La Guardia Civil impide que una agente lesbiana sea condecorada

A Vanesa Fraga, que intentó suicidarse por el acoso homófobo que sufría tras casarse, se le concedió una medalla por su actuación en un accidente de rally, pero sus mandos han frenado el proceso, forzando que la distinción recaiga en su general

Palmarés final del Rally de Carral, en el que en el lugar de Vanesa Fraga, aparece su general como ganador de la Mención especial.

Palmarés final del Rally de Carral, en el que en el lugar de Vanesa Fraga, aparece su general como ganador de la Mención especial.

MADRID.- El 5 de septiembre de 2015 uno de los vehículos participantes en el Rally de Carral (Galicia) se salió del recorrido, atropellando a más de una veintena de personas. Siete de ellas murieron, incluyendo dos niñas y una mujer embarazada de nueve meses. Pese a la magnitud de la tragedia, ésta pudo ser aún mayor de no ser por la actuación de las fuerzas de seguridad y los servicios de asistencia, que lograron que 16 personas heridas de gravedad fueran trasladadas rápidamente al hospital.

Una de las que ayudaron a las víctimas fue la agente de la guardia civil Vanesa Fraga. Su actuación en el accidente le valió ser propuesta para recibir una mención especial de la Federación Gallega de Automovilismo, que le fue concedida. Sin embargo, Vanesa no recibirá dicha medalla.

En diciembre de 2015 Vanesa denunció en Twitter que estaba siendo sometida a un acoso insoportable en el cuerpo por su condición de homosexual. La agente se había casado recientemente con su mujer, mudándose a un pabellón de su cuartel que habían reformado. El 8 de diciembre Vanesa no aguantó más la presión y se pegó un tiro en el pecho. Sobrevivió.

Palmarés de la Mención especial del Rallie de Carral, concedida por la Federación Gallega de Automovilismo, en el que aparece concedida a Vanesa.

Palmarés de la Mención especial del Rallie de Carral, concedida por la Federación Gallega de Automovilismo, en el que aparece concedida a Vanesa.

Sus denuncias por el acoso homófobo que sufrió y su presencia en la prensa debido a su intento de suicidio no han rebajado la presión que sufre por parte del cuerpo. Más bien al contrario: los altos mandos de al guardia civil intentan transformar su carrera y hacerla pasar por una mala agente.

Prueba de ello son las presiones a los organizadores del Rally de Carral, para que le retiraran la condecoración que iba a recibir por su actuación en el accidente que tuvo lugar el año anterior. La organización había llegado a publicar la lista oficial de ganadores de la mención, que incluía a Vanesa.

Sin embargo, la Guardia Civil ha forzado que la medalla recaiga sobre un superior, en concreto el general José Feliz Cadenas. Este alto mando ni siquiera estaba presente en el accidente, pero recibirá la mención Presidente, que se entregará el próximo 13 de febrero.

Una condecoración de la Guardia Civil, también olvidada

El equipo médico del Rally de Carras, Team Medical Sport, también hizo un esfuerzo para que Fraga fuera reconocida por la ayuda que prestó en la crisis que generó el accidente. Por ello, envió un comunicado a la Comandancia de la Guardia Civil para que otorgara a la agente algún tipo de mención honorífica.

Durante la convalecencia de Vanesa en la UCI tras su intento de suicidio, algunos altos mandos de la Guardia Civil transmitieron a su familia su intención de concederle también la medalla que había sido propuesta por Team Medical Sport. Sin embargo. esa voluntad también ha caído en saco roto.

La ciudad donde los baños no tienen distinción de sexo

San Francisco vuelve a ponerse a la cabeza de iniciativas que borran cualquier discriminación

San Francisco ha sido cuna del movimiento gay. Harvey Milk, el concejal que puso el barrio de Castro en el centro de la polémica, tiene un parque en su nombre. El paso del tiempo no ha apagado las reivindicaciones. Al contrario, ha conseguido que la identidad sexual forme parte del discurso vital de cada cual con total naturalidad.

En septiembre la escuela primaria Miraloma, en el barrio de Portola, fue la primera en dejar solo unos baños, sin hacer distinción por sexo entre los pequeños. Desde el 12 de enero los comercios, bares, restaurantes y lugares públicos en general tienen la obligación de adaptar sus WC a personas que sean transgénero o que, sencillamente, prefieren no definirse públicamente al escoger una puerta.

La medida pretende ir a más. Se hace también pensando en discapacitados o personas mayores que requieren de ayuda, y en las que podría darse el caso de que su cuidador no fuera del mismo sexo con lo que no podría asistirle en el aseo, o padres con niños pequeños.

La medida provoca una curiosa paradoja. Los comercios que cuenten con un solo baño, cuyo uso carezca ya de distinción, no tendrán que hacer cambios. Sin embargo, los que cuenten con dos, orientados para damas y caballeros, sí tendrán que hacer reformas.

Esta medida refleja la preocupación que existe en la zona por proyectar la igualdad sin hacer distinción de la orientación sexual. La red social Ello, sin publicidad ni modelo de negocio detrás, surgió como reacción a las políticas de Facebook en este mismo apartado.

