EHGAM eta ALDARTE taldeek “BEGIRADA AUSARTAK” liburuaren aurkezpena antolatzen dute

BIDEOA:

https://www.youtube.com/watch?v=t3JVDIS9kPw&feature=youtu.be

LIBURUA:

http://www.aldarte.org/comun/imagenes/documentos/MIRADASATREVIDAS.pdf

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Los matrimonios homosexuales entre mujeres superan a los de hombres en Euskadi

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“¿Quieres libremente unir tu vida a Vanesa, formar con ella una unión afectiva y estable, y constituir así una nueva familia?”. Y Rosa dijo sí. Ocurrió en una gélida mañana de enero en el salón noble del Ayuntamiento de Vitoria. Las crónicas del momento cuentan que no hubo flores, ni invitados vestidos de lentejuelas y telas vaporosas. Sólo un momento íntimo en que las dos jóvenes se intercambiaron unas sencillísimas alianzas de plata con la emoción a flor de piel. La concejala de Igualdad del Consistorio gasteiztarra (del PP) leyó un aséptico fragmento de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y todo acabó. El asunto se despachó en unos minutos y las chicas salieron por la puerta de atrás para dar esquinazo a la prensa. Nada de aquello parecía una boda. Y en realidad, no, no lo era. Corría 2003 y el matrimonio entre personas del mismo sexo no estaba legalizado en España: el de Vanesa y Rosa fue la primera unión simbólica entre lesbianas celebrado en Euskadi. Harían falta dos años más para que lo simbólico, lo extraordinario, se convirtiera en realidad. En un derecho. En algo normal.

Han pasado ya casi diez años desde que España se colocara a la cabeza en la igualdad de derechos, al dar luz verde a las bodas entre gais y lesbianas. No fue un paso fácil, ni exento de polémica. La nueva norma se aprobó al calor de las protestas del Foro de la Familia, aquel paraguas donde encontraron refugio los sectores más conservadores de la sociedad, con la Iglesia y algunos barones del PP sosteniendo juntos las pancartas con las que se echaron a la calle para tratar de parar la tramitación de la norma. Pero, con casi del 70% de los españoles a favor de las bodas gais según las encuestas del CIS de entonces, el salto parecía inexorable. España entró en un reducido grupo de tres países, junto con Bélgica y Países Bajos, a los que poco a poco se han sumado hasta una veintena de naciones, con Irlanda como la última en llegar el pasado domingo, donde se reconoce el derecho.

Desde que aquel 3 de julio de 2013 entrara en vigor la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, 1.300 parejas homosexuales se han casado en el País Vasco, según los últimos datos disponibles del Eustat, que recogen aquellas ceremonias celebradas hasta el 31 de diciembre de 2014. De todas esas bodas celebradas desde entonces, 702 tuvieron a dos hombres como contrayentes, frente a las 592 restantes en que las dos fueron dos mujeres. Sin embargo, las tornas han cambiado y hoy son más las uniones lésbicas selladas en matrimonio que las formalizadas por hombres: de los 137 ceremonias civiles celebradas en el último año en Euskadi, 77 tuvieron dos novias como protagonistas.

Maternidad lésbica

Los colectivos LGTB atribuyen el ligero cambio de tendencia a la obligatoriedad de las madres lesbianas a estar casadas para poder inscribir a sus bebés, concebidos mediante técnicas de reproducción asistida, como hijos también de la madre no biológica. “Las ganas de casarse quizás sean más fuertes entre las mujeres, pero dudo que sea una explicación de efecto”, apunta Inmaculada Mujika, presidenta del Centro de Atención a Gays, Lesbianas y Transexuales Aldarte. “Si se ve el incremento de la maternidad lésbica con las bodas entre mujeres lesbianas, van paralelas. Esta es una motivación superfuerte para que todas las parejas de mujeres lesbianas para casarse, sobre todo entre las más jóvenes. Estamos convencidas de que es el elemento fundamental que está elevando la proporción sobre los matrimonios entre chicos”, explica la socióloga.

En efecto, la norma que regula el derecho de filiación en el Registro Civil de una criatura nacida en el seno de una familia homoparental, formada por lesbianas, deja claro que “ambas mujeres han de estar unidas por matrimonio”, además entre los requisitos apuntan que “el nacimiento del bebé ha de producirse mediante la aplicación de técnicas de reproducción asistida reguladas”. Y añade: “En el momento de la inscripción registral del nacimiento habrá que acreditar la utilización legal de estas técnicas de inseminación como origen de la concepción”.

