El Ayuntamiento de Madrid intenta frenar el repunte de las agresiones homófobas

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Madrid vive un repunte de las agresiones contra el colectivo LGTB. Lejos de disminuir, los ataques son cada vez más frecuentes y su número aumenta respecto a años anteriores. Este mismo fin de semana, dos agresiones homófobas en 24 horas dejaron tres heridos. En total suman 61 ataques en lo que va de año. El Ayuntamiento intenta luchar contra esta lacra con una batería de medidas pactada con el PSOE, con una unidad específica de la policía municipal e instruyendo a los agentes sobre cómo tratar con la comunidad LGTB.

El Pleno del Ayuntamiento va a aprobar mañana una proposición presentada de forma conjunta por el concejal delegado de Seguridad, Javier Barbero, y el edil del PSOE Ignacio de Benito. El texto reconoce que las últimas agresiones ponen de manifiesto que las personas LGTB “no están seguras en las calles, plazas, locales de ocio, medios de transporte y otros tantos lugares más de la capital”.

Así, entre las medidas que este miércoles aprobará el Consistorio está la elaboración de un estudio diagnóstico en el marco de un Plan Integral contra los Delitos de Odio, en colaboración con los colectivos LGTB que operan en la ciudad. Además, se quiere impulsar y fortalecer este tipo de asociaciones, “protagonistas clave” en esta lucha.

Se prevé también la creación de puntos de encuentro de esta comunidad para afianzar las relaciones del Ayuntamiento con las asociaciones, promocionar una política social sensible con la diversidad familiar, poner en marcha campañas informativas y preventivas sobre las agresiones y garantizar la atención integral a las víctimas.

En uno de sus puntos, el documento también contempla que se promueva el conocimiento y el compromiso de la lucha contra la fobia hacia el colectivo LGTB entre el personal de la administración, especialmente entre los cuerpos policiales, a través de cursos de formación. Este es otro de los frentes en los que el Ayuntamiento está trabajando para luchar contra el repunte de las agresiones.

Desde hace unas semanas, una asociación LGTB, Arcópoli, imparte cursos a la policía municipal. El vocal de delitos de odio de esta asociación, Rubén López, explica que en los cursos se exponen los miedos del colectivo, las razones por las que no se denuncia o cómo tratar con personas transexuales -el colectivo que menos confía en la policía, apunta-.

Además, se instruye a los agentes para que animen a las víctimas a denunciar y a diferenciar este tipo de delitos, que afectan a la dignidad de las personas, del resto. Rubén López pone el foco en la importancia de que la policía se acerque al colectivo para que este pierda el miedo a relacionarse con los agentes y a denunciar. Para ello, han invitado a la policía municipal a que participe en el próximo desfile del orgullo gay.

David Martín es el director de la unidad de delitos de odio de la policía municipal, a través de la que se canalizan estos cursos, que incluyen un espectro más amplio que las agresiones contra la comunidad LGTB. Destaca el elevado número de solicitudes que se han recibido para realizarlos: 400 voluntarios para 30 plazas en su primera edición. Ya se está preparando la segunda y la idea es que la iniciativa se mantenga durante los próximos años.

Martín evita hablar de un repunte de las agresiones, porque asegura que no tiene datos para compararlo con años anteriores, porque los datos de Arcópoli solo recogen las agresiones, no las denuncias. Añade que “con que haya uno ya son muchos”, porque la sociedad no puede tolerar que se agreda a alguien por ser diferente, y destaca el trabajo de esta asociación Arcópoli a la hora de visibilidad el problema.

Enfrentamiento con la delegación de Gobierno

La unidad que dirige David Martín es de reciente creación. El nuevo Plan Director de la Policía Municipal veía la luz a finales de marzo con un especial compromiso en la lucha contra los delitos de odio, que incluía un refuerzo especial para combatirlos creando una oficina específica. De forma paralela se ha creado también una Unidad de Gestión de la Diversidad.

David Martín explica que es objetivo es “dar una respuesta cualificada” más allá de la mera recepción de la denuncia, entendiendo que la sociedad madrileña no es “homogénea”. “Se trata de dar respuesta a las necesidades de los colectivos que están en una situación de riesgo de ser víctimas de este tipo de delitos”, añade.

La creación de la unidad de delitos de odio ha supuesto un enfrentamiento entre el Ayuntamiento de Madrid y la delegada del Gobierno en la capital, Concepción Dancausa. Poco después de que se aprobase el plan director, Dancausa criticó la inclusión de esa unidad por no ser competencia de la policía municipal.

La respuesta pública a Dancausa se la ha dado este martes la portavoz del PSOE, Purificación Causapié. En una intervención en el pleno del Ayuntamiento, la concejal, con la que Carmena mantiene una muy buena relación, ha reprochado a Dancausa que su única reacción frente a los ataques a la comunidad LGTB sea hablar de competencias.

Un repunte de las agresiones

Madrid sufre desde comienzos de año un aumento de las agresiones contra el colectivo LGTBI. La delegada del Gobierno lo admitió en febrero, y como solución hizo un llamamiento a que los agredidos denunciasen. Desde entonces se han ido sucediendo los ataques, sin que la mera amenaza de la denuncia haya frenado a los agresores.

Según los datos de Arcópoli, en la capital hay una agresión homófoba o transfóbica cada dos días. Se dan sobre todo en zonas como la plaza de Colón, Gran Vía, Cibeles. Las homófobas se concentran sobre todo los fines de semana. Las transfóbicas, cualquier día de la semana.

Es cierto que hay un problema con las denuncias, porque tan solo un 20% de las víctimas acudieron a la policía para relatar la agresión que habían sufrido. Las asociaciones creen que es por vergüenza, miedo y desconfianza hacia los agentes. Es en este campo donde el Ayuntamiento quiere hacer especial hincapié con la formación de los agentes.

