Superar el miedo y elegir cómo vivir su orientación sexual: el doble proceso de los refugiados LGTBI

Un manifestante de Kenia se cubre con una máscara durante una concentración por la ley anti-homosexuales de Uganda. EFE

John recibió dos disparos por ser transexual en Colombia; a David, un reconocido activista hondureño pro derechos LGTBI, lo amenazó de muerte una banda del crimen organizado; y a Dushime le chantajearon agentes cameruneses por su homosexualidad. Los tres huyeron de la persecución en sus países. Los tres se enfrentan ahora a un nuevo desafío en los países donde han solicitado asilo: superar el miedo y ser quienes son.

“Es un proceso difícil, porque llegas a un sitio donde, de repente, todo está permitido. Al principio no te atreves a hacer nada”, explica Dushime, un ruandés que llegó a España desde Camerún, donde, apunta, “ser homosexual te lleva a la cárcel o a la muerte”. “En Madrid te dicen que hay un barrio gay y te preguntas cómo puede ser. ¡Allí no hay ni una casa!”, comenta en una conversación con eldiario.es.

Las personas LGTBI se enfrentan a una “represión generalizada” en todo el mundo que incluye detenciones, acoso y riesgo de muerte, según ha documentado Amnistía Internacional en su último informe anual. En 72 países ser gay, lesbiana, bisexual o transexual está criminalizado por ley. Pero, cuando escapan en busca de seguridad en otro país, a los obstáculos impuestos en su proceso de asilo se suman los desafíos internos derivados de su propio proceso.

Cuando huyen, el primer paso es romper el tabú y contarlo a la hora de solicitar asilo. “Hay personas que piden protección por un motivo, pero no hablan de la razón principal: su orientación sexual o identidad de género. Te lo dejan entrever o no te dicen nada hasta que están dentro del proceso y ven que aquí pueden hacerlo”, explica responsable de LGTBI en Acnur, Juan Carlos Arnáiz. “Cuando te crías en una sociedad homófoba, la interiorizas, algo que también ocurre en Europa”, sostiene Rodrigo Araneda, presidente de Acathi, una organización especializada en migración, refugio y diversidades LGTBIQ+.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) han detectado en los últimos tiempos un aumento de peticiones por razón de género y orientación sexual, pese a ser uno de los motivos menos conocidos y más difíciles de admitir por los propios solicitantes.

Activistas pro-derechos del colectivo LGTB protestan contra la reforma del código penal que penalizaría el sexo entre homosexuales y otras medidas contra la libertad sexual a las puertas del Parlamento en Yakarta (Indonesia) hoy, 20 de febrero de 2018. EFE/ Mast Irham EFE

Además de los trámites, las personas refugiadas LGTBI hacen frente a un proceso personal de “desarrollo de su identidad en libertad”. Debido a los prejuicios y la homofobia en todo el mundo, las inseguridades son comunes entre las personas LGTBI a la hora de definir y mostrar abiertamente su orientación sexual e identidad de género, pero cuando este paso se traduce en persecución o la muerte, el miedo es una barrera que les impide explorar quiénes son.

“Nos parece muy básico, pero ellos no han tenido la opción de conocerse y elegir cómo ser”, indica Ángeles Plaza, psicóloga de CEAR. Por esta razón, explica, en el país de acogida se inicia un proceso en el que descubren “cómo comportarse, la ropa que les gusta llevar, cómo moverse o qué les gusta y qué no”.

En estos contextos, dice, los referentes son fundamentales para desenvolverse en la nueva cultura. “El acompañamiento psicológico es muy importante, pero lo es más la construcción de vínculos. Necesitas personas que te den seguridad, a las que puedas recurrir sin hablar de estos temas”, señala Plaza.

“No podía contar mi historia, ¿qué iban a pensar de mí?”

John aterrizó en España desde Colombia en 2016. “Al llegar respiré tranquilo, sabía que no me iban a matar”, dice. Aunque el miedo no desaparecía: “No podía contar mi historia, porque era como si se me atragantase algo en la garganta. ¿Qué van a pensar de mí? ¿cómo me van a llamar? ¿cómo me tratarán?”, recuerda.

Entonces, John tenía 42 años. Solo habían pasado cinco desde que descubrió su identidad. “Al principio creía que era una mujer lesbiana”. Con 20 años, su padre le apuntó con una pistola. Sin apoyo familiar, comenzó a trabajar como transportista y fue detenido por su documentación. “Hace tres años unos compañeros me dispararon”, relata. También, dice, recibió amenazas de violación.

