Torturas, destierro y examen anal

TÚNEZ En el quinto aniversario de la revolución

Un grupo de homosexuales se manifiesta en Túnez

Un grupo de homosexuales se manifiesta en Túnez. CHEDLY BREN IBRAHIMCORBIS

A M. lo encerraron en prisión como a sus otros cinco compañeros. Allí vivieron un auténtico calvario. Los golpearon, les cortaron el pelo a cero. Los metieron en una celda con otros 190 presos, que les pegaron, les insultaron, les obligaron a bailar desnudos y les violaron con palos. Fueron suspendidos por los brazos y golpeados con un cable. Así 20 días, cotidianamente. Su delito: ser homosexuales.

M. no quiere dar su nombre. Está traumatizado. Su rostro ensombrecido todavía es la expresión del sufrimiento. Se cubre su cabeza con la capucha de su sudadera negra. “Sólo quiero volver a sonreír. Mi vida ya no tiene futuro. He perdido a mi familia, mis estudios. Ya no tengo nada”, dice a EL MUNDO, sentado en un café a las puertas de la kasbah. Tiene 21 años y era estudiante de Filología inglesa. “Quiero irme del país. ¿Adónde iré? No lo sé”, concluye.

Una mueca en sus labios anuncia las lágrimas. M. intentó quitarse la vida en prisión, robando los medicamentos de un preso diabético. Seca sus ojos y le abraza con delicaceza B. Él ha vivido lo mismo. Está muy delgado y pálido, pero fuma compulsivamente. Un gorro de lana color canela oculta su cabeza rapada. Estudiaba segundo curso de Filología árabe. Ya no podrá acabar su carrera, al menos no por ahora.

“Fui a la facultad a hacer un examen y sólo pude quedarme apenas una hora. Todos los compañeros me acosaron y me amenazaron, incluso los que eran mis amigos. Tuve que irme para salvar la vida. Si me hubiera quedado allí un minuto, me hubieran linchado”, relata. B. cuenta que ya no es sociable, que tiene miedo. “No puedo quedarme en Túnez. Todo el mundo ha participado en esta tortura. Tengo que salir del país”, afirma.

M. y B. son parte de un grupo de seis estudiantes de Kairuan (en el interior de Túnez) que fueron detenidos en diciembre, juzgados y condenados a tres años de prisión y cinco de destierro por “prácticas homosexuales”. Uno de los acusados fue condenado a otros seis meses de cárcel más por “atentado contra el pudor”, al encontrar un vídeo pornográfico en su ordenador.

Vidas truncadas

Los chicos fueron forzados a someterse a un examen anal para ‘probar’ su culpabilidad. “El test anal es un ataque contra los derechos humanos y está considerado por la ONU como una forma de tortura”, denuncia Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams, una asociación que defiende los derechos de los homosexuales en Túnez.

“Hemos visto cómo la vida de estos jóvenes ha sido destruida. Sufren un gran trauma psicológico. No pueden dormir, tienen miedo de salir a la calle. Han sido rechazados por sus familias. Han perdido sus estudios”, remarca Ben Amor, que a sus 19 años es la cara visible de la asociación Shams.

Los jóvenes -cuatro tienen 18 años y dos de ellos, 21- fueron puestos en libertad provisional el 7 de enero, a la espera del juicio de apelación, el 25 de febrero. Mientras, están escondidos. Su caso ha levantado una fuerte indignación en la sociedad tunecina. Numerosas personalidades progresistas y asociaciones defensoras de las libertades civiles dentro y fuera de Túnez han llamado a la necesidad de abolir el artículo 230 del Código Penal, que criminaliza la homosexualidad.

“Tenemos una nueva Constitución, pero un Código Penal que data de la época de la colonización francesa y que falla en la aplicación de la ley. La represión contra los gays es contraria a la imagen idílica que Túnez comercializa“, afirma el joven activista.

Prácticas ‘inhumanas’ y ‘degradantes’

En los últimos meses, los colectivos homosexuales han visto incrementada la presión social y de las autoridades. La propia Shams, después de que en mayo de 2015 se convirtiera en la primera asociación que milita por los derechos LGBT que era legalizada en Túnez, sufre ahora el acoso del Gobierno. En noviembre, el ex ministro de Sanidad y diputado del partido islamista En Nahda Abdellatif Mekki lanzó una diatriba en el Parlamento que sostenía que Shams era un peligro para la sociedad. Poco después, un tribunal suspendió sus actividades por 30 días, acusándola de violar la ley de ONG. La vista en la que se juegan su legalidad se celebra este martes 19 de enero.

Han quemado nuestra sede tres veces. Hay una estigmatización en la que han participado medios de comunicación como la televisión Zeituna [próxima a los islamistas de En Nahda], que apeló a la lapidación de los homosexuales, lo que ha devenido en un estado de violencia contra nuestro colectivo”, cuenta Ben Amor.

El caso de M., B. y sus otros cuatro compañeros no es el único. En septiembre, otro joven fue condenado a un año de prisión por “prácticas homosexuales” y sometido a un examen anal. Esta práctica ya fue denunciada entonces por las asociaciones civiles por “cruel”, “inhumana”, “degradante”, contraria a las leyes internacionales y asimilada a un acto de “tortura”. Pero la historia volvió a repetirse con los ‘seis de Kairuan’.

“La situación va de peor en peor en Túnez. Los gays recibimos amenazas de muerte, insultos y agresiones en la calle. La ausencia del Estado permite que esta gente ejerza su odio y su complejo de masculinidad contra nosotros”, denuncia Ben Amor.

Berlín abrirá un centro para refugiados homosexuales y transexuales

El proyecto tendrá una capacidad para entre 100 y 120 residentes y  previsiblemente entrará en funcionamiento el próximo marzo con objetivo de protegerlos de los frecuentes casos de abusos y agresiones sexuales de los que son víctimas.

Un refugiado se sienta dentro de un autobús que llega desde la ciudad bávara de Landshut al edificio Cancillería en Berlín

Un refugiado se sienta dentro de un autobús que llega desde la ciudad bávara de Landshut al edificio Cancillería en Berlín. REUTERS

BERLÍN.- La ciudad-estado de Berlín se propone abrir un albergue de refugiados específico para homosexuales y transexuales con el objetivo de protegerlos de los frecuentes casos de abusos y agresiones sexuales de los que son víctimas.

Fuentes del departamento de Migración e Integración de la capital alemana informaron hoy del proyecto, que tendrá una capacidad para entre 100 y 120 residentes y que previsiblemente entrará en funcionamiento el próximo marzo.

Se tratará del primer albergue de estas características en Alemania, país que el año pasado recibió a 1,1 millones de peticionarios de asilo y al que se espera llegue a lo largo de este 2016 una cifra similar.

La gestión correrá a cargo a la Asesoría para los Homosexuales de Berlín, organización de apoyo al colectivo gay en la ciudad.

