Obligan a un transexual a quitarse la prótesis de pene en un aeropuerto

Publicado en Crónica Global

El pasajero ha demandado a las autoridades por el trato humillante al que se vio sometido

Un pasajero transexual ha explicado que se vio obligado a quitarse la prótesis de pene al pasar por el control de seguridad de un aeropuerto en Australia.

El hombre ha presentado una queja a través de la Asociación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Transgénero (LGBTI) a la comisión de investigación del aeropuerto por el trato humillante recibido.

Trato vejatorio

Según informa The Daily Mail, tras pasar por el control de seguridad llevaron al hombre en una sala pequeña y un responsable de seguridad del aeropuerto se puso guantes y antes de retirarle la prótesis le dijo: “¿Quieres que toque esa cosa con mis manos desnudas”, en un trato vejatorio hacia el afectado.

“Parecía más preocupado por mostrar su autoridad y hacer un espectáculo de la situación”, ha explicado el afectado tras explicar que ni siquiera tuvo intimidad a la hora de recolocarse la prótesis, ya que tuvo que hacerlo con dos miembros del personal mirándole.

“Los altos mandos de la Guardia Civil presionaron para que me retiraran una medalla por ser lesbiana”

Vanesa Fraga, una agente que iba a ser condecorada por su actuación en un accidente de rally, denuncia que sus mandos forzaron que la medalla recayera sobre su general tras su intento de suicidio por recibir acoso homófobo

Vanesa Fraga, en un entrenamiento de la Guardia Civil junto a sus compañeros

Vanesa Fraga, en un entrenamiento de la Guardia Civil junto a sus compañeros. PÚBLICO

MADRID.- “La noche que Vanesa hizo lo que hizo, su capitán me confirmó que le iban a reconocer su labor. Pero entonces los altos mandos presionaron a la organización del rally para que no la condecoraran, no entiendo por qué. Quieren hacerle la vida imposible”.

Se trata del testimonio de Mónica, la mujer de Vanesa Fraga, agente de la Guardia Civil que intentó suicidarse tras recibir acoso homófobo, intensificado tras casarse y mudarse a un pabellón de su cuartel junto a su mujer. El 8 de diciembre de 2015, tras haberlo denunciado ante sus superiores e incluso por redes sociales, Vanesa no aguantó más la presión e intentó quitarse la vida pegándose un tiro en el pecho, aunque no lo consiguió.

Solo unos meses antes, la agente había colaborado en el rescate de más de una veintena de víctimas de un accidente en el Rally de Carral (Galicia), que provocó uno de los vehículos participantes que se salió del recorrido. La actuación de Fraga en la crisis, que terminó dejando siete muertos y 16 heridos graves, le valió ser propuesta para recibir una mención especial de la Federación Gallega de Automovilismo, que le fue concedida.

Sin embargo, la guardia no recibió dicha condecoración, y tampoco otra de la Guardia Civil para la que la había propuesto el equipo médico del Rally. La razón, explica su esposa en una conversación con este medio, es que “los altos mandos de la Guardia Civil presionaron a la organización para que no se la concedieran”, a pesar de que su nombre llegó a aparecer incluso en una lista de galardonados que publicó la Federación.

La guardia civil Vanesa Fraga

La guardia civil Vanesa Fraga. PÚBLICO

Así se lo confirmó uno de los responsables del Rally de Carral, relatan Fraga y su mujer. “Además nos dijo que era mejor que declinásemos la invitación de asistir al acto”, continúan, ya que la mención especial que iba a recibiracabaría finalmente en la solapa de su general de área, José Feliz Cadenas. Para ellas, los altos mandos buscan borrar su buena trayectoria profesional y presionarla para que abandone el cuerpo.

El acto de entrega de la condecoración se celebró el 13 de febrero, pero Vanesa no tuvo que tomar la decisión de asistir o no, ya que unos días antes ingresaba de nuevo en el pabellón psiquiátrico del Hospital Militar El Naval, en Ferrol. El estrés por el desarrollo de los acontecimientos le provocó “un cuadro de angustia y ansiedad muy fuerte”, denuncia su familia.

“Los médicos desaconsejan que vuelva”

Tras 15 días ingresada, Vanesa recibirá el alta al medio día de este miércoles. La Guardia Civil espera para interrogarla por todo lo ocurrido, por lo que su mujer cree que “aún le queda lo más duro por delante”. Sin embargo, denuncia “ningún mando se ha puesto en contacto con ella para preguntarle por su estado” durante su convalecencia.