Activistas en favor de las uniones entre parejas del mismo sexo se manifiestan en Bogotá. EFE

Historias como la de John dejan huella en forma de traumas. “Son heridas muy profundas que condicionan su forma de ser y quiebran su confianza”, explica Plaza. Estas experiencias se reviven cada vez que vuelven a ser discriminados en los países de acogida. “Es frustrante cuando te dicen que vienen a un ‘país libre’ y les insultan. Cuando te cuentan que les han mirado mal, esa mirada conecta con muchos traumas pasados”.

También tienen que “reconciliarse con sus creencias” y superar los sentimientos de culpa, por ejemplo, por el daño familiar. “Hay un proceso de aceptación, en el que poco a poco se va trabajando esa culpa y aprendiendo que tiene unos condicionamientos culturales, sociales y religiosos”, comenta Plaza.

“Si regreso no es que pueda morir, es que voy a morir”

Sin embargo, es difícil desprenderse del temor. “El miedo está siempre contigo. Cuando estoy en medio de mucha gente o hablando sobre el tema empiezo a temblar. Te bloqueas y vuelve todo ese sentimiento de agobio y de miedo”, asegura David. Él nunca había sufrido rechazo familiar por ser homosexual, por lo que en 1999 creó la Organización Pro-Unión Ceibeña para defender los derechos LGTB en Honduras, donde los delitos de odio están a la orden del día.

Tras varias amenazas, la situación se hizo insostenible en 2013. “Un miembro del crimen organizado entró en las oficinas insultándonos y amenazándonos de muerte, también a nuestra familia. Denunciamos, pero al día siguiente nos sacaron del país”, relata. Llegó a Barcelona en 2016. “Me centré en visitar organizaciones para tener orientación para adaptarme y saber a qué puertas tocar para conseguir un empleo”.

La responsable de CEAR recalca que el número de concesiones de asilo por este motivo “es mínimo”, principalmente, porque, según explica, es algo “muy difícil de demostrar”. “Si no se forma y se sensibiliza a quien atiende a personas LGTBI, se verá desde nuestra percepción occidental, con estereotipos y prejuicios, y se puede quedar gente fuera porque, por ejemplo, tal vez dicen primero que son homosexuales y luego transexuales, caen en una contradicción y no se admite”, afirma.

Y, tras el proceso, la espera. Para muchos, volver no es una opción. “La pregunta no es si quiero volver a mí país, si no a ese infierno. Si regreso no es que pueda morir, es que voy a morir”, lamenta Dushime. David es más tajante: “No quiero volver. Nunca”.

Concentración en Madrid para honrar la “lucha” del menor transexual Ekai

El menor transexual Ekai se suicida mientras esperaba el tratamiento hormonal

Una joven firma sobre una bandera trans durante la concentración convocada por la Chrysallis. EFE

Más de un centenar de personas se han concentrado hoy en Madrid para recordar la “lucha” de Ekai, el joven transexual que se suicidó en Ondarroa (Bizkaia) mientras esperaba un tratamiento hormonal de testosterona, y han reclamado un cambio en la sociedad para “no tener que reunirse para llorar nunca más”.

El acto, convocado por la Asociación Estatal de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, se ha sumado al resto de reivindicaciones anunciadas por la organización en diversos puntos de España en recuerdo del menor, de 16 años.

En declaraciones a Efe, la presidenta de Chrysallis Madrid, Zaida García, ha señalado que el encuentro se produce para recordar, conmemorar y despedir a Ekai. “No habíamos tenido la ocasión de juntarnos los colectivos, las familias y las personas para compartir ese momento”, ha afirmado.

El encuentro ha reunido a personas de todas las edades, entre ellos Sofía y Daniel, de 16 y 17 años, quienes han pedido “tolerancia cero contra la transfobia” y “facilitar todas las medidas para que todo el mundo se encuentre lo mejor posible”.

“Es totalmente injusto que una persona haya tenido que optar a esto para poder sentirse aceptado y en paz consigo mismo”, ha afirmado Sofía.

“Yo estoy aquí para demostrar que la gente no está sola, que se puede apoyar en la sociedad, por mucho que haya personas que no opinen lo mismo”, ha añadido Daniel.

Asimismo, Zaida García ha valorado la ley integral de transexualidad que ha sido presentada hoy por el grupo parlamentario de Unidos Podemos en el Congreso, la cual “recoge las necesidades básicas de las personas trans“.

Los asistentes se han concentrado en torno a dos banderas trans colocadas en el suelo. Varios niños encendieron velas alrededor de la de mayor tamaño, mientras que otra más pequeña, que será enviada a la familia del joven, reunía mensajes de despedida bajo el lema #VuelaEkai, como “gracias por tu lucha” o “siempre te recordaremos”, e incluso un poema.

