HOLOKAUSTOREN BIKTIMAK OROITZEKO NAZIOARTEKO EGUNA 2018.

EHGAMek antolatutako ekitaldietan parte hartzera deitzen du.

Urtarrileko 27an, Donostiako Ijentea kalean.13:00an.

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Gipuzkoa, orgullosa de su diversidad

Instituciones y ciudadanía reivindican un territorio libre de odio en el Día del Orgullo LGTBI

Manifestación de este miércoles en Donostia en favor del colectivo LGTBI. / LOBO ALTUNA

La capital guipuzcoana ha celebrado este miércoles la diversidad, en las instituciones y en las calles, con motivo del Día del Orgullo LGTBI -siglas que hacen referencia al colectivo de lesbianas, gays, transexuales, bixeluales e intersexuales-. Gobierno Vasco, diputaciones, cámaras forales y ayuntamientos han aprobado distintas declaraciones institucionales y protagonizado varios actos a favor de la libertad afectiva y sexual.

El Ejecutivo autonómico, a través del servicio público Berdindu!, ha aplaudido que «tras años de lucha, el colectivo LGTBI es más visible, cada vez hay más armarios rotos y lo que es más importante, cada vez se construyen menos». También han lamentado que se siga teniendo que hablar de «la discriminación» que sufre este colectivo, poniendo como ejemplo los campos de concentración en Chechenia y otros conflictos más cercanos, en los que «la visibilización del lesbianismo ha tenido como respuesta la expulsión de una cafetería o la agresión que sufrió una pareja de chicas».

La Diputación foral de Gipuzkoa, por su parte, ha renovado su compromiso con el colectivo LGTBI y se ha sumado a sus reivindicaciones a través de una declaración institucional en «defensa del derecho de todas las personas a una elección libre de su orientación sexual y de su identidad de género». También se han comprometido a lanzar un Plan de Convivencia en la Diversidad -que presentarán en las próximas semanas- y han apostado por fomentar «acciones educativas y de sensibilización que aborden la diversidad de género entre niños, niñas y adolescentes en un clima de equidad y de iguales condiciones» para todas las personas.

Han abogado para ello por crear «espacios seguros entre jóvenes donde combatir el prejuicio y las discriminaciones», ya que la institución foral «reprueba y condena cualquier acto de violencia explícita o implícita», así como «las conductas homófobas o discriminatorias».

Mientras los representantes forales daban lectura al texto, una artista ha plasmado la declaración en imágenes que ha dibujado sobre un mural en cuya parte trasera se ha dispuesto un espacio para que los paseantes que pasaban por la plaza de Gipuzkoa, si así lo deseaban, hicieran sus aportaciones.

Ante el odio, denuncia

Además de todos estos actos institucionales, la asociación Transbollomarika Sarea ha presentado un protocolo de actuación en caso de agresiones contra personas del colectivo LGTBI, en el que anima a denunciar y a ponerse en contacto con su red para conseguir apoyo.

También el Gobierno Vasco ha animado a los ciudadanos a denunciar las violaciones de derechos y los «discursos de odio» contra el colectivo LGTBI. El mismo mensaje que se ha trasladado en la manifestación organizada por EHGAM y que por la tarde ha recorrido Donostia.

Tanto el Kursaal como el Ayuntamiento de la ciudad han lucido los colores del arcoiris en señal de apoyo al colectivo.

Gipuzkoa renueva su compromiso en favor del colectivo LGTBI

DONOSTIA. La Diputación de Gipuzkoa ha renovado hoy su compromiso con el colectivo LGTBI y se ha sumado a sus reivindicaciones a través de una declaración institucional en “defensa del derecho de todas las personas a una elección libre de su orientación sexual y de su identidad de género”.

Con motivo de la celebración el 28 de junio del día del Orgullo, la institución foral ha celebrado este mediodía un sencillo acto ante el palacio de la Diputación, en el que han tomado parte el portavoz foral, Imanol Lasa; el diputado de Cultura, Turismo, Juventud y Deporte, Denis Itxaso; la directora de Convivencia y Derechos Humanos, Maribel Vaquero, y la representante de Gehitu, Bea Gómez.