No en vano, los médicos han desaconsejado que tenga cualquier contacto con el cuerpo, y no descartan que tenga que volver a ingresar en el centro médico. “Incluso hemos tenido que dejar el pabellón recién montado y con todo comprado e ir a vivir con los padres de ella”, relata Mónica, “porque para ella no es bueno acercarse a nada que tenga que ver con la Guardia Civil y con el pabellón, ya que le genera una ansiedad terrible”.

Troche, toda una vida visibilizando a la mujer en la industria del cine

El festival de cine gaylesbotrans de Bilbo, Zinegoak, otorgó ayer, en su decimotercera edición, su premio honorífico a la directora, productora y guionista Rose Troche (Chicago, 1964), por «visibilizar el trabajo de las mujeres en una industria muy masculina». «Rose pone a través de lo audiovisual una piedrita más en la construcción de la identidad lésbica, creando un espacio donde la mujer lesbiana es una mujer normal y corriente», apuntaron desde el festival.

2016-02-22. Donostia. Rose Troche, zinemagilea. Zinegoak jaialdiko Ohorezko saria. 22-02-2016. San Sebasti√°n. Rose Troche, cineasta. Premio de honor del festival Zinegoak.

Rose Troche posa con el cartel de esta edición de Zinegoak. (Luis JAUREGIALTZO / ARGAZKI PRESS)

RECONOCIMIENTO

A sus espaldas caben títulos como «Bedrooms and Hallways» o «The safety of Objects», pero es la pequeña pantalla la que le ha granjeado el reconocimiento del gran público, especialmente la serie «The L Word»

La directora, productora y guionista Rose Troche (Chicago, 1964) recibió ayer por la noche el premio honorífico de Zinegoak por su labor en visibilizar el trabajo del colectivo gaylesbotrans. En la rueda de prensa anterior a la entrega del premio, el director del certamen, Pau Guillén, mostró su «orgullo y emoción profunda» por entregar este premio a Troche: «Rose pone a través de lo audiovisual una piedrita más en la construcción de la identidad lésbica, creando un espacio donde la mujer lesbiana es una mujer normal y corriente, lo que supone un soplo de aire fresco para muchas, que encuentran así referentes donde mirarse», apuntó Guillén sobre el trabajo de Troche.

Nacida en una familia de origen puertorriqueño, decidió dedicarse a hacer películas tras visionar, según confesó, el filme “Life Out Of Balance”, momento a partir del cual comenzó hacer cortos experimentales «de formar natural», que le llevaron en 1994 a dirigir su primera película, “Go Fish”. La cinta, que «se convirtió sin quererlo en un referente para muchísima gente», según Guillén, está basada en las propias experiencias vitales de Troche, y «culturalmente era necesaria en ese momento», aseguró la galardonada. «Cuando hice ‘Go fish’, no tenía ni idea de cómo funcionaba la industria del cine, simplemente tenía una voz y quería que fuera oída», explicó la guionista.

A sus espaldas caben títulos como “Bedrooms and Hallways” o “The safety of Objects”, pero es la pequeña pantalla la que le ha granjeado el reconocimiento del gran público, especialmente la serie “The L Word”, que narra la vida de un grupo de lesbianas en California mientras se «intenta mostrar una realidad a la que aspiran las lesbianas», sostuvo Troche.

La repercusión de la serie, que «contribuyó a derribar muchos tabúes en la industria del entretenimiento», sorprendió a la propia Troche, que «nunca» pensó que esa representación «tan particular» que hacían de su propia comunidad pudiera tener tal éxito mundial. Troche también mostró su decepción por cómo funciona hoy en día el sistema de la industria audiovisual, donde «hay que tener todo un complejo de éxito previo (Facebook, Instagram…) antes incluso de tener la propia pieza que vas a crear», afirmó. En este sentido, la directora cree que «lo mejor de uno mismo sale de una parte pura y todo eso pervierte que ello pueda salir».

Precisamente esta percepción que tiene Troche de «cómo funciona el sistema» será el tema que refleje en su próximo proyecto de ficción experimental, según comentó. Adelantó que prevé volver a Bilbo y «escribir un guión», pues «existe mucha creatividad en la ciudad».

