EH Bildu y Udalberri denuncian una agresión homófoba en Bilbao

Una persona fue golpeada en un bar por su identidad sexual, según ambos partidos, que han convocado una concentración de protesta para mañana en la plaza del Arriaga

Los partidos EH Bildu y Udalberri en el Ayuntamiento de Bilbao han denunciado una presunta agresión homófoba registrada en la noche del martes al miércoles en un bar de la calle La Naja. Según el comunicado de ambas formaciones, a consecuencia del ataque la víctima sufrió un desgarro moderado de retina. Los dos grupos municipales han condenado los hechos y se han sumado a una concentración de protesta que se celebrará el sábado al mediodía frente a la plaza del Arriaga.

En opinión del grupo Udalberri-Bilbao en Común, «lamentablemente, para algunos, aún hoy, las prácticas o identidad sexo-genéricas son motivo no sólo de discriminación sino también de desprecio y agresión. Y es que esta no es la primera agresión de la que tenemos noticia». «Han sido ya muchas las que han sucedido en Euskadi en el último año y singularmente en Bilbao», continúan. «Que conozcamos han sido ya cuatro. Y estas son las que se conocen porque se denuncian. Son una pequeña parte de todas las que se producen. El resto quedan invisibilizadas y silenciadas».

Por su parte, el edil de EH Bildu, Bruno Zubizarreta, ha destacado que no se pueden «tolerar bajo ningún concepto estas actitudes que deben ser denunciadas, juzgadas y sancionadas. Son hechos que, por desgracia, se repiten con asiduidad, y dicha violencia no es únicamente física, también es producida y reproducida verbalmente».

Los ultracatólicos paran la exhibición de ‘La vida de Adèle’

La justicia francesa revocó ayer la autorización de distribución a la película La vida de Adèle, del director francés de origen tunecinoAbdellatif Kechiche, que se estrenó en 2013 tras ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes. La película, que narra la historia de amor entre dos chicas (interpretadas por las actrices Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos) e incluye gráficas secuencias de sexo lésbico, llegó entonces a las salas prohibida a los menores de 12 años.

El Tribunal Administrativo de París acaba de retirar esa calificación a la película, al considerar que el Ministerio de Cultura cometió entonces “un error de apreciación”. El tribunal exige a su titular, Fleur Pellerin, que le conceda otra clasificación más apropiada respecto a las numerosas “secuencias de sexo entre dos mujeres jóvenes presentadas de manera realista”, que considera susceptibles de “herir la sensibilidad del público joven”.

Este fallo judicial llega tras la demanda interpuesta en 2014 por la asociación Promouvoir, de perfil ultracatólico y próxima a algunos círculos de la extrema derecha francesa, que estimó que La vida de Adèle no debía ser vista por menores de 18 años. El ministerio francés de Cultura anunció ayer que presentará un recurso contra la decisión judicial ante el Consejo de Estado, última instancia de la jurisdicción administrativa en Francia.

De momento, Promouvoir se apunta un nuevo tanto en la defensa por sus valores. La organización fue fundada en 1996 por el abogado André Bonnet, que militó hasta la década pasada junto al político ultraderechista Bruno Mégret. Este padre de ocho hijos y ferviente partidario de la misa en latín ya había emprendido acciones judiciales para evitar que los menores vean películas como Saw 3D,Nymphomaniac o Love, lo nuevo del director francoargentino Gaspar Noé, que fue recalificada el pasado verano como prohibida a menores de 18 años cuando ya se encontraba en salas comerciales. Los efectos de esta prohibición no son simbólicos, ya que conllevan la retirada de ciertos cine y el descenso del coste de la película de cara a su emisión en televisión.

Bonnet afirma que distintos directores “sin escrúpulos” pretenden “reintroducir la pornografía en los circuitos para el gran público”, según declaró en agosto a la página Allociné. “A menudo, este cine tiene como objetivo confeso participar en la destrucción de las estructuras sociales y familiares en nombre de un libertarismo sin límite”, opinó el abogado. “Tenemos la impresión de que [Bonnet] tiene más influencia que el ministro de Cultura o el CNC [Centro Nacional del Cine]. Es el hombre que decide la clasificación de las películas en Francia”, respondió entonces el productor y distribuidor de Love, Vincent Maraval. Gaspar Noé, por su parte, temió que las acciones de Promouvoir terminen provocando “una autocensura” de los creadores franceses y comparó su “anacronismo absoluto” con “el del Estado Islámico”.

Fundada en 1996 y formada por cerca de 400 miembros, Promouvoir lucha por “la promoción de los valores judeocristianos” y se suele enfrentar a la representación cinematográfica de la homosexualidad, que Bonnet consideró en 2001 “contra natura” y “ligada a la pedofilia, según una correlación estadística”. En 2013, el abogado participó en un mitin contra el matrimonio homosexual en Francia, en la que comparó el texto que lo legalizaba con “el ascenso del nazismo y el marxismo-leninismo”. Su primera gran batalla fue la que ganó, en el año 2000, contra la película ¡Fóllame!, de la escritora (y cineasta ocasional) Virginie Despentes. La justicia obligó a retirar la película de los cines solo dos días después de su estreno. El Ejecutivo francés decidió crear la clasificación “prohibida a menores de 18 años” a consecuencia de aquel fallo judicial.

Las cifras del odio: 4.000 agresiones cada año en España, 88 muertes desde 1990

Captura del 'mapa del odio', con los casos mortales registrados en España entre 1990 y 2015. E. M.

Captura del ‘mapa del odio’, con los casos mortales registrados en España entre 1990 y 2015. E. M.

Extranjero, ‘sin techo’, negro, homosexual, aficionado al fútbol, musulmán, transexual, estudiante de Derecho que un día no cedió el paso a unos ultras… Son algunos de los perfiles de las 88 personas que han muerto por crímenes de odio en España desde 1990, y que recoge el proyecto ‘Crímenes de odio: memoria de 25 años de olvido‘.