Todos ellos han tomado la palabra para leer varios párrafos de esta declaración en la que la institución foral reitera su apuesta “por el desarrollo de políticas institucionales destinadas a proteger y potenciar los derechos humanos de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales, de acuerdo con los principios fundamentales de no discriminación e igualdad de oportunidades”.

En este texto, la Diputación se compromete también a lanzar un Plan de Convivencia en la Diversidad y apuesta por fomentar acciones educativas y de sensibilización que aborden la diversidad de género entre niños, niñas y adolescentes en un clima de equidad y de iguales condiciones para todas las personas.

Aboga para ello por crear “espacios seguros entre jóvenes donde combatir el prejuicio y las discriminaciones”, ya que la institución foral “reprueba y condena cualquier acto de violencia explícita o implícita”, así como “las conductas homófobas o discriminatorias”.

Mientras los representantes forales daban lectura al texto, una artista ha plasmado esta declaración en imágenes que ha dibujado sobre un mural en cuya parte trasera se ha dispuesto un espacio para que los paseantes que así lo desearan hicieran sus aportaciones.

La antigua residencia de la Policía situada en Amara Viejo se convertirá en un hotel para gais

Alzado de la fachada del hotel cuya apertura está prevista para el verano de 2018. / DV

El debate sobre si tirar o no el pequeño frontón de Arroka se va a quedar pequeño en Amara Zaharra comparado con lo que se avecina. La vieja residencia de policías de la calle Amara se va a transformar en un moderno hotel de 100 habitaciones dirigido a la comunidad gay, que será explotado por el grupo Axel. Un avispado promotor de Tolosa llegó a un acuerdo con esta cadena y se hizo con el edificio en la subasta pública convocada por el Ministerio de Interior a principios de febrero. Su objetivo es abrir en el verano de 2018.

Será el primer hotel de este tipo ubicado no solo en la ciudad sino en todo Euskadi. A diferencia de los establecimientos en los que se declara la bienvenida al cliente homosexual con el término ‘gayfriendly’, el hotel que abrirá sus puertas en la calle Amara se declara ‘heterofriendly’, es decir será un hotel dirigido al publico gay que estará abierto a todo el mundo porque lo que primará será «el respeto y la diversidad», según explica el grupo de Hoteles Axel en su web.

El edificio de la calle Amara 26, antigua residencia de agentes del Cuerpo Nacional de Policía, quedó sin uso tras el cierre del cuartel de Aldapeta. El Ministerio del Interior llevaba seis años intentando su enajenación, pero la crisis hizo difícil casar oferta y demanda de un bloque que fue tasado en 2011 en 13 millones de euros. La parcela, ubicada entre el frontón cubierto del barrio y un nuevo edificio de viviendas, quedó fuera de la operación urbanística de San Bartolomé. El Estado vio cómo, uno tras otro, los concursos de venta quedaban desiertos y fue bajando de precio. En la subasta pública del pasado 8 de febrero un promotor de Tolosa (Igara 46 S.L.) se hizo con el edificio al precio de 8.870.000 euros, 6.000 euros más del precio al que salía a la venta, según nos explicó el empresario, que prefiere mantener su anonimato.

La inversión es consecuencia de un acuerdo con el grupo hotelero Axel fraguado a finales del verano pasado y en el que intervino un intermediario europeo. «Llevaban tiempo queriendo tener un hotel aquí, por la ciudad y su capacidad de atracción de ciudadanos franceses, pero no les gustaban las parcelas que habían visto, lejos del centro y de la playa o edificios muy viejos». El promotor valoró la seriedad y las garantías que aportó Axel. «Apostaron fuerte y el entendimiento fue rápido». La cadena se haya en plena expansión, apoyado por la fortaleza de un fondo de inversión internacional que mediante la inyección de liquidez se ha hecho recientemente con el 33% del grupo. A corto plazo Axel quiere crecer en las capitales europeas y en Estados Unidos, y después pone la vista en Latinoamérica y Asia.