Ese organismo estima que el cómputo total de homosexuales y transexuales entre los refugiados residentes en la capital alemana se sitúa entre las 3.500 y las 5.000 personas.

En declaraciones al diario berlinés Der Tagesspiegel, fuentes de esa oficina alertaron de la situación que sufre el colectivo en los centros de acogida y alojamientos para refugiados, así como en las dependencias de la Oficina de Sanidad y Asuntos Sociales (LaGeSo) donde se centraliza su registro como solicitantes de asilo.

Los miembros del colectivo son frecuentemente víctimas de palizas y agresiones sexuales y sufren ataques verbales y marginalidad generalizada por parte de los restantes residentes, además de un trato discriminatorio del personal de vigilancia.

En las dependencias de LaGeSo, de por sí desbordadas en su capacidad de gestión por la llegada incesante de refugiados, hay apenas cinco voluntarios que se encargan específicamente de estos colectivos, según el rotativo.

La situación de discriminación o agresiones afecta tanto a los homosexuales y transexuales llegados con la gran oleada migratoria del año pasado como a aquellos a los que en su día se concedió asilo en Alemania por sufrir persecución en sus países de origen a causa de su inclinación sexual.

El juez admite a trámite la querella presentada contra Abel Azcona por su exposición sobre la pederastia

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona ha acordado abrir diligencias previas tras la querella presentada por la Asociación Española de Abogados Cristianos contra el artista a raíz de la exposición en la que exhibió 242 formas consagradas creando la palabra ‘pederastia’

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Abel Azcona, junto a su obra Pederastia

Tras la decisión del juez de admitir a trámite la querella, comenzará ahora la fase de instrucción, en la que el autor “será investigado por un presunto delito reiterado de profanación y otro contra los sentimientos religiosos”, según ha explicado la Asociación Española de Abogados Cristianos en un comunicado.

La asociación ha señalado también que más de 110.000 personas pidieron al Ayuntamiento de Pamplona a través de la plataforma Change.org que se retirase “esta grave profanación pública”. La exposición finalizó este domingo, 17 de enero.

Las consecuencias de la “gaytrificación”: Cómo la subida de precios de los ‘barrios gay’ podría expulsar a este grupo

Con dinero y sin niños, o así lo afirma la leyenda urbana, la comunidad LGBT siempre ha visto el potencial de los barrios degradados de la ciudad y ha contribuido a su transformación. Sin embargo, el fenómeno de la gentrificación(el progresivo aburguesamiento de barrios populares) amenaza los barrios gay más conocidos

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La ciudad de Atlanta engalanada para celebrar el Orgullo Gay. EFE

El asistente personal Brenden Michaels se pregunta si sus días en Brooklyn están contados. Todavía se aferra al piso que alquiló a buen precio en el más que aburguesado barrio de Williamsburg, pero es consciente de que los alquileres de la zona se han disparado. Ahora sospecha que las mejoras que hizo en el apartamento se volverán en su contra.

“Volví a pintar todo el apartamento, puse plantas en el balcón donde está situada la escalera de incendios y he reparado muchos desperfectos”, explica: “Si tengo que dejar este apartamento, se lo van a encontrar mucho mejor de lo que estaba cuando entré. Y haciendo todo esto, he aburguesado mi casa y he contribuido a mi propia expulsión del edificio”.

De algún modo, la experiencia de este joven de 29 años es muy parecida a la de muchos otros gays, lesbianas, bisexuales y transexuales urbanitas. Suelen buscar un tipo de vecindario que los acepte y con alquileres asequibles, y a menudo terminan en barrios baratos y degradados de la ciudad; como era el caso de Williamsburg. Sin embargo, su mera presencia en estas zonas ha contribuido a la transformación de las calles y ha acelerado el proceso de ‘aburguesamiento’, con el consiguiente aumento de los alquileres.

Esta larga marcha de la comunidad LGBT por los barrios de la ciudad no solo está relacionada con la vivienda. También tiene que ver con los negocios que afloran a su paso. Los bares de ambiente han conseguido atraer a un tipo de clientela con más dinero en barrios como el Soho londinense o el East Village de Nueva York.

Muchas ciudades del mundo occidental han sufrido recientemente una epidemia de cierres de negocios vinculados a la comunidad LGBT. En Londres, más de diez establecimientos de este tipo han cerrado desde 2010. Este fenómeno también ha afectado a bares y clubes que no son de ambiente. La diferencia es que estos no corren el riesgo de convertirse en una especie en vías de extinción.

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La neoyorquina Gay Street. WIKICOMMONS

Las razones de estos cierres no siempre son negativas. En la actualidad, los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales pueden ir al bar que les plazca sin sufrir acoso, y gracias a Internet no necesitan ir a un bar de ambiente para conocer a gente. Sin embargo, las mudanzas y los cierres están inquietando a muchos miembros de esta comunidad, que se preguntan si el aburguesamiento podría llegar a convertir los barrios gay en cosa del pasado.

En el Reino Unido, la mayoría de los barrios gay se concentra en Londres, en cambio en otros países se trata de un fenómeno más diseminado. En Estados Unidos, muchos negocios “gay” de Nueva York, Boston, Seattle y San Francisco han tenido que mudarse de barrio. En Europa está pasando algo parecido en el barrio parisino de Le Marais, el barrio berlinés de Prenzlauer Berg, y el barrio Glockenbachviertel en Munich. Muchos lugareños han tomado cartas en el asunto para proteger sus lugares de encuentro pero junto con un sentimiento de solidaridad se percibe la confusión.

Cosecharás tu siembra

Por un lado, existe la convicción de que este tipo de barrios deben ser protegidos. Por el otro, resulta evidente que los que frecuentan estas zonas (y en especial los gay) han jugado un papel decisivo en este aburguesamiento. Adinerados y sin hijos, o así lo afirma la leyenda urbana, este grupo siempre ha estado en la vanguardia de nuevas zonas a rehabilitar, expulsando a los lugareños que pagaban alquileres baratos y dejando a su paso un gran número de tiendas de muebles de diseño de “mirar pero no tocar” y cafeterías que sirven un café a precio de oro.

Los urbanitas gay que ven como sus locales y puntos de encuentro desaparecen, ¿Están recogiendo los frutos que ellos sembraron? ¿O es erróneo asociarlos con el fenómeno de aburguesamiento?

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La neoyorquina Gay Street. WIKICOMMONS

Desde que abrió en 2002 hasta que cerró sus puertas en noviembre, el pub George and Dragon (San Jorge y el Dragón), de Richard Battye, situado en el barrio londinense de Shoreditch, era el epicentro de la comunidad LGBT del este de Londres. Battye vive en el barrio desde la década de los noventa del siglo pasado y está descontento con la transformación de la zona. Sin embargo, es consciente del papel que jugaron establecimientos como el suyo en este cambio: “En los noventa, no prestamos la suficiente atención a los miembros de la comunidad que siempre había vivido aquí; algunos nos acogieron con los brazos abiertos y disfrutaron del ambiente, mientras que otros vivieron la transformación con perplejidad”, explica: “La mayoría de nosotros no éramos hombres de negocios, simplemente nos estábamos divirtiendo, y de hecho mi pub nunca fue una gran máquina de hacer dinero”.