El encuentro finalizó con la lectura de un manifiesto reivindicativo entre aplausos, abrazos y lágrimas de algunos de los asistentes.http://www.elmundo.es/pais-vasco/2018/02/23/5a9060b7268e3e932c8b45e6.html

Podemos plantea que los menores elijan su sexo: “femenino, masculino o no binario”

Así funcionaria la ley integral de transexualidad presentada por Unidos Podemos Foto: EFE | Vídeo: EL MUNDO

El grupo parlamentario de Unidos Podemos ha registrado este viernes en el Congreso la primera ley integral de transexualidad que reconoce en España el llamado “tercer género” (que no es ni masculino ni femenino) y que identificará oficialmente con el nombre de “no binario”.

En esta ley, se regula que los menores de edad que sean maduros o que hayan cumplido los 16 años puedan “rectificar” en el Registro Civil su nombre propio y su género. Eligiendo entre “femenino, masculino o no binario”. Para ello no será necesario haberse sometido a tratamientos hormonales ni a intervenciones quirúrgicas [lea en PDF la proposición de ley].

El cambio de sexo y de nombre propio serán inmediatos y se implementarán en todos los documentos oficiales (DNI, pasaporte o Seguridad Social) y documentos privados. Por tanto, esa nueva identidad se aplicará en todos los ámbitos de la vida pública. Como en los trabajos (para adultos) o en la escuela (para menores).

Adiós a los informes psicológicos

Una vez que las personas “trans” cumplan los 16 años no tendrán ningún obstáculo legal para hacer esto. Aunque sus padres estén en contra. En el caso de los adolescentes menores de 16 años también podrían llevar a cabo esta petición y cambiarse oficialmente de sexo para la administración pero se les exige algún requisito: o la autorización de uno de los padres o, en caso de no obtenerla, que un representante legal (juez o fiscal) ampare su decisión de cambiar de género porque acredita que es capaz “intelectual y emocionalmente de comprender el alcance de dicha decisión”.

Una novedad capital en esta ley es que para llevar a cabo este cambio, los mayores y menores de edad estarán exentos de presentar cualquier informe médico o psicológico y tampoco será necesario que hayan hecho una “previa modificación de la apariencia o función corporal” a través de tratamientos hormonales o de intervenciones quirúrgicas.

Toda persona también tendrá derecho a que el género no aparezca reflejado en el DNI, pasaporte o cualquier otro documento la identificación referida al sexo si no lo desea.

Cambio de sexo en menores

La ley de transexualidad de Unidos Podemos incorpora aspectos que ya había incluido en la ley LGTBI, y que en estos momentos se tramita en el Congreso. Los menores de edad podrán operarse para cambiar de sexo sin el consentimiento de sus padres a partir de los 16 años. Se rebaja en dos años esa posibilidad que hasta ahora se fijaba en los 18. Para la cirugía transexual de los 16 a los 18 hacía falta la autorización de un juez.

Además, también permite que los menores de edad decidir si se someten a tratamientos para el bloqueo hormonal “al inicio de la pubertad”, o del tratamiento hormonal cruzado. Podrán hacerlo libremente los mayores de 16 años y los adolescentes aún más pequeños “en los casos en los que la persona sea capaz intelectual y emocionalmente de comprender el alcance de dichos tratamientos”.

La ley prevé una atención médica completa y gratuita para el cambio de sexo de las personas transexuales dentro de la cartera básica de la Seguridad Social. Por ejemplo: “proceso quirúrgico genital, adecuación corporal y facial”, “material protésico”, tratamientos para la modulación del tono y timbre de voz o corrección estética y de funcionamiento de los órganos sexuales. Asimismo, el bloqueo hormonal desde la pubertad para evitar el desarrollo de caracteres sexuales.

Compartir baños y vestuarios en la escuela

En el ámbito educativo, el alumno trans tiene derecho a “utilizar y ser nombrado con el nombre elegido” conforme a su identidad sexual. Y, en consecuencia, utilizará esa identidad con todos los efectos en las actividades y en su vida escolar.

Por ejemplo, a la hora de vestir uniforme o en el uso de instalaciones como los baños o los vestuarios del centro escolar. Que compartirá con los del sexo de los que se sienta.

Además, se insta a las comunidades autónomas a incluir dentro del currículo educativa, “y por tanto en los libros de texto”, la enseñanza de la diversidad afectivo-sexual, de género y familiar, así como la igualdad de derechos de las personas trans.

