El arzobispo de Madrid critica veladamente al autobús tránsfobo: “La convivencia no se construye en el insulto”

El cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid

“Quien difama, quien rompe al otro, manifiesta desprecio a la Humanidad”. El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, hizo ayer frente a la polémica de los autobuses tránsfobos de HazteOir durante su intervención en el Fórum Europa. Lo hizo al modo eclesial, sin querer referirse directamente a los ultracatólicos, y remitiéndose a una intervención anterior, la base de su discurso, en la que, citando a Ortega y Gasset, se preguntaba “¿qué nos pasa para no saber lo que nos pasa?”.

Preguntado por HazteOir, el purpurado subrayó que “no entro en autobuses, y me remito a lo que dije antes. ¿Qué nos pasa para no saber lo que nos pasa? Este es el autobús que yo quiero, no quiero otro”. ¿Y qué es lo que pasa, en opinión de Osoro? Que “la convivencia se construye en el respeto, no en la difamación, ni en el insulto, ni en el reírse de los otros. Eso no tiene nada que ver con el Evangelio”, como había dicho antes.

Ante la atenta mirada de Cristina Cifuentes y del padre Ángel, dos de los objetos de ataques de estos grupos ultraconservadores y sus terminales mediáticas, el cardenal de Madrid clamó por construir una sociedad al estilo de Jesús, que “nunca rompió puentes, sino que los construyó; que nunca hizo muros sino que los derribó, para hacernos entender que la humanidad es una gran familia, que necesita todos los días revisar lo que está haciendo”.

Retomando la frase de Ortega y Gasset, Osoro alertó de las “tentaciones de ideologizar la fe, privatizar la Iglesia y su misión, y seleccionar páginas del Evangelio, haciendo un Jesús a nuestra medida”. En lo que se puede intuir como una respuesta a la organización dirigida por Ignacio Arsuaga. HazteOir, desde la llegada de Osoro, tiene prohibido utilizar los templos madrileños para sus charlas o iniciativas, dada la pertenencia de algunos de sus miembros a El Yunque. Osoro denunció que “las ideologías no son la respuesta al hombre para construir una casa común”.

“Profanar la dignidad del hombre es blasfemar a Dios mismo. Cualquier clase de violencia, la que fuere, que no duda en atacar a personas sin ninguna distinción, a imponer chantajes que provocan enfrentamiento, desórdenes, pánicos, que obligan a grupos a favorecer sus planes, no tienen ninguna justificación”, declaró. “Ninguna circunstancia justifica una actividad que no respete al otro, le elimine o se ría de él. Por eso, la infamia, a quien la realiza, siempre es reprobable, y cuando uno se apoya en la religión…. No es la religión que Jesucristo nos enseñó”.

“Quien difama, quien rompe al otro, manifiesta desprecio a la Humanidad. Cuando esto se hace, se puede destruir todo. Es terrible estar en este mundo teniendo como arma el odio. Eso ultraja a Dios”, clamó el arzobispo de Madrid, quien recordó que “debemos crear la cultura del encuentro, no la del descarte”.

Dos activistas trans frente al bus de HazteOir: “Tienen que saber que estamos aquí”

Rubén (i) y Aitor (d) junto a la caravana de HazteOir / R.R..

El circo tránsfobo de HazteOir se había instalado en la plaza de Cibeles el viernes a mediodía. Justo frente al Ayuntamiento de Madrid que había inmovilizado su autobús con mensajes contra la transexualidad. El presidente del grupo ultracatólico, Ignacio Arsuaga, repetía sus consignas a pie de la caravana parada por unos agentes municipales. Con la estampa del palacio de Comunicaciones –sede del Gobierno de Manuela Carmena– y la diosa Cibeles como decorado de fondo, Arsuaga insistía: “Si nos quieren ilegalizar tendrán que cambiar la ordenanza”.