Roche ha participado también como directora en otras series de éxito como “Ley y Orden”, “A dos metros bajo tierra” o “Ugly Betty”, si bien sus últimos trabajos en el cine tienen más que ver con su faceta de productora, como el filme “Concussion”, cuya producción le llevó en 2013 a ganar su segundo Teddy Award en la Berlinale, tras el conseguido con “Go Fish” en 1994.

«Creo el secreto es la capacidad de adaptarse y estar en diferentes campos», concluyó la premiada, que recogió personalmente el galardón durante la gala de inauguración del festival que se celebró ayer en el Teatro Arriaga.

El anuncio de Charlie Sheen dispara la búsqueda de datos sobre VIH

En noviembre de 2015, el actor confesó que era portador del VIH. Desde entonces, Google ha registrado el mayor número de búsquedas relacionadas con el virus en EEUU.

El 17 de noviembre de 2015 Charlie Sheen anunció que era portador del VIH

El 17 de noviembre de 2015 Charlie Sheen anunció que era portador del VIH. / Wikipedia

La prevención del VIH continúa siendo una asignatura pendiente. Años después de que la epidemia acabara con la vida de millones de personas en el mundo, la cronificación de la enfermedad parece haber causado en la población una pérdida del miedo al contagio. Los expertos y sociedades médicas se devanan los sesos año tras año por lanzar campañas de concienciación que, a la larga, no tienen mucho éxito. Sin embargo, la confesión pública a finales de 2015 del actor Charlie Sheen de que tenía VIH ha supuesto un punto de inflexión.

Según un estudio publicado esta semana en la revista Archives of Internal Medicine, Google ha registrado desde su revelación el mayor número de búsquedas relacionadas con la enfermedad en EE UU, lo que puede estimular su sensibilización y prevención. El equipo de autores, liderado por John W. Ayers, investigador de la Universidad Estatal de San Diego (EE UU), utilizó las noticias y búsquedas de internet para examinar el compromiso con los temas relacionados con el VIH en el momento del anuncio de Sheen.

Para ello, se usaron las tendencias de noticias obtenidas a través de Bloomberg Terminal –una compañía estadounidense que ofrece software financiero, datos y noticias–, que incluía los informes globales en inglés con el término ‘VIH’.

Las búsquedas en internet se recogieron a través de Google Trends e incluían búsquedas procedentes de EE UU en cuatro categorías: VIH, condones, síntomas y pruebas de la enfermedad. El análisis de los datos se realizó entre el 17 noviembre (momento del anuncio público) y el 8 de diciembre.

Los autores afirman que, desde el año 2004, las noticias sobre VIH habían disminuido de 67 historias por cada 1.000 a 12 por cada 1.000 en 2015. En el día del anuncio de Sheen, hubo un incremento del 265% en las noticias que mencionaban el VIH, con más de 6.500 historias solo en Google News. De acuerdo con los resultados publicados, estas cifras suponen que las búsquedas de noticias sobre VIH se han situado en el top 1 de media por día de los últimos siete años.

VIH, lo más buscado

La confesión de Sheen se corresponde con el mayor número de búsquedas de Google relacionadas con el VIH jamás registradas en EE UU. Los autores señalan que se registraron aproximadamente 2,75 millones de búsquedas más de las esperadas que incluían el término VIH.

Igualmente, 1,25 millones de búsquedas se relacionaban directamente con resultados de salud pública, ya que contenían términos de búsqueda como condones, síntomas o pruebas. “Si bien nadie debe ser forzado a decir si es portador del VIH, la revelación de Sheen puede beneficiar a la salud pública ayudando a muchas personas a aprender más sobre la infección y su prevención. Se debería hacer más para que conseguir que este beneficio sea más amplio y duradero”, concluyen los autores.

Leo, de 11 años y nacido en Irun, primer niño transexual de Euskadi tratado con inhibidor de la pubertad

Leo, un niño de once años nacido en Irun se ha convertido en el primer menor transexual del País Vasco en recibir un tratamiento inhibidor de la pubertad para que su cuerpo atienda a la identidad masculina que siempre ha sentido a pesar de tener genitales femeninos.

El proceso por el que Ane se ha convertido en Leo ha sido doloroso y ha atravesado por fases de “angustia”, pero desde que el pasado 29 de octubre le pusieron la primera inyección que bloquea su desarrollo se ha sentido “feliz”, ha relatado a EFE su madre, Mónica Zamora.