En el ámbito laboral, se apuesta por una discriminación positiva a las personas trans que obligue a reservar un cupo de puestos de trabajo en las ofertas públicas de empleo. El porcentaje se tendrá que determinar en un estudio futuro sobre la población trans.

Asimismo, en el ámbito privado habrá incentivos fiscales para las empresas a la hora de contratar a este colectivo.

En el deporte, las personas trans deberán participar en las competiciones deportivas celebradas en España “en las categorías por sexo en caso de distinguirse”, así como usar las instalaciones deportivas correspondientes, como los vestuarios y baños, sin necesidad de presentar informe médico o psicológico alguno.

Lo mismo sucederá en centros de reclusión como las cárceles. Se les internará en los centros o módulos que respeten su identidad sexual manifestada “y no atendiendo al sexo asignado al nacer”. Tomándose, además, las medidas de seguridad necesarias para garantizar su integridad física.

El padre de Ekai: «Mi hijo no se ha suicidado por ser transexual, sino por más circunstancias»

«Cuando hace un año me dijo que era un chico, le contesté que me daba igual, que le iba a seguir queriendo»

Elaxar Lersundi, fotografiado ayer en Ondarroa, asegura que su familia seguirá «luchando por despatologizar la transexualidad». / MAIKA SALGUERO

Su hijo, Ekai, se fue de sus vidas por decisión propia hoy hace siete días. Tenía 16 años y ansiaba una terapia hormonal que los protocolos médicos ralentizaron. Su familia mantiene la reivindicación. «¿Para qué tanto psiquiatra? ¿Quién mejor que él para saber que era un chico?», dice Elaxar Lersundi.

– Se cumple una semana del suicidio de su hijo. ¿Qué tal está?

– Como una montaña rusa. A ratos bien y otras veces… La vuelta a la rutina, al trabajo, es lo mejor. Y eso que soy enterrador. Siempre digo que para descansar la mente, hay que cansar el cuerpo.

– ¿Y su esposa, Ana?

– Ella está peor que yo. Fue quien le encontró muerto.

– ¿Tienen más hijos?

– Sí, una chavala de 12 años.

– ¿Cómo está viviendo este trago?

– Lo está asumiendo. El otro día, enterramos las cenizas de Ekai en un terreno, junto a las de sus dos abuelos. Y la niña estuvo allí. Quisimos que fuera así para que visualizara que su cuerpo ya no sigue entre nosotros, pero él sí. Ekai estará siempre con nosotros. Nuestra hija va a tener momentos malos, pero nos tiene a nosotros para apoyarla.

– Ondarroa se ha volcado con ustedes. ¿Esperaban esta respuesta?

– Hemos flipado… pero sí. No ha sido solo ahora. Desde el primer día, el pueblo ha aceptado a Ekai como era. En el instituto no tuvo ningún problema. En cuanto se comunicó, todo el mundo, profesores, alumnos y padres, visualizaron que era Ekai.

– ¿Y ustedes en que momento supieron que Ekai era un chico?

– Nos lo dijo ahora hace un año. Había cumplido 15 años en octubre.

 ¿Cómo reaccionaron?

– En ese momento, te quedas… Pero luego piensas y entiendes cosas como que nunca le gustó ponerse vestidos. Le dije: ‘Me da lo mismo que seas chico que chica, te sigo queriendo igual’. Desde ese momento, le llamamos Ekai, como él quería.

– Su hijo no es la primera persona transexual que se quita la vida. ¿En algún momento pensaron que podría suicidarse?

– Nunca lo pensamos. Y menos en este momento. Este último año estaba mejor. Estaba ilusionado con ir al instituto de Durango y luego a la Universidad, a hacer Imagen y Sonido. Hace un par de meses se compró una cámara y hacía fotos y las trabajaba con el ordenador. Era un genio escribiendo, dibujando, sabía algo de japonés y coreano porque le encantaba todo ese mundo de la cultura samurai.

– ¿Era buen estudiante?

– Un currela a tope, pero tenía dislexia y discalculia y asignaturas como Física y Química o Matemáticas le costaban. Fuimos pioneros en decir a los maestros estos problemas y fuimos pioneros en comunicarles su transexualidad. La verdad, ya estamos cansados de ser pioneros.

– ¿Salía mucho, como cualquier otro adolescente?

– Sí, tenía amigos, pero siempre fue introvertido y vivía encerrado en su mundo.

– ¿Cree que la transexualidad afecta a las relaciones sociales y que esto puede haber llevado a su hijo a quitarse la vida?

