La reinvención de Chelsea Manning

La responsable de la filtración de WikiLeaks lleva un año fuera de prisión. Es activista por los derechos LGTBI , da conferencias sobre tecnología y ética y ha entrado en política.

Chelsea Manning, el pasado jueves en la conferencia C2 de Montreal.

Chelsea Manning se pasea por las mesas como esos novios que en las bodas van saludando a los invitados preguntando qué tal y agradeciendo la asistencia. Pero a ella, muy menuda y vestida de negro, apenas se la distingue en el barullo hasta que se planta ante uno. “¿Cómo les va? ¿Alguna duda? El resultado no es lo que importa, sino la conversación que generen hasta llegar a él”, dice sonriente. Viste una chaqueta de raya diplomática y una falda larga, calza unas botas gruesas estilo Doctor Martens y lleva su media melena rubia semirrecogida con una pinza. Es el traje de guerra de la Manning ponente. Esta tarde, la ex analista de inteligencia, responsable de la mayor filtración de documentos clasificados de la historia estadounidense, está impartiendo un taller sobre diversidad y tecnología en el marco de la conferencia C2 de Montreal, un encuentro que dura tres días y es un tótum revolútum sobre negocios, creatividad e industria digital.

El taller de Manning habla de diversidad y tecnología, plantea preguntas por grupos y luego comenta las respuestas en público. En un momento, lanza su mensaje global: “La tecnología no es buena, no es mala, tampoco neutral, es una embarcación que sirve para diferentes objetivos”. En la mesa 18, uno de los alumnos le plantea algo más complejo: “¿De lo que estamos hablando aquí es de ética o de moral?”. Chelsea Manning sonríe, responde que es una buena pregunta y desaparece. Poco después dará una clase magistral sobre ética y vigilancia, que se suma a una charla sobre transparencia y, al día siguiente, un encuentro con varios medios de comunicación, entre ellos EL PAÍS.

Los organizadores quieren sacar jugo del que es uno de los grandes reclamos del C2. Su nombre se anuncia por el megáfono como el de una estrella de rock y entonces aparece en el escenario esa figura pequeña y delgada que hace ocho años, cuando solo tenía 22 y era un joven soldado llamado Bradley, causó un terremoto diplomático mundial. Le cayó una condena de 35 años por 20 delitos. Se había desvelado a sí misma al contarle su secreto a un conocido hacker, Adrian Lamo, que la delató. “Mi familia no me apoya, no tengo más que este ordenador, unos libros y una historia sensacional”, le dijo a Lamo.

Ahora acaba de cumplirse un año desde que salió de la cárcel gracias a que Barack Obama le conmutó la pena, después de cumplir siete años y haber intentado suicidarse. Durante el presidio, y tras mucha pelea, pudo comenzar el tratamiento de cambio de sexo. En su nueva vida, Chelsea Manning ha podido dejar crecer su cabello, lleva falda y las uñas pintadas de rojo. Da conferencias, se ha volcado en el activismo e incluso quiere entrar en la política tradicional, registrando su candidatura como demócrata al Senado por el Estado de Maryland. Es un icono controvertido para la lucha transgénero y un personaje incómodo para la mayor parte de instituciones: Harvard le retiró la propuesta para ser profesora invitada para este curso, después del aluvión de críticas, y en la misma Canadá, donde ha pasado estos días, le prohibieron la entrada el pasado otoño por sus antecedentes penales. “El mundo que temía que existía en 2010 se ha desarrollado y acelerado mientras he estado fuera”, afirma. Dice que la normalización del uso y vigilancia de nuestros datos y la actuación de la policía en EE UU ha llegado a un punto tan autoritario que no le deja, añade, más opción que plantarse y protestar.

Hay quien en Estados Unidos la considera una heroína, que se sacrificó por revelar los abusos de su país en el frente, y quien la ve como una traidora. Cuando se mira su odisea resulta difícil discutir que se trata, en cualquier caso, de una figura trágica. En su nueva vida, la pregunta que sigue costando responder es por qué hizo lo que hizo.

Filtró una tonelada de cables militares y diplomáticos que transmitió a la plataforma WikiLeaks en varias fases durante 2010 con la intención, defendió en su día, de revelar los abusos de su país en las guerras de Afganistán e Irak. Destapó, en efecto, muchas de aquellas miserias, pero también todas las que tenían que ver con las relaciones internacionales, lo que los funcionarios estadounidenses escribían, pensaban e investigaban de prácticamente todos los líderes. Del interés por la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner al relato de la vida de Gadafi y su particular guardia femenina.

Aquel terremoto confirió a WikiLeaks la fama mundial. Los cables del Departamento de Estado se publicaron en noviembre en varios periódicos con los que la plataforma fundada por Julian Assange los había compartido; entre ellos, EL PAÍS. Para entonces, Manning estaba ya entre rejas. Había sido detenida a finales de mayo en Bagdad, delatada por Lamo. Este, que murió el pasado marzo, contó hace años a El PAÍS que, a su juicio, Assange se había aprovechado de la debilidad emocional de Manning, una persona muy aislada que en Bagdad estaba tocando fondo, y que no era consciente de la gravedad de sus actos.

Nació en 1987 en Crescent, un pequeño pueblo de Oklahoma, dentro de lo que se conoce como el cinturón bíblico de Estados Unidos. Recuerda haberse sentido una niña desde que apenas tenía cinco años. Sus padres, un estadounidense y una inglesa, se separaron cuando solo era una adolescente, así que vivió en ambos países. Cuando regresó a EE UU, rompió los lazos con su padre por el rechazo de este a su homosexualidad, según contaron en su día sus allegados. En Chicago, llegó a vivir en la calle y decidió alistarse en el Ejército. En 2008, se graduó como oficial de inteligencia. Y al año siguiente lo destinaron a Bagdad. Poco después se pondría a robar información clasificada y grabarla en un CD con el rótulo de Lady Gaga.

Desde 2010, WikiLeaks ha seguido con las filtraciones de documentos, nunca tan impactantes como las de 2010, aunque se le atribuye un papel capital en el caso de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 para favorecer la victoria de Trump por las filtraciones de correos electrónicos de los demócratas.

¿Qué piensa hoy Manning de WikiLeaks? ¿Ha cambiado su opinión respecto a aquel 2010?. Chelsa escucha la pregunta en el encuentro con la prensa en Montreal. “Solo sé lo que cuentan los medios, hace ya ocho años de eso y yo he estado en prisión”, dice. Luego marca distancias sobre la plataforma: “Debe recordar que en 2010 yo intenté ir a The New York Times y The Washington Post y me dieron la espalda. Debía tomar las decisiones en muy poco tiempo. Y [los documentos] acabaron en manos del grupo que usaba las herramientas y los métodos correctos. Ahora esos métodos están más extendidos, la plataforma de descarga segura (Secure Drop) está normalizada, pero no voy a corregir mis decisiones de 2010 en base a las herramientas que están disponibles hoy en día”.