Sister Roma, una drag queen de la ciudad, artista reconocida, miembro de la Hermandad de la Indulgencia Perpetua, emprendió una cruzada contra el servicio creado por Mark Zuckerberg al no poder darse de alta con su nombre artístico. Tampoco como transgénero. Dos años después, los de Menlo Park accedieron a las peticiones de la comunidad. Hoy, en inglés, ya permiten hasta 58 opciones de género distintas.

Víctimas de acoso escolar: “Los profesores contribuyen a que se banalice la violencia”

“Cualquiera puede ser un acosador. El perfil no es el del típico macarra”

Nidia Represa, Enrique Fonseca y Francisco Polo

Nidia Represa, Enrique Fonseca y Francisco Polo. ANTONIO HEREDIA

“¿Y tú no has hecho nada?” “Qué raro que siempre te toque a ti” o “No me cuentes tu vida, que yo también sufro mucho” son algunas de las frases que más escuchaba Enrique Fonseca, 28 años ahora, cuando denunciaba a sus profesores que sufría acoso escolar. Que en los intercambios de clase le aplastaban contra la pared tres o cuatro compañeros, que le escupían, le pegaban, le daban collejas. Y que fue así sistemáticamente y a diario durante dos años.

“Nunca me atreví a decírselo a mi familia. Hubiera sido como reconocer que era un pringao. Trataba de ocultarlo por todos los medios. Y si llevaba algún moratón, me lo tapaba”, recuerda. Pero sí avisó a sus maestros, de un colegio de Valladolid, sobre lo que estaba ocurriendo. Sí buscó ayuda en ellos, sin éxito. Por eso, en una reunión que ha mantenido esta mañana con el Ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, para tratar el asunto, esta víctima de acoso escolar le ha pedido que haga algo para que “los colegios presten más atención a los niños que denuncien”. Y que se pongan los medios para que “no haya ni impunidad ni desprotección”.

Junto a este joven, que luego ha sacado sus fantasmas a través del activismo político y ahora vive en Praga, han dado su punto de vista al ministro otras dos víctimas de acoso. Nidia Represa, autora del libro Bajo mi piel, y Francisco Polo, director de la plataforma de Change.org en España.

Todos ellos han coincidido en una cosa, que han transmitido a Méndez de Vigo, quien se ha comprometido a estudiar todas sus propuestas para ver cómo incluirlas en el Plan Estratégico de Convivencia Escolar. Es la siguiente: “En todos los colegios hay casos de acoso y no sólo uno. Las escuelas son una minisociedad en la que impera la ley del más fuerte”.

Uno de los principales problemas que Enrique Fonseca ve a la hora de abordar el acoso escolar es que todos los informes fallan en lo mismo, “en dibujar el perfil del acosador como el típico macarra, como el Nelson de ‘Los Simpsons’, pero no es real. Cualquiera puede ser un acosador si se dan las circunstancias propicias para ello, casi actúan así por instinto de supervivencia”, admite este joven, que explica que ahora se lleva bien con sus acosadores.

También ve un error en que “los profesores censuran acciones leves pero no graves y esto contribuye a que la agresión se banalice. Los niños están en un momento en el que están aprendiendo lo que es la justicia y hay que orientarles”.

Las medidas para combatirlo

Nidia Represa cree que lo prioritario para paliar el acoso es “educar” y “dar charlas en los colegios para explicar cómo se siente un chico acosado y que los profesores se puedan dar cuenta de su situación”. Habla con conocimiento de causa. Sufrió bullying en la escuela y le ha costado mucho salir de eso. Tanto, quesufrió estrés postraumático y hay muchos episodios de aquella mala época que no recuerda. “Lo mío era un acoso psicológico. Me insultaban por lo bajo y la profesora me regañaba a mí y si lloraba me decía que era una excusa para escaquearme de decir la lección”.

En su caso, quien se dio cuenta de que algo pasaba fue su madre. “Yo estaba bloqueada, no se lo conté a nadie. Me costó mucho verbalizarlo. Incluso cuando me cambiaron de colegio me seguían acosando por Tuenti y las redes sociales. Mi madre me salvó, se dio cuenta de que algo iba mal”.

Por su experiencia, insiste a los profesores y a los padres de que estén atentos a los cambios de los hijos y alumnos. “Yo me ponía el pelo por la cara, para ocultarme. Cambió la relación con mi familia, dejé de hacer los deberes… Pueden parecer cosas nimias, pero indican que algo pasa”, afirma.

Por su parte, Francisco Polo ha recordado que sufrió dos tipos de acoso: “Uno, por ser el diferente. Soy gay y de niño llamaban a mi padre para decirle que tenía un hijo maricón. Yo lo pasaba fatal. Y, el segundo, porque era el estudioso de la clase”. Este empresario de éxito afirma que el acoso no es “un juego de niños”,que hay que desterrar esta idea, esta expresión, porque no es ninguna broma. Y ha advertido del problema aún mayor que tienen los niños homosexuales o transexuales porque “son incapaces de verbalizar su sexualidad y, por tanto, tampoco cuentan nada del acoso que sufren”.