DONOSTIA. Las inyecciones forman parte de una medicación inhibidora que se utiliza para objetivos diversos como evitar una pubertad demasiado temprana que impida el crecimiento, por ejemplo, pero ésta es la primera vez que en Euskadi se aplica a un menor transexual, ha señalado Zamora.

Será un pinchazo cada 28 días pautado desde el servicio de Endocrinología de Cruces, pero la decisión es reversible ya que podría interrumpir el proceso.

Sin embargo Mónica Zamora está convencida de que la decisión de su hijo es firme porque “siempre ha sido un chico”, aunque naciera con genitales femeninos, por ello ha decidido hacer público el proceso para que la sociedad compruebe que “es una persona totalmente normal” como cualquiera de sus compañeros.

Desde pequeño, cuando todavía le llamaban Ane “era muy masculino, en sus formas de chico, en la vestimenta, en los deportes que le gustaban y en sus aficiones”, recuerda.

Pero el punto de inflexión tuvo lugar en Navidad del año pasado cuando comenzó a notar que le crecía el pecho y se “angustió” de tal forma que “no quería desayunar, ni comer, ni siquiera ir al colegio”.

Ante esta situación su madre inició un calvario de médicos y pruebas diagnósticas para tratar de saber qué sucedía aunque finalmente hizo caso a su “intuición” y puso a Leo el documental “El sexo sentido” de TVE, protagonizado por menores transexuales con los que inmediatamente Leo se identificó.

A partir de ahí el menor decidió que quería comunicar su auténtica identidad sexual a su padre, a sus hermanos y a sus compañeros de clase, algo que se hizo de forma ordenada “hablando primero con la dirección del colegio, que se volcó al 100 por cien”, ha agregado.

“A nadie le pilló por sorpresa el cambio”, afirma Mónica quien asegura que su hijo no lo pasó mal en el aula por su condición.

El siguiente paso (el inicio del tratamiento) fue resultado de la “grandísima casualidad” de contactar con la responsable del servicio de Endocrinología del Hospital de Cruces, Itxaso Rica, en un encuentro de familiares de menores transexuales que tuvo lugar en Madrid y que a Leo le fascinó porque pudo comprobar que no era el único que atravesaba por su situación.

Tras la primera cita con la especialista, el protocolo establecido por el Gobierno vasco para estos casos obliga a que el menor sea atendido durante seis meses por un psiquiatra, que es “finalmente quien da la autorización para iniciar el tratamiento inhibidor”.

Precisamente, la eliminación de este paso por una consulta de Psiquiatría es una de las reivindicaciones de las asociaciones de familiares de menores transexuales como Chrysallis, a la que pertenece Zamora.

Una vez concluida esta etapa, Leo iniciará previsiblemente el tratamiento con testosterona.
Por el momento, Zamora no contempla iniciar un proceso de cambio de identidad en el Registro Civil como el que llevaron a cabo los padres de la niña de cuatro años de Asteasu que cambio el nombre de Luken por Lucía ya que en el documento no consta la modificación de género y supone un trámite burocrático complicado.

Leo, el primer niño transexual de Euskadi tratado con bloqueadores hormonales en la pubertad

El proceso ha sido doloroso y ha atravesado por fases de «angustia», pero desde que el pasado 29 de octubre le pusieron la primera inyección que frena su desarrollo se ha sentido «feliz»

Un grupo de niños juega con una pelota en la calle

Un grupo de niños juega con una pelota en la calle. / AFP

Ane nació en un cuerpo equivocado; quería ser Leo. A sus once años ha conseguido al fin que se refieran a él como un niños. Este niño de Irun es ya el primer menor transexual en Euskadi en recibir un tratamiento inhibidor de la pubertad para que su cuerpo atienda a la identidad masculina que siempre ha sentido pese a tener genitales femeninos.

No ha sido un camino fácil. El proceso para dejar atrás a Ane y convertirse en Leo ha sido doloroso y ha atravesado por varias fases de «angustia». Sin embargo, algo cambió a finales de año. Tal y como cuenta su madre, Mónica Zamora, desde el pasado 29 de octubre, cuando le pusieron la primera inyección que bloquea su desarrollo, se siente «feliz».

Las inyecciones forman parte de una medicación inhibidora que se utiliza para objetivos diversos como evitar una pubertad demasiado temprana que impida el crecimiento. En este caso, es la primera vez que se aplica a un menor transexual en Euskadi.