Cuando el  show perdía fuerza y HazteOir ya tenía un boletín de denuncia de la policía, han aparecido dos chicos. Portaban una bandera enseña universal del movimiento reivindicativo trans. “No nos dejan pasar”, decían mientras se quedaban a una prudencial distancia del vehículo naranja con la leyenda: “¿Las niñas tienen vulva?” Rubén y Aitor, activistas de 23 y 24 años, se habían acercado a ver cómo HazteOir había sacado a la calle otro coche con mensajes que niegan su propia identidad. Al final se han atrevido colocarse junto a la autocaravana. Un rato después de que los utras se marcharan rumbo a su sede, ambos chicos han hablado con eldiario.es

¿Cómo os habéis decidido a plantaros allí?

Aitor: Estaba relativamente cerca de la plaza y cuando nos hemos enterado de que la caravana iba a estar allí le he dicho a mi compañero: “Tenemos que hacer algo. Tenemos que ir”.

Rubén: Sí, nos hemos enterado de que esta caravana iba hacia Cibeles por las redes sociales y hemos tirado para allí. Queríamos ver si realmente estaba circulando y comprobar qué estaba pasando.

A: Yo he dicho: esto tengo que verlo con mis propios ojos y tienen que saber que estamos aquí. Así que hemos cogido el autobús para Cibeles.

R: Ha sido bastante improvisado. A llegar no nos dejaban pasar y no teníamos nada pensado pero, al ver la caravana, al final no nos lo hemos pensado dos veces y para adelante. Hemos sacado las banderas.

HazteOir ha dicho que no pretende ofender a nadie. ¿Os ha ofendido?

R: Sí. Porque vulneran nuestros derechos. Es como decir que no existimos. Claro que duele, después de todo lo que hemos tenido que pasar…

A: Claro que me he sentido ofendido. Yo, antes de ser adulto, he sido un niño con vulva. Y su mensaje me está invisibilizando.

¿Deberían prohibir que circularan?

R: Sí. Es una campaña de odio. Que incita al odio y a la discriminación.

A: Debería impedirse que circulara porque promueve la transfobia.

R: Me pongo en la piel de los niños trans… Yo tengo 23 años y tengo más herramientas para manejarlo, pero me imagino cómo puede sentirse un menor al que se le dice que no existe. Se le niega su identidad.

¿Ese es uno de vuestros mayores problemas? ¿Haceros invisibles?

A: Claro. Además se nos asocia directamente a un tipo de gente, un tipo de profesiones…

R: Nosotros intentamos ofrecer referentes para esos jóvenes y cosas como esta nos echan tierra por encima. Desde que eres pequeño te das cuenta de que eres diferente que no eres lo que  hay que ser. Si hubiese leído algo como lo que aparece en esos autobuses… Terminas por pensar que lo que tú eres no puede ser.

A: Yo exterioricé cómo sentía a los seis años con mi madre. A los 16 supe realmente lo que esto suponía. Y siempre he notado los cuchicheos, las miradas…

R: En mi caso, era consciente de que no encajaba pero mi madre siempre me dio mucha libertad. No le puse nombre hasta los 20 años.

¿Creéis que esta campaña es libertad de expresión?

R: Opino que no. La libertad de expresión acaba cuando se pisa al resto.

¿Y si continúa la campaña?

A: Pienso ir donde estén y donde haga falta.

R: Si ellos no se cansan, nosotros tampoco. No vamos a dejar que nos vuelvan invisibles.

«Él decía que era un niño y yo me empeñaba en vestirle de rosa de los pies a la cabeza»

Marian, madre de acogida de un niño con vulva, relata el complicado proceso de asimilación. «Venía llorando del colegio porque no entendía que le mandaran ir al baño de las chicas»

«Hoy jugamos a que soy Ander, ¿vale ama?». Y ella le dejaba jugar, claro. Pero al día siguiente quería jugar a que se llamaba Mikel, y el otro era Andoni… nunca Jone. Es el nombre que consta en su DNI, aunque hace más de un año que le llaman Jon. Relata su historia Marian, madre de acogida de un niño transexual. Una profesora de Hondarribia (Gipuzkoa) de 44 años que quiere dar visibilidad a un asunto que estos días copa titulares por la campaña de la organización ultracatólica Hazte Oír, ‘El autobús que no miente’, contra la transexualidad infantil. El autocar iba a entrar en Bilbao la próxima semana pero permanece retenido por orden judicial. «Yo he tenido mucha relación con la iglesia y no entiendo qué tiene que ver esto con Dios. Nosotros no queremos convencer a nadie, solo que nos entiendan», responde Marian.