Se pone muy seria cuando se le pregunta si ha vuelta a tener contacto con Julian Assange. “Yo nunca he estado en contacto, jamás. Yo no sabía con quién hablaba”, enfatiza. La persona de contacto con quien hablaba Manning era “Nathaniel Frank”, el nombre de un escritor tras el cual podría estar Assange, pero esas conversaciones son material clasificado. Su representante veta más preguntas al respecto. Entre cita y cita, jóvenes que acuden a la conferencia C2 de Montreal le piden fotos. Chelsea Manning sigue teniendo una historia sensacional.

La guía de Miren, la niña trans que mostró a sus padres qué hacer en cada momento

Los progenitores de una menor de cinco años piden con una carta dirigida a los padres de los niños de su ‘ikastola’ que respeten la decisión de su hija

Miren, nombre ficticio, les dijo a sus padres que era una niña cuando apenas tenía dos años. LOUIS BLYTHE

“Este viernes, 4 de mayo, Miren va a dejar de ser Miren solo en casa: también va a ser Miren en la ikastola, en la plaza, en el parque, en el cine…, y en los lunes de otoño que llueva, y los jueves de invierno que nieve”. Los padres de una niña trans de cinco años que vive en el País Vasco han relatado a través de una carta dirigida a otros padres de su escuela cómo su hija les ha guiado, marcando los tiempos y decidiendo qué hacer en cada momento, hasta pedirles que la llamen Miren y no por el nombre masculino que decidieron “erróneamente” al nacer. El padre, con el que se ha puesto en contacto EL PAÍS, ha pedido que no se faciliten datos personales que puedan identificar a su hija. Los nombres de pila han sido cambiados. Con el escrito, en el que muestran su inmensa gratitud a la labor realizada por el colegio —”nos equivocamos al asignarle el sexo, pero no al elegir la ikastola“—, animan al resto de progenitores a que respeten la decisión que su hija ha adoptado “libre y felizmente” y a que la traten como lo que es y quiere ser: “Una persona normal y feliz”.

Los tres años de recorrido de la familia de Miren aparecen resumidos en una emotiva carta de siete párrafos y una posdata. El escrito ha circulado en los últimos días por las redes sociales sin que los autores lo hayan autorizado, según asegura el padre. En el texto, los padres viajan hasta el nacimiento de Miren y reconocen que “hace ya cinco años y un mes” se confundieron cuando pensaron que era un chico. “Le pusimos de nombre Jon y le traspasamos la ropa de su hermano, y no la de su hermana… ¡Cómo no íbamos a equivocarnos si le asignamos su sexo fijándonos únicamente en sus genitales!”, detallan. A pesar de ello, reconocen que se dieron cuenta “muy pronto” de su equivocación. “No sabríamos precisaros exactamente cuándo, si al año, al año y medio o a los dos años, pero muy pronto vimos, supimos y comprendimos que Jon, como le llamábamos entonces (y como le hemos estado llamando hasta hace escasos días), era una niña. Una niña con pene, es cierto. Ni la primera ni la última. Pero una niña”.

Ni neska naiz” (Soy una niña). Los padres de Miren jurarían que esta fue la primera frase con sujeto, verbo y predicado que construyó su hija. “Una frase que no ha dejado de pronunciar un solo día desde entonces, y habrán pasado ya unos tres años… o más”, precisan. “En todo este tiempo, y tras superar las lógicas dudas iniciales, siempre hemos visto y querido a Jon como una niña, pero hemos respetado sus ritmos y sus tiempos. Si a los mayores en ocasiones nos cuesta tanto decidir qué zapatos ponernos o dónde ir de vacaciones, cómo no le va a costar a una niña de cuatro o cinco años decir a todas las personas que conoce que están equivocadas, que ella no es un niño sino una niña, y que si tiene pitilínes porque hay otras muchas niñas que también lo tienen, del mismo modo que hay niños que tienen vulva, y que a partir de ahora quiere que la llamemos por su verdadero nombre, que es Miren, y no por el que por error le asignaron su aita y su ama…”, continúa la carta.

Los padres relatan cómo la pequeña “ha marcado los tiempos” y se ha ido abriendo cuando se sentía segura. “Ella ha decidido qué hacer en cada momento. Nosotros nos hemos limitado a acompañarla, a arroparla, a comprenderla, a quererla y a hacerla sentirse acompañada, arropada, comprendida y querida. Al principio, solo se manifestaba como chica cuando se sentía protegida, en espacios de confort: nuestra casa, la casa de aitite (abuelo) y amama (abuela), el baserri de amama (caserío de la abuela), donde izeko (la tía) y osaba (el tío) o de vacaciones, donde nadie sabía si era Jon, Miren, niño, niña”.

El siguiente paso la llevó a vestirse “como lo que se siente y como lo que es, una niña”. Miren “aprovechó aquellas ocasiones en las que ella, observadora, detectaba que la gente se vestía de forma… especial”, como fiestas patronales o periodos de vacaciones. “Pasaba automáticamente a ser Miren en el preciso instante en que se sentía a salvo del ‘qué dirán’, en cuanto se sentía acompañada por las personas que ya conocíamos su ‘secreto’: “Ni neska naiz” (Soy una niña)”. El último paso, lo dio en Semana Santa, mientras estaban de vacaciones. Fue entonces cuando pidió que la llamaran Miren. “Pero, en un principio, solo los de casa. En la Ikastola y en la calle, un poco más tarde. Sin prisa”.

En cuestión de un mes, los padres han recabado información y opiniones para afrontar de la mejor manera esta nueva situación. “Hemos escuchado a profesionales, expertos y miembros de las asociaciones que trabajan en este ámbito”, explican.  Aunque Miren había previsto anunciarlo a sus compañeros de clase un viernes, terminó haciéndolo un miércoles y, según el testimonio de sus padres, dar a conocer su decisión la hizo “la persona más feliz del mundo”.

Para terminar y como posdata, los padres de Miren reconocen que tienen un gran lío en casa con el tema de los nombres y quitan importancia a que se produzcan equivocaciones. Con todo, garantizan que “la práctica ayuda”. “Cuantas más veces dices Miren, más quieres a Miren. Pruébalo y verás”, animan en un escrito en el que apelan a valores como el respeto, la solidaridad y la generosidad.

Brasil llora por una mujer negra, lesbiana y feminista

El clamor por su asesinato ha convertido a la activista brasileña en un tótem

Un grupo de manifestantes pintan con spray una imagen de Marielle Franco con el mensaje: Presente hoy y siempre. LEO CORREA (AP). VÍDEO: REUTERS-QUALITY

Los tiros que mataron a Marielle Franco el 14 de marzo, en Río de Janeiro, atravesaron más que su cuerpo. Contra las expectativas de quienes la ejecutaron, las balas alcanzaron la ley no escrita de que los negros pueden morir. Siete de cada diez personas asesinadas en Brasil son negras. Marielle, de 38 años, sería una más en desplomarse sobre el asfalto, sin sonido ni lamento. Pero no lo fue. Esta vez, el clamor por la muerte de una mujer negra, lesbiana y feminista ha provocado una ruptura. El cuerpo destrozado de Marielle Franco se ha convertido en un tótem. Y, como tótem, vive.

Su muerte ha traspasado la barrera de la normalidad de un asesinato negro, y este traspaso solo ha sido posible por su vida. Por su vida la mataron. Y por su vida sus asesinos no podrán matarla.