Lamenta que “los alquileres han subido y ya no quedan pisos asequibles porque se han vendido, y los negocios de noche están amenazados porque la gente ha invertido en vivienda y no quiere problemas”. “Lo siento por la comunidad LGBT, que está perdiendo gran parte de sus lugares de reunión, pero lo cierto es que nosotros hemos desempeñado un papel en este cambio”, concluye.

Los miembros de la comunidad LGBT que llegan a un barrio son una pieza minúscula del engranaje que empuja la transformación. Es importante recordar que a menudo sus elecciones se deben a motivos muy distintos a los de sus vecinos heterosexuales. La elección de la vivienda no gira exclusivamente en torno al precio. Como señala Michael, un hombre de Oregón que se mudó a Nueva York y tiene unos ingresos por debajo de la media: “No me fui del interior del país porque quise, me empujaron a ello. Como muchos homosexuales que crecieron en este país no sentía que el campo fuera un lugar seguro, acogedor y económicamente viable para mí, ya que solo en las áreas urbanas podía conseguir unos ingresos estables. Incluso ahora, si regresara, los lugareños no me estarían esperando con los brazos abiertos y estaría muy limitado al buscar pareja”.

Algunas barreras de tipo práctico han empujado a la comunidad LGBT a buscar barrios más baratos y menos codiciados. En los ochenta, las familias no tradicionales tenían dificultades para acceder a una hipoteca. Los que tenían el dinero buscaban casas que fueran lo suficientemente baratas como para ser compradas al contado. Por ejemplo. El Soho londinense de los años cincuenta (para los gays) y Hebden Bridge, West Yorkshire de la década de los sesenta y setenta para las lesbianas. Las posibilidades de tener hijos también eran más limitadas, y eso les daba una mayor flexibilidad si querían mudarse, ya que la calidad de las escuelas del barrio no era importante. Y no todo eran razones de tipo práctico. Esta comunidad intentó congregarse en grandes ciudades porque en otros sitios no siempre encontraron la aceptación que buscaban.

Lesbianas, las primeras expulsadas

La asociación entre la comunidad LGBT y la transformación de las ciudades no es nueva. Lo que sí es novedoso es el importante papel que se les ha asignado en debates sobre urbanismo y la gentrificación de los barrios.

Se remonta a la publicación de El crecimiento de la clase creativa, de Richard Florida, que situaba a los gays en el epicentro de la regeneración de las ciudades, integrantes de la vanguardia transformadora junto con la comunidad artística, los trabajadores del sector de la computación y la bohemia más adinerada. Esta vanguardia contribuyó a que se repoblaran y rehabilitaran zonas urbanas deprimidas. Crearon barrios en los que “los creativos ricos” querían vivir y que atrajeron una mayor inversión económica. Si a la tolerancia hacia los homosexuales se le suma un mayor porcentaje de residentes extranjeros y una mayor diversidad racial, es probable que el barrio atraiga al tipo de mentes creativas que propician el éxito económico de la ciudad. En otras palabras, cuantos más gays, más tolerancia.

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Una librería gay en Chueca, Madrid. EFE

El argumento de Florida sobre que la tolerancia sexual no es el único factor sino una prueba de fuego para medir la capacidad para atraer grupos diversos ha quedado apartado. A menudo ha llevado a concluir que los residentes miembros de la comunidad LGBT son sinónimo de crecimiento automático.

Este enfoque puede parecer un poco simple pero no carece de fundamento. Según el profesor de sociología Amin Ghaziani, que analizó esta cuestión al escribir su libro There Goes the Gayborhood (Ahí va el barrio gay) hay suficientes pruebas como para demostrar que la comunidad LGBT provoca el aumento de los precios de la vivienda.

“Sabemos que en aquellas zonas con concentraciones elevadas de gays y lesbianas, el precio de la vivienda experimenta una mayor subida que la media nacional”, indicó Ghaziani en relación a Estados Unidos: “En zonas en las que los hogares formados por dos hombres suponen más del 1% de la población (tres veces por encima de la media nacional) el precio sube un 14%. En zonas con el mismo porcentaje de hogares formados por dos mujeres el aumento es del 16,5%, en comparación al umbral nacional del 10%”.

Curiosamente, los gays no empezaron este proceso. Según la socióloga Sharon Zukin, las lesbianas, mucho más vulnerables, propician el cambio. Las mujeres, con salarios más bajos que los hombres, suelen formar parte de la vanguardia que transforma un barrio tras ser expulsadas de zonas que ya no se pueden permitir.

Esto no siempre resulta evidente por el hecho de que la presencia de lesbianas es menos llamativa que la de los gays. Ghazani lo explica: “Las lesbianas llegan primero, pero son muchos los elementos que impiden que nos demos cuenta de este hecho. Suelen adaptarse y frecuentan los establecimientos que ya existen en esa zona, como cafeterías, teatros, tiendas. En cambio, cuando llegan los gays optan por abrir nuevos establecimientos, como restaurantes, tiendas, bares, y el precio de los inmuebles sube. Los heterosexuales son los últimos en llegar, las lesbianas son expulsadas, y la rueda sigue.

El falso mito de los gays con dinero

El modelo norteamericano podría parecer demasiado simple para describir el tejido urbano británico, con una mayor mezcla social. En Estados Unidos, la extensión de las ciudades ha facilitado la proliferación de barrios residenciales y de ocio para la comunidad LGBT, mientras que los barrios y pueblos gay del Reino Unido no responden al mismo esquema. Incluso en los momentos de mayor decadencia, el Soho londinense estaba controlado por el mercado inmobiliario comercial y era demasiado caro como para poder atraer en masa a residentes gay.

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Tiendas coloridas en una típica calle del Soho londinense. COMMONS WIKIMEDIA

La pauta que describía Ghaziani todavía se percibe en el Reino Unido. El aburguesamiento del este de Londres, por ejemplo, fue liderado en parte por las lesbianas. En los ochenta, en los círculos de izquierdas era frecuente comentar que el barrio londinense de Hackney era algo así como una comuna de lesbianas. Cuando a principios de los noventa el productor cinematográfico Alex Thiele se mudó a un apartamento situado en la zona de Dalston/Stoke Newington todavía no era considerado un barrio de clase media.

“Cuando nos mudamos, el barrio era barato pero no necesariamente seguro. Teníamos un fumadero al lado y bastante delincuencia callejera, incluso percibía las miradas de piedad de mis conocidos heterosexuales cuando les contaba donde vivía. Al mismo tiempo, la zona estaba de moda entre las lesbianas; había bastantes bares y las lesbianas eran una parte tan esencial del barrio que la gente solía bromear sobre ello. Muchos de los heterosexuales que en ese momento no se hubieran mudado allí, ahora lo harían encantados, solo que ahora ya no se lo pueden permitir”.

