En la Iglesia católica, la homosexualidad es un fenómeno extendido: Carmelo Abbate

Noticia publicada por Revolución 3.0

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El periodista y escritor italiano Carmelo Abbate habló sobre la homosexualidad dentro de la iglesia católica para la prensa mexicana. “Hay un mundo oculto que vive su sexualidad de una manera enferma. No estamos hablando de poca gente, sino de la gran mayoría de los sacerdotes”, relató.

El italiano es una voz acreditada para el tema ya que escribió en 2011 “Sexo y el Vaticano” tras pasar meses encubierto. En el libro, evidencia no sólo a curas homosexuales, sino a los que siguen saliendo con mujeres, teniendo hijos -que dan en adopción o fuerzan a las mujeres a abortar- y hasta convirtiéndose en adictos al cibersexo.

El escritor compartió parte de sus experiencias dentro de la iglesia católica para el periódico Reforma

“Me sorprende que aún nos sorprendamos y qué la gente siga preguntando si es cierto (que hay sacerdotes gays). La Iglesia lo sabe, todos lo saben. De ahí que la regla sea ‘haz lo que quieras, pero que no te descubran’”, afirma.

La entrevista se dio dentro del contexto del estreno del documental “Amores Santos”, que recopila imágenes inéditas de decenas de curas homosexuales.

Sobre la pregunta de qué tan frecuente es este tema, Abbate contestó que es muy frecuente y citó a Richard Sipe, un ex monje benedictino, autor de una decena de libros sobre este tema afirma que el 30 por ciento de los curas estadounidenses son homosexuales, el 25 por ciento ha tenido relaciones con mujeres y otro 30 por ciento tuvo algún encuentro homosexual.

Cuando se le cuestionó sobre lo que más le impactó declaró que el nivel moralino lleno de hipocresía “me afectó la hipocresía, el oscurantismo y los chantajes.”, concluyó mientras también decía que todo lo demás que se sabe él no lo cuenta ya que al no haber pruebas “no ha pasado”.

Los hombres gais que odian a las mujeres

por Sean Faye

Este artículo fue publicado originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

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Ilustración por Katherine Killeffer

«Los peores actos de misoginia que he sufrido han sido perpetrados por hombres gais. Y es más horrible que si viniera de un hombre heterosexual. Ni siquiera están tratando de expresar interés sexual hacia mí, simplemente están reafirmando su dominio sobre mi cuerpo porque son hombres. Lo hacen porque pueden».

Victoria Sin es una mujer drag queen que vive en Londres. Hace poco apareció en un documental de Broadly sobre el arte del drag y desde entonces, algunos hombres gais en Facebook la han acusado de «apropiarse» de la cultura gay y drag. «¿De qué me estoy apropiando? Es pura misoginia y estupidez», dijo Sin.

El tema de la misoginia entre los hombres gais es muy difícil de abordar. En mi experiencia, los hombres se niegan a creer que existe este fenómeno o cambian de tema inmediatamente con la frase «Sí, ¿y qué me dices de las mujeres homófobas?».

Tengo cuerpo de hombre, soy bisexual y también gender queer. Sin embargo, también he sufrido misoginia por parte de hombres gais y heterosexuales por mi aparente feminidad. En una fiesta en la que la mayoría eran hombres que trabajaban en asesoría política, me preguntaron «¿A qué te dedicas, corazón? ¿A algo divertido como la moda?». En aquella ocasión llevaba tacones, pintalabios rojo y un top sencillo. «No», respondí de forma cortante. «Trabajo como abogado mercantil en el distrito financiero y también soy escritor independiente». Su respuesta fue: «¿En serio?».

Esta misoginia puede variar entre lo insidioso hasta lo explícito y provocador, como demostró el columnista de Breitbart Milo Yiannopoulos en un ensayo sobre feminismo en el que describe a las mujeres como «las feministas infollables que prefieren la compañía de hombres gais que desde siempre se han aprovechado de nosotros para lograr lo que quieren». En noviembre del año pasado, la actriz y cantante Rose McGowan habló sobre la misoginia que ha sufrido por parte de hombres homosexuales en el sector. «Los hombres gais son igual de misóginos que los heterosexuales, si no más. Ahora mismo estoy muy indignada con la comunidad gay», señaló.

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Foto por Mattia Pelizzari vía Stocksy

En realidad, los conflictos en torno a la misoginia han estado presentes desde que surgió el mismo movimiento de los derechos de los gais. El Frente de Liberación Gay, el que organizó la primera marcha del orgullo en Londres, fue un movimiento emblemático para la emancipación queer en Reino Unido. Se formó en 1970 y en 1973 ya se había dividido en varias líneas políticas; una de ellas era el género. Un artículo de opinión en el número dos de Gay Left, un periódico socialista publicado por la comunidad gay en 1976, reflexiona acerca de los efectos de la división del movimiento:

«A partir de la separación entre las mujeres y los hombres en el movimiento… los hombres gais se volvieron más aislados y formaron un nuevo gueto. Después de esto, desaparecieron gran parte de los cuestionamientos serios de los roles de género… El movimiento gay de los hombres, en vez de desafiar y confrontar el sexismo, se puso a la defensiva».

