El matrimonio homosexual es legal en 22 países del mundo

Una pareja homosexual muestra su cariño. (P. Viñas)

MADRID. Once países de la UE tienen reconocido ese derecho (Holanda, Bélgica, España, Suecia, Portugal, Dinamarca, Francia, Reino Unido, Luxemburgo, Irlanda y Finlandia), además de otros dos países europeos, Noruega e Islandia.

En América, reconocen el matrimonio entre personas del mismo sexo Cánada, Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia. Nueva Zelanda y Sudáfrica completan la lista.

Hay, además, estados que permiten las uniones civiles de personas del mismo sexo, con derechos iguales o similares a los del matrimonio, pero sin esa denominación, como Alemania, Austria, Croacia, Estonia, Hungría, Suiza, Malta, la República Checa, Israel, Chile, Grecia o Eslovenia.

Taiwán será el último en sumarse a este grupo de países y el primero en Asia, ya que el pasado mes de mayo laCorte Suprema declaró inconstitucionales las restricciones legales a las uniones entre personas del mismo sexo y exigió su legalización en un plazo de dos años.

Holanda, con una ley aprobada en septiembre de 2000 que entró en vigor el 1 de abril de 2001, fue el primer país en dar luz verde al matrimonio homosexual, seguido de Bélgica (2003) y Cánada y España, en 2005.

España fue el cuarto país del mundo en legislar sobre el matrimonio homosexual -lo hizo dos días después que Canadá-, aunque la ley española, aprobada el 30 de junio de 2005, entró en vigor antes que la canadiense, el 3 de julio de 2005.

Sudáfrica (2006); Noruega y Suecia (2009); Portugal, Islandia y Argentina (2010) y Dinamarca (2012) siguieron en el reconocimiento de los matrimonios homosexuales, con particularidades como la de Suecia y Dinamarca, donde está también reconocido el matrimonio religioso entre parejas del mismo sexo.

Dinamarca fue, en 1989, el primer país del mundo en reconocer a las parejas del mismo sexo, pero con una ley de uniones civiles.

Ya en junio de 2012 el Parlamento aprobó una norma que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo: civil y religioso.

En 2013 fue reconocido por la vía judicial en Brasil y aprobado mediante leyes en Uruguay, Nueva Zelanda y Francia, con una gran polémica en ese país.

En el caso del Reino Unido, una ley sancionada por la reina Isabel II en julio de 2013 autorizó las bodas entre personas del mismo sexo, aunque éstas no comenzaron a celebrarse hasta marzo de 2014, pero sólo en Inglaterra y Gales, dado que Irlanda del Norte y Escocia tienen las competencias transferidas.

Escocia aprobó en febrero de 2014 su propia ley, que entró en vigor a finales de ese año. El matrimonio homosexual sigue sin estar permitido en Irlanda del Norte.

A la lista de países que admiten estas uniones se sumaron en 2015 Luxemburgo, Irlanda, México y Estados Unidos y Puerto Rico.

La entrada en vigor el 1 de enero de 2015 de la ley que reconocía los matrimonios entre parejas del mismo sexo en Luxemburgo permitió al primer ministro de ese país, Xavier Bettel, contraer matrimonio en mayo con su novio. Fue el primer jefe de Gobierno europeo casado con otro hombre.

En el caso de Irlanda, fue el primer país en celebrar un referéndum sobre esta cuestión; Vencieron los partidarios del “sí” en la consulta del 23 de mayo de 2015 con un 62 por ciento de los votos.

Colombia reconoció las bodas homosexuales en 2016 y Finlandia ha sido el último país en el que ha entrado en vigor una norma de este tipo -el 1 de marzo de 2017-, si bien el matrimonio homosexual se había aprobado en noviembre de 2014.

En varios países, estos matrimonios están reconocidos mediante sentencias contra la discriminación emitidas por sus respectivos órganos del Poder Judicial, como en Brasil y Sudáfrica (el Parlamento legisló en consecuencia posteriormente).

En EEUU, el Tribunal Supremo los legalizó en todo Estados Unidos el 26 de junio de 2015, aunque antes, en 37 estados, el Distrito de Columbia -donde está la capital, Washington- y el territorio de Guam se aceptaban estas uniones, pero el fallo del Supremo obligó a los estados restantes a autorizarlas.

En el caso de México, los matrimonios entre personas del mismo sexo se celebran desde hace años en la capital y en varios estados, como Quintana Roo y Coahuila.

En 2015, la Suprema Corte consideró inconstitucionales las leyes que los prohíben y desde entonces se permiten cuando son tramitados ante un juez.

Homosexualidad y feminismo siguen ofendiendo #AlgoFalla

Publicado por por  en elasombrario.com

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Digo palabras como orgullo, homosexualidad, transexualidad o feminismo y sigo ofendiendo, y siguen provocando una sobreprotección insólita. Como si en vez de palabras fuesen minas antipersona. Algo estamos haciendo mal, algo falla en la transmisión del mensaje, si aún hoy, y año tras año, tenemos que volver a enfrentarnos a opiniones que reivindican el orgullo hetero, a discursos que hablan de normalidad, a personas que aún piensan que machismo y feminismo son equivalentes. Y algo falla si Pablo Motos puede seguir ejerciendo de machito de piscina cada vez que le visita una actriz que él considera guapa.

No deberíamos temer a las palabras. Sin embargo lo hacemos. No a esas que la real academia de la humanidad ha bendecido con el don de los valores, de la construcción provechosa de la personalidad. Palabras como felicidad, éxito, amistad, autenticidad, amor, imaginación, responsabilidad… Palabras que siempre tienen connotaciones positivas, que nunca generan polémicas ni malas interpretaciones; que son lo que son y que solo una mente maquiavélica como la de Mr. Wonderful puede convertir en un infierno al estamparlas en una taza.