El contrato para el hotel donostiarra se negoció durante «tres o cuatro meses». El promotor compraba la parcela, se queda con la propiedad y se encargará de su derribo parcial y reacondicionamiento como hotel. Axel alquilará el edificio a 20 años y lo explotará. «Querían un hotel de 90 habitaciones mínimo, céntrico, donde se pueda ir andando a la playa». Amara 26 les encajaba. A 350 metros de La Concha, a 100 metros de la plaza Easo, con una boca del futuro Metro al lado, a 5 minutos del Buen Pastor y a 10 minutos de la Parte Vieja. Bingo.

El solar, de unos 730 m2 de superficie, tiene una edificabilidad de 4.875 m2 sobre rasante (planta baja más cinco pisos) y 1.505 m2 bajo rasante (dos plantas de garaje). Con estas características de la parcela, se redacta un proyecto para un hotel de 97 habitaciones, que perfilan un grupo de arquitectos especializados en el diseño de este tipo de establecimientos. El promotor explica que será un hotel «muy diferente, muy trabajado y muy cuidado en los detalles», como lo quiere Axel para la tipología de cliente a la que está orientada su actividad. Habrá habitaciones individuales, dobles y dobles con salón, 30 de ellas con amplia terraza privada, con superficies entre 15 y 27 m2 más los 4-5 m2 del baño. El hotel dispondrá de recepción, salones, cafetería, cocina, lavandería, servicio de aparcamiento, gimnasio y spa (con luz natural en el primer sótano), un elemento clave en los hoteles Axel. Además, habrá un ‘chill out’ en la cubierta del edificio, «un espacio fundamental para nuestros hoteles -según reconocía el consejero delegado de la compañía. Albert Olivé, en una entrevista en 2015- para lograr la interacción entre ciudadanos locales y visitantes».

La escritura de la venta de la parcela se firmará la semana que viene. Los arquitectos ultiman el proyecto de ejecución y tramitarán las licencias en mayo. El edificio, muy cercano a la parroquia de Santiago Apostol, no se derribará por completo, ya que la intención es mantener la estructura para reconstruirlo después. Axel se encargará de la decoración final. El promotor, que realizará una inversión total que rondará los 17 millones de euros, aspira a que el hotel pueda estar en funcionamiento en el verano de 2018. Tiene claro que un establecimiento de este tipo será todo un revulsivo para Amara Viejo. «Los clientes de este tipo de hoteles son muy educados, nada conflictivos, tienen un poder adquisitivo muy alto y su presencia genera un gran impacto económico en los alrededores», matiza.

Los hoteles Axel suponen, más que una pequeña revolución, un revulsivo económico y comercial allí donde se implantan. La cadena obtuvo el pasado año unos ingresos de 16,1 millones de euros y una espectacular ocupación del 98%. Con las nuevas aperturas de Madrid, Berlín e Ibiza (tiene prevista su apertura dentro de un mes en la Cala d’en Bou), Axel Hotels prevé aumentar un 52 % sus ingresos y facturar este año 24,5 millones de euros. El plan de expansión de la compañía contempla abrir diez hoteles en los próximos cinco años.

El promotor de la operación (Igara 64 S.L.), que está detrás de varias de las nuevas aperturas de hoteles en la ciudad, se plantea este fuerte desembolso realizado en Amara como una inversión «a largo plazo». Si las cosas se torcieran o llegara una nueva crisis, «siempre tendré la posibilidad de transformar la parcela en 40 viviendas libres».

 

DATOS

Ubicación. Calle Amara, 26. El edificio fue residencia para agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

Proyecto. Derribo parcial y reconstrucción sobre la actual estructura de un hotel de 97 habitaciones (4 estrellas superior) para Hoteles Axel, grupo catalán icono del turismo gay.

Inversión total. 17 millones de euros.

Previsión de apertura. Verano de 2018.