Así, el elemento de la familia y, en concreto, el reconocimiento de los hijos como propios para ambas partes de la pareja parece ser fundamental a la hora de explicar el fenómeno, que lleva aparejado un evidente aumento en el número de bodas celebradas entre mujeres en los dos últimos años. “Si no tuviésemos la obligación de casarnos para registrar a nuestros hijos, el 50% de las parejas no lo haría”, señala Estibaliz Egidazu, presidenta de la Asociación de Madres y Padres Homosexuales Sehaska, con sede en Bilbao. “Nos casaríamos en el mismo porcentaje que lo hacen las parejas heterosexuales”, añade. “En mi caso, si no lo hubiera hecho, no sería reconocida como madre de mi hijo”, lamenta.

Con todo, desde el colectivo LGTB reconocen que la cifra de matrimonios homosexuales celebrados en el País Vasco “todavía es muy pequeña”. “Me temo que siguen siendo muy pocos en comparación al monto global de bodas y en comparación del nivel de parejas gais y lesbianas que existen”, sostiene Inmaculada Mújica. “De todos modos, son medidas que se ajustan al deseo y la realidad de las parejas homosexuales: muchas desean casarse y lo ponen en práctica y, otras muchas, no lo hacemos. También hay que poner en valor los razonamientos que nos llevan a defender el ‘no al matrimonio’ dentro del colectivo”, razona Mujika.

En el armario

Entre los motivos que los activistas esgrimen para explicar por qué gran parte de los homosexules deciden no casarse, lo que hace que las cifras no sean más altas (en España apenas 3.000 parejas se casan al año, según los datos del INE), se encuentra el hecho de que el matrimonio exige un reconocimiento público “al que muchas parejas no están preparadas”, señala Inmaculada Mujika. “Hay muchas dentro del armario, y el no querer renombrarse socialmente tanto… puede frenar ese deseo. Una boda no deja de ser un acto social y hay muchas parejas lésbicas que no están por la labor de verse tan señaladas”, abunda la socióloga. Ese ‘armario’ al que hace referencia la presidenta de Aldarte es compartido por hombres y mujeres, aunque en el caso de ellas, en algunos casos, las puertas que los separan con la aceptación plena sigue siendo todavía más difícil de franquear. “La visibilidad lésbica es mucho más limitada que la de los chicos. Las mujeres lesbianas no son tan públicas como los hombres gaies”, apunta.

En paralelo a la normalización de las bodas entre personas del mismo sexo, que se están enraizando en la sociedad vasca dentro del tiesto de la normalidad, crece el concepto de nuevas familias que, por otra parte, ya no son tan nuevas. “Hasta no hace tanto, reconocerse homesexual implicaba cerrarse en banda a la idea de tener familia. Había cierta contaminación cultural en este sentido”, apunta Estibaliz Egidazu. Pero hoy todo ha cambiado. “El hecho de haber trabajado tanto por la visibilidad, ha conseguido hacer caer barreras mentales y cada vez son más las parejas que deciden formar una familia, aunque los hombres lo tienen muchísimo más difícil, porque la gestación subrogada es ilegal en España”, reconoce la presidenta de Sehaska. A falta de datos, la activista está convencida de que el número de familias homoparentales sigue creciendo de forma exponencial con el paso de los años. “Es algo evidente, que se palpa y se ve en los encuentros que mantenemos cada año tanto a nivel estatal como a nivel europeo todos los años”, señala. Mamá y mamá. Papá y papá. Marido y marido. Mujer y mujer. O una pareja, sin títulos, ni adornos. “El gran paso es poder utilizar ese derecho en libertad”.

La policía rusa detiene al activista LGBT Nikolái Alekséyev por celebrar la marcha del Orgullo Gay en Moscú

Nikolái Alekséyev, conocido activista que lucha por los derechos LGBT en la Rusia del enemigo de los gays Vladimir Putin, ha sido detenido hoy cuando intentaba celebrar una marcha del Orgullo en Moscú. La policía rusa, bajo el amparo de la ley anti gay que prohíbe a los homosexuales manifestarse públicamente, no dudó en detener a Alekséyev y otros defensores LGBT a la altura de la céntrica calle Tverskaya, según informan medios locales.

