Organizaciones feministas solicitan la dimisión de Santano como presidente de Eudel

Varias organizaciones feministas han iniciado una recogida de firmas para solicitar la dimisión del recién nombrado presidente de Eudel, José Antonio Santano. Creen que el «inadmisible comportamiento» mostrado por el alcalde de Irun le inhabilita para el puesto al que accedió el pasado julio.

2014-06-30, Irun, Jaiak, Alardea. 2014 San Martzialak. Irudian San Martzial eguneko ALARDE TRADIZIONALA, diskriminatzaileari babesa ematen Jose Antonio Santano alkatea eta PP, PNV eta PSEko hautetsiak. 30-06-2014, Irun, Fiestas 2014 San Marcial. En la imagen el Alarde tradicional y discriminatorio siendo recibido por el alcalde Jose Antonio Santano y concejales de PP, PNV y PSE.

2Jose Antonio Santano recibe al Alarde discriminatorio en 2014. (Jon URBE / ARGAZKI PRESS)

Arabako Emakumeen Asanblada, Basauriko Emakumeen Taldea, Bilgune Feminista, Feministalde, Medeak y Plazandreok figuran entre las organizaciones feministas que han iniciado una recogida de firmas para solicitar la dimisión de José Antonio Santano, alcalde de Irun, de su presidencia en Eudel, al que accedió hace tan solo un mes.

Según detallan en el texto con el que han iniciado la recogida de firmas en internet, Santano no debería haber ocupado el cargo por «su animadversión a la igualdad de mujeres y hombres demostrada fehacientemente con su inadmisible comportamiento en el Alarde de Irun».

Subraya el texto que los gobierno municipales del Ayuntamiento de Irun «han desafiado la legalidad y a las mujeres que pedían igualdad dando un trato diferente a los dos alardes (…) siempre en detrimento del alarde igualitario». Este último, recuerdan, «que hasta la fecha nunca ha sido recibido por el alcalde».

En el texto desmontan, también, los argumentos ofrecidos por el Ayuntamiento de Irun para proseguir con la discriminación en el Alarde.

Según recoge el texto, Eudel ostenta a día de hoy la Presidencia del Comité de Igualdad del CMRE (Consejo de Municipios y Regiones de Europa), máximo órgano coordinador de las políticas locales de igualdad en la Unión Europea. Una tarea incompatible con tener como presidente al regidor irundarra, según las impulsoras de la solicitud.

También denuncian que mantener a Santano al frente de Eudel supone «reírse» y «menospreciar» a instituciones como Emakunde, el Ararteko o la Diputación de Gipuzkoa que presidida por EH Bildu en la anterior legislatura mostró su apoyo al Alarde igualitario.

Las asociaciones de personas con discapacidad reivindican una educación sexual inclusiva

Además de un servicio de “asistencia erótica” con el fin de recuperar los derechos sexuales de este colectivo

 

PÉRDIDA de visión, de movilidad, de sensibilidad, temblores, rigidez, espasmos. Son solo algunas de las particularidades con las que viven las personas con discapacidad y que requieren atención sociosanitaria. Sin embargo, según las conclusiones del encuentroAcercando la Sexología a la Discapacidad, celebrado el pasado 7 de julio en Bilbao, hay un ámbito que siempre queda pendiente: la sexualidad. Es más, abundan en que los profesionales de los centros médicos ni siquiera se sienten preparados para abordarlo.

“Siempre parece que hay cosas más urgentes, ¿pero dónde queda la convivencia, lo cotidiano y la interrelación que conforman el núcleo familiar?”. María Paz Giambastiani tiene esclerosis múltiple desde hace diez años. En la actualidad, es presidenta de la asociación Discapacidad Sin Distancia. Desde su experiencia, asegura que no se habla de la sexualidad de las personas con discapacidad ni desde las entidades ni desde los profesionales que intervienen en la atención sociosanitaria. “Es un tema tabú hasta dentro del propio colectivo”, confiesa.

Mantener esta cuestión en la trastienda ha hecho que pululen muchos mitos, entre ellos, por ejemplo, que las personas con discapacidad son asexuadas. “Pero no lo somos”, asegura María Paz. No obstante, las consecuencias de esta creencia son palpables. Una de ellas sería la exclusión de las mujeres con discapacidad de los programas ginecológicos de prevención del cáncer de cérvix. “Como imaginan que no vamos a mantener relaciones sexuales no nos ofrecen ese servicio”, critica. Algo similar ocurriría con distintas especialidades neurológicas y ginecológicas, en las que, en general, no se aborda la realidad sexuada y la erótica de estas personas.

Pero las dificultades van más allá, abarcando, entre otros aspectos, la accesibilidad a las máquinas expendedoras de preservativos de los baños. “Se encuentran a una altura que para alguien con silla de ruedas es imposible acceder”, explica María Paz. Asimismo, recuerda que la ropa sigue sin estar adaptada a las personas con discapacidad y que los zapatos especiales son más masculinos que femeninos. “Estos productos no están hechos pensando en el carácter sexuado de estas personas”.

Sensibilizar y generar un diálogo que analice y reflexione sobre este tema, esas son las vías a seguir que propone María Paz. “Hay que empezar a poner el tema sobre la mesa y acabar con la autocensura”.