Leo recibirá un pinchazo cada 28 días pautado desde el servicio de Endocrinología de Cruces, pero la decisión es reversible y podría llegar a interrumpirse el proceso.

Sin embargo Mónica Zamora está convencida de que la decisión de su hijo es firme porque «siempre ha sido un chico», por mucho que naciera con genitales femeninos. Por esta razón ha decidido hacer público el proceso para que la sociedad compruebe que «es una persona totalmente normal», como el resto de sus compañeros.

Desde pequeño, cuando todavía le llamaban Ane «era muy masculino, en sus formas de chico, en la vestimenta, en los deportes que le gustaban y en sus aficiones», su amatxu.

Pero el punto de inflexión llegó en Navidad del año pasado. Leo comenzó a notar que le crecía el pecho y se «angustió» de tal forma que «no quería desayunar, ni comer, ni siquiera ir al colegio».

Ante esta situación su madre no paró de visitar médicos para que le realizasen pruebas diagnósticas que detectasen qué sucedía. Finalmente hizo caso a su «intuición» y puso a Leo el documental ‘El sexo sentido’ de TVE, protagonizado por menores transexuales con los que inmediatamente se identificó.

«A nadie le pilló por sorpresa»

A partir de ahí el menor decidió que quería comunicar su auténtica identidad sexual a su padre, a sus hermanos y a sus compañeros de clase. Lo hizo de forma ordenada «hablando primero con la dirección del colegio, que se volcó al 100 por cien», según Zamora. «A nadie le pilló por sorpresa el cambio», reconoce. De hecho, el niño no tuvo problemas en clase por su condición sexual.

El siguiente paso, el inicio del tratamiento, fue resultado de la «grandísima casualidad» de contactar con la responsable del servicio de Endocrinología del Hospital de Cruces, Itxaso Rica, en un encuentro de familiares de menores transexuales que tuvo lugar en Madrid. A Leo le fascinó ya que pudo comprobar que no era el único que atravesaba por su situación.

Tras la primera cita con la especialista, el protocolo establecido por el Gobierno vasco para estos casos obliga a que el menor sea atendido durante seis meses por un psiquiatra, que es «finalmente quien da la autorización para iniciar el tratamiento inhibidor». Precisamente, la eliminación de este paso por una consulta de Psiquiatría es una de las reivindicaciones de las asociaciones de familiares de menores transexuales como Chrysallis, a la que pertenece Zamora.

Una vez concluida esta etapa, Leo iniciará previsiblemente el tratamiento con testosterona.

Por el momento, Zamora no contempla iniciar un proceso de cambio de identidad en el Registro Civil como el que llevaron a cabo los padres de la niña de cuatro años de Asteasu, que pasó de ser Luke a Lucía. La madre de Leo remarca que en ese documento no consta la modificación de género y supone un trámite burocrático complicado.

Leo, el primer niño transexual vasco tratado con inhibidor de la pubertad

Leo, un niño de once años nacido en Irun se ha convertido en el primer menor transexual del País Vasco en recibir un tratamiento inhibidor de la pubertad para que su cuerpo atienda a la identidad masculina que siempre ha sentido a pesar de tener genitales femeninos.

El proceso por el que Ane se ha convertido en Leo ha sido doloroso y ha atravesado por fases de “angustia”, pero desde que el pasado 29 de octubre le pusieron la primera inyección que bloquea su desarrollo se ha sentido “feliz”, según ha relatado a EFE su madre, Mónica Zamora.

Las inyecciones forman parte de una medicación inhibidora que se utiliza para objetivos diversos como evitar una pubertad demasiado temprana que impida el crecimiento, por ejemplo, pero ésta es la primera vez que en Euskadi se aplica a un menor transexual, ha señalado Zamora.

Será un pinchazo cada 28 días pautado desde el servicio de Endocrinología de Cruces, pero la decisión es reversible ya que podría interrumpir el proceso.

Sin embargo Mónica Zamora está convencida de que la decisión de su hijo es firme porque “siempre ha sido un chico”, aunque naciera con genitales femeninos, por ello ha decidido hacer público el proceso para que la sociedad compruebe que “es una persona totalmente normal” como cualquiera de sus compañeros.

Desde pequeño, cuando todavía le llamaban Ane “era muy masculino, en sus formas de chico, en la vestimenta, en los deportes que le gustaban y en sus aficiones”, recuerda.