Nikolái Alekséyev

Nikolái Alekséyev,

Al percatarse de la presencia de Alekséyev, radicales ortodoxos comenzaron a increparle y agredirle. Otros activistas, como Dmitri Enteo, acudieron en su ayuda y entonces se desató una pelea. La policía bloqueó el tráfico en esa arteria que conduce a las inmediaciones del Kremlin y comenzó con las detenciones. Entre los arrestados, además de los propios activistas, también hay varios ultranacionalistas que les agredieron.

El Ayuntamiento de Moscú había denegado por décimo año consecutivo la autorización para celebrar la marcha de Orgullo Gay. Alekséyev anunció que recurriría dicha decisión ante los tribunales y que “la marcha se celebrará en cualquier caso”. Fue el propio Alekséyev quien confirmó su detención en Instagram.

La ley anti propaganda gay prohíbe en Rusia cualquier tipo de manifestación y propaganda de la homosexualidad pública escudándose en la protección a los menores de edad.

El Supremo cuestiona si la ley de sucesiones perjudica a las parejas gay

Igualdad y herencias. Dos conceptos que entran en confrontación por la reclamación de una lesbiana, quien solicitó la devolución de los impuestos que tuvo que pagar en 2001 por el fallecimiento de su pareja. La Sala Tercera de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Supremo plantea una cuestión de inconstitucionalidad para que sea el tribunal de garantías quien determine si el artículo de la Ley del Impuesto de Sucesiones y Donaciones que prevé reducciones para cónyuges contradice el derecho constitucional a la igualdad de las parejas homosexuales. El caso expuesto se refiere a una pareja que no pudo casarse por el fallecimiento de uno de ellos antes de la entrada en vigor de la ley de matrimonios de personas del mismo sexo de 2005.

La sala considera que la respuesta que ofrezca el Constitucional será determinante para decidir sobre un recurso de casación planteado por una mujer en relación al Impuesto de Sucesiones que le correspondía pagar tras morir su pareja, el 11 de agosto de 2001 y que la instituyó a ella heredera universal y única. El Tribunal Económico-Administrativo Central confirmó la liquidación del impuesto, realizada en marzo de 2004, por cuantía de 1,1 millones de euros, así como una sanción de 5.524 euros. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias, ante quien apeló la mujer, estimó en parte su recurso, anuló la sanción y ordenó a Hacienda realizar una nueva liquidación, pero sin acceder a que se le considerara como cónyuge a efectos del impuesto.

El alto tribunal duda sobre la aplicación de dicha ley cuando se trata de aplicar a las parejas homosexuales que convivían more uxorio (de hecho) sin poder contraer legalmente matrimonio, ya que circunscribe a los ‘cónyuges’ la aplicación del régimen de reducción por su eventual contradicción con los artículos 14 (derecho a la igualdad) y 31.1 (sistema tributario justo) de la Constitución española.

El ‘extraño’

“¿Es razonable considerar ‘extraño’ al superviviente de una pareja homosexual que convivió de hecho con el finado sin poder contraer legalmente matrimonio, a los efectos de cuantificar la capacidad económica gravada por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones?”, se pregunta la sala. “¿Resulta proporcionado que, siendo idéntica la capacidad económica gravada en ese impuesto, la Ley 29/1987 (sucesiones y donaciones) permitiera que la carga tributaria soportada por el supérstite de una pareja homosexual que convivió more uxorio con el finado, con quien no pudo legalmente contraer matrimonio, acabe siendo más del doble de la que le hubiera correspondido a un cónyuge supérstite en sus mismas circunstancias?”, añade.

La Fiscalía, la Abogacía del Estado y el Principado de Asturias, partes en el proceso, consideraron que era innecesario plantear la cuestión de inconstitucionalidad por haber sentado el tribunal de garantías doctrina en la sentencia 92/2014, donde destacaba que “no toda imposibilidad de cumplir los requisitos legales para contraer matrimonio permite concluir que quienes se ven así impedidos tienen, sólo por ello, los mismos derechos y deberes que quienes conviven matrimonialmente”.

