Sexualidad natural

Cientos de especies animales presentan conductas homosexuales. En pleno Orgullo Gay, el Museo Nacional de Ciencias inaugura una exposición sobre ellas

«El toro que resulta maricón en la pradera no condiciona por ello su bravura; los he lidiado mansos y extraordinarios; la fiereza y la bravura han quedado intactas», dejó escrito el ganadero Álvaro Domecq en ‘El toro bravo’. El Diccionario de la Tauromaquia recoge así el significado de un término que suena homófobo: «Toro maricón: toro al que montan otros machos de la camada», y explica que dicho comportamiento «puede ser de nacimiento u obligado por la torada». Sea como sea, este mamífero es uno de los cientos de especies que presentan conductas homosexuales en la naturaleza, aunque en muchos casos no lo sean estrictamente, sino como parte de un comportamiento bisexual. Muchos insectos, incluso los que son marcadamente diferentes entre sexos, copulan indistintamente durante el periodo de apareamiento: «Machos con machos, hembras con hembras, machos y hembras… No hay tiempo de preguntar si estudias o trabajas…», bromea Javier Armentia, astrofísico, director del Planetario de Pamplona y comisario de la exposición sobre diversidad sexual en el reino animal que el Museo Nacional de Ciencias Naturales acaba de inaugurar en Madrid, coincidiendo con las celebraciones del Orgullo Gay de este fin de semana.

El estudio centrado en estas conductas es muy reciente, de hace apenas un par de décadas. «No se ha descubierto hasta hace relativamente poco porque no se miraba hacia ese lado», esgrime Armentia. Konrad Lorenz puso la primera piedra en 1963 cuando observó que en una colonia de gansos había machos que se emparejaban porque así conseguían una posición superior dentro del grupo;fertilizaban a hembras, pero luego regresaban a su relación afectiva con un miembro de su mismo sexo. A partir de aquel momento, otros investigadores centraron el foco en estas conductas, que se han observado en una larga lista de especies. El hito llegó en 1999 con el libro ‘Biological Exuberance’, donde el científico Bruce Bagemihl citaba centenares de ejemplos.

Un caso especial es el de los bonobos, un chimpancé enano de gran inteligencia;sus machos tienen frecuentes encuentros homosexuales para cimentar las relaciones y posiciones sociales (aunque se apareen con hembras). También el de los macacos de Japón, una sociedad matriarcal donde existe un alto índice de relaciones lésbicas;según Paul Vasey, investigador de la Universidad de Lethbridge (Canadá), las hembras conocen más posiciones y movimientos que los machos y son capaces de proporcionarse mayor placer, aunque luego sean montadas también por ellos.

«Dentro del mundo animal se dan comportamientos homosexuales, bisexuales e intersexuales y son perfectamente naturales; el problema es que entre los humanos ha habido un discurso homófobo y, sobre todo, transfóbico, que pretende decir que la naturaleza no permite la homosexualidad y que va contra natura. Y no es así –añade el comisario de la exposición–. Aunque no es una conducta que tenga toda la población del reino animal, está ahí».

No solo sexo…

Y pese a ser una realidad, no está bien visto aún en muchas partes del mundo. El año pasado, un fotógrafo profesional capturó una imagen de dos leones en posición de apareamiento en el parque natural Masai Mara, en Kenia. Escandalizado, el responsable del Instituto de Clasificación de Películas del país, Ezekiel Mutua, se apresuró a achacar tal comportamiento «demoniaco» a la «influencia de los visitantes gais que han ido a los parques nacionales y han tenido un comportamiento malo».

Durante mucho tiempo se esgrimió que esto era cosa de los animales en cautividad, pero las investigaciones de los últimos años han descartado este límite.Aunque es cierto que zoológicos de todo el mundo han cobijado en sus recintos parejas homosexuales que han acabado por hacerse famosas. Es el caso de Faunia, en Madrid. Allí viven ‘Inca’ y ‘Rayas’, dos pingüinos macho de la especie ‘gentoo’ o ‘juanito’ que llevan once años viviendo en pareja. Y no es porque no haya hembras, aunque nunca se han apareado con ellas. En 2012 les pusieron un huevo que estuvieron incubando, pero los cuidados resultaron infructuosos ya que resultó ser infértil. La desilusión no acabó con su idilio y ahí siguen, durmiendo juntos en su nido. En Faunia explican que la pareja se comporta «exactamente igual que otras de ambos sexos: se cantan, se cortejan, buscan piedras para hacer el nido, lo defienden…». «Es una pareja de las que más tiempo llevan juntas aquí», asegura María José Luis, al frente de la comunicación del zoo.

En Alemania se hicieron populares otros pingüinos, ‘Z’ y ‘Vielpunkt’, como les llamaban en el zoológico de Bremerhaven, cuyo responsable confirmó que la homosexualidad es «habitual entre los pingüinos» y que «suelen ser fieles a su pareja toda la vida». Ambos se hicieron cargo en 2009 de un polluelo rechazado por sus padres, al que alimentaron con la papilla de pescado que regurgitaban alternativamente. Lo asearon y le dieron calor hasta que se hizo adulto.

Otro dúo famoso es el de los flamencos ‘Carlos’ y ‘Fernando’, que en 2007, y desesperados por formar una familia –llevaban juntos seis años–, empezaron a robar huevos en un zoo de Slimbridge, en Gloucestershire (Inglaterra). Afortunadamente para ellos, una pareja hetero se desentendió de un pollo que ellos adoptaron. Según la portavoz de este centro, Jane Waghorn, no son raros los ‘amores’ gais entre los flamencos: «Si no hay suficientes hembras o no se llevan bien con ellas, se emparejarán con otros machos». Tenía razón: en 2014, el zoológico de Edimburgo (Escocia) informaba de otra pareja de la misma especie que había hecho exactamente lo mismo con una cría abandonada.

Hembras con pene

El Museo Nacional de Ciencias Naturales ha utilizado los ejemplares disecados de su exposición para conformar esta muestra. Con un elefante explican la afectividad de estos grupos matriarcales: «Las hembras se hacen cargo del cuidado de las crías y de los mayores, y hay mucha relación mediante el tacto, con la trompa, donde tienen muchas terminaciones sensoriales; con ella se dan ‘besos’, se tocan…», explica Armentia. El lobo sirve para hablar de cómo la homosexualidad entre los machos tiene que ver con la dominación: «La hembra jefe sexualmente activa decide por qué macho será montada y el resto de la manada se arreglan entre ellos. No sabemos si es porque les gusta o no, pero esas cosas se producen».