Sin embargo, hay palabras que reúnen todas las anteriores y alguna más, que están cargadas de argumentos, de experiencia, de reivindicación, de lucha, de memoria, de compromiso, incluso de dolor, pero su sola pronunciación en sociedad crea un silencio concluyente a su alrededor: el silencio de la prudencia, de la turbación, del paso torpe, del que aguarda a la defensiva, del silbato silencioso que precede al ataque del perro, al inicio del disturbio.

No entiendo ese recelo, pero aún comprendo menos que palabras como homosexualidad, feminismo, activismo, vean alterada su esencia y se conviertan en algo susceptible de rechazo, de confrontación, de polémica. Y en estos tiempos, la consecuencia de todo eso no es el debate enriquecedor. Es la agresión, el insulto, el boicot.

La semana pasada aparecí en un medio de comunicación conversando sobre el Orgullo LGTB, sobre los armarios y el compromiso. Resultaba tan descorazonador leer los comentarios a la noticia que casi entro en depresión. Insultos, descalificaciones, humillaciones… Busqué la misma noticia en el muro que el medio de comunicación tenía en Facebook. Los comentarios no eran mejores. Aquí, además, se incluían emojis vomitando. Curiosamente, muchos estaban firmados por mujeres. Siempre he sido de los que creen que la mujer cambiará el mundo porque su pensamiento es revolucionario desde el instante en el que tuvo que imaginarse contra la opresión patriarcal. De ahí que esos mensajes hiriesen el doble. Igualdad, integración, tolerancia…, palabras de etimología positiva pero que se vuelven en nuestra contra cuando es el heteropatriarcado quien hace la obra de caridad de tolerarnos, cuando somos nosotros, ellas, quien tenemos que igualarnos a ellos, a su forma de vida, a sus principios, para no ser discriminados; cuando nuestra integración en la vida social se mide por el grado de afinidad a sus normas, toda lucha queda desactivada.

¿No se han fijado que las mujeres con poder son aquellas que se comportan como hombres? Thatcher, Merkel, Clinton, May, Lagarde, Le Pen… Es como si hubiese un precepto escrito con tinta invisible que nos recordase que si una mujer quiere ser respetada, quiere tener poder, debe comportarse como lo haría un hombre. No es cuestión de sensibilidad o determinación; es cuestión de ser, independientemente de cómo ellos, los demás, opinan que debemos ser. Exactamente igual sucede dentro de la población gay, donde los clichés contra los que la mujer lleva más de un siglo luchando, nosotros los hemos incorporado a nuestra vida sin la más mínima reflexión. Convertimos un tipo de hombre en reclamo sexual, creamos modelos estéticos en esclavitudes contemporáneas que alguien nos hizo pensar que podrían traernos la felicidad, infravaloramos la edad, convirtiéndola en un inhibidor del deseo, invisibilizando todo aquello que no sea aparentemente perfecto. La misma servidumbre que ellas.

Por eso me jode cuando palabras como orgullo, homosexualidad, transexualidad o feminismo provocan una sobreprotección insólita. Como si en vez de palabras fuesen minas antipersona. Algo estamos haciendo mal, algo falla en la transmisión del mensaje, si aún hoy, y año tras año, tenemos que volver a enfrentarnos a opiniones que reivindican el orgullo hetero, a discursos que hablan de normalidad, a personas que aún piensan que machismo y feminismo son equivalentes.

Algo falla si Pablo Motos puede seguir ejerciendo de machito de piscina cada vez que le visita una actriz que él considera guapa. Algo falla si las actrices de Las chicas del cable no tienen el discurso interiorizado para callarle la boca y dejarle en evidencia delante de todo el mundo. Ellas no lo hicieron, lo hizo él solito. Pero hubiese sido muy bello que lo hubiesen hecho ellas. Algo falla cuando el actor Yon Gonzalez, de 31 años, declara: “Ni machistas ni feministas, me parece todo un error. Ni el feminismo ni el machismo son necesarios. Si estuviésemos todos en el centro no habría feminismo ni machismo”.

A tomar por culo la lucha por los derechos civiles. A tomar por culo un siglo de logros. Algo falla si Blanca Suárez, de 28 años, dice que el feminismo juega un papel poco importante en su vida pero la igualdad, sí. Supongo que esto compite en la misma liga que la decisión laica de ponerle una medalla a una virgen. Nunca pensé que entre Pablo Iglesias y Blanca Suárez hubiese tan pocos grados de separación. Algo falla cuando un actor que interpreta a un personaje homosexual declara en las entrevistas que la orientación sexual de su personaje no es lo importante, que lo importante es que la película es un canto a la libertad. Hasta el Ayuntamiento de Madrid convierte en lema del World Pride la frase ‘Ames a quien ames, Madrid te quiere’. Otra manera ambigua de intentar no ofender, de usar lo subliminal para no pronunciar aquello de lo que, según algunos, no podemos sentirnos orgullosos. ¿Ames a quien ames? Si amas a Putin, a los neonazis, ¿Madrid también te quiere? ¿Por qué no usar ese mismo lema con imágenes de dos mujeres besándose, de tres hombres abrazados, de una mujer trans y su hijo para enfocar el mensaje? Yo se lo digo. No es cuestión de percepción, ni de convencionalismos; es por no ofender. Parece como si siguiésemos habitando el espacio en blanco entre renglón y renglón. Como si aún no tuviésemos derecho, ni ellas ni nosotros, a nuestra propia frase y debiésemos continuar leyendo entre líneas.