El Secretario de Estado de Educación ha declarado que ha sido una reunión muy productiva. Entre las medidas que ya hay propuestas en el borrador del Plan de Convivencia, destaca el teléfono de atención a las víctimas de acoso, que funcionará 365 días al año y será gratuito; una guía para padres e itinerarios de formación del profesorado en convivencia.

Por su parte, Francisco Polo le ha propuesto al titular de Educación habilitar un espacio en la web Change.org para que todos los implicados en el ámbito educativo puedan hacer propuestas para combatir el acoso.

Cate Blanchett: “¿Si soy lesbiana? Eso no debería interesar a nadie”

“Esto es como el amor de Romeo y Julieta pero entre Julieta y Julieta”.

Fotograma de 'Carol'

Fotograma de ‘Carol’

«¿Qué día es hoy? ¿Lunes? Entonces fue ayer cuando me llamó mi madre para felicitarme el cumpleaños. Le dije: ‘Ven a ver la película, aunque… hay una escena de sexo en la que beso el pezón de una chica. Sólo para que lo sepas’. Entiéndame, no es que estuviera preocupada, simplemente quería que lo supiera».Cate Blanchett se sienta, suelta el entrecomillado de arriba y consigue, de golpe y por orden: a) desarmar al periodista (ya tiene con qué empezar el artículo y, de paso, impresionar a su jefe y a los ingenuos. O al ingenuo de su jefe); b) dejar claras las reglas de la conversación que sigue (manda ella); c) reventar un spoiler que, la verdad, no es tal (o mejor, lo es, pero ¿cómo resistirse a contarlo?), y d) ganarse un fan (que le den el tercer Oscar, ya).

Cate Blanchett, para situarnos, no es sólo un actriz, es una manera muy particular de entender el negocio del cine y, ya puestos, el mundo entero. Sólo ella, desde lo más alto de su elevadísimo glamour, se permite usar en mitad de un párrafo la expresión shitting bricks (literalmente ‘cagando ladrillos’) y no pasa nada. Sí, la chica Armani habla de caca si lo cree conveniente. Y no pasa nada.

La conversación tiene lugar en la terraza del pomposamente denominado Palacio del Cine de Cannes. Estamos en mayo, acaba de presentarse Carol (que se estrena el 5 de febrero en España) y todo hace pensar que la película dirigida porTodd Haynes será la encargada de procurar a la actriz australiana de 46 años recién cumplidos en este momento (por eso lo de la mamá) su tercer Oscar (el que exigimos). De otra manera, nos enfadamos.

«Bueno», inicia cauta ante una pregunta descaradamente pelota (lo sentimos) sobre la cantidad de halagos que pisotea a su paso, «eso es lo que la gente te dice a la cara. Sinceramente, no sé todo lo que dirán a mis espaldas. Estoy encantada y cada piropo lo entiendo como un halago a todo al trabajo del equipo empezando por el director… Pero, siempre que ocurre esto me digo a mí misma lo mismo: prefiero no pensar en ello. Si te crees lo que dicen bueno de ti, te tienes que creer también lo que dicen malo. Está en el contrato. Y eso no. A los que me critican, ni agua». Y ahí lo deja. No hay nada como una respuesta rápida para dejar en ridículo a una pregunta estúpida. Cosas que pasan.

Fotograma de 'Carol' 2

Blanchett nació a la interpretación en el teatro (siempre que puede corre a desmentir que debutara en el cine en una película egipcia: «Sólo hice de extra») y sufre desde hace tiempo un ejercicio de adulación ininterrumpida. Priapismo agasajador, se podría llamar. Sea como doble de Katherine Hepburn en El aviadorcomo Galadriel enEl señor de los anillos o como el mismísimo Bob Dylan enI’m not there, sin contar su última exhibición en Blue Jasmine de Woody Allen, cada uno de sus papeles le colocan en ese extraño terreno de lo intocable. «Todo esto me resulta muy extraño. Recuerdo que cuando hice Elizabeth la impresión que tenía era que todo acababa ahí sin haber siquiera empezado. Luego, cuando no hace tanto [en 2008] decidí dedicarme al teatro en Sydney con mi marido, todos a mi alrededor me lo desaconsejaban. ‘Eres idiota. Estás tirando todo por la borda’, me decían. Pero no, creo que eso me hizo mejor actriz y, además, me encanta trabajar con Andrew (Upton) en familia. A mis hijos (tiene cuatro) también les apasiona», explica. Y la creemos.

En Carol, película que llega poco después de otra (Verdad), da vida a una mujer enamorada. Sin más. Sobre el relato de Patricia Highsmith (en inglés The Price of salt), la película cuenta el encuentro de dos mujeres (ella y la que interpretaRooney Mara) en el Nueva York de los años 50. Como en el texto original, la idea es describir el pautado, dulce y doloroso (a la vez) trayecto que va desde la sorpresa al tacto dulce de la piel dulce. Y todo ello, con la mirada acosada, en permanente estado de pánico. Estamos hablando de una obra maestra y de un crimen. Eso, lo primero, es la película y eso, lo segundo, era la homosexualidad en ese tiempo.