El objetivo es evitar casos como el ocurrido este fin de semana. Dos agr esiones en menos de 24 horas, que dejaron a tres personas heridas. Dos jóvenes fueron agredidos el viernes cuando volvían de fiesta, y uno de ellos acabó con la nariz rota. La segunda el viernes, de la que apenas hay datos porque la víctima no ha querido denunciar.

Una molécula para combatir cuatro virus a la vez

Un estudio halla una diana para inhibir simultáneamente el virus del sida, la hepatitis C, el dengue y la fiebre del Nilo Occidental

Un péptido del virus de la hepatitis C provoca la apertura de las vesículas de las membranas celulares

Un péptido del virus de la hepatitis C provoca la apertura de las vesículas de las membranas celulares. Hanson y Gettel et al./Biophysical Journal 2016

La idea de que una sola píldora pueda combatir varias enfermedades infecciosas a la vez, empieza a tomar forma. Todavía queda mucho para que un medicamento así llegue a las farmacias, pero en los laboratorios ya empieza a gestarse el germen de lo que podría ser una nueva familia de medicamentos panvirales. La primera piedra de este proyecto la acaba de poner un grupo de investigadores del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, que han diseñado una molécula capaz de combatir simultáneamente los virus del sida, la hepatitis C, el dengue y la fiebre del Nilo Occidental.

Los investigadores han conseguido modelar un elemento de la célula en la que se hospeda el virus para inhibir una proteína que ayuda al microorganismo a replicarse. Concretamente, la molécula fue diseñada para neutralizar la proteína DDX3, cuya presencia era necesaria para replicar los virus causantes del sida (VIH) y la hepatitis C (VHC). “La diana molecular de este compuesto la teníamos identificada y químicos especializados se encargaron de modelarla para calzar esa estructura química dentro de la proteína”, explica el doctor José Esté, jefe del grupo de Patogénesis del VIH de IrsiCaixa.

Los resultados de los ensayos en cultivos celulares de la molécula demostraron su eficacia para inhibir el virus de la hepatitis C y algunas cepas del VIH resistentes a los antivirales comunes. Pero además, cuando los investigadores vieron la potencia de estas moléculas contra el VHC, decidieron ir un paso más allá y buscar otros virus cuyos mecanismos de reproducción fuesen similares a los del que provoca la hepatitis C. Los científicos probaron con el virus del dengue y el de la fiebre del Nil Occidental, que comparten estrategia replicativa y genoma con el VHC, y descubrieron que la molécula también funcionaba contra ellos.

Más allá de que este proyecto abre la puerta a simplificar el tratamiento de personas coinfectadas e incluso a buscar alternativas terapéuticas a dolencias que no tenían cura (no existe ningún fármaco aprobado contra el virus del Nilo Occidental o el dengue), los investigadores han remarcado el hecho de que la molécula actúa contra una parte de la célula, no contra el virus, lo que complica que éste genere resistencias al fármaco. “Un virus es un parásito intracelular, necesita de algunos elementos de la célula para funcionar. La mayoría de los tratamientos atacan al virus directamente y éstos, a su vez, van desarrollando estrategias para esquivar los ataques. Sin embargo, lo que estamos haciendo es inhibir uno de esos elementos de la célula que son necesarios para el virus y es más difícil que se proteja y se vuelva resistente contra eso”, apunta el doctor Esté.

Aunque todavía queda mucho recorrido en el laboratorio y tendrá que confirmarse su efectividad en más estudios in vitro y en modelos animales, los investigadores aseguran que este hallazgo es la puerta de entrada “a desarrollar una nueva familia de fármacos panvirales, con capacidad para inhibir diversos virus al mismo tiempo”. El estudio se ha publicado en la revista PNAS. “Esta molécula será de gran utilidad porque los pacientes inmunodeprimidos, por ejemplo, sufren muchas enfermedades”, señala Esté, que no descarta que esta molécula también pueda ser efectiva contra otros virus como el zika o el chikungunya. “Muchas de estas infecciones ocurren donde ya hay otras enfermedades endémicas que, aunque no constituyen un peligro, tampoco atraen a las farmacéuticas a investigarlas y no hay tratamiento”, apostilla el investigador.

Con todo, Esté pide paciencia y prudencia. “Se ha encontrado la diana, el primer compuesto”, apunta, pero el camino a recorrer para que un fármaco panviral llegue al mercado es todavía muy largo. Lo importante, asegura, es que “el interés por desarrollar drogas panvirales es alto” y eso es “prometedor” para la investigación.

Madrid sufre una agresión homófoba cada dos días

La Comunidad ha vivido un gran incremento de estos ataques homófobos desde que comenzó el año, según Arcópoli

María (nombre ficticio), una transexual agredida en agosto de 2015 en Tetuán

María (nombre ficticio), una transexual agredida en agosto de 2015 en Tetuán. santi burgos

La región está sufriendo un gran incremento de las agresiones homófobas desde que comenzó el año. Según la organización Arcópoli, se han registrado 52 ataques desde enero, lo que supone que de media ocurra uno cada poco más de dos días. No todos ellos han terminado en una denuncia en comisaría. Esta asociación de defensa de los colectivos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB) ha pedido medidas urgentes para erradicarlo. La Delegación del Gobierno en Madrid y la Fiscalía de Madrid aseguran que están luchando con todas las herramientas que están a su alcance.

La capital es, con diferencia, la que registra el mayor número de agresiones. El porcentaje más alto se da en el propio barrio de Chueca o en los alrededores, como Callao, Cibeles, Colón o Alonso Martínez, según los datos recogidos por el vocal de delitos de odio de Arcópoli, Rubén López. “Las parejas gais, en su mayoría hombres, van por esta zona de la mano o se besan al salir, sin darse cuenta de que ya no están en una zona más segura”, reconoce López. Los fines de semana, festivos y los días previos a estos es cuando se producen más ataques.