En ese caso, el Constitucional resolvía sobre una reclamación de pensión de viudedad de una persona homosexual tras la muerte de su pareja. “No nos resulta evidente que el legislador tenga el mismo margen para configurar el régimen de prestaciones económicas de la Seguridad Social, que para configurar el régimen de cuantificación de un tributo que, según sus propias palabras, ‘cierra el marco de la imposición directa, con el carácter de tributo complementario del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas’, contribuyendo a la ‘redistribución de la riqueza’”, argumenta ahora el Supremo ante los planteamientos de las tres partes.

Agresión a líderes del movimiento homosexual en Moscú

Miembros del colectivo gay intentan sin éxito celebrar una manifestación sin permiso

Agresión a un asistente a una marcha gay en Moscú.

Agresión a un asistente a una marcha gay en Moscú. / M. SHEMETOV (REUTERS)

Activistas radicales ortodoxos han agredido este sábado a varios asistentes a una marcha del colectivo homosexual en Moscú que no contaba con el permiso de las autoridades. Varios líderes del movimiento gay han sido detenidos y trasladados en un furgón policial a comisaría. También ha sido arrestados miembros ultranacionalistas por agresión.

Desde 2006, es rechazada la solicitud para celebrar una manifestación del orgullo gay, pese a lo cual algunos salen a la calle y se enfrentan a los ultranacionalistas y radicales ortodoxos, lo que suele desembocar en choques violentos y detenciones.

El Vaticano, sobre la aprobación del matrimonio gay en Irlanda: “Es una derrota para la humanidad”

Una pareja de lesbianas celebra el triunfo del Si en el referéndum sobre el matrimonio homosexual celebrado este sábado en Irlanda

Una pareja celebra la aprobación del matrimonio homosexual en Irlanda. / EFE

El referéndum celebrado el pasado fin de semana en Irlanda que aprobó el matrimonio homosexual es “una derrota para la humanidad”, según la expresión del cardenal Pietro Parolin, quien se mostró “triste” por ese resultado.

“El referéndum irlandés es una derrota para la humanidad. Me quedé muy triste por el resultado, la Iglesia tiene que reforzar su empeño evangelizador”, dijo el secretario de Estado vaticano en comentarios recogidos hoy por medios italianos.

“El arzobispo de Dublín (Diarmuid Martin) ha dicho que la Iglesia tiene que tener en cuenta esta realidad, pero debe tenerlo, en mi opinión, en el sentido de reforzar su empeño y esfuerzo por evangelizar”, dijo Parolin en un acto en el Palacio de la Cancillería.

“Y creo que se puede hablar no solo de una derrota de los principios cristianos”, sino también “de una derrota de la humanidad”, dijo Parolin en la ceremonia de concesión del premio “Economía y Sociedad”, que entrega la vaticana Fundación Centesimus Annus.

La República de Irlanda, de fuerte tradición católica, se convirtió el sábado en el primer país que autoriza en un referéndum el matrimonio homosexual, al ser aprobado por el 62,07 % del electorado que dijo “sí” a “la igualdad”.

A las palabras del cardenal Parolin se sumaron hoy las del presidente de los obispos italianos, cardenal Angelo Bagnasco, quien dijo que el voto irlandés es “una revolución cultural que nos afecta a todos”.

Y como tal, asegura Bagnasco en una entrevista en el diario italiano “La Repubblica”, “no puede no apelar a nuestra Iglesia: ¿qué tenemos que corregir o mejorar en el diálogo con la cultura occidental?”, se pregunta.

Interrogado sobre la posición de la Iglesia sobre las uniones homosexuales, el cardenal italiano expresa en su nombre “el pleno respeto por la dignidad de todos, sea cual sea su orientación (…) Esta posición no nos exime del esfuerzo de distinguir, evitando simplificaciones que no ayudan”.

Bagnasco considera por último que “pedir que se eviten homologaciones indebidas no afecta al reconocimiento de los derechos individuales de cada cual”.

Reabierto el caso por supuesta discriminación a una niña transexual

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Una de las niñas espera a que se resuelva el problema para volver al colegio. / GARCÍA-SANTOS

Un juzgado de Málaga investigará si el colegio concertado de la capital en el que estudiaba la niña transexual que se cambió de centro porque no se admitía su identidad de género y se le daba trato de varón supuestamente denegó la prestación de un servicio público por motivo discriminatorio. La Audiencia Provincial ha estimado parcialmente el recurso presentado por la familia de la menor contra la inadmisión de una querella por estos hechos y ha ordenado al Juzgado de Instrucción 10 que tome declaración a la directora, una de las personas contra las se dirigió. La otra era el obispo de Málaga, Jesús Catalá, aunque la Sección Segunda entiende que del relato de la denuncia no se presume su participación.