El caso de Las chicas del cable fue el más sintomático. La etiqueta feminista que la serie se colgó a sí misma le dio tantos quebraderos de cabeza a sus protagonistas en las promociones que, en lugar de empaparse del compromiso, del discurso, optaron por alejarse de él, como si fuese una palabra tóxica. Dejaron de hablar de una serie feminista -“no es feminista, sería una visión muy reduccionista”- y empezaron a decir que se trataba de una serie “liderada por mujeres”. Algo falla. Aunque quizá, en este caso, el error estuvo en pretender vender como feminista una serie con el mismo compromiso ideológico que tenía No me pidas que te amede Corín Tellado.

Pero no es un problema local. Algo falla cuando Elisabeth Moss, la actrizprotagonista de El cuento de la criada, la versión televisiva de la distopía feminista escrita por Margaret Atwood, intenta alejarse de la palabra ‘feminista’ en la promoción de la serie y hace ese rodeo incomprensible, que ya se lo he visto hacer a muchos actores y actrices, para no afrontar que su personaje es feminista o la historia que cuenta es homosexual. Repelen esas palabras para evitar la polémica. Rechazan la particularidad para abrazar lo universal. “Hablo de derechos humanos no de feminismo”, dijo Moss. “¿De qué estamos hablando cuando dices feminismo?”, le contestó la propia Atwood. Algo falla.

“Ser gay o no es como ser del Madrid o del Barça”, “no entiendo cómo puede provocar orgullo una condición sexual”, “feminismo es machismo pero al revés”, “el Orgullo es como reclamar respeto para las mujeres árabes yendo de fiesta en carrozas disfrazados con burkas de colores”, “alcanzada la igualdad, las asociaciones lgtb, como las feministas, se transforman en lobbys a la caza de la subvención justificando su existencia con un continuo victimismo”…  Solo son algunos de los comentarios que he tenido que leer en las últimas 24 horas.

De enero a mayo de este año, 27 mujeres han sido asesinadas por violencia machista. Según los datos del informe 2016 que el Ministerio de Interior elabora sobre incidentes relacionados con los delitos de odio en España, los ataques motivados por orientación sexual o identidad de género han aumentado en un 36%. T. Nhaveen tenía 18 años cuando fue golpeado, violado con un objeto rígido, quemado y abandonado, en coma, únicamente, repito, ÚNICAMENTE, por ser homosexual. El pasado jueves falleció. El Orgullo LGTB de Murcia, empañado por la acción violenta de un grupo neonazi. Algo falla en ti si después de leer estos titulares sigues opinando como en el párrafo anterior.

Más temas en ‘El Asombrario’ con motivo del World Pride 2017:

La película ‘Pieles’ de Eduardo Casanova.

El nuevo libro de Pasolini.

El corto contra la discriminación a los niños trans.

Doce libros LGTBI para niños y niñas tolerantes de 0 a 100 años.

El World Pride alimenta la ‘burbuja Airbnb’

La oferta de pisos turísticos ha crecido el doble de lo habitual hasta alcanzar los 5.884, número que se multiplica al sumar los alojamientos compartidos. Los vecinos se quejan del apoyo público a un “acto privado” que colapsará las calles y servicios del centro.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena participa en el despliegue de la bandera arcoíris en la fachada del Ayuntamiento con motivo del comienzo de la semana del orgullo gay de 2016. EFE/Javier Lizón

Un casco urbano más parecido a un centro comercial que a un barrio donde vivir. Cines clásicos cuyas salas albergan las secciones de mujer, hombre y niño de gigantescos Zaras. Fachadas emblemáticas que ponen cara a pisos turísticos decorados como si allí vivieran los vecinos que compartieron su personalidad con el barrio, aunque ya sólo alberguen una rotación continua de turistas.

Es el proceso por el cual el capital financiero convierte las ciudades en su campo de juegos, conocido como gentrificación. En España lo sufren especialmente (aunque no sólo) Barcelona y Madrid, cuyos vecinos añadirán esta semana una nueva dificultad a compaginar con su quehacer diario: el World Pride Madrid, la fiesta del Orgullo LGTBI internacional, que atraerá de dos a tres millones de visitantes.

“El World Pride está pensado como un gran evento para traer a la ciudad a muchas personas y recursos, pero con una idea de negocio que beneficia sobre todo a grandes empresarios”, expone Inés Gutiérrez, portavoz del Sindicato de Inquilinas. Esta nueva asociación se creó para plantar cara a la “burbuja inmobiliaria” que, afirman, el capital financiero ha trasladado ahora al “negocio del alquiler”, y que encarece las rentas, hace de la ciudad un lugar cada vez inhóspito para los residentes y los termina expulsando al dejarlos en segundo plano respecto al turista.

Al llenazo hotelero que supondrá el evento (el índice de ocupación en la capital ronda el 95%), hay que sumar el aumento de la oferta de alojamientos turísticos de vecinos que alquilarán una habitación, un sofá-cama o incluso abandonarán su casa para aprovechar el tirón de plataformas como Airbnb. Preguntada por este medio, la empresa ha comunicado que no conoce los datos exactos de este aumento de la oferta.

Un participante con la bandera del arco iris en la manifestación del Orgullo LGTB de 2016 en Madrid, la más grande de Europa,. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Pese a la opacidad tradicional de Airbnb, el aumento de la oferta de alojamientos turísticos potenciado especialmente por esta empresa ya ha sido registrado, gracias al estudio que lleva a cabo el grupo de investigación en Paisaje Cultural de la Universidad Politécnica de Madrid (GIPC): si el número de pisos en oferta con estas plataformas crecía a un rimo de un centenar al mes, en junio se ha elevado en 500: en enero había 4.991 apartamentos completos (que incluyen varias camas); en marzo, 5.064; en mayo, 5.391; y a mediados de junio, 5.884.

Los turistas se van, ¿los precios se quedan?