Se trata de un mapa histórico y documental fruto de la investigación realizada durante un año por el Grupo de Investigación de Crímenes de Odio y Movimiento contra la Intolerancia que, basándose en las cifras del Informe Raxen, han monitorizado todos los delitos de odio de los que existe rastro en la prensa, y “puesto nombre a los casos sin nombre”. Un trabajo basado en las hemerotecas ante la “falta de datos oficiales“, según ha denunciado Miquel Ramos, uno de los autores del estudio, quien se muestra convencido de que el número de casos es mucho mayor, ya que con frecuencia son catalogados como “sucesos” sin contemplar el odio como móvil del crimen. “Son cifras ocultas, este informe es solo la punta del iceberg”.

Movimiento contra la Intolerancia que cifra en 4.000 las agresiones o delitos de odio que se producen cada año en España. Unas cifras que según su presidente, Esteban Ibarra, serían incluso “conservadoras”, dado que el Ministerio de Interiorhabla de cerca de 1.300 agresiones al año, y, según la Unión Europea, solo se denuncian el 10% de los casos, por lo que la cifra podría ser mayor. “Por ejemplo, el Gobierno británico -que sí monitoriza este tipo de delitos- habla de 38.000 casos este año”, según Ramos.

Además, el informe señala la existencia de grupos racistas y xenófobos en todas las comunidades autónomas, de más de 10.000 ultras y neonazis en España, de más de 1.000 sitios xenófobos en Internet y decenas de conciertos de música neofascista todos los años.

Racismo y xenofobia, en la cúspide

Por tipología, los crímenes de odio más habituales son los racistas y xenófobos(37), seguidos de los casos de aporofobia (23), esto es, contra personas sin recursos, especialmente los ‘sin techo‘. David Bou, coautor del estudio, se muestra especialmente preocupado por esta categoría, ya que”al tratarse de gente con menos recursos y aislada socialmente -muchos no tienen nombre ni se sabe nada de ellos- es más difícil que los delitos de odio salgan a la luz”.

En tercer lugar se encontrarían los crímenes por “intolerancia criminal” (17), que implican un rechazo delictivo a la dignidad y derechos fundamentales de las personas, seguidos por los de la violencia ultra en el fútbol (6), odio ideológico (6),homofobia (2) y transfobia (2) e islamofobia (1).

Por provincias, las áreas más afectadas son las grandes concentraciones urbanas, como Madrid (29), Barcelona (16), Valencia (7) y Alicante (6), “zonas que coinciden con una mayor presencia de gurpos ultras y de extrema derecha”, ha señalado Bou.

Juzgados como sucesos aislados

En cuanto al recorrido judicial, el informe recoge que 35 de los casos acabaron en condena, 19 por asesinato, 14 por homicidio y dos por lesiones o riñas tumultuarias. Una cifra que, a juicio de los autores, “constata la falta de formación de la judicatura y de los diferentes estamentos para tratar estos casos”, afirma Bou.

“Por ejemplo, en Barcelona fue asesinado un joven negro al grito de ‘negro de mierda’, y ni el jurado popular ni después la Audiencia consideraron la agravante de racismo, porque quienes cometieron el crimen eran gitanos, de lo que dedujeron que no podía ser un crimen racista”. “Si no se contempla el componente de racismo, muchos de estos delitos serán juzgados como reyertas, violencia juvenil o peleas de ‘ultras’, cuando en realidad se trata de delitos de odio”, añade.

Del resto de casos, tres acabaron en absolución, 4 archivados, y de los 44 restantes “no sabemos qué pasó en el juzgado” . “El primer problema que nos hemos encontrado es la poca transparencia de las instituciones respecto este tipo de casos”, han señalado. Además, dicen, con frecuencia los delitos de odio son catalogados como “sucesos, reyertas, peleas de ultras o tribus urbanas, violencia juvenil… cuando en realidad son delitos de odio”.

Preocupa y mucho a los autores la edad de los autores de los delitos, ya que “la gran mayoría fueron cometidos por menores de 25 años, e incluso menores de edad, algo que, a su juicio, “hace necesaria una reflexión sobre la educación y los valores que estamos transmitiendo a las nuevas generaciones”. Llaman la atención asimismo por la “ola xenófoba que avanza en Europa”.

“El crimen de odio”, afirman, “es el final del recorrido. Antes hay un sentimiento de odio que se aprende, y hay organizaciones políticas legales que se dedicar a inculcarlo”. “Aunque de momento los partidos genuinamente racistas y xenófobos han fracasado electoralmente en España, su discurso de intolerancia se usa por muchos. Sin olvidar el subsuelo de violencia neonazi“, afirma Ibarra.

Ley integral

Por otra parte, el presidente de Movimiento contra la Intolerancia ha afirmado que esta investigación supone el “pistoletazo de salida” para reclamar a los partidos políticos una ley integral contra los delitos de odio, con el fin de prevenir la aparición de estos crímenes mediante una acción integral en los ámbitos de la educación, la comunicación, el deporte y la cultura, además de prestar asistencia a las víctimas y sus familias.

La hija de Lucrecia Pérez (izda.) y la hermana de Ndombele, asesinados en crímenes racistas en Madrid. E. M.

La hija de Lucrecia Pérez (izda.) y la hermana de Ndombele, asesinados en crímenes racistas en Madrid. E. M.

“No podemos aceptar ni un solo momento más la desprotección de las víctimas”, ha señalado Ibarra, quien ha subrayado la “soledad” de las familias de las víctimas de este tipo de crímenes: “se quedan solas, sin derechos y sin amparo económico”. Como ejemplos, el caso de Lucrecia Pérez, víctima del primer crimen racista cometido en España, y el de Augusto Ndombele, el joven asesinado en Costa Polvoranca en 2002.

La hermana de éste, Magdalena, ha lamentado la “soledad” con la que se enfrentaron a la pérdida, la ausencia de asistencia psicológica, así como la falta de apoyo de las instituciones. “Ya que tuvimos esta mala suerte, esperábamos algo más del Estado español”. Por su parte Kenia, la hija de Lucrecia, que tenía seis años cuando su madre fue asesinada, ha denunciado que “el racismo se llevó lo mejor de nuestra vida. Yo siempre me he sentido muy sola. Por eso queremos una ley que ayude a las víctimas”.