El colegio no acató las instrucciones de Educación para que la pequeña pudiera llevar la falda del uniforme. La niña solía vestir el atuendo de deporte, que es unisex, y tras varios meses de conflicto,los padres optaron en febrero de 2014 por cambiarla de centro. Unas semanas más tarde, se querellaron contra la directora del colegio y el obispo de Málaga, que preside la fundación religiosa a la que pertenece, al entender que se le había denegado la prestación de un servicio público por discriminación, delito recogido en el artículo 511.1 del Código Penal.

El Juzgado de Instrucción 10 rechazó la querella en septiembre del año pasado al entender que no existía infracción penal y que los hechos denunciados no tenían encaje en el artículo que se alegaba. La Audiencia corrige ahora esa resolución y afirma que la negativa a la petición de la madre para que su hija pudiera asistir al centro con falda, teniendo en cuenta el momento en que se encuentra el procedimiento, es “encuadrable” en ese precepto penal.

Para la Sala, las personas contra las que se dirige la querella “tienen la obligación” como responsables del centro escolar de favorecer la prestación de la enseñanza, que es un servicio público, y la lesión al bien jurídico se estaría produciendo con su negativa, “independientemente” de que la niña llegara a acudir o no al colegio con el uniforme femenino.

La familia entendía que se había negado el derecho a la educación porque, cuando fue requerido por la Delegación, el centro contestó que si la pequeña acudía a clase con falda, sería llevada a una sala y se llamaría a su madre para decirle que así “no podía acceder al aula”. Esto, señala el tribunal, fundamenta indiciariamente que se deniega la prestación de ese servicio.

Que esa negativa sea causa de una discriminación se concretaría en que a una niña transexual no se le permite elegir el uniforme que se ajusta a su orientación sexual. “Entendida, no como una atracción erótica hacia otro –que es la única acepción que parece aceptar la resolución recurrida – , sino como manifestación externa del género de cada persona”, añade el auto de la Sección Segunda.

Para el tribunal “no resulta descartable” que haya existido un comportamiento “arbitrario y único” para un sujeto concreto y por razones discriminatorias por su orientación sexual, y por eso acuerda admitir la querella respecto a la directora del colegio y ordena tomarle declaración y hacer cualquier diligencia que se derive de la instrucción . Sobre el obispo, entiende que del relato de los hechos “no resulta” su participación en los mismos.

En pleno conflicto, la Junta revisó el concierto que mantiene con el colegio y lo mantuvo, aunque hizo un apercibimiento para que retirara de sus normas de funcionamiento la obligatoriedad de llevar uniforme. El tribunal, en su auto, aprecia “un importante grado de inhibición” en este asunto de la Administración autonómica, que se limitó a “recomendar” al centro escolar la aplicación “de toda la letanía de normas” que integran el marco educativo español, pero sin adoptar medida alguna en el ámbito de sus competencias.

“Yo, la perfecta heterosexual, soy lesbiana”

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A mi no me gustan las etiquetas, creo que son excluyentes y que sesgan gran parte de la información y por tanto de la compresión. Pero soy realista y sé que esta sociedad necesita de etiquetas y de modelos normalizados para la compresión de su entorno. Por ello, y después de oír auténticas “barbaridades” acerca de las formas y usos de las lesbianas, me atrevo a situarme en su nivel y clarificar algo más sobre las etiquetas. Señores/-as, hay mucha variedad en la personalidad de las lesbianas, y no piensen que es algo intrínseco de nosotras. El género en general es muy “variado”, yo no conozco a dos heterosexuales que sean iguales. Durante muchos años se ha establecido un cierto estereotipo de mujer lesbiana que si no cumplías pues… no eras lesbiana.

Yo, que soy una mujer dentro de la media, que no destaco por espectacular pero que se me puede mirar, que mis usos y costumbres son “normales”. Que para el trabajo igual voy en vaqueros, botas, camisa y chaqueta, con suave maquillaje. Que si voy de copas, pues vestido o pantalón y camiseta ajustada, según el evento. Que si paseo al perro, vaqueros, zapatillas y sudadera. Vamos, casi igualita que la vecina del 4º que lleva 10 años casada con su chico. Y a nivel de relacionarme o interactuar con el resto del mundo, pues de lo más “normal”, eso sí, procuro ser educada.