Aunque el World Pride pasará (se celebra del 23 de junio al 2 de julio), los vecinos temen que sus efectos queden y ese modelo de turismo se replique en cada vez más eventos. “No deja de ser una fiesta de carácter excepcional como ha sido siempre el Orgullo, aunque este año tiene una dimensión mayor que generará molestias a los vecinos. El problema es cuando se planea una ciudad para eventos de una forma continúa”, expone Álvaro Ardura, investigador del GIPC.

Como era de esperar, los precios también superan la media, hasta 45 euros por persona y noche. Según los resultados provisiones del GIPC, si estos solían de ser de unos 70 euros por plaza en día laborable y 90 los sábados, en el contexto del World Pride han crecido hasta los 115 euros de media. Un incremento que, como recuerda Ardura, “no se puede controlar con la actual regulación”.

Para este arquitecto urbanista “está claro que funcionar a base de eventos es negativo para una ciudad”. Sin embargo, cree que la cuestión principal en torno a los alojamientos turísticos no es tanto “el pico” en oferta y precio que se ha producido por el World Pride, “sino que cada mes hay 100 viviendas más desde hace dos años“. “De las nuevas que se han ofertado estos últimos días, habrá que ver cuántas vuelven a su estatus habitual o si se consolidan”, añade.

Asociaciones de vecinos contra un “evento privado”

Las asociaciones de vecinos de los barrios del centro de la capital, especialmente la de Chueca, se han mostrado muy críticas con el Ayuntamiento por la promoción de lo que consideran “un evento privado”, pero que consumirá gran número de recursos públicos.

“El Ayuntamiento es uno de los principales agentes de turistificación. ¿Por qué promueve un evento que encarece los precios, ensucia las calles… es necesario para promocionar Madrid?”, se pregunta en conversación con este medio Saturnino Vera, presidente de la Asociación de Vecinos de Las Cavas y Costanillas, que incluye el barrio de La Latina, zona del casco histórico cuya oferta hostelera atrae a un gran número de visitantes.

Vera aclara que su crítica se dirige sólo al apoyo a la empresa World Pride, y no a los actos reivindicativos tradicionales del colectivo LGTBI, como la manifestación con carrozas: “El Ayuntamiento dice que el evento dejará 300 millones de euros, pero hay que contraponer el coste. Muchos vecinos tienen que huir de sus casas durante esos días”.

Este diario ha intentado ponerse en contacto en varias ocasiones con el Ayuntamiento de Madrid para recabar su posición respecto a las críticas vecinales, pero sus portavoces han eludido la colaboración con Público.

El Tribunal de Derechos Humanos de Europa falla en contra de la ley rusa que prohíbe la ‘propaganda gay’

Manifestación de apoyo con los homosexuales en Chechenia EFE

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) decretó este martes que la ley rusa que prohíbe la promoción de la homosexualidad viola las normas de libertad de expresión de Europa y es discriminatoria con las personas homosexuales.

El estatuto federal ruso contra la homosexualidad se aprobó en 2013, aunque a nivel regional ya había normas similares desde 2003 y 2006. El fallo de Estrasburgo considera que esta norma, más conocida como ‘ley de propaganda gay’, “fue formulada y aplicada de forma discriminatoria y, sobre todo, no sirve a un bien común legítimo”.

“Además, al adoptar tales leyes, que prohíben la propaganda gay, las autoridades han aumentado el estigma y los prejuicios contra los homosexuales, algo que es incompatible con los valores de una sociedad democrática”, continúa la Corte de Derechos Humanos.

En Rusia está prohibido y penado desde 2013 el manifestarse de forma positiva sobre la homosexualidad en presencia de menores. El caso sobre el que se pronuncia ahora el Tribunal de Estrasburgo fue llevado a la justicia por tres demandantes, Nikolay Bayev, Aleksey Kiselev y Nikolay Alekseyev, de entre 37 y 47 años, que organizaron manifestaciones entre 2009 y 2012 en las que exhibieron pancartas que decían que “la homosexualidad es natural/normal y no una perversión”.

Su potencial exposición ante menores hizo que los tribunales rusos les condenaran por faltas administrativas. Sin embargo, la sentencia del TEDH recuerda que los lugares de las protestas, como el Ayuntamiento de San Petersburgo, “no están especialmente reservados a menores”, por lo que “cualquier lugar puede suponer una infracción”.

El Tribunal Constitucional ruso rechazó los recursos por el daño potencial de “crear una impresión deformada de la equivalencia social entre las relaciones conyugales tradicionales y no tradicionales”.

Pero Estrasburgo da la razón a los activistas y obliga al Estado ruso a indemnizarles con entre 8.000 y 20.000 euros por daños morales.

El fallo contó con el voto contrario del juez ruso, Dmytri Dedov, que lamentó en su opinión disidente que el Consejo de Europa favorezca las relaciones sexuales no tradicionales, “que afectan a menores y su inmadurez, las convicciones religiosas y filosóficas de los padres, las tradiciones nacionales o la maternidad”.

‘Briefs: Close Encounters’: poderío travesti

La compañía australiana The Briefs Factory debuta en Madrid con un alocado show

La obra de teatro ‘Petra y Carina’ de Mar Gómez.

Australia ha dado grandes mitos glitter a la cultura pop internacional. Desde la apoteosis drag de Priscilla, reina del Desierto hasta los conciertos plagados de pluma y lentejuelas de Kylie Minogue, en las antípodas saben cómo brillar y derribar prejuicios con una contagiosa joie de vivre. Con motivo del World Pride, los habitantes de la capital podrán descubrir el último fénomeno travesti del país de los koalas y los canguros: The Briefs Factory, una compañía completamente masculina que se mueve en tacones mejor que muchas gogós de Ibiza y sabe más de maquillaje que las vendedoras de “Avon, llama a tu puerta”.