Con el oso grande de la entrada del museo se hace referencia a los plantígrados salvajes del norte de Canadá, donde hasta el 10% de hembras están masculinizadas: «Se observó hace tan solo veinte años y se explica por un fenómeno, el de la intersexualidad, el hermafroditismo, al parecer por un efecto de la dieta y por ciertos aportes hormonales, que causan que crezcan como machos llegando a desarrollar pene pese a ser genéticamente hembras».

Y luego está la chinche de la cama, el Nacho Vidal del reino animal; sus machos tienen un pene como un aguijón con el que taladran por cualquier parte el caparazón de sus ‘objetivos’ sin distinguir entre sexos. Su ‘sangre’ conducirá el abundante esperma. Si son hembras, serán fecundadas; y si son machos, los espermatozoides de ambos se unirán para la próxima ocasión, a ver si aciertan.

 

En cifras

El biólogo canadiense
Bruce Bagemihl estudió las conductas animales en su ambiente y plasmó los resultados en 1999 en su famoso libro ‘Exuberancia biológica. Homosexualidad animal y diversidad natural».
450
especies fueron detectadas manteniendo conductas homosexuales o bisexuales por Bagemihl. Otras fuentes, como el profesor Petter Bockman, de la Universidad de Oslo, llegan a citar hasta 1.500. El 30% de los gansos (animales monógamos que solo cambian de pareja si esta muere) viven con un individuo de su mismo sexo, según un estudio realizado en las poblaciones de gansos de Canadá. En las de monos bonobos, el 60% de las relaciones sexuales ocurren entre hembras. Un 8% de las cópulas entre leones son entre machos. Hay estudios que hablan de un 85% de parejas lésbicas entre gaviotas occidentales. Un cuarto de las parejas de cisnes negros son homosexuales… Bockman cita conductas similares en bisontes, osos, gorilas, búhos, salmones, sapos, mofetas, delfines, orcas, jirafas, koalas, lagartos, pingüinos, buitres, insectos…
2006
fue el año de la primera exposición en el mundo sobre el tema. El Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo (Noruega) exhibió, entre otras, fotos de actos homosexuales de ballenas francas australes y jirafas.

La reinvención de Chelsea Manning

La responsable de la filtración de WikiLeaks lleva un año fuera de prisión. Es activista por los derechos LGTBI , da conferencias sobre tecnología y ética y ha entrado en política.

Chelsea Manning, el pasado jueves en la conferencia C2 de Montreal.

Chelsea Manning se pasea por las mesas como esos novios que en las bodas van saludando a los invitados preguntando qué tal y agradeciendo la asistencia. Pero a ella, muy menuda y vestida de negro, apenas se la distingue en el barullo hasta que se planta ante uno. “¿Cómo les va? ¿Alguna duda? El resultado no es lo que importa, sino la conversación que generen hasta llegar a él”, dice sonriente. Viste una chaqueta de raya diplomática y una falda larga, calza unas botas gruesas estilo Doctor Martens y lleva su media melena rubia semirrecogida con una pinza. Es el traje de guerra de la Manning ponente. Esta tarde, la ex analista de inteligencia, responsable de la mayor filtración de documentos clasificados de la historia estadounidense, está impartiendo un taller sobre diversidad y tecnología en el marco de la conferencia C2 de Montreal, un encuentro que dura tres días y es un tótum revolútum sobre negocios, creatividad e industria digital.

El taller de Manning habla de diversidad y tecnología, plantea preguntas por grupos y luego comenta las respuestas en público. En un momento, lanza su mensaje global: “La tecnología no es buena, no es mala, tampoco neutral, es una embarcación que sirve para diferentes objetivos”. En la mesa 18, uno de los alumnos le plantea algo más complejo: “¿De lo que estamos hablando aquí es de ética o de moral?”. Chelsea Manning sonríe, responde que es una buena pregunta y desaparece. Poco después dará una clase magistral sobre ética y vigilancia, que se suma a una charla sobre transparencia y, al día siguiente, un encuentro con varios medios de comunicación, entre ellos EL PAÍS.

Los organizadores quieren sacar jugo del que es uno de los grandes reclamos del C2. Su nombre se anuncia por el megáfono como el de una estrella de rock y entonces aparece en el escenario esa figura pequeña y delgada que hace ocho años, cuando solo tenía 22 y era un joven soldado llamado Bradley, causó un terremoto diplomático mundial. Le cayó una condena de 35 años por 20 delitos. Se había desvelado a sí misma al contarle su secreto a un conocido hacker, Adrian Lamo, que la delató. “Mi familia no me apoya, no tengo más que este ordenador, unos libros y una historia sensacional”, le dijo a Lamo.

Ahora acaba de cumplirse un año desde que salió de la cárcel gracias a que Barack Obama le conmutó la pena, después de cumplir siete años y haber intentado suicidarse. Durante el presidio, y tras mucha pelea, pudo comenzar el tratamiento de cambio de sexo. En su nueva vida, Chelsea Manning ha podido dejar crecer su cabello, lleva falda y las uñas pintadas de rojo. Da conferencias, se ha volcado en el activismo e incluso quiere entrar en la política tradicional, registrando su candidatura como demócrata al Senado por el Estado de Maryland. Es un icono controvertido para la lucha transgénero y un personaje incómodo para la mayor parte de instituciones: Harvard le retiró la propuesta para ser profesora invitada para este curso, después del aluvión de críticas, y en la misma Canadá, donde ha pasado estos días, le prohibieron la entrada el pasado otoño por sus antecedentes penales. “El mundo que temía que existía en 2010 se ha desarrollado y acelerado mientras he estado fuera”, afirma. Dice que la normalización del uso y vigilancia de nuestros datos y la actuación de la policía en EE UU ha llegado a un punto tan autoritario que no le deja, añade, más opción que plantarse y protestar.

Hay quien en Estados Unidos la considera una heroína, que se sacrificó por revelar los abusos de su país en el frente, y quien la ve como una traidora. Cuando se mira su odisea resulta difícil discutir que se trata, en cualquier caso, de una figura trágica. En su nueva vida, la pregunta que sigue costando responder es por qué hizo lo que hizo.

Filtró una tonelada de cables militares y diplomáticos que transmitió a la plataforma WikiLeaks en varias fases durante 2010 con la intención, defendió en su día, de revelar los abusos de su país en las guerras de Afganistán e Irak. Destapó, en efecto, muchas de aquellas miserias, pero también todas las que tenían que ver con las relaciones internacionales, lo que los funcionarios estadounidenses escribían, pensaban e investigaban de prácticamente todos los líderes. Del interés por la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner al relato de la vida de Gadafi y su particular guardia femenina.