JUDITH BUTLER, REFERENTE MUNDIAL EN LOS ESTUDIOS DE GÉNERO

«Expresar ideas se empieza a considerar terrorismo doméstico»

La feminista norteamericana Judith Butler propone una alianza política de los que se oponen a las condiciones de precariedad para que todos tengamos una “vida vivible”.

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Judith Butler, en el CCCB, donde dictó la conferencia ‘Cuerpos que aún importan’, dentro del ciclo ‘+ Humans’.

De antemano, Judith Butler intimida un poco. La feminista suele salir en las fotos con gesto severo y es preciso una botella de oxígeno para bajar a las profundidades de su obra. Pero resulta que el ícono de la teoría queer -la que sostiene que el género y el sexo son construcciones sociales y, por tanto, susceptibles de entrar y salir de ellas- es una persona encantadora que hoy se siente ‘obligada’ a ampliar su frente de batalla político, inicialmente centrado en los derechos de gais,lesbianas y ‘trans’, a otras vidas precarias. Desembozar esas vidas estancadas, señala la no tan feroz Butler, puede ser el pilar de una democracia radical.

La lucha empezó por usted. A los 6 o 7 años me asaltó la cuestión de cómo vivir en mi propia piel. Tenía un cuerpo de mujer pero no me sentía mujer… Ni hombre. ¿Cuál era mi género? Por otra parte, ya entonces notaba que a mucha gente le era difícil entrar en mi mundo sin miedo, sin humillación, sin ejercer la violencia.

Ese debate interior acontecía en una familia judía tradicional de Ohio. Un tío suyo fue encarcelado por ‘trans’ y murió entre rejas. Unos primos fueron expulsados de casa por gais. Y a ella la llevaron al psiquiatra a los 15 años, cuando anunció su homosexualidad. “La única forma de describirme era como una lesbiana de bar que pasaba los días leyendo a Hegel”, definió una vez aquel pasado brumoso.

¿Sintió la violencia en carne propia? Sí. Fue una etapa de gran inquietud. No sabía cómo ir a la escuela, cómo vestir, cómo explicárselo a mis padres. No se trataba de una decisión racional, era una experiencia corporal que se imponía.

De ahí su ‘pensar desde el cuerpo’. Sí. Luchar para decidir con quién te acuestas pone el cuerpo en el centro del discurso. Todos los que pelean por la protección contra la violencia tienen el cuerpo en el centro de la organización política. Por aquel entonces, yo simplemente me pregunté cómo encontrar la libertad de aparecer en el mundo, con los otros. Pero, ojo, previamente tuve muy claro que podía.

Ahora se pregunta cómo vivir juntos, todos, en este mundo revuelto. Y no es fácil. Si en la vida en pareja, que es un contexto de afecto, aparecen la ambivalencia y la agresividad, cohabitar en el mundo cuando somos de diferente origen, religión y lengua es aún más complicado. Pero estamos obligados a vivir juntos, a afrontar los problemas de reconocimiento del otro.

Los telediarios dicen otra cosa. Debemos preguntarnos: ‘¿Quiénes somos?’. Y no fijar una respuesta. ¡Nada de definir quiénes somos por adelantado! Es fundamental hacerse la pregunta indefinidamente.

Mientras, la economía va definiendo quién sí y quién no.¡Es terrible! Hay gente absolutamente paralizada. Los pobres, los precarios, los sin esperanza. Pero Judith Butler tiene más preguntas que respuestas.

Vaya. ¿Ni siquiera una intuición? Cuando escribí sobre género subrayé que era un acto performativo. Es decir, defendí el género como un devenir. Lo central es que cada persona tiene el poder de actuar. Es muy importante afirmar ese poder, que yo no sentí de joven.

Querer no siempre es poder. Advierto lazos de solidaridad que van más allá de la defensa de los derechos propios y que impulsan a la movilización. Creo que es posible articular una alianza política de los que se oponen a las condiciones de precariedad, que incluya a los que la sufren. Una vez lo consigamos, una vez definamos qué es una ‘vida vivible’, podremos llegar a acuerdos políticos y económicos sobre los principios de igualdad. Hay que contar con el apoyo de los otros para contestar al poder explotador. ¿Suena utópico?

Un poco, sí. Hay que creer que es posible precisamente cuando parece que no es posible. La solución puede emerger en la escena de la imposibilidad.

Debe de ser usted muy paciente. [Ríe] Tengo esperanza.

48 feminicidios en España este año desesperan, por ejemplo. Por eso importa la acción. He pasado un tiempo en Latinoamérica y he notado la enorme alianza entre feministas y no feministas para combatir la violencia contra las mujeres y los ‘trans’.Han ido juntas a la Corte Interamericana para hacer constar que la violencia sexista es una violación de los derechos humanos. Hay que reconceptualizar la idea de ‘humano’ que incluya a cualquiera que sufra una violencia aceptada.

¿Quiénes sufren más la “violencia aceptada”? Las mujeres, las minorías raciales, los discapacitados, los sin techo, los refugiados… Pero, cada vez más, la gente que entiende su trabajo como temporal y prescindible, que no pueden pensar en futuro y sienten que, de algún modo, son responsables de su condición.

Los damnificados aumentan. La desigualdad está aumentando a cotas inaceptables.

¿Qué la indigna sobremanera? El caso de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, en México, por ejemplo. La violencia contra unos jóvenes que querían ejercer su derecho de reunión y de expresión es absolutamente horrible. Tanto como ver que la policía se encoge de hombros y dice ‘es imposible descubrir quién fue’, ‘no hay rastro’. Y luego aterrizan los forenses argentinos y descubren muchos ‘rastros’. Es execrable no solo la complicidad de la policía con los crímenes, sino también el silencio del Estado de México, y de mi propio país, Estados Unidos.

¿Los hipercríticos como usted se sienten cómodos en su país? Vivo en San Francisco, y en California tenemos muchos problemas con la policía, que ahora se entrena en empresas de seguridad. Tratan a la gente como a terroristas, pese a que se limiten a expresar su derecho a protestar. Expresar ideas en el espacio público empieza a ser visto como una forma de terrorismo doméstico.