Es difícil comprender el papel que desempeñan las minorías sexuales en transformación como esta porque la información disponible es escasa. En el Reino Unido no se disponen de datos, ya que el censo no clasifica a las personas por orientación sexual (algunos factores como la cantidad de negocios o las asociaciones orientadas a este grupo proporcionan pistas fiables). El censo de Estados Unidos sí deja constancia de los hogares formados por personas del mismo sexo, pero estos datos incluyen muchas personas heterosexuales con compañeros de piso del mismo sexo. Recientemente han empezado a registrar datos más veraces relativos a hogares formados por personas del mismo sexo con hijos, pero no se puede llegar a una conclusión general a partir de este nicho.

La simple identificación de la comunidad LGBT con el aburguesamiento de un barrio presenta un problema mayor y más obvio: toma un nicho pequeño y muy comentado, por lo general gays y lesbianas blancos, y los presenta como si fueran toda la comunidad LGBT. En el mundo real, las minorías sexuales son más pobres que los heterosexuales.

Ghaziani indica: “A pesar del mito sobre la riqueza de los gays, las minorías sexuales en general suelen ser más pobres. El 11,9% de los hogares de los Estados Unidos formados por parejas del mismo sexo son pobres, comparado con el 5,7% de los hogares formados por parejas del sexo distinto. Los ingresos medios de los hogares integrados por parejas del mismo sexo son 15.000 dólares inferiores a los que tienen las parejas heterosexuales con niños”.

En el Reino Unido un estudio reciente ha evidenciado que algunos segmentos de la población LGBT se han empobrecido. Peter Matthews, de la Universidad de Stirling, vio que en los distritos más pobres de Escocia vive un mayor número de integrantes de minorías sexuales. El 17% de los escoceses no heterosexuales vive en estos barrios, en comparación al 13% de heterosexuales. Los investigadores no esperaban llegar a esta conclusión, ya que es muy diferente a la imagen de riqueza que proyectan los gays.

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Banderas gay en la calle 17 de Washington DC.

“Cuando analizamos los datos, nos sorprendió la cifra desproporcionada de personas no heterosexuales que residen en barrios pobres”, indica Matthews: “En las zonas más desfavorecidas de Escocia hay muchas viviendas sociales, así que la información sugiere que estas personas tienen menos oportunidades. También descubrimos que son ligeramente mayores que la población heterosexual que vive en el barrio, así que creemos que se trata de personas que 20 o 40 años atrás tenían mucha dificultad para elegir vivienda. Podría ser que que no fueran buenos estudiantes o no les fuera bien en el mercado laboral. También vemos que muchas personas sin techo son miembros de minorías sexuales, y creemos que podría tratarse de personas que se han quedado sin hogar porque han sido expulsadas de sus familias”.

Sin duda, no estamos hablando de las minoría sexuales con dinero e independencia que suelen centrar el debate mediático. Si bien puede haber un elemento “LGBT” en todo movimiento vanguardista que rehabilita y pone de moda un barrio deprimido,  no se puede hacer una asociación automática entre minoría sexual y el aburguesamiento de un barrio porque sería ignorar la realidad de muchas personas que pertenecen a este grupo, que no aparecen en los medios de comunicación ni viven en los mejores barrios.

¿RIP ‘barrio gay’?

Todavía es demasiado pronto como para anunciar que el concepto de ‘barrio gay’ ha muerto. En algunas ciudades, donde las minorías sexuales todavía son discriminadas y marginadas, estos barrios son protegidos y cuidados por la comunidad LGBT. En Detroit, la organización en defensa de las minorías sexuales ha intentado propiciar la fundación de un barrio gay como una vía para proporcionar más apoyo y muestras de solidaridad a un grupo que se siente débil porque está geográficamente disperso.

Como explica el director de la Organización, Curtis Lipscomb: tras la Segunda Guerra Mundial, los integrantes de las minorías sexuales se mudaron a algunas zonas concretas, pero muy pronto los gays y lesbianas blancos se mudaron al norte de la ciudad. Ahora nos gustaría crear una zona que fuera claramente para esta comunidad. No queremos obligar a nadie a vivir en un barrio concreto pero nos gustaría que tuvieran la oportunidad de elegir.

Sin embargo ¿promover un barrio gay no podría provocar en el futuro que esta comunidad se vea obligada a mudarse debido al fenómeno de gentrificación, incluso en el deteriorado Detroit? Lipscomb no lo cree: “San Francisco y Nueva York son ciudades de paso con personas que constantemente llegan y se van, pero este no es el caso de Detroit”.

“Aquí tenemos una comunidad bastante conservadora y religiosa. Así que aunque puedes encontrar algunos residentes heterosexuales que pueden mostrar interés en un barrio tolerante con los gays si ha sido rehabilitado, la mayoría seguirá manteniendo sus prejuicios. Esta es una comunidad aún muy tradicional que considera que las minorías sexuales se merecen un trato distinto”, explica.

Muchos barrios gay son vulnerables; una piedra en el camino del proceso de aburguesamiento. Sin embargo, en Detroit y en ciudades parecidas las razones que hacen que su existencia sea tan necesaria están vivas y coleando.

Traducción de Emma Reverter

Más de 3.000 adolescentes reciben educación sexual

El Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento hace balance de los cursos

BILBAO – El Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Bilbao ha dado a conocer los resultados de los cursos de educación afectivo sexual que ha llevado a cabo recientemente con más de 3.000 jóvenes bilbainos de Centros Educativos Públicos y centros de Formación Profesional Básica (FPB).

La educación sexual es mucho más que hablar del coito, del SIDA y facilitar preservativos. El Área de Salud y Consumo lleva casi tres décadas trabajando la educación sexual con adolescentes, jóvenes, púberes, sus familias y las instituciones escolares.

Lo que hasta hoy ofrecían familia y escuela como modelos de identificación válidos para adolescentes y jóvenes, están siendo sustituidos por las nuevas tecnologías de la información (TICs) y su red de contactos, lo que provoca contradicciones que dan lugar a inseguridad, a confusión y a una realidad falsa que no favorece el crecimiento ni la toma de responsabilidades.

Todo ello ha llevado al Área de Salud y Consumo a plantear un trabajo entendido como un proceso a través del cual se ofrece la oportunidad a los púberes, adolescentes y jóvenes de adquirir unos conocimientos que les ayuden a reducir ansiedades y les permitan disfrutar de una vida sexual activa y consciente, pero también adquirir responsabilidades y criterios de realidad para desarrollar una sexualidad exenta de riesgos.