Fundada en la escena alternativa queer de Brisbane en 2008, The Briefs Factory (se podría traducir como la factoría de los calzoncillos) comenzó su andadura con shows nocturnos de transformismo, cabarets llenos de desvergüenza, humor gamberro y transgresión. Pero poco a poco, fue interesándose en un teatro más físico, con acrobacias espectaculares (a ser posible sobre larguísimos stilettos) y números que epataban al público por su audacia. De hecho, sus montajes actuales se han definido en alguna crítica como una mezcla imposible entre El circo del sol y RuPaul DragRace, el reality en el que varios jóvenes luchan con todas sus armas y rimmel por convertirse en la mejor drag queen de Estados Unidos.

El montaje con el que la compañía visita Madrid antes de pasar todo el verano en el Soho de Londres se titula Briefs: Close Encounters y está protagonizado por algunas de sus estrellas, como Fez Fa’Anana, una dama barbuda que ejerce de maestra de pista; Evil Hate Monkey, un neoyorquino que se coronó en Las Vegas como rey del boylesque en 2010, o Louis Biggs, el componente más joven de la formación y todo un artista del trapecio.

Además, para sus actuaciones en el Teatro Calderón, The Briefs Factory cuenta con una madrina de excepción: Sandra Love, una estrella de la música house nacional desde que comenzase su andadura en el legendario restaurante Gula, Gula, uno de los primeros lugares en Madrid en los que ver actuaciones de travestis. Así pues, si buscan un cabaret diferente, que rompe moldes y prejuicios con mucho humor, ésta es una apuesta segura.

Más obras LGTBI

La cercanía del World Pride, un evento para el que se esperan tres millones de visitantes, ha hecho que la cartelera de junio y principios de julio se llene de espectáculos gayfriendly y ciclos de cultura LGTB. Aquí repasamos las principales propuestas.

1. World Pride Expierence. Los Teatros Luchana (Luchana, 36) acogen durante todo el mes de junio este festival en el que ya han estrenado obras como El gol de Álex, sobre un futbolista gay, o Mariquita aparece ahogada en una cesta, dirigida por Juan Mairena. En los próximos días llegará Grinder (viernes 30), un musical sobre la conocida aplicación de ligues o Miguel de Molina al desnudo (sábado 1 de julio) por la que Ángel Ruiz ganó el MAX a Mejor Actor. Además, habrá flamenco fuera del armario con Miguel Poveda y Rocío Molina y el chef David Marcano se encargará de las tapas del vermú en en un certamen que apela a todos los sentidos.

Ángel Ruiz ganó el MAX a Mejor Actor por ‘Miguel de Molina al desnudo’.

2.Iguales. La sala alternativa Nave 73 (Palos de la Frontera, 5) acoge este ciclo en el que se podrán ver una decena de obras de pequeño formato sobre la realidad LGTB desde diferentes puntos de vista. El musical Comiéndote a besos lo inaugura este sábado 10 y el amor lésbico estará representado en Petra y Carina (martes 27), de Mar Gómez.

3. Eterno Lorca.El Teatro Español (Príncipe, 25) también se ha sumado al World Pride y ha añadido a su programación la obra Los amores oscuros (del 28 de junio al 2 de julio), una pieza de Juanma Cifuentes, en la que fabula sobre el que pudo ser el último amor de poeta granadino, Juan Ramírez de Lucas.

4. Contra el bullying. El Teatro Pavón Kamikaze (Embajadores, 9) repondrá La edad de la ira (lunes 26 y martes 27), un drama sobre el acoso escolar de La Joven Compañía.

Las mejores historias de amor del cine moderno son LGTB

‘Laurence Anyways’ de Xavier Dolan

El género y su representación son una construcción social y cultural que tiene en las películas uno de los mayores altavoces de formación de discurso. A lo largo de la historia del cine la pedagogía de la imagen ha llevado a destacar constantemente filmes que perpetúan ciertos estereotipos sobre la identidad sexual.

En España, según explica Víctor Mora en su ensayo Al margen de la naturalezaque aborda la persecución de la homosexualidad en el franquismo, “es interesante comprobar como los discursos del primer activismo por la liberación homosexual se preocupan fundamentalmente por dos cuestiones: por la despenalización (…) y por la imagen estereotipada y dañina de la homosexualidad en las comedias ibéricas”.  Esto hace que muchas de las grandes lecturas de la historia del cine LGTB en nuestro país pasen por hablar de películas que no reflejaban una realidad, sino que la transformaban en un cliché.

Por eso, hablar de cine LGTB contemporáneo desde películas que narran historias universales con códigos de la cultura de masas, y en las que da igual quién y cómo se ama, es también hablar de construcción social de la diversidad afectiva. Y el drama romántico parece haber entendido el desfase representativo en los últimos años: las mejores historias de amor de la actualidad son LGTB.

Esta lista, como todas, deja fuera muchos títulos interesantes y se hace en base a películas de la última década. Dista de ser un reflejo de la representatividad deseada, que en Hollywood sigue estando en mínimos históricos, pero en todas ellas, la gente se ama como quiere y bien que hace.

En 80 días (2010)

José Mari Goenaga y Jon Garaño dirigían en 2010 un encantador drama romántico que pasó algo desapercibido por nuestros cines: 80 egunean es la historia de dos ancianas que se reencuentran tras años de desconexión y de vivencia… y se aman.

Itziar Aizpuru se ponía en la piel de Axun y Mariasun Pagoaga en la de Maite, una anciana lesbiana que removerá los sentimientos de la primera y le hará descubrir que lleva demasiados años constreñida por una máscara que no le corresponde. El reencuentro planteará el reto elemental de la liberación, pues la llevará a preguntarse si tiene derecho a vivir un romance a su edad, y si puede hacerlo con una mujer. La respuesta es obvia.