¿Los atentados de París darán ‘bonus track’ al abuso? Sí. Pero redoblar la seguridad es entrar en guerra contra el propio pueblo.

Lleva 25 años aventando teorías, ¿orgullosa de algún cambio sustancial? Desgraciadamente los libros no tienen la capacidad de cambiar las cosas. Pero insisto en que es necesario sentir que es posible actuar, antes de actuar. Hay que tener la confianza y la experiencia de sí para modificar las cosas. Pero hay demasiada gente que no cree tener la capacidad.

En el caso de las mujeres, convendría que se interesaran los hombres. El feminismo es un movimiento para las mujeres, para los hombres y para los que desbordan el género normativo.

Bien, ¿pero qué les diría a ellos? Es importante que participen en el feminismo porque pueden influir sobre otros hombres, dar ejemplo de una masculinidad alternativa, no violenta. El mejor feminismo es el que se opone a la desigualdad, la subyugación y la explotación. El que trabaja sobre el concepto de poder.

¿Cuántas paradas faltan para el fin del patriarcado?[Ríe] Aún hay demasiados marcos de poder a combatir, no solo ese. El racismo, la misoginia, el colonialismo, el capitalismo. Poner en cuestión todos los vínculos de poder es una tarea posible.

¿Por ahí pasa la emancipación? Lo peor es ser absolutamente dependiente de un poder que te oprime. Es una subyugación invivible, horrible en su circularidad. La liberación de ese poder es una forma de emancipación. Lo aceptable es ser dependiente de una forma de poder que no oprime, que permite vivir. En cualquier caso, la emancipación se logra de manera colectiva.

¿Y usted, de qué o quién depende? De quienes amo y me aman, de todos aquellos que me leen.

Benditos. Sus libros son endemoniadamente difíciles. ¡Oh, lo siento de veras! Pero hay gente que le gusta trabajar con el lenguaje y medirse con la dificultad.

En su línea. ¿Ha logrado al fin estar bien en su propia piel?[Ríe] De vez en cuando.

CLAVES BIOGRÁFICAS

  • Creció en una familia judía de Cleveland (Ohio) de ascendencia húngara y rusa. Recibió una educación religiosa, pero a los 15 años trinchó las expectativas paternas al declarar que tenía novia.
  • La lectura precoz de Simone de Beauvoir (“no se nace mujer, se llega a serlo”) fue la chispa que encendió su teoría del género y el sexo.
  • ‘El género en disputa’ (1990),’Cuerpos que importan’ (1993), ‘Vida precaria’ (2006) y ‘Marcos de guerra. Las vidas lloradas’ (2010) son algunos de sus títulos.
  • Su pareja, Wendy L. Brown,es profesora de Filosofía Política en Berkeley. Juntas adoptaron a un niño.

Ferminico

POR BINGEN AMADOZ

La polémica surgida estos días en torno a la exposición Desenterrados nos hace retroceder inevitablemente a épocas pretéritas. Me ha recordado para empezar aquel cuento tan divertido del flautista de Hamelin. Abel Azcona ha sido entre nosotros el virtuoso flautista que ha sido capaz de sacar a la luz a los seres que viven en lo mas recóndito de la Iglesia católica. Arrastrando el incienso de lóbregos rincones donde habitualmente se esconden del mundo que avanza, se han reunido en la vía pública para regocijo de propios y extraños que ya se habían olvidado de ellos. Resultaban tan ridículos en sus manifestaciones extemporáneas y extremistas que los espectadores han reído la gracia a carcajadas. Sé de quien se arrimó al grupo de rezadores creyendo que se trataba de una pantomima, un espectáculo teatral que representaba escenas cómicas de un pasado lejano hasta que se dio cuenta de que la cosa iba en serio. Entonces se echó a correr asustado porque lo que al principio puede parecer risible no lo es en absoluto cuando se descubre la calaña de las gentes de lo oscuro.

Se han creado imágenes plásticas que seguramente pasaran a la historia. Eran cuadros de una belleza antigua que resucitaban a Domenico Theotokopoulos. Yo no podía evitar recordar las imágenes del Greco con sus frailes, sus viejas de caras alargadas, sus jóvenes barbilampiños de semblante penitente.

Y todo ello ha sido mérito sin duda de Abel Azcona. Sus acciones serán muy discutibles tanto como innegable es el éxito que ha conseguido. Abel me parece un chico inteligente, con un pasado terrible y un futuro impredecible. Yo no quisiera que fuera tan negro como él lo pinta. Cualquiera entiende que en el agujero de su provocación solo han caído los mermados de espíritu, los que no ven más allá de sus narices, aquellos que quisieran tener en formación militar hasta a las caprichosas moscas. Pasando del tema hubieran salido ganando. De esta manera solo los podemos considerar claros perdedores porque no todo lo que se ha visto ha resultado gracioso y bello.

Mientras los alborotadores pedían respeto para sus escandalizadas conciencias se han pasado de la raya y mucho. ¿Acaso no sabían que nuestros abuelos masacrados en las cunetas escuchaban de sus verdugos el grito de “Viva Cristo Rey” antes de ser asesinados? Sí que lo sabían y lo han hecho además en el lugar donde se estaba reivindicando la memoria de las víctimas. Los que gritaban “Viva Cristo Rey” eran pocos. Los que respondían con vivas eran muchos. Se han atrevido incluso a pedir la ejecución del alcalde de Iruñea. ¿A qué espera la señora Alba para poner en marcha medidas contra la apología del terrorismo? ¿Necesita que le refresquen la memoria para recordar las sangrientas madrugadas del 36 en Azkoien-Peralta?

Estas humildes gentes que nacen plebeyas y necesitan convertirse en marqueses para no parecerse a los campesinos y obreros que usan nombres y apellidos corrientes se enamoran de los rangos nobiliarios y de los mármoles. Si son de Carrara, mejor. Piden a los demás lo que ellos son incapaces de ofrecer. Exigen respeto para su credo algo que podría resultar comprensible si no acompañaran su reivindicación de gritos estentóreos que no respetan ni la memoria, ni los sentimientos, ni la vida de los demás.