A ella, dice, le costó dos años entender lo que le ocurría a su hijo, un bebé «con vulva» y de nombre Jone que llegó con seis meses a su casa para ampliar la familia (tienen otra hija de 12 años). Cuenta que desde que Jone aprendió a hablar dijo que era un niño. «Yo le decía a mi marido: ‘Va a ser lesbiana’. Porque en los cuentos siempre acababa casándose con una niña».

No le dieron importancia más allá de cierta sorpresa. Pero luego fueron los vestidos. «Su padre biológico es africano y le ve una vez al mes. Él le regalaba muchos vestidos pero no quería ponérselos. Yo le obligaba para que su padre no pensara que éramos nosotros los que no queríamos ponérselos». Y con cada vestido, una rabieta. «Yo le vestía de rosa de los pies a la cabeza, por aquello de feminizarla, lo que nunca hice con mi hija mayor. Y le puse también unos pendientes preciosos que no le gustaban nada».

Pero luego (más bien a la vez) fueron los juguetes. «Su hermana tenía un montón de muñecas que están impecables porque no las usaba, las tuvimos que guardar todas en el trastero. Solo quería el balón, el fútbol, juegos tradicionalmente asociados a los niños». Jone gritaba que era un niño y Marian le ‘corregía’: «Tú eres una niña».

«Él iba rápido y mi marido y yo, frenando»

Pero antes de que cumpliera los 4 años se produjo el punto de inflexión. Fue un cambio de edificio en el colegio. «Hasta ese momento los pequeños iban juntos al mismo cuarto de baño, pero en la nueva ubicación había váteres de niñas y de niños, separados. Y todas las tardes venía llorando a casa porque no le dejaban entrar en el de los chicos. Decía que quería ir con sus amigos al mismo váter y no entendía que le mandaran al de las niñas».

Así que Marian consultó con una sexóloga. «Me dijo que por qué le obligaba a llevar pendientes si no quería, que se los quitara». Y se los quitó: «En ese momento empezó a saltar encima de la cama gritando: ‘¡Por fin soy un chico, por fin!’. En realidad llevaba dos años gritándolo, pero yo no lo había entendido. Tanto mi marido como yo íbamos muchos pasos por detrás. Él iba muy rápido y nosotros, frenando».

Ese abrir los ojos fue un proceso liberador pero complicado, confiesa Marian, que sintió «pánico» y «vértigo». Pero su hija mayor lo veía más claro: «’Vamos a cambiarle de nombre porque total, se lo está cambiando todo el día’, me dijo. Y entonces decidimos hacerlo. Para que no fuera un cambio muy grande le quitamos una letra a Jone y le pusimos Jon» (el nombre se ha modificado para salvaguardar la intimidad del menor, pero el real es también uno que se ‘masculiniza’ quitándole la última letra). Al cabo de dos meses decidieron hacer «limpieza de armario» y comprarle las prendas que ha reclamado desde que sabe hablar, pantalones, zapatillas deportivas… «Y no paró hasta que le pintamos su habitación de color azul. Antes era morada».

«Me costó renunciar a mi niña»

«Asumido» en casa, empezaba otro proceso, decirlo fuera. «Hablamos con la andereño para que desde ese día le llamara Jon en clase. Y pedí una reunión con los padres de los niños del aula. La respuesta del colegio ha sido maravillosa». La del colegio y la de todo el pueblo. «Vivir en un sitio pequeño como Hondarribia es ventajoso porque todo el mundo le conoce ya por Jon y le llaman así». Y luego está su familia biológica, que está «haciendo un esfuerzo muy positivo, aunque al abuelo materno todavía le cuesta». No lo dice Marian, de ninguna manera como reproche, sino entendiendo que no es sencillo. «A mí también me costó renunciar a la niña que acogimos cuando era un bebé».

Tras dos años de pelea, Jon es ahora un niño «feliz». E inquieto. «Tiene conversaciones que no parecen propias de un chiquillo tan pequeño, sino de alguien más mayor». Antes de dormir Marian charla un rato con su hijo y va resolviendo sus dudas. «Un día me preguntó si le iban a crecer las tetas porque él no quería pecho. O si podía tener hijos porque un niño de su clase le había dicho que sí podía. Yo le digo que esté tranquilo, que todavía es muy pequeño para preocuparse por esas cosas y que cuando llegue el momento nos plantearemos todo lo que haga falta».