Pariah (2011)

Una joven de 17 años crece y vive en el Bronx rodeada de un clima que la oprime por ser negra, pobre y lesbiana. Pariah es una reflexión afilada y sin pelos en la lengua sobre cómo el descubrimiento de la identidad sexual en un entorno represivo se cruza con cuestiones de clase y raza. El amor, como siempre, será la redención si es capaz de lidiar con él, sus amigos y su familia.

Cortada por los mismos patrones que la exitosa Moonlight -de hecho se podría considerar su precursora inmediata estética y narrativamente- es una buena muestra del talento de la realizadora Dee Rees. Su nueva película, Mudboundpasó por Sundance con más que buenas reacciones.

Laurence Anyways (2012)

Si afirmásemos que  Xavier Dolan hizo su obra maestra a los 24 años, hay quien contestaría que no, que  Mommyla rodó con 26. Pero aunque esta última fuese la que se llevase alabanzas y Premios del Jurado en Cannes, nada en su filmografía ha alcanzado la complejidad y capas de lectura de Laurence Anyways: un relato tempestuoso entre un hombre que decide cambiar de sexo y una mujer que le ama tenga el sexo que tenga.

El film es un retrato de un amor lleno de intensidad y emociones a flor de piel que equilibra perfectamente las manías del gusto de Dolan con un discurso sobre las relaciones contemporáneas constreñidas por el entorno social y nuestra idea preconcebida de la ‘relación de pareja’.

Cierto es que puede parecer una película exagerada, pero como decía Paco Vidarte en Ética marica “existe la necesidad en el movimiento LGTB de compartir frustraciones, iras y odios. La necesidad de hacer algo urgentemente”. Y eso es lo que hace Laurence Anyways, ser una historia de amor urgente.

La vida de Adèle (2013)

La polémica Palma de Oro – que su propio director puso en venta para poder financiar su nueva película– narraba el despertar sexual de Adèle, una estudiante de quince años que se enamora de Emma, una misteriosa joven de pelo azul. La vida de Adèle es un drama romántico con todas las de la ley que emociona y conmueve en tanto que manipula como solo pueden manipular los relatos iniciáticos, dueños y señores de una voz narrativa absolutamente individualista.

Artefacto de emoción constante que, aunque cuenta con una representación del sexo lésbico cortada por una mirada masculina -como bien explicaba este artículo de Visual 404-,  se vive siempre cerca de una protagonista compleja y en constante cambio.

El recuerdo de Marnie (2014)

La elección tal vez más polémica y debatible de las que nos ocupan. ¿Por qué? Porque El recuerdo de Marnie es  una historia que no explicita en ningún momento un subtexto lésbico claro, que no habla de amor de forma abierta y que superficialmente podría ser interpretado como una sencilla historia de amistad y sororidad adolescente.

No obstante, los códigos narrativos y estéticos utilizados por Hiromasa Yonebayashi aluden a una relación muy profunda entre Anna, una chica introvertida y tímida, y Marnie, una joven de su edad que vive en una casa que lleva abandonada años. Entre ambas se crea una conexión narrada con seriedad y delicadeza que reta al espectador a que haga un sencillo ejercicio: si Anna hubiese sido un personaje masculino sería imposible negar que El recuerdo de Marnie es la historia de un amor de verano. Como no es así, sigue considerándose popularmente como una película de amistad y fantasía. Qué no nos engañen.

Lilting (2014)

Richard es un joven británico que acaba de perder a su pareja. En el proceso de duelo conoce a la madre del recién fallecido, una mujer china que vive en un geriátrico, que no habla apenas inglés y que desconocía que su hijo era homosexual. Las diferentes visiones generacionales y culturales chocan en el delicado retrato de un amor perdido y una amistad ganada.

Esta pequeña joya firmada por el director camboyano Hong Khaou es, fundamentalmente, una historia sobre la pérdida y un análisis del drama romántico en pasado.

Un amor de verano (2015)

Un amor de verano narra la historia de amor entre Delphine, una introvertida joven de campo y Carole, una sofisticada mujer que milita en colectivos feministas. Amén de resultar una estimulante crónica del movimiento feminista de la Francia de los setenta, la película es también un retrato de un país en el que las tensiones clásicas campo-ciudad se manifiestan en la piel de dos mujeres independientes y empoderadas.

El relato está eficazmente rodado por Catherine Corsini, que contaba  en una entrevista a este mismo periódico que en su película conviven muchos feminismos: “Es verdad que a veces se oponen en cuestiones esenciales como el velo, la prostitución o la pornografía. Pero a mí me parece que son cosas que se suman. Las feministas de verdad ayudaron a las homosexuales a salir del armario, y viceversa”.

Carol (2015)

Seis nominaciones a los Oscar, cinco a los Globos de Oro, nueve a los BAFTA y unánime alabanza en su paso por Cannes convirtieron Carol en una de las películas más importantes de 2015. Basada en un relato de Patricia Highsmith,Carol narraba una historia de amor intergeneracional entre dos mujeres en los años 50.

Lejos de la intensidad de un canon que parecía haber marcado La vida de Adèle, Carol se convierte en un relato sofisticadísimo de una relación lésbica. Aunque transite por momentos el límite de la frivolidad, es posiblemente una de las traslaciones más elegantes del cine contemporáneo de un relato sobre mujeres homosexuales, que no es otra cosa que una gran historia de amor.

La doncella (2016)

Muchos se sorprenderán de ver La doncella en una lista de historias de amor y es cierto que no es solo eso, también es un thriller intenso, un relato erótico macabro y una exquisita recreación de las tensiones culturales entre el Japón y la Corea de la época.