Al hacer de su vida una excepción, Marielle denunció la deformidad de lo normal. Nació en la favela y consiguió llegar a la universidad. Fue madre adolescente y crio a su hija sin tener que convertirse en mujer de traficante. Era lesbiana y luchó contra la homofobia.

E hizo algo todavía más peligroso para quienes quieren mantener sus privilegios intactos: Marielle reventó el discurso de que el voto no tiene valor y que la democracia ya no puede responder a los anhelos de la ciudad. Probó que la política sigue siendo un instrumento poderoso para rechazar destinos determinados y recuperar la capacidad de imaginar un futuro donde todos quepan.

Marielle demostró que los cuerpos negros pueden ocupar la ciudad en otra posición. La quinta concejala más votada en Río por el PSOL, un partido de izquierdas, luchaba por las mujeres de la favela y los derechos humanos. Marielle pertenece a la generación que está reinventando la democracia en Brasil. Una osadía en un país donde el proceso democrático se corrompe sistemáticamente.

El genocidio negro es un golpe que se reedita desde hace siglos en Brasil. Dos días después del asesinato de Marielle, a un bebé negro le volaron la cabeza en un supuesto intercambio de tiros con la policía de Río. “¡Parad de matarnos!”, decía el cartel que llevaba un niño de 11 años en la última manifestación en São Paulo. Al querer recolocar a Marielle en el lugar destinado a los negros, tumbados en el asfalto, Brasil ha descubierto que los negros no volverán a los barracones.

A Marielle Franco la asesinaron casi un mes después de iniciarse la intervención federal en Río, dando el mando de la seguridad al Ejército. Pero la única intervención legítima es la suya, un desgarrón en la estructura racista de Brasil: con su vida, Marielle creó un cuerpo que ya no puede asesinarse.

¿Por qué mataron a Gianni Versace?

Llega a nuestras pantallas ‘American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace’, la serie sobre el homicidio del diseñador italiano cuyo móvil sigue siendo hoy una incógnita.

Gianni Versace, acompañado de Carla Bruni y Naomi Campbell en 1992. FOTO: GETTY

En la mañana del 15 de julio de 1997 Gianni Versace fue asesinado en la puerta de su mansión de Miami Beach. El diseñador italiano de 50 años volvía a casa después de haber desayunado en una cafetería cuando Andrew Cunanan, un trabajador sexual de 27 años, le disparó a quemarropa en la nuca y el cuello. Versace murió al instante. Cunanan, que era perseguido por otros cuatro asesinatos, se suicidó ocho días después en una casa flotante, rodeado por la policía. Hasta aquí, los únicos hechos de los que se tiene verdadera certeza en uno de los crímenes más mediáticos de las últimas décadas. Un homicidio que cambió para siempre la industria de la moda, despertando una batalla por el control de la legendaria firma que resuena todavía hoy, con una heredera mayoritaria (su sobrina Allegra Beck) que tenía por aquel entonces 11 años de edad. Y una historia que reúne todos los ingredientes para atraer al cineasta Ryan Murphy, la mente detrás de la antología American Crime Story, que estrena ahora la segunda temporada con el chocante asesinato del modisto como detonante.

La primera entrega de la ficción, The people vs. O.J. Simpson, se confirmó como una de las grandes revelaciones de la temporada, logrando el Emmy y el Globo de Oro a la mejor miniserie. Un crimen sin resolver, exposición mediática, celebridades involucradas… Son varias las similitudes que emparejan el caso del jugador de fútbol americano con El asesinato de Gianni Versace, que acaba de llegar a la televisión española. Basado en el libro Vulgar Favors de la periodista Maureen Orth, la ficción está encabezada por un reparto estelar conformado por Édgar Ramírez (La chica del tren), Darren Criss (Glee), el cantante Ricky Martin y Penélope Cruz, que debuta en la pequeña pantalla dando vida a Donatella Versace. La producción de la serie no ha sido bien recibida por la familia del modisto, que ha atacado con dureza los hechos narrados en la misma con diferentes comunicados. Poco tiempo después de su vigésimo aniversario, la ficción intenta arrojar algo de luz sobre un homicidio cuyo móvil sigue siendo una incógnita. ¿Por qué Andrew Cunanan mató a Gianni Versace? Estas son todas las hipótesis que se manejaron en la investigación, veremos por cuál se decantan los guionistas.

En el centro, Donatella Versace y su hija Allegra, quien heredaría la mayor parte de la fortuna de Gianni Versace. FOTO: GETTY

Hipótesis del robo

En un primer instante, la policía pensó que se trataba de un intento de robo de la cartera de Versace, que en ese momento llevaba más de 1200 dólares en efectivo. Cuando las sospechas se centraron en el asesino en serie Andrew Cunanan, el móvil del hurto perdió fuerza.

Hipótesis del halo de gloria

Los asesinatos de Cunanan comenzaron el 25 de abril en Minneapolis cuando disparó repetidamente a Jeffrey Trail, un antiguo oficial de la marina que había sido cliente de sus servicios sexuales. Cuatro días después asesinó a David Manson, un famoso arquitecto del que había sido amante. Cunanan se dirigió a Chicago, acabando con la vida del promotor inmobiliario Lee Miglin, de 72 años. El 9 de mayo, Cunanan disparó a William Reese, un vigilante de cementerio, antes de robarle la furgoneta con la que conduciría hasta Miami Beach. Una vez en la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI, las opciones de Cunanan disminuían a cada segundo. Sin esperanza de poder escapar después de varios meses oculto, decidiría cerrar su terrible lista con un homicidio que le asegurara un lugar en la historia, el de Gianni Versace. Sin embargo, los escépticos de esta teoría alegan que no tendría sentido el viaje a Miami de Cunanan, siendo Nueva Jersey residencia de estrellas tanto o más famosas que el propio diseñador.

Entrada de la mansión de Gianni Versace, lugar de su asesinato en julio de 1997. FOTO: GTRES

Hipótesis de la mafia

Una paloma muerta encontrada junto al cadáver del modisto desató todo tipo de conjeturas sobre si Cunanan era en realidad un sicario a sueldo. Aunque no se encontraron más pruebas que apoyaran la hipótesis, la publicación del libro Metastasi en 2010 reabrió la polémica. Giuseppe Di Bella, un ex miembro de la mafia calabresa (hogar natal de Gianni Versace), aseguró que el asesinato fue un ajuste de cuentas ordenado por el padrino Paolo de Stefano, con quien el diseñador tenía deudas pendientes. A través de la firma de moda, el mafioso supuestamente blanqueaba “montañas de dinero” procedentes de sus oscuros negocios. Di Bella, que fue informante de la policía, también describía el plan para robar las cenizas de Versace de un cementerio cercano al lago de Como para chantajear a sus seres queridos. Pero jamás se llevó a cabo. Todas las declaraciones fueron desmentidas por la familia Versace que las tachó de “vergonzosas” y anunció acciones legales contra Di Bella.