En su panfleto de 1995 Lesbofobia: hombres gais y misoginia, la escritora Megan Radclyffe señaló que muchas lesbianas dejaron el Frente de Liberación Gay en 1971 y citó a Janet Dixon cuando dijo que «al final, una vez más, las mujeres estaban sirviendo a los hombres, las mujeres estaban creando consciencia… [y] estaban dándole su energía a los hombres».

Desde siempre, el activismo lésbico ha sido idéntico al feminismo; a fin de cuentas, la liberación de las mujeres queer requiere que desaparezcan los roles de género y las estructuras familiares que oprimen a las mujeres. Para los exintegrantes del FLG como Dixon, quedó claro que algunos hombres gais estaban buscando una forma de liberación que les diera licencia para sus preferencias sexuales sin dañar su posición social como hombres en el patriarcado.

La homosexualidad masculina tiene múltiples historias –y, por supuesto, fue ampliamente satanizada en la sociedad occidental judeocristiana como una desviación sexual del rol de género correcto para los hombres–. Sin embargo, existen otras relatos que se basan en la noción romántica y erótica de los hombres que tenían relaciones en la Antigua Grecia, las cuales, según la poesía de Homero, eran más importante que las relaciones con las mujeres. Esta historia paralela es visible en la celebración de la belleza masculina en el arte renacentista, a través de los escritos de Walter Pater, un crítico del siglo XIX que escribió extensamente acerca de la estética de la belleza masculina y la «amistad».

«Estamos seguros de que existió», señaló San Solomon, un profesor inglés de la Universidad de Sussex y codirector del Centro para el Estudio de la Disidencia Sexual, «aunque influía mucho la clase social: era un ideal de vinculación afectiva y avance que solo era posible para los hombres adinerados y educados. Los otros hombres y las mujeres estaban excluidos».

De hecho, la idea de que los hombres gais son superiores a las mujeres ha existido desde el siglo XIX. Solomon señala a Edward Carpenter, uno de los primeros socialistas que defendieron la homosexualidad. Él creía que los hombres que deseaban a otros hombres «no eran “afeminados”, más bien eran cualidades combinadas que los convertían en los mejores impulsores del progreso social». Carpenter argumentó que los uranistas masculinos (término con el que se refería a los homosexuales) combinaban a la perfección la franqueza de los hombres con la sensibilidad emocional de las mujeres.

He visto el legado social de esta idea en mi trabajo como abogado, donde la contratación en los rangos más bajos de la profesión se divide de forma equitativa entre los géneros. Sin embargo, en los rangos más altos, solo el 24 por ciento de los socios en las firmas comerciales británicas son mujeres. En contraste, las firmas de abogados como Freshfields y Simmons & Simmons están entre las más elogiadas por las organizaciones LGBT como Stonewall UK por ser gay-friendly y tener el mayor número de abogados y socios gais.

En ciertos ámbitos corporativos, los hombres gais avanzan más y con mayor velocidad que sus compañeras. Por eso no resulta sorprendente que prefieran presentar menos desafíos al statu quomarcado por el género; incluso puede que refuercen esas formas androcéntricas de trabajar que no presentan los obstáculos a los que deben enfrentarse las mujeres, como el cuidado de los niños o la baja por maternidad.

Quizá los profesionales gais de la actualidad son más culpables de sacar provecho del sexismo que de perpetrarlo. No obstante, el sexismo en los hombres gais puede adquirir formas mucho más directas. La queja más común de las mujeres con las que hablé tiene que ver con la invasión a menudo inapropiada de los cuerpos de las mujeres, muchas veces disfrazada bajo el pretexto de la cercanía y el aprecio, por ejemplo: los gais borrachos que tocan los senos de las mujeres o se arriman a ellas en los bares y que se ofenden si les plantan cara.

Un grupo controlado por hombres me está diciendo a mí, una mujer, cómo presentarme para ‘encajar’.

«Cuando era joven, muchos hombres me tocaban y decían, “No cuenta porque soy gay”. Pero sí cuenta porque soy una persona y merezco respeto», dijo Victoria Sin. Le dije que en varias ocasiones he oído comentarios como «Las vaginas son asquerosas, no conozco a nadie que sea capaz de acostarse con una», y Sin confirmó que también ha oído comentarios similares. «Si hablo de mi periodo, algunos amigos gais dicen, “¡Puaj!, no hables de eso. Es asqueroso”. No, es mi cuerpo y no es asqueroso». En mi opinión, esto se debe a una aseveración inconsciente de la identidad sexual de los hombres gais; pero confirmar que te gustan las pollas no significa que tengas que fingir repulsión hacia las mujeres y sus cuerpos. Es ofensivo y ridículo: después de todo, decir que las vaginas son asquerosas es contradictorio viniendo de alguien que practica el sexo anal.

La «escena» gay, si es que existe, también muestra señales de conflictos institucionales con las mujeres. «Cuando fui a G-A-Y [un club nocturno en Londres], me dijeron que “no era miembro” –lo que sea que eso signifique– por ser una mujer que se presentaba como “femme” (o la que hace de mujer en una relación lésbica)», explicó la escritora Josie Thaddeus-Johns. «Esto fue antes de que me presentara como bi. Es triste pensar que las mujeres que no están listas para este tipo de etiquetas tengan que lidiar con problemas de discriminación por parte de la comunidad gay incluso antes de entrar en un espacio queer. Un grupo controlado por hombres me está diciendo a mí, una mujer, cómo presentarme para “encajar”».