Estos años de trabajo han dado como conclusión que para lograr una educación sexual, saludable hay que integrarla en el contexto del desarrollo psico-afectivo y social de cada edad, cada lugar y cada momento histórico. Los programas del Área de Salud y Consumo intentan adaptarse a la realidad de cada uno de los grupos con los que trabaja. Se ha constatado la falta de constancia en el uso del preservativo y un desconocimiento significativo con respecto a los métodos anticonceptivos, la sexualidad y la reproducción. – DEIA

Un estudio asegura que todas las mujeres son bisexuales o lesbianas

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¿Recuerdas aquel “todos somos bisexuales” de El otro lado de la cama que marcó un antes y un después en tu percepción de las relaciones de pareja? Pues no estaba tan desencaminado. Al menos, eso afirma un estudio realizado por la Universidad de Essex (Reino Unido), en el que se analizó la respuesta sexual de más de 500 mujeres ante estímulos masculinos y femeninos.

Las participantes heterosexuales mostraban la misma excitación de sus órganos íntimos al observar imágenes provocativas de hombres, como de mujeres. “Fisiológicamente, las mujeres se excitan por igual ante estímulos de ambos sexos“, afirma el autor del estudio, Gerulf Rieger.

En este caso, la excepción son las lesbianas. Las participantes homosexuales sí mostraban una respuesta física claramente preferente hacia los estímulos femeninos. Se estudiaron, en sucesivas pruebas, tanto la irrigación de su vulva como la dilatación de sus pupilas, y su reacción fue “típicamente masculina”.

Una sexualidad diferente

“La sexualidad femenina es aún una incógnita para la mayoría de la gente”, reconoce Rieger a FCINCO. De ahí que las reacciones a su artículo, publicado a finales del pasado año en la revista científica Journal of Personality and Social Psychology, no fueran todas positivas. “Muchos asumen que la sexualidad femenina es similar a la masculina, pero esta investigación subraya que no es así”, asegura el autor.

La explicación a tan curioso descubrimiento podría estar, siempre según las hipótesis de este grupo de científicos, en una causa biológica. “Los hombres han evolucionado con fuertes impulsos sexuales, muy orientados hacia un género, y esta combinación está destinada a facilitar la reproducción. Sin embargo, y dado que la cópula forzada se da en muchas especies animales y en la sociedad humana, una más fácil excitación de la mujer ante cualquier estímulo sexual podría servir para mitigar el riesgo de un trauma genital“, explica Rieger.

“Otros estudios añaden que, a nivel psicológico, la mujeres también son más flexibles en cuando a su atracción por los dos sexos que los hombres. Supongo que tendrá que ver con que sus cuerpos les permitan excitarse tanto con estímulos masculinos como femeninos, que es lo que hemos investigado nosotros, pero no existe aún una prueba contundente que lo demuestre”, destaca.

Para llevar a cabo la investigación, el equipo de la Universidad de Essex publicó anuncios en internet en áreas próximas a centros universitarios.

Cárcel a los gays que ‘salgan del armario’ en Rusia

Una pareja gay se abraza en su casa de San Petersburgo

Una pareja gay se abraza en su casa de San Petersburgo. MADS NISSEN | Contacto

Si un ruso duerme con una persona del mismo sexo, es mejor que mantenga la boca cerrada en el trabajo. Y si intenta hacer bandera política de lo que en realidad es un ‘defecto’, saliendo a la calle a manifestarse, la multa está casi asegurada. Se puede ser gay o lesbiana, pero no reivindicarlo en el espacio público. En Rusia, la homosexualidad está condenada, sobre todo como movimiento social. Ni la literatura, ni la prensa ni la política pueden enarbolar la bandera gay. Pero ahora, la ‘cacería’ puede pasar al nivel individual.

La oposición parlamentaria no es precisamente una ayuda. El Partido Comunista Ruso ha propuesto que ‘salir del armario’ sea castigado por la ley. Dos diputados del partido rojo, Ivan Nikitchuk y Nikolai Arefeyev, quieren multar con 58 euros a quien exprese comportamientos ajenos “a las relaciones sexuales tradicionales”. El arresto para quien se declare gay estando cerca de centros educativos o culturales sería de hasta 15 días de duración. La propuesta se debatirá la semana que viene en la Duma [cámara baja del Parlamento ruso], y pretende prohibir los besos entre parejas gays y hasta confesar públicamente la homosexualidad. El comunista Nikitchuk ve a los gays como gente “enferma y loca” y espera que su ley pare lo que considera “una estrategia de Occidente para invadir las mentes rusas, corromper a la juventud y debilitar nuestra tasa de fertilidad”, según ha dicho al portal de noticias Meduza.

Desde el Kremlin, preguntados por el asunto, ha evitado pronunciarse aduciendo que no conocían la propuesta. Rusia Unida, el partido que respalda al presidente Vladimir Putin, sí apoyó la actual legislación. Sobre la vuelta de tuerca que proponen los comunistas ha hablado un líder del partido gubernamental, Dimitri Vyatkin, para calificarla como “superflua”.

Una encuesta del Centro Levada revela que el 37% de los rusos ven la homosexualidad como una desviación. Un 18% cree que deberían ser procesados.Irina Fedotova, una conocida activista gay rusa, se marchó a Luxemburgo este verano después de haber recibido una paliza: “He luchado lo que he podido. Y cuando no he podido más, me he ido”.

Según denuncia un informe de Human Rights Watch (HRW), la ley contra la propaganda gay instaurada en Rusia en 2013 ha disparado los episodios deviolencia contra los homosexuales. No hay una contabilidad general de agresiones, puesto que sólo existen asociaciones en unas pocas ciudades grandes. Pero el centenar de entrevistas en 16 municipios que llevó a cabo HRW apunta a un deterioro de la situación. Lo mismo han contado todos los gays y lesbianas contactados por EL MUNDO para este reportaje: “Vamos a peor, porque la ley ha dado luz verde a los ataques a los gays”, se queja Ilya, un homosexual de 26 años que vive en San Petersburgo. “Antes esta ciudad era la más tolerante, ahora no se puede caminar de la mano por la calle”, añade.

Acoso y derribo a profesores

La ‘postura oficial’ está clara: ser gay o lesbiana no es estar sano, y su modo de vida -e incluso ellos mismos- pueden ser un problema para los niños, por eso no pueden reivindicarse en público en virtud de una ley que imposibilita el activismo gay. En la calle y en los despachos la gente mete a gays y pedófilos en el mismo saco con mucha frecuencia: como si fuesen bombas de relojería que nadie quiere tener circulando por ahí. Hay temor al castigo estatal y todavía más al odio ciudadano. “Lo que más me asusta es que la mayoría de la gente no conoce a un solo gay o lesbiana pero repiten lo que dice la Iglesia y el Gobierno”, se ha quejado María Morozova, una joven profesora rusa. Su gremio está especialmente amenazado por una legión de activistas que se dedican a cazarlos y destrozarles la vida.