Hipótesis del SIDA

En su juventud, Andrew Cunanan era un conocido gigoló en la vida nocturna de la costa californiana. Tenía fama de entablar relaciones con hombres mayores y poderosos, que le agasajaban con grandes cantidades de dinero y regalos caros. También mentía sobre su identidad, haciéndose llamar Andrew Da Silva e inventando realidades alternativas en las que unas veces era el gerente de una fábrica en México y otras el heredero de una adinerada familia filipina. Pero en 1997 sus días como toy boy habían acabado. Sus últimas parejas le habían abandonado, tenía fascinación por la figura de Hitler y había ganado mucho peso. Pese a que la policía no hizo público este aspecto, todos los indicios apuntan que había contraído el SIDA. La noticia de su enfermedad despertaría una supuesta sed de venganza en Cunanan, que decidió acabar con la vida de los hombres que podrían haberlo contagiado. Así se explicarían las muertes de Trail, Manson y Miglin, pero no tanto la de Gianni Versace, ya que la naturaleza de su relación jamás se ha aclarado.

El cartel de Se Busca publicado por el FBI en la caza de Cunanan. FOTO: GETTY

Hipótesis de los celos

Las autoridades confirmaron que Gianni Versace y Andrew Cunanan habían coincidido en el pasado. La primera vez, en el club gay Colossus de San Francisco, donde ambos residían a principios de los 90. La revista Time publicó otra supuesta aproximación, en el backstage de la Ópera de la misma ciudad. Versace creyó reconocer a Cunanan de un encuentro anterior en el lago de Como.“Gracias por recordar un momento tan agradable”, contesto él. Pese a todo, no ha sido ratificado que el sociópata realmente visitara Italia alguna vez en su vida. Sea como fuere, los posteriores encuentros entre el diseñador y su asesino siguen siendo un misterio. Durante la investigación, la policía confirmó que Versace y su novio Antonio D´Amico habían contratado los servicios de varios prostitutos. Si Cunanan hubiera sido uno de ellos, sostendría la teoría de la venganza contra los hombres que podrían haberlo contagiado, pero la pareja del modisto jamás corroboró tal circunstancia. En otro artículo de 1997, El País se hacía eco de la entrega de fotos y vídeos al FBI de una mujer brasileña que mostraban a Cunanan y Versace en una fiesta celebrada en Miami Beach el 13 de julio, dos días antes del asesinato. Por otro lado, Vanity Fair recoge las declaraciones de un amigo de Cunanan que confesó al FBI que este no estaba obsesionado con Gianni Versace, sino con alguien que formaba parte de su equipo. Puede que hasta del propio Antonio D´Amico, convirtiendo el homicidio en un crimen pasional.

Después de meses de pesquisas, un informe de 700 páginas, 13 vídeos, 17 cintas de audio y docenas de fotografías, ningún móvil pudo llegar a confirmarse. Nadie expresó mejor la decepción de la investigación como el encargado de la misma, el jefe de la policía de Miami, Richard Barreto“No podemos establecer un motivo. Podría ser un robo. Podría ser el hecho de Andrew Cunanan buscando fama tiroteando a una persona de este calibre. Podría ser venganza. A todos nos gustaría saberlo, especialmente en un caso de perfil alto como este. Desafortunadamente, la verdadera respuesta es que nos hemos hundido con el barco, por decirlo de alguna forma”. Veremos si la serie que acaba de llegar a la parrilla ayuda a reflotarlo.

Édgar Ramírez da vida al diseñador Gianni Versace en la ficción.

 

El PP fracasa en su intento de cambiar la ley LGTBI respaldada por el Congreso

Los ‘populares’ critican al PSOE y Ciudadanos por secundar “las barbaridades” del texto de Unidos Podemos

Representantes del colectivo LGTBI en el pleno del Congreso de los Diputados. JAIME VILLANUEVA / VÍDEO: EFE

El Congreso de los Diputados ha rechazado este jueves la enmienda a la totalidad presentada por el PP a la ley integral LGTBI, que, impulsada por Unidos Podemos, recibió el respaldo de la Cámara el pasado septiembre con la abstención de los populares (aunque con el voto en contra de su diputado Jorge Fernández Díaz). El PP se ha quedado solo (131 votos contra 207 votos) frente al resto de grupos en su intención de cambiar el texto tomado en consideración contra la discriminación por razón de sexo de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales.

Tras haber firmado una carta en la que dijo que apoyaría la ley presentada, el PP se desmarcó en septiembre y, presionado por el ala dura del partido, presentó una enmienda a la totalidad de la ley para reducirla sensiblemente. La enmienda no contemplaba medidas específicas de obligatoriedad ni régimen sancionador y prescindía de asuntos que los colectivos implicados consideran fundamentales. La Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (FELGTB) había mostrado su “decepción” con el texto popular, compuesto por 33 artículos, y que, entre otras renuncias, no incluye la despatologización de la transexualidad ni el acceso a la reproducción asistida a mujeres con independencia de su orientación sexual.

Durante el debate, en el que ha gravitado el suicidio del adolescente transexual Ekai, la propuesta del PP ha sido calificada por el resto de grupos como “una puñalada trapera a la justicia social” (Unidos Podemos), “una vergüenza” (Compromís), “saco de prejuicios” (PNV), “lgtbifóbica” (ERC), “sucedáneo” (Ciudadanos), “flatus vocis” (PSOE). Ahora la ley seguirá su trámite en la comisión con las enmiendas parciales de los partidos.

Los artículos más polémicos de la iniciativa de Unidos Podemos aluden al régimen sancionador. Propone la creación de una Agencia Estatal contra la Discriminación que podrá imponer sanciones y multas por vía administrativa y sin orden judicial. Estas multas oscilan entre los 3.000 euros para las infracciones leves y los 45.000 para las más graves. Este texto también propone medidas educativas, sanitarias, laborales y administrativas. Asimismo, garantiza la reproducción asistida para las lesbianas, impulsa fiscalías especializadas en delitos de odio, plantea la revisión de los libros de texto y deja de considerar la transexualidad una enfermedad.

Tras el pleno, el vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, ha criticado algunas de las iniciativas que incorpora la ley de Unidos Podemos, como “cerrar medios de comunicación si se equivocan en opinión del colectivo” o “que se le quite la custodia a los padres que no autoricen a los hijos menores operaciones de género”. “El PP ha votado en contra de algunas cuestiones que introduce Podemos que no son razonables, pero ha votado y ha presentado su propia iniciativa, por primera vez desde la democracia, al colectivo LGTBI”, ha destacado.

Para Maroto, no hay ningún problema de su partido con el colectivo y cita como ejemplo las leyes impulsadas en Galicia, Extremadura o Madrid. “Estar a favor del colectivo LGTBI no significa estar a favor de las barbaridades que propone podemos, que por cierto han sido secundadas por los socialistas y Ciudadanos para nuestra sorpresa”, ha incidido. Desde su punto de vista, el PP presentaba “una propuesta mejor”, que “va mucho más allá de lo que lo que tienen las regulaciones en la mayoría de países muy avanzados en legislación LGTBI”, es “una ley en positivo, muy bien redactada”.

Por otra parte, el pleno  ha probado, con la abstención del PP y Ciudadanos, una moción de Compromís que insta al Gobierno a la reforma inmediata el sistema de financiación autonómica para dotarle de recursos suficientes y repartidos equitativamente entre todas las autonomías.