Pero el punto de inflexión tuvo lugar en Navidad del año pasado cuando comenzó a notar que le crecía el pecho y se “angustió” de tal forma que “no quería desayunar, ni comer, ni siquiera ir al colegio”.

Ante esta situación su madre inició un calvario de médicos y pruebas diagnósticas para tratar de saber qué sucedía aunque finalmente hizo caso a su “intuición” ypuso a Leo el documental “El sexo sentido” de TVE, protagonizado por menores transexuales con los que inmediatamente Leo se identificó.

A partir de ahí el menor decidió que quería comunicar su auténtica identidad sexual a su padre, a sus hermanos y a sus compañeros de clase, algo que se hizo de forma ordenada “hablando primero con la dirección del colegio, que se volcó al 100 por cien”, ha agregado.

“A nadie le pilló por sorpresa el cambio”, afirma Mónica quien asegura que su hijo no lo pasó mal en el aula por su condición.

El siguiente paso (el inicio del tratamiento) fue resultado de la “grandísima casualidad” de contactar con la responsable del servicio de Endocrinología del Hospital de Cruces, Itxaso Rica, en un encuentro de familiares de menores transexuales que tuvo lugar en Madrid y que a Leo le fascinó porque pudo comprobar que no era el único que atravesaba por su situación.

Tras la primera cita con la especialista, el protocolo establecido por el Gobierno vasco para estos casos obliga a que el menor sea atendido durante seis meses por un psiquiatra, que es “finalmente quien da la autorización para iniciar el tratamiento inhibidor”.

Precisamente, la eliminación de este paso por una consulta de Psiquiatría es una de las reivindicaciones de las asociaciones de familiares de menores transexuales como Chrysallis, a la que pertenece Zamora.

Una vez concluida esta etapa, Leo iniciará previsiblemente el tratamiento con testosterona.

Por el momento, Zamora no contempla iniciar un proceso de cambio de identidad en el Registro Civil como el que llevaron a cabo los padres de la niña de cuatro años de Asteasu (Gipuzkoa) que cambio el nombre de Luken por Lucía ya que en el documento no consta la modificación de género y supone un trámite burocrático complicado.

Inauguran en Berlín un centro de acogida para refugiados homosexuales

Los 29 apartamentos que alberga el edificio acogerán a 122 refugiados, entre gays, lesbianas y transexuales

Un vehículo policial, frente al albergue

Un vehículo policial, frente al albergue. / Reuters

Un centro de acogida destinado a refugiados homosexuales, el segundo en Alemania, abrirá sus puertas el martes en Berlín para hospedar a más de 120 personas, han indicado los responsables de la asociación que puso en marcha este proyecto.

La estructura está ubicada en un inmueble de cuatro plantas en el este berlinés, donde 29 apartamentos acogerán a 122 refugiados -gays, lesbianas y transexuales-, ha indicado durante una conferencia de prensa Marcel de Groot, quien dirige Schwulenberatung, una asociación de consejo destinada a los homosexuales.

Una estructura comparable, con capacidad para ocho personas, fue abierta el 1 de febrero en Nuremberg, siendo la primera de este tipo en Alemania. Muchos demandantes de asilo homosexuales provienen de países en los que su orientación sexual “es considerada un crimen”, recordó De Groot. “Y, una vez en Alemania, alojados en los centros para migrantes, continúan siendo víctimas de violencia, verbal o física, amenazas de discriminación de parte de otros refugiados e, inclusive, a veces, de parte del personal de seguridad” deploró.

“Hay testimonios de violencia (contra los homosexuales) en el centro de acogida de Berlín”, donde, al igual que en otros centros de albergue del país, la sobrepoblación impide cualquier intimidad añadió, insistiendo sobre “la necesidad absoluta” de un centro de estas características, para que “las personas puedan vivir sin miedo a la violencia y a la discriminación”.

Miedo a las consecuencias

Muchos homosexuales candidatos al asilo no presentan denuncias a la policía por temor a que “ello tenga una influencia negativa sobre su expediente de asilo”, explica Stephan Jäkel, uno de los animadores de este proyecto en la asociación. “Algunos son ‘solamente’ insultados”, otros reciben escupitajos o “son amenazados, hay todo tipo de ejemplos. El miedo es insoportable, lo sé, yo conocí esto”, señala Mahmud Hasino, periodista sirio y activista gay, quien huyó de su país en 2014 y trabaja en Schwulenberatung.