“A LAS BRAVAS” Igor Nabarro es un gasteiztarra de 36 años. A los 17 tuvo un accidente que cambió su vida y desde entonces vive con una lesión medular. Como en tantos otros casos, los médicos dedicaron mucho tiempo a su rehabilitación física y también tuvo atención psicológica, pero recuerda que en ningún momento le ayudaron a adaptarse en el plano de la sexualidad. “La única rehabilitación ‘sexual’ que había tenía el fin de poder acceder a la paternidad, nada más”. Por ello, comenta Igor, tuvo que aprender el resto “a las bravas”. Precisamente, esa fue una de las razones que le empujó a formarse como sexólogo.

Desde el punto de vista de Igor, a nivel de vivencia de la sexualidad se podrían clasificar las situaciones de discapacidad en dos grandes grupos: las discapacidades sobrevenidas o adquiridas y las discapacidades congénitas o de nacimiento. En el caso de las sobrevenidas, asegura que en un primer momento la palabra clave es frustración. “Se intenta volver a la erótica de la misma manera que antes y muchas veces no se puede”, matiza. Ello hace que la persona no se sienta un hombre o una mujer “al completo”, sobre todo cuando la discapacidad afecta a las funciones reproductoras o a sus relaciones íntimas. “Y socialmente se pone en entredicho su masculinidad o feminidad”. Sin embargo, continúa Igor, esta frustración se alarga en el tiempo cuando no hay un acompañamiento en el ámbito de la sexualidad y de la erótica y la persona persiste en reintentar fórmulas y modos anteriores. “Para superarlo, es conveniente dejar de lado esa visión genitalizada y coitocéntrica del placer que nos limita y ampliar el catálogo erótico”. Besos, caricias, masajes, prácticas bucogenitales. “Más allá del coito hay una infinita cantidad de posibilidades tanto o más satisfactorias que el coito”.

En cuanto a las discapacidades congénitas, Igor afirma que el mayor problema es la visión que tiene la sociedad de la sexualidad de estas personas: “O piensan que no les interesa desarrollarla en absoluto, como si la discapacidad anulase el deseo, o que tratarla es abrir la caja de Pandora”. Estos pensamientos se dan, sobre todo cuando se trata de discapacidades intelectuales, debido a la ocultación y la prohibición que estas personas han sufrido incluso por parte de su entorno más cercano. “Al no dejarles desarrollar la sexualidad de manera natural, privándoles incluso de su propio cuerpo, es habitual que aprovechen la mínima posibilidad para experimentar”.

RELACIONES AFECTIVAS Más allá de la erótica, otro punto importante dentro de la sexualidad de las personas son las relaciones afectivas. Según Igor, está muy ligado al concepto de educación sexual inclusiva: hasta que no se considere a las personas con discapacidad como personas sexuadas seguirá existiendo una gran barrera. “A día de hoy todavía se ve con extrañeza que una persona con discapacidad ligue o que quiera ligar”. Más aún, si se trata con alguien que no tiene ningún tipo de discapacidad. “Hay que apartar el miedo y la vergüenza y erradicar la ignorancia”.

De la misma opinión que Igor es José Antonio Espinosa, miembro de Bizkel, la asociación de lesionados medulares de Bizkaia. “La sexualidad es un tema tabú, pero tiene que dejar de serlo”. Admite que ya se están dando los primeros pasos, aunque considera que van demasiado despacio. Por ello, apoya un servicio de “asistencia erótica” con el fin de afianzar lo logrado y acelerar este proceso. “Del mismo modo que se pone una rampa en un centro comercial, hay que dar apoyo para facilitar ese acceso a la sexualidad como necesidad humana”.

Ciudadanos de segunda fila. Así es como José Antonio considera que se trata a las personas con discapacidad. “Si a nivel social estamos discriminados, en el plano sexual se nos ignora totalmente”, critica. Para darle una vuelta a la situación, recalca que “hay que cambiar de chip” y para ello aboga por dejar de lado el sistema asistencialista, el paternalismo y la infantilización para apostar por una educación sexual inclusiva y un servicio de “asistencia erótica”. “Igual que comer y el resto de las necesidades básicas de la vida, el sexo es una necesidad más para nosotros también”.

La transexualidad seduce a Hollywood

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Eddie Redmayn interpreta a la primera transexual de la historia en ‘The Danish Girl’.

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Felicity Huffman como Bree en el cartel de ‘Transamerica’ (2005).

El cine como espejo de uno mismo, como reflejo de la sociedad. Una de las principales inquietudes del séptimo arte desde su nacimiento. No siempre lo ha conseguido, por supuesto, pero a medida que el tiempo corre, el celuloide lucha por dar voz a formas de vida que antes estaban silenciadas; por voluntad por propia, por imposición, por desinterés.

Los tiempos cambian y las películas también. Cada vez más filmes enfocan su temática a la identidad sexual, y a las complejidades que esta enfrenta; el sujeto consigo mismo y con el entorno. Una lucha interna y externa que cada vez más atrae a cineastas, actores y espectadores y, poco a poco, como un cuentagotas, va apareciendo en la gran pantalla, y seduce a Hollywood.

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Jared Leto en el papel de Rayon (‘Dallas Buyers Club’, 2013), que le valió el Óscar al mejor actor secundario

La transexualidad, otrora asociada a la marginalidad (aún obviada por algunos), tiene hoy más visibilidad que nunca. Hace diez años Felicity Huffman (Lynette en ‘Mujeres desesperadas’) sorprendía a todos en‘Transamerica’ (2005): ella era Bree, una mujer en un cuerpo de hombre al borde de completar su reasignación de sexo que debe hacer frente, además, a la repentina noticia de que tiene un hijo adolescente. Un trabajo que le valió el Globo de Oro a la mejor actriz y la nominación en la misma categoría en los Premios Óscar.Aún así, no fue hasta el año pasado que la meca del cine dio auténtica luz a esta condición sexual. La revolución vino de la mano de Jared Leto y su rol en ‘Dallas Buyers Club’ (2013). En el dramático filme, el actor y cantante se mete en la piel de Rayon, un transexual que no solo ha de combatir los prejuicios de la sociedad estadounidense de los años ochenta, sino también el estigma de padecer sida. Su interpretación le valió el reconocimiento de las asociaciones LGTB y el de la Academia de Cine americana, conocida por su clara inclinación conservadora.