Mientras, Marian trata de hacerle ver las ventajas de la diferencia. «Como su padre es africano, él siempre ha dicho que es un niño ‘marrón’, y nunca le ha parecido mal ser distinto a otros en ese sentido. Yo le digo que esto es algo parecido, que él puede ser un chico con vulva y no pasa nada. Que cada niño es diferente por una cosa y que ser diferente no es malo. Le cuento que yo misma de pequeña quería ser más guapa y que ahora me gusta mi aspecto y no cambiaría nada».

Jon sí ha empezado a cambiar algunas cosas. «Ahora de vez en cuando juega con muñecas, pero solo si está solo. Hasta ahora las rechazaba porque lo identificaba con las niñas y él es un niño». Aunque nada puede competir con el patinete. «Nos pasamos horas en las pistas de skate. Siempre le ha gustado correr, trepar, le encantan esas actividades». Y dice que quiere ser «musculoso». «Ya le digo que no se preocupe, que ya lo es».

San José responde a ‘Hazte oír’: «No siempre. Duda resuelta»

El mensaje del jugador del Athletic, que cuenta con más de mil retuits, contesta a la pregunta de al campaña ‘¿Los niños tienen pene? ¿Las niñas tienen vulva?’

Mikel San José ha tenido una respuesta tajante al polémico autobús de la organización ultracatólica ‘Hazte Oír’. Un vehículo contra la transexualidad que luce un lema en forma de dos preguntas ‘¿Los niños tienen pene? ¿Las niñas tienen vulva?’. «No siempre. Duda resuelta», ha afirmado rotundamente el medio del Athletic.

El mensaje del futbolista rojiblanco ha tenido una tremenda repercusión en Twitter y ya cuenta con más de mil retuits y otros mil ‘me gusta’.

Hazte Oír podrá circular con su nuevo lema pero es denunciada por llevar publicidad

El Gobierno esperará a la resolución judicial sobre el autobús de la plataforma para que Interior proceda a revocar o no la utilidad pública de esta asociación

 

La autocaravana que forma parte de la campaña de Hazte Oír contra la transexualidad y que ha salido este mediodía con un lema mínimamente cambiado puede seguir circulando pero la Policía Municipal de Madrid les ha denunciado por contravenir la ordenanza de publicidad.

“Nos acaba de denunciar la Policía Municipal. Nos acusan de violar la ordenanza municipal de Publicidad, que en el artículo 2 prohíbe los vehículos que lleven publicidad”, ha relatado el presidente de la plataforma, Ignacio Arsuaga, quien ha indicado que aún no les han multado. Si al final hay sanción, la recurrirán, ha avanzado.

Arsuaga ha respondido al Policía que les ha parado en la plaza de Cibeles citándole el artículo 1,3 de la misma Ordenanza que, según ha asegurado, permite que las organizaciones sin ánimo de lucro puedan “lanzar campañas de concienciación en vehículos” como es ésta.

Utilidad pública

El portavoz del Gobierno y ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, ha indicado que hay que esperar a la resolución judicial sobre el autobús de la plataforma HazteOir para que el Ministerio del Interior proceda a revocar o no la utilidad pública de esta asociación. “En cuanto a la cuestión de utilidad pública, es competencia del Ministerio de Interior; somos un Estado de Derecho, por tanto, si hay una resolución judicial en ese sentido, esperamos, el Ministerio del Interior procederá según sea la resolución judicial, pero hay que esperar a que exista”, ha precisado Méndez de Vigo este viernes 3 de marzo, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Así se ha pronunciado después de que el grupo parlamentario socialista anunciara este viernes que pedirá al ministro del Interior, José Ignacio Zoido, explicaciones en el Congreso sobre la declaración de utilidad pública

otorgada a la organización Hazte Oír; y después de que en Comú Podem registrara este jueves una proposición no de ley por la que insta al Gobierno a revocar “de manera inmediata” esta orden ministerial.