«Entonces», corrige la propia Blanchett, «y ahora también. En casi un centenar de países todavía es delito. Hay que dejar claro que la homosexualidad es un asunto privado. A menudo ocurre que si eres homosexual tienes que hablar de ello. De repente, pasa a segundo plano cualquier otro aspecto de tu trabajo y de tu personalidad. Sucede lo mismo con el cine y la discriminación de las mujeres. Las actrices y las directoras nos pasamos entrevista tras entrevista hablando de lo mismo. El hecho de que sea un tema de conversación quiere decir que algo va mal en la sociedad. Haynes siempre insistía en que esta es una historia de amor comoRomeo y Julieta, pero entre Julieta y Julieta».

Fotograma de 'Carol' 3

Variety publicó unas declaraciones suyas en que decía que había tenido relaciones con mujeres y se armó…
No fue Variety, fue internet. La red es una herramienta fantástica, pero es como la parte de atrás de la puerta del váter. Toda conversación puede ser convertida en un rumor.
Pero…
¿Que si soy gay? ¿Es ésa es la pregunta? Hágala pues. No todavía. Tu trabajo de actor es hacer que el público llegue a pensar que las cosas pueden ser de otro modo. Es, si se quiere, un trabajo antropológico, social y político. Esa es la parte de mi trabajo que adoro. Mi orientación sexual o mis ideas políticas no deberían interesar a nadie.

Queda claro. Pero, como sea que un revolcón nunca es suficiente, es el momento de volver a la escena de sexo. «Tengo claro que mi atractivo sexual reside en la mirada. Imagino que por eso fui contratada la primera [se ríe]. En cuanto se caen mis pantalones, se acabó el atractivo [vuelve a reírse]. Todo fue muy fácil. Rooney Mara y yo nos llevamos bien y tenemos el mismo concepto práctico del trabajo. Nos tomamos el trabajo muy en serio, pero no hacemos lo mismo con nosotras mismas. No hablamos mucho de las escenas de sexo, pero estábamos muy abiertas la una a la otra en el día del rodaje».

¿Se desnudó también el equipo de rodaje?
Se ofrecieron, pero les dije que no. [rompe a reír]

Perfecto, pero una pregunta: ¿Dónde dice lo de ‘Cagando ladrillos’ que se anunciaba en el primer párrafo? Respuesta: «Cuando Martin Scorsese me ofreció interpretar a Katherine Hepburn en su medio, en Hollywood, durante El aviador... estaba cagando ladrillos, y perdón por mi francés…».

En realidad, simplemente quiere decir que estaba asustada, pero de otra manera mucho más clara; mucho más Blanchett.

Y no pasa nada.

Lanza ONU sellos postales para promover derechos de comunidad LGBT

Publicado en El Siglo de Torreón

La ONU pondrá a la venta a partir de este viernes una serie de sellos postales que, por primera vez, promoverá la defensa de los derechos de la comunidad LGBT y celebrará la diversidad sexual.

Los dibujos de los sellos son obra del artista Sergio Baradat, uno de los diseñadores de la UNPA

La serie, que fue lanzada hoy en la sede central de la ONU en un acto al que participaron embajadores y altos funcionarios de Naciones Unidas, utiliza el lema “Libres e Iguales”, el mismo de una campaña que viene promocionando Naciones Unidas.

La idea es, según la ONU, “despertar globalmente la conciencia frente a la violencia homofóbica y transfóbica y frente a la discriminación”.

La serie, con seis diseños, son puestos a la venta por la Administración Postal de la ONU (UNPA, en inglés), que vende sellos en dólares, en francos suizos y en euros, con equivalencias de acuerdo con los valores en la divisa estadounidense.

Los dibujos de los sellos son obra del artista Sergio Baradat, uno de los diseñadores de la UNPA.

Barcelona impedirá oficiar matrimonios a concejales que se opongan a casar a parejas del mismo sexo

La concejala de ciclo de vida, feminismos y LGTBI, Laura Pérez

La concejala de ciclo de vida, feminismos y LGTBI, Laura Pérez EFE

El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido que los concejales que expresan su objeción a casar a parejas del mismo sexo no puedan celebrar ningún tipo de boda. La decisión, anunciada este jueves por la concejala de Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI, Laura Pérez, y comunicada el lunes de la semana pasada a los concejales por la alcaldesa Ada Colau, responde a una situación producida en el año 2014. El entonces concejal del PP Óscar Ramírez se negó a casar a una pareja de mujeres. El caso llegó al Síndic de Greuges que lo consideró una violación de sus derechos.