Los extremistas religiosos son así. Se llamen ultracatólicos, Estado Islámico, ultraortodoxos judíos, sectas fanáticas. En general están cortados por el mismo patrón. Todo por y para Dios pero sin contar con las personas. Defensa a ultranza del no nacido y sable a degüello contra los que han nacido y no les gustan.

Hace 27 años que nació Abel Azcona. Su madre no quería que él naciera y él hubiera preferido no nacer. En una misma época a su madre no le dejaron abortar y en Iruñea se juzgó a tres ginecólogos porque habían practicado, supuestamente, un aborto. Los que ahora se rasgan las vestiduras porque les han tocado el rito vociferaban entonces contra el aborto. Los periodistas llamábamos Nascituru a su abogado defensor, que finalmente consiguió que los abortos de las mujeres navarras resultaran a nuestra administración mucho más caros que a ninguna otra del Estado. Es todo lo que lograron los extremistas religiosos, eso y ensuciar el nombre de una ciudad que mayoritariamente y por fortuna no piensa como ellos. “Dejad nacer a Ferminico”: proclamaban a los cuatro vientos. ¿No queríais que naciera Ferminico? Pues ahí lo teneis: se llama Abel Azcona.

Qué es ser hombre en el siglo XXI

MASCULINIDAD La virilidad ha dejado de ser imprescindible para ejercer de macho

El hombre de hoy entre el privilegio y la carga

El hombre de hoy: entre el privilegio y la carga

El escritor Eloy Fdez Porta ha pasado medio otoño analizando qué significa pertenecer al género masculino. La cuestión se analiza también al otro lado del charco donde pronto se inaugurará el primer máster sobre la hombría

Hay un documento en el Pentágono en el que se cita al presidente de los Estados Unidos “Lyndon B. Johnson diciendo que no quiso abandonar Vietnam porque tal gesto no se iba a considerar propio de un hombre”. Un poco después en la Historia, la Dama de Hierro, Margaret Tatcher, “se vio obligada a pasar por un proceso de reeducación vocal en su carrera hacia Downing Street para masculinizar su voz”. La primera escena forma parte del anecdotario de Michael Kimmel, fundador y director del Centro para el Estudio del Hombre y las Masculinidades en la Universidad Stony Brook de Nueva York. La segunda pertenece al profesor barcelonés Eloy Fernández Porta que, entre octubre y noviembre, impartió un seminario sobre “nuevas masculinidades” en el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) de Barcelona, en colaboración con el Instituto de Humanidades de esta ciudad y bajo el título ‘Flexo, lecturas compartidas’. Si la masculinidad es una o varias, si ser hombre sigue siendo un privilegio o comienza a ser una carga es una cuestión que se analiza hoy tanto aquí como al otro lado del océano.

A las sesiones de Porta, que también ha ofrecido nociones sobre masculinidad(es) este otoño en la Universidad de Zaragoza y en la Universidad Pompeu Fabra, acuden estudiantes universitarios que pueden analizar teorías de género, pero también personas de mayor edad y completamente alejadas de lo académico en lo que a ser hombre y mujer respecta. “Lo que más me gusta es que cada participante exprese las ideas sobre educación de género que tiene, y ver cómo cada una de ellas es parte de una lógica social”, cuenta Fdez Porta, Premio Anagrama en 2010 y Premio Ciudad de Barcelona en 2012.

Habla este escritor de la repetición de una “solución nominalista al problema del sexismo” -“reducir el asunto a una cuestión de vocabulario y de uso del lenguaje”- y de una “solución confesional” -“un hombre reconoce en público que ha tenido ‘una mala educación de género’ y admite que ha obtenido ventajas de la dominación masculina, aunque si le preguntas cuáles no sabe concretarlo”-.

La dominación masculina es, precisamente, el clásico de la sociología de Pierre Bourdieu con el que Porta arranca sus clases y sobre el que desarrolla una revisión creativa, que se acompaña de una lista musical titulada ‘Medianenas y milhombres’ y de extractos del arte, del cine, de la televisión y del cómic. “Extremos, contrastes, la hipervirilidad y lo infraviril, el abdominal de gimnasio, el bueno, el feo, el malo” son algunos de los términos con los que el profesor invita a reflexionar.

¿Masculinidad o masculinidades?

“Cuando planteo el tema de las masculinidades en plural procuro poner el acento en el hecho de que no existe un modelo único y hegemónico y en que las diferencias y alteridades de la masculinidad no deben entenderse como versiones menores de ese modelo o como fragmentos de una estatua que se ha roto”. En lenguaje coloquial: los hombres hoy son, o pueden ser, ‘hipsters’ y ‘canis’, ‘fofisanos’ y ‘lumbersexuales’, ‘andróginos’, ‘normcore’ y ‘muppets’. O no ser nada de esto.

Al otro lado del charco, el profesor Kimmel está cerca de inaugurar el primer máster sobre masculinidad. Presumiblemente, serán 12 los estudiantes que se graduarán cada año a partir de 2017. Cuando EL MUNDO le pregunta si la masculinidad sigue siendo un privilegio o comienza a ser ya una carga, Kimmel explota en sonora carcajada. Cuando consigue responder, cada frase que emana podría ser titular: “A veces lo que puede ser una carga es tener privilegios. Y tener privilegios a veces significa no querer intercambiarse con el otro”. Ese otro, en este caso, sería la mujer o el género femenino. Pero Kimmel tiene más que decir: “Lo de que la masculinidad haya sido siempre un privilegio es ya una pose. Sucede como con Spiderman: ‘Un gran poder conlleva una gran responsabilidad'”.

Su centro de estudio para las masculinidades tiene tres años de vida y consiguió crearlo gracias a la Fundación MacArthur. “El éxito que han tenido los estudios de mujeres hizo evidente que también hay que estudiar la situación del género masculino. Es más, continuando el trabajo que ya ha hecho el feminismo, había que pasar al siguiente nivel, poner a los hombres en la conversación, usando los mismos métodos y las mismas ideas que los estudios sobre mujeres pero analizando a los hombres”, resume Kimmel.