Además, Méndez de Vigo ha reiterado que el Gobierno está a favor del respeto a la diversidad y en contra de cualquier discriminación, en referencia al lema del autobús de HazteOir. “El Gobierno está, por convicción y porque son obligaciones internacionales -quiero recordar aquí la Carta Europea de Derechos fundamentales-, a favor del respeto a la diversidad y en contra de cualquier discriminación de género, por tanto nuestra posición es clara”, ha insistido, en línea con sus declaraciones de este jueves tras su visita a AULA y Spainskills -olimpiadas de Formación Profesional-.

 

Arcópoli denuncia una nueva agresión en Chueca

Concentración contra la homofobia en Madrid. OLMO CALVO

La asociación Arcópoli para la defensa de los derechos y libertades LGTB ha denunciado una “agresión homófoba grave”, con insultos, amenazas y golpes, perpetrada en la madrugada del 27 de febrero pasado contra una persona en el barrio madrileño de Chueca.

Según una nota de la asociación, que dice tener registrados 32 incidentes de odio solo en la Comunidad de Madrid desde el pasado 1 de enero, esta última agresión fue sufrida por un hombre gay, J.L., de 45 años, que, como consecuencia de los golpes recibidos, tiene una fractura y hematomas en la cara.

La víctima tuvo que ser atendida en un hospital e interpuso este jueves una denuncia acompañado por personal de Arcópoli.

En la fecha del suceso, el hombre salía de un local de ambiente gay en Chueca cuando un desconocido le gritó “maricón” y luego, le tiró un vaso de cristal en la cara con el que le ocasionó heridas de diversa consideración, y luego lo empujó y lo hizo caer al suelo.

Debido al empujón y a la caída, la víctima se fracturó el hueso cúbito del brazo derecho.

La Policía acudió al local de inmediato pero no consiguió identificar al agresor, que huyó de la zona, mientras que los médicos del SAMUR atendieron a la víctima y le trasladaron en ambulancia al hospital.

El coordinador de esta asociación, Yago Blando, dice en la nota que “las agresiones y los incidentes de odio al colectivo LGTB se siguen produciendo con total sensación de impunidad de los agresores, sobre todo los más jóvenes”.

“Son necesarias medidas de sensibilización para erradicar esta lacra, especialmente en el campo de los centros educativos”, dice Blando.

Hazte Oír incluye los signos de interrogación en el lema de su autocaravana para cumplir con lo dictado por el juez

El nuevo vehículo de la plataforma Hazte Oír. EL MUNDO – EUROPA PRESS (Vídeo) // JOSE S. GUTIÉRREZ (Foto)

Hazte Oír ha presentado este viernes la autocaravana con la que continuará con su campaña contra la transexualidad y que cambia el lema anterior incluyendo los signos de interrogación para cumplir con lo dictado por el juez que ha paralizado el primer autobús por poder incurrir en delito con el mensaje que portaba.

En el kilómetro 27,5 de la A-1, en un aparcamiento, se encontraba la autocaravana, también con los colores naranjas de la organización y con un nuevo lema, muy similar al anterior: ‘No permitas que manipulen a tus hijos en el colegio. Infórmate con el libro que no quieren que leas. Interrogación. ¿Los niños tienen pene?¿Las niñas tienen vulva?’.

De este modo, se elimina el ‘Que no te engañen’ que acompañaba a ‘Los niños tienen pene’ y ‘Las niñas tienen vulva’, escritas a modo de afirmación.

El presidente de la organización, Ignacio Arsuaga, va a conducir la autocaravana hasta Cibeles, y ha defendido que “en absoluto es un desafío” sino “un ejercicio ciudadano de la libertad de expresión”. Además, ha explicado que esta misma mañana han presentado un recurso de 32 páginas en el que explican por qué les parece “absolutamente ilegal” esa decisión.

“Hemos decidido salir con otro eslogan, con un signo de interrogación para poder ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión”, ha explicado, al tiempo que ha dicho que “en absoluto” se están riendo del colectivo transexual.

Por otro lado, ha adelantado que el día 12, a mediodía, se manifestarán por la libertad de expresión, y que denunciará a la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, al socialista Pedro Sánchez, y a los dirigentes de Podemos, Pablo Echenique e Íñigo Errejón por “insultarlos” en las redes sociales.