– No. No se ha suicidado por ser transexual. Ha sido por un cúmulo de circunstancias.

– ¿Puede explicarlo?

– Llevaba un año esperando a que el hospital de Cruces le pusiera un tratamiento hormonal, pero de momento solo había conseguido consultas con psicólogos y psiquiatras. Mañana (por hoy) tenía consulta con la endocrina. En Euskadi hay que seguir el ejemplo de Navarra o de Barcelona. La transexualidad no es una enfermedad mental; hay que despatologizarla.

Tratamiento hormonal

 El tratamiento hormonal en el Servicio Vasco de Salud se autoriza a partir de los 16 años. Ekai los había cumplido en octubre.

– Tres, cuatro meses en esa edad es un mundo. Él lo pasaba mal. No soportaba tener la regla, verse el pecho. Hay que acortar los plazos y hormonar a demanda. ¿Quién mejor que él para saber lo que quería? ¿Para qué tanto psiquiatra y tanto psicólogo? Le ofrecimos la posibilidad de hormonarse en Barcelona, pero no quiso.

– ¿Se plantearon acudir a un hospital de Barcelona?

– No es necesario. Se envía una analítica de la persona a una asociación de allí y se recetan las hormonas.

– ¿Por qué no quiso?

– Porque quería que le trataran aquí. Era su lucha, como buen guerrero samurai, no se daba por vencido.

– ¿Y ahora también es su lucha?

– Sí. Vamos a seguir luchando por lo que él quería, por despatologizar la transexualidad. Por acortar los plazos para los tratamientos.

La ley LGTBI de Podemos sigue su curso en el Congreso

El Congreso de los Diputados rechazó ayer la enmienda a la totalidad presentada por el PP a la ley integral LGTBI que, impulsada por Unidos Podemos, recibió el respaldo de la Cámara en septiembre con la abstención de los populares. El proyecto legislativo sigue así su curso. El partido de Rajoy se quedó solo frente al resto de grupos en su intención de cambiar el texto, cuyo objetivo es impedir la discriminación por razón de sexo de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales. En sus intervenciones, todos los parlamentarios recordaron a Ekai Lersundi, el adolescente de Ondarroa, y expresaron su deseo de que no haya más víctimas por ese motivo.

 

Darpón asegura que el hospital de Cruces cumplió los protocolos con Ekai

Los padres de Ekai, durante un concentración (EFE)

BILBAO. Darpón ha recordado que Euskadi cuenta con una ley que contempla una guía de actuación multidisciplinar con las personas transexuales en los ámbitos sanitario, social y educativo, que se elaboró con consenso y con la participación de los profesionales.

“Esta guía es la que se aplica y los profesionales (del Hospital de Cruces) la han cumplido”, ha afirmado Darpón en una entrevista en Radio Euskadi.

Ha destacado la “conmoción” del personal de la Unidad de Identidad Sexual de Cruces por el suicidio de Ekai y ha hecho hincapié en la complejidad del tratamiento de estos casos.

“Determinar cual es el momento idóneo para aplicar tratamiento hormonal a un menor, cual es la evaluación psicológica que aconseje adelantarlo o aplicarlo es muy complejo”, ha señalado el consejero.

El objetivo de la Unidad del Hospital de Cruces es “dar la mejor atención” a las personas transexuales, pero, a juicio del consejero, es “complejo social y éticamente” decidir que los profesionales hagan “una cosa u otra”, porque tampoco existen “evidencias científicas”.

Ha explicado que, en relación con el tratamiento a menores transexuales, existen “dos grandes escuelas en el mundo”, una de las cuales se inclina por aplicar el tratamiento hormonal antes de la adolescencia, y la otra por hacerlo después, pero “no hay consenso”.

Darpón ha expresado sus condolencias a la familia de Ekai y ha dicho que ha hablado con el personal de la Unidad de Identidad de Sexual de Cruces, que está “conmocionado” por el fallecimiento del joven, que, a su juicio, no tiene por qué estar relacionado con el hecho de que estuviera “recibiendo o a la espera de recibir” tratamiento hormonal.

Según el consejero, en esta Unidad se está haciendo un “análisis riguroso” de cómo se ha realizado la aplicación de la guía en el caso de Ekai, así como “los factores en los que se pudo haber hecho más, y en breve habrá resultados” de ese estudio. “Si vemos que hay que modificar algo, lo vamos a abordar”, ha manifestado.

Darpón ha anunciado también que la próxima semana se reunirá con representantes de la Asociación de Familias de Menores Transexuales-Chrysallis.