El perfil de la víctima corresponde en su mayoría a hombres de entre 18 y 25 años. Sufren, tras las agresiones hematomas, contusiones y, en menor medida, algunas fracturas. “Salvo dos casos muy graves, el resto recibió el alta a las pocas horas”, afirma Rubén López. Arcópoli ha creado el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, para centralizar las denuncias. También disponen de un número de teléfono (618 547 166) donde atienden a las víctimas las 24 horas del día.

Sin miedo a denunciar

Para el coordinador del programa LGTB de la Comunidad de Madrid, el abogado Manuel Ródenas, el problema de la homofobia “no es un fenómeno nuevo”. En su opinión, ahora existe mayor sensibilidad y se denuncia más. “Antes no salía en los medios de comunicación y las redes sociales o no existían o no tenían tanta repercusión. Ahora la gente está perdiendo el miedo a denunciar públicamente”, añade Ródenas. La Comunidad de Madrid dispone de un número de teléfono (917 010 788), que atiende a las víctimas de estos ataques. Este servicio cuenta con un equipo formado por psicólogos, trabajadores sociales y abogados.

La delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, asegura que el trabajo que se está realizando ahora es concienciar a la gente para que denuncie: “No es extraño que crezcan las denuncias. Es más, yo me atrevería a decir que es bueno, porque no hay nada peor que exista ese delito y que la gente no se atreva a denunciar y que no los conozcamos. No podremos poner los medios suficientes”. Es similar a lo ocurrido con la violencia machista.

52 ATAQUES DESDE QUE COMENZÓ EL AÑO

La región ha vivido 52 agresiones en lo que va de año, según los datos recopilados por el colectivo Arcópoli, dedicado a la defensa del colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB).

La capital es donde más ataques se han producido (34). Distribuidos en su mayoría en el distrito de Centro (22 agresiones), seguido de Moncloa-Aravaca, con 5. Moratalaz (2), Fuencarral El Pardo, Hortaleza, Carabanchel, Tetuán y Villaverde completan la lista.

En los pueblos de la región, destacan Galapagar, Villanueva de la Cañada y San Sebastián de los Reyes, según el recuento de Arcópoli. En Internet también se han registrado delitosde odio y acoso.

La última agresión grave se produjo la madrugada del pasado sábado cuando dos amigos regresaban tras haber pasado la noche en Chueca. Tres hombres empezaron a llamarlos “maricones de mierda”. Después les lanzaron una lata de cerveza vacía, tras lo cual se abalanzaron sobre ellos y les pegaron patadas y puñetazos. A uno de los jóvenes, de 24 años, le diagnosticaron fractura doble del tabique nasal. Ambos sufrieron contusiones por todo el cuerpo. Su acompañante sufrió una crisis de ansiedad.

Justo 24 horas después, otra pareja fue atacada a la salida del metro de Tribunal. De nuevo, un grupo de jóvenes atacó a una pareja de hombres al grito de maricones. También recibieron golpes por el cuerpo. Pese a ser aconsejados por Arcópoli, decidieron no denunciar ante la policía. Prefieren olvidar el incidente.

“Llevamos 15 meses luchando en Tailandia para poder llevar a España a nuestra hija Carmen”

Gordon Lake y Manuel Santos, con Carmen, nacida en Tailandia mediante gestación subrogada

Gordon Lake y Manuel Santos, con Carmen, nacida en Tailandia mediante gestación subrogada EFE

La batalla legal en la que están envueltos Bud Lake y Manuel Santos en Tailandia tendrá su desenlace este martes. La pareja sabrá después de casi 15 meses si puede quedarse con Carmen, que nació hace un año mediante gestación subrogada, y regresar a su casa en Valencia. Un juez decidirá sobre la custodia de la niña, que ambos se disputan con la madre gestante, la cual no ha firmado el documento que precisan para que la menor obtenga el pasaporte y puedan abandonar el país.

El matrimonio, que tiene otro hijo de dos años gestado en India mediante la misma técnica, ha estado viviendo en Tailandia desde enero de 2015, cuando nació la niña, a la que han estado cuidando mientras se soluciona el conflicto. “Esperamos que la sentencia sea a nuestro favor porque Carmen es nuestra hija y llevamos 15 meses luchando para que se reconozcan nuestros derechos”, sostiene Santos en declaraciones a eldiario.es. Todo un proceso que, afirma, han seguido “sin ningún tipo de ayuda de nuestras embajadas”, ya que Bud es norteamericano y Manuel, español.

El conflicto se inició al poco tiempo de que Patidta Kusolsang, la mujer gestante, diera a luz a Carmen, concebida con el esperma de Gordon y el óvulo de una donante anónima. Ambos decidieron comenzar el proceso en Tailandia a través de una agencia, ya que en España es ilegal. En nuestro país la Ley 14/2006 de 26 de mayo sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida lo prohíbe expresamente.

Pero el tema está expuesto a un enorme debate entre aquellos que apuestan por regular la práctica, como la Asociación Son Nuestros Hijos y los que consideran que supone “la mercantilización del cuerpo de la mujer y fomenta su explotación”, tal y como considera el Partido Feminista, que la semana pasada interpuso una denuncia contra los organizadores de una feria de vientres de alquiler que se celebrará en Madrid los próximos 7 y 8 de mayo.

El movimiento #BringCarmenHome

Según el matrimonio, días después de que en el hospital Kusolsang diese el consentimiento para que se llevaran a la niña a casa, no acudió a la embajada de Estados Unidos en Bangkok para firmar el documento necesario para que pudiera salir de Tailandia. Trataron de llegar a un acuerdo sin éxito, lo que les condujo a comenzar el proceso en los tribunales.