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Foto por Mattia Pelizzari vía Stocksy

Cuando permiten la entrada a las mujeres, a menudo se las confina a un espacio totalmente aparte. «¿Por qué a las lesbianas siempre las mandan al puto sótano?», preguntó Sin. «Incluso cuando es una noche para lesbianas o una noche “queer”, si se organiza en un recinto gay frecuentado por hombres, siempre hay hombres que lo ven como una invasión de “su espacio”. Una vez, un tipo en un bar interrumpió una conversación entre mi amiga y yo y dijo “Ecs, lo siento, hay demasiado estrógeno en esta conversación”».

Lyall Hakaraia, el dueño de un bar queer de Londres llamado Vogue Fabrics , cree que esto siempre ha sido así a lo lago de la historia de los recintos gais en la mayoría de las ciudades. «Todo tiene que ver con el sexo. Muchos creen que los hombres solo pueden funcionar de cierta manera sexual si no hay mujeres a su alrededor. Pero es mentira. Tal vez sí sea cierto para algunos, pero no para todos. La idea se distorsionó y ahora significa que las mujeres no deberían entrar porque su presencia podría arruinar el ambiente. Hay una gran diferencia entre ir a un sex club, diseñado específicamente para ligar o buscar una pareja sexual, e ir de marcha. Y que algunos hombres gais no puedan ver la diferencia entre estos dos conceptos significa que son lentos, por no decir más».

Así que la expresión de Sin sobre la feminidad «en el sótano» es una metáfora bastante buena de muchas de las actitudes de los hombres gais en cuanto al sexo en sí. En las aplicaciones para citas entre gais, los usuarios con frecuencia expresan su preferencia por hombres con apariencia masculina o que actúen como heterosexuales, algunos perfiles ponen explícitamente: «No chicas», en referencia a quienes hacen de «chicas» en una relación gay. Por el contrario, la expresión de deseo a menudo se convierte en un fetiche, en algo crudo y no solicitado. Justo esta mañana, un «Don Juan» me preguntó en Grindr: «¿Te pondrías ropa interior y medias largas para mí, chico sucio?» Esta misoginia refractada también se proyecta en el sexo gay: si salgo con rímel en una foto de perfil, debo ser consciente de que me dirán todas las cosas malas que le harán a mi «agujero».

«Nunca le he dicho a alguien con quien he salido cómo me gustaría que se comporte o qué aspecto debe tener. Me parece que los hombres gais ignoran por completo que están ejerciendo ese privilegio», me dice Shy Charles, músico queer de 25 años de edad que en su día a día luce pelo largo y barba, además de uñas postizas y sombra de ojos.

En las aplicaciones para citas entre gais, los usuarios con frecuencia expresan su preferencia por hombres con apariencia masculina o que actúen como heterosexuales.

«Los hombres homosexuales no se dan cuenta de que si te dicen: “Que no se te vaya a notar mucho la pluma”, te están pidiendo que finjas ser otra persona con el fin de satisfacer sus preferencias sexuales», continúa Shy Charles. «Un gay una vez me dijo que no ir al gimnasio y no cortarme el pelo era un “desperdicio” —el hecho de que físicamente no tuviera aspecto masculino era como echarme a perder. ¡Como si mi principal objetivo en la vida fuera ser atractivo para gente como él y necesitara orientación! Como si mi aspecto fuera algún tipo de accidente».

Algunos gais no solo se sienten con derecho de fiscalizar la apariencia de queers o gais, sino que también lo hacen cuando se trata de mujeres, en particular con mujeres que aparecen en los medios de comunicación. Si estas mujeres no tienen que ser sexualmente atractivas para los gais, existe una expectativa generalizada de que deben ser glamurosas, guapas e «icónicas». En resumen, una mujer perfecta irreal e idealizada.

Entre los hombres homosexuales blancos, la adoración de artistas de color como Beyoncé y la afición a programas como RuPaul’s Drag Race puede producir estereotipos insoportables de mujeres negras. En Push the Button, una sesión gay nocturna de música pop en Londres, los gais blancos asistieron a la fiesta anual de las Spice Girls con pelucas afro, en un supuesto homenaje a Mel B.

Las mujeres negras se enfrentan a una doble discriminación dentro de la sociedad blanca y patriarcal; la fusión informal de la experiencia de un gay blanco con la de las mujeres negras es apropiación, no solidaridad. Las mujeres trans se enfrentan a opresiones complejas similares —al igual que las mujeres cisgénero de color—y a menudo se les rebaja a estereotipos mediáticos.

De hecho, los hombres homosexuales cisgénero le deben muchas de sus libertades a las mujeres trans; fueron las mujeres trans quienes lideraron los disturbios de Stonewall en 1969. Sin embargo, los hombres gais (junto con lesbianas y bisexuales cisgénero) tienen una historia de altibajos cuando se trata de solidaridad política con las personas trans y las mujeres trans en particular. La principal organización benéfica británica de la comunidad LGBT, Stonewall -nombre que adquirió debido a los disturbios- no había participado oficialmente en cuestiones trans hasta este mes de febrero —16 años después de su fundación. Está claro que la mayoría de las organizaciones han aprendido de los errores del pasado y se han comprometido a proceder mejor en cuanto a temas relacionadas con trans. Pero una reciente petición en línea que dice, «Eliminad la T» de «LGBT», sirve para indicar que la transfobia persiste en la comunidad gay.