Yo tengo buen trato con hombres. Soy capaz de tener una conversación interesante y divertida con ellos, de reír, de irme de cañas. Y… alguno que otro me ha tirado los tejos. Y en ese momento es cuando yo sonrío y le digo: “No eres mi tipo”. Y con las mujeres, soy de las que mira a los ojos cuando habla con alguien. No tengo especial interés en su físico en general. Que sea lesbiana no quiere decir que me “gusten todas las mujeres”, una es muy selecta para sus cosas. Y puedo hablar con ellas de cualquier tema, incluso de sus rupturas sentimentales. Porque una ruptura de pareja es igual de dolorosa, sea hombre o mujer.

Y yo que, en principio, soy normal a todos los efectos para la sociedad, me pregunto qué extraño proceso ocurre en la mente de esa gente que cuando conocen mi opción sexual, pues dejo de ser “normal”. Y no, no es una percepción subjetiva, que me lo dejan muy clarito, tanto con sus comentarios, como el cambio de actitud hacia mi.

Las expresiones y comentarios que he tenido que escuchar. Sólo diré que se merecen una sección especial. Es curioso cómo el sentido común de algunas personas desaparece al escuchar “Sí, soy lesbiana”. Es tan brutal el choque que reciben entre su percepción de normalidad y mi realidad, que sueltan disparates y que, además, algunos llegan a la osadía de argumentar. Yo creo que en su vida normal ese tipo de comentarios ni se atreverían tan siquiera a pensar. Esto tiene su lado positivo, y es que logras alcanzar un nivel de control en la canalización de tanta opinión esperpéntica y una capacidad de el proceso de la información tan veloz, que tu reacción es relativizar y no dejar que te afecte.

Y luego están sus actitudes hacia mí. Esas que algunas veces duelen, y te hacen sentir mal porque no perteneces a ese club selecto denominado “normal”. Las muestras de cariño hacia mí, antes naturales y espontáneas, ahora son muy medidas, en cuanto intensidad y más cortas en el tiempo. Y su justificación es para no incomodarte. Y gracias a esa capacidad de acción-reacción que la vida te ha dado, y tras una lucha titánica entre la razón, la educación y mandar a alguien a “tomar vientos”, te muerdes la lengua y no dices lo que piensas. Perdona, ¿me incomoda a mí o ti? Y esbozas esa sonrisa amarga, a la vez que rotunda, porque te hicieron daño tantas veces que no te puedes permitir el lujo de “otra vez”. Y dan por hecho que no tienes problemas reales (hipoteca, familia, trabajo, etcétera), porque, claro, tu realidad es otra. En teoría tu mundo ya gira en otro sentido que poco o nada tiene que ver con la “normalidad”.

Yo les diría a esas “personas normales” que ser lesbiana es algo más que una forma de vestir o de expresarse. Es una forma de sentir, sí, de sentir amor hacia una persona de mismo sexo. Y el amor no conoce de género, como dice Antonio Gala: “El amor es una amistad con momentos eróticos”.

El Vaticano dice que el matrimonio gay es “una derrota de la humanidad”

Una pareja de lesbianas celebra el triunfo del Si en el referéndum sobre el matrimonio homosexual celebrado este sábado en Irlanda

Varias personas celebran el resultado del referéndum en Dublín el pasado 23 de mayo. / AIDAN CRAWLEY (EFE)

El sí de la católica Irlanda al matrimonio homosexual ha sentado como un tiro en el Vaticano. Su más alto funcionario, el secretario de Estado Pietro Parolin, un diplomático con muchos años de experiencia y fama de moderado, se ha referido así al resultado del referéndum: “No solo se puede hablar de una derrota de los principios cristianos, sino de una derrota de la humanidad”.

El cardenal italiano Parolin añadió que se siente “muy triste por el resultado” —un 62% de los votantes apoyaron el matrimonio gay y un 37% apostaron por el no— y animó a la Iglesia a reaccionar. “El arzobispo de Dublín”, añadió el secretario de Estado durante un acto de la fundación Centesimus Annus, “ha dicho que la Iglesia debe tener en cuenta esta realidad, pero a mí me parece que la debe tener en el sentido de reforzar su esfuerzo por evangelizar. La familia tiene que seguir estando en el centro, y debemos defenderla, tutelarla y promoverla. El futuro de la humanidad y de la Iglesia depende de la familia. Golpearla sería como quitar los cimientos del edificio del futuro”.