Asimismo, ha dicho que si ahora, en el camino a Cibeles, la Policía Municipal procede a inmovilizar la caravana, se querellará contra la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena.

Hazte Oír pone en marcha una autocaravana con un nuevo lema contra “el adoctrinamiento sexual”

 

l autobús que este jueves el juzgado prohibió que circulara. EFE

A las 12.00 horas la asociación Hazte Oír pondrá en marcha un nuevo vehículo después de que un juzgado de Madrid decidiera este jueves prohibir la circulación del autobús transfobo hasta que no retire el mensaje contra la transexualidad.

Según un comunicado de la asociación ultracatólica, “será una autocaravana con un lema impactante que circulará por Madrid y alrededores y recordará de nuevo que existe un adoctrinamiento sexual obligatorio en 10 comunidades autónomas españolas”.

Hazte Oír asegura que el nuevo vehículo “convivirá con #ElBusQueNoMiente que permanece secuestrado por un auto judicial y será modificado la semana que viene para volver a recorrer las calles”.

El Juzgado de Instrucción Número 42 de Madrid acordó este jueves como medida cautelar la prohibición de circulación del autobús desplegado por Hazte Oír. En su escrito, se decreta la prohibición de circular de este autobús, al entender que su mensaje “no se limita a exponer” el ideario del colectivo, sino que se dirige a personas con una orientación sexual “distinta” para lesionar su “dignidad”.

El Ayuntamiento de Madrid ya procedió a la inmovilización del mencionado autobús que pretendía recorrer las calles de la ciudad con el mensaje “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre,. Si eres mujer, seguirás siéndolo”.

El presidente de HazteOir.org, Ignacio Arsuaga, ha declarado que la campaña “es a favor del derecho fundamental de las familias a educar a sus hijos en libertad, de acuerdo con sus valores. Pero, debido al secuestro de autobús, se ha convertido también en una campaña por el derecho a expresar nuestras ideas en los espacios públicos”.

En su declaración ante el Juzgado, Arsuaga reconoció que su eslogan puede ser “provocador” pero rechaza que conlleve un “rechazo” a la transexualidad o a la homosexualidad. A su vez, expuso que la iniciativa es un ejercicio de la “libertad de expresión”.

La Policía denuncia ahora a la caravana de Hazte Oír, que estudia sacar más autobuses a la calle

La Policía Municipal de Madrid ha denunciado, por incumplir la ordenanza municipal de publicidad, a la autocaravana fletada por la organización Hazte Oír con los mensajes tránsfobos que hoy ha vuelto a circular por la capital tras añadir unos signos de interrogación al mensaje original.

Hazte Oír ha sacado hoy a las calles una autocaravana rotulada con los mismos mensajes que su autobús, salvo que, para sortear la prohibición del juez, le ha añadido unos interrogantes: ¿Los niños tienen pene? ¿Las niñas tienen vulva?.

Fuentes municipales han confirmado que los agentes han parado el autobús en torno a las dos de la tarde cuando circulaba en las inmediaciones de la plaza de Cibeles, donde está ubicada la sede del Ayuntamiento de Madrid.

Las mismas fuentes han explicado que la Policía ha parado el autobús, ha denunciado a los promotores y ha permitido que el vehículo siga circulando, dado que la orden judicial dictada ayer no es válida al haber cambiado el mensaje y al tratarse de otro vehículo.

La ordenanza municipal aplicada prohíbe la publicidad en cualquier tipo de vehículo o remolque en circulación o estacionado excepto la que se realice en los vehículos destinados al transporte público. La sanción administrativa deberá ser determinada por el Área de Desarrollo Urbano Sostenible y al menos será de 600 euros, aunque podría tratarse de un importe mayor.

Fuentes de Hazte Oír, sin embargo, aclaran que la misma ordenanza exime de su cumplimiento a los vehículos de colectivos sin ánimo de lucro como el suyo. “Así lo hemos reflejado cuando nos han presentado la denuncia”, señala un portavoz, que precisa que ante las peticiones y apoyos de ciudadanos que están recibiendo estudian sacar más autobuses a la calle. Asimismo, señala que el autobús inmovilizado, que sigue en el garaje de la carretera de Coslada, saldrá presumiblemente el lunes con un eslogan nuevo.