El motivo que esgrimió entonces Kusolang fue que no son una pareja “ordinaria”, en referencia a su orientación sexual. “Luego conforme el tiempo pasaba, fueron muchas otras excusas y acusaciones, entre ellas, que estábamos involucrados en el tráfico de personas”, afirma el matrimonio.

“No es nuestra culpa si la agencia New Life, principal responsable de esta pesadilla, no le comunicó que somos gays”, sostiene Santos a través de Facebook. Las redes sociales han sido fundamentales a la hora de difundir su caso, que ya se ha convertido en el movimiento #BringCarmenHome. La actividad no frena en Twitter e Instagram y la petición online que mantienen para recabar apoyos ya alcanza las casi 170.000 firmas.

Sin embargo, la defensa de Kusolang asegura que la mujer se enteró de la condición sexual de la pareja el día del nacimiento de Carmen, cuando vio los documentos en la habitación del hospital, según afirmó en declaraciones recogidas por The Guardian. Pero la razón del conflicto no es esa, sino que se ha arrepentido y “ahora jamás vendería a su bebé por dinero”, sostiene su abogada.

El cambio de ley en Tailandia

Cuando Carmen tenía ocho meses entró en vigor en Tailandia la ley que prohíbe expresamente la maternidad subrogada a extranjeros y a parejas homosexuales, lo que provocó que la agencia New Life cerrara. Sin embargo, la norma incluye una disposición transitoria a la que pueden acogerse los padres que hayan iniciado el proceso de gestación con anterioridad. En ello se amparan Lake y Santos, que aseguran “haber luchado e intentado que el país reconozca nuestro matrimonio, perfectamente legal en nuestros países”.

Tailandia, tradicionalmente considerado como una de las principales industrias de vientres de alquiler en el mundo debido a los bajos precios y al vacío legal en el que estaba sumido, decidió cambiar la ley por dos casos que le hicieron saltar a las portadas de los medios internacionales. El primero, el de un padre japonés que había engendrado a 16 hijos, en su mayoría a través de vientres de alquiler. El segundo, el de una pareja que abandonó a su hija nacida mediante gestación subrogada por tener síndrome de Down.

Los casos vinculados a la explotación y la polémica que suscita el tema llevaron a Lake y Santos a asegurarse de que Kusolsang “es una mujer con un alto poder adquisitivo, más que nosotros, que aceptó voluntariamente gestar a nuestro bebé”. La batalla legal del matrimonio se ha centrado también en demostrar que “somos una familia preparada para criar unos hijos felices y Carmen debe criarse con la familia que conoce desde el día en que nació”. La ley tailandesa “habla de que, por encima de todo, se velará por el bienestar del bebé”.

“España me pide pruebas de los ataques en Marruecos por ser lesbiana, pero cuando huyes no piensas”

Rida, nombre ficticio, muestra las cicatrices de una agresión

Rida, nombre ficticio, muestra las cicatrices de una agresión | N.C.

Algunos viven a escasos kilómetros de las personas de las que aseguran huir. Escaparon a Melilla con una aspiración: “Nos gustaría poder tomar un café con nuestro novio, comer juntos, cenar juntos, ir a la discoteca… y casarnos”, comenta una de las cerca de 50 personas que residen en la ciudad fronteriza desde hace cerca de 6 meses mientras esperan a que se resuelva su petición de asilo por motivos de orientación sexual.

“Una vez conocí a alguien. Pensaba que era gay. Pero cuando llegamos a su casa me pegó y me tuvo tres días encerrado. Llamaba a sus amigos: “Trae whisky, que tengo al maricón”. Me engañó. Me robó toda la ropa y el móvil. Pero si denuncio, lo primero que harán será meterme en la cárcel por gay”, corre a explicar uno de ellos.

Ninguno quiere aparecer con su verdadero nombre en este reportaje, excepto quien lo empezó todo. Driss El Arkoubi fue, asegura él, el primer marroquí que pidió asilo en España por ser homosexual en Marruecos. Llegó a Melilla en 2013, pero al cabo de nueve meses su solicitud fue denegada y él, expulsado. El 23 de diciembre de 2015 volvió a Melilla. Acababa de recibir una nueva paliza y sufrir una violación, por lo que volvió a presentar su petición.

El estigma social se traduce en represión y brutalidad y muchos de estos chicos relatan episodios de abusos, palizas, robos y extorsión. “Es común que te graben y amenacen con enviar el vídeo o a las fotos a la familia. Casi todos hemos pasado por eso. A mí me han grabado en una cámara de vigilancia y han enviado el vídeo a casa de mis padres. Mi padre se enteró de que era gay por ese vídeo. Me pegó y tuve que irme a Rabat”, relata Abdullah.

Rida se levanta la camiseta y muestra un torso con varias marcas porque quiere contar su historia. Las cicatrices son el recuerdo de una visita a Casablanca, donde vive su familia. “Conocí a un chico y nos veíamos casi a diario. Un día quedamos a solas en un sitio apartado. Cuando miré había seis personas alrededor y empezaron a pegarme. El chico consiguió escapar pero yo no. Desperté en el hospital. Me preguntaban, pero yo no sé quién me pegó. No pude contarlo a mis padres, sólo les dije que me asaltaron en el camino”.

Sólo algunos han encontrado en sus madres la complicidad del silencio. Cuando no sufren violencia reciben desprecio: “Yo no puedo salir de casa con mi familia, porque me insultarán delante de ellos”.

El artículo 489 del Código Penal de Marruecos dice: “Se castiga con pena de prisión de seis meses a tres años y una multa de 200 a 1.000 dirhams, a menos que el hecho constituya una infracción más grave, a cualquiera que cometa un acto impúdico o contra natura con un individuo de su mismo sexo”.