Con el fin de incluir de verdad a las mujeres trans en su política, los gais (de hecho, todas las personas LGB cisgénero) deben saber en qué punto la comunidad los está ignorando o fallándoles. Sin embargo, el estar abierto a esta crítica es mucho más difícil de lograr que la nota de «aceptación» que parecen tener los medios de comunicación. Por ejemplo, a pesar de que la portada de Caitlyn Jenner en Vanity Fair fue, sin duda, un hito para la visibilidad de los trans, su gran presupuesto hizo de aquello una mera representación superficial de la celebridad.

A todos nos afecta el patriarcado, pero en muchos contextos, los hombres gay son los que se encuentran en un posición más susceptible de ser arrastrados a conspirar con este.

La forma eficaz en que Jenner salió del armario no refleja lo que la mayoría de las mujeres trans experimenta en su transición. La actriz y modelo trans Hari Nef señaló en una entrevista con The Coveteur que «La gente solo ve a los trans como una fachada, por lo tanto, como algo no auténtico; la gente ve los cuerpos trans como “falsos”. Incluso cuando llevo una camiseta holgada y pantalones de pijama, sigo recibiendo expresiones de burla o desagrado».

Es importante que la lealtad de los gais hacia Jenner y sus hermanas trans no tan famosas vaya más allá de la apreciación estética y se den cuenta de que los cuerpos femeninos no deben ser objeto de crítica o consumo. Para las mujeres trans, sus cuerpos son el escenario de una guerra cultural que mata a un número creciente de personas.

Nick Adams, el director de programas de medios de comunicación en la Alinaza Gay y Lésbica contra la Difamación (GLAAD, por sus siglas en inglés), ha representado asuntos trans en los medios de comunicación estadunidenses durante 17 años. De hecho Nick es gay y trans. «Es imposible establecer una correlación científica entre el aumento de visibilidad de las mujeres trans en los medios de comunicación y el aumento del número de mujeres trans asesinadas en EUA», afirma Adams, «Pero tenemos que ser conscientes de que es posible. En lo que llevamos de año 2015, 20 mujeres o personas que no están conformes con su género han sido asesinadas, una cifra mayor que la del año pasado».

Adams se mantiene optimista respecto al apoyo político que la comunidad gay masculina ha mostrado hacia las personas trans, señalando los hechos relevantes que se han logrado en los últimos años para la representación de los trans, y el creciente impacto de activismo y comunicación en línea. «Si nos fijamos en la reacción generalizada de indignación a la reciente película Stonewall, de Roland Emmerich, que pone en primer plano a un hombre blanco gay cisgénero en la historia en lugar de a Martha P. Johnson, la mujer trans de color de la vida real, se puede ver que la comprensión de esto entre los hombre blancos gais está aumentando, lo cual es bueno».

Es bueno, pero para seguir avanzando siempre se debe examinar críticamente qué es lo que se puede mejorar. La homofobia no es hermana de la misoginia; es su hija. El patriarcado odia a los hombres gais porque sexualmente se comportan «como mujeres», odia al lesbianismo porque las lesbianas son mujeres que «se niegan» a follar con hombres, y odia a las personas trans que dicen critican sus supuestas verdades.

A todos nos afecta el patriarcado, pero en muchos contextos, los hombres gay son los que se encuentran en un posición más susceptible de ser arrastrados a conspirar con ésta. Las llamadas a tal conspiración son insidiosas y a menudo imperceptibles dentro de la masculinidad en sí. Por lo tanto, escuchar las voces y las quejas de las mujeres, los gais afeminados y las personas trans es crucial para todos los hombres gais. De lo contrario, pueden encontrar que ese mundo que goza de una liberación frágil, lograda a expensas de los demás, es de hecho un mundo confuso y contradictorio en el que no existe liberación alguna.

Soy una pervertida sexual

Salirse de las normas sociales establecidas

En 1987 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ya se encargó de eliminar esta expresión de la terminología psiquiátrica mundial

 

Salirse de las normas sociales establecidas

  • ANA SIERRA

Sí, lo soy, y estoy encantada de serlo. Puede que como usted o su vecin@, aunque no lo quieran reconocer. Sin ánimo de ofender en absoluto, únicamente haciendo énfasis en cómo nos catalogaría la sociedad si realmente conociera nuestros más profundos deseos e incluso, las prácticas sexuales que llevamos a cabo en nuestra mente y con nuestro cuerpo y los ajenos.

Amiga de la perversión

Una persona pervertida muestra tendencias sexuales consideradas socialmente negativas o inmorales que se alejan de “lo normal”. En 1987 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ya se encargó de eliminar esta expresión de la terminología psiquiátrica mundial.

Cada uno tenemos nuestras pequeñas parafilias o desviaciones de la norma, aunque el límite entre estas y el interés sexual inusual sea bastante difuso. Por tanto, no tendríamos que ir a consulta por las mismas si no generan daño a los demás ni a uno mismo, o malestar subjetivo, ni son restrictivas o nos generan dependencia, obsesión o compulsión, básicamente.