Según la asociación gay y lesbiana de Berlín-Brandenburgo (LSVD), entre agosto y diciembre de 2015, 95 personas se acercaron para señalar casos de agresiones, solamente en estos dos Länder (estados federales). No existe ninguna estadística nacional en Alemania sobre los delitos y crímenes cometidos contra las minorías sexuales en los centros de acogida de inmigrantes.

TRANSEXUALIDAD INFANTIL : Leo se siente ahora más Leo

El servicio de salud vasco suministra bloqueadores de la pubertad por primera vez a un niño transexual de once años de Irún

 

Leo y su madre contentos por empezar con el tratamiento hormonal

Leo y su madre contentos por empezar con el tratamiento hormonal JAVIER HERNÁNDEZ

“Ahora a los once años está feliz y seguro de sí mismo” “Soy un niño, ¿por qué me llamo Ane?”. A veces, los niños actúan de forma arrolladora. Esta es una de las frases con las que, con toda la naturalidad, Leo expresó el desacuerdo que sentía a su madre, Mónica Zamora. La ruleta biológica hizo que al nacer le asignasen un sexo que su corazón no sentía. “No había manera de ponerle una braguita de su hermana”, recuerda Mónica. Pero el desconocimiento lleva a los adultos a taparse los ojos y pensar que ya se le pasará cuando madure. “No sabemos interpretarles, sin embargo, ellos son contundentes”, reconoce. Leo, de once años y natural de Irún (Gipuzkoa), es el primer menor transexual al que el Servicio vasco de Salud, Osakidetza, suministra y financia inhibidores hormonales, después del preceptivo informe psiquiátrico.

El tránsito “es complejo” cuando las piezas del puzle no encajan en el esquema que la sociedad impone, reconocen los expertos. Una incomprensión, la de los adultos, que se da de bruces con la lógica de la infancia. La hermana mayor de Leo, Nagore, tiene 13 años y también lo tenía claro: “Es un niño, ama, no sé qué dudas tienes”, le solía decir a la madre de ambos. La identidad de género se determina entre los dos y los cinco años. No depende de los genitales: hay niños con vulva y niñas con pene. Con diez años, cuando Ane empezó a intuir que le salía el pecho, fue cuando Leo se hizo fuerte y marcó un punto de inflexión. “No quería cenar, lloraba, tampoco quería ir al colegio… Intuí que podía ser por eso. Vimos juntos el documental El sexo sentido y enseguida me dijo: Esto es lo que me pasa a mí”.

Fue tajante. Lo tenía claro. Al día siguiente, fueron a pasear al monte, y dio el paso: “Quiero que me llamen Leo ya”, le decía y “estaba ansioso”, recuerda Mónica. Poco a poco fueron encajando las piezas. Él siempre había sido un niño , pero, a partir de ese momento, fue Leo para el resto. Hizo el tránsito social y pocos meses después se informaron del siguiente paso: frenar la pubertad. Se pusieron en contacto con la endocrino de la Unidad de Género del Hospital de Cruces. Después de recibir el informe psiquiátrico favorable que garantizaba la transexualidad de Leo, tuvieron que esperar seis meses de seguimiento antes de recibir la primera inyección de bloqueadores hormonales.

Se les hizo eterna la espera. “Lo vivió con mucha angustia, con miedo a que le crecieran los pechos. Cuando empezó las clases de gimnasia se ponía delante del espejo para comprobar que no se le notaba nada y preguntaba “¿cuándo vamos a empezar?”. Ese día llegó en octubre. Después de la primera sesión su mundo cambió. Se reafirmó. “Ahora está seguro de sí mismo”, se felicita Mónica. “Antes escondía el rosa, no bailaba, tenía bloqueado todo lo que a los ojos de los demás podía asociarle con una niña. Ahora está súper feliz. ¡Se ha apuntado a clases de hip hop!”. Un paso firme para Leo y Mónica que también abre la puerta a otros menores que puedan verse en el mismo espejo porque es la primera vez que Osakidetza suministra y financia inhibidores hormonales a un menor transexual.