También en la pequeña pantalla

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Laverne Cox como Sophia Burset en la serie que emite Netflix ‘Orange Is the New Black’.

La inquietud por dar voz a esta opción sexual ha coincidido en el tiempo en la gran y en la pequella pantalla. Es el caso de la serie ‘Transparent’, que emite Movistar Series en España y protagoniza Jeffrey Tambor. La comedia, producida por Amazon Studios, cuenta la historia de Maura, una mujer que nació el físico masculino del profesor universitario Mort Pfefferman, y que, tras su jubilarse y criar a tres hijos, decide afrontar quién es realmente y anunciárselo a su familia y al mundo. Aplaudida por el público y la crítica -Globo de Oro a mejor serie y actor de comedia y once nominaciones a los Emmy-, el papel de Maura no solo ha sido un regalo para los espectadores, sino también para el propio actor, que así lo ha declarado en innumerables ocasiones.

La exitosa ‘Orange is the new black’ -dramedia de Netflix que Jorge Carrión definió como ‘soft porny’ (porno suave)-, también ha decidido representar en la ficción lo que en la realidad es un sector cada día más visible. Lo hace en esta ocasión con Laverne Cox, transexual en la vida real y en la ficción, cuyo personaje sufre las consecuencias de los que no entienden ni quieren entender. Cox ha sido, además, la primera persona abiertamente transexual en recibir una nominación a los Emmy en la categoría de actriz.

Ahora le llega el turno a Eddie Redmayne, oscarizado por su papel protagonista en ‘La teoría del todo’, biopic del físico Stephen Hawking. Después de hacer pública su participación en el spin-off de Harry Potter, ‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’, el británico dará vida a la artista Lili Elbe, la primera mujer transexual de la historia, en ‘The Danish Girl’ . Una increíble transformación la mostrará a partir del 27 de noviembre en lso cines bajo el lema ‘Encuentra el coraje para ser tú misma’.

El obispo Munilla: “Lo políticamente correcto busca acabar con la familia tradicional”

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. / EFE

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha dicho hoy que lo “políticamente correcto, finalmente convertido en ley, se identifica con la ‘ideología de género’, que tiene en su agenda la deconstrucción del matrimonio y la familia”. Es “importante”, ha destacado, tener “la clarividencia necesaria” para percatarse de ello, de que existe “un pensamiento único” que busca acabar con la familia tradicional.

Munilla ha hecho estas reflexiones durante la homilía de la misa en honor a la Virgen celebrada en la basílica de Santa María del Coro de San Sebastián. El prelado cree que es “previsible” incluso que en el futuro los católicos tengan que “pagar un precio alto por mantener una conciencia crítica frente a ese pensamiento único”.

Se ha referido la novela “Señor del Mundo”, de Robert Hugh Benson, que el Papa Francisco ha recomendado en varias ocasiones, porque entiende que, pese a estar escrita en 1907, “uno tiene la sensación de estar contemplando en ella la radiografía de nuestros días”. “Se trata (la novela) de una profecía de la llegada de un falso humanismo mundial, de apariencia pacífica y adornado de ciertos valores éticos, pero que en nombre de lo políticamente correcto pretende imponer unos valores contrarios a la ley natural y a la ley divina; y para ello se empeña en reducir el cristianismo a su dimensión privada, expulsándolo de la vida pública”, ha dicho.

El prelado ha señalado que, tras la caída del Muro de Berlín se llegó a pensar que “se había iniciado un nuevo orden mundial sin necesidad de ideologías políticas”, pero que en pocos años “la cultura fue asumiendo una nueva ideología”, la de “género”, que “está ocupando el rol de alma de Occidente, anteriormente disputado por el marxismo y el humanismo cristiano”. “En realidad, todo apunta a que la ideología de género no es sino una metástasis del marxismo, asumida ahora por la cultura secularizada, mayoritaria en Occidente (…) En el momento presente, la ‘ideología de género’ ha sido diseñada para confrontarse con la familia y con la misma concepción natural del hombre”, ha destacado.

Y ha añadido: “Hoy en día, un secularizado de derechas piensa sustancialmente lo mismo que un secularizado de izquierdas. Y es importante que tengamos la clarividencia necesaria para percatarnos de que lo que llamamos políticamente correcto, finalmente convertido en ley, se identifica con la ‘ideología de género’, la cual tiene en su agenda la deconstrucción del matrimonio y de la familia por tratarse del único bastión que se le había resistido al ‘señor del mundo’ de cara a poder controlar a su antojo la misma humanidad”.

Munilla critica a todos los partidos por “deconstruir matrimonio y familia”

Critica que la nueva “ideología de género”, de lo “políticamente correcto” es una metástasis del marxismo

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla / JAVIER ETXEZARRETA (EFE)

 El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha lamentado este sábado que la sociedad española está avanzando de forma peligrosa hacia un “falso humanismo” que bajo la apariencia de lo pacífico y “adornado de ciertos valores éticos” pretende imponer otros radicalmente contrarios “a la ley natural y a la ley divina” cuya principal consecuencia va a ser la “deconstrucción del matrimonio y de la familia”.