El Consejo LGTBI de la ciudad llegó a la misma conclusión que el Síndic: que “la objeción de conciencia ante la celebración de un matrimonio de personas del mismo sexo constituye una vulneración de los derechos de los colectivos LGTBI”. Por eso la alcaldesa, que es quien delega la potestad de oficiar ceremonias de matrimonio, la retirará a aquellos concejales que manifiesten objeción a casar a parejas del mismo sexo para garantizar los derechos de este colectivo.

Este jueves se ha reunido el Consejo LGTBI para constituir un grupo de trabajo de la aplicación de la ley contra la LGTBIfòbia aprobada la pasada legislatura en el Parlament. “Hay que acompañar a las entidades que han trabajado para que se aprobara esta ley”, ha remarcado Laura Pérez, que ha explicado que actualmente están analizando desde el ayuntamiento el trabajo realizado en este sentido por el gobierno Trias y haciendo formación específica a los trabajadores municipales.

Impulso al Centro municipal de recursos LGTBI

El Ayuntamiento ha decidido destinar un local de 1.314 metros cuadrados para ubicar el Centro Municipal de Recursos LGTBI en respuesta a las medidas recogidas en el Plan Municipal LGTB 2010-2015. El proyecto se ha trabajado con el Casal Lambda, el Frente de Liberación Gay de Catalunya (FAGC), la Asociación de Padres y Madres de Gays, Lesbianas y Transexuales (AMPGIL), la Asociación de Familias Lesbianas y Gays, y Gays Positius, y ahora se abre a un proceso participativo.

El padre de Lucía, la niña transexual que logra cambiar su nombre: “Prejuicios tenemos más los adultos”

El juzgado de Tolosa (Guipúzcoa) ha autorizado el cambio de nombre por otro femenino (de Luken a Lucía).  Los padres aseguran que lo que van a hacer es “el acompañamiento, informarle, y darle herramientas” a la menor. 

Abi Labaien (i), y Agus Arandia (d), padres de Lucía

Abi Labaien (i), y Agus Arandia (d), padres de Lucía, una menor con genitales masculinos que ha cumplido 5 años, y cuyo deseo ha encontrado ahora acogida legal en un juzgado que ha autorizado su cambio de nombre en el Registro Civil por motivos de transexualidad, en lo que hasta ahora es el caso más “prematuro” de España. EFE/Juan Herrero

ASTEASU.- Agustín Arandia, padre de una menor de cuatro años en situación de transexualidad al que un Juzgado de Tolosa (Guipúzcoa) ha autorizado el cambio de nombre por otro femenino (de Luken a Lucía), ha reconocido que ni él ni su mujer tenían ni idea sobre la transexualidad de su hija cuando ésta manifestó las primeras actitudes, ya que pensaban que sólo se daba en personas adultas. “Prejuicios tenemos más los adultos que los niños”, ha precisado.

“En infancia no lo veías. Aunque nos enteramos luego, cuando nos informamos, de que la sexualidad se fija entre los dos, tres o cuatro años. Ahí se fija, y uno ya se siente niño o niña, hombre o mujer. Y, después, a veces, tiende a dar esa confusión de orientación sexual. Eso ya viene con las hormonas y es cuando se decide si te atrae un tipo de persona u otro, hombre o mujer, pero la identidad sexual a los dos, tres, cuatro años está decidido“, ha explicado.

Arandia ha afirmado que su hija, que ha pasado de llamarse Luken a ser Lucía, era una menor normal que empezó a preferir juegos y juguetes femeninos.

“Entendíamos que era un juego y no había ningún impedimento, ningún problema. Pero fue curioso cuando empezó a hablar en euskara, en euskera los adjetivos son neutros; y ella se pasó muy rápidamente al castellano, sobre todo para referirse a ella misma, como guapa, alta, lo que sea. Al principio, le corregías, aunque te mosqueabas, y empezamos a pensar que detrás había algo”, ha señalado.

Tras consultar con varias asociaciones, empezó a encajarles “el tema” por las preguntas que hacía y cómo explicaba que se sentía. Finalmente, le plantearon la posibilidad de que igual tenían “una niña con pene”.

“Nos encajó, y a ella justo le tocó el momento en que la escuela les explicaban lo que eran niños y niñas, la diferenciación entre pene y vulva. A ella algo no le encajaba y preguntó: Yo tengo pene, ¿pero puedo ser una niña?. Hablamos y fue la conclusión”, ha asegurado.

Arandia ha recordado que Lucía siempre tendía a lo que socialmente se entiende como femenino, “rosas, princesas, todo ese tipo de cosas”, y que, tras confirmarse la noticia, fue un choque para él y su mujer, -“ante lo desconocido, siempre el miedo”-, pero rápidamente vieron lo que hay que hacer.

“Empiezas a ver el día a día y ves que es una niña más, que tiene sus inquietudes de niña, su problemática y su mundo es el que es, el cercano. ¿En un futuro qué va a tener?, pues, bueno, ya veremos los problemas que le van a venir. Y en nuestro caso, lo tenemos claro, lo que tenemos que hacer es el acompañamiento, informarle, darle herramientas, el que se quiera, que ni estás en un cuerpo equivocado, ni tienes nada mal. Estás en una situación que no es la más habitual, es rara, pero existe y tú eres perfectamente una mujer”, ha sentenciado.