Un transexual de 16 años en espera de tratamiento hormonal se suicida en Ondarroa

Ekai, de 16 años, ha sido hallado muerto por su madre en el domicilio familiar

Ekai y su padre Elaxar, en un programa de La Sexta sobre transexualidad en noviembre pasado

La lucha de Ekai Lersundi por lograr que se reconociese su verdadera identidad de género terminó este pasado jueves de una manera muy trágica. Ekai, un adolescente transexual de 16 años que había solicitado un tratamiento hormonalque “nunca llegó”, fue encontrado muerto en su habitación por su madre. “La peor de las noticias, pero vamos a seguir luchando por la memoria de Ekai y por esas niñas, niños y jóvenes a quienes se les está negando una y otra vez su identidad”, explica Bea Sever, portavoz de la asociación que acoge a familias de menores transexuales.

Ekai, vecino de Ondarroa (Bizkaia), ha puesto fin a la batalla que estaba librando junto a su familia por que se reconociese su verdadera identidad de género. “Explicar a todo el mundo que los datos en tus documentos [oficiales] están mal te hace pasar ratos muy malos”, afirmó en noviembre pasado en un programa de La Sexta, en el que intervino junto a su padre Elaxar, con motivo de la aprobación en el Congreso de los Diputados de los trámites para que los menores transexuales pudiesen cambiar su nombre y sexo en el Registro Civil sin necesidad de presentar informes médicos.

Chrysallys ha expresado este viernes su “inmenso dolor” por el fallecimiento de Ekai. Una muerte cargada de muchísimo simbolismo, pues estaba batallando, asegura Sever, “por lograr el cambio de nombre en el registro”. También estaba reclamando que la Unidad de Género del Hospital de Cruces le proporcionara el tratamiento hormonal que necesitaba y que “nunca llegó”. Ekai, recuerda esta asociación, también quería que los profesores y alumnos de su instituto recibiesen formación sobre la transexualidad y la identidad de género. Quería que en la escuela comprendiese su realidad y fuese respetado. “Demasiadas batallas cotidianas para un adolescente”, añade su portavoz.

“Esta batalla la hemos perdido como sociedad y a Ekai nadie puede devolverle ya la vida”, se apena Server. Una de cada 1.000 personas es transexual en España, según datos de la Asociación de Familias de Menores Transexuales. El número de suicidios entre las personas transexuales durante su adolescencia es alrededor de un 30% más alto con respecto a otros jóvenes de su edad. Estas personas, que atraviesan a esas edades un momento vital de grandes cambios físicos, emocionales y mentales, sufren además en muchas ocasiones el rechazo social por no poder expresar plenamente su identidad.

Ekai estaba viviendo esa batalla consigo mismo y su entorno, hasta que el jueves pasado dijo basta. La asociación Chrysallis advierte de que la muerte de este joven vizcaíno tiene que servir de revulsivo para ganar la batalla de los chicos y chicas que quieren cambiar su nombre, de quienes vez negada su identidad y de muchos que no consiguen recibir el tratamiento hormonal que necesitan para vivir conforme a su género.

En recuerdo de este adolescente, la asociación ha convocado una concentración mañana a las cinco de la tarde en Ondarroa. El Ayuntamiento de esta localidad ha expresado su solidaridad a la familia y amigos de Ekai, y ha invitado a la ciudadanía a “construir un municipio libre de transfobia”.

Save the Children también ha manifestado su consternación y apoyo a la familia, además de exigir la necesidad de garantizar la identidad sexual y la no discriminación de los adolescentes transexuales. La organización no gubernamental recuerda que los menores transexuales son un colectivo “especialmente vulnerable”, por lo que merecen “una protección especial por parte de las Administraciones públicas”. “Esta protección debe estar basada en la igualdad de trato y la no discriminación, su bienestar mental y el respeto de su interés superior”, ha señalado en un comunicado.

Zinegoak, el cine como vehículo para reclamar “el valor de la diversidad”

El Festival de Cine LGTBI de Bilbao otorgará el premio honorífico a la directora francesa Émilie Jouvet por el uso del cuerpo como instrumento de lucha

El director del festival, en el centro, durante la presentación en Bilbao. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

El Festival Internacional de Cine y Artes Escénicas Gaylesbitrans de Bilbao, Zinegoak, presenta su 15 edición con el propósito claro de convertirse en una experiencia que vaya más allá del cine. “Abierto a todos los públicos, ofrecemos una herramienta cultural de primer nivel al servicio de la transformación social”, explica su director Pau Guillén, orgulloso de presentar 27 estrenos durante las dos semanas que dure el certamen con 135 proyecciones desde el próximo 19 de febrero al 4 de marzo.

A las cuatro sedes repartidas por la ciudad sumará una extensión de 40 localidades diferentes de Euskadi y Navarra en las que compartirán lo más destacado. Lo que arrancó siendo una “evento guerrillero” ha pasado a ser una “referencia de cine de calidad con gran sensibilidad” por la diversidad sexual y todas las temáticas de vanguardia relacionadas con “aquellas personas fuera de la norma”.

En esta edición, apuestan por seguir diferenciándose y acercar al público los equipos creativos que producen estas historias, así como realidades cercanas a la transexualidad en la infancia, la instrumentalización del colectivo LGTBI para hacer lavados de imágenes internacionales, “pinkwashing”, o el desconocido mundo del “cross-dressing” de aquellos hombres heterosexuales que desarrollan su vida vestidos con ropa de mujer. “No queremos ser un evento de nicho, sino una herramienta cultural ”, insiste Guillén convencido de la apuesta de este año.

 

Emilie Jouvet, premio honorófico 2018

La directora de cine francesa Émilie Jouvet recibirá el premio honorífico por el valor de su obra en el uso del sexo explícito como herramienta de lucha. En su visita a Bilbao, Jouvet aprovechará para impartir una Masterclass y presentar su último documental “Aria” sobre maternidades y paternidades queer. Entre los estrenos mundiales, destaca la primera película de temática LGTBI+ rodada en gallego por Lázaro Louzao, “Nove de Novembro”; así como el documental sobre el pinkwashing de Alba Barbé i Serra, “Enfemme”.

También cobrará una valor especial las piezas que hablarán sobre la situación del colectivo en países árabes como Túnez con la presencia de la directora Amina Sboui y población refugiada siria con el largometraje “Mr. Gay Syria”. El festival arrancará el 19 de febrero con la proyección del grueso de las películas a lo largo de la primera semana junto a la visita de una veintena de equipos creativos.

La segunda semana repetirán los pases de las películas y añadirán actividades complementarias en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao, Pikara Magazine, Sare Lesbianista, Intifada Marika o la Sala BBK. “Queremos llegar a un público cada vez mayor y, a la vez, servir de plataforma a aquellos que quieran compartir su diversidad”. Más de 40 localidades diferentes del País Vasco y Navarra también podrán disfrutar de las películas del Festival con una extensión de Zinegoak que durará todo el mes de marzo. El creciente interés del certamen en todas estas localidades es para los organizadores “el mejor termómetro de la buena salud del Festival”.