Si el pasado año cuestionó el papel del PP al frente del Gobierno por no mostrar en la reforma del aborto la misma firmeza que demostró para sacar adelante la reforma laboral, este año ha augurado durante la homilía de la misa en honor de la Virgen celebrada en la basílica de Santa María del Coro de San Sebastián, que, de mantener los gobernantes esa pasividad, es “previsible” incluso que en el futuro los católicos tengan que “pagar un precio alto por mantener una conciencia crítica frente a ese pensamiento único”. Aunque no es la primera vez que el prelado advierte de que los cristianos podrían volver a ser perseguidos por sus ideas, sí es nuevo que critique a todos los partidos políticos al asegurar que los supuestos contendientes “no presentan diferencias sustanciales en lo que al pensamiento antropológico y moral se refiere”.

Un tanto apocalíptico ha relatado que hoy en día, un secularizado de derechas piensa sustancialmente lo mismo que un secularizado de izquierdas. “Y es importante que tengamos la clarividencia necesaria para percatarnos de que lo que llamamos políticamente correcto, finalmente, convertido en ley, se identifica con la ‘ideología de género’, la cual tiene en su agenda la deconstrucción del matrimonio y de la familia por tratarse del único bastión que se le había resistido al ‘señor del mundo’ de cara a poder controlar a su antojo la misma humanidad”.

El prelado ha recomendado encarecidamente a los asistentes la novela “Señor del Mundo”, de Robert Hugh Benson, de la que ha extraído algunas de las predicciones, que el Papa Francisco ha citado también en varias ocasiones, porque entiende que, pese a estar escrita en 1907, “uno tiene la sensación de estar contemplando en ella la radiografía de nuestros días”. Según ha dicho, se trata de “una profecía de la llegada de un falso humanismo mundial, de apariencia pacífica que en nombre de lo “políticamente correcto se empeña en reducir el cristianismo a su dimensión privada, expulsándolo de la vida pública.

En su relato define ese proceso como una extensión del cáncer del marxismo. Así ha descrito que tras la caída del Muro de Berlín se llegó a pensar que se había iniciado un nuevo orden mundial sin necesidad de ideologías políticas, pero en pocos años la cultura fue asumiendo una nueva ideología, la de “género”, que “está ocupando el rol de alma de Occidente, anteriormente disputado por el marxismo y el humanismo cristiano”. “La ideología de género no es sino una metástasis del marxismo, asumida ahora por la cultura secularizada, mayoritaria en Occidente”, y que ha sido diseñada para confrontarse con la familia y con la misma concepción natural del hombre.

Munilla, que defiende en su libro educativo Sexo con alma y cuerpo, que la masturbación es una especie de violencia sobre el cuerpo porque le arranca placer sin amor, y advierte de que la pornografía no solo daña a quienes se ofrecen para ser fotografiados, sino también a quienes la contemplan, finaliza su homilía asegurando que “el hombre no es feliz cuando recorre los caminos de su propio orgullo, sino cuando acepta su verdad y su condición de hijo de Dios”.

Ciencia contra ideología en la lucha contra el sida

Un usuario se inyecta droga en uno de los puestos de consumo

Un usuario se inyecta droga en uno de los puestos de consumo. / BCCFE

La evidencia científica no entiende de ideologías. Nos puede parecer mal la ley de la gravedad y votar todos en su contra, que seguiremos cayendo si saltamos desde una ventana. Con los abordajes de la salud de los consumidores de droga sucede algo parecido. Facilitar a los drogadictos lugares seguros para pincharse puede generar controversia o dudas morales. Sin embargo, decenas de estudios han demostrado que donde se implantan se reduce la infección de hepatitis y VIH —entre otras—, baja la mortalidad y, por lo general, aumenta la seguridad ciudadana y el porcentaje de quienes comienzan programas de desintoxicación.

En Vancouver (Canadá) un pequeño local sirve de modelo mundial para mostrar la evidencia de que este es el abordaje más eficaz. “Es el único lugar de Norteamérica en el que entras con drogas y no eres un criminal”, asegura Liz Evans, una de las impulsoras de Insite, un centro de supervisión de inyecciones que se creó en 2003 en Down Town East Side (DTES), un barrio devastado por la droga y el sida en los noventa.Alrededor de 40 papers publicados en algunas de las más prestigiosas revistas de salud del mundo muestran su éxito: la criminalidad ha bajado, el contagio entre quienes se inyectan ha descendido un 90%, las víctimas mortales de la sobredosis han caído un 35% y su presencia ha supuesto un aumento del 35% de la participación en los programas de desintoxicación.

No es el único similar; en el mundo existen alrededor de 90 narcosalas. El ejemplo, sin embargo, no parece cundir. Aunque la epidemia mundial de VIH está siendo controlada —las infecciones caen y cada vez se producen menos muertes en el mundo por su causa—, existen regiones que se resisten a este descenso. La que comprende el Este de Europa y Asia Central sufrió un aumento del 40% entre 2001 y 2014, en buena medida por el contagio de entre drogodependientes. “Es una zona en la que los estupefacientes están muy perseguidos y las políticas para el consumo seguro son inexistentes, cuando no penadas. El resultado es que el 70% de los casos de VIH y casi la mitad de los nuevos contagios tienen su origen en el uso de jeringuillas”, explica Michel Kazatchkine, enviado especial de la ONU para el VIH-sida en la región. También se ha producido un dramático ascenso del contagio del virus del sida en una franja rural del medio oeste estadounidense, donde el consumo de opiáceos sin prescripción facultativa está creciendo y las leyes persiguen incluso los programas que facilitan jeringuillas nuevas a los consumidores. En Indiana, por ejemplo, llevar una sin prescripción médica puede suponer penas de cárcel.