“Tres meses en un prisión marroquí, más largos que 30 años”

Karim (nombre ficticio), de 28 años, asegura que ha pasado por la cárcel en tres ocasiones de tres meses cada una. Su proceso consistió, explica, en un juicio público, sometido a las miradas de desprecio de su familia y sus vecinos y a la decisión de un juez que le dijo: “Tú no hables, que pareces una mujer”. A la condena inicial, de dos meses, el juez sumó otro mes porque, dice, quiso mostrar en la sala la herida provocada supuestamente por los policías. “Tres meses en una cárcel de Marruecos son más largos que 30 años”.

Desde entonces no ha vuelto a casa. “Pero a mí me gustan los hombres, no las mujeres. No puedo hacer nada”. Karim, que sufrió los abusos de un profesor cuando era un niño, tenía una peluquería que tuvo que cerrar. Una tarde destrozaron el local y rociaron el suelo de gasolina, relata.

El caso de los dos hombres de Beni Mellal condenados tras sufrir una brutal paliza tuvo un notable eco mediático dentro y fuera de Marruecos. Fueron exhibidos desnudos y grabados en vídeo después de ser golpeados por cinco hombres que entraron en una vivienda privada.

El juicio movilizó a decenas de manifestantes a favor de los agresores, pero también mostró un problema que, según explica Samir Bargachi, lleva desde los años 60 sin evolucionar. En los últimos años han aparecido nuevas asociaciones, se editan nuevas revistas y activistas con relevancia pública han aparecido en los medios generalistas para exigir avances.

“Es de esperar que esto genere algún tipo de violencia como reacción. Lo que vivimos ahora es resultado de la mayor visibilidad” , opina Bargachi, portavoz en España de Kifkik, una de las asociaciones por la integración del colectivo LGBT pioneras en Marruecos. La cobertura del caso de Beni Mellal ha sido “neutral, incluso positiva en algunos casos”, y esto es muestra de una mejora en el discurso público, según Bargachi.

En julio del año pasado el ministro de Comunicación, ejerciendo como portavoz del Gobierno marroquí, condenó una agresión homófoba sufrida por un hombre en Fez. Mustapha El Khalfi dijo entonces que en lugar de “tomarse la justicia por su mano”, los ciudadanos debían dejar que los jueces se ocupen de esos casos. El artículo 459 no parece estar en cuestión, y a esto se añaden los linchamientos y el escarnio, incómodos también para el gobierno marroquí por cuanto ponen en tela de juicio la capacidad del Estado para aplicar la ley, opina Bargachi.

Seis meses de espera en el CETI y hasta cuatro entrevistas

En este contexto, decenas de marroquíes han llegado a Melilla buscando el amparo de Europa. Algunos vienen de Nador, apenas a una decena de kilómetros. Por eso no quieren ver sus rostros en el periódico. El hermano de Hakima, la única mujer que se atreve a hablar, ha pasado más de una vez por la puerta del CETI mostrando su foto y preguntando por ella. Hakima tuvo su primera novia con catorce y su hermano las descubrió en la misma habitación. A la novia la echó a patadas y a ella la atacó con un cuchillo. La única prueba son unas cicatrices: “Me han pedido que dé pruebas de todo esto, pero cuando alguien huye no piensa en traer nada”.

Como Hakima, algunos dicen tener familiares en pueblos cercanos. Se sienten encarcelados apenas a kilómetros de aquellos a quienes temen. La mayoría lleva entre cinco y seis meses en el CETI, se impacientan y se quejan del traslado a la península de un residente que no figuraba en la lista que se anuncia a principios de semana.

La Oficina de Asilo y Refugio, encargada de ordenar las salidas, realizará entrevistas telemáticas con el fin de agilizar los trámites, aunque ellos explican que ya han pasado por esto muchas veces y relatan hasta cuatro entrevistas presenciales en las que se les formulan cuestiones para contrastar su relato, algunas de ellas muy personales. Quienes no obtengan el asilo serán devueltos a Marruecos con una orden de expulsión válida por cinco años, les han advertido. Se trata de disuadir las solicitudes falsas.

¿Creen que algún día Marruecos cambiará? “No creo, porque hay que cambiar al pueblo. Y no puedes cambiar 30 millones de personas”, contesta Abdullah, antes de traducir la pregunta y que se forme el alboroto. “No estaría aquí si pudiera vivir en Marruecos”, insisten.

Rida, el chico que se despertó en el hospital después de una agresión salvaje, se justifica por pedir asilo: “Yo no sabía qué es esto del asilo. No he estudiado. Ahora cuando paseo por la calle, en mi pueblo, la gente me señala. Cuando te conocen en tu pueblo te vas a Casablanca; cuando te conocen en Casablanca tienes que cambiar a Rabat, cuando te conocen en Rabat tienes que cambiar a… y al final sólo te queda esto”.

Abel Azcona: “Considero que el arte es una herramienta de provocación”

Vivió dos años con escolta por amenazas de Al Qaeda tras comerse un Corán. Ahora son cristianos quienes le exigen responsabilidades por supuesta blasfemia

Abel Azcona

Abel Azcona.

BILBAO- ¿En qué punto está el proceso judicial contra usted?

-Quiero que el juez se pronuncie para ver si finalmente hay juicio o si se archiva. Ellos se han encargado de retrasar todo presentando pruebas absurdas: el testimonio de un catequista que tuve de pequeño y de una directora de mi colegio para demostrar que yo tenía conocimiento de que las hostias eran Dios. No sé qué va a pasar. Creemos que lo lógico es que se archive.

¿Es el episodio más grave que ha tenido con la justicia por su arte?