Pero en el fondo, la última película de Park Chan-wook es el retrato de dos mujeres que quieren liberarse de las ataduras de un sistema opresivo y heteropatriarcal del que solo consiguen desasirse mediante el amor que se profesan la una a la otra. También a través del sexo, arma de empoderamiento en esta magnífica obra.

Moonlight (2016)

La flamante ganadora del Oscar a Mejor Películacon lío de sobres incluído, es un sólido drama romántico que utiliza el amor como última y redención de un joven de suburbio de Miami. Si en Pariah ese amor era lésbico aquí es gay, pero poco importa porque por ella transitan los mismos temas: el entorno marca y exige un comportamiento afectivo que, muchas veces, corre a cuenta de la opresión de la propia sexualidad. Retrato de la lucha de voluntades que obliga a un joven de barrio a crecer siendo un prototipo de masculinidad que -en el fondo- no es más que pose impuesta.

A posteriori, casi se diría que la victoria de un drama sobre la homosexualidad como Moonlight ante la película del consenso público – La La Land es todo heteronormatividad entre dos atractivos y guapísimos heterosexuales-, es también una pequeña victoria por la representatividad LGTB en el mainstream.

El Estado holandés financiará los implantes mamarios para transexuales

Un implante mamario en una mano FDA

Los tratamientos hormonales a veces no son suficientes para que un hombre pueda tener el aspecto completo de una mujer, es decir una mujer acorde al clásico canon de curvas pronunciadas. Muchos necesitan someterse a un implante mamario, bastante caro, y pagárselo de su propio bolsillo. El Estado holandés se encargará ahora de cubrir ese gasto para ayudar a las transexuales en su transición.

La ministra de Sanidad, Edith Schippers, anunció a los parlamentarios en una carta que su Ministerio dedicará 2,8 millones del presupuesto anual a pagar los implantes mamarios a las transexuales porque “con la mayoría de los hombres o mujeres transexuales, hay muy poco crecimiento del pecho después del tratamiento hormonal”.

La falta de crecimiento de las mamas puede suponer “un obstáculo serio” en esa experiencia de su transición de hombre a mujer. “Creo que es importante reducir esta barrera, en parte debido a la situación socioeconómica de los transexuales”, explicó la ministra, para anunciar este nuevo subsidio al que se podrá acceder a partir del próximo año.

“Un programa de subvención para la compensación de las prótesis de mama para personas transexuales desde la perspectiva del empoderamiento puede contribuir a esto último”, añadió. Este tipo de tratamientos no están cubiertos en el paquete básico de atención primaria del seguro médico obligatorio en los Países Bajos.

Largas listas de espera

Se desconoce la cifra de las personas transexuales que se beneficiarían de este plan, aunque en Holanda las listas de espera en las clínicas de sexualidad son largas. Por eso, Schippers también anunció que el Gobierno holandés está buscando la manera de establecer normas sobre los tiempos de espera. “Sería importante si también hubiera reglas para este tipo de atención”, afirmó en su carta.

A principios de este año, varios grupos de defensa y derechos de los transexuales advirtieron al Gobierno sobre los tiempos de espera en las clínicas, calificaron de “inaceptablemente largos”. También denunciaron que muchos se cansan de esperar todo ese tiempo e inician sus propios tratamientos hormonales con el consejo de un médico.

Schippers subrayó que es difícil reducir las listas de espera porque el número de solicitudes para someterse a estos tratamientos crece más rápido que la capacidad de las clínicas para atender a sus pacientes. Por ello, insta a más hospitales a negociar con las aseguradoras de salud y empezar a proporcionar este tipo de atención y hacer que sea de una alta calidad.

Las clínicas de sexualidad de Groningen (UMCG) y Ámsterdam (Centro Médico VU) han tenido que aumentar el número de tratamientos de transexualidad para eliminar las largas listas de espera. En Groningen, el hospital ha duplicado de cuarenta a ochenta por año el número de tratamientos para las personas que quieran pasar por un cambio de sexo.

El tratamiento de los transexuales no siempre se resuelve con una cirugía de cambio de sexo. Comienza con un psicólogo y termina en algunos casos en la camilla de la sala de operaciones. A veces se queda en un tratamiento hormonal. De media en Holanda, los retrasos para someterse a una operación son de más de ocho meses y de 700 solicitudes por año.

Fiesta salvaje o reivindicación, el eterno debate del Orgullo Gay

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JAVIER CID

Cada vez que el Orgullo Gay se asoma tras el pomo de la prensa, nos salen las polémicas a espuertas, como níscalos. Es mentar el tiovivo de carrozas, y se arma un zafarrancho a cuenta del mariconismo que viene a durar varios días. El martes mismo, tras publicar servidor la crónica ¿Un Orgullo LGTB sin tangas ni carrozas? Sí, es posible, se me vino arriba el núcleo duro de la homosexualidad combativa. Resumiendo, vine a relatar que el Ayuntamiento de Arona (Tenerife), acaba de celebrar un Pride (Orgullo) alternativo al desfile de carrozas que, Dios mediante, volverá a tomar Madrid el 1 de julio. Un Pride, el tinerfeño, con mesas redondas para agitar el debate y las conciencias, además de una entrega de premios a destacadas personalidades de la cultura, el activismo, la solidaridad, la ciencia, la política, etc.