Fue Lucía la que primero pensó en cambiar su nombre, que fue elegido por su hermano mayor. “Dijo: sólo llamadme Lucía en casa, solo en casa. Fuera seguiré siendo una niña, pero seguiré llamándome Luken”, aseguró.

Al cabo de un mes, ha recordado su progenitor, volvió a dirigirse de nuevo a ellos y les explicó: “Ahora, por favor, id a la escuela, a donde Lourdes, la profesora, y le decís, que ya soy Lucía, que estoy preparada para que se rían, o aguantar lo que fuera”.

No obstante, la documentación oficial seguía llamándola Luken, por lo que iniciaron los trámites para cambiar definitivamente de nombre. “En el pediatra, en la escuela, en el pueblo, se la trataba como niña, pero, a la hora de recetarle un antibiótico, aparecía su nombre antiguo. Y a ella le chirriaba; a ella y al hermano mayor, que leía, y decía ¡pero este nombre ya no existe!. Ya es Lucía ahora”, ha recordado.

Arandia se ha felicitado por la aceptación que ha tenido su hija entre los otros menores de la localidad, a quienes les chocaba más “el cambio de nombre que el decir que era una niña”, porque entre los niños ha sido algo “muy natural”. “Ya sabemos los crueles que pueden ser o no. Los niños son unos lienzos en blanco que están absorbiendo. Prejuicios tenemos más los adultos que los niños”, ha aclarado.

Preguntado sobre si la menor contempla cambiar de sexo en el futuro, habla de “cuando le salgan las tetas” o de quitarse “el pitilín”. Arandia ha subrayado que Lucía no sabe todavía lo que son estas cosas, como “quitarte el pitilín, que es una operación quirúrgica muy potente”.

Madrazo se desliga de la gestión de su exsubordinado en Bizkaia

Gonzalo Casal, principal acusado en la causa de la Cámara de la Propiedad, apela a su inocencia

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BILBAO – Javier Madrazo, exconsejero vasco de Vivienda y Asuntos Sociales, aseguró ayer ante la Sección Segunda de la Audiencia de Bizkaia desconocer las supuestas irregularidades cometidas por el ex delegado territorial de Bizkaia de Vivienda, José María Gonzalo Casal, cuando en febrero de 2006 fue designado para liquidar la Cámara de la Propiedad Urbana de este territorio. En el juicio iniciado ayer, la fiscalía acusa a Gonzalo Casal de malversación de fondos al atribuirle el gasto de 1,5 millones de euros en obras realizadas en la sede de la Cámara, en la calle Henao de la capital vizcaina, cuando su cometido era liquidar dicha sociedad. Asimismo, se le acusa de contratación de personal y de desviar fondos de la Cámara de la Propiedad para la financiación de la película Ander. Junto a Gonzalo Casal se sentó también en el banquillo de los acusados Jon Alonso Hornes, contable contratado por Gonzalo Casal, a quien se le acusa de apropiarse de 106.000 euros. Para Gonzalo Casal hay una petición fiscal 5 años y 9 meses de prisión, además de 9 años y medio de inhabilitación absoluta, mientras que Alonso Hornes se enfrenta a una pena de 4 años y 9 meses de cárcel y 9 años de inhabilitación absoluta.

En su declaración en calidad de testigo de la acusación, Madrazo aseguró que encomendó esta tarea a Gonzalo Casal en función de la “profesionalidad y eficacia” que había demostrado como delegado territorial de Vivienda. El exconsejero aseguró que no era su cometido estar al tanto de las obras realizadas en la sede de la Cámara de la Propiedad, así como de la contratación de personal, pero dejó claro que sí era consciente del mal estado en el que se encontraba el edificio, así como del “déficit de personal con el que debía enfrentarse”. No obstante, aseguró que en su función como consejero de Vivienda no constaba el estar al corriente de las obras.

Con respecto a la película Ander, Madrazo reconoció que había un acuerdo entre el Gobierno vasco y la asociación sin ánimo de lucro Aukeratu para la financiación del filme, y que su departamento aportó 60.000 euros para la financiación de la película, pero desconocía si se habían desviado fondos de la Cámara para este fin o que José María Gonzalo Casal figurara como productor ejecutivo de la película y que Jon Alonso fuera el ayudante de producción. Además, afirmó que en lo relacionado a fondos, patrimonio y personal, Gonzalo no rendía cuentas a su departamento sino a Hacienda, área que, según afirmó, “me consta que estaba informada”.

OBRAS NECESARIAS El principal acusado, Gonzalo Casal, negó todas las acusaciones que pesan sobre su persona. Con respecto a la contratación de Jon Alonso como contable, aseguró que cuando le encomendaron la labor de liquidar la Cámara de la Propiedad se encontró con una total falta de personal para acometer esta labor. Afirmó, asimismo, que conocía a Alonso Hornes “solo de vista” y tras entrevistarse con él le contrató primero para un periodo de pruebas y más tarde, una vez superado este periodo, para ejercer las labores de contable. A este respecto, al de contratación de personal de forma directa y sin publicidad, aseguró que la Cámara era una entidad privada y que, por tanto, no estaba sometida a un régimen de contratación pública.