-Tal vez este sea el caso más vistoso porque he tenido que ir al juzgado. Pero he tenido otros episodios bastante complicados, porque he llevado escolta durante dos años por amenazas de muerte de Al Qaeda. Eso es más complicado que esto. También he tenido detenciones en la calle. Considero que el arte es una herramienta de provocación y que nunca rozo los límites legales. Pero en estos días hay una subjetividad, como con la blasfemia, que te hacen estar a un límite de hace 20 años.

¿Qué quería expresar con esa obra en concreto?

-Es un obra fácil de entender. Yo he sufrido experiencias muy malas dentro de la Iglesia. Después de una situación muy difícil me adoptó una familia vinculada con el Opus Dei y lo viví muy malamente. Decido hacer obras con mis sentimientos y denunciando situaciones reales. En este caso hubo una investigación inicial en la que 242 personas que han tenido abusos sexuales relacionados con la Iglesia cuentan su experiencia y participan en un proyecto fotográfico. Decido hacer una experiencia vital, que es volver a esas iglesias a las que yo había ido. En lugar de comulgar, me guardo la hostia. Con esas hostias escribo pederastia en el suelo.

¿Comprende que esa obra puede ir contra los sentimientos religiosos de terceros?

-Al juez le digo que mi obra tiene un guiño de provocación. Soy consciente. Pero provocar no significa herir. Provocar significa crear una reacción en el espectador. En un estado no se puede dotar a una constitución de términos tan subjetivos como el poder divino o la blasfemia. Creo que son cosas de otra época. Pienso que las puedo tocar para provocar una reacción y un debate social sobre lo que es la pederastia. Si no hubiese tocado estos símbolos de esta forma, no habría esa reacción. Mis piezas son pequeños detonantes que crean debates. En otro proyecto me comí un Corán.

¿Dónde cree que debe estar el límite de la libertad de expresión?

-El arte no tiene que tener ningún límite. Se dice que el límite de la libertad de expresión está en el momento que genera violencia.

Tu odio es delito: policías por los derechos LGTBI

Agentes de la Policía LGTBI en una manifestación del Orgullo celebrada en Barcelona.

Agentes de la Policía LGTBI en una manifestación del Orgullo celebrada en Barcelona. MATTIA INSOLERA

Los delitos de odio motivados por la orientación sexual e identidad de género no son ninguna excepción. Son delitos invisibles, recónditos, pues sólo en Valencia ni siquiera el 10% de las víctimas interponen una denuncia. Según datos del Ministerio del Interior, la distribución geográfica de los delitos de odio refleja que Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y País Vasco son las comunidades autónomas que poseen los valores numéricos más destacados. Mientras, a nivel provincial, Barcelona, Cádiz, Madrid, Sevilla, Valencia, Bizkaia, Illes Balears y A Coruña son los territorios que registran cifras más elevadas de incidentes.Las historias que esconden estos guarismos motivan la jornada sobre «Policía, Diversidad, Derechos» que se celebrará el próximo viernes 29 de abril en la Universidad Internacional de Gandía con la participación del departamento de Criminología, el de Ciencias de la Seguridad y el de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universitat de València. La jornada, dirigida a alumnos y agentes de las fuerzas de seguridad del Estado, está compuesta por ponencias y mesas redondas en las que se abordará el derecho a las sexualidades, los delitos de odio, la discriminación, la diversidad o los avances en la lucha por los derechos del los colectivos LGTBI. La diputada de la Asamblea de Madrid, la socialista Carla Antonelli; José de Lamo, histórico activista de Valencia y actual director general de Igualdad en la Diversidad de la Generalitat; o Macarena Correro, fiscal de la sección de Delitos de Odio de la Fiscalía, serán algunos de las ponentes. También participará el Ayuntamiento de Gandía, representado por su jefe de Policía local, y la jornada incluirá un tributo a Pedro Zerolo.Allí también se celebrará el décimo aniversario de la Asociación de Policías LGTBI, un colectivo compuesto por agentes de la autoridad -policías locales, mossos d’esquadra, policías nacionales, guardia civil, ertzainas, policías forales, policía portuaria, Agentes Forestales, bomberos, funcionarios de prisiones, agentes judiciales y de seguridad privada- que nació con el compromiso de dar visibilidad a la diversidad dentro de los cuerpos policiales. De garantizar los derechos de todo el colectivo LGTBI tanto dentro de los diferentes cuerpos policiales como fuera de ellos, y sobre todo, de luchar contra el odio y la discriminación hacia toda persona. Sólo por el hecho de querer compartir su vida con alguien de su mismo sexo.