Las palabras de Pietro Parolin llaman la atención por dos aspectos. En primer lugar, el actual secretario de Estado no suele prodigarse en público, y mucho menos con esa rotundidad. Su labor hasta ahora ha sido la de sostener de forma callada, casi invisible, los esfuerzos del Papa por renovar la Iglesia y, sobre todo, por poner la maquinaria diplomática del Vaticano al servicio de la paz. En segundo lugar, desde que el papa Francisco se refirió a la homosexualidad durante su vuelo de regreso de Brasil —“¿quién soy yo para juzgar a los gais?”—, la Santa Sede ha procurado actualizar los viejos clichés.

Si bien, hasta el momento, solo se ha tratado de una aproximación más respetuosa, si acaso más comprensiva hacia los homosexuales, pero dejando claro –como hace hoy el cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, en una entrevista al diario La Repubblica—que la Iglesia se sigue negando a las uniones civiles. “Nosotros creemos”, advierte Bagnasco, “en la familia que nace de la unión estable entre un hombre y una mujer, pontencialmente abierta a la vida; esta unión, que constituye un bien esencial para la sociedad, no es equiparable a otras formas de convivencia”.

 Tal vez las palabras de Pietro Parolin se puedan explicar por el temor de la Iglesia a que el resultado del referéndum irlandés pueda provocar un efecto dominó en el resto de Europa.

El Vaticano dice que el voto irlandés a favor del matrimonio gay es ‘una derrota para la humanidad’

MATRIMONIO HOMOSEXUAL Declaraciones del secretario de Estado de la Santa Sede

Para el cardenal Pietro Parolin, ‘la Iglesia tiene que reforzar su empeño evangelizador’

El cardenal Pietro Parolin, en la Basílica de San Pedro durante las celebraciones de Semana Santa

El cardenal Pietro Parolin, en la Basílica de San Pedro durante las celebraciones de Semana Santa. REUTERS

El referéndum celebrado el pasado fin de semana en Irlanda que aprobó el matrimonio homosexual es “una derrota para la humanidad”, según la expresión del cardenal Pietro Parolin, quien se ha mostrado “triste” por ese resultado.

“El referéndum irlandés es una derrota para la humanidad. Me quedé muy triste por el resultado, la Iglesia tiene que reforzar su empeño evangelizador”, ha dicho el secretario de Estado vaticano en comentarios recogidos hoy por medios italianos.

“El arzobispo de Dublín (Diarmuid Martin) ha dicho que la Iglesia tiene que tener en cuenta esta realidad, pero debe tenerlo, en mi opinión, en el sentido de reforzar su empeño y esfuerzo por evangelizar“, ha dicho Parolin en un acto en el Palacio de la Cancillería.

“Y creo que se puede hablar no solo de una derrota de los principios cristianos”, sino también “de una derrota de la humanidad”, ha dicho Parolin en la ceremonia de concesión del premio “Economía y Sociedad”, que entrega la vaticana Fundación Centesimus Annus.

 

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La República de Irlanda, de fuerte tradición católica, se convirtió el sábado en el primer país que autoriza en un referéndum el matrimonio homosexual, al ser aprobado por el 62,07% del electorado que dijo “sí” a “la igualdad”.

A las palabras del cardenal Parolin se han sumado hoy las del presidente de los obispos italianos, cardenal Angelo Bagnasco, quien ha dicho que el voto irlandés es “una revolución cultural que nos afecta a todos”.

Y como tal, asegura Bagnasco en una entrevista en el diario italiano “La Repubblica”, “no puede no apelar a nuestra Iglesia: ¿qué tenemos que corregir o mejorar en el diálogo con la cultura occidental?”, se pregunta.

Interrogado sobre la posición de la Iglesia sobre las uniones homosexuales, el cardenal italiano expresa en su nombre “el pleno respeto por la dignidad de todos, sea cual sea su orientación (…) Esta posición no nos exime del esfuerzo de distinguir, evitando simplificaciones que no ayudan“.

Bagnasco considera por último que “pedir que se eviten homologaciones indebidas no afecta al reconocimiento de los derechos individuales de cada cual”.