Pocas historias definen mejor el hostigamiento que sufren los gays como la de Olga Bajaeva. Tiene 24 años y vive en Magnitogorsk, una ciudad industrial de los Urales. Logró un trabajo dando clase en una escuela emparedada entre industrias metalúrgicas, esas catedrales de hierro que fueron la punta de lanza de los planes quinquenales de Stalin. Allí queda muy lejos el debate y la agitación de la nueva clase media urbana que despierta en Moscú, pero las redes sociales le pusieron delante de sus narices una historia que la hizo dar un salto de indignación. EnvKontakte (una red social tan importante en el país como Facebook) leyó la noticia de un profesor perseguido por ser gay. “Dejé un comentario diciendo queyo soy lesbiana y también trabajo en un centro educativo“. En mal momento se le ocurrió hacer tal cosa: “En un par de horas me llegó un mensaje de un tal Valkiria Repina que me conminaba a dimitir“.

Valkiria Repina gestiona, bajo seudónimo, un grupo llamado Padres de Rusia, a través del cual distribuyó la identidad de Olga, fotos suyas y algunos detalles‘desagradables’ sobre su vida. Olga, consciente de lo que se estaba desatando contra ella, decidió guardar silencio. Pero pronto a su bandeja de entrada llegó otro mensaje: “¿Por qué no contestas? Dinos qué has decidido. Si dejas el trabajo no distribuiremos esta información“. No contestó. Y la historia pasó a los medios de comunicación, recibió la llamada de un reportero, la prensa local relanzó la historia, y también el canal de televisión de la ciudad.

“Desde San Petersburgo alguien llamó al Departamento de Educación para informar de que había una lesbiana trabajando entre ellos, preguntando por qué no me habían despedido”, recuerda Olga. La directora del centro al principio la apoyó, y finalmente le dijo que si quería seguir trabajando ahí bastaba con no colgar contenido LGBT en su muro, cosa que ella jamás había hecho: “Me dijo que si seguía colgando cosas sobre política y criticando al Kremlin tendría que cambiar de profesión”. Se negó a irse. La pusieron a limpiar la escuela, pero la humillación no acabó ahí. Un padre, cuyo hijo en realidad estudiaba en otro colegio de la ciudad, la denunció porque el niño había visitado su página y había empezado a hacer preguntas sobre el matrimonio gay. La citaron delante de todos los profesores: “Olga Bajaeva actuó de manera imprudente”, clamó la directora dando comienzo a una especie de auto de fe al mas puro estilo soviético. Todos los profesores callaron. Olga dimitió aquel día.

El caso de Olga se repitió en San Petersburgo: otra profesora, Anastasia, recibió los mismos mensajes extorsionadores (con fotos sacadas de su Facebook en las que sale abrazando a su novia) por otro grupo de activistas anti-gay, que se jactan de haber desenmascarado a 30 profesores por todo el país. Hoy es una activista gay con ganas de “zarandear el sistema y dar esperanza”. Cada día, dice Anastasia, recibe mensajes de gays que han perdido su trabajo por culpa de su condición sexual.

‘Cacerías’ de gays

Nikita prefiere no dar su nombre real: “En cuanto a los temores cotidianos lo que me aterra es conocer a alguien por internet y que cuando llegue haya una banda preparada para lincharme“, concluye. Su temor está bien fundamentado porque existe un grupo llamado Occupy Pedophilia que se dedica a cazar y pegar a homosexuales. Son safaris a la caza del “maricón”, que quedan documentados en vídeo para escarnio público en las redes sociales.

La moda de cazar gays y sacarlos en la web ha sido imitada en algunas ciudades rusas. HRW analizó en 2014 hasta 78 ataques a gays, y ha notado que ha cambiado la dinámica: ya no se ataca tanto a homosexuales que se significan. Ahora el objetivo son los que intentan pasar inadvertidos.

Algunos políticos de Rusia retratan a los gays como personas “peligrosas” y para muchos rusos se trata de “enfermos” nocivos para los niños. Así lo ve Vitaly Milonov, un conocido político ultraconservador de San Petersburgo convertido enlátigo de los gays, las lesbianas, los transexuales y otro tipo de “desviados” que, según ha sugerido, “violan a niños”. Es famoso por organizar redadas en locales de alterne, pero niega que haya opresión alguna: “Por amor de Dios, no consigo cerrar ni un solo club de maricones, y están por todas partes”.

EDDIE REDMAYNE: “Lucho por ser auténtico”

Eddie Redmayne protagonista de la película 'The Danish Girl'

Eddie Redmayne protagonista de la película “The Danish Girl”. / KEVORK DJANSEZIAN (REUTERS)

La noche del 22 de febrero de 2015 Eddie Redmayne ganó el Oscar al mejor actor. Dio las gracias a su mujer, a todos los que padecen la ELA [Esclerosis lateral amiotrófica] y al físico Stephen Hawking, al que interpretaba en La teoría del todo. Poco después, cogió un avión de Los Ángeles a Londres. Soltó la estatuilla por ahí, se subió a un coche y se fue al set a trabajar. La emoción que casi le impidió articular un discurso coherente había desaparecido. Y estaba dispuesto a asumir otro gran desafío. Ese día Redmayne (Londres, 1982) fue a meterse en la piel de una mujer para La chica danesa.Precisamente por ese papel ha vuelto a ser nominado a los Oscar y a los Bafta, en un año en el que, por cierto, también opta a los Razzies, los premios a lo peor del cine mundial.

“Ya había recibido el guion antes deLa teoría del todo. Solo supe decirle a Tom [Hooper, el director] que era el mejor que había leído jamás”, contaba el intérprete en el festival de Venecia, donde celebró un encuentro con la prensa internacional. En efecto, cuesta quedarse indiferente ante la historia real de La chica danesa, basada en la novela homónima de David Ebershoff y que se estrena hoy en España: la de cómo el pintor Einar Wegener se liberó de la cárcel de su cuerpo, acudió a la cirugía para convertirse en Lili Elbe y, de paso, inspiró a decenas de transexuales venideros.

Para acercarse a un papel tan complejo, Redmayne aplicó un método parecido al de La teoría del todo: documentación y más documentación. En este caso, el proceso empezó con encuentros de miembros de la comunidad transgénero: “Me impresionaron su gentileza y sus ganas de ser completamente transparentes. Todos me dijeron: ‘Pregunta cualquier cosa que se te ocurra”. ¿Y qué preguntó? “Por ejemplo, un amigo siguió con su pareja durante todo el proceso de transición y me hablaron de cómo su vida sexual se vio afectada por el cambio”.

Constató que el momento en que Lili se desnuda ante un espejo en la película es algo que varios transexuales han experimentado. Y descubrió esa fase que uno de sus interlocutores llamó “hiperfeminización”. “Empiezas tu transición y comienzas a investigar cosas como el maquillaje, la ropa, la manera de caminar, y terminas por exagerar, por forzarlo demasiado”, lo resume Redmayne.