Este innovador reconoce que sus pasos no agradan a todas las mujeres, o a todas las feministas, pero también apunta que “muchas mujeres feministas celebran” este tipo de labor pro hombre y que su llegada “era una cuestión de tiempo”. “Hay que prepararse para la fiesta”, prosigue Kimmel, quien a menudo recibe de sus interlocutores el siguiente comentario: “Todas tus estudiantes deben ser mujeres porque un hombre de verdad no acudiría a tu centro”. ¿Qué es hoy, pues, ser un hombre de verdad?

Las masculinidades de hoy. De arriba a abajo y de izq. a dcha, el muppet, el neomacarra, el hipster, el ubersexual, el normcore y el fofisano

Las masculinidades de hoy. De arriba a abajo y de izq. a dcha, el muppet, el neomacarra, el hipster, el ubersexual, el normcore y el fofisano. ILUSTRACIONES: Miguel Ángel Camprubí

El hombre del siglo XXI

Un informe reciente sobre “el hombre del siglo XXI” –‘The Shriver Report Snapshot: An insight into the 21st century man‘-, elaborado por A woman’s nation, sostiene que una de las grandes preocupaciones del hombre de hoy es “conjugar el éxito con ser un buen padre, un buen marido, un buen hijo y un buen amigo”. A este hombre contemporáneo también le preocupa la “independencia económica y dejar un legado”; tres de cada cinco hombres creen que “el éxito viene dado por los logros personales y en el hogar”, mientras que un 24% lo relaciona con el dinero.

Continúa el estudio: “Un 65% de los hombres dice que tener un carácter fuerte e integridad es lo más importante a la hora de exhibir fortaleza en el mundo de hoy. El siguiente marcador sería la habilidad para aportar solvencia económica (44%), después la confianza en el camino propio (40%), la capacidad para afrontar situaciones estresantes (37%) y la fortaleza mental (11%)”. Por contra, “los hombres mayores de 65 años identifican en menor grado la inteligencia emocional como parte de ser fuerte, y tienden a valorar más el poder físico”. Sólo “un 22% considera que mostrar emociones es un signo de debilidad. El Mad Men ha sido sustituido por el hombre de familia emocionalmente inteligente”, sentencia el informe.

Los retos que vienen

Así las cosas, ¿a qué retos se enfrentan los hombres? Según el escritor y psiquiatra Andrew Solomon, especialista en cuestiones de identidad, “el estereotipo clásico de la masculinidad era complicado para quienes no se ajustaban a él, pero tranquilizador para quienes sí lo hacían”. “Había una forma correcta de ser y todos los hombres tenían que dirigirse a ella. Ahora, en cambio, la situación es mucho más confusa: ¿Qué hacer? ¿Cómo hay que ser? El reto masculino es vivir de forma auténtica y equilibrarse con la posición que ejercen las mujeres hoy. Ellas se han ido ajustando durante los últimos 50 años, y los hombres están comenzando ahora”.

Lo explica Nerea Aresti, doctora en Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco y especialista en cuestiones de género, para quien “el feminismo ha sido decisivo en la evolución de los ideales de masculinidad”: “En el siglo XX hubo dos cambios decisivos de cambio en las masculinidades y en las feminidades: los años 20 y los años 70. Creo que nuestra herencia más directa procede de esos dos momentos del siglo pasado. Es impensable que un modelo cambie mientras el otro se mantiene inmóvil. Lo que sucede ahora es que las diferentes maneras de ser hombre conviven en una sociedad que les da más visibilidad que nunca antes”.

En el trailer de una película estrenada recientemente, El Becario, la jefa (Anne Hathaway) le pregunta al ‘muchacho’ en prácticas (Robert De Niro) “por qué antes el hombre era Harrison Ford y, ahora, esto», señalando a un grupo de treintañeros de melena despeinada y rebequitas a modo de abrigo. Analiza Porta: “Es un ejemplo muy bueno, es la jefa quien expresa la supuesta crisis de la masculinidad y exige una vuelta atrás, y su queja indica que la presión social para ser ‘hombre-hombre’ procede, en algunos casos importantes, de mujeres que creen necesitar esa figura para que su propia feminidad adquiera pleno sentido por complementareidad. Hay una parte relevante de la constitución del género que es transferida de manera imaginaria: un hombre puede creer que la mujer no le aceptaría siendo metrosexual, y una mujer puede imaginar la mirada del hombre apreciando algunas formas de vestir y despreciando otras”.

 

Charlie Sheen obligó a su ex novia a abortar

El actor Charlie Sheen-

El actor Charlie Sheen. KEVIN SCANLON

El caso de Charlie Sheen, tras comunicarle al mundo que es portador del virus del sida, aún colea. La última revelación sobre esa parte de su vida que mantuvo oculta durante años, ha llegado en forma de demanda por parte de unas de las mujeres que mantuvo relaciones sexuales con el actor, antes y después de enterarse de que tenía VIH.

La persona detrás de la demanda es la actriz del mundo del porno Brett Rossi -su verdadero nombre es Scottine Ross-, que llegó a ser la prometida de Sheen y que ha asegurado que el protagonista de Dos hombres y mediola obligó a tener un aborto en marzo de 2014. El argumento que esgrimió entonces el actor fue que no quería tener un hijo “retrasado”.

Todo esto de acuerdo al portal TMZ, que añade que Sheen recurrió a la violencia en varias ocasiones durante su relación, y que le ocultó a Rossi su enfermedad durante un tiempo. Hasta cinco veces tuvieron relaciones sexuales antes de que se lo confesara, aunque la joven decidió seguir acostándose con él sin protección después de saberlo.

En la demanda también asegura que Sheen tenía intención de tener un hijo con ella y que incluso quería ponerle su nombre, Charlie, si tenían una niña. Después, al parecer, cambió de opinión, y amenazó a la actriz de cine para adultos con dejarla si no abortaba de inmediato, por miedo a que el bebé fuera portador del virus del sida.

El abogado de Sheen, por su parte, ha señalado que las alegaciones son falsas y que está convencido de que podrán salir victoriosos en este caso. Rossi, por su parte, no ha cifrado la cantidad que quiere en concepto de compensación por asalto, negligencia y agresión, entre otros cargos.