Mamá, no soy niño

“En mi partida de nacimiento pusieron ‘varón’, nunca me preguntaron”, dice Carmen. Padres y menores transexuales relatan su experiencia y el camino que queda para la normalización

Riley (derecha), niño de 12 años de género no binario, abraza a su madre, Rosa, en su casa el pasado miércoles. Álvaro García

Un sábado de abril de 2016, en su piso de Madrid, Carmen García de Merlo se puso unos pantalones vaqueros ajustados, una peluca larga, un niki a rayas y unas botas azules que había comprado a domicilio. Tardó 50 años en llegar desde su cuarto hasta la calle. Fue el tiempo que pasó hasta que Carmen decidió mostrarse públicamente como había sido siempre, mujer. Cruzó así vestida el pasillo de casa, y a los 50 años de espera le añadió media hora pegando la oreja en la puerta para no cruzarse con algún vecino. Recuerda que era una tarde agradable, que la Gran Vía estaba llena de sol y de luz, y que la clandestinidad había hecho mella: con los pantalones tan ajustados, fuera de casa necesitaba el bolso que nunca llevaba dentro. Recuerda también que se subió a un autobús para ir a Kinépolis, que por primera vez hizo cola en el servicio de mujeres, que en el metro la miraban sin disimulo y que a ella le daba igual porque, después de más de medio siglo, “estaba contentísima de ser yo”.

Carmen es abogada y enfermera. Habla en la sede del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) mientras atiende las últimas demandas del colectivo transexual referidas a la Ley Integral de Transexualidad de esa comunidad. “Yo me crié en Valdepeñas en los años sesenta. Empecé a ser consciente de que no era un niño a los cuatro años. A esa edad jugaba a intercambiarme ropa con mi hermana, luego lo seguí haciendo sola. A los 11 me encerraba en mi cuarto y me vestía con su ropa, me miraba en el espejo, me reconocía a mí misma. En aquellos años lo que me pasaba no tenía nombre. Yo era mujer. ¿Pero transexual? Entonces esa palabra no se escuchaba en ninguna parte. Empezó a hacerse familiar en los ochenta”. Una semana después de la conversación con EL PAÍS, Carmen le escribió una carta a la juez María Elósegui, famosa esta semana por sus declaraciones homófobas. “Aunque en mi partida de nacimiento escribieron ‘varón’, nunca me lo preguntaron: pasé toda una vida de represión hacia mí misma”.

Rut y Mario, nombres supuestos de una pareja que vive en Roma, decidieron que le iban a preguntar a su hijo de qué genero se sentía. O más bien, dejar que el niño lo descubriese por sí mismo. Cuando Rut se quedó embarazada, los dos se enfrascaron en un debate sobre la educación de su primer hijo. Mario, profesor catalán, se pone al teléfono para hablar de su bebé de cinco meses, razón por la que prefiere proteger su identidad. “Primó que vivimos en Roma y no en Suecia”, dice para referirse a la libertad con la que una de sus mejores amigas, que vive en el país nórdico, educa a sus hijos. “Pero al nuestro”, dice Mario, “vamos a intentar hacerle ver desde el principio que no existe una esencia totalmente masculina ni femenina”. De momento, no corrigen a nadie cuando les dice “qué bonito el niño” o “qué bonita la niña”, y la ropa, heredada, se la ponen indistintamente sea de niña o niño. Los primos del bebé lo siguen haciendo a los siete años: dependiendo del día se ponen falda o no, según les apetezca, sin atender a roles convencionales. “Hay dos formas de explicar el hecho trans. Una, más clásica, dice que se ha nacido en el cuerpo equivocado. Hay otra, de Paul B. Preciado, que prefiero: las personas son demasiado complejas para reducirlas a una esencia femenina o masculina; se actúa como hombre o como mujer, a veces como las dos cosas, a veces como ni una cosa ni la otra”, dice Mario, que recuerda que es más conveniente hablar de ‘comunidad trans’, el colectivo que incluye a transgéneros, identidades de género que no se corresponden al género asignado al nacer..

“No todo es rosa o azul”

Rosa supo que tenía un bebé diferente. “No sé si esto es común, pero desde el principio supe que era distinto”. En el colegio, cuando representaron Caperucita, todos los niños eligieron ser el cazador y todas las niñas Caperucita. Riley eligió ser la abuelita. Lo que ocurría es que Riley no era niño, pero tampoco estaba seguro de ser niña. Su madurez a los 12 años es asombrosa: es un menor trans no binario que está encajando en un universo que no concibe oficialmente a nadie como elle, género neutro con el que se denomina a las personas no binarias; un universo dividido en dos sexos de acuerdo a sus genitales. A los baños del instituto Riley prefiere no entrar porque sólo tener que elegir, le agobia. Aparece en el salón de su casa con una bata morada. Dice señalándosela: “No todo es rosa o azul, también hay otros colores”. Rosa, como Emilio, como Belén (madre de una menor trans que ha preferido no hablar de su hija para este artículo), se encuentran con un problema común: la falta de referencias. Que en el caso de Rosa y Riley es mucho más evidente. Hasta que Riley no se encontró a los 10 años con Pau, un monitor de campamento, no supo quién era. Hablando con Pau, 12 años mayor, supo que había más gente que no se sentía niño ni niña, menores y mayores para los que la identidad era algo más complejo y abierto que la tradicional separación de géneros. A propósito de la polémica de las drag queen en la cabalgata de Vallecas, Belén rescata un tuit de la poeta Álex Portero: “A mí, niña transgénero de los ochenta, me colocas en la cabalgata a La Prohibida en aquellos años de dolor constante y creo en la magia durante el resto de mi vida. Y hasta pensaría que puedo ser bonita y querida en lugar de dar vergüenza”.

“No había nadie”, coincide Rosa. “Y a mí no me habían enseñado nada de esto. Tienes que aprenderlo tú y tu hije solos. Si yo hubiese visto antes muchas cosas lo hubiera hecho mejor”. Con 10 años, Riley le dijo a su madre que tenía claro que no era un niño, pero no sabía si era una niña. En el Ramón y Cajal de Madrid no tuvieron suerte: “La persona que lo atendió creo que no supo encontrar las palabras con Riley. Básicamente le dijo que no se juntase con niños como él, que se relacionase con gente normal. Salí de allí espantada”. Antes de despedirse le presta al periodista Tránsito (Bellaterra, 2015), un libro de Bermúdez y Cantero. “Esto nos ayudó. Y El sexo sentido, el documental sobre la transexualidad en menores”.

Emilio, padre de Jonay, llenó su biblioteca de libros sobre transexualidad. Hoy divide su vida entre su trabajo y el activismo, ayudando a otras familias desde COGAM, como hace Carmen. “Yo no salí del armario, yo salí del trastero”, dice recordando su matrimonio, cuando se vestía de mujer en un trastero. Jonay, que ya ha hecho la transición y es chico a efectos administrativos, tiene un nuevo frente: mantiene su cuerpo abierto a la posibilidad de quedarse embarazado. La ley estatal que regula el acceso a la reproducción asistida se refiere sólo a mujeres; en Madrid, y alguna otra comunidad, se menciona a “personas con capacidad gestante”, otra contradicción administrativa a la que hacer frente. Mario, desde Roma, advierte de que no está criando a su bebé para que sea transexual, sino para que tenga toda la información y libertad para sentirse quien es cuando tenga la capacidad de serlo, y no se encuentre con un mundo preconfigurado en el que no encajar. Riley, antes de irse a cenar, responde a la pregunta de por qué eligió ese nombre: uno de sus significados es “valiente”, dice.