A sus charlas el actor sumó una particular. La primera persona que le introdujo en ese mundo fue Lana Wachowski —Laurence antes de la operación—, directora de Matrix junto con su hermano Andy. “Me explicó la responsabilidad que llevó Lili y como fue un icono para la comunidad transexual”, relata el actor. Wachowski también le dejóConundrum, de Jan Morris, primero de una serie de libros que leyó sobre el argumento.

A partir de ahí, Redmayne añadió sus ideas, sus sentimientos, su lado femenino, que ya explotó en varios roles de mujer en la escuela así como haciendo de Viola en Twelfth Night, su debut en las tablas en 2002. “Relacioné el filme con la idea de encontrarte a tí mismo. Ser auténtico, verdadero, es algo por lo que lucho y que damos por hecho pero para los transexuales no es tan fácil”, asegura. En realidad, esa caza a la verdad es la que también lleva a cabo frente a la cámara y sobre el escenario: “Si pudiera alcanzar la autenticidad total incluso en un solo momento de actuación, sería maravilloso”. A juzgar por las candidaturas a los premios, parece que lo consigue.

Eddie Redmayne: a por el Oscar con ‘cambio de sexo’ incluido

Eddie Redmayne en La Chica Danesa

Eddie Redmayne en ‘La chica danesa’

Decía Otto Weininger que «la mujer no es otra cosa que sexualidad; el hombre, en cambio, es sexual». Y ahí lo dejaba. Pasiva una, activo el otro. Conceptual la primera, sensual el segundo. El austrohúngaro de la Viena de entreguerras arrojaba su reflexión en la monumental Sexo y carácter, una obra tan erudita como controvertida; tan brillante como, finalmente, misógina. Además de antisemita y, apurando, hasta disparatada. Lo tenía todo, para entendernos. Y pese a ello, Weininger no hacía más que poner luz sobre uno de los silencios más culpables de la civilización. La nuestra. De paso, anclaba en el papel buena parte de los lugares comunes que vendrían después.

Y hasta hoy. La prueba es La chica danesa, la película de Tom Hooper, que, a su manera, llega a la cartelera con la intención evidente de abrir puertas, airear el patio y refutar lugares demasiado comunes. «Obviamente, ésta no es una película política, pero sí cumple una función política. Si mi trabajo sirve para abrir una discusión, para facilitar que se hable de ello, para condenar la situación de loshomosexuales en Rusia, por ejemplo, pues bienvenida sea», dice Eddie Redmayne. Y lo dice como midiendo las palabras, dejando que cada uno de los fonemas que sale de su boca tropiecen en el aire en un gesto tan cursi como afectado; tan interesante como, admitámoslo, magnético. Se nota, en definitiva, que el actor de 33 años más premiado y aplaudido de su generación, incluido el Oscar al mejor actor por La teoría del todo (2014), está educado como dios manda. No en balde, visitó los mejores colegios de Inglaterra, aquellos que delimitan el espacio real de la real realeza.

SEDA SOBRE LA PIEL. La película, para situarnos, narra la historia de un pañuelo de seda deslizándose sobre la piel. O, por lo menos, ahí empieza. Cuenta David Ebershoff en el libro homónimo en el que hace pie el director deEl discurso del reyque un buen día la pintora de retratos Gerda Gottlieb (atentos a la perfección deAlicia Vikander en pantalla) se quedó sin modelo. Desesperada, o no tanto, le rogó a su marido y también pintor, Einar Magnus Andreas Wegener, que cubriera la vacante. Aunque sólo fuera un instante. Y así, hasta que el suave tacto del satén sobre el tobillo (o más adentro) descubrió un mundo nuevo. En ese momento preciso, Einar inició un viaje que le convertiría en Lili Elbe. Es decir, la primera persona que se sometió a una operación para cambiar de sexo. Transexual pues.

«Yo, como todo el mundo, vivo rodeado de prejuicios. Intentas mantenerte al margen, pero no es fácil. Ahora puedo decir que, desde un punto de vista personal, no sólo profesional, la experiencia de esta película ha sido una de las más intensas de mi vida», explica a modo de presentación. ¿Y qué es eso que tanto le ha cambiado? «Básicamente, lo que he aprendido es que los conceptos de masculino y femenino no son binarios, son dos conceptos fluidos que admiten muchos estadios intermedios. Todos los hombres tenemos un lado femenino, y viceversa. Por alguna razón nos han educado en que las cosas o son blancas o negras. Y eso es un gran error. El sexo, además, no es una cuestión física que tenga que ver con el cuerpo. O no sólo. Es algo mucho más emocional e interno que está directamente unido a lo que uno es», dice, se toma un respiro y concluye: «Para mí, esta película es una historia de amor, sobre el alma de una persona». Irrefutable, sin duda.

Eddie Redmayne en 'La teoría del todo'

LA IGNORANCIA MÁS ABSOLUTA. Cuenta el actor que para poder soltar sin titubear el párrafo precedente, antes tuvo que informarse. Y mucho. «Me llevó muchísimo tiempo prepararme. Partía desde la ignorancia más absoluta. No soy un actor de método, pero recopilar toda la información posible sobre lo que iba a hacer era básico», reconoce antes de ofrecer un listado detallado de todas sus lecturas y de todos los encuentros con personas que han vivido una experiencia similar a la de Lili. Esto sin olvidar su puntual conocimiento de las estadísticas del asunto. «¿Sabe que en las personas transgénero, no sólo transexuales, el índice de intentos de suicidio es del 41%? Una cifra así debería hacernos reflexionar a todos». Más allá de la pseudoautobiografía de la propia Lili Elbe (Man into a woman) y de la novela de Ebershoff citada y recientemente publicada en español (Anagrama), lleva años (más de tres) ocupando sus noches y días con toda literatura sobre el asunto que cae en sus manos. Y aquí coloca en lugar de excepción Conundrum, el libro de memorias de 1974 de Jan Morris y hasta la serie británica My transsexual summer.

Pero la cosa no acabó ahí… «Durante el rodaje de El destino de Jupiter tuve ocasión de hablar largo y tendido con el director y transexual Lana Wachowski. Ella [dice con cuidado] me sirvió de inspiración y le estoy muy agradecido. Es más, fue ella la que sugirió el estilo art-nouveau de la película como la mejor representación de una época en el que las líneas masculinas y femeninas, aunque fuera desde un punto de vista metafórico, se mezclan. Con el modernismo se feminizó todo. Fue un tiempo en el que los hombres que marcharon a la guerra dejaron a las mujeres a los mandos. Cambió todo. La cultura se volvió mucho más andrógina con los pelos cortos de ellas. Fue un tiempo de libertad que hoy, me temo, hemos perdido».