“Es un claro ejemplo de cómo la ideología antepone a la evidencia científica. Estos métodos restrictivos no solo han demostrado no funcionar, sino que son a la larga mucho más caros porque tienen una gran repercusión en el sistema de salud”, asegura Chris Beyrer, presidente de la Sociedad Internacional de Sida(IAS, por sus siglas en inglés), que celebró precisamente enVancouver su congreso el pasado julio. De hecho, la idea de Insite surgió de Julio Montaner, su antecesor en el cargo. El actual director del Centro para la excelencia en VIH-sida de la Columbia Británica(BCCfE, por sus siglas en inglés) y uno de los más prestigiosos investigadores sobre la enfermedad en el mundo no era precisamente favorable a este abordaje. “A mí en principio no me gustaba la idea de habilitar un espacio para que los drogadictos fueran a inyectarse, pero todo lo demás había fallado, las muertes en el barrio estaban a la orden del día y teníamos que probar algo nuevo. Esto resultó”, explica.

Aún hoy, la presencia de la droga se mantiene. Los promotores de Insite calculan que de los 16.000 vecinos, 6.000 son adictos. Es algo que se palpa en cuanto uno llega al DTES, justo al lado del centro de la que es considerada una de las mejores ciudades para vivir del mundo. Las caras demacradas, el mercadeo callejero, los carritos de la compra llenos de posesiones vitales y los asentamientos improvisados para dormir dan a simple vista una idea del problema que aqueja al barrio. Al menos, hoy no se encuentran cadáveres en la calle, algo que era prácticamente normal en los noventa, según relata Scott Thomsom, policía de la zona desde 1987: “He visto tantos que no puedo contarlos”.

Por aquella época, Kevin ya estaba inyectándose heroína. Empezó en 1979, cuando tenía 17 años. Lo lleva grabado en el rostro. Comenzó a usar Insite desde que lo abrieron. “Antes de esto yo compartía jeringuilla con siete u ocho personas. Es un milagro que no tenga VIH, aunque sí contraje hepatitis. Cuando te drogas en la calle haces cosas que sorprenderían a cualquiera, usas el agua de charcos o incluso del váter”, cuenta. El centro se basa en en cosas sencillas: tratar a los drogadictos como a personas humanas, ofrecerles limpieza, seguridad, calor, jeringuillas nuevas y un pequeño espacio donde pincharse. Y no juzgarles. “Si esto funcionase, lo haríamos, pero resulta que no es así”, afirma Darwin Fisher, director de Insite.

El mecanismo del centro es, como las premisas en las que se basa, sencillo. Abre sus puertas a las 10.00 de la mañana cada día. Los usuarios pasan, dan un nombre (que pueden ser ficticio), se lavan las manos y se sientan durante el tiempo que necesiten en uno de los trece puestos habilitados para inyectarse droga mientras suena música. Cada día pasan por él 400 personas. Nadie les hace preguntas si no quieren, nadie les asesora si no lo piden. Junto a los puestos de consumo está todo el material que necesitan y enfermeros que les pueden ayudar en caso de que lo soliciten. Muchos lo hacen, y la higiene y seguridad con la que se drogan a aumentado; hasta 2013 se habían practicado más de 3.400 intervenciones clínicas entre las más de 9.200 personas que habían pasado por allí. “Las charlas con el personal, sin embargo no suelen ser sanitarias, sino humanas, eso les hace sentirse cómodos”, explica Fisher.

Cuando terminan en su puesto pueden pasar a una zona de recreo donde conversar con otros usuarios o con los voluntarios exdrogadictos que trabajan en el centro. Nadie les presiona para ello, pero en el caso de que lo soliciten, existe un programa de desintoxicación a su disposición. “Lo bueno es que no tienen que llamar ni que rellenar papel alguno, simplemente lo piden y se lo facilitamos”, cuenta Fisher. Aproximadamente un tercio recurre a esta ayuda. El problema es que hay más demanda que oferta. En la planta de arriba, lo que llaman Onsite, tienen habilitado un centro con 12 camas, aunque la rotación es frecuente, así que no suelen tardar mucho en acceder al programa. Más de la mitad lo completa con éxito.

Tras ese proceso, pueden acceder a otro, que también está en una planta diferente. En la tercera duerme Kevin. Es un lugar de estancia temporal con habitaciones y baños individuales que son asignados tras la recuperación. Es el paso hacia una vida normal. Kevin lleva cuatro meses ahí y está buscando un alojamiento definitivo fuera del centro y, a ser posible, un trabajo. “Los he tenido en la hostelería y la limpieza, pero los perdía en cuanto me colocaba, entonces pasaba a ser un delincuente y a hacer lo que fuera para conseguir dinero: desde robar a vender drogas”, relata.

Ejemplos de recuperación como el suyo no sirven para que el Gobierno Federal de Canadá apoye al centro o cree nuevos en el resto del país. Es más, ha intentado cerrarlo en varias ocasiones, algo que fue denegado por la Corte Suprema, que mantuvo la excepción legal bajo la que se ampara Insite, que sí cuenta con el aliento y la financiación del Gobierno Provincial de la Columbia Británica, donde está Vancouver. “Para la administración federal representamos todo lo malo, como si apoyásemos la drogadicción. Creen que iniciativas como esta la alientan, cuando no solo no es así, sino que es la mejor forma de abordar el problema, según se ha demostrado”, explica el doctor Montaner.