Tengo mi mente llena de erótica, pienso bastante en estos aspectos a lo largo del día, sin llegar a la obsesión, por supuesto. Una maravillosa ‘deformación’ profesional quizá y sinceramente, lo considero un auténtico logro. Fantaseo todo lo que puedo, menos de lo que quisiera, aunque no desee poner en práctica cada historia que mi mente creativa me muestra. Bien porque no me apetece o porque me generan temor las consecuencias personales, emocionales y sociales que pudieran traer. Muchas quedan en mi imaginario y las disfruto allí.

Sexualidad fuera de “lo normal”

Salirnos de la norma moral establecida puede generarnos conflicto, aunque también nos suele excitar la erótica de lo prohibido. Pero, ¿quién puede determinar qué debo desear, cómo y cuándo?

Es curioso que en Estados Unidos aún exista el delito de sodomía al practicar sexo anal y las relaciones coitales sin casarse estén prohibidas en según qué estado. ¿Lo cumplirán las personas solteras? China prohíbe mirar a los pies de las señoras y Rusia los besos muy apasionados en público. Sí, increíble pero parece ser cierto.

¿Qué es ‘lo normal’ en la sociedad española?

Seguimos siendo una sociedad coitocéntrica. “¿A qué edad mantuviste tu primera relación sexual completa?” Me preguntó un ginecólogo. Yo contesté: “¿Completa?, ¿Se refiere a satisfactoria?” Él, sonriendo enternecido por mi ignorancia, me comentó lacónico: “No mujer, coital”. Dio por hecho que tenía que practicar el coito, pero a mi historial clínico parece que no le importa si disfruto con ello.

Si la gran mayoría no quiere reproducirse cada vez que mantiene relaciones sexuales, ¿por qué seguir realizando con tanta frecuencia la única práctica natural que nos llevaría a ello? Tampoco es reconocida como la más placentera físicamente, sobre todo por las mujeres. Recordaré que, salvo la llamada plataforma orgásmica, que supone el primer tercio de la vagina, esta es bastante insensible en comparación con el clítoris por ejemplo. El coito vaginal es práctica de riesgo para el embarazo no deseado y una de las más arriesgadas en cuanto a infecciones de transmisión sexual, si no se ponen los medios adecuados. Sin embargo, es algo psicológico y social. Aunque aparezca dolor, se desea y generalmente, no nos sentimos normales si no lo practicamos.

La falocracia, o culto al pene erecto y vigoroso, sigue siendo muy común en nuestra cultura y sin éste no podemos conseguir la penetración tradicional. Así que ya sabe, si no hay erección, no puede mantener relaciones sexuales completas ni satisfactorias y es ‘anormal’ y si hace alguna otra práctica sin contar con su pene, es un pervertido. No lo digo yo, lo dice nuestro marco referencial social y cultural, cargado de modelos erróneos pero que aceptamos y creemos apropiado.

Además somos monógamos, aunque sucesivos, al menos de cara a la galería. Aunque la doble moral está muy extendida, no sólo en nuestro país. Heteronormativos, seguimos pensando en hombre y mujer al hablar de pareja y la homofobia sigue vigente en nuestros días.

La deseabilidad social nos hace esclavos sexuales. Tememos expresarnos libremente y no ser aceptados, lo que genera disfuncionalidad y pacientes en las consultas. El miedo a ‘no dar la talla’ o no sentirnos representativos de nuestro género, es bastante recurrente. Somos una sociedad sexista, en la que si no cumplimos con lo que se espera de nosotros, nos sentimos rechazados y anormales. Los estereotipos de género, construidos social y artificialmente, suelen generar displacer y bloquear nuestro sistema fisiológico innato, al igual que nuestra capacidad de disfrute.

Otros factores, como la edad biológica o la fértil, nos marcan las prácticas consideradas apropiadas en nuestra cultura. A qué edad podemos empezar a tener relaciones genitales o debemos dejar de tenerlas es un imperativo social y no siempre natural. Por ejemplo, en la senectud podemos tener una sexualidad muy despierta, funcionar bien fisiológicamente y, aunque no fuera así, tener un deseo estupendo y disfrutar la sexualidad de manera plena. Y en la infancia encontramos que muchos niños y niñas, estimulan sus genitales desde los 2 o 3 años, sin intencionalidad sexual pero obteniendo placer.

Nos llegó una pregunta sobre estos temas al consultorio sexozen@elmundo.esreferente a la normalización de nuestra sexualidad. Creí interesante contestarlo en esta ocasión:

“Tengo una relación con un hombre mayor y aunque tiene orgasmos, yo no noto que eyacule. Le gusta el sexo oral pero como preámbulo, nunca quiere llegar al orgasmo en mi boca. A veces se lo he propuesto y evita hablar del tema (no sé si le acompleja que note que no hay semen o muy poca cantidad). Incluso he llegado a pensar que a veces finge los orgasmos. ¿Está teniendo orgasmos? ¿Es normal llegar al orgasmo sin eyacular siempre?

Realmente la única manera de conocer si alguien tiene orgasmo o no es preguntarle y confiar en su respuesta. Lo habitual es que orgasmo y eyaculación vayan de la mano, pero no siempre sucede así pues son dos fenómenos diferentes en realidad. Si la persona no presenta ningún problema médico que pueda generar esta situación, no debemos asustarnos, en absoluto.