Aquel terremoto confirió a WikiLeaks la fama mundial. Los cables del Departamento de Estado se publicaron en noviembre en varios periódicos con los que la plataforma fundada por Julian Assange los había compartido; entre ellos, EL PAÍS. Para entonces, Manning estaba ya entre rejas. Había sido detenida a finales de mayo en Bagdad, delatada por Lamo. Este, que murió el pasado marzo, contó hace años a El PAÍS que, a su juicio, Assange se había aprovechado de la debilidad emocional de Manning, una persona muy aislada que en Bagdad estaba tocando fondo, y que no era consciente de la gravedad de sus actos.

Nació en 1987 en Crescent, un pequeño pueblo de Oklahoma, dentro de lo que se conoce como el cinturón bíblico de Estados Unidos. Recuerda haberse sentido una niña desde que apenas tenía cinco años. Sus padres, un estadounidense y una inglesa, se separaron cuando solo era una adolescente, así que vivió en ambos países. Cuando regresó a EE UU, rompió los lazos con su padre por el rechazo de este a su homosexualidad, según contaron en su día sus allegados. En Chicago, llegó a vivir en la calle y decidió alistarse en el Ejército. En 2008, se graduó como oficial de inteligencia. Y al año siguiente lo destinaron a Bagdad. Poco después se pondría a robar información clasificada y grabarla en un CD con el rótulo de Lady Gaga.

Desde 2010, WikiLeaks ha seguido con las filtraciones de documentos, nunca tan impactantes como las de 2010, aunque se le atribuye un papel capital en el caso de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 para favorecer la victoria de Trump por las filtraciones de correos electrónicos de los demócratas.

¿Qué piensa hoy Manning de WikiLeaks? ¿Ha cambiado su opinión respecto a aquel 2010?. Chelsa escucha la pregunta en el encuentro con la prensa en Montreal. “Solo sé lo que cuentan los medios, hace ya ocho años de eso y yo he estado en prisión”, dice. Luego marca distancias sobre la plataforma: “Debe recordar que en 2010 yo intenté ir a The New York Times y The Washington Post y me dieron la espalda. Debía tomar las decisiones en muy poco tiempo. Y [los documentos] acabaron en manos del grupo que usaba las herramientas y los métodos correctos. Ahora esos métodos están más extendidos, la plataforma de descarga segura (Secure Drop) está normalizada, pero no voy a corregir mis decisiones de 2010 en base a las herramientas que están disponibles hoy en día”.

Se pone muy seria cuando se le pregunta si ha vuelta a tener contacto con Julian Assange. “Yo nunca he estado en contacto, jamás. Yo no sabía con quién hablaba”, enfatiza. La persona de contacto con quien hablaba Manning era “Nathaniel Frank”, el nombre de un escritor tras el cual podría estar Assange, pero esas conversaciones son material clasificado. Su representante veta más preguntas al respecto. Entre cita y cita, jóvenes que acuden a la conferencia C2 de Montreal le piden fotos. Chelsea Manning sigue teniendo una historia sensacional.

Paliar la soledad o facilitar la convivencia de mayores LGTB: cinco proyectos de cuidados más allá de la crianza

Imagen correspondiente al proyecto Senda de Cuidados.

Los cuidados son esenciales para la vida. No importa la ideología, el equipo de fútbol o si te gusta o no la piña en la pizza: llegado a un punto toda persona requiere de ellos para poder hacer su vida dignamente. Esta tarea, la de velar por el bienestar físico y emocional de los demás, ha recaído tradicionalmente en las mujeres. Y suele hablarse de ella en relación a la crianza. Niñas y niños son durante varios años seres dependientes que necesitan de otros para poder vivir. Lo que ocurre es que los cuidados son necesarios toda la vida.

“Los seres humanos somos interdependientes, nacemos y durante toda nuestra vida somos vulnerables y finitos. Por eso los cuidados son necesarios durante toda la vida, aunque más especialmente en determinadas fases como la infancia o la vejez”, indica la antropóloga ecofeminista Yayo Herrero. En los últimos años se ha ido viendo florecer proyectos que tratan de llevar a la práctica la de idea de generar espacios para el cuidado de los adultos. Estos son algunos de ellos.

Proyecto Radars

Proyecto Radars es una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona para generar “una red de prevención y de acción comunitaria dirigida a detectar y prevenir situaciones de riesgo de las personas mayores, y a paliar los efectos negativos de la soledad no deseada, contando con la complicidad del entorno”.

Barcelona tiene una población de 1.610.427 personas, de las cuales el 11,5% tienen más de 75 años. De estas, un 31,3% viven solas. El proyecto busca implicar a la ciudadanía de los 35 barrios en los que se ha implantado para que sean las propias vecinas y vecinos quienes funcionen a modo de “radares”, detectando así posibles problemas de las personas mayores.

En Radars, la comunidad tiene un papel clave. La institución ejerce de facilitadora de esta red y trata de implicar también a los centros de salud así como a otros agentes del territorio que facilitan la incorporación de las personas mayores al proyecto.

Con el objetivo de paliar el sentimiento de soledad de estas personas, se crea la Plataforma de Seguimiento Telefónico, donde participan voluntarios y voluntarias del barrio que llaman de forma periódica a las personas mayores, con quienes establecen una relación de confianza que será un primer paso para promover su vinculación al territorio.

Censuran que la LGTBIfobia «sigue siendo una realidad»

Los colectivos que forman Berdindu denunciaron ayer la persistencia de delitos en cuyo origen se sitúa la intolerancia frente a la diversidad sexual y de género. En Gasteiz se han contabilizado quince agresiones. 

«La LGTBIfobia sigue siendo una realidad». Así lo advierten las entidades y asociaciones que participan en Berdindu, Servicio de Información y Asistencia al colectivo LGTBI, en un manifiesto publicado con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, que se celebra hoy.

«La fecha del 17 de mayo tiene desde entonces un valor altamente significativo para las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales como eje catalizador de las actuaciones en favor de los derechos y contra la discriminación a la que a día de hoy debe hacer frente dicho colectivo», detallan, y censuran «la persistencia de un prejuicio sexual que jerarquiza y discrimina las sexualidades que difieren del marco heteronormativo».

Asimismo, critican «los constantes ataques LGTBIfóbicos de entidades con ideología marcadamente reaccionaria, los comportamientos homófobos en nuestros centros escolares, y la preocupante tendencia a la propagación de actitudes LGTBIfóbicas en redes sociales».

Quince agresiones en Gasteiz

Lumagorri Heterosexismoaren Aurkako Taldea indicó ayer que, según el informe elaborado por la Red Transbollomarika de Gasteiz, desde enero de 2017 a abril de 2018 se registraron quince agresiones por orientación sexual e identidad de género en la ciudad. A su juicio, este dato pone de manifiesto la necesidad de crear un observatorio local contra este tipo de delitos.