Sheen eligió el programa Today de NBC para hacer pública su condición el pasado mes de noviembre, un hecho que mantuvo en privado durante cuatro años y que finalmente decidió anunciar para, entre otras cosas, poner fin a la extorsión y las demandas que ha tenido que enfrentar en el pasado. De momento, no parece haber tenido demasiado éxito.

El cerebro no entiende de sexos

Después de años de polémica, un nuevo estudio niega el dimorfismo sexual en la estructura del cerebro humano.

El volumen de las distintas regiones cerebrales (en verde, más grande y en amarillo, más pequeña) de 42 personas muestra cómo se solapan el cerebro masculino y el femenino

Diferentes volúmenes (verde=grande, amarillo=pequeño) de las regiones del cerebro en 42 adultos que muestran la coincidencia entre las formas de los cerebros de las mujeres y los cerebros de los hombres.

Después de años de polémica, un nuevo estudio publicado esta semana en la revista PNAS niega el dimorfismo sexual en la estructura del cerebro humano. En general, el trabajo apunta una falta de evidencia científica al hablar de cerebros masculinos y femeninos.

La investigación recoge el análisis de imágenes de resonancia magnética de más de 1.400 cerebros humanos.

Los autores identificaron un subconjunto de regiones del cerebro que muestran más diferencias entre sexos. Cerebro por cerebro, analizaron la forma de cada una de sus regiones para clasificarlas como más ‘femeninas’ o más ‘masculinas’, en función de la prevalencia de distintos rasgos en uno y otro sexo.

Aunque entre el 23% y el 53% de los cerebros tenía al menos una región más marcadamente femenina y masculina (lo que los científicos llamaron ‘extremo femenino’ y ‘extremo masculino’), apenas entre el 0% y el 8% de los cerebros fueron totalmente catalogados como extremos para ambos géneros.

Los resultados sugieren que la mayoría de los cerebros son mosaicos heterogéneos con características intermedias. Es decir, los cerebros humanos no pertenecen a una categoría estructural femenina o masculina.

En la imagen pueden observarse los diferentes volúmenes (verde=grande, amarillo=pequeño) de las regiones del cerebro en 42 adultos que muestran la coincidencia entre las formas de los cerebros de las mujeres y los cerebros de los hombres.

“Me despidieron del trabajo por ser seropositivo; sólo querían gente sana”

“Le comenté a mi jefa que era seropositivo y me dio su apoyo, pero al cabo de dos horas me mandó un whatsapp diciéndome que sentía mucho lo que me había pasado, pero que le parecía de mal gusto que no se lo hubiera contado y que comunicaba mi baja a la gestoría”.

Ha pasado más de año y medio desde que a Daniel Jiménez le informaron de que era seropositivo, motivo por el que perdió su trabajo de camarero.

“Le expliqué que está demostrado que no existe ningún riesgo de infección”, cuenta Daniel, quien recuerda cómo trató de defenderse tras su despido, porque era imposible que su sangre acabase en el plato o vaso de los clientes del restaurante.

Pero la empresa no lo entendió: “Mi jefa decía que no me estaba discriminando, que tenía que pensar en la empresa y que sólo quería gente sana”.

Desde el Centro Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), el médico y responsable de prensa del ámbito de Sanidad Nacional,Francisco Torquero señala a Efe que despedir a alguien por ser seropositivo es ilegal; “es como si te despiden porque te falta una mano”.

Añade que en el caso excepcional de que hubiera riesgo de contagio, porque haya peligro de cortes, por ejemplo, lo que habría que hacer es “una adecuación del puesto de trabajo”, pero no sería “causa de exclusión”.

Después de este episodio, Daniel no está “psicológicamente preparado” para volver a trabajar y tiene miedo a que no lo contraten.

Es un ejemplo de cómo el estigma sigue estando ahí.

Por eso, las organizaciones que integran Cesida ven necesario un “Pacto de Estado frente al VIH que atienda el estigma y la discriminación que provoca”, como señala Jesús Generelo, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

Un pacto que, entre otras cuestiones, “modifique y adapte la legislación española que da cabida a la exclusión de personas con VIH en el acceso o desempeño de determinadas ocupaciones”, como explican Comisiones Obreras, UGT, Cesida, la FELGTB y Trabajando en Positivo.

A Daniel le detectaron la enfermedad rápido. Su pareja era seropositiva y el médico les dijo que no había mucho riesgo porque eran serodiscordantes dado que la carga viral de su pareja era indetectable.

Pero él se hizo una analítica completa de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y dio positivo en VIH.

“Psicológicamente me hundí bastante”, confiesa, “piensas que es algo que vas a tener de por vida”.

El tratamiento -que le provoca pesadillas, como efecto secundario- ha conseguido elevar sus defensas y conseguir que la carga viral sea indetectable.

Precisamente el avance en los tratamientos y que se haya reducido la mortalidad es uno de los factores que han influido en que la gente joven “no tenga el respeto que se le tenía a la enfermedad”, dice Antonio Poveda, director de Cesida.

Así, Daniel reconoce que, sobre todo entre los jóvenes, “llega un momento en el que con el alcohol y las drogas ni te acuerdas de tomar precauciones” y considera que las siglas VIH siguen siendo un tabú en la sociedad.

El director de Cesida opina que no hay que tener miedo porque ya no vivimos “el dramatismo de otros años”, pero sí que hay que tener “precaución” al tratarse de una enfermedad que te acompaña de por vida y que lleva consigo un gran estigma que la diferencia de otras patologías.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, un 46,2 por ciento de los nuevos diagnosticados de VIH en 2014 se realizó de forma tardía.

Además, se trata de personas que, mayoritariamente, no forman parte de los considerados “grupos de riesgo” (como hombres que practican sexo con hombres, personas que ejercen la prostitución, migrantes, usuarios de drogas inyectadas).

“Grupo de riesgo es toda la población”, explica Poveda, “el VIH no entiende ningún tipo de características”.