Darpón asegura que Cruces cumplió el protocolo con Ekai, aunque se revisará «si se pudo hacer más»

Concentración en memoria de Ekai.

El consejero de Salud ha asegurado que el suicidio del joven transexual de 16 años ha «conmocionado» a los profesionales de la Unidad de Género del centro sanitario

El hospital de Cruces «cumplió con la guía de actuación establecida» en el caso de Ekai, el adolescente transexual de 16 años que se suicidó la pasada semana en su casa de Ondarroa. Así lo ha asegurado el consejero de Salud, Jon Darpón, que ha defendido la labor de los profesionales de la unidad de Identidad sexual del centro sanitario vizcaíno que, según ha dicho, están «conmocionados» por el triste suceso.

Tras expresar sus condolencias a la familia de Ekai, cuyo fallecimiento, a su juicio, no tiene por qué estar relacionado con el hecho de que estuviera «recibiendo o a la espera de recibir» tratamiento hormonal. Según el consejero, en esta Unidad se está haciendo un «análisis riguroso» de cómo se ha realizado la aplicación de la guía en el caso de Ekai, así como «los factores en los que se pudo haber hecho más, y en breve habrá resultados» de ese estudio. «Si vemos que hay que modificar algo, lo vamos a abordar», ha manifestado.

Tras anunciar que la próxima semana se reunirá con representantes de la Asociación de Familias de Menores Transexuales-Chrysallis, Darpón ha recordado que Euskadi cuenta con una ley que contempla una guía de actuación multidisciplinar con las personas transexuales en los ámbitos sanitario, social y educativo, que se elaboró con consenso y con la participación de los profesionales. «Esta guía es la que se aplica y los profesionales (del Hospital de Cruces) la han cumplido», ha afirmado Darpón en una entrevista en Radio Euskadi.

«Determinar cual es el momento idóneo para aplicar tratamiento hormonal a un menor, cual es la evaluación psicológica que aconseje adelantarlo o aplicarlo es muy complejo», ha señalado el consejero.

El objetivo de la Unidad del Hospital de Cruces es «dar la mejor atención» a las personas transexuales pero, a juicio del consejero, es «complejo social y éticamente» decidir que los profesionales hagan «una cosa u otra» porque tampoco existen «evidencias científicas». En este sentido ha explicado que, en relación con el tratamiento a menores transexuales, existen «dos grandes escuelas en el mundo», una de las cuales se inclina por aplicar el tratamiento hormonal antes de la adolescencia, y la otra por hacerlo después, pero «no hay consenso».

Darpón cree que Cruces cumplió la guía de actuación con Ekai, pero dice que “si hay que modificar algo lo vamos a abordar”

Los padres de Ekai, el adolescente transexual de 16 años, durante la concentración llevada a cabo en la plaza del Ayuntamiento de Ondarroa. EFE

El consejero de SaludJon Darpón, ha asegurado hoy que la Unidad de Identidad Sexual del Hospital de Cruces, en la que durante el pasado año pasó “múltiples consultas” Ekai, el adolescente transexual que se suicidó en Ondarroa, cumplió con la guía de actuación establecida para estos casos.

Darpón ha recordado que Euskadi cuenta con una ley que contempla una guía de actuación multidisciplinar con las personas transexuales en los ámbitos sanitario, social y educativo, que se elaboró con consenso y con la participación de los profesionales.

“Esta guía es la que se aplica y los profesionales (del Hospital de Cruces) la han cumplido”, ha afirmado Darpón en una entrevista en Radio Euskadi.

Ha destacado la “conmoción” del personal de la Unidad de Identidad Sexual de Cruces por el suicidio de Ekai y ha hecho hincapié en la complejidad del tratamiento de estos casos.

“Determinar cual es el momento idóneo para aplicar tratamiento hormonal a un menor, cual es la evaluación psicológica que aconseje adelantarlo o aplicarlo es muy complejo”, ha señalado el consejero.

El objetivo de la Unidad del Hospital de Cruces es “dar la mejor atención” a las personas transexuales, pero, a juicio del consejero, es “complejo social y éticamente” decidir que los profesionales hagan “una cosa u otra”, porque tampoco existen “evidencias científicas”.

Ha explicado que, en relación con el tratamiento a menores transexuales, existen “dos grandes escuelas en el mundo”, una de las cuales se inclina por aplicar el tratamiento hormonal antes de la adolescencia, y la otra por hacerlo después, pero “no hay consenso”.