Gonzalo Casal aseguró en su declaración que esperaba que el cometido que le habían encomendado, la liquidación de la Cámara de la Propiedad, se llevara a cabo en un breve periodo de tiempo, lo que sí ocurrió con las cámaras de Gipuzkoa y Araba, cuyo proceso de liquidación se acometió con diligencia, pero causas ajenas a su voluntad retrasaron el proceso en Bizkaia. Con respecto a las obras, aseguró que fueron “necesarias” porque en el edificio “había cables por el suelo, no disponía de medidas de seguridad ni de accesibilidad, ni casi de instalación para internet, a lo que había que añadir que el inmueble está considerado patrimonio cultural y hubo que restaurar algunos elementos”. Sobre la película Ander, Gonzalo Casal explicó que era un encargo del Gobierno vasco y que únicamente “se adelantó una cantidad” hasta que se cobraran las aportaciones de las distintas administraciones.

UN MANDADO Por su parte, el otro acusado, Jon Alonso Hornes, aseguró en todo momento que él era un simple mandado que cumplía las órdenes de Gonzalo Casal, quien dijo que era el que manejaba todos los pagos y gastos. En su declaración, reconoció que ejercía labores de contable tanto para la Cámara de la Propiedad como para Aukeratu y por ello recibía una remuneración extra.

Así, según afirmó, Gonzalo Casal le abonó diversos ingresos, aparte de la nómina, al considerar que realizaba “trabajo extra sin remunerar”. Alonso reconoció haber recibido 106.000 euros, de los que afirmó que había devuelto la mitad. “Se lo comenté a una amiga y me dijo que no era normal los ingresos que me estaban dando, me pareció que la cosa se estaba desmadrando y devolví la mitad del dinero que me habían pagado de más, porque el resto ya me lo había gastado”, afirmó.

Acusan al delegado de Vivienda con Madrazo de repartir pisos por amiguismo

El juicio contra Txema Gonzalo y Jon Alonso por su gestión en la Cámara de la Propiedad descubre una supuesta red de complicidades políticas, personales y económicas

Txema Gonzalo y Jon Alonso, ayer, en la sala de vistas

Txema Gonzalo y Jon Alonso, ayer, en la sala de vistas. / I. PÉREZ

El exportavoz de Ezker Batua (EB), Serafín Llamas, vivió durante una larga temporada de manera presuntamente irregular en uno de los pisos de la extinta Cámara de la Propiedad en Bilbao, que fue rehabilitado y amueblado con fondos del organismo a pesar de que en ese momento se encontraba ya en proceso de liquidación. ¿Por qué vivía en un edificio que había pasado a ser de titularidad pública? «Porque se había separado recientemente» de su pareja, el hermano de Txema Gonzalo, que era el exdelegado territorial de Vivienda en Bizkaia en la época en la que Javier Madrazo dirigía ese departamento, su compañero de filas en EB y, en último término, la persona que había recibido el encargo de liquidar la Cámara de la Propiedad Urbana de Bizkaia como corporación de derecho público -proceso iniciado en febrero de 2006- para integrar sus bienes en la Administración.

Esta fue una de las principales revelaciones que dejó ayer el inicio del juicio que se sigue en la Sección Segunda de la Audiencia de Bizkaia contra el propio Txema Gonzalo y contra Jon Alonso -un trabajador contratado por el primero- a raíz de las numerosas irregularidades de gestión detectadas por el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP). Los testimonios recabados en la vista pública de ayer dejaron al descubierto una supuesta red de complicidades de carácter personal, político y económico que se tejieron al calor del proceso de liquidación de la Cámara y que fue la base de las supuestas irregularidades que se juzgan ahora.

La Fiscalía pide para Gonzalo 5 años y 9 meses de prisión -además de una inhabilitación absoluta por 9,5 años- por unos supuestos delitos de malversación de caudales públicos y prevaricación. En el caso de Alonso, que fue contratado como contable, el Ministerio Público pide 4 años y 9 meses de prisión -y 8 años de inhabilitación absoluta- por cooperación en la malversación.

Según la auditoría del Tribunal de Cuentas -adelantada por EL CORREO-, durante el proceso de liquidación se gastaron 4,3 millones de euros. Según sus cálculos, no deberían haberse desembolsado más de 1,7 millones ya que, sobre el papel, su función debía limitarse a realizar la gestiones oportunas para que el patrimonio de la entidad pasase directamente a engrosar las arcas de la Hacienda vasca. Sin embargo, durante su gestión se realizaron contrataciones sin respetar las normas de la función pública y se aprobaron «multitud de gastos e inversiones» que ahora, diez años después, han llevado a Gonzalo y Alonso al banquillo de los acusados. Entre los numerosos gastos que la acusación considera «ajenos al proceso de liquidación» se encuentran los 1,7 millones desembolsados para «rehabilitar» y «amueblar» un edificio de la calle Henao de Bilbao, el convenio suscrito con la asociación Aukeratu para financiar la película de temática gay ‘Ander’, un viaje a un festival de cine a Montevideo y la contratación de una agencia de detectives.