Leo sigue viviendo como él quiere vivir con la complicidad de su familia y del entorno. “Hemos tenido muestras de apoyo a todos los niveles”. Con once años ha alcanzado un grado de madurez que le lleva a no negar su vida anterior, ni su nombre Ane, tampoco su vulva. Mientras Leo sigue avanzando las instituciones siguen estancadas. Tiene su DNI guardado en el cajón. Podría solicitar el cambio de nombre, de Ane a Leo, pero seguiría apareciendo la etiqueta de género. “Que le pongan Leo y sigan etiquetándole como mujer no soluciona nada”, reprocha Mónica. Espera que las instituciones, de una vez por todas, avancen a la par que un niño de once años.

SALIR DEL ALA DE PSIQUIATRÍA

“La Unidad de Género debe salir del ala de Psiquiatría del hospital”, reclaman desde la asociación Chrysallis. La Asociación de familias de menores transexuales en Euskadi, Chrysallis, cumplirá un año el mes que viene. Afirman que es un paso en positivo el hecho de que la sanidad pública vasca ofrezca el tratamiento con inhibidores hormonales a Leo , pero denuncian que es “una falta de respeto y que vulnera la ley” el hecho de que la Unidad de Género creada en 2012 está en el ala de Psiquiatría del hospital de Cruces. Su presidente, Aingeru Mayor espera que se corrija en el Plan Integral que prepara el Gobierno vasco “con cuatro años de retraso”.

El Gobierno vasco ha puesto en marcha una comisión de trabajo de cara a aprobar una línea integral de atención a la transexualidad. Incluye, entre otros muchos aspectos, un protocolo específico en los colegios. Un texto del que hay un borrador y desde la asociación consideran imprescindible que, además del respeto a la identidad sexual y un protocolo contra el acoso, incluya un programa de formación para docentes, familias y la intervención pedagógica en el aula. Asegura que ahora mismo lo primordial es divulgar el conocimiento en torno a la diversidad sexual porque “está demostrado que los niños a los que se les niega su identidad están sumidos en la tristeza y cuando hacen el tránsito florecen”.

Zinegoak reconoce el trabajo de la directora, productora y guionista Rose Troche

El festival Zinegoak otorga esta noche, en su decimotercera edición, su premio honorífico a la directora, productora y guionista Rose Troche (Chicago, 1964), por «visibilizar el trabajo de las mujeres en una industria muy masculina».

Rose Troche posa con el cartel de esta edición de Zinegoak

Rose Troche posa con el cartel de esta edición de Zinegoak

En la rueda de prensa ofrecida esta mañana, el director del certamen, Pau Guillén, ha mostrado su «orgullo y emoción profunda» por entregar este premio a Troche. El festival bilbaino pretende así «reivindicar la importancia de las mujeres directoras, guionistas y productoras de la industria audiovisual, pues son un porcentaje mínimo en un mundo muy masculino».

«Rose pone a través de lo audiovisual una piedrita más en la construcción de la identidad lésbica, creando un espacio donde la mujer lesbiana es una mujer normal y corriente, lo que supone un soplo de aire fresco para muchas, que encuentran así referentes donde mirarse», apunta Guillén sobre el trabajo de Troche.

Nacida en una familia de origen puertoriqueño, decidió dedicarse hacer películas tras visionar el filme ‘Life Out Of Balance’, momento a partir del cual comenzó hacer cortos experimentales antes de dirigir en 1994 su primera película, ‘Go Fish’.

«Cuando hice ‘Go fish’, no tenía ni idea de cómo funcionaba la industria del cine, simplemente tenía una voz y quería que fuera oída», ha explicado la galardonada.

A sus espaldas caben títulos como ‘Bedrooms and Hallways’ o ‘The safety of Objects’, pero es la pequeña pantalla la que le ha granjeado el reconocimiento del gran público, especialmente la serie ‘The L Wordl’, que narra la vida de un grupo de lesbianas en California.

La repercusión de la serie, que «contribuyó a derribar muchos tabúes en la industria del entretenimiento», según han apuntado desde Zinegoak, sorprendió a la propia Rose Troche, que «nunca» pensó que esa representación «tan particular» que hacían de su propia comunidad pudiera tener tal éxito mundial.

Roche ha participado también como directora en otras series de éxito como ‘Ley y Orden’, ‘A dos metros bajo tierra’ o ‘Ugly Betty’, si bien sus últimos trabajos en el cine tienen más que ver con su faceta de productora, como el filme ‘Concussion’, cuya producción le llevó en 2013 a ganar su segundo Teddy Award en la Berlinale, tras el conseguido con ‘Go Fish’ en 1994.