Una concesión que no termina

Hace 15 años, Emilio García y su mujer se encontraron con que la que ellos creían su niña de cuatro años quería ir al colegio con pantalones. “Se quejaba, lloraba”, cuenta él en una hamburguesería del Paseo de la Castellana. No le dio mucha importancia. En el colegio exigían uniforme, y se resignó. Fue la primera de muchas resignaciones; ser transexual es una concesión que no termina, ni siquiera con la transición acabada y los papeles: siempre hay una explicación más que dar o una claudicación ante algo o alguien. Las señales con el tiempo se hicieron evidentes. A Jonay, su nombre, le espantaban las fotografias. Solía encerrarse en su cuarto, donde se desarrollaba su identidad a salvo del resto. El mundo da por hecho que el haber nacido con genitales de mujer le convertía en mujer. Eso es difícil de asumir porque él siente, vive y sabe que es un hombre; por tanto o el mundo es monstruoso, o el monstruo era él. Tuvo, como otros niños en su situación, problemas de autoestima, y todo se aceleró en casa cuando en el colegio se le encontraron autolesiones. “A mi hijo, como a cualquier transexual, le habían dicho que no existía. Y lo que los demás veían, desde su propio nombre, él no lo sentía como propio”. Para ser reconocido como hombre o mujer, un trans tiene que presentar un certificado de disforia de género y acreditar dos años de tratamiento. La mayor Unidad de Género de España, la del Hospital Ramón y Cajal, cumplió el pasado año una década: 1.500 consultas y 400 cambios de género.

¿Está a favor del matrimonio homosexual?: “No voy a contestar”

La nueva magistrada del Tribunal de Estrasburgo defiende que sus creencias no se reflejarán en las resoluciones judiciales

María Elosegui en su despacho de la Facultad de Derecho de Zaragoza. Foto: Andrea Comas

María Elósegui Itxaso (San Sebastián, 1957) es “atípica”, según se define. Es la primera mujer española designada para ocupar un puesto como juez en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Horas después se conocieron algunas de sus consideraciones homófobas. Es doctora en Derecho y Filosofía. Obtuvo, entre otras, una beca de la Fundación alemana Alexander von Humboldt. Es profesora visitante en universidades de Canadá y Estados Unidos. Ha colaborado en proyectos legislativos con el PSOE, el Partido Aragonesista y el PP. Y, entre otras cosas, ha trabajado durante cinco años en la comisión europea contra el racismo y la intolerancia.

Pregunta. Es la primera española en ser designada como juez del Tribunal y partía como la peor posicionada, ¿se siente cuota?

Respuesta. No, aunque tampoco me molestaría serlo. Tengo habitualmente más currículum que los varones con los que compito. He llegado a los mismos sitios, no solo con igualdad, sino con el doble de currículum en general. Por eso, no me preocupa que se pueda hablar o decir que es por acción afirmativa en igualdad de méritos y no tengo ningún temor a que se pueda decir que me han regalado la plaza por ser mujer.

P. ¿Cómo pasó a ser la candidata con menos posibilidades a la elegida?

R. No tengo datos ni información privilegiada sobre cómo ha sido el proceso de designación. No me presentaba en igualdad de condiciones por el tema de influencias, pero en la asamblea parlamentaria ya me conocen. He estado trabajando allí y las cosas se demuestran trabajando. Los juristas me han visto trabajar. Han leído el curriculum y no se han dejado llevar de clichés o estereotipos. Creo que eso es lo que ha pasado. No sé si llegaré a saber quiénes me han votado.

P. ¿Qué cree que puede aportar al tribunal?

R. Mi sensibilidad en la lucha por los derechos humanos, no solo desde el punto de vista teórico y académico, sino que también he intentado contribuir a cambios sociales reales con técnica, sin implicarme en activismo político o social, pero sí contribuir a la ley de igualdad o pelear por el permiso de un mes de baja por paternidad, por ejemplo. También en cuestiones referentes a la no discriminación por cuestiones de raza. He trabajado mucho en temas de inmigración y de minorías regionales, culturales o étnicas, es decir, sensibilidad hacia la unidad con la diversidad. He tratado con personas de diversas culturas y religiones y puedo aportar esa sensibilidad. No es solo un tema académico.

P. Está en una comisión contra la intolerancia, pero hay frases textuales de trabajos suyos con consideraciones muy tajantes en las que dice, entre otras cosas, que la homosexualidad es una patología.

R. La homosexualidad no la he trabajado especialmente. Sí la transexualidad. Hay que estudiar estas cosas con rigor, ver lo que dice la ciencia y la medicina. Dentro del propio colectivo hubo distintas posiciones con la ley de cambio de sexo. Unos estaban de acuerdo con la exigencia de una operación irreversible y querían que la Seguridad Social se hiciera cargo de ella y otros querían una transformación, pero no una reasignación quirúrgica irreversible. Consulté consecuencias médicas y me posicioné más en la línea de no exigir una operación irreversible. Eso sí lo he dicho y en este momento se puede manipular. Hay que escuchar la película completa. No creo que haya dicho las frases que se me atribuyen. Las habrán tergiversado.

P. Pero, ¿cree que la homosexualidad es una patología?

R. No, no creo que la homosexualidad produzca patologías. Creo que está en investigación los orígenes de la homosexualidad y hay distintas teorías. Creo que no hay una probada. También hay distintas posturas dentro de los colectivos gay. Las personas pueden hacer elecciones en su vida y esta es una elección más.

P. También dijo que está “en contra de la ideología gay”.

R. No puedo haberlo dicho porque no utilizo el término ideología. Hay distintas posturas antropológicas y las va a haber siempre. Es una cuestión de antropología y no de ideología, es una filosofía de vida.

P. Pero ¿cree que hay una “filosofía de vida” común a los homosexuales?

R. Algunos piensan que el sexo es cultural, que se puede construir y que no hay nada previo que nos condicione, ningún condicionante previo biológico, esa es una teoría. Cuánto viene dado por naturaleza y cuánto por cultura. Unos que dicen que es genético y otros dicen que es voluntario. No tienen solo una teoría y eso también es normal. Hay una evolución, un debate y cosas que ni entre ellas casan.

P. Es conocedora de las distintas teorías, pero ¿qué piensa? Porque sus consideraciones pueden verse reflejadas en las resoluciones judiciales que adopte ahora.

R. La teoría antropológica que yo mantenga es indiferente porque yo tengo que aplicar el convenio europeo y la normativa vigente con independencia de lo que yo piense. Como juez tengo que aplicar la normativa, no puedo aplicar teorías. No hay peligro, no puedo ser sesgada, tengo que aplicar lo que hay, me guste o no. No se puede discriminar a nadie por orientación sexual u orientación de género. El público se puede quedar tranquilo.

P. ¿Está a favor del matrimonio homosexual?

R. Es una pregunta comprometida. No es estar a favor o en contra. No voy a contestar. No voy a dar una respuesta blanco o negro. Como juez tengo que respetar la legislación. Yo no estoy de acuerdo con el activismo judicial y he criticado sentencias por eso.