Darpón ha expresado sus condolencias a la familia de Ekai y ha dicho que ha hablado con el personal de la Unidad de Identidad de Sexual de Cruces, que está “conmocionado” por el fallecimiento del joven, que, a su juicio, no tiene por qué estar relacionado con el hecho de que estuviera “recibiendo o a la espera de recibir” tratamiento hormonal.

Según el consejero, en esta Unidad se está haciendo un “análisis riguroso” de cómo se ha realizado la aplicación de la guía en el caso de Ekai, así como “los factores en los que se pudo haber hecho más, y en breve habrá resultados” de ese estudio. “Si vemos que hay que modificar algo, lo vamos a abordar”, ha manifestado.

Darpón ha anunciado también que la próxima semana se reunirá con representantes de la Asociación de Familias de Menores Transexuales-Chrysallis.

«A Ekai en el instituto de Ondarroa le trataron bien desde el minuto uno»

La madre del joven transexual fallecido y la asociación Chrysallis Euskal Herria consideran que estuvo arropado por el alumnado y el profesorado, que estaba pendiente de formación específica

Ekai, junto a su padre, en un programa de la Sexta donde abordaban el tema de la transexualidad juvenil. / E. C,

La muerte de Ekai, el joven transexual ondarrés de 16 años que se quitó la vida la semana pasada, ha movido a la reflexión sobre si en el ámbito escolar se puede hacer más para apoyar a los chavales que se encuentran en esta situación, un complejo trance de sus vidas que en la adolescencia se vuelve extremadamente delicado. Para despejar dudas, la asociación Chrysallis Euskal Herria -que lucha por una ley que proteja y reconozca los derechos a los menores y jóvenes cuyo ‘sexo registral’ no coincide con su género- ha querido dejar claro que, en el caso de Ekai, el alumnado y el profesorado del instituto al que asistía «estuvieron a su lado». «Aceptaron su identidad sexual desde que él lo comunicó en el centro y le llamaron por el nombre que él decidió», subrayan. Asimismo, en todos los documentos escolares «se cambió su nombre anterior y se puso Ekai». En este sentido, la propia madre del chico fallecido ha asegurado, según recoge la organización Chrysallis, que «a Ekai en el instituto de Ondarroa le aceptaron y le trataron bien desde el minuto uno».

Al parecer, los profesores del centro habían trasladado a las aulas el tema de la transexualidad, en un intento por hacer comprender a los chavales esta realidad, que, además, afectaba a uno de sus compañeros. Para ello, habían sido previamente asesorados por la asociación y el Gobierno vasco. No obstante, según lamentan desde Chrysallis, «la formación específica del profesorado todavía no se había hecho», ya que estaba programada para el mes que viene. Y tampoco se había realizado ninguna formación con padres y madres del centro. Para Ekai, estas asignaturas pendientes han llegado tarde.

«Con carácter de urgencia»

Tras agradecer a los alumnos y al personal del instituto de Ekai el apoyo que le ofrecieron y su «capacidad de comprensión y de aceptación de los hechos de diversidad», los miembros de Chrysallis han manifestado la necesidad de «proporcionar un plan de formación integral que incluya al profesorado, a madres y padres y al alumnado». A su juicio, esta tarea debe realizarse de manera coordinada por profesionales de la sexología con conocimiento específico de la transexualidad infantil y juvenil, «y con caracter de urgencia, para que toda la comunidad escolar pueda comprender la realidad de la transexualidad y así poder respetarla». Según recalcan, este plan debería «ser garantizado desde los Departamentos de Educación y de Política Familiar del Gobierno Vasco, cuestión que llevamos dos años demandando y que sigue sin ser atendida en los términos que estas chicas y chicos necesitan».

Chrysallis pide a Educación un plan urgente de formación sobre transexualidad

Los padres de Ekai, durante un concentración (EFE)

BILBAO. Chrysallis considera necesario proporcionar, en el acompañamiento a chicas y chicos en situación de transexualidad, un plan de formación integral que incluya al profesorado, a los padres y al alumnado, realizado de manera coordinada por profesionales de la sexología con conocimiento específico sobre la materia.

En un comunicado difundido hoy, la asociación se refiera al suicidio la semana pasada de Ekai, un adolescente transexual de 16 años, en Ondarroa, para destacar que sus compañeros y profesores del instituto aceptaron su identidad sexual desde que él lo comunicó en el centro y l llamaron por el nombre que él decidió.

Así, en todos los documentos del centro se cambió su nombre anterior y se puso Ekai, y el profesorado del centro trabajó en las aulas sobre la comprensión de la transexualidad con materiales didácticos y la asesoría tanto de Chrysallis como del servicio Berdindu del Gobierno Vasco.

