieta ante las cámaras: “Estoy fea. Hace meses que no me tomo las hormonas y no me siento cómoda con mi aspecto”, comentaba entre risas. Para evitar abusos durante el duro viaje, antes de salir de Pakistán se cortó el pelo y suspendió el tratamiento hormonal que había comenzado en 2011.

El viaje más duro

Llora cuando recuerda el viaje, no por lo mucho que ha sufrido sino por lo que ha dejado atrás: “Me acuerdo de mi madre y mi hermana y me siento culpable”, comenta entre sollozos. Y es que para que Natasha esté hoy en Europa, ellas viven esclavizadas hasta pagar la deuda contraída durante el viaje. Un montante que asciende a poco más de 1.000 euros pero que para ellas equivale a ocho años de trabajo.

Tardó dos meses en atravesar Pakistán, Irán y Turquía. Al llegar a Estambul ya habían muerto cinco de los jóvenes que partieron con ella. En la histórica Constantinopla le hicieron trabajar en un taller de costura clandestino durante tres meses sin cobrar. Antes de partir de la costa cercana a la ciudad turca de Esmirna hacia la isla griega de Lesbos, le robaron los últimos 200 euros que tenía, le destruyeron todos sus documentos y le quitaron su tratamiento hormonal para hacerse mujer, que pensaba retomar una vez en Europa.

Ninguno de los que viajaban en la barcaza había visto nunca el mar. No podía dejar de tiritar de frío. Iba tanta gente en el bote que con el movimiento de las olas iban cayendo personas al mar. Muchos murieron antes de alcanzar el puerto de Mitilene, en Lesbos, entre ellos el único chico que quedaba de los que salieron con ella desde su ciudad natal, al noreste de Pakistán.

Ya en la Grecia continental, sola y con lo puesto, fue sometida a explotación sexual y a sistemáticos maltratos físicos por parte de la mafia pakistaní que la controlaba y que la obligaba a trabajar sin recibir contraprestación alguna. Cuando logró fugarse a Idomeni y se encontró con la frontera cerrada y con nuevos abusos y marginación, confiesa que llegó a echar de menos la tierra de donde huyó de todo, hasta de sí misma.

“Pobre como una rata”

En un país como Pakistán, donde la homosexualidad y la transexualidad se consideran graves delitos y pueden estar penadas incluso con la muerte, y donde a los graves problemas de terrorismo, insurgencia, inestabilidad política, corrupción y fracaso institucional se suma una economía abocada, según muchos analistas, al colapso, Natasha no podía ser otra cosa que, según ella misma describe, “transexual y pobre como una rata”.

Nada más nacer su madre la llevaba en brazos cuando salía a pedir por las calles de Gujranwala. A los siete años comenzó a vestirse con ropajes femeninos y a los 12, cuando dejó de mendigar y comenzó a limpiar escaleras, ya había adoptado los atuendos y comportamientos de una mujer. Comenzaba entonces una vida marcada por la constante violencia ejercida sobre ella.

“Mi padre me echó de casa. Mis hermanos me repudiaron, me pegaban. En la calle me han violado, me han llegado a apedrear, a desnudar en plena calle”. Sólo su madre y su hermana pequeña la han apoyado siempre y ayudado a escondidas. Ellas fueron las que sobornaron a la Policía para sacar a Natasha de la cárcel cuando fue detenida por su condición.

Víctima de explotación sexual y laboral, acosada por su familia y perseguida por gran parte de la sociedad, intentó en su desesperación quitarse la vida.

Ahora se alegra de no haber tenido suerte en su intento. No deja de sonreír. Ha vuelto a pintarse y a tomar su tratamiento hormonal y ha recuperado su afición por la peluquería. Tras un mes de dura lucha por parte de voluntarios y organizaciones, Natasha está registrada y es oficialmente potencial demandante de asilo en Grecia. Ya no puede ser detenida ni deportada.

Es libre, pero le cuesta creérselo. Toda una vida de abusos no puede borrarse de un plumazo. Su sueño: poder trabajar en España y saldar la deuda contraída por su madre y su hermana pequeña para su viaje. Siente que ahora sí vuelve a ser ella misma. ¿Cómo definiría en una sola palabra su vida en estos momentos? “Natasha”.