Resultó que algunas webs de temática gay, que son legión porque los gays somos muy epicéntricos, como ombliguistas, reinterpretaron mis palabras. Me atribuyeron homofobia, elitismo, salvadorsostrismo. Para animar el ruedo, además, publicaron algunas fotos mías que no venían al caso. Y yo les alabo el gusto, pero no el olfato. Me explico: no soy yo quien denuncia la cabalgata bravía que todos los veranos toma Madrid; no soy yo quien abre informativos con el trajín de carnes que sacude la Cibeles y emite de refilón la manifestación de la cabecera, la comprometida, la de Carla Antonelli, la de aquellos que se partieron la mejilla y los huesos por un pedazo de libertad; no soy yo uno de esos gays, pues haberlos haylos, que denuncian que el festín de Madrid no les representa; no soy yo el tertuliano cavernícola que foguea homofobia a cuenta de los kilos de basura y los decibelios, de las boas de colores trepidantes que remiendan Madrid por los costados, del tránsito lujurioso de guiris con arneses, de esto y de aquello y de lo de más allá. No soy yo.

‘Blogback Mountain. Diario de un gay’

Yo me he dejado los cuernos en este periódico por normalizar la realidad homosexual. He publicado decenas de artículos sobre las luces y las sombras del colectivo, columnas de opinión que fueron llamaradas, una novela (Diario de Martín Lobo) y hasta un blog, Blogback Mountain. Diario de un gay, por el que recibí un buen carrusel de insultos, amenazas, vejaciones, caras largas. Poca gente de esta cabecera se ha dejado más kilómetros de tinta que yo para escribir de nosotros los maricones. Así que no me salgáis ahora con la homofobia. A mí no.

La polémica, damiselas y caballeros, no es más que el eterno debate entre el lícito derecho a la fiesta y el desfogue y la reivindicación urgente por la igualdad de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. Un debate abrasador, puro fuego, muy en línea con el enredo de las dos Españas. Yo mismo he cabalgado y bebido y amado en algunas de esas carrozas, muchas veces. Otras me empotré en la cabecera de la manifestación para conseguir un buen artículo. Y otras preferí quedarme en casa.

Y si el Orgullo de Arona (Tenerife), que sólo busca una reivindicación diferente, desata la ira de algunos gays de gatillo fácil, la cosa está peor de lo esperado. 48 años después de aquellos disturbios en el bar Stonewall de Nueva York que catalizaron los derechos LGTB que hoy celebramos, bien triste es que sigamos lanzándonos los armarios a la cabeza. Y aunque ladren -luego cabalgamos-, yo pienso seguir con el empeño.

WorldPride alaba el apoyo de Madrid: “Manuela Carmena es la más marica de todos nosotros”

Manuela Carmena, junto a Rita Maestre y Marta Higueras, en la presentación de los semáforos gays. J. BARBANCHO

El coordinador general del WorldPride, Juan Carlos Alonso, ha alabado este miércoles la labor de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con el colectivo LGTBi y la preparación del WorldPride. “Manuela es la más marica de todos nosotros”, ha aseverado entre risas.

Así lo ha asegurado Alonso durante la presentación de la agenda cultural del WorldPride, que pretende ser un “arma poderosa para que los mensajes deigualdad de derechos y respeto a la diversidad lleguen a todas las capas de la sociedad, desde la infancia hasta los adultos”.

Juan Carlos Alonso ha señalado que las “comparaciones son odiosos” al referirse a la diferencia en el trato al colectivo LGTBi entre la actual regidora madrileña, y la anterior, Ana Botella. “Manuela no es solo que sea un gran apoyo, una compañera, es que es la más marica de todos nosotros, y lo digo en tono de cariño y simpatía”, ha explicado.

La programación cultural del WorldPride tendrá como uno de sus objetivos principales “el respeto al diferente”, algo que solo se consigue a través de la educación de los más pequeños.

El VIH llega a la tercera edad

Más de la mitad de los afectados en España tiene ya más de 45 años

Ignacio Bernardino, especialista en envejecimiento de personas con VIH. KIKE PARA

El VIH envejece. Dos informes —el proyecto Long View del laboratorio Gilead y un estudio de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH)— calculan que ya más de la mitad de los 90.000 diagnosticados en España tiene más de 45 años. “Su esperanza de vida se aproxima mucho a la población general, pero aún hay una diferencia de unos cinco o seis años”, afirma Ignacio Bernardino, del servicio de Infecciosas del hospital La Paz de Madrid y participante en el trabajo de la farmacéutica.

Ese envejecimiento va asociado con otras enfermedades(comorbilidades). El proceso es común a toda la población, pero en las personas con VIH es más frecuente la diabetes,la insuficiencia renal, la osteoporosis y problemas cardiovasculares como el colesterol y la hipertensión, dice Bernardino.

El trabajo de los farmacéuticos de hospital consistió en tomar los datos de todas las personas con VIH que eran atendidas un mismo día en 81 centros. En total, fueron 1.225, y, aunque aún los datos no se han presentado en el congreso de la sociedad, Ramón Morillo, del hospital de Valme (Sevilla) destaca que un 32% de ellos tomaba otros seis medicamentos aparte de los antivirales, señal clara de la coexistencia de otras patologías.

Morillo señala también que así como el seguimiento del tratamiento contra el VIH (la adherencia) era muy alto, apenas el 50% seguía la pauta con los fármacos para las otras enfermedades. Ello se puede deber a que los antivirales, como se dan en los hospitales, están más controlados, opina Morillo.

No hay una causa clara para que las personas con VIH tengan más frecuentemente otras enfermedades. Uno de los factores es, evidentemente, el virus en sí, son el proceso inflamatorio asociado a la infección; otro, los hábitos de vida del pasado (los infectados tienen tasas más altas de consumo de drogas, tabaco y alcohol que la población general; y el que parece más importante son los efectos adversos de los propios medicamentos. “Aunque eso se va reduciendo cada vez más”, señala Bernardino. De hecho, actualmente muchas veces los cambios de medicación antiviral no se deben a que el virus se haga resistencia, sino a intentar evitar sus efectos adversos y también para aprovechar otros beneficiosos, como el control del virus de la hepatitis B.