La asociación señala que la propia madre de Ekai ha dicho que en el instituto aceptaron a su hijo y le trataron bien “desde el primer minuto”.

No obstante, la formación específica con el profesorado todavía no se había realizado, ya que está programada para el próximo mes de marzo, y será impartida desde el servicio Berdindu del Gobierno Vasco.

Chrysallis pretende que con el plan de formación toda la comunidad escolar pueda comprender la realidad de la transexualidad y así poder respetarla, y considera que el mismo debe ser garantizado desde los departamentos de Educación y de Política Familiar del Gobierno Vasco.

 

“Lucho por los derechos de las mujeres y el colectivo LGTBI”

La cineasta Émile Jouvet recibió el Premio Honorífico Zinegoak por sus filmes reivindicativos

La directora, fotógrafa y productora Émilie Jouvet recibió ayer en el Teatro Arriaga el Premio Honorífico Zinegoak 2018. (Oskar Martínez)

bilbao– La cineasta Émilie Jouvet llegó ayer al Teatro Arriaga para recoger el Premio Honorífico Zinegoak 2018, un galardón que el festival le entregó por tener “una visión muy libre y a la vez muy bonita y cuidada de lo que es la sexualidad femenina”. Así lo confirmó Pau Guillén, director de la presente edición, acompañando a la artista francesa en la presentación ante los medios.

“En estos tiempos en los que parece que la sexualidad se realiza de manera explícita en lo audiovisual para generar violencia o sumisión, sobre todo hacia la mujer, Émilie lo hace para transmitir la belleza de la diversidad y las maneras de disfrutar y mostrar los cuerpos”, agregó Guillén. El director recordó que en las películas de Jouvet aparecen “mujeres poderosas, mujeres que han decidido ser dueñas de su sexualidad y personas que han optado por disfrutarla de la manera que consideran oportuna”. Puesto que este año elleitmotiv de Zinegoak es la naturalidad de las diferencias, se reconoce la labor de esta artista que precisamente en sus trabajos “reivindica la diferencia de ser, de amar, de expresarse y de disfrutar de la sexualidad”.

Durante el acto, Jouvet hizo un repaso de su carrera y de sus inicios en el mundo del cine. Directora, fotógrafa y productora, la creadora se formó en Bellas Artes en la Escuela Superior de Fotografía de París, y en 2004 se unió al grupo de artistas Queer Factory. Desde muy temprano estudió la vida íntima y sexual como expresión natural y fundamental del ser humano, el rol femenino en un mundo profesional tan masculinizado como es el cine para adultos, o las dificultades del colectivo de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales para convertirse en padres y madres. “Me interesaron enseguida los derechos de la comunidad LGTBI+ porque yo misma me enamoré de una mujer y quise integrar lo que me estaba pasando a nivel personal en el tipo de trabajo que yo hacía”, explicó Jouvet.

En 2006 dirigió su primer filme queer, lésbico y transgénero francés titulado One Night Stand, y logró multitud de reconocimientos internacionales. Gracias a esto pudo, tres años después, crear un grupo artístico de mujeres a las que acompañó por toda Europa grabando sus actuaciones, dentro y fuera de escena. A través de sus performances y las conversaciones que graba entre ellas, construyó su ideario sobre sexualidad, los prejuicios que les rodean y la reivindicación de sus cuerpos alejadas de lo políticamente correcto. El resultado fue el documental Too much pussy! que se alzó con el Premio a la mejor película LGTB del Festival de Cannes Independiente. “Uno de los objetivos en mi trabajo es mandar un mensaje político y a la vez íntimo, y mostrar de forma directa qué capacidad tiene el Estado de influir en nuestra vida”, aclaró la galardonada.

Jouvet, quien asegura que desde que comenzó su carrera empezó su “lucha por los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBI”, también habló sobre su filmeAria, en el que reflexiona sobre el creciente contexto homofóbico de su país, y se pregunta “por qué se les impide tener hijos a quienes pertenecen a ciertos colectivos”, ya que en Francia no está permitida la reproducción asistida a mujeres solteras y lesbianas.

Último filmeSu último trabajo, My body my rules, vio la luz el año pasado y en él muestra a mujeres con cuerpos fuera de los arquetipos sociales a través de una galería de retratos que cuestionan el peso, la edad, la identidad, el género o el color. “Se trata de ocho retratos que componen una horquilla de personas muy diferentes”, señaló Jouvet, quien matizó que en su labor “la forma sigue al fondo” que quiere tratar: “Es un cine fuera de lo normal en cuanto a forma y género, pero es el cine que yo quiero hacer”.