Y también es necesario que las instituciones adopten medidas. En este sentido, conviene destacar que el Gobierno de Nafarroa acordó ayer sumarse, por primera vez, a la celebración del Día Internacional contra la LGTBIfobia. Además, aprobó una declaración en la que rechaza cualquier tipo de violencia o discriminación por orientación sexual o género.

Por otro lado, Gehitu anunció este martes la concesión del premio Gehitu de Plata a la Facultad de Derecho de la UPV-EHU por su decidido apoyo a la defensa de los derechos de las personas LGTBI tanto en Euskal Herria como en el extranjero.

 

Rupert Everett vivió aterrorizado tras revelar su homosexualidad

Rupert Everett, en una imagen de archivo. GTRES

El actor Rupert Everett (58) se define como bisexual y está en contra del matrimonio entre contrayentes del mismo género porque antes estuvo en contra del matrimonio entre contrayentes de distinto género. “Ceremonias, promesas de amor y pasteles de boda que al cabo de dos años amargan el divorcio, todos acaban igual”, dice en una de sus declaraciones. Estos días hace muchas para presentar la película ‘The Happy Prince: Oscar Wilde’s untold story’, que él protagoniza, dirige y es guionista.

Además de estos tres papeles en el cine (actor, guionista y director), Everett es escritor de novelas, músico y realizador de documentales televisivos como el dedicado al poeta Lord Byron. Fue uno de los primeros personajes conocidos en salir del armario en un tiempo en el que los gays estaban marginados. “Durante tiempo viví aterrorizado por el sida, pero antes sufrí marginación laboral y discriminación en el trabajo“, comenta el actor. Publicó sus memorias en el 2006 revelando episodios como que fue amante de Paula Yates –ex esposa de Bob Geldof, fallecida por una sobredosis de droga como su hija- durante seís años o también reveló que cuando llegó a Londres se dedicó a la prostitución para pagar sus estudios de arte dramático.

“Aunque todos nos creemos que el estigma contra los gays ha finalizado, aconsejo a los jóvenes actores que no revelen su homosexualidad si no quieren perder oportunidades de trabajo como las que perdí yo por mostrarme homosexual, entonces la sexualidad era una aventura para mi”, dice el actor, quien añade lo siguiente: “Ahora he perdido todo el interés por el sexo que tenía antes”.

Nacido en un pueblo de la Inglaterra profundamente conservadora del condado de Norfolk -allá donde la reina posee la hacienda de Sandringham- y procedente de una familia de régimen militar, Rupert se dio a conocer como actor en 1981 en el teatro de Londres haciendo de alumno gay en la obra Another Country junto a Kenneth Branagh. En 1984 la obra de teatro se convirtió en película con Colin Firth con quien protagoniza ahora la biografía de los últimos años de la vida del escritor Oscar Wilde. “A Colin nunca le pagaré lo que ha hecho por mí en estos últimos diez años en los que me he ocupado de la película”.

El papel cinematográfico del amigo gay se convirtió en cliché en su carrera. En 1997 hizo de mejor amigo homosexual de Julia Roberts en ‘La boda de mi mejor amigo’ y en el 2000 hizo lo mismo con Madonna en ‘The Next Best Thing’. En la década de 1990 residió temporalmente en París. De 2006 a 2010 se instaló en Nueva York hasta su regreso a Londres para estar junto a su padre. En el 2012 protagonizó en el Hampstead Theatre, norte de Londres, y el West End la obra sobre Oscar Wilde ‘The Judas’ Kiss’. El personaje de Wilde, condenado a prisión por su homosexualidad, ha sido llevado a la pantalla grande en numerosas ocasiones. Sin embargo, Rupert dice que “la mayoría de las películas acaban cuando él entra en prisión, la mía empieza cuando sale de la prisión”.

La lucha LGTBI continúa: “Todavía tenemos que hablar de palizas, de insultos, de bullying en la escuela”

ONG y sindicatos exigen aprobar de forma urgente la ley de Igualdad LGTBI EFE

Hace 28 años que la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Fue el 17 de mayo de 1990, día en que, actualmente, se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Sin embargo, a día de hoy, la transexualidad sigue considerándose una patología y las diferentes realidades de género y orientaciones sexuales siguen estando invisibilizadas y discriminadas.

Así, lejos de considerarse una victoria, el día se constituye como la reivindicación de una pelea aún por ganar. “El día 17 de mayo es para recordar que dentro del colectivo todavía tenemos que hablar de palizas, de insultos, de bullying en la escuela” afirma Amets, del colectivo contra el heterosexismo Lumagorri, en Vitoria.

El heterosexismo es la discriminación por sexo y orientación sexual. “Este año ha sido especialmente duro en cuanto a agresiones” lamenta Amets. El colectivo es impulsor de la Red Trasbollomarika de la capital alavesa, que ha recogido quince agresiones entre abril del pasado año y este. “Es algo insólito, aunque seguro que hay más. 15 puede incluso quedarse lejos de la realidad”, añade. Como respuesta, la Red ha convocado una concentración en la Virgen Blanca el mismo día 17 de mayo a las 19:30.

La lucha del colectivo abarca aún más campo. Dentro del mismo, hay realidades más invisibilizadas que otras y las siglas LGTBI “se quedan cortas”, según explica Amets: “No es lo mismo hablar de la visibilidad gay que de las personas trans o de otras vivencias. Las diferencias son muchas”. El 26 de abril se celebraba el Día de la Visibilidad Lésbica y es porque ellas “están ocultas”. Amets pone de ejemplo los referentes sociales, apelando a que hay figuras gays, pero apenas lesbianas a causa de un sistema heteropatriarcal en que “si la mujer es invisible, la mujer lesbiana lo es todavía más”.

Hombre, blanco, hetero y de clase alta. Todo lo que difiera se irá alejando de ese centro y, por tanto, invisibilizándose y marginándose: “Si hay una mujer lesbiana y encima es negra, se invisibiliza aún más. Y si encima es pobre, pues aún más. La visibilidad se marca en unos roles muy claros”.

La transexualidad sigue siendo un ‘trastorno’

Más allá de las orientaciones sexuales se encuentran las identidades de género. No ha sido hasta este 2018 que la Organización Mundial de la Salud ha sacado la ‘transexualidad’ de su Clasificación Internacional de Enfermedades en su última actualización, pero ha sido para cambiarla de nombre y de epígrafe: pasa de formar parte del capítulo dedicado a “trastornos de la personalidad y el comportamiento” -en el subcapítulo “trastornos de la identidad de género”- a engrosar la lista de “condiciones relativas a la salud sexual” y a llamarse “incongruencia de género”.