P. Pero ya se había manifestado en contra.

R. Habrá que ver qué he dicho.

P. No parecen existir referencias en las que se haya manifestado a favor.

R. Bueno, yo tendré que aplicar la ley, independientemente de lo que me guste. No es una cuestión de gustos y opiniones. La gente no pero yo creo que da igual.

P. Entonces, ¿considera que las creencias no condicionan la aplicación de esas normas? La ley es interpretable.

R. Hay unos márgenes de interpretación pero también en la norma hay unos núcleos duros que no dejan lugar a dudas. El juez no puede tergiversar una normativa para aplicarla en una línea a favor de opiniones personales. No debe de hacer activismo judicial.

P. ¿Cree que las sentencias del TEDH están suficientemente motivadas?

R. Se ha intentado mejorar la argumentación y la motivación. Hay un principio de ponderación de los derechos en conflicto pero hay técnicas que se pueden mejorar. Hay sentencias más coherentes que otras. Hay que mejorar la motivación.

P. ¿Es lento el tribunal?

R. Sí. Tiene una media de resolución de entre tres y cuatro años. Se están poniendo medios para agilizar, pero es complicado porque se quiere atender cada caso. Se ha planteado seleccionar pero como el derecho de cada individuo es clave para el tribunal, se descartó. En cuanto en un país hay problemas políticos, hay más demandas.

P. ¿Cuál es el punto débil de España respecto a los derechos humanos?

R. Suelen ser temas de garantías procesales y de dilación en la emisión de sentencias. El Poder Judicial tiene que modernizarse y ser más rápido. En España el Poder Judicial es garantista, los jueces son independientes, no son corruptos y existe una carrera judicial saneada.

P. ¿Opina que se protege suficientemente la libertad religiosa? ¿Hay un doble rasero con el cristianismo y el islamismo?

R. Creo que no se protege suficientemente la diversidad religiosa. Por ejemplo, que falta sensibilidad para aplicar ajustes en los puestos de trabajo teniendo en cuenta la diversidad religiosa. Hasta ahora el tribunal ha estado de parte del empleador. Eso no puede ser en una sociedad plural. No creo que haya un doble rasero sobre las religiones.

P. ¿Pertenece al Opus Dei y ha contado con el apoyo de la organización como lobby?

R. Son cuestiones que pertenecen a la vida privada. Una persona puede tener valores y convicciones y por eso no va a ser menos democrática. Y ojalá hubiera tenido lobbies que me apoyaran. Me he sentido sola ante el peligro.

P. Ha trabajado mucho en temas de igualdad. ¿En qué ámbito cree que la desigualdad es mayor?

R. En la asunción de tareas de cuidado y en el ámbito familiar. Las mujeres asumen más horas y tienen menos tiempo para la promoción profesional o para el ocio.

P. Ese será el ámbito más extendido pero ¿el más grave?

R. La discriminación laboral indirecta e invisibilizada de los méritos de las mujeres. No va en los genes que el varón sea soberbio, no es genético ni biológico pero sí cultural.

P. ¿Se considera feminista?

R. Tengo que reconocer que sí pero no estoy en contra del varón.

P. ¿Ha hablado con su antecesor, Luis López Guerra? ¿Le va a pedir consejo sobre si uno se puede preparar para críticas como a las que fue sometido por la sentencia que anulaba la doctrina Parot?

R. He hablado con él y sí, le pediré consejo sobre todo lo que quiera decirme. Sé que hay muchísimas presiones e informaciones que no son correctas pero no es posible contestarlas a todas. Las sentencias son irreversibles, decides la vida de mucha gente y soy muy consciente, me supone una responsabilidad y un peso que espero poder llevar.

Argantina: Cuando la salud no es prioridad

  • El Gobierno deja de entregar medicamentos para pacientes con VIH
  • Son remedios que reciben personas que no tienen posibilidad de comprarlos y no pueden interrumpir sus tratamientos. Autoridades sanitarias de San Luis explicaron que funcionarios nacionales  les dijeron que hubo “una demora” y no les garantizaron la continuidad de las entregas.  Precisaron que lo mismo ocurre en otros lugares del país.

Los pacientes con VIH no parecen ser una prioridad para la administración de Mauricio Macri. La provincia de San Luis denunció que el Gobierno nacional dejó de enviar los medicamentos que necesitan los infectados con ese virus. Se trata de tres retrovirales de alto costo destinados a pacientes que no tienen posibilidad de comprarlos y que no pueden interrumpir sus tratamientos.  Funcionarios puntanos del área de salud aseguraron que ese no es el único distrito al que no llegaron los remedios y revelaron que las autoridades nacionales adujeron a “una demora” la imposibilidad de entregarlos. La subsecretaria de Coordinación Administrativa del Ministerio de Salud es María Cecilia Loccisano, la esposa del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, por estos días de vacaciones para bajar el tono del escándalo por el despido de la casera de su quinta familiar que estaba contratada en el SOMU.

 

En San Luis hay 73 pacientes con VIH que son tratados en el sistema de salud público de esa provincia y que esperan la llegada de los medicamentos que envía la Nación.  Cuentan con la dosis necesaria para este mes, pero ya deberían haber recibido la correspondiente al mes de febrero. La demora genera inquietud y no es menor puesto que los tratamientos no pueden ser interrumpidos.

El jefe de Epidemiología y Bioestadística de San Luis,  Rodrigo Verdugo, precisó cuáles son esos medicamentos: Efavirenz 600 miligramos; Darunavir 600 miligramos y el jarabe Zidovudina. Los pacientes los reciben en forma gratuita. Si no fuese así, no tendrían acceso a los mismos por su elevado costo.
“Son tres antiretrovirales indispensables para los tratamientos”, explicó el funcionario puntano y contó que se enteró que el gobierno nacional no los enviaría cuando ayer recibió una nota de la Dirección Nacional de SIDA donde le informaron sobre las demoras en la entrega. “Por este motivo en febrero no contaremos con los mismos, pero lamentablemente no aclaran si esta situación se repetirá también en marzo”, agregó.
El caso de San Luis no es único. “Esta problemática la están padeciendo todos los centros de salud públicos del país”, apuntó Verdugo y afirmó que la decisión de las autoridades de esa provincia es hacerse cargo del tema para que los pacientes no interrumpan sus tratamientos, pero lamentó que “ahora tenemos menos de 10 días para conseguirlos y comprarlos.”
El problema que se presenta es, según precisó el jefe de Epidemiología y Bioestadística de San Luis,  que si bien hay posibilidad de conseguir los remedios en el país, son desarrollados por laboratorios internacionales y por su complejidad son producidos en el exterior. “Los costos  son muy altos, y el Programa Sida atiende a personas que no tienen obra social, ni trabajo”, destacó también Verdugo y detalló: “Algunos remedios llegan a costar casi 30 mil pesos cada uno, duran un mes, y hay que tomarlos permanentemente.”
“Estamos trabajando para conseguirlos y costearlos desde el ministerio de Salud de San Luis, y poder asegurar los tratamientos de los pacientes”, señaló además Verdugo y explicó que “los tratamientos no se pueden interrumpir porque el virus genera resistencia, y si estas personas por un período prolongado no reciben la medicación, es posible que al volver a tomarla, ya no les haga ningún efecto”.