Y quizá algo de razón tiene en lo de la pérdida. Si a ella le sumamos la mojigatería o, simplemente, la estupidez, algo nos dice que vamos hacia atrás. Un detalle. Justo antes de hacer la entrevista en Venecia, donde se presentó La chica danesaen el pasado mes de septiembre, el publicista (es decir, la persona que está entre el actor y el periodista) exigió la firma en un papel en el que se especificaba que nada de lo hablado a continuación se sacaría de contexto. Y añadía: «Las opiniones del actor sobre sexo se refieren a la película. No son personales». En efecto, estamos tontos. Pero sólo es un detalle.

MOMENTO TRANS. Sea como sea, lo cierto es que la película llega a las carteleras en un momento, digamos, favorable. Sin que quede claro la razón, el clima ayuda.Los 11 Emmys a una serie como Transparent sobre un padre de familia transgénero son sin duda un indicio. Tiempo atrás películas como Brokeback mountain (2005) o, mucho más cerca, Dallas buyers club (2013), se atrevieron a romper un tabú llevando al gran público una historia generalmente reducida al estrecho margen de lo independiente, de lo invisible. Eso no evitó que el prototipo de transexual ande siempre muy cerca de la caricatura. No en balde, la película ha estado en el cajón desde hace ya 15 años. Por la dirección, antes de Hooper, pasaron los nombres de Tomas Alfredson y Lasse Hallstrom y mucho antes de Redmayne, el/la designada para interpretar a Lili fue Nicole Kidman. ¿Cómo se quedan? «Creo sinceramente que en muy poco tiempo el panorama ha cambiado mucho. El que se haya aprobado la ley de matrimonios del mismo sexo en Estados Unidos es un síntoma o una consecuencia, según se mire», comenta.

¿Y qué tiene que decir a las quejas de la comunidad LGBT sobre la inmadurez que demuestra Hollywood al dar el papel de transexual a un actor hombre como usted?

Bueno, en realidad, no es a mí a quien corresponde contestar a esa pregunta. Yo sólo puedo decir que ha sido un honor poder meterme en la piel de una persona como Lili Elbe.

Un honor y, cabría añadir, una oportunidad casi única para acercarse a ese sueño al alcance de muy pocos. Es más, sólo de uno. Fue Tom Hanks el que en 1994 y 1995 alcanzó la gloria de ser condecorado, pues de eso se trata, con dos Oscar seguidos. Primero por Philadelphia, a continuación, por Forrest Gump. El año pasado por estas fechas, Redmayne subía al estrado del teatro Kodak para emocionarse a la salud (ya muy deteriorada, todo sea dicho) de Stephen Hawking.La teoría del todo, de Jane Marsh, le valía la estatuilla y este año, si nadie lo remedia, volverá a estar entre la nómina de candidatos gracias a Lili Elbe. «Sé que este tipo de papeles, además de un reto, hace que todo el mundo se fije en ti. Intentaré vivir mi momento», dice protocolario. Recuerda que la ceremonia de los Oscar le cogió justo en el rodaje de La chica danesa. Es más, fue soltar su discurso de agradecimiento y horas después volvía en avión al trabajo. «Es muy raro. Es un chute de adrenalina en mitad de un esforzado trabajo de concentración. Creo que durante unos días me volví loco», dice.

Redmayne se sabe afortunado. Hollywood adora los papeles desmesurados, inabarcables. Para meterse en la piel de Lili se autoexigió adelgazar casi siete kilos partiendo de una fisonomía al límite. «Mi mujer [Hannah Bagshawe, con la que se casó poco antes del atracón de los Oscar] fue testigo del cambio. El problema es que si adelgazaba demasiado se pronunciaba demasiado la nuez y los pómulos. Y quedaba muy masculino. Sólo una cosa me ayudó. Siempre me quejo de que jamás podré dar vida a un tipo con barba, porque apenas me crece. Bueno, ahora, la verdad, fue una ventaja», comenta, se ríe y sigue: «De todas formas, el error, por mi parte, sería creer que todo esto gira en torno a un cambio corporal. Lili no quería ser un hombre que actuaba como una mujer; sino que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Ya había dado vida a una mujer enNoche de reyes, de Shakespeare, en el teatro isabelino eso era lo común. Pero esto es otra cosa. Y mi esfuerzo ha sido siempre alcanzar esa otra cosa».

Sobre la pantalla, el Redmayne que vemos se antoja mucho más comedido y sabio de lo que un papel como éste promete. O, por lo menos, lo que los prejuicios prometen. Weininger, en su desmedida demencia, fue de los primeros en imaginar y teorizar «los estados sexuales intermedios». En su tosquedad misógina, los nombró y ahí, y pese a él, quizá empezó todo. «Esto es una historia del alma. No de cómo se transforma un cuerpo», concluye el actor. Y le creemos.

La cineasta ‘trans’ Lana Wachowski, nueva musa de Marc Jacobs

Lana Wachowski en la campaña de Marc Jacobs

Lana Wachowski en la campaña de Marc Jacobs. Foto: @themarcjacobs .

La cineasta Lana Wachowski será una de las protagonistas de la campaña de primavera-verano 2016 de la firma Marc Jacobs. El diseñador no ha elegido a la directora de Matrix por ser transexual, tampoco por ser una cara conocida de Hollywood, sino por ser toda una fuente de inspiración para él.

Este ‘fichaje’ lo ha hecho público el mismo Marc Jacobs en su cuenta de Instagram para presentar ante sus ‘fans’ una de sus colecciones más personales. En esa misma publicación, el director creativo explicaba cómo llegó Lana Wachowski (que saltó a la fama con el nombre de Larry) a su vida hace unos años, cuando vio el discurso que dio tras recibir el Premio Visibilidad.

“Expresó pensamientos e ideas que han llenado mi cabeza y corazón siempre, pero nunca había sido tan elocuentemente capturado en un lenguaje tan tangible, inteligente, conmovedor y lleno de posibilidades”, comentaba en el mismo ‘post’.Lana Wachowski se convirtió en un referente para la comunidad transexual cuando decidió comenzar su reasignación de sexo.

Y es que esta campaña es una de las más íntimas del diseñador, ya que, junto al fotógrafo David Sims y estilista Katie Grand, ha plasmado su visión de América a través de personas que representan “la belleza de la igualdad”. Eso también explica por qué la actriz Sandra Bernhard será también parte de la campaña.

Diesel ficha a un modelo andrógino

En los últimos años, el mundo de la moda ha apostado por ‘maniquís’ mucho más plurales. La última firma en hacer un fichaje estelar que se sale del canon tradicional ha sido Diesel. Su última campaña cuenta con el andrógino Stav Strashko como protagonista.

stav strashko

Y es que la firma ha decidido darle un giro a su nueva colección con una campaña mucho más juvenil, contando con los ídolos ‘teen’ más variados para abarcar el mayor público posible. El cantante Joe Jonas es otro de sus rostros conocidos, en la que además han introducido ’emojis’ .