“En los últimos años se ha hecho un enorme trabajo por la despatologización de la transexualidad, porque estamos viendo que las personas trans tienen infinidad de problemas a la hora de hacer sus transiciones”, afirma Amets. La última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, el DSM V, también incluye la transexualidad como un trastorno llamado ‘disforia de género’. Esto implica que,  en países como España, una persona necesite un diagnóstico psiquiátrico para poder acceder a tratamientos hormonales, cirugías de reasignación o modificación del sexo en los documentos oficiales. “Es un escándalo que ser una persona transexual sea un trastorno”, afirma Amets.

Este tema lo abordó el pasado 8 de mayo el Palacio de Villa Suso de Vitoria, mediante una conferencia de la activista feminista y psicóloga clínica de formación psicoanalítica Cristina Garaizabal. Con el lema ‘Identidades de género, diversidad sexual; retos para las teorías feministas’, la especialista en problemáticas relacionadas con la diversidad sexual y el género habló de realidades como ese movimiento por la despatologización de la transexualidad: “Critica el binarismo y mantiene que no existen dos géneros, sino un ‘continuun'” afirmó sobre el movimiento.

Euskadi se suma a la lucha

Las entidades y asociaciones que participan en Berdindu, Servicio de Información y Asistencia al colectivo LGTBI en Euskadi, celebran “los avances habidos a nivel legislativo y en cuanto al ideario social”, destacando, entre otras cosas, la aprobación en Euskadi de la Ley 14/2012, de 28 de junio, de no discriminación  por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales. Sin embargo, afirman que “la LGTBIfobia sigue siendo una realidad”.

La asociación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales Gehitu se ha sumado a las acciones por este día. Un teatro para escolares en Lasarte el 11 de mayo, proyección de cortos y coloquios en Eibar el día 16 o un stand informativo y concentración en la plaza Unzaga de la misma ciudad serán algunas de ellas. Además, el día 17 se hará entrega del Gehitu de Plata a la Facultad de Derecho de San Sebastián en el auditorio del Aquarium, seguida de una ponencia bajo el nombre ‘Personas Refugiadas LGTBI+ en Europa. ¿Un entorno seguro es posible?’.

En Vitoria-Gasteiz, el 17 de mayo se rechazarán las agresiones recogidas por la Red Transbollomarika. Agresiones que, según Amets, probablemente no sean todas: “Las agresiones no tienen por qué ser físicas. Sigue habiendo agresiones verbales. La cifra choca con las contabilizadas por las instituciones, quince frente a dos, que son las que se han registrado mediante denuncia” explica Amets.

Lumagorri solicitó al Departamento de Igualdad del Ayuntamiento el pasado febrero la puesta en marcha de un plan para el Observatorio LGTBI que recoge el diagnóstico sobre el colectivo. El 18 de mayo s e entregarán ejemplares de “Desirak plazara. Diagnóstico sobre las realidades de la población LGTBI en Vitoria-Gasteiz” en el centro cívico Aldabe, donde se celebrará una mesa redonda para conmemorar el día. El diagnóstico recoge, entre otras cosas, que la ciudad de Vitoria tiene una visión binarista y heteronormativa o que las siglas LGTBI no recogen toda la diversidad del colectivo, según Amets.

Por ello el 17 de mayo no es una celebración, sino un día para visibilizar que aún quedan diferencias y luchas. “Todavía la transexualidad está recogida en manuales, todavía tenemos que hablar de discriminación laboral, de agresiones. Celebrar hay muy poquito que celebrar”, añade Amets. “Hay que sacar los colores a quien vaya a hacer declaraciones institucionales o a adherirse a alguna reivindicación y nos invisibilice el resto del año. Porque lo que no está, no existe”.

El creador de ‘Hannibal’, contra el tráiler de ‘Bohemian Rhapsody’ por silenciar la homosexualidad y el sida

Los más de cuatro millones y medio de visualizaciones del tráiler de la películaBohemian Rhapsody en YouTube en un sólo día demuestran la gran expectación y revuelo que ha causado el adelanto de la película protagonizada por Rami Malek.

Su distribuidora, 20th Century Fox, define  el film como una celebración de la música de Queen y de su cantante Freddie Mercury. Sin embargo, ni el tráiler ni su descripción han tenido la respuesta que esperaban. En seguida han surgido algunas críticas como la formulada por Bryan Fuller, creador de series comoHannibal o Pushing Daisies, que arremetió en su cuenta de Twitter contra este avance. El productor denuncia la invisibilización del sida que terminó con la vida del cantante en 1991 y sus relaciones con hombres, mientras que sí que deja ver su atracción por las mujeres.

En otro tuit dirigido a 20th Century Fox, Fuller critica su sinopsis por señalar que el filme incluye la actuación de Freddie Mercury en un concierto de 1985 en un momento en el que luchaba contra “una enfermedad que amenazaba su vida”, sin mencionar que esta enfermedad era el sida. “Hacedlo mejor”, les contestó. Incluía en su mensaje el hashtag #HETWASHING, haciendo referencia al heterosexual washing – lavado heterosexual –  usando el término que define la modificación de un contenido para alcanzar un mayor público, como los casos en los que personajes negros han sido interpretados por actores blancos.

Un usuario de la red social contestaba reafirmando esta idea de silenciar el nombre de la enfermedad como señal de miedo e ignorancia, y que este silencio equivale a la muerte. La ilustración pertenece al grupo de acción ACT UP que, precisamente este año, ha sido protagonista de otra película, esta vez francesa y ganadora del Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes 120 pulsaciones por minuto, de Robin Campillo.

Entre los comentarios negativos, se enfatiza cómo el tráiler podría augurar una producción que ofrezca una imagen equivocada del cantante para aquellos que no conocen realmente su historia. Por el momento, la distribuidora no ha emitido respuesta alguna ante las críticas.

Esta no ha sido la única polémica que ha acompañado la producción de la película. En 2010, se confirmó, como recogió The Guardian, a Sacha Baron Cohen como el elegido para dar vida a Mercury en el biopic sobre el cantante. Tres años después, el actor abandonó el proyecto debido a diferencias creativas, como también expuso el medio inglés.

En la promoción de la película Agente contrainteligente, visitó  el programa de Howard Stern, donde explicó no haber estado de acuerdo con el planteamiento de la película en la que pretendían que Freddie Mercury muriera en la mitad para contar después qué pasó con el resto de la banda.

Posteriormente, nombres como Daniel Radcliffe o Dominic Cooper se rumorearon como posibles sustitutos, pero nunca hubo confirmación oficial. En diciembre de 2013 se anunció que Ben Whishaw interpretaría al cantante y Dexter Fletcher sería el director. Así lo publicó BBC News. Meses más tarde, el actor abandonó el proyecto de nuevo por diferencias creativas.