No solo ocurre en Canadá. Kazatchkine, que también es miembro de la Comisión Global de Políticas de Drogas, explica que los Gobiernos a menudo no se guían por la evidencia científica: “No solo pasa en Ucrania o Rusia, tampoco existen centros seguros de consumo en Inglaterra, Francia o Portugal. Se ha demostrado que la represión es contraproducente, pero los gobiernos parecen no querer verlo”. Quizás, algún día, también legislen en contra de la ley de la gravedad, pero no por ello dejarán de caer.

Protestas en Pakistán tras el suicidio de un adolescente violado, desasistido por la Policía

Se llamaba Muhammad Ikram, tenía 14 años y trabajaba en una tienda de muebles del distrito de Rahim Yar Khan, en la provincia paquistaní de Punjab, cuando tres hombres le pidieron que acudiera a la casa de uno de ellos para reparar una puerta. El chaval accedió, pero cuando llegaron al domicilio la suerte que le esperaba era muy diferente. “Le violaron en la casa durante dos días, y luego le tiraron en una cuneta”, explicó su padre, Muhammad Iqbal, quien acudió a la Policía de la ciudad de Khanpur para denunciar los hechos. Los agentes no sólo se negaron a investigar: se burlaron del muchacho, que terminaría arrojándose el pasado viernes a las vías del tren en un suicidio que ha llevado a los familiares y amigos del adolescente a cortar carreteras en protesta por la actuación policial.

“Mi hijo se suicidió porque los policías se negaron a registrar su denuncia, y además le molestaron”, se lamentaba el progenitor durante la improvisada protesta en la que se transformó el funeral, del que informa la agencia AFP. Fue necesaria la presencia de políticos y responsables de la Policía, ceses y promesas de una investigación para que los asistentes al funeral desbloquearan la carretera. Sólo un oficial de la Policía ha sido apartado de su cargo por negligencia.

La protesta simboliza el creciente hartazgo de parte de la sociedad paquistaní hacia los abusos sexuales, en especial contra menores: según la ONG Sahil, el principal grupo que investiga violaciones de niños en el país centroasiático, el año pasado fueron denunciadas 3.500 violaciones, el 67% de ellas en zonas rurales, una cifra que implica 10 niños abusados por día y que sólo representa un porcentaje de la verdadera magnitud de un crimen tan común que buena parte de las víctimas no denuncian, bien por miedo a sus agresores o bien porque en su entorno es considerado algo inevitable o incluso una fuente de ingresos.

La pasada semana, en la misma provincia, fueron detenidos 14 miembros de una banda compuesta por 25 violadores de menoresque abusaron durante años de cientos niños y grabaron las violaciones para posteriormente chantajear a sus víctimas y a sus familiares. Según éstos, al menos 280 niños fueron grabados mientras eran violados por los pederastas. La Oficina de Protección al Menor de Punjab tiene en su poder uns 400 vídeos de los menores, y las edades de las víctimas oscilan entre los seis y los 14 años, según el Daily Pakistan, en lo que ya ha sido calificado como el mayor escándalo de abusos contra menores de la Historia del país.

Testimonios del horror

“Sólo tenía nueve años cuando me secuestraron y me llevaron a una casa vacía. Me torturaban brutalmente cuando me resistía. Después me pusieron una inyección”, explicaba un joven que fue víctima de la banda en 2006. “Varios hombres me violaron muchas veces encañonándome con un arma. Decidí no contarselo a nadie. Seis meses después, cuando me intentaron obligar a tener sexo delante de la cámara, me enseñaron los vídeos que me habían hecho. Fue horrible”.

Otra víctima entrevistada por BBC aportaba un relato similar. “Tenía 10 años cuando ocurrió. Un hombre me llevó a su casa, cerró la puerta y aparecieron otros cinco hombres. Me drogaron, me pegaron y me violaron durante cuatro horas. Me dolía muchísimo. Me dijeron que si se lo contaba a alguien me matarían”. El niño, hoy de 14 años e identificado como Faisal, asegura que otros muchos jóvenes de su aldea sufrieron la misma suerte. Meses después, uno de los hombres le abordó por la calle, le pidió dinero y le enseñó el vídeo de su violación. “Me dijo que, si no pagaba, se lo mostraría a mi familia. Les di cuanto tenía e incluso robé las joyas a mi abuela para pagarles más”. Eso no impidió que siguieran abordándole por la calle y llevándole a casas para violarle, “la última vez hace sólo unos meses”. Pero los vídeos circularon, y el padre de Faisal pudo verlo: denunció a la Policía, y como él otras siete familias pero, según las víctimas, los agentes no hicieron nada hasta que el escándalo saltó a los medios de comunicación.

Según el ‘Daily Pakistan’, los vídeos eran vendidos en la misma aldea de los muchachos, en el distrito de Kasur, por 50 rupias, unos 70 céntimos de euro, si bien los criminales solían vender el material a webs occidentales que pagaban sustanciosamente más, además de los millones de rupias que obtenían de sus chantajes.

La Policía de Sheikhupura, en Kasur, ha identificado a los dos líderes de la banda, de unos 40 años, y a 25 miembros, entre quienes figuran adolescentes. Los oficiales animaron a los familiares de las víctimas a denunciar pero eso no calmó los ánimos contra una policía vista por la población como cómplice: según la prensa local, la pasada semana 20 personas resultaron heridas en enfrentamientos entre policía y familiares de las víctimas, quienes acusan a los primeros de cobrar sobornos a los violadores para demorar los arrestos.