“El problema es que mucha gente se piensa”, continúa, “que sólo se tiene que hacer la prueba de detección de VIH estos grupos de riesgo”, por eso él coincide con la opinión de expertos, organizaciones y del Ministerio de Sanidad en que las pruebas de detección son fundamentales para toda la población.

No hay un cerebro masculino y otro femenino

El volumen de las distintas regiones cerebrales (en verde, más grande y en amarillo, más pequeña) de 42 personas muestra cómo se solapan el cerebro masculino y el femenino

El volumen de las distintas regiones cerebrales (en verde, más grande y en amarillo, más pequeña) de 42 personas muestra cómo se solapan el cerebro masculino y el femenino. / ZOHAR BERMAN Y DAPHNA JOEL

Un estudio con centenares de imágenes de cerebros de hombres y mujeres no ha encontrado pruebas de que existan un cerebro masculino y otro femenino. Aunque hay algunas diferencias anatómicas en determinadas áreas en función del sexo, estas no permiten dividir a los humanos en dos categorías. En realidad, el cerebro de cada uno es un mosaico con elementos tanto femeninos como masculinos.

Ideas como las de la inteligencia emocional, éxitos comerciales como el reciente libro El cerebro femeninoo, en el siglo pasado, la saga de Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, abonaron el terreno al dimorfismo sexual del cerebro. Si hay diferencias entre hombres y mujeres en otras parte de su anatomía, en particular los genitales, ¿por qué no va a haberla en el cerebro? Y si la hay en lo físico, en el cerebro, igual también se da en lo esencial, la mente.

Sin embargo, no hay pruebas de que, desde el punto de vista de su materia gris, materia blanca, conexiones neuronales o el grosor de la corteza cerebral, el cerebro de una mujer y de un hombre sean diferentes por el simple hecho de su sexo. Más bien, las pruebas apuntan a lo contrario. En uno de los mayores estudios que se han realizado, un grupo de investigadores israelíes, alemanes y suizos han comparado la anatomía de 1.400 cerebros de hombres y mujeres para concluir que, más que dos categorías, lo que hay es un mosaico cerebral.

“En lo genital, hay diferencias según el sexo que se van sumando hasta crear dos tipos, los genitales masculinos y los genitales femeninos”, dice la investigadora de la Universidad de Tel Aviv y principal autora del estudio, Daphna Joel. “Sobre el 99% de las personas tienen genitales masculinos o femeninos y solo unos pocos tienen ya sea órganos genitales cuya forma está entre las formas masculina o femenina, o bien tienen algunos órganos con la forma masculina y otros con la femenina. Son los que llamamos intersexuales”, añade.

Sin embargo, el hermafroditismo cerebral es la norma y los cerebros 100% masculinos o femeninos son la excepción. “Más bien, lo que hay son muchos tipos de cerebros”, sostiene Joel. “Además, el tipo de cerebros que solo presentan características más prevalentes en los hombres que en las mujeres son muy raros, tan raros como el tipo de cerebros con un perfil que predomine entre las mujeres”, añade.

Para sostener estas afirmaciones, Joel y sus colegas recopilaron imágenes del cerebro de voluntarios de varios proyectos científicos. Además de la heterogeneidad de la muestra (un total de 1.400 personas), su investigación, recién publicada en PNAS dispone de una fortaleza extra. Las neuroimágenes se obtuvieron con distintas tecnologías y métodos para evitar sesgos. Mientras unas determinan mejor el grosor de la corteza cerebral, otras registran la estructura y dimensiones de las distintas áreas del cerebro.

Uno de los estudios, por ejemplo, se apoyó en imágenes del cerebro de casi 300 personas (169 mujeres y 112 hombres). Usando la técnica conocida como morfometría basada en vóxel (VBM, por sus siglas en inglés) que les permitió establecer el volumen de materia gris de 116 áreas del cerebro.

“No hay ninguna región en nuestras muestras que revele una clara distinción entre una forma masculina y una forma femenina, es decir, que se presente de forma evidente solo en los hombres o solo en las mujeres”, destaca Joel. “En realidad, hay un alto grado de superposición entre mujeres y hombres en todas las regiones estudiadas”, añade. Aún así, se quedaron con las 10 zonas que mostraron mayor contraste en función del género. Fue el caso de los dos lados del giro frontal superior, del núcleo caudado o los dos hemisferios del hipocampo, todas por debajo de un nivel estadísticamente significativo.

Con estas diez áreas pudieron crear una especie de continuo desde el extremo masculino al extremo femenino. El cerebro de apenas el 1% de los hombres y solo el 10% de las mujeres caía en cada extremo y un tercio de las personas tenían cerebros anatómicamente intermedios. Las pruebas las repitieron con otras muestras de personas y tecnologías, como la de imagen por tensores de difusión, con la que se puede establecer la conectividad entre las distintas zonas del cerebro. En todas ellas, los resultados fueron similares.

“La mayoría de los humanos tienen cerebros compuestos por mosaicos de características que los hacen únicos, algunas son más comunes entre las mujeres en comparación con los hombres y otras lo son más en los hombres respecto de las mujeres y aún otras son comunes tanto a hombres como a mujeres”, comenta la investigadora israelí.

Las teorías sobre la diferenciación sexual en el cerebro cobraron fuerza a mediados del siglo pasado. Pero, como comenta el investigador del Neurocom y profesor de la Universidad de Coruña, Xurxo Mariño, “aquellos trabajos se centraron en la sexualidad, en especial en el estudio de la emergencia de la homosexualidad”. Algunos se empeñaron en encontrar características anatómicas que la explicaran y encontraron algunas, como el menor tamaño de una estructura cerebral llamada estría terminal en las mujeres y también en los hombres transexuales.

Los estudios entonces estaban basados en cuestionarios o en muestras cerebrales post mortem, no en observaciones directas del cerebro de personas vivas y sus diferencias anatómicas. Esto es algo que solo la moderna tecnología de neuroimagen está permitiendo. Aún así, recuerda Mariño, “ya en 1948 hubo quien habló más de un continuo cerebral que de categorías dicotómicas”. Fue el biólogo Alfred Kinsey quien, con sus escala sobre la orientación sexual, se adelantó al estudio actual.