En diciembre de 2016 Brian Singer tomó el relevo como cineasta y Rami Malek fue elegido como nuevo candidato a dar vida a Mercury. El 30 de agosto Singer compartió la primera imagen del set de rodaje pero a finales de año se dio a conocer por medio de un comunicado que el director había sido apartado del filme por “comportamientos no profesionales” y sus recurrentes enfrentamientos con el protagonista. Horas después Singer respondió aclarando que Fox no permitió que tuviera tiempo para visitar a uno e sus padres que estaba enfermo.

Finalmente, como anunció Indie Wire, Dexter Fletcher regresó para ser el nuevo director y quien definitivamente aparece como tal en los créditos de la película. Ben Hardy, Joseph Mazzello, Allen Leech y Lucy Boynton son quienes completan el reparto.

En España, habrá que esperar hasta el 31 de octubre para el estreno del biopic de Freddie Mercury que, de momento, ha sido presentado con polémica.

Tu madre también sale del armario: qué pasa cuando la familia se enfrenta a la homofobia de su entorno

Un manifestante sostiene una pancarta durante el Orgullo Crítico de 2017 en Madrid. ÁLVARO MINGUITO

“Mi hija es lesbiana y tiene novia”. A Elena no le ha resultado fácil pronunciar estas palabras. Desde que hace casi tres años su hija le dijera que le gustan las mujeres, Elena ha atravesado un proceso en el que se ha topado con comentarios y actitudes en su entorno que denotan el grado de homofobia que sigue existiendo a pesar del escenario de avance de derechos LGTBI. Y es que los familiares de personas lesbianas, gays o bisexuales también tienen que salir del armario al hablar de la orientación sexual de sus hijos, hermanas o sobrinas en el trabajo, en el grupo de amigos o con los vecinos del barrio.

“Parece que nunca encuentras el momento, sobre todo si has escuchado hablar mal de la homosexualidad y es algo que en determinados grupos no se ha tratado con naturalidad. Te da miedo a que rechacen a tus hijos e hijas, a que les vayan a etiquetar fuera de lo que se considera ‘normal’ o a mirar de otra manera. Yo es un temor que he vivido y con el que cuesta romper”, explica Elena, que a sus casi 60 años recuerda la sorpresa con la que reaccionó parte de su entorno cuando habló del lesbianismo de su hija.

Eso entre hombres y mujeres de una generación educada en la dictadura franquista, para la que la diversidad sexual y de género era motivo de persecución y, en muchos casos, cárcel. Los avances normativos y sociales de los últimos años han querido corregir esa herencia y “en general, la cosa ha cambiado mucho porque hay más información”, dice Isabel Martínez, miembro de la Junta Directiva de la asociación andaluza Familias por la Diversidad. Sin embargo “ todavía hay una parte de la sociedad que ignora y rechaza estos temas sin conocer la realidad. En los colegios lo vemos muy claramente. Hay niños y niñas que son discriminados porque sus hermanos o hermanas son LGTBI”, añade.

Su asociación cuenta con una guía para padres y madres en la que concibe la salida del armario como familias visibles de personas LGTBI como un paso clave y una “verdadera demostración” para los hijos e hijas. Además, recomienda “decir la verdad si alguien pregunta en nuestro entorno cercano, reconociendo así a nuestros hijos para que puedan normalizar las relaciones familiares, sin tener que esconder sus sentimientos y sin tener que mentir”.

La homofobia sutil

“La gente no quiere hacer daño y por eso en mi caso desde que dije que mi hija es lesbiana la cosa ha cambiado y ya no se dicen cosas tan directas”,  apunta  Elena, que tiene claro que la diversidad afectivo sexual aún no está asumida del todo. Lo percibe en su entorno, entre sus amigas, en el trabajo, pero no en un escenario de rechazo evidente,  sino de homofobia sutil y encubierta que la hace menos reconocible. “Algunos comentarios sí se hacen, pero lo más común es el silencio. Se convierte en un tema tabú y ya nadie te pregunta. Ni siquiera aunque tu hija tenga novia…como si se hace en el caso de alguien heterosexual”.

Elena celebra los avances en derechos LGTBI de los últimos años, pero sigue notando una atmósfera en la que se deja entrever esa idea de “si mi hijo no es gay o mi hija no es lesbiana, mejor”, ejemplifica. “No hay convencimiento, hay contención. Y en ello hay un punto de peligro porque yo creo que si un día vuelve a no estar mal visto rechazar públicamente a personas homosexuales o bisexuales, mucha gente hablaría de nuevo en esos términos. Por eso es tan importante la pedagogía”.

Pepa Nolla, presidenta de honor de la Asociación de Madres y Padres de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales (AMPGYL) y madre de un chico gay, asegura que es algo “que vivimos constantemente” y sobre lo que “hay que intervenir”. Por ello, desde AMPGYL intentan ofrecer herramientas a las familias para que puedan afrontar este tipo de situaciones. “La mayoría de gente intenta no hacerlo, pero si no han cambiado el chip de la heteronormatividad para dar paso a la diversidad es difícil porque está muy arraigado”.

Las familias en las leyes

Lo que viven muchas de estas familias se llama discriminación por asociación, que la Ley LGTBI que actualmente tramita el Congreso de los Diputados, define como la que se da como consecuencia “de su relación con una persona, un grupo o familia LGTBI”. La ley andaluza, aprobada el año pasado, quiso incluir también la realidad de los familiares de personas LGTBI y les extiende las medidas que contempla. Uno de sus impulsores, Juan Andrés Teno, a su vez portavoz de Familias de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) asegura que se trata de “un tipo de discriminación indirecta”.

Aunque desde la FELGTB la atención se ha centrado en las situaciones que atraviesan los niños y niñas que viven en familias homoparentales, “las madres, padres o hermanos de una persona LGTBI también viven ese clima de homofobia que sigue pensando en el imaginario colectivo” y que se une al propio proceso interno, condicionado “muy claramente en el caso de generaciones anteriores” por “una herencia cultural que se lo pone difícil”. “Para mi madre mi marido no es mi marido, sino mi pareja”, ejemplifica Teno, que nombra como paradigma de la discriminación por asociación la que viven las familias de menores trans, abordada en este reportaje. “Mi hijo no ha sufrido tanta transfobia como yo”, decía la madre de un niño trans.

En este sentido, Emilio García, coordinador del grupo de familia del colectivo madrileño COGAM y padre de un joven trans apunta a algunas cuestiones relacionadas con la orientación sexual: “Hay una incomprensión de que se puede ser trans y lesbiana o trans y bisexual. A veces recibimos algunas preguntas incómodas, por ejemplo, si ven a tus hijos con personas de su mismo sexo, pueden decir ‘¿pero no se había cambiado de sexo?’ Yo creo que la clave es que depende de cómo te pregunten las cosas y la intención con la que se haga”, cuenta.