Investigación judicial

El gobernador de Punjab, Shahbaz Sharif, hermano del primer ministro Nawaz, ha ordenado una investigación judicial que arroje luz sobre unos abusos contra centenares de menores que se demoraron durante años pero los activistas implicados en las denuncias, que califican los hechos de “punta del iceberg”, se muestran escépticos.“Tras algo así, por lo general no hay seguimiento y al final el problema es barrido bajo una alfombra”, denunciaba en declaraciones a Deutsche Welle la activista Rana Asif Habib. “Paquistán no es firmante de la Convención de Derechos del Niño de la ONU”, lo cual hace inútiles la mayor parte de las denuncias, proseguía la activista. Hasta ahora, seis agentes implicados en la investigación han sido suspendidos por su ineficacia en la investigación, según informaba hoy el diario Pakistan Today.

La violencia sexual y la indiferencia policial hacia la misma es uno de los problemas más acuciantes de Paquistán, “a menudo institucionalizado y con el apoyo tácito, y en ocasiones explícito, del Estado”, según denunciaba la profesora de Estudios sobre la Mujer Shahla Haeri en declaraciones al diario Dawn. Según Human Rights Watch, en Paquistán se produce una violación cada dos horas y una violación en grupo cada siete. En un estudio realizado en Rawalpindi e Islamabad en 2004 sobre una muestra de 300 menores, el 17% revelaba haber sido violado. En cuanto a los niños de la calle, el sector más vulnerable a la violencia sexual, un documental elaborado por Channel 4 en 2014 elevaba el número de víctimas al 90%.

Los adolescentes vascos se inician a los 15 años en el alcohol y en el sexo

Los adolescentes vascos toman su primera copa a los 14,8 años y fuman su primer cigarro o canuto de cannabis a los 15, la misma edad en la que tienen una relación sexual completa.

Son datos del informe “La realidad de la infancia y la adolescencia vasca en cifras. 2014”, elaborado por el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco y que recopila y analiza estudios relacionados con los niños y adolescentes de Euskadi publicados en los últimos años.

Según este documento, el alcohol se prueba a los 14,8 años y es a los 15 cuando comienza a fumarse tabaco y cannabis, cuyos consumos han descendido 7 y 5 puntos, respectivamente, entre 2008 y 2010. El resto de drogas ilegales tienen una presencia menor y más tardía.

Los adolescentes relacionan el alcohol con espacios lúdicos y con desinhibirse. En los últimos años ha aumentado el porcentaje de menores que bebe (lo hace el 77,1 % de los jóvenes de 15 a 19 años), pero el consumo habitual y el de riesgo -vinculado a los fines de semana- se ha reducido.

El sexo

En cuanto a la sexualidad, la edad media de la primera relación sexual completa era de 15 años en 2006, referencia más reciente del informe. Tres de cada diez jóvenes de entre 14 y 17 años han mantenido relaciones sexuales plenas.

El uso de anticonceptivos ha crecido y nueve de cada diez jóvenes usan preservativos o toman la píldora. Sin embargo, un 4,5 % de estos chavales ha tenido sexo de riesgo (sin protección o relaciones no deseadas) tras haber bebido alcohol o tomado otras drogas.

En 2012, por cada mil niñas menores de 15 años hubo 1,77 nacimientos (9,32 en el caso de menores extranjeras) y un año antes se contabilizaron 426 abortos voluntarios entre chicas menores de 20 años.

Prejuicios

El aborto y la homosexualidad se asumen con naturalidad entre los jóvenes vascos y sólo un 15 % y un 9 % se oponen a interrumpir el embarazo y a las bodas gais, respectivamente. Persisten no obstante los prejuicios hacia drogodependientes, gitanos y expresos, tres colectivos que no desean como vecinos.

Los adolescentes dan gran importancia a la imagen física, ya que condiciona su integración y éxito social, especialmente en el caso de las chicas. Como consecuencia, sólo seis de cada diez jóvenes de entre 15 y 24 años está satisfecho con su peso.

El informe pone de relieve que el 84 % de los chavales de 11 a 17 años practica deporte (más los chicos que las chicas), pero la cifra desciende a medida que crecen y en la franja 15-24 años el porcentaje se queda en el 77,7 %. De hecho, dos de cada diez jóvenes de este último grupo nunca hacen deporte (tres de cada diez en el caso de las chicas).

En cuanto a la vida escolar, el 85 % se muestra satisfecho, aunque el porcentaje mengua a medida que los chavales van creciendo, especialmente entre los chicos.

Los problemas de integración en el colegio van disminuyendo pero persisten “ciertos conflictos” relacionados con las diferencias físicas y, principalmente, de nacionalidad.

Maltrato y nuevas tecnologías

Dos de cada diez alumnos afirma haber sufrido a menudo algún tipo de maltrato en la escuela (el verbal es el más frecuente) aunque este tipo de episodios disminuye a medida que se crece y cambian las formas de relación.

El informe señala no obstante que el mayor número de casos detectado puede deberse a una mayor conciencia sobre este tipo de actitudes, que lleva a identificar conductas de maltrato que antes no consideraban como tales y no tanto a un aumento de los mismos.

Los adolescentes vascos invierten una hora y media semanal a hacer los deberes, la mitad pasa una hora o más cada día frente a la televisión y dos cada diez dedica ese mismo tiempo a los videojuegos, a internet y al ordenador.