Por otro lado, las prácticas sexuales como el sexo oral no gustan a todas las personas, independientemente de su edad, sexo o género, y es una cuestión muy personal. La comunicación es fundamental en este caso y podréis ajustaros y conseguir disfrutar plenamente de vuestras relaciones sin mayor preocupación. La seducción, y nunca la exigencia, es siempre nuestra aliada en el campo sexual. Quizá le pueda seducir para que desee realizarlo.

En cuanto al complejo, por la supuesta escasa cantidad de esperma eyaculado, es bastante recurrente. Le comentaré que el volumen habitual por eyaculación suele variar de 1.5 a 5.0 mililitros, pero no tenga en cuenta este dato ni se ponga a medirlo pues no todos los hombres son iguales, ni es necesario eyacular esa cantidad para ser más o menos fértil, la calidad del esperma no tiene que ver con la cantidad del eyaculado. Eyacular menos se debe a diversos factores como la idiosincrasia fisiológica o haber eyaculado recientemente. Si deseamos que nuestra pareja eyacule una mayor cantidad es por una cuestión erótica aprendida socialmente, a través de las películas pornográficas, por ejemplo. Estas nos muestran eyaculaciones cuantiosas y espectaculares, con lanzamientos vigorosos casi olímpicos. Pero es una película y tienen sus trucos para ello. Se entrenan, repiten escenas y se editan después o bien, ingieren zumo de tomate, como algún actor de la industria pornográfica ha confesado, pues parece que aumenta la cantidad de esperma. Podríamos probarlo pero, ¿para qué? Si es por un deseo erótico, adelante, haga realidad su fantasía si lo considera. Pero que nos cuenten películas no significa que tengamos que creérnoslas.

No se compare con nadie, la norma sólo nos indica el quehacer de la mayoría, que no siempre es acertado, lógico, placentero ni coincide con lo que usted desea.

Le invito entonces al mundo de la nueva ‘perversión’ sana, placentera y consentida, si lo desea.

*Ana Sierra es psicóloga y sexóloga https://about.me/AnaSierra

Las hostias de Abel

Ni es la primera vez ni será la última en la que un artista utilice símbolos religiosos para denunciar determinadas actitudes de la Iglesia, bien sea la situación de la mujer en esa institución, el trato que dispensa a personas divorciadas y homosexuales o el comportamiento de algunos representantes de esa iglesia que se revuelven ante imágenes que considera sacrílegas pero que no reacciona ante injusticias, desigualdades o, directamente, delitos.

Abel Azcona, fotografiado en su 'performance'.

Abel Azcona, un artista navarro que sabe utilizar como nadie las emociones y sentimientos ajenos, provocarlos y convertirlos en el mejor fenómeno publicitario a su favor, ha revolucionado a la feligresía.

“Amen” es la última de sus exposiciones y ha levantado los rosarios de buena parte de la sociedad navarra y de quienes han visto en ella un ataque directo a sus más firmes convicciones. Para quienes no la han visto, decir que Amen es un recopilación de 242 hostias consagradas que Azkona ha colocado en una superficie formando la palabra “pederastia”. El material lo consiguió asistiendo a misas en Madrid y en Navarra, yendo a comulgar pero guardándose las sagradas formas para utilizarlas posteriormente en su trabajo.

La movilización de los ofendidos no se hizo esperar. Petición en change.org por parte de la Asociación de Abogados Cristianos para que se suspenda la exposición, querellas por profanación y titulares tan al nivel de la supuesta ofensa de Azcona como: “El Santísimo profanado y secuestrado”, “Español gay mentalmente enfermo profana hostias” o “ El Ayuntamiento de Pamplona en manos de Satanás”. La Delegación del Gobierno de Navarra tercia en el asunto y mueve ficha por si la expo pudiera ser constitutiva de delito y Abel se frota las manos viendo como su trabajo adquiere una dimensión inesperada. O no tan inesperada… Aún se siguen rezando rosarios a las puertas de la exposición, como si esto fuese a hacer desaparecer las hostias.

Abel Azcona nunca ha querido ser un artista cómodo y siempre ha sido claro respecto a sus intenciones. Opina que la religión ha matado a más gente que muchas enfermedades, algo que, por cierto, se oye mucho cuando se habla de otras religiones pero que algunos no toleran cuando se critica a la propia.

Su historial profesional está lleno de acciones polémicas: se encerró durante dos meses en una galeria oscura, documentó graficamente sus encuentros sexuales con actores porno y llegó a hormonarse para prostituirse como travesti.

Hay quien sugiere a Azcona que se atreva a meterse con otras religiones que no sean la católica. Ya lo hizo. En su proyecto “Eating Koran” se comió literalmente un ejemplar del Corán. Entonces estuvo un años con escolta por las graves amenazas de muerte que recibía. A mi me parece que las amenazas de hoy no difieren mucho de las de entonces. Solo las diferencia la religión a la que se dirigen.

Ha habido otros artistas que se han enfrentado a situaciones similares. Recordemos el caso de Ube, el artista vasco al que le llovieron todo tipo de críticas por sus fotografías de una mujer desnuda en el altar de una iglesia. El no lo contó, pero incluso la revista Interviú le ofreció hacer una sesión fotográfica similar sumándose así al éxito de la obra surgido de la crítica de los más religiosos.

Puede que utilizar los símbolos religiosos para denunciar situaciones que se dan dentro de la propia iglesia no sea lo más acertado a menos que no nos importe ofender a los creyentes. A mi me parece que la utilización de hostias consagradas para denunciar los casos de pederastia dentro de la iglesia es, cuando menos, original.