Es la tercera vez que la Comunidad acoge esta jornada pero será la primera en la que el agente de la policía local de Valencia que la coordina, Ernest Andújar, acuda vestido con su informe. Antes, con Rita Barberá de alcaldesa y Miquel Domínguez de concejal de Seguridad -los dos aforados del blanqueo de la Operación Taula-, se lo impidieron. Le condenaron al ostracismo. «No tengo ninguna duda de que fue una decisión política que atendía a lo más indigno del ser humano».Andújar admite que este año es distinto. «Las ediciones anteriores no tuvieron la bendición de aquellos que entienden de otra manera los derechos humanos. Un año la jornada se convocó en la Universidad de Alicante y tuvimos que hacerlo casi de forma clandestina. Son actitudes que recuerdan a tiempos predemocráticos donde las libertades y los derechos estaban tan recortados que había una falta de garantías». En Gandía, cuando gobernaba el PP, el Ayuntamiento no puso ningún inconveniente para que los agentes asistieran con uniforme.Este agente cuenta con el apoyo de «todos los compañeros de base, percibí ese apoyo emocional en todo momento. Cada vez que hemos celebrado una jornada he tenido a compañeros abrazándome. Eso es lo que me vale, con lo que me quedo». El tiempo del destierro pasó y ahora podrá acudir vestido con su uniforme de policía local a la jornada. «Ahora estamos legitimados por el Ayuntamiento de Valencia, desde el minuto cero, de hecho en la recepción oficial del Orgullo de Valencia pudimos ir uniformados». Andújar cree que este tipo de iniciativas reafirma la lucha del colectivo para que se respeten sus derechos: «Ahondar en pedir tanta tolerancia te vuelve a poner a la cola, nosotros estamos por la defensa de nuestros derechos como ciudadanos de primera. De lo que se trata ahora es que las administraciones los hagan efectivos».La cifra de delitos de odio registrada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en España, a lo largo del año 2015, asciende a un total de 1.328 incidentes, lo que supone un incremento del 3,3% con respecto a 2014. Todos los ámbitos delictivos experimentando un incremento en relación al año anterior excepto los relacionados con el antisemitismo y la orientación o identidad sexual, que disminuyeron en un 62,5% y 67,1%, respectivamente. La reducción en parte se explica por el miedo a presentar una denuncia.Según el Ministerio del Interior, entre los principales hechos conocidos sobre delitos de odio cometidos contra las víctimas de sexo masculino se encuentran las lesiones, las amenazas, y las injurias. Sin embargo, los cometidos contra las víctimas del sexo femenino, además de las lesiones y amenazas, se encuentran los abusos sexuales. Desde 2013 la Fiscalía de Valencia cuenta con una sección especializada en la tutela penal de la igualdad y contra la discriminación, lo que permite defender y proteger a las minorías étnicas, raciales, sexuales, religiosas, personas con discapacidad y enfermas, redoblando esfuerzos en la lucha contra cualquier forma de discriminación. El decretó lo firmó la actual fiscal jefa, Teresa Gisbert, para perseguir conductas que atenten contra el principio de igualdad o que promuevan o realicen actos de discriminación de personas o grupos de personas por razones de carácter étnico, racial, religioso, ideológico o de identidad sexual.

Dos nuevas agresiones homófobas en Madrid en 24 horas: “Me rompieron la nariz de un puñetazo”

bandera arcoiris

Dos agresiones homófobas en Madrid en escasas 24 horas que se saldan con tres víctimas. La primera agresión se produjo la madrugada del viernes en las inmediaciones de la Puerta del Sol cuando dos jóvenes volvían a casa. Recibieron insultos, puñetazos y el lanzamiento de objetos. La segunda, la madrugada del sábado, aunque la víctima no ha querido denunciar y la asociación de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales y heterosexuales Arcópoli todavía no dispone de muchos datos.

“Volvíamos a casa después de tomar algo en Chueca cuando tres chicos empezaron a lanzarnos insultos homófobos, se metían con nuestra ropa…”, relata uno de los jóvenes agredidos la madrugada del viernes a eldiario.es. “Como no entramos al trapo, nos tiraron una lata de cerveza llena que rozó a mi amigo”. Fue entonces cuando, según relata el joven, recriminaron a los agresores su actitud: “En ese momento se lanzaron contra nosotros, m e dieron un puñetazo en la nariz y me la rompieron”, cuenta la víctima. El otro joven agredido terminó con numerosas contusiones en la cara.

De los tres atacantes, uno de ellos pudo ser identificado por la Policía Nacional gracias a que el trabajador de un comercio llamó para informar de la agresión. “Yo sangraba mucho, la herida era muy escandalosa y los atacantes salieron corriendo”. Los agredidos identificaron en ese momento al joven retenido por los agentes, aunque, según explica, no fue detenido. Tras interponer la denuncia en comisaría, la policía les informó de que iban a arrestar al agresor aunque no tienen constancia de que eso se haya producido.

Con estos últimos dos ataques, ya son 57 las agresiones por homofobia o transfobia que Arcópoli tiene registradas en Madrid en lo que llevamos de 2016. Esto supone que se habría producido una agresión cada dos días.

Desde la asociación instan al Ayuntamiento de la capital a buscar un “plan de choque contra las agresiones”.  El coordinador de la asociación, Yago Blando, exige una reunión con la alcaldesa Manuela Carmena para abordar “de urgencia” esta situación ya que la mayoría de las agresiones “el 92%”, según relata Bando, “han ocurrido en la ciudad de Madrid y el 53% en el distrito centro”.

Las agresiones homófobas quedan muchas veces en la sombra por el temor de las víctimas a denunciar y por la sensación de que nada va a cambiar si lo hacen, según los expertos. Esto es lo que ha ocurrido con la segunda agresión contabilizada y denunciada por Arcópoli este fin de semana. En este caso el ataque se produjo cerca de la parada de metro de Tribunal y la víctima ha preferido no denunciar. “Unicamente ha informado de la agresión a la asociación para que la contabilicemos”, explica Yago Blando a eldiario.es. 

Denuncian una “brutal” agresión a dos chicos gais en Sol al grito de “maricones”

Sufrieron puñetazos y lanzamientos de objetos por parte de sus agresores

Arcópoli ha denunciados que dos jóvenes homosexuales sufrieron una “brutal” agresión el pasado viernes de madrugada en las inmediaciones de la Puerta del sol, al sufrir puñetazos y lanzamientos de objetos por parte de sus agresores al grito de “maricones”.

MADRID. Según expone el colectivo, los dos agredidos (de 27 y 24 años respectivamente) presentan fracturas faciales, diversas contusiones y crisis de ansiedad a causa de lo ocurrido.

Arcópoli detalla que tres personas comenzaron a increparles cuando regresaban a sus casas al grito de ‘maricones de mierda’. Al oír los insultos, los jóvenes trataron de acelerar el paso pero fueron seguidos por sus agresores, que les siguieron lanzando improperios.

Tras solicitarles los agredidos a este grupo que dejara su actitud, les lanzaron una lata de cerveza que impactó en la cabeza en uno de los jóvenes. Acto seguido se abalanzaron sobre las víctimas y comenzaron a golpearles dándoles puñetazos en la cara.