Elena hace hincapié en la importancia de intervenir ante determinados comentarios o expresiones. Algo que, en algunos casos, le han valido acusaciones de “suspicaz”.  Sin embargo, al mismo tiempo celebra la visiblidad: “para mí la conclusión tras este proceso es que hay una homofobia que no se percibe fácilmente, pero que está ahí. Y tú sientes ese miedo al rechazo pero al final hay que sobreponerse. Yo me dije a mí misma que quería ser valiente por mi hija. Y eso es lo que me ha ayudado”.

‘Carmen y Lola’, el primer amor lésbico entre gitanas conquista Cannes

Fotograma del filme ‘Carmen y Lola’.

Carmen y Lola no es exactamente una película. O sí, pero de otra manera. Es más, resulta más fácil definirla por lo que no quiere ser que por lo que es. Y es ahí, en la indefinición, donde encuentra su sitio; en ese espacio entre la realidad y el sueño, entre la tradición y la más elemental de las libertades. Lejos de las fronteras. Es una historia ficticia, pero con actores tan reales que ni siquiera son actores. Es casi un documental, pero perfectamente consciente de que sólo la imaginación da sentido. Trata sobre la más prohibida de las pasiones y, sin embargo, en la pantalla todo resulta obvio y necesario. Digamos que todo ocurre por primera vez. La directora, Arantxa Echevarría, debuta y, por supuesto Rosy Rodríguez (Carmen) y Zaira Morales (Lola) también. Lo que se cuenta, obviamente, es un primer amor contra todo.

“Recuerdo”, dice la directora, “que todo empezó por un artículo que leí en un periódico. Hacía cinco años que se había aprobado el matrimonio homosexual y una pareja de mujeres hablaba de su relación por primera vez. Eran gitanas. La foto del reportaje estaba tomada desde atrás. Sólo se le veía la espalda. Y pensé: ‘Y si diéramos la vuelta a la página, ¿qué veríamos?’. Esta película responde a ese deseo”.

Y así es. La película avanza siempre pendiente de sus pasos; consciente del terreno delicado, quizá simplemente revolucionario, que pisa. Ellas, las actrices que no lo son, se dan vida a sí mismas, pero no del todo. De hecho, toda la primera mitad de la cinta se comporta como un documental y traza el terreno de un mundo de vendedores ambulantes, ceremonias “de pedida” y ritos “en el culto”. Sólo y siempre pendiente de cada detalle. Hasta que, poco a poco, con cuidado, la cinta se despega del suelo para alcanzar el otro lado, ese que Echevarría quiso retratar desde el primer momento.

“Estaba yo más atenta al asunto que tratábamos, que no deja de ser delicado, un tabú, que las propias Zaira y Rosy. Una de ellas, ni siquiera se molestó en saber cómo acababa la película. Iban al rodaje, se aprendían sus papeles y seguíamos. Día a día”, comenta la directora. Y, en efecto, esa inmediatez, esa sensación de vida, inunda cada segundo de película. “Para que se besaran, me tuve que besar yo primero delante de ellas con una amiga”. Todo a la vista, todo más real que la propia realidad.

“Yo sí creo en el cine social, sí creo en la capacidad del cine para enseñar realidades que han de ser cambiadas. Al fin y al cabo, el cine no es más que deseo”, afirma rotunda la directora para marcar el terreno, para situar su trabajo exactamente en el sitio que toca. La idea, en definitiva, no es otra que dar la vuelta a lo oculto, a lo triste, a lo real. La idea es ver qué hay en el otro lado de la página. Carmen y Lola, una película resplandeciente, una película que se niega a ser definida. Puro deseo.

Salir del armario en el mundo árabe: los homosexuales se hacen visibles para combatir la represión

«No se trata de una salida del armario, sino de que se hable del tema»

Está aceptado que el actor y modelo egipcio-canadiense Omar Shariff Jr., de 34 años, nieto del recordado protagonista de ‘Doctor Zhivago’, fue la primera personalidad pública que salió del armario en el mundo árabe, convirtiéndose en un referente para la comunidad de personas Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (LGTBI). Lo hizo en 2012 en la revista ‘The Advocate’, cuando la Primavera Árabe que prometía traer aire fresco a Egipto culminó con la llegada al poder de los Hermanos Musulmanes. A partir de aquel momento cosechó multitud de críticas y violentas amenazas. Huyó a EE UU para no regresar más; ni siquiera pudo volver a despedirse de su abuelo antes de que muriera, en 2015, porque podría haber sido detenido por ‘incitación al libertinaje’, la acusación más habitual para reprimir a los homosexuales en aquel país incluso hoy.

«Mis amigos me cuentan cuál es la situación. Viven con miedo, asustados de mostrarse como son de forma abierta, siempre mirando por detrás de su hombro, temiendo que, en cuanto salgan, su casa pueda ser registrada, o que sean agredidos por la Policía, detenidos y encarcelados. Allí sufren violencia y exámenes médicos invasivos (controles anales para hallar ‘evidencias’). No sólo los condenan por crímenes que no son tales, sino que su reputación queda destruida». Así resume el actor la situación que se vive en su país. Recibe unos cincuenta mensajes diarios de jóvenes de Oriente Medio y el norte de África que le agradecen haberles dado visibilidad y legitimidad. «Otros son llamadas de socorro que me hacen sentir desamparado».

Esta parte del planeta especialmente agresiva con estas personas centra el último informe de la ONG Human Rights Watch, ‘No longer alone’ (Ya no estamos solos’). Han entrevistado a activistas en una veintena de países de Oriente Medio y el norte de África que han querido hablar en vídeo, algunos dando la cara y otros no, para combatir la represión no solo de la calle, sino también la de sus respectivos estados. Como la bisexual libanesa Rima: «Las figuras religiosas, el Gobierno, tus padres, todos quieren opinar sobre lo que haces con lo que tienes entre tus piernas. Quiero decirte que no es asunto de ellos, y que tu cuerpo, tus deseos y tus ideas son solo tuyos. Si no les gusta lo que eres, están equivocados».

Como explican en la ONG, «no se trata de un grupo de individuos que salen a la sociedad… sino más bien del tema ‘que sale’ para la discusión social». Algunos insistieron en tener sus rostros escondidos o sus voces alteradas por lo que podría caerles encima con una salida del armario, y prefieren esperar a que llegue un momento más seguro. Según la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero e Intersexo (ILGA), 72 países de todo el planeta criminalizan las relaciones homosexuales y las castigan con un amplio abanico de fórmulas, que van desde multas de diversa cuantía hasta la prisión, cadena perpetua incluida, pasando por los latigazos. Y unos pocos utilizan la pena de muerte: Irán, Arabia Saudí, Yemen y Sudán la aplican en todo su territorio con la ley de la Saria en la mano; Somalia y Nigeria, solo en algunas provincias; y luego está la organización terrorista Estado Islámico, que arroja al vacío a esta personas en los territorios que aún controla en Siria e Irak. Afganistán, Mauritania, Catar, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos la tienen tipificada en su Código Penal, pero no la aplican.