 

Un hotel para gais en pleno centro de San Sebastián

La Fiscalía de Gipuzkoa abre diligencias contra Hazte Oír ante su llegada a San Sebastián

Distintas asociaciones del movimiento LGTBI solicitaron al ministerio público su intervención ya que entienden que la organización ultracatólica difunde un discurso del odio

La Fiscalía de Gipuzkoa ha decidido incoar diligencias de investigación sobre el autobús de la organización ultracatólica Hazte Oír al objeto de “practicar cuantas actuaciones sean necesarias para determinar la eventual tipicidad” de los hechos denunciados por las asociaciones en favor de los transexuales del País Vasco.

En un comunicado, Gehitu ha señalado que junto a las asociaciones Errespetuz, AMPGYL y la Liga LGTB de la UPV/EHU y ante la llegada anunciada a San Sebastián del autobús naranja de Hazte Oír, solicitaron a la Fiscalía de Gipuzkoa su intervención y puesta en marcha de la correspondiente investigación.

En ese sentido, ha explicado que se dirigieron a la Fiscalía tras conocer por medio del portavoz de esta asociación “expresiones que invitan al odio, al desconocimiento y que alimentan prejuicios que pensábamos ya desterrados hacia las personas LGTBI”.

Además, entendían que estas manifestaciones “están lejos” de las políticas de defensa de los Derechos Humanos impulsadas por la Ley del 14/2012 del Gobierno vasco de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de las personas transexuales.

Las asociaciones LGTBI del País Vasco también solicitaron a la Fiscalía que, si procede, “impida la difusión de esta propaganda” en Gipuzkoa “por un posible delito de odio hacia el colectivo LGTBI y en particular de las personas transexuales”.

«Él decía que era un niño y yo me empeñaba en vestirle de rosa de los pies a la cabeza»

Marian, madre de acogida de un niño con vulva, relata el complicado proceso de asimilación. «Venía llorando del colegio porque no entendía que le mandaran ir al baño de las chicas»

«Hoy jugamos a que soy Ander, ¿vale ama?». Y ella le dejaba jugar, claro. Pero al día siguiente quería jugar a que se llamaba Mikel, y el otro era Andoni… nunca Jone. Es el nombre que consta en su DNI, aunque hace más de un año que le llaman Jon. Relata su historia Marian, madre de acogida de un niño transexual. Una profesora de Hondarribia (Gipuzkoa) de 44 años que quiere dar visibilidad a un asunto que estos días copa titulares por la campaña de la organización ultracatólica Hazte Oír, ‘El autobús que no miente’, contra la transexualidad infantil. El autocar iba a entrar en Bilbao la próxima semana pero permanece retenido por orden judicial. «Yo he tenido mucha relación con la iglesia y no entiendo qué tiene que ver esto con Dios. Nosotros no queremos convencer a nadie, solo que nos entiendan», responde Marian.

A ella, dice, le costó dos años entender lo que le ocurría a su hijo, un bebé «con vulva» y de nombre Jone que llegó con seis meses a su casa para ampliar la familia (tienen otra hija de 12 años). Cuenta que desde que Jone aprendió a hablar dijo que era un niño. «Yo le decía a mi marido: ‘Va a ser lesbiana’. Porque en los cuentos siempre acababa casándose con una niña».

No le dieron importancia más allá de cierta sorpresa. Pero luego fueron los vestidos. «Su padre biológico es africano y le ve una vez al mes. Él le regalaba muchos vestidos pero no quería ponérselos. Yo le obligaba para que su padre no pensara que éramos nosotros los que no queríamos ponérselos». Y con cada vestido, una rabieta. «Yo le vestía de rosa de los pies a la cabeza, por aquello de feminizarla, lo que nunca hice con mi hija mayor. Y le puse también unos pendientes preciosos que no le gustaban nada».

Pero luego (más bien a la vez) fueron los juguetes. «Su hermana tenía un montón de muñecas que están impecables porque no las usaba, las tuvimos que guardar todas en el trastero. Solo quería el balón, el fútbol, juegos tradicionalmente asociados a los niños». Jone gritaba que era un niño y Marian le ‘corregía’: «Tú eres una niña».