Nadie dijo que el arte fuese cómodo. Hay muchos artistas comprometidos que saben a lo que se exponen cuando arriesgan y denuncian. Me gusta lo irreverente. Y Abel Azkona, lo es.

Unas 900 personas exigen que se retire la exposición de Azcona

Unas 900 personas exigieron ayer por la tarde en la Plaza Consistorial al alcalde, Joseba Asiron, el cierre de la exposición de Abel Azcona.

Los manifestantes se reunieron detrás de una pancarta en la que se leía:“Navarra pide respeto. Cierre de la exposición blasfema”.

Durante los cuarenta minutos que duró la manifestación, se leyó el manifiesto de Respeto por Navarra, organizadora de la protesta, en el que pedían “respeto para los creyentes”.

Según Sancho Guindano Laborda, estudiante de 4º de Magisterio en la Universidad de Navarra, que leyó el manifiesto esta exposición es “unaprovocación en toda regla”. Y, en el discurso, afirmó que si “quieren reacción la van a tener”, pero “va a ser una reacción ‘a lo cristiano’: pacífica y en oración”.

Un reducido grupo de ultracatólicos corea en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona “Asiron, ejecución”

Alrededor de 300 personas se han concentrado frente al Consistorio pamplonés al grito ‘¡Cierre a la expo blasfema!’

Alrededor de 300 personas se concentran frente al Ayuntamiento al grito de Cierre a la expo blasfema!

Alrededor de 300 personas se concentran frente al Ayuntamiento al grito de “¡Cierre a la expo blasfema!”. (Twitter)

PAMPLONA. Nuevo acto denuncia por la exposición del artista navarro Abel Azcona, y con polémica. Un reducido grupo de ultracatólicos ha coreado esta tarde de jueves en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona “Asiron, ejecución”. Y lo ha hecho cuando alrededor de otras 300 personas se concentraban en el mismo lugar al grito de “¡Cierre a la expo blasfema!”. “Asiron, pedimos respeto a nuestra religión” o “Viva Cristo Rey” han sido otras de las proclamas que se han escuchado en la plaza Consistorial, presidida por una pancarta en la que se podía leer: “Navarra pide respeto: cierre a la expo blasfema”.

UPN vuelve a cargar contra Asiron por “tratar de engañarnos” con la exposición

El grupo municipal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona afirmó en relación a la polémica sobre la “ofensiva” exposición de Abel Azcona que el alcalde, Joseba Asiron, “está tratando de engañarnos a todos una vez más ocultando su responsabilidad con maniobras y una falta de sinceridad preocupante“.

Así lo expusieron los regionalistas en un comunicado “después de escuchar al autor de la exposición que ha negado que el Ayuntamiento desconociera el contenido de la muestra y ha afirmado que la única comunicación del Ayuntamiento hasta esta tarde ha sido un correo electrónico diciendo que tenían que tomar un café”.

“Estas declaraciones contradicen totalmente las explicaciones dadas por Asirón durante estos dos días y demuestran que Bildu no ha sido sincero en este asunto”, afirmaron desde UPN.

En su opinión, la noticia de no reponer parte de los contenidos de la exposición “es sólo una artimaña más para evitar asumir responsabilidades y no cambia nada”. “Además, el autor lo hace, según afirma en redes sociales, porque ‘con doscientos radicales dentro se me acaban y las necesito'”, señalaron los regionalistas.

En este sentido, exigieron a Asiron que “deje de escabullirse y actúe como alcalde de todos los pamploneses, defendiendo a las decenas de miles de vecinos de nuestra ciudad que se han visto ofendidos gratuitamente por una exposición pagada además por el Ayuntamiento”.

“Es inaudito que el Ayuntamiento colabore en insultar a sus propios ciudadanos, que no haga nada para evitarlo y que encima intente engañarnos”, apuntaron.

Por todo esto, UPN exigió que “se elimine de la exposición todo contenido referente a las formas consagradas sin trucos, ni trampas” y lamentó “el flaco favor que esta ofensa buscada hace a la pieza principal de la muestra, que pretendía honrar la memoria de las víctimas de la guerra civil”.

Misas de ‘reparación’ en Pamplona y Tudela y posible ampliación de la denuncia

El Arzobispado de Pamplona ha convocado misas de ‘reparación’ en las catedrales de Pamplona y Tudela este miércoles a las 19.00 horas, en respuesta a la exposición de Azcona.

El arzobispo, Francisco Pérez, lamentó que la muestra “hiere la sensibilidad de los creyentes” y avanzó que el gabinete jurídico estudia la posibilidad de acciones judiciales.

Por otra parte, la Fiscalía decidió este martes remitir la denuncia de laAsociación de Abogados Cristianos al Juzgado de Instrucción número 1 de Pamplona. La asociación tiene previsto ampliarla este jueves a laconcejal de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona, Maider Beloki, si no se retira la parte polémica de la exposición.