La autocaravana, que ha partido de un aparcamiento ubicado en la carretera A-1 Madrid-Burgos, ya se encuentra circulando por el centro de Madrid y, poco antes de las 14,00 horas, entraba en la madrileña Plaza de Cibeles.

El juez de Instrucción número 42 de Madrid acogió ayer la petición de la Fiscalía al prohibir circular al autobús, aunque descartó su tesis de que los eslóganes que exhibía fueran constitutivos de un delito de incitación al odio, aunque sí denigran a los menores transexuales.

Considera que los rótulos con las frases “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo” discriminan a los que “que ejercitan su identidad sexual de forma diferente a la heterosexual, que la entidad Hazte Oír defiende como única”.

Esta mañana, Hazte Oír presentó un recurso ante la decisión judicial aclarando que no se puede inmovilizar el autobús “porque no hay afirmación alguna sobre identidades sexuales. El texto del recurso sostiene que la campaña informativa no ha reflejado en el lema del autobús ni afirmación a favor ni afirmación en contra de la identidad sexual” supuestamente menospreciada”.

En el mismo documento precisan que la discrepancia ideológica está permitida en España. “Perseguir a quien disiente de una determinada ideología, en este caso la de género, sería algo así como perseguir a la disidencia, algo que en las sociedades democráticas se supone que no se puede hacer”.

Además, el colectivo considera que no hay siquiere apariencia de delito “porque expresarse libremente no es delito”, “En los mensajes no se hace referencia a identidad sexual alguna. Por otra parte, el objeto de la campaña informativa es la concienciación sobre determinadas leyes educativas a través del regalo de un libro que, habiendo sido ha sido objeto de estudio por diversas fiscalías, no ha recibido denuncia alguna por lo que es absolutamente legal”.

Oídos sordos

Así que no queda sino navegar la contradicción, recordando que la ley es solo el último recurso

Autobús de HazteOir en el Parking de Arjona en la carretera Coslada Vicalvaro. © VÍCTOR SAÍNZ

Una sociedad que escoge la libertad como principio rector expone a sus miembros a cosas que no les gustará ver. Es inevitable, porque dicha elección implica aceptar que todo consenso es parcial y temporal. A veces, ciertas posturas llegan a poner a prueba los límites del sistema. Puede ser en Twitter, en la portada de una revista satírica, en la letra de una canción, o en un autobús que circula por nuestra ciudad.

Hay dos maneras extremas de enfrentar estas situaciones. La primera es prohibir los mensajes que ofendan a una persona, institución o grupo, al considerar que rompen las normas de libre convivencia. El problema de esta aproximación es que abre la puerta a que los ofendidos se aprovechen para eliminar aquellas ideas con las que, sencillamente, no comulgan.

Para evitarlo es posible optar por la solución opuesta, de apertura completa. Pero no resulta práctico permitir la circulación de mensajes que articulan o planean una acción directa contra la libertad. Así que la posición intermedia en la que solemos recaer los espíritus cautos es la de una limitación moderada, circunscrita a los discursos que llamen a la violencia.

Pero ni siquiera esa es zona segura, pues los incitadores del odio emplearán discursos sutiles, y tras el ataque argumentarán que se enfrentan a una caza de brujas. Funciona: en EE UU, la lucha contra lo “políticamente correcto” se ha convertido en un polo de atracción para ideas excluyentes. En Holanda, el apoyo a Wilders se incrementó después de que fuese condenado por ciertas declaraciones xenófobas.

Así que no queda sino navegar la contradicción, recordando que la ley es solo el último recurso. Antes hay otros, más efectivos. La fuerza de la evidencia combinada con un relato ideológico en positivo y atractivo funciona, por ejemplo, cuando el tema en cuestión es poco conocido para la mayoría de la población. Y sí, la transexualidad en la infancia cumple tal requisito. Hay espacio para hilvanar un debate civilizado y, al mismo tiempo, libre. Que se enriquecerá si tiramos del penúltimo recurso, que nos brinda el refranero español: a palabras necias, oídos sordos. @jorgegalindo