«Él iba rápido y mi marido y yo, frenando»

Pero antes de que cumpliera los 4 años se produjo el punto de inflexión. Fue un cambio de edificio en el colegio. «Hasta ese momento los pequeños iban juntos al mismo cuarto de baño, pero en la nueva ubicación había váteres de niñas y de niños, separados. Y todas las tardes venía llorando a casa porque no le dejaban entrar en el de los chicos. Decía que quería ir con sus amigos al mismo váter y no entendía que le mandaran al de las niñas».

Así que Marian consultó con una sexóloga. «Me dijo que por qué le obligaba a llevar pendientes si no quería, que se los quitara». Y se los quitó: «En ese momento empezó a saltar encima de la cama gritando: ‘¡Por fin soy un chico, por fin!’. En realidad llevaba dos años gritándolo, pero yo no lo había entendido. Tanto mi marido como yo íbamos muchos pasos por detrás. Él iba muy rápido y nosotros, frenando».

Ese abrir los ojos fue un proceso liberador pero complicado, confiesa Marian, que sintió «pánico» y «vértigo». Pero su hija mayor lo veía más claro: «’Vamos a cambiarle de nombre porque total, se lo está cambiando todo el día’, me dijo. Y entonces decidimos hacerlo. Para que no fuera un cambio muy grande le quitamos una letra a Jone y le pusimos Jon» (el nombre se ha modificado para salvaguardar la intimidad del menor, pero el real es también uno que se ‘masculiniza’ quitándole la última letra). Al cabo de dos meses decidieron hacer «limpieza de armario» y comprarle las prendas que ha reclamado desde que sabe hablar, pantalones, zapatillas deportivas… «Y no paró hasta que le pintamos su habitación de color azul. Antes era morada».

«Me costó renunciar a mi niña»

«Asumido» en casa, empezaba otro proceso, decirlo fuera. «Hablamos con la andereño para que desde ese día le llamara Jon en clase. Y pedí una reunión con los padres de los niños del aula. La respuesta del colegio ha sido maravillosa». La del colegio y la de todo el pueblo. «Vivir en un sitio pequeño como Hondarribia es ventajoso porque todo el mundo le conoce ya por Jon y le llaman así». Y luego está su familia biológica, que está «haciendo un esfuerzo muy positivo, aunque al abuelo materno todavía le cuesta». No lo dice Marian, de ninguna manera como reproche, sino entendiendo que no es sencillo. «A mí también me costó renunciar a la niña que acogimos cuando era un bebé».

Tras dos años de pelea, Jon es ahora un niño «feliz». E inquieto. «Tiene conversaciones que no parecen propias de un chiquillo tan pequeño, sino de alguien más mayor». Antes de dormir Marian charla un rato con su hijo y va resolviendo sus dudas. «Un día me preguntó si le iban a crecer las tetas porque él no quería pecho. O si podía tener hijos porque un niño de su clase le había dicho que sí podía. Yo le digo que esté tranquilo, que todavía es muy pequeño para preocuparse por esas cosas y que cuando llegue el momento nos plantearemos todo lo que haga falta».

Mientras, Marian trata de hacerle ver las ventajas de la diferencia. «Como su padre es africano, él siempre ha dicho que es un niño ‘marrón’, y nunca le ha parecido mal ser distinto a otros en ese sentido. Yo le digo que esto es algo parecido, que él puede ser un chico con vulva y no pasa nada. Que cada niño es diferente por una cosa y que ser diferente no es malo. Le cuento que yo misma de pequeña quería ser más guapa y que ahora me gusta mi aspecto y no cambiaría nada».

Jon sí ha empezado a cambiar algunas cosas. «Ahora de vez en cuando juega con muñecas, pero solo si está solo. Hasta ahora las rechazaba porque lo identificaba con las niñas y él es un niño». Aunque nada puede competir con el patinete. «Nos pasamos horas en las pistas de skate. Siempre le ha gustado correr, trepar, le encantan esas actividades». Y dice que quiere ser «musculoso». «Ya le digo que no se preocupe, que ya lo es».