La muestra de Azcona sigue con la parte polémica pero sin las formas sagradas

 

La polémica muestra ‘Desenterrados‘, de Abel Azcona, volverá a abrir este miércoles a las 18.00 horas con las fotografías en las que aparece el artista formando la palabra ‘pederastia‘ con hostias consagradas, que, según aseguró él mismo, robó en misas de Madrid y Pamplona. Sin embargo, no se repondrán las formas sagradas que formaban parte de la exposición y que Azcona denunció que habían desaparecido de la sala en la que se encontraban. El Ayuntamiento de Pamplona constató este martes “la desaparición de las hostias que formaban parte de la obra ‘Amén'” y precisó que “se había puesto en contacto con el autor y ambas partes habían acordado que estos elementos no se iban a reponer y se habían mostrado de acuerdo en que la exposición continuase adelante“.

El martes por la mañana, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron (EH Bildu), instó al “sosiego” de todas las partes implicadas en la polémica sobre la exposición, piezas que no estaban inventariadas en el pliego de la muestra, según explicó, y aseguró que el gobierno municipal “velará por que la exposición se realice en los términos en los que está autorizada”.

Antes de la apertura de la sala de la Plaza Serapio Esparza (antes Conde Rodezno), unas 400 personas se congregaron este martes a las puertas y rezaron un Rosario en el exterior. Posteriormente, un grupo de unas 100 personas entró para continuar el rezo junto al espacio de Azcona.

Entre los asistentes destacaba el número de jóvenes y de personasmayores. Reinó en todo momento un ambiente de calma y tranquilidadante una muestra que ha generado una considerable controversia.

Durante el rezo en el interior de la sala, el ermitaño de Nuestra Señora de Arnotegui (Obanos), Lázaro, que conducía la oración, instó a “no entrar en el juego de la provocación“. “Sólo hemos venido a rezar”, manifestó.

Azcona no asistió a la inauguración. Sí estuvieron presentes varios agentes de la Policía Municipal.

La expectación ante las puertas fue notable y numerosos medios de comunicación acudieron a la apertura, así como decenas de curiosospara realizar fotografías

La muestra de Azcona continúa pese a ‘desaparecer’ parte de la polémica obra

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Azcona escribe la palabra ‘pederastia’ con hostias consagradas. (Cedida)

PAMPLONA. Las hostias consagradas que formaban parte de la exposición de Abel Azcona en Pamplona han desaparecido de la sala en la que se encontraban, suceso tras el que el artista ha aceptado no reponerlas, según informa el ayuntamiento de la ciudad en un comunicado.

La exposición “Desenterrados”, instalada en una sala de gestión municipal de Pamplona, incluía la exhibición de hostias consagradas con las que se formaba la palabra “Pederastia”, lo que suscitó la intervención ante la Fiscalía de la Delegación del Gobierno en Navarra, y las críticas de partidos, colectivos católicos y el Arzobispado de la ciudad.

El Ayuntamiento de Pamplona señala en un comunicado que ha constatado “la desaparición de las hostias que formaban parte de la obra ‘Amén'”.

El consistorio precisa que “se ha puesto en contacto con el autor para comunicarle este hecho y ambas partes han acordado que estos elementos no se van a reponer y se han mostrado de acuerdo en que la exposición continúe adelante”.

Este mediodía, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron (EH Bildu), ha instado al “sosiego” de todas las partes implicadas en la polémica sobre la exposición, piezas que no estaban inventariadas en el pliego de la muestra, según ha explicado.

La emisión del comunicado municipal sobre la desaparición de las hostias se ha producido poco después de que un centenar de personas se concentrase ante la sala de Conde Rodezno de la ciudad, donde está la exposición, para rezar un rosario por el uso de las hostias en la muestra.

UPN dice que Asiron “trata de engañarnos a todos una vez más” sobre la “ofensiva” exposición de Abel Azcona

El grupo municipal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona ha afirmado en relación a la polémica sobre la “ofensiva” exposición de Abel Azcona que el alcalde, Joseba Asiron, “está tratando de engañarnos a todos una vez más ocultando su responsabilidad con maniobras y una falta de sinceridad preocupante”. Así lo han expuesto los regionalistas en un comunicado “después de escuchar al autor de la exposición que ha negado que el Ayuntamiento desconociera el contenido de la muestra y ha afirmado que la única comunicación del Ayuntamiento hasta esta tarde ha sido un correo electrónico diciendo que tenían que tomar un café”. “Estas declaraciones contradicen totalmente las explicaciones dadas por Asirón durante estos dos días y demuestran que Bildu no ha sido sincero en este asunto”, han afirmado desde UPN. En su opinión, la noticia de no reponer parte de los contenidos de la exposición “es sólo una artimaña más para evitar asumir responsabilidades y no cambia nada”. “Además, el autor lo hace, según afirma en redes sociales, porque ‘con doscientos radicales dentro se me acaban y las necesito'”, han señalado los regionalistas. En este sentido, han exigido a Asiron que “deje de escabullirse y actúe como alcalde de todos los pamploneses, defendiendo a las decenas de miles de vecinos de nuestra ciudad que se han visto ofendidos gratuitamente por una exposición pagada además por el Ayuntamiento”. “Es inaudito que el Ayuntamiento colabore en insultar a sus propios ciudadanos, que no haga nada para evitarlo y que encima intente engañarnos”, han apuntado. Por todo esto, UPN ha exigido que “se elimine de la exposición todo contenido referente a las formas consagradas sin trucos, ni trampas” y ha lamentado “el flaco favor que esta ofensa buscada hace a la pieza principal de la muestra, que pretendía honrar la memoria de las víctimas de la guerra civil”.