En este contexto, la declaración de Jon Alonso supuso un auténtico vuelco en el proceso. El extrabajador, que conocía de «vista» a Gonzalo, confesó haber cometido diversas irregularidades. Admitió que percibió en su cuenta corriente 106.000 euros de los fondos de la Cámara al margen de su nómina, que rondaba los 1.500 euros netos. Según dijo, estos pagos fueron autorizados por Gonzalo por los trabajos contables que realizó para Hegoak -una organización sin ánimo de lucro que trabaja por los gays y lesbianas-, para Aukeratu -la entidad que recibió el encargo de gestionar Berdindu, el servicio del Departamento vasco de Asuntos Sociales de apoyo a los homosexuales- y para la película ‘Ander’. El imputado aseguró que, «cuando las cosas empezaron a desmadrarse», pidió consejo a una amiga, que le dijo que aquellos pagos eran una «bomba», que eran «ilegales». Y decidió reintegrar a la Cámara «lo que tenía» en ese momento: unos 53.000 euros.

Desde Uruguay a Miribilla

El declarante aseguró que Gonzalo era quien «decidía todo» y el único que tenía «firma» para autorizar los pagos. También le responsabilizó de las contrataciones de personal de «amigos del partido» (EB) para trabajar en la Cámara. A preguntas de las acusaciones, Alonso confesó que Serafín Llamas residía en una de las viviendas y aseguró que Gonzalo invitó a venir a Bilbao a un ciudadano uruguayo con doble nacionalidad -J. A. García Casal- para trabajar en Berdindu y vivir en un piso del Gobierno vasco en el barrio de Miribilla. Las facturas de esta vivienda pública -dijo- también se abonaban con cargo a los fondos de la extinta Cámara de la Propiedad. Y afirmó que Madrazo «estaba al tanto» de lo que ocurría en la entidad.

Las confesiones de Alonso fueron de tal calibre que el letrado de Gonzalo preguntó si había llegado a algún pacto con las acusaciones para rebajar la pena. Txema Gonzalo, por su parte, aseguró que las obras en el inmueble fueron «totalmente necesarias» por las carencias que sufría y por la necesidad de trasladar allí parte de los servicios públicos que ofrecía su departamento. También dijo que envió un informe sobre la remodelación al Departamento de Hacienda -entonces dirigido por Idoia Zenarruzabeitia (PNV)- y que «en ningún momento se le notificó» que hubiera irregularidades. Sobre el hecho de que se fichase a seis personas «de forma directa y sin publicidad», el imputado aseguró que la Cámara era una entidad privada y, por tanto, no estaba sometida a las leyes de contratación pública. Además, aseguró desconocer cómo llegaron los 106.000 euros a la cuenta bancaria de Alonso y deslizó la responsabilidad sobre el otro imputado. Las declaraciones se retomarán el viernes.

Madrazo asegura que su exdelegado no debía informarle sobre las obras en la Cámara

El exconsejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno vasco, Javier Madrazo, insistió ayer en que Txema Gonzalo no le tenía que dar cuenta sobre los temas relacionados con los «fondos, patrimonio y personal» del proceso de liquidación, aunque sí conocía las obras de remodelación del edificio. Eso era -dijo- responsabilidad del Departamento de Hacienda. Madrazo explicó que sufrían «problemas por falta de personal» y dijo desconocer que se habían repartido pisos de forma irregular.

Autorizan a una niña transexual de 4 años cambiar de nombre

A partir de ahora constará como Lucía. Se trata del primer caso en Gipuzkoa y del segundo en la Comunidad Autónoma Vasca.

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número tres de Tolosa ha autorizado el cambio de nombre a una niña de cuatro años transexual registrado a partir de ahora como Lucía. Se trata del segundo caso en el País Vasco, después de que en 2013 se aprobara otra petición en un Juzgado de Vitoria-Gasteiz.

En un comunicado, la asociación de familias de menores transexuales Chrysalis Euskal Herria ha indicado que el juzgado ha autorizado la petición de cambio de nombre para esta niña transexual de cuatro años, en la línea de un auto de 2013 que autorizaba a otra menor alavesa a cambiar su nombre registral por su nombre femenino de uso habitual.

“A Lucía sus padres le pusieron erróneamente un nombre masculino atendiendo a sus genitales, pero ella en el momento que pudo expresarse comenzó a manifestar que era una niña”, ha explicado.

Las mismas fuentes han indicado que desde el 28 de octubre de 2015 el nombre en su documentación corresponde a su sexo sentido, al nombre que usa habitualmente desde los tres años.

La asociación ha indicado que en el Estado hay unos “30 autos favorables al cambio de nombre para menores en situación de transexualidad, pero no existe un criterio común y la decisión queda en manos de cada juez”.