Al llamar un transeúnte anónimo a la Policía, los agresores se dieron a la fuga corriendo. Acudieron rápidamente dos coches patrulla de Policía Nacional que pidieron a las víctimas una descripción de los agresores y consiguieron identificar y detener a uno de ellos.

Los jóvenes agredidos se pusieron en contacto con Arcópoli atendiéndoles en ese momento y más tarde acompañamos a uno de ellos a la Fundación Jiménez Díaz a que le revisase un médico, ya que no se encontraba bien.

Finalmente, aparte de las contusiones, la víctima tuvo un diagnóstico de dos fracturas faciales. Más tarde acudieron a interponer denunciar a la Comisaría de Moncloa, acompañados por Voluntariado de Arcópoli.

Desde el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia se ha trasladado la denuncia a la Fiscalía de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid, al Comisario de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid y el Delegado de Delitos de Odio de la Policía Municipal de Madrid.

El coordinador de Arcópoli, Yago Blando, ha asegurado que esta agresión supone la número 52 registrada en la capital desde enero y exige un plan de choque para erradicar estas situaciones al Ayuntamiento de la capital.

“Esperamos que la alcaldesa acceda a reunirse con nosotros, ya que el 92 por ciento de los ataques han ocurrido en la ciudad de Madrid y el 53 por ciento en el distrito centro, en las inmediaciones del barrio de Chueca en su mayoría”, ha aseverado.

 

MADRID: “Nos pegaron mientras nos decían ‘maricones de mierda”

La capital registra dos agresiones homófobas en menos de 24 horas. En una de ella resultó herida con fracturas dos chicos gais en Sol

 

La capital ha sufrido este fin de semana dos agresiones homófobas, según ha denunciado el Observatorio Madrileño contra LGTBfobia, impulsado por la asociación Arcópoli. En una de las agresiones, dos jóvenes, amigos y compañeros de piso, sufrieron una brutal paliza junto a la Puerta del Sol cuando regresaban de madrugada de haber estado en Chueca. “No pegaron patadas y puñetazos mientras no paraban de insultarnos y de decirnos maricones de mierda”, ha explicado una de las víctimas a EL PAÍS. Los agredidos, de 24 y 27 años, sufrieron una fractura por dos partes del tabique nasal, contusiones por el cuerpo y crisis de ansiedad a causa de lo ocurrido.

Los dos amigos, J. G., de 27 años, y R. V., de 24, caminaban por la calle de Postas, cuando tres hombres se empezaron a meter con su vestimenta. En concreto, uno de ellos llevaba una chaqueta de flores. Como no les hicieron caso y continuaron caminando, los agresores les empezaron a gritar “maricones de mierda”. Los amigos aceleraron el paso, pero los otros continuaron con los improperios. Uno de estos les lanzó una lata de cerveza llena, pero no les logró alcanzar. “Mi compañero de piso se dio la vuelta para ver qué estaba pasando, cuando se abalanzaron sobre nosotros y nos empezaron a pegar patadas y puñetazos”, recuerda R. V.

Los dos amigos intentaron refugiarse en una pizzería pero el encargado se los prohibió. Les dijo que no quería problemas, por lo que los agresores continuaron con sus golpes. “Dos de ellos nos sacaban más de la cabeza y eso que yo no soy bajo. Mido 1,75 metros. El más bajo les dijo que se fueran cuando vio que yo estaba sangrando por la nariz”, añade la víctima.

Uno de los testigos llamó a la policía al ver lo que estaba ocurriendo. Cuando llegaron los agentes, los autores ya no estaban. Al lugar acudieron rápidamente dos coches patrulla que pidieron a las víctimas una descripción de los agresores y la pasaron por la emisora policial.

Al poco, otro patrulla paró a un joven cuya descripción coincidía con la facilitada por las víctimas. Estas se montaron en un coche patrulla y los trasladaron para verlo. Lo identificaron sin ninguna duda. El supuesto autor quedó en libertad. “Como no sabían si las lesiones eran delito o falta, lo dejaron libre, pero está plenamente identificado”, explica R. V.

Los jóvenes agredidos se pusieron en contacto con Arcópoli, cuyos miembros les atendieron en el momento y acompañaron más tarde a uno de ellos a la Fundación Jiménez Díaz. Finalmente, más allá de las contusiones, la víctima sufrió dos fracturas faciales. Más tarde acudieron a interponer denunciar a la Comisaría de Moncloa, acompañados por voluntarios de Arcópoli.

Agresión en el metro de Tribunal

Unas 24 horas después, otra pareja sufrió una agresión similar en una de las salidas del metro de Tribunal, según ha confirmado Arcópoli. Un grupo de jóvenes atacó a dos jóvenes al grito de “maricones”. Las víctimas les dijeron que les dejaran en paz, pero de nada les sirvió. A uno de ellos le cogieron por el cuello y le empotraron contra la pared.

Los atacantes se marcharon a la carrera. En esta ocasión, los dos jóvenes no han querido denunciar, pese a las recomendaciones de Arcópoli.

Desde el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia —que reúne a varias asociaciones de la Comunidad— se ha trasladado la denuncia a la Fiscalía de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid, al Comisario de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid y el Delegado de Delitos de Odio de la Policía Municipal de Madrid. El coordinador de Arcópoli, Yago Blando, ha asegurado que esta agresión supone la número 52 registrada en la capital desde enero y exige un plan de choque para erradicar estas situaciones al Ayuntamiento de la capital.

“Esperamos que la alcaldesa acceda a reunirse con nosotros, ya que el 92 por ciento de los ataques han ocurrido en la ciudad de Madrid y el 53 por ciento en el distrito centro, en las inmediaciones del barrio de Chueca en su mayoría”, ha señalado.