El gay argelino Rayan habla de espaldas en el vídeo; sus padres le llevaron a un sanador religioso que le golpeó mientras gritaba que tenía dentro una mujer y que había que sacarla: «Podría haber estado así toda la noche, pero nada variaría», dice. Ahora trabaja dentro de su país sensibilizando a los profesionales que trabajan en salud mental para que ayuden a estas personas en vez de intentar cambiarlas. Y eso pese a que las leyes que regulan las ONG en Argelia (y en Egipto, Libia, Marruecos, Baréin, Jordania, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes) hacen imposible registrar legalmente a aquellas organizaciones que trabajan sobre orientación sexual e identidad de género.

Infierno en la Tierra

Amenazas, represión, violencia… A pesar de esto, los participantes en el informe quieren mandar un mensaje esperanzador: no hay que estar «fuera» para hacer cambios. Lo dicen porque muchos tuvieron que escapar, como Hajar, una lesbiana de Marruecos. Decidió salir del armario en YouTube, y tuvo tanta repercusión que se vio obligada a dejar su país -que criminaliza su orientación sexual y la castiga con penas de cárcel de hasta tres años-. Ahora vive en Holanda, donde trabaja con refugiados de LGTBI. «Al principio estaba en guerra conmigo misma, tratando de cambiarme. Aparentemente podía ‘curarme’y lo busqué. La respuesta era siempre la misma, debía casarme y tener un hijo, pero esto explotó, por supuesto. En realidad no es una elección, yo no puedo cambiar, la única opción es aceptarlo y abrazarte a ti misma», dice.

Con estos testimonios de autoaceptación, Human Rights Watch y la Fundación Árabe para las Libertades e Igualdad (AFE) quieren ofrecer mensajes de apoyo y aliento a los que se sienten solos. La lesbiana Noor, de Sudán (los actos sexuales con consentimiento entre personas del mismo sexo son ilegales y castigados con la pena de muerte si se reincide tres veces), buscó en Facebook personas como ella: «Encontré un grupo con chicas sudanesas. Escribí ‘¿dónde están ustedes?’. Me di cuenta de que no estaba sola en el mundo, que había muchas personas como yo, y fui muy feliz. Creo que esa noche estaba tan feliz que ni dormí». Ahora trabaja en el norte de África para ayudar a los que sufren el aislamiento que ella misma vivió. La ONG señala que el colectivo está encontrando maneras de hablar, «contando sus historias, construyendo alianzas, estableciendo contactos a través de las fronteras, desarrollando movimientos nacionales y regionales, y encontrando formas creativas para combatir la discriminación».

Desde fuera, impera la idea de que aquellos países son un horror para esta comunidad, y puede ser así, pero los activistas destacan que esta visión perjudica su esfuerzo: «La cobertura que retrata la región como un infierno en la Tierra para estas personas no recoge su trabajo o lo vuelve completamente invisible», esgrime la ONG. «No queremos más la imagen de ser simplemente víctimas -dice el activista argelino Zoheir-. Queremos hablar sobre la realidad, sobre la violencia, pero también sobre lo que es positivo». En Omán, varios homosexuales comenzaron organizando «fiestas para que chicos se reunieran y establecieran contactos en un espacio seguro». En Jordania, activistas utilizan el teatro y otras artes para crear conciencia sobre la orientación sexual y la identidad de género.

Hasta que lleguen tiempos más amables, Omar Shariff Jr. anima desde su exilio a los que se quedaron: «Ni siquiera les digo que salgan del armario, porque no pueden ser el cañón de mis ideales. Les digo que aguanten y que permanezcan a salvo porque las cosas en algún momento mejorarán. Siempre lo hacen».

 

Testimonios

Yousif (Gay) | Baréin
«Es un contrato social. Tenemos petróleo, tendrás riqueza, así que cállate. Y si no te gusta, lárgate». Baréin no criminaliza la conducta del mismo sexo, pero la ley que reprime la disidencia de cualquier tipo limita las opciones de las personas de la comunidad LGBTI, acallando sus voces.
Hajar (Lesbiana) | Marruecos
«Buscaba ‘curarme’ casándome y teniendo un hijo. Pero aquello explotó. No puedo cambiar». Su país podría perder la oportunidad de acoger el Mundial de fútbol de 2026 porque «los actos sexuales entre personas del mismo sexo se castigan con penas de entre seis meses y tres años de prisión».
Hamed Sinno | (Músico gay) Líbano
«Sufrí bullying, me creía un monstruo de la naturaleza. Fue duro y lo sigue siendo, pero se vuelve más fácil». Es el país más libre y tolerante de Oriente Medio. Pese a ello, el artículo 534 del Código Penal castiga con hasta un año de cárcel «cualquier interacción sexual contraria al orden natural».
Dalia | (Lesbiana)Egipto
«Mi padre estaba contra mí en todos los aspectos, pero transformó su odio en aceptación y tolerancia». La homosexualidad no está prohibida en su legislación, pero las detenciones bajo acusaciones de prácticas inmorales, libertinaje y prostitución (que sí conlleva prisión) son habituales contra el colectivo.
Rashed | (Hombre trans) Jordania
«Dios nos hizo de esta manera. No tenemos nada de qué avergonzarnos, nada que esconder». En 1951 despenalizaron la homosexualidad en Jordania. Pero los transgénero lo tienen difícil: hasta seis meses de cárcel para «cualquier varón que vista como mujer y entre en un lugar para mujeres».

Las claves

Human Rights Watch
Fundada en 1978, esta ONG está integrada por 400 miembros en todo el mundo. Cada año, publica un centenar de informes sobre los derechos humanos en 90 países. Se reúne con gobiernos, Naciones Unidas, grupos regionales como la Unión Africana y la Unión Europea, instituciones financieras y corporaciones para presionar por cambios en la política. «Investigamos abusos, exponemos ampliamente los hechos y ponemos presión sobre quienes ostentan el poder, a fin de que se respeten los derechos y se asegure la justicia».
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activistas fueron entrevistados para el informe ‘Ya no estamos solos’, centrado en el activismo de la comunidad LGBTI y sus derechos en Argelia, Baréin, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, Palestina, Catar, Arabia Saudí, Sudán, Siria, Túnez, Emiratos Árabes y Yemen.