Precisamente las nuevas tecnologías han cambiado las formas de relacionarse y han podido relegar actividades como leer: el 24,6 de los adolescentes de 11 a 17 años nunca lee libros.

El creciente uso de internet y las redes sociales ha dado lugar a “nuevas formas de violencia”: un 15 % de niños de 10 a 12 años se ha sentido incómodo, amenazado o insultado por llamadas o mensajes a su móvil. Además un 24 % ha grabado o fotografiado a alguien sin su consentimiento.

Un empresario taurino: “Las fiestas del Orgullo Gay sí que hacen daño a la vista de los niños”

Carlos Zúñiga hijo, concesionario de la plaza de toros de Gijón, respondía a una asociación animalista y fue reprobado por todo el Ayuntamiento

La Asociación pro derechos de los animales Anadel, ha criticado esta semana la presencia de menores en las corridas de toros. El empresario taurino Carlos Zúñiga, hijo del también empresario del sector con el mismo nombre, no ha podido resistirse a contestarles. Pero para ello no ha encontrado mayor disparate que esta frase de difícil relación con el asunto: “las fiestas del Orgullo Gay sí que hacen daño a la vista de los niños”.

La frase completa en la que se contenía este dislate del empresario taurino, dentro de unas declaraciones realizadas a Europa Press, “a mí no me gustan muchas de las fiestas que defienden ellos, como las del Orgullo Gay, pero no voy y lo respeto; y eso sí que hace daño a la vista de los niños”, venían ‘justificadas’ en su argumentación según la cual  él respeta la “tradición ancestral” de los toros, al igual que otras fiestas.

Reprobación desde el Ayuntamiento
Igual también Carlos Zúñiga fue rápidamente reprendido por sus palabras desde el Ayuntamiento de Gijón, cuya plaza de toros tiene en concesión su empresa. Todos los grupos municipales, a excepción del PP que apoyó la iniciativa, pero no las formas, suscribieron un comunicado en el que expresaban su rechazo a las palabras del empresario. En la nota destacaban que “Gijón es una ciudad que lucha por la convivencia y por un mayor reconocimiento de la igualdad efectiva”.

Desde Xixón Sí Puede, además, han pedido la retirada al empresario de la concesión de la plaza de toros de la ciudad. Solicitud a la que también se ha sumado la asociación Anadel.

Pidió disculpas
Después de que saltase la polémica y la reprobación del Ayuntamiento, el propio Carlos Zúñiga vía Twitter ha defendido que no es homófobo y se ha mostrado dispuesto a rectificar y pedir disculpas a quien pudiera haberse sentido ofendido, algo que posteriormente ha hecho en la misma red social.

Muy activo en Twitter, Carlos Zúñiga no ha dudado en responder a los distintos colectivos que le han escrito, así como al grupo del Ayuntamiento Xixón Sí Puede añadiendo que “solo he pedido respeto”, “decir que no me gustan pero que las respeto ¿es herir? Mis disculpas públicas si es así para el que se haya ofendido”.

El empresario de El Bibio responde a los animalistas: “Las fiestas del Orgullo Gay sí que hacen daño a la vista de los niños”

Carlos Zúñiga, copropietario de Circuitos Taurinos, carga contra la asociación Anadel y afirma que son las terneras que nos comemos y no los toros las que sufren maltrato

El empresario Carlos Zúñiga, copropietario de la empresa Circuitos Taurinos, adjudicataria de la plaza de toros de El Bibio en Gijón, ha salido al paso de las críticas vertidas por la organización Anadel en contra de las corridas de toros de la Feria de Begoña por los efectos que tienen en los menores que las ven, asegurando que “las fiestas del Orgullo Gay sí que hacen daño a la vista de los niños”.

El empresario ha pedido a la Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad (Anadel) que respete la “tradición ancestral” de los toros, al igual que él “respeta” otras fiestas. “A mí no me gustan muchas de las fiestas que defienden ellos como las del Orgullo Gay, pero no voy y lo respeto; eso sí que hace daño a la vista de los niños”, ha asegurado.

De este modo ha salido al paso de las críticas vertidas este jueves por la organización defensora de los animales, en las que cargaban contra quienes llevan a menores a ver las corridas de toros. Ir a ver una corrida, ha insistido, “no hace daño”.

Pantomimas

Sobre los motivos que pueden estar detrás de las demandas de Anadel, Zúñiga ha asegurado que se trata de algo más que la defensa de los animales. “Todas las elucubraciones son pantomimas para ir en contra de la fiesta nacional y en contra de todo lo que suene a la palabra España”, ha sentenciado. Su “único” problema, ha asegurado, es que “no respetan al prójimo” y “solo defienden su postura”.

Por otro lado, el adjudicatario de la plaza de toros gijonesa ha defendido la cría del toro de lidia porque “se le cría durante cuatro años para morir en la plaza y está tratado mejor que ninguno”.

“Los trozos de carne que nos comemos al sentarnos a la mesa, esos son de terneras cebadas de siete u ocho meses, esas sí que sufren maltrato animal, no estos toros, a los que se les da el derecho a vivir”, ha dicho.

“Espectáculo cultural”

El empresario ha defendido además las corridas de toros por el rendimiento económico que generan, asegurando que son el espectáculo cultural que más dinero proporciona a las arcas del Estado, “nada comparable” con el cine o el teatro.

A cambio, ha lamentado, los empresarios taurinos reciben en contrapartida “cero euros en subvenciones”, a pesar de que es una actividad que “genera muchos puestos de trabajo y mucha riquez”.